IIMNEU MARIA
RILIE
SONETOS
A ORFEO
Edicidn bRing/ic
Prdlogoj traduccio'n de
SONETOS A ORFEO
Rainer M/ Rilke
Prdlogo y :rac/uccjOn tie Carlos Barred
Diseilo gráficcx Joaquin MoncMs Titulo original: Die Sonette an Orpheus
Publicado pot Editorial Lumen, S.A., Ramon Miquel i Planas, 10 - 08034 Barcelona.
Reservados los derechos de edición en lengua castellana pan todo el mundo.
Primera edición: 1983 Segunda edición: 1995 © 1923 Insel Verlag ISBN: 84-264-2747-2 Depósito Legal: B. 44109-1995 Printed in Spain
PROLOGO
Estas versiones nacieron a lo largo de una lectu,-a de los Sonetos, gradualmente, como instrumento de acceso y testimonio de esa toma de posesion jue todo lector hace de su es/uerzo. Corrcgidas y vueltas a escribir después, cuando pense en publicarlas, no pude hacerles perder del todo sz4r carácter de equivalencias puramente personales y forzarlas a la forma ma's regular que tal vez hubiesen teni-do si las hubiera considerateni-do desde el principio como so, quehacer literario. Tal como son entregadas a la imprenta, descubriran a algunos arbitrarias transposiciones de sen/i-do rita's aIM del matiz linguistico o alteraciones grarnatica-les en un determinado poe/na que sigue o antecede a otro aparentemente traducido con rigor literal. Porque sin duda la jerarquia y la pro porción de elementos trascritos no son los mis/nos en cada soneto, y no sabria explicarlas sino en cc4a caso, ya que no obedecen a un criterio general. Mas por cuanto ello no alecta sino a una unidad ni siquiera esti-listica del texto castellano —como si el probleyna del
Ira-inverosimilitud castellana de no pocos versos. Por otra par-te, ci que estas versioneS transporten en sf4 enfoqt4e sin-gular, transparentando su origen, an poco de mi pro pia dificultad y atm indicación del modo de leer segán el que fue vencida, puede resultar una facilitación de la tarea in-telectual y, sobre todo, pro piamente poética del que leyere a caballo de los dos textos.
Porque la realización lectora de los Sonetos se hurta bajo una dificultad máltiple más que macha, ci resorte que la disipará se rehusa en cada poema de modo di/erente. Si-tuar at lector ante ese hecho, con jigurar ci problerna de antemano, constituye ci objeto principal de estas páginas.
Los Sonetos a Orfeo fueron escritos en Muzot, en febrero de -1922, en dos breves instancias de la creación que se entreveran en ci tern pestuoso momento lirico de la terminación de las Elegias (2 a 5 de febrero la primera parte de los Sonetos, y 11 a 20 la segunda, siendo ese dia 11 la fecha aproximada de la ultimación de aquéllas). Elio invita a considerarbos como poernas secundarios desti-nados a recoger la materia más exterior de la obra capital,
teraria nueva, una tension matizada de limite y de figura que )ustifica la forma escogida: actitud apolinea que no se dehe al soneto, sino que lo deterinina.
Y descubre luego, en la manifiesta aunque no fácil relaciOn entre teinas, ese principio de convergencia y de estructura que proclama la autonomia de una obra literaria. Podra afirmarse que los Sonetos panicipan de la lu'cida madurez de la que las Eleglas son medida, mas no que enS referidos a ellas de otro tnodo que como a una de sin fuentes rnds próxi,nas. Los Sonetos son, cotno dice Agnes Geering,' el coronamiento de la obra total de Ru-ke, son su tnas aguda y apretada pane.
En Sn origen, junto a las Elegias, y sobre todo junto a ese mágico, deslumbrador /enOmeno de su sábita per/cc-ciOn, y al lado de la indudable presencja de otras fuentes literarias, las versiones clásicas del mito de Orfeo, la obra anterior, dispersa, y el contacto ya antiguo y revivido ahora con la poesia francesa (Valery, a quiets Rilke tradulo, espe-cialmente), 2 debe seflalarse la influencja, sin duda im-portante, de dos circunstancias reales: la enf ermedad y la muerte de Wera Oukama, que tanto impre.jon5 al poeta,
que Jo aproximalia al tnundo antiguo y obraba en él como solicitud inmediata. -
La contemplación emocionada de la historia de Wera —bailarina precoz, instintiva, en quien Rilke admiraba la gracia espontánea y que, sorprendida en ci portico de la ado lescencia por ursa endocrinopats'a deformante, se fue poco a poco apagando hasta extinguirse presa de la trans-forrnaciOn, sin que mermase en ella la fluencia de armonia, que escogia, como ci poeta dice, manifestaciones de vez en vez inás ligeras y discretas: la danza, la másica, el dibu-10— cruzO los dos hilos del pensatniento rilquiano airede-dor de los cuales se entreteje toda la temática tie los So-news: la trans/ormaciOn y la muerte. El conocimiento del fin tie Wera creO a Rilke un intimo compromiso con su ilamada simbOlica, revel adora de una textura congruente de la muerte, la entrega y la unidad, que, con anterioridad a la obra, anunciaba en una bellisima carla a Mme. Gertrude Oukama, escrita en respuesta al relato que ésta Ic hizo de las ültimas horas de su hija! EscribiO los Sonetos a titu-lo de epitafio.
La elegla tie 'Wera, la experiencia de los cam pos de Muzot a los que ágil se avecina una primavera que sube desde ci Sur, y la revivencia del misterio antiguo del
can-El problema se plantea en torno al desarrollo de la obra, que debera el lector descubrir dentro de los limites contradjctorjos de un libro en discontinua secuencia, y, sin embargo, temáticamente autdnomo. Se plantea en tomb a la forma pro funda a la figura, diria Rilke, de los Sonetos. Esto es, inás alli de una primaria consideración del todo cotno una cad ena de unidades ritmicas tradicionales, vehicu- lo de sin pensamiento y una emocic$n poélicos cristalizados a tenor de las exigencias de la preceptiva. Frente a ella, el soneto de Rilke se aparece inculpable de toda funcidn determinante, no solo en razOn de su falta de rigor métrico, que dcbe a una corriente general de la poesia en las len-guas germdnicas nacida con el romanticismo y que tiende a sustituir la medida aritmética por otra más conceptual y más libre pro gresivamente, sino sobre todo a causa de la virtud ausencia de procedimientos sonetisticos. Las sime-trias, las ruplumas estrOficas, los apoyos escalonados a que el soneto mecánicamente invita, cur ejes en suma de cristali-zacton, no son regulares en las unidades poemáticas de ca-torce versos de que Rilke se vale. A menudo renuncian a esa natural estructura del poema breve, seg4n la cual la conclusiOn poética se aplaza, se resiste hastes los ültimos versos, desde los que resulta integramente iluminado, dan-do lugar, en cambio, a fOrmulas impropias, violent as a
fuera posible establecer algán sisterna de relación en/re aquél y una surnaria ciasijicación de ternas. Mas de inme-diato en la corn paración de uno y otro se entrecruzan tres leyes incompletas: de replica en/re la primera y la segun-da parte, de desarrollo entre poernas sucesivos o no y de reaparición de ternas ya aparenternente cerrados.
La simetria en/re las dos partes podria seguirse en varios pianos: en el explicito (XXI, 1 - XXV,2, segün Ri!-ke anota), en el de la pro pia corres pond encia temática (so-neto de Or/eo de la pritnera pane, I-Vu, XXVI; drjicos en la segunda, 1-VI, II-XIII), en el de la seme)anza o paren-tesco de motivos (los frutos XIII-XV, 1, y las flores V-VU, 2) y, en cada caso, segdn pistas concretas; la repeticidn de un determinado recuerdo, la resonancia verbal, la continui-dad de determinadas fuentes..., rnas no parece probable que por es/c camino se ilegase a identificar, ni siquiera desde un solo a'ngulo, la misteriosa corniente que enhebra los sonetos en ado poe'tico. Las dos partes se corn pletan en lo corndn y se anaden en lo nuevo; son dos mitades divididas de un solo proceso de creación.
Cualquier intento de apurar la sirnetria tropezará con los otros dos factores senalados, que vienen a dotar de vida y de oscuro pnovirniento a esa prirnera anatornia del libro.
valido Para las dos panes serla el del áltimo poema de cada tint XXVI, 1, y XXIX, 2, muerte de Orfeo y conclusion de la doctrina Orfica, que inesperadanjente reco,gen, Para cerrarla, las dos lineas venebrales. 0 la reaparicic$n anár-quica, ya como temas principales, ya coma corn plementa-rios, de la melancoija de mundo antiguo, de la era mecáni-ca, de la infancia..., etc.
Y los nuevos factores arrastrardn al piano textual ma's intimo de los subtemas y de las inseralusiones, del que ya toda preocupacian formal y todo rastro de figura están ab-solutamente ausentes. Notemos solamente en su seno la existencia de un vocabularjo alusivo gestado en la obra total de Rilke, Pero que en los Sonetos se especi/ica. La sola presencia de palabras de sentido indeterminado las mds veces, pew individual izadas por tin concreto uso poético, coma die Ferne, die Entfernungen
(en la traduccion las a/ueras), dotan al poerna en que intervienen de un valor de contexto y de tin nexo, por to tanto, de interre-laciOn. Pero todo eso cae ya muy lejos de nuestra lectura. Los dos ensayos de elucidacion de los ,Sonetos a Or-feo que se han hecho lugar en la bibliografia rilkiana dt-ran/c los veinte ültimos años, de Hoithusen en 1947
y de Agnes Geering en 1948,' proceden a hi básqueda de un sentido total por sintesis de los contenidos dispersos. Tentativa más limitada, la de esta dititna alcanza con mayor rigor su objeto y atina a establecer una gradation temática ütil para la corn prensi6n de la olira. Su z'ndice servirá de paradigma at tenor que quicra recapitular sobre su pro pia experiencia. Es como sigue:
PRIMERA PARTE PRIMER GRUPO:
SONETOS A ORFEO EN SENTIDO PROPIO I. El efecto mágico del canto del Or/co sobre loi
animates.
XX'STI. La rnuerte de Or/eo (referido al XXVI de la
segunda pane).
III.
El divino arte de Or/co y ci efimero arte de los hombres.SEGUNDO GRUPO:
SONETOS QUE REVIVEN RECUIERDOS
X.
Sarcó/agos en ci paisaje de Roma y meridional de Francia.XX. El corcel en las praderas del Volga.
XXI. La canción de primavera de los niños en el con-vento de Ronda.
XV. El corro de muchaclias bailando. XI. El caballero.
XVI. Soneto a sin perro. XIII. Frutos.
XIV. Fruto de vid. XXV. Soneto a Wera.
Enlaza con Ia segunda pane de los Sonetos:
XXVIII. Segundo soneto a Wera.
TERCER GRUPO:
SONETOS EN RELACION CON EL
PROBLEMA DE LA MAQUINA
XVIII. Lo
XXII. Tránsi:o y permanencia.
XXIII. La verdadera meta de los aviadores. XXIV. Los antiguos dioses y la edad del hierro.
Enlace con la segunda pane:
X.
La máquina y las eternas fuerzas creadoras. CONCLUSIoN:PASO AL SONETO CIMAL DE ORFEO
XIX.
La variación del tnundo y la itnpereced eraesen-cia del arte.
IV. Unieornjo. V. Mu'sculo floral. XIV. Flores.
VII. Flores cortadas. VI. Entyonjyada tie rosa. VIII. Memoria tie in/ancia
XV. Boca tie fuente.
XXV. Antinrofa tie la cancjón tie primavera (I, XXV). XVIII. Bailarjna.
XI. Caza en el Karst.
SEGUNDO GRUPO; SONETOS DE PROBLEMA
a) Problemas del dmbjto de las relaciones hit. manas.
IX.
El juez y el duos de miserjcorcjjaXIX. El oro en la banca y el mendigo. XX. Las distancias entre los hombres
'(en relacion con XXIV y XII, I),
XXVI. Los sonidos naturales y los desordenados gritos tie los hombres.
XXVII. El probiema del tiempo y del hombre. a!) Problema de la transformación. XVII.
Los yardines visionarsos.
XII. Los dos grandes sonetos de la XIII. metamor/osis.
XXIII. Soneto al lector.
XXIX. Soneto a s1rn amigo tie Wera.
Mas pot cuanto pretendo yo ahora mucho menos des-brozar el territorio de toma de contacto con los Sonctos, utilizarE la tabla transcrita solo como piano tie referencia al subrayar en lo que sigue unas lineas mucho más simples de ramijicaciOn temdtica.
Apuntaba, al hablar del origen de Jos poemas, que los hilos del pensamiento rilkiano alrededor tie los cuales éstos
Sc construyen son la idea de la transformaci6n y esa vena
constante en la obra del poeta a la que vuelve siempre su emociOn creadora: su idea existencial de la muefle.
1', e/ectivamente, los sonetos que habian de la trans-/ormaciOn marcan los vertices y las in/lexiones decisivas
órficos y especulativos sobre la muerte de Wera (sonetos ilarnados en la misma tab/a de problerna: XXV, 1, XXVIII, 2, etc.) que lo pro yecta sobre nociones concretas y lo des-menuza por via de análisis.
Arnbas corrientes, nervio de una y otra pane, absorben y cargan de sentido a una serie tie incidencias que, segán su intensidad, se desarrollan en un poerna, se pro pagan a nix grupo de el/os o se convierten en materia cornplementaria de una zona del libro. Asi, los temas del tiempo, de la nueva era, de la máquina, las remeinoraciones, los frutos, las flores, la infancia, las relaciones humanas, etc.
Y constituirán un tercer orden, por fin, los sonetos o las unidades estroficas igualmente irruptivos, pero a los que la importancia del contenido levanta a la altura de la linea principal haciêndolos apoyos autónornos del nácleo signi/icativo y que han de ser abordados aparte. En este plano, la poética involucraija en el canto de la historia de Or/co, el destino (XVII, 1, XXIII, I y XXII, 2), existen-cia (XI, I, IV, 2), el amor (IV, I) y el tenta de Dios (XVI, 2), del conocimiento (XXIV, 2, y XXIV, 1), etc.
II. La transignijicación del mito clásico a ía luz del idea-lismo rilkiano se hace sábito lugar. El amor, fruto del poe-ma, crea a EurIdice, que viene a con fundirse con la voz misma pot hr que es cantada. Muchacha casi y surgio/de esa sola ventura del canto y de la lira. Y ese amor, al ri/mo de la lira, recrea el universo como en el alma de Euridice cantada, lo ilumina, lo tine de su set. Y durará con ci poe-ma hasta la estro/a en que éste escoja su muerte. O ha-llars todavIa ese tema/antes de que to canto se consume? (Es probable la identidad en/re Wera y Euridice en este u'ltimo terceto, si no en el poema entero.) La trascendencia que intula ci soneto anterior alcanza aqui su dimension metajisica.
HI. Canto es existencia. Canto, es decir, poesia, no sOlo pro pia de un dios. Existencia que emana, que /luye sin ser querida. Sabe olvidar que cantas. Dc su natural eza nos dirá €1 poeta en una imagen sobrecogedora; ten vuelo en tomb de nada. Un vuelo en Dios. Un viento.
El poema empieza y termina senalando los limE/es abso-lutos de ía mealidad y de la vocación poética que afiorarán más veces en los poemas siguientes: en/re la totalidad y la nulidad de la poesia, entre el Aedos divino y el poeta. VI y VII. Or/co es ci poeta. La primera estroja del soneto XI
cantar/surge como el mineral del silencic de la piedra. El poeta, auténtico como las cosas de la tierra, no puede ser desmentido; es mensajero eterno de existencia a los hom-bres más a/la' de los tiempos.
Los son dos VIII, IX y XX aluden ma's propiamente VIII. a la poética rilkiana que a la historia de Orfeo —a ellos nos referfarnos antes al hablar de poemas autdnomos. El so-neto VIII: tan solo en el espacio del canto cabe la lamen-taciOn, es at mismo tiempo un canto a la caducidad y sin elogio de la suprema vena etc giaca de la poesia y de la vida poética. En él se anuda una idea que atraviesa toda la olna madura de Rilke. As:' se puede establecer un paralelo entre el primer scrventesio y la <Décirna Elcgia y apuntar una re-fercncia del segundo a sin poema de las Spate Gedich-te . El áltimo Gedich-terceto la desatara en ci pro plo ámbito dr/icc en una imagen que dice de si misma el poder onto- ldgico.9
El nove'so, del doble reino de Or/co, vuelve sobre esa IX. idea, abundante en el pensamiento rilkiano, de la necesidad de la experiencia tanática en el poeta (soncto VI).
El XX explica de un modo simple la fäncidn sagrada XX. del poema, la religion de la poesia desde la vivcncia a la imagen verbal. En otros sonetos Ire pezara' de nuevo el lector con implicaciones menos extensas de la misma
natu-un tiempo. Or/co mucre para eternizar la poesia, para que le siga una estirpe de hombres en deuda, oyentes y bocas de la naturaleza. Ask, de esa sangre divina que las agudas piedras —tnansas y dotadas de oido— no quisieron arran-car, nace el linaje de los destinados a veri/icar la voz per-manente que en los leones, en las rocas, en los árboles y en las ayes contináa. Esta muerte de gloria y necesaria en la eric del relato ovidico y del nuevo or/ismo en Rilke —era V. ya motivo del soneto V, no erijáis estela alguna. Or/co es como una primavera sobre la tierra (soneto XXI), que viene y se Va, obediente a un irán.sito que forma parte de su naturaleza. Mas, eterno por su canto, permanece a pesar de la muerte repetida. De una vez para siempre Orfeo es quien canta (soneto V); sobre la destrucción se irguió tu juego creativo (soneto XXVI). Un cierto paralelo con la teologia y la liturgia cristianas es comün a los dos sonetos.
LA METAMORFOSIS
Das Wandlung, con un sentido total de cambio, de trans/ormación, de metamorfosis, es el tema capital de los Sonetos. Repetidamente aludida a lo largo de los textos
como una conducta circunscrita por el conocimiento áltimo del ser del mundo, elegiaco, como 5! Sc exhalase de la voz del drns desvaneciente. Impilca una conciencia dolorosa de la unidad del mundo; doiorosa por cuanto ci hombre es ci ánico factor de la naturaleza que la ignora y la desmiente. La muerte y el intercambjo —metamor/osjs_ con las co-sas son los dos solos medjos de encadenar lo humano en ci orden total. Fiuencja, existencia, creacidn, son prociama-das como destino consciente; Cs necesarjo ci abandono a cada forma, a cada estado limitado por la separación, para que ci hombre —que ha de manar coma fuente— se cum-pia en ci todo y sea conocido par el conocimiento.
Metamorfosis es integración, solucion de la naturaleza, concjencia y order, humano de ella. <<Vivimos una vida en figuras>>, dice Rilke (soneto XII)
1).
Las mctamorfosis son los vertices, las inflexiones: el Espiritu Prayectador que sefiorea las cosas terrestres/en la curva de la figura estima sabre tado is inflexjón (soneto XII, 2).Quiere la transformacjon El soneto XII es estruc- XII, 2. turaimente perfecto. Su disposicion estrofica arrastra la
emociOn iectora haciéndoia penetrar casi insensibiemente en un terreno de inteligencia diilcd. La transformacion pre-ceptuada se explica en las dos imágenes tensas del primer serventesio, sensual una c inteiectual la otra. La
transforma-de las jormas: el conocimiento, la integración y ci espacio en que se da la aventura; y se cerrarán con ci belilsimo ejemplo de la metamorfosis antigua, en ci que la doble trans/ormación cum pie ci amor de Da/ne y Apolo.
La toma de conciencia de ía áiiima transjormacion, de la muerte, como medio supremo para la posesión de la sere-nidad que se gana en la dejinitiva suma a la total natura-XIII, 2. leza, es el motivo del soneto siguiente.'° Como una tab/a de moral articula seis preceptos: la voluntad de la muerte, la metamor/osis en la muerte de Eurs'dice —poema hecho sustancia de am or—, la celebración, ci sacrificio POT el canto, la total y definitiva entrega. La disposicidn en cre-ciente del poetna, seflalando una conducta pro gresiva en pureza y en rigor hasta desembocar en ci destino (con/un-cidn del ser hurnano y de la naturaleza) segán una linea de e,nocidn quc raya de ma's en ma's alto, constituyen al sone-to III en uno de los más elocuentes documensone-tos de la ética, dr/ica por su genesis, pero poética en general de Ri/lee. Asoman a éI otros motivos; concluye, sobre todo, una doctrina del hombre en ci mundo; pero, por encima de eilo, es una formulación religiosa de la disciplina del poeta, ci sentido de la vida de creación.
de Wera, a an desconocido, hermano del poe/a en la tris-teza. Siente, amigo silencioso de multiples afueras... Dc nuevo es dicha la necesidad de la trans/ormacion, del sacri-/icio en la exaltacion del todo, de la metamor/osis, tie su conciencia; y se cierran soneto y obra con dos versos lapi-darios, que /1/an una de/inicion de la doctrina total:
• la callada tierra exciama: /luyo, • las rápidas aguas dues: soy.
El segundo verso de este mismo poema, cdmo tu alien- I, 2. to au'n los espacios ensancha, enlaza con ci primer soneto de la segunda pane: Atmen (Respiracion, oh Eu, invisible poema), ejemplo va'lido para todos los desarrollos del tema del intercambio mor/ológico tie esa sustancia fluente, páni-Ca, tie la naturaleza. Del orfismo en las cosas que el lector ha tropezado ya en series anteriores. Asi en los sonetos
/ru-tos (variación sobre temas de Valéry),' de las /10- XIII-XV, 1.
res,'2 etc. V-Vu, XIV,
Dichos tcrnas jorman como un ala del problema cuya conexión con los poemas centrales nos din los sonetos XVII y XXI, 2.
En ellos, a la vision tie un mundo mágico, perfecto, XVII, 2. de una naturaleza original y /eliz, se liga la doble /unciOn
dispensador del consuelo, y su participacidn —tras la toma XXI, 2. de conciencia cxistencial que Orfeo y el poeta dictan— en la jubilosa textura del todo que como un tapiz de gloria se concibe.
Porque, en verdad, el hombre ha escrito sit historia ha-ciendo resistencia, en pugna con el tiempo y con las cosas. La historia del hombre es la historia de sit opresiva grave-dad (soneto xlv, 2), de su obstinada ceguera. Mas, libre, puede abandonarse a la /lucncia del mundo, ceder a la hora como rostra de perro próxima suplicante a la que el poeta quiere asistir como gufa, y recuperar sit primitivo destino dc tránsito entre dos tiempos, cntre dos /ormas. Nosotros, pars Jo antiguo demasiado jóvenes y viejos pars aquello que min no ha sido, podemos devenir asi conciencia, can-to, de la universal armonia. Somos, dice Rilke levantan-do de nuevo sit voz tie elegs'a, la rams y el acero, y la diii-zura del riesgo prematuro.
1'ROBLEMA DR DIOS
El testimonio religioso de los Sonetos es de doble
na-
turaleza. Pot una pane, hacen frecuente ahusion a un más
ties es audible el canto (soneto
XIX,
2), culminan ci ámbito de la celebracidn, el niundo y el pensainiento dr/icos. Desde ellos, como de altos poderes, se derrama la másica (soneto XXV, 1), a una inquebrantable prueba de si tnismos, que, cotno sotnbra, oscurece el etnpcflo de los hombres (soneto. VII, 1). Dueños de los corazones (sonetoXXVII,
2), /ue-ron en otto tiempo generosos, inexigentes otorgantes de una concordia que los hombres oividan y que ci poeta qui-siera, en cambio, de nuevo aicanzar (soneto XXIV, 1).Dios, en tanto que honda vivencia, es cantado pot su parte en an ünico soneto (XVI, 2).
Entre unos y otro se trama un grupo de alusioncs mix-tas en las que se patentiza a veces la dualidad, como en los casos del soneto XXVII, 2 (en/re los dioscs a quienes in-Jinitamente pertenecen los corazones y ci Demiurgo, en-carnacio'n del tiempo destructor, del poder de aniquilación, como un dios lautreamoniano) y del soneto XXIV, 2 (entre los dioses gnósticos y ci que acoge al final, dios de misc-ricordia), buen ejemplo en/re ainbos de la doctrina rilkeana del dios de naturaleza especulativa. 0 asimismo de invo-caciones de di/z'cil interpretacidn, como la deisoneto IX, 2, operada en la superposición de dos imágenes contrarias: la del dios de justicia, terrible, radiante como an dios pri-mitivo, y la del dios de verdadera suavidad, que en el
iii-XVI, 2. El soneo XVI) 2, zino tal vez de los más dificiles, con-trapone en su primera estrofa ci Set de Dios a la actitud de los hombres. Dios como sin todo inmóvil, silencioso, es herido constantethente pot la insistencia con que ci género humano —abrupto porque quiere saber— se pregunta y a/en/a a sri verdad serena. Sereno —sosegado—, disperso y recrudecido cali/ican en armónico: Dios, equilibrio tie los seres, no es participe, sino participado (verteilt) pot elios, y recrudecido como una liaga por sri insistencia. La imagen de la ilaga ultra su contorno doloroso desde ci primer verso at soneto entero, modificando todo el sentido. 11sf, en los versos siguientes parece abrir el camino a ma evocación posible del Cristo tie Pasio'n, que no se apoya en su sola lectura. Acoge Dios la ofrenda, inmdvil, oponiéndose al libre acabamientcj. Textualmente acabar se ref ierc a la lace-ran/c actisud nuestra.
Sólo la muerse colma nuestra sed tie Dios, y bebemos en éï si nos llama, como en una /ucnte de la que ci rumor, tan solo, se escucha en cs/c reino.
El ültiino terceto concluye con ma evasiva imagen del Si! encio, al que nosotros, estrpito, haceynos violencia.
Dc este modo se con jugan en unidad emotiva la ator-mentada coeis/encia tie Dios y tie los hombres, la ciega
TEMATICA DEL TIEMPO
El tiempo humano entre los limites de la fluencia y de la permanencia (Ellen mid Bleiben) es una dimension del problema de la metamor/osis. Como tal aparece en los sonetos de la trans/ormacidn. 0, independientemente, en poemas a 61 consagrados y que desdoblan sus /unciones de otorgador de existencia y de posibilidad de /ormas, y de ejecutador implacable. En esa linea están los sonetos
XXII,
XXIV y
XXVII tie la segunda pane. Los ti-es se susten-tan en la idea de que el tiempo e/Imero del hombre, en tanto que convive con la intemporalidad de su obra (soneto XXII), del resultado de su conocimiento (soneto XXIV), puede ser trascendido (soneto XXVII). Solo en el tiem-p0 destructor se esconde la posibilidad de permanecer. El tiempo dr/leo es cambio, sucesidn, desvaneci,niento y si-multáneamente ocasidn decanto, de existencia nueva
im-perecedera.Pero como en la teoria toda, en el tema del tiempo senala Rilke la actitud negativa, conE-aria, de los horn/nec,
que asedia la verdad olvidada. El soneto XXII, 2, dude a XXII, 2. la Nueva Era, que repetidamenie cantO en la primera pane.
Pete el vertigo pasa sin dejar huella alguna. Era de XVIII, 1.
vertigo, de aturdidor estrépito es esta que bajo el signomecánicos, hacen presa en ci orgullo de las generaciones. Dc grado en grado las apartan de la fecunda demora del mun-do. Las cosas son morosas, oscuridad y claridad, la flor y ci libro (soneso XXII, 1). En las palabras dichas a los aviado-res (soneto XXIII) 1), quiere Rilke advertir a todos ci peligro y la esperanza.
En contraste con las evocaciones del mundo antiguo, la amargura por nuestra hissoria explica el matiz de elegia quc la prescncia del tiempo inocula en La obra en todas sus junciones tema'tjcas.
Las no/as antecedenses no alcanzan a cubrir iii siquic-ra el esquema de la temdtica de los Sonetos; sin embargo, bastan a mi juicio para orientar al lector en el trazado de su propio sistema de re/erencias de sentido, y en este caso cumplen con lo que al cscribirlas me pro ponia. Quisiera que fuera como contrapartida de vii actitrid personal de lector-traductor, que imprime carácter a las versiones, una sugestión de las posibilidades de máltiple y distinta expe-riencia de es/a pane, la menos explorada, de la obra de Rilke.
POSTDATA AL PROLOGO
A lo largo de los áltimos treinta años, mis relaciones con ía poesia de Rilke, que /ue elernento irnportcrnte en la constitución de tni personaje literario y ha tenido pre-sencia /recuente en mis aventuras imaginativas, ban pasado por fases muy di/erentes. Repetidas veces he vuelto a ye-leer los Sonetos a Orfeo y alguna vez he intentado replan-tearme la traducción de alguno de esos poemas con una voz rnás mad ura y, sobre todo, desde una inteligencia rnás experimentada del texto. Incluso he retraducido algdn so-neto. Pero al plantearme ía reedicion de la vie/a version de 1954, Eras una relectura rnuy atenta, he corn prendido que mis di/erencias de punto de vista sobre ía Iengua ru-keana son demasiado irnportantes como Para aplicarlas en forma de correcciOn a unos textos en su dia tan traba-jados segün una lectura y con un lenguaje personal en los que ya no me reconozco, He optado pues, por lirnitarme a enrnendar algunos errores evidentes y he desechado, en carnbio, algunas posibles rnejoras introducidas en algdn
Da stieg ein Baum. 0 remne Ubersteigungi 0 Orpheus stngt! 0 holier Baum im Ohr/
Und dies schwieg. Doch seibsi in der Verschwemgung ging newer Anfeing, Wink rind Wandlung vor.
Tiere aus St/lie drangen aus dem klai-en gelösten Wale] von lager rind Genist; rind da ergali sich, dan ste n/c/n' Gus List rind nkht aus Angst in skh so leise waren, sondern aus Horen, Br/Allen, Schrei, Gera/,r schiep, klein in ihren Herzen Und wo eben kaum eine Hiatt war, dies zu etnp/angen ein Unterschlup/ Gus dunkelsiem Verlangen mit eine,n Zugang, dessen Ptaster, beben, da schu/si du ibnen Tempel im Gehor.
Un árbol se irguió entonces. iOh elevaci6n pura! Orfeo canta! iArbol esbelto en el oldo!
Todo eninudece. Mas del total silencio surge tin principio, Ia seflal, el camblo. Bestias de silenclo Se arrancaron a la clara selva liberada de nidos y guaridas;
fue manifiesto entonces que iii la astucia ni el miedo las ainansaban de ese modo, sino ci oido. Rugidos, bratnidos, gritos
cinpequefiecieron en sus corazones. Y donde no habia sino una cabana apenas en donde acoger el sonido, un refugio de deseo oscurIsimo
con un umbral de temblorosas jambas, tü les creaste un templo en el ofdo.
II
Und fast ein Mädcben wars und ging /.iervor
aus diesem einigen Giuck von Sang and Leier
and glanzte kiar durch ihre Fruhlingsschlejn
and machte sich tin Bett in nejnep Ohr.
Und schijef its mir. Und alles way ihr Schiaf
Die Bdume, die ich le bewunijert diese
Ilihlbare Ferne, die gefuhite Wiese
und jedes Staunen, las micA, tel/nt betraf
Sie schlief die Welt. Singender Got:, wie has:
A sic vollendet, dart sic nichi begebrie,
ers: wach zu sein? Sthh, tie erstand und schlief.
Wo in il,r Tod? 0, wirs: du dies Mo:iv
erfindets noch, eh skh dci,, Lied verzehyte?_
Wo sink: sic bin aus mi,'?.. Ein Mddchcn fast...
H
Muchacha casi y surgió
de esa sola ventura del canto y de la lira y brilló luminosa en sus primaverales velos y se hizo on lecho en ml oldo.
Y se durmió en ml. Y todo era su sueflo. Los ârboles que me admitaron, esas
sensibles afueras o aquellos prados ya sentidos y ada nuevo asombro que me sobrecogla.
Adormeció a! mundo. Oh dios rapsoda, ede qué modo In limitaste par que no exigiesc
al punto despertar? Mira, fue y duerme.
Su muerte, d6nde está? .O hailaras todavla ese tema antes de que tu canto se consume?
III
Fin Gait vermags. Wie abet, sag mit, soil ein Mann ihrn folgen durcb die schmale Leier? Se-in Sinn is: Zwiespalt. An der Kreuzung zweier He-awe-ge ste-hi lee-in Tempel für Apoll.
Ge-sang,, wie du ihn lehrs:, is: nichi Begehr, nich: Werbung urn ein endUe-h noch Erreichies; Ge-sang in Dasein. Für den Gait ein Leichtes. Wann abet sind wit? Und wants we-tide: er an unset Sein die Erde und die Ste-me?
Dies ins nich:, Jüngling, dass du liebs:, wenn auch die Stitn,ne dann den Mind dir 4Ufstössi_.4erne vergessen, dan du aufsangst. Das verrinni In Wahrhe/, singe-n, 1st ciii andrer Hauch
HI
Posible es para on dios. Mas, dime, c6mo podrá seguirle on hombre con la angosta lira?
Su ánimo es discorde. Y en la cruz de dos sendas de corazón no puede el templo de Apolo set levantado.
Cantar como td enseflas no es anhelo iii deseo de algo que pueda ser conseguido. Canto es existencia. Para on dios Cs fkil.
Pero nosotros dcuándo existimos? Y él cudndo declina hasta nuestro set la tierra y las estrellas?
No tan solo porque amas eres adolescente,
ni aun siquiera cuando la voz irrumpe en to boca. Sabe olvidar que cantas. El canto fluye.
Cantar es en verdad otto aliento,
Iv
o ihr Zärglichen, tretet zuwe i/en in den Atem, der euch nicht meint, lasst ihn an cueren Wan gen rich tel/en, hinter euch zittert Cr, wieder vereint. o ihr Seligen, o i/ar Heilen,
die ihr der Anfang der Herzen scheint. Bogen der P/eile tad Zeile von P/ellen, ewiger glänzt euer Lachein verweint. Furchtet euch nicht zu leiden, die Schwere, ge/at sic zuruck an der Erde Gewichi;
schwer sind die Berge, schwer rind die Meere. Se/last die a/s Kinder ihr p//anztet, die Bäu,ne, wurden zu schwer längst; ihr trüget sie nicht. Aber die Lu/te... abe,- die Raume.
Iv
Oh vosotros, demos, penetrad alguna vez en el soplo que Os ignora,
dejad que en vuestras mejillas se divida
y que se estremezca devrás de vosotros, reunido de nuevo. Oh bienaventurados, elegidos, vosotros,
a quienes se asemeja el ptincipio de los corazones, arco de saetas y blanco de saetas,
más eterna tras las lágriinas brilla vuestra sonrisa. No temáis el sufrirniento. Devolved
la gravedad a la tierra y a so peso;
pesados son los montes y pesados ios mares. Y aun los árboles que en vuestra thflez plantasteis
se hicieron con el tiempo demasiado pesados y no los podéis ilevar, Pero los aires... los espacios...
V
Errjchtet keinen Denkstejn Lassi die Rose nur jedes Jahr zu semen Gunsten bUihn Denn Orpheus isis. Seine Metamorphose in dciv und dem. Wir so/len uns nicht mjjhn um andre Namen Em /fir al/c Male
isis Orpheus) wenn es singt. Er komrnt und ge/n. isis vie/n schon vie4 wenn er die Rosensebde urn civ paar Tage rnanchrnal übersteht? o wie er schwinden muss, class ihrs begrifIt!
Und wen" ihm se//nt auch ban gte, class er schwände mdciv sein Won das Hiersein übertri//i
ist er schon dart, wohin ihrs née/n begleitet Der Leier Gmner zwJngt i/nv vie/it die Hande Und er gehorchi, inc/em er überschremtet
V
No erijis estela alguna. Dejad tan sólo que la rosa florezea de aflo en aflo en su memotia.
Porque es Orfeo. Metamorfosis suyas esto y aquello. En vano seth el aHn
de buscar otros nombres. De una vez pata siernpre es Orfeo quien canta. Viene y se va.
dNa basta con gue a veces sobreviva de las rosas unos dIas al ocaso?
Oh si entendieseis que se ha de desvanecer aunque desvanecerse le atormentara!
Mientras aqul perdura su palabra, él está donde no puede set seguido. La reja de Ia lira no aprisiona sus manos, Ly el tránsito es en él
VI
Itt er eth Hiesiger? Nein, ares beiden Refrhen erwuchs seine weite Naeg,cr. Kundiger boge die Zweige der Widen, wer die Wurzein der Weiden er/uhr. Geht ihr vi Bette, so lasst auf dem Tiscbe Brot nit/n tend Mitch nicht; die Tote,, ziehts—. Aber er, der Beschworenge, ,nische
tinter der Milde des Augenilds '/ire Erscheinung in dies Geschaute,. rind der Zau/,er von Erdrauch tend Raute sei ibm so wahr tide der kiarste Bezug.
Nit/its kann dos- guitige B/Id ihm verschuimme; seA es otis Grdbern, sci es ares Zimmern,
VI
Acaso es de este mundo? No, de ambos reinos se flute su ms vasta naturaleza.
Mâs sabiamente plegara las ramas de los sauces quien de los sauces supo las ralces.
Cuando busquis el ]echo no dejéls sobre Ia mesa pan o leche, porque convocan a los muertos. El, en cambio, conjurador, confunde
bajo Is suavidad de los prpados su aparición en todo lo visible, y ci sortilegio del humus o del rombo es en él congruente y sencillo.
Nada puede alterar su verdadera imagen; entre las tumbas como en las alcobas,
VII
Rühmen, this isis! Ein zum Ruhmen Bestellier, ging er hervor wie as Erz aus des Stems Schweigen. Seth Hen, o vergängliche Kelter eines den Menschen unendijehen Weins. Nie versagt ihm die Stimme am Staube, wenn i/an das gouhiche Beispiel ergrei/t. Alles wird Weinberg, alles wird Traube, in seinem fühlenden Suden gerei/t. Nicht in den Grufien der Konige Mode, straft ihm die Rühmttng Lügen, ocler dass von den Göttern ein Schatten fallt. Er in einer der bleibenden Boten, der nod, welt in die Tifren der Tote,, Schalen mit rühmljchen Fruchien halt
VII
Cantar, sj. Con la misidn de
cantai-surge, como el mineral, del silencio de la piedra. Su corazán, oh transitorio lagar,
destila un vino qua los hombres no podran agotar nunca. Jamás, entre el polvo, la voz le flaquea
cuando es tocado del divino ejemplo. Todo se hace vifla, racimo todo, maduro en so Austro sensible.
Ni la podre de los reyes en las sepulturas desmentir1 so canto,
ni la sombra qua los dioses ciernen. El es uno de Jos eternos mensajeros qua Ss allá del umbral de los muertos levantan la copa de gloriosos fruits.
VIII
Nur irn Raurn der Ruhrnung darl die Kiage gehn, die Nymphe des geweinten Quells, wachend fiber unserm Niederschlage, days er kiar sei an demselben Fels, der die Tore trägt und die Altare. Sieh, urn ihre stillen Schgftern frflht das Gefuhi, dass sic die jungste ware unter den Geschwis gern irn Gemut. Jubel weiss, und Sehnsucht ist gestandig, nur die Kiage lernt noch; rnadchenhandig zahit sie nachtelang das tAte Schlirnrne. Aber plotzlich, schrag und ungeubt, halt sic doch ciii Sternbild unsrcr Stirnrne in den Himmel, den ihr Hauch nick trubt.
VIII
Tan solo en el espaclo del canto cabe la lamentaciOn, ninf a de la fuente lucruosa que guarda el poso en que precipitamos,
porque ha de set purificado junto a esa roca misma que produce los pOrticos y los altares.
Mira cOmo apunta en sus espaldas silenciosas la conciencia de ser la mds joven
entre las que en el ánimo se le herinanan. La alegria sabe, la nostalgia confiesa,
sOlo la lamentaciOn aprende aim: Con manos de muchacha mide noche a noche el mal Antiguo.
Mas de pronto, con un gesto inexperto y oblicuo,
aiza una constelaciOn de nuestra voz al cielo que no turba su aliento.
Ix
Nra wer die Leier schon bob auch tinter Schatten,
darf das unendliche Lob abnend erstasten.
Nur we,- mit Taten vom Mohn ass) von dem ibren,
tc,wd nicht den leisesten Ton wieder verlieren.
Mag auch die Spieglung ins Teich oft sins verschwimmen:
Wisse das Bud.
Erst in item Doppelbereich werden die Stimmen ewig und mild.
Ix
Tan sólo quien hubiere levantado la lira también en las tinieblas,
intuiri y cantaS la infinita alabanza.
S610 quien con los muertos haya comido la adormidera de los muertos,
no perderá jamás el más sutil sonido. En ci estanque ci refiejo a inenudo se sumerge: Aprende (a imagen.
En ese doble reino se tornarán las voces eternas y suaves.
x
Euch, die ihr nit mein Ge/uN verliessi grüss ich, aniikische Sarkophage,
die das frobliche Wasser romischer Tage air ein wandeindes Lied dz.rchfliesst. Oder jene so offenen, wie das Aug tines frohen erwachenc-hen Hit-ten, - innen vol S/jilt und Biennesaug - denen entziickte Falter entschwjrrten; alic, die man dem Zwei/el entreisst, grüss ich, die wiedergeof/neten Munde, die schon wussten, was schweigen heisst. Wissen wirs, Freunde, wissen wit-s nichi? Beides bildet die zogernde Stwide
x
A vosotros, nunca hurtados a ml tacto, a vosotros saludo, sarcófagos antiguos,
pot quienes el agua gozosa de los dIas romanos como una errática canción transcurre.
o a aquellos ottos, abiertos como ojos de pastor al despertar, alegre,
lienos de silencio y zumbido pot dentro
de los que un bando de grises mariposas se exhala. A todos Ins que son arrancados a la duda
saludo, bocas abiertas de nuevo que saben lo que callar significa.
Lo sabemos, oh amigos, o lo ignoramos acaso? Ambas cosas configura la hora perpleja
xl
Seth den Himmel. Heisst kein Sternbjjd Reiter? Deny, dies
in
uns seitsam eingeprdgg:dieser Stolz at,: Erde. Und ein Zweitep, der ihn Ereiht ad halt tend den er trägt. Is: nich: so, gejagt ad dany, gebandig:, these sehnige Natur des Seins?
V7eg ad Wendung. Doch ein Druck vers:andigt. Netee Weite. Und die zuiei sind ei,,s,
Aber sind lie's? Oder meinen bide nich: den Weg, den tie zusammen tun? Namenlos schon treny,: tie Tisch und Weide. Auch die sternische Verbmndung triig:. Doch tins /reue elite Weik nun der Figuv zu glauben. Dat genüg:.
XI
Contempla el cielo; alguna constelación se llama del caballero? Porque está extrafiamente grabada en nosottos
esa gloria de la tierra. Y ese <<otro>> que lo ileva y detiene y que 61 conduce.
dAcaso no es espoleada y tefrenada luego esta nerviosa naturaleza del set?
Camino y revuelta. Mas una presiOn los une. Nuevos espacios. Y ya los dos son uno solo.
dPero existen? 0 tal vez a on tiempo rneditan ambos el camino que recorren juntos.
Ya el herrén y la mesa los separan indeciblemente Tainbien la ligazdn estelar es engaflosa.
Mas alegrémonos ahora por un momento de creer en la figura. Que ello basta.
XII
Hell den, Geist, der uns verbinden mag; denn wfr leben wahrha/t in Piguren. Und mit kleinen Schritten gehn die Ubren nehen unserm elgentlichen Tag.
Ohne unsent wahren Platz vi kennen, handein wir aus wirklichem Bezug. Die Antennen juhien die Antennen, und die leere Petite trug...
Reine Spannung. 0 Musi/c der Krafte! 1st nichi durch die iässljchen Gescha/te jede Stoning von dir abgelenkt?
Seibs: wenn .skh der .Bauer sorgt und handelt, wo die Saat in Sommer sthh verwandelt, reic/g er njemals hin. Die Erde schenkt.
XII
Gloria al espfritu que es capaz de juntarnos, porque en verdad vivimos una vida en figuras y a paso corto siguen las horas
de cerca a nuestro dIa verdadero. Sin que sepamos de nuestro cierto lugar, obramos segrin una referencia válida.
Las antenas sienten a las antenøs, y de las afueras vaclas vino.,.
Pura tensión. iOh müsica de las fuerzas dAcaso las tareas livianas
no apartan de ti las turbaciones?
En vano el labrador hará y se preocupará,
que ese endonde en el que las espigas se truecan en verano no está a so alcance. La tierra otorga.
XIII
Voller Ap/el, Birne and Banane, StatheTheere Alles dieses spritht
Tod und Leben in den Mund... Ich abne... Lest es einem Kind vom Angesicht,
wenn Cs sie erschpnec/et. Dies kommi von weit.
Wird each Ian gsam namenlos im Munde? Wo sonst Worte waren, jliessen Funde, aus dern Frucht/Ieisc/, überrascht be/reit. Wagt zu saen, was i/n Apfel nennt. Diese Siisse, die sich erst verdichtet, urn, ins Schmecken leise aufgerichtet, kiar zu werden, wach and transparent, doppeldeutig, sonnig, erdig, hiesig -: 0 Er/abrung, Fuhlung, Freude - riesig!
XIII
Manzana en sazón, pera, p16tan frambuesas... Todo ello habla
de vida y muerte en la boca... Presiento. Leedlo en ci rostro de un niflo,
cuando las paladea. Lejano es so cr1 gen.
No se os borra lentamente ci nombre de la Eoca? Donde no habla sino palabras, fluyen hallazgos, lenta y sabrosamente emandpados de la pulpa frutal. Atreveos a decir a qué llamâis manzana.
Esa dulzura condensada al principle y que luego, suavelnente erguida en ci gusto,
se esciarece y despierta y transparece.
Doblemente significativa, febica y terrestre, de este mundo. iOh experiencia, sensación, alegria gigantesca
XIV
Wit gehen urn mit Blume, Weinblatt, Prucht Sic sprechen nichi die Sprache nut des Jabres. Aus Dun/cel steigi tin buntes Offenbares und hat vidlleic/n den Glanz der Ei/ersucht der Toten an sich, die die Erde star/ten. Was wissen wir von ibrem Ted an dem P Es in seit lange ihre Art, den Lehm mit ihrem freien Mar/ce zu durchinarken Nun /ragt sich nut; sun sic es gem?.
Drangs these Prucht, ein Wet/c von scbweren Skiaven, gebailt zu uns empor, zu ihren Hermn?
Sind sie die Herrn, die bei den Wurzejn schia/en, und gdnnen uns aus ibren Uberfiussen
XIV
Limitamos con la for, ci pámpano y ci fruto,
que nos hablan un lenguaje distinto del de las estaciones. Una revelación multiple de In oscuro se pronuncia envuelta en fulgor de envidia, tal vez
de los muertos que vigorizan la tierra. Y qué sabemos de su pane en ella? Porque desde antiguo nutren a su modo con su tuétano hbre ci tuétano de la arcilla. Tan solo nos preguntamos: de grado To hacen?
ese Into, obra de lentos esciavos, se abalanza como impelido hacia nosotros, a sus duefios?
O ellos son ios dueflos, los que duermen junto a las ralces y de su turbia sustancia nos deparan
xv
Wanet..., das schrneckt. -. Schon ins ar4 der Plucht. Wenig Musik nur, eM Stamp/en, cin Summen -: Mddchen, ihr warmen, Mddchen, Mr stummen, taint den Geschrnack der er/ahrenen Frucht! Tanzt die Orange. Wer kann sie vergessen, wEe sic, ertrinkend in sich, sich wehrt wider ihr Susssein. Ihr habt sie besessen. Sie hat sich kostlich zu erich belcehrt. Taint die Orange. Die wärmcre .Landschaft, wet/I sic aus erich, i/ass die rd/c ersirahie in La/ten der Heirnat! Ergiahie, enthuilt Dufte urn Du/te. Schaf/t die Verwandtscha/t mit der reinen, sich weigernden Schale, mit dem Sa/t, der die Gluckliche Milt!
N1
Esperad... tiene tin sabot... Fugaz escapa. .Apenas rnüsica, un crujiente enmudecer. jMuchachas, oh ardlientes, silenciosas muchachas, danzad el sabot del fruto comenzado!
Danzad la naranja. Quién podrIa olvidar de qué modo, enibeblendose, resiste a su duizura. Os ha pertenecido.
Deliciosamente se ha convertido en vosotras. Danzad la naranja. Abolid
vuestro calido paisaje porque su sazón resplandece en los aires de su patria. E.ncendidas, reveladla perfume a perfume. Emparentad
con la corteza rehusadiza y pura, con el zumo que gozosa la Hens.
xv'
Du, mein Pretend, bist einsam, well... Wir machen mit Worten rind Pin gerzeigen
rims allmahlich die Welt vi elgen,
vielieicht ibren schwachsten, gefahrlichsten Tell. Ter zeigt mit Fin gent auf einen Geruch? - Doch von den Kraften, die tens bedrohten, fuhist in viele... Vu kennst die Totem, und du erschricksc vor dem Zauberspnuch. Sieh, nun heisst es zusammen eriragen Stuckwerk rind Teile, als tel es das Ganze. Dir helfen, wird .cchwer sein. Vor diem: pflanze mich nicht in dein Herz. Ich wuchse zu schnell.
Doch meines Herrn Hand will ich fuhren rind sagen: Flier. Das is! Esau in seinem Fell.
xv'
Etes, amigo mb, solitario, porque...
Paulatinamente nosotros nos apropiamos el mundo con gestos de la mano y con palabras,
tal vez su más endeble y peligrosa pane. Quién con ci dedo sefialar6 un olor?
Sin embargo, ni hueles muchas de las fuerzas
que de continuo nos amenazan. Conoces a los muertos y ante el conjuro te sobresaltas.
Mira ahora nos cuniple sobreilevar como una integridad partes y fragrnentos.
Penoso se haS ayudarte. Ante So no me siembres en tu coraz6n. Crecerba demasiado deprisa.
Mas quiero guiar la mano de ml Señor y decide: Hebo aqul. Este es Esaü cubierto de vello.
Iv"
Zu unters! der Alte, verworrn, all tier Erbauten
Wurzel, verborgener Born, den sic nie schauten. Sturmhelm und Jagerhorn, Spruch von Ergrauten, Manner irn Bruderzorn, Frauen wie Lauten...
Dr/in gender Zweig an Zweig, nirgends ein freler...
Einer! 0 steig... o steig... Aber sic brechen nod,. Dieser erst oben doch biegt sich zur Leier.
XVII
En 10 profundo, ci Padre, inextricable de todos los linajes,
raIz, origen escondido, que no vieron jamds.
Yelmo de combate y cuerno de montero, sentencia de los encanecidos,
hombres en fraterna discordia, mujeres como ci laud.
La rama oprime a la rama, iii una sola se libera:
Oh si, una Sube... sube... Sc quiebran todavia.
Mas ésta, descollante, se curva en lira.
XVIII
Hors: du dat Neue, Herr, drObnen und beben? Kommen Verkundiger, die es erheben.
Zwar is: kein HOrn, hell in dem Durchtob:sein, doch der Maschinenteil will jets gelob: seth. Sieb, die Matchine:
wie tie uich walzt und reich: und uns entstellt urn! .sc.'wacht. Hat tie tan uns auch Kraft, tie, ohne Leidenschaj:, treibe rend diene.
XVIII
Oyes, Sefior, a lo nuevo crujir y trepidar?
Profetas vienen a ensaizarlo.
En verdad ningdn oldo escapará al estrépito,
que el mecánico reino quiere ser exaltado ahora. Contempla la máquina, mira cOmo se venga y gin y nos confunde y debilita.
Aunque tenga su fuerza de nosotros sin gratitud,
XIX
Wandelt sich rasch auch die Welt wit Woikengestalten,
alit: Voilendete /alIt helm zum tJraiten.
Uber dem Wandel rind Gang, welter and freier,
wahrt noch dciii Vor-Gesang, Gott mit der Leier.
Nicht sind die Leiden erkannt, nicht 1st die Liebe gelernt, und was im Tod rims entjernt, ist nicht entschieiert.
Eunzig das lied uberm Land heiligt rind /eiert.
XIX
Cainbie el mundo tan rpidamente corno las nubes de figura,
que cuanto fue terminado precipita en ci seno de las edades.
Per encima del cambio y del movimiento, más abierto y más libre,
tu preludio prosigue, dios de it lira.
Ni las penalidades se identifican, ni se aprende ci amor,
ni aquello que en la muerte nos separa nos es revelado.
Tan sólo ci poems sobre la tierra consagra y glorifies.
Dir aber, Herr, o was weih ich dir, sag, der das Ohr den Geschopfen gelehrt? - Mein Erinnern an einen Pri2hlingstag, semen Abend, in Russland -, ein Pferd... Heriiber vom Dorf karn tier Schimmel allemn, an tier vorderen Fessel den P/lock,
urn die Nacht au/ den Wiesen allein zu win; wie schiug seiner Mahne Gelock
an den Hats S Takte des Ubermuts, bei dem grob gehemmten Gaiopp.
Wie sprangen die Quelten des Rossebluts! Der fuhlte die Weiten, rind ob!
Des sang rind der boric -, dein Sagenkrcis war in ibm geschlossen.
K.:a
Pero a ti, Sefior, qué puedo ofrecerte, dime, a U que descubriste el oldo a las criaturas? Mi recuerdo de un dia de primavera, al anochecer, en Rusia, un caballo... Venla de la aldea, blanco, solitario, con la estaca pendiente de las maniotas, a errar solo en la noche de las praderas. Cémo golpeaban las crenchas de su cnn el cuello al compás de so anogancia, en el rudo galope entorpecido.
Sus arteriales fuentes de corcel, c6mo manaban. Sentia Is pradera. Y de qué modo.
Cantaba y escuchaba. Tu saga entera se encerraba en él.
xx'
Fruhling in wiederge/eommen. Die Erde ist wie ein Kind) Jar Gedichte weiss:
viele, o viele... Für die Bcscbwerde langen Lernens bekomrnt sie den - Preis.
Streng war ihr Lehrer. Wir mochten das Weisse an dem Barte des then Manns.
Nun, wie Jar Grune, das Blatie heisse, diirfen wir fragen: sie kanns, sie kanns! Erde, die frei hat, du gluckliche, spiele
nun mit den Kindern. Wir wollen die/i fan gen, /rohuiche Erde, Dem Frohsten gelingis.
0, was der Lehrer sie lehrte, das Viele, md was gedruckt steht in Wurzeln und Ian gen sc/i wierigen Stammen: sie sin gts, sie sin gts!
xx'
La primaveta ha vuelto. La tierra es como un nino que sabe poemas; muchos, oh, muchos... De las fatigas
de un dilatado aprender recibe la recompensa. Severn foe el maestro. Qué hermosa la blancura de Gus barbas de anciano.
Ahota cómo ci verde, cómo ci azul se Haman podemos preguntarle: j ells sabe, lo sabel Tierra en tu vacación, oh tü feliz, juega con los niiios ahora. Queremos cogerte,
tierra gozosa. El más alegre lo logrard. Lo que ci maestro le ensefió, lo multiple
y lo que está grabado en las rakes y en los largos troncos retorcidos: j ella canta, lo canta!
XXII
Wir sind die Treibenden. Abet den Schritt der Zeit, nehmt ihn als Kleinigkeit mi imtner Bleibenden. ARes das Rilende
wird ychon voruber sein; denn den Verweilende erst weihi uns em. Knaben, o werft den Mut nicht in die Schnelligkeit, nicht in den Ftugversuch. Ailes 1st ausgeruht: Dunkel und Helligkeit, Blume und Buch.
XXII
Vivimos de mock trepidante.
Mas debéis tomar el paso del tiempo como cosa sin importanda
entre lo que pars siempre permanece. Lo que transcurre aptisa
pronto ha de pasar, tan sélo lo que queda nos inicia.
No pongáis, oh tnuchachos, vuestro arrojo en la veloddad,
ni en ci empeflo de volar. Las cosas son morosas: oscuridad y claridad, la for y el libro.
XXIII
o erst dam, wenn der Plug nicht mebr urn sdnetwillen wind in die Himmeistillen steigen, sich seiber genug, urn in lichten Pro/lien, aix das Gerät, this gelang. Liebling der Winde zu spielen, sicher schwenkend und schiank, erst wenn d,t reines Wohin wachsender Apparate Knabenstolz überwiegt, wird, ubersti4rzt von Gewinn, jener den Fernen Genahte sein, was Cr einsam er/liegt.
flIH
Oh solamente entonces, cuando el vuelo que hasta ahora es querido por 51 mismo, a los celestes silencios
deje de levantarse suficiente, para en Jos perfiles luminosos jugar a favorito de Jos vientos, como on ütil que sabe so eficacia, firme balanceandose y seguro.
S610 cuando en Jos crecientes aparatos on puro destino prevalezca
sobre el orgullo juvenil, aventajado en el provecho, aqud que las afueras aproxima será lo que remonta so vuelo solitarici
XXIV
Sollen wir unsere tiraDe Freundschaft, die grossen niemals werbenden Gotter, well sie der bane
Stahl, den wir strettg erzogen, nicht kennt, verstossen oder sie plotzlich suchen auf einer Karte?
Diese gewaltigen Freunde, die tins die 'Eaten nehmen, ruhren nirgends an unsere Ruder.
Unsere Gastmahler haben wir welt -, unsere Bader, fortgeruckt, und ibre tins tang schon zu Ian gsamen Batten überholen wir immer. Finsamer nun auf einander
ganz angewiesen, ohne einander vi kennen,
/iihren wir nicbt me/n die Pfade a/s scböne Maander, sonder a/s Grade. Nur noch in Dam pfkesseln brennen die einstigen Feuer and heben die Hammer, die immer grössern. Wir aber nehmen an Kraft ab, wie Schwimmer.
XXIV
Hemos de repudiar la Concordia antigua, a los grandes inexigentes inmortales, tan sOlo porque ci duro
acero los ignora, que rigurosamente producimos, o buscarlos podemos acaso sobre el mapa?
Amigos poderosos, ellos que se nos ilevan a los muertos, ningOn contacto tienen con nuestras ruedas.
De nuestros banquetes y de nuestros baflos, lejos los desterramos, y a sus lentos enviados para siempre vencimos hace tiempo. Solitarios ahora y uno a uno del todo confinados, y sin reconocernos
no trazamos caminos como bello meandro, mas segOn el peralte. Ya solo en las calderas arde el fuego de antaflo y martillos sin cesar
xxv
Dich aber will k/i nun, Dicli, die ic/i kannte
wie eine Blume, von der ic/i den Namen nicht weiss, noc/j ein Mal erinnern und ihnen zeigen, Entwandte, schone Gespielin des unuberwindlichen Schrei's. Tanzerin era, die ptotzlich, den Karper volt ZOgern, anhielt, als göss man ihr Jun gsein in Erz;
trauernd und lauschend -. Da, von den hohen Vertniigeri lie! i/n' Musi/e in das veranderte Hen.
Nab war die Krankheit. Sc/ion von den Schatten bemnchtigt, drangie verdunkelt den Blu:, dot/i, wit /luchtig verdachtigt trieb es in semen ,tatur&hen Frubuing hervor.
Wieder und wieder, von Dunkel und Sturz unterbrochen, glanzte es irdisch. Bis es nach schrecklichem Pochen trait in den trostlos offene Tor.
A ti, sin embargo, a
ti,
a quien he conocido como a una for, de la que ignoro ci nombre,quiero ahora evocar una vez más y proclamar, hurtada, hermosa compañera del grito inacabable.
Danzarina, de pronto, cuyo cuerpo de duda rebosante se detuvo, como si en bronce su juventud se vaciara, enlutado y atento. Dc los altos podercs, entonces, se derrania la mtsica al alterado corazOn.
Cercano estaba ci mal. Presa ya dc las sombras avanzaba la sangre ennegrecida. Mas solo lcvcmcnte sospechaba, brotaba en su priinavera natural.
Y una vez y otra, pot la sombra y el golpe interrumpida, terrestre rciucIa. Hasta que tras un latido pavoroso cruzO ci umbral abierto sin consuclo.
Du aber, Gottlicher, du, bit zuletzt noch Ertoner, da ihn der Sch warm der venchmuhtem Manaden befiel, ban ihr Geschrei übertant mit Ordnung. du Schoner, aus den Zerstorenden stieg dein erbauendes Spiel. Keine war da, dass tie Haupt dir and Leier zerstör. Wie tie auch ran gen and rasten, and die die schar/en Steine, die tie nach deinem Herzen warfen,
writ-den zu San/tern an dir and hegab: mit GeM,. Schliesslich zerschhugen tie dich, von der Rache gehetzt, wabrend dciii Klang noch in Liiwen and Felsen verweilte rind in den Baumen und Vogein. Dart sungst du noch jetzt. 0 du verlorener Gott! Du unendliche Spur!
Nra well dich reissend zwletzt die Feindschaft verteilte, süd wit die Horenden jetzt and ein Mmd der Natur.
XXVI
Mas td, divine, fuiste hasta el final sonoro,
cuanclo acosado per el enjainbre de Ménades desdenadas, con una orden, oh hermoso, acallaste sus gritos
y sobre la destruccian se ixguió tu juego creativo.
Ninguna estaba tan cerca que pudiese herir to cabeza o la lira cuando futiosamente acometlan.
Y
las agudaspiedras que contra to corazon atrojaban, dotadas de oldo, se amansaban ante ti. Sedientas de venganza te aniquilaron al fin,
mientras en Ins leones y en las rocas pernianecia to canto, y en Ins árboles y en las ayes. Alil cantas todavia.
10h dos perdido! iHuefla infinita! Porque fuiste destrozado y disperso,
I
Atmen du unsichtbyzres Gedicht! Immer/ort urn das cigne
Sein rein eingetauschter Weltraum. Gegengewichi, in dem ich mich rhythmisch ereigne.
Einzige Weile, deren alimabliches Meet ich bin;
sparsarns/es dii von alien moglichen Meeren, - Rautngewinn.
Wieviele von diesen Ste/len der Raurne waren schon innen in mir. Manche Winde
sind wie mein Sohn.
Erkennst dii mich, Lu/I, du, volt noch cinsi meiniger Or/c? Du, ein,nai glatte Rinde,
I
Respiración oh td, invisible poema, puro, incesante intercambio
de nuestro set y los espacios. Contrapeso en ci que ritmicamente me cumplo. Ola ünica
de Is que soy el mar creciente, el mds estricto de los posibles mares y apresador de espaclo.
dCuántos de esos lugares espaciales
antes dentro de ml estuvieron? Oh, más de un viento
Cs como ml propio hijo.
Me reconoces, sire, Reno de la que ya fuè en td, en otto tiempo tersa cortea,
II
So wie dem Meister manchmal das eilig nahere Blatt den wirklichen Strich
abnimmt: so nebmen oft Spiegel das heilig einzge Lacheln der Mädchen in sich, wenn sic den Morgen erproben allein, - oder im Glanzc der dienenden Lichter. Und in this Atmen der echten Gesichter, spiller, falit nur ein Widerschein
Was haben Augen einst ins umrusste lange Verglühn der Kamine geschaul: Blicke des Lebens, für immer verlorne. Ach, der Erde, wer kenn y die Verluste? Nur, wer mit dennoch preisendem Law sänge das Herz, das ins Ganze geborne.
II
Como al Maestro la cuartilla urgente rehusa ci trazo verdadero,
asi a menudo los espejos roban a las muchachas Ia sonrisa soia, sacra, cuando comprueban la mañana, o al fuigor de las iuces serviciales. Y en el ailento del rostro vcrdadero apenas ya sino un reflejo queda. Cuntos ojos miraron largamente la extinción en la liar hollinosa: mirar en vida, perdido para siempre. Ah la tierra, quién las pérdidas salie? Tan sáio ci que con voz, a pesar, lisoiijera ensaice ci coraz6n, que nació para ci todo.
III
Spiegel: noch nie hat man wissend beschrieben was ihr in eucrem Wesen seid.
Ihr, wie mit lauter Lochern iron Sieben er/till/en Zwischenraume der Zeit.
Ihr, noch des leeren Saales Verschwender -, wenn es dJmmert, wie Milder welt... IJnd der Ulster geht wie ein Sechzehn-Ender duch cure [Jnbetretbarkeit.
Manchmal seid ihr voll Malerei. Binige scheinen in euch gegangen -J
andere schick/el ihr scheu vorbei. Aber die Schönste wird bleiben, his dr/Then in ihre enthaltenen Wan gen emndrang der klare gelöste Narziss.
Ill
Espejos, nadie en rigor dlijo nunca en qué esencialrnentt con3istls. Como los huecos de una urdimbre colmados sois por las pausas. Dilapidáis el ámbito vaclo de la sala vastos como la selva en el crepiscu1o... Y la arafla, como testa embaflada, irruinpe en vuestra inviolabilidad. Os llenSis a veces de pinturas. Unas parecen haber logrado entrar, a otras rechaáis timidamente. Mas la más bella ha de quedar,
hasta que en la virginidad de sus mejillas penetre el claro narciso liberado.