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Mónica Koppel

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l Feng Shui (viento-agua, en intensa y mágica relación) es una filosofía de origen chino que surge de la inquietud por el estudio del paisaje y de las formas que prevalecen en el entorno, así como su influencia en el ser humano; concentra el deseo de brindarnos la posibilidad de vivir en armonía, aprovechar al máximo la energía del ambiente y alcanzar el equilibrio.

Estudiosa de esta disciplina milenaria durante muchos años, Mónica Koppel reúne en estas páginas su vasta experiencia para ofrecer el libro más completo que existe en nuestro idioma sobre Feng Shui, un manual indispensable para saber todo lo que se ha escrito sobre esta ciencia maravillosa y sus mejores aplicaciones en la vida diaria.

En El gran libro del Feng Shui descubrirás:

◊ en qué consisten las diversas teorías y escuelas del Feng Shui;

◊ cómo sacarle el mejor provecho al acomodo de tus muebles, tus habitaciones o la orientación de tu casa;

◊ cómo aplicar el Feng Shui en la vida de los niños para estimular su creatividad;

◊ qué objetos, colores, alimentos y esencias nos favorecen de acuerdo con el Feng Shui para tener una vida saludable, y

◊ los mejores consejos para tener éxito en el amor, las relaciones de pareja, con los hijos o los compañeros de trabajo.

Vivimos tiempos de cambio, por lo que es indispensable modificar nuestras actitudes para mejorar en todos los aspectos, y con este libro no sólo aprenderás a aplicar los consejos del Feng Shui en tu casa, lograrás, además, atraer las mejores oportunidades de éxito y crearás los ambientes ideales que fomentarán tu crecimiento físico y espiritual para transformar tu vida.

Mónica Koppel ha estudiado profundamente las tradiciones culturales de China, y particularmente el Feng Shui, es autora de los libros: Astrología, numerología y

Feng Shui, Ambientes especiales con Feng Shui, Feng Shui para niños, Feng Shui en el trabajo y los negocios y Feng Shui para el amor, entre otros títulos. Es la mujer

mexicana con el mayor reconocimiento internacional en el ámbito de esta filosofía china por sus contribuciones al respecto, mediante artículos publicados, libros, cursos impartidos y ponencias en México y el extranjero. Actualmente dirige Grupo Consultoría Feng Shui.

EL

GRAN LIBRO

DEL

FENG SHUI

Av. Río Mixcoac 274, Col. Acacias, 03240 México, D.F. Tel. (52 55) 54207530 www.alamah.com.mx

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Historia

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l Feng Shui surge de la observación de una mágica unión entre el hombre y su entorno, de una primitiva vida agraria al ver la suerte del hombre extrañamente ligada a los ciclos de la tierra, al clima, a la dirección cardinal y la vegetación. Al percatarse del control que ejercían las fuerzas creativas y destructivas de la natu-raleza (viento y agua), surgió esta filosofía.

Alrededor del siglo iii a. de C. el Feng Shui se dividió en dos

importantes escuelas. La primera es la Escuela de las Formas, basada en figuras, formas, cauces de ríos y montañas (paisaje, vegetación y fauna), empleó los cinco animales sagrados: el dragón verde, el ave fénix, la tor-tuga, el tigre blanco y la serpiente ocre, para buscar la similitud de las formas de estos animales, y de otros en el paisaje, con el objetivo de determinar si un sitio en particular posee buen Chi y así atraer buena fortuna a sus habitantes. La segunda es la Escuela del Compás, que usó una brújula de círculos concéntricos alrededor de un compás (l’o pan) para ubicar direcciones y posiciones aplicando el zodiaco chino, la astrología y el I Ching, variando de 12 a 64 círculos concéntricos. El l’o pan apunta hacia el sur en el hemisferio norte. Ambas escuelas se fundamentan en la teoría taoísta (Yin-Yang). A fines del siglo xix y

prin-cipios del xx, de ambas escuelas surgieron otras basadas en estas dos

primeras, algunas de ellas con puntos de vista diametralmente opuestos. Existen expertos en Feng Shui de Corea, Japón, Laos, Tailan-dia, Filipinas, Malasia, Singapur, y por supuesto Hong Kong y Taiwán.

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La secta budista tántrica del Sombrero Negro maneja un Feng Shui muy especial; en ella existen pocos expertos, uno fue el profesor Thomas Lin Yun. Esta escuela es muy adaptable al mundo occidental ya que incorpora el aspecto material con el mundo occidental, esto se conoce como “aspecto trascendental”.

El Feng Shui del Sombrero Negro surge de la mezcla de va-rias costumbres, pensamientos y prácticas que son el resultado de la extensión del budismo, desde la India al Tíbet y finalmente a China, donde se ve influido por el taoísmo y el Feng Shui, surgiendo así el que se aplica y estudia en Occidente. Asimismo crea una escuela del Feng Shui sencilla y clara que nos ayuda a mejorar el flujo del Chi en el lugar y a diseñar ambientes agradables. Esta escuela emplea curas o soluciones para corregir sobre todo problemas de tipo arquitectónico que afectan la circulación adecuada del Chi en el espacio.

Las curas que se usa son (ru-shr) lógicas, materiales, palpables y (chu-shr) mágicas, llenas de fe, fortaleza mental y espiritual. Para utilizar el Feng Shui es necesario mezclar la sabiduría tradicional con nuestra intuición en el uso de curas que nos ayuden a armonizar el Chi en nuestro entorno y atraer armonía y bienestar, lo que refleja nuestra interacción con la naturaleza del cosmos.

La historia del Feng Shui se remonta, prácticamente, al origen mismo de la civilización china. Hemos querido presentar, en la forma más completa posible, una cronología detallada de los sucesos y even-tos históricos que dieron origen al Feng Shui, así como otras artes adi-vinatorias en la antigua China. Éste no pretende ser un manual de la historia de China, sin embargo, ciertas figuras mitológicas, así como personajes y eventos históricos, son fundamentalmente relevantes en el desarrollo del Feng Shui, desde su incipiente inicio hasta nuestros días, en los que se ha extendido por Occidente.

Existen pocos datos fidedignos que puedan aportar evidencias contundentes acerca de la exactitud de su origen. Probablemente, se debe a que estamos tratando un tema tan antiguo como la propia civi-lización que lo vio nacer. En otro sentido, en aquellos tiempos en que aún no existía la escritura, los conocimientos se transmitían oralmente de generación en generación o de maestro a discípulo.

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También existe la posibilidad de que antiguos textos, que pu-dieran haber contenido información relevante sobre el Feng Shui, se encuentren perdidos o hayan sido destruidos, deliberada o acciden-talmente, así como el hecho de que la historia, ya sea verbal o escrita, ha sido registrada por el hombre y, en ocasiones, esto propicia que se entremezclen aspectos de carácter personal con los sucesos verídicos. Por otro lado, la mitología también tiene una importante participación en la documentación de hechos históricos, sobre todo cuando se trata de un tema tan antiguo como el que a este manual concierne.

En todas las culturas antiguas, desde la A hasta la Z, existen re-latos de seres mitológicos, dioses y semidioses. Dioses que se entremez-claron con los mortales y mortales capaces de derrotar a los dioses. La antigua civilización china no fue la excepción y, como veremos en este capítulo, vamos a constatar la influencia de la mitología en el desarro-llo y evolución del Feng Shui, pues a través de la mitología el hombre pretendió dar sentido a aquello que no le era posible explicarse por sí mismo o por medios convencionales o científicos.

Es imposible tratar el tema del Feng Shui sin reconocer además de la mitología otros aspectos que contribuyeron a darle su contexto actual tales como:

•  El He tu o Patrón del río Amarillo.

•  La creación de los ocho trigramas básicos que conforman el ba-gua y forman la base de los hexagramas del I Ching.

•  El Lo Shu (cuadrado mágico) o Patrón del río Lo. •  El bagua.

•  I Ching o Ji Jing (el Libro de los cambios o mutaciones). •  La teoría del Chi.

•  La teoría del Yin-Yang.

•  El Nei Ching o Nei Jing (el tratado más antiguo de medicina china y del mundo).

•  La teoría de los cinco elementos (Wu Xing) y sus ciclos. •  La astrología china.

•  Los diez tallos celestiales. •  Las doce ramas terrestres.

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17 El g ra n l ib ro d el F e n g Sh u i •  La numerología china.

•  El Tong Shu (almanaque chino). •  El culto a los ancestros difuntos. •  Xi Fang (las cuatro direcciones).

•  La observación y estudio de las condiciones geográficas, clima-tológicas y topográficas del paisaje en China.

•  La invención del Luo Pan o Lo Pan (compás o brújula). •  El concepto Zuo Bei Chao Nan que literalmente significa

“sen-tarse en el Norte y ver hacia el Sur”. •  El confucianismo.

•  El taoísmo. •  El budismo. •  La alquimia. •  La superstición.

•  Las creencias populares.

•  El folclore y creencias propias de los chinos. •  El chamanismo.

•  La propagación de diversos métodos de adivinación como: 1) la fisogonomía (Mian Xiang), que es la lectura de los rasgos carac-terísticos del rostro. 2) El Meng (destino), que es un sistema de adivinación chino que conjuga varios elementos del I Ching, la filosofía china, el Feng Shui y las ciencias. 3) El Zhan Gua, que es el sistema de adivinación por medio de los ocho trigramas. 4) El Zhan Ke, que es un sistema de adivinación similar a los “volados”, por medio del cual se lanza una moneda y depende de la cara que queda expuesta la interpretación que se da. 5) La quiromancia china (lectura de la palma de la mano) y su combi-nación con la fecha de nacimiento, método que se conoce como Xiang Ming.

•  Un ambiente propicio auspiciado por las dinastías, las princi-pales corrientes religiosas y filosóficas para el surgimiento de nuevos conocimientos.

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Estos son sólo algunos puntos de influencia de los muchos posibles, que a lo largo de los tiempos han contribuido para que el Feng Shui y otras artes adivinatorias chinas tengan vigencia y gocen de creciente interés en el presente.

Antes de conocérsele con el nombre de Feng Shui (viento-agua), este conocimiento era conocido como Kan Yu o Hum Yue, que puede traducirse como “alza la cabeza y observa el cielo, baja la ca-beza y observa la tierra”, lo que representa una combinación entre los elementos visibles (Yu) y los elementos intangibles e invisibles (Kan).

A los maestros del Kan Yu se les conocía con los nombres de Fang Shih y Xiang Sheg (maestros de las técnicas esotéricas). Ellos eran tratados con todo respeto y reverencia, ya que la mayoría de los casos eran consejeros de las cortes imperiales.

Los registros históricos muestran muy pocos nombres propios de los Fang Shih, pero no por ello dejaron de ser figuras importantes de su tiempo; muestra de ello es que prácticamente todas las construc-ciones importantes de la antigua China fueron erigidas siguiendo las instrucciones de los Fang Shih, como es la propia Ciudad prohibida de Beijing.

La práctica del Kan Yu comienza desde el principio de la civi-lización china, cuando por sentido común, lógica, intuición y observa-ción de los fenómenos naturales los antiguos pobladores del territorio chino buscaron los sitios cercanos a afluentes de agua y con topografía propicia para establecerse y asegurar su sustento básico. A la vez, bus-caron lugares que les proporcionaran resguardo de las inclemencias del tiempo. Esto no sólo lo hicieron los antiguos chinos. Prácticamente todas las culturas antiguas actuaron igual, ya que el aire está presente en todo lugar, pero no así el agua. Desde que el hombre tiene la capa-cidad de pensamiento ha reconocido su total dependencia de la tierra, su impotencia ante los agentes climatológicos y su necesidad vital de agua potable para consumo y riego.

A medida que la antigua civilización china fue evolucionando y tornándose una sociedad compleja, con una estructura jerárquica impe-rial y una organización feudal característica, también el Kan Yu o Feng Shui dejó de ser una práctica incipiente, regida por el sentido común,

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para fusionar diversos conocimientos y convertirse en arte y ciencia a la vez, sólo reservada a las altas esferas de las cortes imperiales.

El Kan Yu nace como un reconocimiento del poder de la naturaleza en acción y de lo vulnerable que es el hombre ante su fuerza. Por ello, el Kan Yu es una guía para crear y vivir en espacios arquitec-tónicos que armonicen con su entorno, en vez de luchar en su contra, a la vez que actúan como una extensión. La disposición del mobiliario y otros objetos, dentro de un espacio arquitectónico, deben seguir las mismas recomendaciones para ser un reflejo del equilibrio exterior en el interior, con el propósito de beneficiarse del flujo armónico del Chi (energía) y lograr ser próspero, gozar de una buena salud, convivir con los semejantes, nutrirse de nuevos conocimientos, ser reconocido por sus méritos, entre otras consideraciones.

El Chi era el tema central de estudio de los maestros del Kan Yu. Ahora bien, el Chi es el aliento cósmico y por sí mismo no tiene una polaridad específica, por lo tanto el Chi puede ser positivo (Yang) o negativo (Yin) y ejercer su influencia sobre todo ser vivo que se en-cuentre dentro de un cuadrante específico, sea este un espacio abierto o cubierto. Por la misma razón, al equilibrar las dos polaridades del Chi se puede armonizar un lugar específico dentro de un cuadrante.

El Chi no es visible sino perceptible, es decir, lo que se puede ver son sus efectos. Por ello, los maestros del Kan Yu pasaban largo tiempo observando el paisaje, buscando la presencia, fuerza y polaridad del Chi. Ellos observaban el cielo, la tierra, la fuerza de los vientos, la presencia de afluentes de agua, la topografía, el tipo de fauna y flora predominantes en un sitio específico.

Desde la antigüedad, el viento y el agua son dos de las fuerzas naturales más poderosas conocidas por el hombre, sólo por debajo de la propia fuerza telúrica de la tierra. Estas fuerzas son capaces de reconfigurar el paisaje en pocos segundos y no están sujetas a los ca-prichos del hombre.

Probablemente, el cambio en la nomenclatura de Kan Yu a Feng Shui se debió a que, en aquellos tiempos, la gente común sólo podía apreciar que los maestros del Kan Yu pasaban largo tiempo ob-servando al Feng (viento) y al Shui (agua). De hecho, el término Feng

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Shui es el resultado de una recomposición lingüística popular de los dialectos chinos. Existe un antiguo poema del folclore chino que dice:

Feng He El viento es suave

Ri Li El sol cálido

Shui Qingel Agua clara

Shu Maola Vegetación abundante

Este poema, sin duda, describe la ubicación ideal para asentarse o levantar una construcción, ya que en pocas frases detalla la situación idónea para sustentar la vida.

De entre los elementos de la cosmogonía china, tanto el viento (Feng) como el agua (Shui) son vitales para la circulación y movimiento del Chi, pues los otros elementos son estáticos y, aunque tengan su propio Chi, no lo pueden dispersar como lo hacen el viento y el agua.

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