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Impacto económico de la violencia sobre la producción cafetera en el suroeste antioqueño y la zona cafetera (1993 - 2005)

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UNIVERSIDAD DE LOS ANDES

IMPACTO ECONÓMICO DE LA VIOLENCIA SOBRE LA PRODUCCIÓN CAFETERA EN EL SUROESTE ANTIOQUEÑO Y LA ZONA CAFETERA (1993 –

2005)

Santiago Ramírez Sampedro

Asesor: Andrés Moya

Septiembre 20 de 2013

Resumen

El presente trabajo tiene como propósito realizar un análisis del impacto económico de la

violencia, expresada en el conflicto civil colombiano, sobre la producción de café entre

1993 y 2005. Se pretende mostrar cómo la violencia ejercida por todos los actores del

conflicto armado, ha afectado negativamente la producción de café y al campesinado que

vive de este. Concretamente el trabajo estudia las regiones del suroeste antioqueño, junto

con la Zona Cafetera (Risaralda, Quindío y Caldas).Para llevar a cabo el análisis se utiliza

la Metodología de diferencias en diferencias, recurriendo a información reunida en los

censos cafeteros de los años 1993 y 2005 junto con la base de datos EVA y municipales del

CEDE. La metodología permite hacer una comparación entre municipios que han

presentado altos índices de violencia con otros que no, y analizar los efectos cuantitativos

de esta variable sobre la producción de café. Dicha comparación confirma la hipótesis de

un efecto nocivo y mensurable de los hechos violentos sobre la función de producción final.

Palabras clave: Conflicto armado, café, productividad.

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2 Abstract:

The present work aims to conduct an analysis of the economic impact of violence,

expressed in the Colombian civil conflict, coffee production between 1993 and 2005. It

aims to show how violence by all armed actors, has adversely affected coffee production

and living of the peasantry. Specifically, the paper studies the regions of southwestern

Antioquia, along with the Coffee Zone (Risaralda, Quindio and Caldas). To carry out the

analysis in-difference methodology is used, using information gathered in coffee censuses

from 1993 and 2005 together with the base of EVA and municipal data CEDE. The

methodology allows a comparison between municipalities that have introduced high levels

of violence to others who do not, and analyze the quantitative impact of this variable on

coffee production. This comparison confirms the hypothesis of a measurable harmful and

violent acts on the final production function effect.

Keywords: Armed conflict, coffee productivity.

(3)

3 1. Introducción

El presente trabajo tiene como propósito analizar la incidencia de la violencia sobre la

producción cafetera. Para este propósito, basa sus observaciones en la zona del suroeste

antioqueño, que es interpretada como la zona de tratamiento, y la zona del Eje Cafetero,

que es tratada como la zona de control. Entendiendo la significancia del conflicto armado

del país, resulta relevante entender de qué manera este ha logrado mermar la productividad

económica del campesinado cafetero. Por este motivo se escogieron las zonas de estudio,

pues la primera ha presentado altos niveles históricos de violencia, mientras la segunda, a

pesar de tener municipios como Salamina (netamente violento), se ha caracterizado por

tener una mayor cohesión social.

El conflicto social colombiano, desde el nacimiento de las primeras guerrillas hasta la

evolución y consolidación del narcotráfico, ha traído consecuencias directas y tangibles en

todos los campos de la sociedad. La economía no ha sido la excepción y el sector cafetero,

ha vivido de primera mano las secuelas de un conflicto que nos afecta hace más de 50 años.

El campo, junto con todos los sectores de la agricultura, ha tenido que adaptarse a las

condiciones impuestas por un conflicto violento interno que ha limitado y marginado a la

población campesina del país. Esto, aunado a la crisis internacional del precio del café, la

competencia de países como Brasil y Vietnam, y la ruptura del pacto de cuotas cafetero1, afectó la producción total del grano y derivó en una crisis que aún hoy en día desencadena

protestas de los caficultores colombianos.

La producción de café ha generado dividendos importantes en la historia económica de

Colombia. Desde la independencia y después de vivir un breve auge de la economía

tabacalera (1850’s – 1870’s), el café ha sido sin duda alguna, el promotor principal de la

economía nacional. Desde sus inicios se presentó como un producto propicio para el cultivo

gracias a las facilidades que ofrecía el clima y la disponibilidad de terrenos. Esto, junto con

medidas proteccionistas y subsidios desde inicios del siglo XX, logró catapultar la

1 Tratados con los que se intentaba regular la cantidad producida por cada caficultor para garantizar una compra segura en el mercado a un precio justo y evitar la sobreproducción del grano.

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4

expansión de las zonas cafeteras que en un principio se instauraron en los Santanderes,

Cundinamarca y algunas zonas de Antioquia (Muñoz J., 2009).

Sin embargo, no fue hasta los años 20 que se vivió por primera vez una verdadera

expansión cafetera basada en la pequeña producción parcelaria en el occidente del país.

Con este fenómeno se reestructuró la zona cafetera, comenzando una masiva migración de

las zonas donde se encontraba el sistema hacendario hacia pequeñas parcelas donde la

utilidad de los campesinos era mucho mayor:

… el sistema hacendario se caracterizaba no solo por la baja movilidad de la mano de obra

y su escaza integración al mercado monetario, sino por una organización de la producción

en la que se trataba de disminuir la inversión de capital representado en la incorporación

de técnicas y elementos de trabajo que pudiesen elevar la productividad. (Ocampo J., 1987)

De esta manera, la migración hacia lo que actualmente conocemos como la zona cafetera se

efectuó y trajo consigo una primera gran bonanza económica del café (Muñoz J., 2009 y

Ocampo J., 1987).

Estadísticamente la variación fue significativa. Mientras para 1874 el 88% de la producción

cafetera se concentraba en la región de Norte de Santander, para 1932 el 48% se situaba

entre Antioquia y el Viejo Caldas, 22% entre el Valle y Cundinamarca dejando al Norte de

Santander con solo el 8% de la producción, a Santander con un 3% y a otras regiones con

un 19%. Además, son significativas las cifras de la porción de área cultivada entre 1925 y

1932. De este modo se pasó de 39.460 hectáreas de superficie cultivada en Antioquia en

1925, a 63.779 en 1932. De igual manera, se presentó un incremento sin igual en la región

de Caldas que pasó de 43.040 hectáreas de superficie cultivada a 78.438 (Ocampo J., 1987

y Arango M., 1982).

Los años 1950 fueron desencadenantes de procesos sociales que terminaron por influir

directamente en la producción cafetera de una u otra manera. El descontento social vivido

durante la época de la violencia, confluyó en la creación de las primeras guerrillas liberales

(5)

5

subestimó la problemática campesina, terminó por fomentar la aparición de grupos armados

como las fuerzas armadas revolucionarias de Colombia (FARC).

Municipios como los del suroeste antioqueño son ejemplo de la violencia bipartidista que

se vivió en la mayor parte del país, demostrando la polarización de los sectores políticos a

partir de nombramientos que reflejaban las preferencias políticas de los gobernadores, en

este caso conservadores. Sin embargo, siendo el suroeste antioqueño una zona mayormente

liberal, las confrontaciones verbales y armadas fueron constantes principalmente en

municipios como Urrao dónde, de hecho, se conformó una de las primeras guerrillas

liberales de la época (Roldán M.2003).

Para la década de 1970 es importante recalcar la importancia de la bonanza cafetera,

fomentada principalmente por la helada que afectó los cultivos brasileros. Esto permitió a

los caficultores expandir aún más sus cultivos que sin embargo, se vieron rápidamente

afectados por el contagio en grandes zonas cafeteras de la broca, junto con un continuo

aumento de los nuevos cultivos ilícitos de los que hacían uso no solo los guerrilleros, sino

también los nacientes carteles del narcotráfico (Muñoz J., 2009).

Entonces, la violencia fue una pieza importante a la hora de entender el debilitamiento del

sector, aunque sea difícil medir su verdadera incidencia sobre la producción. Como dice

Jesús Antonio Bejarano: “En 1985 la guerrilla estaba presente en el 15% de los municipios

de campesinados medio no cafetero2 y el 2% de los municipios de campesinado medio

cafetero, en 1995 está en el 58%y 53% de estos municipios respectivamente…” (Bejarano

J., 1997).Cifras como estas dan a entender la fuerte expansión de los grupos armados al

margen de la ley, catapultados por los dividendos generados por narcotráfico a lo largo y

ancho del país. Aún así, la cuantificación y medición de los efectos del conflicto sobre la

producción es difícil de descifrar, debido a la misma diversidad del conflicto armado y de

las variables que resultan afectadas por este (López B., 1999).

Ahora bien, la sustitución de cultivos cafeteros por cultivos ilícitos no fue un efecto común

hasta principios de los noventas, cuando la ruptura del pacto cafetero de cuotas

2 El campesinado medio cafetero se entiende como el conjunto total de campesinos sembradores de Café por región, dividido el número de municipios pertenecientes al departamento.

(6)

6

desencadenó una crisis que terminó por movilizar al campesinado cafetero a cultivos

ilícitos o incluso a abandonar sus fincas. De igual modo, el incremento en la violencia tanto

por grupos guerrilleros como por narcotraficantes forjó un nuevo escenario donde el sector

agrícola se vio vulnerable ante la violencia ejercida por los grupos ilegales, que terminaron

por complementar hechos como la transición hacia una nueva constitución y la Apertura

Económica incentivada por el gobierno del entonces presidente Cesar Gaviria (1990-1994)

(Bejarano, 1992).

Las cifras demuestran como la violencia se integró cada vez más a los cultivos cafeteros y

dejó de ser un problema marginal de zonas donde el Estado tenía poco o nulo control del

territorio. Factores como el auge del narcotráfico fueron determinantes y permitieron un

desarrollo conjunto de grupos al margen de la ley, que terminaron por imponer condiciones

económicas y sociales a los campesinos. En zonas como el suroriente antioqueño, que había

tenido una tradición cafetera desde mediados del siglo XIX, interactuaron todos los

componentes del conflicto armado de la época: militares representados por el Ejército

Nacional, Policía Nacional, el GAULA y el CTI, las Fuerzas Armadas Revolucionarias de

Colombia (FARC), el Ejercito de Liberación Nacional (ELN) y el Ejercito revolucionario

Guevarista (ERG), las autodefensas campesinas de Córdoba y Urabá junto con grupos

paramilitares y siete agrupaciones convivir (Sánchez G., 1999).

Por consiguiente, la situación comenzó a afectar directamente zonas cafeteras, y la pobre

respuesta del Estado permitió que se asentaran los grupos al margen de la ley. Las

consecuencias de estos procesos fueron importantes a nivel social y cultural:

La región del suroeste presentó durante 1997 un total de 293 acciones armadas, frente a 23

en 1996, lo cual significa una variación de 1000%, incremento porcentualmente mayor al

presentado en todo el departamento, el cual tuvo una variación de +568%, puesto que pasó

de 394 acciones en 1996 a 2632 en 1997. (Sánchez G., 1999)

Las representaciones de las acciones militares son cuantificables en términos de vidas

humanas, pues el capital laboral de la región se vio claramente afectado por la violencia,

entendiendo que la guerra civil afecta principalmente a aquellas personas ajenas al

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7

Entre las principales consecuencias de los hechos violentos encontramos desaparición

forzosa, cobros de extorsiones como el “boleteo” y las vacunas, venta y abandono de

propiedades, masacres y homicidios que terminaron por incentivar los desplazamientos

colectivos y el abandono de la región. Todas estas variables dan muestra de la diversidad

que puede tomar el conflicto armado y dan a entender el alcance al que puede llegar a

presentar sobre los cultivos agrícolas, y en este caso especial, sobre los cultivos cafeteros.

Cómo lo explica Juan Carlos Muñoz (2009):

Los resultados sugieren que el conflicto armado en Colombia ha afectado la producción

cafetera a través de la reducción de los volúmenes de café producido y la reducción de la

eficiencia técnica de las fincas. Un incremento en un ataque disminuye en

aproximadamente 0.6 por ciento la producción cafetera. Asimismo, en los municipios

donde existe coca la producción de café es menor.

Estas aproximaciones revelan los resultados de variables que terminan por explicar la

disminución productiva3 en zonas donde el conflicto armado ha tenido consecuencias directas sobre los cultivos.

Los resultados de la violencia sobre la población campesina son cuantificables e inciden

sobre las funciones de producción final. En consecuencia, el hecho de verse desplazados de

sus zonas de origen, el haber perdido algún miembro de la familia como resultado de la

violencia o verse sometidos a reclutamiento forzoso por parte de los grupos armados,

termina por modificar las estructuras familiares haciendo que la percepción de seguridad se

vea claramente afectada. En últimas, la porción más vulnerable en el conflicto rural es la

población joven que termina por verse involucrada directamente en el conflicto, dejando al

campo desabastecido de fuerza de trabajo e incidiendo de forma negativa en la producción

rural (Justino 2008 y 2006).

Trabajos empíricos sobre la influencia de la violencia en la producción son escasos pero

vale la pena resaltar el estudio hecho por Enrique López, donde se resaltan las

características del conflicto armado y sus consecuencias sobre los mercados laborales de la

3

Cuando hablemos de disminución de producción no solo hablaremos de efectos negativos sobre la cantidad de grano y sacos cultivados, sino también efectos directos sobre la tierra cultivada con café, es decir, disminución de área cultivada con café por hectárea o sustitución por cultivos ilícitos.

(8)

8

zona cafetera. Además, es importante señalar otros estudios que abordan el problema desde

un punto de vista más macroeconómico, entendiendo la violencia como una consecuencia

de la caída de los precios internacionales del café y de la consecuente sustitución de

cultivos cafeteros por cultivos ilícitos (Vargas J., 2006).

En el ámbito internacional destacan investigaciones hechas por Verwimp para países como

Ruanda y Burundi en el los que, por medio de información de la productividad de las

fincas, se hacen regresiones para evaluar los efectos de la violencia sobre la producción

cafetera. En trabajos como Agricultural Policy, Crop Failure and the Ruriganiza Famine

(1989) in southern Rwanda: a prelude to Genocide? (Verwimp, 2002), los resultados

demuestran que efectivamente la violencia ha tenido una influencia negativa sobre la

producción de las economías cafeteras, y que ha ayudado a entorpecer los procesos de

extracción del grano y sus procesos distributivos.

Sin embargo, los trabajos hechos para Colombia son escasos debido a la dificultad

interpretativa de las variables que contiene la violencia y de sus posibles consecuencias

sobre el cultivo del grano en el país. Además, las investigaciones concernientes al café

tienden a desarrollar más la parte cultural y social que ha jugado el grano para el país. Por

este motivo, este documento pretende ver un poco más de cerca esta problemática para

interpretar el alcance de la violencia sobre los cultivos cafeteros de la zona del suroeste

antioqueño, Risaralda, Quindío y Caldas. Estas zonas tradicionalmente cafeteras han tenido

una disminución en su producción media desde finales de los 80 y además han presentado

una reubicación económica de antiguos caficultores en actividades ilícitas o, contrario a lo

que se podría pensar, en sector turístico y de recreación. Esto último puede entenderse

como campesinos que actualmente trabajan en fincas y zonas de descanso, en su mayoría

ocupadas por terratenientes de la zona caficultora, donde anteriormente se sembraban

cultivos cafeteros (López B., 1999).

2. Marco teórico.

El aporte de la investigación es reconocer los efectos directos de la violencia sobre la

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9

en diferencias4. Con esta se evalua la producción total de los municipios que conforman lo que fue llamado el Viejo Caldas y el suroeste antioqueño, analizando la evolución de su

producción y comparando aquellos que tuvieron altos índices de violencia con los que

presentaron bajos. Los resultados esperados son una disminución de la productividad de

aquellos que han sido tocados directamente por la violencia y el narcotráfico.

Los municipios estudiados son Urrao, Caicedo, Betulia, Concordia, Salgar, Ciudad Bolívar,

Betania, Andes, Hispania, Pueblo Rico, Tarso, Venecia, Titiribí, Angelópolis, Amagá,

Fredonia, Jericó, Jardín, Támesis, Carmanta, Valparaíso, La Pintada, Santa Bárbara y

Montebello para un total de 24. Por el lado de la zona del eje cafetero se comprenden en el

estudio los 53 municipios que componen las regiones de Quindío, Risaralda y Caldas. Sin

embargo, municipios como La Pintada en Antioquia, La Dorada y San José en Caldas

fueron excluidos de la muestra en cuanto el primero y el segundo no presentan datos de

productividad para los años estudiados, y el último, como municipio netamente ganadero,

no tiene datos relevantes para la muestra. Así pues, el estudio toma en total 73 municipios

de los que hacen parte las capitales de los tres departamentos de la zona cafetera: Pereira,

Armenia y Manizales.

Es importante recalcar que la zona del suroeste antioqueño es interpretada como el grupo de

tratamiento en la correlación, mientras que la zona cafetera hace la labor de grupo de

control en el desarrollo de este trabajo. Esto se entiende en cuanto a las diferencias entre las

dos regiones pues siendo ambas típicamente cafeteras, para los municipios del suroeste

antioqueño la media de la violencia y del actuar del conflicto armado ha sido mucho más

significativa que la de la región cafetera para los años a estudiar. De hecho, en regiones

como Quindío se ha venido reemplazando la producción del grano por infraestructura del

sector turístico y comercial. Construcciones como el Parque Nacional del Café y Panaca,

hablan de un próspero sector turístico que contrasta con el marco vivido en municipios muy

cercanos como Ciudad Bolívar y Betania en el suroeste antioqueño (Vargas J., 2006).

Tendencias de este tipo nos hablan de condiciones muy distintas entre las regiones que nos

permiten evaluar de mejor manera la influencia del conflicto en la producción.

4 El estimador por metodología de diferencias en diferencias utilizado en este trabajo se centra en el estudio de Cansino y Sánchez del 2004 que explicaremos más adelante.

(10)

10

La principal fuente de información y trabajo guía para el estudio es el hecho por Juan

Carlos Muñoz Mora en su tesis de maestría Los caminos del café: Aproximación a los

efectos del conflicto armado rural en la producción cafetera Colombiana donde, a pesar de

utilizar la metodología de Fronteras de Producción y OLS para estimar la función de

producción de los caficultores, es de gran ayuda en cuanto al termino de variables

independientes a utilizar en la metodología de diferencias en diferencias.

Gráfica 1. Número de ataques en municipios cafeteros y no cafeteros.

Fuente: Tesis de maestría. Los caminos del café. MORA MUÑOZ, Juan Carlos (2009).

En la gráfica 1 podemos ver los resultados a los que llega el estudio de Muñoz, que dejan

ver como desde 1988 hasta el 2008 la media de los ataques a municipios cafeteros ha sido

mayor que los que no son cafeteros. Estos resultados nos dejan inferir consecuencias

negativas para la producción cafetera para todas aquellas zonas donde se han reubicado los

cultivos cafeteros. Norte de Santander, Santander, Huila, Tolima y Cauca hacen parte de los

(11)

11

Mapa 1. Municipios cafeteros y ataques e incursiones por municipio 2006.

Fuente: Tesis de maestría. Los caminos del café. MORA MUÑOZ, Juan Carlos (2009).

Este mapa nos deja ver de igual manera como municipios cafeteros en el año 2006 han

visto reducida las tasas de violencia factor que es tenido en cuenta como un índice de

institucionalidad, incremento de pie de fuerza y políticas públicas respaldadas

principalmente por la presidencia de Álvaro Uribe Vélez (2002 – 2010). Sobre este punto

vale aclarar que este tipo de circunstancias serán evaluadas desde puntos de vista del marco

(12)

12 3. Metodología.

Para realizar este análisis se trabaja con las bases de datos del censo cafetero de 1993 y

2005, junto con la EVA de 1997 y 2005. De estas se toma la variable dependiente

producción entendida como área de café sembrada por hectárea, como también variables de

control del modelo: edad del cafetal (medida en años), densidad (árboles por hectárea

sembrada), distancia a la capital, índice de ruralidad (UAF Población rural/urbana), área de

municipio, el coeficiente de Gini y la incidencia de efectos armados en la época de la

violencia (1948-1953).

Con respecto a la base de datos de violencia se utiliza la información municipal del CEDE,

y se tienen en cuenta índices de tasa de homicidio, masacres, ataques del ELN, de las

FARC y de las AUC, total violencia por municipio (que incluye desactivación en factores

explosivos, deserción guerrillera, desmantelamiento de laboratorios, incautación de

armamento, liberación de secuestrados, operaciones de antinarcóticos, operativos de

allanamiento y rescate de secuestrados), total notarias y conflicto total por región (que

incluye enfrentamientos, actos terroristas con explosivos, actos terroristas incendiarios,

asaltos a la propiedad privada, atentados políticos, ataques a entidades institucionales,

bloqueo de vías, contacto armado, emboscadas, hostigamientos, incursiones a población

civil y retenes ilegales).

3.1 Planteamiento analítico del modelo.

Para este trabajo se hace uso de la metodología de diferencias en diferencias donde se

presentan observaciones hechas para el año 1993 y 2005 en cuanto a productividad y

violencia, siguiendo la notación de Abadie (2005). De esta manera denotaremos:

Valores de productividad de la región del Suroeste antioqueño para el año

2005, tomadas como el grupo de tratamiento.

Valores de productividad de la región del eje cafetero (Caldas, Quindío y

(13)

13

Valores de productividad de la región del suroeste antioqueño para el año de

1993, tomadas como el grupo de tratamiento.

Valores de productividad de la región del Eje Cafetero (Caldas, Quindío y

Risaralda) para el año de 1993, tomadas como el grupo de control.

Así pues, la aplicación de la metodología consiste básicamente en la solución del siguiente

cálculo:

(1)

(2)

A partir de la ecuación (2) podemos decir que

, pues los resultados en 1993 son independientes de que con posterioridad a esta

fecha las regiones se vean afectadas por la violencia o no (Abadie, 2005). Lo anterior

también sucede con la ecuación (1). Por lo tanto,

siendo D una variable dummy que tomará valores de 1 si hay

evidencia de violencia5 en los municipios y 0 si no.

De esta manera es posible estimar el efecto promedio de la violencia sobre las regiones de

control y tratamiento tanto para el año 2005 como para el 93, así:

[ | ] (3)

[ | ] (4)

Según Athey e Imbens (2002): “el método de diferencias en diferencias subyace el

supuesto de que la tendencia temporal registrada por los individuos pertenecientes al

grupo de control sirve, a modo de variable “proxy”, para conocer la evolución que

hubieran seguido los beneficiarios del programa en el caso de que no lo hubieran

seguido.”. En ese sentido, el modelo analítico resultante estaría compuesto por:

5

La evidencia de violencia será calculada a partir de la media de los datos aportados por la variable ataques. Siendo 86 la media, aquellos municipios que presenten 86 ataques o más anuales a la población civil serán considerados como violentos, a diferencia de los que presenten una cuantía menor.

(14)

14

[ | ] [ | ] (5)

Entendiendo los resultados obtenidos en las ecuaciones (5) nos es posible decir que la

diferencia entre los momentos 0 y 1, donde uno son aquellos municipios de tratamiento y 0

son aquellos municipios de control, es igual. Por lo tanto, podemos obtener un estimador

del efecto promedio de la violencia sobre los municipios estudiados en la siguiente

ecuación6:

[ | ]

{ [ | ] [ | } { [ | ]

[ | ] [ | ]} (6)

Con estos resultados nos es posible construir un estimador de la muestra que nos evalúe el

efecto causal promedio de la violencia sobre los índices de los municipios de tal forma que:

{ ∑ } { ∑ ∑ }

∑ { } ∑ { } (7)

Donde el n=23 y el n=50 representan los municipios de la muestra para aquellos municipios

de tratamiento y de control que sumados dan un total de 73. De este modo la ecuación (7)

nos deja ver reducida la forma de acercarse a los datos por la metodología de diferencias en

diferencias7.

6

Para la ecuación (6) el primer término muestra la diferencia entre los resultados promedios en los que se ha observado una mayor influencia de la violencia, tanto para los municipios de tratamiento como para aquellos de control. A su vez, el segundo término muestra los resultados promedio para los municipios en los que la violencia no ha ejercido un efecto relevante en la producción.

7

Para la ecuación (7) el primer termino muestra la variación en la variable producción para los municipios violentos. Este resultado muestra la variación bruta o total registrada en la producción de los municipios mayormente afectado por la violencia. La segunda parte de la ecuación muestra la variación registrada en la variable violencia en los municipios de control. La tercera diferencia estima la resta de las dos anteriores ecuaciones y permite estimar el efecto producido por la violencia en los municipios (Cansino y Sánchez 2004).

(15)

15

3.2 Calculo del estimador de diferencias en diferencias vía regresión

A partir de la ecuación (7) nos es posible evaluar el ejercicio de diferencias en diferencias

según un modelo semiparamétrico por medio de la siguiente regresión (Ashenfelter y Card

1985):

(8)

Donde:

Y = Productividad cafetera medida como área de café sembrada por hectárea.

D = Variable dummy dónde, D=1 si hay evidencia de violencia (grupo tratamiento), y D=0

si hace parte del grupo de control.

T = Variable dummy dónde, T=1 si las observaciones son del 2005, y T=0 si las

observaciones son del 1993.

= Variable explicativa resultante de multiplicar D y T.

= Parámetros asociados a las variables explicativas D y T.

= Parámetro que muestra las variables de control (distancia a la capital, coeficiente de

Gini, violencia en el 48 y 53, UAF población rural/urbana, densidad de la población y edad

del cafetal.

= Error aleatorio, de media 0: E [ε | D, T] = 0.

= Parámetro que determina el efecto conjunto de las variables explicativas D y T8.

El cálculo de esta regresión junto con su estimador de diferencias en diferencias mediante

regresión por MCO nos deja incluir en el modelo la consideración de variables

predeterminadas o contaminantes. Teniendo en cuenta esta información, el modelo que

obtendríamos sería el siguiente:

8 Este parámetro es el mismo encontrado en la ecuación (7),efecto causal promedio de la violencia sobre los índices de los municipios.

(16)

16

(9)

De esta regresión podemos decir que teniendo el caso en que X no cambie con el tiempo,

es decir que su valor permanezca constante entre los períodos 0 y 1, y sabiendo que se está

aplicando a municipios relativamente amplios, la incorporación de covariables al modelo

no limita su robustez (Cansino y Sánchez 2004). Aún así, la inclusión de variables

predeterminadas en el modelo puede generar algunas complicaciones. De este modo,

cuando el valor de X varía entre los periodos 0 y 1, esta variable seguramente se verá

afectada por el tratamiento, lo que generará en consecuencia problemas de endogeneidad al

modelo. Para resolver este problema se incluye al modelo una variable binaria de tiempo

que represente el año de 1993 o de 2005 según el momento en el que el municipio se esté

trabajando. De este modo obtenemos la regresión final que estará representada de la

siguiente manera:

( ) (10)

4. Resultados.

La tabla 1 muestra las estadísticas descriptivas del modelo donde se seleccionaron las

variables más representativas para el ejercicio. La variable Municipios, Tiempo y DT hacen

referencia a información dicótoma para modelar la muestra. De este modo, la regresión

quedó descrita por las siguientes variables:

- Producción: medida como área de café sembrada por hectárea.

- Intensidad cafetera.

- Densidad poblacional: medida para cada uno de los municipios.

- Ataques: reúne las incursiones armadas hechas por los grupos al margen de la ley en

los diferentes municipios.

- Desc. Total: que incluye desactivación en factores explosivos, deserción

guerrillera, desmantelamiento de laboratorios, incautación de armamento, liberación

de secuestrados, operaciones de antinarcóticos, operativos de allanamiento y rescate

(17)

17

- Notarias: variable de control utilizada como índice de institucionalidad en cada uno

de los municipios.

- Municipios: variable dicótoma que toma valores de 1 si el municipio es antioqueño

y 0 si el municipio es del eje cafetero.

- Tiempo: variable dicótoma que toma valores de uno si la información representada

es del 2005 y 0 si la información es de 1993.

- DT: variable resultante de la multiplicación de Municipios y Tiempo.

A partir de la ecuación (10) se procedió a correr el modelo donde se observaron en primera

instancia varios problemas con los niveles de significancia de variables como distancia a la

capital, coeficiente de Gini y edad del cafetal. Por medio de un ajuste del modelo se

obtuvieron variables representativas para producción, intensidad cafetal, densidad

poblacional, ataques totales, Desc. Total, notarías y las resultantes dicótomas de la

metodología de diferencias en diferencias. A continuación se muestra las estadísticas

descriptivas de estas variables:

Tabla 1: Estadísticas descriptivas variables violencia:

Variables Observaciones Media

División

Estándar Mínimo Máximo

Producción 146 3.92E+12 4.74E+13 60.52 5.72E+14

Intensidad 146 0.2111847 0.1540335 0.0036626 0.7446512

Densidad

Poblacional 146 30.60662 346.5373 0.0163453 4174.49

Ataques 146 8.304189 11.84252 0 75.32552

Desc. Total 146 2.068493 5.218875 0 40

Notarías 146 1.10274 0.9946717 0 7

Municipios 146 0.4178082 0.494896 0 1

Tiempo 146 0.5 0.5017212 0 1

DT 146 0.1849315 0.3895785 0 1

(18)

18 Tabla 2: Regresión

El modelo presentado es el resultado de diferentes pruebas de especificación de varios

modelos como lo son el lin-lin, el lin-log y el log-lin, que no resultan buenas estimaciones

para la evaluación de la productividad en el caso estudiado. Por medio de la prueba J se

compararon los modelos mencionados previamente, y se concluyó que el más adecuado es

el log-log, es decir, una forma funcional tipo Cobb-Douglas en la que se le aplica logaritmo

natural a todas las variables explicativas a excepción de las dicótomas. Este resultado es

congruente con la literatura económica que ha demostrado que para estimar la producción

la mejor forma funcional es la Cobb-Douglas, lo que refuerza el resultado obtenido al

correr las regresiones y compararlas entre ellas.

Al observar las variables independientes que se introdujeron en el modelo se puede ver que

la mayoría son significativas. La intensidad de café es confiable a un nivel de significancia

del 5%, como también la variable municipio violento, tiempo y DT. Esto es importante en

el modelo pues, las 3 variables determinantes del ejercicio de diferencias en diferencias que

son municipio violento, tiempo y DT, tienen un p valor por debajo del nivel de _cons 10.02045 .3524065 28.43 0.000 9.316224 10.72468 DT .7019012 .3223117 2.18 0.033 .0578126 1.34599 tiempo -.5440144 .2415623 -2.25 0.028 -1.026738 -.0612907 municipio_violento -.8318188 .2694661 -3.09 0.003 -1.370304 -.2933338 lnotarias -.0617924 .2521011 -0.25 0.807 -.5655763 .4419915 lDESCtotalpobcivil .2361739 .1575809 1.50 0.139 -.0787264 .5510743 lataques -.1754423 .1358104 -1.29 0.201 -.4468378 .0959532 lDENSIDAD_POBLACIONAL -.174897 .1276436 -1.37 0.175 -.4299724 .0801784 lIntensidad .62324 .123968 5.03 0.000 .3755097 .8709703 lproduccioncafe Coef. Std. Err. t P>|t| [95% Conf. Interval] Robust

Root MSE = .65773

R-squared = 0.6144 Prob > F = 0.0000 F( 8, 63) = 10.18 Linear regression Number of obs = 72

(19)

19

significancia. Por otra parte, las variables densidad poblacional y notarias no son

significativas pues superan el nivel de significancia de 10%.

Para medir el efecto de las variables independientes sobre la productividad es necesario ver

tanto el signo como la magnitud del coeficiente. Al observar la variable ataques podemos

inferir que el signo es el esperado pues es intuitivo que a mayor cantidad de ataques en los

municipios haya una menor producción. En efecto, un aumento en 1% reduce en 0.17% la

productividad total del municipio. A su vez, el hecho de ser un municipio violento

disminuye en 0.8% la productividad de la zona, como se puede ver con el coeficiente

asignado a la variable municipio violento. Por otro lado, la variable dicótoma tiempo

muestra la caída en productividad en 0.17% comparando la del 2005 con respecto a la de

1993. Para finalizar, las magnitudes de las variables de control son relevantes a un nivel de

significancia del 1% para el caso de la intensidad.

5. Conclusiones.

Por medio de la regresión de la tabla 2 nos es posible decir que los resultados que arroja el

modelo cumplen con la hipótesis planteada por el trabajo. Es así que, los municipios del

suroeste antioqueño efectivamente han visto reducida su productividad debido a factores

armados y violentos en su entorno. Estos resultados son observables tanto para el 2005

como para 1993, y responden a un choque medido por los parámetros de control

institucionales. El hecho de que la violencia afecte la productividad en un 0.17% habla de

factores cuantificables que demuestran una incidencia, no determinante, pero si importante

a la hora de evaluar las bajas en productividad en la zona.

Trabajos como este pueden dar vía a investigaciones similares en otras partes del país

donde la violencia ha sido, y sigue siendo, una variable determinante a la hora de entender

las relaciones económicas y sociales. Regiones como los Santanderes y Cauca podrían

aportar datos interesantes siendo zonas donde el conflicto ha estado presente en la mayoría

de los municipios en los años estudiados, complementado con el hecho de ser regiones

(20)

20

Sin embargo, la limitación de los datos genera posibles sesgos en los modelos, como

también la dificultad de catalogar la violencia a partir de datos numéricos en su

interpretación.

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