Desarrollo y espacios culturales en Valparaíso: Tendencias en las últimas décadas (2000-2016) – Revista El Topo - Sociología Cultural y Urbana ISSN: 0719-3335

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Revista Eltopo. No.7. 2016 ISSN:0719-3335

En este artículo, realizamos una lectura al Valparaíso entre los años 2000-2016, con-siderando para ello dos periodos significativos en el desarrollo cultural reciente: un primer periodo de transición cultural entre los años 2000-2008 y un periodo que tra-tamos de caracterizar como de reconversión de la economía cultural entre los años 2009-2016. El primer periodo es analizado a partir de los datos publicados en un tra-bajo el año 2010, mientras que para el segundo periodo, se busca actualizar la discu-sión a partir de diversos estudios que surgieron en la región acerca del desarrollo de las industrias culturales y la política cultural regional 2011-2016. El análisis al caso de estudio del Centro Cultural Excárcel -actualmente Parque Cultural de Valparaíso-, que acompañó todo este proceso, permiten reconocer algunas de las disputas al interior de este sector. Los resultados indican dos tendencias para los próximos años: la primera enfocada en una política cultural para las industrias creativas, entendidas como crea-tividad, innovación y tecnología, mientras que la segunda rescata el locus creativo de la ciudad, que ha tendido a expandirse y resignificarse en un circuito más amplio en la región de Valparaíso. Las conclusiones indican un desajuste en los diagnósticos al sector cultural, una bifurcación que complejizará el desarrollo de este sector.

Palabras Claves:

Industrias culturales, Valparaíso, Excárcel, espacios culturales, desarrollo cultural.

Abstract

In this article, we perform a reading at Valparaiso between the years 2000-2016, con-sidering for this two significant periods in the recent cultural development: a first period of cultural transition between the years 2000-2008 and a period that we try to charac-terize as conversion of the cultural economy in the years 2009-2016. The first period is analyzed from the data published in a paper in 2010, while for the second period, we seek to update the discussion from various studies that emerged in the region about the development of cultural industries and the Regional Cultural Policy for 2011-2016. By analysingthe Excárcel Cultural Center, currently Cultural Park of Valparaiso, as a case styudy who accompanied this process, we can recognize some of the disputes within this sector. The results indicate two trends for the coming years: the first focused on a cultural policy for the creative industries, understood as creativity, innovation and technology, while the second rescues the creative locus of the city, which has tended to expand and resignifiy in a circuit in the wider region of Valparaíso. The findings indicate a mismatch in the cultural sector diagnoses a bifurcation that will increase complexity in the development of this sector.

Keywords:

Cultural industries, Valparaíso, Excárcel, cultural spaces, cultural development.

(1) |Felipe Espinosa Parra.

Sociólogo de la Universidad de Valparaíso, MA en Comunicación Social de la Universi-dad de Chile.

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INTRODUCCIÓN

El presente artículo tiene como propósito reflexionar acerca del desarrollo cultural de Valparaíso en las últimas décadas desde la perspectiva de los es-pacios culturales. Dividimos este desarrollo en dos periodos: un periodo de transición entre los años 2000-2008 y otro periodo que trataremos de caracte-rizar en este artículo y que corresponde a los años 2009-2016. Estas reflexio -nes iniciadas el año 2010 en un artículo publicado en el libro “Valparaíso en Tránsito”(Espinosa, 2010) editado por esta revista, buscaba describir el núme-ro de cultores y las actividades culturales que se desarnúme-rollaban en la región de Valparaíso a partir de información secundaria, especialmente de la Cartografía Cultural (CNCA, 2000), que sentó un precedente en el registro censal de cul-tores y actividades con una desagregación a nivel comunal, lo que permitía hacer debatir las características de la región de Valparaíso frente a su área metropolitana (AMGV).

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El enfoque hacia los espacios culturales, permite relacionar tres conceptos que consideramos especialmente relevantes en la interrelación entre cultura y ciu-dad: La cultura como comunicación, como producción y como espacios de sig-nificación. Para observar este desarrollo, se analizan diversas fuentes secun -darias como las encuestas de cultura y tiempo libre, informes de instituciones y la política cultural regional de Valparaíso (2011-2016). La primera parte de este artículo reflexiona brevemente sobre el concepto de cultura en la ciudad y el modo en que la gestión urbana ha ido incorporando estas nociones. Aquí también se discute sobre los diagnósticos realizados para el primer periodo. La segunda parte indica brevemente las fuentes de información y la metodología utilizadas para este artículo. La tercera parte presenta los principales resul-tados para este segundo periodo, mientras que la última sección aborda las principales conclusiones y definiciones que podrían caracterizar este periodo del desarrollo cultural entre losaños 2009-2016.

Marco teórico

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La transformación de la sociedad contemporánea está dada por la industria-lización moderna de las ciudades, que supone la transformación del entorno físico: Multiplicación de fábricas; vías terrestres, marítimas y aéreas, espacios destinados a la circulación acelerada, vías rápidas, empalmes de rutas; pun-tos de conexión como puerpun-tos, aeropuerpun-tos y estaciones; grandes centros co -merciales y de consumo; espacios de recreación públicos y privados; nuevos edificios en altura para habitación o trabajo y campos de tránsito prolongado “donde se estacionan los refugiados del planeta” (Augé, 2004). En contrapo-sición, el espacio cultural se relaciona a su entorno físico como lugar de repre-sentación, permitiendo la vinculación y el sentido del arraigo. En este sentido, el estudio de los espacios culturales nos permite conocer aspecto relacionados a la subjetividad de una ciudad. El modo en que se relaciona a su historia, la vinculación entre sus habitantes y sus modos de expresión.

Con espacio cultural, nos referimos a edificios tradicionales como bibliotecas, museos y teatros, pero también a los centros culturales, galerías de arte, uni-versidades, salas de concierto, radios, canales de TV y un sinnúmero de otros lugares que relacionamos generalmente a un espacio cultural. Tradicional-mente se han definido las prácticas y actividades propias de la cultura, como aquellas relacionadas a los dominios culturales promovidos por la UNESCO (2009), que incluye actividades relacionadas al patrimonio cultural, arqueoló-gico y natural, las presentaciones artísticas y celebraciones, las artes visuales y artesanías, libros, prensa, medios audiovisuales, diseño, turismo, deportes y recreación, entre otros dominios. Estas definiciones pueden ser demasiado amplias para fines de percibir una cierta morfología cultural en una ciudad, por lo que planteamos que los espacios culturales en las ciudades pueden ser comprendidos a partir de tres nociones que relacionan el espacio de la cultura y el territorio:

- Espacios de comunicación: Entendido como aquellos aspectos sociales de la cultura, el espacio público y los sistemas de comunicación locales.

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- Espacios de significación: A modo general son espacios que refuerzan los aspectos narrativos de un territorio, la identidad y cultura popular, el patrimonio y los espacios simbólicos.

La propuesta de observación de los espacios culturales en base a estos tres ejes, permite simplificar y reducir la complejidad frente a otros modelos y mar -cos de referencia para el estudio de la cultura, como el modelo de dominios culturales de UNESCO (2009), el marco de referencia para estadísticas cultu-rales impulsado por ESSnet-CULTURE de la Unión Europea (2012) y el modelo de campos culturales del Observatorio de la cultura y las comunicaciones de Québec (2004). Estos marcos conceptuales entregan una mayor especificidad para la catalogación de las actividades y espacios culturales, pero complejizan el modo en que -de forma exploratoria- podemos observar procesos emergen -tes. En general, estos marcos conceptuales están diseñados para ser aplicados a nivel de país o de región, por lo que se hace necesario construir marcos de referencia acotados, que sean simples de incorporar para estudios delimitados al nivel de ciudades o zonas metropolitanas.

El primer concepto, el espacio cultural como espacio de comunicación, se refie -re a el entorno o lugar en el que se desarrollan actividades principalmente de encuentro y sociabilidad. Son espacios donde predomina la interacción cara-a-cara, cuya naturaleza no es del todo puramente funcional, como un espacio ex -clusivamente de comercio o consumo. Se trata de espacios como plazas o par-ques, entornos abiertos donde se produce el encuentro entre los habitantes. Si consideramos las autopistas como ríos de la ciudad, estos espacios represen-tan islas en la trama urbana. También se trata de espacios semi-públicos como cafés, pubs, lugares de entretención y recreacionales.

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actividad asociada a la cadena de valor o al ciclo cultural (UNESCO, 2009), como espacios de creación, producción, difusión, exhibición, transmisión, con -sumo o participación en los dominios más relacionados al mercado del arte y las industrias culturales. Las salas de cine, escenarios para espectáculos en vivo, espacios de grabación y transmisión de música y TV, salas de ensayo, agencias de artistas y lugares de exhibición para fotografía y artes visuales, entre otros.

El tercer aspecto se refiere a los espacios que contienen un valor intrínseco que se relaciona al relato o narrativa de la ciudad. Son espacios patrimoniales que refuerzan la identidad de sus habitantes y son un reflejo del paso de la historia en una determinada localidad. También se trata de espacios que refuerzan estas ideas, como archivos, museos y bibliotecas incluidas las de carácter uni-versitario, municipal o semi-públicas. También se trata de espacios que por diversos motivos son significados y puestos en valor por los habitantes, como cementerios, hoteles antiguos, espacios baldíos o residuales, espacios que pueden encontrarse en una frontera difusa entre el espacio formal e informal, público y privado.

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esto los resultados del análisis de este periodo, consideraron estos fenómenos como emergentes. Lo mismo el turismo y la inclusión de la ciudad de Valparaíso como destino turístico cambió a partir de la nominación como ciudad patrimo-nial, por lo que también estos fenómenos al momento del análisis eran aun emergentes. Creemos que la realidad cultural de la región de Valparaíso y en particular de su área metropolitana ha cambiado desde esa fecha, pero no está aun claro que tipo dedefiniciones podrían marcar este periodo que está pronto a concluir (2009-2016).

En los años posteriores a la nominación patrimonial de la ciudad, comenzó una serie de impulsos a la actividad creativa. Entre ellos, la instalación del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes (alrededor del mismo periodo), pero también la creación de programas de fomento productivo a la cultura como el programa de industrias creativas de Corfo, que funcionó durante 5 años y culminó el año 2013.También se produjeron algunos cambios de definiciones en los principa -les nstrumentos de apoyo y financiamiento a la cultura y las artes, incluyendo de manera transversal el apoyo a las industruias creativas locales, de modo que estos programas también reforzaron –a nivel nacional- la permanencia y continuidad de diversos proyectos culturales.

Varias cosas sucedieron en Valparaíso tras el primer quinquenio del siglo XXI, que han transformado la matriz cultural de la región. Los recursos inyectados por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) a la ciudad de Valparaíso tras su nominación patrimonial, permitieron recuperar especialmente infraestruc-tura de valor patrimonial –transformados en museos o casas patrimoniales- en los sectores específicos que conforman el casco histórico, concentrando de esta manera una mayor cantidad de actividades con una fuerte carga cultural en este sector.

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residían en la región de Valparaíso y 846 en el área metropolitana (las cinco comunas). No tenemos registros actualizados de personas realizando o dedi-cadas profesionalmente a las actividades culturales como las de este censo, lo cual es una deficiencia para una discusión actual.

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Sin embargo, en términos investigativos, existe un déficit en el tipo de informa -ción disponible para estudiar procesos de desarrollo cultural. Es en parte por este déficit, que hoy en día los diagnósticos sobre el sector cultural en el país se miden escasamente por medios cuantitativos y más bien se ha tratado en los últimos años de una serie de interpretaciones y reflexiones acompañadas de datos cuantitativos, que provienen más bien de registros administrativos. Los anuarios de cultura y tiempo libre elaborados por el Instituto Nacional de Estadísticas, si bien son una importante fuente de información, corresponde exclusivamente a registros, que aunque exhaustivos, pueden ser limitados para efectos de evaluar el éxito de políticas culturales y la inversión que hace el país en este tipo de instancias. Otros estudios elaborados por el Consejo Nacional de la Cultura y las Artes como la Encuesta de Participación y Consumo Cultural (2004-2005, 2011,2012), permite un nivel de desagregación mayor, pero su enfoque como indica su título está en lo que las personas realizan respecto a la cultura (en su tiempo) y noespecíficamente lo que pasa con los cultores, la oferta y los espacios culturales.

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pri-meros movimientos sociales organizados de manera masiva a través de redes sociales, que involucraron sobre todo a jovenes y estudiantes en torno al debate sobre la educación. El estudio Valparaíso Ciudad Creativa realizado el año 2011 y publicado al año siguiente, nos permitió registrar parte de las tendencias en el campo cultural en Valparaíso durante este momento y actualizar lo observado algunos años antes. Ahí notamos que la percepción general de los ciudadanos acerca del sector cultural no era muy favorable, que reflejaban una creciente disputa en el modelo de desarrollo cultural.

Todo este periodo de 16 años, que hemos dividido en dos partes, refleja un modo de desarrollo cultural en Valparaíso. 14 de estos años han pasado como ciudad Patrimonio de la Humanidad. Si bien esto es aun un tiempo corto como para realizar algún tipo de evaluación, pareciera ser importante realizar una ac-tualización de esta discusión y observar qué caminos va tomando el desarrollo cultural en la región.

Material y métodos

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Se trata por lo tanto de una investigación bibliográfica, que busca interpretar una serie de diagnósticos y datos secundarios con el propósito de contribuir a los análisis pormenorizados sobre el desarrollo cultural en la región de Valpa-raíso, que es a su vez una propuesta de análisis cultural para ciudades inter-medias. El análisis mixto de fuentes de información cuantitativa y la observa -ción más cualitativa a partir de notas de prensa, discusiones con profesionales relacionados a estas actividades y el estudio de caso, permiten entregar una mirada mucho más rica en interpretaciones.

Resultados

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La historia de este recinto permite retratar de alguna forma la historia cultural reciente de esta ciudad. El ex recinto penitenciario fue adquirido en 1998 por el Ministerio de Bienes Nacionales, administrándolo hasta el año 2004 cuando fue traspasado a la Intendencia Regional. Sin embargo el desalojo de los pre-sos no se realizaría hasta el año 1999. Para esa época, el recinto de casi 22 mil mts2 fue objeto degran interés por el rápido modo en que fue resignificado y ocupado. Se denominó a esta iniciativa estatal y ciudadana “Proyecto Cárcel: un cerro para la cultura”, que reforzó la idea del uso patrimonial ciudadano y cultural. La idea de desarrollar en el lugar un gran centro cultural para la ciu-dad, se pensó desde la adquisición del inmueble. Sin embargo, tres grupos con interesescontrapuestos(Rojo Salazar, 2004) dificultaron la concreción inicial de este proyecto:

1) La empresa privada con objetivos inmobiliarios; 2) el gobierno con objetivos más integradores pero de corto plazo y; 3) las diferentes organizaciones cultu-rales que se habían instalado en el lugar con objetivos puramente ciudadanos y artísticos.

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“La Corporación de Amigos de la Ex Cárcel y el Movimiento por el Mejor Destino de la Ex Cárcel fueron las agrupaciones que lideraron las protestas de los gru -pos artísticos-culturales que ya habitaban en el lugar y que consideraron a este plan como "centralista" y que no contemplaba la participación ciudadana.”(Salazar, 2005)

Las críticas a esa primera propuesta detuvieron el proyecto y continuó el uso ciudadano del espacio, se realizaron visitas guiadas por las celdas, se pintaron algunos muros con graffitis que buscaban resignificar el lugar y continuaron los talleres y espectáculos especialmente de artes performativas o escénicas, transformándose en un espacio público de una innegable “riqueza estética” (…)

“tanto por su valor como fuente de memoria e identidad, como por su importan-cia como agente cultural de la ciudad” (Jordán, 2006).

Entre los años 2007-2008 se presentó una nueva alternativa para la excárcel, que consistía en la donación de un proyecto de arquitectura del reconocido ar-quitecto Óscar Niemeyer, pero nuevamente esta propuesta –porno tratarse de un proyecto consensuado y ciudadano-, fue rechazada. Finalmente, entre los años 2009-2011 se realizó el concurso público que culminó con la aprobación del proyecto actual, un concurso cargado de suspicacias, debido a la dificultad de lograr consensos para su destino final(García, 2011). El proyecto de los ar -quitectos Holmes, Labbé, Portugueis y Spichiger, consideraba una superficie construida de 8.350 m2 e incluía plazas y áreas verdes, así como salas de concierto y para talleres, galerías, oficinas, manteniendo la configuración de la galería principal de reos, además delrescate del antiguo polvorín al centro del recinto (Holmes, Labbé, Portugueis, &Spichiger, 2009).

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Figura 1:

Parque cultural de Valparaíso. Fuente: Elaboración propia, abril de 2016.

El año 2012 se publicó la Política Cultural Regional de Valparaíso (2011-2016), que realizaba un diagnóstico donde rescata la necesidad de obtener una mira-da a los espacios y la infraestructura cultural. En el documento se reconocen para junio del año 2011 un total de 142 espacios o infraestructura cultural en la región de Valparaíso, la mayoría concentrados en las comunas de Valparaíso y Viña del Mar.

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Valparaí-so un total de 9 mil 600 millones de peValparaí-sos entre los fondos Fondart Nacional, Fondart Regional, Fondo Audiovisual, Fondo de la Música y Fondo del Libro, ad-ministrados por el Consejo Nacional de la Cultura y las Artes. Además se desta-ca los aportes a construcción de centros comunales de cultura en las comunas de Los Andes, Calera, Quillota, Quilpué, Villa Alemana y San Antonio entre los años 2008-2010 por un total de 3 mil millones de pesos.

Diversos encuentros, festivales y otras instancias culturales que se crearon du-rante el primer periodo de transición 2000-2008, continúan hasta el día de hoy como el Festival Rockódromo (2004), Festival de Arte Sonoro Tsonami (2007), el Festival Mil Tambores o el Festival Teatro Container (2008). En tanto el tra-dicional Carnaval Cultural de Valparaíso realizado desde principios del periodo, cambió su nombre en 2010 a Festival de las Artes. Desde el año 2011 también se realiza el Festival Puerto de Ideas, que congrega a diversos conferencistas, académicos, artistas, ingenieros, entre otras personalidades, además de com-plementar con actividades culturales. El crecimiento de la oferta académica permitió profesionalizar la actividad cultural en la ciudad un poco alicaída al comienzo de este periodo e incentivó también la llegada de artistas, gestores e innovadores culturales de Santiago y otras partes del mundo.

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Figura 2:

Infraestructura cultural de la región de Valparaíso. Fuente: (CNCA, 2012, p. 46).

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Fuente: Consejo de Monumentos Nacionales de Chile (CMN, 2016).

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Fuente: Consejo de Monumentos Nacionales de Chile (CMN, 2016).

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El desarrollo de la cultura y las comunicaciones ha sido vertiginoso en las ciu-dades del siglo XXI. Conceptos como ciudad creativa, que hace 5 o 10 años no se escuchaban por estas latitudes, ahora se han ido incorporando en la política pública y en los planes de desarrollo urbano productivo. Un informe publicado en octubre del 2015, preparado como antecedentes para el plan “Valparaíso Ciudad Innovadora, Sustentable y Creativa” (Codesser, 2015) del CNCA y la Cor-poración de Fomento Productivo (CORFO), plantea estas definiciones. En este documento, se destaca como activos singulares la calidad patrimonial, la marca global de la ciudad, la ciudad como destino turístico cultural y creativo, la nueva infraestructura cultural, la calidad de vida, capital humano creativo, locaciones, festivales, universidades, capacidades en TIC y diversidad de industrias cultu-rales y creativas. El informe presenta una serie de indicadores que podrían apli-carse para medir la creatividad en la ciudad y rescata como índice pertinente para medir la creatividad en Valparaíso el Creative Cities Index, elaborado por el urbanista Charles Landry. Se trata de un diagnóstico similar al que llega-mos el año 2011 cuando presentallega-mos el Observatorio de Ciudad Creativa, que culminó con la investigación Valparaíso Ciudad Creativa, donde efectivamente se aplicó el modelo y metodología elaborado por Landry. Esto a partir de una comunicación con la oficina del consultor, quien nos facilitó sus apuntes meto -dológicos que en ese momento aún no habían sido publicados.

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logística compleja que en nuestra experiencia se logró desarrollar de manera efectiva, pero enmarcada en un equipo de investigación pequeño y muy diverso. Los resultados de esa investigación y una reflexión metodológica acerca de este proceso, se publicó en el primer número de esta revista (Espinosa, 2013).

El informe de 2015 al que nos hemos referido, presenta dos subsectores con mayor potencial para el desarrollo de la ciudad creativa en Valparaíso: el sec-tor audiovisual-cine, y el subsecsec-tor denominado CreaTIC, creatividad funcional con incorporación del factor digital. Estos sectores se reconocen con un mayor potencial de escalamiento y que provee de servicios especializados y globales de mayor valor agregado, con posibilidades de internacionalización. En nuestro diagnóstico del primer periodo, los conceptos de innovación y nuevas tecno-logías eran aún muy incipientes y limítrofes, aunque se realizó un intento por cuantificar la “clase creativa” en la región. En ese ejercicio se contabilizaron el número de cultores, más relacionados a las actividades del arte y la cultura, pero también la planta docente de las instituciones de educación superior, in-cluyendo profesionales de ingeniería y carreras tecnológicas, así como el total de matriculados en estas instituciones, considerando que se transformarían en una masa crítica que se inyectaría prontamente al sistema creativo. En esa esti-mación y considerando las deficiencias metodológicas de las fuentes de datos, se calculaba que las “clases creativas” en la región correspondían a un 8% de la población mayor de 14 años. Es esperable que esta relación haya aumentado en este segundo periodo.

CONCLUSIONES

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en que ya se han transformado las formas de organización del sector cultural. Existe hoy en día un mayor impulso a la transformación productiva de la cultura, lo cual era esperable por una tendencia general a la profesionalización de estas actividades. En esta breve revisión y actualización de la discusión sobre el caso de Valparaíso, nos hemos enfocado en los espacios culturales más relaciona-dos a la concepción tradicional de la cultura, como los espacios patrimoniales, bibliotecas y centros culturales. También en las actividades culturales y sus cul-tores con residencia en la región, es decir aquellos aspectos que se ocupan del espacio cultural en la ciudad. Las tendencias actuales indican una inclinación hacia la creatividad como innovación, quedando relegadas como prioridad otras actividades relevantes para el campo de la producción cultural en la ciudad.

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El espacio de las industrias culturales y creativas, fue ocupado mayormente alrededor de las instituciones de educación superior, que en sus actividades de extensión, incorporan apoyo y difusión de eventos culturales, así como man -tienen actividades de producción editorial y radios especialmente.El cambio de enfoque hacia las industrias como el videojuego, el cine y el desarrollo de tecno-logías, tienen como objetivo impulsar polos económicos, pero esta bifurcación puede plantear dos vías de desarrollo paralelas para el sector creativo, con poca articulación si es que no se observa el modo en que estas nuevas tendencias se integran a un tejido existente y persistente en la ciudad. Creemos que existe un desajuste en los diagnósticos sobre el desarrollo cultural en Valparaíso, que se debe al breve análisis sobre el espacio público cultural en la ciudad y la re-gión. Este generalmente es observado desde la perspectiva de las identidades culturales, las cuales son diversas, pero estas observaciones no se integran realmente en las estrategias de impulso al sector cultural. Una revisión al espa-cio público de la cultura, nos permitiría comprender, que el tejido cultural en la actualidad, se encuentra en el potenciamiento de los circuitos culturales a nivel regional. Las grandes inversiones en infraestructura cultural que se han realiza-do en los últimos años, no se corresponden directamente con las estrategias y planes de articulación del sector creativo propuestas para la región.

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-tenciado en estas ciudades, por lo que creemos que el impulso para el próximo periodo vendrá no solo de los aspectos de innovación en las industrias creati-vas, sino también en una expansión de los circuitos culturales en las ciudades intermedias de la región.

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