Indicadores de capital intelectual en universidades
Jairo Estrada Muñoz
Facultad de Ingeniería Industrial, Universidad Pontificia Bolivariana, [email protected] Guillermo León López Flórez
Escuela de Ingeniería, Centro de Ciencia Básica, Universidad Pontificia Bolivariana, [email protected]
Diego José Cuartas Ramírez
Facultad de Ingeniería Eléctrica y Electrónica, Universidad Pontificia Bolivariana, [email protected] Iván Darío Parra Mesa
Escuela de Ingenierías, Universidad Pontificia Bolivariana, [email protected] Luciano Gallón Londoño
Facultad de Ingeniería en Tecnologías de la Información y la Comunicación, Universidad Pontificia Bolivariana, [email protected]
Resumen
Cuando una universidad planea estrategias para su desarrollo, necesariamente cae en procesos de cualificación de su personal, administrativo o académico. En la cualificación del personal docente, las necesidades se presentan en la formación disciplinar y en la generación de capacidades para los procesos investigativos y de desarrollo tecnológico. Lo anterior exige que las universidades implementen procesos de gestión del conocimiento, para garantizar su generación alrededor de la investigación y la innovación. Pero el fin principal de dicha gestión del conocimiento consiste en el valor agregado del capital organizacional y éste se posibilita logrando un adecuado desarrollo del Capital Intelectual (CI). El desarrollo del CI en empresas de producción, comerciales y de servicios, consiste en un ejercicio de identificar equivalentes económicos y financieros. En las universidades no es claro hablar de equivalentes financieros y económicos para determinar su valor agregado, es necesario estructurar un proceso de valoración del CI a partir de variables fundamentalmente cualitativas. Esta forma de determinar el CI exige que se definan variables y a partir de ellas, encontrar indicadores que las representen. Este trabajo presenta una metodología basada en indicadores para visualizar el CI de una universidad, mediante su descomposición en capital humano, estructural y relacional. Posteriormente se establecen indicadores clave en los componentes del CI y luego se establecen formas específicas y detalladas de los indicadores; al final se establecen criterios para operar el sistema generado y encontrar un valor del CI como resultado de la interacción de todos los indicadores.
Palabras clave
Valoración del capital intelectual, componentes del capital intelectual, gestión del conocimiento, indicadores de capital intelectual.
1.
Los componentes del Capital Intelectual
El concepto de Capital Intelectual proviene desde el año 1967, para indicar no solo conocimiento o intelecto, sino también la forma de creación de valor de una organización y representa un activo en el sentido clásico del término (Galbraith, 1967). Posteriormente muchos autores fueron ampliando el concepto hasta llegar a una formulación que incluye activos intangibles y a partir de allí se presentan conceptos como potencial intelectual, tecnología de punta, formación de personal, capacidad para dar respuesta eficiente a las necesidades de los clientes, competencias de las personas y de la empresa y otras más. (Viedma Martí, 2007)
de determinar el aporte que le hace a las organizaciones y ofrecer alternativas de inversión para garantizar su productividad y competitividad. En ese sentido han surgido modelos que representan el CI, y a partir de los mismos se han estructurado las formas cuantitativas y cualitativas de valoración del mismo (Edvinsson & Malone, 1999). Uno de los modelos que más difusión ha tenido es el generado por Edvinsson y Malone, con el nombre de Navigator
de Skandia.
El CI se configura a partir de tres componentes: capital humano, capital estructural y capital relacional, conceptos que se comprenden de la siguiente manera:
Capital Humano: conocimiento, aptitudes, formación, motivación, actitudes, capacidad para enfrentar problemas. Reside en los miembros de la organización y genera valor.
Capital Estructural: equipos, programas, bases de datos, estructura organizacional, patentes, marcas de fábrica, conocimiento que la empresa ha desarrollado y que permanece dentro de ella, en sus procesos y en su cultura.
Capital Relacional: determinado por las relaciones de la empresa con los clientes, los proveedores, los accionistas, la comunidad, las entidades de control y vigilancia.
Una representación gráfica de los componentes del CI se muestra en la Figura 1.
Figura 1. Representación de la composición del Capital Intelectual.
En cualquier tipo de empresa u organización, es posible desagregar los componentes del CI, a partir de sus variables, como se muestra en la Tabla 1.
Tabla 1. Variables del Capital Intelectual
Capital humano Capital estructural Capital relacional
Conocimientos Patentes Imagen de marca
Habilidades Investigación y desarrollo Calidad del servicio
Competencias Infraestructura física Relación con clientes
Creatividad Propiedad intelectual Relación con proveedores
Capacidad investigativa Organización y cultura corporativa Relación con accionistas
Experiencia Relación con bancos
Liderazgo Relación con comunidad
Motivación Relación con instituciones públicas
Capital relacional
Capital estructural
Capital humano
Este conjunto de variables, puede ser complementado con muchas otras, dependiendo de las características de la empresa. Se acostumbra trabajar dichas variables mediante indicadores, lo cual implica definir criterios para determinar la estructura de ponderación de cada uno de ellos dentro del respectivo componente de CI (humano, estructural, relacional) y de cada uno de los correspondientes componentes dentro del CI. En resumen, el CI es cuantitativamente la suma ponderada de sus componentes; la ponderación puede ser equitativa o calibrada según las particularidades de cada organización.
2.
El Capital Intelectual en las Universidades
Aunque es evidente que las universidades disponen de dos tipos de gestión de conocimiento, el relacionado con el personal administrativo y el relacionado con el personal académico. Para efectos del presente trabajo solo se hace referencia al segundo de ellos, es decir, se va a involucrar la actividad académica de una universidad al proceso de generación de valor y por ende a la creación de CI.
En la sociedad del conocimiento, las universidades contribuyen al desarrollo económico y social, con su producción científica. Una forma de revisar dicha contribución se hace a partir de instrumentos de gestión que permitan mejorar su aporte a la sociedad. Por dicha razón es necesario que las universidades adopten programas de medición y de gestión del CI, que a su vez evidencie la posibilidad de potenciar sus resultados.
Las políticas públicas de calidad y evaluación de las instituciones de educación superior, los desarrollos obtenidos a partir de las alianzas entre las universidades, las empresas y el sector público, así como los procesos propios de crecimiento y desarrollo de las universidades, exigen que las mismas realicen una gestión para hacer una redefinición de sus estructuras basada en la gestión del conocimiento y en la generación de CI para poder posicionarse en el contexto global.
Las universidades representan en los sistemas nacionales de investigación y desarrollo un factor muy importante para la determinación del bienestar económico en los países (Rodríguez Pomeda, 2003). A nivel mundial, cada día se amplía el número de universidades que realiza procesos de transformación para crear organizaciones más competitivas y con dinámicas científicas más robustas (Sánchez Muñoz, 2007). Por estas razones se hace necesario disponer de un proceso de gestión del conocimiento en las mismas, a través de un sistema de valoración del CI que permita garantizar logros en el mediano y largo plazo y que se ajusten a las nuevas condiciones cambiantes del entorno económico y social.
3.
Los modelos de valoración de Capital Intelectual
Figura 2. Modelos de valoración de Capital Intelectual
(Monclús Guitar, Rodríguez Merayo, Torres Corona, Vidal Blasco, & Mateo Sanz, 2009).
Estos modelos ofrecen adaptaciones a las condiciones específicas de la empresa sin permitir la realización de comparaciones entre ellos, en tanto cada uno tiene una estructura particular.
En un estudio para determinar modelos de valoración aplicables a una institución de educación superior se encontraron cerca de 100 modelos diferentes (Estrada M & López F, 2011). De todos ellos se revisaron minuciosamente 42, que se enuncian en la Tabla 2.
Tabla 2. Modelos de valoración de Capital Intelectual
No. Nombre del modelo Fecha Autor (es)
1 Q de Tobin 1950´s James Tobin
2 Human Resource Costing & Accounting (HRCA 1) 1970´s Flamholtz
3 Human Resource Costing & Accounting (HRCA 2) 1988 Johansson
4 The Invisible Balance Sheet 1989 Sveiby (The Konrad Group)
5 HR Statement 1990 Ahonen
6 Balance Scorecard 1992 Robert S. Kaplan – David P. Norton
7 Celemi 1995 Empresa Sueca Celemi
8 Holistic Accounts 1995 Rambøll Group
9 Technology Broker 1996 Brooking
10 Universidad de West Ontario 1996 Bontis
11 Citation Weighted Patents 1996 Dow Chemical
12 Canadian Imperial Bank 1996 Hubert Sain-Onge
13 Navigator de Skandia 1997 Edvinsson y Malone
Modelos de valoracion
de capital intelectual Métodos directos de CI para estimar valor
monetario de intangibles de la
empresa
Métodos basados en capitalización del mercado: calculan diferencia entre capitalización de mercado y el valor en libros como indicador de
CI
Métodos basados en el ROA (return on
assets), para comparar ROA
relativos en diferentes empresas Métodos basados en
14 Intellectual Assets Monitor 1997 Kart Eric Sveiby
15 Valor Económico Agregado (EVA) 1997 Stern & Stewart
16 Valor Intangible Calculado (CIV) 1997 Stewart
17 Value Added Intellectual Coefficient (VAIC) 1997 Pulic
18 IC-Index 1997 Roos, Roos, Dragonetti & Edvinsson
19 Modelo Intelecto 1998 Euroforum
20 Capital Intelectual 1998 Dragonetti y Roos
21 Modelo Dirección Estratégica por Competencias 1998 Bueno
22 Inclusive Valuation Methodology (IVM) 1998 McPherson
23 Accounting for the Future (AFTF) 1998 Nash, H
24 Investor assigned market value (IAMV) 1998 Standfield
25 Modelo Nova 1999 Club de Gestión Conocimiento de la Comunidad
Valenciana
26 Knowledge Capital Earnings 1999 Lev
27 Value Creation Index (VCI) 2000 Maum, Ittner, Larcker, Low, Siesfeld and Malon
28 The Value Explore 2000 Andriessen & Tiessen
29 Intellectual Asset Valuation 2000 Sullivan
30 Total Value Creation (TVC) 2000 Anderson & McLean
31 Intangible Assets Statement 2001 García
32 Knowledge Audit Cycle 2001 Schiuma & Marr
33 Intellectual Model 2002 Sánchez - Canizares
34 FiMIAM 2002 Rodov & Leliaert
35 IC Rating 2002 Edvinsson
36 Value Chain Scoreboard 2002 Lev B.
37 Meritum Guidelines 2002 European Comission
38 Public Sector IC 2003 Bossi
39 Danish Guidelines 2003 Mouritzen, Bukh & al
40 IC-dVAL 2003 Bonfour
41 National Intellectual Capital Index 2004 Bontis
42 ICU Report 2009 Sánchez
Fuente. SVEIBY, Karl-Erik. Methods for Measuring Intangible Assets. © Jan 2001, Updated 27 April 2010.
Los métodos se han diseñado para situaciones específicas, en condiciones particulares y con un esquema de representación. En cada uno de ellos se definen las variables a estimar y los posibles resultados de su aplicabilidad.
como de los macroprocesos definidos por la organización. Es allí donde caben las universidades y por ello se ha definido que la valoración de CI en universidades se debe hacer a partir del tratamiento de indicadores.
4.
Criterios a tener en cuenta para seleccionar indicadores
Los indicadores pueden ser cualitativos o cuantitativos. Si se pretende hacer comparaciones entre instituciones, es más adecuado trabajar con indicadores cuantitativos, de tal manera que se puedan hacer mediciones en torno al objeto de estudio. Pero en algunos casos no es posible disponer de la información cuantitativa, sino del concepto, de la opinión, tomando como referencia medidas subjetivas tales como adecuado, inadecuado, excelente, bueno, regular, deficiente, malo, etc.; en donde los indicadores están basados en criterios meramente cualitativos y solo expresan la opinión de los expertos, situación que es necesario considerar, especialmente cuando se trata de estudiar la calidad de un servicio, la conformidad con una disposición, la mirada que personas externas tienen de la institución, en fin, el grado de satisfacción de las personas.
Cuando los indicadores están vinculados a los valores de la institución hay más opciones de acertar en el proceso de selección de los mismos. Ello significa que los indicadores deben estar vinculados a las estrategias y los objetivos de la universidad y ello va a representar que:
Con los indicadores se incremente la comprensión y la auto-comprensión de la empresa.
Con los indicadores se obtenga una base muy importante para el mejoramiento. Las últimas características, que se considera, deben tener los indicadores son las siguientes:
o Fáciles de generar.
o Se pueden consolidar y utilizar en todos los niveles pertinentes.
o Tienen un valor alto de actualidad.
o Deben ser normalizados.
Según expertos (Rodríguez Ruiz, 2003), los indicadores de CI surgieron como resultado de la búsqueda por transformar las observaciones económicas de los activos intangibles en medidas estandarizadas útiles para los sistemas de gestión empresarial. De esa manera se entiende que los indicadores de medición del CI se definen como instrumentos de valoración de dichos activos intangibles y se expresan en diferentes unidades de medida.
5.
Los indicadores de Capital Intelectual en las universidades
A partir de la Tabla 1, en donde se definieron las variables de CI en cada uno de sus componentes- humano, estructural y relacional – es posible iniciar el proceso de organización de los indicadores de CI para una institución de Educación Superior. Es de tener en cuenta que en términos prácticos solo se considerará el personal académico, es decir, los docentes vinculados a los procesos de Docencia-Aprendizaje, Investigación-Innovación y Transferencia-Proyección Social.
Instituciones que pretenden acreditarse, los criterios de autoevaluación y las variables que se consideran más relevantes en cada uno de los procesos se muestran en las Tablas 3, 4 y 5.
Tabla 3. Variables del proceso Docencia y Aprendizaje
Tabla 4. Variables del proceso Investigación e Innovación
Tabla 5. Variables del proceso Transferencia y Proyección Social
Cuando se intenta cruzar la información en la matriz que relaciona los tres componentes del Capital Intelectual (columnas) con los tres tipos de proceso académico de una universidad, es posible obtener resultados como los reportados en la Tabla 6.
Tabla 6. Relación de variables por Tipos de capital y Macroproceso
Macroprocesos/ Capital Intelectual
Capital Humano Capital Estructural Capital Relacional
Docencia y Aprendizaje Nivel de Formación
Experiencia Profesional
Experiencia Docente
Producción Académica
Capacidad para trasmitir ,
Cultura organizacional
Misión y Visión de la
Universidad
Procesos de reflexión
estratégica
Estructura de la
Base de datos de colegios
Imagen institucional
Intensidad de la relación con
colegios
Intensidad de relación con
Docencia y Aprendizaje
Nivel de formación Experiencia profesional Experiencia docente Producción académica Capacidad :transmitir , enseñar y educar Liderazgo
Formación pedagógica Capacidad de interacción social Capacidad de trabajo en equipo Nivel salarial
Grado de cumplimiento labor asignada Capacidad de adaptación al cambio Administración de la Docencia Tipo de contratación
Nivel de motivación Grado de utilización de recursos diversos para la docencia
Investigación e
Innovación Nivel de Formación Experiencia Investigativa
Pertenencia a Grupo de Investigación Nivel investigativo
Magnitud de la investigación Financiación de la investigación
Nivel de desarrollo de la investigación Productos derivados de investigación Producción académica derivada de investigación
Magnitud de los recursos invertidos en investigación e innovación
Transferencia y
Proyección Social Nivel de Formación
Experiencia en el desarrollo de proyectos( Asesoría, Consultoría, Asistencia Técnica, Interventoría, Auditoría, Capacitación, Entrenamiento)
Producción Académica derivada de Proyección Social
Pertenencia a Comunidades Científicas, Gremios, Sociedades, Grupos de Trabajo
Nivel de desarrollo de las actividades de proyección social
Magnitud de los Proyectos de Proyección Social
enseñar y educar
Formación pedagógica
Capacidad de interacción social
Capacidad trabajo en equipo
Liderazgo
Grado de cumplimiento de la
labor asignada
Grado utilización recursos para
docencia
Capacidad adaptación al cambio
Administración Docencia
Nivel salarial
Tipo de contratación
Nivel de motivación
organización
Tecnología disponible de
los procesos académicos
Recursos locativos y
técnicos para la docencia y el aprendizaje
Procesos de apoyo
Procesos de planeación y
gestión académica
Grado de desarrollo de la
estructura administrativa para la gestión del talento humano
empresas
Satisfacción de clientes
Procesos de apoyo y servicio a
los estudiantes
Alianzas estratégicas para el
desarrollo de los programas
Proceso de vinculación con
empresas para el desarrollo de prácticas académicas
Grado desarrollo de las
relaciones con proveedores de insumos y material para las actividades docentes.
Investigación e Innovación
Nivel de Formación
Experiencia Investigativa
Producción académica derivada
de investigación
Pertenencia a Grupo de
Investigación
Nivel investigativo
Magnitud de la investigación
Financiación de la investigación
Nivel de desarrollo de la
investigación
Productos derivados de la
investigación
Grado de organización de
la Investigación y la Innovación en la Universidad
Grado de Desarrollo de la
Infraestructura para la Investigación y la Innovación
Magnitud de los recursos
invertidos en
investigación e innovación
Procesos de apoyo y servicio a
las empresas
Base de datos de empresas
Relaciones con grupos de
investigación y desarrollo local, nacional e internacional
Grado de desarrollo de
proyectos de investigación asociados o cooperados
Grado de desarrollo de
relaciones con entidades de C&T&I, local, nacional e internacional
Grado desarrollo de relaciones
con proveedores de insumos para I+D+i
Proyección Social Nivel de Formación
Experiencia en el desarrollo de
proyectos (Asesoría, Consultoría, Asistencia Técnica, Interventoría, Auditoría, Capacitación, Entrenamiento)
Producción Académica derivada
de Proyección Social
Pertenencia Comunidades
Científicas, Gremios, Sociedades, Grupos de Trabajo
Nivel de desarrollo de las
actividades de proyección social
Magnitud de Proyectos de
Proyección Social
Recursos Económicos de los
Proyectos de Proyección Social
Grado de Organización de
la Proyección Social en la Universidad
Grado de desarrollo de la
infraestructura para la Proyección Social
Magnitud de los recursos
para el desarrollo de la Proyección Social
Procesos apoyo y servicio a
empresas y comunidades para realizar proyectos de Proyección Social
Base de datos de empresas,
instituciones, entidades, comunidades para las actividades de Proyección Social
Relaciones con empresas,
instituciones públicas, entidades sociales, comunidades
Grado de desarrollo de los
proyectos de Proyección Social
Grado de desarrollo de las
5.2 Selección de indicadores
: Para cada una de las variables enunciadas es necesariodisponer de indicadores claros y validados que permitan determinar una valoración en el presente y que también permitan hacer un seguimiento hacia el futuro.
De los 42 modelos estudiados (Estrada M & López F, 2011), no se tienen en cuenta para hacer valoración de CI en universidades aquellos que presenten aspectos financieros o involucren el valor de mercado, es decir los aplicables a empresas de producción o comerciales. Dado que la razón de ser de las universidades no es la ganancia, es lógico excluir aquellos métodos de valoración que tengan una orientación contable y financiera para la determinación del CI.
Según la clasificación de Monclús (Monclús Guitar, Rodríguez Merayo, Torres Corona, Vidal Blasco, & Mateo Sanz, 2009) es conveniente hacer un análisis de las metodologías de valoración de CI y determinar la viabilidad de ellas en una situación particular como la que nos ocupa en una universidad, bien sea pública o privada. (Estrada M & López F, 2011).
Del conjunto de metodologías denominadas directas, en todas ellas la utilización de cifras financieras o de técnicas contables juega un papel fundamental, por esa razón no se considera pertinente que sean aplicadas a las universidades. Así las cosas, no se considera viable la utilización de los métodos siguientes en su aplicación a las características de una universidad:
The Value explore; Sistemas de Gestión de Archivos Intelectuales (IAMS); Total Value Creation (TVC); Metodología de Valoración Inclusiva (IVM); Accounting for the Future
(AFTF); Technology Broker; Citación Ponderada de Patentes; Human Resources Statement; Human Resources Costing Accounting (HRCA1 y HRCA2). (Estrada M & López F, 2011).
Las metodologías basadas en la capitalización del mercado, representan una función muy operativa contable y financieramente, por tanto no se consideran pertinentes en su aplicación a las universidades. Se excluyen: Valor de Mercado Asignado por el Inversionista (IAMV); Método de Capitalización de Mercado; The Invisible Balance Sheet; Tobin´s Q.
Las metodologías basadas en el ROA (Return on assets) se basan en la capitalización del mercado, y por ello se excluyen de su aplicación en las universidades. Se excluyen entonces: Ingresos del capital del conocimiento, Valor Económico Agregado (EVA); Valor Intangible Calculado; Coeficiente de Valor Agregado Intelectual (VAIC). (Estrada M & López F, 2011).
Con relación a las metodologías basadas en indicadores existen diferencias claras entre ellas.
Topplinjen / Business IQ y Guías Danesas (Rimmel, 2004) desarrollan índices muy difíciles de obtener en universidades tales como: de identidad, de capital humano, de capital conocimiento, de reputación; de narrativa de conocimiento, de retos de gestión, de iniciativas, indicadores relevantes. Por esa razón no se consideran en su aplicación; el Índice IC
(Schwartz, 2006) no se considera pertinente por anteponer el valor de mercado para su aplicación; el Método financiero (Rodov & Leliaert, 2002) de evaluación de activos intangibles (FIMIAM) solo estima el valor monetario de los activos intangibles contablemente; el método Value Chain Scoreboard (Kang & Gray, 2010), aunque hace énfasis en indicadores no financieros, se orienta más al producto generado por la empresa; el método
IC- Index (Bontis, 2000), considera que los cambios en el índice se relacionan con cambios en la valoración de mercado de la empresa y además su orientación está ligada al rendimiento financiero del CI y no en el CI en sí mismo; los métodos Guías del proyecto Meritum
intangibles: Capital Humano, Capital Relacional, Capital Estructural. El segundo valora dimensiones de conocimiento de las capacidades de la organización en cuatro etapas: 1. Definir capacidades de conocimiento; 2. Identificar procesos clave de conocimiento; 3. Planificar acciones en procesos de conocimiento; 4.Implementar y controlar mejoras. En ambos casos mediante la consecución de indicadores sería posible su aplicación de manera adecuada; El Modelo Intellect – Euroforum (Arango Serna, Pérez Ortega, & Gil Gómez, 2007), no se encuentra en la clasificación de Monclús y merece especial atención, ya que Relaciona el CI con la misión y visión de la organización, adaptándolo a sus necesidades; es abierto y flexible; mide resultados y procesos que los generan, presenta una visión sistémica de la organización y combina diferentes unidades de medida. El modelo es específico en la determinación del capital humano y presenta indicadores para su obtención, algunos de ellos que no son viables en universidades. Igualmente es exhaustivo en indicadores del capital estructural y del capital relacional, haciéndolo inalcanzable definitivamente a las universidades. Pero puede adaptarse a las necesidades de la organización, si se seleccionan los indicadores más apropiados para la respectiva institución.
El Modelo de Dirección Estratégica por Competencias (Bueno, 1998), que cuenta con una estructura de gestión del conocimiento, aparece bastante apropiado para hacer valoración de CI en las universidades, con excepción de las fórmulas que pretenden determinar el valor de mercado de la institución. Este modelo, adicionalmente es muy concreto desde la perspectiva del CI, al aproximarlo a una situación explicable mediante la siguiente expresión:
Ecuación 1.
Donde:
: Capital Intelectual o intangible;
: Capital humano o conjunto de competencias personales;
: Capital organizativo o conjunto de competencias organizativas;
: Capital tecnológico o conjunto de competencias tecnológicas;
: Capital relacional o conjunto de competencias relacionales o de entorno.
El Capital estructural está formado por CO y CT.
Ecuación 2.
Sea , la ecuación de la competencia básica distintiva
Cuando se sustituyen los valores en la ecuación de CI, por los de la competencia básica distintiva, se obtiene los siguientes resultados:
Ecuación 3.
CI = [Ah + Coh + Cah] + [Ao +Coo + Cao] + [At + Cot + Cat] + [Ar + Cor + Car],
Donde:
: corresponde a las competencias de la organización, incluyendo actitudes y valores, de sus activos intangibles (conocimientos del aprendizaje organizativo) y sus capacidades.
: indica las competencias tecnológicas, actitudes y visión tecnológica, conocimientos tecnológicos incorporados (patentes, modelos), así como las capacidades tecnológicas o el know-how.
: Competencias relacionadas, suma de actitudes (visión estratégica), los conocimientos incorporados (alianzas, contratos, marcas) y las capacidades en la gestión de las relaciones con otras empresas.
En el modelo Navigator de Skandia el CI se compone de Capital Humano, Capital Estructural y Capital Relacional. Aunque se haya utilizado en muchas empresas y especialmente para la obtención del valor de mercado, puede ser útil en la determinación del valor del CI en una universidad, ya que se mide a través del análisis de hasta 164 medidas métricas (74 basadas en aspectos tradicionales y 90 basadas en aspectos intelectuales). De las últimas tiene cinco componentes: financieros (20), clientes (22), proceso (16), de renovación y desarrollo (19), y humanos (13). Al comparar estos indicadores con los que se utilizan en los procesos de autoevaluación con fines de acreditación de programas y de una universidad, aparentemente hay compatibilidad con muchos de ellos, pero su manipulación se vuelve demasiado exigente.
El modelo Intellectual Assets Monitor, de Sveiby, se puede aplicar a cualquier tipo de organización, ya que en todas se puede encontrar competencias, estructura interna y estructura externa. Pero es conveniente hacer un ejercicio de adaptación a cada empresa particular según el propósito específico de la organización y generando indicadores específicos para cada situación. Los indicadores de crecimiento e innovación, de eficiencia, y de estabilidad, proporcionan una buena oportunidad para ser aplicados en instituciones de servicios; pero presentan dificultades de obtención en universidades.
El modelo de valor económico agregado (EVA), es fundamentalmente financiero y mide la eficiencia de la operación de la empresa. No es aplicable en universidades; en el modelo de CI de Dragonetti y Roos, el CI, es un conjunto acumulado de recursos intangibles, requiere tener en cuenta los flujos de CI, es decir, los cambios ocurridos en los stocks de recursos intangibles; el modelo NOVA incorpora la gestión del conocimiento del CI y lo divide en 4 tipos de capital: humano, organizativo, social y de innovación y de aprendizaje. Para obtener indicadores de sus componentes se hace una división por bloques, de acuerdo con la naturaleza de los activos intangibles correspondientes. Este modelo permite calcular la variación de CI producida entre dos períodos de tiempo, y el efecto que tiene cada bloque en los restantes (Capital humano, organizativo, social y de innovación y de aprendizaje). Utilizable en cualquier empresa. Para ser aplicado a universidades hay que repensar las variables definidas para el capital social.
Programas, Metodologías, Invenciones, Documentos, Procesos, Dibujos, Bases de datos, Diseños y los de propiedad intelectual). Su problema radica en que suministra una estimación del valor de los activos, a partir del costo, sin responder a los potenciales beneficios futuros que se derivan de la utilización de los activos; el modelo Intangible
Assets Statement, de García, solo es aplicable en el sector público midiendo CI y basándose para ello en indicadores de crecimiento, renovación, eficiencia y estabilidad.
El modelo Intellectual Model, de Sánchez, incorpora 5 categorías de CI: humano, organizativo, tecnológico, de la empresa y social. De cada uno de ellos las variables que lo componen y de estas se obtienen los indicadores que miden las variables. Es decir, propone integrar las diferentes formas de CI y genera una mejora en su composición, para ajustarse a un sistema de ciencia y tecnología, y específicamente hacia empresas de base tecnológica, posibilitando hacer valoración de sus activos en forma más dinámica, y generando mejores oportunidades de negocios, al igual que otras instituciones tecnológicas como los parques y centros tecnológicos.
El modelo FiMIAM, de Rodov & Leliaert, se orienta específicamente hacia la determinación del valor del CI como una diferencia entre el valor de mercado y el valor en libros, a través de un benchmarking con otras empresas similares. Las variables de capital humano, capital estructural y capital relacional, exigen mucha investigación cualitativa para determinar los indicadores respectivos y eso lo hace inaplicable en universidades.
El modelo IC Rating, de Edvinsson, mide el capital desde los activos que deciden la capacidad empresarial basada en conocimiento para crear valor a los diferentes grupos de interés. Al eliminar algunos indicadores podría utilizarse de manera adecuada en universidades; el modelo Value Chain Scoreboard, de Lev B., trabajó un conjunto de indicadores que se resumen en tres tipos diferentes: Descubrimiento/ Aprendizaje, Implementación y Comercialización, cuyo objetivo es proporcionar información al mercado de capitales sobre la cadena de valor de una empresa o modelo de negocio, lo que se hace impracticable en universidades; el modelo IC-dVAL, de Bonfour, permite calcular el CI mediante indicadores de cuatro dimensiones de la competitividad: recursos y competencias, procesos, resultados y activos intangibles (índices de capital estructural y capital humano); el modelo National Intellectual Capital Index, de Bontis, sirve para la determinación del CI de una región geográfica a partir de indicadores como Índice Nacional de Capital Humano, Índice de Capital o Proceso Nacional y el Índice Nacional de Capital de Mercado. Por lo tanto no se buscarán aplicaciones a una institución en particular; el modelo ICU-Report, de Sánchez, establecido como iniciativa para la comprensión del sistema universitario europeo y buscar su mejoramiento, construyó batería de indicadores para medir y comparar los intangibles relacionados con la investigación. Su objetivo es proporcionar a las universidades y los centros de investigación herramientas necesarias para la gestión de la investigación. Para su desarrollo estableció una matriz estratégica de dimensiones temáticas y aspectos transversales, en donde consideró las siguientes variables: Financiación, Recursos humanos y Producción, no tuvo en cuenta las funciones de docencia y proyección social.
docentes, ED) se conduce en sus cargas y se transforma en otro tipo de energía que abandona el circuito, este tipo de energía es la que se evidencia en resultados de proyectos de transferencia, investigación o docencia.
A los elementos de la Figura 3 se les denomina “pasivos” y algunas veces se les atribuye que consumen energía, lo cual significa tomar energía del circuito y transformarla en otro tipo de energía. La energía se almacena en cargas y se conduce con ellas.
Figura 3. Nodos de agregación de valor en una Institución de Educación Superior.
La energía útil que posee una Unidad de carga es proporcional al voltaje, la tensión o el potencial de esa unidad de carga. Lo cual se puede analizar como el potencial que tiene un empleado, un área o una Unidad académica, administrativa o investigativa en una institución para responder a un proyecto o proceso.
Energía útil, ya que no toda la energía poseída por las cargas puede ser utilizada en un circuito de CI para un proyecto o proceso especifico; solo puede utilizarse la diferencia de energía de la carga entre dos puntos del mismo circuito.
Simultáneamente se puede estar desarrollando dos o más proyectos o procesos, lo cual implica poner a disposición una cantidad limitada de los componentes del CI para el desarrollo de cada uno de ellos o la totalidad en tiempos diferentes. Aquí se acoge el concepto de “diferencia de potencial”, diferencia de tensión o diferencia de voltaje entre dos puntos(o estados) a y b.
Ecuación 4.
Sea , entonces
Siendo : diferencia de potencial del CI, la variación de la energía por unidad de carga, o sea cantidad de “carga” de CI.
A mayor carga en cada uno de los proyectos, menor es la energía de dedicación a ellos y a una carga adecuada en cada uno de los proyectos mayor es la energía dedicada a ellos; esto debe verse reflejado en el resultado del proyecto, en sus tiempos, en la satisfacción de los mismos o en la disposición para nuevos retos personales o institucionales.
Docencia (D)
a b
Extensión (Ext)
a b
Investigación (In)
Cuando una institución universitaria comienza a adquirir compromisos con el proceso de autoevaluación institucional y de programas académicos, se presentan acciones de mejoramiento y de aseguramiento de la calidad desde diferentes macroprocesos: Docencia y Aprendizaje, Investigación e Innovación, Proyección Social, Administración y Finanzas y posiblemente Estrategia.
En estos cinco macroprocesos los tres primeros son de agregación de valor y los otros dos son de apoyo. Una posible representación puede ser la indicada en la Figura 4:
El sistema es de tercer orden . Se tienen tres elementos de almacenamiento de energía: D: Docencia; Ex: Extensión; In: Investigación.
Donde las fuentes o motivadores de Capital son:
E1: ES, Estimulo Salarial (remuneración) del CI.
E2: ED, Evaluación de Desempeño del CI.
Figura 4. Representación macroprocesos en una universidad
Definiendo las características del sistema y el orden de las matrices , se tiene:
Entradas:
E1 y E2 que en adelante se llamarán: , , lo cual implicaría
Salidas:
Corriente por D, o su flujo de capital.
Diferencia de potencial del CI, la variación de la energía por unidad de carga en .
Lo cual implicaría
Variables de estado:
Diferencia de potencial del CI, la variación de la energía por unidad de carga en
, flujo de capital estructural en .
Diferencia de potencial del CI, la variación de la energía por unidad de carga en
, flujo de capital relacional en .
La formulación en espacio de estado estaría dada por las ecuaciones siguientes:
Ecuación 5. Estado del sistema
) ( ) ( )
(t Ax t B t
x
, con
Ecuación 6. Salida del sistema
) ( ) ( )
(t Cx t D t
y , con
Donde:
: ) (t
x Matriz de orden 3x1 Vector de estado del sistema.
: ) (t x
Matriz de orden 3x1 Variación estado del sistema en el tiempo.
: ) (t
Matriz de orden 2x1 Vector de entrada.
: ) (t
y Matriz de orden 2x1 Vector de salida.
A: Matriz de orden 3x3
B: Matriz de orden 3x2
C: Matriz de orden 2x3
:
D Matriz de orden 2x2
Estas matrices contienen las variables a seleccionar para definir los indicadores que conforman la evaluación del CI.
En el dominio del tiempo se resuelve la ecuación 5 para y conociendo se encuentra a con la ecuación 6.
Para resolver la ecuación diferencial matricial de primer orden en se tiene que la solución está compuesta por una solución natural u homogénea y de una solución forzada o particular, es decir:
Ecuación 7.
Donde:
Es la respuesta homogénea, natural o transitoria y depende de la naturaleza del sistema. En la valoración del CI va a depender de Docencia, Investigación y Extensión.
Mediante el estudio de las Ecuaciones Diferenciales (ED) se procede a hallar a y a llegando a:
Ecuación 8.
∫
Ecuación 9.
∫
En estas ecuaciones se distingue:
La salida natural u homogénea , la cual se debe solo a las condiciones iniciales del sistema, es decir con
La salida particular o forzada , la cual se debe solo a la entrada, es decir con
Es decir:
Ecuación 10.
Ecuación 11.
∫
En ambas respuestas, la natural y la forzada, aparece la matriz que determina la forma de la solución homogénea del sistema. A esta matriz se le conoce especialmente como matriz de transición de estado. Es necesario conocer a para determinar la salida del sistema. Una forma es aplicando el teorema de Cayley – Hamilton, el cual expresa que toda matriz cuadrada es raíz de su polinomio característico.
Aplicando los conceptos básicos del algebra de matrices y de series, para el sistema modelado se llega a:
̇
Descrito por las ecuaciones:
̇
̇
̇
[ ] , [ ] , [ ] [
] ,
[
] [
] , [
]
Es necesario seleccionar indicadores que van a representar los , , , de cada una de las matrices
Con base en el estudio de los modelos revisados y teniendo en cuenta aproximaciones específicas de indicadores para aplicarlos en universidades, se llegó al acuerdo de tomar 25 indicadores como los más representativos y que son aplicables en cualquier universidad, a partir de los 4 grandes macroprocesos: docencia, investigación, extensión y administrativo-financiero. La Tabla 7 representa los indicadores seleccionados y la forma de calcularlos.
Tabla 7. Indicadores seleccionados
Denominación de la variable Ubicació
n en la matriz
Indicador
Evaluación de los estudiantes y del Jefe
inmediato igual o superior a 4.50 (CH) (
) (
)
Experiencia en los cursos ofrecidos. Curso nuevo; curso existente (inferior a 5 años, de 5 a 10 años, de 10 a 15 años , de 15 a 20 años, superior a 20 años) (CH)
[ [
Nivel de capacitación acorde con las labores
que realiza (CH)
Categoría docente
Factor de peso de acuerdo con el ranking en el
escalafón docente (CH) (
) (
) (
)
)
Participación en al menos un material de apoyo a la docencia, investigación, extensión (CH)
Experiencia del personal (docencia,
investigación, extensión (CH) (
) (
)
Número premios,distinciones,
reconocimientos (CH)
Nivel de formación (CH)
Capacidad para transmitir, enseñar, educar (CH)
Servicios de transferencia tecnológica realizados y finalizados ( CR )
Convenios establecidos (comerciales,
educativos, etc.) (CR)
Aporte a la innovación (procesos o productos) (CR)
Productos de alto valor agregado (nuevas creaciones) desarrollados o en vigencia en periodo de observación (CE)
{ }
{ }
Participación en comunidades científicas o
disciplinarias (CH)
Diseño o mantenimiento de cursos, metodologías o didácticas (CH)
Evaluación del plan de acción con un porcentaje de favorabilidad mayor o igual a 80% (CE)
Evaluación plan de acción (plan operativo) con un porcentaje de favorabilidad
≥ 80%
Participación al menos en una actividad de divulgación (redes, pares evaluadores, ponencias, publicaciones, eventos nacionales, internacionales, promoción de programas, etc.) (CR)
Alianzas con otras instituciones (universidades, empresas) (CR)
Dirección o asesoría de trabajos de grado (pregrado, especialización, maestría, doctorado) (CH)
(#Trabajos Grado Doctorado*1.0 + #Trabajos grado Maestría*0.75 +
#Trabajos grado Especialización)Área / (#Trabajos Grado Doctorado*1.0 + #Trabajos grado Maestría*0.75 + #Trabajos grado Especialización)Unidad
Diseño o mantenimiento de estructuras de
divulgación (extensión) (CH)
Generación, Dirección o Coordinación de eventos (institucionales, nacionales, internacionales) (CH)
Proceso de autoevaluación continuo que garantice la acreditación o reacreditación de alta calidad ( CR )
Tecnología a disposición para realizar las labores encomendadas (CE)
Inversión en equipos de tecnología, infraestructura, etc., nuevos, sistemas, métodos (CE)
Equivalentes en tiempos completos dedicados
a docencia, investigación, extensión (CR)
(
) (
)
)
Fuente: Estrada Muñoz, Jairo; López Flórez, Guillermo. Capital Intelectual en las Facultades de Ingeniería Industrial e Ingeniería Eléctrica y Electrónica de la UPB. Tesis Maestría en Gestión Tecnológica. Medellín. 2011. : Facultad (Área), : Universidad.
6.
Conclusiones
Los modelos de valoración de CI desarrollados a partir de indicadores son útiles en una institución educativa y sus posibilidades de aplicación dependen de la estructura administrativa y académica, así como de los macroprocesos que tenga definidos la institución. La idea de utilidad (o de “usabilidad”) se deriva de los postulados de P. Drucker sobre la necesidad de modelos analíticos, o al menos cuantitativos, que permitan la gestión sobre capitales intangibles en términos de capacidades y funciones organizacionales. En una Universidad, está íntimamente relacionado con los macroprocesos generadores de valor
Cuando una universidad tiene definidos sus procesos académicos de manera clara, alrededor de docencia, investigación y extensión, se considera que los indicadores propuestos reúnen los aspectos fundamentales de tales procesos.
El CI es el mayor valor que tiene una organización y mucho más lo es para una universidad. El Capital Humano debe ser valorado como el dinamizador y motor de los otros dos componentes: el relacional y el estructural. No hay cambios ni decisiones en estos últimos que no hayan pasado por el componente humano. Razón esta que lleva más a requerir que las empresas tengan un alto puntaje en la satisfacción de sus empleados, ya que los niveles de desempeño van ligados directamente a dos factores: el nivel de satisfacción en lo que se hace y su grado de valoración. Si estos dos últimos se dan se puede esperar un buen desplazamiento o desempeño en las labores de mayor agregación de valor que la empresa tenga.
Cuando se modela el CI, asumiendo su estructura como un circuito especifico, donde se analizan las salidas en puntos definidos relacionados con los intereses de una Facultad en sus macroprocesos de agregación de valor, se plantean y solucionan las ecuaciones básicas que muestran su desarrollo en cada macroproceso. La construcción de las matrices y la definición de cada componente en ellas es un logro especial (valor agregado alto), donde se clasifican de acuerdo con el componente de CI que mejor representan. Esta estructuración de las matrices va ligada a la valoración de intangibles.
La propuesta de modelación de una realidad compleja, con características posiblemente caóticas y no lineales, usando un circuito (sistema físico por antonomasia determinístico y lineal) deja por fuera la explicación de algunos fenómenos y comportamientos, pero se justifica por la claridad conceptual y explicativa que representa. Como continuación a este trabajo, los autores están incursionando en modelos y formas de representación que consideran lo caótico y no lineal.
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