I
EVALUACIÓN DE LA MINERALIZACIÓN DE N EN RESIDUOS DE
CORRAL DE ENCIERRO EN FEEDLOT
Sebastián Facciuto
Práctica Pre Profesional de Integración
Carrera de Ingeniería Agronómica
Facultad de Agronomía
UNIVERSIDAD NACIONAL DEL CENTRO
DE LA PROVINCIA DE BUENOS AIRES
Azul, 6 de abril de 2018
II
Aprobado por:
---
Docente Representante de la Facultad
Presidente del Tribunal Evaluador
---
Docente de la Facultad
Miembro del Tribunal Evaluador
---
Docente de la Facultad
Miembro del Tribunal Evaluador
--- ---
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EDICATORIADedico este trabajo a mi familia: Walter, Myrian, Ignacio, Ana Paula, Martín y Matías; y a
IV
A
GRADECIMIENTOSQuisiera agradecerles:
A mi familia, pilar de mi vida, por apoyarme, guiarme y acompañarme
incondicionalmente.
A mi directora la Dra. Silvia Mestelan y mi codirectora la Ing. Agr. Andrea Alonso,
por sus horas dedicadas y extremada paciencia.
A la Ing. Agr. Noelia Ramos, por su buena predisposición (incluso cuando
accidentalmente la dejé encerrada en su oficina).
Al Dr. Alberto Lencina, por sus “ayudas tecnológicas”, aunque su computadora
sufrió las consecuencias de mi ignorancia.
A la Lic. Lina Lett que, con la vocación que la caracteriza, dedicó horas en la
revisión de este trabajo.
A la Lic. Amalia Almirón, excelente compañera de laboratorio.
A la excelente bibliotecaria Daniela Tirinato, por su ayuda para buscar la
bibliografía que use en este trabajo.
A mis compañeros de casa, que tuvieron la “difícil” tarea de convivir conmigo
A Gustavo Romagnoli, por tantas horas compartidas dentro y fuera de la Facultad.
A Andrés Volante, por compartir conmigo el hermoso momento del último final
Al Equipo de la Fundación Carlos Díaz Vélez, mi segunda familia, por atravesar
V A Facundo Oliva, por otorgarme sus datos además de su ayuda cuando lo
necesité.
A mi novia y la familia del Rio, por darme un espacio en su hogar, yo ya se los di
en mi corazón.
Todos mis amigos, con los que compartí hermosos momentos; gracias por tantas
anécdotas.
Y a todas aquellas personas que han pasado por mi vida y dejaron su huella en
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NDICEDEDICATORIA ... III AGRADECIMIENTOS ... IV
ÍNDICE... VI ÍNDICE DE CUADROS ... VII ÍNDICE DE FIGURAS ... VII
RESUMEN ... VIII
PLANTEO DEL PROBLEMA ... 4
HIPÓTESIS... 5
OBJETIVOS ... 5
Objetivo general ... 5
Objetivos específicos ... 5
MATERIALES Y MÉTODOS ... 6
Selección de los residuos utilizados ... 6
Selección y preparación del suelo ... 7
Caracterización físico-química del suelo y los residuos ... 7
Metodología de incubación ... 8
Estudio de la evolución de N en los tratamientos ... 9
Análisis de la información ... 10
RESULTADOS Y DISCUSIÓN ... 11
Caracterización físico- química del suelo y de los residuos ... 11
Resultados de la Incubación ... 15
CONCLUSIÓN ... 24
VII
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NDICE DE CUADROSCuadro 1. Parámetros físico-químicos del suelo control y residuos utilizados. ... 12 Cuadro 2. Evolución del N-nitrato y N-amonio de las mezclas y el control durante la
incubación... 17 Cuadro 3. Evolución de N acumulado total de los residuos y control durante el periodo de
incubación... 19 Cuadro 4. Parámetros estimados de la cinética de mineralización de N ... 21 Cuadro 5. Correlaciones entre No y diferentes parámetros de establidad ... 23
Í
NDICE DE FIGURASVIII
R
ESUMENLos residuos de feedlot bovino, compuestos por estiércol y materiales utilizados
como piso de los corrales de encierro, han sido reconocidos como una fuente importante
de N y otros elementos que, agregados al suelo, podrían participar de un esquema
circular de transferencia de nutrientes dentro de la empresa. Sin embargo, el manejo que
se realiza en Argentina dista mucho de ser el adecuado. Con la finalidad de evaluar el
aporte potencial de N de los mismos, se muestrearon residuos de limpieza de corral de
feedlot en tres establecimientos del centro bonaerense (Olavarría, Saladillo y Tandil). Se
analizaron algunas características físico-químicas de los mismos y luego se procedió a
incubarlos en mezcla con un suelo Argiudol Típico simulando una dosis de 40 tn ha-1
durante 56 días. Las incubaciones se realizaron por triplicado y se usó el mismo suelo
como control. Al tiempo 0 y, a los 7, 14, 28 y 56 días se extrajeron muestras de las
mezclas para determinar N-amonio y N-nitrato. Al final de las incubaciones se observó
que, en todos los casos, el N-amonio se redujo marcadamente hasta llegar a valores
insignificantes, mientras que el N-nitrato aumentó.
Con los datos generados se aplicó una ecuación de ajuste no lineal para estimar
los valores de N potencialmente mineralizable (No) y la constante de mineralización (k). El
No arrojó valores de 39.75, 25.85 y 23.00 mg N.kg-1 para los residuos de Saladillo, Tandil
y Olavarría, respectivamente. Las constantes (k) de mineralización ajustadas fueron 0.12,
0.08 y 0.16 d-1, en el mismo orden.
Si bien los tres materiales presentaron síntomas de inestabilidad, todos
1
I
NTRODUCCIÓNLas operaciones concentradas de engorde bovino (feedlot) aparecieron en
el país en 1991, y desde entonces se ha producido un aumento en el número de
cabezas que se terminan bajo esta modalidad, siendo las retenciones a los granos
y el desplazamiento de la ganadería de engorde a áreas marginales (producto de
la intensificación agrícola) algunas de las causas de dicho suceso. La principal
dificultad que deviene del manejo de este tipo de producción concentrada es la
acumulación y disposición de los desechos generados.
La situación actual en cuanto al manejo de residuos pecuarios en el país
dista mucho de ser el adecuado, evidenciando un escaso nivel de reutilización de
los mismos para su aprovechamiento agronómico (CIAP 2017).
El manejo de los residuos sólidos en los feedlot argentinos es muy sencillo:
consiste en el barrido de los corrales tras la comercialización de los animales o
bien, una vez al año. Con el material recolectado, posteriormente, se confeccionan
largas pilas o trincheras que se dejan a la intemperie por varios meses hasta su
uso, sin previo control de calidad; en algunos casos además se implementa un
mezclado o volteo en el transcurso de dicho periodo (DeLuca y DeLuca 1997).
Los residuos de feedlot bovino, compuestos por estiércol y materiales
utilizados como piso de los corrales de encierro, han sido reconocidos como una
fuente importante de N y otros nutrientes (Eghball y Power 1994). Por ello, una
alternativa para la correcta gestión de la fracción sólida de los desechos es su
aplicación como abono en suelos destinados a la producción de cultivos para
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un esquema circular de transferencia de nutrientes dentro de la empresa agropecuaria.
Como resultado de la aplicación, se reduce la dependencia externa de fertilizantes
químicos y se modifican algunas propiedades edáficas de índole física, química y
biológica, como la porosidad, la densidad aparente, la capacidad de almacenamiento de
agua, la infiltración, la formación de agregados, el contenido de materia orgánica, la
capacidad de intercambio catiónico y la mineralización de N y C (Hébert et al. 1991; CIAP
2017).
Por lo expuesto anteriormente, debería analizarse la aptitud o calidad agronómica
de los residuos pecuarios, considerando diferentes propiedades que permitan predecir y/o
estimar los posibles impactos sobre la capacidad productiva del suelo, como así también
evaluar el aporte y disponibilidad de nutrientes de los mismos. Dentro de las variables de
interés, a fin de caracterizar dichos recursos se encuentran: pH, conductividad eléctrica,
carbono orgánico, nitrógeno total, relación C/N, nitrógeno como amonio (N-amonio),
nitrógeno como nitratos (N-nitratos), fósforo total, azufre de sulfatos, azufre total, cationes
y micronutrientes (CIAP 2017).
Dentro de las características que presenta este tipo de residuo, se puede
mencionar su bajo contenido de N (respecto de otros nutrientes) con valores en el rango
de 1.3-2% (Hartz et al. 2000; Qian y Schoenau 2001). Dicho elemento se presenta bajo
formas inorgánicas de inmediata disponibilidad para las plantas (como el amonio y el
N-nitrato) y formas orgánicas de lenta mineralización en el suelo (Hébert et al. 1991; Van
Kessel et al. 2000).
En estos residuos, las fracciones de N disponible luego de aplicado al suelo son
variables y dependen de varios factores. Entre ellos, se pueden citar: el tipo de animal
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ocurridas durante el proceso de descomposición y el almacenamiento, como
también las pérdidas de igual naturaleza luego de su aplicación al suelo, estas
últimas, influenciadas por el tipo y momento de aplicación (DeLuca y DeLuca
1997; Gordillo y Cabrera 1997).
Con el fin de diferenciar la cinética de mineralización del N de estos
residuos, Gil et al. 2011 y, Van Faasen y Van Dijk 1987 distinguen a grandes
rasgostres fracciones:
● N inorgánico (amonio y nitrato);
● N orgánico fácilmente degradable con una baja relación C/N (por ejemplo,
proteínas, aminoácidos, ácidos nucleicos y otras sustancias orgánicas con N lábil);
● N orgánico “resistente”, formado por materia orgánica de lenta mineralización,
con una alta relación C/N (por ejemplo, fibras de naturaleza lignocelulósica compleja).
Una vez añadidos estos residuos al suelo, la mineralización del N orgánico
presente se ve influenciada por múltiples factores. Entre estos se encuentra la
naturaleza química del residuo (contenido y biodegradabilidad del N y C, relación
C/N, etc.), la temperatura, la humedad y las propiedades físico-químicas del suelo.
Entre estas últimas se puede mencionar el contenido de metales pesados, la
salinidad y la textura. La clase textural impacta en la adsorción de N orgánico con
relación a su contenido de arcillas, mientras que el contenido de arenas afecta la
aireación y la capacidad del suelo de retener el agua necesaria para la microfauna
y microflora (Cabrera et al. 2005). Por último es importante destacar que estos
factores interaccionan entre sí y, por lo tanto, la mineralización de N no puede ser
4
La estabilidad del residuo incorporado al suelo dependerá de la cantidad y calidad
de C y N presente en el mismo y en la biomasa microbiana involucrada. La ocurrencia de
un efecto de mineralización o inmovilización neta de N se encuentra condicionada por la
relación C/N de la microbiota. Varios autores confirman que el punto de quiebre entre
mineralización e inmovilización neta del N se encuentra comprendido en un rango de
relación C/N entre 20 y 40 (Abbasi et al. 2007; Cabrera et al. 2005; Calderón et al. 2005).
En general, las recomendaciones sobre la dosis de aplicación de estos residuos a
campo siguen lineamientos generales, y se desestima la amplia variabilidad en calidad y
contenido de N presente, lo que lleva a una inadecuada estimación del N disponible para
el cultivo (CIAP 2017).
En el intento de asignar un valor como biofertilizante nitrogenado a estos residuos,
es necesario no sólo conocer la disponibilidad de las formas inorgánicas, sino también
predecir la cantidad de N orgánico potencialmente mineralizable en una estación de
cultivo y, así, permitir una valoración integral del efecto de su incorporación para nutrir al
cultivo de manera óptima sin consecuencias ambientales adversas (Azeez y Van
Averbeke 2010).
P
LANTEO DEL PROBLEMASi bien es reconocida la utilización de residuos pecuarios como fuente de nutrientes para
los cultivos, la amplia variabilidad de sus características debido a múltiples factores, hace
necesario su análisis detallado, a fin de lograr el uso eficiente, sin generar daños en el
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H
IPÓTESISLa incorporación de residuos de limpieza de corral de encierro a un suelo
proveniente del horizonte superficial de un Argiudol típico bajo condiciones
controladas, aumentaría en el corto plazo, la disponibilidad de N en la mezcla
suelo-residuo a causa del aporte de sus formas inorgánicas y, en el mediano
plazo, a causa de la mineralización de las formas orgánicas contenidas en los
propios residuos.
O
BJETIVOSObjetivo general
El objetivo de este trabajo es medir el N aportado por el abono obtenido a
partir de los residuos de limpieza en corrales de encierre bovino, como producto
de la mineralización del N orgánico y el N inorgánico, ambos presentes en estos
materiales.
Objetivos específicos
- Caracterizar distintos residuos obtenidos de la limpieza de corrales de
encierro provenientes de diferentes establecimientos pecuarios.
- Estimar las tasas de mineralización del N orgánico y su potencial de
mineralización.
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M
ATERIALES Y MÉTODOSLas incubaciones aeróbicas a mediano plazo son ampliamente utilizadas para
para evaluar la fracción activa del N orgánico y la cinética de mineralización, tanto en
suelos como en fertilizantes orgánicos (Calderón et al. 2005). Si bien su cinética se ajusta
a diversos modelos matemáticos, uno de los más difundidos es el modelo exponencial
simple, a través de una ecuación de primer orden (Gil et al. 2011).
En el laboratorio, los estudios sobre la mineralización de N se realizan
comúnmente bajo condiciones de temperatura y humedad óptimas para dicho proceso
(Quemada y Cabrera 1995). Por lo expuesto, y con el fin de evaluar la mineralización del
N de residuos de feedlot originarios de varios establecimientos, se procedió a incubar
estos materiales en mezcla con suelo bajo condiciones controladas.
Selección de los residuos utilizados
Se extrajeron muestras de residuos de limpieza en corral de encierro provenientes de distintos establecimientos ubicados en los partidos de Olavarría (36° 37‟ 14.58” S; 60°
40‟ 22.62” O), Saladillo (35° 36‟ 49.07” S; 59° 53‟ 25.89” O) y Tandil (37°27‟17.10” S;
59°14‟33.79” O) pertenecientes a la provincia de Buenos Aires. El material recolectado
tuvo un manejo diferencial en cada establecimiento; en Olavarría, el residuo se dispuso en
“pilas de compostaje”, en Saladillo, se confeccionaron trincheras primarias que luego
fueron volteadas para elaborar trincheras secundarias; finalmente, en Tandil, el manejo
consistió en el apilamiento en trincheras del material de corral.
Las muestras se recolectaron en bolsas de polietileno y se llevaron al laboratorio;
7
Selección y preparación del suelo
El suelo empleado en este experimento se extrajo de los primeros 20 cm
de un Argiudol típico ubicado en la Chacra Experimental de la Facultad de
Agronomía, UNCPBA, en Azul. La muestra fue secada al aire libre, tamizada por
malla de 2 mm y almacenada hasta su utilización a temperatura ambiente.
Caracterización físico-química del suelo y los residuos
Tanto la caracterización físico-química del suelo, como de los materiales de
feedlot se realizó en el Laboratorio de Análisis de Suelos de la Facultad de
Agronomía (LASFA), UNCPBA, junto al equipo de Edafología Agrícola. Se
determinaron los siguientes parámetros:
Textura del suelo por el método de la pipeta de Robinson (Jackson 1976).
Retención de agua en capacidad de campo: con los porcentajes de arcilla y limo
fino se calculó la retención de agua a capacidad de campo (Damiano y Taboada 2000);
con la siguiente fórmula:
donde:
8 Humedad de las muestras: se calculó mediante la siguiente formula:
donde:
ph: Peso húmedo (g)
ps: Peso seco, en estufa hasta peso constante (g)
pH y Conductividad eléctrica (C.E.): se determinó por método potenciométrico en
una suspensión en relación 1:2.5 (suelo: agua y residuo: agua).
C orgánico: se cuantificó por oxidación con dicromato de potasio (Walkley y Black
1934).
Fósforo (P) extractable: se determinó por colorimetría (Bray y Kurtz 1945).
N-amonio: se analizó por microdestilación por arrastre de vapor (Bremner y
Keeney 1965).
N-nitrato: se determinó por reflectometria (Wetsellaar et al.1998).
N total: se utilizó el método de Kjeldahl.
Todos los análisis mencionados fueron realizados según el manual del Sistema de
Apoyo Metodológico para los Laboratorios de Interés Agropecuario (SAMLA) (SAGyP
2004).
Metodología de incubación
Se mezclaron 500 g de suelo seco con las muestras de residuo húmedo de corral
de feedlot de cada establecimiento simulando una dosis agronómica de 40 tn.ha-1 en base
seca (Mazzarino 2014). Luego se humedecieron las mezclas hasta alcanzar una humedad
gravimétrica equivalente a la capacidad de campo del suelo, calculada previamente en
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encuentra ocupado por agua, siendo éste el óptimo para la mineralización y la
nitrificación microbiana (Griffin et al. 2005).
Las mezclas suelo-residuo se colocaron en bolsas zip-lock y se cerraron
herméticamente; estas se dispusieron en bandejas y se llevaron a estufa. Se
realizaron tres repeticiones para cada mezcla y tres réplicas de un suelo testigo
(control) sin el agregado del material de feedlot. Todas las bandejas
permanecieron en estufa durante 56 días a 24°C ± 3°C; se mantuvo la humedad
constante dentro de cada bolsa mediante el agregado de agua desmineralizada y
se permitió la entrada de oxígeno mediante su apertura.
A los 0, 7, 14, 28 y 56 días se obtuvieron dos submuestras de cada bolsa
para cuantificar la evolución de N inorgánico.
Estudio de la evolución de N en los tratamientos
Se cuantificó el N-nitrato y N-amonio por duplicado, para cada repetición
expresando los resultados en mg.kg-1 (ppm) de suelo en base seca.
La mineralización neta acumulada de N atribuible a cada tipo de residuo de
feedlot fue calculada en cada periodo por diferencia entre el valor de N inorgánico
mineralizado en cada mezcla y el control. Azeez y Van Averbeke (2010) proponen
la ecuación:
donde:
Nmin t:i: Nitrógeno mineralizado en tiempo i (mg.kg-1)
Ni t:i: Nitrógeno inorgánico en tiempo i (mg.kg-1)
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El porcentaje de N orgánico mineralizado para cada residuo se calculó como la
razón entre el N inorgánico acumulado durante el ensayo (56 días) y el N orgánico inicial.
Se utilizó el modelo exponencial simple para describir la acumulación neta de N
mineralizado en condiciones controladas de laboratorio, siendo éste el que mejor explica
la cinética de mineralización del N a mediano plazo (Gil et al. 2011). Dicho modelo,
propuesto por Stanford y Smith (1972) se expresa mediante la siguiente ecuación:
[ ]
donde:
Nmt: N mineralizado en el tiempo t (mg.kg-1);
No: N potencialmente mineralizable (mg.kg-1); k: tasa constante de mineralización (d-1). t: tiempo (d).
A partir de este modelo se estimaron los valores k y No para cada tratamiento con
el uso del programa estadístico InfoStat (Di Rienzo et al. 2013).
Análisis de la información
Se empleó un diseño unifactorial completamente aleatorizado, asumiendo
condiciones de incubación homogéneas dentro de la estufa. Este diseño estuvo
compuesto por tres tratamientos dependiendo del lugar de origen de los residuos en
cuestión, con tres repeticiones cada uno. Además, se dispuso de tres repeticiones de un
control, compuesto únicamente por suelo.
Mediante el programa estadístico InfoStat (Di Rienzo et al. 2013), se realizó un
análisis de la varianza del contenido de N inorgánico en cada tiempo de muestreo y del
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R
ESULTADOS YD
ISCUSIÓNCaracterización físico- química del suelo y de los residuos
Los datos obtenidos a partir del método de la pipeta de Robinson indicaron
que el suelo utilizado en las incubaciones es de clase textural franca (36.58% de
arenas, 38.37% de limos, siendo los limos finos del orden del 30.79%, y 25.09%
de arcillas).
Las características físico-químicas del suelo y de los biosólidos se
presentan en el Cuadro 1. En él se observan diferencias entre los residuos
evaluados, posiblemente como resultado de la categoría de animales en engorde,
la dieta ofrecida a los mismos, el manejo que se realiza durante la limpieza de los
corrales y la posterior manipulación del material previo a su utilización (Cabrera et
al. 2005; Larney et al. 2005), siendo ésta corroborada en las visitas efectuadas a
los establecimientos.
Los valores de pH de los residuos utilizados se encontraron en niveles muy
ligeramente a ligeramente alcalinos, ubicándose dentro del amplio rango de
valores que se informa la bibliografía (6.5-8.1) (Eghball 2000; Hébert et al. 1991;
Whalen 2000).
Si bien el contenido de NH4+ influye sobre el pH (Rivero et al. 2010), los
resultados no muestran una asociación directa entre ambos parámetros. Esto
indicaría la existencia de otros factores incidentes en el pH, por ejemplo, la
presencia de carbonatos (tosca) provenientes de la limpieza de los corrales
verificada en las visitas realizadas a los establecimientos de Olavarría y Tandil,
12
En cuanto al suelo control, este presenta un valor de pH débilmente ácido lo cual
representa una limitación para el proceso de nitrificación autotrófico, siendo el rango
óptimo de 7-9 (Frioni 2011).
Cuadro 1. Parámetros físico-químicos del suelo control y residuos utilizados.
Parámetros físico-
químicos Suelo Control Olavarría Saladillo Tandil
pH
(1:2.5) 6.30
7.60 (0.03) 7.29 (0.02) 7.72 (0.10) CE
(dS.m-1) - 0.70 2.47 1.33
P Bray
(mg.kg-1) 19
8.24 102 (12.81) 3.01 10³ (130.81) 2.93 10³ (55.52) P Total
(mg.kg-1)* -
4.24 10³ (436.86) 1.12 10⁴ (283.71) 4.74 10³ (191.90) C orgánico
(%) 2.41
5.01 (0.11) 6.59 (0.00) 4.39 (0.18) N Total
(%) 0.23
0.67 (0.18) 0.83 (0.02) 0.64 (0.00) N-NO3
-(mg.kg-1) -
113.8 (0.00) 95.7 (4.03) 98.1 (8.48) N-NH4 +
(mg.kg-1) -
83.0 (0.0) 505.0 (41.03) 536.2 (48.45) C soluble
(g.kg-1)** -
2.16 (0.01) 2.42 (0.00) 7.67 (0.03) N soluble
(g.kg-1)** -
0.12 (0.00) 0.31 (0.00) 0.22 (0.00) Respiración microbiana
(mgCO2 .kg -1
h-1)** -
92.33 (0.29) 330.66 (44.36) 61.10 (46.15)
C:N 10.6 7.48 7.94 6.86
N:P - 1.58 0.74 1.35
Amonio/Nitrato*** - 0.21 1.53 1.59
*Datos provenientes de PPPIA de Gustavo Alberto Romagnoli, estudiante avanzando, UNCPBA. **Datos provistos por Facundo Oliva, del LIMAyA, FA, UNCPBA.
13
La conductividad eléctrica es un parámetro que refleja el contenido de
sales disociadas en solución (Burt 2004). La concentración de las formas solubles
de N-amonio, N-nitrato y P Bray encontradas muestran una asociación positiva
con los valores de conductividad eléctrica de los residuos, siendo Saladillo el
tratamiento que presentó el mayor contenido de sales, seguido por Tandil y, luego,
Olavarría (Figura 1).
Figura 1. Relación entre C.E. y formas solubles de N y P presentes en los residuos.
Si bien los tres residuos analizados poseen niveles de conductividad
eléctrica inferiores a los hallados en la bibliografía (desde 3 a 23 dS.m-1), el aporte
excesivo al suelo de estos materiales, ya sea por altas y/o continuas dosis, podría
llegar a afectar tanto al cultivo como a las características del suelo por el aumento
de sales en su perfil (Hao y Chang 2002; Miller et al. 2005).
En cuanto al N, los porcentajes de N total en todos los residuos analizados
son inferiores a los citados en la bibliografía (los cuales se encuentran entre 1.04 a
2.45 %) (Hébert et. al, 2012; Douglas y Magdoff, 1991). Dicha situación se repite
14
proponen valores cercanos al 25%. Este efecto de dilución puede deberse en ambos
casos a que los residuos presentan material inorgánico proveniente del piso de los
corrales de encierro que se arrastra durante la limpieza; o bien, a una eficiente conversión
del alimento en la dieta.
Con respecto al fósforo total, los niveles se corresponden a los hallados en
bibliografía (Azez y Van Averbeke 2010; Eghball 2000) a excepción del residuo
proveniente del establecimiento de Saladillo; éste presenta valores superiores,
posiblemente debido al exceso de P en la dieta administrada y su excreción a través de
las heces (comunicación personal).
La relación N/P se usa a menudo como un índice de acumulación potencial de P
en el suelo. Los cultivos agrícolas en general remueven 4.5-6 veces más N que P. Por lo
tanto, al realizar aplicaciones en base a los requerimientos de N con recursos que
presentan una relación N/P menor, como es el caso de estos materiales, se corre el
riesgo de una acumulación de P en el suelo (Larney et al. 2006). Si bien todos los
tratamientos presentan valores inferiores al rango mencionado, Saladillo es el que posee
la menor relación N/P (Cuadro 1). Por ende, es de esperar que una reiterada aplicación
con este residuo favorezca la acumulación de P en el suelo con mayor rapidez respecto
de los demás. Este incremento en los niveles de P podría generar riesgos ambientales por
pérdida de este elemento ya sea por escorrentía y/o lixiviación.
Los estudios de Van Kessel et al. (2000) demostraron que la relación C/N de la
biomasa microbiana que participa en la degradación de la materia orgánica se encuentra
entre 4:1 a 9:1. De acuerdo con los datos obtenidos (Cuadro 1) la relación C/N de todos
15
microorganismos del suelo se encontraron en un ambiente sin limitaciones para la
mineralización neta de N, sin importantes procesos de inmovilización (Figura 2).
A fin de evaluar la calidad de residuos biológicamente estabilizados como
son los materiales compostados, Mazzarino et al. (2012) menciona diversos
indicadores que reflejan la estabilidad y madurez de los mismos. Algunos de ellos
son:
Producción de CO2: <200 mg C-CO2.kg-1h-1
Amonio: <400-500 mg NH4+ .kg-1
Amonio/Nitrato: ≤ 0.7
C soluble: ≤17 g.kg-1
En un intento de comparar los residuos estudiados (Cuadro 1) con
materiales estables, se verificó que solamente Olavarría cumple con los valores de
los indicadores mencionados, pudiendo concluir que posee características de
estabilidad y madurez.
Resultados de la Incubación
En el tiempo 0 (Cuadro 2), la concentración de N-amonio en la mezcla con
el residuo proveniente de Saladillo fue significativamente superior que la
determinada en el control (+39%), mientras que la mezcla suelo-residuo Tandil
presentó la mayor concentración de N-nitratos (+78% con respecto al control).
Este aumento en los niveles de N inorgánico, luego del agregado del residuo al
suelo en todos los tratamientos, se condice con lo reportado por Hernández et al.
16
El nivel de N-amonio se redujo marcadamente hasta igualarse en todos los
tratamientos (aproximadamente a los 28 días) y con niveles cercanos a cero al final de la
incubación (Figura 2). Esta disminución se asoció al incremento de N-nitratos durante la
misma (Figura 3), lo que indicó la presencia de un activo proceso de nitrificación
microbiano (Burgos et al. 2006; Van Kessel y Reeves 2002), con la máxima actividad
17 Cuadro 2. Evolución del N-nitrato y N-amonio en las mezclas y en el control durante la incubación.
Mezcla
Suelo-Residuo
Tiempo de incubación (d)
0 7 14 28 56
N-NO3 -N-NH4 + N-NO3 -N-NH4 + N-NO3 -N-NH4 + N-NO3 -N-NH4 + N-NO3 -N-NH4 +
---mg.kg-1---
Saladillo 5.80 B
(0.77) 41.53 A (1.92) 33.33 A (2.10) 26.27 A (2.50) 43.50 A (3.00) 11.73 A (1.08) 50.43 A (2.03) 11.73 A (1.44) 60.57 A (2.58) 1.70 A (0.00)
Tandil 10.47 A
(1.31) 36.97 AB (1.79) 24.40 B (1.57) 18.80 B (1.61) 27.50 AB (2.21) 10.47 A (0.88) 30.27 AB (2.36) 9.10 A (1.86) 39.67 B (2.38) 1.70 A (0.00)
Olavarría 7.50 B
(0.73) 30.47 B (2.23) 24.93 B (1.68) 21.27 AB (1.28) 23.10 AB (2.18) 9.03 A (1.46) 27.97 BC (2.05) 9.37 A (1.21) 33.90 BC (1.20) 1.70 A (0.00)
Control 5.87 B
(0.72) 29.80 B (2.04) 12.23 B (3.38) 19.90 B (1.40) 13.03 B (3.47) 11.47 A (0.84) 12.17 C (3.44) 8.37 A (1.69) 16.33 C (3.70) 1.70 A (0.00)
18 Figura 2. Evolución del N-amonio de las mezclas y el control durante la incubación.
Figura 3. Evolución del N-NO3- de las mezclas y el control durante la incubación.
El porcentaje de N mineralizado durante la incubación alcanzó valores en el rango
19 Cuadro 3. Evolución de N acumulado total de los residuos y control durante el periodo de incubación.
N mineralizado acumulado (mg.kg-1)
N org. min (%)
Tiempo de
Incubación (d)
0 7 14 28 56
Olavarría -
15.20 AB (1.79) 21.57 A (1.68) 22.33 B (2.00) 23.00 B (2.01)
18,94 B
Saladillo -
26.30 A (3.02) 28.97 A (3.54) 39.70 (2.69) 40.13 A (3.15)
32,29 A
Tandil -
12.93 B (1.67) 15.47 A (1.34) 23.20 B (2.03) 25.70 B (1.22)
23,55 AB
Control -
-10.70 (3.03) -18.40 (2.90) -22.30 (3.00) -24.70 (3.23) -1.07
N org. min: N orgánico mineralizado. Valores con igual letra dentro de cada columna no son significativamente diferentes (p>0.05; test de Tukey). Entre paréntesis se indica el desvío estándar de la variable.
Estudios previos realizados por Calderón et al. (2005), Hadas y Portnoy
(1994), Hébert et al. (1991) y Van Kessel y Reeves (2001) expresan una amplia
variabilidad en cuanto al porcentaje de N orgánico mineralizado en incubaciones
de mezclas de suelo y biosólidos; estos autores difieren entre sí en aspectos
como: tipo y calidad de residuo incorporado, tiempo de incubación, tipo de suelo
20
Van Kessel y Reeves (2001) obtuvieron resultados que van desde procesos de
inmovilización neta (29.2%) hasta una mineralización neta de 54.9%, luego de 56 días de
incubación con residuos provenientes de tambo.
Hadas y Portnoy (1994) exponen porcentajes de mineralización de N entre 10-30
% en 32 semanas de incubación, utilizando suelos con alto porcentaje de arcilla y
materiales ya estabilizados de lenta mineralización como compost y lombricompuestos.
CIAP (2017) cita valores similares a los encontrados en este trabajo para residuos
provenientes de feedlot en Argentina y aplicados bajo condiciones de campo en una
estación de crecimiento.
Los resultados obtenidos en este trabajo revelan que un alto porcentaje de N
orgánico (entre el 70-80 %) se encuentra bajo formas moleculares recalcitrantes de lenta
mineralización e indetectables en incubaciones de mediano plazo como la realizada. Esto
explicaría lo expuesto por DeLuca y DeLuca (1997) y Hernández (2017) donde, luego de
aplicaciones sucesivas de materiales provenientes de feedlot durante varios años, se
observó una acumulación de N en el suelo. Cabe destacar que el suelo dominante,
relevado por Hernández (2017), es comparable en características edáficas al empleado
en las incubaciones realizadas en el presente trabajo.
La amplia variabilidad con respecto al porcentaje de N orgánico mineralizado
hallada en este trabajo como en la revisión bibliográfica, estaría indicando la necesidad de
abordar estudios de mineralización neta específicos para cada combinación residuo-suelo
de interés, a fin de estimar el comportamiento del N en su calidad como abono, sin
21
Los resultados de N orgánico mineralizado durante la incubación mostraron
que 56 días fueron suficientes para llegar a una fase de meseta en el proceso de
mineralización neta (Figura 4), contrario a lo que se cita en la bibliografía, donde
se proponen incubaciones de 112 días o más para residuos de similar procedencia
pero con un pretratamiento de bioestabilización (compostaje) y con relaciones C/N
mayores que van desde 16 a 22 (Calderón et al. 2005; Hébert et al. 2012). Una
posible causa podría ser que los materiales utilizados en el presente trabajo
poseen, en su materia orgánica, compuestos de fácil degradación con baja
relación C/N, favoreciendo una rápida mineralización de N (Van Kessel et al.
2000).
Figura 4. Ajuste no lineal del N acumulado mineralizado a partir de distintos residuos.
Por otro lado, el estudio de los estimadores obtenidos mediante el modelo
propuesto (Cuadro 4), reveló valores significativos tanto para No como k en los
tres residuos; esto demuestra que el modelo propuesto es adecuado para ensayos
22 Cuadro 4. Parámetros estimados de la cinética de mineralización de N.
Tratamiento
No
(mg N.kg-1)
p-valor
k
(d-1)
p-valor
Olavarría 23.01 (1.23) <0.0001 0.16 (0.04) 0.0009
Saladillo 39.75 (3.92) <0.0001 0.12 (0.05) 0.0202
Tandil 25.85 (1.56) <0.0001 0.08 (0.01) 0.0002
Entre paréntesis se indica el desvío estándar de la variable. p-valor <0.05.
En cuanto al N potencialmente mineralizable, representado como el valor de la
meseta (Figura 4), este presenta una marcada diferencia entre tratamientos siendo mayor
en el residuo proveniente de Saladillo.
Con el objetivo de explicar estos resultados se realizó el análisis de las
correlaciones (Cuadro 5). Los resultados obtenidos sugieren un efecto de inestabilidad por
parte del material de Saladillo, donde el valor de N soluble, N-amonio y Respiración
microbiana tienen alta correlación con respecto al No. Sin embargo, las correlaciones
obtenidas presentan escasa significancia, posiblemente debido a un número insuficiente
23 Cuadro 5. Correlaciones entre No y diferentes parámetros de estabilidad.
No N-amonio Nsol Resp. C/N
No 1.00 0.58 (0.60) 0.94 (0.22) 0.94 (0.23) 0.71 (0.49)
N-amonio 1.00 0.83 (0.38) 0.26 (0.83) -0.16 (0.90)
Nsol 1.00 0.76 (0.45) 0.43 (0.72)
Resp. 1.00 0.91 (0.27)
C/N 1.00
No (N potencialmente mineralizable); Nsol (N soluble); Resp. (Respiración microbiana, medido a través de la liberación de CO2).En paréntesis se encuentra la probabilidad correspondiente a la
prueba de hipótesis nula entre las variables.
Si se extrapolaran a campo los datos obtenidos con las incubaciones, se
obtendría que la dosis propuesta de aplicación de los residuos (40 tn.ha-1),
representaría entre 65-80 kg N.ha-1. Este valor significaría un ahorro en la compra
de fertilizante nitrogenado (equivalente urea) de 140-170 kg.ha-1. Sin embargo,
esta estimación no tiene en cuenta las fluctuaciones de humedad y la variabilidad
en las características edáficas que se producen a campo y que repercuten en la
mineralización de N (Cabrera et al. 2005).
Por otra parte, las estimaciones de la constante de mineralización (k)
(Cuadro 4) mostraron ser elevadas con respecto a lo citado por Hadas y Portnoy
(1994), al incubar materiales estabilizados del mismo origen, pero cercanas a las
expuestas por Hernández et al. (2002) quien utilizó materiales inestables (sólidos
urbanos municipales). Estos resultados reafirman la falta de estabilidad de los
residuos lo que conlleva a una rápida mineralización del N orgánico (Gil et al.
24
A modo de síntesis, se puede afirmar que los parámetros analizados por separado
difícilmente puedan explicar la mineralización de N, debido a las complejas interacciones
que se producen entre el suelo y los residuos (Hébert et al. 1991; Van Kessel y Reeves
2002).
C
ONCLUSIÓNA través del método de incubación seguido en este trabajo, se observó que los
residuos proveen al suelo formas solubles de N tanto en el corto como en el mediano
plazo. Esta potencialidad para su uso como abono nitrogenado, revaloriza a los residuos
como fuente de nutrientes.
Mejorar la eficiencia de utilización del N de estos recursos requiere de
estimaciones más precisas en cuanto a la disponibilidad de N, que podrían derivarse de
una mayor comprensión de la mineralización de N a partir de la diversidad de
componentes nitrogenados presentes en los mismos.
Si bien las incubaciones son una herramienta eficaz para determinar el N
potencialmente mineralizable, actualmente se están evaluando nuevas herramientas, más
veloces, simples y limpias para la toma de decisiones. Un ejemplo es la utilización de la
refractancia de la luz, mediante equipo NIRS (espectroscopia de refractancia en el
25
B
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