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La concentración parcelaria en Castilla y León : caracterización de la parcelación a través del análisis multivariante

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Academic year: 2020

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(1)DEPARTAMENTO DE ECONOMÍA Y CIENCIAS SOCIALES AGRARIAS ESCUELA TÉCNICA SUPERIOR DE INGENIEROS AGRÓNOMOS UNIVERSIDAD POLITÉCNICA DE MADRID. TESIS DOCTORAL. LA CONCENTRACIÓN PARCELARIA EN CASTILLA Y LEÓN. CARACTERIZACIÓN DE LA PARCELACIÓN A TRAVÉS DEL ANÁLISIS MULTIVARIANTE. María Botey Fullat Licenciada en Ciencias Matemáticas (Especialidad, Investigación Operativa). Director Arturo Serrano Bermejo Doctor Ingeniero Agrónomo Profesor Titular del Departamento de Economía y Ciencias Sociales Agrarias Madrid, 2009.

(2) II.

(3) (D-15) Tribunal nombrado por el Magfco. Y Excmo. Sr. Rector de la Universidad Politécnica de Madrid, el día de de 200 Presidente:_______________________________________________________________ Secretario:________________________________________________________________ Vocal:___________________________________________________________________ Vocal:___________________________________________________________________ Vocal:___________________________________________________________________ Suplente:_________________________________________________________________ Suplente:_________________________________________________________________. Realizado el cado de defensa y lectura de Tesis el día En la E.T.S.I / Facultad EL PRESIDENTE. de. de 200 LOS VOCALES. EL SECRETARIO. III.

(4) IV.

(5) A mi familia, con cariño.. V.

(6) VI.

(7) AGRADECIMIENTOS. En primer lugar, deseo expresar mi agradecimiento al Director de esta Tesis, Dr. Profesor Arturo Serrano Bermejo de la Universidad Politécnica de Madrid por su dirección, apoyo y seguimiento, así como por el tiempo que ha dedicado. Igualmente, me gustaría manifestar mi gratitud al Dr. Ramón Alonso Sebastian de la Universidad Politécnica de Madrid, ya que de él partió la idea de realizar esta Tesis y por el tiempo que, también, ha dedicado a la misma. Al Dr. Víctor Sanchez-Girón Renedo de la Universidad Politécnica de Madrid por los comentarios y por su ayuda en la elaboración de algunos temas. Finalmente, también, mi sincero agradecimiento al resto de profesores de la Unidad Docente de Economía de la Empresa, quienes me han prestado su total colaboración a lo largo de la realización de esta Tesis.. VII.

(8) VIII.

(9) ÍNDICE. IX.

(10) X.

(11) Índice general Resumen.. XXV. Abstract.. XXVII. Introducción.. XXIX. Objetivos.. XXXI. Material y Métodos.. XXXIII. Primera Parte: Estudio de la concentración parcelaria.. 1. Segunda Parte: Análisis de la parcelación.. 265. Conclusiones.. 471. Bibliografía.. 493. Nomenclatura.. 525. Anejos.. 529. Primera Parte: Estudio de la concentración parcelaria.. 1. Antecedentes de la primera ley de concentración parcelaria.. 3. 1.1.. Panorámica histórica de la agricultura española hasta la primera ley de concentración parcelaria.. 5. 1.2.. La agricultura: de la evolución histórica a la realidad.. 8. 1.3.. El problema de la parcelación.. 11. 1.4.. Memoria de la concentración parcelaria de 1907.. 13. 1.5.. La realidad de la parcelación en España en el siglo XX.. 17. 1.6.. La propiedad de la tierra y la concentración parcelaria.. 20. Nacimiento legal de la concentración parcelaria.. 23. 2.1.. La ley de 20 de diciembre de 1952.. 25. 2.2.. La estructura de la ley 20 de diciembre de 1952.. 27. 2.3.. Finalidades y contenido de la ley de 1952 de concentración parcelaria.. 29. 2.4.. La reordenación de la propiedad según la ley de concentración parcelaria de 1952.. 31. 2.5.. El decreto ley de 5 de marzo de 1954.. 33. Capítulo 1. Capítulo 2. XI.

(12) 2.6.. Ley de 20 de julio y texto refundido de 10 de agosto de 1955.. 34. 2.7.. Ley de 14 de abril de 1962.. 36. 2.8.. Ley de concentración parcelaria (Texto refundido del 8 de noviembre de 1962).. 39. 2.9.. El Servicio de Concentración Parcelaria.. 40. 2.10.. Las comisiones.. 42. 2.10.1.. La comisión central.. 43. 2.10.2.. Las comisiones locales y las subcomisiones de trabajo.. 43. 2.11.. La concentración parcelaria y su carácter público o privado. 44. 2.12.. Etapas en el procedimiento de la concentración parcelaria (Texto refundido del 8 de noviembre de 1962).. 45. 2.12.1.. Iniciación del trámite.. 45. 2.12.2.. Preparación de bases.. 46. 2.12.2.1.. Clasificación de tierras.. 46. 2.12.2.2.. Investigación de propietarios.. 47. 2.12.2.3.. Encuesta y publicación de bases.. 47. 2.12.3.. Redacción del proyecto de concentración.. 48. 2.12.4.. Redacción del acuerdo de concentración.. 49. 2.12.5.. Fase final de la concentración.. 49. 2.13.. La concentración parcelaria y la ordenación rural.. 50. 2.14.. La ordenación rural como instrumento de transformación integral.. 51. 2.14.1.. La ordenación rural en el decreto 1/1964.. 52. 2.14.2.. La ordenación rural en la ley 54/1968.. 54. 2.15.. Los planes de desarrollo económico y social y la ordenación rural.. 55. Ley de reforma y desarrollo agrario y centralización de la concentración parcelaria. 59. 3.1.. El Instituto Nacional de Reforma y Desarrollo Agrario (IRYDA).. 61. 3.2.. Evaluación del programa de concentración parcelaria y ordenación rural en España (IRYDA, PNUD – FAO).. 63. 3.3.. La Ley de Reforma y Desarrollo Agrario (LRDA).. 64. 3.3.1.. Finalidad de la Ley de Reforma y Desarrollo Agrario.. 64. 3.3.2.. Estructura de la Ley de Reforma y Desarrollo Agrario.. 65. Capítulo 3. XII.

(13) 3.3.3.. La concentración parcelaria en Ley de Reforma y Desarrollo Agrario.. 71. 3.4.. El procedimiento ordinario de concentración parcelaria en la Ley de Reforma y Desarrollo Agrario.. 72. 3.4.1.. Fase inicial.. 72. 3.4.2.. Bases de la concentración.. 73. 3.4.3.. Reorganización de la propiedad.. 74. 3.4.4.. Publicaciones y comunicaciones.. 75. 3.4.5.. Revisión.. 76. 3.4.6.. Ejecución.. 77. 3.4.7.. Actuaciones realizadas en concentración parcelaria.. 77. 3.4.8.. La etapa desde la ley de reforma y desarrollo agrario hasta la adhesión de España en la Unión Europea.. 80. 3.4.9.. La reorganización y desaparición del IRYDA.. 81. 3.4.10.. La transferencia de competencias a Castilla y León.. 83. La concentración parcelaria con la adhesión de España a la Unión Europea (U.E.). 85. 4.1.. Introducción.. 87. 4.2.. La Unión Europea (U.E.).. 88. 4.3.. La Política Agraria Común (PAC) en su etapa inicial.. 89. 4.4.. La reforma de la PAC de 1992 (Reforma MacSharry).. 94. 4.5.. La declaración de Cork y el desarrollo rural.. 96. 4.6.. La Agenda 2000.. 98. 4.7.. La política estructural de la UE en la Agenda 2000.. 99. 4.8.. La aplicación de los fondos estructurales (Reglamento 1260/99).. 104. 4.9.. Fondo de cohesión.. 106. 4.10.. La política de desarrollo rural en la Agenda 2000.. 107. 4.11.. Reforma intermedia de la PAC 2003.. 109. 4.12.. Perspectivas financieras en la U.E. (periodo 2007-2013).. 111. 4.13.. La política de cohesión de la U.E. (periodo 2007-2013).. 113. 4.14.. La política de cohesión española (periodo 2007-2013).. 115. 4.15.. La gestión sostenible, protección de los recursos humanos.. 119. 4.16.. El FEAGA (Fondo Europeo Agrícola de Garantía).. 120. 4.17.. El FEADER (Fondo Europeo Agrícola de Desarrollo Rural).. 121. Capítulo 4. XIII.

(14) 4.18.. La programación de los fondos en materia de desarrollo rural (Reglamento 1698/2005).. 124. 4.18.1.. Directrices Comunitarias de desarrollo rural.. 126. 4.18.2.. Plan Estratégico Nacional de desarrollo rural (periodo 20072013).. 128. 4.18.3.. Marco Nacional de desarrollo rural (periodo 2007-2013).. 132. Concentración parcelaria en Castilla y León.. 135. 5.1.. Contexto general socioeconómico de Castilla y León.. 137. 5.2.. Programación del desarrollo rural en Castilla y León (periodo 2000-2006).. 139. 5.2.1.. Política regional de Castilla y León.. 139. 5.2.2.. Plan de desarrollo regional de Castilla y León (periodo 20002006).. 140. 5.2.3.. Marco Comunitario de Apoyo (MCA) de Castilla y León (periodo 2000-2006).. 142. 5.2.4.. Programa operativo integrado de Castilla y León (periodo 2000-2006).. 143. 5.2.5.. Complemento de programa de Castilla y León (periodo 20002006).. 148. 5.3.. La programación del desarrollo rural en Castilla y León (periodo 2007-2013).. 149. 5.3.1.. Programa de desarrollo rural de Castilla y León (periodo 20072013).. 150. 5.3.2.. Descripción de la estrategia y su referencia a la concentración parcelaria.. 151. 5.3.3.. Mejora y desarrollo de las infraestructuras agrarias y forestales (medida 125).. 154. 5.3.4.. Efectos medioambientales de la medida 125.. 156. Normativa legal de concentración parcelaria en Castilla y León.. 159. 6.1.. Ley 04/1990, de 28 de Noviembre de concentración parcelaria de Castilla y León.. 161. 6.2.. Procedimiento ordinario y procedimientos especiales.. 164. 6.2.1.. Procedimiento ordinario.. 164. 6.2.2.. Procedimientos especiales.. 169. 6.3.. Ley de 11/2005 de modificación de la ley 14/1990 de concentración parcelaria de Castilla y León.. 174. Capítulo 5. Capítulo 6. XIV.

(15) Ley 14/1990 y su referencia a la superficie de la unidad mínima de cultivo en Castilla y León (decreto 76/1984).. 178. La evolución y situación de la concentración parcelaria en Castilla y León.. 179. 7.1.. El Servicio de Catastro de Rústica y la estructura parcelaria de 1959.. 181. 7.2.. Actuaciones en concentración parcelaria.. 182. 7.3.. La concentración parcelaria a nivel comarcal en Castilla y León.. 189. 7.3.1.. La concentración parcelaria comarcal (situación en el periodo 1986).. 190. 7.3.2.. La concentración parcelaria comarcal (situación en el periodo 2007).. 194. Legislación sobre concentración parcelaria en las comunidades autónomas.. 199. 8.1.. Introducción.. 201. 8.2.. Castilla-la Mancha.. 203. 8.3.. Andalucía.. 206. 8.4.. Asturias.. 210. 8.5.. Comunidad Valenciana.. 215. 8.6.. Navarra.. 219. 8.7.. Cantabria.. 226. 8.8.. Galicia.. 230. 8.9.. Cataluña.. 237. 8.10.. Aragón.. 240. 8.11.. Extremadura.. 243. 8.12.. La Rioja.. 245. 8.13.. Murcia.. 248. 8.14.. Baleares.. 250. 8.15.. Madrid.. 252. 8.16.. País Vasco.. 255. 8.17.. Canarias.. 258. 8.18.. El sistema de información geográfica parcelas (SIGPAC) y su aplicación a la concentración parcelaria.. 261. 6.4.. Capítulo 7. Capítulo 8. XV.

(16) Segunda Parte: Análisis de la estructura parcelaria.. 265. Las técnicas de análisis multivariante utilizadas.. 267. 9.1.. Análisis de Componentes Principales.. 269. 9.1.1.. Introducción.. 269. 9.1.2.. Estructura de los datos.. 270. 9.1.3.. Análisis de la nube de puntos-individuos.. 271. 9.1.3.1.. Conceptos generales.. 271. 9.1.3.2.. Obtención de los ejes o componentes factoriales.. 274. 9.1.3.3.. Correlación entre factores y variables originales.. 275. 9.1.4.. Análisis de la nube de puntos variable.. 277. 9.1.4.1.. Conceptos generales.. 277. 9.1.4.2.. Ejes factoriales de la nube de puntos-variables.. 278. 9.1.4.3.. Contribuciones absolutas y relativas.. 279. 9.1.4.4.. Relación entre los dos espacios Rp y Rn (Dualidad). 279. 9.1.5.. Número de componentes a retener.. 280. 9.1.6.. Interpretación de los factores.. 281. 9.1.6.1.. Interpretación de la nube de puntos-variables.. 281. 9.1.6.2.. Interpretación de la nube de puntos-individuos.. 282. 9.1.6.3.. Representación simultánea de individuos y variables.. 283. 9.2. 9.2.1.. Métodos de análisis de tablas múltiples.. 284. Introducción.. 284. 9.2.2.. Análisis Factorial Múltiple.. 285. 9.2.2.1.. Etapas en el análisis global del AFM.. 288. 9.2.3.. El método STATIS.. 289. 9.2.4.. La metodología en la práctica.. 290. 9.2.4.1.. Análisis de la inter-estructura.. 291. 9.2.4.2.. Análisis de la intra-estructura.. 293. 9.2.4.3.. Proyección de cada tabla en el espacio factorial.. 294. Capítulo 9. XVI.

(17) 9.3.. Análisis cluster.. 295. 9.3.1.. Medidas de proximidad y de distancia.. 295. 9.3.2.. Métodos de clasificación.. 297. 9.3.2.1.. Métodos jerárquicos.. 297. 9.3.2.2.. Métodos no jerárquicos.. 298. 9.3.3.. Elección del número de grupos.. 298. 9.3.4.. Síntesis en el análisis de conglomerados.. 299. La parcelación de las explotaciones agrícolas en Castilla y León.. 301. 10.1.. Introducción.. 303. 10.2.. Análisis de la parcelación nacional y de Castilla y León. 304. 10.3.. La parcelación provincial en Castilla y León a través de un contexto global.. 308. 10.4.. Análisis factorial del número de parcelas (nacional y en Castilla y León).. 311. 10.5.. Caracterización de la parcelación (nacional y de Castilla y León).. 314. 10.5.1.. Situación nacional.. 314. 10.5.2.. Situación en Castilla y León.. 315. La estructura agrícola de Castilla y León y su relación con la concentración parcelaria.. 317. 11.1.. Introducción.. 319. 11.2.. Ávila.. 320. 11.3.. Burgos.. 323. 11.4. León.. 326. 11.5.. Palencia.. 330. 11.6.. Salamanca.. 333. 11.7.. Segovia.. 337. 11.8.. Soria.. 340. 11.9.. Valladolid.. 343. 11.10.. Zamora.. 346. 11.11.. El aprovechamiento general de tierras y la superficie concentrada.. 349. Capítulo 10. Capítulo 11. XVII.

(18) 11.12.. El aprovechamiento de tierras labradas y la superficie concentrada.. 353. 11.13.. Caracterización agrícola de las comarcas según la superficie concentrada y su índice de reducción.. 357. Análisis factorial múltiple por estratos de superficie (número de parcelas).. 361. 12.1.. Análisis provincial del número de parcelas.. 363. 12.1.1.. Etapa preliminar.. 363. 12.1.2.. Etapa principal.. 367. 12.1.2.1.. Análisis de la inter-estructura.. 368. 12.1.2.2.. Análisis de la intra-estructura.. 369. 12.1.3.. Interpretación de los ejes y caracterización de las provincias.. 372. 12.1.3.1.. Interpretación de los ejes.. 372. 12.1.3.2.. Situación de las provincias.. 373. 12.1.3.3.. Evolución de las provincias.. 375. 12.2.. Análisis comarcal del número de parcelas.. 376. 12.2.1.. Etapa preliminar.. 376. 12.2.2.. Etapa principal.. 382. 12.2.2.1.. Análisis de la inter-estructura.. 383. 12.2.2.2.. Análisis de la intra-estructura.. 384. Análisis factorial múltiple por estratos de superficie (parcelas/explotación).. 399. 13.1.. Análisis provincial del número de parcelas/explotación.. 401. 13.1.1.. Etapa preliminar.. 401. 13.1.2.. Agrupación de provincias a través del análisis cluster.. 403. 13.1.3.. Etapa principal.. 405. 13.1.3.1.. Análisis de la inter-estructura.. 406. 13.1.3.2.. Análisis de la intra-estructura.. 407. 13.1.4.. Interpretación de los ejes y caracterización de las provincias.. 409. 13.1.4.1.. Interpretación de los ejes.. 409. 13.1.4.2.. Situación de las provincias.. 411. 13.1.4.3.. Evolución de las provincias.. 412. 13.2.. Análisis comarcal del número de parcelas/explotación.. 414. Capítulo 12. Capítulo 13. XVIII.

(19) 13.2.1.. Etapa preliminar.. 414. 13.2.2.. Agrupación de comarcas a través del análisis cluster.. 417. 13.2.3.. Etapa principal.. 419. 13.2.3.1.. Análisis de la inter-estructura.. 420. 13.2.3.2.. Análisis de la intra-estructura.. 421. Análisis factorial múltiple por estratos de superficie (superficie/parcela).. 435. 14.1.. Análisis provincial de la superficie/parcela.. 437. 14.1.1.. Etapa preliminar.. 437. 14.1.2.. Etapa principal.. 441. 14.1.2.1.. Análisis de la inter-estructura.. 442. 14.1.2.2.. Análisis de la intra-estructura.. 443. 14.1.2.3.. Interpretación de los ejes y caracterización de las provincias.. 445. 14.2.. Análisis comarcal de la superficie/parcela.. 449. 14.2.1.. Etapa preliminar.. 449. 14.2.2.. Agrupación de comarcas a través del análisis cluster.. 453. 14.2.3.. Etapa principal.. 454. 14.2.3.1.. Análisis de la inter-estructura.. 455. 14.2.3.2.. Análisis de la intra-estructura.. 457. Capítulo 14. Conclusiones. 471. Bibliografía. 493. Nomenclatura. 525 Anejos1.. 529. Programa Operativo de Castilla y León.. 531. 5.1. Programa Operativo. Ficha técnica de eje. EJE 7, Agricultura y desarrollo rural.. 533. 5.2. Programa Operativo. Ficha técnica de medida. EJE 7, MEDIDA 2: Desarrollo y mejora de las infraestructuras de apoyo (FEOGA-O).. 535. 5.3. Complemento de Programación. Ficha técnica de medida. EJE 7, MEDIDA 2: Desarrollo y mejora de las infraestructuras de apoyo (FEOGA-O).. 536. Anejo 5. 1. Los Anejos se denotan con el número del capítulo. XIX.

(20) La evolución y situación de la concentración parcelaria en Castilla y León.. 539. 7.1. Situación de la concentración parcelaria en comarcas de Castilla y León, diciembre 1986.. 541. 7.2. Situación de la concentración parcelaria en comarcas de Castilla y León, diciembre 2007.. 543. 7.3. Situación provincial de la concentración parcelaria en Castilla y León, años 1993 y 1994.. 545. 7.4. Situación provincial de la concentración parcelaria en Castilla y León, años 1995 al 1997.. 545. 7.5. Situación provincial de la concentración parcelaria en Castilla y León, años 1998 al 2000.. 546. 7.6. Situación provincial de la concentración parcelaria en Castilla y León, años 2001 al 2003.. 546. La parcelación de las explotaciones agrícolas en Castilla y León.. 547. 10.1. Número y variación de parcelas (%) (Nivel nacional).. 549. 10.2. Variación de la parcelación entre censos (%) (Nivel nacional).. 549. 10.3. Número y variación de parcelas (%) (Castilla y León).. 10.4. Variación de la parcelación entre censos (%) (Castilla y León).. 550 550. 10.5. Número y variación de explotaciones (%) (Nivel nacional).. 550. 10.6. Número y variación de explotaciones (%) (Castilla y León).. 10.7. Número de parcelas totales a nivel provincial (Castilla y León).. 551 551. 10.8. Número de explotaciones totales a nivel provincial (Castilla y León).. 551. 10.9. Superficie/parcela por estratos de superficie (ha) (Castilla y León).. 552. La estructura agrícola provincial de Castilla y León a través de sus comarcas.. 553. 11.1. Ávila. Explotaciones y superficie (Tierras labradas, pastos, otros y SAU).. 555. 11.2. Ávila. Explotaciones y superficie de herbáceos, olivar y viñedo.. 555. 11.3. Ávila. Superficie de cultivos herbáceos.. 555. 11.4. Burgos. Explotaciones y superficie (Tierras labradas, pastos, otros y SAU).. 556. Anejo 7. Anejo 10. Anejo 11. XX.

(21) 11.5. Burgos. Explotaciones y superficie de herbáceos, olivar y viñedo.. 556. 11.6. Burgos. Superficie de cultivos herbáceos.. 556. 11.7. León. Explotaciones y superficie (Tierras labradas, pastos, otros y SAU).. 557. 11.8. León. Explotaciones y superficie de herbáceos, olivar y viñedo.. 557. 11.9. León. Superficie de cultivos herbáceos.. 558. 11.10. Palencia. Explotaciones y superficie (Tierras labradas, pastos, otros y SAU).. 559. 11.11. Palencia. Explotaciones y superficie de herbáceos, olivar y viñedo.. 559. 11.12. Palencia. Superficie de cultivos herbáceos.. 559. 11.13. Salamanca. Explotaciones y superficie (Tierras labradas, pastos, otros y SAU).. 560. 11.14. Salamanca. Explotaciones y superficie de herbáceos, olivar y viñedo.. 560. 11.15. Salamanca. Superficie de cultivos herbáceos.. 560. 11.16. Segovia. Explotaciones y superficie (Tierras labradas, pastos, otros y SAU).. 561. 11.17. Segovia. Explotaciones y superficie de herbáceos, olivar y viñedo.. 561. 11.18. Segovia. Superficie de cultivos herbáceos.. 561. 11.19. Soria. Explotaciones y superficie (Tierras labradas, pastos, otros y SAU).. 562. 11.20. Soria. Explotaciones y superficie de herbáceos, olivar y viñedo.. 562. 11.21. Soria. Superficie de cultivos herbáceos.. 562. 11.22. Valladolid. Explotaciones y superficie (Tierras labradas, pastos, otros y SAU).. 563. 11.23. Valladolid. Explotaciones y superficie de herbáceos, olivar y viñedo.. 563. 11.24. Valladolid. Superficie de cultivos herbáceos.. 563. 11.25. Zamora. Explotaciones y superficie (Tierras labradas, pastos, otros y SAU).. 564. 11.26. Zamora. Explotaciones y superficie de herbáceos, olivar y viñedo.. 564. 11.27. Zamora. Superficie de cultivos herbáceos.. 564. 11.28. Dendograma de la superficie concentrada e índice de reducción (método de Ward).. 565. XXI.

(22) Análisis factorial múltiple por estratos de superficie (número de parcelas).. 567. 12.1. Parcelación provincial en Castilla y León (Número de parcelas por estratos).. 569. 12.2. Parcelación provincial en Castilla y León (porcentaje respecto del total).. 570. 12.3. Matriz de correlación entre variables en cada censo, (nivel provincial).. 571. 12.4. Coordenadas y contribuciones de las provincias a los ejes. Representación de variables y provincias, (análisis parcial).. 572. 12.5. Distancias, coordenadas y contribuciones de las provincias a los ejes, (análisis global).. 575. 12.6. Coordenadas y contribuciones de las variables a los ejes a nivel provincial, (análisis global).. 576. 12.7. Parcelas, explotaciones y superficie por comarcas y censos.. 577. 12.8. Número de parcelas por comarcas y estratos (censo 82).. 578. 12.9. Número de parcelas por comarcas y estratos (censo 89).. 579. 12.10. Número de parcelas por comarcas y estratos (censo 99).. 580. 12.11. Distribución del número de parcelas por comarcas y estratos (censo 82).. 581. 12.12. Distribución del número de parcelas por comarcas y estratos (censo 89).. 582. 12.13. Distribución del número de parcelas por comarcas y estratos (censo 99).. 583. 12.14. Matriz de correlación entre variables en cada censo, (nivel comarcal).. 584. 12.15. Representación de variables en el plano factorial según censos.. 585. 12.16. Distancias, coordenadas y contribuciones a los ejes factoriales. Representación de comarcas, (censo 82).. 587. 12.17. Distancias, coordenadas y contribuciones a los ejes factoriales. Representación de comarcas, (censo 89).. 589. 12.18. Distancias, coordenadas y contribuciones a los ejes factoriales. Representación de comarcas, (censo 99).. 591. 12.19. Clasificación y representación de comarcas según el factor 1 (positivo-negativo).. 593. 12.20. Dendogramas y clasificación de comarcas según el análisis cluster para los censos 82-99.. 595. 12.21. Coordenadas y contribuciones de las variables a los ejes factoriales a nivel comarcal, (análisis global).. 599. Anejo 12. XXII.

(23) 12.22. Distancias, coordenadas y contribuciones de las comarcas a los ejes factoriales, puntos compromiso, (análisis global).. 600. 12.23. Distancias, coordenadas y contribuciones de las comarcas a los ejes factoriales según censos, (análisis global).. 601. Análisis factorial múltiple por estratos de superficie (parcelas/explotación).. 605. 13.1. Número de explotaciones a nivel provincial en Castilla y León.. 607. 13.2. Número de parcelas/explotación a nivel provincial en Castilla y León.. 608. 13.3. Matriz de correlaciones entre variables en cada censo, nivel provincial.. 609. 13.4. Coordenadas y contribución de las provincias a los ejes. Representación de variables y provincias (análisis parcial).. 610. 13.5. Dendogramas del análisis cluster para los censos (82-99).. 612. 13.6. Distancias, coordenadas y contribuciones de las provincias a los ejes (análisis global).. 613. 13.7. Coordenadas y contribuciones de las variables a los ejes a nivel provincial (análisis global).. 614. 13.8. Número de explotaciones por comarcas, censo 82.. 615. 13.9. Número de explotaciones por comarcas, censo 89.. 616. 13.10. Número de explotaciones por comarcas, censo 99.. 617. 13.11. Superficie/parcela y número de parcelas/explotación por comarcas y censos.. 618. 13.12. Parcelas/explotación por comarcas, estratos y censos.. 619. 13.13. Matriz de correlaciones entre variables en cada censo, nivel comarcal.. 621. 13.14. Representación de variables en el plano factorial según censos.. 622. 13.15. Coordenadas y contribuciones a los ejes. Representación de comarcas, (censo 82).. 624. 13.16. Coordenadas y contribuciones a los ejes. Representación de comarcas, (censo 89).. 626. 13.17. Coordenadas y contribuciones a los ejes. Representación de comarcas, (censo 99).. 628. Dendogramas, clasificación y representación de comarcas según censos (análisis cluster). Coordenadas, contribuciones y representación de las variables en los ejes, nivel comarcal. Distancias, coordenadas y contribuciones de las comarcas a los ejes de los puntos compromiso.. 630. Anejo 13. 13.18 13.19 13.20. XXIII. 636 637.

(24) Distancias, coordenadas y contribuciones de la comarcas a los ejes según censos, (análisis global).. 638. Análisis factorial múltiple por estratos de superficie (superficie/parcela).. 641. 14.1. Superficie (ha) a nivel provincial en Castilla y León.. 643. 14.2. Superficie/parcela (ha) a nivel provincial en Castilla y León.. 644. 14.3. Matriz de correlaciones entre variables en cada censo, nivel provincial.. 645. 14.4. Coordenadas y contribuciones de las provincias a los ejes. Representación de variables y provincias, (análisis parcial).. 646. 14.5. Dendogramas del análisis cluster para los censos 82-99.. 648. 14.6. Distancias, coordenadas y contribuciones de las provincias a los ejes (análisis global).. 649. 14.7. Coordenadas y contribuciones de las variables a los ejes a nivel provincial, (análisis global). 650. 14.8. Superficie comarcal (ha) por estratos (censo 82).. 651. 14.9. Superficie comarcal (ha) por estratos (censo 89).. 652. 14.10. Superficie comarcal (ha) por estratos (censo 99).. 653. 14.11. Superficie/parcela (ha) a nivel comarcal por estratos (censo 82).. 654. 14.12. Superficie/parcela (ha) a nivel comarcal por estratos (censo 89).. 655. 14.13. Superficie/parcela (ha) a nivel comarcal por estratos (censo 99).. 656. 14.14. Matriz de correlaciones entre variables en cada censo, nivel comarcal.. 657. 14.15. Representación de variables en el plano factorial según censos.. 658. 14.16. Distancias, coordenadas y contribuciones de las comarcas a los ejes factoriales. Representación de comarcas, (censo 82).. 660. 14.17. Distancias, coordenadas y contribuciones de las comarcas a los ejes factoriales. Representación de comarcas, (censo 89).. 662. 14.18. Distancias, coordenadas y contribuciones de las comarcas a los ejes factoriales. Representación de comarcas, (censo 99).. 664. 14.19. Dendogramas del análisis cluster para los censos.. 666. 14.20. Coordenadas y contribuciones de las variables a los ejes, nivel comarcal.. 673. 14.21. Distancias, coordenadas y contribuciones de los puntos compromiso a los ejes.. 674. 14.22. Distancias, coordenadas y contribuciones de las comarcas a los ejes según censos.. 675. 13.21. Anejo 14. XXIV.

(25) RESUMEN La concentración parcelaria puede concebirse como un procedimiento administrativo especial por el que se reorganiza la propiedad rústica de una zona, asignando a cada propietario una porción de terreno equivalente. Este hecho, hace que tenga un efecto directo sobre la estructura de las explotaciones, reduciendo el número de parcelas. Actualmente la concentración parcelaria, no sólo conlleva una agrupación de parcelas, sino que se puede englobar dentro de otras actuaciones en la zona (transformaciones en regadío, redes de caminos, infraestructuras….). Además, es considerada por U.E. como un instrumento de promoción del desarrollo integrado y sostenible de las zonas rurales, que contribuye a la diversificación económica del mundo rural. Este trabajo, tiene como objetivos: estudiar la concentración parcelaria desde su enfoque normativo; abordar la concentración parcelaria dentro del entorno de la Unión Europea (UE); definir la parcelación en Castilla y León y comparar su estructura con la que se presenta en España; caracterizar la parcelación provincial y comarcal, por estratos de superficie, en Castilla y León y analizar su evolución. Para realizar este estudio, en su parte práctica, se utilizan los censos agrarios existentes (1962, 1972, 1982, 1989 y 1999) publicados por el INE (Instituto Nacional de Estadística). La información extraída se centra en el número de parcelas, de explotaciones y en su superficie, así como en otras variables obtenidas en función de las anteriores (parcelas/explotación y superficie/parcela). Las variables consideradas corresponden a diferentes estratos de superficie en cada censo (ocho estratos) y las observaciones son las provincias y comarcas de Castilla y León. Los métodos empleados para este análisis de datos son: Análisis de componentes principales, que permite representar en un espacio de dimensión más reducida, observaciones de un espacio general p-dimensional. Análisis factorial múltiple, con el que se realiza un análisis de tablas de tres entradas, donde éstas se caracterizan por un conjunto de observaciones, variables y situaciones que frecuentemente corresponden con diferentes períodos de tiempo. Análisis cluster, es una técnica eminentemente exploratoria empleada para clasificar las observaciones en grupos homogéneos llamados conglomerados. Palabras clave: Concentración parcelaria, análisis factorial múltiple, parcelación, Castilla y León. XXV.

(26) XXVI.

(27) ABSTRACT Land consolidation can be considered a special administrative procedure to reorganize the rural estate property of a specific area assigning to each land owner a new property with an equivalent amount of land. Nowadays, land consolidation does not only imply grouping the parcels of the owner’s property, but it can also imply other sort of activities such as irrigation transformations, new rural tracks network and other infrastructures. Furthermore, land consolidation is considered by the European Union (UE) as an instrument to promote and integrate a sustainable rural development capable to ensure the economic diversification of the rural world. The objectives of this study were i) the assessment of the UE land consolidation policies, ii) the assessment of the parcel size of the rural estates in the autonomous region of Castilla y León in comparison with the parcel size distribution in Spain, iii) to characterize in each province of the autonomous region of Castilla y León the actual parcel size distribution of the land in the rural farm, and iv) to forecast its possible evolution in the future. To carry out the study the statistical data include in the agrarian census published by the INE (National Statistics Institute) in the years 1962, 1972, 1982, 1989, and 1999 were used. The information was extracted in terms of total number of parcels, of farm and of the surface, and other variables defined as different ratios such as parcels/farm and surface/parcel. The methodologies followed for data analysis were: -Principal components analysis that allows the representation of a general space pdimensional variable in a space of a reduced dimension. -Multiple factorial analyses that is used to assess three dimensional tables that include a set of variables observations. Cluster analysis to classify the variables observations in homogeneous groups called clusters.. Key words: Land consolidation, Multiple factorial analysis, parcelling, Castilla y León.. XXVII.

(28) XXVIII.

(29) INTRODUCCIÓN. Desde muy antiguo, la subdivisión de la propiedad en parcelas ha sido un problema que ha suscitado polémicas y escritos en nuestra agricultura. Así, por ejemplo, en el siglo XVIII, Jovellanos, en su informe sobre la ley agraria de 1795, indicaba que “las primitivas divisiones de las tierras produjeron grandes bienes, pero las subdivisiones posteriores han resultado un mal que crece y que se agravará por instantes”. Este problema se ha intentado paliar con una serie de actuaciones recogidas en la concentración parcelaria. La concentración parcelaria es una actuación de carácter estructural, que tiene como objetivo más importante mejorar la rentabilidad social y económica de las explotaciones agrarias, mediante acciones de ordenación y reorganización de la propiedad. Estas acciones van encaminadas a sustituir las numerosas parcelas que constituyen cada explotación por un menor número de fincas de reemplazo y de mayor superficie, mejor configuradas y con más fácil acceso a las vías de comunicación. Dicha actuación afecta a la parcelación de las explotaciones, reduciendo los inconvenientes que acarrea la excesiva parcelación, entre los que cabe destacar: •. La pérdida de terreno, por una excesiva amplitud de los linderos, tanto mayor cuanto más grande es la parcelación.. •. El incremento en los gastos de producción por el tiempo que se pierde por traslados a las diferentes parcelas. Así mismo y no menor pérdida de tiempo es el que existe por alejamiento de las parcelas a la casa de labor.. •. La mala configuración en la forma de las parcelas, igualmente repercute en los costes de producción.. •. La imposibilidad de emplear eficientemente ciertos factores de producción (maquinaria, recolección…), lo que finalmente se traduce en costes.. Sin embargo, la posibilidad de transformar las estructuras agrarias exige tener en cuenta disposiciones legales. Por ello, aparece la primera ley de concentración parcelaria, Ley de 20 de diciembre de 1952, a la que siguieron otras normas legales, como el Decreto 118/1973, de 12 de Enero, por el que se aprueba la ley de Reforma y Desarrollo Agrario. Con la aparición y el desarrollo de las Autonomías esta ley, de carácter estatal, XXIX.

(30) dio paso a otras disposiciones autonómicas como, por ejemplo, la ley 11/2005 que regula la concentración parcelaria en Castilla y León. En particular, en Castilla y León y tras más de cincuenta años desde que comenzara a ejecutarse las primeras concentraciones parcelarias, este proceso de mejora en el dimensionamiento de las explotaciones agrarias se ha ido desarrollando con diferente ritmo y actualmente alcanza en torno al 73% de la superficie, quedando por concentrar las zonas más problemáticas, entre ellas, las de montaña. Sin embargo, y según recogía el diario Norte de Castilla en 2006 (datos facilitados por la Consejería de Agricultura), la variación por provincias en las actuaciones de concentración es significativa. Así, Ávila y León son las que registran una menor concentración de sus parcelas, con un 42% y un 51% respectivamente de su superficie total, mientras que provincias más llanas, como Palencia, Soria y Valladolid, superan el 90%. El resto de provincias, con un nivel intermedio, se encuentran entre el 85 y el 67% (Segovia, el 85% de la superficie ya está concentrada; Burgos, el 78%; Salamanca, el 69% y Zamora, el 67%). En consecuencia, estos niveles de concentración alcanzados en Castilla y León indican que, en mayor o menor medida, se ha ido modificando la parcelación de las explotaciones, lo que unido a la propia dinámica de la parcelación, con la constante fragmentación del terreno (herencias,..) justifica el interés de realizar un estudio de la estructura parcelaria para conocer su situación y evolución en Castilla y León. Pero este estudio, a nuestro juicio, exige conocer el entorno legal que afecta a la parcelación, esto es, la legislación en materia de concentración parcelaria. Y es que, parcelación y concentración parcelaria son dos aspectos que no se pueden disociar, es decir, el efecto de la concentración parcelaria se ve reflejado en el número de parcelas. Por ello, en este trabajo, se realiza tanto un estudio normativo referente a la concentración parcelaria como un análisis de la parcelación, lo que permitirá conocer la situación de la parcelación y su evolución, en aras a caracterizar las zonas e identificar posibles zonas susceptibles de concentración parcelación.. XXX.

(31) OBJETIVOS Los objetivos que se pretenden alcanzar con este estudio son: •. Estudiar la concentración parcelaria desde su enfoque normativo.. •. Abordar la concentración parcelaria dentro del entorno de la Unión Europea (UE).. •. Definir la parcelación en Castilla y León y comparar su estructura con la que se presenta en España.. •. Caracterizar la parcelación provincial y comarcal, por estratos de superficie, en Castilla y León.. •. Analizar la evolución de la parcelación a nivel provincial y comarcal, por estratos de superficie, en Castilla y León.. XXXI.

(32) XXXII.

(33) MATERIAL Y MÉTODOS Esta investigación consta básicamente de dos partes: la primera relacionada con la concentración parcelaria y la segunda con el estudio de la parcelación de las explotaciones agrícolas. Para abordar el estudio referente a la concentración parcelaria, se ha procedido, en primer lugar a recoger y comentar secuencialmente en el tiempo, el problema histórico de la parcelación en nuestra agricultura, con críticas y consideraciones a dicho problema. Posteriormente se aborda la memoria de la concentración parcelaria de 1907 que recoge los antecedentes reunidos, trabajos practicados y el proyecto de ley de concentración parcelaria, que se podría considerar antecedente legal de la que, años más tarde, sería la primera ley de concentración parcelaria en 1952. Tras esta ley se recogen otras disposiciones legales que amplían, complementan y/o modifican estas actuaciones. Pero España, en 1985 pasó a formar parte de la Unión Europea con lo que se hace necesario considerar la concentración parcelaria bajo este contexto y a tratar la regulación que incide en este tipo de actuaciones. Seguidamente esta investigación se centra en Castilla y León, por lo que se trata la normativa legal que las soporta y se procede a analizar la evolución y situación de la concentración parcelaria en dicha Comunidad Autónoma, tanto a nivel provincial como comarcal. Finalmente, se considera la regulación legal que existe para este tipo de actuaciones en las diferentes Autonomías que conforman el territorio nacional. Para desarrollar este estudio de la concentración parcelaria se han empleado las disposiciones existentes relacionadas con este tipo de actuaciones a lo largo del tiempo. Para ello, se han utilizado como fuentes de información: la Gazeta histórica, Boletines Oficiales del Estado (B.O.E.), Reglamentos, Directivas y otras normativas de la Unión Europea (U.E.), así como la legislación autonómica de las diecisiete Comunidades Autónomas de España, en especial la de Castilla y León.. XXXIII.

(34) Para elaborar la segunda parte, el estudio de la parcelación en Castilla y León, se consideran para diferentes tamaños de explotación, las variables siguientes: número de parcelas, de explotaciones y superficie. Con ellas, se pretende analizar la estructura parcelaria (número de parcelas, parcelas/explotación y la superficie/parcela), tanto a nivel provincial como comarcal. También se compara la situación de la parcelación en Castilla y León (nivel autonómico) con la que existe a nivel nacional (España). Para desarrollar esta investigación se aplica principalmente, el Análisis factorial Múltiple, el Análisis Cluster y el Análisis de regresión múltiple, técnicas englobadas dentro del análisis multivariante. Finalmente, en cuanto a las fuentes de información se basan, en los distintos censos agrarios de Castilla y León a nivel provincial y comarcal publicados por el INE y en la situación de la concentración parcelaria de Castilla y León publicada, en la actualidad, por la Junta de Castilla y León.. XXXIV.

(35) Primera Parte:. Estudio de la concentración parcelaria. 1.

(36) 2.

(37) CAPÍTULO 1:. ANTECEDENTES DE LA PRIMERA LEY DE CONCENTRACIÓN PARCELARIA. 3.

(38) 4.

(39) 1.1. PANORÁNICA HISTÓRICA DE LA AGRICULTURA ESPAÑOLA HASTA LA PRIMERA LEY DE CONCENTRACIÓN PARCELARIA La situación de la agricultura española a lo largo de la historia ha pasado por diversas etapas y su desarrollo o decadencia ha dependido de los pueblos que ocuparon la Península y de la importancia que cada uno de ellos daba a la agricultura. Un referente de la evolución que ha seguido la agricultura a lo largo del tiempo es la descripción que hace Jovellanos en 1794 en el Informe del expediente de la ley agraria y que, por su interés, seguidamente se recoge: Su primera época2 debe referirse al tiempo de la dominación romana, que reuniendo los diferentes pueblos de España bajo una legislación y un gobierno y acelerando los progresos de su civilización, debió también dar gran impulso a su agricultura. Sin embargo, los males que la afligieron por espacio de doscientos años, en que fue escenario de continuas y sangrientas guerras, bastan para probar que hasta la paz de Augusto (sobre el 19 a.C.) no pudo gozar el cultivo en España ni de estabilidad ni de gran fomento. Es cierto que desde aquel punto la agricultura, protegida por las leyes y perfeccionada por el progreso de las luces que recibió la nación con la lengua y costumbres romanas, debió lograr la mayor extensión, y éste, sin duda, fue uno de sus más gloriosos períodos. Pero en él la inmensa acumulación de la propiedad territorial y el establecimiento de las grandes labores, el empleo de esclavos en su dirección y cultivo y su consiguiente abandono, y la ignorancia y el vilipendio de la profesión, inseparable de estos principios, no pudieron dejar de sujetarla a los vicios y al desaliento que, en sentir de los geopónicos antiguos y de los economistas modernos, son inseparables de semejante estado. Ya se lamentaba amargamente de estos males Columela (sobre el 50 d.C.), que fue posterior a Augusto; y también en tiempo de Vespasiano (69-79 d.C.) se quejaba Plinio el Viejo de que la gran cultura, después de haber arruinado la agricultura de Italia, iba acabando con la de las regiones sujetas al Imperio. Después de aquel tiempo el estado de la agricultura fue necesariamente de mal en peor porque España, sujeta como las demás provincias al canon frumentario, era, por más fértil, más vejada que otras con tasas y levas y con exacciones continuas de gente y trigo 2. Comprende desde el 348 a.C. hasta el 411 d.C 5.

(40) que los pretores hacían para completar los ejércitos y abastecer la capital. Estas contribuciones fueron cada día más exorbitantes bajo los sucesores de Vespasiano, al mismo tiempo que crecieron los impuestos territoriales y las sisas, particularmente desde el tiempo de Constantino, y no puede persuadirse la Sociedad a que una agricultura tan desfavorecida fuese comparable con la presente. Así es que las ponderaciones que hacen los latinos de la fertilidad de España, más que su floreciente cultivo probarán la extenuación a que continuamente la reducían los inmensos socorros enviados a los ejércitos y a Roma, para alimentar la tiranía militar y la ociosa e insolente inquietud de aquel gran pueblo. Mucho menos se podrá citar la agricultura de la época visigoda (411-711 d.C.), pues sin contar los estragos de la horrenda conquista que la precedió, solo el despojo de los antiguos propietarios y la adjudicación de los dos tercios de las tierras a los conquistadores bastaban para turbar y destruir el más floreciente cultivo. Tan flojos estos bárbaros y tan perezosos en la paz como eran duros y diligentes en la guerra, abandonaban, por una parte, el cultivo a sus esclavos, y por otra le anteponían la cría y granjería de ganados, como única riqueza conocida en el clima en que nacieron, y de ambos principios debió resultar necesariamente una cultura pobre y reducida. Tal cual fue la situación, con la irrupción sarracénica (711-1031), y hubieron de pasar muchos siglos antes que renaciese la que podemos llamar propiamente nuestra agricultura. Es cierto que los moros andaluces, estableciendo la agricultura nabatea en los climas más acomodados a sus cánones, la arraigaron poderosamente en nuestras provincias de Levante y Mediodía; pero el despotismo de su gobierno, la dureza de sus contribuciones, las discordias y guerras intestinas que los agitaron no la hubieran dejado florecer, aun cuando lo permitiesen las irrupciones y conquistas que continuamente se hacían sobre sus fronteras. Cuando por medio de ellas, los reyes cristianos recobraron una gran parte del territorio nacional (1031-1325), fue para nosotros muy difícil restablecer su cultivo. Hasta la conquista de Toledo apenas se reconoce otra agricultura que la de las provincias septentrionales. La del país llano de León y Castilla, expuesta a continuas incursiones de parte de los moros, se veía forzada a abrigarse en el contorno de los castillos y lugares fuertes y a preferir en la ganadería una riqueza movible y capaz de salvarse de los accidentes de la guerra. Después que aquella conquista le hubo dado más estabilidad 6.

(41) y extensión a la otra parte del Guadarrama, continuas agitaciones turbaron el cultivo y distrajeron los brazos que lo conducían. La historia representa a nuestros solariegos, ya arrastrados en pos de sus señores a las grandes conquistas que recobraron los reinos de Jaén, Córdoba, Murcia y Sevilla hasta la mitad del siglo XIII, y ya volviendo unos contra otros sus armas en las vergonzosas divisiones que suscitaron las privanzas y las tutorías. Cierto es que, conquistada Granada, reunidas tantas Coronas y engrandecido el imperio español (1325-1492) con el descubrimiento de un nuevo mundo, empezó una época que pudo ser la más favorable a la agricultura española, y es innegable que en ella recibió mucha extensión y grandes mejoras. Pero lejos de haberse removido entonces los estorbos que se oponían a su prosperidad, parece que la legislación y la política se obstinaron en aumentarlos. Las guerras extranjeras distantes y continuas, que sin interés alguno de la nación agotaron poco a poco su población y su riqueza; las expulsiones religiosas, que agravaron considerablemente entrambos males; la protección privilegiada de la ganadería, que asolaba los campos; la amortización civil y eclesiástica, que estancó la mayor y mejor parte de las propiedades en manos desidiosas, y por último, la diversión de los capitales al comercio y la industria, efecto natural del estanco y carestía de las tierras, se opusieron constantemente a los progresos de un cultivo que, favorecido de las leyes, hubiera aumentado prodigiosamente el poder y la gloria de la nación. Tantas causas influyeron en el enorme desaliento en que yacía nuestra agricultura a la entrada del presente siglo. Pero después acá los estorbos fueron a menos, y los estímulos a más. La Guerra de Sucesión, aunque por otra parte funesta, no solo retuvo en casa los fondos y los brazos que antes perecían fuera de ella, sino que atrajo algunos de las provincias extrañas y los puso en actividad dentro de las nuestras. A la mitad del siglo la paz había ya restituido al cultivo el sosiego que no conociera jamás, y a cuyo influjo empezó a crecer y prosperar. Prosperaron con él la población y la industria, y se abrieron nuevas fuentes a la riqueza pública. La legislación, no solo más vigilante sino también más ilustrada, fomentó los establecimientos rústicos en Sierra Morena, en Extremadura, en Valencia y en otras partes, favoreció en todas el rompimiento de las tierras incultas, limitó los privilegios de la ganadería, restableció el precio de los granos, animó el tráfico de los frutos y produjo, en fin, esta saludable fermentación, estos 7.

(42) clamores que, siendo para muchos una prueba de la decadencia de nuestra agricultura, son a los ojos de la Sociedad el mejor agüero de su prosperidad y restablecimiento.. 1.2. LA AGRICULTURA: DE LA EVOLUCIÓN HISTÓRICA A LA REALIDAD Si bien Jovellanos era optimista en cuanto al futuro de la agricultura, la realidad era otra. Las tensiones entre propietarios y colonos debido a las estructuras tradicionales de la propiedad, donde la tierra estaba concentrada en la nobleza y el clero y las intensas crisis agrarias en el siglo XVIII hacían pensar en la aparición de una ley agraria. A pesar de ello, ni se promulgó ninguna Ley agraria ni se alteró básicamente la estructura de la propiedad. En consecuencia, era necesario introducir la movilidad de la tierra, ya que iba en detrimento del progreso de la agricultura; es decir, nuevas manos que se dedicaran a explotar la tierra. Para ello se promulgaron leyes encaminadas en esa dirección, como la supresión de mayorazgos en 1820 o las desamortizaciones de Mendizábal de 1834 a 1843 fundamentalmente eclesiástica y de Madoz, ministro de Hacienda, que promulgaba en 1855 otra ley de desamortización civil y eclesiástica. Pero estas leyes, que intentaban redistribuir y movilizar la tierra entre el campesinado, no consiguieron su propósito y en realidad hubo un mero cambio terrenal entre los mismos poderes que habían concentrado la propiedad. Paralelamente surgen latifundios, propiedad de la aristocracia o de la burguesía agraria frecuentemente desaprovechados y que producían lo indispensable, mientras existía una población campesina en la miseria que abogaba por una reforma agraria. Aunque se sucedieron las medidas legislativas durante el siglo XIX, no es hasta principios del siglo XX cuando se intenta ordenar y transformar la agricultura. Pero hasta 1932 con la II República no se promulga ninguna ley de reforma agraria que, aparte de redistribuir la tierra, pretendía el asentamiento de los campesinos en ellas. Sin embargo, duró poco tiempo ya que, como indica Sorní (1978) entre 1936 y 1940 se pone en marcha un proceso de contrarreforma Agraria, en el que se revisan y se anulan actuaciones de la ley de 1932. El estallido de la guerra civil (1936) produjo una parada. 8.

(43) en las actuaciones y con el fin de la guerra (1939) se empiezan a promulgar una serie de disposiciones3 que pretenden realizar ciertas reformas de carácter técnico en la agricultura (regadíos, mecanización, colonización, productivismo, concentración parcelaria…), como el Decreto de 18 de octubre de 1939 por el que se crea y organiza el Instituto Nacional de Colonización y se suprime el Servicio de Reforma Económica y Social de la Tierra. Sus funciones se recogen desde los artículos décimo segundo al décimo quinto y entre ellas, está la de encargarse de la reforma de las estructuras del campo español (en particular de las parcelaciones de las explotaciones) y el aprovechamiento y desarrollo de los recursos naturales en lo que afecta a la capacidad productiva de la tierra. Años más tarde Bosque (1984) refiriéndose a este Instituto indicaría que, desde su creación, fue un organismo polémico no solo por su preocupación ideológica y política, sino también por motivos técnicos (jurídicos e instrumentales). También se dicta la ley de Bases para la Colonización de grandes Zonas de 26 de diciembre de 1939, complementada con la ley 21 de abril de 1949 sobre Colonización y Distribución de la Propiedad en las zonas regadas, en la que se faculta, en su preámbulo, al Instituto Nacional de Colonización para resolver problemas de concentración parcelaria; la ley de febrero de 1940 de devolución a sus propietarios de las fincas ocupadas por el IRA, la de colonización y distribución de la propiedad de las zonas regables de 1949 o la de Concentración Parcelaria del 20 de diciembre de 1952 para intentar terminar con la atomización antieconómica de la tierra. Sin embargo, aunque se toman medidas para relanzar la agricultura, Cavestany (1955) reconoce el atraso que sufre el campo, indicando “…la transformación que ha de producirse en nuestra vieja agricultura española, a la que hay que someter a tratamiento para hacerla renacer. Lo primero es olvidar el viejo concepto de que la agricultura, más que una actividad económica, es un modo de vivir; no, de ninguna manera; la agricultura es ante todo una actividad económica y después una noble manera de vivir”. Al mismo tiempo, comentaba “hoy necesariamente tenemos que enfrentarnos con la empresa como elemento fundamental de toda actividad productiva…, y la empresa agraria debe procurar aproximarse lo más posible a la empresa industrial si quiere gozar de las ventajas de la técnica”.. 3. Véase Leal (1965) 9.

(44) Por su parte, Lamo de Espinosa (1955) al considerar la estructura de la propiedad territorial indica: “el mal es muy profundo, y con una propiedad atomizada, tal como sucede en gran parte de España o con un grado superior de concentración, tal como ocurre en algunas, pocas, regiones de Andalucía y Extremadura, fundamentalmente, es inútil intentar ningún remedio de modernización si no se ataca el problema en su raíz. La labor de concentración parcelaria en media España y la expropiación en ciertos casos, y buscando siempre, en cualquiera de los supuestos, la creación de empresas adecuadas, debe ser incrementada al máximo”. También Molinero y Alario (1994) al analizar la evolución del desarrollo rural en España nos proporcionan una panorámica de las etapas de nuestra agricultura y distinguen entre la agricultura tradicional de los siglos XIX y primera mitad del XX que se caracteriza por el atraso, la escasa productividad y la falta de medios técnicos, aunque constituye el soporte del mundo rural y refleja una organización social y una forma de vida. Para ellos, a mediados del siglo XX se produce el paso a una agricultura productivista, incentivada por políticas modernizadoras, que identifican desarrollo rural con desarrollo agrario, en esta línea se enmarcan medidas como la concentración parcelaria (1952) o la política de expansión del regadío. Sin embargo, la consolidación de este modelo agrario choca con la reducción de población rural, lo que se intenta frenar con los planes de desarrollo rural. A partir del último tercio del siglo XX irrumpe la crisis económica, esto hace que la población modifique sus tendencias emigratorias, reforzado por el apoyo y las garantías estatales a los precios agrarios. En este periodo ya empieza a no identificarse desarrollo rural con desarrollo agrario. Posteriormente, con la entrada de España en la U.E. y las sucesivas reformas de la PAC se origina un cambio de rumbo en la agricultura española que ha de adaptarse al modelo europeo.. 10.

(45) 1.3. EL PROBLEMA DE LA PARCELACIÓN La fragmentación de la propiedad en parcelas era un problema histórico en nuestra agricultura, pues ya en el siglo XVIII había sido expresada por técnicos, políticos y personas relacionadas con la agricultura. Entre ellos, Jovellanos (1744-1811) que realiza un Informe en el expediente de la Ley Agraria en 1794, donde se analizan algunos problemas agrarios, aunque sin hacer especial mención a la parcelación, pero no logra trascender políticamente. Sin embargo, posteriormente, si se referiría en carta a Antonio Ponz, al denunciar el problema de las explotaciones asturianas: “las primitivas divisiones de las tierras produjeron grandes bienes, pero las subdivisiones posteriores han resultado un mal que crece y que se agravará por instantes si no se le pone un límite”. Igualmente, afirmaba: “Conforme hay una ley que regula la propiedad y las relaciones entre propietarios y colonos, yo quiero una ley para detener la funesta subdivisión de las suertes de Asturias, así como quisiera otra para dividir los grandes cortijos de Andalucía”. Para Fermín Caballero (1800-1876), defensor del «coto acasarado», en la Memoria presentada en 1836 sobre el fomento de la población rural hace referencia a la diseminación parcelaria indicando que es: “el obstáculo de los obstáculos”, “el gran estampido de la pirotécnica rural”. Manuel Colmeiro, economista y catedrático de la Universidad de Madrid, presentaba un trabajo en 1842 sobre la parcelación con el título “Memoria sobre el modo más acertado de remediar los males inherentes a la extremada subdivisión de la propiedad territorial en Galicia”. Colmeiro entendía que la constitución de la propiedad es tanto más perfecta cuanto más obliga al propietario a residir en su tierra y a llevarla con sus propias manos Apoyándose sobre este principio se inclinaba por una moderada concentración, huyendo lo mismo de una oligarquía territorial que de una parcelación excesiva. También, Eduardo Chao, político y tratadista, elaboró un proyecto que no llega a presentar a la Asamblea de las Cortes Constituyentes, con el que pretendía remediar la excesiva división de la propiedad y del suelo. Y es que el problema de la fragmentación de la propiedad seguía suscitando polémicas, aunque no con la fuerza e intensidad de otros de la estructura agraria como indicará Arias (1983), y algunas denuncias y escritos de la situación dan lugar a que se dicten. 11.

(46) algunas disposiciones legales, como las leyes de 1866 sobre “cotos redondos y acasarados” o la de junio de 1868 sobre “privilegios a fincas indivisibles” aunque fueron disposiciones de escasa efectividad. El economista Joaquín Costa (1846-1911) jurista, historiador, experto en agricultura y pionero en la política de regadíos y en suma, de la revolución de la agricultura y de la producción, en su libro "Reconstitución y europeización de España" (1900), también hace referencia a la transformación de España. En él, no aborda el problema de la parcelación pero crea indirectamente un creciente interés por los problemas rurales, del cual particularmente se beneficia el problema de la parcelación. Por consiguiente, desde Costa la política de regadíos se va a convertir en el objetivo de actuación de los poderes públicos en materia de cambios en la estructura agraria. Por ello, la puesta en regadío es considerada como la gran revolución que es necesario realizar en la agricultura. Si en el siglo XIX el problema de la parcelación había sido expuesto ampliamente, a principios del XX seguía siendo acuciante y las críticas y análisis a tal situación se sucedían. Así, se hace pública la Memoria Premio Conde de Toreno en 1900, de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas, en la que su autor, el registrador de la propiedad, Diego Pazos y García, argumenta sobre las disposiciones que podrían impedir en España la división de las fincas rústicas cuando ésta perjudique el cultivo. La presión que estos trabajos producen sobre la opinión pública y políticos parece tener un buen fin, ya que en los primeros años del siglo XX, concretamente el 22 de marzo de 1907 se crea por Real Decreto, la Comisión encargada de “estudiar la subdivisión territorial, sus causas, condiciones y efectos en el orden jurídico, social y agronómico, así como para proponer los remedios a los males que de esa subdivisión excesiva se originan para la vida del labrador, para la estabilidad de su familia y para el progreso agrícola”. Esta Comisión, se centra en establecer un marco de actuación para realizar la concentración parcelaria, estudio que da a conocer el Ministerio de Fomento.. 12.

(47) 1.4. MEMORIA DE LA CONCENTRACIÓN PARCELARIA DE 1907 Esta memoria recoge los antecedentes reunidos, trabajos practicados y el proyecto de ley de concentración parcelaria. Consta de catorce capítulos, los dos primeros referentes a los nombramientos de la Comisión y exposición de motivos, el tercero recoge la Memoria sintética del estudio, del cuarto al octavo la Comisión formula un cuestionario con catorce preguntas donde se trata de identificar, entre otros aspectos, si la zona está excesivamente dividida, qué sistema y clase de cultivo se realiza o cual debe ser el tamaño mínimo de las parcelas. Para concluir con un análisis exhaustivo a ese cuestionario con las respuestas obtenidas en diferentes zonas. El capítulo nueve se centra en el término de Madrigueras (Albacete), presentando por términos municipales el número total de fincas, su extensión y la riqueza media. El capítulo diez hace una recopilación de la legislación extranjera en materia de concentración en Francia, Portugal, Gran Bretaña, Alemania, Austria, Hungría, Suiza y América. Los capítulos XI, XII y XIII recogen aspectos jurídicos de la ley en el derecho civil realizados por el Sr. Pazos García, las notas relativas al proyecto de ley formuladas por la Comisión y el articulado del proyecto de ley con seis capítulos constituidos por 60 artículos y dos disposiciones adicionales. Es, concretamente en el capítulo XII, en las notas al proyecto de ley donde la Comisión fija, por primera vez, un límite mínimo de divisibilidad para el desarrollo racional de un cultivo4 siendo éste de 10 áreas si se trata de terrenos de cultivo intensivo. Sin embargo, para los restantes aprovechamientos no establece ningún otro límite y reconoce la dificultad de fijarlo, indicando, que el límite anterior es insignificante para zonas cerealistas, y señala “no siendo fácil establecer distintos límites para todas las comarcas, ha parecido mejor encomendar a los genuinos representantes de la propiedad agrícola en cada una de aquellas, la misión de elevar dicho límite…”. Finalmente en el capítulo catorce, se recoge el voto particular del vocal Sr. Ramírez Ramos donde cree ineficaces las reformas que propone dicha Comisión y plantea la transformación de toda la propiedad rústica en cotos redondos según presenta en un proyecto de Bases que adjunta el propio vocal. En cuanto a la Memoria sintética, el Ministerio de Fomento en 1907 en primer lugar hace una exposición de los grandes problemas que preocupan y justifican la decadencia. 4. Proyecto de ley de la Concentración Parcelaria de 1907, pag. 276. 13.

(48) de la riqueza agrícola “La emigración, el absentismo, la acumulación excesiva de la propiedad en algunas regiones, su exagerado y nocivo fraccionamiento en otras…”. Al mismo tiempo señala el procedimiento a seguir en grandes líneas: “Tener en cuenta la estructura económica, jurídica y social de cada región o comarca, junto con una labor de información, y de preparación educativa”. En segundo lugar se refiere al nombramiento de la Comisión para el estudio de la subdivisión de la propiedad territorial, donde parece tener en cuenta la participación de personas vinculadas o implicadas con los diferentes aspectos que ha de tocar la concentración parcelaria. Para ello, se nombra un presidente académico de las ciencias morales y políticas (Eduardo Sanz y Escartín) y como vocales (dos ingenieros agrónomos Manuel Rodríguez Ayuso y Enrique Alcaraz y Martínez, un ingeniero de montes Francisco de Paula Arrillaga) y agricultores de algunas regiones concretamente por la región de Castilla, José Ramírez Ramos, por Cataluña Ignacio Girona y por Galicia José Sanchez Anido. A estas personas se les une temporalmente, por nombramiento del ministro de Gracia y Justicia, los registradores Diego Pazos y José Estevez, para formar parte de dicha comisión. En tercer lugar, se refiere a los fines y propósitos del Real Decreto de 22 de marzo de 1907 que se centran en una idea principal, "la reconstitución agrícola del país". Para ello, considera que es necesario conocer la forma y cuantía de su producción, reconociendo, a priori, que si la primera es atrasada e inadecuada, la segunda es deficiente e inferior a la de otros países que nos rodean. Al mismo tiempo señala que la nación desea aprender a producir mas y mejor, sabedora de que la reducción del coste encierra el secreto de producir. Y es que la agricultura, además de estar en una situación deficiente, era el soporte de la nación, como reconoce Jovellanos5 indicando que "no se puede concebir ya la ilusoria esperanza de levantar sobre el desaliento de la agricultura las demás profesiones dependientes...", con una utilización de la agricultura para el desarrollo de los demás sectores y expresa finalmente con un símil este aspecto "el debilitar los cimientos para levantar el edificio".. 5. Proyecto de ley de la Concentración Parcelaria de 1907, pag. 8 14.

(49) Por otro lado, se identifica una de las necesidades de lo que se considera moderna producción agrícola, estableciendo, con cierta prioridad, en importancia y urgencia la de "realizar una actuación que se encamine a permitir al labrador utilizar en sus heredades los elementos o factores eficazmente, utilización imposible mientras cuente con tantas suertes de tierras como fanegas y a veces el doble, diseminadas a los cuatro vientos...". Esta forma de agricultura frena en parte su desarrollo y por consiguiente, si se pretende su avance es necesario superar estos escollos, con esfuerzos de orden jurídico, económico, técnico y social. De esta forma considera las componentes o líneas de actuación para el desarrollo de lo que va a ser el proyecto de ley sobre concentración parcelaria. Igualmente, se denuncia que el problema de la parcelación es histórico indicando "es la negación de todo progreso agrícola..." y lo mucho que conviene a la agricultura que se tengan las posesiones unidas. Así, se realiza una estimación de las pérdidas que esto ocasiona que según Fermín Caballero llegan a 640 millones de reales por culpa de la subdivisión de la propiedad. A todo esto hay que añadir la realidad agraria que los propietarios de ciertas provincias creen tener: la de conservar sus diminutas heredades. Pero este problema de la parcelación no es exclusivo de nuestro país, ya que sobre la base de los principios del Código de Napoleón sobre las herencias y de igualdad se sustentan y acrecientan estas parcelaciones. No obstante bastó que en el siglo XIX se produjeran revoluciones industriales, mercantiles y agronómicas para que las naciones se dieran cuenta de las transformaciones que debían seguir y en particular, la imposibilidad de la agricultura a expansionarse en tanto no se atajara la subdivisión de la propiedad. En cuarto lugar, aborda los beneficios que conlleva la concentración parcelaria presentando algunos de los inconvenientes de la excesiva parcelación como: el gran número de parcelas origina una excesiva longitud de los linderos, con pérdidas de terreno, los gastos de producción se elevan por el tiempo que se pierde en traslados a las diferentes parcelas o la utilización ineficiente de ciertos factores de producción por el tamaño de las parcelas y la mala configuración.. 15.

(50) Frente a estos inconvenientes manifiesta los beneficios que reporta la concentración parcelaria, entre otros, las mejoras territoriales, creando infraestructuras, eliminando litigios entre vecinos o extinguiendo inútiles servidumbres. En quinto lugar, se refiere a las objeciones que algunos tienen y que intentan atenuar estas ventajas con cuestiones jurídicas, a lo que consideran ataque al derecho de propiedad, planteando la dicotomía de cómo debe de concebirse ese derecho y el interés general al que se subordina. Sin embargo, la concentración parcelaria lejos de mermar la propiedad, persigue dar al propietario un menor número de parcelas en mejores condiciones físicas y provistas de elementos que afiancen su explotación, eso sin contar con que la petición de realizar la concentración frecuentemente es solicitada por la mayoría de los interesados y por consiguiente es considerada de beneficio general. El ataque a la propiedad está injustificado ya que con el nuevo reparto la utilidad que le reporta aviva su interés por la tierra. Este ataque también se justifica por entender que atenta contra la equidad, unos agricultores se benefician en detrimento de otros, pero este aspecto se elimina con la posibilidad de realizar compensaciones de superficies y de lugar. Otra objeción a la concentración es que con el tiempo, los posteriores repartos de herencias anularán este proceso. Desde un punto de vista técnico, el sentimiento de ventajas que comporta la propia concentración hará menos frecuente las subdivisiones y desde un punto de vista jurídico, las legislaciones han de fijar las condiciones de futuros repartos. Finalmente se expone que frente a los beneficios de los particulares, están los gastos en los que se incurre al realizar la concentración a nivel estatal, que es el principal obstáculo para su extensión, aunque socialmente estén justificados.. 16.

Referencias

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