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LA INFLUENCIA DE LA LENGUA GUARANÍ A NIVEL LOCAL Y REGIONAL

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LA INFLUENCIA DE LA LENGUA GUARANÍ

A NIVEL LOCAL Y REGIONAL

THE INFLUENCE OF THE GUARANÍ LANGUAGE

AT LOCAL AND REGIONAL LEVELS

Enviado: 05/07/2017

Aceptado: 04/05/2018

Angélica Otazú1

Resumen

El guaraní es un factor determinante en la integración regional; a medida que se redescubre sus aportes en distintas áreas del conocimiento, aumenta su valorización a nivel sudamericano, lógicamente, debido a los estudios realizados por profesionales y estudiantes universitarios. Se asume que la historia está contenida en las palabras, des-cribe la geografía e incluso el carácter de sus hablantes, por lo que la clave para acceder al patrimonio cultural de la cuenca del Río de la Plata es la lengua guaraní. Los inves-tigadores de la lengua guaraní actual deberían también profundizar su historia a partir del guaraní clásico. La cultura regional se expresa en esta lengua, gracias a sus hablan-tes y defensores, que no han dejado de comunicarse en guaraní, pese a las vicisitudes enfrentadas, desde la época colonial. Por ende, podemos afirmar sin vacilación que hay una gran voluntad no solo para preservar la lengua sino además ampliar su uso.

Palabras clave

Cultura; guaraní; maíz; Paraguay; toponimia.

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Abstract

Guaraní is a major factor in the integration of the River Plate region. As its contri-butions are rediscovered in different fields of knowledge, interest in Guaraní has also increased in South America in part due to the research carried out by professionals and university students. The regional history is contained in its words, as it describes the geography and even the character of its speakers. Hence, one key for accessing the cultural heritage of the Rio de la Plata basin is the Guaraní language. Scholars who study the current Guaraní language should also consider its history and learn classi-cal Guaraní. The regional culture is expressed in this language, thanks to its speakers who have not stopped communicating in Guaraní, despite the vicissitudes faced since colonial times. We can say without hesitation that there is a great desire not only to preserve the language but also to expand its use.

Keywords

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1. Introducción

La influencia de la cultura y lengua guaraní se vislumbra en distintos niveles y en todas las etapas de la historia de la gran nación guaraní, guaraní retã. Pues, habitamos una región y compartimos la cultura, tanto la local como la foránea, indiscutiblemen-te. En la actualidad, se observa un interés en la promoción de la cultura propiamente guaraní a nivel académico, en distintas áreas de la formación.

El reconocimiento de la lengua en los diferentes ámbitos, y su uso en la burocracia en Paraguay, se va consolidando con la suma de pequeños pasos. Es oportuno subrayar que se había omitido los estudios sobre el aspecto nativo de la historia por varios si-glos2. Puesto que, en gran medida la comunidad educativa está regida por parámetros internacionales, y el desafío ahora consiste en elaborar materiales de aprendizaje desde la cultura nativa, lo que implica investigar, bucear en lo más profundo de los sabe-res locales. Los paradigmas escolasabe-res, por su parte, son réplicas de otras sociedades y culturas. Estos paradigmas son implementados por medio de materiales didácticos, cuyos contenidos y temas no siempre tienen relación con la realidad local, por ende, los textos empleados en la formación de los niños y jóvenes, generalmente, están di-sociados de la realidad local. Así la innovación en la educación, propuesta desde la cultura, podría contribuir a elevar el nivel de aprendizaje de los jóvenes y desarrollar la creatividad de los docentes y alumnos.

Esta realidad nos obliga a considerar de manera más profunda la estructura y la funcionalidad de nuestro sistema educativo, a fin de optimizar la malla curricular y elaborar creativamente materiales didácticos que refuercen el aprendizaje y nos ayu-den a reflexionar sistemáticamente sobre nuestro modo de ser, nuestra cultura, nues-tro presente y futuro, enriquecer las disciplinas impartidas en los colegios, ampliar el campo de investigación con la participación de todos los responsables de la formación de nuestros jóvenes. Centrar la atención en los saberes locales para rescatar los cono-cimientos que estuvieron vedados por muchos siglos, con el fin de mejorar la calidad de vida de sus habitantes. De este modo, podríamos ser más autónomos y comprome-tidos con nuestra cultura y ser más solidarios con los forjadores de la misma.

En los siguientes apartados se desarrollarán el alcance y límite de la influencia de la lengua guaraní; la nomenclatura guaraní; los aportes a la gastronomía, a la botánica y a la salud, respectivamente; los avances e impactos de la lengua desde su implemen-tación en la educación y su oficialización; el enigma del idioma guaraní. Entre los pequeños avances figuran también los logros a nivel institucional.

2 En la época colonial, en las Reducciones se escribía, se leía y se estudiaba en guaraní. Ver cor

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2. Niveles de influencia de la lengua guaraní

La influencia de la lengua guaraní comprende aspectos importantes de la vida, ma-nifestaciones y símbolos culturales, en efecto, habitamos en una región donde existen elementos que nos unen y nos identifican de alguna manera, una cultura ancestral que subyace en las costumbres de los pobladores rioplatenses. Así, encontramos fre-cuentemente, voces guaraníes que denominan diferentes localidades de los territorios ocupados, en la actualidad, por cinco países diferentes, como la Argentina, Brasil, Bo-livia, Uruguay y Paraguay. Se ha sostenido, pues, con mucha razón que “los nombres de lugares son, a veces, los únicos testimonios que tenemos para reconstruir los mo-vimientos demográficos o determinar la zona de influencia o expansión de la civili-zación guaraní durante el período precolombino y aún después del Descubrimiento” (Jover Peralta: 1965: en línea).

Naturalmente, en todo el continente americano, están presentes los topónimos que revelan diversos aspectos de las culturas nativas. En las palabras del etnógrafo ameri-cano Keith Basso, quien estudió los topónimos de los Apache de Arizona:

“... es probable que el etnógrafo note que los miembros de la comunidad local se involucran con su paisaje geográfico en al menos tres maneras distintas. En primer lugar, pueden simplemente observar el paisaje, atendiendo por razones propias a los aspectos de su aparición y a los diversos acontecimientos que se producen en su interior. En segundo lugar, pueden utilizar el paisaje, participando en una amplia gama de actividades físicas que, dependiendo de su duración y extensión, pueden dejar partes del paisaje visiblemente modificadas. Tercero, los nativos pueden co-municar sobre el paisaje, formulando descripciones y otras representaciones ... En muchas ocasiones se puede observar que los miembros de la comunidad alternan libremente entre estos diferentes modos de participación (también pueden, por su-puesto, combinarlos), pero es obvio que los acontecimientos en este último modo -actos comunicativos de representación topográfica- serán más reveladores de los instrumentos conceptuales con que los nativos interpretan su entorno natu-ral. Y aunque estas representaciones pueden ser hechas a partir de una variedad de materiales semióticos (gestuales, pictóricos, musicales y otros), es igualmente evidente que pocos serán más instructivos en este sentido que aquellos que son forjados con palabras”3. (Basso, 1988: 100-101, traducido por M. Kowalsky).

3 “…the ethnographer is likely to notice that members of the local community involve themselves

with their geographical landscape in at least three distinct ways. First, they may simply obser-ve the landscape, attending for reasons of their own to aspects of its appearance and to sundry goings-on within it. Second, they may utilize the landscape, engaging in a broad range of physical

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Por su parte, los guaraníes sellaron con su lengua gran parte de la geografía de América del Sur, por consiguiente, se puede afirmar que los topónimos guaraníes, a más de representar y describir la hidrografía y orografía de los parajes locales, atesoran la nomenclatura de la flora y fauna de la región. Por lo que las plantas y las aves poseen nombres guaraníes; en ellas perduran la memoria de nuestros ancestros, y sus huellas quedan grabadas en el suelo que habitamos, cuya actual división política, no vedará el pasado histórico de tupí-guaraní, constituida en una familia lingüística de fuerte raigambre local4. Bien cabe aquí traer a colación las palabras del renombrado escritor argentino Vicente Fidel López, refiriéndose a los Quichuas, que:

“una lengua no se estampa jamás sobre la vasta extensión de un continente, nom-brando los ríos, los cerros, los valles y dejando ellos el nombre de sus templos, de sus fortalezas, y de sus ciudades, sin que la raza que la habló haya dominado socialmente en todo él, será preciso que convengan en la magnificencia y en la verdad de los resultados” (López, 1869: 517-518).

En cuanto a la orografía descrita en lengua guaraní, abundan topónimos que hacen referencia a los cerros, prácticamente, en cada uno de los países mencionados. Así tenemos, Sierra Carapé (Karape, en guaraní significa baja estatura), está situada en el Departamento Maldonado, al Sur de Uruguay; Ponta Porã, un municipio de Mato Grosso do Sul (punta, pico y porã, bonito), alude al pico del cerro denominado Punta Porã de 700 m.; Ita Porã (Piedra bonita) una ciudad localizada en Mato Grosso do Sul, Brasil; Itay, etimológicamente, el agua que corre sobre las piedras; Ita piru (cerro rocoso, de poca vegetación), entre otros.

Referente a los fitónimos, podemos especificar las especies representadas en la to-ponimia de los territorios referidos: Jata’i, jata’ity (una especie de palmera) en Brasil y Paraguay; Kapiovi (Kapi’iovy) en la Provincia de las Misiones, Argentina. Ka’akupe (Caacupé, Ka’a, hierba, ka’aguy, bosque, kupe, detrás) Capital del Departamento de la Cordillera, Paraguay; Bocaja (Mbokaja, cocotero), en Brasil, Municipio de Douradin-ha, MS; Mbokajaty (donde abundan cocoteros), Mbokajaty del Yhaguy en Cordillera y Mbokajaty del Guaira en Paraguay; Karanda, Karanda’y (palmera); Amambay (hele-cho) es el décimo tercer Departamento del Paraguay y Amambai de Brasil, un munici-pio de la región Centro-Oeste, situado en el Estado de Mato Grosso; Takuára (bambú), en el Departamento San Pedro del Paraguay.

them), but it is obvious that events in the latter mode -communicative acts of topographic re-presentation- will be most revealing of the conceptual instruments with which native people interpret their natural surroundings. And although such representations may be fashioned from

a variety of semiotic materials (gestural, pictorial, musical, and others), it is equally plain that few

will be more instructive in this regard than those that are wrought with words”.

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Siguiendo con los topónimos más antiguos de la zona mencionada, se destaca la denominación de los ríos y arroyos (hidrónimos), conservamos diversos nombres derivados de la lengua tupí-guaraní que perduran a través de los tiempos, aunque generalmente ya se desconoce su etimología, debido a la falta de competencia en la lengua mencionada. A modo de ejemplo establecemos una selección de denominacio-nes comudenominacio-nes internacionales: Río Paraguay, río Uruguay, río Paraná, río Takuary, río Karumbe, río Kapi’ivary, río Tevikuarymi, río Jukyry.

Asimismo, podemos señalar los topónimos compuestos por sustantivos castella-nos y sufijados con el morfema guaraní -kue5. El morfema -kue (-ngue con nasales) -explica Guasch- es un sufijo de pasado o de cosa separada de su propio sitio6. De esta manera, Minaskue (una antigua explotación minera), ubicada en Cordillera, Pa-raguay; Piketekue (Piquetecué, literalmente, antiguo cercado con estacas o postes), situado en el departamento Central; Vaporkue (Parque Nacional Vapor cué es el sitio, donde quedaron varados los buques brasileros que navegaban a impulso de máquina a vapor en la postrimería de la Guerra contra la triple Alianza 1865-1870), Cordillera, Paraguay; y los topónimos compuestos por nombres comunes con el morfema -kue: Sanguinakue, Zavalaskue, entre otros.

Otro aspecto importante es la nomenclatura utilizada en la domesticación de espe-cies frutales perennes (árboles frutales), yva kuéra. Así, la lengua guaraní está presente en los nombres de plantas medicinales y alimenticias, y en el arte culinario regional. Se asevera que el guaraní se ubica después del griego y el latín, en cuanto a su aporte a la ciencia, principalmente, en lo referente a nombres de plantas y animales de la región rioplatense. A continuación, señalamos algunos ejemplos, mandi’o, manihot esculenta,

anana, ananas comosus, jakarati’a, yacaratia dodecaphilla; animales: pitogue, pitangus.

3. Aportes guaraníes a la gastronomía y a la salud

Como contribución guaraní se destaca el herbario medicinal y las plantas alimenti-cias como el maíz, avati7 etei, especialmente avati morotĩ8 o avatitĩ. Así como la bebida tradicional, terere, el remedio refrescante, pohã ro’ysã, que consiste en un legado de incalculable riqueza de los guaraníes. La mandioca, mandi’o, la misma se considera la base de la alimentación de los nativos y se conocía distintas variedades, “la mandioca, tal vez la primera y general base de la dieta de los Guaraníes, se producía en cantida-des notables. Es el pan de raíces del que hablan cronistas y misioneros. Conocían los Guaraníes unas 24 variedades” (Melià, 2004: 63).

5 Véase Penner y otros, 2012: 294. 6 Véase Guasch, 2008: 611.

7 Los guaraníes “cultivaban los granos y legumbres…” (Peramás, 2004: 57).

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Se afirma que de alguna manera hemos heredado también el arte culinario guara-ní, por ejemplo, los derivados del avati (maíz), tanto en el Brasil como en Paraguay. Así del almidón de la mandioca se prepara el mbeju (Paraguay) o tapioca (Brasil). En cuanto a la legumbre, llama la atención la variedad de poroto, kumanda que se conocía y se cultiva hasta hoy en la región, se destaca en los estudios realizados sobre el tema entre las “legumbres cultivadas y apreciadas de los guaraníes eran y son 16 variedades de alubias o porotos; kumanda, de granos pequeños o grandes” (Melià, 2004: 62). Entre los árboles de frutos comestibles podemos encontrar: inga, ñandypa, jatayva, guavira, guavirami, pakuri, arasa (guayaba), aratiku (chirimoya); mbokaja, pindo y jata’i (son palmeras de dátiles o coquitos); jakarati’a, taruma, apepu, yvapovõ, perõvi, yvaviju, yvapurũ, ñangapiry9, entre otros. Además, se menciona el “aratiku

gua-su o chirimoya, que en países del Mercosur se cultiva a nivel comercial, es una fruta muy rica, dulce y con propiedades sedantes. Las semillas machacadas producen un gran insecticida usado externamente para eliminar de la piel sarna, piojos y parásitos” (Candia Román, en línea).

El herbario medicinal figura en documentos importantes desde el siglo XVII, ma-nuscrito organizado por misioneros y nativos. Gracias a esos manuales de medicina se ha rescatado los nombres de las plantas medicinales en guaraní, sus propiedades, los métodos de preparación y sus respectivas aplicaciones en las diversas dolencias. Son saberes y experiencias milenarias de la herboristería y con certeza han dado inicio a la farmacia de América del Sur. En un estudio realizado sobre los conocimientos guara-níes acerca de las plantas medicinales y los tratamientos del paciente, se afirma:

“... los guaraníes desarrollaron una compleja taxonomía del enfermar, y son co-nocedores de una amplia variedad de ‘yuyos’, plantas medicinales que aplican a una gran variedad de patologías. La epilepsia tiene una entidad mágico-religiosa y es concebida como un desequilibrio entre el alma sagrada y el alma animal pre-sente en cada individuo, generalmente provocado por alguna influencia maléfica de algún enemigo externo a la comunidad o de algún pariente enemistado... El ‘payé’ o chamán es quien establece la naturaleza del enfermar y para ello tiene que provocarse situaciones de trance con alucinógenos. En el trance le será reve-lado al payé el origen de la enfermedad. Después narrará una historia mítica de-lante del enfermo y de la comunidad explicando por qué el paciente está enfermo y cómo hay que curarlo” (Carod & Vázquez, 1998: 1066-067).

Asimismo, se les debe a los guaraníes, en gran medida, la práctica de saber diferen-ciar las plantas aptas para mejorar la calidad de vida de las nocivas para la salud, tanto para los humanos como para los animales. Otro aporte importante constituye el tra-tamiento para controlar la epilepsia, una enfermedad que aqueja a los seres humanos desde hace siglos. Para una mejor aclaración transcribimos este texto:

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“El tratamiento de la epilepsia en la cultura guaraní se basa en la ingesta de un preparado constituido por raíces y hojas procedentes de tres plantas nativas: la raíz de ‘caaré’ (Chenopodium ambrosioides; nombre vulgar: té de los jesuitas), las hojas de ‘curaturá’ (Fagara hiemalis; nombre vulgar: naranjillo) y las hojas de ‘ysaú caá’ (Poiretia tetraphylla; nombre vulgar: té de la Pampa). La combinación herbolaria consiste en hervir en un litro de agua durante cinco minutos 5 g de raíz de ‘caaré’, 5 g de hojas de ‘curaturá’ y 5 g de hojas de ‘ysaú caá’; de dicho preparado debe tomarse una taza tibia en ayunas y el resto como agua durante el día de modo indefinido. Este tratamiento se complementa con un régimen ali-menticio con sopa de verduras, huevos, dulce de calabaza y frutas en general; los condimentos y las bebidas alcohólicas se consideran alimentos prohibidos. Esta combinación de plantas ya fue referida en los primeros tratados jesuitas sobre la región en el siglo XVII y fueron exportadas a España en los siglos XVI y XVII desde las misiones jesuíticas de la frontera paraguayo-argentina. La infusión de los yuyos o plantas medicinales se prescribe en un ambiente cargado de gran afectividad y de enorme sugestión, decisivo para la cura espiritual y orgánica del paciente” (Carod & Vázquez, 1998: 1067).

Indiscutiblemente, son innumerables los aportes guaraníes, entre ellos resaltan los nombres de localidades, las frutas domesticadas y sus derivados y las recetas de co-mida que constituyen la base de nuestra alimentación hasta la actualidad. Además, la agricultura familiar está inspirada en los cultivos tradicionales, que proporcionan productos orgánicos a las mesas de cada hogar, gracias a esa economía se garantiza alimentos saludables para los seres humanos.

Las prácticas tradicionales son transmitidas por los adultos a los más jóvenes y sucesivamente se va comunicando de generación en generación. He aquí una lista de plantas alimenticias y frutas con sus respectivas nomenclaturas guaraníes:

Cuadro N° 1: Explicación sistematizada

GUARANÍ CASTELLANO PORTUGUÉS - BRASILEÑO

Anana ananás - piña Abacaxi

Andai calabaza Abóbora

aratiku'i - aratiku guasu chirimoya - guanábana anona - cherimóia

Arasa guayaba Goiaba

Avati maíz Milho

Guavirami guabiramí Guabiroba

jakarati'a yacaratiá Jacaratiá

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ka'a yerba erva

Karaguata caraguatá caraguatá

Kumanda poroto - frijoles feijão

mandi'o mandioca - yuca mandioca

Manduvi maní amendoim

Mburukuja pasionaria maracuja

Pakova banana - plátano banana

Yvapurũ ybapurú jabuticaba

(Elaborado por la autora)

4. El aspecto académico

En cuanto a lo académico se registra, desde mediados del siglo pasado, el fortale-cimiento de la formación académica en lengua guaraní. De esta manera, se ha creado la formación de nivel terciario, es decir, la formación docente y el nivel universitario, destinada a docentes e interesados en profundizar la lengua. La formación docente, propiamente dicha, se inició en la década de 1970, luego se habilitó la licenciatura en lengua guaraní en el Instituto Superior de Lengua de la Facultad de Filosofía de la Universidad Nacional.

En los últimos años, se implementaron Programas de Maestría en Lengua Guaraní y Antropología Cultural, que tienen como objetivo principal el estudio de la cultura y formación de los docentes desde la propia lengua. Se propone investigar entre otros temas, la filología guaraní, incluido el guaraní clásico, y ofrece una buena oportunidad para profundizar sobre la tipografía de las distintas épocas, y para revisar los vocabula-rios que cayeron en desuso. Asimismo, permitiría la comprensión de la historia escrita de nuestros antepasados desde la propia lengua, y motivar a los estudiantes a escribir su propia historia y en su lengua.

Este tipo de formación contribuye a la valorización de la cultura, al tiempo de ampliar los campos de investigación, que el conocimiento y manejo de la lengua nos facilita. De hecho, el camino a recorrer es aún largo, pero estamos avanzando. Los estudiosos y cultores de la lengua guaraní, de diversas épocas, ponen todo el empeño para difundirla en distintos niveles empleando los medios disponibles, el teatro (Karu pokã, Los mal comidos; Yvy jára, el dueño de la tierra)10; el cine (La hamaca para-guaya11 y 7 Cajas12), y las redes sociales, el Facebook, WhatsApp, etc., y por último,

10 Por Julio Correa (1890-1953).

11 Una película paraguaya dramática dirigida por Paz Encina, 2006.

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podemos mencionar también la traducción al guaraní del navegador Mozilla Firefox, denominado Aguara Tata (zorro de fuego).

5. Efectos de la oficialización de la Lengua Guaraní y la Reforma

Educativa bilingüe

La oficialización de la lengua guaraní se celebró, en Paraguay, en el año 1993, y la Reforma Educativa se concretó en 1994, y como una estrategia importante para el desarrollo y la estructuración de la lengua guaraní en la enseñanza se implementó la educación bilingüe, entendida como “la planificación de un proceso educativo en el cual se usan como instrumentos de educación la lengua materna de los educandos y una segunda lengua, con el fin de que estos se beneficien con el aprendizaje de esa segunda lengua, a la vez que mantienen y desarrollan su lengua materna” (Pereira, 2000: online).

Dicha estrategia ha favorecido especialmente la lectoescritura en el guaraníhablan-te y la enseñanza de guaraní a los casguaraníhablan-tellanohablanguaraníhablan-tes. Se constata que desde su instau-ración en las escuelas el rendimiento académico de los estudiantes guaraníhablantes ha mejorado considerablemente, así lo testifican la comunidad educativa, las maestras y los mismos padres de familia. Efectivamente, la comprensión es superior y por ende los alumnos participan más activamente.

Por otro lado, es importante mencionar también que la lengua guaraní no pre-sentaba dificultades en su uso como lengua enseñada, sino en su uso como lengua de instrucción para transmitir universos culturales, donde requería una serie de debates y consultas para la toma de decisiones. De todos modos, la lengua guaraní presenta una ventaja, puesto que, al momento de concretarse su oficialización ya contaba con un corpus lingüístico interesante y una Gramática con sus reglas y normas.

Igualmente, podemos mencionar otros efectos que probablemente no se había pre-visto, como el paso de la oralidad a la escritura, dado que, desde el momento de la aprobación de la enseñanza bilingüe en Paraguay se ha iniciado la carrera de la alfabe-tización masiva, y además, se ha intensificado la capacitación de los maestros escolares y docentes de nivel medio. Igualmente, se considera que “la intelectualización de la lengua guaraní es la mejor propuesta para la educación Media, en términos del desa-rrollo y pervivencia de la lengua nativa, y que significa que el proceso de enseñanza aprendizaje se lleve a cabo en un nivel superior” (Corvalán, 2005: 15).

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logros institucionales podemos mencionar también que el Guaraní es uno de los idio-mas del Mercosur, desde el 13 de diciembre de 2006; es también lengua de trabajo del Parlamento del Mercado Común del Sur (MERCOSUR) desde el 7 de abril de 2014. Todo indica que vamos por buen camino, a juzgar por las publicaciones en guaraní sobre distintos temas, diccionarios, artículos periodísticos, asimismo, existen textos literarios traducidos en esta lengua desde hace varios años.

6. El enigma de la lengua guaraní

Los guaraní hablantes mantienen esta lengua a pesar de los traslados a otros países, porque su lengua es el medio por el cual están unidos entre los compatriotas y esta lengua se constituye en un instrumento de amistad e incluso de fraternidad. Es su len-gua, la que les permite expresar adecuadamente sus sentimientos y les inspira seguir cultivando su cultura. Así, atribuyen a la lengua la costumbre de solidaridad para con los demás. La población paraguaya es una muestra clara de que la lengua guaraní es la preferida y la más utilizada a lo largo de toda su historia. Por lo tanto, se puede ratifi-car que la lengua y la identidad están intrínsecamente ligadas, por ello, es relevante el mantenimiento de la propia lengua para preservar la identidad y los valores culturales. En síntesis, es una de las lenguas más antigua de la región, sus hablantes tienen su propio ritmo de vida y valores. Su filosofía de vida es expresada en esta lengua, por lo que la misma aviva un vínculo muy fuerte entre sus hablantes. En efecto, guaraní es una lengua moderna, viva, y se estima que entre seis a ocho millones de personas la utilizan cotidianamente13. Es la lengua oficial del Paraguay14, donde según los datos censales más recientes el 90% de la población la domina. Una parte de la población boliviana, brasilera y argentina se comunica en la misma lengua, especialmente en las

13 Existen diversas fuentes y diferentes hipótesis acerca de la cantidad de hablantes. Así, se afirma que el “El guaraní (avañe’ẽ) es una lengua de la familia tupí-guaraní hablada por aproximada

-mente 12 millones de personas en el el Cono Sur de América” (https://es.wikipedia.org/wiki/ Idioma_guaran%C3%AD). Según los estudios de W. Dietrich, en ‘guaraní criollo’ se comunican alrededor de 5 millones de personas (2002: 31-41). Conforme a los resultados preliminares del Censo 2012, el 77% de la población domina la lengua, que correspondería a casi 5.400.000 gua -ranihablantes, solo en Paraguay

(http://ea.com.py/v2/censo-2012-hay-un-absoluto-predomi-nio-del-uso-del-guarani-y-el-castellano/) .El Instituto de verano (SIL por su sigla en Inglés) el Avañe’ẽ, Guaraní. Guaraní Paraguayo lo habla: 5,850,000 (2015), decreciente. 2,500,000 mono

-lingües (Censo de 2002) y los que se comunican en guaraní en todos los países: 6,050,000 (SIL: https://www.ethnologue.com/language/gug). Por su parte, el investigador Zarratea afirma que el guaraní es hablado en 7 países, y cuenta “con cerca de 12 millones de hablantes, 4 millones en

Paraguay donde es lengua materna del 86% de los habitantes” (2008, en línea).

14 El artículo 140 de la Constitución Política del Estado declara: “DE LOS IDIOMAS. El Paraguay es un país pluricultural y bilingüe. Son idiomas oficiales el castellano y el guaraní. La ley estable

-cerá las modalidades de utilización de uno y otro. Las lenguas indígenas, así como las de otras

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zonas fronterizas. Además del guaraní que se emplea como lengua oficial del Paraguay y que se habla con algunas variantes en los países vecinos, existen otras variedades. Estas son las lenguas habladas por los pueblos originarios denominados Mbyá, Ava-Guaraní, Paĩ-Tavyterã, Ñandéva y Guaraní-Guarayo del Chaco, en Paraguay; Kaiowá, Mbyá y Guaraní (Ñandéva) en Brasil; Mbyá y Ava-Guaraní (Chiripa) en Argentina; Mbyá en Uruguay; Avá, Isoseño, Simba (estos tres también llamados Chiriguano) Yu-qui, Sirionó y Tapieté en Bolivia; Chiriguano, Tapieté y Chané, en Argentina.

Es categórico, que la vitalidad de la lengua depende de su uso, por eso se considera que la migración y los desplazamientos forzosos afectan directamente a las lenguas, y a su vez está relacionada con la política asumida por cada gobierno, con lo social y económico. Sin embargo, en el caso de la lengua guaraní se demuestra que inclusive en la diáspora sigue viva. Una de las razones puede ser su convivencia con otras lenguas sea español o el portugués, de esta manera, cuando un guaraníhablante migra fuera del mundo latino puede conservar su lengua o incluso ensayar una mezcla con cada idioma que va aprendiendo. Se puede afirmar que el aprendizaje de una nueva lengua no significa un impedimento para el pensamiento guaraní, más bien, es una ventaja de ser bilingüe en algún grado. Además, cada uno guarda en la memoria su música, la filosofía de su propio país.

7. A modo de conclusión

Si bien la situación legal del guaraní está cambiando, especialmente, en Paraguay con la constitución de 1992, y se ha dado pequeños e interesantes avances, como los distintos logros a nivel institucional, pues la implementación de la enseñanza obliga-toria de la lengua guaraní desde la primaria significó también la revitalización de las palabras que cayeron en desuso, así tenemos la palabra aguyje que hoy significa gra-cias, ñyrõ que quiere decir perdón, Tetãrekuái que significa gobierno, entre otros. Sin embargo, los contenidos de los materiales didácticos en la educación escolar y univer-sitaria dependen de lo pre-elaborado, y debido a esa dependencia no se aprovecha la información local, sino se enfatiza el aspecto europeo de la historia, por la facilidad de adquirir materiales y aplicar en la enseñanza, en tanto que lo referente a la cultura local requiere investigación y elaboración de materiales de estudios. Esta realidad siempre ha obstaculizado la inclusión de las informaciones locales sobre la vida, el pensamien-to, organización social, entre otros. Posiblemente, esta situación repercutió en la limi-tada difusión de nuestra rica cultura, que quiere comunicar y enseñar su cosmovisión.

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la autonomía en la educación, y a la vez una innovación en el método de enseñanza, dado que, la pedagogía de cada cultura cuenta con una larga historia y posee su propia lógica. Es más, no es recomendable que la educación se desarrolle fuera del contexto sociocultural, sino debería estar interrelacionada con el sistema cultural, social y polí-tico de cada región o país.

Por otro lado, valdría la pena afinar los distintos estudios realizados de forma “experimental” sobre las lenguas nativas de América, ya que muchos investigadores abarcaron superficialmente los aspectos fundamentales de la cultura. Hay quienes consideraron que su rol consistía en enseñar a los nativos sobre sus propias culturas y comportamientos. Creemos que la activa participación de los protagonistas podría optimizar el método de investigación, y proporcionar a la comunidad científica datos originales y relevantes acerca de las culturas nativas. El auténtico diálogo intercultural implica aprender a ser respetuoso con las otras culturas, sobre todo evitar los prejui-cios, para conocer mejor al otro, los valores de grupos distintos.

Es más, consideramos que el reconocimiento, tolerancia y aceptación de las otras culturas regionales ayudarán al investigador a encontrar el camino correcto para avan-zar en los estudios. Hasta nuestros días hay mucha distancia entre la lectura de un investigador y la realidad. La realidad es más rica y profunda que las interpretaciones realizadas y publicadas en los libros y artículos, en lengua distinta a la de los prota-gonistas, que finalmente no sabemos a quiénes se dirigen. Con el diálogo sincero se podría avanzar bastante referente al conocimiento y reconocimiento de las otras cul-turas. Para ello se debería favorecer los intercambios culturales en todos los niveles, con las personas de todas las edades, y recopilar los relatos que hacen relación a sus costumbres.

La estrategia clave sería, pues, que los protagonistas de cada cultura interactúen, regularmente, con los docentes investigadores y estudiantes, tanto del nivel primario y secundario como del nivel universitario. Entendemos que la forma apropiada de va-lorizar más y más nuestra cultura, radica en honrar a los nativos, dándoles espacio en nuestra sociedad y contribuyendo a que sus legítimos reclamos sean atendidos por las instancias correspondientes. Para profundizar sobre el tema de los valores y prácticas ecológicas ancestrales, es preciso aprender de los guaraníes la forma de educar y acom-pañar a los niños y jóvenes en su descubrimiento y amor a la naturaleza. Los saberes que se inculcan a los hijos ayudan a preservar y promover la cultura.

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Referencias

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