Página1. Tema 7: La hidrografía y la problemática de los recursos hídricos en España. El agua en Castilla y León

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Tema 7: La hidrografía y la problemática de los recursos hídricos en España.

El agua en Castilla y León

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1. FACTORES FÍSICOS DETERMINANTES DE LA HIDROGRAFÍA PENINSULAR. 2. CARACTERES DE LOS RÍOS PENINSULARES.

 Características generales de los ríos de la vertiente cantábrica.  Los grandes ríos de la vertiente atlántica. El ejemplo del Duero

 Rasgos generales de los ríos de la vertiente mediterránea y la excepción del Ebro. 3. LA PROBLEMÁTICA DE LOS RECURSOS HÍDRICOS EN ESPAÑA.

 Necesidad y disponibilidad de agua: los usos del agua en España.  La desigual distribución de los recursos y sus causas.

 La política hidráulica como vía de solución.

4. USOS Y PROBLEMÁTICA DEL AGUA EN CASTILLA Y LEÓN. 5. MAPA

El agua es un elemento importantísimo para todos los ecosistemas naturales y para un gran número de actividades humanas. Los recursos hídricos españoles proceden fundamentalmente de los ríos y, en menor medida, de los ríos, lagos y acuíferos.

El agua está íntimamente relacionada con el clima en España la escasez, la irregularidad y lo imprevisible de las precipitaciones son los factores más importantes a lo que unimos que es un país de contrastes. Su distribución temporal y espacial es desequilibrada, por lo que existe una gran dependencia de las infraestructuras hidráulicas.

La hidrología es la ciencia que estudia el agua. El 3% de agua es dulce, puede ser “Blanda” (sosa y con pobreza de calcio) y “Dura” (muy rica en calcio) se distribuye en: Acuíferos, Lagos, Ríos, Glaciares y Embalses, y un 97% es agua salada tiene una extensión de un 71% sobre la superficie terrestre, en sus componentes hay disuelta gran cantidad de sales minerales se distribuye en los Mares. España es un país que tiene un gran consumo de agua,

aproximadamente 300 litros por habitante y día, somos el tercer país del mundo que más agua consume, y el primero de la UE.

El “Ciclo Hidrológico” es un proceso dinámico que engloba el recorrido del agua desde la superficie terrestre hasta la

atmósfera, depende de la rotación de la tierra, la gravedad y la insolación del clima, pasa por varias etapas que son:

Evaporización, Condensación, Precipitación, Filtración y

Transpiración. “Acuífero Subterráneo” se forma cuando el agua se filtra en una roca permeable se queda acumulada al llegar a una roca impermeable y puede llegar al mar o aflorar en un manantial.

La “Escorrentía” es la circulación del agua sobre la superficie terrestre.

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1. FACTORES FÍSICOS DETERMINANTES DE LA HIDROGRAFÍA PENINSULAR. La hidrografía fluvial peninsular debe sus caracteres naturales fundamentales a los factores climáticos, desde el punto de vista de la alimentación, y a los factores morfológicos, desde el punto de vista de la organización de las cuencas hidrográficas.

a) El Clima: el agua de los ríos procede en parte de las precipitaciones: o España Húmeda

o España Seca

Las precipitaciones son la principal fuente de alimentación de los ríos y de los acuíferos. Por eso, el clima determina el caudal y la regularidad de los ríos.

Caudal de un río es la cantidad de agua expresada en metros cúbicos que transporta por segundo al pasar por una estación de observación, Estación de Aforo se mide en m3/seg. Estos datos se representan en un hidrograma

Absoluto: es la cantidad de agua que discurre por un río a lo largo de un año se mide en m3/segundo.

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Relativo: es la relación que existe entre el caudal medio anual y kilómetros cuadrados de la superficie, pone en relación la cantidad de agua evacuada con la superficie de la cuenca Se mide en litros/segundo/km2 El tramo de mayor caudal suele ser la

desembocadura salvo en zonas de abundante evaporación o elevado consumo. A lo largo del tiempo presenta diferencias entre las crecidas y los estiajes

El río más caudaloso de España es el Duero, seguido del Ebro (si no consideramos la parte portuguesa del Duero, este se convierte en el río más caudaloso de España). Los ríos más caudalosos son los más largos, sin embargo si utilizamos el concepto de caudal relativo los más caudalosos serán los ríos de la vertiente cantábrica.

Por último hay que reseñar las extraordinarias variaciones de caudal en momentos

determinados, sobre todo en otoño o verano, y relacionados con fenómenos tormentosos o de gotas frías, que a veces tienen como consecuencia grandes inundaciones con

abundantes victimas.

La regularidad indica el comportamiento del caudal de un río a lo largo del año o de distintos años (irregularidad interanual), y está directamente ligada a las precipitaciones. Las variaciones estacionales del caudal de un río se expresan a través de coeficientes de caudal.

La mayor parte de los ríos españoles tienen características mediterráneas, es decir, son bastante irregulares con un acusado estiaje durante los meses de verano. Un caso extremo de esta irregularidad lo ofrecen las “crecidas” y “estiajes”: las grandes lluvias, o los

deshielos provocan crecidas repentinas del caudal de los ríos; también son frecuentes, sobre todo en la zona mediterránea, los largos períodos de sequía que traen consigo niveles

ínfimos de caudal de los ríos, llegando en ocasiones a secarse algunos de los cauces. La evolución del caudal de los ríos a lo largo del año determina su régimen fluvial

Es el estudio de la cantidad de agua que lleva un río y como es su distribución a lo largo de un año, depende de las precipitaciones y de su distribución, distinguimos.

Régimen nival: estos ríos reciben sus aportaciones de agua del deshielo de la nieve. Su máximo caudal se da de mayo a julio (fusión de las nieves), y el mínimo en invierno cuando el agua está retenida en forma de hielo y nieve. Los ríos españoles de régimen nival son muy escasos: cabeceras de los ríos del Pirineo (por encima de 2.500 m de altitud).

Regímenes pluviales: su caudal proviene sólo de la lluvia. Reflejan los máximos y mínimos pluviométricos de cada zona climática. Pueden diferenciarse por su distinto comportamiento:

pluvial oceánico, de mayor caudal en otoño-invierno, y un mínimo en verano. Es característico de los ríos del norte de España.

pluvial mediterráneo, con un estiaje en verano muy acentuado y máximos en los equinoccios (otoño y primavera). Característico de los ríos del litoral mediterráneo. pluvial subtropical, que afecta al sur e interior peninsular, con un máximo en invierno-primavera, precedido de un descenso anterior. Presentan un fuerte estiaje.  Regímenes mixtos: pluvionival y nivopluvial. Corresponden a ríos con

alimentación mixta de lluvia y nieve. En los primeros predomina la alimentación pluvial y llevan las “aguas altas” a comienzos de la primavera; se dan en menores altitudes (1500-2000 m). Los nivopluviales se dan en altitudes mayores (2000-2500 m) y llevan su caudal máximo a finales de la primavera (deshielo); son

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Nival de montaña

Pluvial Mediterráneo

Pluvial Oceánico

b) Relieve y topografía:

La disposición del relieve peninsular determina las características de la organización de la red hidrográfica española, caracterizada por la disimetría entre las vertientes. El

basculamiento del Macizo Central Ibérico hacia el Oeste (teniendo como principales divisorias de aguas al Sistema Ibérico y a las Béticas) contribuye a que la vertiente atlántica sea claramente la predominante (los ríos que desembocan en el Atlántico drenan más de los 2/3 del península -69% del territorio-), mientras que la vertiente mediterránea ocupa una extensión mucho más reducida (31% restante).

La existencia, por otro lado, de relieves montañosos cercanos a la costa se traduce en la aparición de ríos cortos o, a lo sumo, medianos, de fuerte desnivel y perfil abrupto en la España Atlántica y en los litorales levantino y andaluz. Por el contrario, el espacio

peninsular restante, la España Interior, se presta para la existencia de ríos largos, de escaso desnivel en el conjunto y, en consecuencia, de perfil tendido, que se complementan con una multitud de afluentes y subafluentes de tipo medio; todo lo cual otorga a esta red hidrográfica interior un carácter complejo.

La disposición del relieve determina también la escasa importancia de las áreas endorreicas en España, excepto en depresión del Ebro, La Mancha...

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c) La litología: El tipo de rocas determina la permeabilidad del terreno y su resistencia a la erosión l

ee E Litología: Favorece o no la escorrentía. La favorece si el trazado del río discurre por rocas

rocas impermeables como las arcillas acuíferos (calizas). o facilitar la infiltración del agua y la formación de

d) Vegetación: Actúa como pantalla protectora frente a la radiación solar y aminora la evaporación, dificulta la erosión, protege el suelo y, con sus raíces, colabora en la infiltración.

e) La acción humana (antrópica) o Consume agua

o Regulariza cauces de agua: embalses, presas planes hidrológicos, trasvases 2. CARACTERES DE LOS RÍOS PENINSULARES.

Río, corriente natural de agua, continua más o menos caudalosa, que desemboca en otro río, en un lago o en el mar

En función del factor climático se pueden distinguir tres tipos de ríos en cuanto a su caudal y su régimen, originando tres tipos de dominios hidrográficos: el de la España Atlántica, el de la España Mediterránea Interior y el de la España Mediterránea Costera. Las características derivadas de estos tres dominios hidrográficos en función del clima se suman a las

originadas por la morfología peninsular

Características generales de los ríos de la vertiente cantábrica. cortos y bien alimentados.

Predominantemente cortos:

El nacimiento de estos ríos en las Montañas Galaico-leonesas, el Macizo Asturiano, la Cordillera Cantábrica y los Montes Vascos, y su cercanía al mar dan lugar a que estos cursos de agua presenten unos rasgos muy definidos morfológicamente.

Son ríos muy numerosos y cortos, de menos de 50 Kms. de longitud en su mayoría. Al tener que salvar un desnivel considerable entre su nacimiento y su desembocadura (entre 1000 y 2000 metros), presentan perfiles abruptos, que ejercen una gran fuerza erosiva y se hunden en los relieves que atraviesan formando estrechos valles.

Bien alimentados.

Las características climáticas del dominio oceánico, con precipitaciones abundantes y regulares, permite que estos ríos estén bien alimentados, aún a pesar de un cierto descenso apreciable en el semestre estival, el cual se acentúa en parte por el carácter calizo o permeable del cauce de muchos de ellos. De todos modos, resulta obvio que, dada la escasa extensión de su cuenca, su

caudal absoluto es reducido –se suele situar entre los 50 y los 100 m3/s–. En cambio, su caudal relativo se coloca a la cabeza de todos los dominios españoles, con cuantías siempre

superiores a los 10 l/s/km2.

Su régimen fluvial es bastante regular, ofreciendo oscilaciones de caudal poco elevadas, tanto interanuales como estacionales. Al tratarse de ríos de alimentación fundamentalmente a base de precipitaciones en forma de lluvia, su régimen se distribuye en dos períodos: uno de máximo correspondiente al semestre invernal, y otro de mínimo correspondiente al semestre estival, aunque con menos irregularidad que en otras partes

Los ríos cantábricos más importantes son: Bidasoa, Urumea(que pasa por San Sebastián), Oria, Urola, Deva, Nervión (que pasa por Bilbao), Asón, Miera, Pas, Besaya, Deva, Sella, Nalón, Narcea, Navia y Eo.

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 Los grandes ríos de la vertiente atlántica. El ejemplo del Duero

Va de Estaca de Bares a Gibraltar. En el Atlántico desemboca los ríos más largos de la Península (Duero, Tajo, Guadiana, Guadalquivir), con una longitud en torno a los 1.000 kms y el Miño (aunque esté por sus características es cantábrico). Los ríos de la Meseta se adaptan a las condiciones del relieve y a la inclinación de ésta, siendo estos ríos atlánticos, largos y de pendiente muy suave poseen un trazado dendrítico, es decir, en forma de árbol, por ello, sus cuencas son muy extensa entre 60.000 y 100.000 km2, son las mayores cuencas hidrográficas de la Península Ibérica.

Al discurrir por extensas llanuras, el perfil longitudinal de su cauce es tendido, sin gran fuerza erosiva, de forma que abundan los tramos caracterizados por un lento discurrir de sus aguas. Sin embargo, en determinados sectores el perfil se puede tomar más abrupto, como es el caso del Duero en el Sistema Ibérico Ibérica o a la salida de España en la frontera con Portugal, en los Arribes del Duero.

El caudal y el régimen fluvial de estos ríos va a depender de su situación latitudinal. El Duero va a tener características oceánicas, y el Guadalquivir y Guadiana las van a tener mediterráneas, el Tajo se sitúa en un plano intermedio.

El régimen fluvial de estos ríos es irregular, con crecidas a finales del invierno y comienzos de la primavera y mínimos estivales, aunque las aportaciones de sus afluentes (mejor alimentados por su nacimiento en la montaña) dulcifican la irregularidad. Por otro lado, el carácter mediterráneo de su régimen se muestra en la irregularidad in t eran u al sólo superada por la de los ríos mediterráneos costeros . Un ejemplo extremo puede ser el del Tajo: en 1945 llegó a llevar un caudal de solo 1 m3/ s, pero en 1909 alcanzó los 12.000 m3/ s en una crecida. Los ríos más importantes de este dominio son: Duero.

Tajo. Sus afluentes por la derecha son el “Jarama, Alberche, Tietar y Alagón” por la izquierda el “Almonte y Salor”. Entre sus embalses destacan el de “Valdecañas, Manuel Oriol y Alcántara, Entrepeñas y Buendía” su aprovechamiento es fundamentalmente para el regadío y la energía hidráulica.

Guadiana Sus afluentes por la derecha son el “Záncara y Ciguela” por la izquierda son el “Zújar, Matachel y Jabalón”. Sus embalses más importantes son el “Zújar, Cíjara y Serena” su aprovechamiento es fundamental para el regadío y la energía hidráulica.

Guadalquivir Sus afluentes por la derecha son el “Guadiato, Guadalimar y Jándula” por la izquierda el “Guadiana Menor y Genil”. Destaca el Embalse de “Iznajar” el aprovechamiento fundamental para el Regadío

.

Ejemplo del Duero: Es el tercer río más largo de la Península, nace en el Sistema Ibérico (Sierra de la Demanda picos de Urbión), atraviesa Zamora, Valladolid, Soria y Burgos

desemboca en Oporto. Es un río navegable, da nombre a la Cuenca del Duero, unifica Castilla y León, en la frontera entre Zamora y Salamanca forma los “Arribes del Duero” formación de relieve sobre granitos en los que el río se encajona. Es de régimen pluvial menos en la cabecera que es nival y muy erosivo forma: “Cañones, Hoces y Gargantas”. Sus afluentes por la derecha son el “Pisuerga, Valderaduey y Esla” por la izquierda el “Eresma, Adaja y Tormes”. Destacan los Embalses de “Ricobayo, Almendra y Aldeadávila” su aprovechamiento es importante par el regadío en la vega de Toro y la energía hidráulica, su producción es la mayor de España incluso exportamos al País Vasco y Francia.

En su recorrido se diferencian tramos con variadas características topográficas y regímenes fluviales:

a) Tramo soriano desde su nacimiento hasta la ciudad de Soria, el río posee fuerte pendiente y encajamiento, en este tramo su régimen es pluvio-nival por la altitud a la circula y por los aportes de sus afluentes, estos son cortos por lo que su caudal es escaso en este sector.

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b) Tramo meseteño: el río discurre con lentitud por el amplio valle labrado en las llanuras terciarias del centro de la depresión, aquí el régimen se vuelve pluvial mediterráneo

continentalizado, y el caudal se incrementa con las aportaciones de sus afluentes que recibe por la derecha ( Pisuerga y Esla) y por la izquierda ( Tormes, Eresma y Adaja)

c) Último tramo: a partir de Zamora, el Duero se encaja en la penillanura paleozoica para salvar el escalón de la meseta en la frontera portuguesa, discurriendo por cañones de paredes verticales, con los afluentes portugueses, alimentados por un régimen oceánico el régimen se torna pluvial oceánico, el caudal se incrementa y disminuye en función de las precipitaciones

Cuencas meridionales andaluzas

Son ríos cortos, poco caudalosos y sometidos a grandes estiajes (de tres o cuatro meses) por lo que se les denomina cuenca subtropical. Como los cantábricos tienen que saltar grandes desniveles, pero tienen menos poder erosivo por su caudal más escaso. Destacan los ríos Guadalfeo, Guadalhorce, Barbate, Guadalete, Tinto, Odiel... ( aunque desembocan en el atlántico tienen características de los mediterráneos)

Tinto y Odiel: Nacen en la Sierra de Aracena, son de régimen pluvial con grandes crecidas en otoño y primavera y pasan por una zona mineralizada que hace que sus aguas estén tintadas.

Rasgos generales de los ríos de la vertiente mediterránea y la excepción del Ebro.

En la vertiente mediterránea desembocan dos tipos de ríos; el Ebro y el resto. En los ríos mediterráneos está patente la influencia de los relieves adyacentes al mar que limitan la longitud de sus cauces. Se trata, por lo general, de ríos muy poco caudalosos (el este de España no está dentro de la España húmeda), con grandes crecidas estacionales y estiajes fortísimos El régimen de estos ríos refleja con claridad el régimen de precipitaciones del clima mediterráneo: estos ríos poseen dos máximos (otoño y secundario de primavera) y un acusado estiaje estival. Unos cursos muy característicos de esta zona son las ramblas que sólo llevan agua en ocasiones, permaneciendo secos la mayor parte del año, pero en esas ocasiones tienen que canalizar cantidad ingentes de agua provenientes de fenómenos tormentosos o de gota fría. La mayoría de estos ríos tienen una gran explotación en regadíos, lo que unido a la aridez hacen que pierdan caudal en su desembocadura.

Ríos cortos, con varias decenas de kms nada más, y de reducida cuenca. Sólo hay algunos de longitud media, como el Segura, el Júcar, y el Turia.

Tienen que salvar grandes desniveles entre el nacimiento y la desembocadura y, por tanto, su perfil es abrupto, lo que crea imponentes tajos, como el de Ronda (Málaga).

Ha habido intentos de hacer trasvases de la cuenca cantábrica y pirenaica a estos ríos. Ríos de esta vertiente.

Ríos del Pirineo oriental

No vierten sus aguas al Ebro, a través de afluentes, sino que lo hacen directamente al

Mediterráneo, por ello son los más caudalosos de esta vertiente (salvo Ebro). Los dos ríos más importantes son el Ter y el Llobregat, este último desemboca en forma de delta, bastante contaminado. Nacen en los Pirineos, son de régimen nival, caudalosos y erosivos son los ríos Catalanes más importantes: Fluviá, Ter Llobregat.

Los ríos al sur del Ebro

Son excelentes ejemplos de ríos mediterráneos, tanto por su moderada longitud como por su caudal reducido y torrencialidad. Su régimen es pluvial y esta mediatizado por el roquedo calizo de sus lugares de nacimiento, caudalosos, irregulares y cortos.

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a) Turia: Nace en la Sierra de Albarracín desemboca en Valencia. Es irregular ya que sufre fuertes estiajes y crecidas y su aprovechamiento es fundamentalmente para el regadío.

b) Júcar: Nace en la Serranía de Cuenca desemboca en Valencia. Su afluente por la Derecha es el “Cabriel”, tiene un embalse importante, el de “Alarcón” regula el agua y su aprovechamiento es fundamentalmente para el regadío.

c) Segura: Nace en la Sierra de Segura desemboca en Alicante. Es muy irregular en su cabecera tiene embalses aprovechados para regular el cauce y hacer el Trasvase del Júcar – Segura. Su afluente por la izquierda es el “Mundo”.

La excepción del Ebro: Es el segundo río más largo de la Península, nace en las Montañas Cantábricas, Hijar, aunque tradicionalmente se dice que nace en Fontibre, atraviesa Burgos, Cantabria, Logroño, Navarra, Zaragoza y Tarragona desemboca en Tarragona donde forma el Delta del Ebro. Es navegable hasta Zaragoza. Es muy largo y caudaloso, ya que drena altas montañas, representando la paradoja de ser una arteria con mucha agua sobre una zona muy árida, lo que es posible gracias a los afluentes de los Pirineos y del Sistema Ibérico. Esto ha hecho que hubiera planes de hacer trasvases, planes que se han encontrado con la tajante oposición de los

habitantes de la zona. Tiene un régimen complejo, resultante de la alimentación pluvial de su cabecera y nivo-pluvial y pluvio-nival de los afluentes montañosos. En su curso alto es de régimen nival, caudaloso y erosivo, penetra en una campiña donde la erosión es diferencial y da lugar a “Muelas, Deltas y Meandros”. Sus afluentes por la derecha son el “Jalón, Huerva y Guadalope” por la izquierda son el “Arga, Aragón, Gállego, Noguera Pallaresa, Noguera Ribagorzana, Cinca y Segre. En la Cabecera tiene un aprovechamiento hidráulico destaca el “Embalse del Ebro” y en el resto el

aprovechamiento es de regadío donde destacan una construcción de embalses de los cuales el más importante es el “Mequinenza”

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2. LA PROBLEMÁTICA DE LOS RECURSOS HÍDRICOS EN ESPAÑA.  Necesidad y disponibilidad de agua: los usos del agua en España.

Los grupos humanos siempre han prestado una gran importancia a los recursos hídricos El aprovechamiento del agua en España es remoto durante la época de los romanos, se construyen algunos embalses, los árabes perfeccionan el sistema de los romanos, en la Edad Media se siguen construyendo embalses con muros de tierra prensada como un intento de almacenar el agua, es en la Ilustración siglos XVIII-XIX cuando se construye el “Canal de Castilla” (es una gran obra de ingeniería navegable parte de Valladolid (Medina de Rioseco) hasta Santander pretendía dar salida al mar a los productos castellanos pero al llegar a Alar del Rey se frenó porque se complicó la política, no había dinero y por las montañas cantábricas difíciles de atravesar con la tecnología de la época. Actualmente se utiliza con fines turísticos, el “Canal de Isabel II” (se hace en Manzanares para abastecer a Madrid aún está en funcionamiento) y el “Canal Imperial de Aragón” (para el regadío) Estas infraestructuras prosiguen en la actualidad con la construcción de:

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Embalses: España es el primer país de Europa en embalses un 50% de sus aguas están embalsadas.

La mayoría de los embalses se construyen entre 1950 – 1970, son de grandes dimensiones y su finalidad es tanto el regadío como el aprovechamiento hídrico. Actualmente hay 1700 k almacenan 50.000 Hm3 de agua.

Trasvases: Trasvasar es llevar el agua de una cuenca a otra, en España se produce por deficiencia hídrica que hay sobre todo en el Mediterráneo. Los trasvases modifican la cuenca de los ríos en la cabecera lo cual les hace variar todo el caudal. Actualmente funcionan 38 trasvases de los el más importante es el “Tajo – Segura” y está previsto construir otros 37 de ellos el más importante es el “Ebro – Segura”.

Este aprovechamiento también ha dado lugar a complejos conflictos sociales. Recientemente, y en paralelo al desarrollo socioeconómico, el uso del agua se ha incrementado en España y la satisfacción de esta demanda ha traído consigo la realización de importantes obras hidráulicas. Balance hídrico: necesidad y disponibilidad de agua en España

El potencial bruto para el conjunto español es grande. Los ríos españoles recogen al año alrededor de 115.000 Hm3, de los que están regulados a través de embalses algo menos de la mitad (50.000 Hm3), que es la cuantía de agua real mente disponible. En el otro lado, la

demanda global de España alcanza en torno a los 40.000 Hm3, de los que la agricultura utiliza el 80%; la industria, el 6%, y el consumo de la población el 14% restante. Por tanto, el

balance hídrico español, que viene marcado por la diferencia entre la disponibilidad real de agua y las necesidades de consumo es, en términos globales, excedentario.

 La desigual distribución de los recursos y sus causas.

La problemática hídrica española no es tanto de cantidad como de calidad: los recursos hídricos están muy desigualmente repartidos. El potencial hídrico presenta problemas tanto en su irregularidad a lo largo del tiempo como en su desigual distribución en el espacio.

• Gran parte de nuestros ríos se caracterizan por las notables variaciones estacionales y anuales de su caudal, al ser el resultado de unos regímenes de lluvia irregulares. Las características de nuestras cuencas agravan los factores climáticos negativos: la carencia de cubierta vegetal en las zonas semiáridas y la topografía abrupta de fuertes pendientes en el norte disminuyen la capacidad reguladora de los cursos de agua.

• La distribución de los recursos hídricos pone también de relieve las grandes diferencias entre unas y otras zonas españolas. Los recursos hídricos se encuentran desigualmente distribuidos en el espacio. España Húmeda excedentaria frente a la España seca

deficitaria

España tiene una gran disimetría entre la vertiente mediterránea (drena sólo el 31% del

territorio peninsular) y la atlántica (69%). Esto –unido a las disparidades climatológicas (aridez mediterránea y humedad de la cornisa cantábrica)– produce grandes déficits de agua en la zona mediterránea, donde los ríos son irregulares y poco caudalosos (excepto el Ebro), y, a la vez, superávits en la fachada norte.

Las disponibilidades naturales varían entre unas y otras cuencas en términos absolutos, pero estas variaciones son mucho mayores si se relacionan con las demandas de agua, que se concentran en el arco mediterráneo, área de mayor dinamismo demográfico y económico (expansión industrial, turismo y regadío). Ello acentúa los contrastes entre los superávits de la zona norte y los déficits mediterráneos.

 La política hidráulica como vía de solución.

La desigual distribución temporal y espacial de los recursos hídricos, junto con el incremento de demanda de agua en las últimas décadas, ha conducido en nuestro país a una política hidráulica

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basada en la construcción de grandes infraestructuras en casi todas las cuencas para corregir las deficiencias y los desequilibrios.

• La irregularidad anual e interanual se intenta corregir mediante la construcción de embalses para regular los caudales de los principales ríos (evitando las inundaciones y

guardando reservas hídricas para los períodos de sequía). Estos embalses desempeñan además en muchos casos un papel complementario para la producción de energía eléctrica. En los ríos peninsulares existen obras hidráulicas muy antiguas (época romana), pero su número se ha incrementado a lo largo del siglo XX. En la actualidad las presas en explotación pueden almacenar unos 50.000 Hm3.

Estas obras provocan importantes impactos medioambientales y sociales (alteración de

ecosistemas, traslado de población...). En la actualidad se entiende que la construcción de tales embalses no necesita un mayor desarrollo, salvo en lugares muy concretos y mediante presas más bien pequeñas.

Para la corrección de la desigual distribución espacial de los recursos hídricos se han utilizado los trasvases de agua entre las cuencas excedentarias y las deficitarias. A lo largo del siglo XX, el Estado –en los sucesivos planes hidrológicos– ha contemplado su realización para atender demandas crecientes en áreas deficitarias: trasvase Tajo-Segura (286 km), Júcar-Turia... Sin embargo, para poder llevar a cabo estos trasvases, además de movilizar unos grandes capitales en infraestructuras, habría que remover la oposición de los habitantes de aquellas regiones excedentarias en agua, pero menos desarrolladas económicamente (caso de Aragón o de Castilla La Mancha en relación con Levante).

Por todo ello, en los últimos años, la gestión del agua ha generado en España un importante debate político y social, de difícil solución, acerca de la distribución del agua. La polémica en torno a la aprobación y posterior derogación (2005) del Plan Hidrológico Nacional, que pretendía –fundamentalmente– el trasvase de aguas desde el Ebro hacia el Levante y Sureste español, ha dado lugar al enfrentamiento entre Comunidades Autónomas por la gestión de este recurso.

Hoy, la política hidrológica en España persigue una gestión integral de los recursos hídricos en lugar de centrarse sólo en las políticas hidráulicas (orientadas a la obtención de agua), prestando atención al ahorro y al consumo racional del agua (gran parte del regadío se caracteriza por la utilización de sistemas de riego ineficaces: a manta o por gravedad), a la recuperación de ríos y acuíferos contaminados, y al impacto ambiental y social que pueden producir las obras proyectadas (embalses y canalizaciones). La política acerca del agua ha sido reorientada mediante el programa A.G.U.A. (Actuaciones para la Gestión y Utilización del Agua), que –siguiendo la normativa comunitaria (Directiva Marco Europea del Agua, DMA)– se propone mejorar la gestión y ahorro de los recursos hídricos y garantizar el agua necesaria para cada territorio español. Para esto último, en este programa se apuesta por las plantas

desaladoras y la reutilización de las aguas

En Julio de 2001, las Cortes españolas Aprobaron la ley del Plan Hidrológico Nacional (PHN) Para su elaboración se elaboraron también Planes Hidrológicos de Cuenca, en el marco de las confederaciones hidrográficas. Los objetivos del PHN son:

 Alcanzar un buen estado del dominio público hidráulico, proteger a largo plazo los recursos hídricos y garantizar su calidad, satisfacer las demandas presentes y futuras de todos los usos, lograr el equilibrio y armonización del desarrollo regional y

sectorial, en aras de conseguir la vertebración del territorio nacional.

 Aumentar los recursos (construyendo embalses, trasvases y desalinización,

depuración de las aguas residuales en las ciudades de más de 100.000 habitantes) planteando una política de conciencia en el uso racional del agua

 Corregir los desastres producidos por el agua como las inundaciones mediante un aporte económico para la investigación que se centra en: realización de nuevos encauzamientos y canales para evitar inundaciones en Levante (freno a la desertización)

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 Conseguir, en el 2010, que las poblaciones de más de 2000 habitantes tengan depuradoras residuales.

Para cumplir sus objetivos el PHN propone nuevos embalses y trasvases, como el

trasvase del Ebro al Levante y sureste. En la España peninsular funcionan 38 trasvases y otros 37 están en consideración.

Los previstos en el PHN, son: Ebro Segura,

DueroEbroCuencas interiores de Cataluña DueroTajoGuadiana

TajoJúcar, embalse de Alarcón, desde aquí tres ramales: Sur, Almería

Segura

Guadalquivir, margen derecha.

En 1998, se publicó el libro blanco del agua en España por el Ministerio de Medio Ambiente, en el que se analizan los recursos y las demandas, los problemas y las propuestas de solución. España necesita una política de agua que considere el ciclo del agua en su conjunto y ha de ser formulada desde la perspectiva de la sostenibilidad del medio ambiente. Es necesario también controlar los vertidos a los ríos, recuperar la riqueza medioambiental de todos los espacios de dominio público hidráulico, cauces y riberas, como elemento sustancial del ciclo del agua, generalizar la depuración integral y reciclado del agua urbana e industrial, y gestionar el recurso incidiendo en la demanda: ahorro de agua, política de precios, control de fugas en redes de distribución, formación medioambiental, etc.

4. USOS Y PROBLEMÁTICA DEL AGUA EN CASTILLA Y LEÓN.

Castilla León cuenta con la Cuenca más extensa de España, la del Duero, en la reunión de presidentes autonómicos del 12 de enero de 2007 Juan Vicente Herrera pidió que la gestión de la misma pasara a la Comunidad al atravesar esta Cuenca únicamente Castilla y León.

De la cantidad de agua que recibe Castilla y León (unos 50.000 Hm3), sólo una cuarta parte (unos 13.000 Hm3) se convierte en agua de escorrentía, que circula por los cursos fluviales, en su mayor parte de la cuenca hidrográfica del Duero, salvo en los bordes de la región, en donde alimentan cuencas como la del Ebro o la del Tajo. Los aportes máximos corresponden al

Pisuerga (que hace doblar el caudal del Duero), al Esla (el más caudaloso) y al Tormes. De tales aguas se pueden considerar como realmente disponibles, gracias a su regulación mediante embalses, unos 8.000 Hm3 de aguas superficiales, a las que se han de sumar otros 500 Hm3 de aguas subterráneas. De esta forma, si se relaciona con la población, resulta que el agua disponible por habitante y año dobla no sólo a la de la Unión Europea, sino también a la de España.

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No obstante, nuestra región presenta los mismos problemas en relación con los recursos hídricos que el resto de España: la irregularidad en el tiempo (el volumen de agua disponible varía no sólo a lo largo del año, sino también de los diferentes años) y la distribución desigual en el espacio (mientras en los bordes montañosos hay un excedente, se produce un déficit en algunas zonas del interior, hasta el punto de que determinadas localidades padecen todavía hoy problemas de agua para el consumo durante el verano).

Sin embargo, el uso que se realiza del agua no es el más conveniente. De los 8.000 Hm3 de agua embalsados, la mayor proporción -más de dos tercios- se destinan a la producción de energía eléctrica, de la que sólo se consume en tomo a una cuarta parte en la región, sin que haya servido tampoco como factor de localización de la industria en la cercanía a los lugares de producción –“raya” con Portugal–. Así, pues, sólo un tercio del agua embalsada se destina al abastecimiento urbano y al regadío, aunque, debido a la elevada altitud media de la meseta castellano-leonesa, los cultivos de regadío, están limitados por las bajas temperaturas, lo que impide que puedan tener la rentabilidad que se obtiene en otras zonas más cálidas, como Levante o incluso el valle del Ebro.

Estos regadíos proceden en muchas partes de la extracción, mediante pozos, de aguas subterráneas poco profundas.

La cantidad de agua, pues, no es un problema, tanto por su relativa abundancia, como por el escaso uso agrario, industrial y urbano que se hace de ella, dado el limitado desarrollo

económico y demográfico de la región; en cambio, sí resulta problemática su calidad. Las aguas de los ríos, una vez abandonadas las montañas, aparecen frecuentemente

contaminadas por la actividad agraria –abonos, insecticidas, purines–, por la actividad minera del Norte de la Región y por la vida urbana, que apenas depura sus aguas residuales. De esta forma un rasgo distintivo es su eutrofización, una vez que los ríos afluentes y el Duero penetran en la Meseta, con nefastas consecuencias para la calidad y riqueza fluvial.

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El agua en Castilla y León

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