La música,
un grito de
Escrito por Claudia Castaño
Al hablar de música, cantantes, leyendas lo primero que se viene a la mente es un sentimiento de conexión con el cantante, ya sea en sus letras, en sus actitudes, en sus ideales, y hasta por su apariencia. Y es esta conexión de los consumidores asiduos con su ídolo la que ofrece a la economía toda una industria que gira en torno a vender masivamen-te un estilo de vida, una práctica, una moda.
Todos sabemos y todos sentimos que la música es la representación de todos los sentimientos que nos identifican, nos reblandece en lo más íntimo que una melodía sea capaz de describir cada sentimiento, político, amoroso y hasta hostil de cualquier persona en la tierra. Hay canciones que definen una población entera, que habla en nombre de ellos ante todo el mundo; y hay cantantes que se convierten en em-bajadores de causas, personajes en las que una persona del común se ve reflejado como una versión de si mismos capaces de transmitir un mensaje. Hasta aquí podría decirse que es este, el lado mas novelesco de la música, el ideal, lo que esperamos; pero más allá de ésta visión, está la visión de la industria capitalista que debe sostener y mantener estas miradas puestas en un arquetipo de la sociedad.
Personajes como The Beatles, Jim Morrison, Bob Marley, Madonna, son personajes que evocan un tipo de vida completo, con música, ac-titudes, y prendas de vestir que marcan el punto clave en el cual se basan las grandes industrias para producir en cadena todos los detalles que le permitan a las personas acceder fácilmente y sentirse parte de una cultura, condición que desde hace algunos años refleja la impor-tancia que ante tiene para la sociedad el hecho de ‘pertenecer’ a algo.
Empecemos con una generación que marcó todo tipo de nuevas ten-dencias, ideales, y costumbres, se trata de los años 60, 10 años de cambios repentinos, de revoluciones y sublevaciones sobre el orden establecido de las décadas pasadas.
La década empezó con el anuncio del inicio de una etapa de indivi-dualismo, simbolizada con el Twist, un baile que al bailarse sin pareja y con movimientos pélvicos rompía con los esquemas tradicionales, característica que después terminó por remplazar los muy conocidos ‘pasos de baile’ por movimientos mas informales y sentidos que al igual que en la moda dejaron de lado la exageración y el refinamien-to de los años 50. Fue como volver a ser niños, dando prioridad a los instintos y a la perfección de lo imperfecto, por eso las mujeres de-jaron de querer mostrar sus atributos y decidieron mostrar su lado mas infantil, cortando su cabello, dejando de usar tacón aguja y lápiz labial, y volviéndose más delgadas y tratando de agrandar sus ojos con maquillaje para simular los ojos de una niña y cambiando el traje Channel, por la minifalda. El surgimiento de los Beatles, marcó clara-mente esta época, pues cambiaron el concepto de rock cantándole a la pasión y simplemente integraban al amor. Su apariencia algo andró-gina marcó la tendencia de la contracultura.
En la década de los 70, y con el uso de novedosas sustancias aluci-nógenas se proclamo como la época de la paz y el amor libre. Con la guerra de Vietnam se generaron muchas actitudes de rechazo al or-den social, con lo cual el movimientos hippie entro en su mayor furor, desde Woodstock y el sexo libre, pasando por la era disco y su brillo, hasta el New age, la música punk y la música protesta, son las co-rrientes características de una década que lo único que imponía era contradecir y combatir contra el mandato burgués. Para esto, el uso
de accesorios con flores, formas y colores psicodélicos, sandalias en la cultura hippie, y camisetas con ganchos, cabello de punta, y estam-pados anarquistas en la emergente cultura punk, destacaron la irreve-rencia y la oposición.
La moda New age, siguió en tendencia en los 80, principalmente en los hombres pues en esta década el papel de la mujer volvió a dar un giro. Si en los 60 y 70 la moda natural e infantil, en los 80 se tor-na mas madura, es como el crecimiento de utor-na mujer, en la moda y en sus deseos. Ahora la mujer tiene ambiciones, es independiente, la mujer ya no quería mostrar un lado frágil e inocente, ahora es fuerte y trabajadora, exitosa. Aquí entra el lujo, y lo estético prima, y mar-cas como Calvin Klein y Giorgio Armani se desarrollan rápidamente pues representan a la mujer ejecutiva, con un cuerpo entrenado y natural. El volumen en el cabello y la ropa era el emblema, por eso la ropa holgada, con hombreras y los tacones altos imponían al vestirse porque proyectaban una imagen de poder. Esta década también se vio representada por el estereotipo de mujer fuerte, por esto Madonna es el icono perfecto de la mujer en este período.
En los noventa, podemos notar claramente el efecto boomerang en la moda y en los ideales, pues ahora y debido tal vez a una época de crisis para la cual el glamour resultaba demasiado caro, los jóvenes empezaron a cansarse de las exigencias de ser independiente y exito-so, las mujeres agobiadas por tener que demostrar su poder, optaron por conformarse con ser seductoras, y al mismo tiempo entrar en una corriente de antimoda, que entró fuertemente con la llegada del Grun-ge. Éste genero se define según la filosofía de la desesperación y la confusión, y todo lo que implica llevar una batalla interior. Ya no es la preocupación por lo social, sino por la infelicidad y la inconformidad de
cada uno ante el mundo. Las letras y el sonido característicos de este genero son fuertes y desgarrados, lo cual era exactamente represen-tado en la forma de vestir, que se volvió desaliñado y exageradamente natural. La gente estaba cansada de la producción en línea, y de la exageración de los ochenta, tal como sucedió en los sesenta, pero con una tendencia mas neutral, casual y menos homogénea, por lo cual muchas tendencias aun se usan hoy en día, pues ya no es una inclina-ción especifica y presta mas a la imaginainclina-ción e individualidad de cada persona y después de muchos años de modas y estilos, las personas concluyeron que ningún estilo los definía, y no se estaban expresando como en realidad se sentían, y tomaron cosas de cada estilo como se-gún se sintieran. Podemos decir que la década de los 90, fue la ultima época de tendencias y modas especificas, pues a partir de aquí ya no es una mentalidad concreta sino la sumatoria de distintas cosas para hacer de cada persona un ser único e irrepetible.
Ya en la década del dos mil hasta hoy, no podemos decir que haya alguna tendencia de moda o estilo marcando pauta, pues las perso-nas, gracias a la era de las telecomunicaciones crea su propio estilo de acuerdo a sus gustos, pero como ahora ya se encuentras diferentes grupos sociales variados, cada quien se viste, peina y escucha músi-ca de acuerdo a su cultura y creencias. La moda en general se vuelve retrospectiva, jeans con botas campana de los años 60 y 70, platafor-mas, pantalones semi descaderados. También volvieron las mini faldas y vestidos cortos, y en los hombres los pantalones anchos, esto por la influencia muy fuerte de la comercialización del rap y el hip hop, ritmos de los cuales surgieron nuevos géneros musicales como el reg-gaetón y demás música urbana, que generaba unas vestimentas pro-pias, similares a la de los raperos o ‘Gangsters’. Durante esta década también se adoptan modas como la Gotica, Punk, Emo, todas en
tor-no algún genero de música especifico, pero que ya tor-no mueve tantas masas como si fueran una tendencia homogénea, sino que las comu-nidades de cada tipo conviven entre si. Musicalmente se dice que fue una década de pobre producción, pues a pesar de surgir artistas con calidad, no tuvieron mayor trascendencia, y al igual que en la moda, en la música hay elementos que se toman de los géneros clásicos de la música.
Después de analizar década por década, desde las mas recientes y representativas de las modas actuales, podemos darnos cuenta que la música y la moda siempre han tenido una estrecha relación, pues al ser ferviente seguidor de algo, socialmente se torna necesario cum-plir a cabalidad los estándares de la cultura a la cual seguimos, y para cual las industrias se encuentran preparadas para brindarnos la faci-lidad de acceder y ser ya sea un rockero, un hippie, un punk, hasta incluso un ‘reggetonero’ de verdad. Pero cabe resaltar, que gracias al individualismo cada persona puede ahora ser un poco mas autónomo a la hora de elegir su apariencia, e incluso hoy en día la moda se ha simplificado hasta el punto en el que podemos diferenciar los gustos musicales de una persona por un pequeño detalle que tenga en su aspecto y hasta nos tomamos la libertad de juzgarlos, porque tanto la moda, como los ideales, todos ellos representados en la música, no solo definen una persona sino que despiertan pasiones y opiniones que así como pueden unirnos, pueden también separarnos y diferen-ciarnos entre nosotros.