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Los electrodomésticos representan aproximadamente el 40% del consumo doméstico de electricidad

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ARTÍCULOS

ELECTRODOMÉSTICOS CON MUCHA CLASE

La campaña de ayudas para la compra de electrodomésticos de Clase A logra la venta de 3.333 aparatos en tres meses

El respeto al medio ambiente no está reñido con el “cuidado” de nuestros bolsillos. Al contrario, muchas veces realizar un consumo más sostenible nos puede traer también un ahorro económico. Es lo que ocurre con electrodomésticos de Clase A, unos aparatos diseñados para ofrecer las máximas prestaciones pero con el mínimo consumo de agua y energía. En La Rioja se ha desarrollado una campaña para promover el uso de estos aparatos: 60 euros de ayuda por una compra ecoficiente.

La energía resulta fundamental para contribuir al mantenimiento y progreso de la sociedad. Casi todo lo que nos rodea funciona gracias a ella: las industrias, el transporte, la calefacción e iluminación de nuestros hogares, los electrodomésticos... Lo mismo se puede decir del agua que, como todos sabemos, es imprescindible para la vida y para el desarrollo económico.

Pero, ¿significa ésto que podamos hacer uso de estos recursos sin ningún control?. Lamentablemente, la realidad ha puesto de manifiesto que un consumo insostenible de la energía y los recursos naturales pasa factura. La degradación del medio ambiente, el

agotamiento de los recursos naturales, el constante incremento de la temperatura del planeta por el llamado efecto invernadero son sólo algunas de las señales que nos están avisando desde hace años del giro que debemos dar en el consumo de estos recursos.

Los electrodomésticos representan aproximadamente el 40% del consumo doméstico de electricidad

Muchas veces tenemos la sensación de que nuestra aportación como ciudadanos a la consecución de un desarrollo más sostenible es insignificante. Pero la realidad es bien diferente. De hecho, según datos del Instituto de Diversificación y Ahorro Energético (IDAE), de las familias depende en la actualidad cerca del 26% del consumo final energético de nuestro país. Concretamente, cada hogar gasta una media de 1.200 euros anuales en energía, lo que se traduce en una emisión a la atmósfera de unas 4,6 toneladas de CO2, principal gas causante del efecto invernadero. Nuestra demanda per cápita de agua, por su parte, ronda los 1.000 m3 anuales, una de las más altas de la Unión Europea.

Queda claro, por tanto, que debemos modificar nuestros patrones de consumo y comenzar a consumir de manera más ecoeficiente y responsable. En definitiva, que debemos hacer del ahorro nuestra consigna.

Parece difícil, pero la verdad es que existen multitud de soluciones muy sencillas que, aplicadas a nuestra vida cotidiana, supondrían un gran ahorro anual de agua, de energía... y de dinero. Un respiro para el medio ambiente y, también, para nuestros bolsillos. Electrodomésticos más ecoeficientes

En algo tan cotidiano como los electrodomésticos puede residir la clave de convertir nuestros hogares en espacios más sostenibles y más económicos. Estas maravillas mecánicas que trabajan sin cesar, día y noche, para hacer nuestras vidas más fáciles representan prácticamente un 40% del consumo

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doméstico de electricidad y una parte sustancial de la factura de agua y de residuos, sin olvidar las emisiones de gases que debilitan la capa de ozono.

Dentro de los electrodomésticos, el frigorífico se lleva la palma en gasto de energía, por el simple hecho de que se pasa la vida encendido. De hecho, las neveras y congeladores son responsables de una tercera parte de la factura de electricidad doméstica (sin tener en cuenta la calefacción). De forma similar, lavadoras y lavavajillas son grandes consumidores porque necesitan mucha energía para calentar el agua y hacer funcionar el motor.

Pero no todos los electrodomésticos son iguales y, precisamente, una de las mejores maneras de ayudar al medio ambiente y, al mismo tiempo, hacerle un favor a nuestra economía a medio y a largo plazo es apostar por los electrodomésticos de bajo consumo y alta eficiencia energética.

Etiqueta energética

En 1989 la Comisión Europea, a raíz de la creciente preocupación de los ciudadanos por la reducción de emisiones de CO2 a la atmósfera, estableció a través de una Directiva un sistema de etiquetas energéticas para proporcionar a los consumidores una mayor información sobre el consumo energético de los electrodomésticos existentes en el mercado.

Cinco años más tarde se traspuso a España esta Directiva que exige el etiquetado de frigoríficos, congeladores, lavadoras, secadoras, lavavajillas y lámparas de uso doméstico.

En función de su consumo energético, cada aparato se clasifica dentro de las siete clases energéticas existentes que van desde la letra A (para el aparato más eficiente de su clase) hasta la letra G (para el aparato menos eficiente). El cálculo para situar a cada uno en su sitio parte de comparativas que se hicieron en Europa en 1993. Se midió el consumo anual de frigoríficos, lavadoras, etc. y al consumo medio de los aparatos analizados se le asignó el punto intermedio entre las letras D y E. A partir de ese punto o valor medio se calcularon los demás: un electrodoméstico de clase A, por ejemplo,

consume sólo el 55% que uno de tipo medio, o incluso menos; el de clase B consume entre un 55 y un 75%, y así sucesivamente.

El mayor precio de un electrodoméstico de Clase A se amortiza en pocos años por su menor consumo de energía

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Gracias a esta clasificación, los consumidores podemos comparar electrodomésticos del mismo tipo. Además, cada etiqueta viene acompañada de una tira donde, junto a los valores específicos de consumo, se incluyen otros conceptos de gran interés como la capacidad de carga, el nivel de ruido que emiten, el consumo de agua por litros, la eficacia de lavado... Con todo esto, la apuesta por los electrodomésticos de Clase A es, hoy por hoy, la opción más inteligente para preservar el medio ambiente y, a la vez, nuestra economía. Las razones que inclinan la balanza hacia estos aparatos de alta calificación energética son muchas. Por un lado, los aparatos de Clase A carecen de sustancias tipo CFCs (clorofluorocarburos) y HCFCs (hidroclorofluorocarburos) que agotan la capa de ozono y favorecen el efecto invernadero. Además, son de fácil montaje y desmontaje, ofrecen garantía de alto rendimiento, hacen menos ruido, disponen de ciclos de lavado economizadores de energía, permiten reducir la factura del agua hasta un 40% y consiguen un notable ahorro de electricidad: un 50% en el caso de las lavadoras, entre el 30 y el 40% en los lavavajillas y hasta un 60% en frigoríficos, congeladores y arcones. Con todos estos datos, pese a ser más caros inicialmente, los aparatos de Clase A resultan, al final, más económicos. Si cuando vamos a comprar un coche preguntamos por su consumo porque al cabo de unos años, que gaste un litro de gasolina más o menos nos supone mucho dinero, ¿por qué no hacer lo mismo con los electrodomésticos?. La diferencia inicial de precio entre un aparato de bajo consumo y uno normal se amortiza entre tres y cinco años gracias a su menor gasto energético, y como la vida útil de estos electrodomésticos eficientes se puede alargar por encima de los doce años, la compra resulta más que rentable.

60 euros de ayuda

Así de sencillo: tu ahorras y el medio ambiente gana. Este es precisamente uno de los eslogan de la campaña que se ha desarrollado en La Rioja para dar a conocer al consumidor final estos aparatos y animar a los riojanos a que sustituyan progresivamente su actual flota de electrodomésticos de línea blanca por otros de máxima eficiencia energética. Para ello, a todas las ventajas que ofrecen los

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electrodomésticos de Clase A, la campaña ha añadido una más: una ayuda de 60 euros que ha recibido cada riojano por la compra de una lavadora, un lavavajillas, un frigorífico o un congelador de esta clase.

La campaña, que comenzó el pasado 15 de abril y finalizó el 26 de julio, ha tenido una excelente acogida entre los consumidores riojanos. En esos tres meses se vendieron un total de 3.333 electrodomésticos eficientes o de línea blanca. El electrodoméstico más demandado por los compradores riojanos fue la lavadora cuyas ventas, 1.684 unidades, representaron algo más del 50% del total. A ésta le han seguido, por este orden, lavavajillas y frigoríficos.

Sólamente estos tres aparatos representaron el 87,6% de la totalidad de las ventas de la campaña. En último lugar se situaron combis, congeladores y arcones con 376, 33 y 3 unidades vendidas respectivamente.

La reducción de los consumos de energía y agua fue la principal razón que alegaron 7 de cada 10 consumidores riojanos para elegir los electrodomésticos de Clase A, lo que demuestra la creciente conciencia ecológica de la población y también la eficacia de la campaña de sensibilización sobre la eficiencia energética.

Estos datos se desprenden de los cuestionarios que se realizaron a los compradores en los distintos puntos de venta. Junto al menor consumo de energía y agua, otro de los motivos que más ha inclinado a la gente a comprar electrodomésticos de Clase A es la ausencia de gases destructores de la capa de ozono en estos aparatos.

Entre las razones apuntadas también están la ayuda de 60 euros facilitada durante la campaña, la calidad del producto, sus resultados a largo plazo, sus mejores prestaciones o, simplemente, razones de necesidad, por aumento de equipamiento o deterioro de los antiguos aparatos.

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La campaña ha pretendido concienciarnos sobre la importancia del ahorro energético en el hogar

La campaña ha contado con la colaboración de 163 establecimientos comerciales riojanos que decidieron participar en esta iniciativa, un 62% del total. Las ventas se repartieron de forma equitativa con relación a la población de la capital, Logroño, y el resto de municipios riojanos. Así, en Logroño se concentraron las ventas de 1.695 electrodomésticos de bajo consumo, casi el 51% del total. El resto se repartieron entre alrededor de 40 municipios riojanos destacando las ventas de Calahorra, Haro y Arnedo. Por establecimientos, ha habido un predominio absoluto de ventas en pequeños y medianos comercios (el 95% del total) respecto a las grandes superficies.

La etiqueta ecológica

Además de la energética, existe otra etiqueta denominada etiqueta ecológica europea que está representada por una flor. A diferencia de la etiqueta energética, esta etiqueta no es obligatoria sino que el fabricante la solicita de manera voluntaria. Así, la ecoetiqueta es un sistema voluntario de calificación ambiental que identifica y certifica de forma oficial que ciertos productos o servicios, dentro de una categoría determinada, han sido fabricados con el menor perjuicio posible para el medio ambiente.

La Unión Europea creó, en el año 1992, el sistema voluntario de etiqueta ecológica para garantizar a los consumidores la corrección ambiental tanto de los productos como de los servicios, con independencia de las afirmaciones publicitarias. La etiqueta ecológica representa haber cumplido unos criterios ambientales selectivos, transparentes y con bastante información científica para que los consumidores y usuarios puedan escoger aquellos productos o servicios que la incorporen. El consumo eficiente de energía es uno de ellos, pero además se analizan otros muchos factores como el uso de materias primas, la reciclabilidad de los materiales que lo componen, el consumo de agua, la contaminación acústica, las emisiones a la atmósfera, la generación de residuos, etc. Además, las ecoetiquetas también incorporan criterios de aptitud para el uso, lo que garantiza que su calidad sea igual o superior a la competencia. Con su elección, los consumidores se aseguran escoger las opciones que reducen los efectos ambientales adversos y contribuyen al uso eficaz de los recursos.

El ámbito de aplicación de la etiqueta ecológica se extiende a todo tipo de productos excepto los alimentos, bebidas, productos farmacéuticos y determinados dispositivos médicos, sustancias o preparados clasificados como peligrosos, así como todos aquellos productos fabricados mediante métodos que puedan perjudicar de modo significativo al hombre y/o al medio ambiente.

La ecoetiqueta la puede solicitar de manera voluntaria cualquier fabricante, importador y prestador de servicios. También la pueden solicitar los comerciantes y detallistas siempre que los productos que pongan en el mercado tengan su propio nombre comercial.

Guía para un uso ecológico de los electrodomésticos Lavadora...

• Aprovecha todo lo que puedas la capacidad de la lavadora y procura que trabaje siempre a carga completa.

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• Existen en el mercado lavadoras con programas de media carga, que reducen notablemente el consumo de energía.

• Lava siempre que puedas con agua fría o a baja temperatura. • Limita el uso del prelavado a las prendas muy sucias.

• Limpia regularmente el filtro de la lavadora: funcionará mejor y ahorrará energía.

• Si tienes contratada tarifa nocturna, procura poner la lavadora y el mayor número posible de electrodomésticos en horas de descuentos.

• Las lavadoras con sonda de agua, que miden la suciedad del agua y no la cambian hasta que es necesario, reducen considerablemente el consumo de agua y de energía.

Frigoríficos y congeladores

• Coloca el frigorífico, arcón o congelador en un lugar alejado de posibles fuentes de calor: radiación solar, horno, etc.

• Deja que los alimentos calientes se enfríen completamente antes de colocarlos en el frigorífico.

• Mantén la parte trasera del aparato limpia y ventilada. Instalados en malas condiciones consumen hasta un 15% más.

• No abras la puerta del aparato inútilmente. Unos segundos bastan para perder buena parte del frío acumulado.

• Descongélalo a menudo.

• Regula la temperatura según las instrucciones del fabricante. Un grado centígrado de más o de menos puede suponer hasta un 5% de variación en el consumo.

• Comprueba que las gomas de las puertas están en buenas condiciones y hacen un buen cierre. Así evitarás pérdidas de frío.

Lavavajillas

• Si tienes que aclarar los platos antes de meterlos en el lavavajillas, utiliza agua fría. • Elige el tamaño del lavavajillas en función de tus necesidades.

• No pongas en marcha el lavaplatos hasta que no esté completamente lleno. Pero no lo cargues en exceso ni superpongas piezas. Probablemente tendrías que volverlas a lavar, provocando más consumo de energía.

• Elige el programa más económico: limita el consumo de agua y calienta a una temperatura adecuada (50ªC).

Referencias

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