CA0720
CONDUCTAS ANTISOCIALES Y ACTITUDES ANTISOCIALES
Criminología
Bloque 5
El presente material recopila una serie de definiciones, explicaciones y ejemplos prácticos de autores especializados que te ayudarán a comprender los temas principales de este bloque.
Las marcas empleadas en la antología son única y exclusivamente de carácter educativo y de investigación, sin fines lucrativos ni comerciales.
6. Conductas criminales
Antes de comenzar con el desarrollo de este bloque, es conveniente precisar que el término “conducta”
tiene una gran variedad de acepciones, de acuerdo con la perspectiva con que se trate. A continuación, se definirá con base en el derecho penal, la psicología y la criminología.
En materia penal, la conducta consiste en la capacidad del sujeto de prever las consecuencias de su comportamiento (con cierta limitación), y de conducir el proceso causal del mismo, de acuerdo con un plan encaminado a alcanzar una meta. En este sentido, se incluyen todas las formas de actuar que tengan relevancia para el derecho penal, como las conductas dolosas o culposas, las activas y las omisiones.
La conducta humana (o el ejercicio de la actividad final) se entiende como la manifestación de voluntad que gobierna el proceso causal para crear, modificar o extinguir situaciones jurídicas. Por lo general, dicho ejercicio de la actividad final sucede en tres momentos: se inicia con la anticipación mental del destino pretendido, continúa cuando se escogen los medios necesarios para conseguir la meta y termina con la realización de la voluntad de la acción en el mundo fáctico (Núñez, 2002, p. 257).
Desde el punto de vista psicológico, Consuegra (2010) define a la conducta de la siguiente manera:
Reacción global del sujeto frente a las diferentes situaciones. Toda conducta es una comunicación, que a su vez no puede sino provocar una respuesta, que consiste en otra conducta-comunicación/respuesta o acto observable o mensurable. Se define de manera amplia para incluir cogniciones, reacciones psicofisiológi- cas y sentimientos que no pueden observarse directamente, pero que se definen en términos que pueden medirse mediante diversas estrategias de evaluación (p. 53).
Finalmente, desde el punto de vista criminológico, la conducta es observable y permite valorar el estado de adaptación del individuo al ambiente social, el buen o mal funcionamiento del cerebro humano en forma directa, así como el estado mental del individuo (Díaz, 2013, p.43).
Conductas antisociales y actitudes antisociales
6.1. Conducta criminal
En el bloque anterior se presentaron los distintos tipos de sujetos y los cuatro tipos de conductas de interés para la criminología: social, asocial, parasocial y antisocial. De acuerdo con Rodríguez (2011), esta última va en contra del bien común, atenta contra la estructura básica de la sociedad, sus valores fundamentales y normas de convivencia; a pesar de que esta conducta se suele asociar con la psicopatía, se debe distinguir de la conducta delictiva.
Para Díaz (2013), la conducta delictiva se presenta en el individuo que conoce las normas y decide infrin- girlas, mientras que la conducta antisocial es todo aquel comportamiento humano que va en contra del bien común y destruye los valores y normas fundamentales de la sociedad. Un ejemplo de esta conducta es la privación de la vida o de la libertad a un semejante, pues es una conducta indeseable que daña no sólo a la víctima, sino también a la familia y a la sociedad (p. 44).
6.2. Carreras delictivas
Considerando los factores y causas criminógenas, las conductas antisociales tienden a surgir en la ado- lescencia. Según Gutiérrez (2016a), la adolescencia es la etapa de la vida que va de los 12 a 17 años de edad, en la que se aprecian cambios físicos, psicológicos y sociales. Las conductas antisociales se pueden desarrollar hasta convertirse en delitos de diferente índole, que afectan diversos bienes jurídicos tutelados.
Como ya mencionamos, el objetivo de la criminología es la prevención del delito, por lo que es importante definir un concepto fundamental: la reincidencia. Núñez (2002) lo define como la “situación penal en que incurre el delincuente que, habiendo sido juzgado y condenado en sentencia firma por un delito, comete otro u otros delitos” (p. 849). Según el tipo de delitos que cometa, la doctrina penal clasifica la reincidencia de la siguiente manera:
Genérica. Si los delitos cometidos después son diferentes a los que ya había cometido un sujeto y por los que había sido sentenciado y condenado con autoridad de cosa juzgada.
Específica. Si el delito en que se incurre nuevamente es análogo o igual al antes cometido.
Debido a la mala clasificación que se hace de los delincuentes en los centros penitenciarios, existe una contaminación constante entre los internos, ya que las personas que cometieron un robo pueden convivir con otras que cometieron un homicidio o secuestro, por lo que podrían cometer delitos de mayor impacto social, una vez que salgan de prisión.
6.3. Factores de riesgo y protección
De acuerdo con Díaz (2013), los factores de riesgo infantil y juvenil se clasifican en cuatro categorías:
físicos, deformantes familiares, psicológicos y psiquiátricos y por último sociales.
Cuadro 1. Clasificación de los factores de riesgo infantil y juvenil
Factores Clasificación
Físicos
Congénitos o hereditarios
Los menores que presentan trastornos congénitos o hereditarios desarrollan otras enfermedades y alteraciones.
La sífilis congénita produce oligofrenia profunda, inestabilidad mental, epilepsia y deformación de carácter.
El alcoholismo de los padres afecta la estabilidad emocional, la inteligencia y la voluntad.
Los niños con tuberculosis pueden presentar anomalías nerviosas, emotividad e impulsividad.
Familia, herencia y adposición
La cantidad de delincuentes con ambos padres criminales es mayor a la de aquellos que tienen sólo un padre criminal. Por su parte, los delincuentes con antecedentes criminales (en parientes) son el doble de aquellos sin antecedentes.
Embarazo Enfermedades infecciosas, intoxicaciones por alcoholismo, insuficiencia alimentaria de la madre, traumas psíquicos (angustias, preocupaciones, etcétera).
Etapa postnatal
Hiperfunción de la hipófisis en asesinos
Hipertiroidismo en homicidios violentos y pasionales
Disfunción de la hipófisis en ladrones
Disfunción gonádica en delincuentes sexuales Anomalías físicas
y funcionales
Impiden al menor estudiar o trabajar adecuadamente, lo que produce un atraso escolar con todas sus consecuencias; el niño puede desarrollar complejos de inferioridad y resentimiento contra la sociedad.
Defectos físicos Labio leporino, estrabismo, deformidades congénitas, deformaciones de fonación, obesidad, cicatrices poco estéticas.
Fisiología
Crisis puberal que se caracteriza por profundas modificaciones al sistema nervioso central; a nivel endócrino provoca desequilibrio, anomalías instintivas y afectivas, inestabilidad humoral y exuberancias eróticas.
Desnutrición Una madre malnutrida procrea niños predispuestos a sufrir desventajas individuales y sociales.
Farmacodependencia y toxicomanías
Son conocidos los efectos del alcohol como factor causal del delito, pues acentúa los impulsos delictivos preexistentes y debilita la capacidad inhibitoria.
Deformantes familiares
Alcoholismo En el hogar donde impera esta condición puede observarse miseria, brutalidad, groserías, maltratos, inestabilidad profesional y familiar, pereza, inmoralidad sexual, delincuencia y prisión.
Promiscuidad Carencia total de valores, pulcritud, respeto al hogar y a los integrantes de la familia; práctica de relaciones sexuales con varias parejas o grupos sexuales.
Familias numerosas Las condiciones de vivienda son deficientes e insalubres e imperan la violencia y la pobreza.
Ignorancia La falta de preparación de los padres influye en el desarrollo de los niños.
Maltrato físico Es común en menores de edad, principalmente en niños.
Psicológicos psiquiátricosy
Deficiencia mental
Un niño que padece deficiencia mental está en una situación de absoluta inferioridad y es más susceptible a sufrir actitudes familiares y sociales de sobreprotección, agresión, desacuerdo familiar, severidad, rechazo, falta de algunos de los padres, abandono intrafamiliar y abandono material.
Alteraciones del humor
Estados de ansiedad: una sensación desagradable ante las expectativas de algún daño.
Angustia: miedo infundado.
Fobias: miedo específico.
Histeria: una persona es propensa a presentar problemas de conductas y actitudes dañinas como la mentira, las fugas o las reacciones emotivas exageradas.
Personalidad psicopática
En los menores hay síntomas característicos como los hurtos, la incorregibilidad, las fugas del salón de clases y del hogar, las malas compañías, las riñas y pleitos frecuentes, así como la agresión física.
Desviaciones
sexuales Como el fetichismo y voyerismo.
Epilepsia
El menor epiléptico es agresivo, envidioso, mentiroso, en ocasiones es tímido y silencioso, a veces se muestra ansioso y angustiado, riñe por cualquier motivo y la susceptibilidad lo hace estar en continuo estado de alerta.
Sociales
Escolaridad Es bajo el porcentaje de personas con estudios medios superiores.
Por lo general, la instrucción se queda en el nivel básico.
Medio
socioeconómico, clase social y zonas
La posición socioeconómica funciona como un factor que predispone, pero no determina. No obstante, la clase socioeconómica baja tiene mayores problemas de hostilidad, que suele manifestarse en forma sociopática.
Trabajo La crisis económica y el desempleo crean situaciones como la mendicidad, la prostitución o el crimen.
Niños de la calle Mayor susceptibilidad al abandono, abuso sexual, explotación en trabajos forzados y maltrato físico y psicológico.
Diversiones y medios de difusión
Al entrar a los hogares, los medios de comunicación masiva tienen una influencia tanto positiva como negativa, y producen efectos sociales, culturales y educativos.
Elaborado a partir de Díaz (2013).
6.4. Evolución de la delincuencia juvenil adulta
La ontogénesis se refiere a los procesos que sufren los seres vivos desde la fecundación hasta su ple- nitud y madurez. La ontogenia es la historia del cambio estructural de una unidad, sin que ésta pierda su organización. El cambio puede ser continuo o desencadenarse por las interacciones provenientes del medio donde se encuentre, incluso puede ser el resultado de su dinámica interna (Gutiérrez, 2016c).
Es de suma importancia definir dos elementos que tienden a estar presentes en los delincuentes juve- niles y que pueden seguir desarrollándose hasta la vida adulta e influyen en su conducta antisocial: la agresividad y la violencia. De acuerdo con Gutiérrez (2016c), la agresividad es una tendencia a actuar o a responder de forma violenta. Este concepto se relaciona con la propensión a atacar y también se utiliza para referirse al brío, la pujanza y la decisión para emprender algo y enfrentar sus dificultades.
Por su parte, la violencia es todo acto u omisión (única o repetida), que ocasiona daños, lesiones, inca- pacidad e incluso la muerte. Existen varios tipos de violencia, pero ésta consiste en una manifestación de abuso de poder o autoridad, encaminada al dominio, control, sometimiento, castigo o explotación (Gutiérrez, 2016c).
6.5. Explicaciones criminológicas
Según Kliksberg (citado por Gutiérrez, 2016a), las causas principales de la delincuencia entre los niños y adolescentes son:
1. La exclusión laboral de los jóvenes, ya que 25% de los jóvenes latinoamericanos se encuentran fuera del sistema educativo o del mercado del trabajo.
2. La exclusión educativa. Los niños de familias con escasos recursos se ven obligados a trabajar desde temprana edad, lo que ocasiona que abandonen sus estudios. Sólo el 50% de los jóvenes latinoamericanos termina la secundaria, a diferencia del 85% de los países miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).
3. Desarticulación de las familias. Si la familia está articulada y opera como tal, genera una educación anti delitos; por tal razón se considera un instrumento fundamental de socialización positiva.
A continuación, se describen algunas teorías que tratan de explicar la conducta antisocial y psicopática:
Cuadro 2. Teorías sobre la conducta criminal
Teoría Sustento
Genética
Hay mayor registro de criminalidad en los padres biológicos que en adoptantes, por lo que es más común que influyan los parientes de primer grado. También se han analizado gemelos monocigóticos para determinar la relación de la herencia con la conducta antisocial.
Anormalidades del sistema nervioso central
En los psicópatas se manifiesta un mayor índice de anormalidades electroencefalográficas, ondas cerebrales lentas con picos positivos, con localización en el lóbulo temporal.
Las ondas lentas indican una disfunción en los mecanismos inhibitorios, lo que explicaría la carencia de culpabilidad y ansiedad. Los picos positivos (explosiones de actividad) reflejan una disfunción del sistema límbico, lo que explicaría problemas en la socialización y el autocontrol del psicópata.
Teoría psicoanalítica
En los psicópatas, la ausencia de culpa y la trasgresión frecuente de normas morales son resultado de un desarrollo deficiente del súper yo.
El patrón de conducta antisocial de los psicópatas es resultado de una identificación inadecuada con sus padres, por rechazo, frustración y un trato inconsistente en la infancia.
Teoría familiar y de socialización
Se consideran los siguientes factores: supervisión y compromiso paterno deficientes (rechazo o privación de uno o ambos padres), separación paterna (abandono, separación o divorcio), modelamiento de los rasgos sicopáticos por un padre de tendencias antisociales, disfuncionalidad familiar, violencia intrafamiliar, promiscuidad, alcoholismo y abuso de sustancias psicoactivas.
Teoría social
Considera el influjo de los siguientes aspectos: características de la sociedad industrial, contradicciones sociales, competitividad, consumismo compulsivo, corrupción en las instituciones de control social, reforzamiento de las conductas orgiásticas por los medios de comunicación, aprendizaje de la cultura de la calle (que refuerza la aventura, el riesgo y el peligro), contacto con instituciones de control social, reformatorios y cárceles.
Anormalidades en el sistema nervioso autónomo (SNA)
Las anormalidades del SNA determinan que los psicópatas sean menos susceptibles a la angustia, lo cual explica que no aprendan de la experiencia (déficit en el aprendizaje de evitación por castigo). Además, las anormalidades del SNA los mantienen subexcitados, lo que se relaciona con su búsqueda de excitación y emociones.
Disfunción del lóbulo frontal
En los psicópatas, la disfunción del lóbulo frontal determina déficits específicos en los procesos cognitivos; esto se relaciona con su tendencia a persistir, es decir, su incapacidad para suprimir, modificar o eliminar respuestas que han dejado de ser adaptativas.
Elaborado a partir de Gutiérrez (2016b)
Por otra parte, también existen diversos modelos que explican el delito, a partir de diversos elementos sociales (Soria y Sáiz, 2006).
Cuadro 3. Modelos explicativos del delito
Modelo explicativo Sustento
Patológico social
Las personas o las situaciones se convertían en problemas sociales cuando interferían con el funcionamiento normal de la sociedad orgánica, esa interferencia constituía una enfermedad o patología.
Así, para los patólogos sociales, los obstáculos para el proceso social se situaban tanto en los desajustes de tipo individual como en el mal funcionamiento institucional.
Desorganización social
Considera tres características sociales: la migración, la industrialización y la urbanización, las cuales crearon toda una serie de condiciones indeseables en la vida de las grandes ciudades norteamericanas. Los resultados de dichas condiciones siguen presentes en la actualidad y causan grandes problemas sociales: delincuencia, drogadicción, alcoholismo, enfermedad mental, etcétera.
Etiquetado social
Como la ley se aplica sobre las clases sociales más desposeídas, esto provoca la atribución de etiquetas sociales a dichas personas y genera un estigma social. Esta concepción se ha situado dentro del paradigma teórico del interaccionalismo simbólico, pues se centra en determinar cómo las personas definen las situaciones; por lo tanto, se trata de una percepción subjetiva de cómo se estructura el orden social.
Conflicto de valores
Desde este enfoque, el delito se convierte en un conflicto de valores.
Los integrantes de esta corriente estaban convencidos de la existencia de estructuras ”defectuosas” en nuestra sociedad, y algunos de ellos propugnaron la necesidad de realizar cambios fundamentales.
Desviación social
Anomia social: proceso por el cual las situaciones de vacío o de carencia de normas en una sociedad provocan la aparición de un conjunto de comportamientos desviados entre sus miembros.
Asociación diferencial: considera la conducta desviada como parte natural de la vida social.
De la burocracia
Una organización burocrática es un instrumento privilegiado que ha modelado la política, la economía y las tecnologías modernas. Su creador, Weber, establece que la administración burocrática significa un ejercicio de control basado en el conocimiento técnico, por lo que es racional.
Elaborado a partir de Soria y Sáiz (2006).
7. Actitudes antisociales
El objeto de estudio de la criminología son las conductas antisociales, por lo que debemos hacer una clara distinción entre conducta antisocial y delito.
Conducta antisocial es todo aquel comportamiento humano que va en contra del bien común, aquí me refiero a un concepto de bien común en su estricta acepción tomista, es decir, aquél que siendo bien de cada uno de los miembros de la comunidad, es al mismo tiempo bien de todos, mientras que delito es la acción u omisión que castigan las leyes penales, es la conducta definida por la ley (Rodríguez, 2011, p. 23).
Por su parte, el delito se define de la siguiente manera:
Acto u omisión que sancionan las leyes penales. Acción punible entendida como el conjunto de los presu- puestos de la pena. Infracción culpable de la norma penal. Su concepto ha variado en el tiempo, según la doctrina y las legislaciones. Sin embargo, en términos generales, se le reconocen las siguientes caracterís- ticas, partiendo de su definición más común.
Delito es la acción típica, antijurídica y culpable; de esto se deduce: es una acción penal humana; lo que no es acción no interesa al derecho penal. Típica, porque la acción tiene que concordar con lo descrito en la norma penal. Antijurídica, porque la acción penal debe oponerse al orden jurídico penal vigente y no estar justificada por una causa de exclusión del injusto. Culpable, porque puede reprocharse al agente, intencio- nado o negligente, del delito cometido, dada la relación de causalidad existente entre el agente y su acción (Núñez, 2002, p. 317).
Por lo tanto, el delito consiste en toda conducta contraria a la justicia y a la utilidad social, que se opone a las prescripciones señaladas por la ley penal y está sujeta a una sanción corporal, pecuniaria, patrimonial o una variedad de éstas (Núñez, 2002, p. 317).
7.1. Identificar las actitudes antisociales
Desde la perspectiva psicológica, la actitud se define de la forma siguiente:
Tendencia o predisposición relativamente duradera para evaluar de un determinado modo a una persona, suceso o situación a partir de los significados que se les da y a actuar en consonancia con esta evaluación.
Comprende una orientación social en términos de una respuesta favorable o desfavorable que se manifies- tan a través de contenidos cognoscitivos, afectivos y de comportamiento comunicables de manera verbal o no verbal (Consuegra, 2010, p. 3).
7.1.1. Actitudes antisociales
A continuación, se presenta la clasificación de sujetos antisociales, propuesta por Rodríguez (2011), que considera los factores causales internos y externos:
Cuadro 4. Sujetos antisociales
Tipo de sujeto Características
Exocriminal puro Es un tipo puramente teórico, pues, aunque alguien lograra cometer un delito por factores causales que sean completamente externos, en el examen clínico se advertiría la presencia de factores internos.
Exocriminal preponderante
Son aquellos a los que el medio lleva a delinquir, como cuando roba un indigente. En este tipo se encuentran también los delincuentes ocasionales, que aprovechan la oportunidad única para realizar el delito.
Exoendocriminal
El medio envuelve al criminal, quien carece de fuerza para eludirlo, pues cuenta con suficientes factores endógenos como para adaptarse al ambiente criminógeno. Éste es el caso de los delincuentes habituales.
Endoexocriminal
La participación de los factores internos es mayor, mientras que su dependencia al medio es menor. Un ejemplo de este criminal es el delincuente pasional, en el que el factor psicológico supera al social.
Endocriminal preponderante
Los factores internos dominan su personalidad y lo impulsan a delinquir. Estos sujetos no esperan la oportunidad para infringir la ley, sino que la buscan; un ejemplo puede ser el criminal psicopático.
Endocriminal puro No existe en el criminal factores externos. Se trata de sujetos fuera de la realidad, es decir, enfermos mentales. Estas personalidades psicóticas son inimputables.
Elaborado a partir de Rodríguez (2011).
Consuegra, N. (2010). Diccionario de Psicología. Colombia: Ecoe Ediciones. Recuperado d
Díaz, G. (2013). Prevención de la criminalidad infantil y juvenil. México: Trillas.
Gutiérrez, F. (2016a). Adolescencia y posmodernidad. Diplomado en Psicología Criminal. México: Colegio Mexicano de Criminólogos, Criminalistas y Expertos en Ciencias Forenses.
Gutiérrez, F. (2016b). Antisocial y psicópata 2015. Diplomado en Psicología Criminal. México: Colegio Mexicano de Criminólogos, Criminalistas y Expertos en Ciencias Forenses.
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Colegio Mexicano de Criminólogos, Criminalistas y Expertos en Ciencias Forenses.
Núñez Martínez, Á. (2002). Nuevo Diccionario de Derecho Penal. México: Editorial Librería Malej.
Rodríguez, L. (2011). Criminología. México: Porrúa.
Soria, M., y Sáiz, D. (2006). Psicología criminal. México: Pearson.