LA LEY ACTUALIZADA “El Corazón”
M
alaquías, por Palabra de Dios, nos dice:“Acordaos de la ley de Moisés mi siervo; al cual encargué en Horeb ordenanzas y leyes para todo Israel” (Malaquías 4:4)
Si el Profeta Malaquías, hablándonos de los días finales nos dice que nos recordemos de la Ley de Moisés, entonces debemos recordar la Ley de Moisés. Pero nosotros estando viviendo en este tiempo moderno y sabiendo que en el plan de Dios hay cambios de edades y de dispensaciones, y que hay que estar al día con el plan de Dios, y vivir el día que le ha tocado vivir a uno; entonces tenemos que comprender que al recordar la ley de Moisés, tenemos que traerla a nuestro tiempo y darle la aplicación correspondiente a nuestro tiempo del Siglo XX. En palabras más claras, tenemos que estar actualizados con la Ley de Moisés, y la ley estar actualizada para nosotros.
Ahora. ¿de qué nos vale a nosotros conocer la Ley de Moisés, y aun conocerla actualizada, y no saber qué vamos a hacer con ella? Por lo tanto, como introducción debemos nosotros saber lo que vamos a hacer y cómo vamos a actuar con esa ley. Ya sabemos que será la Ley de Moisés, pero tenemos que recordar que será actualizada.
Cuando una cosa es actualizada, entonces eso puede funcionar para ese tiempo; de otra manera no puede funcionar.
Así que tenemos que entender estas cosas, porque todo lo del Antiguo Testamento, toda la ley y los estatutos, preceptos que Dios le dio, ordenanzas que Dios le dio al pueblo de Israel a través de Moisés, tenemos que traerlo a nuestro tiempo.
Malaquías nos dice:
“Acordaos de la Ley de Moisés mi siervo.”
Si Él dice eso y está hablando para nuestro tiempo, no podemos estar desapercibidos en este tiempo, tenemos entonces que hacer un recordatorio de la Ley de Moisés, de las leyes y ordenanzas que Dios le dio para todo Israel.
Y sabiendo nosotros que así como Israel fue el Israel literal, hay un Israel espiritual.
Entonces así como el Israel literal recibió la Ley y ordenanzas de Moisés, el siervo de Dios, el Israel espiritual recibirá las leyes y ordenanzas divinas, las cuales serán las mismas leyes de Moisés pero actualizadas.
Otro párrafo
Ahora, sigan ustedes la secuencia de la actualización de las cosas de Dios.
Muchas personas piensan en Dios como en un Dios de la antigüedad, que no lo pueden traer al presente, y siempre están hablando de Dios, “de que Dios hizo, de que Dios hizo,” eso es que no pueden actualizar a Dios, porque miran para atrás y ven lo grande que fue Dios en el pasado, ven las maravillas que Dios hizo en el pasado, y luego miran para el futuro y ven lo que Dios va a hacer; pero no pueden ver a Dios actualizado haciendo las mismas cosas que Él hizo en el pasado; no pueden ver las obras de Dios del pasado actualizadas en el presente.
Y por no poderlas ver, por eso pierden la gran bendición que hay de parte de Dios para ellos.
Todo el mundo desea ver a Dios, pero hay que ver a Dios actualizado, porque si usted lee la Biblia, usted encontrará ahí a Dios en la historia bíblica. PERO USTED ADEMÁS DE ESO TIENE QUE DESEAR VER A DIOS EN EL PRESENTE; porque de nada a usted le vale conocer el pasado, si no puede traer el pasado al presente en una forma actualizada.
¿De qué le vale a usted saber que Dios envió a Elías en el pasado, si no puede saber que Dios lo ha prometido para el presente y no puede entonces desear que Dios lo traiga en el presente en una forma actualizada, que sea un hombre contemporáneo de nuestro siglo?
Si lo enviara en este tiempo exactamente igual como vino la primera vez, vendría hablando el idioma que él habló allá en el pasado; y usted no lo entendería. Es más, fue para aquella gente en la forma que él hablaba y no le entendieron bien. ¿Cómo lo van a entender en este siglo si viene hablando en el idioma que vino hablando en la primera ocasión?
Pero Elías no tiene barreras, en la primera ocasión y en la segunda vino hablando el idioma que se hablaba en aquellos días y en la forma que se hablaba. Luego cuando vino por tercera vez, vino hablando el mismo idioma pero actualizado para el tiempo en que apareció. Y luego, cuando vino la cuarta vez, ya vino hablando inglés;
porque la Venida de Elías por cuarta vez a la Tierra fue en un velo de carne de Norteamérica. Y dependiendo del lugar en donde Dios actualice ese ministerio, de acuerdo a eso, será el idioma que hablará Elías.
Así que vino hablando inglés, y aun los que hablaban inglés y entendían el inglés, aun ellos ni le entendieron bien. Quizás le entendieron el inglés, pero no lo que decía en inglés en cuanto a las cosas de Dios, no entendieron quizás ni un 25% de la esencia de su Mensaje, no comprendieron que era Elías por cuarta vez.
Y esta prometido que regresará por quinta vez, y vendrá en un doble ministerio; está prometido que él vendrá con el ministerio de Moisés. Así que Elías y Moisés estarán en la Tierra ministrando, conforme a la promesa apocalíptica del capítulo 11, conforme también a la promesa del Profeta Zacarías.
Conforme al Programa Divino, Elías estará con Moisés, pero estará actualizado. Y si Elías estará con Moisés, entonces: Acordaos de la Ley de Moisés; porque él es el dador de la ley. Cuando él vino en su primera ocasión, él vino para darle la ley al pueblo. Acordaos de Moisés, porque él vendrá para darles la ley actualizada, él vendrá para darle la ley actualizada y las ordenanzas actualizadas al Israel espiritual y al Israel literal también.
Porque nadie podrá mover al pueblo hebreo de la ley literal o de la ley sin actualizar, a menos que sea el que se la dio. El único que podrá actualizarle la ley al pueblo hebreo, será el que se la dio por primera ocasión. Para eso entonces se requiere el ministerio de Moisés. Y el pueblo hebreo tiene la promesa de que Dios le enviará a Moisés; pero es necesario que se sepa que será Moisés actualizado y que vendrá con Elías actualizado también. Elías estará por quinta vez sobre la Tierra, y Moisés estará por segunda vez sobre la Tierra.
Otro párrafo
Él ha prometido dar Su Ley en el corazón de Sus hijos. Y como Él lo ha prometido, entonces es necesario que tengamos nuestro corazón bien abierto. Él ha dicho que lo va a hacer de esa manera, y si Él lo va a hacer de esa manera, nuestro corazón tiene que estar listo, apercibido, esperando la llegada de Elías; porque Elías hablará todo lo que Moisés va a traer como leyes y ordenanzas para todo Israel.
Dice Jeremías de la siguiente manera, leyendo en Jeremías, capítulo 31, verso 31, dice:
“He aquí que vienen días, dice Jehová, en los cuales haré nuevo pacto con la casa de Israel y con la casa de Judá. No como el pacto que hice con sus padres el día que tomé su mano para sacarlos de la tierra de Egipto; porque ellos invalidaron mi pacto, aunque fui yo un marido para ellos, dice Jehová (si fue un marido, entonces Israel fue esposa de Dios, en términos espirituales).
Pero este es el pacto que haré con la casa de Israel después de aquellos días, dice Jehová: Daré mi ley en su mente, y la escribiré en su corazón; y yo seré a ellos por Dios, y ellos me serán por pueblo. Y no enseñará más ninguno a su prójimo, ni ninguno a su hermano, diciendo: Conoce a Jehová; porque todos me conocerán, desde el más pequeño de ellos hasta el más grande, dice Jehová; porque perdonaré la maldad de ellos, y no me acordaré más de su pecado.”
Aquí podemos ver que Dios promete dar Su Ley en sus entrañas y escribirla en sus corazones; ya no en tablas de piedra, sino en las tablas del corazón. Ahí es que Dios entonces escribe Sus leyes. Y la manera en que Él escribirá Sus leyes en el tiempo final, en una forma actualizada, será trayendo Su Palabra, dando a conocer Sus leyes y ordenanzas en una manera actualizada. Y cuando la persona escucha esa Palabra y abre su corazón, ahí queda escrito con el dedo de Dios la Ley de Dios.
Esa es la manera en que Dios escribirá Su Ley en las tablas no de piedra, sino las tablas del corazón. Por eso el corazón tiene que estar sensitivo a las cosas divinas, el corazón tiene que anhelar las cosas de Dios, el corazón tiene que estar abierto al plan de Dios, a la Palabra de Dios.
“Porque con el corazón se cree para justicia, y con la boca se hace confesión para salvación.”
Usted creerá con su corazón la Palabra de Dios, la Ley de Dios; la abrazará en su corazón con la fe del corazón, porque la fe está ahí. Y luego entonces hablará, hablará lo que usted recibió, lo que usted creyó, lo que usted abrazó con su fe en su corazón;
porque con el corazón se cree, pero con la boca se hace confesión.
Después usted hablará lo que tiene dentro, porque de dentro del corazón es que salen todas esas cosas buenas. Del buen tesoro del corazón, el hombre bueno, saca buenas cosas; usted comenzará a sacar de su corazón esas cosas que usted recibió, que usted creyó; usted comenzará a sacarlas, a hablarlas, a practicarlas. Usted comenzará entonces a ser una persona en donde pueden leer la Ley de Dios, porque usted sacará de su corazón todo lo que hay ahí, hablará lo que hay ahí: hablará de su fe, de su esperanza, hablará lo que usted cree, y hablará lo que usted espera de parte de Dios.
La Ley no es para tenerla en tablas de piedra, la Ley tampoco es para tenerla escrita en un papel, la Ley es para tenerla escrita en las tablas del corazón. Por eso:
“sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón, porque de él mana la vida.”
No abras tu corazón a cosas contrarias al plan de Dios; no abras tu corazón a las cosas que Dios dice que tú no debes creer ni hacer; abre solamente tu corazón a la Voz de Dios, abre tu corazón al Plan de Dios, abre tu corazón para que Dios escriba Su Ley y Sus ordenanzas en tu corazón, porque de él mana la vida.
Si en tu corazón Dios puede escribir Su Ley, tú serás entonces una persona que serás tomada, como fueron tomadas aquellas tablas de la Ley, y serás colocada en el mismo lugar actualizado, en donde fueron colocadas las tablas de la Ley; aquellas tablas de piedra fueron colocadas en el lugar santísimo en el arca del pacto, allí donde estaba el maná, y allí donde estaban los dos querubines de gloria y donde estaba la presencia de Dios, la Shekinah; porque aquellas tablas de piedra tenían la Escritura, tenían escrito allí la Ley de Dios.
Y tú siendo el lugar en donde Dios escribe Su Ley, serás también colocado, serás tú como persona colocado en el lugar equivalente, en el lugar actualizado, donde fueron colocadas las tablas de la Ley. Podrán ahí leerse las leyes divinas, se podrán ver y leer las leyes divinas actualizadas. Eso estará escrito en tu corazón.
Por eso sobre toda cosa guardada, Dios dice: guarda tu corazón, porque de él mana la vida. Si tú colocas en tu corazón la Palabra de Dios, que es Vida, Él dijo:
“Mis palabras son espíritu y son vida, y el que oye mi Palabra, tiene Vida eterna.”
Si tu colocas algo que tiene Vida eterna, que es eterno, que es espíritu y es vida, y lo colocas en tu corazón, entonces así como de todas las piedras que habían sobre la Tierra, fueron escogidas aquellas tablas de piedra para ser colocadas en el arca del pacto, donde los querubines estaban y donde la Shekinah (la presencia de Dios) estaba, así será también contigo, esa es una promesa, es una promesa que será actualizada.
Y cuando eso sea visto actualizado, cuando tú puedas ser visto en el Lugar Santísimo y en el lugar donde estarán esos dos querubines actualizados, estarás en el Trono de Dios, estarás donde la presencia de Dios se estará manifestando para cumplir las promesas del tiempo final; te encontrarás en el lugar de reposo de Dios, te encontrarás en el lugar equivalente al lugar santísimo con todas las cosas del templo del pueblo hebreo. Te encontrarás en ese lugar del templo espiritual del Señor, que es Su Iglesia; y ahí será donde estará el Arca del Pacto, en donde estará la Ley divina actualizada, y en donde estará el ministerio de los dos querubines actualizados, lo cual será el ministerio de los dos Olivos, los dos Candeleros.
Y eso será actualizado en este tiempo, y cuando sea actualizado, entonces descubrirás que tienes la bendición más grande de todos los mortales; descubrirás que tienes tantas y tantas cosas de parte de Dios que tú no te habías imaginado;
descubrirás que dónde estarás (porque estarán escritas las leyes divinas en ti), después descubrirás, así como las tablas de la ley tenían a su lado el maná escondido, descubrirás también que tendrás el maná escondido, como dijo el Señor:
“Al que venciere, yo le daré del maná escondido.”
Porque el maná escondido estaba en el lugar santísimo, en el arca del pacto, y ahí también las tablas de piedra de la Ley. Y así será con cada uno de aquellos que abran su corazón para recibir la Ley divina, para recibir las leyes y ordenanzas de Dios.
Eso nos recordará la ley de Moisés, porque estaremos pasando el mismo camino, la misma trayectoria que él pasó allá con el pueblo. Y descubrimos entonces, que cuando Dios va a dar Su Ley y Sus ordenanzas, eso Él lo da siempre cuando se ha salido en un éxodo, siempre hay un éxodo para Dios entonces dar Sus leyes y ordenanzas para esa nueva dispensación, para el pueblo que ha oído la Voz de Dios.
Pero recordemos: No endurezcan su corazón, porque no les aprovechará, como no les aprovechó al pueblo de Israel. Es necesario que nuestro corazón permanezca en la forma sencilla, que nuestro corazón permanezca sensible a las cosas de Dios;
porque esa es la forma para poder Dios escribir Su ley en nuestro corazón. Cuando oímos Su Voz, cuando oímos Su Ley, Su Mensaje, y lo recibimos en el corazón, eso queda ahí grabado en nuestro corazón.
Cuando le queda grabado el Mensaje en el corazón es cuando Dios ha escrito en el corazón Sus leyes y Sus ordenanzas. Y eso nadie lo podrá borrar. Lo que Dios escribió no lo borre el hombre; ni trate de borrarlo tampoco, porque se verá en problemas con Dios.
Dr. William Soto Santiago
12-06-83