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Este número está dedicado exclusivamente a documentar y analizar los genocidios de la historia del siglo XX y XXI.

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Academic year: 2022

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Cultural Campus

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Revista electrónica mensual gratuita, distribuida durante los periodos académicos regulares dentro del Campus Monterrey.

Las opiniones expresadas en la editorial y artícu- los son responsabilidad de quien los firma.

• Escuela de Arquitectura, Arte y Diseño, Región Monterrey.

• Escuela de Ciencias Sociales y Gobierno, Región Monterrey.

• Escuela de Humanidades y Educación, Región Monterrey.

Patrimonio Cultural

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Directorio

Mario Adrián Flores Vicepresidente Región Norte

Dra. Cintia Smith Editora

Celia Arredondo Marcela Beltrán Yolanda Maya María de Alva Rubén Martín Manuel Tapia Consejo Editorial Jorge A. Ibarra Ramírez Diseño Editorial

Cristina Ibarra Coordinadora Colaboradores

Yamileth Guadalupe García Barrera Verónica Márquez

Gabriela Márquez Martínez Amanda Castillo Quiroz Marcela Galaz Moyeda María Fernanda Adam Cantú Luciana Pilar Osuna

María Fernanda Patrón Noguera Corina Gwendolyne Dorantes Cordero Erika Regina Gálvez Morlett, Ana Laura Vargas Servin Abigail Barrera Suárez, Andrés De la Parra García Rojas Arturo Uriel Quilantan Villarreal Rosa Lidia Escamilla Silva Diane Galván Rendón Verónica Márquez Martínez   Carlos Sócrates Aguirre López Angelica Moreno Meza, Claudia Pérez Castillo

Editorial N 119 Pag. 05

¿Quién, después de todo, habla hoy de la aniquilación de los armenios?.

Héroes anónimos:

Los moderados durante los genocidios.

Las apariencias importan - Intervencionismo americano y poder durante Genocidio.

El costo del silencio francés en Ruanda.

La primera diplomática mexicana en la Corte Penal Internacional

Uigures: El genocidio bajo la dictadura en China

La pesadilla que no da tregua El arma más letal es el olvido:

perspectivas sobre el genocidio en Guatemala.

¿Existe el genocidio por razón de género?

La evolución del discurso de odio en el siglo XXI

Pag. 06

Pag. 14

Pag. 18 Pag. 24

Pag. 38 Pag. 28

Pag. 58 Pag. 44 Pag. 52 Pag. 34

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Este número está dedicado exclusivamente a documentar y analizar los genocidios de la historia del siglo XX y XXI.

EDICION ESPECIAL

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EDITORIAL

“Cuando se niega el reconocimiento de lo sucedido, no hay memoria, y sin memoria nunca habrá justicia” (Museo de Memoria y Tolerancia)

Los genocidios son una muestra cruda y violenta de la naturaleza humana activada por el odio a los otros. Manifiestan el acto más acabado de deshumanización de nuestra especie. Por eso conocer, documentar y categorizar estos fenómenos de exterminio sis- temático y deliberado de comunidades, es absolutamente necesario y tremendamente doloroso al mismo tiempo.

Después de los excesos cometidos en el Holocausto y los juicios de Nurenberg, se tipifi- có la figura del genocidio, se generaron instituciones internacionales para procesarlos y nos prometimos como Humanidad que esto nunca volvería a suceder. Sin embargo, 70 años después, podemos documentar manifestaciones genocidas atroces en diferentes lugares del mundo, que nos llevan a afirmar que es necesario seguir trabajando en nom- bre de la memoria y la justicia.

Este número de la Revista Campus Cultural, está dedicado exclusivamente a documen- tar y analizar genocidios de la historia del siglo XX, como los de Armenia, Guatema- la, Ruanda, Bosnia y otros que han sucedido recientemente o acontecen actualmente, como los de Myanmar y China. También incluye una visión contemporánea al fenóme- no del genocidio desde la perspectiva de género y la difusión de los discursos de odio a través de las plataformas de redes sociales.

Un aspecto a subrayar es que los artículos están escritos por alumnos de cuarto semes- tre de la Licenciatura de Relaciones Internacionales (algunos de ellos con doble titula- ción en Derecho o Economía). Nuestra revista fungió como socio formadora del bloque

“Análisis histórico del sistema internacional”, impartido por las maestras Elizabeth Mar- cial y Beatrice Beaud y el Dr. Bill Gelfeld. Además, la redacción de los trabajos fue apo- yada incondicionalmente por el Centro de Escritura de Campus Monterrey a cargo de Robertha Leal.

Quiero aclarar que los artículos publicados en este espacio representan apenas una par- te de todo el trabajo realizado por los alumnos y alumnas del Bloque. Por cuestiones de espacio nos fue imposible incorporar todos, pero su calidad hizo muy difícil la selección.

Espero que estos textos nos ayuden a reflexionar sobre el genocidio en nuestro tiempo y difundir un mensaje de protesta contundente a su deshumanización.

Cintia Smith

Editora Campus Cultural.

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“¿Quién, después de todo, habla hoy de la aniquilación

de los armenios?”

Yamileth Guadalupe García Barrera y Verónica Márquez, Gabriela Márquez Martínez, alumnas de la carreara de Relaciones Internacionales.

El concepto de genocidio

El término de genocidio fue introducido por prime- ra vez en 1944 por el abogado polaco-judío Raphael Lemkin (ver imagen 1) en su libro Axies Rule Ocuppied by Europe, en el cual denominó el concepto de geno- cidio, y bajo su propuesta, ejemplificó cómo los nazis, con la justificación de purificar su raza, etiquetaron a los judíos como sus enemigos, los consideraron infe- riores a ellos desconociendo sus derechos y llevaron a cabo acciones de exterminio.

Imagen 1. Dr. Raphael Lemkin, quien acuño la pa- labra genocidio. Fuente: United Nations multmedia, 1984.

Para que Lemkin pudiera definir este crimen fueron varios los factores que lo motivaron; la preocupación desde la infancia por las masacres humanas, sus ex- periencias de pérdida familiar en la Primera y Segun- da Guerra Mundial, y su conocimiento sobre derecho internacional (Paz, s/f, citado en International Raoul Wallenberg Foundation). Pero el más importante, y del cual sostendría su tesis, sería el acontecimiento del

genocidio armenio. En 1921 un sobreviviente armenio asesinó a uno de los líderes que encabezaron la masacre.

Ante este hecho, Lemkin se cuestiona por qué es un crimen que una persona mate a otra, pero no que una sola termine con la vida de millones de seres humanos; de modo que utilizó esta pregunta para denominar lo ocurri- do con el pueblo armenio que hoy, a 100 años de los hechos, el gobierno turco no lo reconoce como tal.

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El genocidio armenio.

Imagen 3. Grupo de mujeres y niños armenios depor- tados bajo custodia, caminando a través del desierto.

Fuente: Armenian National Insitute, Cortesía de Sybl Stevens ( hija de Armin T. Wegner).

La aniquilación de este pueblo se dio en el contexto de la Primera Guerra Mundial en territorios que hoy conocemos como Turquía. Esto ocurrió cuando los

“Jóvenes Turcos”, miembros del Comité de Unión y Progreso (CUP), llegaron al Imperio Otomano y vie- ron, en su alianza con Alemania, una oportunidad para alcanzar sus objetivos nacionalistas y ambicio- nes territoriales. Las tensiones con los armenios se intensificaron cuando varios de ellos aprovecharon la intervención rusa para unírseles en busca de su independencia. Esto significó para los jefes militares otomanos una deslealtad generalizada, sin importar que muchos soldados armenios lucharon fielmente del lado otomano, y lo usaron como justificación para iniciar una eliminación total de las comunidades de todo el imperio.

Las acciones de represión datan del 24 de abril de 1915, fecha en que cientos de intelectuales, políticos y eclesiásticos fueron arrestados, llevados por la fuerza y asesinados (Antaramían, 2016). Después, el gobier- no otomano obligó a miles de familias a abandonar sus hogares, saquearon sus casas y quemaron todo rastro de pueblos, iglesias y monumentos; mientras que las mujeres y los niños fueron separados para ser vendidos como esclavos, obligados a convertirse al islam, violados y tatuados para evitar que escaparan.

Así, con el pretexto de trasladar a los armenios hacia lugares “más seguros”, se realizaron deportaciones masivas conocidas como “Caravanas de la Muerte”

(ver imagen 3), las cuales consistían en largas caminatas a través del clima extremo del desierto, sin alimentos ni agua, dejando morir a muchos en el camino; aquellos que lograban sobrevivir eran llevados a campos de trabajo forzoso esparcidos por Medio Oriente. Se sabe que en 1915 había casi dos millones de armenios, y que el genocidio cobró la vida de entre 664,000 a 1,5 millones de ellos a causa de las masacres locales, las deportaciones y los trabajos forzados. (United States Holocaust Memorial Museum).

Los costos de la negación

Después de los acontecimientos, la comunidad inter- nacional hizo poco para castigar a los responsables del genocidio que ayudaron a organizar las deporta- ciones o llevar a cabo las masacres, a pesar de que pe- riódicos occidentales ya habían relatado los hechos desde el inicio (ver imagen 4) y que el Embajador Ameri- cano en Constantinopla, Henry Morgenthau, había enviado un telegrama al Secretario de Estado en Washington solicitando informar sobre la campaña de exterminio contra el pueblo armenio (ver anexo).Fue hasta el término de la Primera Guerra Mundial, que se exigió a Turquía procesar a los autores intelectuales, de los cuales solo se pudo castigar a tres de los 18 im- plicados debido a que muchos de ellos huyeron. Así el mundo se olvidó de lo acontecido hasta que ocu- rrieron actos similares en la Segunda Guerra Mundial, donde la negación y olvido quedaron documentados en la declaración de Hitler de 1939, recuperada por el Tribunal de Nuremberg, en la que menciona que sus objetivos de guerra son la destrucción física y sin piedad del enemigo, pues “¿Quién, después de todo, habla hoy de la aniquilación de los armenios?” (Arme- nian National Institute)

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cialistas en el estudio del genocidio armenio, remon- ta que la cuestión del castigo tiene una estrecha relación con la idea de prevención, y que quizá si el genocidio armenio hubiese sido castigado, se hu- biera prevenido el holocausto judío. Fue la apatía de lo que sucedió en la Primera Guerra Mundial lo que alentó a los nazis a seguir un esquema genocida ante la falta de prevención (citado en Antaramián 2016).

De manera que el castigo funciona como prevención de actos genocidas, pero también lo es el reconoci- miento para acabar con el negacionismo.

La negación del gobierno turco sobre el genocidio armenio se argumenta con una supuesta discrepan- cia con la definición internacional de genocidio. El Dr.

Gregory H. Stanton, presidente fundador de Genocide Watch, menciona que las justificaciones utilizadas son predecibles, ya que culpan a las víctimas, minimizan las estadísticas, afirman que las muertes ocurrieron por inanición en el contexto de la guerra, que los per- petradores también sufrieron muchas muertes a raíz del conflicto; y que la paz y la reconciliación actuales son más importantes que culpar a los perpetradores del pasado.

Estas excusas negacionistas son respaldadas con promesas de investigación de los acontecimientos, o bien, limitando la libertad de expresión en el país a través de su código penal, para restringir a todo aquel que aborde temas sensibles como el genocidio arme- nio (Reporteros sin fronteras, 2016). Algunos países han tomado medidas en un intento por que la comu- nidad internacional pueda evitar el negacionismo, que más que nada han resultado contraproducentes.

Turquía cortó lazos diplomáticos con Francia en el 2011 tras la propuesta de ley de sancionar a quienes negaran la existencia histórica del genocidio arme- nio; retiraron en el 2015 a su embajador en el Vatica- no tras la declaración del Papa Francisco al reconocer los hechos como “el primer genocidio del siglo XX”

(Opalín, 2015) y amenazaron con represalias en 2019 a Estados Unidos tras haber reconocido el genocidio.

Mientras tanto, los crímenes que inspiraron la adop- ción de un instrumento internacional sobre genocidio continúan perpetrándose no solo en contra de aque- llos grupos incluidos en la Convención, sino también

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Se debe reconocer que la persecución histórica de al- gunos grupos ha cambiado, y hoy emergen nuevas formas de clasificación, discriminación y deshumani- zación que usan la negación y su ausencia en el con- cepto jurídico de genocidio, como justificación para cometer el delito, y para posteriormente, negarlo. Así, la integración de nuevos grupos protegidos como mi- norías sexuales, culturales, grupos socioeconómicos u otros grupos diferenciados, permitirá a la comuni- dad internacional estar preparada ante la posibilidad de un nuevo genocidio, al mismo tiempo que genera espacios seguros y dignos para su desarrollo. Debe- mos ser conscientes de que las víctimas por sí mismas no pueden mejorar el sistema en el que viven, pero sí es responsabilidad de quienes tienen la obligación de garantizar la justicia, igualdad social y el respeto a los derechos humanos, de prevenir.

La negación no solo es un argumento predecible de los perpetradores, sino que también es la forma de continuar con los actos discriminatorios hacia las víc- timas, haciendo más difícil el proceso de duelo y rein- tegración a la sociedad de los sobrevivientes (ver imagen 5). Porque “cuando se niega el reconocimiento de lo sucedido, no hay memoria, y sin memoria nunca ha- brá justicia. (Museo de Memoria y Tolerancia)

en contra de otros grupos humanos que no gozan de su protección (Olasolo, et at, 2019); mostrando la ne- cesidad de ampliar y actualizar el concepto del delito de genocidio dentro de la Convención, para proteger a nuevos grupos vulnerables.

Imagen 4. Extracto del periódico The Nwe York Ti- mes del 24 de septiembre de 1915.

Menciona:

“ Los informes que llegaron a Washington indican que unos 500,00 armenios han sido masacrados o han perdido la vida como resultado de la orden de deportación turca y la guerra de extinción resultan- te. Las autoridades turcas expulsaron a los armenios gregorianos de sus casas y les ordenaron que se diri- gieran a pueblos lejanos”

Fuente: Armenian National Institute.

“Quizá si el genoci- dio armenio hubiese sido castigado, se hubiera prevenido el holocausto judío”.

Vahakn Dadrian, especialistas en el estudio del genoci-

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ANEXO. Telegrama enviado al Secretario de Estado en Washington por parte del Embajador Americano en Cons- tantinopla el 16 de julio de 1915. Menciona:¿ ha recibido mi 841? La deportación y los excesos contra los arme- nios pacíficos están aumentando y, según los desgarradores informes de testigos presenciales, parece que se está llevando a cabo una campaña de exterminio de razas con el pretexto de represalia contra la revelión. (...) Sugiero

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MEMORANDUM 2

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Referencias:

500 armenios dicen haber perecido. Se pide a Washington que detenga la matanza de cristianos por parte de turcos y Kurdos. (1915). Imagen 4. [Documento]. Armenian National Institute. https://

www.armenian-genocide.org/9-24-15.html

American National Institute. (2005). Adolf Hitler, Chancellor of Nazi Germany. https://www.arme- nian-genocide.org/hitler.html

Antaramián, C. (2016). Esbozo histórico del genocidio armenio. Revista mexicana de ciencias po- líticas y sociales, 61(228), 337-364. http://www.scielo.org.mx/pdf/rmcps/v61n228/0185-1918-rm- cps-61-228-00337.pdf

Convention on the Prevention and Punishmente of the Crime of Genocide. (1948). Artículo II. ONU.

https://www.ohchr.org/EN/ProfessionalInterest/Pages/CrimeOfGenocide.aspx

Iconic Images of the Armenian Genocide. (2005). Imagen 3 y 5. [Fotografía]. American National Institute. https://www.armenian-genocide.org/iconic_images.html

Informe de que la Turquía Otomana busca exterminar a la nación armenia. (16 de julio de 1915).

Imagen anexa. [Fotografía]. Armenian National Institute. https://www.armenian-genocide.org/us- 7-16-15.html

LA CONVENCIÓN PARA LA PREVENCIÓN Y Ł LA SANCIÓN DEL DELITO DE GENOCIDIO, 1948-2018.

Apelación: Ratificación Universal de 2018. https://www.un.org/en/genocideprevention/docu- ments/Appeal-Ratification-Genocide-FactSheet-SP.PDF

Lemkin, Raphael. (1944) Axis Rule in Occupied Europe. https://babel.hathitrust.org/cgi/pt?id=m- dp.39015005077436&view=1up&seq=123

Memorandum by the Committee of Union and Progress outlining the strategy for implementing the Armenian Genocide, 1914.1915. (s. f.).Imagen 2. [Documento]. Armenian National Institute.

(pp 3) https://www.armenian-genocide.org/br-cup-memo_1.html

Museo Memoria y Tolerancia. (s. f.). El genocidio de los armenios: El conflicto. https://www.myt.

org.mx/memoria_url/genocidio-de-los-armenios

Olasolo, H., Carcano, L., Vargas, D. S., López, M. P., Cárdenas, C., Carnero, E., ... & Zamora, C. (2019).

La Evolución de la Definición y la Aplicación del Delito de Genocidio. La Contribución Iberoameri- cana y el Legado del Tribunal Penal Internacional para la ex Yugoslavia. Perspectivas Iberoameri- canas sobre la Justicia.

Opalín, L. (2015, 4 mayo). Conflicto diplomático entre El Vaticano y Turquía. El Financiero. https://

www.elfinanciero.com.mx/opinion/leon-opalin/conflicto-diplomatico-entre-elvaticano-y-turquia Organización de las Naciones Unidas. Raphael Lemkin. Imagen 1. [Fotografía]. https://dam.

media.un.org/CS.aspx?VP3=DamView&VBID=2AM94SG3THVN&PN=1&WS=SearchRe- sults&FR_=1&W=1280&H=610

Paz, G. (s. f.). Raphael Lemkin, Padre De La Convención Sobre Genocidio. The International Raoul Wallenberg Foundation. https://www.raoulwallenberg.net/es/holocausto/articulos65/genocidio/

raphael-lemkin-padre/

Reporteros sin fronteras. (2016, 20 enero). Reforma del artículo 301: La libertad de expresión sigue peligrando en Turquía. https://rsf.org/es/noticias/reforma-del-articulo-301-la-libertad-de-expre- sion-sigue-peligrando-en-turquia

Stanton, G. (2008). Costo de la negación. Genocide Watch. https://www.genocidewatch.com/cost- of-denial

United States Holocaust Memorial Museum, Washington, DC. (s. f.). The Armenian Genocide (1915- 16): Overview. The Holocaust Encyclopedia. https://encyclopedia.ushmm.org/content/en/article/

the-armenian-genocide-1915-16-overview

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Héroes anónimos:

Los moderados durante los genocidios

Ana Laura Vargas Servin, Relaciones Internacionales

Propaganda nazi en estampillas postales [Museo Memorial del Holocausto en Estados Unidos, 2018]

Durante los procesos de genocidio han surgido figu- ras relevantes que siguen siendo recordadas hasta el día de hoy. Se suele encasillar a dos figuras: los perpe- tradores y las víctimas, pero se deja de lado a los mo- derados. Los moderados son aquellas personas que forman parte del colectivo perpetrador y, sin embar- go, se oponen a sus políticas y acciones genocidas.

Stanton (2020) identifica 10 etapas que se llevan a cabo durante un proceso genocida. En estas, se prio- riza el papel de la propaganda como clave para el de- sarrollo de los actos genocidas. La propaganda es un instrumento de poder; que, de ser eficaz, modificará el comportamiento de las personas receptoras (Co- rella, 2005). Cuando se empiezan a difundir mensa- jes polarizadores, los “moderados del propio grupo perpetrador son los que tienen más capacidad para detener el genocidio” (Stanton, 2020).

El hecho de que los académicos y el grupo perpetra- dor reconozcan esta importancia ha llevado a que, en algunos casos, se conviertan en las primeras víctimas del grupo perpetrador. Así ocurrió durante el genoci- dio de Ruanda en 1994, “los hutus moderados que re- chazaban la política de exterminio, o que trataban de proteger a los tutsis, eran igualmente perseguidos”

(Museo de Memoria y Tolerancia, 2021).

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Monumento en honor a la “Rosa Blanca”.

Afuera de la universidad de Munich [Gryffindor, 2005].

Vector de la medalla otorgada a

“Los justos entre las naciones”. [Ле Лой, 2015 ]

Los moderados resultan importantes por su capa- cidad de detener los procesos genocidas. Ellos son aquellos capaces de identificar y resistir a la propa- ganda polarizadora. Contrario a lo que se puede pensar, no siempre son los intelectuales o gente con más nivel de estudios. “Sería sin duda un residuo de presunción feudal creer que solo las masas incultas son sensibles a la propaganda” (Miller y Solar, 1998, p.

52). Hitler, Stalin y demás dictadores tuvieron a varios intelectuales entre sus adeptos. La inteligencia no garantiza la empatía o el respeto por los humanos;

menos aún cuando el oponerse a la opinión pública oficial puede costar la vida. A continuación hacemos mención de algunos grupos y personas moderados en genocidios.

1942 fue una época en la que pocos alemanes se atrevían a protestar abiertamente contra las políti- cas nazis, pero dos hermanos, Sophie y Hans Scholl, estudiantes de la Universidad de Múnich, formaron parte del núcleo de la Rosa Blanca (Museo Memorial del Holocausto en Estados Unidos, 2021). Estos her- manos formaron parte de las Juventudes Hitlerianas durante su infancia (Equipo de Educación Sobre el Holocausto e Investigación, 2007). En conjunto con otros estudiantes y profesores, distribuyeron pan- fletos contra en nazismo y pintaban en las paredes de la universidad frases como Libertad y Abajo Hitler (Museo Memorial del Holocausto en Estados Unidos, 2021).

A pesar de su arresto y posterior ejecución en febrero de 1943, muchos de los miembros creyeron que con su muerte la población en contra de la guerra saldría a protestar. Sin embargo, los estudiantes de la univer- sidad y la sociedad, descartaron sus acciones, hasta años después del fin de la guerra (Equipo de Educa- ción Sobre el Holocausto e Investigación, 2007).

El ejemplo de Sophia y Hans Scholl es solamente uno entre miles de casos de personas que se opusieron a las políticas del partido Nazi. Ademas, a pesar de la propaganda, siguieron viendo a los judíos cómo humanos. Es por ello que en 1963, la institución Yad Vashem, creó el título de Justos entre las Naciones. Se refiere a los no judíos “que arriesgaron sus vidas para salvar a judíos durante el Holocausto” (Yad Vashem, 2021). A la fecha, 27,712 personas han recibido este título.

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Lamentablemente, no todas las historias se cuentan, ni a todos se les reconoce, lo cual dificulta la concien- tización sobre la relevancia del papel de los mode- rados. Durante el genocidio de Ruanda, una de las personas moderadas más reconocidas es Paul Ruse- sabagina, cuya historia se narra en la película Hotel Ruanda. Él ayudó a esconder y escapar alrededor de 1,200 tutsis y hutus moderados en 1994, cuando se desempeñaba como gerente provisional del hotel Milles Collines (BBC, 2020).

Es complicado encontrar más historias sobre mode- rados en Ruanda. La mayoría de los relatos sobre sus acciones se pueden encontrar en los testimonios de los sobrevivientes tutsis, expresadas a través de orga- nizaciones como Ibuka. Algunas de las historias son sobre buenos samaritanos que encontraban a niños y niñas tutsis escondidos en los pantanos y les permi- tieron esconderse dentro de sus casas hasta que se resolviera la situación (Olaka, 2017).

Recientemente, los moderados han ganado impor- tancia, pues las demás personas han tomado con- ciencia del papel de este grupo para detener y evitar procesos genocidas.

Si bien, por diversas razones, en los procesos mencionados, los grupos moderados no lograron detener los geno- cidios, esto no les resta importancia a sus acciones.

Adicionalmente, han dejado lecciones importantes para el futuro. Entre las más importantes está la formación de una sociedad con pensamiento crítico, tolerancia y principios, capaz de resistir y cuestionar la propaganda. La existencia de moderados con esa formación puede crear una resistencia dentro del mismo grupo perpetrador.

Todo lo anterior ayuda a detectar desde etapas tempranas un genocidio u otro acto de violencia y lograr preve- nirlo de manera efectiva.

Paul Rusesabagina en el 20º aniversario del genocidio Ruandés.

[University of Michigan’s Ford School, 2014]

Despúes del genocidio de Ruanda se formaron grupos de sobrevivientes. En la imagen está la asociación “Abaharanira amahoro”.

[MozTekPhotography, 2012].

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Referencias

BBC. (2020). De héroe de “Hotel Ruanda” a acusado de terrorismo: el inesperado arresto de Paul Rusesabagina que su familia denuncia como un secuestro. Recuperado de https://www.bbc.com/

mundo/noticias-internacional-54000910

Corella Torres, N. (2005). Propaganda nazi. Editorial Miguel Ángel Porrúa. https://0-elibro-net.

biblioteca-ils.tec.mx/es/ereader/consorcioitesm/75159?page=21

Equipo de Educación Sobre el Holocausto e Investigación. (2007). The White Rose. Recuperado de http://www.holocaustresearchproject.org/revolt/whiterose.html

Gryffindor. (2005). Scholl-Denkmal, München.jpg. [Fotografía] Recuperada de: https://en.wikipe- dia.org/wiki/File:Scholl-Denkmal,_München.jpg

Moses, A. D. (2012). Raphael Lemkin, Culture, and the Concept of Genocide (D. Bloxham y A. D. Moses, Eds.; Vol. 1). Oxford University Press. https://doi.org/10.1093/oxfordhb/9780199232116.013.0002 Miller, A., y Solar, J. J. del. (1998). Por tu propio bien: Raíces de la violencia en la educación del niño. Tusquets.

MozTekPhotography. (2012). 28.jpg. [Fotografía]. Recuperada de: https://moztekproduction.

wordpress.com/fighting-for-peace-youth-group-rwanda-africa/

Museo de Memoria y Tolerancia. (2021). Inicio del genocidio. Recuperado de: https://www.myt.

org.mx/memoria_url/ruanda-inicio-genocidio

Museo Memorial del Holocausto en Estados Unidos. (2021). La resistencia dentro de Alemania.

Recuperado de: https://encyclopedia.ushmm.org/content/es/article/resistance-inside-ger- many

Museo Memorial del Holocausto en Estados Unidos. (2018). Series 1: Nazi propaganda collec- tion, 1933-1945. [Fotografía]. Recuperado de : https://collections.ushmm.org/search/catalog/

irn522169#?rsc=167480&cv=12&c=0&m=0&s=0&xywh=-1%2C-130%2C1442%2C2228

Olaka, M, (2017). The Girl Child and Genocide: Mapping Lived Experiences of Girls from Gitarama Prefecture who Survived the 1994 Rwandan Genocide. African, Global & International Studies, University of Kansas, Lawrence, USA.

ONU: Asamblea General. Estatuto de roma de la Corte Penal Internacional. 17 Julio 1998.

ONU: Asamblea General. Convención para la Prevención y la Sanción del Delito de Genocidio. 9 de diciembre de 1948.

Stanton, G. H. (2020). Las diez etapas del genocidio. Genocide Watch.

University of Michigan’s Ford School. (2014). Lecture by Paul Rusesabagina, as part of the IPC commemoration of the 20th anniversary of the Rwandan Genocide. Recuperada de: https://

search.creativecommons.org/photos/6af417c3-959c-466d-92f3-3dd2b9eb3c49

Ле Лой. (2015). Righteous Among the Nations medal simplified.jpg. [Fotografía]. Recuperada de: https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Righteous_Among_the_Nations_medal_simpli- fied.svg

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Las apariencias importan:

el intervencionismo americano durante los genocidios.

Carlos Sócrates Aguirre López, alumno de la carrera de Relaciones Internacionales.

Representación de la operación UNOSOM II, donde dos de los tres helicópteros Black Hawk participantes fueron derribados.

(Michael Byers, s.f.).

Un posible patrón histórico

Existen diversas razones para que un estado con gran poder decida no intervenir en asuntos internaciona- les, incluso si es para evitar un genocidio. Una razón por la cual las potencias como Estados Unidos deci- den no intervenir en genocidios como el de Ruanda en 1994 y Bosnia en 1995, puede ser la importancia de mantener su apariencia de poder. Esta decisión puede responder a un posible patrón histórico: el pa- sado de una derrota que lastimó la apariencia y le- gitimidad del poder americano, provocando temor a otra derrota y decidiendo no intervenir en el futuro. Si bien Estados Unidos cuenta con una de las mayores fuerzas militares (Eisenstadt, 1998), debido a fallos en el pasado, puede provocar recelo de volver a perder y poner en duda su apariencia como el país con mayor poder en el escenario internacional. (ONU, 2003). Esto ocurrió en la operación a Somalia II (UNOSOM II) de 1993 (donde los norteamericanos se vieron forzado a retirarse con múltiples bajas y sin cumplir el objetivo de la operación). Por lo tanto, es relevante discutir si es más importante mantener una apariencia o inter- vernir para evitar un genocidio. Las consecuencias de dicha operación, se pueden observar posteriormente dado que Estados Unidos decide no intervenir y ser más cauteloso al momento de tomar decisiones so- bre desplegar tropas en el extranjero. (Bowden, 2016).

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Foto ganadora de premio Pulitzer, que provocó escándalo en Estados Unidos, donde se ve el cuerpo de un soldado americano siendo torturado en Somalia.

(Paul Watson, s.f.). Esta imagen puede re- flejar un debilitamiento en la apariencia del poder americano.

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Niños tutsis jugando en un árbol en un campo de refugiados tras escapar de la persecución y genocidio por parte de los hutus en Ruanda. (Bassicnac, 1994).

Intervencionismo americano después de Somalia

Aproximadamente un año después de los acontecimientos en Somalia, da inicio el genocidio en Ruanda. El mismo fue activado por las diferencias entre los grupos étnicos hutu y tutsi, que han tenido una relación de dife- rencia y violencia desde la época colonial, en la cual los tutsis siempre habían tenido el poder. (ONU, s.f). Tras la muerte del Presidente Juvénal Habyarimana de Ruanda y el Presidente Cyprien Ntaryamira de Burundi, los hutus aprovecharon la inestabilidad política para tomar el poder del país y comenzar el genocidio contra sus rivales.

(Britannica, s.f.). Durante estos eventos, la Organización de las Naciones Unidas intentó cumplir su deber de pro- tección a la paz e intervenir para detener el genocidio, pero debido a la falta de interés por parte de los estados miembros del Consejo De Seguridad y la decisión de Estados Unidos, Reino Unido y Francia de no intervenir, las acciones de la Organización de las Naciones Unidas con las pocas tropas que pudo disponer, fueron ineficientes y no se evitó el genocidio. (UNHCR, 2017).

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Escombros del supuesto helicóptero derribado en Somalia, donde también observa un niño jugando en el. (Peterson, s.f.). Esta foto puede ser también un reflejo de la derrota y pérdida del poder americano.

Un año después de Ruanda, en 1995 se presenta otro caso similar, el genocidio en Srebrenica durante la guerra de Bosnia, por parte de tropas bosnio-servias contra bosnios musulmanes. Pese la conmoción in- ternacional, Estados Unidos decide no involucrarse en la intervención del genocidio (Bowden, 2019). Tras la resolución 189 en 1993, se estipula un área en Sre- brenica como Área Segura que sería protegida por las Naciones Unidas. (Niemiec et. al, s.f.). Posteriormente, en 1995, el General Bertrand Janvier, comandante de las Naciones Unidas en Bosnia, solicita al Consejo de Seguridad refuerzos o retirada de las tropas, debido a que no podían combatir seguros y se estaba dificul- tando la protección del área segura, pero sus peticio- nes fueron ignoradas. (Niemiec et al, s.f.). Nuevamen- te, Estados Unidos decidió no involucrarse. Al igual que en Ruanda, Estados Unidos prefirió no desplegar tropas por temor a perder la apariencia de su poder en caso de otra derrota como en Somalia.

Los eventos descritos en Somalia, Ruanda y Bosnia son posteriores y recientes al final de la Guerra Fría entre los Estados Unidos y la Unión Soviética. Es re- levante traer a la conversación este evento, debido a que, al declararse Estados Unidos como ganador, se muestra como el principal poder en el mundo, ya que no había ningún otro país que pudiese compararse con los logros y capacidades militares, económicos, sociales y culturales que había logrado al terminar este conflicto bipolar. (Heffler, s.f.). Por lo tanto, el riesgo de exponerse al debilitamiento y pérdida de apariencia de su poder, influye en su toma de decisio- nes. Eventos como los de Somalia pudieron poner en duda la apariencia del poder de Estados Unidos, esto provoca mayor precaución y cambios en sus políticas exteriores durante la toma de decisiones respecto el despliegue de tropas en conflictos futuros como en el caso de Ruanda y Bosnia. (Bowden, 2019).

La apariencia y el poder

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En conclusión, el temor y la apariencia del poder pueden nublar la vista de los países para tomar decisiones en situaciones de riesgo de genocidio, permitiendo que estos se lleven a cabo. Es importante identificar el posible patrón histórico discutido, donde al contar con una derrota y que esta ponga en duda la apariencia de un país, es posible que prefiera no intervenir por temor a dañar su imagen. Debe ser necesaria una reflexión donde real- mente se cuestione si vale más una apariencia o la posibilidad de salvar vidas.

Conclusiones y reflexiones

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El costo del silencio francés en Ruanda

Corina Gwendolyne Dorantes Cordero y Erika Re- gina Gálvez Morlett, estudiantes de la carrera de Relaciones Internacionales.

Francia tiene un deber: mirar la historia a la cara y reconocer la cantidad de sufrimiento que ha infligido al pueblo de Ruanda al hacer que el silencio dure demasiado tiempo, prevalecien-

do sobre la verdad (Le Monde, 2021).

Aquel que no presenta objeciones con respecto al status quo, concede la razón. Es por este motivo que Francia, a través de su presidente Emmanuel Macron, optó por romper el silencio,

así como enfrentar la realidad y la verdad con respecto a su rol ambiguo en el genocidio de Ruanda.

Aquel que no presenta objeciones con respec- to al status quo, concede la razón. Es por este motivo que Francia, a través de su presidente Emmanuel Macron, optó por romper el silen- cio, así como enfrentar la realidad y la verdad con respecto a su rol ambiguo en el genocidio de Ruanda.

El presidente francés Emmanuel Macron en su dis- curso en la capital de Ruanda, Kigali (Marin, 2021).

Las palabras de Macron

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El 6 de abril de 1994, el avión del presidente Hutu Ju- venal Habyarimana se desplomó, hecho que dio pie al ciclo de asesinatos y crímenes hacia la población Tutsi en Ruanda. Aunado a esto, el 7 de abril se pro- dujo el asesinato de la primera ministra Agathe Uwi- lingiyimana, junto con 10 soldados belgas comisiona- dos por las Naciones Unidas. El control fue tomado por los extremistas Hutu del Gobierno Provisional de Ruanda el 8 de abril (Ba, 2021). Finalmente, el conflic- to culminó en julio de 1994, cuando las tropas Tut- sis refugiadas en Uganda, mejor conocidas como el Frente Patriótico Ruandés, toman la capital Kigali y establecen un gobierno provisional.

El genocidio no es un hecho que ocurre repentina- mente. Identificar las circunstancias en las que trans- curre es importante, puesto a que otorgan una vista de las intenciones a futuro. De acuerdo con un repor- te emitido por un gabinete legal estadounidense, los militares franceses “armaron, asesoraron, entrenaron, equiparon y protegieron al gobierno de Ruanda” du-

Soldado del Frente Patriótico Ruan- dés ante el avión derrumbado que transportaba al presidente Juve- nal Habyarimana y su homólogo de Burundi, Cyprien Ntaryamira (Bouju,

El papel de Francia en la crisis de Ruanda

Es en este proceso inicia el cuestionamiento interna- cional sobre el papel de Francia en el conflicto. Exis- te una polarización de opiniones acerca de si fue o no un actor clave durante el genocidio de Ruanda.

Francia, hoy en día, reconoce sus responsabilidades graves. Es de suma importancia escudriñar la acción (o inacción, en este caso) que llevaron a cabo, debi- do a que Ruanda es un recordatorio atemporal para todas y todos acerca de los extremos a los puede lle- gar el ser humano con tal de perseguir sus intereses, poniendo en riesgo las vidas que se interponen en el camino a su cumplimiento.

rante el proceso de deshumanización de los Tutsis (Burke, 2021). Por parte de Francia, 15 expertos en temas de genocidio fueron seleccionados, liderados por el historiador Vincent Duclert, para leer e inda- gar acerca de archivos presidenciales, diplomáticos, militares y de inteligencia que fueron desclasificados para determinar las responsabilidades francesas du- rante el genocidio (BBC News Afrique, 2021).

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El presidente Emmanuel Macron, al asumir la respon- sabilidad que tuvo su país en el genocidio, abrió paso a un nuevo capítulo en la historia de su relación con Ruanda. Como se ha mencionado, la potencia france- sa proporcionó armas, entrenamiento y equipamien- to militar al pueblo ruandés, específicamente a los grupos hutus extremistas. Esta ayuda se le atribuye en su totalidad al acuerdo militar establecido en 1975 y firmado por los presidentes en su tiempo: François Mitterand y Juvenal Habyarimana.

Además, el ex-presidente francés contaba con una re- lación estrecha con su homólogo en Ruanda antes de su atentado. Se culpa a Mitterand de haber ignorado las señales que llevaron al genocidio y de no haber actuado para detener los asesinatos, puesto a que incluso ofreció protección a aquellos que le arrebata- ron la vida a miles de ruandeses Tutsis (Johny, 2021).

Mehdi Ba (2021), menciona que la arrogancia del compromiso neocolonial del presidente Mitterrand se expresó al promover los intereses geopolíticos del Estado francés mientras se burlaba de las conse- cuencias que esto podría tener para el país africano.

A pesar de todo lo sucedido, se divulgó que no existe evidencia concreta que responsabilice a los militares franceses por asesinatos o crímenes directos en con- tra de los Tutsis (Burke, 2021).

Fueron veintisiete años de incomprensión, de inten- tos sinceros pero infructuosos de reconciliación y de vasto sufrimiento para aquellos que continúan sien- do perseguidos por el antagonismo de los recuerdos.

Francia sobreestimó su capacidad y fuerza al pensar que sería posible frenar algo que ya estaba en marcha (Le Monde, 2021).

Foto: François Mitterrand habla con Juvenal Habyarimana a su llegada a Kigali para una visita a Ruanda (Swissinfo, 2021).

Foto: Dentro del Consejo de Seguridad de las Naciones Uni- das: Abril-Julio 1994 (Naciones Unidas, 1994).

Un nuevo capítulo en la historia

Francia, así como pudo proporcionar recursos mili- tares con antelación (y durante) del genocidio, pudo haber ayudado a la población Tutsi a escapar de las manos de los Hutus. Incluso tuvo la oportunidad de llamar la atención de la comunidad internacional al inicio del hecho fatídico por su rol clave dentro del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. Sin embargo, algunos estudiosos consideran que esta ayuda “humanitaria” llegó mucho tiempo después de cuando se necesitaba, ya que el daño sería irreversible para aquel entonces. La Dirección General de Seguri- dad Exterior (DGSE), a través de una nota, menciona que Francia podría ser calificado como cómplice de las autoridades genocidas por la tardía intervención que tuvieron a través de la operación (Ba, 2021).

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Ahora bien, ¿fue suficiente el discurso del presidente francés? En ninguna instancia definió enteramente su rol, ni exhumó explícitamente sus responsabilidades.

(Le Monde, 2021).

Francia ha tomado el primer paso: admitir un rol cues- tionable por la inacción durante el genocidio. Ahora,

¿qué hará para mejorar su relación con Ruanda y evi- tar cometer los mismos errores?

Foto: El presidente francés Emmanuel Macron viendo las imágenes de las víctimas en el Me- morial del Genocidio en Ruanda (Marin, 2021).

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El arma más letal es el olvido:

perspectivas del genocidio de Guatemala

María Fernanda Adam Cantú, Luciana Pilar Osuna y María Fernanda Patrón Noguera, alum- nos de la carrera de Relaciones Internacionales.

La importancia del análisis del pasado es vital para po- der evitar los mismos errores en un futuro. Desafortuna- damente nos encontramos en un mundo en donde prevalece la deshumanización y la indiferencia, don- de sigue existiendo una clara discriminación hacia las personas de raza indígena a pesar eventos tan devas- tadores como el genocidio guatemalteco. Para po- der comprender los sucesos ocurridos en Guatemala partimos de la definición de genocidio que brinda el Estatuto de Roma: “actos orientados a destruir total o parcialmente un grupo nacional, étnico, racial o religioso”. Entre estos se incluyen matanzas, lesiones graves a la integridad física o mental, sometimiento a las víctimas a condiciones que puedan destruirles físi- camente, impedimento de nacimiento de miembros del grupo a través prácticas como la esterilización for- zosa, y traslado de niños a otro grupo.

Desde mediados del siglo XX, Guatemala estuvo re- gida por gobiernos dictatoriales y militares, en los cuales fueron exterminadas aproximadamente 440 comunidades mayas con el argumento de que eran parte de un complot comunista en contra del gobier- no y bajo la teoría de que formaban un “enemigo in- terno” subversivo. La causa fundamental del aniquila- miento puede atribuirse a que Guatemala era un país acostumbrado a la marginalidad, a las diferencias so- ciales, a la corrupción política y a una cultura racista dominante que sometía a la mayoría de la población indígena.

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El racismo en Guatemala es un fenómeno histórico y cultural de larga duración, que tiene una estructura de pensamiento y acción desde el momento de la con- quista y la posterior colonización. Esto ha generado problemas graves como el analfabetismo, la falta de educación, el deficiente cuidado de la salud, la caren- cia de vivienda, conflictos agrarios, la exclusión y mar- ginación de las etnias indígenas, la fragmentación de la misma sociedad guatemalteca. Estos antecedentes le dieron vigencia renovada al racismo indigenista, poniendo como protagonista a Efraín Ríos Montt, quien llegaría a la presidencia de Guatemala por un golpe de estado. En su gobierno llevó a un extermi- nio masivo de la raza, dado que atacó a la población por medio de una política de destrucción sistemática, la cual se convirtió en un genocidio. Datos estableci- dos por la Comisión para el Esclarecimiento Histórico identifican a los grupos étnicos como víctimas, seña- lando cuatro principales comunidades que sufrieron de dicha marginación; la comunidad Huehuetango, la comunidad Quiché, la comunidad Baja Verpaz y la comunidad Zaculpa, las cuales están vinculadas entre sí puesto a que son pertenecientes al pueblo maya.

Durante su dictadura los indígenas mayas fueron oprimidos por medio de una campaña de represión y persecución, en la cual las víctimas no tenían los medios necesarios para defenderse. Históricamente ya existía una antipatía en contra de las comunidades indígenas de Guatemala, por lo que la dictadura utili- zó este resentimiento para señalar a las comunidades mayas como aliadas de la guerrilla.

Se cometieron distintos actos atroces a los que Rios Mott dio continuidad y expandió con una política de

“tierra arrasada”. Más de 623 aldeas fueron atacadas entre 1982 y 1983. Asimismo, los militares incendia- ron sus casas y cultivos, envenenaron pozos, mataron a sus animales, destruyeron sus templos y lugares sa- grados, con el fin que si alguien lograra escapar no pudiera regresar. Se calcula que durante todo el pro- ceso genocida cerca de 100 mil indígenas murieron, de los cuales 25 mil eran niños.

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Hoy en día en América Latina se desacredita el térmi- no genocidio. Estos conflictos se terminan clasifican- do como asuntos políticos ante la comunidad inter- nacional, la cual termina desviando su interés a otros casos. Debido a esto, lo ocurrido en Guatemala no atrajo la protección de ningún representante inter- nacional. Al mundo se le presenta como un conflicto interno contra la guerrilla, conflicto que ya había du- rado más de 30 años.

La posición de Ríos Mott, ante La Convención sobre la Prevención y Sanción del Delito de Genocidio, fue la negación del genocidio. Se justifica en un supues- to conflicto con un grupo político, los “supuestos comunistas pertenecientes al grupo guerrillero”. Es importante recalcar que los grupos políticos no son protegidos por la Convención, por lo que hasta cierto punto el argumento de Ríos Mott fue correcto.

Sin embargo, ¿qué sucede cuando el grupo político es coincidente con un grupo étnico? Es evidente que se vivieron actos de violencia y violaciones a dere- chos humanos, el exterminio étnico fue de un 83% de las 200.000 personas asesinadas, según la guatemal- teca Premio Nobel de la Paz Rigoberta Menchú. Den- tro de los tipos de violencia empleados se observó la tortura extrema, la mutilación, la violencia sexual, la separación de los hombres de las mujeres (a quienes posteriormente mataban en secuencia), el racismo agresivo, la extrema crueldad y la violencia en contra de niños golpeados hasta la muerte, lanzados vivos a fosas comunes o secuestrados para servir como es- clavos.

Un asunto político

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La violación sexual como genocidio

La resistencia

La violación sexual constituye un genocidio, Akaye- su nos dice que se implementa con la intención de asesinar a miembros del grupo étnico ya que daña su integridad física y psicológica, con este acto las llevan a su destrucción física, total o parcial. La violación es la política oficial de guerra en una campaña de geno- cidio por control político según la reflexión de Mckin- non.

“La violación sexual en las mujeres indígenas no fue un daño colateral de la guerra, fue una estrategia para la eliminación de la raza. Nos violaron porque ellos dije- ron que nadie va hablar por nosotras”. El 88.7% de las violaciones sexuales fueron contra mujeres mayas. La violación sexual sistemática y a gran escala que ocu- rrió en Guatemala se ha convertido en “el medio ideal para destruir total o parcialmente a un grupo nacio- nal, étnico, racial o religioso”.

No constituyeron sólo una política hedonista de po- der masculino relajado, no solo fue una política de tortura, humillación, degradación y frustración de las mujeres, esto fue una violación controlada, fue una violación para masacrar, para matar. La violación con- llevó una gran efectividad como herramienta de lim- pieza étnica, fue una forma de eliminación sin costo.

El uso sistemático y masivo de la violación en Guate- mala no es una consecuencia más o menos inevitable del conflicto armado, sino una estrategia de guerra para la eliminación silenciosa de la raza.

La represión no solo causó terror, también generó una resistencia por parte de la población. Surgieron respuestas individuales y colectivas antes los efectos deshumanizadores. La mayor parte de los que componían estos gru- pos eran los familiares de las víctimas y las comunidades sobrevivientes, teniendo como fundamentos principa- les la solidaridad humana, los derechos elementales de los seres humanos y las aspiraciones respecto a justicia y dignidad. Todos estos esfuerzos generaron una nueva conciencia en la cual se ponía como prioridad a la justicia, el respecto a las leyes y la plena vigencia de un Estado de Derecho como requisitos de la democracia.

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Menchú

Rigoberta Menchú, quien nació en el núcleo de una familia campesina maya y durante su in- fancia y juventud sufrió pobreza, discriminación racial y la violencia que durante décadas ha padecido la población indígena guatemalteca. Creció viendo el exterminio que se llevaba a cabo contra su raza, de la cual gran parte de su familia fue víctima: su hermano y madre fueron torturados y asesinados por los militares y su padre fue quemado vivo durante una protesta. Es- tos sucesos forjaron que Menchú se involucrara en diversas causas sociales desde joven y fuera participante de foros internacionales para denunciar las atrocidades cometidas por el gobier- no, así como las desigualdades económicas, sociales, culturales y políticas dentro de su país.

Desde 1981 se vio obligada a exiliarse en México y desde ahí se dedicó a denunciar a nivel internacional la grave situación de los indios guatemaltecos. A lo largo de su trayectoria, ha dado valiosas aportaciones culturales del pensamiento milenario de los pueblos indígenas, se ha centrado en buscar la unidad a través de la diversidad de los pueblos, fortaleciendo así la solidaridad, la fraternidad y la reciprocidad para luchar contra la exclusión social y la discrimi- nación.

El 10 de diciembre de 1992 le fue otorgado el Premio Nobel de la Paz, convirtiéndose así en la primera indígena, y en la más joven, en recibirlo por su aportación a la declaración de los dere- chos humanos y por ser embajadora de buena voluntad de la UNESCO. En la actualidad, sigue luchando para promover el diálogo y la justicia social de Guatemala buscando que los pueblos indígenas puedan tener acceso a sus derechos.

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La primera diplomática mexicana en la Corte Penal Internacional

Diane Galván Rendón y Verónica Márquez Martínez   alumnas de la carrera de Relaciones Internacionales, Derecho y Economía

Durante diciembre del 2020 la Asamblea de los Esta- dos parte de la Corte Penal Internacional (CPI) selec- cionó por mayoría calificada, y con la calificación más alta otorgada por el Reporte de Expertos Indepen- dientes de la Corte, a María del Socorro Flores Liera como magistrada, convirtiéndose en la primera per- sona de nacionalidad mexicana en ocupar una ma- gistratura en la CPI.

Justamente el pasado 10 de marzo del 2021, coinci- diendo con el mes del Día Internacional de la Mujer, la diplomática Socorro Flores realizó el juramento estatutario para tomar posesión ante la Corte, posi- cionándose como la primera mujer mexicana en un tribunal internacional; por lo que la Secretaría de Re- laciones Exteriores (SRE) mencionó en el Comunica- do No. 126 que:

El nombramiento de Socorro Flores como magistrada de la CPI representa un paso más en el camino para al- canzar la igualdad de género dentro de los organismos internacionales, así como un avance en términos de re- presentación en distintos niveles del sistema de justicia penal internacional (...) en el cual las mujeres contribu- yen a la calidad de la toma de decisiones y, por lo tanto,

a la calidad de la justicia misma (SRE, 2021). Socorro Flores Liera

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Antes de conocer la trayectoria de la diplomática mexicana que hará justicia a los crímenes más graves de trascendencia internacional, debemos conocer el papel de la Corte Penal Internacional (CPI). La CPI es la institución permanente que tiene la facultad para ejercer su jurisdicción sobre personas respecto a crí- menes internacionales tales como: el genocidio, los crímenes de lesa humanidad, crímenes de guerra y de agresión. Su sede está en La Haya, en los Países Bajos.

La Corte fue constituida en el Estatuto de Roma de 1998 para sancionar crímenes de trascendencia inter- nacional en su conjunto, reconociendo que “esos gra- ves crímenes constituyen una amenaza para la paz, la seguridad y el bienestar de la humanidad, que no pue- de quedar sin castigo” (Estatuto de Roma, 1998). Por lo que la participación de Socorro Flores dentro de la Corte es de suma importancia para la construcción de la justicia internacional, así como para la agenda exterior de México.

La resistencia

Reunión entre la Secretaria General y Embajadora Socorro Flores Liera.

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María del Socorro Flores Liera es diplomática miem- bro del Servicio Exterior Mexicano desde 1992, tiene formación en Derecho en la Universidad Iberoame- ricana, y posee un posgrado en Derecho Penal In- ternacional por la Universidad Nacional Autónoma de México. Dentro de su trayectoria formó parte de la delegación mexicana encargada de negociar el Estatuto de Roma en Comités Preparatorios, y en la Conferencia de Roma. Entre 2006 y 2007 fue Jefa de Oficina de la Corte Penal Internacional ante la Organi- zación de las Naciones Unidas, y en 2012 se convirtió en embajadora. Desde 2017 ha sido representante permanente de México ante diversos organismos in- ternacionales con sede en Ginebra, Suiza. (SRE. 2017) La Embajadora Flores Leira fue electa después de un riguroso proceso avalado por los Estados Miem- bros, la sociedad civil y organismos de observación independientes, los cuales le otorgaron el número de votos más alto entre 18 candidatos (SRE, 2021). Cum- plió con todas las consideraciones establecidas en el Estatuto de Roma en su artículo 36° para convertirse en jueza, tales como, ser una persona reconocida en competencia en derecho internacional humanitario y normas de derechos humanos; así como contar gran experiencia en funciones jurídicas profesionales que tengan relación con la labor judicial de la Corte.

La Secretaría de Relaciones Exteriores de México, así como el canciller Marcelo Ebrard, felicitaron este gran logro de la embajadora Flores representando a Méxi- co y posicionando su papel en los organismos inter- nacionales. Cabe mencionar que fueron nombrados seis nuevos jueces al mismo cargo que la diplomáti- ca Flores, donde cuatro son mujeres; lo que para ella significó “un paso importante para seguir reforzando la perspectiva de género en el trabajo de la Corte’’ (Oliva- res E. 2021).

Ahora la jueza ocupará su nueva responsabilidad en el periodo del 2021 al 2030, una década muy im- portante camino al cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible; entre ellos el No. 16 sobre

“Paz, Justicia e instituciones sólidas”, que tiene como metas el fortalecimiento del estado de derecho y la promoción de los derechos humanos. Es un orgullo para nuestro país la labor que la jueza Socorro Flores hará dentro de la Corte, no solo porque contribuirá a la justicia internacional, sino porque también podrá proponer enmiendas a los elementos de los crímenes que ayuden a la Corte a interpretar y aplicar la ley, así como a evitar la impunidad.

¿Quién es la nueva jueza de la Corte?

Dra. Socorro Flores Liera tomando protesta en el estatuario como magistrada de la Corte Penal Internacional (CPI). Fuente: Secretaría de Relaciones Exteriores Comunicado No. 126. Cortesía de la CPI.

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Referencias

Corte Penal Internacional. (2021, marzo). Toma de protesta de Socorro Flores como magistrada de la CPI. [Fotografía]. Gobierno de México.

https://www.gob.mx/sre/prensa/embajadora-socorro-flores-liera-realizo-el-juramento-estatuta- rio-como-magistrada-de-la-corte-penal-internacional?idiom=es

Naciones Unidas (Ed.). (1998). Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional.

https://www.un.org/spanish/law/icc/statute/spanish/rome_statute(s).pdf

Olivares E. (2021, 11 marzo). Asume Socorro Flores el cargo de jueza ante la Corte Penal Internacio- nal. Recuperado de.

https://www.jornada.com.mx/notas/2021/03/11/politica/asume-socorro-flores-el-cargo-de-jue- za-ante-la-corte-penal-internacional/

Secretaría de Relaciones Exteriores. (2021, 10 marzo). Embajadora Socorro Flores Liera realizó el juramento estatutario como magistrada de la Corte Penal Internacional [Comunicado de prensa].

https://www.gob.mx/sre/prensa/embajadora-socorro-flores-liera-realizo-el-juramento-estatuta- rio-como-magistrada-de-la-corte-penal-internacional?idiom=es

Secretaría de Relaciones Exteriores. (2017). Perfil biográfico: María del Scorro Flores Liera.

https://infosen.senado.gob.mx/versionespublicas/nombramientospleno/Maria_del_Socorro_Flo- res_Liera.pdf

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Uigures: El genocidio bajo la dictadura en China

Angelica Moreno Meza y Claudia Pérez Castillo,  alum- nas de la carrera de Relaciones Internacionales.

¿Quiénes son los uigures?

Son una comunidad musulmana que no ha- bla mandarín y utiliza una versión modificada del árabe para comunicarse, ha vivido duran- te siglos en el noreste de China, principal- mente en Sinkiang, la cual ha sido parte de China desde que recuperó el control después de que el partido comunista asumiera el po- der en 1949. Durante los últimos años, el go- bierno comunista chino ha decidido atacar la religión y cultura de este grupo étnico, imple- mentando numerosas restricciones que difi- cultan su capacidad de practicar su religión y cultura, castigándolos por hablar su idioma, practicar su religión y tratar de mantener su cultura viva. (ShareAmerica, 2019)

Fuente: Human Rights Watch

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Las campañas de sinización

La dictadura en China por parte del Partido Comunista Chino ha tomado medidas restric- tivas con la finalidad de proteger su poder y eliminar cualquier amenaza que puede in- terferir con los intereses del partido. Una de estas medidas ha sido eliminar cualquier tipo de religión e ideología dentro del país como la que representan los uigures mediante cam- pañas de sinización. Esto se refiere a la adoc- trinación de personas que no son de descen- dencia china normalmente de otras culturas para adaptarlas a la cultura, religión e idioma chino; en otras palabras, se podría decir que es una política para la homogeneización de la población así evitar conflictos como rebelio- nes, y controlar a los posibles enemigos de la República Popular China. (Harvey T., 2019)

Los ataques terroristas como el ocurrido en Nueva York en 2001 ha impulsado a los países a lanzar campañas “antiterroristas”, que fue lo que hizo el gobierno de Xi Jinping en 2014 con la campaña de “Strike Hard Campaign Against Violent Terrorism”. Esto ha causado que la represión en China en contra de los ui- gures haya ido en aumento. El aumento en la vigilancia, la prohibición de prácticas religio- sas musulmanas y los campos de “reeduca- ción” son ejemplos de esto. Se sabe que China cuenta con uno de los sistemas de vigilancia más sofisticados del mundo. (The Economist, 2019)

Es importante conocer cuando están ocu- rriendo indicios de genocidio en alguna par- te del mundo para tomar acción y detenerlo lo antes posible. No olvidemos cuando du- rante la Segunda Guerra Mundial el partido nazi ocultó durante años las atrocidades que ocurrían dentro de sus campos de concentra- ción en contra de los judíos y otras minorías.

El mundo solo se dio cuenta de tales actos y el número aproximado de muertes cuando terminó la guerra. Aún estamos a tiempo de parar la tortura psicológica y física que está sufriendo la comunidad uigur y prevenir que se extienda a otras partes de China.

Supuesto campo de reeducación en Hotan

Fuente: Greg Baker, Agence France-Press

Referencias

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