Transdisciplina y Trabajo Social
ELÍ EVANGELISTA MARTÍNEZ1
Resumen
Se retoma el tema de la “Centralidad de lo Social” relacionándolo con la transdisciplina, contrastándola con la disciplina, multidisciplina e interdisciplina y estableciendo su relación con el Trabajo Social. Asimismo, se plantea que la perspectiva transdisciplinar principalmente se centra en el análisis de la realidad social, priorizando el estudio o el conocimiento de los fenómenos, necesidades, problemas, intereses y demandas sociales, pero se propone que la perspectiva transdisciplinar también debe orientarse a actuar en la realidad social, que acompañe a los sujetos sociales que demandan mejores condiciones de vida en sus procesos, dinámicas, relaciones, luchas y transformaciones. Y finalmente, se propone una estrategia de análisis y de acción generada desde el Trabajo Social que intenta pensar, planear, actuar y transformar nuestra realidad social, articulando el ayer, el hoy y el mañana.
Palabras clave: Trabajo Social Contemporáneo, Disciplina, Multidisciplina, Interdisciplina, Transdisciplina.
Abstract
The theme of the "centrality of the Social" relating it resumes transdiscipline, contrasting it with discipline, multidisciplinary and interdisciplinary and establishing their relation to Social Work. It also raises the prospect transdisciplinar mainly it focuses on the analysis of social reality, prioritizing the study or knowledge of phenomena, needs, problems, interests and social demands, but it is proposed that the transdisciplinary perspective should also be directed to act in the social, accompanying social subjects that demand better conditions life
1 Mexicano. Licenciado en Trabajo Social por la UNAM (México), con estudios de Licenciatura en Historia, Maestro en Trabajo Social y Políticas Sociales por la Universidad de Concepción (Chile), y Doctorando en Ciencias Sociales por la Universidad Autónoma Metropolitana–Xochimilco (México). Docente de la Escuela Nacional de Trabajo Social y de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM. Presidente de la Red de Estudios Avanzados en Trabajo Social A.C. y actualmente es Director de Desarrollo Comunitario de la Secretaría de Cultura de la Ciudad de México.
processes, dynamics, relationships, struggles and transformations. And finally, It proposes a strategy for analysis and action generated from the Social Work tries think, plan, act and transform our social reality, articulating yesterday, today and tomorrow.
Key words: Contemporary Social Work, Discipline, Multi-disciplinarity, Interdisciplina, Trans-disciplinarity
A manera de introducción
La reflexión histórica sobre el presente que nos sirve para tomar decisiones y desarrollar acciones para el futuro, se presenta hoy caracterizada por horizontes sociales fragmentados, polarizados, desiguales, excluyentes, peligrosos, y ante eso, uno de los desafíos centrales y prioritarios en nuestras sociedades modernas es: Construir plurales y novedosas respuestas y soluciones para mejorar las condiciones sociales de los sectores mayoritarios de la población.
Esta tesis por si misma posiciona al Trabajo Social como trinchera profesional u disciplinar de relevancia para ser útil en la transformación social positiva, conformando campos profesionales y disciplinares, teorías y conceptos, visiones y enfoques, metodologías y estrategias, iniciativas y prácticas cuyo objetivo esencial es promover y construir alternativas sociales necesarias para dar solución a las nuevas y viejas formas en que se presentan las necesidades y los problemas sociales.
El posicionamiento estratégico del Trabajo Social en la denominada: “La Centralidad de lo Social”, siempre alude a viejos problemas sociales que se complejizan, se multiplican, y se profundizan, pero también hace referencia a otros inéditos que aparecen incesantemente, que desbordan nuestros espacios sociales, por lo que en la actualidad existen mayores requerimientos por formar profesionales del Trabajo Social que incidan y coadyuven a la generación de propuestas innovadoras para la solución de los mismos, pero articuladas siempre Desde lo Social, desde el espacio de intersección de relaciones, actores, sujetos,
instituciones, prácticas, comunidades, movimientos, organizaciones sociales y con los sectores mayoritarios de la población.
En tal sentido, el presente escrito, retoma el tema de la “Centralidad de lo Social”
relacionándolo con una de las formas de construcción de conocimientos y saberes consideradas más complejas, creativas e innovadoras en las disciplinas científicas contemporáneas: la transdisciplina, un enfoque multidimensional que nos permite acercarnos a desentrañar muchos procesos que se generan en la realidad social, y en ese sentido, lo que buscamos en este escrito es, en un primer momento, realizar un análisis sustantivo en la perspectiva transdisciplinar, posicionándola frente a la disciplina, multidisciplina e interdisciplina y estableciendo su relación con el Trabajo Social .
Un segundo aspecto de importancia que se plantea es que la perspectiva transdisciplinar se centra prioritariamente en el análisis de la realidad social, es decir, prioriza el estudio o el conocimiento de los fenómenos, necesidades, problemas, intereses y demandas sociales, cuestión que en sí misma ya es de enorme avance y relevancia teórico-metodológica, pero planteamos que en los horizontes del Trabajo Social, la perspectiva transdisciplinar también debe orientarse a construir ciencias sociales más cercanas a la realidad social, que acompañen a los sujetos sociales que demandan mejores condiciones de vida, que se inserten en la sociedad, en sus procesos, dinámicas, relaciones e impacto.
Y finalmente, como tercer aspecto central se propone una estrategia de análisis y de acción generada desde el Trabajo Social que pone énfasis justamente en el desarrollo de prácticas sociales con soportes filosófico-políticos y teórico metodológicos consistentes y útiles socialmente, que busquen un impacto social con una actuación vinculada a actores sociales, que en el marco de sus explicaciones, decisiones, acciones, miradas, estrategias y propuestas, logren concretizarse en la misma realidad social para incidir al cambio social positivo desde abajo y desde dentro; es decir, se busca construir una perspectiva desde el Trabajo Social que intenta pensar, planear, actuar y transformar nuestra realidad social que articula el ayer, el hoy y el mañana.
Conceptualización del Trabajo Social
El Trabajo Social es una filosofía de la acción y un arte – científico cuyos propósitos son promover, articular y realizar procesos de: 1) Investigación, diagnóstico, planeación, gestión, desarrollo, evaluación, sistematización y comunicación de planes, programas y proyectos, modelos o iniciativas sociales. (Ciclo de vida del Trabajo Social); 2) Gestión de los servicios sociales; 3) Relación con los sujetos sociales; 4) Incidencia en el campo de las políticas públicas; y 5) Gerencia social.
La filosofía de la acción significa ver a la profesión enmarcada en un proceso de reflexión, que es cimiento de la acción, es visión para la práctica y es cosmovisión orientada a proporcionar a los y las profesionales los insumos necesarios para que doten de sentido y significado a su acción social, de encuadre y horizonte para su práctica, retomando pasado, presente y futuro, es decir articula su actuar profesional con miradas pasadas, iniciativas profesionales de la actualidad y diseñando propuestas para la sociedad en un futuro. La filosofía de la acción es una postura fundada en ideas, acciones, prácticas, trayectos y metas sociales, que nutre nuestra acción profesional de visiones, argumentos, posturas e intereses críticos, liberadores, alternativos, autónomos, transformadores y propositivos, siempre con capacidad cuestionadora y orientados a la construcción de saberes y diagnósticos sobre el mismo mundo social.
Por otra parte, el Trabajo Social como arte científico integra el paradigma científico y el artístico, dando preeminencia a la relación dialéctica entre conocer, actuar, imaginar, elaborar y transformar. Por lo que delinea una concepción interactiva entre arte y ciencia, y se concretiza en un proceso, medio y ejercicio colectivo que busca generar dinámicas de organización y participación social, complementando e interrelacionando el método científico y las estrategias artísticas, la razón con lo sensorial, la imaginación, las emociones, la intuición, la creación, la innovación, el sentido común y los saberes comunitarios. Esa relación interactiva arte – ciencia orienta que la acción profesional y metodológica se complemente con una acción artística, creadora y creativa y mediante esa
tensión se radicalice lo racional y lo sensible para construir respuestas colectivas e integrales a diversos problemas sociales, y por ello esta perspectiva basada en el arte y la ciencia como formas de conocer, aprehender y actuar complementarias y no antagónicas o excluyentes entre sí, permite romper con la tendencia del pensamiento dirigido al yo particular para lograr el yo colectivo.
Para aproximarnos conceptualmente al Trabajo Social, es un requisito determinar los siguientes elementos, que sintetizan sus lineamientos centrales: Objeto, sujetos, espacios y metodologías.
1) El objeto de estudio del Trabajo Social, que se sintetiza en el conjunto de
problemas, necesidades, intereses y demandas sociales que se construyen en un campo disciplinar específico, en un espacio y tiempo determinado y que tienen relación con lo esencial del Trabajo Social.
2) Los sujetos de la praxis, que se traducen en aquellos actores, personas, sujetos,
sectores, grupos o colectivos humanos concretos, que se articulan a partir de necesidades – problemas – demandas – intereses sociales.
3) Los espacios para la praxis, que son las instituciones, organizaciones o espacios
públicos, sociales, privados y micro – sociales desde donde se generan iniciativas para la acción, la práctica social o el bienestar social.
4) Las metodologías para la praxis, conjunto de lineamientos, rutas, procesos,
enfoques, métodos, técnicas, recursos, insumos e instrumentos que se utilizan para incidir en la realidad desde los espacios institucionales o sociales, y son medios para dar capacidad de respuesta a retos y desafíos presentes y futuros, vivenciados y proyectados por sujetos colectivos, que buscan cambiar positivamente sus condiciones de vida.
En ese sentido, podemos afirmar que en el Trabajo Social la interrelación entre objeto de estudio, sujetos de la praxis, espacios institucionales o sociales para la praxis y las metodologías para praxis, es lo que objetiva y concretiza el campo disciplinar, profesional y formativo del Trabajo Social y sirve de punto de encuentro para delinear la visión, misión
y su misma práctica científica.
Las necesidades, problemáticas, intereses y demandas sociales dan contenido al Trabajo Social, y constituyen su objeto de estudio; pero las personas, colectivos, sectores o grupos sociales constituyen los sujetos de su praxis, en tanto son protagonistas en permanente construcción social; y los espacios sociales o institucionales son las plataformas donde se definen y ejecutan iniciativas de acción social, siempre de la mano de las metodologías, que son indispensables para realizar el Trabajo Social, con la idea de generar bienestar social para todos los actores vinculados a los procesos sociales.
Y los pilares profesionales del Trabajo Social son aquellos lineamientos, ejes o parámetros sustantivos en los que recae la acción profesional del Trabajo Social, y se consideran asimismo como medios para dar capacidad de respuesta a problemas, necesidades, demandas e intereses sociales, a saber:
Pilar Profesional del Ciclo de Vida del Trabajo Social
El ciclo de vida del Trabajo Social está integrado por distintos momentos o etapas que conforman un esquema flexible y adaptativo cuyo tránsito nos permite conocer – actuar – evaluar una porción, tema, problema o fenómeno de la realidad social. Lo anterior es de suma importancia ya que este ciclo de ninguna manera debe verse como una serie de pasos predeterminados o como una receta mecánica, inflexible, entre esas etapas ubicamos:
1.- Construcción de la agenda social
2.- Inserción, vinculación y coordinación social 3.- Investigación social
4.- Elaboración de diagnósticos sociales
5.- Planeación social: formulación de planes, programas y proyectos sociales 6.- Gestión de planes, programas y proyectos sociales
7.- Desarrollo de planes, programas y proyectos sociales 8.- Evaluación de planes, programas y proyectos sociales
9.- Sistematización de experiencias de Trabajo Social 10.- Comunicación Social
Es importante indicar que cada momento o etapa está orientada para promover procesos vinculados al Trabajo Social y por ello su desarrollo estará dado predominantemente por la situación, el tiempo, el lugar y el contexto donde se realizan los mismos procesos sociales, y es necesario referir que dentro del ciclo de vida del Trabajo Social no existe una propuesta teórico – metodológica única que pueda ser generalizable y que por ello pueda dar respuesta a todas las situaciones, problemas o necesidades de todos los lugares y en todos los tiempos. Desde esta perspectiva el Trabajo Social además de entender la praxis social como modalidad socio-educativa, busca adaptar a cada una de las etapas del ciclo de vida para así descubrir sus propios marcos metodológicos de acción social, siempre tomando en cuenta su entorno, las condiciones, acontecimientos, coyunturas y estructuras en las que descansan los problemas y necesidades sociales, y dicho ciclo de vida se basa en dos niveles:
1) El nivel de articulación con otras disciplinas sociales, donde el ciclo de vida puede ser desarrollado desde perspectivas inter o multidisciplinarias que permiten una aproximación a la realidad y la acción social con más visiones, enfoques, métodos, técnicas o instrumentos.
2) El nivel de especificidad del mismo Trabajo Social, donde los procesos de acción social se desarrollan desde una perspectiva del Trabajo Social, es decir, una perspectiva transdisciplinar desde la intersección y cruce de disciplinas.
Es necesario remarcar que el ciclo de vida constituye una metodología – base que debe adaptarse a la realidad social donde se pretendan desarrollar los procesos de Trabajo Social, siempre entendiendo las fases como dimensiones histórico – sociales que en ocasiones pueden ser transformadas, ser simultáneas, invertirse en su orden o incluso dejar de realizarse, ya que la misma dinámica social permite que varíe su ordenamiento o desarrollo.
En este caso, la implementación de este esquema de Trabajo Social tiene como requisito ubicar el espacio y el tiempo determinado, además de conocer el contexto socio – político
donde se desarrollarán las acciones sociales, para innovar o modificar de acuerdo a las características, requerimientos y necesidades de los espacios sociales donde se lleva a cabo la mencionada praxis.
Pilar Profesional de los Servicios Sociales
Los derechos sociales son aquellos preceptos, principios y normas jurídicas que garantizan el disfrute y acceso de servicios y beneficios sociales a todas las personas que integran una sociedad determinada. Los derechos sociales por eso, son otorgados y reconocidos por el Estado universalmente para todos los ciudadanos, por el simple hecho de serlo y por formar parte de una sociedad y por cumplir con todas sus reglamentaciones, obligaciones y responsabilidades. Asimismo, la noción de derechos sociales es vista como el fortalecimiento de sujetos sociales, autónomos, movilizados y organizados, quedando más allá de los límites de la simple ayuda social, caridad, filantropía, paternalismo o asistencia Los derechos sociales equivalen, desde el punto de vista del enfoque de los derechos humanos, a los denominados derechos humanos de segunda generación, vinculados a la centralidad de lo social los individuos colectivos, así como a sus relaciones, servicios y beneficios sociales.
Los derechos sociales también se identifican con el acceso a los medios o instancias necesarias para tener condiciones de vida digna, con ideas vinculadas al desarrollo de capacidades, y por eso son garantes del reconocimiento y ejercicio de las condiciones materiales y simbólicas indispensables para una existencia digna: derecho al empleo, salario digno y prestaciones, seguridad social, educación, salud, alimentación, a un medio ambiente sano, a la cultura, recreación, deporte, a la asistencia e integración social en caso de alta vulnerabilidad, pero también se incluye el agua potable, alcantarillado, drenaje, pavimentación, comunicaciones y transporte, entre otros.
En el marco de los derechos sociales encontramos uno de los conceptos de relevancia para el Trabajo Social, el de los servicios sociales que son los espacios institucionalizados de atención social que tienen como objetivo mejorar el bienestar social y favorecer la
integración de las personas en colectivo. Los servicios sociales vistos con un enfoque de derechos sociales y como mecanismos institucionales que dan capacidad de respuesta a problemas, necesidades, demandas sociales, siempre conllevan beneficios sociales, y por eso deben tener modalidades de acceso incluyentes, asimismo, deben ser constantemente fortalecidos y deben estar integrados a un sistema organizado y coordinado, con espacios físicos, equipamiento e infraestructura adecuadas, capacidades institucionales y equipos profesionales que siempre velen por mejorar el bienestar social y la integración social de la sociedad.
Por lo anteriormente explicado, la promoción y las acciones encaminadas al reconocimiento y ejercicio de los derechos sociales y el acceso a los servicios sociales, forman parte de un pilar que es fundamental para el quehacer profesional del Trabajo Social.
Pilar Profesional de las Relaciones con Sujetos Sociales
Este pilar implica que la acción profesional de Trabajo Social se sustenta en el trabajo directo con los sujetos sociales; personas, grupos, familias, comunidades, y en el desarrollo de metodologías para la educación, participación, organización, empoderamiento y resignificación social.
La educación social tiene una primer dimensión que la ubica como un proceso social y político que comprende relaciones orientadas a aprender y enseñar simultáneamente, horizontalmente, democráticamente, colectivamente, lo que lleva a la formación de sujetos sociales que cuentan con los conocimientos, habilidades, destrezas, experiencias y herramientas requeridas para actuar y ser protagonistas en su contexto, para transformarlo y mejorarlo, hacerlo más humano y vivible. La segunda dimensión de relevancia de la educación social tiene relación con el proceso de construcción de conocimientos colectivos, producto de esa relación enseñar – aprender, mismos que son indispensables para el desarrollo la vida en sociedad y que en específico son también necesarios para la acción y trasformación social. La tercer dimensión de la educación social nos permite entenderla como un derecho social, como principio, guía y lineamiento indispensable para concretizar
el reconocimiento de acciones y parámetros sinérgicos, relacionales, identitarios y formativos, que posibilitan actuar en la sociedad con un marco solidario, comprometido y estratégico.
Por otro lado, la participación social es un proceso educativo, político y metodológico orientado a la toma de decisiones y al desarrollo de acciones colectivas que permiten dar capacidad de respuesta, tanto emergente, coyuntural o estratégica, a una serie de necesidades, problemas, intereses y demandas de un espacio social determinado. Sus principios siempre la enmarcan como proceso educativo, informativo, democrático, dialógico, estratégico, plural y que prioritariamente surge del nivel local – comunitario o micro – social. Además, su perfil socio – político la caracteriza como una acción planificada, documentada y sistematizada, y siempre va a ser vista como esencial para lograr soluciones sostenibles, siendo proactiva, sinérgica, irradiante, generando responsabilidades compartidas, siendo flexible y adaptable y su finalidad es ser un instrumento de transformación social desde lo micro, desde abajo y desde dentro de la sociedad. Finalmente, en el tema de los niveles de la participación social estos son inicialmente procesos de información y opinión, posteriormente de priorización y toma de decisiones, después de desarrollo de acciones, tanto coyunturales como estratégicas, y finalmente la participación social se convierte en hechos de transformación tanto de forma y como de fondo de los problemas, necesidades, demandas e intereses sociales.
La organización social podemos entenderla como el conjunto de relaciones y procesos que los integrantes de una comunidad establecen como mecanismos de articulación, asociación o agrupación, estructurados, planeados, sistemáticos, permanentes y continuos, que permiten dar capacidad de respuesta a necesidades, problemas y demandas sociales. Todo proceso de organización social siempre es educativo, democrático, incluyente, con perspectiva de género, continuo y permanente, irradiante y progresivo, y puede entenderse o verse como fin o como medio, como punto de llegada o de partida.
El empoderamiento social es un proceso de generación y construcción de poderes, es decir, de acumulación de fuerzas y energías sociales que permiten a las colectividades o grupos
sociales, incidir e influir en su entorno, priorizar situaciones, tomar decisiones, procurar acciones, siempre con la sistematización de experiencias sociales y comunitarias, y con el fortalecimiento de sus capacidades, confianza, visión y protagonismo para impulsar transformaciones positivas de las situaciones que se viven cotidianamente. El empoderamiento social es un proceso vinculado al reconocimiento de las colectividades de una serie de conocimientos, habilidades, capacidades y destrezas que les permiten su participación plena y estratégica en los cambios o transformaciones sociales desde los espacios micros o meso sociales. Por ello, empoderar significa procesar información y generar formación para que los colectivos sean protagonistas de su entorno, para así conocerlo profundamente, rediseñarlo y hacerlo mejor para todos y todas.
Una parte de este pilar profesional del Trabajo Social que es la relación con los sujetos, aspecto que es poco reconocido o que muchas veces se inserta en otros quedando invisible o soterrado, pero que en términos de relevancia simbólica es necesario resaltarlo o visibilizarlo es justamente aquel que denominamos la resignificación social. Resignificar socialmente significa impulsar multi – procesos que permitan construir esperanzas y argumentos para mejorar socialmente la vida de las colectivos, se concretiza en una relación entre el profesional del Trabajo Social y los sujetos con los que se trabaja, para compartir intereses y demandas siempre pensando en poder mejorar la vida cotidiana, es decir, en reencantar su existencia. La resignificación social significa creer en algo mejor y así seguir la lucha incesante para diseñar presentes y futuros mejores para la gente, para acompañarla profesionalmente en los recorridos por los rincones más oscuros de la sociedad, para iluminarlos y que con esa luminosidad se puedan diagnosticar vacíos, debilidades, pérdidas, pero también rehacer procesos, descubrir fortalezas y fortalecer potencialidades.
De acuerdo a lo anterior, la educación, participación y organización social, así como el empoderamiento y la resignificación social, tienen elementos socio – políticos y metodológicos que los definen como pilares centrales, sustantivos y estratégicos para el quehacer profesional del Trabajo Social, pero también siempre retomando las riquezas,
oportunidades, potencialidades y recursos de los sujetos colectivos, derivados tanto de su historia y experiencia, como de su contexto, relaciones y proyectos sociales. Tales cuestiones siempre se utilizan por las colectividades como instrumentos con los que aumentan su capacidad de decisión, acción y satisfacción de sus objetivos y necesidades, y a la vez facilitan la articulación con otros actores en beneficio mutuo y solidario ante las crisis, y para poder recuperarse, fortalecerse y superar esos hechos.
Pilar Profesional de la Incidencia en Políticas Sociales
La incidencia social es una de las vías a través de las cuales los diferentes actores organizados de la sociedad pueden influir de manera sustantiva en las políticas públicas, participando en la toma de decisiones, en las definiciones, en las formulaciones y no solo en el desarrollo u operación de acciones sociales. Por eso la incidencia es una estrategia de influencia, que se realiza desde abajo y desde dentro de lo social, para la formulación o hechura de políticas sociales, para que tengan una marcada visión o una mirada de los sujetos a las que son dirigidas y que efectivamente representen sus demandas e intereses.
La incidencia como mecanismo de participación social y como dispositivo de organización social se desarrolla desde diferentes niveles y alcances; ya sea desde los momentos de la priorización de temática sociales para la agenda pública, o en la propia hechura de las políticas, así como también en la gestión, desarrollo, evaluación de las mismas, incluso llegando a niveles de administración, fiscalización o control. La incidencia social como pilar profesional es, por tanto, un ejercicio de derechos que amplía y redefine el radio de acción profesional del Trabajo Social, al buscar que las decisiones fundamentales que se toman en el marco de las políticas sociales, sean compartidas estratégicamente en la esfera de lo público, conjuntamente con los actores especializados en los temas de referencia y fundamentalmente con los sujetos sociales organizados que se encuentran en los espacios micros de nuestras sociedades, mismos que conocen bien sus realidades y también las propuestas para mejorarlas.
Pilar Profesional de la Gerencia Social
Para el Trabajo Social la gerencia social es un área de desarrollo presente y futuro que tiene relación con las estrategias de la alta dirección de instituciones u organizaciones sociales, es decir, se centra en el funcionamiento adecuado de las instituciones, organizaciones, áreas, servicios o programas sociales y es un campo de especialización y como metodología, amplía también el radio de acción profesional ya que tradicionalmente esta profesión se inscribe en el desarrollo u operación de planes, programas o proyectos que las instituciones sociales desarrollan, pero dejando de lado la dirección, coordinación y el funcionamiento de las mismas instituciones.
Es un mecanismo para la gestión de políticas y programas en las áreas sociales, al guiar y direccionar a las instituciones sociales, no sólo tomando en cuenta criterios de eficiencia, eficacia y sostenibilidad, sino introduciendo criterios de equidad, derechos sociales, impacto y compromiso social de las instituciones, con los sujetos derecho habientes para las que fueron diseñadas. Por lo mismo, no significa un dispositivo para dirigir instituciones sociales de manera individual, jerárquica, vertical o autoritaria, sino de manera horizontal, circular, estratégica, colectiva, fluida, heterogénea, que pueda enfrentar situaciones muy particulares y complejas relacionadas con el funcionamiento y la dirección adecuada de una institución social, desde el marco de la dialogicidad, responsabilidad y el compromiso social. Por eso, la gerencia social intersecta los campos del desarrollo social, políticas públicas, planeación social, administración de organizaciones, relaciones públicas e intervención social, como medio para dirigir y mejorar el funcionamiento institucional con enfoque de derechos sociales.
Disciplina, Multidisciplina, Interdisciplina y Transdisciplina
Uno de los temas más polémicos y de amplio debate en las ciencias sociales contemporáneas, lo constituye justamente el de la perspectiva Transdisciplinar, una forma compleja que desde el terreno de la frontera o intersección disciplinar, incide a la construcción de conocimientos y saberes de uso y beneficio social. Para profundizar su estudio es indispensable analizar los significados de la triada: disciplina, multidisciplina e
interdisciplina, para después vincularla con nuestra materia de análisis: la transdisciplina.
La disciplina conforma un espacio del saber científico que incluye un conjunto de conocimientos específicos, además de un plan de enseñanza, metodologías y materias relacionadas con temas concretos de análisis y acción social (UNESCO,1972). Por ello cuando hablamos de disciplina hacemos referencia a un objeto de estudio, a un campo de teorías, categorías y conceptos, a una especialización de acciones, funciones y tareas que hace diferente una disciplina de otras, a una utilización de metodologías y/o estrategias, tanto específicas como generales, para el análisis, la acción y la generación de procesos y construcción de saberes en una realidad y en áreas o temáticas delimitadas.
Una disciplina es un espacio de la comunidad científica que siempre tiene límites específicos, pero su campo se puede extender y cruzar fronteras. Por ejemplo, cuando no es suficientemente amplia para dar capacidad de respuesta o para resolver problemas o situaciones, entonces es necesaria su articulación, su vinculación, su “compartir” sus referentes teóricos y metodológicos con otras y diversas disciplinas científicas. Por eso podemos identificarla como un cuerpo organizado de conocimientos y saberes producto de procesos de investigación; así como de metodologías, procedimientos, aptitudes, habilidades, destrezas, valores e identidades que imbuyen a una profesión (Payne, 2006).
La multidisciplina por su parte es una forma de relación disciplinar, fundamentada en un proceso de yuxtaposición de varias disciplinas que tratan un mismo objeto, tema o problema. (Pineau, 2010). Tiene como característica un primer nivel de relación de diversas disciplinas para analizar, abordar o estudiar un aspecto de la realidad social, pero manteniendo éstas, su autonomía de saberes y métodos para su abordaje. Por eso podemos mencionar que la multidisciplina, también reconocida como pluridisciplina (Pineau, 2010), hace referencia al análisis de un objeto de estudio, visto por múltiples disciplinas a la vez, pero cada una manteniendo autonomía en sus campos, perspectivas y metodologías. Por ejemplo, podemos ver el tema de la pobreza, visto y desarrollado por disciplinas sociales como el Trabajo Social, la Sociología, Antropología, Psicología, Pedagogía, Derecho,
Administración, Economía, Ciencia Política, entre otras, manteniendo estas autonomía, es decir, sus propias visiones, perspectivas, enfoques o procedimientos de análisis.
La interdisciplina es un proceso de articulación sobre varios elementos disciplinarios:
teorías, objeto de estudio, materia, objetivos, conceptos, categorías, metodologías o estrategias. (Pinaeu; 2010). Por ello, es un segundo nivel de interrelación disciplinar y podemos considerarla como fundamento para el análisis de un tema o aspecto de la realidad social, pero visto por varias disciplinas, es decir, tiene que ver con lo que de una disciplina se puede aplicar a otra. Siempre se conforma como un tipo de conocimiento reflexionado y aplicado que se produce en un proceso de intercambio de las diversas disciplinas para analizar y actuar sobre un problema determinado, especifico, concreto.
También llamada co-disciplina, la interdisciplina tiene relación con el entretejido de lazos entre las disciplinas y con la construcción de significado a partir de un mismo problema (Pineau, 2010). Por ello, una característica importante del proceso interdisciplinar es que en esa interrelación los campos o métodos propios de una disciplina no se transforman radicalmente, sino que siguen conservando su esencia, su estructura, sus métodos y enfoques, aunque de esa interrelación si pueden generarse conocimientos o saberes nuevos, más amplios e integrales, y en algún sentido, es considerada un proceso incipiente para la construcción de campos integrados por más de una disciplina. Para las ciencias sociales tanto la multidisciplina como la interdisciplina son formas de organización disciplinar de enorme relevancia teórico-conceptual y práctica, pero existe una perspectiva que vas más allá de ellas, aunque no las niega, sino que las vincula, complementa e integra: la transdisciplina.
La transdisciplina implica un proceso de intersección disciplinar, en donde las fronteras de las disciplinas se articulan para formar un macro-campo de conocimiento y acción social, originario, nuevo, integrador, transversal, que produce una meta - disciplina (Sinay, 1999).
Para ello, el prefijo trans se refiere a lo que va más allá de las disciplinas, pero a la vez las relaciona, las intersecta y la articula, por lo que podemos definirla como una cosmovisión encaminada a visualizar, analizar, interpretar e intervenir en la realidad social entre, intra,
a través y más allá de las disciplinas (Sinay, 1999).
La transdisciplina es una filosofía que ubica al ser humano, como el centro de sus reflexiones, desarrollando una concepción integradora, pero humana, social, política, comunitaria y transformadora del conocimiento. Para ello, esta corriente de pensamiento pretende fundar una metodología que aborda la cuestión humana y del conocimiento desde una perspectiva de interconexión en el sentido de lo complejo o lo que está tejido junto (Morin, 1990). Por eso hablar de transdisciplina es hablar de lo complejo, lo que en palabras de Morin (1990) significa que uno navega entre ciencia y no ciencia, que los fundamentos de un profesional significan en realidad la ausencia de fundamentos. Que existe una conciencia para destruir los fundamentos de la certidumbre, que se busca desarrollar un pensamiento lo menos mutilante posible y lo más racional posible. Lo complejo - transdisciplinar busca respetar los requisitos para la investigación y la acción social propios del conocimiento científico, pero complementados con los requisitos propuestos por el conocimiento filosófico, social, comunitario, popular (Morin, 1990).
Se debe tener siempre presente que una visión totalizadora y completa de lo humano y del conocimiento son imposibles, dada la incertidumbre y la incompletud fundamental que caracteriza a estos fenómenos sociales (Mancipas, 2006). Por eso lo transdisciplinar – complejo no es un fundamento, es solo un principio regulador que no pierde nunca de vista la realidad del tejido social en que estamos, y que constituye nuestro mundo real, lo real que es bello y monstruoso, es enorme y micro – social, es diáfano pero ininteligible, delimitado pero inabarcable, está fuera de toda norma, pero dentro de nuestros conceptos, categorías, teorías, aunque a la vez, fuera de ellos (Morin, 1990).
Por eso se habla de transdisciplinariedad cuando existe relación íntima entre el ser humano y sus realidades sociales, y cuando los saberes de campos distintos y distantes se integran en una visión de conjunto, que permite analizar y actuar en esas mismas realidades sociales.
Por eso la transdisciplinariedad busca ir más allá de la mera integración o de la mecánica
cooperación entre disciplinas, y replantea la cuestión de la interconexión de los campos del conocimiento tomando en cuenta los siguientes aspectos:
1. La transdisciplina ubica al ser humano colectivo como sujeto central, prioritario e indispensable en el proceso de construcción de conocimientos y saberes.
2. La transdisciplina entiende a los conocimientos y saberes como vastos e infinitos espacios constituidos por referentes teórico – conceptuales, metodológicos y contextuales sin límites exactos, en permanente cambio, con un beneficio social y una orientación transformadora.
3. La transdisciplina reconoce al conocimiento científico, pero jamás margina o ignora otro tipo de conocimiento no necesariamente reconocido como científico, como el sensorial, experiencial, artístico, práctico, comunitario o de vida cotidiana, al contrario, siempre busca su interconexión; los acerca, los articula, los integra, los fusiona (Nicolescu, 2008).
Por eso podemos decir que la transdiciplina en realidad constituye un puente de comunicación esencial, un espacio de dialogo simbólico entre los seres humanos y los saberes, entre información y formación, cotidianeidad y estructura social, entre lo personal y lo colectivo, razón y pasión, ciencia y arte, teoría y práctica, metodología y estrategia, innovación y experiencia, objetivo y meta, pluralidad y singularidad, visión de arriba y de abajo, lo global y lo local, lo institucional y lo alternativo, la perspectiva desde dentro y desde afuera.
Transdisciplina: fundamento para al análisis de la realidad social
La transdisciplinariedad es un término de amplia utilización en la contemporaneidad, y designa los enfoques tendientes a superar la organización disciplinaria del conocimiento para analizar la realidad social, y uno de sus grandes fundamentos teórico – políticos y filosóficos lo constituye la Carta de la Transdisciplinaridad (1994), que es el instrumento más reconocido y legitimado que integra los principios fundamentales de la comunidad transdisciplinaria a nivel mundial. Se elaboró en el marco del Primer Congreso Mundial de
Transdisciplinariedad realizado en el Convento de Arrábida en Portugal en noviembre de 1994, y constituye un contrato social que plantea la existencia de un crecimiento exponencial de los saberes sin precedente en la historia de la humanidad, pero que a la vez, está aumentando la desigualdad entre aquellos que los poseen y los que carecen de ellos, por lo que las desigualdades del conocimiento y los saberes crecen en el seno de los pueblos y entre las naciones de nuestro planeta.
La Carta plantea un reto sustantivo desde un punto de vista científico, pero también social y político: la democratización de los conocimientos y saberes; de modo que estos sirvan a todas y todos los habitantes del planeta y no sólo a un sector de privilegiados, buscando impedir la ruptura contemporánea entre un saber cada vez más acumulativo y un ser interior cada vez más empobrecido que incluso, según la Carta, puede conducir al ascenso de un nuevo dominio, nuevas y más profundas hegemonías y oscurantismos contemporáneos, cuyas consecuencias en el plano individual y social pueden ser desastrosas e incalculables.
(Carta de la Transdisciplinariedad, 1994)
Por eso, el pensamiento transdisciplinar plantea conocer la realidad social con mayor amplitud, pluralidad, dimensionalidad, profundidad e integralidad, y entre los postulados más relevantes que destaca la Carta de la Transdiciplinariedad (1994), podemos encontrar los siguientes:
1) La transdisciplina niega tajantamente la reducción del ser humano a una condición unidimensional y de disolverlo en estructuras formales unitarias, mecánicas o ahistóricas. Por eso reconoce la existencia de diferentes niveles de realidad, regidos por diferentes lógicas, tiempos, perspectivas, miradas, opciones, estrategias, alternativas, y rechaza toda tentativa de reducir la realidad a un solo nivel, regido por una única lógica hegemónica o dominante.
2) La transdisciplinariedad es complementaria al enfoque disciplinario (inter o multi), no lo niega o lo enfrenta, lo reconoce, pero lo rebasa; hace emerger de la confrontación e intersección de las disciplinas nuevas perspectivas, campos o datos
que las articulan entre sí, ofreciendo visiones alternas e inéditas de la naturaleza y de la realidad social. Algo fundamental del pensamiento transdisciplinar es que no busca el dominio de una discilina sobre otras, no busca tampoco el enfoque enciclopedista de muchas disciplinas, sino la apertura de todas las disciplinas a aquellos saberes en común que las atraviesan y las trascienden. Por ello también es multirreferencial y multidimensional.
3) La transdisciplinariedad tiene sentido cuando existe un espacio de creación que se genera a través y más allá de las disciplinas, y que trasciende el dominio de las ciencias exactas o duras, y las articula no solamente con las ciencias humanas sino también con el arte, la literatura, la poesía y las experiencias colectivas, comunitarias no científicas. Pero tampoco constituye una nueva religión, ni una nueva filosofía, ni una nueva metafísica, ni una física social, ni una ciencia de las ciencias, ni un campo hegemónico para la construcción de conocimientos.
4) La transdisciplina apela a la dignidad del ser humano en el marco del reconocimiento de sus derechos, desde el tener una identidad local, una nacionalidad y al mismo tiempo tener derecho de ser un ser transnacional. El reconocimiento por el derecho internacional de la doble pertenencia – a una nación y a la tierra – constituye uno de los objetivos de la investigación de esta perspectiva, al vincular lo local con lo planetario.
5) La transdisciplinariedad conduce a una actitud abierta hacia lo cotidiano frente a lo científico, porque si bien reconoce, reivindica y prioriza el saber científico, también reconoce como válidos los saberes comunitarios cotidianos, simbólicos, emotivos, religiosos o profanos, y ante eso su perspectiva se contrapone a la existencia de un espacio cultural central, principal, hegemónico desde donde se pueda juzgar a las otras culturas. Por eso el espíritu transdisciplinario es transcultural.
6) La ética transdisciplinaria rechaza toda actitud que niegue el diálogo y la discusión, la divergencia y la alteridad, la crítica y la propuesta, cualquiera sea su origen, ideológico, científico, religioso, económico, político, filosófico, social o cultural. El saber compartido es fundamento de la transdisciplina que en sí misma es una comprensión compartida, fundada sobre el respeto absoluto de las alteridades
unidas por la vida diversa, plural y heterogénea que se desarrolla sobre una sola y misma tierra. Por eso, el 1) Rigor en la argumentación, que toma en cuenta todas las cuestiones, perspectivas y opiniones; 2) La apertura que incluye la aceptación de lo desconocido, de lo inesperado y de lo imprevisible; y 3) La tolerancia que es el reconocimiento del derecho a las ideas y verdades contrarias a las nuestras; son las bases, actitudes y visiones que cimentan la transdisciplina.
De acuerdo a lo anterior, es necesario visualizar a la transdisciplina como un enfoque de vida que necesariamente confronta lo dado, lo absoluto, lo instituido, lo directivo, lo vertical, lo centralizado, lo autoritario, lo neutral, que cuestiona al conocimiento disciplinario que declara su neutralidad, su aseptismo, su mera instrumentalización. Y por ello, no hay un solo nivel, ni una sola lógica, ni un solo método en la transdisciplina, hay muchos niveles, diálogos y metodologías, incluso existiendo otros que van más allá de las fronteras de la misma ciencia (Sinay, 1999).
Pero algo muy relevante para las Ciencias Sociales, es que la transdisciplina si bien articula ciencias sociales y humanas con las exactas, biológicas, físicas, administrativas, jurídicas, psicológicas, va más allá, mira otros horizontes del saber, por ello le interesan otros campos del conocimiento al ocuparse de lo que está entre y a través de las disciplinas, pero también de lo está entre y a través de la realidad, por eso se articula con la realidad más allá de la ciencia, vinculándose íntimamente con la vida cotidiana, el andar comunitario, el arte, la cultura, la identidad, el mito, las religiones, la sensorialidad, la intuición, la imaginación, los espacios, los tiempos, los cuerpos, los conocimientos populares, la ética, los principios, los contextos, las instituciones alternas, las estructuras invisibles (Sinay, 1999)
Finalmente, podemos afirmar que la transdisciplina siempre supone un estado de cambio permanente, continuo, integrador, abarcador, infinito, lo que puede generar certidumbre- incertidumbre, control – autonomía, permanencia – transformación, en las temáticas de análisis e intervención social, ya que siempre abarca, sintetiza, suma puntos de vista, más
allá de verdades absolutas.
La Transdisciplina y el Trabajo Social: Bases para el ejercicio de acción transformadora
La misma Carta de la Transdisciplinariedad (1994) plantea que esta filosofía del conocimiento no se genera solamente con lo teórico, con lo abstracto o solo en el nivel del pensamiento, sino que plantea también la existencia de un puente de articulación con la acción, con la práctica social, con la inserción y actuación en las realidades concretas. La transdisciplina no puede solo privilegiar la abstracción en el conocimiento, debe aportar los elementos para contextualizar, concretar y globalizar, por eso resignifica y acerca el papel de la ciencia con la intuición, el imaginario, la sensibilidad, el arte, el cuerpo, el andar comunitario, la transmisión de conocimientos más allá de lo científico, pero sobre todo resignifica y reencanta la práctica social, le otorga otra perspectiva, otra mirada más estratégica y transformadora.
La transdisciplina es un multi – enfoque que permite mirar, entender, interpretar, pero también actuar en la realidad a partir de la intersección, visión y acción de diferentes disciplinas. Es una mirada y una acción que se construye en la frontera de las disciplinas, lo que implica el desdibujamiento de los límites disciplinares y la construcción de un centro meta – disciplinar, diverso, plural, flexible, que incluye los aportes teóricos, conceptuales y metodológicos, siendo su objetivo lograr muchas visiones y acciones, pero en el marco de una gran cosmovisión, más amplia, general, integral, estratégica, visionaria.
Y como elemento central, podemos mencionar que uno de los aspectos más importantes que caracterizan al Trabajo Social, es justamente la perspectiva formativa y el perfil profesional que es coincidentemente transdisciplinar, ya que la mirada y la acción social además de que se cimenta en la dualidad: teoría – práctica, nos permite tener una mirada y una praxis estratégica e integral de lo social, en tanto esta mirada – acción se genera en el cruce o en la frontera de diferentes disciplinas sociales. La perspectiva transdisciplinar del Trabajo Social nos da la posibilidad de entender y actuar en lo social desde el lugar
estratégico por excelencia: entre los intersticios de lo teórico y lo práctico, lo abstracto y lo concreto, lo plural y lo singular, lo macro y lo micro, lo global y lo local, lo institucional y lo alternativo, lo interno y lo externo, lo general y lo particular, lo individual y lo colectivo, lo objetivo y lo subjetivo, lo público y lo privado; entre la dimensión de arriba y la de abajo, entre la realidad desde dentro y la visualización de la misma desde afuera.
(Evangelista, 2011)
La transdisciplina implica un cambio radical en la manera tradicional y positivista de pensar y actuar en las ciencias sociales, tiene razón de ser al reconocer que cuanto más sabemos más ignoramos; que cuanto más se ilumina hay también más oscuridad; cuando más particular un proceso, más general debe ser; cuando más se avanza también se retrocede, pero se transita; cuando un fenómeno es singular se funda en lo plural; cuando algo es infinito también tiene finitud; lo micro se entiende mejor enmarcado por lo macro y viceversa (Sinay, 1999). Por ello, siempre intenta rescatar la complejidad, lo siempre cambiante, lo dialéctico y ecléctico; el conflicto y el consenso, la crítica y la propuesta, la integración y la articulación, el pensamiento y la acción en la frontera o en el límite de disciplinas (Sinay, 1999).
Desde el Trabajo Social siempre se ha concedido importancia a que las ciencias sociales tengan como objetivo el conocer la naturaleza, perfiles, relaciones, experiencias, actores, procesos, organizaciones, clases, estratos, dinámicas y funcionamiento de la sociedad. Y existe una opinión mayoritaria sobre todo en los ámbitos académicos, de privilegiar como una finalidad de las ciencias sociales el conocer o aprehender la realidad social, a partir de realizar investigaciones que nos permitan construir saberes acerca de los fenómenos, problemas intereses y demandas sociales. Lo anterior es fundamental y hay que seguir realizándolo, sin embargo, desde el punto de vista de los retos y desafíos de las ciencias sociales contemporáneas, además de esa relevante finalidad que implica la construcción de conocimientos novedosos y originales sobre lo social, otro propósito clave y estratégico tiene relación con la utilidad social de ese cuerpo de conocimientos, es decir, esos saberes deben servir como fundamento para actuar en la realidad social y dar capacidad de
respuesta a los problemas no solo de investigación, sino principalmente a los problemas sociales.
Es decir, desde las ciencias sociales se debe equilibrar y dar la misma importancia a conocer lo social, pero también al actuar en lo social y ante esas situaciones, las ciencias sociales contemporáneas deben ser orientadas también a la acción o a la práctica social, nutriéndose de elementos teóricos y metodológicos consistentes y con rigurosidad científica, que permitan que las y los científicos sociales se posicionen como analistas de lo social, pero que simultáneamente sean actores sociales, capaces de acompañar procesos sociales donde se detectan, comprenden y proponen soluciones a problemas y necesidades de la sociedad internacional, nacional, regional y local, siempre en colectivo, siempre en conjunto y acompañando a los sujetos sociales protagonistas de esos espacios.
Los paradigmas de conocer, planear, actuar y transformar en lo social deben ser complementarios y articulados, y no deben verse como procesos contrapuestos, irreductibles, fragmentados y excluyentes entre sí, y con eso el Trabajo Social contemporáneo tendrá finalidades más amplias y multidimensionales vinculadas al desarrollo social buscando coadyuvar en la construcción de sociedades más justas y equitativas, tomando en cuenta de manera prioritaria a los sectores sociales más marginados y excluidos, y entendiendo a la participación y la organización social como ejes para atender sus necesidades, problemas, intereses y demandas sociales.
El Trabajo Social así visto puede generar aportes en su marco de acción: realizando y promoviendo procesos de investigación, planeación, acción, gestión, educación, organización, formación, evaluación y sistematización en las comunidades socialmente excluidas, para así acompañarlas en construir soluciones y alternativas sociales viables y socialmente legitimadas. Y las acciones mencionadas nos vinculan y remiten a la construcción de sujetos colectivos dotados de derechos, deberes y capacidad de decisión, acción y proyección social, contribuye con aportes para lograr sociedades con claridad en sus derechos y fundamentalmente que tengan en sus manos los mecanismos para ejercerlos.
Es así como, por medio de constituirse como sujetos sociales, los sectores sociales pueden
acceder a una ciudadanía que la sociedad muchas veces no les reconoce por no tener conocimientos o saberes científicos.
Y también es necesario reconocer que, si bien el principio ético e inspirador del Trabajo Social es coadyuvar al bienestar social, a la formación de sujetos sociales y a la transformación social, también existen otros alcances más allá de lo ético, que hacen que en el nivel de concreción las finalidades de nuestras profesiones puedan centrarse también en el control social y la reproducción de esquemas que permitan la preservación y legitimación del sistema social o de la estructuras socio – económicas excluyentes. Y además, es preciso mencionar que desde una perspectiva teórica las anteriores finalidades siempre aparecen como configuraciones que coexisten, se enfrentan, se tensionan e interactúan dentro de un contexto socio – histórico específico, por ello debemos retomar la dimensión política de las mismas.
Es por eso que consideramos como un aspecto central en el análisis de las finalidades del Trabajo Social el ubicarlas desde una visión transdisciplinar; es que en la base y en el transfondo de su conocer, planear, actuar y transformar, existe una posición frente al mundo: que se les vea como instrumentos de lucha social y de transformación, como dispositivos y medios para lograr el bienestar social colectivo a través del reconocimiento de derechos sociales incluidos en marcos legales, en opciones legitimadas, en redes solidarias de lo social, y por supuesto, como elementos liberadores y transformadores, frente a otras propuestas de entender a las ciencias sociales especulativas, abstractas, asépticas, neutrales, lejanas de las realidades concretas, que incluso, como lo afirmamos anteriormente, se ven como instrumentos tecnocráticos de reproducción del sistema socio – económico y como mecanismos de control social, dominio y defensa del status quo.
Finalmente, diremos que los elementos integradores de la transdisciplinariedad que, desde un punto de vista metodológico, retoma el Trabajo Social siempre tienen relación con la siguiente ruta:
1. La intersección estratégica de disciplinas en cuanto a un problema definido,
2. El consenso – disenso estratégico sobre ese problema,
3. La mirada estratégica para mirar el corto, mediano y el largo plazo sobre ese problema,
4. La perspectiva estratégica para planear en el corto, mediano y largo plazo sobre ese problema.
5. La acción estratégica para actuar en el corto, mediano y el largo plazo sobre ese problema,
6. La proyección estratégica para lograr transformaciones de lo micro a lo macro y desde adentro hacia afuera.
Desde nuestro punto de vista las anteriores dimensiones son indispensables para entender con mayor profundidad e integralidad la realidad social y para tomar en cuenta los elementos sustantivos para actuar sobre ella, para hacerla más justa, digna, humana y vivible, desde una perspectiva transdisciplinar.
Epílogo
La perspectiva del Trabajo Social es transdiciplinar porque además de ser una profesión eminentemente teórico – práctica, nos permite tener una mirada y una praxis estratégica e integral de lo social, en tanto se genera en el cruce o en la frontera de diferentes disciplinas sociales, y como lo expresamos anteriormente, nos da la posibilidad de entender lo social desde el lugar estratégico por excelencia: entre los intersticios de lo teórico y lo práctico, lo abstracto y lo concreto, lo plural y lo singular, lo macro y lo micro, lo global y lo local, lo institucional y lo alternativo, lo interno y lo externo, lo general y lo particular, lo individual y lo colectivo, lo objetivo y lo subjetivo, lo público y lo privado; entre la dimensión de arriba y la de abajo, entre la realidad desde dentro y la visualización de la misma desde afuera.
En ese sentido, consideramos que las ciencias sociales y humanas al tener un perfil transdisciplinario deben ir orientándose a tomar en consideración los siguientes aspectos sustantivos:
1) La posible transformación social desde lo micro hacia lo macro, desde abajo hacia arriba.
2) La posible construcción de la equidad social.
3) La posible y necesaria construcción de micro – utopías.
4) El reconocimiento a los sujetos sociales desde un enfoque de derechos sociales.
5) La necesaria dialogicidad sustantiva, la comunicación horizontal, creativa y creadora.
6) Avanzar no solo hacia el pensamiento, sino a la acción transdisciplinar.
7) Fortalecer la renovación institucional y/u organizacional permanente, continua e inacabable.
8) Avanzar consistentemente hacia el diseño de poderes y espacios alternativos, ocupando y redefiniendo también los poderes y espacios establecidos.
9) Articular en la práctica tanto miradas como acciones estratégicas; de corto, mediano y largo plazo.
10) Promover la actualización, capacitación y formación permanente.
11) Hacer del Trabajo Social la profesión experta, ir hacia la experticia que no es otra cosa que la articulación o intersección de conocimiento – experiencia – solución – propuesta.
Esto supone que existe un Trabajo Social diversificado en Trabajos Sociales diferentes en tiempo, espacio y contexto, y por eso no puede existir un Trabajo Social único, hegemónico, universal e inmutable que se imponga en todas las realidades, sino deben coexistir ciertos principios rectores que guíen la acción profesional, siendo la especificidad del lugar, del momento y de la situación particular, lo que defina la orientación o metodología que se requiere.
Por ello, dentro de una postura transdisciplinar a la vez que no existe un Trabajo Social único o hegemónico, tampoco tienen razón de ser enfoques unitarios o metodologías únicas, inflexibles e infalibles para todas las circunstancias sociales, sino que existen
modalidades de Trabajo Social alternativas que se van construyendo frente a la historia y a la cotidianidad. Reconocer que no existe un Trabajo Social único, sino diversas expresiones y orientaciones de Trabajo Social significa que existe la posibilidad de desarrollar colectivamente diferentes acciones, reflexiones, mecanismos, métodos y orientaciones específicas, ideadas de acuerdo al lugar y al tiempo donde se generen los procesos sociales, aunque lo anterior no significa que no existan principios rectores y categorías de análisis compartidas por el colectivo dentro de sus respectivas acciones profesionales.
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