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Cinco años como editora de la Revista de Sociología

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Cinco años como editora de la Revista de Sociología

[Five years as editor of the Revista de Sociología]

Karina Navarro

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Universidad de Chile

En 2017, aproximadamente por esta fecha, asumí como Editora de la Revista de Sociología. La primera mujer editora en sus más de 30 años de historia. Antes de ser nombrada editora de esta revista ya me había familiarizado con lo que significaba este rol. Años antes, por mi formación en psicometría había colaborado con el equipo de la Revista de Psicología para lograr su indexación en Scielo-Chile. No obstante, por mi trayectoria profesional más ligada al mundo de la estadística y los métodos cuantitativos, asumir el rol de Editora de una revista disciplinar en sociología fue para mí un desafío importante. No sólo porque implicaba volver a mis raíces como socióloga, sino porque sabía que la Revista necesitaba cambiar para adaptarse a los tiempos y al mismo tiempo mantener su historia y tradición.

Podría mentir y decir que pasé unos primeros meses difíciles pensando como armar un plan para alcanzar ese objetivo, pero no es cierto.

Cuando me nombraron editora de la Revista llevaba más de un año anhelando ese cargo y pensando cuál sería mi plan para llevar a la Revista posicionarse donde creía (y creo) debe estar. Recuerdo que no fueron pocos quienes se me acercaron para aconsejarme que dejara de lado mis ganas de ser editora porque es

muchísimo trabajo y eso iba a mermar mi productividad académica porque terminaría destinando todo mi tiempo a ayudar a otros a publicar sus artículos y los míos quedarían de lado.

Evidentemente no les hice caso y, aunque no me guste aceptarlo, tenían razón. El tiempo para dedicar a mi propia producción académica se ha visto disminuido por el tiempo que he tenido que dedicar a la Revista. Sin embargo, no me arrepiento de la decisión que tomé. Asumí el cargo de Editora con la firme convicción de dar todo lo que estuviera en mis manos para sacar este proyecto adelante y comencé poco a poco a desarrollar el plan que, hasta entonces sólo existía en mi cabeza y me hacía mucho sentido.

Renovación del compromiso en la era digital Ser editora de una revista con tantos años de tradición como esta y pretender hacer cambios en ella, requiere tener una mirada atenta a las características que se han transformado en el sello característico de la Revista a lo largo de su historia. Una de esas características es que, desde sus inicios hace 36 años, la Revista de Sociología siempre ha sido una revista de acceso abierto.

Puede que hoy en día ser una revista Open Access

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suene a algo común y corriente, pues muchas revistas publican parte o la totalidad de sus artículos en esta modalidad. Sin embargo, haber sido de las primeras revistas en tener esta modalidad tiene un gran mérito y lograrlo de la forma en que lo hemos logrado en estos 36 años es una proeza de aquellas que hacen que esta revista sea especial.

Actualmente en el circuito editorial, la mayoría de las revistas de acceso abierto se sostienen económicamente trasladando los costos de procesamiento, edición, y producción a los autores. Son ellos quienes, además de tener que lidiar con conseguir fondos para realizar sus investigaciones, deben pagar para que los artículos que escriben de forma gratuita puedan ser publicados, descargados, y leídos de forma gratuita por otros investigadores y estudiantes interesados en acceder a ese conocimiento. Los montos que las revistas cobran a los autores por acceder a la modalidad de acceso abierto varían mucho dependiendo de la editorial y la circulación de la revista, pero rondan entre los

$300 y $5,000 dólares americanos. Montos que, sin duda, resultan privativos y segregan a una gran cantidad de personas dentro del mundo académico, particularmente a investigadores jóvenes, equipos de investigación con bajo (o sin) financiamiento, y particularmente, personas que realizan investigación con fondos concursables gubernamentales en Latinoamérica.

A diferencia del modelo de publicación de las grandes editoriales, la Revista de Sociología no cobra a los lectores por descargar ni por leer los artículos que publicamos. Tampoco cobramos a los autores por el derecho a someter sus artículos a revisión de pares ni por ser publicados en

modalidad acceso abierto. La Revista de Sociología desde su fundación hasta ahora ha puesto el conocimiento a disposición de cualquier persona interesada en acceder a él. En el pasado, lo hacíamos con una circulación restringida mediante ediciones en papel que solían ser bastante caras.

Esto porque a los costos de edición, diagramación, maquetación, e impresión se sumaban los costos de distribución por correo postal. Las revistas se perdían en el correo o no llegaban a destino porque eran devueltas al remitente al no encontrar la dirección o al no encontrar moradores en la dirección de envío. Con ello, nuestra principal forma de distribución era por mano, lo que hacía muy lento e ineficiente el proceso de difusión de lo que publicábamos. En ese pasado que suena tan lejano, pero que está a sólo 5 años de distancia, me tocó tomar la primera decisión difícil como editora: eliminar nuestra edición en papel y comenzar a publicar solo en versión digital. Nuestro último número en papel salió en 2017 y aún tenemos unas poquitas copias de ese último volumen.

La decisión de eliminar el papel no estuvo exenta de cuestionamientos porque implicaba poner fin a una tradición de larga data. Es cierto que leer en el computador no es lo mismo que leer en papel, pero publicar en digital tiene tremendas ventajas. Dejar de imprimir es una forma importante de reducir nuestra huella de carbono que además reduce los costos de producción y distribución, permitiéndonos optimizar el uso de nuestros reducidos recursos. Sin embargo, me atrevería a decir que la principal ventaja que ofrece el formato digital es que todos los artículos que publicamos tienen hoy la posibilidad de llegar

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a todos los rincones del mundo hispanoparlante, manteniendo y ampliando así el compromiso y convicción que ha movido esta revista a lo largo de los años: poner el conocimiento al alcance de todos.

Pasar de publicar en papel a una edición completamente digital requería del desarrollo de una nueva imagen de la Revista que conservara nuestra identidad y tradición. En esa labor, como en tantas otras, hemos tenido la dicha de contar con personas que voluntariamente nos han brindado su ayuda.

Silvia Ordenes (Coordinadora del Departamento de Sociología) fue la única persona que me tomó en cuenta cuando le comenté de la necesidad de crear una nueva imagen para la Revista y se comprometió a ayudar. Fue ella quien se sumergió en nuestros números históricos y notó que la Revista en sus primeros volúmenes había tenido una portada preciosa que por alguna razón desconocida quedó en desuso. Esa imagen era perfecta. Adaptarla a los nuevos tiempos era reconocer nuestra historia y proyectarnos al futuro al mismo tiempo. Con esa idea en mente, recurrí a Rodrigo Seguel—magnifico diseñador y gran amigo—

para que modernizara y creara lo que hoy es la imagen institucional de la Revista de Sociología.

El trabajo hormiga

Mi meta como editora de la Revista de Sociología es transformarla en un espacio de referencia de publicación para Iberoamérica. Por lo que, el cambio de imagen institucional fue acompañado de una nueva forma de trabajo. Mi intención era que la Revista de Sociología funcionara como las grandes revistas indexadas, por lo que, además de editores asociados y revisores pares en sistema

doble ciego, necesitábamos un editor de estilo.

Este tipo de editor es común en las revistas de habla inglesa, pero yo no había visto algo así en el mundo de escritura en castellano y estaba segura de que sería todo un éxito. El trabajo de un editor de estilo consiste en mejorar la redacción de los trabajos aceptados para publicación de modo que sean posibles de comprender por personas de habla hispana que habiten en cualquier parte del mundo. Esto implica trabajar los documentos para eliminar cualquier tipo de argot, regionalismos y expresiones ambiguas, además de corregir potenciales problemas de citación y referenciación, permitiendo una estética homogénea de todos los trabajos publicados. Así, los artículos pueden ser leídos y comprendidos con mayor facilidad y pueden alcanzar un mayor impacto en la comunidad científica.

Mis aspiraciones siempre han sido en grande. Mi abuela que teniendo sólo cuatro años de educación formal logró sacar adelante a sus ocho hijos—y a varios de sus nietos, incluyéndome a mi—me enseñó a soñar en grande. Y como hija menor de mi abuela, no puedo evitar apuntar a lo más alto a pesar de que abunden los obstáculos. Como probablemente muchos saben, los costos fijos de producción de la Revista son financiados por el Departamento de Sociología y la Dirección de Investigación y Publicaciones de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Chile. Sin embargo, lo que casi nadie sabe es que el trabajo editorial propiamente tal (i.e., el trabajo de los editores y revisores pares) es un trabajo completamente ad honorem que, en el mejor de los casos, es parcialmente reconocido como horas de dedicación a actividades de extensión. En ese contexto, mis aspiraciones de tener un editor de estilo tenían

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dos limitaciones: (a) la falta de presupuesto para financiar ese trabajo y (b) la disposición que pudieran tener las personas que voluntariamente nos donan algunas de sus horas de trabajo para la revista.

Considerando estas limitaciones estructurales y que, la gran mayoría de las personas con las que conversé sobre el tema desconocían el trabajo de un editor de estilo o dudaban del potencial que podía entregar a la revista, opté por lo que parecía más simple. A las funciones tradicionales el editor en jefe (es decir, mis funciones) se incorporó la función de edición de estilo. Y, con ello, dentro de las negociaciones logré obtener algo de dinero para contratar de forma puntual los servicios de un traductor y corrector de estilo en inglés, pensando en mejorar nuestro nivel de indexación.

Fue así como incorporamos al equipo a Paul Salter para que nos ayudase a revisar y editar los resúmenes y títulos de los artículos en inglés.

Estos cambios han implicado mucho trabajo.

Junto a las asistentes de la revista—primero Ana San Martin y luego Rebeca Orellana-Parada—

hemos pulido hasta el más mínimo detalle de cada artículo y número. Ese trabajo que parece invisible ha redundado en importantes reconocimientos.

En un principio, eran solo comentarios de pasillo sobre la calidad de los artículos y el profesionalismo de la edición y posteriormente comentarios explícitos sobre nuestro rol editorial. Muchos autores y equipos de investigación han destacado el aporte que cada uno de los revisores pares ha hecho al mejoramiento de sus artículos y no han escatimado en elogios al referirse a la dedicación que ponemos como equipo en la edición y corrección de pruebas de cada artículo que publicamos. En más de una oportunidad, algún autor me ha pedido que le dé

el correo o el número de teléfono de la persona que hace la edición de estilo de los artículos de la Revista o me ha preguntado si esa persona nos cobra muy caro. Cuando eso ha ocurrido, me he visto en la necesidad de revelar que somos nosotras (i.e., la asistente y yo) quienes hacemos esa labor de forma gratuita para todos los artículos que publicamos. Como Revista nosotros no cobramos por ninguna fase de la edición porque creemos que es lo que debemos hacer. Porque entendemos que nuestra labor es facilitar la publicación de artículos y proveer las condiciones para que todos los artículos puedan ser valorados por los lectores en sus propios méritos y nos sentimos orgullosos de hacer esta labor.

Todo lo anterior—sumado al esfuerzo de Ana San Martin, luego de Rebeca Orellana-Parada y actualmente de Belén Muñoz en difundir nuestra Revista mediante el envío de correos de difusión y manteniendo nuestras redes sociales—ha redundado en que el flujo de artículos haya aumentado sustancialmente. En ocasiones incluso nos hemos visto desbordadas, nos ha costado encontrar evaluadores pares, y hemos pasado por momentos difíciles, pero hemos salido adelante.

El volumen de trabajos que recibimos ha aumentado con los años gracias a todo este trabajo y esfuerzo, por lo que, considerando estos indicadores al alza, en 2019 decidimos dar un gran salto: comenzar a sacar dos números al año. Con más ganas que experiencia, partimos en la odisea de organizar dos números por volumen, uno de los cuales sería un número especial temático, y el otro con los trabajos que nos llegaran por el sistema de ventanilla abierta que mantenemos durante todo el año. La falta de experiencia nos hizo atravesar

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algunas dificultades en un comienzo, pero como dice el refrán “a veces se gana y otras, se aprende” y nosotros aprendemos rápido.

Definir los temas que cubriría cada número temático ha sido muy gratificante. Incluso he llegado a sentir que es el mejor pago que he podido tener en estos años a mi trabajo de editora. El objetivo de publicar números temáticos específicos era dar espacio a las sociologías no tradicionales, a esas sociologías a las que dediqué otra editorial hace algún tiempo atrás (ver: Rdz-Navarro, 2018). Gracias a estos números temáticos he tenido la posibilidad de compartir con distintos editores invitados de diversas áreas de la sociología y disciplinas afines.

Algunos editores invitados han sido muy autónomos y, por lo mismo, han requerido de muy poco apoyo de mi parte. Otros en cambio, han preferido formar un equipo en que cada cual cumple funciones determinadas y nos apoyamos mutuamente. Sea cual sea el modelo de trabajo adoptado, en todos los casos, los resultados han sido excepcionales.

Contando el volumen 37 de la revista que estamos publicando este 2022, llevamos en total cuatro números temáticos que me llenan de orgullo por su excelente calidad. Tuvimos un dossier sobre conflictos socioambientales (ver Campos et al., 2019), uno sobre teoría política (ver Grimaldi &

Montero, 2020) y uno sobre emociones (ver Rdz- Navarro & González, 2021) dedicado a la memoria de Humberto Maturana. No obstante, sin desmerecer los números previos, en número especial que más llena mi corazón de investigadora y metodóloga cuantitativa es el que estamos publicando ahora sobre sociología cuantitativa (ver Navarro &

Asún, 2022). El número de sociología cuantitativa es un tremendo anhelo, no sólo porque sea mi

área de especialidad, sino porque la sociología latinoamericana, en su afán de encontrar formas decoloniales de construir conocimiento, ha abandonado o relegado a una posición de menor relevancia, a los métodos cuantitativos para construir sociología, desaprovechando así las potencialidades de estos métodos ofrecen hoy en día a nuestra disciplina. Por ello y por su tremenda calidad, es que siento que este número sobre sociología cuantitativa es un pequeño lujo que me he regalado como editora;

lujo que es también la forma perfecta de cerrar estos cinco años como editora y comenzar a abrir nuevos espacios de cambios para la Revista.

El futuro

Este 2022 ha sido el año de la materialización de grandes cambios en la Universidad de Chile. Tenemos por primera vez en nuestros 176 años de historia una mujer Rectora, la Dra. Rosa Devés y también por primera vez tenemos una Decana en la Facultad de Ciencias Sociales, la Dra. Teresita Matus. La Universidad está cambiando y la Revista de Sociología también necesita cambiar.

Son varios los logros de estos últimos cinco años, pero tenemos varias metas pendientes aún por lograr. Una de ellas, es mejorar nuestra capacidad para atraer a investigadoras y equipos de investigación liderados por mujeres para que publiquen sus trabajos con nosotros, y se interesen en ser parte de nuestro equipo editorial. Necesitamos potenciar aún más la internacionalización de la Revisa y posicionarla como un espacio atractivo de difusión del conocimiento producido en Iberoamérica. En estas líneas, hemos hecho importantes esfuerzos,

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pero aún tenemos bastante espacio de mejora para los años venideros. No obstante, probablemente la transformación más importante que necesitamos emprender como Revista es trabajar en mejorar los niveles de citación de los

trabajos que publicamos para optar a otros tipos de indexación. Es en esa línea que les invitamos a acompañarnos y seguir apoyando la labor que realizamos.

REFERENCIAS

Campos Medina, F., Fonseca, F., & Fuentes, V.

(2019). Presentación del dossier: Conflictos socioambientales. Revista de Sociología, 34(1), 1–3. http://doi.org/10.5354/0719-529X.2019.54272 Grimaldi, D., & Montero, D. (2020). Presentación

del dossier: Teoría política para una época de incertidumbre. Revista de Sociología, 35(1), 1–6. http://doi.org/10.5354/0719-529X.2020.58088 Navarro, K., & Asún, R. (2022). Combatiendo la

leyenda negra de la sociología cuantitativa.

Revista de Sociología, 37(1), 7–13.

https://doi.org/10.5354/0719-529X.2022.68146

Rdz-Navarro, K. (2018). Presencias, ausencias y desafíos de las ciencias sociales. Revista de Sociología, 33(1), 2–6.

http://doi.org/10.5354/0719-529X.2018.51934 Rdz-Navarro, K., & González, M. (2021). Emociones:

Desde la sociología a la neurociencia. Revista de Sociología, 36(1),1–5.

http://doi.org/10.5354/0719-529X.2021.64422

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