QUÉ ES LA PENITENCIA? Qué manifestaciones tiene la Penitencia? Cuáles son los días y tiempos Penitenciales?

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¿QUÉ ES LA PENITENCIA?

La penitencia, traducción latina de la palabra griega metanoia que en la Biblia significa la conversión (literalmente el cambio de espíritu) del pecador, designa todo un conjunto de actos interiores y exteriores dirigidos a la reparación del pecado cometido, y el estado de cosas que resulta de ello para el pecador. Literalmente cambio de vida, se dice del acto del pecador que vuelve a Dios después de haber estado alejado de Él, o del incrédulo que alcanza la fe.

¿Qué manifestaciones tiene la Penitencia?

"La penitencia interior del cristiano puede tener expresiones muy variadas. La Escritura y los Padres insisten sobre todo en tres formas: el AYUNO, la oración, la limosna, que expresan la conversión con relación a sí mismo, con relación a Dios y con relación a los demás. Junto a la purificación radical operada por el Bautismo o por el martirio, citan, como medio de obtener el perdón de los pecados, los esfuerzos realizados para reconciliarse con el prójimo, las lágrimas de penitencia, la preocupación por la salvación del prójimo, la intercesión de los santos y la práctica de la caridad "que cubre multitud de pecados" (1 Pedro, 4,8.).

¿Cuáles son los días y tiempos Penitenciales?

"En la Iglesia universal, son días y tiempos penitenciales todos los viernes del año y el tiempo de cuaresma." (Código de Derecho Canónico, cánon 1250).

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¿Por qué se dice que la Cuaresma es un "tiempo

fuerte" y un "tiempo penitencial?

"Los tiempos y los días de penitencia a lo largo del año litúrgico (el tiempo de CUARESMA, cada viernes en memoria de la muerte del Señor) son momentos fuertes de la práctica penitencial de la Iglesia. Estos tiempos son particularmente apropiados para los ejercicios espirituales, las liturgias penitenciales, las peregrinaciones como signo de penitencia, las privaciones voluntarias como el ayuno y la limosna, la comunicación cristiana de bienes (obras caritativas y misioneras)." (Catecismo Iglesia Católica, n. 1438)

¿Qué debe hacerse todos los viernes del año?

En recuerdo del día en que murió Jesucristo en la Santa Cruz, "todos los viernes, a no ser que coincidan con una solemnidad, debe guardarse la abstinencia de carne, o de otro alimento que haya determinado la Conferencia Episcopal; ayuno y abstinencia se guardarán el miércoles de Ceniza y el Viernes Santo." (Código de Derecho Canónico, cánon 1251).

¿Qué debe seguirse de vivir la Cuaresma?

Si se vive bien la Cuaresma, deberá lograrse una auténtica y profunda CONVERSIÓN personal, preparándonos, de este modo, para la fiesta más grande del año: el Domingo de la Resurrección del Señor.

¿Qué es la Conversión?

Convertirse es reconciliarse con Dios, apartarse del mal, para establecer la amistad con el Creador. Supone e incluye dejar el arrepentimiento y la Confesión de todos y cada uno de nuestros pecados. Una vez en gracia (sin conciencia de pecado mortal), hemos de proponernos cambiar desde dentro (en actitudes) todo aquello que no agrada a Dios.

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¿Cómo concretar mi deseo de Conversión?

De diversas maneras, pero siempre realizando obras de conversión, como son, por ejemplo:

 Acudir al Sacramento de la Reconciliación (Sacramento de la Penitencia o Confesión) y hacer una buena confesión: clara, concisa, concreta y completa.  Superar las divisiones, perdonando y crecer en espíritu fraterno.

 Practicando las Obras de Misericordia.

¿Cuáles son las obras de misericordia?

Las Obras de Misericordia espirituales son:

1. Enseñar al que no sabe.

2. Dar buen consejo al que lo necesita. 3. Corregir al que yerra.

4. Perdonar las injurias. 5. Consolar al triste.

6. Sufrir con paciencia las adversidades y flaquezas del prójimo. 7. Rogar a Dios por los vivos y los muertos

Las Obras de Misericordia corporales son:

1. Visitar al enfermo.

2. Dar de comer al hambriento. 3. Dar de beber al sediento. 4. Socorrer al cautivo. 5. Vestir al desnudo. 6. Dar posada al peregrino. 7. Enterrar a los muertos.

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¿En qué consiste el Ayuno?

El AYUNO consiste en hacer una sola comida al día, aunque se puede comer algo menos de lo acostumbrado por la mañana y la noche. No se debe comer nada entre los alimentos principales, salvo caso de enfermedad.

¿A quién obliga el Ayuno?

Obliga vivir la ley del ayuno, a todos los mayores de edad, hasta que tengan cumplido cincuenta y nueve años.

Qué es la Abstinencia?

Se llama abstinencia a privarse de comer carne (roja o blanca y sus derivados).

¿A quién obliga la Abstinencia?

La ley de la abstinencia obliga a los que han cumplido catorce años.

ARQUIDIÓCESIS DE

M

EDELLÍN

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P

REGÓN DE

CUARESMA

EN EL QUE SE RECORREN LOS

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(7)

P

REGÓN DE

CUARESMA

Reunidos en la Iglesia, el celebrante revestido de estola morada y pluvial, se acerca al altar, le acompañan dos monitores con los que se entabla el diálogo en cada momento de la celebración. Se disponen tres atriles convenientemente ubicados para que desde allí se proclamen los textos como se indica. Los signos que se piden para cada domingo se pueden llevar al frente del altar trayéndolos desde el fondo de la Iglesia.

Se inicia con un canto penitencial.

El Celebrante

En el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu

Santo.

R.

Amén.

La gracia y la paz de nuestro Señor Jesucristo, el

amor del Padre y la comunión del Espíritu Santo

esté con vosotros.

R

y con tu Espíritu.

Monitor 1

a Cuaresma nos lleva, por la oración, el sacrificio y la

caridad, al reencuentro con Dios y con los hermanos. El

miércoles la ceniza nos recordará nuestra condición

limitada, nuestro pecado personal y comunitario, manifestado

en el olvido de Dios, en el desconocimiento de los demás, en

los signos evidentes de una sociedad que ha perdido la

referencia

de

los

mandamientos

como

principios

fundamentales para su convivencia fraterna.

.

El Celebrante

Hermanos:

Este tiempo es, por excelencia, tiempo de

reconciliación Busquemos la gracia de Dios y

encontramos el amor misericordioso que perdona

cuando hay una actitud de dolor por las culpas.

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Monitor 1

Cuando Dios nos ofrece este tiempo, la Iglesia arrepentida

busca en el Señor el camino que nos lleva a la casa del Padre,

a la esperanza renovada de los que encuentran en el amor de

Dios el perdón y la paz. Es la familia de Dios que, llorando sus

pecados, siente toda la gracia del Perdón en el reencuentro

con Dios que es amor.

Monitor 2

También a nosotros nos invita la Iglesia a llorar nuestras

culpas. No sólo como un punto más de la Sagrada Cuaresma,

sino como una actitud constante que busca en el dolor de los

pecados un afán de encuentro con Dios en la Reconciliación y

la Paz.

Oremos.

El Celebrante

ios de amor, clemente y misericordioso que

abres en medio del desierto de nuestras vidas el

tiempo gozoso de la Cuaresma, concédenos, por

los méritos de tu Hijo, entregado por nosotros,

la dicha de buscar en tu infinito amor la reconciliación

y la paz. Haz que tu Iglesia, que esta familia de

elegidos, iluminada por la luz de tu Palabra, recorra

con fe estos días de gracia que nos vas a regalar y

encuentre, al final de este camino de penitencia,

oración, ayuno y caridad, tu rostro luminoso en el

rostro glorioso del Resucitado, el mismo que contigo

vive y reina en la unidad del Espíritu Santo y es Dios,

por los siglos de los siglos.

Monitor.

Escuchemos ahora la palabra de Dios escrita para

iluminar el camino que vamos a iniciar.

Se puede entonar un canto apropiado.

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Lectura del libro del Deuteronomio

30,15-20

ira, yo pongo hoy ante ti vida y felicidad, muerte

y desgracia. Si escuchas los mandamientos del

Señor tu Dios que yo te prescribo hoy, si amas al

Señor tu Dios, si sigues sus caminos y guardas sus

mandamientos, preceptos y normas, vivirás y

multiplicarás; El Señor tu Dios te bendecirá en la tierra

a la que vas a entrar para tomarla en posesión.

Pero si tu corazón se desvía y no escuchas, si te dejas

arrastrar a postrarte ante otros dioses y a darles culto,

yo os declaro hoy que pereceréis sin remedio y que no

viviréis muchos días en el suelo que vas a tomar en

posesión al pasar el Jordán.

Pongo hoy por testigos contra vosotros al cielo y a la

tierra: te pongo delante vida o muerte, bendición o

maldición. Escoge la vida, para que vivas, tú y tu

descendencia, amando al Señor tu Dios, escuchando

su voz, viviendo unido a él; pues en eso está tu vida,

así como la prolongación de tus días mientras habites

en la tierra que Señor juró dar a tus padres Abraham,

Isaac y Jacob.

M

EDITACIÓN

:

El celebrante puede dirigirse a la asamblea con estas o

semejantes palabras:

La Cuaresma nos forma en la fe para que, orando con

insistencia, acercándonos de verdad al dolor del mundo, y

sintiendo nuestro compromiso con el que padece las

consecuencias

del

pecado

personal

y

social,

construyamos la comunidad que Dios quiere en la fe.

La Palabra de Dios nos ubica delante de los grandes

valores de la Cuaresma: Oración, Penitencia, Ayuno,

M

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confesión de nuestras culpas, reconocimiento de la

necesidad de Dios, y aceptar la invitación que se nos hace

a ser signos de vida, de esperanza y de paz desde el

perdón y la reconciliación Renovado el corazón, nuestra

misión será ofrecer el perdón y construir la paz de Dios

allí donde el mismo Señor nos ha puesto para ser signos

de su amor. En este año, la intención de la Iglesia es

valorar de modo especialísimo la caridad. En efecto, el

Papa Benedicto XVI, en su mensaje de Cuaresma, nos

exhorta a vivir la Justicia como camino de reconciliación y

de esperanza.

En este camino, la Iglesia después de mostrarnos el amor

de Dios, nos abre a la alabanza y acción de gracias. Nos

ayuda, finalmente, a ser benévolos con el prójimo, a

compadecerlo en sus fragilidades y perdonarlo.

El darnos con amor nos pedirá también una virtud nueva

t maravillosa, la generosidad se hace camino de santidad

y el compartir con amor nos llevará a despertar unas

nuevas y maravillosas iniciativas de misericordia, de paz,

de esperanza.

Ahora, unas recorrido sencillo por los domingos de

Cuaresma, nos recordará la grandeza del amor de Dios y

nos hará pensar en toda la misericordia que Dios derrama

en el corazón de quienes le buscan con fe y esperanza.

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S

IGNOS DE CUARESMA

.

P

RIMER

D

OMINGO

.

El desierto y el Tentador vencido

Para este signo se disponen frente al altar unas ramas secas. O

un poco de arena.

Monitor uno.

Dios de amor. En medio del desierto de la vida somos

acosados por la tentación, las cosas pasajeras de este mundo

nos seducen, nos atraen, nos roban el corazón. Después todo

es soledad, todo es tristeza, todo es vacío.

Monitor dos.

Dios clemente, hemos resecado el corazón con tantas cosas

que nos apartan de ti. “no nos dejes caer en la tentación”,

líbranos de la seducción del poder, de las falsas grandezas, de

las vanidades del mundo, de ser sólo apariencia. Llénanos de

ti, aparta de nuestras vidas todo lo que nos pueda robar tu

amor y danos valor para vencer y triunfar sobre las

acechanzas del mal.

El Celebrante:

Oremos.

ios de amor, que este desierto de Cuaresma,

iluminado por tu palabra, nos lleve a ver el

glorioso rostro del que venció el Pecado, del

que ha triunfado sobre la muerte, del que ha vencido

toda tentación. Haz que encontremos en tu Hijo la

fuerza que rompa las cadenas, la alegría que ilumine

nuestras vidas, el amor que nos haga solidarios con

cuantos han perdido la esperanza.

Por Cristo, nuestro Señor.

Se puede entonar un canto de tono penitencial.

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S

EGUNDO

D

OMINGO

Moisés y Elías: testigos de la Palabra revelada en Jesús.

Se trae al altar la Palabra de Dios.

Monitor uno:

De tu amor infinito, Dios de la vida, viene a nosotros la

palabra salvadora. En el Segundo Domingo de Cuaresma se

nos invita a escuchar con amor a quien es Verbo vivo, luz de

luz, consuelo y esperanza del mundo. La voz de Elías y

Moisés, la palabra ardiente de Pablo, nos revelen en este

tiempo la grandeza de tu amor.

Monitor dos.

Dios de amor, enséñanos a escuchar. Danos un corazón que

suba hasta el Tabor glorioso de la Transfiguración para

acoger la palabra de la vida que brota de los labios del

Salvador. Haz que seamos visionarios del Reino, testigos que

miran hacia el Mesías, Rey y Señor, Mártir y Siervo doliente,

triunfador de la Muerte y vencedor que regala la vida, haz que

difundamos por el mundo la esperanza y la paz.

El Celebrante:

Oremos.

ios de eterna gloria. En el Segundo Domingo de

Cuaresma queremos ser la voz de tu Hijo,

queremos ser el eco de su Evangelio, queremos

ser testigos de aquella misma voz que rompió

el silencio de la Transfiguración para invitar al mundo

entero a escuchar la voz del Salvador. Dios de amor,

haz de todos misioneros de la Palabra que salva y

transfigúranos para que el escándalo de la cruz no

nos haga perder la alegría de ser testigos de tu amor.

Se puede entonar un canto a la Palabra Divina.

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T

ERCER

D

OMINGO

:

LA

V

IÑA

.

Se traen al altar unos racimos de uvas..

Monitor uno:

Agua viva para la sed del mundo, agua fresca para el ardor de

tantos corazones, agua transparente que lave nuestras vidas,

agua que salta desde el corazón hasta la eternidad en fiesta

de esperanza. Agua viva para que tu Iglesia, La viña que Tu

has plantado en el mundo no pereza de sed en medio del

desierto de este

mundo-Monitor dos.

Tenemos sed de ti, Fuente viva, tenemos sed de ti, Dios vivo

que para calmar nuestra sed nos ofreces el corazón abierto de

tu Hijo del que brota el arrollo de la gracia, tenemos ser del

lagar divino de tu corazón oprimido por nuestras culpas. Haz

que de nuestras viñas estériles, irrigadas por la misericordia,

brote el vino nuevo que llene de dulzura el dolor del mundo.

El Celebrante:

Oremos.

ios de amor: que plantaste tu viña y la riegas

sin cesar para que llene de dulzura el

mundo, abre en esta cuaresma el torrente de

tu amor , para que el Vino Nuevo de la Paz y de la

fe se derrame como un río de esperanza para el

mundo, como un torrente de misericordia y de

caridad. Por Cristo tu Hijo, el que vive y reina por

los siglos de los siglos. Amén.

Se puede entonar un canto que hable de la Pasión del Señor.

(14)

C

UARTO DOMINGO

.

El hijo pródigo.

Se disponen junto al altar dos cirios encendidos.

Monitor uno

Oh Dios que rompes la tiniebla del alma y la iluminas con tu

amor. En esta luz que apagaremos, representamos al Hijo que

abandona la casa, que se aleja para buscar en el destello de

luces engañosas la felicidad que terminarà anegando su

corazón en llanto

Se apaga la luz

Monitor dos.

En esta luz que permanece encendida, pensamos ver el amor

del Padre, que a la puerta de la casa aguarda todos los días el

retorno de quien se va. Danos, Señor la alegría de encontra

siempre encendido en ti corazón el fuego del amor y la luz

del perdòn.

El Celebrante:

Tomando la luz del cirio que repreesenta al Padre,

enciende el cirio del hijo.

Oremos.

ios de amor, llegue a nuestro corazón el

abrazop de tu perdón y la certeza de un

amor que nunca falla, de una misericordia

siempre pronta, del vestido nuevo que nos

preparas cuando bañas nuestras miserias con

el rocío del perdón. Haz que encontremos

siempre en ti la ternura del Padre que no vaciló

en entregar a su Hijo amado, para que se

abrieran

los

caminos

a

tantos

hijos

descarriados. Te lo suplicamos por el mismo

Cristo, nuestro Señor.

Se puede entonar un canto que hable del Padre Misericordioso.

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Q

UINTO

D

OMINGO

:

La Mujer adúltera.

Se trae al altar la cruz.

Monitor uno.

Vamos hoy nuevamente al encuentro del que nos ofrece su

perdòn y su paz, del que escribe sobre el mundo la ley del

amor y del perdòn. Nosotros esperamos que tu Hijo, Dios de

amor, rompa con la cruz las puertas del abismo y escriba en

el corazón la nueva ley del amor y de la esperanza.

Monitor dos:

Hoy, Señor, vemos en la mujer adúltera a la humanidad que.

Postrada delante de tu cruz, clavada en el arrume de piedras

que merecen nuestras infidelidades y que tù recoges para que

ninguna hiera el corazón de los que amas.

El Celebrante:

Oremos.

ios de la Vida, déjanos recorrer esta cuaresma

con la ilusión de revivir, de heredar la vida, de

sentir que tu nos llamas de las sombras de la

muerte y nos darás el gozo de vivir para alabarte,

danos la alegría de ser testigos del Triunfo de Cristo

sobre la muerte y sobre el pecado. Ayúdanos a levanta

esta humanidad adúltera, para que, lavada en el mar

de tu misericordia vuelva a ser la novia radiante del

que con su muerte venció el poder del pecado. Dios

bueno. danos vida, danos paz, danos la esperanza. Por

Cristo, nuestro Señor

.

Se puede entonar un canto que hable de la resurrección.

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Oración Final:

El Celebrante:

Oremos.

ios nuestro que nos llamas a iniciar esta Santa

Cuaresma, concede a esta familia tuya la

gracia de vivir este tiempo de conversión en

la alegría del encuentro con tu amor infinito.

Que por el Ayuno, la Oración, la Penitencia y

la Comunicación Cristiana de Bienes, alcancemos la

purificación de nuestra vida. Dios que nos das a tu

Hijo, vencedor de la tentación, Dios que nos hablaste

con la voz de Moisés y Elías, Dios que nos regalas en

el corazón de tu Hijo la fuente de la misericordia, Dios

que podas la viña para que de fruto, Dios que

resucitas a tu Hijo amado y nos resucitas con él

cuando pedronas nuestras culpas. danos tu amor y

danos la alegría de vivir esta cuaresma que se acerca,

danos tu paz para celebrar con fe los gozos de la

Pascua. Por Cristo, nuestro Señor.

R

. Amén.

Y la Bendición de Dios todopoderoso,

Padre, Hi

jo y Espíritu Santo

descienda sobre vosotros

y permanezca siempre.

Luego dice,

Podéis ir en paz.

Se puede entonar un canto a la virgen María.

P. Diego Alberto Uribe Castrillón. 2010

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Generalidades de la Cuaresma

La cuaresma es el periodo del tiempo litúrgico (calendario cristiano) destinado por la iglesia Católica Romana y la Iglesia ortodoxa, además de ciertas iglesias evangélicas, aunque con inicios y duraciones distintas, para la preparación de la fiesta de Pascua.

La Cuaresma

La cuaresma comienza el Miércoles de Ceniza y finaliza el Domingo de Ramos, cuando se celebra la entrada de Jesús a Jerusalén. Vendrían a ser 40 días de preparación para la Pascua. La duración de cuarenta días proviene de varias referencias bíblicas y simboliza entre otras cosas, el retiro de Jesús 40 días en el desierto previo a su ministerio y el retiro de 40 días de Moisés en el desierto.

También simbolizan los 40 días que duró el diluvio, además de los 40 años de la marcha del pueblo Judío por el desierto y los 400 años que duró la estancia de los judíos en Egipto. A lo largo de este tiempo, los fieles católicos están llamados a reforzar su fe

mediante diversos actos de penitencia y reflexión.

La Cuaresma tiene cinco (5) domingos más el Domingo de la Pasión o de Ramos (seis en total), en cuyas lecturas los temas de la conversión, el pecado, la penitencia y el perdón, son dominantes. No es un tiempo triste, sino más bien meditativo y recogido. Es, por excelencia, el tiempo de conversión y penitencia del año litúrgico.

Por eso, en la Misa católica no se canta el “Gloria” al final del acto penitencial (excepto el Jueves Santo en la misa de la Cena del Señor), ni el “Aleluya” antes del Evangelio. El color litúrgico asociado a este periodo es el morado que significa discreción, penitencia y dolor.

Práctica

La práctica de la Cuaresma data del siglo IV, cuando se da la tendencia a constituirla en tiempo de penitencia y de renovación para toda la Iglesia, con la práctica del ayuno y de la abstinencia. Conservada con bastante vigor, al menos en un principio, en las iglesias de oriente, la práctica penitencial de la Cuaresma ha sido cada vez más aligerada en occidente, pero debe observarse un espíritu penitencial y de conversión.

Según San León, la Cuaresma es “un retiro colectivo de cuarenta días, durante los cuales la Iglesia, proponiendo a sus fieles el ejemplo de Cristo en su retiro al desierto, se prepara para la celebración de las solemnidades pascuales con la purificación del corazón y una práctica perfecta de la vida cristiana” (Esta definición es deducida del análisis del sermón 42).

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Se trataba, por tanto, de un tiempo, introducido por la imitación de Cristo y de Moisés, en el que la comunidad cristiana se esforzaba en realizar una profunda renovación interior. El Catecismo de la Iglesia Católica retoma esta idea y la expresa de la siguiente manera: “La Iglesia se une todos los años, durante los cuarenta días de la Gran Cuaresma, al Misterio de Jesús en el desierto” (n. 540).

¿Desde cuándo se vive la Cuaresma?

Desde el siglo IV se manifiesta la tendencia a constituirla en tiempo de penitencia y de renovación para toda la Iglesia, con la práctica del ayuno y de la abstinencia.

Conservada con bastante vigor, al menos en un principio, en las iglesias de oriente, la práctica penitencial de la Cuaresma ha sido cada vez más aligerada en occidente, pero debe observarse un espíritu penitencial y de conversión.

¿Por qué la cuaresma en la Iglesia Católica?

"La Iglesia se une todos los años, durante los cuarenta días de la Gran Cuaresma, al Misterio de Jesús en el desierto".

¿Cuál es, por tanto, el espíritu de la Cuaresma?

Debe ser como un retiro colectivo de cuarenta días, durante los cuales la Iglesia, proponiendo a sus fieles el ejemplo de Cristo en su retiro al desierto, se prepara para la celebración de las solemnidades pascuales, con la purificación del corazón, una práctica perfecta de la vida cristiana y una actitud penitencial.

¿A qué nos invita la Iglesia en la Cuaresma?

La Iglesia persiste en invitarnos a hacer de este tiempo como un retiro espiritual en el que el esfuerzo de meditación y de oración debe estar sostenido por un esfuerzo de mortificación personal cuya medida, a partir de este mínimo, es dejada a la libertad generosidad de cada uno.

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¿Cuál es el simbolismo de la Ceniza?

El simbolismo de la ceniza es el siguiente:

a) Condición débil y caduca del hombre, que camina hacia la muerte; b) Situación pecadora del hombre;

c) Oración y súplica ardiente para que el Señor acuda en su ayuda;

d) Resurrección, ya que el hombre está destinado a participar en el triunfo de Cristo.

Miércoles de Ceniza

El Miércoles de Ceniza, el anterior al primer domingo de Cuaresma se realiza el gesto simbólico de la imposición de ceniza en la frente de los fieles católicos. La ceniza representa la destrucción de los errores del año anterior al ser éstos quemados. Mientras el sacerdote impone la ceniza dice una de estas dos expresiones: "Conviértete y cree en el Evangelio" ( Mc 1,15) o "Acuérdate de que eres polvo y al polvo has de volver" (Gén 3,19)

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