4. EL RITO DE COMUNION
LITURGIA DE LA EUCARISTIA
EN LA CELEBRACION DE LA MISA
Con Rogelio “Roger” Manrique
Oremos… Señor mío Jesucristo/, me acerco a tu altar lleno de
temor por mis pecados/, pero también lleno de confianza/ porque
estoy seguro de tu misericordia./ Tengo conciencia de que mis
pecados son muchos/ y de que no he sabido dominar mi corazón/
y mi lengua con la que he herido a mis hermanos y hermanas/ Por
eso, Señor de bondad y de poder/, con mis miserias y temores me
acerco a Ti,/ fuente de misericordia y de perdón;/ que has dado la
vida por salvarme/, antes de que llegues como juez a pedirme
cuentas./ Señor no me da vergüenza descubrirte a Ti mis llagas/.
Me dan miedo mis pecados,/ cuyo número y magnitud sólo Tú
conoces/ pero confío en tu infinita misericordia./ Señor mío
Jesucristo, Rey eterno,/ Dios y hombre verdadero/, mírame con
amor,/ pues quisiste hacerte hombre para morir por nosotros/.
Escúchame, pues espero en Ti/.
Te adoro, Señor, porque diste tu vida en la Cruz/ y te
ofreciste en ella como Redentor/ por todos los hombres y
mujeres que amas./ Adoro Señor, la sangre preciosa que
brotó de tus heridas./ Mira, Señor, a este pobre pecador,/
creado y redimido por Ti/. Me arrepiento de mis pecados/ y
propongo corregir sus consecuencias/ Y pedir perdón a mis
hermanos y hermanas/ a quienes he ofendido/ Purifícame
de todos mis maldades/ para que pueda recibir menos
indignamente tu sagrada comunión/. Que tu Cuerpo y tu
Sangre me ayuden, Señor,/ a obtener de Ti el perdón de mis
pecados/ y la satisfacción de mis culpas/; me libren de mis
malos pensamientos/, renueven en mi los sentimientos
santos,/ me impulsen a cumplir tu voluntad/ y me protejan
en todo peligro de alma y cuerpo. Amén
EL PADRENUESTRO
Comienza con la invitación para rezar juntos
el Padrenuestro.
•Durante el Padre Nuestro todos los sacerdotes
concelebrantes extienden las manos, como el
celebrante principal. Y se nos invita a levantar las
manos también en alabanza a Dios. Padre-Madre.
•Todos juntos, el sacerdote y la Asamblea, recitan
esta oración que Cristo nos enseñó. Es la mejor
manera de prepararse para recibir la Sagrada
Comunión.
EL PADRE-MADRE NUESTRO
Padre nuestro,
que estás en el cielo,
santificado sea tu Nombre;
venga a nosotros tu reino;
hágase tu voluntad
en la tierra como en el cielo.
• Danos hoy nuestro pan de cada día;
perdona nuestras ofensas,
como también nosotros perdonamos
a los que nos ofenden;
no nos dejes caer en la tentación,
y líbranos del mal.
En las Misas antes del Vaticano II:
• El sacerdote leía todas las Lecturas y luego volvía a leer el evangelio
en el vernáculo antes de su homilía.
• El pan sin levadura en forma de hostias delgadas hechas por las
personas consagradas, religiosas y el vino fue hecho especialmente
como "vino de misa" Se le dio la comunión en la lengua con el
comulgante de rodillas para mostrar la penitencia.
• Sólo el sacerdote daba la comunión Y La copa no se le daba a los
laicos. Sólo el sacerdote podía tocar los "vasos sagrados", (el cáliz y
el copón). Las telas (corporales y purificadores) tenían que ser
lavadas tres veces por un sacerdote y el agua vertida en el
“sacrum” antes de que el sacristán la lavara de nuevo y las
planchara. Se instalaron gradas del altar y un reclinatorio de
comunión para separar y definir el área sagrada del santuario,
donde sólo los ministros varones, los sacerdotes y monaguillos
podían estar durante la Misa.
• Un mantel blanco cubría toda la longitud del comulgatorio
del altar, para esconder las manos debajo de la tela antes de
la comunión, y así recoger las migajas que puedan caer
durante la comunión. Más tarde el monaguillo tenía que
seguir, junto con el sacerdote y llevar una patena para poner
'debajo de la barbilla del comulgante. La oración eucarística
se rezaba en silencio en Latín, por el sacerdote a excepción
de las palabras de la consagración que se decían un poco
más fuerte. Debido a que la gente no podía escuchar la
plegaria eucarística, y aun cuando pudieran no entenderían
el Latín, muchos usaban esos momentos para rezar el
rosario, encender velas a las imágenes y otras devociones
privadas durante la misa.
• El resultado fue un pueblo apartado que fue moviéndose al
papel de espectadores, mientras que el sacerdote realiza
todas las funciones para ellos, pero no con ellos.
LA BENDICIÓN CON LA CUSTODIA EN LA IGLESIA CATÓLICA Y EN LAS
IGLESIAS ANGLICANAS Y LUTERANAS SE EXTENDIÓ POR TODAS PARTES
Enfasis en la presencia de Cristo en el pan y el vino llevó a devociones como la Exposición del Santísimo Sacramento, Bendición, visitas al Santísimo Sacramento y las Cuarenta Horas. Estas devociones son todas buenas en sí mismas, pero se convirtieron en sustitutos de recibir la comunión. Comenzó una devoción por ofrecer Misas por la liberación de las almas del purgatorio y creció a tal punto que en la catedral de Colonia había un centenar de sacerdotes que pasaban todo el día celebrando Misas por los difuntos! El sacerdote solo celebraba la Misa sin una comunidad. Esto se consideraba aceptable, ya que la Misa era por los pecados de la humanidad y para apaciguar la ira de Dios si la gente estaba presente o no. De espaldas al pueblo, el sacerdote tenía que sostener la hostia y el cáliz en alto para que pudieran ser visto y adorado. Se creía que gracias extraordinarias se darían cuando fueron vistos en alto. Por lo tanto, para asegurar que la gente no se pierda el momento, las campanas repicaban y se utilizaba incienso. El sufrimiento de Jesús y la muerte en la cruz se convirtió en centro de espiritualidad de los fieles, mientras olvidaba la resurrección. De hecho, la Vigilia Pascual, el ritual más importante del calendario litúrgico, se eliminó por completo y el Viernes Santo era la celebración importante. El enfoque en la "presencia real" provocó una concepción estática de la Eucaristía.
EL RITO DE COMUNION:
•Padre nuestro - Preparándonos para comulgar,
rezamos al Padre como Jesús nos enseñó.
•Comunión - Llenos de alegría nos acercamos a recibir a
Jesús, pan de vida. Antes de comulgar hacemos un
acto de humildad y de fe.
•Oración - Damos gracias a Jesús por haberlo recibido,
y le pedimos que nos ayude a vivir en comunión.
EL RITO DE COMUNIÓN - Ya que la celebración eucarística es un
convite pascual, conviene que, según el encargo del Señor, su
Cuerpo y su Sangre sean recibidos por los fieles, debidamente
dispuestos, como alimento espiritual. A esto tienden la fracción y
los demás ritos preparatorios, con los que se va llevando a los fieles
hasta el momento de la comunión: la oración dominical, el rito de la
paz, el gesto de la fracción del pan, la inmixtión o mezcla (el
celebrante deja caer una parte del pan consagrado en el cáliz), el
Cordero del Dios, la preparación del sacerdote y la presentación al
pueblo del pan eucarístico que recibirá en la Comunión.
• En la oración después de la comunión, el sacerdote ruega para
que se obtengan los frutos del misterio celebrado. El pueblo hace
suya esta oración con la aclamación: Amén.
RITO DE LA PAZ
• Sigue el Rito de la paz por el cual los fieles se expresan mutuamente la caridad. El sacerdote desea la verdadera paz a todos, invitando a la Asamblea a manifestar ese mismo sentimiento.
• Ese gesto puede ser: darse la mano, inclinar la cabeza o un abrazo. Es un gesto de comunión, no de felicitación. • Debe ser un gesto verdadero. No hay
ninguna fórmula. La paz que se desea ha de entenderse en el sentido bíblico-teológico: compendio de todo bien, fruto del Espíritu Santo que lleva a los fieles al amor a Dios y a los hermanos.
TE ACUERDAS DE TU
PRIMERA COMUNION
Vaticano IIEUCARISTÍA COMO COMUNIÓN
ha restaurado la participación activa de los fieles en la celebración», «la oración ante la presencia santa es plegaria de comunión con Cristo y con los hermanos expresada en solidaridad y caridad».• El Catecismo de la Iglesia Católica
expresa que «La Iglesia es "comunión de los santos": esta expresión designa
primeramente las "cosas santas" ["sancta"], y ante todo la Eucaristía, "que significa y al mismo tiempo realiza la unidad de los creyentes, que forman un solo cuerpo en Cristo" (LG 3)»
En los
Hechos de los Apóstoles
, se relata la experiencia de la
primera comunidad cristiana, que une la celebración de la
fracción del pan a sus compromisos de comunión hasta
compartir sus bienes: «Todos se reunían asiduamente para
escuchar la enseñanza de los Apóstoles y participar en la
vida común, en la fracción del pan y en las oraciones (…)
Todos los creyentes se mantenían unidos y ponían lo suyo en
común: vendían sus propiedades y sus bienes, y distribuían
el dinero entre ellos, según las necesidades de cada uno.
Íntimamente unidos, frecuentaban a diario el Templo,
partían el pan en sus casas, y comían juntos con alegría y
sencillez de corazón; ellos alababan a Dios y eran queridos
por todo el pueblo. Y cada día, el Señor acrecentaba la
comunidad con aquellos que debían salvarse.»
• Dice el Catecismo de la Iglesia Católica: «la iglesia sabe que,
ya ahora, el señor viene en su Eucaristía y que está ahí en
medio de nosotros. Sin embargo, esta presencia está velada.
Por eso celebramos la Eucaristía (...)mientras esperamos la
gloriosa venida de Nuestro Salvador Jesucristo». «De esta
gran esperanza, la de los cielos nuevos y la tierra nueva en
los que habitará la justicia (cf 2 P 3,13), no tenemos prenda
más segura, signo más manifiesto que la Eucaristía. En
efecto, cada vez que se celebra este misterio, "se realiza la
obra de nuestra redención" (LG 3) y "partimos un mismo pan
que es remedio de inmortalidad, antídoto para no morir, sino
para vivir en Jesucristo para siempre" (S. Ignacio de
• FRACCIÓN DEL PAN - El sacerdote toma el pan consagrado, lo parte sobre la patena y deja caer una parte del mismo en el cáliz, diciendo en secreto: El
Cuerpo y la Sangre de Nuestro Señor Jesucristo, unidos en este cáliz, sean para nosotros alimentos de vida eterna.
• COMUNIÓN - El sacerdote hace una genuflexión , toma el pan consagrado y sosteniéndolo sobre la patena, lo muestra al pueblo diciendo: Este es el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo. Dichosos los invitados a la cena del
Señor.
• A Jesús se le llama Cordero a semejanza de los corderos que se sacrificaban en el Templo, pero con una gran diferencia: los corderos del Templo no quitaban el pecado del mundo, en cambio el “Cordero de Dios” quita el pecado del mundo. • Antes de comulgar decimos el “Señor no soy digno...” usando las palabras del centurión de Cafarnaún cuando se reconocía indigno de recibir a Jesús en su
• LA FRACCIÓN DEL PAN
• Es el nombre que los primeros cristianos daban a la Eucaristía. Esto tiene varias razones y simbolismos. Cuando Jesús celebró la Última Cena, Él tomó un trozo de pan, lo partió y le dio los pedazos a los apóstoles. Por muchos años, los cristianos, al igual que Jesús, no tuvieron las “formas” (hostias) para celebrar la Eucaristía, así que utilizaban un mismo pan que partían o fraccionaban, compartiéndolo entre todos. En cierta forma, veían en este gesto reflejado el milagro de la multiplicación de los panes. También era un símbolo de unidad, donde toda la comunidad participaba del mismo y único pan que es Jesucristo.
• Hoy en día, al usar las hostias pequeñas, no se hace tan evidente el sentido de que todos participamos del mismo Pan. Por eso el sacerdote parte la hostia grande y la comparte con algunos miembros de la asamblea. Hay un gesto que tiene un simbolismo precioso y que, si no estamos muy atentos, pasa
desapercibido a nuestros ojos. Después que el sacerdote ha partido la hostia,
podemos notar que deposita un pequeño pedacito dentro del cáliz. Esto se conoce como “inmixtión”*. ¿Que qué es eso? Les explico…