Azúcar y Sal

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Azúcar y Sal

[Si cada día te espero a ti.mp3] PLAY

Hay algo que no le he dicho, algo que ni siquiera sabía que sentía, hay algo, entre tantas y tantas cosas que aun no ha escuchado de mí... y se ha ido, sin saberlo, sin oírlo, sin ver que lo sentía tanto como ella, hay algo, que aun queriendo gritarlo ni tan siquiera lo he susurrado y sé que ya, por más que grite al viendo no llegará a sus oídos...

Traicionero el tiempo que nos hace ver las cosas cuando ya es tarde, que corre veloz cuando debe parar y es agónicamente lento cuando debería ir volando, traicionero él que hace que llegue dos minutos tarde, ¡dos puñeteros minutos tarde!... dos minutos que me arrebatan la posibilidad de hablarle, decirle aquello que me callé, estúpido dios del tiempo que marca el porvenir de las personas a su antojo, haciendo que unos lleguen con horas sobrantes y otros, como yo, lleguemos tan solo dos minutos tarde...

La gente me mira curiosa mientras intento que mi respiración vuelva a normalizarse, lógico que me miren como si fuera una loca, he llegado corriendo con todas mis ganas, empujando a todo aquel que se cruzaba en mi camino y gritando su nombre sabiendo que no obtendré respuesta, y todo para nada, porque cuando he llegado ya era tarde, porque cuando al fin he estado a punto de alcanzarla ya volaba lejos, dos minutos... dos minutos antes y todo habría sido diferente...

Apoyada sobre el cristal veo alejarse a ese enorme pájaro de acero que la aleja de mi vida sin saber cuando volveré a verla, cuando volveré a cruzarme con ella, sabiendo que yo misma le he empujado a marcharse, que yo misma he contribuido a que se vaya lejos de mí...

Callé cosas que debió saber antes que nadie, actué con el mayor egoísmo que un ser humano puede tener, suena fuerte que lo diga pero en cierta manera, al menos al principio de conocernos la utilicé... la usé para evadirme de cosas que ahora sé con certeza, no merecían la pena, me dediqué a jugar un juego peligroso que ha terminado por llevársela lejos... y ahora, ahora que siento que me falta la vida sin ella, sé que no es mi momento... que mi momento, mi instante para hacerla entrar en mi vida pasó delante de mis ojos y ni siquiera lo vi, tal vez no quise verlo...

Me dejo caer al suelo, una lágrimas corren por mis mejillas, hacía tanto que no lloraba por alguien de esta manera... tanto... quizás nunca lloré de este modo, tal vez nunca sentí la pérdida real y dolorosa que siento ahora...

Es todo tan extraño... yo creí amar incondicionalmente a alguien, creí estar total y absolutamente enamorada... y ahora, ahora sé que aquello que sentí no era amor...

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capricho... puede, ¿obsesión? tal vez... pero amor no, ahora sé realmente lo que es sentir amor verdadero por alguien y es precisamente que lo siento cuando ya no está... “nunca sabes lo que tienes hasta que lo pierdes” ¿eso dicen no? y tan cierto como que el sol sale y se va cada día... yo he tenido que perderla para darme cuenta cuanto la amo... y ella... ella no lo sabe

Y diréis... ¿Qué haces parada? ¡coge el primer vuelo y síguela! Y me encantaría hacerlo, desearía hacerlo pero no puedo... no puedo hacerlo, ¿por qué? Porque no tengo derecho alguno, porque simplemente perdí el derecho a estar en su vida cuando no luché, cuando no lo quise ver, cuando no me dejé sentirlo, cuando la engañé... cuando no le dije la verdad... o tal vez en el momento en que lo hice... no tengo derecho a buscarla, ¿para qué? ¿para que siga sufriendo? Mejor no... la quiero, y como la amo de verdad, tendré que dejarla marchar, aunque se lleve mi vida con ello, para que así, al menos, intente ser feliz mientras yo... yo me quedaré aquí, con el corazón por primera vez roto en mil pedazos... me quedaré esperando por si un día decide regresar, por si existiese la posibilidad de volver a encontrarla en mi camino como pasó aquella vez...

MESES ANTES

Había sido un día duro, uno de esos en los que parece que no vas a llegar a la noche, uno en los que piensas que al llegar a casa caerías rendida al sueño, sin embargo, la conversación que había mantenido con Lola en uno de los escasos minutos que habían tenido un instante de relax la había dejado bastante pensativa...

Lola: Pues yo no le veo el problema (le había dicho) tú vas, te tomas algo y ves si te gusta alguien... incluso puedes conocer a alguna... y no sé, tal vez te quiten todas las dudas que tienes

Esas habían sido sus palabras, y realmente no era tan descabellado, al fin y al cabo era un bar como cualquier otro, vale que el género masculino brillaba por su ausencia y que más bien lo que harían sería estorbar, pero esa era la idea ¿no? entrar por primera vez en un bar de ambiente, entablar conversación con alguna chica, ver si se sentiría a gusto o no, tontear un poco si le saliera, incluso por qué ¿no? llegar a tener algún contacto físico... no pretendía acostarse con la primera mujer que se le cruzara en el camino pero... tal vez, algún besito... quien sabía...

La cuestión era que ahí estaba, sentada en una de las mesitas del fondo, viendo la pista de baile llena de parejas que no dejaban de mostrarse ante nadie, lógico por otra parte, y se sentía a gusto, sentía que ese era su lugar, sí, definitivamente ir a aquel bar estaba resolviendo algunas dudas que llevaba arrastrando hacía ya bastante tiempo y que solo ahora era capaz de ponerles nombre...

Llevaba como una hora observándolo todo, había conseguido mantener la mirada a un par de chicas que la habían observado pero no había sido capaz de mostrarse algo más asequible para ellas, en parte si lo pensaba bien lo prefería, prefería mantenerse un tanto alejada, Lola la había animado a soltarse la melena, como le había dicho, pero ahora se sentía algo cohibida...

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-: Hola (le dijo una voz a su lado) ¿me puedo sentar? (le preguntó) -: Ehh... sí, claro (contestó algo parada ante aquella no esperada visita)

-: Te he traído una copa (le dijo) la tuya se te ha acabado (señaló el vaso que descansaba sobre la mesa)

-: Gracias... no tenías porqué (contestó algo avergonzada)

-: Bueno, no quería venir sin nada en las manos (sonrió, haciendo que se quedara un poco parada ante esa sonrisa) ¿es la primera vez que vienes a un bar de ambiente verdad? (preguntó sin quitar la sonrisa)

-: Sí... bueno yo... ¿tanto se me nota? (dijo algo ruborizada)

-: Un poco... pero tranquila (dijo acercándose a ella) no eres la única a la que le pasa -: Ya...

-: Y dime... (continuó al ver que la chica estaba algo avergonzada) has venido por ver como es... por ver como te sentías... ¿o directamente a ligar?

-: No... bueno yo... he venido porque... bueno... tengo, tenía dudas y una amiga me dijo que lo mejor era... (se quedó callada, su acompañante la miró sin dejar de sonreír) -: Entiendo (bebió de su copa) ¿sabes cual es la mejor manera de quitarte todas tus dudas? (preguntó acercándose sutilmente a ella) hacer el amor con una mujer (susurró, consiguiendo que la chica se ruborizara un poco más de lo que ya estaba) te aseguro que cuando lo pruebes...

-: Ya... (la cortó, tomando confianza consigo misma) y claro, tú te ofreces voluntaria... -: Pues... sí, ¿Por qué no? (repitió el mismo gesto) no te vas a arrepentir (le susurró de nuevo)

-: ¿Eres muy lanzada no? (le dijo)

-: Y tú muy poco (contestó) has venido a quitarte las dudas... yo puedo quitártelas... es lo que querías ¿no?

-: Pero no de este modo... (contestó) -: ¿Entonces? (preguntó)

-: Pues de otra manera... no sé de otro modo (contestó)

-: Otro modo un poco más... ¿interesante? (dijo bajando el tono)

-: Interesante... ya... ¿y qué es para ti mas... interesante? explícamelo (quiso ponerla en un aprieto)

-: Vale (dijo sin achantarse) comenzaría por acercarme a esos labios que me están llamando desde el mismo momento que te vi... los saborearía despacito... (la miraba desde su posición fijamente) bajaría a tu cuello... lo lamería, lo mordería... jugaría con él, sintiendo tu pulso acelerarse (la chica la miraba algo sorprendida por lo que le estaba diciendo) volvería a besarte en los labios mientras mis manos comienzan a acariciarte bajo ese top que te queda muy bien pero que quiero quitártelo de un tirón (dijo con la voz comenzando a tomar un tono de deseo que ambas captaron, se miraban a los ojos haciendo esas palabras más profundas) bajaría hacia tus pechos... libreándolos del sujetador y probándolos uno por uno... llenando mi boca y mis manos con ellos... mordería el pezón provocando que un quejido saliera de tu boca mientras me aprietas contra tu pecho para que no me aleje de ti (la chica tragó saliva intentando acallar un suspiro que a punto estuvo de salir de su boca, la manera de relatarlo... su voz

aterciopelada y sugerente estaban consiguiendo que perdiera la cordura...) me tomarás con tus manos para hacerme volver a tu boca, con pasión, queriendo que te toque por todas partes... y yo me limitaré a bajar tu pantalón y volver a tu cuello... volver a tu pecho que me vas a ofrecer sin pedírtelo siquiera... (la locutora la seguía mirando, de arriba abajo, mordiéndose el labio) lentamente bajaría mi mano hasta tu sexo,

acariciándolo solo un instante sobre la ropa interior (volvió a morderse el labio) protestarás... porque querrás que vuelva a hacerlo y no lo haré... entonces tú misma

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serás la que me quite la ropa a mí... la que me acaricie y me excite tanto que no me quede más remedio que unir tu sexo con el mío y comenzar a movernos... primero lentamente... luego más y más rápido... movimientos circulares... movimientos más rápidos... ahora más lentos... y jadearás en mi oído pidiéndome más (continuó sabiendo que la estaba excitando y excitándose ella misma) pararé... y volverás a protestar... te callaré con un beso antes de bajar por tu cuerpo y saborear toda tu humedad mezclada con la mía... te volverás loca al sentir mi lengua tocar tu clítoris (bebía nerviosa intentando que algo frío le bajara la temperatura) y cuando estés a punto de rozar el orgasmo... gimiendo como loca y pidiéndome más penetraré en ti con mis dedos... (cerró los ojos imaginándose ese momento) yo tomaré tu mano para llevarla

exactamente al mismo sitio... y entonces lo sentirás... el orgasmo que te quitará todas tus dudas... (dijo bebiendo de su copa)

Quedaron mirándose un segundo... mientras bebían ambas, deseosas y algo excitadas tras ese relato... dejó la copa sobre la mesa, miró a su alrededor, la volvió a mirar, esperaba una respuesta por su parte...

-: ¿Nos vamos? (le dijo sin poder aguantar más, la chica sonrió triunfante, se levantó, tomó su mano y antes de salir la besó apasionadamente...) ¿Cómo... como te llamas? (preguntó como pudo tras el beso...)

-: Como tú quieras (contestó excitada) vamos (dijo tomándola de la mano y sacándola de allí, sin dejarle opción a decir nada más...)

La puerta principal se abrió dejando paso a una mujer que con gesto serio y algo entre las manos pasaba delante de todos con un objetivo claro, su rostro dejaba ver el enfado y la rabia que sentía en esos momentos, alguno de sus compañeros la miraban

extrañados y sabiendo que algo había pasado también con preocupación...

-: Esto es increíble (bufaba mientras hablaba) Hola Jesús (saludó a uno de los chicos) ¿La jefa?

Jesús: Dentro (le indicó) ¿ocurre algo?

-: Que todo es una mierda... eso pasa (dijo mientras comenzaba a andar de nuevo en busca de su jefa, empujó la puerta y entró donde había sido indicada, encontrándose a su jefa enfrascada de lleno en el trabajo) NO te lo vas a creer (le dijo ya a su superior) -: Llegas tarde (le dijo aun sin mirarla, totalmente concentrada en lo que hacía)

-: Lo sé (contestó) pero es que no sabes lo que ha pasado (le decía) me he encontrado con Gerardo... y ¿sabes qué me ha dicho?

-: De Gerardo me espero cualquier cosa (continuaba haciendo su trabajo, miró a la chica que estaba seria y supo que no eran tonterías) A ver (dijo aun sin dejar el trabajo sí prestándole más atención) cuéntame qué ha pasado...

-: El “mesón Madrileño” cierra (le dijo)

-: Jajaja (rió por aquella ocurrencia) venga ya, jajaja, (seguía riendo, miró a su compañera y la vio totalmente seria) Espera... ¿va en serio?

-: Y tanto... (contestó) Me he encontrado con Gerardo y él mismo me lo ha dicho, que estaba buscando curro... imagínate como me he quedado...

-: Pero a ver... el “Mesón Madrileño” es uno de los mejores restaurantes de Madrid... no entiendo como ahora a Lucas le da por cerrar...

-: Es que Lucas no quiere cerrar (cortó) más bien le han obligado a hacerlo... (le tendió una revista que llevaba consigo) mira esto

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La jefa leyó tan solo los dos primeras líneas, que fue lo poco que su compañera le dejó antes de volver a quitarle la revista y comenzó a leer en voz alta...

“No entiendo, como tal despropósito del mundo culinario pueda estar entre uno de los restaurantes más apreciados o cotizados de la ciudad, para poder ir a cenar allí, tuve que pasar varias horas incluso pidiendo favores para lograr reserva, cosa

objetivamente habitual entre los restaurantes más cotizados, sin embargo, puedo asegurar, después de varias noches de cena en el lugar, que nada tiene que ver con la fama que le pintan...

Para comenzar, tuve que esperar cerca de media hora por el creciente caos en reservas que tenían organizado, cuando al fin conseguí sentarme en mi mesa, vino la segunda parte de aquel... show (por calificarlo de alguna manera)

Para continuar, el “amable” camarero que me atendió, tardó un mínimo de 15 minutos tan solo en venir a tomar nota de las bebidas, las cuales volvió a tardar otros quince minutos en traer a la mesa, tardó casi media hora en tomarnos nota de la comida, ofreciéndonos, eso sí, amablemente la especialidad del Cheff de aquella noche... Mientras esperaba mi plato pude ver el desorden que reinaba en la sala, camareros casi corriendo de un lado para otro, sin saber muy bien en qué mesa va cada pedido, los comensales, discretos ellos se limitaban a esperar sin protestar, aun viendo el más que deficiente servicio del que dicen ser el “mejor restaurante de toda la ciudad” La gran especialidad del Cheff, me había hablado de él, las referencias que tenía eran inmejorables, “el mejor de la ciudad” me habían dicho, sin embargo, nada más lejos de la realidad... si en este restaurante se encuentra “el mejor Cheff de la ciudad” no quiero pensar cómo será el peor de ellos...

La especialidad del Cheff... un plato que no sé como calificar, insustancial, sin sabor, bastante alejado de ser algo comestible, pasado y algo salado, con una salsa insípida que no hacía más que restarle “categoría” al resto del plato, sin el más mínimo cuidado por los detalles, en definitiva, un plato que no fui capaz de terminar, dejando un sabor extraño con cada bocado que tomaba

Señoras y señores, si realmente quieren su paladar, les aconsejo que elijan bien el restaurante al que piensan ir, sacando de su lista este fatídico “Mesón Madrileño” que dista mucho de ser lo que su fama dicta”

-: ¿Te lo puede creer? (dijo una vez terminó de leer)

-: Ya sabes como son los críticos (contestó intentando quitarle hierro al asunto)

-: Sí, claro... pero es que gracias a este crítico el restaurante cierra... (su jefa la volvió a mirar) esta... persona, si es que se le puede llamar persona (apuntó con desagrado) tiene más influencia de la que te imaginas... Gerardo me ha contado que desde que salió la crítica en la revista, la clientela ha bajado tanto que han quebrado... ¡En tres semanas! -: Pero no lo entiendo... conozco a Lucas, he estado varias veces en ese restaurante (decía) y te puedo asegurar que esa crítica no le hace justicia alguna

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-: Por lo que me contó Gerardo, esa noche estaban desbordados, dos camareros habían tenido un accidente de tráfico y no estaban en las mejores condiciones... el tío este se presentó allí sin avisar... es que ni siquiera sabían que estaba allí...

-: ¿Como? (dijo extrañada) se supone que tiene que avisar que irá, tiene que decir su nombre y el día en el que aparecerá...

-: Sí, bueno, eso es lo que normalmente hacen los críticos... este tío no... y por ello tiene alguna que otra demanda la revista pero pasan literalmente de ellas (contestó...)

-: Pues no me parece justo (dijo comenzando a enfadarse) mucho menos si saben que su crítica puede hacer tanto daño...

-: Imagínate entonces como está Lucas, o Gerardo (decía tirando la revista) imagínate que los próximos somos nosotros... podemos estar en manos de este imbécil que por lo que se lee no tiene mucha idea de cocina (decía totalmente fuera de sí...)

-: Voy a llamar a Lucas, supongo que necesitará hablar con alguien... (le dijo) tú vete preparando, tenemos que tener todo en orden para la hora de abrir...

-: Sí jefa... (dijo viendo como se alejaba de allí, para ir a hablar por teléfono, de pronto recordó algo y no pudo evitar preguntar) por cierto Jefa... (la paró) ¿anoche qué tal? (dijo totalmente expectante ante su respuesta...)

-: Ya te contaré, Lola (dijo con una media sonrisa) ya te contaré... (y salió de allí) La notaba nerviosa, posiblemente aquella charla con el gran jefe la había dejado preocupada, llevaba pensativa algunos minutos, revisando los últimos papeles que su secretaria le había llevado, desde su posición la vio suspirar, mover las manos

intranquila mientras volvía a mirar los documentos que tenía sobre la mesa...

Estaba deseando ir junto a ella, abrazarla, hacerle sentir que no pasaba nada, que fuera lo que fuera lo que le preocupaba todo se arreglaría, darle todo su apoyo, todo su cariño, hacerle ver que estaba con ella, que siempre estaría con ella, que por mucho que hubiera pasado estaba allí, para demostrarle que la quería, que la quería muchísimo, que estaba enamor...

-: Ey, ¿te traigo un cubo para las babas? (escuchó que le decía su compañera sacándola de sus pensamientos)

-: Mira que eres tonta (soltó con una sonrisa)

-: No, la tonta eres tú (contestó) que mira que seguir coladita por ella... -: ¿Y qué le hago? (preguntó) si es que es preciosa (volvió a mirarla) es... -: Engreída, egocéntrica, idiota... se cree superior... (enumeró) ¿sigo? -: Bueno vale ya ¿no? (la cortó) tú no la conoces...

-: Ni quiero (dijo de nuevo) después de lo que pasó no quiero conocer nada de ella... y no sé porque sigues tú con la misma historia, deberías estar escarmentada...

-: Ese es problema mío (dijo algo a la defensiva)

-: Perdona, pero también es problema mío cuando soy yo la que tiene que recogerte de la mierda en la que te deja siempre (volvió a decir)

-: Siento que ayudar a una amiga en algún momento de bajón te cause tantos problemas, Cris (contestó)

Cris: No quería decir eso (rebajó el tono) es solo que sé que lo pasas mal y... -: Vale... (volvió a mirar hacia aquel despacho y su sonrisa volvió a aparecer) Cris: Oye y al final que hiciste ayer (dijo queriendo volver a llamar su atención) te llamé pero no contestabas

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Cris: ¿Saliste? (preguntó) no me habías dicho nada... ¿conociste a alguien? (se interesó esperando una respuesta afirmativa)

-: Cris, solo salí, me tomé un par de copas, hable con alguna que otra chica y me divertí un rato... (vio como la mujer se tapaba la cara con las manos en señal de agobio total y no pudo resistirlo más) perdona ahora vengo (dijo levantándose de su asiento para ir hacia aquel despacho...)

Cris: Joder (protestó)

Llegó a la puerta de aquel despacho, antes de llamar se atusó el cabello, sacó la mejor de sus sonrisas y dio un par de toques a la puerta, abrió con cautela, miró hacia dentro y la miró aún con las manos tapando su rostro, decidió entrar un poco más, se acercó lentamente hasta llegar justo a la mesa...

-: ¿Estás bien? (preguntó)

-: ¿Te parece que estoy bien? (dijo mirándola con un rostro bastante molesto) ¿qué quieres? (preguntó directa)

-: Nada... solo... (se quedó algo cortada, sin palabras, cada vez que estaba cerca de aquella mujer se quedaba sin palabras) solo quería saber si te pasaba algo, te he visto algo agobiada y...

-: No necesito tu compasión (contestó)

-: No es compasión Violeta... es simplemente que me preocupo por ti (volvió a decir) Violeta: Pues hace mucho tiempo que no deberías hacerlo (dijo no sabiendo el daño que causaban sus palabras...)

-: Cojonudo Violeta (soltó enfadada, por mucho que sintiera por aquella mujer sabía como enfadarla) cojonudo (y salió de allí dando un portazo)

Cristina la vio recorrer la sala, por su rostro adivinó lo que había pasado, un desplante más, ¿el décimo? ¿El undécimo del mes? No entendía por qué su amiga seguía

albergando esperanzas por volver a tener algo con ella, no entendía conociéndola como la conocía porqué se comportaba de esa forma distaba bastante de su manera de ser... Salió tras ella, sabiendo que necesitaba una amiga, la vio tomar el ascensor, y corrió tras ella para hacer lo mismo, al verla simplemente la abrazó, sabiendo que necesitaba un gesto cariñoso, el calor de alguien que le dijera que todo estaría bien...

-: Ya está (se separó de su amiga) estoy bien (decía dejando que su tono de voz denotara enfado más que otra cosa)

Cris: Sí, ya veo como estás (contestó) anda que te acompaño a casa... -: No me apetece ir a casa (le dijo) ahora no... y además a ti te esperan... Cris: Pues que esperen pero ahora no te dejo sola (advirtió de nuevo) -: Mira, de verdad... solo necesito estar sola... dar una vuelta airearme... Cris: Tirarte a la primera que se te cruce para así lamerte las heridas...

-: Bueno y si es así ¿qué? (dijo ofendida por su comentario) estoy soltera puedo acostarme con quien quiera ¿no?

Cris: No si cuando lo haces piensas en ella joder (la regañó de nuevo...)

-: ¡Déjame en paz coño! (soltó dejando perpleja a su amiga) lo siento Cris... (se disculpó de inmediato) pero ahora mismo necesito que me dejes un poco en paz (terminó de decir saliendo de aquel ascensor, Cristina se la quedó mirando, bastante preocupada, no se hacía bien... no se hacía nada bien tomando esa actitud cada vez que recibía alguna mala contestación por Violeta...)

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En el restaurante “A la Carta” Lola se afanaba en que todo estuviera en perfectas condiciones cuando los primeros comensales que tenían reservas iban siendo guiados hasta sus mesas por los diferentes camareros, supervisaba todo con un elegante cuidado, sonreía a quienes la miraban con simpatía, se acercó a un matrimonio y pidió nota, tras esto fue a la cocina, donde todo estaba en plena ebullición...

-: Juan pásame la salsa (le decía a uno de sus compañeros) y vamos a preparar la guarnición

Lola: Jefa, la mesa cuatro pide tu especial pato a la manzana (le avisó) y un solomillo en salsa especial

-: Oído (decía mientras continuaba con sus tareas) ¿Cómo está la cosa fuera? Lola: Están llegando ya todas las reservas (anunció) empieza lo bueno... -: Vale (contestó) pues a trabajar chicos (les dijo a sus compañeros) Lola: ¿Hablaste con Lucas? (Se interesó)

-: Sí... está echo polvo... (contestó) dice que no se dieron ni cuenta de que tenían a un crítico allí, ni siquiera saben quién podía ser...

Lola: Te lo dije... (volvió a decir) así que tendremos que tener cuidado, podría aparecer por aquí...

-: Lola (la miró un segundo) ve a ver como va todo, anda (dijo sin querer pensar en lo que había dicho su amiga)

Lola se fue, ella se quedó un segundo pensativa, el cierre del restaurante de Lucas le había pillado muy de sorpresa, siempre pensó que se convertiría en uno de esos restaurantes emblemáticos de la ciudad, visita obligada por aquellos que vinieran haciendo turismo, sin embargo había cerrado...

Lola: Joder, joder, joder (dijo Lola entrando de nuevo a la cocina) -: ¿Qué pasa ahora Lola? (dijo al verla de ese modo)

Lola: El crítico ese... que... que está aquí (decía nerviosa)

-: ¿Cómo que está aquí? (preguntó dejando lo que estaba haciendo)

Lola: Que sí... que sí, mira (la tomó de la mano llevándola hasta la puerta de la cocina, por el cristal se veía media sala) ese, el de la mesa siete (le dijo) tiene que ser ese... -: ¿Y eso lo deduces porque...? (dijo invitándola a seguir)

Lola: Porque ha venido solo, es bastante serio, viene con un maletín donde seguro que guarda algún blog para apuntar sus notas y después escribir la crítica, y... (enumeraba) porque se ha tomado demasiado tiempo en elegir el plato y además me ha preguntado toda la carta...

-: ¿Y por eso piensas que es el crítico ese? (la miró incrédula) Lola... ¿no puede ser simplemente un hombre al que le apetece venir a cenar a este restaurante, que ha salido tarde de trabajar y que estaba indeciso con la comida y por eso te ha preguntado por la carta?

Lola: Pero y si... (insistía)

-: Mira... no creo que al crítico ese le interese este restaurante, somos modestos Lola... y para que te quedes tranquila, en caso de que ese sea el crítico, pues le haremos el mejor servicio que nunca ha tenido ¿vale?

Lola: No sé como puedes estar tan tranquila (contestaba)

-: Porque ponerme nerviosa no sirve de nada... solo crearía problemas (le dijo volviendo a su trabajo) anda llévale esto a los de la tres (le entregó un par de platos)

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Lola: ¿Cómo puedes estar tan relajada? (seguía diciendo alucinada)

-: Digamos que ayer me quitaron el estrés (soltó con una mirada pícara y una sonrisa burlona)

Lola: ¿Queee? (alucinó más) ya me lo estás contando... (pidió dejando los platos sobre la barra de aquella cocina)

-: Luego, ahora a trabajar (se los volvió a dar)

Lola: Pero... pero (decía mirándola mientras su jefa le daba graciosos empujones hacia fuera y se reía por sus caras) me lo tenías que haber contado antes...

-: Luego te lo cuento (contestó) a trabajar

Lola: Esto no te lo perdono, Esther (le advirtió saliendo de la cocina dejando a su jefa sonriendo bobamente...)

Después de un más que exhaustivo tercer grado por parte de Lola mientras recogían y cerraban el restaurante, tras escuchar y aguantar con una sonrisa sus comentarios jocosos, sus bromas y sus mas de mil “Ya era hora, guapa” llegó a casa con esa sensación de plenitud que la había acompañado desde la noche anterior, ahora sí se sentía realmente ella misma, tras dejar a un lado sus dudas, sentía realmente que era ella misma, la que siempre fue y la que siempre había escondido...

Aquella chica con esa manera de hablar, de excitarla con tan solo palabras había conseguido lo que ella sola no había logrado en los treinta y dos años que llevaba de vida, que se sintiera bien consigo misma, no había sido tan difícil, de hecho, todo había sido más simple de lo que un día pudo imaginar, se había dejado llevar como nunca antes lo había hecho y simplemente había sido ella, ella sin ningún tipo de careta... Mientras se duchaba recordaba la noche anterior y no podía dejar de pensar en las ganas que tenía por repetirlo, no habían quedado en nada... de hecho a la mañana siguiente se había encontrado sola en la cama con una nota, era cierto que le hubiera gustado despertar acompañada sin embargo, no le había molestado demasiado, pues su acompañante bien había dejado claro que aquello solo era un noche de sexo para ahuyentar sus dudas, ella había aceptado, excitada como estaba, deseosa por conocer lo que esa mujer le ofrecía había aceptado, no podía molestarse ahora y aun siendo la primera vez que hacía algo como aquello no se arrepentía...

No, no se arrepentía, no pretendía jurarle amor eterno ni hacer promesas que no se cumplirían, no iba a pedirle comenzar una relación, ni siquiera se conocían, pero era cierto que tenía ganas de repetirlo, tenía ganas de volver a verla y tal vez volver a resolver aquellas “dudas” que ya no existían...

Salió de la ducha y aunque su pensamiento al salir del restaurante era de llegar a casa y acostarse directamente, hizo todo lo contrario, se vistió con una falda y un top parecido al de la noche anterior, se maquilló un poco, se peinó dejándose el pelo suelto y salió de casa en dirección a aquel bar donde la noche antes la había encontrado...

Nada más entrar la buscó con la mirada, intentando averiguar si estaba o no allí, paseó la vista por todo el local sin encontrar esos ojos conocidos que la noche anterior la habían mirado con tanto deseo, no la vio, parecía que no estaba allí, anduvo algunos pasos perdiéndose entre la gente, escrutando las caras de las allí presentes pero ninguna era quien buscaba, suspiró, echó un ultimo vistazo y se acercó a la barra...

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Camarera: Hola, ¿Qué te pongo? (le dijo con una sonrisa de bienvenida)

E: Un licor 43 con piña (pidió, la camarera asintió, ella volvió a echar otro vistazo a su alrededor) gracias (dijo cuando le puso la copa delante)

Camarera: De nada (contestó acercándose un poco a ella) ¿vienes sola? (preguntó) E: Sí... (asintió)

Camarera: Pero esperas al alguien (le dijo al ver que miraba de nuevo la sala) E: No... o sí... no sé (sonrió graciosamente)

Camarera: Te vi ayer por aquí (le dijo de nuevo)

E: Sí (contestó escuetamente mientras miraba ahora la puerta)

Camarera: Si buscas a la chica con la que te fuiste está allí (dijo señalando la otra parte del local)

Esther se giró y fue entonces cuando la vio, de espalda a ella, con una copa en la mano, unos vaqueros que le sentaban de escándalo, el pelo suelto y ligeramente ondulado, riendo y hablando bastante cerca de otra chica que sonreía ante lo que le decía... le pareció que coqueteaban...

Volvió a girarse quedando frente a la camarera, sonrió tímidamente, estaba algo

decepcionada y no sabía muy bien porqué pues no habían quedado en nada, ni en verse ese día, ni en llamarse algún otro, así que ¿por qué sentirse decepcionada cuando no hay nada que pueda decepcionarte?

Tomó un sorbo de su copa, decidió que se la terminaría y volvería a casa, de pronto se le habían quitado las ganas de estar en aquel bar, buscó la cartera en su bolso para pagar su bebida

Camarera: Deja (la paró) invita la casa... (dijo con una sonrisa comprensiva que fue correspondida por Esther)

-: Mejor cóbramela a mí (escuchó que decían a su espalda, reconociendo la voz de inmediato) si es que me dejas invitarte (le susurró) hola, Esther (la saludó) estaba pensando en cuando volvería a verte (terminó de decir sensualmente)

E: Hola Maca (contestó volviendo la vista hacia ella...)

Como si de una hipnosis se tratase, Esther no podía dejar de mirarla, recordando una y otra vez la noche anterior, se mordió el labio en un gesto inconsciente que hizo sonreír abierta y orgullosamente a Maca, quien a su vez se acercó a su oído...

M: Estás para comerte esta noche (le dijo lentamente, arrastrando las palabras)

Se sonrojó, bajó la cabeza, y no queriendo parecer tonta volvió a elevarla para mirarla con picardía, sonrió haciéndose fuerte ante ella...

E: Eso se lo dirás a todas (dijo con coquetería haciendo un gesto con la cabeza

señalando la chica con la que hablaba antes y que desde su posición miraba las miraba a ellas)

M: No (contestó segura) eso se lo digo solo a las que realmente lo están... E: Pues parecía que...

M: Puede parecer lo que quieras (la cortó) pero ahora estoy aquí ¿no? (se acercó) ¿Por qué no vamos a algún sitio donde estemos más tranquilas? (propuso, besándole el cuello de tal forma que Esther se estremeció)

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E: No... ¿no te gusta este sitio? (quiso jugar)

M: Me gusta más tu cama (dijo ya directa, acercándose del todo a ella y besándola con pasión...)

No pudo negarse, tampoco quería, tras el beso que le quitó la respiración, la tomó de la mano y salieron de allí...

Entraron en el piso de Esther comiéndose a besos, literalmente arrancándose la ropa, empujándose una a otra con ganas de tomar el control, Maca llevaba la iniciativa, la iba desnudando con maestría y atacando cada parte del cuerpo que quedaba libre...

A esas alturas Esther ya no era dueña de sus actos, simplemente gemía y se dejaba arrastrar por una Maca que devoraba sus pechos con maestría, sintiendo como la falda ya caía hasta el suelo y como su acompañante la elevaba del suelo haciendo que sus piernas cruzaran su cintura...

Llegaron al cuarto, donde la dejó sobre la cama para irse desnudando, sin dejar de mirarla lujuriosamente, como anticipándole con esa mirada todo lo que iba a hacerle en cuanto estuviera sobre ella...

Impaciente se levantó sobre la cama, poniéndose de rodillas y atacando ahora ella sus pechos, esos que se ofrecían a ella con pasión desmesurada, notó como Maca apretaba su mano contra su pecho dejándole claro que la quería justo ahí...

Poco a poco iban cayendo en la cama, entre besos, mordiscos y manos que no sabían donde acariciar, donde apretar para arrancar algún gemido cuando de pronto la música de un móvil comenzó a sonar insistente, al principio no lo escuchaban, hasta que la música se hizo más fuerte, Maca se separó de ella, la miró un segundo...

M: Es mi teléfono (decía jadeante) tengo que cogerlo E: Pero... (protestó)

M: Tengo que cogerlo (volvió a decir, rebuscando entre las ropas, miró la pantalla una vez lo encontró y vio reflejado el nombre que ya sabía por la música que había sonado) hola, Violeta dime (dijo saliendo de la habitación donde Esther se quedaba algo parada para evitar que la oyera) sí, sí... eh... ¿estás segura? Vale... (dijo cambiando el tono de voz) sí, claro no te preocupes... ahora mismo voy (decía intentando mantener la calma que acababan de quitarle) sí, en seguida estoy ahí... (informó) claro que sí... sí... bien, yo también tengo que... vale, ahora te veo...

Colgó el teléfono, suspiró mordiéndose el labio ilusionada, entró en la habitación miró un segundo a Esther y comenzó a buscar su ropa nerviosa...

E: ¿Te... te vas? (preguntó atónita al ver que se vestía)

M: Sí... ehh... lo siento Esther pero... ha surgido algo y tengo que marcharme (decía mientras se vestía)

E: ¿Ahora? (dijo totalmente desconcertada) ¿pero...? (dijo viendo la hora que era) M: Sí... sí es... una urgencia... (no quería darle demasiadas explicaciones) lo siento de verdad... tengo que irme... (recogía sus cosas nerviosa) ya nos veremos ¿vale?

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Cuando llegó a aquel bloque de apartamentos lo hacía con el corazón en un puño y la ilusión tocando el cielo, siempre le pasaba lo mismo, cada vez que recibía algún tipo de señal por parte de Violeta se olvidaba del mundo, de todos los desplantes que pudiera haberle hecho antes, de lo mal que le había hecho pasar...

Llamó al portero automático y la puerta se abrió sin preguntar, subió los tres pisos que la separaban de ella, recordando otros momentos donde se había repetido la misma acción pero en circunstancias diferentes, sonrió al verse delante de la puerta, se atusó el cabello y al fin llamó al timbre...

La puerta se abrió y su sonrisa se hizo tonta, la que ponía cada vez que la veía, Violeta aparecía ante ella con ropa cómoda y desenfadada, como mil veces la había visto en el pasado, como siempre le había gustado verla y no tan elegante pulcra para ir a trabajar... Violeta: Hola Maca (saludó) perdona que te haya llamado a esta hora (decía mientras la invitaba a pasar) la verdad es que no sé porque...

M: El por qué no importa Viole (contestó cortándola) lo importante es que lo has hecho...

Violeta: Ya... pero (andaban hacia el sofá) bueno... supongo que tendrías planes y te los he cortado...

M: No era nada, no te preocupes (le dijo con una sonrisa boba) Pero dime, ¿estás bien? (dijo con algo de preocupación) ¿ha pasado algo?

Violeta: No, no... bueno es solo que... (miró hacia el frente) he llegado a casa, he encontrado el álbum de fotos... me he puesto a mirarlas y no sé... te he llamado... Maca quedó esperando a que siguiera, aumentando sus ilusiones con cada palabra que escuchaba, aquello tenía que significar algo, sí, para ella significaba mucho...

Violeta: Supongo que tengo un ataque de nostalgia (le dijo intentando quitarle importancia)

M: ¿Solo un ataque de nostalgia? (preguntó quitándole un mechón de pelo) tal vez sea algo más (se atrevió a decir)

Violeta: Sí... bueno (Maca sintió que algo le daba un vuelco) también supongo que debería disculparme por lo de esta tarde... fui muy borde...

M: Siempre eras borde cuando estabas agobiada (sonrió acercándose un poco más a ella) así que no te preocupes (decía sin poder creerse estar así con ella de nuevo) Viole... (susurró) ¿por qué no lo volvemos a intentar? (soltó por fin) yo aún te quie...

Violeta: Maca (la cortó levantándose del sofá y dejándola allí parada) lo nuestro se acabó... no creo que sea bueno para ninguna volver a intentarlo...

M: Pero... (decía desconcertada) entonces esto... tu... tu llamada... qué...

Violeta: No lo sé (contestó confusa) no lo sé... solo... estaba melancólica y sentí que... Maca... (la miró) yo... lo siento (dijo) no debí haberte llamado...

M: Viole... (se levantó poniéndose frente a ella) ¿no me echas de menos ni un poco? (dijo totalmente apenada)

Violeta: Sí, Maca (le dijo) pero lo nuestro terminó... pero eso no quita para que... a veces te necesite... un poco... (dijo seductoramente, acariciando ahora su brazo)

Con aquella caricia Maca sintió que todo volvía a ser como antes, su mirada, su caricia, sus palabras, sonrió sin poder evitarlo, emocionada al pensar que volverían a estar

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juntas, se acercó lentamente dejándole un beso en los labios, Violeta correspondió, agarrándola de la cintura para besarla nuevamente, con más profundidad...

Si lo hubiera pensado con claridad, con algo de distancia posiblemente no habría caído en sus redes, si hubiera sopesado todas sus palabras probablemente no había sucumbido, o tal vez sí, tal vez lo habría hecho de otro modo, pero la realidad era que Violeta volvía a corresponderle a sus caricias y a sus besos, la realidad era que había salido de casa de Esther demasiado excitada como para no caer en su juego...

Realmente todo le daba igual, lo importante es que volvía a tenerla entre sus brazos, que volvían a retomar algo que ella no había querido terminar, volvía a tener lo que quería, estar con ella, así que siguió besándola, siguió sintiendo sus manos por todo el cuerpo mientras avanzaban hacia el dormitorio donde hicieron el amor con pasión desmedida... Maca se abrazó a ella contenta por tenerla de nuevo así, se quedó dormida sobre su pecho, con la ilusión de un niño el día de reyes... Violeta... Violeta durmió con una sonrisa de satisfacción por el deseo cumplido...

Entró en el restaurante con cara de pocos amigos, había pasado el mayor ridículo de su vida al quedarse medio desnuda viendo como su acompañante sin reparo alguno se marchaba de su casa... Lola al verla decidió no decir ni una sola palabra, la conocía, sabía que en esos momentos era mejor no hablarle...

E: ¿Cuántas reservas tenemos para la comida? (habló con seriedad)

Lola: Pues... (miraba el libro de reservas) cuatro de momento, una de dos personas otra de seis y dos de cuatro

E: Vale (dijo) Jesús (habló a uno de los camareros) limpia la barra que está echa un asco (ordenó aun estando la barra perfectamente limpia)

Jesús: Jefa... la acabo de limpiar (dijo con cautela)

E: ¡Pues lo vuelves a hacer! (contestó con muchísima seriedad) Jesús: Claro jefa (optó por no llevarle la contraria)

Sin decir nada más entró en la cocina dejando a los chicos mirándose algo preocupados, incluso se diría que temerosos al ver el mal humor de su jefa

Jesús: ¿Qué le pasará? (preguntó en un susurro a una de las chicas)

Lola: Tendrá un mal día (contestó) mejor hacerle caso y no murmurar (advirtió antes de ir en busca de Esther)

Entró en la cocina, la vio poniendo los utensilios que necesitaba enérgicamente,

causando un estruendoso ruido que aumentaba al ver al resto de empleados de la cocina en silencio y mirándola sin pronunciar palabra...

Lola: Esther (dijo con cautela)

E: Ahora no Lola (la cortó sin mirarla) Lola: Esther... (volvió a decir)

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Lola: Que ni los cacharros ni nosotros tenemos la culpa de lo que te pase (le dijo, aun sabiendo que podría llevarse una reprimenda por parte de su amiga pero no le gustaba verla así...)

E: Lo sé... (contestó, tenía razón, ellos no tenían porqué pagar el pato...)

Lola: Anda ven (dijo cogiéndola de la mano y llevándola a un lugar donde hablar más tranquilas) ¿qué ha pasado?

E: Nada... que soy imbécil (declaró) que ayer tenía que haberme quedado en casa y no salir a... al bar ese joder...

Lola: ¿Volviste? (preguntó algo sorprendida) y por lo que veo no te fue muy bien... E: Pues no (contestó) nada bien...

Lola: Anda, cuéntame qué pasó... (le dijo al ver que necesitaba soltar su rabia)

E: Pues que me encontré con la chica que te dije, nos fuimos a casa... todo iba bien... ya sabes (Lola sonrió) y... la llamaron y se largó...

Lola: ¿Se fue? (preguntó) ¿sin más?

E: Sí, y ahí me dejo... ya te puedes imaginar como...

Lola: Bueno, Esther... tendrá alguna explicación (intentó hacer de abogada del diablo...) E: ¿Sí? Pues aunque la tenga me da lo mismo (dijo con rabia) no pienso volver a verla... Mientras tanto, Maca llegaba al trabajo con una sonrisa en los labios, sin querer ver la realidad de las cosas, con un café en la mano subía hasta su planta y saludaba a todos con alegría...

Cris: Vaya carita (le dijo tras el saludo, con una sonrisa) ni que te hubiera tocado la lotería...

M: Pues casi (contestó contenta) ahora vengo (dijo encaminándose al despacho de Violeta, llamó un par de veces y al escuchar la invitación para entrar sonrió y abrió) buenos días (dijo sin dejar de sonreír)

Violeta: Hola Maca (contestó tranquilamente)

M: Te he traído café (lo puso sobre la mesa) supongo que no habrás tomado Violeta: La verdad es que no (contestó mirándola levemente) gracias M: De nada (se sentó en una esquina de la mesa) ¿mucho trabajo? Violeta: Lo de siempre (dijo sin inmutarse) ¿tú has terminado lo tuyo? M: Casi (sonrió) solo faltan un par de retoques

Violeta: Pues tráemelo cuanto antes (le dijo) M: Vale (dijo quedándose callada mirándola) Violeta: ¿Algo más? (preguntó al ver que no se iba) M: No sé... ¿algo más? (le devolvió la pregunta...)

Violeta: Ya... (dijo dándose cuenta por donde iban los tiros) Mira Maca... lo de ayer estuvo muy bien, pero solo fue sexo... ¿lo sabes no? (preguntó siendo más una afirmación que algo que discutir)

Se tensó, se levantó, se quedó bastante confusa, revivió el momento en el que aquella relación había pasado a ser un simple calentón, ¿podría parecer más tonta de lo que ya parecía? ¿podría ser más estúpida de lo que se sentía? Violeta la miraba esperando no sabía qué...

M: Ehh... sí, claro (contestó, guardándose todas sus emociones, decepcionada y enfadada con ella misma, haciéndole creer que para ella tampoco había significado nada) solo sexo, sí...

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Violeta: Pues aclarado (contestó con calma) ahora tengo que seguir trabajando (la invitó amablemente a irse) tráeme eso cuando puedas (continuó diciendo casi sin mirarla) Se oyó un portazo, Violeta levantó la mirada, vio como Maca salía de allí como alma que lleva al diablo y volvió a su trabajo, por su parte Maca pasó por toda la sala ante la expectante mirada de Cris que negó con la cabeza, otro más, una vez más su amiga volvía a comportarse como lo que no era, una tonta que se dejaba embaucar por aquella mujer sin escrúpulos...

TRES SEMANAS DESPUÉS

Escuchó el timbre de la puerta sonar, terminó de meter la bandeja en el horno y cogiendo un paño, mientras se limpiaba las manos llegó a la puerta, al abrirla se encontró con la portada de aquella revista tapando la cara de su amiga...

E: ¿Qué se te ha roto ahora, Lola? (dijo medio bromeando)

Lola: Yo también te quiero (contestó entrando en el piso de su jefa) E: Pasa y siéntate (murmuró cerrando la puerta...)

Lola: Ummm (exclamó) qué bien huele... (fue hacia la cocina y miró el horno) ¿qué es? E: Una simple lasaña, Lola (contestó)

Lola: ¿Me invitas a comer? (dijo con ganas por quedarse) me encanta tu lasaña E: Supongo que no me queda otra opción (contestó divertida al ver que se ponía un plato en la mesa) anda, vamos al sofá que le queda un poco aún

Lola: Vale (dijo cogiendo la revista de nuevo) mira... (la abrió por la página que quería y se la extendió) el enemigo de los restaurantes vuelve a atacar...

“Cuando me dijeron el nombre del restaurante al que debía acudir para hacer ésta crítica confieso que no esperaba recibir el servicio que recibí en él

Reconozco que iba con una idea preconcebida, muchas personas me habían hablado de él y pensé que sería, más de lo mismo, sin embargo, mi sorpresa fue mayúscula al descubrir mi error

“Cuatro tenedores” supongo que el nombre ya les sonará, un restaurante que poco a poco ha ido in creciendo en el mundillo culinario con excelentes resultados, con una organización envidiable unos camareros perfectamente instruidos y un cocinero sublime para la cocina

Siempre me dijeron que lo mejor de dicho restaurante era la especialidad del chef “confit de pato con puré de batata y salsa de arándanos” y he de decir que no solo es la especialidad del chef sino uno de los mejores platos que he probado en mucho tiempo, con un sabor dulzón y seductor que dejó un grato recuerdo en mi paladar Pero no sólo la especialidad del chef es su mejor plato, durante los tres días que cené allí, probé varios igualmente exquisitos que el primero, con un gusto maravilloso por los detalles y una excelente elegancia en su presentación

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Una perfecta sincronización de todos los empleados nos hizo la noche más a gusto, con un hilo musical adecuado en sonido e intensidad, dejando que las conversaciones se escucharan con fluidez a la par que conseguía un efecto relajante en todos los comensales

En definitiva, señoras y señores, que no tengo más que halagos para este restaurante al que les recomiendo encarecidamente visitar, no se arrepentirán

Manuel Waldo Fuentes”

E: Vaya... (dijo releyendo algunas líneas) pues parece que no siempre pone verdes a los restaurantes...

Lola: Sí, ya... (contestó) pero no sé... (desconfiaba)

E: Lola, es una crítica y es buena... no sé qué estas pensando

Lola: Nada... es solo que... no sé, después de lo que le hizo a Lucas, no esperaba una crítica tan buena (contestó)

E: Eso quiere decir que el tal Manuel es un hombre objetivo (le dijo) que sabe hacer buenas y malas críticas aunque se haya equivocado con Lucas

Lola: Sí ya...

E: Y también quiere decir que te equivocaste con el hombre ese que decías que era el crítico (le recordó mirándola sonriente por la que le formó aquella noche) a la vista está que no es sobre nosotros la crítica...

Lola: Sí, tienes razón (sonrió) aún así yo no bajaría la guardia... este tío no me cae bien...

E: Ni siquiera le conoces (contestó)

Lola: Me da igual... si fue capaz de decir todo aquello de Lucas... no me cae bien (se reafirmó)

E: Como quieras Lola (dijo dándose por vencida)

Lola: Oye, ¿qué haces esta noche? (preguntó) tenemos el día libre...

E: Pensaba quedarme en casa (dijo levantándose para ver como iba la lasaña) Lola: ¿Por qué no salimos? (sugirió)

E: ¿Contigo? Ni hablar (dijo rotunda) Lola: Vaya, gracias (se hizo la ofendida)

E: Sabes por qué lo digo (advirtió) siempre me dejas sola... así que ni hablar... Lola: Te prometo que no te dejaré sola (dijo haciendo una promesa con sus manos) anda... salgamos que hace tiempo que no... (hizo un movimiento gracioso)

E: Ahora menos (rió)

Lola: ¿Y si vamos a chueca? (preguntó para animarla) así lo mismo la que me deja tirada eres tú...

E: La lasaña ya está (contestó cambiando de tema rápidamente...)

Mientras tanto, en otro lado de la ciudad, Maca comía tan solo un sándwich y una cerveza mientras miraba algo en el ordenador, el timbre de su puerta sonó insistente, suspiró, sabía quién era y no tenía ganas de verla, al saber que no se rendiría se

encaminó con pasos lentos hacia la entrada y abrió encontrándose con quien ya sabía... Cris: No me puedo creer que aún sigas así (dijo al ver su estado) ¿hasta cuando piensas seguir así?

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M: Cris... no tengo ganas de uno de tus sermones (contestó sentándose de nuevo frente al ordenador)

Cris: Si es que encima tú misma te auto lesionas mirando esas fotos (dijo al ver lo que Maca estaba mirando, fotos de ella y Violeta de hacía algún tiempo)

M: Solo estaba...

Cris: ¿Haciendo el tonto? (la cortó) venga Maca... tienes que empezar a olvidarla... M: Es que no puedo ¿vale? (dijo dolida) es superior a mí... lo intento pero...

Cris: No, Maca no lo intentas (le recriminó) andas tras ella como si fueras su perrito faldero recibiendo palos por todos lados...

M: Cristina (dijo seria)

Cris: Me da igual que te enfades (contestó) pienso decírtelo igualmente. Esto se está convirtiendo en una obsesión que te está haciendo mucho daño Maca...

M: No sabes de qué hablas (dijo comenzando a enfadarse) no es una obsesión, es... Cris: Es una estupidez (la cortó de nuevo) de hecho estoy segura de que si conocieras a alguien... si te dejaras enamorarte de alguien... serías más feliz de lo que fuiste con ella... volverías a ser Maca...

M: No pienso volver a enamorarme en mi vida (dijo tajante)

Cris: Pues no lo hagas pero olvídala (dijo de nuevo) ya lo tengo... salgamos esta noche M: No tengo ganas (contestó)

Cris: Venga Maca... salimos, nos reímos, conocemos gente... no sé... algo que no sea quedarte aquí en casa mirando las dichosas fotitos (dijo cerrando la pantalla del portátil que Maca estaba mirando)

M: Ya te he dicho que...

Cris: Y yo te he dicho que salimos sí o sí (la cortó enérgica) no tienes más opciones (finalizó, dejándole claro a Maca que ese día tendría que salir junto a Cris...)

Casi a rastras Maca se había arreglado y maquillado algo para tapar las ojeras que tenía, habían salido de casa en dirección a algún bar donde tomarse unas tapas para luego ir a tomarse alguna copa, llegaron a un pub cercano, donde decidieron tomarse la primera copa, solo el nombre a Cris ya le dijo que esa noche ella no ligaría “Entre Nosotras” leía que decía el cartel, pero era lo que había pensado, intentar que Maca dejara de pensar de una vez por todas en Violeta...

Entraron con tranquilidad, el ambiente no era demasiado pero sí que había gente, Cris sonrió a Maca, ésta hizo una mueca antes de devolverle la sonrisa, llegaron a la barra, pidieron algo de beber y se sentaron mientras miraban a su alrededor...

Parecía que aquello funcionaba pues Maca ya miraba y sonreía a alguna chica que pasaba por allí, incluso diría que comenzaba a animarse, no pretendía que se enamorara de la primera que pasase pero sí que se olvidara un poco de las ultimas tres semanas... La música animaba al baile, así que tras tomar un par de tragos fueron hasta la pista donde comenzaron a bailar, dejándose llevar y comenzando las sonrisas, Maca parecía soltarse, divertirse, empezaba a pasárselo bien...

Tras unos cuantos bailes volvieron a la barra a pedir otra copa, Cris miraba como Maca ya se interesaba algo más por las chicas que allí había, hasta que de pronto vio como su mirada se clavaba en una en concreto, como su sonrisa se difuminaba con la facilidad con la que lo hace el humo de un cigarro, vio como su rostro se ponía tenso y serio... llevó la vista hacia donde la tenía puesta su amiga y supo qué pasaba...

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Al otro lado de la sala, sonriente, tremendamente guapa y totalmente desinhibida, Violeta bailaba con una chica a la que estaba literalmente metiendo mano al tiempo que le comía la boca con ganas...

Cris: Eh... Maca (dijo con cautela) mejor nos vamos... M: No (contestó enérgica) nos quedamos (dijo segura) Cris: Maca, mejor irnos y no te castigas (intentaba razonar)

M: ¿Quién se castiga? (decía totalmente seria) porque yo no (dijo bebiéndose su copa de un solo trago)

Cris: Maca... por favor (pidió)

M: Tú querías que saliera ¿no? (dijo dándose la vuelta y pidiendo otra copa) pues ahora no me voy (volvió la vista de nuevo a aquel lugar... con el rostro desencajado

totalmente...)

En ese momento la puerta del pub se abrió dejando paso a dos chicas que entraban entre risas, con algunas copitas de más y mirando todo a su alrededor, Esther se mordía el labio viendo a alguna de las chicas que bailaban, Lola la llevaba hacia la barra... E: Esto está hoy muy pero que muy bien (decía mirando a las chicas)

Lola: Vas un pelín borracha ¿no? (dijo al ver que su amiga no se cortaba nada) E: Quien fue a hablar (contestó)

Llamaron a la camarera y entre risas pidieron unos chupitos de tequila, Esther pudo ver a Maca al otro lado, la miró durante unos segundos, cerciorándose de que era ella y volvió su vista hacia su amiga...

E: Por nosotras (dijo intentando quitarse la imagen de Maca de la cabeza y brindando con Lola)

Lola: Por nosotras (la siguió)

Chocaron y bebieron de un trago, para luego estallar en una carcajada bastante sonora producto de los gestos de ambas al sentir el alcohol cruzar su garganta, la risa llegó a oídos de Maca quien volteó su cabeza divisando a una Esther encaramada a la barra pidiendo otro chupito más...

Volvió a mirar hacia la pista, donde Violeta seguía con aquella chica sin pensamiento alguno de parar, le dio un gran trago a la nueva copa, la dejó sobre la barra, miró un segundo a Cris y tomando aire comenzó a andar...

M: A la mierda (murmuró)

Comenzó a andar hacia la pareja, con decisión, llegó a su lado, sonrió levemente al ver que no la habían visto y al notar que Cris llegaba a su lado saludó antes de que la cortara...

M: Hola (dijo llamando la atención de las dos chicas que se quedaron mirándola) E: Hola Maca (contestó, haciendo que su amiga la mirara sorprendida) ¿qué tal estás? M: No tan bien como tú (dijo volviendo a su pose seductora, Cris puso los ojos en blanco, Lola flipaba en colores, Esther sonrió) ¿Bailas? (preguntó)

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E: Claro (dijo sonriente) aguántame la chaqueta Lola

Cris y Lola quedaron bastante sorprendida por aquella actitud de las dos, se miraron, miraron a su alrededor y volvieron a mirarse...

Lola: Soy Lola (se presentó)

Cris: Yo Cris (saludó) encantada... oye... estas dos... Lola: No tengo ni idea (dijo sonriente...)

En mitad de la pista, mientras Maca miraba como Violeta no se había ni percatado de su presencia, Esther comenzaba a bailar de manera insinuante, en un momento dado, tomó su rostro y la hizo mirarla, regalándole una mirada llena de deseo, que Maca contestó, agarrando su cintura y acercándola hasta ella...

Comenzó a besar su cuello mientras sus caderas se movían sincronizadas al son de la música, Esther recorrió con su mano toda la espalda de Maca para llegar hasta el trasero y apretarlo ligeramente, sonrió ante el estremecimiento de su compañera de baile y dejó un beso en el lóbulo de su oreja...

M: Uff... (susurró Maca que echó un ultimo vistazo a Violeta que ya desaparecía por la puerta con la otra chica, antes de besar a Esther con rabia y pasión...)

Se enzarzaron en una lucha de lenguas que querían gobernar aquella batalla, ya no escuchaban ni la música sonar, Esther llevó de nuevo las manos al trasero de Maca y ésta no pudo más que cortar el beso para mirarla

M: Vamos a tu casa (dijo mordiéndole el cuello)

E: No creo que... (se le cortaba la voz) no creo que sea capaz de llegar...

M: Yo tampoco (contestó, tomándola de la mano y llevándola hacia los baños...)

Entraron sin importarles si había o no que guardar cola, cerraron la puerta de uno de los cubículos y retomaron el apasionado beso que habían comenzado en la pista, Esther llevó sus manos al pecho de Maca, quería ser ella esta vez la que llevara la iniciativa, así que apretó su mano sobre ellos sintiendo el pezón excitarse, escuchando un leve gemido de Maca...

E: Te gusta (susurró atacando su cuello...) M: Ummm sí (contestó)

La urgencia se hizo presente en el cuerpo de Macarena quien la empujó contra la otra puerta y atacó ahora ella su pecho, besándolo y mordiéndolo por encima de la camiseta que llevaba Esther, la chef a duras penas pudo aguantar un gemido y sacando fuerzas de no sabía donde la volvió a empujar para tomar posiciones...

Al ver que Maca intentaba llevar de nuevo el control aceleró sus movimientos abriendo su pantalón y metiendo su mano bajo sus braguitas...

M: Ahh... sí (gimió en su cuello) umm...

E: Te gusta (volvió a susurrarle mientras mordía su oreja) M: Ahh... sí... ahí... ahh (gemía) más... más rápido...

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E: Umm NO (dijo parando en seco y sacando su mano del sexo de su acompañante) M: Pero que... (decía totalmente excitada, a punto incluso de llegar al orgasmo y frustrada por aquel parón repentino) ¿pero qué haces?

E: Es que... tengo que irme ¿sabes? (dijo con una sonrisa irónica) ha surgido algo... una urgencia y tengo que marcharme...

M: ¿No pensarás dejarme así? (preguntó totalmente enfadada, era lo último que le quedaba por ver esa noche)

E: Lo mismo hiciste tú ¿no? (y con una sonrisa triunfal en el rostro salió de aquel cubículo para volver con su amiga...)

Al llegar junto a Lola lo primero que hizo fue darle un largo trago a su copa intentando así apagar un poco el fuego que se había instalado en su cuerpo en el baño, se había vengado y bien de Maca pero al mismo tiempo ella había sufrido los daños colaterales de aquella venganza...

Lola: ¿Estás bien? (preguntó al verla beber de aquella manera) E: Sí (sonrió) solo que tengo un poco de calor...

Cris las miraba a ambas sin saber que decir, tanto Lola como ella habían visto el

espectáculo que se había sucedido momentos antes en la pista y sabía que la reacción de Maca con aquella chica no había sido más que las consecuencias de ver a Violeta con otra... miró hacia los baños intentando ver a su amiga que llegaba junto a ellas con un enfado considerable...

M: Que sea la última vez que me haces algo así (dijo nada más llegar dirigiéndose a Esther)

E: ¿Perdona? (preguntó alucinada) no tienes derecho alguno a exigirme nada, mucho menos con respecto a lo que ha pasado (contestó) te recuerdo que tú hiciste exactamente lo mismo...

M: No fue lo mismo (se defendió pobremente)

E: Ah claro... no fue lo mismo, claro... (hablaba con ironía, tranquilamente dándole otro trago a su copa)

Cris: Ehh... Maca que... (intentó cortar)

M: Cris, déjame (le advirtió) Y tú, eres una imbécil... (le dijo a Esther)

E: Jode ¿verdad? (contestó) jode que te dejen a medias ¿no? (tanto Cris como Lola, espectadoras de aquella discusión las miraban preocupadas por lo que allí estaba pasando)

M: ¿Pues sabes que? (atacó de nuevo) jodería más si supieras como hacerlo... sinceramente tus polvos dejan mucho que desear (dijo hiriente)

E: Pues no decías lo mismo allí dentro (decía intentando mantener la calma) M: Será el alcohol que me hace decir tonterías (se defendió)

E: Que casualidad (contestó) lo mismo me pasa a mí, porque si no fuera por al alcohol no me habría acostado contigo jamás...

M: Pues bien fácil que me lo pusiste (volvió a atacar cruzándose de brazos)

E: No me extraña que no tengas pareja (soltó, haciendo que Maca se tensara) no hay quien te soporte...

M: ¿Qué coño sabes tú de mi vida? (pregunto perdiendo la paciencia, aquel comentario le había dolido)

E: Lo suficiente para saber que nadie te aguantaría mucho tiempo a su lado (dijo ahora ella siendo hiriente)

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Cris: Perdona (intervino) pero te estás pasando (dijo a Esther, sabiendo que aquellas palabras, mucho más esa noche hacían daño a su amiga)

E: Ja... ¿Qué yo me estoy pasando? (preguntó) ella es la que ha venido insultando... (dio un nuevo trago a su copa) de todos modos, viendo vuestras reacciones no debo estar demasiado equivocada... (hizo una pausa para mirarla) ¿Que pasa Maca? Es eso ¿no? ¿Te han dejado y ahora te crees que puedes ir haciendo lo que quieras con la gente? (ni ella misma se reconocía diciendo esas cosas) ¿te crees con derecho a ir tirándote a cualquiera, dejándolas como tú me dejaste y pretender que no pasa nada?

Lola: Esther, vale ya (dijo al ver el rostro desencajado de Maca)

E: No (realmente estaba bastante enfadada y no sabía lo que decía, ella no era así) las cosas no funcionan así (seguía diciendo) no puede ir pagando sus frustraciones con nadie, mucho menos conmigo (la miró de nuevo )sinceramente, entiendo que quien fuera te dejara... yo habría hecho lo mismo...

Y no aguantó, no pudo más, estaba fuera de sí misma, mucho más con aquellas palabras, sobre todo esa noche en la que había visto como Violeta no tenía ningún tipo de

vergüenza al mostrarse en público con una chica que no era ella, y tras escuchar aquellas palabras, más dolorosas ese día no pudo aguantar más, tiró el contenido de su copa sobre aquella niñata insolente que le estaba diciendo aquellas cosas, empapándola por entero y salió de allí como alma que lleva el diablo con unas tremendas ganas de llorar...

Esther quedó pasmada, sintiendo el líquido de aquella copa sobre ella, enfurecida por todo lo que había pasado, miró a Lola que estaba totalmente alucinada...

Cris: Joder (protestó Cristina al ver a su amiga salir de aquel lugar marchándose tras ella...)

E: ¿Te lo puedes creer? (le decía alucinada a su amiga...)

Lola: Hombre, Esther (decía con cautela) es que te has pasado un poco...

E: Perfecto, Lola (decía levantándose y saliendo de allí enfadada con el mundo...) Dos días después, Esther se encontraba dando vueltas por el centro comercial, quería comprar algunas cosas para el restaurante, miraba los escaparates sin pararse en ninguna tienda en especial, veía algún vestido que le gustaba y lo anotaba mentalmente para otra ocasión, ese día no quería entretenerse mucho... hablaba por el móvil, con el rostro cansado, mientras continuaba dando vueltas por el lugar...

E: Lola abrevia (le decía a su amiga) que tengo poca batería (se paraba frente a uno de los ascensores y pulsaba el botón) sí... ya, ya lo sé, pero me apetecía venir... tengo tiempo Lola (decía mirando el reloj) ¿Cuántas para hoy? (el ascensor se abría y entraba sin mirar, pulsando el botón de la última planta) vale, sí, perfecto, luego te veo (colgó el teléfono suspirando, volvió a mirar el reloj y luego la pantalla que le avisaba del piso en el que se encontraba... al mirar a su alrededor vio que solo una persona más había en aquel ascensor, cosa bastante inusual, pero lo que realmente le impacto fue ver quién estaba dentro) joder (protestó...)

M: Yo tampoco me alegro de verte, no te creas (dijo Maca con fastidio)

Quedaron calladas, cada una mirando para un lado diferente, sin poder evitar sentirse incómodas, esperando que aquel ascensor llegara ya a su planta, cosa que parecía un

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imposible pues daba la sensación de que aquel aparato viajaba más despacio que nunca...

E: Por cierto (dijo Esther sin poder reprimirse) me debes 30 Euros (le indicó) M: ¿Qué yo te debo a ti que? ( preguntó sorprendida)

E: Es lo que me ha costado la tintorería (contestó como si nada) por si no lo recuerdas me tiraste una copa encima...

M: Te lo merecías (contestó) y no pienso pagarte nada

Esther iba a contestarle cuando de pronto un ruido bastante fuerte y una sacudida las hizo ponerse nerviosas, las luces del ascensor se apagaron, encendiéndose solo dos pequeñas bombillas de emergencias, quedaron paradas un segundo analizando la situación, instantes después fue Maca la que apartando a Esther comenzó a pulsar todos los botones...

M: Joder (protestaba mientras seguía pulsando) lo que me faltaba...

E: ¿Estamos atrapadas? (preguntó con algo de temor) no puede ser (se fue hacia la puerta y comenzó a aporrearla) ¡Ayudaa! (decía mientras daba golpes contra el acero) ¡Ayudaa!

M: Maldita sea (protestaba mientras le daba al timbre de emergencias sin escuchar sonido alguno) menuda mierda de ascensores, no vuelvo a aquí ni loca (bufaba) E: ¡Socorrooo! (seguía diciendo)

M: ¿¡Quieres callarte!? (gritó) no te escuchan...

E: No puede ser... joder (dijo volviendo a aporrear la puerta...)

Maca se sentó en una de las paredes, observando como Esther continuaba dando vanos golpes a la puerta, tocaba esperar a que alguien las rescatara, y debían tomárselo con clama... fuera de esas cuatro paredes el centro comercial estaba a oscuras, un corte del suministro eléctrico había dejado sin luz todo el lugar, incluyendo por supuesto los ascensores...

M: Deja de dar vueltas (decía intentando mantener la calma, viendo como Esther iba de un lado a otro de aquel pequeño lugar...)

E: No puedo (contestaba nerviosa) estoy encerrada en este maldito ascensor y además contigo... joder (protestaba de nuevo)

M: Yo tampoco estoy muy feliz (le dijo) pero no podemos hacer nada, al menos hasta que nos saquen...

E: Mira (le advirtió) déjame en paz... bastante tengo ya...

Maca resopló, buscó en su bolso el teléfono móvil e intentó llamar, encontrándose con que la cobertura en aquel sitio brillaba por su ausencia, volvió a meterlo en el bolso y lo dejó olvidado en una esquina, Esther había dejado de andar, volviendo a dar golpes en la puerta hasta que algo cansada dejó de hacerlo sentándose bastante nerviosa frente a Maca...

E: Creo que el otro día nos pasamos las dos (dijo tras un silencio prolongado) M: No tengo ganas de hablar sobre ello (contestó intentando evadirse de todo) E: Intento pedirte perdón (protestó) me pasé... aunque lo pensara así podría haberlo dicho de otra manera...

(23)

M: Vale, aceptadas tus disculpas (dijo a regañadientes) y... bueno yo también me pasé (afirmó)

E: ¿Qué edad tienes? (preguntó después de una pausa) M: ¿Qué? (dijo sin esperarse esa pregunta)

E: Que Qué edad tienes (preguntó de nuevo) M: 32 (contestó)

E: Yo 31 (le dijo) eres mayor que yo...

M: Pues sí (contestó por lo absurdo que le parecía la situación) E: ¿Eres de Madrid? (siguió preguntando)

M: Esther (pronunció algo cansada) ¿a qué vienen tantas preguntas? (dijo algo molesta) E: Yo que sé, Maca (contestó nerviosa) estamos atrapadas en un ascensor, odio los sitios pequeños... me agobian... solo intento mantener algún tipo de conversación para que no me dé un ataque (decía algo crispada) y... y no sé, conocer algo más a la persona que la que me he acostado...

M: Genial (siguió diciendo molesta) no solo eres irritante sino que además claustrofóbica...

E: Yo no soy irritante (se defendió)

M: Sí que lo eres (atacó) muy irritante y bastante idiota

E: Pues tú eres una creída y una prepotente (ahora fue ella la que atacó)

M: Mejor eso que no una rencorosa que tiene que vengarse de lo que le hacen (volvió al tema de la noche anterior)

E: No haberte largado aquella vez (se defendió)

M: Para lo que me esperaba... (dijo con el mismo tono hiriente que tomó la noche del bar)

E: Tu tampoco es que seas una experta ¿eh? (se defendió) he tenido polvos mejores M: Ya... por eso gritabas como lo hacías ¿no? (continuó)

E: Sabes lo que significa la palabra ¿fingir? (atacó) pues no había tenido que hacerlo hasta aquella noche...

M: Encima de todo mentirosa (dijo acercándose casi sin darse cuenta) disfrutaste como nunca

E: Ja, eso no te lo crees ni tú (ella también se acercaba) M: Cuando quieras te lo demuestro (dijo sugerente)

E: No volveré a acostarme contigo (contestó de igual modo) M: Eso lo veremos (susurró)

E: Sí, lo veremos (contestó)

Y como imanes se atrajeron la una a la otra, sin darse cuenta en qué momento habían comenzado a buscarse, sin tener idea de cómo habían llegado a estar tan cerca, como imanes unieron sus bocas con la fuerza de un volcán en erupción, había rabia en ese beso, rabia por demostrar que la otra tenía razón, dejaron de pensar, de escuchar, dejaron de concentrarse en algo que no fuera esos labios que cada una mordía con más fuerza, queriéndose llenar de ellos, dejando paso a la pasión arrolladora que las atraía sin remedio...

Se levantaron al unísono, profundizando mucho más en ese beso, jugando con sus lenguas que querían abarcar todo cuanto se les ofrecía, pararon de besarse solo un segundo, suficiente para mirarse a los ojos con un deseo casi violento, volviendo una vez más a fundirse una contra la otra, ejerciendo presión sobre el cuerpo ajeno queriendo sentirlo más y más cerca...

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