• No se han encontrado resultados

LA IGLESIA CONVOCA A LA COMUNIÓN 1. EXPERIENCIA INICIAL:

N/A
N/A
Protected

Academic year: 2022

Share "LA IGLESIA CONVOCA A LA COMUNIÓN 1. EXPERIENCIA INICIAL:"

Copied!
8
0
0

Texto completo

(1)

LA IGLESIA CONVOCA A LA COMUNIÓN

OBJETIVO: Reconocer y asumir el llamado de la Iglesia para vivir la comunión eclesial, abriendo el corazón a nuevas realidades con sentido de familia, para participar en la vida y misión de la comunidad cristiana local y diocesana.

Introducción. La vida de fe está llamada a expresarse en comunidad, no en solitario y al margen de las realidades que nos rodean, precisamente en cada circunstancia y frente a cada persona, se ponen a prueba los valores del Evangelio que se dicen profesar; por esto la Iglesia sigue dejando oír su voz que llama y convoca a la comunión, fiel al llamado de Jesús que en su mensaje nos invita a ser y vivir como Hijos de Dios y hermanos de todos.

DESARROLLO DEL ENCUENTRO:

1. EXPERIENCIA INICIAL:

Rostros que muestran al pueblo de Dios

Cuando el encuentro es presencial, invitar a los participantes a trabajar con revistas y de ellas seleccionar rostros de diferentes personas, colocarlas un pliego de papel, en un collage que muestre la riqueza de la diversidad de personas que nos rodean.

Si el encuentro es virtual se presenta el collage con diferentes rostros.

(2)

Motivarlos a compartir la experiencia con las siguientes preguntas:

● ¿Pueden ser todos hermanos? ¿Por qué?

● ¿Qué rasgos puedes destacar en los rostros que observamos?

● ¿Qué categorías y grupo de personas pueden formarse?

● ¿Cuáles son las características de un grupo humano bien integrado?

Leer: 1 Juan 1, 3.6-7

“Lo que hemos visto y oído, eso les anunciamos para que también ustedes estén en comunión con nosotros. Nosotros estamos en comunión con el Padre y con su hijo Jesucristo. Si decimos que estamos en comunión con él, y andamos en oscuridad, mentimos y practicamos la verdad.

Pero si caminamos en la luz como él, que está en la luz, estamos en comunión unos con otros, y la sangre de Jesús, su hijo, nos purifica de todo pecado”.

Se deja un momento de silencio y reflexión, luego se coloca al centro del collage, la imagen de Jesucristo, una veladora encendida.

En silencio escuchar la canción del Espíritu Santo de Athenas.

https://www.youtube.com/watch?v=jtt7zyFeNls

Mientras se escucha la canción motivar a los participantes para ir dando gracias a Dios por todas las personas que nos rodean, los dones que poseen y las acciones que realizan como expresión del Espíritu que las habita y enriquece para bien de la Iglesia.

Presentar este mensaje: “La Iglesia es: un sacramento o señal e instrumento de la íntima unión con Dios y de la unidad de todo el género humano” (LG, 1).

 Dar una breve explicación y propiciar la participación del grupo.

2. EXPERIENCIA DE INTERIORIZACIÓN:

a. Profundización:

Nos acercaremos al tema de la “La Iglesia convoca a la comunión”, desde algunos elementos de la Sagradas escrituras y la doctrina de la Iglesia, especialmente desde el Documento de Aparecida, Brasil 2007.

La palabra comunión (del griego Koinonia) está casi ausente del Antiguo Testamento y en él no designa nunca una relación del hombre con Dios. En el nuevo testamento, por el contrario, caracteriza las relaciones del cristiano con cada una de las tres Divinas Personas: Padre, Hijo y Espíritu Santo. En realidad, el Antiguo Testamento no habla nunca de comunión con Dios, sino

(3)

únicamente de acciones hechas delante de Dios, por ejemplo: “y comieron con el suegro de Moisés, en presencia de Dios” (Cf. Ex.18, 12).

Por medio de la alianza, Dios propone una forma real de intercambio y de vida común: por la alianza toma Dios a su cargo los intereses de Israel (Cf. Ex. 23,22; Am. 3,2). La comunión de los corazones en el pueblo de Israel, es fruto de la alianza: la solidaridad nacional en el seno de la familia, del grupo, de la tribu viene a ser la comunidad de pensamiento y de vida al servicio de Dios, que reúne al Israelita (Cf. Dt. 22,1-4)

En el Nuevo Testamento, podemos decir que en Jesucristo se hace una realidad la comunión con Dios; Él vino compartir la suerte de la humanidad (CF. Hb.2, 14) y nos participa de su naturaleza divina (Cf. 2Pe.1, 4). Su vida y misión estuvo siempre en coherencia con la realidad humana que vino levantar y redimir, en todas las circunstancias pasó sin sobresalir extraordinariamente, su sencillez de vida confundía a los sabios de su época que esperaban otro estilo de salvador y sin embargo estaba generando un nuevo estilo de vida entretejido por el amor que crea fraternidad y comunión.

Después de su Resurrección, entre los primeros cristianos la señal por excelencia de su adhesión a Jesucristo, era el amor fraterno y para expresar la comunión entre ellos, era muy importante en primer lugar la fracción del pan (Cf. Hech. 2,42), el encuentro con la Palabra y la ayuda mutua o comunión de bienes (Cf. Hech. 4,32-5,11). Estas características fueron haciendo de ellos hombres y mujeres con una fe a toda prueba hasta ser capaces de dar la vida por seguir a su Maestro y Señor.

Desde el testimonio de los primeros cristianos, se ha querido construir el sentido de la comunión eclesial. Una Iglesia donde la bondad, la misericordia, el perdón y la ayuda mutua, sean los signos evidentes, tanto de pastores como de los fieles, donde se pueda construir la comunión fraterna como la presentó Jesús cuando instruía a sus discípulos. Una Iglesia que se sienta enviada por el Padre, para un servicio entre los hermanos y entregarse por completo en la vivencia del mandamiento del amor que une a todos en un solo Espíritu y en un solo corazón, llamada a congregar a los hijos de Dios que están dispersos por toda la humanidad.

“Una dimensión constitutiva del acontecimiento cristiano es la pertenencia a una comunidad concreta, en la que podamos vivir una experiencia permanente de discipulado y de comunión con los sucesores de los Apóstoles y con el Papa” (Documento de Aparecida n°156)

2.1 La Iglesia nació como comunidad de creyentes.

El Documento de APARECIDA, en el número 240, nos recuerda la unidad inseparable de la fe en la Trinidad, donde radica el compromiso de conformar y construir la comunión, ésta realidad no está hecha mágicamente, se convierte en una tarea permanente venciendo los egoísmos y divisiones que subyacen en el comportamiento humano. Para lograrla es necesario no sólo saber, sino hacer vida, toda la Eclesiología de Comunión que nos enseñan:

la Biblia, la Tradición y el Magisterio de la Iglesia.

(4)

Formar comunidad y vivir en comunión, es una tarea básica de las pequeñas comunidades parroquiales y diocesanas, donde se expresa la vida de la Iglesia universal

2.2 Lugares eclesiales para la Comunión.

“La vida en comunidad, es esencial a la vocación cristiana, El discipulado y la misión siempre suponen la pertenencia a una comunidad. Dios no quiso salvarnos aisladamente, sino formando un Pueblo. Este es un aspecto que distingue la vivencia de la vocación cristiana de un simple sentimiento religioso individual. Por eso, la experiencia de fe siempre se vive en una Iglesia Particular” (DA 164)

 La Parroquia es uno de los lugares privilegiados para vivir el llamado a la comunión,

“Siguiendo el ejemplo de la primera comunidad cristiana (cf. Hch 2, 46-47), la comunidad parroquial se reúne para partir el pan de la Palabra y de la Eucaristía y perseverar en la catequesis, en la vida sacramental y la práctica de la caridad. En la celebración eucarística, ella renueva su vida en Cristo. La Eucaristía, en la cual se fortalece la comunidad de los discípulos, es para la Parroquia una escuela de vida cristiana. En ella, juntamente con la adoración eucarística y con la práctica del sacramento de la reconciliación para acercarse dignamente a comulgar, se preparan sus miembros en orden a dar frutos permanentes de caridad, reconciliación y justicia para la vida del mundo” (DA 175).

 La familia, llamada por Aparecida como “espacio y escuela de comunión, fuente de valores humanos y cívicos, hogar en el que la vida humana nace y se acoge generosa y responsablemente” (DA 302) en ella nace y crece toda expresión de fe, amor y compromiso cristiano.

En el momento actual se debe tener en cuenta los modelos de familia que han surgido, actuar con respeto a la dignidad y libertad de cada uno de sus miembros, aportando los valores del Evangelio, guiados por la acción del Espíritu Santo.

 Pequeñas comunidades eclesiales o grupos de crecimiento en la fe. Ellas son el espacio propicio para la escucha de la Palabra de Dios, el crecimiento en la oración personal y comunitaria, espacios de encuentro fraterno y compromiso frente a las diferentes situaciones de la sociedad. “Ellas son lugares de experiencia cristiana y evangelización que, en medio de la situación cultural que nos afecta, secularizada y hostil a la Iglesia, se hacen todavía mucho más necesarias” (DA 308).

2.2 Características de la comunidad eclesial.

 Vive el sentido Fraterno: Espacio donde todos se reconocen, hijos del mismo Padre, están al servicio de las necesidades de sus miembros, especialmente de los más pobres, siendo fermento en la masa con la presencia de Cristo en su ser y hacer. (DA 516) Edificándose mutuamente: se ayudan a crecer; compartiendo lo que son y lo que tienen. Reconocen que la comunidad: no está hecha, hay que construirla día a día no para el Hacer sino para el Ser.

(5)

 Debe ser espacio de dignidad y dignificación: Sus miembros se sienten tratados como personas: reconocidas y aceptadas en su totalidad, especialmente en sus diferencias porque forman parte del único Pueblo de Dios. En ellas se promueven espacios de humanización con actitudes propias de creyentes, comprometidos a la vez con la dignidad y la justicia social.

 Centradas en Cristo: Su relación con Jesús es vital, de palabra y de obra; se han encontrado con Él, lo reconocen y aceptan como Señor y Salvador; están dispuestas a vivir un proceso de conversión, discipulado y misión. (DA 278)

 Vivificada por el Espíritu: Se dejan tocar por su presencia renovadora, que forma y articula la comunidad cimentada en sus dones y frutos. El Espíritu dirige su camino, ayudándoles a sentirse responsables unos de otros y apostólicamente abiertos a las necesidades evangelizadoras dentro y fuera de la comunidad. Se reconoce que no es un grupo devocional, equipo de trabajo o club social, es una comunidad que se compromete con una fe viva y operante. El Espíritu asiste su proceso de crecimiento espiritual, en la vivencia de la oración y los sacramentos ayudando de sus miembros a pasar de lo ritual a lo vivencial.

b. Experiencias significativas.

Hablar de la experiencia de fe implica hablar de búsquedas personales y comunitarias respecto a un misterio que nos desborda, como es una fe viva que conduce a la comunión.

● Entregar historias de vida a los participantes para encontrar en ellos los elementos más significativos de lo que hemos reflexionado sobre la vida cristiana en comunidad.

Historia de vida 1.

“Dios mío si yo tuviera un trozo de vida” No dejaría pasar un solo día sin decirle a la gente que quiero, que la quiero. Convencería a cada mujer u hombre de que son mis favoritos y viviría enamorado del amor. A los hombres les probaría cuán equivocados están al pensar que dejan de enamorarse cuando envejecen, sin saber que envejecen cuando dejan de enamorarse. A un niño le daría alas, pero le dejaría que él solo aprendiese a volar. A los viejos les enseñaría que la muerte no llega con la vejez sino con el olvido. (Gabriel García Márquez) Historia de vida 2.

Un encuentro de la madre Teresa de Calcuta: “Un día estaba recorriendo las calles de Londres y vi a un hombre totalmente borracho. Tenía un aspecto triste y miserable. Me acerqué a él y le tome su mano -mi mano siempre está caliente-, la apreté y le pregunté: “¿Cómo está?”. Me respondió “¡Ah!, ¡hace mucho tiempo que no sentía el calor de una mano humana!”. Y su rostro se iluminó. Su cara era diferente. Lo único que quiero decir es que los pequeños detalles, hechos con gran amor, llevan a la alegría y a la paz”.

Tomado de: https://de-de.facebook.com/318457105515756/posts/321530728541727/

(6)

 Motivar a los participantes para que compartan otros testimonios de vida desde la Iglesia que convoca a la comunión.

c. Iluminación Bíblica y aplicación a la vida.

Trabajo personal sobre los siguientes textos bíblicos:

Hech 2,41-47; 4,32-35; 1Cor 12, 4-13; 1 Pe 4,8-11.

1. Escribir las situaciones de los primeros cristianos, que los muestran como una comunidad de vida y misión.

2. Elegir tres elementos significativos, que se constituyen en llamado para vivir en comunión en lo personal y comunitario.

3. Poner en común el trabajo bíblico realizado y escuchar las experiencias de vida de los participantes.

Podemos concluir con este mensaje de Juan Pablo II en la Carta Apostólica “Novo Millennio Ineunte: “Hacer de la Iglesia la casa y escuela de comunión” es realmente crucial para la eficacia de cualquier compromiso con la evangelización, ya que revela el profundo deseo del Padre: que todos sus hijos vivan como hermanos; revela la voluntad del corazón de Cristo:

“que todos sean uno” (Jn 17, 21); revela el dinamismo del Espíritu Santo, su fuerza de atracción libre y liberadora. Cultivar la espiritualidad de comunión ayuda, además, a hacernos más capaces de vivir el camino ecuménico y el diálogo interreligioso”.

Cuando la verdadera Comunión se basa en una verdadera relación de personas a semejanza de la Comunidad Trinitaria, que siendo diversidad de personas, forman una unidad no una uniformidad, entonces lo trinitario y lo eclesial se entrelazan, lo cristológico y lo antropológico se reclaman.

3. EXPERIENCIA CELEBRATIVA

 Se encenderá una luz, se coloca cerca la Palabra de Dios, y unas siluetas que representen a la familia, la parroquia y la pequeña comunidad cristiana.

 Se contempla el símbolo en silencio.

 Se va entregando a los participantes una ficha o tarjeta con algunas palabras, del Evangelio y del Papa Francisco que son invitación viva y real a los evangelizadores de hoy para vivir la comunión:

Seamos Iglesia en salida.

Todos en la misma barca.

No tengas miedo, estoy contigo.

Vivamos la cultura del encuentro.

Tener olor a oveja.

Incluso los ateos irán al cielo

(7)

Una persona que piensa en construir muros, cualquier muro, y no en construir puentes, no es un cristiano.

Que todos sean UNO.

Conserva la esperanza, déjate sorprender por Dios y vive con alegría.

La esperanza, sorprende y abre horizontes, nos hace soñar lo inimaginable y lo realiza.

No cedas nunca al pesimismo, ni a la amargura, que el diablo te ofrece cada día.

La esperanza cristiana, es tener la certeza de que yo estoy en camino hacia algo que es y no lo que yo quiero que sea.

Sé paciente, a veces hay que pasar por lo peor, para conseguir lo mejor, pero siempre confiando en Dios.

La oración es la puerta de la fe, la oración es la medicina del corazón.

La fe requiere salir, caminar: somos purificados en el camino de la vida, que a menudo es cuesta arriba porque lleva hacia lo alto.

La esperanza es vivir orientados hacia el encuentro con el Señor; es como echar el ancla en la otra orilla y agarrarse a la cuerda.

El Señor nos regala a todos una vocación para que descubramos los talentos y capacidades que poseemos y las pongamos al servicio de los demás.

El amor se construye como una casa, juntos, no solos.

El amor da a la luz la vida y da incluso sentido, al dolor.

El verdadero culto a Dios pasa a través del amor al prójimo.

El verdadero rostro del amor es la misericordia. Al practicarlo, uno se convierte en discípulo de Jesús y se manifiesta el corazón del Padre.

Los lazos más auténticos no se quiebran ni siquiera con la muerte: hay quien sigue amando, aunque la persona amada se haya ido para siempre.

 Cada uno medita el mensaje recibido y desde su corazón expresa su compromiso para contribuir a la construcción de la comunión como proyecto permanente de la Iglesia.

 Se invita a los participantes a hacer peticiones voluntarias de acuerdo al tema desarrollado.

A cada petición se responde: Ayúdanos Señor a crecer en comunidad de vida y misión.

ORACIÓN FINAL

Señor: ayuda a tu Iglesia a fortalecer la unidad y estrechar los vínculos de la caridad, haz que todos nosotros seamos siempre modelos de comunión y fraternidad, que seamos ejemplo vivo de convivencia y colaboración con todos los hombres, razas y pueblos. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.

CONCLUSIÓN:

(8)

Al terminar el encuentro, se propone a los laicos hacer su propia síntesis, basado en estos tres pasos:

• TRES contenidos significativos para la vida.

• DOS cuestionamientos personales.

• UN compromiso para la vida personal y comunitaria.

Elaborado por: Sandra Katherine Ochoa. CM Revisión y ajustes Comisión de Espiritualidad y Formación

REFERENCIAS

Elementos de la comunión en la Iglesia, (Benito Ramírez, Jorge Rodríguez, Ortún Ríos) M. Sánchez Monge, Eclesiología. La Iglesia, misterio de comunión y misión. Sociedad de Educación Atenas, Madrid 1994, 79, 83—91.

V Conferencia del Episcopado Latinoamericano y el Caribe, Aparecida, Brasil, mayo 2007.

Referencias

Documento similar