La hora del campo :en el sector agropecuario y el desarrollo de Colombia
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(3) Nota editorial. La publicación de las memorias del seminario «La hora del campo: el sector agropecuario y el desarrollo de Colombia», realizado en Bogotá los días 30 de septiembre y 1° de octubre de 2003, constituye e/ aporte final del Departamento Nacional de Planeación a un debate necesario y pertinente sobre las perspectivas del sector agropecuario y rural colombiano. El éxito de este proyecto se fundamenta en la intervención de numerosas personas e Instituciones. Se resalta en particular la participación de Helena Hidalgo, de 14N1F; Margarita Carriazo, de FONADE, yAdriana Herrera y Sara Sadovnik, del DNA que desde e/ inicio brindaron su apoyo invaluable a la preparación cuidadosa de un acto que logró convocar a más de 1.000 asistentes durante un día y medio. El compromiso de José María Caballero y Natalia Gómez, del Banco Mundial, permitió enriquecer el seminario con la participación de ocho invitados internacionales, como parte de un grupo de 28 ponentes y pane/istas del más alto nivel. El/as y ellos aportaron lo mejor de sí al debate, en gran medida gracias a la excelente conducción de parte de Ximena Aulestia, maestra de ceremonias. Por último, estas memorias, elaboradas a partir de las grabaciones de audio, reflejan el trabajo dedicado de Blanca Cecilia Rivas en la transcripción y de Manuel JcMer Luque, de la Oficina de Publicaciones del DNA y José Luis Gómez, de la Dirección de Desarrollo Rural Sostenible del DNA que compartieron la difícil tarea de edición. Las opiniones expresadas en el seminario y plasmadas en el presente documento son responsabilidad exclusiva de los ponentes, moderadores y panelistas, y no comprometen la posición del Departamento Nacional de Planeación ni de las entidades a las cuales estas personas pertenecen..
(4) Índice general. Págs. Notaeditorial ...............................................................................................3 La hora del campo: El sector agropecuario y el desarrollo de Colombia 7 Instalación del Seminario ............................................................................9 Ponencias de la Mesa Temática 1 El papel de la agricultura en el desarrollo de Colombia: Una perspectiva estratégica..................................................................................................15 La agricultura colombiana en el Contexto Internacional ....... . ..................... 17. Desafíos del sector agrícola en las negociaciones comerciales ...............30 Modelo de análisis sobre los resultados probables de las distintas negociaciones comerciales, en relación con la agricultura colombiana. 36 Estudio sobre competitMdad de la agricultura y el medio rural en Colombia. 42. Experiencia gremial en el sector palmero de Colombia ............................51 PANEL DE DISCUSIÓN El papel de la agricultura en el desarrollo de Colombia: Una perspectiva estratégica..................................................................................................55 Ponencias de la Mesa Temática II Economía campesina, competitividad y desarrollo territorial .....................71 De competitividad sectorial a competitividad territorial .............................73 Campesinado y competitividad: estrategias de pequeños productores colombianos...............................................................................................79.
(5) Págs. Experiencias de desarrollo empresarial con productores rurales. .. Experiencias del sector lechero colombiano ............. . ................................. 83 88. PANEL DE DISCUSIÓN Economía campesina, competitividad y desarrollo territorial .....................92 Ponencias de la Mesa Temática III Necesidades de ajuste institucional para apoyar la transición agropecuaria y rural hacia una competitividad con sentido social en Colombia ............103 Nuevas reglas del juego para la transición y la competitividad sectorial. 105. Conocimiento, desarrollo tecnológico e innovación ............. . ...... . .... . ... . ..... 112. Resultados del estudio sobre servicios financieros rurales en Colombia. 118. Conclusiones del estudio sobre tierras en Colombia ..................................126 Experiencias del sector arrocero colombiano en busca de la competitividad............................................................................................131 PANEL DE DISCUSIÓN Necesidades de ajuste institucional para apoyar la transición agropecuaria y rural hacia una competitividad con sentido social en Colombia .......... .. 135 Palabras de clausura...................................................................................153.
(6) La hora del campo: El sector agropecuario y el desarrollo de Colombia. urante las dos últimas décadas del siglo pasado, el mundo se transformó de una manera D sorprendentemente rápida, creando oportunidades para la integración de las economías en desarrollo a los mercados globalizados. El éxito logrado por los nuevos participantes de un sistema más abierto ha generado profundas transformaciones en la estructura y dinámica de sus economías y sociedades. En algunos casos, se han convertido en jugadores de primera línea en mercados específicos, retando la hegemonía comercial e industrial de las naciones desarrolladas. Estudios recientes han reiterado la necesidad de aprovechar al máximo las ventajas comparativas tradicionales existentes en el sector agropecuario y rural de los países en desarrollo. Asimismo, han resaltado la importancia de complementar estas ventajas con otros factores tales como la educación, el conocimiento, el desarrollo tecnológico y las capacidades de innovación, la infraestructura pública, la proximidad a grandes mercados, y la estabilidad y calidad de las instituciones, En este contexto, las negociaciones comerciales en los frentes bilaterales y multilaterales constituyen un motivo central de reflexión para nuestro país. El comercio mundial de productos agrarios debe consolidarse de manera transparente, siendo además compatible con el derecho de las naciones a aspirar a un cierto grado de autosuficiencia alimentaria, así como a mantener su territorio ocupado de forma sostenible por una población rural libre de pobreza. Y esta situación debe dar lugar a un compromiso nacional amplio, solidario y creativo para estimular la transición sectorial hacia una competitividad con sentido social. El seminario «La hora del campo» constituyó un escenario del más alto nivel para la discusión sobre los más recientes estudios realizados en Colombia en torno a los temas señalados: las negociaciones comerciales y la competitividad sectorial y territorial, la respuesta de la economía campesina a los cambios en el.
(7) FONADE. entorno, las posibilidades de ajustar los servicios financieros rurales y de enfrentar la problemática de la tierra, así como otros aspectos pertinentes al ajuste institucional requerido para una transición exitosa. Para el Departamento Nacional de Planeación es muy satisfactorio presentar las Memorias de este importante acto. Estas Memorias reflejan que es posible adelantar un debate respetuoso, profundo y pluralista sobre la situación y perspectivas del sector agropecuario y rural en Colombia: un debate basado en cifras, en análisis y en comparaciones internacionales.. Santiago Montenegro Trujillo Director, Departamento Nacional de Planeación. 8B. 9 -- ~.
(8) instalación del Seminario Santiago Montenegro, Director, Departamento Nacional de Planeación. esde el comienzo del actual Gobierno, en el Departamento Nacional de Planeación (DNP) nos propusimos organizar un acto de esta naturaleza, D porque el debate sobre el sector agropecuario y sobre el potencial de los recursos naturales y su aporte al desarrollo nacional requiere el más alto nivel posible. El punto de partida fue y será siempre que Colombia necesita el campo para su desarrollo. En alguna medida, este debate se precipitó por las discusiones sobre las diferentes negociaciones comerciales Internacionales del país. Pero independientemente de esas negociaciones, estábamos en mora de retomarlo. En un seminario como este tenemos que mirar hacia el futuro y planear ese futuro con un enfoque transversal e intersectorial, y esa es una función misional del DNR Por eso es muy satisfactorio que el Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural; el Ministerio de Comercio, industria y Turismo; la Sociedad de Agricultores de Colombia (SAC); el Banco Mundial; la Asociación Nacional de Instituciones Financieras (ANIF) y el Fondo Financiero de Proyectos de Desarrollo (FONADE), hayan decidido sumarse a esta iniciativa. Quiero agradecer muy especialmente al Banco Mundial por su apoyo y patrocinio; a ANIF y FONADE, por su realización y logística, y en general a todas las organizaciones participantes por sus aportes en la conceptualización del seminario. Durante mucho tiempo, hizo carrera la noción de que el desarrollo basado en los recursos naturales no era conveniente para nuestros países. Después de la Segunda Guerra Mundial, los países latinoamericanos optaron por promover una estrategia de sustitución de importaciones, que cerró las economías, les dio la espalda a sus riquezas naturales, indujo una Industria manufacturera sin innovación tecnológica e impuso cargas tributarias y de otros tipos a los sectores de exportación. El período de la primera mitad del siglo XX fue la época de mayor expansión para la economía colombiana. Liderada por un sector del campo, el café, que creció sobre la base del mercado internacional y no del mercado interno, la expansión industrial que comenzó con el siglo no podría ser explicada sin la apertura al mundo que propició el café. Infortunadamente, este proceso se frenó en -.
(9) FONADE. nuestro país con la expedición del arancel de 1950, que marcó el comienzo formal del modelo de sustitución de Importaciones. El nuevo modelo de sustitución de Importaciones fue también estimulado por las ideas de varios economistas; sobresalieron en América Latina las de Raúl Prebisch y Paul Singer, que argumentaron en contra del desarrollo basado en los recursos naturales, incluyendo el campo, porque creían que los precios de los minerales, o de los productos agrícolas, tendían en el largo plazo a caer con relación a los de los bienes manufacturados. Asimismo, planteaban que las oportunidades del progreso técnico en recursos naturales y en el campo eran más limitadas que las alcanzables por la Industria manufacturera. Más recientemente Jeffrey Sachs, uno de los padres de la llamada Nueva Teoría del Comercio Internacional de la Universidad de Harvard, desestimó el crecimiento jalonado por los recursos naturales con el argumento de que los países donde estos son abundantes han crecido menos que aquellos que no los tienen. En general, las nuevas teorías del comercio internacional han enfatizado en factores como el crecimiento técnico, el capital humano, la calidad de las instituciones y la distancia de los mercados como determinantes del éxito de un país: el enfoque ha sido producir lo que toca, en el momento que toca, en el lugar que toca, Un reciente estudio del Banco Mundial aborda el tema de la transición de una economía de los recursos naturales a una economía del conocimiento. Distanciándose de las viejas y de las nuevas teorías del comercio Internacional, el estudio comenzó a cambiar esta perspectiva que hemos enfatizado, argumentando alternativamente que los recursos naturales no son una maldición, como llegó a tratárselos, sino un gran activo para el desarrollo, Si en épocas anteriores no se lograron altas tasas de crecimiento y desarrollo en América Latina, no fue por los recursos naturales, sino por la inestabilidad política, las barreras al comercio, la debilidad de los derechos de propiedad, la mala infraestructura, unas finanzas públicas volátiles y, sobre todo, muy deficientes niveles de educación básica y técnica. Este estudio, al igual que otros, ha señalado que las cifras de Prebisch, Singer y Sachs estaban erradas y ha mostrado con lujo de detalles que casi todos los países hoy desarrollados, como los EEUU, los países escandinavos, Canadá o Australia, lograron niveles de bienestar precisamente a partir de los recursos naturales y del campo. Diferentes estudios de la primera mitad del siglo XX ilustraron con claridad cómo la economía colombiana fue jalonada por el sector cafetero, el banano y el oro; y no se nos puede olvidar que el crecimiento económico e industrial manufacturero, en particular hasta 1940, ha sido el más acelerado que hemos tenido en nuestra historia. Es indudable que hoy, en muchos países altamente industrializados, los recursos naturales siguen siendo sectores críticos de su desarrollo. Por estas razones, el nuevo enfoque concluye que si un país rico en recursos naturales logra adoptar o.
(10) MEMORIAS DEL SEMINARIO LA HORA DEL CAMPO. en forma emprendedora las tecnologías apropiadas, podrá crecer. Y este tipo de crecimiento puede ser consistente con el de la industria manufacturera y de otros sectores de la economía del conocimiento. Las lecciones de los países exitosos señalan que lo que importa no es «qué se produce», sino «cómo se produce». Todos los países ricos en recursos naturales que hoy son exitosos desarrollaron un nivel elevado de capital humano y una buena capacidad nacional para el aprendizaje y la innovación. Las implicaciones de este enfoque para Colombia son profundas, y esto se hace evidente cuando retomamos los dos supuestos de partida: primero, no debe haber ninguna duda acerca de que necesitamos crecer basados en los recursos naturales en general y en el sector agropecuario en particular; y segundo, que lo que importa no es qué se produce, sino cómo se produce. Quiero invitar a los expositores y expertos que nos acompañan en este seminario a que en el curso de estas jornadas nos ayuden a responder una serie de preguntas clave que a continuación agrupo siguiendo el orden temático de este seminario: 1. Sobre el papel estratégico de la agricultura ligada a las negociaciones comerciales: ¿Qué bienes agropecuarios debe producir Colombia? Si vamos a proteger algunos bienes, ¿cuáles debemos proteger y durante cuánto tiempo? Si es inevitable la salida de algunos sectores, ¿qué estrategias debemos seguir en esos períodos de transición? ¿Cuál es el concepto de cadena productiva que tenemos? ¿Es un concepto meramente regional o es amplio y abierto en el sentido que uno o más eslabones de la cadena pueden estar situados en otra parte del mundo? 2. Sobre el tema del desarrollo territorial rural, economía campesina y competitividad: ¿Cómo se conectan los productores con los mercados nacionales e internacionales? ¿Qué políticas son necesarias para que los productores aprendan a manejar los riesgos asociados a sus actividades? ¿Qué estrategias de organización, financiación y contratación podrán desarrollar los sectores rurales para acceder a los mercados? ¿Sobre qué bases podremos conciliar los intereses de los consumidores, los productores rurales y la agroindustria? ¿Es acertado que sigamos visualizando el campo sólo con actividades agropecuarias? ¿O será necesario tener en cuenta los sectores de servicios o aquellos como la artesanía y el ecoturismo? 3. Y algunas preguntas sobre el tema de la institucionalidad sectorial: ¿Hacia dónde debemos orientar el desarrollo tecnológico? ¿Cuál es el papel de la educación y del conocimiento para el sector rural? ¿Cómo debemos fortalecer el sistema nacional de innovación para el campo? ¿Qué servicios financieros rurales necesitamos? ¿Qué políticas requerimos para optimizar el uso eficiente y sostenible del suelo? ¿Qué clase de política de tierras necesitamos? ¿Es válido aún el concepto de reforma agraria? Y finalmente, dado que vamos a tener seguridad en el campo, ¿cómo vamos a hacer sostenible dicha seguridad? ¿Quién va a pagar? ¿Y se puede ayudar a pagar por la seguridad del campo?.
(11) FONADE. Instalación del Seminario Isabel Guerrero, Banco Mundial, Directora para Colombia y México. n esta iniciativa del Gobierno de Colombia por organizar esta conferencia hay coincidencia entre todos los presentes, En lo que se refiere a la premisa E básica de este acto, según la cual el sector agropecuario es fundamental para el desarrollo de Colombia, el Banco Mundial está colaborando en disfintos frentes: no solo en proyectos del sector rural, sino también en estudios que permitan comprender la problemática del desarrollo agrario y rural, y examinar alternativas de política económica. En este último sentido, el año pasado se realizó un estudio del sector cafetero, que analizó el impacto de la crisis y propuso respuestas a esta. Actualmente, se adelantan tres estudios, que abordan temas cruciales: competitividad agrícola, finanzas rurales y política de tierras. Esta conferencia es una ocasión para presentar resultados de los estudios en curso. Es también una oportunidad para nosotros en el Banco de escuchar y discutir los puntos de vista, tanto del Gobierno como de la sociedad civil, sobre aspectos de desarrollo agrorrural en Colombia. Colombia ha tenido grandes avances en su política agraria y agroindustrial en los años 90. Estableció un sistema comercial y de incentivos para agricultura, más abierto y moderno; mejoró los sistemas de investigación y extensión agropecuaria, y abrió nuevos rubros de agroexportación, incluidos alimentos procesados.. 0. Esto, sin embargo, ha sido insuficiente. El crecimiento de la producción agraria en la década anterior ha sido muy bajo; tampoco ha sido satis factorio el progreso en el avance contra la pobreza rural, que todavía afecta o más de 60% de la población rural..
(12) MEMORIAS DEL SEMINARIO LA HORA DEL CAMPO. Por su ubicación, suelos, clima, recursos hídricos, biodiversidad, desarrollo institucional, talento empresarial y capacidad laboral de la población, Colombia tiene un gran potencial agropecuario. Para desarrollarlo se necesita aumentar sustancialmente la capacidad competitiva sectorial en cinco áreas: 1. Reorientando el sistema de incentivos, para estimular las líneas de producción con mayores ventajas comparativas. 2. Invirtiendo en investigación agropecuaria y sistemas de extensión. 3. Impulsando medidas que desincentiven la subutilización de los suelos. 4. Estableciendo sistemas integrales de apoyo a la agroexportación. 5. Facilitando el establecimiento de nuevos servicios financieros para los productores agrarios, especialmente para los pequeños. El gasto público en agricultura ha disminuido de forma significativa en los últimos años, pasando de 830 millones de dólares en 1996 a 328 millones de dólares en 2002. La situación fiscal de Colombia es particularmente difícil en estos momentos, pero el potencial de crecimiento del sector agrario y su capacidad de contribuir al desarrollo con equidad, merecen un esfuerzo especial. En particular, los sistemas de producción campesina no pueden ser dejados atrás. Ellos han demostrado tener capacidad para competir. Es claro que al invertir en la agricultura campesina se apoya un crecimiento mayor y más armónico de la economía agraria colombiana, se reduce la pobreza rural y se contiene la violencia. El desafío de aumentar la competitividad agraria con equidad requiere una perspectiva de largo plazo; una visión de hacia dónde se quiere y se puede llegar, un mapa de ruta. Mediante un proyecto de diversificación rural, el Banco puede contribuir a la Implementación de la transición hacia una agricultura más competitiva y más justa.. 13.
(13) Ponencias de la Mesa Temática 1. i:. •:". L :i : i. y-,.'--. AL. • •. r'v. í. :.i.' L L' i:i1 U-1 •. •. •::•L•. .Lk .i..h. ,9. ^O. 1 --y-1•. F. .A. L^. 9. "l. á '. y--'--'-:. 'v.--'.r•'-.y--.._--.T-.-.• :*-Ik• ."íLI :• •'.'•.
(14) La agricultura colombiana en el contexto internacional Carlos Gustavo Cano, Ministro de Agricultura y Desarrollo Rural. o debe caber duda sobre las bondades de un comercio genuino y totalmente libre, Los grandes ganadores serían los pueblos más pobres del N orbe. Según el Banco Mundial, si se eliminaran la protección y los subsidios con los cuales los países opulentos mantienen su agricultura, cuyo costo en 2002 se estimó en US$318.000 millones (seis veces más que el valor total de la ayuda externa en el planeta), hoy el valor de las exportaciones de las naciones pobres sería 24% más alto, y sus ingresos rurales superiores en US$60.000 millones anuales. Y hacia el año 2015, los Ingresos globales serían superiores en US$500.000 millones, 60% de los cuales Irían hacia los países en desarrollo, sacando de esa manera a 144 millones de personas de la pobreza. Por otra parte, el International Food Policy Research Policy Instilute (IFPRI) ha estimado que la balanza comercial agropecuaria neta de Colombia sería más alta en US$743 millones, de los cuales la mitad provendría de la liberalización total y genuina del agro en EEUU y Canadá. De ahí las expectativas tan positivas y el aire de coherencia y sindéresis que le generó al mundo entero la Declaración de Doha, en especial a los pueblos atrasados, llamada también por ese motivo la Ronda del Desarrollo, reunida en esa ciudad en noviembre de 2001 por convocatoria de la Organización Mundial de Comercio (OMC). Dicho documento fue firmado por los representantes de sus entonces 146 países miembros, que por consenso, en su artículo 13 anunciaron que «...nos comprometemos a celebrar negociaciones encaminadas a lograr: mejoras sustanciales del acceso a los mercados; reducciones de todas las formas de subvenciones a la exportación, con miras a su remoción progresiva, y reducciones sustanciales de la ayuda interna causante de distorsión del comercio. Convenimos en que el trato especial y diferenciado para /os países en desarrollo será parte integrante de todos los elementos de las negociaciones...)>. Es bien sabido que en el entorno internacional lo que viene sucediendo es una incesante ampliación de las brechas entre las naciones más prósperas y las más atrasadas, en buena parte por causa de la renuencia de las primeras a liberar el mercado mundial de bienes de origen agropecuario. En efecto, a pesar de que en las negociaciones internacionales los aranceles han tendido ha-.
(15) FONADE. cia la disminución, las barreras no arancelarias de todo tipo se han Incrementado, en tanto que se mantienen y crecen las subvenciones internas y los subsidios a las exportaciones. El más célebre caso reciente lo constituye el Farm Bu! o Ley Agrícola de EEUU, sancionada por el presidente Bush en mayo de 2002, apenas seis meses después de la suscripción de la Declaración de Doha, estatuto que, contrario al espíritu de esta, estableció un paquete de subsidios de US$180.000 millones entre los años 2003 y 2009, superior en 80% al que estuvo vigente entre 1996 y 2002. Luego, en septiembre del mismo año, como reacción a las medidas de los norteamericanos, que fueron realmente el producto de la imposición de la voluntad del Congreso sobre la del poder ejecutivo de ese país, los europeos también terminaron desconociendo el espíritu de Doha y la intención de sus propias autoridades, que al final tuvieron que ceder a la presión proteccionista de los ministros de Agricultura como respuesta al Farm Bii, rehusando el compromiso sobre disciplinamiento de las ayudas directas a sus agricultores. Posteriormente sobrevino un tercer golpe contra el contenido de la esperanzadora Declaración, que consistió en el incumplimiento de la meta que norteamericanos y europeos se habían fijado sobre la determinación de las denominadas modalidades de la negociación, cuyo plazo venció el 31 de marzo del corriente año sin que se hubiera logrado avance alguno en esa dirección. Finalmente, llegó Cancún, un colapso anunciado, como bien podría deducirse de los antecedentes descritos. Ya lo había anticipado el Grupo de Cairns en su declaración previa al inicio de la reunión, en el sentido de que no podría haber consenso a no ser que se fijaran fechas para la eliminación de todos los subsidios a las exportaciones, sustanciales reducciones de las ayudas que distorsionan el comercio, mejoramiento real en acceso a las exportaciones de los países pobres y tratamiento especial y diferenciado para estos. Y, además, el compromiso explícito de que el mayor peso de las reformas tendría que recaer sobre los países desarrollados, principales responsables de las distorsiones. En verdad, después de tan graves y desafortunados traspiés, sus desafíos eran formidables. Y ni los augurios, ni la naturaleza de la cita, ni los términos bajo los cuales comenzó, permitían esperar que allí llegaran a satisfacerse plenamente y de una vez todos los ideales de Doha. Por un lado, porque no se trataba ni del punto de partida ni de la conclusión de las negociaciones. Y, por otro, por la inocuidad de los términos del proyecto inicial de declaración final elaborado conjuntamente por EEUU y la Unión Europea que a la postre quedó atrapado en el viejo juego mutuo del «tú primero que YO)) en materia del ritmo y la intensidad del desmonte de los subsidios agrícolas, y de la muy tímida y pobre propuesta del presidente del Consejo General de la Organización Mundial del Comercio (OMC), señor Carlos Pérez del Castillo. Lo demás no fue otra cosa que una sucesión de amagues sin cesiones significativas de ninguna de las partes, y con episodios tan lamentables pero tan dicientes como el del algodón. Ocurre que los 25.000 cultivadores de la fibra en EEUU, cuya producción anual a precios Internacionales asciende a US$3.000 millones, reciben como ayuda interna directa establecida por su Farm Bu! US$4.000.
(16) MEMORIAS DEL SEMINARIO LA HORA DEL CAMPO. millones, lo cual les permite exportar a precios inferiores a la mitad de su costo de producción, sacando del mercado a naciones tan pobres y fundamentalmente dependientes de ese renglón como Burkina Faso, Benín, Chad y Malí. Y, de contera, a otras no tan rezagadas, pero con similar potencial competitivo, como la nuestra. Pues bien, esos cuatro países africanos, con el apoyo y simpatía de medios de comunicación tan importantes como el New York Times, entre otros, lideraron en Cancún la causa de la eliminación o, al menos, la reducción sustancial de tales subvenciones, que se propuso como una prueba de fuego sobre la disposición real de las economías más prósperas para liberar el comercio internacional de bienes agrícolas. La reacción del facilitador designado para el área agrícola, el Ministro de Agricultura de Singapur, un Estado-ciudad que no llene agricultura, que comenzó diciendo que a su nación sí le convenían los subsidios de las demás, a fin de poder de esa forma alimentarse más barato, consistió en sugerirles a dichos cuatro países que se transaran por un programa de reconversión tendiente a sustituir su algodón por otros productos en los cuales tuvieran mejores ventajas competitivas, esto es, por rubros que no fueran de interés estratégico para la agricultura de los países desarrollados, y, por ende, no subsidiados. Semejante respuesta causó indignación y desencanto entre los presentes, por indicar que las cosas no cambiarían en Cancún y que en el futuro seguiría siendo cierto que en el ámbito del comercio agrícola no basta con gozar de ventajas comparativas y ser eficientes para poder competir, sino que, además, resulta indispensable el concurso de las tesorerías, en particular en los llamados productos «sensibles», entre los que se destacan, aparte del algodón, los cereales, la leche y sus derivados, el azúcar y las oleaginosas. Cabe recordar los niveles de los subsidios en EEUU, según el último informe disponible de la Organización Económica para la Cooperación y del Desarrollo (OECD), antes de contar con los notables incrementos establecidos por su Ley Agrícola de 2002. En efecto, las porciones que alcanzaron las transferencias de los contribuyentes y los consumidores pagadas a los agricultores norteamericanos dentro de sus ingresos brutos durante 2001, es decir, los Equivalentes del Subsidio al Productor (ESP), fueron de 50,8% para leche, 48,4% para azúcar, 46,8% para arroz, 40% para trigo, 26,4% para maíz y 25,5% para oleaginosas. Igualmente, los Coeficientes de Protección Nominal (CPN), es decir, los cocientes de la relación entre los ingresos recibidos por los agricultores y los precios internacionales, fueron del 2,0 para leche, 1,9 para azúcar, 1,9 para arroz, 1,7 para trigo, 1,4 para maíz y 1,3 para oleaginosas. A pesar de la desilusión general con los resultados de Cancún, su dividendo principal consistió en haber podido conocer con claridad las posiciones de los distintos países y regiones sobre la materia. En el caso de Colombia, en la corta declaración de su delegación, leída por el Ministro de Comercio, lndusta y Turismo ante el entonces denominado Grupo de los 21, y por el Ministro de Agricultura y Desarrollo Rural ante el Grupo de Cairns, se dio a conocer la definición de la política del Gobierno, cuyos criterios centrales deberán orientar igualmente nuestras tareas, tanto en el plano regional como en el bilateral, es decir, durante las.
(17) FONADE. discusiones tendientes a la conformación del Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA) y del Tratado de Libre Comercio (TLC) con EEUU. Por tratarse de un documento de particular relevancia como referente obligado para las dichas negociaciones en curso, se deben subrayar sus cinco puntos centrales: El principal objetivo planteado por Colombia en Cancún fue el mantenimiento del nivel de ambición de la Declaración de Doha en cuanto a los tres pilares de las negociaciones internacionales, a saber: mejoras sustanciales en acceso a mercados, remoción de las subvenciones a las exportaciones y reducciones sustanciales de las ayudas Internas. 2.. Elemento crucial de la reforma agrícola debe ser el reconocimiento explícito del nexo entre los tres pilares, de suerte que el acceso a los mercados de los países desarrollados por parte de los países en desarrollo estará determinado por los avances alcanzados por estos en sus compromisos respecto de los subsidios a sus exportaciones y de sus ayudas internas. La reducción de aranceles es necesaria pero no suficiente, pues su efecto se anularía si simultáneamente no hay logros sustantivos en los otros dos pilares.. 3.. La flexibilización que los países desarrollados están planteando en materia de ayudas internas no sólo mina el Mandato de Doha, sino los pocos alcances de la Ronda Uruguay. Colombia reclama la eliminación de todas las ayudas que distorsionan el comercio, incluidas las cajas ámbar y azul, y algunos pagos directos de la caja verde.. 4.. Hay que mantener de manera plena la Salvaguardia Especial Agrícola.. 5.. En las negociaciones debe quedar incluido el Tratamiento Especial y Diferenciado para los países en desarrollo, en cuanto se refiere a los plazos de desgravación y a sus montos.. ¿Ahora qué sigue? Pues no luce probable, al menos en el corto plazo, que la Ronda de Doha revivo, Tal eventualidad implicaría, como mínimo, la postergación indefinida de la eliminación o reducción de las subvenciones internas a la agricultura por parte de las economías más ricas de la Tierra. En efecto, el año entrante EEUU y la Unión Europea, que responden por las dos terceras partes de los subsidios y son los reales formadores de los precios de los rubros sensibles (aquellos en cuya producción muchas naciones tropicales en desarrollo podrían ser competitivas en ausencia de dichas ayudas, en especial algodón, leche, azúcar, maíz y arroz), estarán ocupados en asuntos esencialmente domésticos. Para el primero será un año electoral con cierto sabor proteccionista, que ya ha comenzado a sentirse. Y para el segundo, el ingreso a la Unión Europea de diez países del centro y el oriente del Viejo Continente desviará la atención pública de las negociaciones. Por otra parte, los reveses sufridos durante los últimos cuatro años por el sistema multilateral encarnado en la OMC, lapso transcurrido entre las fallidas reuniones de Seattle y Cancún, han provocado el surgimiento del bilaferalismo como la opción más viable y apetecida por los países desarrollados, y, por tal razón, como una de las pocas esperanzas que les quedan a los pobres de acceder a los mercados con mayor poder de compra. 1.
(18) MEMORIAS DEL SEMINARIO LA HORA DEL CAMPO. EEUU llene, entre los ya concluidos, en proceso efectivo de negociación, o próximos a iniciarse, más de treinta tratados bilaterales con países de América Latina, Asia, el Medio Oriente y África. En el caso de nuestro hemisferio, los únicos que por complicaciones de orden político se podrían quedar por fuera, al menos en el corto plazo, serían Bolivia, Brasil, Cuba y Venezuela. En este escenario, el Gobierno, dentro del marco de los principios constitucionales de reciprocidad, equidad y conveniencia nacional, y de las disposiciones de la Ley del Plan Nacional de Desarrollo, viene avanzando de manera simultáneo en la creación del ALCA, y en los pasos previos para la discusión y adopción, en breve término, del TLC con EEUU. En cuanto al sector agropecuario se refiere, el Ministerio de Agricultura, en coordinación con el Ministerio de Relaciones Exteriores y el Ministerio de Comercio, Industria y Turismo, vocero oficial de las políticas adoptadas por el Consejo Superior de Comercio Exterior, ha velado, como le corresponde y bajo las instrucciones del Presidente de la República, por la fiel observancia de dichos principios y criterios. En cuanto al ALCA se refiere, se trata de un proyecto ambicioso de integración hemisférica, que sigue los pasos de tratados comerciales de segunda generación, y que incluye nominalmente liberalización de los bienes industriales, agricultura, propiedad intelectual, inversiones, solución de diferencias, etc. Sin embargo, el tema central, al igual que en la OMC, es la agricultura. En esta área, todo indica que, pese al aparente estancamiento que se registra, la negociación girará, en su fase final, casi exclusivamente en torno a los temas de acceso a mercados, habida cuenta de que los subsidios agrícolas domésticos de los norteamericanos serían tratados únicamente en un marco multilateral como la OMC. Semejante escenario iría en contravía de los mandatos anteriores de los países miembros del ALCA, y, en la práctica, dejaría en el vacío el contenido y el sentido de sus respectivas cláusulas de condicionalidad. Aparte de que, tal como lo establecimos a nombre del Gobierno de Colombia en Cancún, el acceso efectivo a los mercados más prósperos siempre estará en función de los progresos que sus respectivas autoridades de comercio logren en materia de los otros dos pilares. Un ALCA bajo tales circunstancias no sería más que un ejercicio liviano o Iight, por no decir inocuo, a la luz de nuestros intereses nacionales, Así las cosas, resultaría indispensable mantener medidas de protección en fronteras equivalentes que anulen o reduzcan a su mínima expresión la volatilidad y el efecto disforsionante sobre los precios internacionales de las ayudas internas, en tanto estas subsistan. El Sistema Andino de Franjas de Precios ha cumplido a cabalidad con este objetivo. Además, no ha sido demandado ni cuestionado en los términos que dictan las normas vigentes; por lo tanto, goza de legitimidad ante la OMC. Pero como suele ocurrir con los mecanismos de política agropecuaria que se mantienen durante períodos largos, resulta perentorio ponerlo a tono con las necesidades nacionales de cara a las realidades globales del momento. Para tal efecto, el Ministerio de Agricultura viene desarrollando un ejercicio de revisión de su ámbito de aplicación, con miras a conservar su función fundamental, así sea bajo modalidades diferentes. De lo contrario, los grandes perdedores serían los habitantes más pobres de Colombia, que se hallan concentrados en las áreas rurales. o.
(19) FONADE. Cabe anotar en este punto que, según un estudio del Departamento Nacional de Planeación, la tasa de protección efectiva del sector primario de la economía, o sea el porcentaje en el que un arancel nominal incrementa el valor agregado de una actividad por encima de su nivel de libre comercio, es, al lado de la minería y las sustancias químicas, la más baja de toda la economía nacional, con un nivel de apenas el 8,75%, en contraste con el sector manufacturero de alimentos (41,23%), el sector textil y de confecciones (37,54%), la industria maderera (34,62%) y maquinaria y equipo (33,84%). Las negociaciones entre la CAN y el Mercosur también vienen avanzando de tiempo atrás, con la meta de lograr, en lo posible, un acuerdo básico antes del 31 de diciembre del presente año, en virtud del compromiso asumido por los mandatarios de la subregión durante la última Cumbre Presidencial Andina celebrada en Quirama. La instrucción impartida a sus respectivas autoridades de comercio exterior consistió en moverse dentro de un marco político de integración, admitiendo la posibilidad de distintos grados de profundidad y a ritmo diferencial, de acuerdo con lo que convenga y decida cada uno de los cinco países en conjunto con la contraparte del sur del hemisferio. Sin embargo, a no pocos empresarios un eventual tratado con el Mercosur también les suscita algunos temores, en especial a los de las industrias livianas, en las cuales Brasil es mucho más competitivo, lo mismo que a algunos sectores y cadenas agroindustriales, principalmente las de la leche y la carne y sus derivados, el azúcar y la avicultura, entre otras, debido Igualmente a su alta competitividad y a sus grandes economías de escala que se desprenden de su mayor tamaño y sus adelantos tecnológicos. Sobre el particular, el Ministerio de Agricultura viene observando y demandando suma cautela, en especial en el ámbito de dichos renglones de origen agrícola, posición que supone los siguientes cinco ejes de la negociación: 1. Preservación del sistema de estabilización de precios, concretamente de las franjas, desgravando solamente el componente fijo del arancel resultante de aquellas.. Ø. 2.. Cláusula de salvaguardia de precio y cantidad para una lista de productos por determinar. Dicha salvaguardia no estaría supeditada a la comprobación previa de daño, y sus disparadores de volumen o precio la harían automática. Su vigencia sería indefinida, al menos mientras subsista la incertidumbre sobre la eliminación multilateral de los subsidios internos distorsionantes del comercio y sobre la estabilidad camblaria.. 3.. Eliminación de las subvenciones alas exportaciones, incluyendo un acuerdo sobre las disciplinas con que se deberían manejar los créditos y sus garantías y seguros, en especial en los casos de Brasil y Argentina.. 4.. Un plazo de desgravación no inferior a 15 años para los productos sensibles.. 5.. Mantener abierta la posibilidad de restringir la aplicación del eventual acuerdo a algunos productos por definir, de manera similar a la forma como se pactó en la cláusula para la desgravación del azúcar en el TLC entre Chile y EEUU..
(20) MEMORIAS DEL SEMINARIO LA HORA DEL CAMPO. Ahora bien, hay que tener claro que un eventual tratado con el Mercosur iría más allá de lo estrictamente comercial entre dicha región y nuestra economía, como quiera que su contenido y alcance serían otro referente obligado, al igual que nuestra declaración ante el Grupo de Cairns, para las demás negociaciones que emprenda el país y, en especial, para el caso de las negociaciones con EEUU. Por lo tanto, urge ser muy cuidadosos en el campo de las concesiones y las demandas. Así las cosas, es indudable que una buena transacción CAN-Mercosur fortalecería nuestra posición para la negociación del TLC con EEUU. Hablando del ámbito bilateral, el Gobierno le concede particular importancia y prioridad al inicio de las negociaciones de un TLC con EEUU. Por un lado, las cinco naciones que conforman el Mercado Común Centroamericano y la República Dominicana probablemente culminarán sus respectivas negociaciones este año. Por otra parte, Chile y México pertenecen al grupo de países que ya cuentan con un TLC con EEUU. Si Colombia se margina de las negociaciones bilaterales con EEUU, la desviación de comercio que se generaría en esta eventualidad jugaría fuertemente en contra nuestra, lo cual, sumado a la terminación de las preferencias del ATPDEA a finales de 2006, nos demuestra a las claras la relevancia que se le debe otorgar a esta negociación. El Gobierno de EEUU ha insistido en que las negociaciones que se adelanten tengan como guía el tratado suscrito con Chile. Sobre el particular, no tenemos objeción alguna, siempre y cuando se reconozca, como en efecto el representante comercial de EEUU lo ha admitido, la sensibilidad y la especificidad de la agricultura colombiana y sus sustanciales diferencias frente a la chilena. En primer término, la agricultura chilena es mucho más pequeña que la nuestra, tanto en términos absolutos como relativos dentro del Producto interno Bruto (PIB); su composición está determinada por condiciones agroecológicas propias de las zonas templadas; y, en relación con la norteamericana, es de contraestación y, por tanto, complementaria. En segundo lugar, conviene considerar la etiología rural del conflicto social que padece Colombia, y la estrecha conexión existente entre la suerte de nuestra agricultura y el terrorismo, como quiera que, según lo ha explicado reiteradamente el presidente Uribe, cada vez que aquella se debilita, se fortalecen los cultivos de uso ilícito y los grupos violentos que derivan el grueso del financiamiento de su expansión y tráfico. Finalmente, también debemos examinar de manera minuciosa la experiencia de México durante los diez años que lleva de vigencia su vinculación al Área de Libre Comercio de Norte América (NAFTA), en particular su Impacto sobre la dispar distribución de la riqueza y el creciente desequilibrio entre las regiones, a fin de identificar y adoptar oportunamente las medidas más indicadas que minimicen los costos y maximicen los beneficios sociales en esas materias. Asimismo, resulta relevante para nuestro país escudriñar el ejemplo mexicano en lo tocante al diseño y puesta en marcha de su política agrícola, supuestamente orientada a fomentar el sector; promover el incremento sostenido de su productividad; propiciar su reconversión e impulsar, si fuere del caso, el reemplazo de sus fuentes tradicionales de empleo rural. Sin embargo, nada de esto realmente ocurrió en México. Durante la última década, el Gobierno Federal disminuyó en 65% el presupuesto para el campo, medido en términos reales. En efecto, como proporción del gasto programable, el presupuesto de Inversión se. _ç.
(21) FONADE. redujo de 8,8% en 1994 a 3,5% en el 2002. Visto de otra manera, la reducción de la inversión en el sector agropecuario pasó de 1,5% como proporción del PIB a 0,6% en ese período. Así las cosas, el ajuste del campo mexicano no se dirigió hacia la reconversión, ni siquiera a su modernización, sino hacia la implementación de medidas transitorias para tratar de mitigar las negativas consecuencias sociales del NAFTA. Para ello se creó el programa conocido como Procampo en 1994, con una vida útil igual a la del NAFTA, hasta finales de 2008. Si bien Procampo se ideó como un mecanismo redistributivo para favorecer o compensar transitoriamente a los perdedores en el proceso, los elevados y crecientes índices de pobreza y desigualdad en las áreas rurales, a pesar de algunos signos macroeconómicos aparentemente favorables, demuestran su fracaso en ese frente. Estos resultados representan valiosísimas enseñanzas que la sociedad colombiana debe asimilar, a fin de evitar su repetición en nuestro propio patio. No podemos esperar a que pasen diez años de la firma del TLC con EEUU para llegar al 2014 y manifestar, como antes de Cancún lo hiciera Javier Usabiaga, Secretario de Agricultura de México, que el NAFTA «estuvo mal negociado». Hay que tener en cuenta, además, que en el evento de un tratado bilateral con EEUU, el principio de integralidad, plasmado en la cláusula de condicionalidad que consignó Colombia ante el ALCA en febrero de este año, no será posible aplicarlo estrictamente en los términos en que esta quedó redactada. En efecto, de los tres pilares de las negociaciones de libre comercio (el libre acceso a los mercados, la eliminación de los subsidios a las exportaciones y la supresión de las ayudas internas a los agricultores), sólo podrían alcanzarse acuerdos respecto a los dos primeros. Empero, bajo cualquier circunstancia, dadas las peculiares características de la agricultura de Colombia, de su conflicto social y del flagelo de las drogas, el período de transición que se pacte en el TLC debería ser más prolongado que el acordado con Chile, que fue de 12 años, e incluso que el de México en el NAFTA, que fue de 15 años. Y, por otro lado, el monto y el ritmo del eventual desmonte de sus medidas de protección en frontera deberían ser más reducidos que bajo las condiciones de un tratamiento especial y diferenciado. En otras palabras, se trata de lo que con toda propiedad deberíamos llamar una salvaguardia de paz. En adición a dicha salvaguardia, Colombia tendrá que buscar otra cláusula mediante la cual EEUU se comprometa a eliminar en la OMC, o en otro escenario equivalente, sus ayudas internas distorsionantes del comercio, antes de que finalice el período de transición que se pacte en el TLC entre ambos países. Y si al término del período de transición no se hubiere alcanzado aún la supresión de sus ayudas, Colombia requeriría entonces disponer de una fórmula de salvamento materializada en mecanismos de estabilización de precios similares o equivalentes al actual sistema de franjas, derechos antidumping automáticos, derechos compensatorios, aranceles específicos, contingentes arancelarios, cláusulas automáticas de salvaguardia especial o combinaciones de los instrumentos anteriores, que operarían después del lapso aludido en caso de que las importaciones agrícolas de EEUU continuasen llegando con precios por debajo de sus reales costos, y en volúmenes que pudiesen causar grave daño a la producción y el empleo rural nacional, Q.
(22) MEMORIAS DEL SEMINARIO LA HORA DEL CAMPO. Ahora bien, en torno a la discusión acerca de la condición distorsionante de los subsidios o ayudas internas, todas aquellas que estén dirigidas a sostener o favorecer la producción de renglones transables internacionalmente, sin duda lo son. Pues, como lo ilustro el caso del algodón antes mencionado, tales subvenciones les permiten a sus productores exportar por debajo de sus costos. O, similarmente, cuando se trate de renglones importables, les ofrecen la oportunidad de anular la fuerza competitiva de los cultivadores más eficientes del exterior. En contraste, existen unas cuantas ayudas que no distorsionan los precios internacionales. Por ejemplo, en nuestro propio país, las comprendidas en el programa de familias guardabosques, orientado a compensar a los campesinos que se hayan comprometido a dejar los cultivos de uso ilícito y a cuidar en cambio la regeneración de la selva destruida por la expansión de estos. En cuanto a los subsidios a las exportaciones destinadas específicamente a Colombia, EEUU deberá eliminarlos en su totalidad, dando por tanto término final a la aplicación del Export Enhancement Pro grom, del Dairy Export Incentive Pro gram, del Market Promotion Pro gram, del Export Credit Guarantee Pro gram y del Foreign Sales Corporation Program. Y, a cambio, deberá disciplinar los créditos para financiar las exportaciones a nuestro país sólo mediante la aplicación de tasas de interés y plazos corrientes de mercado. En materia de acceso de nuestra agricultura al mercado norteamericano, Colombia seguirá un tratamiento rigurosamente recíproco. En tal sentido, deberá presentar, como lo hará a su vez EEUU ante nosotros, un conjunto de demandas mínimas al inicio de las negociaciones, aparte de la racionalización de las normas de origen y la eliminación del escalamiento arancelario que discrimino contra los procesos de agregación de valor. A manera de ilustración, cabe señalar los siguientes ejemplos: APTDEA. Conversión de las preferencias temporales concedidas a Colombia en un tratamiento estable y permanente, sin sujeción a condicionamientos discrecionales o periódicos, como ha ocurrido hasta el presente. Azúcar. Aumento, en el primer año de operación del TIC, de la cuota anual de 25.000 a 185.000 toneladas, resultante del promedio de las cuotas dejadas de utilizar por los demás países beneficiarios durante los últimos tres años. Y, tras incrementos adicionales y graduales a lo largo del período de transición que se convenga, la liberación total, sin aranceles ni cuotas, al final de dicho periodo. Bioetanol. Eliminación, a partir del primer año de operación del TI-C, del arancel y de los impuestos adicionales para los alcoholes etílicos o mezclas que los contengan, y que se destinen a uso como combustible, o para producir mezclas con gasolina a fin utilizarlas como combustible. • Carne de bovino, leche y derivados lácteos. Adopción a partir del primer año de operación del TIC del principio de regionalización de las zonas libres de aftosa con vacunación, así como de otras enfermedades, de suerte que mediante la fijación de una cuota significativa con incremento gradual y sin aranceles a lo largo del período de transición hasta su liberación total, -L::. Q.
(23) FONADE. Colombia pueda comenzar a efectuar sus exportaciones de carne y leche al mercado norteamericano, previo el diligenciamiento de los protocolos sanitarios y la acreditación de los frigoríficos y las plantas de pulverización por parte de las autoridades norteamericanas. Igualmente, supresión de la prohibición de las importaciones de productos de carne no cocidos, como los jamones y las salchichas. Frutas tropicales, sus pulpas y jugos, y demás preparados. Resolución favorable y expedita, en el primer año de operación del TIC, de las solicitudes pendientes de aprobación fitosanilaria para las frutas tropicales y sus productos derivados provenientes de Colombia. Ya se impartió la aprobación para uchuva, pitahaya y luto en fresco. Están pendientes el tomate de árbol, el tomate de mesa, la papaya hawaiana, la guanábana, la granadilla, la guayaba y la curuba en fresco, entre otras. Se deberá extender el acceso para las pulpas, jugos y demás productos elaborados que se deriven de dichas frutas. Recursos marinos, acuicultura y pesca ornamental. Flexibilización, a partir del primer año de operación del TI-C, de las normas ambientales y eliminación de las barreras arancelarias y no arancelarias para productos clave de nuestro potencial de pesca en el mar, como el atún y el camarón. Así mismo, la apertura y liberación del mercado norteamericano para productos de la acuicultura marina y continental, específicamente para especies producidas mediante tecnologías de crianza en cautiverio, y de la pesca ornamental. Hortalizas frescas y preparadas, plantas medicinales y sus derivados, y plantas vivas. Flexibilización de las normas cuarentenarias y eliminación de las barreras arancelarias y no arancelarias para las importaciones. Igualmente, agilización de las inspecciones de plantas y flores frescas en Miami y demás puertos, cuyas demoras debidas a la rigidez para establecer más de un turno y cuyos excesivos costos por horas extras y otros conceptos, se han constituido en una formidable barrera al comercio en el caso de las flores colombianas. Aceite de palma. Supresión de las normas de etiquetado que discriminan en contra de las propiedades del aceite de palma en relación con la salud humana, y apertura y liberación comercial del mercado norteamericano para biodiésel a base de aceite de palma con destino a la sustitución de ACPM. No se debe olvidar que la tecnología contemporánea, y más específicamente la ingeniería genética, tiene el poder de modificar las ventajas comparativas de la agcuttura, venciendo muchas de las limitaciones de la naturaleza, como hoy ocurre con los organismos genéticamente modificados, por ejemplo. Por lo tanto, no podemos admitir que ciertos estudios que se dicen de competitividad, y que soslayan el papel dinámico del conocimiento, expidan de buenas a primeras el acta de defunción de uno o varios renglones de nuestra llamada agricultura tradicional, en especial en un territorio tan vasto y biodiverso como el nuestro. Hay que darle, pues, una oportunidad a la biotecnología, y a la habilidad de la Nación y de sus empresarios para adoptarla y convertirla en palanca de modernización o reconversión, según el caso..
(24) MEMORIAS DEL SEMINARIO LA HORA DEL CAMPO. Por ende, para Colombia un capítulo esencial del TLC con EEUU tendrá que ser, sin duda, la constitución de un fondo para la modernización y reconversión tecnológica de su agricultura, el cual deberá financiar, durante el período de transición que se determine, la adopción de los más avanzados progresos de las ciencias y la transferencia de los más recientes hallazgos de la biotecnología, la capacitación y readaptación de capital humano para dicho propósito a niveles de doctorado y posdoctorado, y un vasto esfuerzo en materia de desarrollo rural. Dicho fondo deberá contar con importantes recursos no reembolsables provenientes de la cooperación norteamericana, como los que recibió Colombia durante la revolución verde, entre mediados de la década de los años 60 y mediados de la de los 70. La justificación del fondo reside en que la agricultura colombiana no solamente se deberá preparar o reconvertir para afrontar en mejores condiciones la mayor competencia externa, sino, además, en la perentoria necesidad de fortalecer la agricultura lícita y contribuir al desmonte de las actividades ilícitas como el narcotráfico y el terrorismo, que de ahí se desprende y nutre. Esto todavía más en razón de que en 2006 culminarán las preferencias del ATPDEA, y que este tipo de cooperación vendría a sustituir el compromiso estadounidense en la lucha internacional contra el narcotráfico y el terrorismo, lucha en la cual Colombia ha sido abanderada. Se trataría de una nueva modalidad o fase del Plan Colombia para la modernización y reconversión tecnológica del agro, complemento esencial del programa de Manejo Social del Campo.. La contrapartida nacional estaría constituida por los recursos del Presupuesto Nacional destinados a la Inversión sectorial, además de los fondos parafiscales del sector agropecuario, los cuales deberán orientarse en adelante, de manera prioritaria, hacia el reacondicionamiento biotecnológico del aparato productivo rural, de cara a las nuevas realidades de la competitMdad que se deriven de las negociaciones internacionales de comercio. Estos recursos deberán complementarse con ayudas concesionales y créditos blandos de organismos multilaterales que apoyen el proceso de reconversión requerido por las negociaciones agrícolas. Por otra parte, el Congreso Nacional aprobó en junio de 2003 la Ley 822, que regula el registro, control y venta de agroquímicos en Colombia; la cual, si bien se orienta fundamentalmente a minimizar tos riesgos contra la salud humana y sus impactos negativos sobre el medio ambiente, también se considera esencial para el control de los costos y la competitividad agrícola nacional. Por ende, el fomento y regulación de la industria de agroquímicos genéricos constituye pieza fundamental de dicho estatuto. Adicionalmente, el Ministerio de Agricultura estará atento a velar en las negociaciones internacionales de comercio agrícola por la observancia del marco de referencia establecido en el Acuerdo de Propiedad Intelectual, denominado en inglés TRIPS (Trade-Relafed Aspects of lntellectual Properly Rights), adoptado en la OMC en 1994, y recogido posteriormente por la normativa andina (Decisión 436 de 2000 y Decisión 630 de 2002). Dentro de este orden de ideas, el Gobierno comparte el objetivo central del Acuerdo TRIPS en la OMC y de las Decisiones correspondientes de la Comunidad :.
(25) FONADE. Andina, en el sentido de que la protección y la observancia de los derechos de propiedad intelectual deberán contribuir a la promoción y transferencia de tecnología, en «beneficio recíproco de los productores y de /os usuarios de /os conocimientos tecnológicos, de modo que se beneficie el bienestar social y económico». No obstante, en el caso particular de la biotecnología, el aspecto más preocupante es el creciente poder oligopólico sobre la producción de alimentos en el planeta, gracias a los sistemas de patentamiento y a los regímenes de propiedad intelectual que están convirtiendo a unos pocos conglomerados en dueños de organismos vivos esenciales para la nutrición humana, incluyendo componentes provenientes de plantas tradicionales de las naciones en desarrollo. En consecuencia, es preciso revisar dichas legislaciones, comenzando por el Acuerdo TRIPS, muy especialmente en lo que se refiere al patentamiento de organismos vivos o a la apropiación de productos naturales tradicionalmente cultivados por las comunidades autóctonas de nuestras naciones. Lo indicado es encontrar fórmulas que permitan establecer un balance adecuado entre los incentivos necesarios para la innovación tecnológica por parte de las compañías transnacionales y demás agentes privados (la necesaria y razonable protección de sus inversiones en conocimiento), y el acceso a dicha innovación y su adopción por parte de los pueblos más pobres. Asimismo, el Gobierno velará por la guarda de nuestros derechos sobre los recursos genéticos y fa biodiversidad del territorio, Invocando principios como el profit-sharing (o parlicipacián en los beneficios) entre las comunidades nativas y los inversionistas foráneos en el uso de los recursos biológicos que aquellas han utilizado y mejorado mediante selección natural desde tiempos inmemoriales, a fin de estimular su aprovechamiento racional y responsable desde los ángulos científico, ambiental y social, y así evitar que el fenómeno de la biopiratería se enseñoree en nuestras regiones de la Orinoquia, la Amazonia y el Chocó, entre otras. En suma, de lo que trata toda negociación es de ceder parte del mercado interno a cambio de ganar parte del externo. Y la evaluación adecuada de sus resultados para el país se tiene que desprender de la cabal aplicación de los principios de reciprocidad, equidad y conveniencia nacional, pero esencialmente de la creación de nuevos empleos bien remunerados y estables, y de su impacto sobre la distribución de la riqueza y el equilibrio entre las regiones, más que de las cifras sobre crecimiento escueto del producto y las exportaciones. Luego no sólo se trata de una simple suma aritmética, ni de un mero examen de tipo econométco, sino también, y en grado superlativo, de un asunto del más alto contenido de justicia social. El peor de los mundos sería perder el mercado interno sin obtener nada del externo, lo cual bien podría acontecer si no tenemos claro y presente el interés nacional. Al fin y al cabo, como lo señala el Diccionario de la Real Academia, negociar es «cambiar géneros o mercancías para aumentar el caudal ( ... ) sacar de un asunto el provecho que se pueda, sin otra mira que el Interés propio». Esto no debe causar preocupación, pues de seguro los negociadores de todos los países desarrollados no sólo piensan lo mismo, sino que actúan en concordancia. 1.
(26) MEMORIAS DEL SEMINARIO LA HORA DEL CAMPO. Valga esta reflexión para reiterar nuestro reconocimiento al Congreso de la República por su aporte legislativo y, en materia de control político, a la defensa del trabajo rural y a la guarda de los criterios anteriormente expuestos. En particular, hay que subrayar la adopción, en el texto de la ley del Plan de Desarrollo, del artículo que define con precisión meridiana el curso por seguir en las negociaciones internacionales de comercio agrícola, en los siguientes términos: «Todos /os productos agrícolas procedentes del exterior, que hayan sido objeto de ayudas internas a la producción o subsidios a la exportación o políticas monetarias o económicas con impacto de distorsión en los precios, generan competencia desleal a la producción nacional al ingresar al país. Por estas razones Colombia establecerá un tratamiento especial según el caso, incluyendo políticas arancelarias para aquellos productos en los cuales las distorsiones externas perjudiquen a los productores nacionales en detrimento de su ingreso y del empleo nacional. Este tratamiento cobra especial trascendencia cuando los afectados son las poblaciones campesinas del país. La verificación de ¡apresencia de los ayudas internas o subsidios en los productos por importar, o políticas monetarias o económicas distorsivas las determinará el Gobierno Nacional, e invitará a la discusión al gremio de la producción al que pertenezca el producto en cuestión». Para concluir, no podría haber un momento más oportuno que este para citar al Primer Mandatario de la Nación en el Manifiesto Democrático, que conliene la esencia de su programa de Gobierno: «El modelo neoliberal abandona lo social a la suerte del mercado, con lo cual aumentan la miseria y/a injusticia social ( ... ) Protección razonable y regulaciones sociales por oposición a las importaciones desbocadas ( ... ) En las nuevas negociaciones de comercio haremos equipo con empresarios y trabajadores (...) Apoyamos los procesos de integración pero con cláusulas sociales de equidad para que el mundo no se divida más entre países beneficiarios y víctimas del libre comercio». La enseñanza sustantiva de este par de mandatos, absolutamente coherentes entre sí, consiste en que no se deben confundir los fines con los medios. El fin es el pueblo colombiano. El medio, las negociaciones y los tratados, cuyas pruebas de consistencia y eficacia deben medirse, no por el número de los que se suscriban por semestre o por cuatrienio, sino por su contribución efectiva al empleo y al bienestar de los nacionales y los extranjeros por igual dentro del territorio patrio. No olvidemos que mientras los campesinos de la Patria no tengan nada que ganar apoyando al Estado, ni nada qué perder contemporizando con la subversión y el narcotráfico, la conquista de una seguridad democrática sostenible jamás será posible..
(27) Desaifos del sector agrícola en. las. negociaciones comerciales Jorge Humberto Botero Ministro de Comercio, Industria y Turismo. Introducción n esta presentación pretendo realizar una descripción sumarla del sector agropecuario, tocando aquellas variables que afectan su desempeño; E referirme a la Política de Comercio Exterior para el sector agropecuario y resaltar los retos y oportunidades que las negociaciones comerciales nos brindan; y ofrecer unas breves conclusiones.. El sector agropecuario colombiano En contextos y épocas muy distintos, el sector agropecuario colombiano ha sido capaz de afrontar con éxito el reto de exportar. Si nos remontamos al siglo XX e incluso a buena parte del siglo XIX, encontraremos que este sector siempre ha tenido una vocación exportadora, y no solo ha exportado productos de plantación, como es el caso del banano o de las flores, sino que ha hecho negocios comerciales en un entorno tan complejo como el cafetero, que implica el acopio de numerosas producciones de minifundio. Por ende, los futuros desafíos encuentran en la propia historia evidencia de éxitos, conocimiento acumulado, y vocación y cultura exportadora. Es posible caracterizar en tres tipos de productos la producción agropecuaria colombiana: 45,2% de la producción es importable, 37,7% es exportable y hay un sector un poco superior a 17%, que denominamos importable-exportable, modificando un poco la terminología usual que clasificaría esta porción como no transable internacionalmente. En lo que hace referencia al valor de la producción como porcentaje de la producción agropecuaria, el café representa 9%, y los frutales, de cuya enorme importancia con frecuencia no nos percatamos, tienen un peso específico de 6,2%, duplicando a las flores. Esto no quiere significar que el total de la producción sea exportable, y por eso las flores, desde el punto de vista de exportación, pesan más que los frutales. Pero hay unos productos que muestran en algunos casos un potencial importante en un entorno de liberación de comercio inter-. 1. --.
(28) MEMORIAS DEL SEMINARIO LA HORA DEL CAMPO. nacional y de reducción o eliminación de las distorsiones que afectan ese comercio, como puede ser caso de frutales e incluso de caña de azúcar. En términos de la generación de empleo, más de medio millón de personas derivan su sustento del café, y esta es una de esas cifras que generan enorme preocupación. Buena parte del desarrollo económico nacional se ha sustentado en el café durante la mayor parte del siglo XX. La posibilidad de que el café siga siendo gran jalonador y motor de la economía, por desgracia, no se vislumbra hacia el futuro, y de ahí la trascendencia de buscar otras alternativas. Al analizar el valor de la producción como porcentaje de la producción agropecuaria en los importables-exportables, se resalta la importancia del subsector bovino y lácteo. Este requiere un manejo cuidadoso, pues puede quedar en condiciones de desventaja competitiva, lo que acarrearía daño enorme a la economía nacional y la tranquilidad pública. Pero visto desde la óptica contraria, en un entorno de eliminación o reducción de subsidios en otros mercados, por ejemplo en los EEUU, tendría un potencial enormemente significativo. Al hacer estas consideraciones, quiero resaltar la importancia de no perder la perspectiva: hay riesgos, pero también enormes oportunidades, que no se ven tan claras, por ejemplo, para el sector arrocero, según los cálculos que tenemos a nuestra disposición y los que han sido realizados por los estudios de competitividad que serán presentados en este seminario; y en el otro lado de la balanza, sí son bastante atractivos en el caso de las hortalizas. Si bien el subsector lácteo pesa desde el punto de vista de la producción, es aún más importante en términos de empleo, siendo esto igualmente válido para el subsector bovino, que vinculo algo más de un millón de personas. Situaciones como esto serán tenidos muy en cuenta en el proceso de negociaciones; y quiero señalar que en este aspecto hay convergencia entre los Ministerios de Agricultura y Comercio. A manera de conclusión en esto primera parte, podemos decir que los productos exportables representan en valor la mayor proporción del sector y generan más empleo, Con esfuerzos concretos en innovación tecnológica y disminución en costos, algunos de los importables-exportables podrían volverse atractivos; y por último, cabe resaltar el enorme peso e importancia que tendrá que hacer una buena negociación a fin de concretar estas oportunidades.. Algunas variables que afectan el desempeño sectorial Hay un conjunto de elementos exógenos que inciden en el desempeño del sector: los precios internacionales; el tipo de cambio; la protección arancelaria; los costos, fundamentalmente salariales, y el acceso al crédito y a la seguridad. En los precios internacionales de bienes básicos de origen agrícola, se ha registrado una depresión prolongada que va desde 1998 hasta diciembre de 2001. Esta ha sido seguida por una fase de recuperación y un cierto retroceso, pero ya se insinúa una tendencia de recuperación desde el fin del primer semestre de este año. A pesar de los retrocesos del tipo de cambio que han tenido lugar en el corto plazo, tenemos un tipo de cambio real alto. Como es conocido, este factor.
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