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Comuna & Multitud El edificio ciudad de producción cooperativa como alternativa a la vivienda neoliberal de la economía de servicios

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Academic year: 2020

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(3) CHARLES. UNGERS. FOURIER. PUIGJANER.

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(5) COMUNA &. MULTITUD El edificio-ciudad de producción cooperativa como alternativa a la vivienda neoliberal de la economía de servicios francisco cardemil pérez. tesis para optar al grado de magíster en arquitectura pontificia universidad católica de chile, 2019. Edificio-Ciudad profesores guía: francisco quintana + nicolás stutzin.

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(7) COMUNA & MULTITUD. abstract. El trabajo ha invadido la vivienda. La difuminación del límite que separaba ambos ambientes se convirtió en una contradicción en la que, el monoespacio doméstico-productivo, pasó a afectar la producción/reproducción de la ‘mano de obra’ que sostiene al sistema capitalista. Estas contradicciones, presentes sobre todo en la vivienda colectiva contemporánea y fundadas en economías terciarias, son las que ‘llevarían al capitalismo a su colapso’, en palabras de Antonio Negri y Michael Hardt. Sin embargo, esta relación directa entre vivienda y edificio productivo ha estado presente en una gran variedad de proyectos de edificios-ciudad críticos de su sistema. La economía productiva como base de resistencia comunitaria o como convicción política, se ha posicionado insistentemente como una alternativa a los problemas de la propiedad privada y de la explotación por medio del trabajo. Si tanto Negri y Hardt, como Neil Brenner y otros teóricos han identificado estos problemas y han sugerido la existencia de alternativas, estos proyectos históricos todavía pueden actualizarse. El Familisterio de Guisa, los falansterios, Llano del Río y las comunidades utópicas de los siglos xix–xx, lograron traducir sus visiones políticas a estrategias espaciales, siendo uno de los aspectos más relevantes la actividad agrícola y la industria como base de sus comunidades. Contrapuestos así con las actividades terciarias actuales, la industria (en particular la agrícola) se afirmó de la cooperación como una forma de colectivización. De esta manera, es posible preguntarse si la cooperación agrícola puede volver a ser relevante para la discusión disciplinaria, el territorio y la vivienda.. 7.

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(9) COMUNA & MULTITUD. contenidos. Apertura . 11. Common Monoespacios, domesticidad laboral Privacidad y comunidad El bien común Utopía paternal Capital, trabajo y talento Un common obsolescente Cuerpo, matriz y utopía Un jardín comunitario La avenida del trabajo doméstico Indefiniciones en juego Multitudes fractales El trabajo del otro Fragmentos administrativos Comuna y multitud Cierre . 15 17 25 33 35 41 47 53 55 63 69 75 77 85 93 123. Bibliografía 127. 9.

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(11) COMUNA & MULTITUD. apertura. Largas tramas construyen lo cotidiano por debajo de las superficies. La costumbre vela nuestra forma de entender y relacionarnos con los espacios más habituales. Una habitación se suma a otra como ha sucedido por gran parte de su historia, pero hay cosas que reaparecen cada cierto tiempo. La casa se mezcla con el trabajo. La domesticidad familiar ahora convive con la laboral. Las partes de la casa que mantuvieron las relaciones reproductivas de la economía, ahora construyen una topología donde la dualidad producción/reproducción son difícilmente distinguibles. En lo cotidiano, las cosas habituales demoran poco en pasar desapercibidas, hasta que algún suceso nos obliga a remirarlas y rexaminarlas: vivienda mínima, proyectos especulativos, habitación obrera, etc. Sucesos que habitualmente nos son ajenos. Por mucho tiempo, la vivienda ha sido el lugar más importante para las socializaciones1. Pero ¿qué ocurre con las nuevas condiciones socioespaciales? Por debajo de lo que nos es habitual y lo que nos muestran los nuevos proyectos y teorías sobre la domesticidad-laboral, subyacen pistas, señales que apuntan a alternativas y a conexiones con el pasado que son importantes revisar. Dentro del avance del capitalismo neoliberal, el gusto por la densificación y el posicionamiento de los centros económicos en el mundo, se ha favorecido el abandono de los espacios rurales y la acumulación de personas en las grandes ciudades, las ‘urbanizaciones extendidas’. Si bien el capitalismo necesita de la institución familiar y, por tanto, de la casa como un elemento estructurante, la pobreza del espacio que se ha producido impide que las funciones reproductivas de la vivienda se lleven a cabo. Esta anulación actúa por sobre el espacio, su calidad y ubicación 1– Ver, Hardt, Michael. “Destroying Family”. Entrevistado por Delia Duong. En Harvard Design Magazine, n° 41, Family Planning. Harvard University Press (eeuu.: 2015) 11.

(12) MARQ: EDIFICIO-CIUDAD I ESCUELA DE ARQUITECTURA UC. en favor de lo rentable en el negocio inmobiliario, de la explotación más eficiente.2 En Commonwealth, Michael Hardt y Antonio Negri propusieron la idea de que el capitalismo neoliberal no puede sostenerse en las viejas prácticas de economías unilaterales o multilaterales, puesto que ninguna de estas formas de administración considera a las personas y a su ‘conocimiento del hacer’ como productoras de capital.3 Esto nos ha dejado en la época de la vivienda colectiva, pero ¿cuáles son las viviendas que son promovidas por el sistema como modelos rentables? Casa y trabajo se unen en este retrato de la vida contemporánea, revelando la posibilidad de hacer desaparecer figuras espaciales como la oficina. Sin embargo, si es el trabajo la clave en este tipo de domesticidad reducida, ¿por qué seguimos mirando a las ‘urbanizaciones aglomeradas’ y a sus economías de servicio como campo de alternativas? Para Neil Brenner: El concepto de era urbana es completamente ideológico, pues dirige nuestra atención sólo a los grandes asentamientos, tratándolos como motores de crecimiento casi autopropulsados, sin dar luces sobre las muchas formas en que la vida urbana gira en torno a las continuas transformaciones de territorios, paisajes y ecologías en otros lugares, precisamente en las zonas oscuras de la imagen de luces nocturnas.4. Mejorar las condiciones en que se precariza el espacio de domesticidad laboral sólo acelera este proceso de cambio.5 Sin embargo, al poner el territorio en juego, el campo de acción cambia, ampliando sus reglas y necesidades. De esta manera, la vivienda colectiva toma otras escalas y puede ser vista como un modelo transformador de la relación entre lo doméstico y lo laboral y sus funciones (re)productivas.6 Los modelos 2– Vergara, J. 2017. “Verticalización. La edificación en altura en la Región Metropolitana de Santiago (1990-2014)”. Revista invi, 32(90), 9-49. Disponible en: https://dx.doi.org/10.4067/ S0718-83582017000200009 3– Hardt, M. De Negri, A. 2009. Commonwealth. Ed. Belknap Press, Boston, eeuu. p. 266 4– Brenner, Neil. “Conversación con Daniel Ibáñez”. arqdocs Cuando el diseño se encuentra con la teoría. arq Ediciones. (Santiago: 2015), 141 5– Ver: Garciano, J. 2011. Affordable Cohousing: Challenges and Opportunities for Supportive Relational Networks in Mixed-Income Housing. Journal of Affordable Housing & Community Development Law, 20(2), p.190. Disponible en: http://www.jstor.org/stable/41429168 6– En el artículo Production/Reproduction, Housing Beyond Family, Pier Vittorio Aureli y Martino Tattara desarrollan la relación descrita por Foucault y Virno entre la producción y reproducción de la economía de la casa, como una monetización del cuerpo y su potencialidad de convertirse en 12.

(13) COMUNA & MULTITUD. productivos han mantenido una relación cercana a lo doméstico: salitreras, mineras y company towns son prueba de esto. Sin embargo, estos ejemplos no son expresiones de resistencia alternativa, sino expresiones represivas de las dinámicas del capital, sobre todo en la relación del empleador y de su propiedad privada, con el empleado.7 Teniendo esto en consideración, el foco está puesto en rescatar una línea paralela de modelos productivos habitables surgidos desde la resistencia crítica, en las que la fundación de nuevas ciudades y la conquista de la utopía a través de la comunidad, eran el motor. Estas ideas se sostenían en economías primarias y secundarias, principalmente agrícolas, para mantenerse. La figura de las cooperativas y las comunidades utópicas ha sido pocas veces utilizada para producir nuevos modelos de habitación y sólo escasamente son referenciadas en proyectos de igual manera utópicos. No parece haberse comprendido que la habitación comunitaria va más allá de la convivencia. Se reconoce la domesticidad laboral como un punto crítico del sistema actual y, a la vez, como la clave de su subversión. Bajo este paradigma, entenderemos al edificio-ciudad como aquella construcción, obra o proyecto que discute espacialmente las relaciones de domesticidad y trabajo imperantes, afectando un orden territorial a través de su programa, sus escalas y sus usuarios. Al tomar en cuenta los distintos problemas que ha heredado la ciudad del capitalismo neoliberal en torno a la producción y a la habitación obrera, aparecen oportunidades. Oportunidades en el sentido especulativo, en orden de revitalizar antiguas resistencias y visibilizar nuevas discusiones sobre las maneras en que la planificación habitacional afecta y ordena las urbanizaciones, sobre todo en los lugares que no consideramos ‘ciudad’, como ha expuesto Neil Brenner. Se contraponen así, diferentes apuestas de edificios-ciudad cuya afrenta al sistema sirve de base para ubicar el camino alterno a la domesticidad laboral, una que devuelve la discusión a la perspectiva de cooperación que tenía en un principio. mano de obra/productor del capital. En este sentido, la casa y la institución familiar son valoradas por el sistema capitalista puesto que son las instituciones que permiten la reproducción de la vida, es decir, la reproducción de aquella mano de obra. Ver: Aureli, P. & Tattara, M. 2015. Production/ Reproduction: Housing beyond family. En Harvard Design Magazine, Family Planning, n° 41 F/W. Disponible en: http://www.harvarddesignmagazine.org/issues/41 7– Thompson, W. 2015. Inhuman Powers: Capitalism, Industry and their Consequences. Work, Sex and Power: The Forces that Shaped Our History p. 190. London: Pluto Press. doi:10.2307/j. ctt183p6q8.18 13.

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(15) common.

(16) MARQ: EDIFICIO-CIUDAD I ESCUELA DE ARQUITECTURA UC. fig. 1 Communal Villa. Sección tipo de la villa comunitaria. El muro habitable separa los espacios individuales de los colectivos. Aureli, P.; Tattara M. ARQ 98, 2018. p. 45. 16.

(17) COMUNA & MULTITUD. monoespacios, domesticidad laboral. Un grupo de artistas contra la propiedad privada. Amparados bajo las reglas y leyes existentes para la vivienda alemana, dogma discute los límites de la vida comunitaria en los espacios productivos utilizando a este cliente ideal como un medio para criticar el sistema de vivienda neoliberal establecido. El espacio se articula mediante muebles-habitáculos que soportan las necesidades básicas de los habitantes. Cincuenta artistas resistiendo un sistema mayor o, al menos, siendo un ejemplo, una alternativa de cambio. El proyecto se sostiene como una apertura crítica en el contexto inmobiliario urbano: La masificación de la vida urbana no sólo supone que la ciudad debe compartirse con más gente, sino también que las actividades se comprimen en el espacio. Así, junto al hecho de que la vivienda unifamiliar dé paso a la vivienda colectiva, el lugar de trabajo se está mezclando cada vez más con el espacio doméstico. Ante esta suerte de escenario neomedieval, este proyecto propone una alternativa para esa doble síntesis: entre lo individual y lo colectivo y entre la vida y el trabajo.8. Trabajo y vivienda, privado y común. Los conceptos que argumentan las bases del proyecto son admitidos como antagónicos, siendo uno de sus atributos la discusión de la propiedad en un medio ‘realista’ de producción.9 Sin embargo, dentro de los argumentos que sustentan el proyecto, se encuentra la total aceptación de la mezcla entre las tipologías domésticas y laborales. Si bien para este caso en particular se utilizan como clientes a artistas con poder de autodeterminación sobre sus horarios y 8– Aureli, Pier Vittorio; Tattara, Martino. “Communal Villa: Producción y reproducción en viviendas para artistas”. En arq 98 (Santiago: 2018). 44 9– “Cuando gran parte de la arquitectura contemporánea ha sido capaz de representar y dar forma construida al sistema neoliberal (en muchos casos rindiendo pleitesía), es deseable que proliferen estrategias sustentadas en un sistema de valores alternativos.” Ferrari, Felipe de. “Más allá del cuadrado: sobre dogmas, propiedad y modelos alternativos”. arq 98. 53 17.

(18) MARQ: EDIFICIO-CIUDAD I ESCUELA DE ARQUITECTURA UC. fig. 2 Comparative types of dwelling Karel Teige. The minimum dwelling, 1932.. 18.

(19) COMUNA & MULTITUD. espacios de trabajo (puesto que no están sometidos a jerarquías de poder contractuales y a horarios definidos), el escenario de aplicación del modelo propuesto muestra ciertos signos de idealismo y especificidad que evitan la discusión más amplia de esta producción ‘neomedieval’ de monoespacios. Las dinámicas de un ‘monoespacio’ o espacio único, han estado presentes en la discusión de la vivienda obrera durante un largo tiempo. Karel Teige publicó el libro La vivienda mínima en 1932, cuya finalidad investigativa proponía analizar los espacios mínimos necesarios para proyectos de vivienda. Con este objetivo, el análisis inicial contrapone una idea de espacio abstracto representada por el concepto de ‘habitación primitiva’ – el espacio único en que se realizan ‘funciones indiferenciadas’ –; la vivienda diferenciada de la clase dominante, que compartimenta las funciones y las organiza en habitaciones especializadas para dar cabida a cada una de ellas; y, finalmente, la habitación proletaria, que sólo especializa el programa de descanso (fig. 2). El sentido de esta categorización es dejar en claro la riqueza de funciones económicas, sociales y biológicas que poseen los espacios de la clase dominante contra la simpleza y unicidad de la proletaria. De la misma forma que el contexto aceptado por Communal Villa, la mezcla programática se problematiza en función del modelo de vivienda y considerando que, lo que aquí llamamos ‘monoespacio’, es un problema latente dentro de la jerarquía de clase y de la domesticidad obrera. La discusión tipológica sobre el monoespacio contempla una multiplicidad de casos y lecturas: desde las habitaciones medievales de las que habla dogma; levantamientos de casas obreras en usa por David Hubka y Judith Kenny e, incluso, el levantamiento y posterior discusión de la vivienda rural del valle central de Chile por Felipe Alarcón (fig. 3-8). En estos casos, las relaciones de clase jerarquizadas pueden vislumbrarse bajo el análisis propuesto por Teige, para evaluar cómo el trabajo condiciona la vivienda para un grupo específico de personas. Es este aspecto el que se evade dentro de proyectos como Communal Villa o la Propuesta para la transformación de un bloque de oficinas en Bruselas10 que, efectivamente, discuten las relaciones domésticas y laborales de viviendas para trabajadores o clases medias, pero lo hacen aceptando demasiado rápido 10– Ver: Aureli, P. Tattara, M. “Production-reproduction, Housing beyond family”. Harvard Design Magazine, n° 41, Family Planning. Harvard University Press (eeuu.: 2015). 19.

(20) MARQ: EDIFICIO-CIUDAD I ESCUELA DE ARQUITECTURA UC. fig. 3 Communal Villa. Celda abierta en mueble/muro habitable Aureli, P.; Tattara M. ARQ 98, 2018. p. 45. fig. 4 Ensayo fotográfico felipe cassals, en Vivienda Rural en el Valle central, arq Ediciones, 2018. fig. 5 Vivienda obrera de eeuu. Hubka, Kenny. Examining the American Dream. En Perspectives in Vernacular Architecture, Vol. 13, No. 1 (2006). 20.

(21) COMUNA & MULTITUD. algunas reglas del sistema neoliberal como parte del contexto dado y que no se discuten por problemas de ‘aplicación’. Como ellos – y desde un punto de vista teórico –, Beatriz Colomina analiza la situación actual del trabajo desde el monoespacio y la conectividad. El ensayo “Privacidad y publicidad en la era de las redes sociales”, la monoespacialidad recae en el mueble y en su relación análoga al internet: “entre la cama inserta en la oficina y la oficina inserta en la cama, se ha impuesto un nuevo tipo de arquitectura horizontal [...] colapsando las distinciones tradicionales del entre lo público y lo privado, el trabajo y el ocio, el descanso y la actividad”.11 Su mirada – mucho más positiva en torno a este nuevo escenario –, no alcanza a detenerse lo suficiente en los problemas asociados a la clase de personas que son sujetos de este cambio. De la misma forma, las alternativas de cohabitación y de coworkings, han sido puestas bajo escrutinio por su marcada división de clase.12 La insistencia en describir y solucionar los problemas dentro del ambiente urbano, si bien es necesaria, no es la única alternativa que manejamos. Gran parte de estos proyectos se ven en la obligación de lidiar con economías de servicio que, por requerir menos espacio para su funcionamiento, limitan el campo de juego de las alternativas. Neil Brenner, desde una perspectiva similar a las propuestas de Negri y Hardt13, pero desde un punto de vista más operativo y transformador, destaca que la preocupación por los espacios ‘urbanos’ limita el desarrollo de la teoría crítica urbana y que, en cambio, nuestra atención debería fijarse 11– Colomina, Beatriz. “Privacidad y publicidad en la era de las redes sociales”. arqdocs. arq Ediciones (Santiago: 2018), 49 12– Ver: Bathini, D., & Kandathil, G. 2015. Work from Home: A Boon or a Bane? The Missing Piece of Employee Cost. Indian Journal of Industrial Relations, 50(4). p. 570. Retrieved from http://www. jstor.org/stable/24547004 y Garciano, J. 2011. Affordable Cohousing: Challenges and Opportunities for Supportive Relational Networks in Mixed-Income Housing. Journal of Affordable Housing & Community Development Law, 20(2), p.190. Disponible en: http://www.jstor.org/stable/41429168 13– Neil Brenner utiliza su lectura de Hardt y de Negri a través de la noción de trabajo, industria y comunidad en los sectores ampliados de la siguiente manera: “Según estos filósofos, la ciudad. representa ahora el “espacio de lo común” y, por consiguiente, la base territorial para la acción colectiva bajo las condiciones del capitalismo globalizador, los estados neoliberalizadores y el Imperio reconstituido. En muchas regiones urbanas del planeta, la noción del derecho a la ciudad (desarrollada a fines de la década de 1960 por Henri Lefebvre) se transformó en un grito de combate para los movimientos sociales, las coaliciones y los sectores reformistas de tendencias dominantes y radicales, así como para diversas ong globales, la unesco y el Foro Urbano Mundial.” En “Tesis sobre la urbanización”. arqdocs Neil Brenner. Ediciones arq (Santiago: 2015). 21.

(22) MARQ: EDIFICIO-CIUDAD I ESCUELA DE ARQUITECTURA UC. fig. 4 Communal Villa. Celda abierta en mueble/muro habitable Aureli, P.; Tattara M. ARQ 98, 2018. p. 45. fig. 7 Vivienda obrera de eeuu. Hubka, Kenny. Examining the American Dream. En Perspectives in Vernacular Architecture, Vol. 13, No. 1 (2006). fig. 8 Vivienda obrera de eeuu. Hubka, Kenny. Examining the American Dream. En Perspectives in Vernacular Architecture, Vol. 13, No. 1 (2006). 22.

(23) COMUNA & MULTITUD. en aquello que durante mucho tiempo ha sido denominado como ‘no urbano’: En segundo lugar, ¿qué hay del supuesto dominio ‘rural’ o ‘no-urbano’ fuera de las ciudades? ¿Es realmente irrelevante hoy debido a la despoblación, la migración o la degradación ecológica? Nuestra investigación en el Urban Theory Lab sugiere, por el contrario, que los paisajes no urbanos [...] en realidad se han vuelto fundamentales, en términos operacionales, al proveer varios tipos de soporte material y metabólico para la vida urbana. Ya sea como zonas de extracción de recursos, paisajes agrícolas y logísticos, o incluso basurales, estas zonas de población relativamente baja se han operacionalizado progresivamente en el curso del desarrollo industrial capitalista, para sostener la urbanización de todo el planeta [...]14. Estos espacios están profundamente relacionados con los ‘espacios del capital’, pero contienen más señales y oportunidades de cambio. Para Brenner – quien, en el mismo libro trabaja con la teoría urbana crítica como continuadora de los cuestionamientos y crisis del sistema económico capitalista/neoliberal – cualquier formulación de cambio o alternativa, debe considerar estos espacios y la búsqueda de formas autodeterminadas de gobiernos democráticos que protejan el ‘bien común’.15 En este sentido, es preciso indagar en este otro escenario. Lo ‘no urbano’, el ‘hinterland’ como un problema de tipologías socioespaciales concentradas no en economías de servicios, sino en economías de extracción. En un territorio menos explorado por las alternativas de vivienda y problematización de sus espacios y explotación, las escalas de la ciudad y la vivienda parecieran estar conectadas y atravesadas por lo mismo que aqueja a lo ‘urbano’, pero con diferentes reglas. Hay dos problemas que atender: el sistema de propiedad (quién es dueño del espacio y quién ejerce poder sobre el espacio) y el sistema productivo que interactúa con esa propiedad.. 14– Brenner, Neil. “Conversación con Daniel Ibáñez”. arqdocs Cuando el diseño se encuentra con la teoría. arq Ediciones. (Santiago: 2015), 137–139 15– Ver: Brenner, Neil. “¿Qué es la teoría urbana crítica?”. arqdocs, arq Ediciones (Santiago: 2015) 23.

(24) MARQ: EDIFICIO-CIUDAD I ESCUELA DE ARQUITECTURA UC. fig. 9 Percentage of tract residents commuting to central city Brenner, Neil. arqdocs Neil Brenner. Ediciones arq. (Santiago: 2015).. 24.

(25) COMUNA & MULTITUD. privacidad y comunidad. En el proyecto de dogma, el espacio traduce la necesidad colectiva de los artistas. Los artistas en sí – aunque genéricos para efectos del proyecto – constituyen una colectividad que comparte necesidades, intereses, trabajo y espacio. De esta manera, una de las constantes que ronda a los argumentos es la idea de lo ‘común’, de producir propuestas ‘comunitarias’. Tanto para Brenner como para Hardt y Negri, las alternativas del cambio deben estar enfocadas en las organizaciones cooperativas que administren el ‘bien común’ (que para Brenner tiene que ver con el planeta, el territorio y las prácticas culturales y productivas que ocurren en él lejos del sistema de propiedad capitalista, y para Hardt y Negri, con el conocimiento y los bienes inmateriales que son capaces de producir las personas).16 La ‘comuna’ se constituye de esta forma, a través de las condiciones comunitarias que son propias de un sistema y que permiten a todos sus integrantes compartir y cooperar en la producción de sus bienes materiales e inmateriales. En este sentido, al hablar de proyectos de vivienda comunitarios, su comunidad cobra un peso importante en tanto discute las dinámicas de propiedad y lo que se considera como su ‘bien común’, sobre todo si nos enfocamos en la mezcla programática de la vivienda y el trabajo. Bienes comunes y producción sostienen a una comunidad. La organización de la economía política, de esta forma, es capaz de cuestionar la jerarquización de los hinterlands, los espacios no ‘urbanos’ que interesan a Brenner. Pero no son sólo estos autores quienes se han interesado en la comuna o comunidad como factores de cambio. Piotr Kropotkin – pensador que trabajó dentro del comunismo anarquista – elaboró uno de sus libros más famosos, La conquista del pan, utilizando la revolución de La Comuna de París como uno de sus referentes. Si bien el texto data 16– Hardt, M. De Negri, A. Commonwealth... 266 25.

(26) MARQ: EDIFICIO-CIUDAD I ESCUELA DE ARQUITECTURA UC. fig. 10 London a pilgrimage, 1872 Doré, Gustave. Grabado que representa el efecto de la industria y la cuestión social en Inglaterra durante el s. xix.. fig. 10 Fordlandia, 1940 Company Town fundada por Henry Ford en Brasil. The collections of Henry Ford. 26.

(27) COMUNA & MULTITUD. de fines del siglo xix, fue uno de los pioneros en hablar derechamente sobre cooperación: El día en que el trabajador del campo pueda arar la tierra sin pagar la mitad de lo que produce; el día en que las máquinas necesarias para preparar el suelo para las grandes cosechas estén a la libre disposición de los cultivadores obrero fabril produzca para la comunidad y no para el monopolio, los trabajadores ya no irán harapientos, y ya no habrá más Rothschilds ni otros explotadores.17. Las relaciones jerárquicas dentro del sistema de producción, en este caso industrial, no pueden ignorarse. Las relaciones que se tejen entre el ‘bien común’ y la propiedad privada, son, por lo tanto, una tensión presente dentro de nuestras políticas de asentamiento y de trabajo. Kropotkin publicó estas ideas en 1892, ampliamente alimentado por discusiones sobre marxismo y alentado por la ‘cuestión social’ que había traído consigo la industrialización. El llamado a la ‘revolución’, en este sentido, es conjuntamente rechazada por los autores citados, quienes prefieren asirse a la convicción de que el sistema en el que nos encontramos y sus crisis actuales, contienen las claves y las aperturas para acceder a cambios estructurales capaces de establecer un nuevo sistema de relaciones económicas distinto y justo. Sin embargo, si algo podemos recuperar de esta propuesta, es que las economías políticas producidas bajo la colaboración son un elemento relevante para la discusión de la vivienda y el trabajo dentro de la propiedad privada. La agricultura avanza en los espacios ‘sin luz’.18 El hinterland agroindustrial y la ‘ruralidad’ se han convertido en un punto de interés común para exposiciones y proyectos de arquitectura en el último tiempo.19 En él, la vivienda y el trabajo contienen los elementos que aborda esta discusión y que, a su vez, se han utilizado como espacio de trance entre la radicalización de la producción capitalista con las lógicas de la propiedad privada y las resistencias comunitarias y utópicas que les respondieron. Más allá de ser una coincidencia la aparición constante del espacio ‘no urbano’ como alternativa a la problemática de la vivienda monoes17– Kropotkin, Piotr; Ignacio, León (trad.). La conquista del pan. Libros de Anarres (Buenos Aires: 2005 [1892]) 51-52 18– Neil Brenner. Op. cit. 141 19– Ver Koolhaas, Rem; amo. Countryside. Exposición que se prepara por la fundación Guggenheim para el 2020 y Branzi, Andrea. arqdocs Andrea Branzi. Ediciones arq. (Santiago: 2015) 27.

(28) MARQ: EDIFICIO-CIUDAD I ESCUELA DE ARQUITECTURA UC. fig. 11 Agronica 1995 Branzi, Andrea. arqdocs Andrea Branzi. Ediciones arq (Santiago: 2015). fig. 12 Strade leggere, 2010 Branzi, Andrea. arqdocs Andrea Branzi. Ediciones arq (Santiago: 2015). 28.

(29) COMUNA & MULTITUD. pacial urbana, se revela como una discusión necesaria. Algo ha habido en ella, tanto como modelo productivo como forma de explotación obrera, que persiste dentro de su administración espacial. La importancia de problemas como los nombrados por Brenner (migración campo-ciudad, precarización del trabajo, acumulación de propiedad, etc.), discuten con lo que se ha querido levantar aquí: la cooperación más allá de la convivencia a la que apelan proyectos como Communal Villa. Si la mezcla tipológica es parte del problema ¿en qué resulta su discusión dentro de territorios ‘no urbanos’? ¿Cuál es el estado del ‘bien común’ en estos espacios? La trama espacial es compleja y su estructura contiene una discusión de jerarquías (pequeños productores, cooperativas y grandes empresas) ampliamente discutida desde la sociología.20 Dentro de la arquitectura, las residencias monoespaciadas que resultaron de estas relaciones, así como de otros modelos de vivienda obrera con la misma cualidad, son muchas veces romantizados. En el ensayo Estación terminal, Tomás Errázuriz describe los suelos de tierra, herederos de las jerarquías patronales de los siglos xix y xx en Chile, de esta manera: En vez de pasillos o halls de distribución, la tierra cumple la función de elemento articulador que recorre indistintamente y sin interrupciones [...] Más o menos apisonada, todo es de tierra. Así, ante la escasez de mobiliario y el predominio de las funciones instrumentales por sobre otras decorativas o higiénicas, la tierra – ampliamente rehuida desde la urbe contemporánea – es aquí el soporte principal.21. El cuestionamiento del monoespacio en sus medios de producción, sobre todo cuando son producidos bajo sistemas de explotación, son poco considerados como elementos relevantes de la discusión en muchos de estos casos (incluso dogma evita esta discusión declarando que su. 20– En el caso chileno, José Bengoa dice: “El latifundismo en Chile ha sido ‘avaro’ con la tierra y ‘autoritario’ con la mano de obra. Nunca ha habido una política generosa de asentamiento de la población en terrenos que le permitiesen vivir con dignidad. El objetivo de las dádivas de tierras o “tierras de caridad” fue siempre mantener a los pobres controlados y cerca, para que acudiesen a trabajar a las haciendas, según sus necesidades.” En Haciendas y Campesinos. Historia Social de la Agricultura Chilena, Tomo II. Ediciones sur (Santiago: 1990), 9. Ver también: Bauer, Arnold. “La hacienda El Huique en la estructura agraria del Chile decimonónico”, en Enrique Florescano (ed.), Haciendas, latifundios y plantaciones (México: Siglo xxi Editores. 1975). 21– Errázuriz, Tomás; Alarcón, Felipe (ed.). “Estación terminal, la vida de las cosas en la vivienda rural”. Vivienda Rural en el Valle Central. arq Ediciones (Santiago: 2018), 110. 29.

(30) MARQ: EDIFICIO-CIUDAD I ESCUELA DE ARQUITECTURA UC. fig. 13 Phalanstere Litografía, "Vue d’un phalanstère, village français [composé] d’apres la théorie sociétaire de Ch. Fourier", H. Fugère, siglo xix. fig. 14 Robert Owen's proposed village New Harmony en Indianápolis, s. xix.. 30.

(31) COMUNA & MULTITUD. propuesta no tiene que ver directamente con vivienda22). Es importante notar que, a pesar de la actualidad de estos problemas, gran parte de ellos ya estaban siendo discutidos durante los siglos xix y xx. La cooperación agrícola y el sustento comunitario se presentaron como proyectos utópicos (New Harmony, Falansterios, comunidades fundacionales norteamericanas, etc.), pero se hace necesario revisitarlos de manera desprejuiciada. Si la discusión crítica de la disciplina está cuestionando la invisibilidad del campo y de su producción como factores relevantes para comprender las relaciones económicas y urbanas del planeta, entonces la progresión de las discusiones que se han sostenido sobre ellos, desde Kropotkin a Fourier23, son necesarias para contemplar los modelos espaciales y las ideas que los mediaron para componer y reestructurar la sociedad, aunque estén consumidos por la sombra del fracaso. Una respuesta o una clave, quizás, yacen en la revisión de estas ideas y, si no, al menos la discusión sobre la vivienda y el trabajo se habrá ampliado, desligándose de su obligatoriedad urbana y sus economías terciarias.. 22– “De esta manera, transformar la oficina en Vivienda es controversial, puesto que sólo confirmaría la tendencia de la domestización del trabajo. Para evadir esta trampa ideológica, la transformación de la oficina en vivienda no debe ser vista como una forma de domestización sino como la posibilidad de hacer explícito el rol productivo de la casa.” Aureli, Pier Vittorio. “Production/ Reproduction: Housing beyond family”. Family Planning, Harvard Design Magazine. Disponible en: http://www.harvarddesignmagazine.org/issues/41/production-reproduction-housing-beyond-the-family 23– Las ideas de Fourier expuestas en sus ensayos serán desarrolladas en el capítulo El bien común. 31.

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(33) el bien común.

(34) MARQ: EDIFICIO-CIUDAD I ESCUELA DE ARQUITECTURA UC. fig.15 Fiesta de la infancia, 1909 Colección Museo Familisterio de Guisa. 34.

(35) COMUNA & MULTITUD. utopía paternal. Un interior para encontrarse. Sobre cuatro pisos de departamentos, los habitantes se mueven con tranquilidad. Algo sucede en el patio central. Como en muchas oportunidades, las actividades de celebración utilizan el corazón de los bloques de vivienda para realizarse. Los niños juegan entre los adultos. Algunas personas observan desde la altura de los pasillos que dan a sus departamentos. El Palacio Social se para como una solución a la cuestión obrera (fig. 15), se propone como el palacio de la gente. El centro se ilumina con un techo de cristal, la luz atraviesa un gran vacío. La estética industrial domina la arquitectura. El patio iluminado permite la acumulación de las personas, el contacto, la noción de lo comunitario. Como este, son tres los pabellones que se construyen con el objetivo de acoger a trabajadores y a sus familias. El proyecto pertenece al año 1859 y demoró 15 años en completarse. Localizado en la ruralidad de Francia, en la región de Aisne, cada cuerpo del proyecto está separado del otro, permitiendo la existencia de intersticios públicos que median entre ellos. La importancia, en este sentido, está puesta en rechazar la densidad y el hacinamiento que afectaba a la clase obrera de la época.24 El Familisterio de Guisa es uno de los pocos experimentos sociales exitosos que descienden del socialismo utópico. Una usina de metales, la industria al servicio de los trabajadores, la conversión a una cooperativa económica. Jean Baptiste Godin dedicó gran parte de su vida a la creación, construcción y mantención de este proyecto en la Francia del s. xix que, durante 80 años, fue un ejemplo de resistencia a las consecuencias sociales de la edad industrial. Heredero de las utopías Furieristas, Jean Baptiste Godin concibió el Familisterio como una oportunidad para crear una sociedad distinta. De Fourier rescataría ideas de organización y administración y el espíritu crí24– Godin, Jean Baptiste; Howland, Marie (trad.). Social Solutions. J. W. Lovell Company Publishers (Nueva York: 1886 [1871]) 49–50 35.

(36) MARQ: EDIFICIO-CIUDAD I ESCUELA DE ARQUITECTURA UC. FIG. 16 Le Devoir 3(291) Diario comunitario perteneciente al Familisterio entre 1867-1881. 36.

(37) COMUNA & MULTITUD. tico del desarrollo de la economía social.25 De esta forma, la creación del edificio-ciudad toma el rol de condensador y organizador social, pensado desde las lógicas industriales. Es posible pensar en el Familisterio como un complejo que aseguraba la unidad comunitaria debido a su complejidad programática: vivienda, educación, entretención, deporte, servicios domésticos centralizados, tiendas y el interés por dar un espacio equitativo a sus habitantes. Ya en los primeros escritos de Fourier estas ideas de liberación social fueron expuestas.26 El modelo del falansterio, creado por este filósofo francés, era formulado teóricamente a través de la comunidad utópica del Falansterio, del que Godin toma gran parte de las ideas que rigen al Palacio social. Lo fundamental, sin embargo, es comprender cómo la organización de la tipología tradicional de vivienda, su uso y administración, son puestos al servicio colectivo de una comunidad. No hay noción de propiedad privada, sino de propiedad colectiva y cooperativa.27 De esta forma, cada instancia de uso gira en torno al desarrollo comunitario, poniendo especial atención a la creación de lo que, dentro de esta tradición de utopías, Dolores Hayden llamó “un mundo en miniatura”.28 El individuo contra el grupo. Lo público contra lo privado. La mediación de los espacios para cada usuario del edificio-ciudad es lo que completa la complejidad de su propuesta. Pero el esfuerzo también consiste en combatir las ideas que los habitantes tienen sobre la vivienda. Hay un sistema de orden y de propiedad por sobre el interés comunitario. El problema del trabajo y de su eficacia se redujo a un problema de lo público y lo privado o, en este caso, de lo comunitario y de lo privado. De esta manera y, a pesar de que las lógicas capitalistas de la época se fundaban en mecánicas industriales, parte del éxito del Familisterio recayó en que sus espacios privados y públicos estaban mediados tanto por su función como por los usuarios que los utilizarían. El trabajo no se mezcla con la vida ni con los espacios privados. La usina de metal se separaba del complejo habitacional por medio de un río. Los espacios propuestos, estaban pensados para mantener la dignidad de los trabajadores (tanto en sus viviendas 25– Ibid. 42 26– Ver Fourier, Charles. The utopian vision of Charles Fourier. Editado por Jonathan Beecher y Richard Bienvenu. Beacon Press. (eeuu.: 1971 [1843]) 27– Godin cedió sus derechos de propietario sobre el Familisterio y la usina de hierro que la acompañaba a sus trabajadores en 1880 bajo el nombre de l’Association coopérative du Capital et du Travail. 28– Hayden, Dolores. The grand domestic revolution. The mit Press. (eeuu.: 1983) 33 37.

(38) MARQ: EDIFICIO-CIUDAD I ESCUELA DE ARQUITECTURA UC. FIG. 17 Plano nolli, Familisterio de Guisa. 38.

(39) COMUNA & MULTITUD. como en sus puestos de trabajo, donde la decisión personal era importante para Godin).29 Sin embargo, el peso de la utopía no está libre de aprehensiones. Contemporáneos a Godin miraron con recelo el Familisterio. Algo entre todo el proyecto, hacía parecer que más que liberación, lo que se intentaba era apacentar a los trabajadores para detener una verdadera revolución.30 En este sentido, es posible que la figura de Godin haya sido la fuente de las sospechas: un empresario industrial construyendo viviendas para sus propios trabajadores. En este sentido, lo que Kropotkin observó del Familisterio: El falansterio repugna a millones de seres humanos. El hombre menos expansivo experimenta ciertamente la necesidad de reunirse con sus semejantes para un trabajo común, tanto más atrayente cuanto mayor es la conciencia de formar parte de un inmenso todo. Pero no sucede así con el tiempo libre dedicado al descanso y a la intimidad. El falansterio, y aun el familisterio, no lo tienen en cuenta, o bien tratan de responder a esta necesidad con agrupaciones artificiosas.31. Podría argumentarse que, bajo ambas observaciones, subyace un temor a la rigidez de un sistema como el propuesto. Barbara Freitag, que si bien sobrestima el origen ‘modesto’ de Godin, reconoció que algo muy fundamental lo separó de Fourier: uno basaba sus principios económicos en el socialismo y, el otro, en la industria capitalista.32 Godin se ubicó por alrededor de 20 años, como el jefe de sus empleados, lo que, sumado a la industria que poseía, produjo una estructura rígida, en términos sociales y económicos (sobre todo en términos monoproductivos y en la relación de jerarquía). Si, dentro de la cuestión sobre la propiedad privada, Godin termina por liberarla y entregarla por entero a los habitantes del complejo, ¿podría haberse solucionado la rigidez? La autodeterminación ausente marcó parte de la primera etapa del proyecto, siendo la producción y el cuidado del ‘bien común’ y del common lo que, de cierta manera, se vio limitado. La comunidad que surgió de estas reglas finalmente obtuvo autonomía colaborativa, pero quizás eso no es todo lo que necesitaban.. 29– Godin, Jean Bapyiste. Op. cit. 49-56 30– Freitag, Barbara. “The Familistery of Guise: A realized utoria”. Diogenes. 89-90 31– Kropotkin, Piotr. Op. cit. 139 32– Freitag, Barbara. Op. cit. 92 39.

(40) MARQ: EDIFICIO-CIUDAD I ESCUELA DE ARQUITECTURA UC. fig. 18 Guardería, Familisterio de Guisa Colección Museo Familisterio de Guisa. 40.

(41) COMUNA & MULTITUD. capital, trabajo y talento. Tres mujeres estructuran un círculo. Niños pequeños completan este cierre que las mujeres vigilan. Vestidos tradicionales de la época cubren a cada una de las participantes de la foto. Una muñeca y una oveja son los únicos objetos que irrumpen en el orden de la fotografía: una en el centro y otra cerca de una de las mujeres. La foto interior es muy cercana a los espacios domésticos: se ordena como una sala de estar, con muebles, asientos y estantes. En los brazos de dos de las tres mujeres, un bebé. El cuidado del Familisterio a cargo de un grupo particular de sus miembros. En la composición, la guardería garantiza la libertad de las mujeres para labores productivas33 pero, a la vez, las confina al espacio de la guardería. La innovación del juego como método de aprendizaje, encuentra un anquilosamiento en la división del trabajo: las mujeres a cargo de servicios como la enfermería y el cuidado de los niños, y los hombres de las labores industriales. La idea de liberación se estructura en los temores ya expuestos. La comunidad no trata sobre igualdad,34 las diferencias son reproducidas en la estructura de su organización. La utopía de Godin se fundó en una particular visión socialista. En ella, el ser humano no es equivalente ni nace con igualdad de obligaciones y derechos.35 Sin embargo, tal como demandaba el estado de producción de utopías socialistas de su época (como también del comunismo), el interés por establecer una igualdad de oportunidad entre sexos estuvo presente, sobre todo en las formas de tratar el trabajo doméstico y el cuidado de los niños.36 En este sentido, las inclinaciones políticas 33– Hayden, Dolores. Op. cit. 39 34– Fourier no apoyaba el concepto de igualdad y, de hecho, pensaba que una comunidad ideal se debía a la jerarquía justa. Ver The utopian vision of Charles Fourier, 82. 35– Godin, Jean Baptiste. Op. cit. 36 36– Hayden, Dolores. Op. cit. 33 41.

(42) MARQ: EDIFICIO-CIUDAD I ESCUELA DE ARQUITECTURA UC. fig. 19 Guardería, Familisterio de Guisa. Ilustración perteneciente a la traducción de Social Solutions de Marie Howland, 1873. 42.

(43) COMUNA & MULTITUD. de ciertos períodos afectan la forma en que se rigen las capacidades de relacionarse y el puesto que, en dicha estructura social, ocupan las personas obedeciendo a su identidad. La relación contextual del empleador y sus trabajadores exigía el acondicionamiento, el ‘entrenamiento’ que ofrecían las instalaciones que separaban a los niños y niñas de acuerdo a varios criterios (inteligencia, talento, sexo, etc.) que determinaban cuán aptos eran para algún estilo de vida o si valía la pena enseñarles etiqueta y comportamiento en sociedad.37 La incertidumbre que produjo respecto al ‘paternalismo’ y a la pérdida de ‘libertad’ e ‘intimidad’ se vio reflejada en el uso rígido del espacio para la reproducción de tipos ideales de usuarios. Tal como New Harmony de Fourier, la carga moral y la perpetuación de la comunidad se fundaba en la consigna ‘capital, trabajo y talento’, las tres dispuestas bajo una carga moral. Godin dirigió su esfuerzo hacia el trabajo como la herramienta de ‘asociación’ – del trabajo del ser humano, para ser más precisos. De acuerdo a las ideas que expuso dentro de Solutions sociales, y utilizando la influencia de Fourier, Godin desarrolló el argumento de que el trabajo productivo era la independencia del ‘hombre’. Si una persona trabaja es para mantener aquello que le produce ‘placer’, en este caso su familia y su vivienda.38 Por consiguiente, al compartir familia, vivienda, el trabajo se daría en favor de la comunidad y dificultaría cualquier noción de ‘nosotros contra ellos’ (relación que Kropotkin abolía por medio de la anulación de la propiedad privada).39 La negociación de ideas entre Godin y los habitantes del conjunto se hizo notar. Si bien la rigidez y la radicalidad combinadas de las ideas de liberación propuestas se expresaban en la espacialidad e higienización del espacio construido, hubo aprehensiones de uso que no permitieron su aplicación total, como el uso de lavanderías y cocinas comunes.40 La gente resistió algunas estructuras y permaneció en otras. El common, por lo tanto – el estado cultural de la comunidad –, es difícil de distinguir desde la autodeterminación. La relevancia del usuario como gestor y administrador de la cooperativa, la unión del trabajo productivo y la habitación, hicieron intere37– Godin, Jean Baptiste. Op. cit. 282-285 38– Ibid. 141 39– Kropotkin, Piotr. Op. cit. 90-91 40– McBride, Theresa. “Socialism and Domesticity: The “Familistere” at Guise”. En International Labor and Working Class History n°19. Cambridge. (uk: Spring, 1981) 46 43.

(44) MARQ: EDIFICIO-CIUDAD I ESCUELA DE ARQUITECTURA UC. fig. 20 Planta y corte de un bloque de departamentos Godin, JB. Social Solutions. 1871. 44.

(45) COMUNA & MULTITUD. sante esta posición sobre la resistencia comunitaria y habitacional. Sin embargo, la forma en que la visión industrial permeó su estructura y las relaciones entre las personas también afectó el alcance de la comunidad. En un apartado, Godin explica su aversión al comunismo de la época, debido a su creencia en la ‘igualdad universal’. La noción de que el cuerpo obrero contenía diferencias que ameritaban un trato y una educación diferentes no era tan compatible con su propio modelo. Al igual que el Manifiesto comunista de Marx y Engels, cuyo prefacio define el concepto para las personas que se encargaron de demonizarlo – como el mismo Godin –, Negri y Hardt dedicaron un segmento de la misma naturaleza en Commonwealth: En el uso actual del periodismo estándar, ‘comunismo’ es probablemente usado para significar control estatal centralizado de la economía y la sociedad, una forma totalitaria de gobierno paralela al fascismo [...] A un nivel puramente conceptual, podríamos definir comunismo de esta manera: lo que lo privado es al capitalismo, lo que lo público es al socialismo, el common es al comunismo.41. La dependencia en instituciones morales para el resguardo de la ‘naturaleza del hombre’, como la religión y la familia, fue un despropósito que mantuvo la socialización estática y rígida.42 Si se pensaba en personas de diferentes categorías, en la sumisión voluntaria, es difícil pensar en el ‘bien común’ por el que se trabajaba, al menos, en términos inmateriales. Si el cuidado de los hijos es el motor de los y las trabajadoras del Familisterio, la producción material quedaba anquilosada en aquella institución y el trabajo no superaba su condición inicial de ‘herramienta’. Si la convivencia en este proyecto apelaba a lo público del socialismo y, desde esa posición, organizaba su colectividad, el common dependía plenamente del trabajo compartido.. 41– Hardt, Michael; Negri, Antonio. Op. cit. 273 42– Hardt, T. Entrevistado por Delia Duong. 2015. “Destroying Family”. Harvard Design Magazine n° 41, Fall-Spring. Boston, EEUU. Desde http://www.harvarddesignmagazine.org/issues/41 45.

(46) MARQ: EDIFICIO-CIUDAD I ESCUELA DE ARQUITECTURA UC. fig. 21 Planta general y asentamiento Godin, JB. Social Solutions. 1871.. 46.

(47) COMUNA & MULTITUD. un common obsolescente. La idea de la diferencia funcionaba como una base programática. De esta forma, el edificio-ciudad era habitado y utilizado por los trabajadores-empleados (llegando a más de 2000 personas). Esta comunidad se ordenó bajo estrategias de diferencia y clasificación, tanto como cuerpos, como en términos programáticos: plantas, pabellones, edificios, todo fue pensado desde la especificidad de sus funciones. Podría decirse que, para Godin, la diferenciación o determinación del espacio, formaba parte de su visión de una buena calidad de vida.43 Tal como podría observarse en el análisis de Teige, la diferenciación de los programas fundamentales en la vivienda es lo que diluye las distancias de clase.44 Los pabellones y departamentos entregados a las familias estaban dispuestos para las actividades de descanso y de socialización. Cualquier actividad de economía o de vida pública, se trasladaba a servicios externos. En este sentido, la idea de propiedad que manejaba Godin consistía en separar aquello que puede ser individual, de lo que pertenece a la asociación: El hombre recibe su vida de la tierra, que es la fuente de todo lo necesario para su existencia. La alienación de la tierra es, por lo tanto, el primer ataque sobre los derechos del hombre. Nadie puede pretender cambiar derechos imprescriptibles sobre la tierra. Es en violación del derecho natural lo que ya se ha hecho [reclamar propiedad sobre la tierra].45. En consecuencia, Godin entregó los derechos de explotación y de administración del complejo a la asociación. Esto cobró más importancia debido a que las separaciones de trabajo y vivienda fueron multiesca43– Dentro de su libro Solutions Sociales, la descripción del Familisterio es un índice programático que específica los aspectos fundamentales de cada labor, actividad y celebración llevados a cabo en el conjunto y su significado para la vida de los trabajadores ‘dignificados’. 44– Godin, Jean Baptiste. Op. Cit. 49–50 45– Ibid. 48-49 47.

(48) MARQ: EDIFICIO-CIUDAD I ESCUELA DE ARQUITECTURA UC. fig. 22 Vista aérea, familisterio y usina Godin, JB. Social Solutions. 1871.. fig. 23 Vista frontal de los bloques de despartamentos Godin, JB. Social Solutions. 1871. 48.

(49) COMUNA & MULTITUD. lares. La disposición se dividió en dos partes, aquella compuesta por el Familisterio como tal, tres edificios de vivienda de cuatro pisos, un teatro y escuela, una piscina y estaciones de servicio y comercio; y la segunda correspondiente a la prexistente usina de hierro. La extensión del asentamiento dio a la asociación un dominio territorial que repetía el esquema a través de la división geográfica de un río entre la usina y el Familisterio. Estos edificios no se disponen como una masa. Las actividades económicas, de esta manera, formaron una parte fundamental del estilo de vida de los residentes. Si el edificio-ciudad es una traducción de la sociedad que lo utiliza,46 entonces el common de este edificio, podría haberse encontrado en el conocimiento técnico y la autodeterminación democrática que siguió a la salida de Godin como administrador. A pesar de la rigidez y del anquilosamiento, y de las críticas recibidas por el adormecimiento de la clase trabajadora y la falta de intimidad, algo en la reproducción de la vida del Familisterio contenía elementos valiosos. Si Hardt y Negri aseveraron que el common corresponde a una riqueza abierta, común e inmaterial,47 esta relación era explícita en la apertura educativa con que Godin presentaba a la educación (a pesar de que no todos eran considerados iguales en capacidades y eran separados a medida que las diferencias se hacían evidentes), donde todo el conocimiento que pertenecía a la asociación estaba a libre disposición de los niños y niñas: todo espacio, toda construcción, toda actividad.48 Esta forma de integración, hacía de las prácticas productivas y de las fiestas públicas, un espacio de fortalecimiento cultural contenido en el edificio-ciudad. Con esto presente, quizás el proyecto del Familisterio presentaba más que sólo su frente rígido e industrializado; quizás el componente humano fue capaz, en algún momento de sus 80 años, de ser una comunidad comunitaria y no sólo un colectivo de cooperación. Sin embargo, el nivel de especialización económica basado en la usina funcionó como un fin programado. El enfoque industrial – que hizo a la comunidad más sostenible y exitosa en el mediano plazo –, provocó el 46– Gwendolyn Wright se refiere a esto de la arquitectura, respecto a la escala privada y pública de esta manera: “Diversos contingentes han dicho que nuestra arquitectura privada tiene un lado distinguidamente público y que los ambientes domésticos pueden reforzar ciertas características personales, promover la familiar y asegurar una buena Sociedad”. Ver Building the dream. Pantheon Books (eeuu: 1981). 47– Hardt, Michael; Negri, Antonio. Op. cit. 283 48– Godin, Jean Baptiste. Op. cit. 64 49.

(50) MARQ: EDIFICIO-CIUDAD I ESCUELA DE ARQUITECTURA UC. fig. 24 Presentación obra de teatro con niños y niñas actores Godin, JB. Social Solutions. 1871. 50.

(51) COMUNA & MULTITUD. colapso de la cooperativa en cuanto el mercado cambió.49 La urbanización de la cooperativa a través del trabajo terminó por ceder a la rigidez de sus bases. En este sentido, podemos suponer que uno de sus grandes problemas fue que los esfuerzos comunes por utilizar el espacio y la producción comunitariamente no se preocupó de actualizar su conexión con el resto del territorio: programas aislados y movilidad restringida. En la actualidad, Brenner hizo evidente el sentido de la apertura a la escala planetaria, que quizás un edificio no debe ser sólo ciudad, sino mega-ciudad-región.50 En el Familisterio, la comunidad se hacía partícipe del sistema industrial a través de la actividad productiva y eso es lo que definía y construía su espacio de vivienda. Cabe preguntarse si es que es lo más indicado hacerse parte del sistema que problematiza la calidad de la habitación o aislarse de él. ¿Cuál es el juego al que se apuesta con estas estrategias económicas? Si el éxito y el declive del Familisterio se deben a sus funciones productivas, se abre la puerta a cuestionar las actividades económicas que podrían sostener a una comunidad de este tipo, mediando su grado de involucramiento con el sistema actual. Al final, ese mundo en miniatura que era el Palacio Social, fue debilitado por la economía externa y terminó por convertirse en propiedad privada.. 49– Freitag, Barabara. Op. cit. 93 50– Brenner, Neil. Op. cit. 41 51.

(52)

(53) la comunidad simétrica.

(54) MARQ: EDIFICIO-CIUDAD I ESCUELA DE ARQUITECTURA UC. fig. 25 Vista a conjunto de viviendas Alice Constance, The Next Step. 1935. fig. 26 Planta centro cívico Alice Constance, The Next Step. 1935. 54.

(55) COMUNA & MULTITUD. un jardín comunitario. El espacio doméstico está asociado a lo femenino. Las labores que se desempeñan, trabajos y servicios, fueron construyéndose alrededor de la figura femenina, concretando los roles que la avocan a la mantención y cuidado del espacio. La vivienda, entonces, confirma estas relaciones en su dimensión espacial, su distribución y su topología. Si la utopía socialista del Familisterio abrió la puerta a cuestionar las relaciones de género en torno a la vivienda, no era su posición central el discutirlas, dejando en evidencia que las medidas tomadas para garantizar una comunidad equitativa no fueron suficientes. La discusión sobre el rol femenino dentro del espacio doméstico no es nueva, desde las primeros tratados feministas, pasando al feminismo material y al de segunda ola, la casa estuvo al centro del debate. Alice Austin Constance, arquitecta autodidacta y militante feminista de principios del siglo xx en Estados Unidos, alimentada por las ideas socialistas y por las ciudades-jardín de Ebenezer Howard, propuso el plan para una comunidad llamada “Llano del Río” en 1914. Aquí la posición de la mujer sería el centro del desarrollo de la comunidad utópica, dejándose notar sobre todo en la concepción infraestructural de la ciudad. “La ciudad socialista debe ser hermosa, por supuesto [...] debe ser enfática en el principio fundamental de igualdad de oportunidades para todos”,51 así Constance definía la visión detrás de su propuesta para Llano del Río. En un capítulo del libro Seven American Utopias, Dolores Hayden expuso la forma en que Constance mezcló sus influencias para la configuración de su plan, siempre desde su militancia política. En este sentido, es posible pensar que las formas elegidas pueden relacionarse con sus ideales de belleza y orden. La ciudad-jardín de Ebenezer 51– Constance, Alice. ‘Building a Socialist City’. En The Western Comrade, vol. 4, n° 6. Oct. 1916. (eeuu, Luisiana). 17 55.

(56) MARQ: EDIFICIO-CIUDAD I ESCUELA DE ARQUITECTURA UC. fig. 27 Corte que muestra túneles de servicios Alice Constance, The Next Step. 1935. fig. 28 Opciones de fachadas Alice Constance, The Next Step. 1935. 56.

(57) COMUNA & MULTITUD. Howard de 1898, contendría las claves para comprender la planificación radial de la ciudad y la disposición de jardines particulares para cada unidad de vivienda, junto a los edificios céntricos.52 Desde allí, sus influencias pasarían por la arquitectura californiana y por los diseños de otras comunidades utópicas de la época, como las de Leonard Cooke.53 Si la ciudad debe ser hermosa y toda la planificación detallada por Constance respondía al dilema de formar una comunidad, ¿cómo afecta la organización del contexto en esto? La disposición de áreas verdes, la planificación liberada de las vías de tránsito y separadas de las vías de negocios, contienen algunas respuestas, pero es importante pensar en la relación de los núcleos y los espacios privados y públicos. Estos límites hablan más nítidamente de la comunidad fundada a partir de la igualdad, sobre todo para las mujeres. El rol del contexto es ordenar a través de estos núcleos. La asociación del edificio-ciudad estaba pensada para grupos familiares, al igual que el Familisterio. Cada unidad de vivienda sería ocupada por una familia, lo que dentro de las discusiones con la comunidad era fundamental, puesto que sus viviendas en ese momento no daban abasto a la cantidad de personas por cada núcleo. De esta forma, la planificación se originaba en una estrategia nuclear que, en su disposición, formaba grupos de grupos familiares. Esto, debido a la forma en que una manzana del proyecto contiene alrededor de diez casas perimetrales, todas conectadas por una calle de servicios, estacionamientos comunes y un parque compartido formado por el interior de la manzana: Al construir juntos, eliminado el desperdicio de espacio en patios traseros y en anchas calles polvorientas y convirtiendo ambas en parques, todos podremos estar cerca del centro y no tendremos que enfrentarnos al esfuerzo de recorrer millas y millas de manzanas vacías con una ocasional casa abandonada, perdida entre todo ese espacio vacante y descuidado [...].54. Esta estrategia resulta interesante por su naturaleza serial, la idea de organizar el espacio densificando una manzana sin explotarla (el proyecto que la antecedía consideraba una menor cantidad de habitantes 52– Ver Howard, Ebenezer. Garden Cities of To-Morrow. Swan Sonnenschain & co. ltda. (Londres: 1902), 18-27 53– Hayden, Dolores. Seven American Utopias. mit Press (Massachussets: 1972) 300 54– Constance, Alice. ‘Building a Socialist City’. En The Western Comrade, vol. 4, n° 6. Nov. 1916. (eeuu, Luisiana). 12 57.

(58) MARQ: EDIFICIO-CIUDAD I ESCUELA DE ARQUITECTURA UC. fig. 29, 30, 31 Planimetrías de unidades de vivienda Alice Constance, The Next Step. 1935. 58.

(59) COMUNA & MULTITUD. por metro cuadrado)55 y dejando espacios abiertos para la recreación. Sin embargo, esta dimensión serial pierde un poco el control de lo privado: al hacer particular cada casa, el parque de la cuadra es particular a un grupo, corriendo el peligro de formar una asociación cerrada de personas dentro de la comunidad debido a que, de esa escala a lo que es globalmente público, no había intermedios. Las calles principales y las calles de servicio, al igual que el centro cívico, no se conectan en un nivel secundario con las viviendas (fig. 25-27). De cierta manera, la diferenciación del espacio (ya sea público y privado como de habitación y de trabajo), se reiteran en esta planificación. La militancia política de Constance ordenaba principalmente las viviendas: sin mucha especialización en las habitaciones y sin estaciones de trabajo en su interior, siendo cercanas a plantas libres (fig. 29-31). El espacio doméstico no tenía relación con la producción directamente, se fragmentaba para que las labores de economía doméstica pasaran a un lugar común conectado con la infraestructura del subterráneo. Sin embargo, la lectura de Beecher (una precursora del feminismo materialista propuesto por Hayden) que respalda la imagen de la mujer que se pretende liberar mediante estas operaciones, deja en claro que el objetivo es garantizar una maternidad plena, sin explicitar el rol femenino más allá de su liberación de los espacios privados, ni mencionar si se pretendía la existencia de algún grado de educación formal. En este sentido, la estructura espacial que permite la socialización comunitaria plena del plan en el Centro Cívico, no garantiza que una parte de la comunidad se mueva hacia allá si no es por colaborar en las tareas de servicio (alimentación, lavandería, limpieza, etc.). La liberación de la economía doméstica no equivale a la liberación dentro de la economía comunitaria. Es indiscutible que la oportunidad de modificar la vida de la comunidad fue aprovechada. Alice Constance pudo instalar una oficina y vender sus diseños luego del trabajo para Llano del Río.56 La equidad que buscaba a través de un deseo estético, es medianamente reconocible en su planificación. Llano del Río como una ciudad-jardín que, en mayor o menor grado, pretendía propiciar los encuentros de las personas en espacios de ocio y en condiciones equitativas, es valorable. Es difícil pensar en el grado de solidez comunitaria y colaborativa que podría 55– Hayden, Dolores. Seven American Utopias... 300 56– Ibid. 308 59.

(60) MARQ: EDIFICIO-CIUDAD I ESCUELA DE ARQUITECTURA UC. fig. 32 Planta modelo de ciudad ideal Dibujo para la compra de patente, inventor Alice Constance, Yale Collection of Western Americana, Beinecke Rare Book and Manuscript Library 1917. 60.

(61) COMUNA & MULTITUD. haberse formado en Llano del Río con este plan maestro. Las estrategias de orden y compartimentación de lo público y lo privado de manera gradual, podrían haber sido favorables. Pero es en su infraestructura de servicios donde la complejidad, el deseo de combatir el servicio doméstico tradicional, se deja ver más explícitamente. Si bien las ideas de la arquitecta se enfocaban en que la mujer participara de los espacios sin las tareas de la casa, casi en sintonía con la idealización de la maternidad o de Beecher,57 es en los espacios privados y en sus conexiones de apoyo que existe un potencial que podría seguir explotándose. El potencial de la célula familiar/privada y su desprendimiento decidido de todo servicio doméstico se encuentra adormecido en el proyecto.. 57– Ibid. 290 61.

(62) MARQ: EDIFICIO-CIUDAD I ESCUELA DE ARQUITECTURA UC. FIG. 33 Planta de asentamiento territorial Alice Constance, The Next Step. 1935. FIG. 34 A diagram only Ebenezer Howard, 1902. 62.

(63) COMUNA & MULTITUD. la avenida del trabajo doméstico. La calle se multiplica. Esa es la primera distancia con la linealidad expansiva de Ebenezer Howard. Todo el esfuerzo de Alice Constance se dispuso en un modelo de tránsito. Si el Familisterio de Godin recurría a estrategias de diferenciación a una escala mayor, sin tener un sistema acabado y cerrado de tránsito, aquí lo que dirigió el proyecto fue la infraestructura. En un principio la comunidad tenía pocas personas y con ellas se inició un proceso de urbanización previo al plan propuesto por Constance. Por esta razón, las tareas eran repartidas de formas convencionales: construcción, mantención de la casa y trabajo agrícola y de extracción primaria en los alrededores.58 Las ideas de Constance sobre la complejidad del tránsito, la densificación del plan original y el nuevo orden dado a las manzanas logró formular dos maneras nítidas y comunitarias del trabajo: las actividades de servicio y las actividades productivas. De ellas, la primera era más clara en sus intenciones que la segunda. La casa se vacía de sus labores casi por completo para convertirse en una red urbana. La conectividad era el centro de las actividades económicas. Al revisar los cortes y la planta de la ciudad, es visible que hay dos piezas fundamentales en su condición radial: la vivienda y la calle de servicios, y el Centro Cívico al que conectan esas calles. Esta estrategia permitió la existencia de casas de planta libre, con un mayor espacio para que la familia dispusiera sus necesidades y disminuyera, al mismo tiempo, la cantidad de metros cuadrados por unidad. Aparecieron espacios libres conectados con espacios libres en distintas escalas. La vivienda no era un centro de trabajo. De esta forma, incluso superando las propuestas de Beecher sobre el espacio femenino por derecho de la vivienda, Constance logró combatir ‒ de manera incosciente, quizás ‒ parte de la raíz de los problemas de opresión e inequidad que se discutían y 58– Josephine Miller citada en Seven American Utopias. 308 63.

(64) MARQ: EDIFICIO-CIUDAD I ESCUELA DE ARQUITECTURA UC. FIG. 35 División en tribus por sexos y labores de Charles Fourier. “The ideal community” The utopian vision of Charles Fourier. 2002. 64.

(65) COMUNA & MULTITUD. que se debatirían dentro del ‘feminismo materialista’.59 Si bien lo que se propone es una forma de liberar el tiempo de las mujeres para que lo dediquen a sus hijos, la solución espacial permite que ese tiempo pueda ser invertido en otras actividades productivas, educativas o de ocio, liberando un poco la carga del género que pervivía en la vivienda. Pareciera que el espacio propuesto mediara constantemente entre distintas polaridades: colectivo y privado, trabajo y vivienda, producción y ocio, etc. El sistema que se formula es completo, es decir, la idea de cooperación de Constance cubre también el sentimiento de pertenencia: los modelos de casas podían variar en sus fachadas. Cada propietario era libre de elegir qué estilo de arquitectura prefería en su casa, pero los interiores de estos modelos eran prácticamente iguales (fig. 28-30). Se propusieron holguras y restricciones que, si bien no afectaban la rigidez del modelo de vivienda, sí estaban pensadas para generar un sentido de propiedad sin perjudicar la imagen total.60 En la misma línea, surgieron críticas sobre cómo el modelo y la cantidad de espacio propuesto en las unidades de vivienda, perjudicaban lo que una familia modelo de esa época podía considerar como un espacio apto para desarrollarse, puesto que las casas no estaban pensadas con antejardín.61 Estas críticas, también revelan qué es lo que la sociedad de la época esperaba de un proyecto de esta naturaleza, en que la rigidez del modelo de casa-jardín y del modelo social debían seguirse rigurosamente. La familia resulta crucial en su condición de núcleo para la planificación. No es sorpresiva la reticencia al cambio del modelo topológico tradicional con el que se piensa la vivienda en este plan. Pero sí es posible preguntarse en qué influía la familia dentro del modelo de producción con el que estaba trabajando Constance y cómo era ese modelo en términos más claros. Podemos pensar en que, por un lado, se asumió una jerarquía conservadora de los miembros de la familia: el hombre trabaja en las actividades productivas (en principio, construcción y agricultura), la mujer no se hace cargo de las labores domésticas privadas, pero le es 59– Dentro de The Grand Domestic Revolution¸Dolores Hayden acuña el término ‘feminismo materialista’ para referirse a una línea de mujeres que se dedicó a estudiar y discutir el espacio doméstico como una forma de empoderamiento primero (Catherine Beecher) y de opresión después (Charlotte Perkins, Arlie Husserl, Betty Friedan, etc.). 60– Constance, Alice. ‘Building a Socialist City’. En The Western Comrade, vol. 4, n° 8. Oct. 1916. (eeuu, Luisiana). 12 61– Hayden, Dolores, Seven American Utopias... 302 65.

(66) MARQ: EDIFICIO-CIUDAD I ESCUELA DE ARQUITECTURA UC. FIG. 37 Diagrama basado en la constitución de marzo de 1917, Llano del Río en Seven American Utopias, 1976. 66.

Figure

fig. 2 Comparative types of dwelling  Karel Teige. The minimum dwelling, 1932.
fig. 3  Communal Villa.
fig. 4  Communal Villa.
fig. 9  Percentage of tract residents com- com-muting to central city Brenner, Neil. arqdocs Neil Brenner
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Referencias

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