administración de todas las obras de construcción necesarias para concluir el proyecto

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EXP: 09-000157-0004-AR RES: 000866-F-S1-2010

SALA PRIMERA DE LA CORTE SUPREMA DE JUSTICIA. San José, a las catorce horas treinta minutos del ocho de julio de dos mil diez.

Recurso de nulidad del laudo dictado en el proceso arbitral establecido en el Centro de Resolución de Conflictos del Colegio Federado de Ingenieros, por CASA DE FRUTAS DE COSTA RICA, SOCIEDAD ANÓNIMA, representada por su presidente con facultades de apoderado generalísimo sin límite de suma, David Houck, de nacionalidad estadounidense, pasaporte no. 155738304, empresario, vecino de Estados Unidos de América; contra CONSTRUCCIONES RÁPIDAS, SOCIEDAD ANÓNIMA representada por su presidente con facultades de apoderado generalísimo sin límite de suma, Manuel Enrique Araya Brenes, casado, ingeniero. Figuran además, como apoderado especial arbitral de la parte actora, el licenciado Roberto Solano Leiva. Las personas físicas son mayores de edad y con las salvedades hechas, solteros, abogados y vecinos de San José.

RESULTANDO

1.- Que mediante Contrato de Construcción suscrito entre Casa de Frutas de Costar Rica S.A. y Construcciones Rápidas S.A., celebrado el 25 de noviembre de 2003 y cuyo objeto era que la accionada estuviese:

"... obligada a estar a cargo de la dirección y la

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diseñado por el Arquitecto Roberto Estrada K., representado por un juego de once planos de trabajo, de fecha abril del

(sic)

2003

;

incluyendo todo lo que aparece en esos documentos, excepto por ítems esquemáticos, tales como electrodomésticos, unidades de aire acondicionado, plantillas, accesorios para baño (ganchos para toallas, espejos, jaboneras, soporte para papel, etc.), lámparas, abanicos, cortinas, mobiliario, etc., más los cambios que serán mencionados en la cláusula siguiente...";

las partes acordaron en su decimocuarta cláusula: “14. CONFLICTOS: ... que cualquier conflicto, reclamo o litigio

que se derive de ese contrto se regirá por las leyes de la República de Costa Rica y que cualquier conflicto, reclamo, diferencia o litigio será resuelto por un tribunal arbitral compuesto de árbitros de derecho, uno nomb rado por cada parte y un tercero por acuerdo mutuo, y el laudo será firme y vinclulante. Los árbitros serán nombrados de la siguiente manera: CASA nombrará a un arquitecto, CORASA nombrará a un ingeniero y el tercer árbitro, nombrado por mutuo acuerdo, será un abogado."

2.- Con fundamento en los hechos en que mostraron acuerdo y desacuerdo, respectivamente, acude la actora ante el Tribunal Arbitral, a fin de que en laudo se declare:

“... al demandado, sea el señor Manuel Enrique Araya Brenes, en su calidad

de Presidente y apoderado generalísimo sin límite de suma de la compañía constructora

denominada CONSTRUCCIONES RÁPIDAS, S. A., al pago total de las reparaciones

necesarias para eliminar los daños en la casa de habitación de mi representada, en virtud

del incumplimiento de sus obligaciones contractuales y profesionales. Así mismo,. el

suscrito solicita se condene al demandado al pago de las costas procesales y personales

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del presente proceso arbitral..."

3.- La parte demandada contestó negativamente y opuso las excepciones de falta de legitimación ad causam pasiva y falta de derecho; así como la expresión genérica de

"sine actione agit".

4.- El Lic. Jorge Manuel Chacón Mora, en su condición de Árbitro del Tribunal Arbitral Unipersonal del Centro de Resolución de Conflictos del Colegio Federado de Ingenieros, en laudo no. 12 de las 10 horas del 29 de julio de 2009, dispuso:

"...Se declara

(sic)

sin lugar las excepciones de legitimación ad causam pasiva, falta de derecho y sine actione agit, opuestas a la demanda. Se condena a la demandada al pago total de las reparaciones necesarias para eliminar los daños en la casa de habitación de su propiedad en aleros, y puertas en virtud del incumplimiento de sus obligaciones contractuales, y profesionales, daños cuyo monto deberán ser establecidos posteriormente en la etapa de ejecución de sentencia. Se condena a la demandada al pago de ambas costas de este proceso, incluyendo dentro de las procesales los gastos de administración del Centro, gastos de transcripciones, gastos de traducción y honorarios del árbitro, montos que fueron fijados en su momento procesal oportuno. Se ordena devolver a la parte actora la suma de ¢220.214.81 (doscientos veinte mil doscientos catorce con ochenta y un céntimos)."

5.- La sociedad demandada interpone recurso de nulidad, indicando expresamente las razones en que se apoyan para refutar la tesis del Tribunal Arbitral.

6.- En los procedimientos ante esta Sala se han observado las prescripciones de ley.

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Redacta la Magistrada Escoto Fernández

CONSIDERANDO

I.- En la demanda, la parte actora, Casa de Frutas Sociedad Anónima (en lo sucesivo Casa de Frutas), aduce que el 1 de octubre de 2003 firmó un contrato de construcción con la empresa Construcciones Rápidas S. A. (en adelante Construcciones Rápidas), para realizar una residencia en el Condominio Tulemar, Manuel Antonio, Quepos.

Señala, a principios de 2006, la madera del cielo raso en los aleros de la residencia, comenzaron a encogerse y a doblarse. Además, dice, empezaron a tener problemas con la madera de las puertas. Indica, luego de varias inspecciones, los representantes de la empresa demandada, le dijeron, se esperara a que pasara la temporada lluviosa y la seca, para ver qué pasaba, pero alega, las puertas se han encogido, agrietado y torcido. Aduce, en mayo de 2006, la accionada inició los arreglos en la canoa, pero durante ese arreglo, afirma, se evidenció que en otras secciones, la madera también se estaba encogiendo y torciendo. Al final del trabajo, Construcciones Rápidas, adujo que el problema se debía a

defectos en el diseño del arquitecto

”, ya que las canoas permitían que el agua llovida se filtrara, humedeciendo la madera del alero, además, se negó que la madera estuviere húmeda y/o defectuosa. En cuanto a las puertas torcidas, agrega, la empresa accionada aceptó enviar a Ramón Castillo Campos para que las arreglara, sin embargo, no pudo y aseguró que el problema radicaba en que la madera no estaba seca cuando hizo las puertas. Increpa, hasta la fecha el problema no ha sido resuelto. Por lo anterior, solicita, condenar a Manuel Enrique Araya Brenes, en su calidad de Presidente y apoderado

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generalísimo sin límite de suma de la compañía Construcciones Rápidas al pago total de las reparaciones necesarias para eliminar los daños en la casa de habitación. Asimismo, pide la condena en costas procesales y personales de este proceso. Los daños los estimó en

$15.000,00, más los gastos incurridos en el proceso. Los co-accionados contestaron en forma negativa y opusieron las defensas de falta de: legitimación ad causam pasiva, derecho y la expresión genérica “

sine actione agit

”. El Tribunal declaró sin lugar las excepciones opuestas. Acogió la demanda; condenó a la sociedad co-accionada al pago total de las reparaciones necesarias para eliminar los daños en la casa de habitación de su propiedad en aleros y puertas, en virtud del incumplimiento de sus obligaciones contractuales, y profesionales, así como los daños cuyo monto deberán establecerse en ejecución de sentencia. Impuso a la co-demandada el pago de ambas costas del proceso, incluyen dentro de las procesales los gastos de administración del Centro, gastos de transcripciones, de traducción y honorarios del árbitro, montos que fueron fijados en el momento procesal oportuno. Ordenó devolver a la parte actora la suma ₡220.214,81, pero expresamente no se indicó por cuál concepto. Respecto de Manuel Enrique Araya Brenes, en la parte dispositiva de la sentencia no se hizo referencia alguna. Sin embargo, en el considerando IV, se indicó que él fue demandado en su condición de Presidente de la sociedad co-accionada, y no en su carácter personal, por lo que no resultaba de recibo la excepción de falta de legitimación ad causam pasiva incoada en lo personal.

II.- Manuel Enrique Araya Brenes, en su condición de Presidente con facultades de apoderado generalísimo sin límite de suma de la sociedad Construcciones Rápidas,

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interpuso recurso de nulidad. Aduce, violentado el principio del debido proceso. Señala en el primer agravio, la parte actora dirigió la demanda así: “

me presento en tiempo y

derecho ante su autoridad a presentar escrito formal de pretensiones en el proceso arbitral

en contra de del (sic) señor MANUEL ENRIQUE ARAYA BRENES, portador de la Cédula de

Identidad número 1-319-391, en su condición de Presidente de la compañía constructora

denominada CONSTRUCCIONES RÁPIDAS S.A. con Cédula de persona jurídica número 3-

101-021549...”

Planteada así la demanda, dice, se estableció entonces una litis consorcio pasivo porque se llamó al proceso tanto al señor Manuel Enrique Araya Brenes a título personal, como a la sociedad Construcciones Rápidas. Así las cosas, expone, Manuel Enrique Araya Brenes a título personal, interpuso la excepción de falta de legitimación ad causam activa y pasiva por cuanto, él ni actuó a título personal, ni tampoco fue parte de la relación contractual cuyo incumplimiento se reclamara. Manifiesta, el árbitro a folio 19 de su resolución, en cuanto a las excepciones dichas indica que Manuel Enrique Araya nunca fue demandado y por eso no las resuelve, situación que, en su criterio, de acuerdo con la literalidad del escrito de demanda, no es cierta puesto que si la intención hubiera sido tan sólo traer al proceso a la sociedad co-demandada, se hubiera establecido que se demanda a Construcciones Rápidas en la persona de su apoderado. Pero aduce, lo que se dijo fue que se traía al proceso a “

MANUEL ENRIQUE ARAYA BRENES

” por ser el Presidente de la compañía. Por ello argumenta, dada la manera cómo se expuso, la demanda sí se interpuso en contra del suscrito. Agrega, al no haberse resuelto las excepciones de falta de Legitimación ad causam activa y pasiva interpuestas por Manuel Enrique Araya,

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considera violentado el principio del debido proceso y por ende, se debe declarar la nulidad del laudo arbitral. En el segundo motivo, considera haberse omitido pronunciamiento sobre asuntos sometidos al arbitraje, sin cuya resolución es imposible la eficacia y validez de lo resuelto. Aduce, se interpuso una demanda arbitral, donde la actora reclama una indemnización por la calidad de la madera utilizada en secciones exteriores de aleros o tapicheles de la casa, y porque ciertas puertas se deformaron. Desde el punto de vista estrictamente legal, explica, se argumentó desde un inicio, se deben determinar al menos tres etapas en un proceso constructivo: el Diseño, la Construcción y la Inspección de la obra, toda vez que, si se asignan estas tres etapas a profesionales diferentes, cada cual deberá asumir responsabilidad por su labor. Le parece que el Juzgador se confundió y partió de una suposición errada, de creer que la dirección es la Inspección y que comprar los materiales puede tener que ver con la determinación de su calidad o especificación, lo cual afirma, es incorrecto ya que esa responsabilidad es del Diseñador o del Inspector, quienes toman estas decisiones ajustándose a lo especificado que es lo presupuestado.

Opina, quedó debidamente demostrado que: el Diseño y la Inspección de la denominada Casa de Frutas le fue contractualmente confiada al Arquitecto Roberto Estrada Konig, mientras que la Construcción se le asignó a la empresa CONSTRUCCIONES RAPIDAS.

Desde el punto de vista de la legitimación procesal para demandar, estima, son las partes contratantes quienes e pueden exigirse mutuamente responsabilidad civil resarcitoria en aplicación de los principios de relatividad y obligatoriedad objetiva de los contratos. Desde esta óptica, concibe, Manuel Enrique Araya Brenes, a título personal nunca tuvo relación

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contractual alguna con la actora. Luego de un proceso de licitación privada, arguye, a la empresa Construcciones Rápidas se le adjudicó la construcción del inmueble objeto de este litigio, mediante un contrato a precio alzado, llave en mano. Señala, su representada firmó un negocio jurídico para la construcción de una residencia conocida como Casa de Frutas, el 25 de noviembre del año 2003. Comenta, se hizo un trabajo de construcción excelente, a tal punto que la aquí actora agradeció la forma tan fina de construcción, haciéndole llegar una carta de recomendación del cliente donde hizo ver que la obra fue concluida a su entera satisfacción. Prosigue, se dieron problemas de encogimiento de la madera, pero éstos se focalizaron en puntos específicos de la vivienda y no obedecen a que mi representada hubiera utilizado la madera inadecuada. Refiere, se proveyó la mejor calidad de la madera que se encuentra en el mercado nacional, todo el proceso fue supervisado por el Inspector, quien le dio su visto bueno. Reseña, el testigo José Luis Garita fue claro en señalar que de todo lo que aconteció con la madera informó puntualmente al Arquitecto Roberto Estrada en su condición de Inspector de la obra (ver su declaración folios 17 y 18 de la transcripción) de la misma manera, el señor Houck en folio 11 de la transcripción hace ver que en efecto “

el arquitecto sabía de los problemas, pero indica que él no era el supervisor, cosa que concibe no es cierta, porque sí era el Profesional Inspector y consta en el Contrato de Consultoría utilizado para obtención de los permisos de construcción

”.

De todo lo indicado por la prueba testimonial, que no es suyo, sino ofrecido y conducido por la parte contraria, asevera, se evidencia que en cuanto a los aleros existió un evidente error de diseño. Referente a las puertas, menciona, cierto es que las puertas han dado

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problemas porque son puertas de unos 2.50 metros de altura, muy anchas y sin tableros ni junta alguna que permita la dilatación y contracción de la madera, tampoco permite la respiración, ni siquiera tiene una venilla para cubrir la junta entre puertas porque no fue permitida. Máxime que para las condiciones extremas a las que serían sometidas en el clima de Quepos y junto al mar, subraya, eran medidas necesarias. Pero así fueron diseñadas y su representada construyó y se ajustó al diseño y a las especificaciones de quien tuvo a su cargo la conceptualización del proyecto, al diseñar con madera, sobre todo para obras localizadas donde las condiciones climatológicas son especialmente difíciles, se debe de prever espesores apropiados y diseños que permitan la dilatación y contracción, tales como tableros para el caso de puertas que son de gran tamaño y altura, o como habían sugerido y no fue aceptado, un “

refrisado

” o una venilla para tapar la junta entre las dos hojas. Hace notar que la puerta principal es bastante más alta que lo estándar. La madera de esas puertas está en excelente estado y su acabado también, afirma, inclusive han sido destacadas en la publicación que hizo la revista “

SU CASA

” en la edición 35, que en la página 75 se observa la puerta principal con muy buen detalle. El perito, relata, a la hora de ser verbalmente interpelado sobre estos aspectos en la audiencia correspondiente, fue claro que en relación a las puertas se ha presentado un problema de diseño. Prosigue, igualmente indicó, ésta es una situación que tiene remedio y es de su misma opinión en cuanto a que con unos trabajos menores, puede perfectamente solucionarse el problema.

No es necesario entonces, a su juicio, la sustitución de esas puertas, pero en cualquier caso, siendo un problema de diseño, no es responsable su representada por el

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comportamiento de la madera de las puertas. Sostiene haber evidenciado, un problema de diseño y de inspección que no es imputable al constructor, tal y como se ha venido afirmando por él y su representada. De todo esto entonces, en su opinión, el laudo combatido debió haber analizado y no lo hizo los siguientes aspectos: a.-La responsabilidad que le atañe en el caso sub judice al Diseñador, al Constructor y al Inspector. B.-El mismo arquitecto Diseñador e Inspector fue la persona encargada de recibir la obra por parte del propietario (este es otro hecho que quedó debidamente acreditado). Sin embargo, reafirma, a pesar de que su representada argumentó y probó que él recibió la obra a entera satisfacción y que los problemas vienen a plantearse dos años después, no se analiza la eficacia del documento de recepción de la obra como elemento que excluye la responsabilidad de su representada; y confunde la dirección administrativa de la obra con lo que es Dirección Técnica o Inspección. Expone, los anteriores son asuntos sometidos al arbitraje que se han excluido, cuyo pronunciamiento era vital generándose una situación de indefensión en perjuicio de su patrocinada.

III.- Del estudio del expediente, esta Sala observa que el gestionante solicitó adición y aclaración del laudo cuestionado. El pronunciamiento sobre esta solicitud, fue notificada a ambas partes el 5 de agosto de 2009 vía fax. El proceso se tramitó ante el Centro de Resolución de Conflictos del Colegio Federado de Ingenieros y Arquitectos.

Esta Sala observa que de conformidad con el canon 46 del Reglamento Interno de dicho Centro, “

contra el laudo dictado por el tribunal arbitral, solamente podrán interponerse los

recursos de nulidad y revisión a que hace referencia la sección VI de la Ley 7727

.” Con lo

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cual, la ley de Resolución Alterna de Conflictos y Promoción de la Paz Social (Ley RAC), resulta de aplicación supletoria para este caso. El ordinal 65 de la Ley recién citada, establece que “

el recurso de nulidad deberá interponerse ante la Sala Primera de la Corte Suprema de Justicia, por las causales establecidas en el artículo 67 de la presente ley, dentro de los quince días siguientes a la notificación del laudo o la resolución que aclare o adicione la resolución. Este recurso no estará sujeto a formalidad alguna, pero deberá indicar la causa de nulidad en que se funda

.” Para el cómputo del plazo, también por aplicación supletoria de conformidad con el numeral 50 del Reglamento del Centro, resulta de aplicación el canon 42 de la Ley RAC, según el cual “

para los fines de la presente ley, se considerará que toda notificación, comunicación o propuesta ha sido recibida, si se entrega personalmente al destinatario, se entrega en su residencia habitual o en el lugar donde lleva a cabo sus actividades habituales, sean estas de carácter laboral, empresarial, comercial, industrial o de cualquier otra naturaleza, o si se envía a las partes, por facsímil o cualquier otro medio de comunicación similar del que razonablemente puedan determinarse, con certeza, la recepción de la comunicación y su fecha. La comunicación, el requerimiento o la notificación se considerará recibida el día en que haya sido recibida en alguna de las formas mencionadas. En lo relativo a plazos o términos y su cómputo, regirán las normas del Código Procesal Civil, salvo si las partes o el propio tribunal disponen lo contrario

.” Con lo cual, a efectos de aplicar la norma al caso concreto, el plazo para interponer el recurso de nulidad comenzó a correr a partir del 7 de agosto de 2009.

Con sustento en la normativa expuesta, y dado que no existieron feriados dentro de los 15

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días con que se contaba para interponer el recurso de nulidad, pues el 15 de agosto de 2009 fue sábado; en el caso de estudio, ese plazo vencía el 27 de agosto de 2009, y el recurso de nulidad no fue presentado sino hasta el 4 de setiembre siguiente, fecha que a todas luces rebasa el tiempo con el que se contaba para interponerlo. En consecuencia, de lo expuesto, se impone su rechazo por extemporáneo.

POR TANTO

Se rechaza el recurso de nulidad por extemporáneo.

Anabelle León Feoli

Luis Guillermo Rivas Loáiciga Román Solís Zelaya

Óscar Eduardo González Camacho Carmenmaría Escoto Fernández

IPREINFALKL/AVARGASM/MCAMPOSS

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