CRITICAS DE A R T E S PE A S I I C A S
EXPOSICIONES REALIZADAS POR EL INSTITUTO DE ARIES PLSTICAS DE LA FACULTAD DE BELLAS
ARTES EN LA SALA DE ARFE DE LA UNIVERSIDAD DI. (HILE
C R 1 T 1 C A D E A
W.vi.no Vila
Homenaje
aAgustn
Abarca.Con el otoo de
ojos
claros, se- ha mar chado a la coin.u ca de la bruma el solitariopintor;
entre cosasimponderables
y
perdi
das,
en la evasin de lashojas,
y los versos de los poetas, camina, ycontempla
madurar las estaciones. Sabe cundo los rboles cam bian de un modoimperceptible,
su verde-tierno por un bronce claro, que ms lardegira
hacia los carmines, y los clidos ocies. El otoo llevaconsigo
alpintor
y suleja
na azul. Muri el 29 di- inavo, en el da de "Nuestra Seora de La Luz" en el santoral cristiano. En supintura
avanza el curso d las estaciones, el vuelo de lospjaros
y elviaje
de la nube. Por susbosques
de
troncos retorcidos caminaPulgarcito
con sussiete-hermanos;
en la armona de las malvas qui se oponen a losplidos
verdes,
sepias
oscu ros y negros graves. Sostiene lacomposicin
unrojo
derebelda,
que brilla un instante. Los violines violetas afinan, en tono menor, sunostalgia
morada. Vamos a escuchar las vocespequeas
de los tonos deAgustn
Abarca,
tan silencioso como una fuentequie
ta,deja
fluir silenciosamente la sensibilidad de su abierta herida.Entre los dones de la
vida,
me fu dado conocer y trabar amistad con lamayora
de lasgeneraciones
depintores,
tanto las anteriores a nosotros, los del ao20,
corno de las que nos continuaronTraigo
a co lacin estos "Re-cuerdos delpasado",
como diria don Vicente PnvRosales,
para hacia notar cuan retradohombre,
y msesquivo
artista,
era "el santo delaguarrs".
Nunca letropec
en mis andanzas y slo dos o tres veces vi susexposiciones. Ignorante integral
de supintura,
y de toda cosa referente a su persona, y yaempeado
en mi tana de lapintura
chilena,
le mand un neado con personaamiga,
y me encamin undomingo,
con micompaero Gregorio
di- La Fuente, a la diminutaplaza
de losGuindos,
donde nosaguardaba
la casaquieta,
el dormidohuerto,
y elpintor
en suviejo
taller, dueo, pero si es eslo mismo lo que lesquiero
contar.En esta
pequea plaza
condejo
a provincia,
vivi en su solitario y voluntario re tiroAgustn
Abarca.Buen artesano de su heredad
sentimental,
cultivaba con amor un enmaraadohuerto,
donde eltiempo
pareca
habersedetenido,
T E S P I. A S T I C A S
oloroso a silencio y a frutas maduras. Era cordial la
acogida
del buen maestro, con elprestigio
nica) deaeja
dignidad.
Nos ofre ce su casa tleviejo chileno,
como su mano abieila. Unpailn
queapuntala
aosas [la rrase-loicidas,
nos encamina altaller,
sumergido
en una sombra verdosa, comotic-acuario,
bajo
unosviejos paltos
llenosde me lancola.El taller construido por sus manos labo
riosas,
contiene,
apenas, el acumulamientuprodigioso
de caiioiic-s,dibujos,
acuarelas,
que maravillan como la existencia misma de: este hombre que ha vivido solo parapintar.
Agustn
Abana, enaquella
ocasin, naufraga
en su silencio depredestinado
y nos some condulzura,
este santo delaguarrs,
ajino
a todavanagloria,
singulariza
en sus telas el minuto, y la hora que recoge en supupila
depintor
y poeta.L'n
pequeo
cuadernohabla,
en su lenguaje
serfico,
de lasprimeras
andanzas y del mocero del autoi.Naci de
padres campesinos
por all en el1882,
en la ciudad de'Falca,
laorgullosa.
Vivi, segn
rezan las cuartillas del cuader nillo de marras, enpleno
campo, como unsalvaje.
Pasaba las vacaciones al lado de un abuclitomilagroso,
como todos los abue-litos de ayer y dehoy.
Elrapazuelo
corre teaba por ros ybosques,
bandose en los esterosperfumados
elearrayn;
y de seguro, (cunoque no
quiere
la cosa, le soltaba un hondazo a lospjaros.
No se daba cuenta an de la belleza y eneaillodel
paisaje,
pero ya habia en lalgo
como unpresentimiento,
en su desenfrena do amor por la vida al aire libre. As debi de ser, si creemos aquienes
saben de estas cosas, cuanto nos hablan de la huella pro funda quedejan
losprimeros
aos de la niez, en los cerebrosinfantiles,
enrique
ciendo mstarde,
los aos maduros del artista. Tal ve/pueda
esloexplicarnos
el fervor de Abarca en busca del acento pecu liar deaquel paisaje
de su niez,perdida,
que reaparecedespus
en supintura
como el ritmoprimitivo
de una constantepsico
lgica.
Ya ele
colegial,
confiesa que las clases tledibujo
eran laspreferidas.
El maestro hacia la demostracin en elpizarrn
Crtica de Artes Plsticas I7J
casi
dolorosa, ajustada
a laplstica
ms estricta y
exigida.
En su taller, sus cuadros hablan por s
solos,
como nadie-pochia
hacerlo, cubriendo los muros todos de su casa.Bosquejos
delsur de
Chile,
conrobles,
canelos y boldos;paisajes
deVictoria,
donde vivi ms deonce aos, "el santo del
aguarrs", pintando
como un asceta del
paisaje.
Songrandes
masas de volmenes vistos con voluntad tic-sntesis. Arboles
dibujados
tan soberbia mente, que se emparentan conaquellos
tilla escuela de Barbizn.
Hay
un como deseo deexotismo,
evocacincomo de
Gauguin
en deeorativismosun tuoso;rojos clidos,
verdes matizados enoposicin
a lilas y violetas.Siempre
una armona total que sostiene lacomposicin
como una grave sinfona que
jams
des entona.Como
preparacin
de cadacuadro^
grancantidad de
dibujos documentales,
en los que ya sepresiente
el colorido delpintor.
Est excluida de ellos todaimprovisacin
fcil;
disciplina
y construccin. Su lnea est tica lo lleva hacia unpost-impresionismo
constructivo.Interiores llenos de
sugerencia,
donde co mienzaya aplanearse,
elproblema
deplanos
verticales y lneas rectas seccionales del cubismo.
"Paisajes
de-invierno",
donde seamustia la tarde en
trayectoria
de cielosdramticos,
reflejados
en charcos de agua azulados.Enriquecen
lacomposicin figuras
oscuras de carretones
rojizos
y negros caba llos.Siempre
eltotal,
sinjams
caer en el detallemezquino,
ni en la concesinpinto
resca.Su ltima etapa ms
reciente,
es una ver daderarevelacin,
que nos muestra unAbarca desconocido. Son lianas al
pastel,
naturalezas muertas, donde esl ya la evasin hacia lo abstracto
fundamental;
f leuesresueltas en una feliz
simplificacin,
en armonas totales. El
dibujo
es rebasado por elcolor en su mxima
expresin.
Por este ca minollega
hastaBonnar;
en susinteriores,
sin
duda,
est muy cerca tambin deVui-llard,
sin que estoquiera significar
una ma neraimitativa,
pues supersonalidad
seexpresa bien en esa lnea
esttica,
es tam bin un intirnista y de los ms autnticos.Esta lnea evolutiva que hemos
sealado,
lo encamina a su
mejor pintura
que, pordesgracia,
no hapodido
realizarplenamente,
debido a losquebrantos
de salud que le impidieron
dar trmino a la etapa, la msresuella de su carrera de:
pintor.
Abaira obtuvo todas las recompensas, o
casi todas las que se conceden en nuestro medio artstico; con todo fu un
pintor
que estuvosiempre
muy por encima del gusto del gruesopblico.
Novendi,
niquiso
mal vender suscuadros,
queguardaba
celosa mente para supropio
solaz y el de sus ami gos. Casi nunca expuso y, las ms de las\i-ces, lo hizo
obligado
porestos mismos amigos, que se los arrancaban de las manos
para
poderlos
exponer.No ocupa Abarca a nuestro
juicio,
el lu gar que lecorresponde
en nuestraplstica
nacional;
sei necesario eljuicio
sen-no dela
posteridad,
cuando las modas y modos del momento, estn yaolvidados,
entonces ser restablecido en el sitio que lecorresponde,
como un serio e.xponente del
paisaje-,
conindiscutibles mritos y una obra que ha de
perdurar.
Enrique
LihnExposicin Sergio
MontecinoSergio
Montecino es unpintor
que se harezagado
en un punto de su evolucin acaso,primordialmente,
a falta delexigente
est mulo exterior que nuestro medio esincapaz
de
im[)oncr
a sus artistas. Nose tratade querepita
hastaagotarlas,
a travs de una acti vidad autoireflexiva, selercionadora,
critica,determinadas vivencias
plsticas,
como es el caso, porejemplo,
de otro de- nuestrospin
toresrepresentativos:
Nemesio Antnez. Su actitud si- nos aparece, msbien,
como la del reposo sobre losobjetivos
alcanzados.reposo en el que el
impulso
e|iie lo prece diera se debilita ydispersa.
As sus ltimas obras no difieren de losprimeras
que le co nocemos ni por su novedad ni por su madu rezexpresim
sta de laexperiencia
renovada , sino por una
especie
deagotamiento
del carcter que
impregna
a unas y a otras: las ltimas son elreflejo
de lasprimeras
ypor ello menos
intensas,
ms opacas.La
presencia
en laexposicin
que ccimen tamos de cuadros firmados aos atrs porMontecino,
hubiera reforzado lamprcsicn
arriba anotada.
Recordamos,
enespecial,
elclido colorido y las formas llenas de una
com-178 Anales de la Universidad de Chile
Los menesteres de la vida y la enferme dad de su madre, lo
obligaron
adejar
el liceo, para aceptar unempleo
de escribiente en unanotara,
con el mdico sueldo dequince
pesos mensuales.Por
aquellos
aos,
lleg
comoprofesor
dedibujo
a la escuelapblica,
don Pablo Burchartl. Al flamante escribiente le corresponda,
entre otrasobligaciones,
pagar los sueldos delprofesorado
en la tesorera fiscal. En ciertaocasin, don Pablo deba cobrar los sueldos de enero, febrero y marzo. Abarca le llam laatencin,
al distradoartista,
de no haber cobrado el sueldocorrespondiente-ai mes dediciembre del ao
anterior;
antela afirmativa respuesta delinteresado,
nuestroamigo
learregl
tambin lo atrasado alpin
tor, no sin las ms airadas protestas del te sorero,quien
nopoda
comprender
que hu biese un hombre que olvidara tales cosas.Este
pequeo
servicio le puso en contacto con elpintor
aquien
tanto admiraba. Dasdespus
lo encontr en el campo,pintando
en lacompaa
de susdiscpulos.
Se puso aobservarlo,
y lo deslumhr su bienponde
rada tcnica."Qu
bien le salan losrboles,
las casas; cmosurgan
losplanos,
el te rreno, todo.Qu
hermoso era el color". Fu la revelacin de lapintura,
tal como se supone que deba de ser.
Estefu su
primer
maestro,quien
lo aconsej
y lepermiti acompaarlo
alpaisaje.
Desgraciadamente,
Buchard deba volver aSantiago.
Entonces eldiscpulo,
quem
las naves. Renunci alpuesto,
a pesar de las amonestaciones deljefe, quien
lo considera ba como un insensato por abandonar unaposicin
segura paraseguir
el camino in cierto de lospintores,
que, a sujuicio,
se mo ran de hambre. Ni quedecirlo,
queaquel
seor deca una verdad msgrande
que una casa yque al buen sentido lo llaman Sancho. Mas. alpichn
deartista,
ya le haban cre cido las alas y tena que volar.El muchacho
provinciano
pobre
y soador,
se cuela de redondn enSantiago
y se lasarregla
comopuede
para subsistir. De inmediato parte en busca de clon PedroLira, di:quien
le haba hablado elpropio
Buchard su iniciador en la gran aventura de lapin
tura, que ser ya parasiempre
su nico destino.En la academia de don Pedro Lira es tudi con gran dedicacin y
coraje,
enfren tndose con la enseanza escolstica delmaestro.
Dibujo
y msdibujo,
claro oscuro,volmenes,
etc. En las maanastrabajaba
en la
academia,
y en las tardes sala apai-sajear
a su gusto, dando rienda suelta a su temperamento que lollevaba,
con seguroinstinto,
a lo que seria ms tarde unpaisa
jista
de granenvergadura.
En la academia
aquella
las debi pasar negras,bajo
la tutela de PedroLira,
muy duro yejemplar
maestro,segn
me cuenta su cuadernito dehojas
desmaadas,
dondeelpintor
anota, sinninguna pretensin
de escritor,
ni cosa que se le parezca, los aconte cimientos msimportantes
de suvida;
me lo entrega conlimpieza
decorazn,
para quehaga
con l lo que me venga en gana; lo mismo que me ofrece un racimo de uvagrandota,
ellegtimo orgullo
de los frutos de sus aosas parras. Malicio que le preocupan ms mis alabanzas a las uvas
regalonas,
que a suscuadros,
pues mucho le cuesta mostrrmelos.Valenzuela Llanos le dio el
espaldarazo
al exclamar frente a susdibujos
quehoy
vemos en suexposicin retrospectiva:
"Este es unpaisajista".
La
poca
de Alvarez deSotomayor
le cogi
tambin en surbita,
pero un secreto instintopreserv
supersonalidad,
salvndole de las modas del momento. En todotiempo,
sin exceptuar el nuestro, se habla y se alardea de un arte
moderno,
sin parar mientes en que arte moderno, y moda en el arte, son dos trminos que no seconjugan.
Artemoderno,
son los nuevos caminos que los maestros rrcadoresdescubren,
como nuevas orientacionesestticas,
como reaccin vital a unapoca
anteriorgastada
que nopuede
ni debe serrepetida.
Porelcontraro,
la mo da en arte, es slo unaposicin
superficial
y
simiesca,
en busca del xito fcil del mo mento, el clis de moda.Esta sera la estructura de
sostn,
de la reciapersonalidad
deAgustn
Abarca. Hom bre silencioso v puro, maestro de smismo,
que
jams
sali de los lmites de su suelo natal.Autodidacta,
supoajustar
undibujo
propio,
a un color que leperteneca.
Vivi en el contacto ms ntimo con elpaisaje
y lo hapintado
obedeciendo los mandatos de la sangre. No es comoalgunos
puedan
creer, un
copista
delnatural;
elpaisaje
se realiza en l como una tramutacin del hombre interno. Podra ser suya la frase de Amiel: "Elpaisaje
es un estado del alma".180 Anales de la Universidad de Chile
prende
escasas obras de estegnero
en cuyaprctica Sergio
Montecino seintegra
a unatradicin de sensualidad gozosa que
irrumpe,
peridicamente,
en el campo de nuestrapin
tura siendo acaso su rasgo caracterstico mspermanente.
Es curioso observar cmo el
paisaje
representa en la obra de Montecino un
impera
tivo de orden emotivo e intelectual que se
superpone a su ms ntima naturaleza inca paz de
doblegarla,
de asimilrsela. Tal como se lo propone elpintor
Montecino supone latridimensionalidad,
el ilusionismoptico
co mo un elemento hostil al resto de suobra,
apoyada
en valorespuramentepictricos, pri
mitiva a la manera fauvista.La tercera
dimensin,
laperspectiva,
aporte intelectual del
Re-nacimiento,
slo vino adiscutirse,
en su calidad depremisa
de lavisin
esttica,
en laspostrimeras
del pasa dosiglo
y en los umbrales del presente. El Naturalismo que le rinde tributo con el fer vor, laaplicacin
y la minuciosidadpropios
de su fe en laposibilidad
de penetrar el sentido del mundo sobre la base de observaciones
empricas
razonadas,
nos ofrece elejemplo
ms claro de que el descubrimiento que dio vidaa la granpintura
delsiglo
XVI nocondiciona,
en modoalguno,
el valor esttico de unobjeto.
Por elcontrario,
pue de restrselo comocualquiera
otra tcnicaencaminada a doblar la realidad en la obra de arte, a hacer del arte un
espejo
delmundo.
Llegamos
as a travs de unaprogresiva
separacin
entre la realidad observada y la realidadinterpretada
a unapintura
que, como lacubista,
intentareivindicar
para sel carcter
objetivo
que encuentra en suspropias
limitaciones yposibilidades.
El cuadro,
que era laapariencia
de una realidadquiere
ser, incluir en la medida de loposi
ble esa realidad en s mismo.Empieza,
paraello,
por atenerse a su condicinmaterial,
resolvindose en las dos dimensiones quehacen de l una
superficie: largo
yancho.
Elespritu
de estaexperiencia
demasiadoradical y
empobrecedora
anima a lapintura
moderna en casi todas sus manifestaciones.
El fauvismo lo
interpreta
como unaexigen
cia ele liberacin del instinto
pictrico,
reacio a todafrmula,
liberando el color de su funcinimitativa,
hacindolo valer como finalidad.Naturalmente,
el color sesatura, se
purifica,
se combinasegn
las exigencias
de la sensibilidad que laorganiza
libremente. La
representacin
en la tela deun
espectculo
de la naturaleza o de la imaginacin
naturalizada(romanticismo) exige
un hbil
manejo
tle losvalores,
gracias
al cual el ailistatonsigue
dar la ilusin de volumen,
un sentido muy fino delmatiz,
sin el cual se fracasa en el intento de situar losobjetos
representados
en unaperspectiva
atmosfrica. El
pintor
fauvista y su here dero han renunciadoa estos recursos ynadatiene de extrao que no sepan hacer uso de ellos con maestra.
Los
paisajes
deMontecino,
bien compuestos, se resienten de una cierta inconsisten cia. La
profundidad
que es elproblema
planteado
por lasgrandes
extensiones de tierray cielo no ha sidolograda plenamente.
El artista ha cedido a su
pasin
por el colorfundiendo,
en su distribucin del verde veranes puro, por
ejemplo,
losplanos
unos con otros y vaciando el cuadrode aire;
obien,
no los difciencia suficientementeapagn
dolos todosbajo
el mismo tono. Eldibujo,
laperspectiva
grfica
noreemplaza aqui
alaperspectiva
atmosfrica y eldibujo,
al quesin emba go se ha echado mano, se limita a
algunas sugerencias
aisladas de orden msimitativo que estructural. En otras
palabras,
no sirveaqu
para ceir las masas ydispo
nerlas
equilibrada
y rtmicamente sino para delimitar zonas a modo de arabescosfigura
tivos: cercos,pinares,
etc., que rompen la monotona delconjunto.
Hasta
aqu
nos hemos detenido en ciertosaspectos
negativos
de la obra de Montecino.Nos llev a ello un afn constructivo fun
dado en la
seguridad
de que, como lo aclaramos en
primer
trmino,
se trata de unode nuestros
pintores mejor
dotados. De estasdivagaciones
en torno a sufigura
podemos
desprender
unprincipio,
hartomodesto,
pero que es
preciso
recordar cada ciertotiempo:
el de que, sin intelectualismo deninguna especie,
el artista debe fundar suobra, intuitivamente,
enunaconcepcin
estj-tica
unitaria,
so pena de entrar en contradicciones que resten
limpidez
a su obra. Alldonde
Sergio
Montecinoadopta
lapostura
que conviene a su
temperamento
y a su formacin,
llega
a realizaciones que estimamoscomo de las ms sobresalientes en el campo
de nuestra
pintura.
Su autorretrato fechado en 1947 y el cua
dro que titula "Retrato de Vivan" son
pie
zas,digmoslo
asantolgicas,
que habr querecordar en lo
porvenir
cuando sequiera
presentar un panorama cualitativo del arte
Mu-Crtica de Artes Plsticas 181
seo de Arte
Contemporneo
o al Museo de Arte Motlerno que seinaugrala prxima
mente. En estas obras, Montecino ha conseguido
una acertada solucin a losproblemas
que leplantea
su naturaleza artstica. Tra tndose defiguras
aisladas, lacomposicin
ha sido reducida al mximumplantendose,
encambio,
en el dominio del coloraplicado
sin reservas a la vez que sutilmente. Losfondos,
en armnico contraste con '->s mode lossuprimen
laprofundidad
como elementoinoperante.
El autorretrato se
dibuja,
sin saltar a unprimer plano,
decorativamente,
en un medio donde
predomina
elarabesco,
fro decolor,
azul ultramar, que serepite
como el motivo de uncortinaje
o de unempapelado.
Son flores vivsimas,especies
centelleantes.mariposas
exticas que exacerban eltropi-calismo de Montecino.
La nia es un figurilla diminuta y encan
tadora
posando
para elpintor
eonv. ncional-mente. como en una antiguafotografa,
conuna mueca entre los brazos, de
espaldas
a un
plano
monumental derojo
cadmio. Nada menos literario y ms sugerente queeste cuadro obtenido con gran rigor
pict
rico a la vez que con la fregona de unaimprovisacin
feliz. Lafigura
ha sido conce bida en funcin del medio y tVe en funcin de lafigura
y c! contraste que seproduce
entre ambos elementos se resuelve en compacta unidad. Uno de los zapatos infantiles
es un acento
enrgico
del verde vei mes quepreocupa a Mema cio y que en esla ocasin calza
perfectamente
a la economia del conjunto.
La
exposicirn
deSergio
Montecino(agos
to-septiembre
l)r)) realizada en la nuevasala de
exposiciones
de la U. de Chile-, nos hasugerido
es!i rila dictadi por un afn deobjetividad,
metasiempre
inalcanzable enmateria deapn-tacin esttica, piio a la que hemos
pretendido aproximarnos
e-n la medida de nuestros modestos recursos.
Wai.do Vila
El
pintor Jos
de RokhaNo es
posible
hablar de unpintor,
como si de un fantasmaincorpreo
se tratase,ig
norando sus
raigambres
humanas,
elpulso
de su sangre y las ntimas sustancias terrenales que lo nutren y le confieren su razn de ser, como a un
rbol,
una roca o un fle xible animalsalvaje.
El ser vivo es ms importante que la
mejor
ti-oria de arte, "El hombrequiralo
o no, es un instrumento de la naturaleza, que leimprime
su aspectoy su carac
teiislica",
nos dice nada menos que Picasso '.As,
o deparecida
manera,charlbamos una noche en un
pequeo
caf,
con el
pintor
De Rokha. En las mesasjunto
a nosotros, artistas de teatro alternaban bu lliciososcon noctmbulos de ltima
hora,
quedespus
de las dos de lamadrugada,
filoso fan a la pata la llana. La cabeza de fauno deJos
deRokha,
junto
ala muyhermosa de(doria,
constituan el centro de atencin de este nocturno ciudadano. Elpintor
habla de muchas cosas, que tie de unapoesa
indelinible cuando muestra lasimgenes
con eldibujo
de- sus manos nerviosas. Tiene el don extrao de criar ambientesexticos,
como la atmsfera que rodea sus cuentos, que
improvisa
de un modomgico
y deli cioso. A veces, un tanto hastiado del bicho viviente, voy en busca de estemuchacho quetiene por machina una
espada
y aquien
la vida nopuede aplastar,
porque est lleno de la vida, como el pez de lasprofundidades
est lleno del mar y nopuede
ser destruidopor su tremenda
presin.
Suelodecirle,
cuntame un cuc uto raro y
triste,
o dime de tu encuentro con lapintura
y de cmoinglesaste- a nuestra cofrada de los herma nos del
aguarrs.
Pipe
sonre como un moro, o
simplemente
como unfauno,
abre susojos
enormes, con los que se come al mun do ycsponde
con sencillez:Vers,
yo nobusqu
a lapintura,
ella fuquien
me encon tr a m. Fu cuando descubr eltornasol,
la maravilla del tornasol que se ocultaba en el forro tlelimpermeable
de mi hermano mayor y
guindaba
todos los colores en sus reflejos,
la ptnnavcia rosa, el inviernoazul,
la lluvia ele vidrio, y el movimiento de seda
de- los rboles. Todo esto
suceda,
cuando el viento abra como dos almas maravillosas, el
impermeable
de mihermano,
que manhaba turbadobajo
la ventisca de marzo.
Aprend
as,
en mi lecho de nio enfer mo, a observar la sucesin indefinible de los colores, la teiriblcpasin
del verde y delrojo,
la ternura dulce de la vaina de la Primavera. Ms tarde
pint
solo, furiosamente. La vida dura fu mipropio
maestro v lapobreza
meesperaba
sentadajunto
a mi puerta,colgndose
de mibrazo,
como inevi tablecompaera
dejornada.
Pintaba y aveces viva de mi
pintura;
me ech a rodar por todos los caminos; ygast
las suelas de'
182 Anales de la Universidad de Chile
mis zapatos por el continente entero. Cierta
vez, las cosas no anduvieron del lodo
bien;
para
subsistir,
trabaj
en lo queviniese;
cargu
grasa en un barco; era untrabajo
agotador,
mepagaban
cuarenta centavos al day por la
tarde,
cuando se terminaba lajor
nada,
los brazos parece que se medespren
dan del cuerpo. Por la
noche,
dormaenunostubos de cemento, tirados en el puerto,
jun
to con dos
pobres viejos, compaeros
deltrabajo.
Un
domingo
por lamaana,
salimos a re correr las calles y a poco andar encontra mos a unpintor callejero
que instalado con sucaja, pintaba
un asunto del puerto fluvial,
queluego
alineabajunto
al muro, enespera de los
compradores.
No tuvo mucho que esperar: un matrimonioapacible
se detuvo a
contemplar
las obras de este-pintor
de
domingo.
La seora se interes por uncuadrito;
el maridocomplaciente,
consult elprecio
alartista,
quien
como de costum bre le iba apedir
los consabidos cuarenta centavos, pero ms listo que unpejerrey,
Pepe
deRokha,
subi la cotizacin a dos pesos que el cliente
pag>
sin regatear, con un billete de diez,nacionales;
como se le propusiera
ir por elcambio,
este verdadero f nix de los clientes, generosamentedej
elvuelto. Con acontecimiento tan
memorable,
se abra unanueva
perspectiva
para el nego cio. El muy listo delchileno,
ledijo
a sucolega
ocasional,
que era tambinpintor,
que le
permitiera
lapaleta,
pues haca tiem po que nopintaba
y le haban dado ganas de hacerlo vindoletrabajar.
Como el amigazo accediera gustoso, ni corlo ni
lerdo,
De Rokha manch con soltura la tela, y en menos que canta un
gallo,
sepint
sucesiva mente seis manchitas del puerlo, quedeja
ron ms que turulato al
compadre
argenti
no. Inmediatamente le ofreci hacerlo
socio,
con el 50r; el nuevo
copartcipe
de la fir ma, subi de inmediato la tarifa a tres pesos por cuadro. As se comenz la cosa del"pin
tor
relmpago",
que no de otra manera sellam desde ese instante. El
incomparable
Pepe,
pintaba
con la velocidaddigna
de sunombre,
elargentino
con su tremendo vo zarrnproclamaba
sugenio,
los dosviejos
aplaudan
y la gente sejuntaba
como mos cas; los cuadros se vendan tanrpidamen
te que le faltaban manos alpintor
para hacerlos, a losviejos
paraaplaudir;
niqu
decirtiene,
que elargentino
sequedaba
afnico. El
negocio,
fu cada da msflore-cicnte, pero el destino llamaba por otros ca
minos al
"pintor relmpago", dejando
deso lado a sucompaero.
Debo
confesar,
que este muchacho corajudo,
se gana todas missimpatas,
hacin dolepelea
a la vida yponindole
el hom bro a lo que sea, rindosele en suspropias
barbas a la mala suerte.
Ahora,
serio y responsable,
dirige
consingular
acierto,
el ta ller14,
donde lasexposiciones
se suceden bizarras y novedosas. Pinta como el que ms y ltimamente ha realizado una magnfica muestra de sus obras en su
propia
sala.
Como
pintor,
pertenece a los llamados"jinetes
solitarios ". que no se matriculan enescuela determinada.
Jos
deRokha,
mira el desfile de las escuelas y sus tendencias, como una
presentacin
de la Historia del arte. Le interesa la vida y se de fine a s mismo como
conceptual rigurativo,
de contenido
potico,
deexpresin
directapor el color.
Se re a
carcajadas
decierto criticovespertino,
que soslaya en forma acaramelada la melancola de supintura
y pone en duda laintencin social de su obra. Creo ms
justo
decirdeella,queescomo eltrasuntoms fiel de su
personalidad
humana:pinta
como habla, comovive, como
respira.
Esdecir,
supin
tura es
insobornable, brillante,
con el esta llido de unrojo,
como un entusiasmo detomates, o la
granada
de los amarillos mshermosos,
sobre los que medita suavementeun azul de melancola,
apoyndose
fuertemente en los sienas tostados.
Sus
pjaros
extraos yrutilantes,
no pertenecen al reino de las aves por los hombres
conocidas, que ms bien seran romo aque llas, de las que nos habla el
viejo,
divinoDaro:
'Y entre las ramas,
encantaban,
Papemorcs
cuvo canto extasiara de amor a los Bulbules
Papemos
ave rara, Bulbules ruiseores".De pronto, entre los
celajes
del color ysu
pedrera,
se nos aparece el dulce rostro tli- una nia moiena de indefinible y sutilmelancola,
que nos mira desde el fondo de susojos,
hmedos v tristes. Esteleit-motiv,
quese
repite
con insistencia,eslareintrospec
cin de su niez
perdida,
de nio que conoci la
pobreza:
lo mismo que esos otros muchachitos, que
proyectados
contra el azul de los puentes delMapocho,
aprisionan
entresus manos, un
pobre
barco de madera; sonCritica ni Artes Plsticas 18.!i
el
mismo,
que nadatena,
mientras olios,todo lo
posean.
Esto no eslileatura,
porque bien sabido lo tenemos, que los
primeros
aos de la infancia son el caamazo sobre
el que se
bordar,
m.starde,
la vida anmica del hombre,especialmente
si es un artista. A De Rokha le interesa el artemoderno,
no como una actitud
mental,
sino por la libertad deexpresin
que lleva en s; buscaen l dar salida a lo anmico
emocional,
de la vida en toda su pureza tremenda. Se hadicho,
y a mijuicio
conrazn,
que el cr tico de artedebe
de ser, no un mentorpresuntuoso, que
pretende
ensearle alpin
tor cmo debepintar;
muy por elcontrario,
su actitud de ser la ms
humilde,
de tratar decomprender
al artista y hacerlo comprender
por elpblico.
Pedantera intil eshablar de
tcnica,
que slo es de lospintores
conocida,
como parte del oficio, que de ninguna manera interesa al
pblico;
pues a na die leimporta
saber cmo est hecho uncuadro;
le atrae por lo que es ens,
slocomo
realidad-belleza,
cognoscible
porellos,
yemocin
plstica.
Todapintura
esun mensaje
sccieto, que cadaespectador
toma comodirigido
para l solo.Siguiendo
este modo de pensar, lapintura
deJos
deRoka,
no esclasifcable,
por lo tanto tampoco se lepuede
colgar
unaetiqueta
acomodaticia. Espintura
depintor,
donde la exuberanciay la exaltacin del color lo
constituye todo,
llegando
a tal intensidad a veces que la forma se hace
espectral,
como corroda por el exceso (!e luz.Otras veces, alcanza un alto sentido
po
tico,
sin recurrir paia ello a lo convencionalliterario;
pensar con colores2: tambin eva sin hacia un mundo de formas nuevas, en busca de la irrealidad de lo real.Para m es un
placer
ocuparme depin
tores, que me gustan como tales.Asi les entrego a este artista
joven,
sindespedazarlo
para su disee cimartstica,
muy por elcontrario,
lomuestroviviente,
en todasu
poderosa
realidad de hombre y depintor
cabal.
Wai.do Vii v
Exposicin
retrospectiva.
Heimosilla Alvarez.Este hombre de
profunda humanidad,
ha vivido auscultando su mundo interior en eldeseo de
ajusfarlo
a su realidad externa ;es el ms fiel a sus
principios
de artista y de2 Cezane.
hombre pensante, cine no
rehuye
las responsabilidades de su
tiempo.
Nace enValpa
raso,
hijo
de un maestrotipgrafo;
creceentre el ruido de las
mquinas
y el olor de la tinta deimprenta, comprende
el valor del negro y el blanco y la maravillosa distribucin de la
palabra
escrita y el valor de loformal;
junto
a ladisciplina
deltrabajo
est la dura
pobreza,
que fueron sus fami liares.El maestro por
antonomasia,
Augusto
DTIalm.u, le confiere la maeslia con ese
su noble decir: "Mientras Flermosilla tra
baja
con suburil,
yo me inclino fraternalmente sobre su hombro para mirar su tra
bajo;
pero, una ve/realizado,
yo me inclino ante l para admirarlo". Era alto elsignifi
cado que D'Halmar daba a talvocablo;
encic-na conferencia suya que ms tarde co mentamos
juntos,
medeca,
recordndome desdeluego
aaquel
otrogrande, Juan
Feo. Gonzlez:"Quien
no haseguido
a un maestro, no ser nunca maestro". As debe ser,
pienso
ahora;aquellos amigos admirables,
con el devenir del
tiempo,
han alcanzado lacategora
deinvisibles, egregios
eimpalpa
bles.
Hcrmosilla Alvarez aunque en otras cir cunstancias y
tiempos
diversos,
sehaya
liga
do a
m;
si ahoia escribo sobrel,
mepareceque contino una
interrumpida
conversacin;
podra
decirle porejemplo: ,:Te
acuerdas de la ltima vez que estuve- en tu casita del cerro, frente al mar? Hablemos de todo
eso, y de tu arte, y de tus
flores,
tu buenacompaera
que tan grata nos hicieron aquella larde a mi
mujer
y a m.Lis he mostrado su vida de muchacho valiente y el medio donde se
geste')
su formacin y
desarrollo,
con los factores los ms adversos, que hacen su triunfo ms valedero. Desde nio estuvo cerca deloficio,
aunque su[ladre
nuncaquiso
que losiguiera,
que comosiempre,
deseanotracosapara loshijos.
Ms tarde siendo todavapequeo, trabaj
en la
imprenta
del"Imparcial"
enConcep
cin,
conJuan
BautistaBustos,
unantiguo
luchador de la causa obrera, que mantena viva la
propaganda
social de los sindicatosy
agrupaciones
de lostrabajadores
por medio de volantes y
hojas impresas.
A sulado,
Hcrmosilla con verdadero fervor hizo de todo:
encuadernador,
aprendiz
delitgrafo,
distribuidor. Nopoda aprender
la distribu cin de lostipos
en lascajas
y decidi sacarlos
todos;
cuando lo viosuamigo,
ledijo
18-1 Anales de la Universidmi de Chile
colocarlos de nuevo. El
pequeo
aprendiz
lepidi
que solamente le colocara las letras en el fondo de lascajas
detipos,
que l liara lo dems.Emple)
una tarde entera en distribuirlos de nuevo ensus sitiosic-spectivos,
mas, cuan do termin, se saba de memoria la distribucin.
Contrajo
una grave enfermedad que lo invalid. Conoci como mdico al Dr. La dislaoLabra,
nuestro buenamigo,
que fue llara l un protector: lo estimul y loayud
como amante de las ceisas de arte. Sus estu dios degrabado
los habapracticado
solo,
ensayndose
en la tcnica del linleo, como la de la acuarela y elleo,
y obtenido algunos xitos y recompensas en el Ateneo Artstico Obrero de
Valparaso.
Por ese
tiempo
solicita de suamigo,
el Dr.Labra,
un puesto de cuidador de noche en elhospital;
carecederecursos y necesita ayudarse para sus estudios. Lo que vio en
aquellas
guardias
denoche,
no es ni para contado; fu sin duda el ms tremendoexperimento
con la humanidad sufriente. Los enfermosllegaban
de lelas partes delpais,
especialmente mapuches
del sur deChile,
quienes
con sus cabezasprimitivas
yenrgi
cas,atrajeron
su atencin dedibujante;
fue ron eentenares losdibujos aquello5,
donde elpueblo
estrepresentado
en sus faces de do lor y tristeza.En 1930
logra
ingresar
a la Escuela de Bellas Artes, asistiendo de da a las clases de Anita Corts, para volver por la norhe al sombrohospital.
E.i19)1,
se agravan nue vamente sus dolencias,obligndole
a interrumpir
sus estudio5, para continuar en for ma autodidacta.Tiempo despus,
inglesa
altaller de
grabado
de la Escuela de AltesAplicadas
tle la Universidad de Chile,bajo
la dileccin del
profesor
Mai.o Bont; conl estudia la tcnica del
aguafuei
le. razn por la queguarda
unprofundo
agradeci
miento por su maestro,segn
me lo ha ma nifestado en sta su ltimaexposicin.
Su labor como artista ha sido vasla, reali zandonumerosas
exposiciones
yjiras. Expone
en Ro deJaneiro
(l')lai,
una muestia desus
grabados
y de sus alumnos tle- la Academia, invilatlo por li Sociedad de Artistas brasileos. En Lima, invitado por el Em
bajador
de Chile(1911).
EnQuito,
en lamisma foma. En
Bogot,
patrocinada
por elEmbajador.
Una obra fuadquirida
por elEmbajador
de Rusia enColombia,
para el musco deStalingrado.
En
1945,
termina el mural de una serie de nueve paneaux, en un total de 150 me tros cuadrados.Dirig-
la ctedra degrabado
de la Aca demia de Bellas Artes de Via del Mar.En el
lapso
de 1948-1952, realiza no me nos de veinte:exposiciones
desupropia
obra,
en valias ciudades de supatria
y otrospa
ses;asimismo,
de susalumnos,
que suman un total de cincuentaexposiciones
a lolargo
delpas,
siendo 16 de ellas enEuropa.
En la temtica de Hcrmosilla est siempre la
presencia
delpueblo,
eltrabajo,
los sufrimientos y la lucha. "Descanso en el ca mino",
mujeres,
nios y unhombre,
que tienen no sequ
debblico,
en su silenciosaactitud,
que es de espera y descanso. "Ham-bie" de oscuro dramatismo. "Lospjaros"
de liberado lirismo. "Laparada
militar" que tambin tienta a N mesio Antnez, don de se penetra va en el realismopopular.
"Las ventanas" y "La
mesa",
de extraasugerencia,
donde ambos deslindan el cons tructivismo.Hcrmosilla ha
logiado
laposesin
de su maestra, cualitativa y cuantitiv ament; su arte est sustentado por una slida humanidad,
de hombrelimpio
y puro, valiente y decidido en susconvicciones,
del que no ha medrado nunca, por mediospolticos
parasnibir,
como tampoco es un exhibicionistaespectacular; lejos
de todo eso. sus convic ciones son como suspropias
manos, su evangelio
o su herramienta.Buen
compaero,
aqu
tedejo;
espero sen tarme otra vezcontigo
y tucompaera,
a la sombrasosegada
de "Machupichu",
as lla madoenhomenaje
aNeruda,
y por los farellones de
piedra
en donde se asienta.Waldo Vii.a
Nemesio Antnez
,:Es
algo
nuevo enplstica?
,-Cul es suposicin
depintor
en el movimiento mo derno? F.sias son lasinterrogantes
quepue-tle-n v deben sea conlestadas, si de su
pintu
ra quciemos ocuparnos. Sera fcil salir delpaso con
algunas
alabanzas triviales o rerse lonlamente de lo que no secomprende.
Nemesio Antnez es conocido en nuestro medio artstico, como un artista que ha pa sadopor el cedazo de las influencias de
Nor-leamrica,
primero,
y deEuropa despus.
obtenien-Crtica de Artes Plsticas 185
do una beca en Estados Lhdos, donde se radic definitivamente
despus
de habeirecorrido Mxico y Cuba.
Realiz
exposiciones
en Nueva York(1946-1949i, y aunque no habla de sus xitos, he
podido seguirlo sumergindome
en sus datosbiogrficos,
en su carrera depintor.
En lasexposiciones
mencionadas, atrajeron
la atencin
algunos
de susgrabados
siendoadqui-ridos para el Museo de Nueva York.
Expo
sicionesposteriores
enBerln,
Pais,Suecia,
etc., donde cosech nutridos comentarios fa vorables de firmas
prestigiosas.
Tratemos ahora de penetrar en su
pintu
ra, o ms bien, en el
mensaje
que nospuede
comunicar por medio de ella. Se
puede
sacar una conclusin
general,
a manera deresumen de los numerosos estudios
crticos,
de
quienes
tienen autoridad para dar susopiniones respaldados
por elprestigio
de sus nombres y de su obra.As se
puede
anotar el hechosugestivo,
de este muchacho que ya en
posesin
de unabeca para estudiar
arquin
dura abandonan doluego
suprofesin,
paraingresar
a la Academia de WilliamHayte-r,
donde estudiagrabado
(Nueva
York): resolucin que im porta al mismotiempo
la afirmacin de unavocacin,
al parecer irreductible. Con todo.y esto es lo curioso del caso, el
arquitecto
al que se le retuerce el cuello de tan lindamanera, es el que va a seguir mirando el mundo por sus
ojos.
Por otra parte, es de granimportancia
elchoque
que le provoca, dicen sus comentaiistas. la inmensa ciudad de Nueva York por suarquitectm.i
monumental, en la que aparentemente parece no haberse tomado en cuenta las dimensiones
humanas,
al levantar eslas tensoucconespara ser habitadas por
gigantes.
Inmensosedificios: ventanas, ventanas, ventanas y el hombre
chiquitito.
El ir y venir de muche dumbrescirculantes,
en vanoajelieo,
hacaun destino cada vez ms
impreciso.
Todoeste-
conjunto,
leimpresiona
con fuerza v leda una nueva
impresin
a supintura.
Porlo dems es bien
explcito
cuando se define a smismo,
diciendo: "elpintor
tiene un papel
quecumplir
en lasociedad,
unpapel
que va ms all de supequeo
mundo de la crearionpictrica.
Debe hacer frente a susresponsabilidades
sociales ydejar
en sus cua dros unamuestra de lasinquietudes
y luchasde que ha sido
testigo.
Por lo menos, es as como yo concibo lapintura".
Cuando se le hace notar la ausencia de colores vivos en su
temtica,
responde
queel cielo y el clima donde viven sus perso
najes
no esprecisamente
el de laalegra.
A este respeelo, agrega
Jcan
Marsenac:"tcito, no es con los colles del da que
pinta
Nemesio Antnez, pero ya son estosios
colores del alba. Y esoque naceaqu,
enalguno
de esosgrabados,
no es solamenteel universo
singular
de un hombre. Este es elmundo, nuestro mundo".
(De
lettre francase).
Antnez han-
desaparc-cei
desupintura
alhombre
individual,
ya sea en esos desfilesdonde flamean
banderas,
donde lafigura
humana se haceimpcisonal, desaparece
elsistema de
personajes,
que dancomposicin,
un como movimiento estructural.
Antnez se re cuando yo lo
embromo,
clie indole que ha hecho escuela entre nos otros, con esaslargas
filas de hombrecitos como alfileres, que desfilan enLugas
hilerascon ra o encanto.
Antnez es ante todo un
arquitecto
y ungiabador.
lleva alempleo
de loselementos,
esa tcnica
depurada
y cuidadosa delarqui
tecto,pulcritud,
y una visinestructural,
sin queesto sea necesariamente conceptogeom
trico de unacomposicin
deproporciones
matemticas. La materia misma, en capasdelgadsimas,
el trazado cuidadoso yarqui
tectural. F.I
empleo
de las tintasplanas
hacereaparecer su tc nica di-
grabador,
donde consigue losmejores
efectos con laaplica
cinde
la tinsin en mayor cantidad en unasuperficie
lisa, o elraspado
de otra delica damente pata otro efecto deseado.No es mi
propsito
analizar la tcnica deAntnez,
me interesa ms su calidad de ar tista y s la subavoaqu,
es solamente paradejar
di- laclo tanta alabanzainsubstancial,
que se lia hecho alrededor de su persona,desde
luego
con mal resultado, pues no sllala pica -smente de un
bailarn,
sino deun valor de nueslia
plstica.
"Severo y encantador", ha llamado a Au-lniz Pierre
Descargues.
Ms bien que severo, yo dira sobrio, de
ele-gante
sobriedad. En supintura
estnsiempre
presentes tica-tos elementos smbolos:pacficas
cucharasy tenedores c|iie levantan la cola como
peje-neyes; ventanas tambin, ventanas desde donde mira el mundo, y alinea
palos
de fs foros, ylargas
teoras de hombrecitos negroscomo alfileres.
Quiere
significar
con esto, lainsignificancia
del hombre en la vida mo derna, entremquinas
msimportantes
quel;
sellalla enmedio de ellas soloydesampa
180 Anai i s di la Universidad de Chile
tendencias que se
disputan
el demonio delmundo,
le ofrecen alhombre,
estos salvadores
interesados,
su panacea desalvacin,
pero con la sabida muletilla del tentador:
"adrame y este mundo que te ofrezco ser
tuyo".
Esta
inquietud
permanente,
cambia la visin del mundo para el hombre
moderno,
como tambin la
cambian,
los diferentesestmulos que solicitan a diario su atencin.
La visin del mundo en
avin,
la visin delmundo infinitamente
pequea
al microscpico,
la decoloracin del mundo por la fotografa,
enblanco y negro; poreso,o apesarde
ello,
hay
ventanasen las telas deAntnez,
ventanas desde donde se
preside
un cielogris,
ventanas quereflejan
otras ventanas. Desde esas ventanas reales o virtuales, Antnez busca un
simbolismo,
como tambin essimbolismo los desfiles de
aquellos personajes
grises,
en una lumbre tambingris,
chic noabsorben ni devuelven. Son fantasmas que
parecen flotar en ese abismo de
pesadilla.
Como tambin tenedores y cucharas que se
repiten
son para NemesioAntnez,
otros tantos smbolos de paz y detranquilidad
tle los
hogares.
Si se lia propuesto o no talesproblemas,
nadiepuede
afirmarlo ninegarlo
frente a sustelas,
de las que emana una resonancia moral quesombrecoge
al espectador.
Valparaso
en azul,gris, rojo,
dondepri
ma un sentido
expresionista,
decorativistatambin,
fuertemente anclado en el ver yhacer del
grabador.
"Lospjaros",
decora cinmural,
oproyecto
sobre unbiombo,
contoda la
gracia
fina de una eslampajaponesa
que
guarda
la gran enseanzaprimcia.
"La sanda", realismomoderno,
en el deslinde del decoralivismo
simplificado
ele-Ta-mayo. "La
parada
militar",
quecorresponde
a la serie de las multitudes
desintegradas,
de las que ya hemos hablado. "La
mesa",
dentro del constructivismoorigen
de susprincipios,
influenciado por el mrito deNorteamrica,
tendencia de la que sueleapartarse en el ltimo
tiempo,
para intentar un realismopopular.
Creo que Antnez dentrode la
plstica,
debe serdefinido msbiencomo un
expresionista
en lamayora
de- susobras;
constiuclivisla,
en su parte mas valiosa; todava demasiado
extranjerizado
en succrebracin,
para intentar un realismo popular
chileno.Serio,
trabajador
ha llamado laatencin,
entre milesde obras enPars,
un cuadro suyoy se ha dicho de
l,
enaquella
ocasin,
quese
puede
atribuir al nacimiento de Antnez"en esas tierras de su
pas
deorigen,
bandatan estrecha quese
prolonga
de norteasur",
etc.
Luego
una alusin alpintor indgena
que
puede
haber en estas tierras que traslada su caballete de un extremo a otro en la
imposibilidad
de captar tantasimgenes
y climas
diferentes,
etc. Laangustia
cerebralque
experimenta
elpintor
para expresartantas sensaciones diversas y
difciles,
pormedio de las cuales trata de aportar
alguna
definicin. Es
empujado
por una curiosamultiplicidad
e interferencia demovimiento,
establece
composiciones
de muchedumbre yresume la emocin
general
por medio deritmos,
derondas,
de entrelazados depeque ospersonajes,
queorganizan
toda una arquitectura
en elespacio.
F.scc muchacho alto y
delgado
como uncomps,
lo mira a uno con lascejas
y hablasuavemente como si no
quisiera
ruidoalgu
no a su alrededor.
Con todo, yo no
puedo
olvidar su ltimaexposicin;
'-1 da que la visitaba coincidicon el temblor ms
grande
que ha sacudidola ciudad en los ltimos
tiempos.
Con elmiedo que le tengo yo a los temblores!
Cuando el remezn
pas,
mesobrepuse
loms que
pude
dicindole a Nemesio queahora
aprovechaba
paradespedirme
digna
mente y sin temblor.
Sercio Montecino
El 66" Saln Oficial
Bajo
el[latrocinio
del Instituto de Exten sin tle Artes Plsticas de nuestra Universidad, se celebr en el Musco de Arte Con
temporneo
de laQuinta
Normal,
el 66-Saln Oficial,correspondiente
alpresente
ao, y que cont con la
participacin
demaliciosos
exponentes.
Las caractersticas de este
Saln,
difierenun tanto a la de aos
anteriores,
por un fenmeno muv
particular.
El hecho de que losparticipantes hayan
sido en su gran mayorajvenes
elementos que se inician porprime
ravez en estaslidesypor laausenciadeotrosque
podramos
llamarconsagrados.
Sin embargo,
la fisonoma del Saln no difiere de otros en cuanto aposicin
esttica. Su nively su calidad a sidocasi el
mismo,
atestigun
dose un
equilibrio conceptual
y una como ausencia tle coloristas en la seccin Pintura.Los