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AnlE~TADAS
CON AUTICULOS Sld'LEMENT.\nros suenE DIVEnsos A1HMALl:.S
NO C:ONocrJ)OS DE 1J1· ... FO'N,
POn. C¡;nEU.
'fr;I(!llr¡dJs al t':lstdIano por P. A. U. (:. I~.
y DEDICADAS
2\
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~n. la lI\eina ntm .
.sra. (®...
m.
<lb.)
DISCURSOS PI\ELIM.tNARES.
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J.llAR<:EI
.. ON A.
uu.tu" ()z A. nEUGNES 'l: c·. , CALLE DE ESCUDELLERS.
cO.'I' L1CENr.JA. Jt:LIO J)f:
OBRAS
COMPLETAS
AU~IENTAI)'\S
CON AWl'lCUJ.OS SGI'T.t:l\tENTARJQS SQnRE nIVEl\SQS f\NJI\1.'\LES
NU CONQCIllOS DE nUf'FUN, POR CUVIER.
Traducidas al castellano por IP. A. n. c. L.
y DEDIC¡\Ht\S
:l.
S. Bl. la Rfina 111m. Sra.
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ID.
<ID.
)
DISCURSOS PRELIMINARES.
TOMO l.
BARCELONA.
JMPB. HE A. DEUCNES y f.1l. , CAl.I4F. I>E ESCllnELLIm~ ••
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mi obra (on el !:'íagralro nom
-bre lle
V. M.
j!!
lmillas
entonas 1n
5
uconofÍmiento quc
cscita"
uirtubcs
cs-relsas
bo
quicr quc latcn .cora,oncs
cs-pañolcs
jqucbará coronaba mi cmprcsa
bd
hito
mas lisonjcnr.
~eñOrtl,
Clclera (i.luilUi.ln1iu tlaLulH) 5l'ntire naturam suam, alía pcrllicítatclIl llsurpal·c. alta prU!pctes \'01a1us, alía vires, alía nare : hOlOinem scil'c nihil sille doctrina, 1I0n fari, 11011 ingrcJí, 1l01J vcscí: hrcvitcrquc non altud natura! sponte, quam f1ere.
PJ.IN. ¡list. Nat., lib. J7[T, pl'Orem.
Quod si quis Illullani gcncris ipsius potcDtiafll et impcriulU in rcrum univcrsitatcllJ instaul'are el am-plificare conctur; ca proculduhio alllbitio (si modo ita vocauda sil) reliquis et saniUl' CS[ cl augllstior. Hominis ;mlclll impcl'iulI'I in res, in solis arLil.ms, et
scicnliis pooitur. Naturre enim Don inl)wratUl' nisi pa-renJu.
nACo A V":I\1JI.At\1. Nov. orc., lió. I, Su.b.fi,,,.
AUN
cuando
la
historia natural
no
sirviese
d
e
ninguna utilidad
en el
l1ilUn-do
,
no por
esto
es
de
creer
qu~se
10
vidase eulel'alllcn!e su estudio
.
Sus
es-pectáculos
son
tan maravillosos, que
seria necesario carecer
de toda
sensi-bilidad para
qu
e
no arrebatasen
nues-tros
sentidos con el
mas irr
esis
tible
airactivo: de
allÍ es
que por
su amor
tan
solamente, vemos
á
muchos
sa-bios
correr
hasta
l
os
últimos límites
del
globo, sacrificar su
fortuna,
y
ar-rost
rar
con desprecio
la muerte bajo
sus
filas
aterradoras
formas,
ora
pro-vocándola entre
las
enfurecidas olas
de
los
mares, ora
trepando por los
ris-cos,
precipicios
y
cataratas
mas
es-pantosas,
sumiéndose ora en
las
entra-ñas
de
la
tierra
pOI'las hOl'l'
e
ndas
bo-cas de
inlermillabJescavernas,
y
no
,
'
aciJando alln en asomal'se con serena
frent
e e
n
los
infernales
cráteres
de los
mas
horrendos volcanes.
pri-VE LOS 1,;0 1 '1'0 lI1\S.
11
mer
móvil d
e
todos
s
us trabajos,
es
tambien
por consiguiente el
primer
f..1ctor
de
sus
produ
c
tos
y
el
in
s
tru-m
en
to prim
e
ro
con
que ha lograd
o
h
a
-ce
r tantas
conquistas
e
n los nu
evos
descubrilllientos d
e
l
as
ciencias
y
e
n
los
secretos
que le
arrancó
á
la
madr
e
naturaleza. Su mi
sma
curiosidad es
consecuerícia
d
e
la
mucha
capacidad
de su c
e
l
e
bro
y
la
prueba
c
i
e
rta
d
('
su
inteli
ge
ncia;
por manera,
que los
idiotas
solament
e
y
los
es
tll
pidos
pue-d
e
n
vegetar sin
ella,
mi
eut
ras que
manifestándose
y
a d
esde
l
a
infan
c
ia
,
c
r
ece co
n l
a edad
h
asta
form
a
r
llllape-tito ardiente
é
ins
ac
iable
que
no
pue
de
estinguirse,
ni
au
11c
u
alldo el
peso
de
los
años
nos hizo
ya
ins
ensi
bl
es
á
t
o
-dos los d
e
rnas. D
e
la misma
suerte
de-muestran ma
s
ÓmellaS curiosidad
to-dos
aquellos
an
i lIl
ales s
u
sce
ptibl
es
de
r
e
cibir
alguna instr'uccion,
t
a
l
es
como
-12
PUÓ' ,(JCüH
a, e
l
elefallte,
los papa
gayos,
urrá
-cas, elc;
si
e
nd
o
lanto mas
suscepti~sde adqllisiciones
int
e
l
ec
tual
es, c
uant
o
lil
as v
iva
sea aquella.
In: 1.0S EDITOIiES.
J3
·
EI
m
ejo
r mod
o
d
e
h;:¡
cer
que pr
os-pe
r
e
1I1Jes
lad
o y
s
e
llaga ri
co
por m
e-dio de
I;:¡
agricultu
I'a
,
del
co
nlel'cio
y
de
la
s ar
t
es, co
nsist
i
ría
e
n fom
e
ntar
e
n
é
l
cO
llstantem
e
nt
e
el amor
d
e
los
conoc
i mientos na tural
es,
d
e es
tas
c
i
e
n-c
ia
s
bi
e
nh
ec
hora
s
d
e
l
género
humano
,
que
l
e e
ns
e
u
a
n
á
aliviar sus
dolencias
,
que
l
e
;:¡compaii;:¡n
e
ll
todas
las
é
poca
s
de
Silv
ida
,
qu
e
l
e
visten,
l
e ca
li
e
n
-lan,
l
e
alimenlan,
'jpr
ovee
ll
final-m
en
l
e
ft
t
odas sus
Il
eces
idad
es
y
pla
ce-r
es.
¡CUanIO
ma
s
prosperaría
nu
estra
ag
ri
c
ullura
si
se es
tudia
se
con
e
l ma
s
esc
ru pulo
so c
u idad
o
]0qu
e co
n
v
i
e
n
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lal
parle,
l
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que
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y\'(~nlosos,lo qu
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s
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as
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as,
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r¡Uf'ex
ig
e
un
s
u
e
l
o aren
i
sco
'jpedregoso
,
y
l
o
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UC 1Ina
Ii
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r
c
ill
osa,
blanda,
fuerte
ó
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L:l
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s
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imi
en
t
o
de los
llIiS/1IOS
y
d
e
lo
s
J4
PHÓLOGOterrenos en que crecen
en
su
es
tado
DE LOS EDiTORES.
1
,
5
Ceras
unto,
en
tl'
e
lo
s
d
espojos
d
e M
ilr
í
-dates;
e
l
gran
Pomp
eyo
regaló á
la
E
urop
a
las
camuesas
y
otros frutales;
los
alba
ricoques
vinieron de Armenia,
de PeJ'sia
los m
e
locoton
es
,
y
d
e
Car-la
go
las
granadas. Los
Sarracenos
es-tendieron
ent
r
e
no
so
t.ro
s
el cultivo
d
e
las palmeras, algarrobos
y
nopales;
d
e
l
z
umaqu
e,
alcaparras,
bel'engenas,
san-días,
melones
y
mil
otras
plantas;
l
os
Por
tu
gueses
nos trajeron los
na
r:lIJ
jos,
c
u
yo
fruto
co
nocemos to
Javía con
el
nombre
de la China;
y
finalm
en
te,
la
pita, e
l pimiento,
las batatas de
Má-l
aga
y
las patat
as,
son fruto de la
con
-quista
d
e
M~jico,así
como
lo son
IG
I'IIOLOGOdc los
¡\rabes;
y
los
fu'boles
del
da
vo
l
/
e es
p
ec
ia
y
de la nu
e
z moscada n
o
se
hu bi
e
l'all
propagado por
Jos Fran
ce-ses
de
algunos
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;í
esta
pal't
e e
n la
s
i
si
as d
e
Fl'an
e
ift
y
de Borbon
, e
n
]a(;uayana
y
otras
part
es; s
in lo
s
pr
ec
io
-sos c
onocimi
e
ntos d
e
la histol'ia natu
-ra
l.
y
si
el
es
tudio
de
lan bella
c
i
e
n
c
i
"
cs
lllvi('s
c
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ntl'e
110S0-Iros
como
seria
d
e.
des
e
a l' para
e
l
bi
e
n
de
la
Esp
afla
,
(
;
110se
habrían podido
aclirnatar
ya
en
lo
s
dif
e
r
e
nt
es
puntos
d
e
n u
es
lro
sllelo
hell igno
y
f
e
raz Jo
s
pre
c
io
sos
árboles
de
l
ec
he
,
ó
e
l
palo
d
e
vaca
ele Hu
!TIbo/tI
1, ~'el
Itá l/a
,
asi
llamado
segulI Jamcs
Srn
itl.
pOI'Jo
s
ríatmales
d
e
D
im
e
l'al'i
,
l
os es
tl'a
O
J'di
-narios
n
epe
n t h
es
ó
agllaca!
e
s d
e A
m
-DE LOS EDJTORES.
17
c
as
que lleva la fruta mas
suave y
de-licada del
universo. los deliciosos
chi-rimoyos
del Perú, los
guayabos
y
pa-payos,
Jos plátanos de
Canarias,
los
ceybos, ébanos, sapotes y guarangos,
la
preciosa vainilla,
el cunasiri, árbol
c
orpulento
y
aromático,
los
anamís,
y
cien
mil
otros
que
seria
interminable
referir? El
año
j829, Sir Fanning,
di-rector
del jardín de
Caracas,
remitió
á
Europa
muchos pies del palo de
vaca
,
los
cuajes se vendieron
á
veinte y
cin-co
luises
cada
uno;
y enlre ellos se
ad-jlldicó
un premio de fomento
á
uno
flue se
presentó muy lozano
al cabo
de
I
iempo
en
una
esposicion
de la Bélgica
.
Los
nepenthes
ó
~~J'bolesde
aguacate
han fmctificado tambien
en el
reino de
Valencia
.
Se
conocian ya en Europa
al-gunos
individuos de
este
maravilloso
vf'gelal,
pero no
se
habian
conseguido
s
e
millas
d
e
él
respecto de
ser
monoic
o
18
PRÓLOGOlos machos; pero últimam
enle el
doc-tor
Graham,
uirector del
.1ardin
botá-nico de
Edimburgo,
ha
conseguid
o
que ll
egasen
á
debida
madurez los
fru-tos de
algunos
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hembras
,
ace
rcándolos
á
un hermoso
pie
macho
de quince p
ies
de elevacion
que
posee
en su
jardin;
y
habi
endo
sembrado
las simientes,
dieron
perfectamente,
echando
ll
ermosos
tall
eci
tos que
por
su fácil multiplicacion pf'Omete
n
enri-quecer
á
la
Europa con
este admirable
producto
de
la naturaleza.
Los ananás
han
prosperado
en
otros tiempos
eu
los
conservatorios
del
Heal Jardin de
Aranju
ez;
los
chirimo
yos
en
Va
lencia;
los
gua
y
abos
y
papayos nacieron
de la
misma
suerte
en
el in
ve
rnú
c
ulo
del
Real Jardin botánico
de
Mad
rid;
y
por
fin, hay motivo para creer
CJl1e pourian
igualm
ente
prosperar todos
los demas.
i
Que manantial
inagol
ab
le ele riqu
precio-OE LOS EDJTOH ES.
I
~SOS
productos vege
tal
es! E
spaña
debe
la
in
lI'odu
ccion
d
e
l
se
n
a
l
célebre
doctor
Sa
l
va
d
o
r, qu
e
Jo
cultivó
por
primera
vez en su jar
din de
San .Juan
d
e Esp
í,
cerca
d
e Barcelona;
y
este cultivo
es
ten-diéndose
mara
v
illosamente despues,
pudo
ahorrarnos
el crecido gasto
que
oos ocasionaba su
importacion del
Oriente,
sin
qu
e
por
esto
fuesen sus
v
irtud
es mas
activas que
la
s
d
e
l nue
s
-tro
. Y
110se diga
qu
e ser
ia pr
ec
iso hac
e
r
in
calcu
l
ab
l
es gas
to
s
para
la
introduc-cion
y
fom
e
nto d
e es
tas
y
otras muchas
pl
an
tas
: mírese á
la
Francia,
y
se
echará
de
ver si
ha quedado bien
recompen-sada sin
duda
de todos
l
os
que
pudo
ha-cer
para
aclimatar
e
l
ca
f
é
en la
Marti-nica é islas inm
e
diatas,
con
el
inm
e
nso
producto qu
e
saca d
e
la
espo
rtacion de
esta semilla
á
l
as
d
e
mas nacion
e
s,
en
que apenas
se
hace uso
ya
del de la
Mo-ka;
y
esto
no
contando
aun con
e
l
es-:W
)'IlÓLOGOtraia, por
cuallto
sus
LISOShall ido
cre-ciendo cada vez
IIIas desde aquel
enton-ces. Los alfónsigos ó
pistachos de
Sici-lia,
el
lentisco de Chío que produce la
almáciga,
los fresnos de Sicilia
y
de
Ca-Jabria que llevan
el
maná,
y cien otros
pudieran muy bien ser inagQtables
fuen-tes de comercio para España,
así
co-mo lo
son
para los paises que los
pro-ducen, mientras que no podrian
me-nos de prosperar igualmente
en el
benigno
suelo
de nuestros paises
tem-plados.
¿De
que manera nos aprovecharémos
de las inmensas riquezas que nos
oh'ece
pródigamente la natul'aleza,
si
desde-llamas
su estudio?
Poseernos
ya el
aJ-godoll y
la seda; poseemos
el azafrau
y
el azúcar;
tenemos otras mil
preciosi-dades, debidas todas
á
las ciencias
na-turales;
y
podemos
aun apropiarnos
las
viculías,
las
cabras
de
Angora,
la
co
DE 1.US E'l'TOHES.
21
los pavos,
y
todavía podemos traer
los
pacos
ó llamas, los
camellos y cien otros
animales
de
110menor utilidad
en su
J'espectivo sér. Al
hombre
le toca
bus-ca
r Jo que la naturaleza le presenta.
No
hay
UllOsolo de
los infinitos
pro-ductos vegetales que carezca
de
propie-dades
utilísimas,
y
de
cuyo
conoci-miento
no
pueda sacar el
hombre toda
suerte
de
ventajas,
ya
sea
dil'ectamente
en
beneficio
suyo
y
de los
séres
que le
prestan sus servicios, ó
ya
indirecta-mente
pant este
nninar los
animales
da-ñinos, precaverse
de lo
que
puede
mo-lesta
d
e,
apartar
lo
perjudicial y
1I0civo,
curar
sus dolencias,
y
mantener
el
equi-librio en que estriban su
prosperidad
y
bienestar, y sus
riquezas.
Los
venenos
mismos tienen su
utilidad muchísimas
veces, además de que
dejan de
serlo
para toda suerte
de
animales. La cicuta,
tan temible para
el
hombre,
forma
un
alimento
delicioso para
las
cabras, que
22
PIlÓLOGObuscan igualmente
con
placer ]a reina
de los prados
(
spil'lea
ulmaria
)
en
es-tremo
aborrecida
de las
vacas;
y
las
flores de
sauco,
medicinales para nu
e
s-tra
especie,
matan
con
todo
á
los
pa-vos,
lo mismo qu
e
sus
bayas
á
los
pollos que las huhiesen
comido.
Los
fatales
estricnos,
los perniciosos
elé-boros,
cicutas y
manddgol'as; los
vi-mIentas solanos,
y el
opio destructor
de la
vida; el
plomo
colicuado!'
y
el
marasmódico mercurio;
el
nocivo
an-timonio,
el
insidioso
cobre, el oro,
tantas
veces
enemigo del
hOl1lhr
e
, el
arsénico
funesto,
y
otras
mil
sustan-cias
á
cual mas
temibl
e
s,
hall
pasado
á
enriquecer
la terapéutica,
prestán-dose
á
porfía para
combatir
toda
suerte
de
enfermedades,
y
servir al
hom-bre de armas poderosas
,
para arrollar
al mal que
se
presentara bajo las mas
D.E .LOS EDITOHES.
23
pueda
ignorar lo preciosas que son
es-tas
úlLimas
sustancias
metálicas,
como
ricos
factores
en
una lIIultitud de
artes?
El acónÍLo se
usa
para envenenar á
los
lobos,
que temen poco
á
los
demas
venenos y
á los
cuales
nada hace
el
mismo
arsénico;
y sin embargo,
los
caballos comen
de
esta
planta sin que
les
incomode.
Los
turones, que
talllos perjuicios
le
ocasionan al
labrador
, se pueden
fácil-mente
esterminar dándoles
á
comer
guisantes
que
se
hubiesen puesto
á
infundir
en
un
cocimiento
de
eléboro
blanco:
el agárico atrae
á
las
comadre-jas y
fuinas
á
los lazos
en que
deben
quedar
presas,
y el
maro
y
la
yerba
gatuna á
los lobos
cervales ó
linces;
y
finalmente, se emponzoña y destruye
á
los
jabalíes,
que devastan
los campos,
por medio de la
pimienta.
A
pesar
de lo despreciables que le
24
PRÓLOGOel
hombre
estudiar su
historia natural
con el
mas
escrupuloso cuidado
.
Su
instinto
y
artimañas,
las mas de las
veces
nocivas
y
perjudiciales, nos
po-nen
en
la necesidad
de buscar
medios
para combatidos, y
i
ojalá que
estuvié-semos en estado
de hacerlo siempre
con ventaja y seguridad!
Desde que un
enemigo se
hace temible,
deja ya
de
ser
despreciado.
i
Destino por
cierto
capri-choso el
del hombre!
Dueño de
todos
los
animales, sujeta
fácilmente
á
los mas
robustos,
y
es
"Íctima de
sus
menores
esclavos; abate
la ferocidad del leon,
domeña al orgulloso elefante,
atraviesa
lél ballena
con arpan agudo,
i
Y
un
gu-sanillo
le
consterna al
propio
tiempo!
Efectivamente,
la pululacion de Jos
insectos
escede sin
duda los límites
de
nuestra imaginacion. La
11l:lSdiminuta
ma
rip
osa
pone
a
lm
enas
Ires
ó
cuatro-cientos
llucvos;
y
la
abeja
hembra
lÍDE LOS )·:UJTuJ'ES.
25
lodos
los afios
.
Segun
Lyonnel,
hay
cie
rt
as
moscas
vivíparas
que pOllen
de-una
sola vez ve
int
e
mil
c
rias;
de
ma-nera que,
suponiendo
que de
eUas
las
diez
mil
sean
hembras
y
produzcan
cada
vez igual
cant
idad,
t.endrémos
p.n
un
verano,
al
cabo
de tres
generacio-nes
solamen
t
e,
una descendencia de
dos mil millares de millolles que
pro-ce
den todas de una
sola.
Pocos dias
baslan
para una reproduccion tan
es-pantosa:
pone una mosca
s
u
s
huevos
e
n un
cadá ver;
á
pocas horas
ya se
co
nvierten
en gusanos si
l
a es
ta
cion
es calu
r
osa,
luego
se
trasforman,
y
h
e
-aquí
una nube de moscas dispuestas
á
hacer lo propio,
y.J
producir \lila mul
-litud de
gusanos
que devorarían
la
na-turaleza entera, si
es
ta no
lu
v
i
ese
me
-dios para destruirlos instant.áneamente.
El
e
j
érc
ito d
e
Cárlos XII,
des pues de la
famosa balalla
d
e
Pullav:l,
a
l
I'
e
li
í
':ll'
sc
26
PHÓWGOuna densa nube de langostas que
cu~bria
enteramente al sol, como si
re-
'
pentinam
e
nte hubie
se
sobrevenido
un
tenebroso
eclipse
.
Millares
d
e
millone
s
de
estos animales
pasaban rozando
el
suelo, bien
cual
las
olas agitadas por
los
vientos;
y
su
vuelo estrepitoso
pre-sentaba cierta semejanza con el
bra-mido d
e
una fmiosa t
empesta
d.
Los
prados mas
hermosos,
la
s
ricas
mie-ses, dulce esperanza
d
e
llabr
aelor,
que-daban
en
pocas
horas trasformados
en dilatados
y
secos arenales:
ni l
as
puertas
de las
casas se
libraban
de su
famélica rabia;
y
los
caballos, que no
podian
dar
un
paso si n pisar inmensa
multilud ele ellas, perecian de hambre
e
n
el camino
por
la
elbsolu ta
f~lltade
forrajes.
Las mitas, aradores
y
piojos se mul...,
tiplican
de
la
misma
s
uert
e
con una
profusion verdaderamente portentosa
y
perso-[JI-: LUS EDlTU[lES.
27
nas,
y
aun reyes mismos
á
pesar de
todo su poder, no pudieron librarse de
estas
viles sabandijas. En la ph
thiria-sis ó ení'ermedad
pedicular, ha
y
tal
de-generacion
de humores linfáticos, que
á beneficio
del inagotable pasto que
es-tos inseces-tos
encuentran
en
el
cuerpo
del
miserable enfermo,
se
propagan
horrorosamente debajo de la piel,
pe-netran
por
el
tejido
celular,
y
estable-cen enormes colonias en las
profundas
úlceras
que aHí í'orman.
Ant[oco el
Ilus-tre,
Herodes 1
y
Felipe
11 hubieron
de ser miserablemente devorados por
los piojos,
no
hallando medio
con
que
defenderse de
ellos,
hasta perecer
eu
los
mas atroces tormentos.
Ningllll
CU:1-drúpedo, ninguna ave,
y
tal vez
nin-gun
insecto
está
libre de
estos
nocivos
parásitos. Tales son las
garrapatas
de
los perros, Jos ricinos
y
piojos de las
a,
'
es,
las mitas del queso
y
de varias
-28
pnÓLOGOdores que minan
cl'ltelmente
las
carnes
y
se
abren largos
corredores
debajo de
la
epidérmis,
y
otra
infinita multitud
de razas que
se
multiplican
en ciertas
enfermedades cutáneas abriendo lUc
e
-ras para deponer millares de huevos
en
el1as.
Imposible
seria
hablar de la
¡nume-rable mu!tüud de parásitos, que no
so-lamente
se
propagan
en
lo
eslerior de
los
animales, sino
que penetran aun
hasta
en
los pulmones de las aves,
co-mo
en
los
gallos viejos,
lo que
se
les
conoce cuando
cloquean;
y
tal
vez
oca-sionan
la morriña
en
los
carneros
yel
muermo en
los
cabal10s
(
'
)
,
así
com
o
(*) Hay \lna r]specie dI' lábano, llamado e5 -tl'ohemorroiJal porq\le se coloca debajo de la
cola de los ganados caballares, y picando su a
-YCllwnte el allo del auimal, le ohliga
á
que seDE LOS EDITOIlES.
29
se a
tribll
ye
la
sarna
á
una
especie de
aradores,
lo mismo que la
propaga-c
ion
de otras enfermedades contagiosas;
s
i
endo c
ierto
y efectivo
que
abriendo
Jos granitos
d
e
la
sarna se encuentra
en
ellos
una
especie
de
aradorcito que
liene ocho patas
y
una trompa,
sola-'
mente visible
por medio de una buena
lente. Esle animal, colocado en
la
mano
de ulla p
e
rsona
sana, abre
al rnom
e
nlo
UIl
agujero para esconderse
y
ha
ce
r
sus
puestas si
es
hemhra, no lardalldo
e
ll
ocasionar escozor
y
producir granitos
que se van
multiplicando ha
s
ta fili
e
se
es
ti
e
nd
e
la
sarna
por todo
el
c
u
e
rpo
.
En
las roñas del
gallado ovejuno exisle
tle toda suerte de reses mayores y ganado ove -juno: lo mismo verifican otros insectos en la
garganl.a de varios animales; y todos ellos oca
-sionan enfermedades incómodas siemprc, 1Il1l -chas veces peligrosas, y ~lgllnas mortales, si 110
se tiene mllcho cuidado CII librarles dc hui'sre
;w
PHÓLOGOotra
suerte de arador,
como si
ca
da una
de las diver
sa
s e
s
pecies de
es
tos
parási-tos
ocasionase
un
género particular
de
·
enfermedad:
¿
y
acaso no se ve
todos los
dias
en
los mu
c
hachos,
q
\l
e es
tas
sa
-bandijas les llenan la
cabeza de
úlce-ras
y
diferentes
especi~sde tiña,
pu-lul
an
do
á
millones d
e
bajo de las
cos-tras amarillentas y
medio
d
eseca
das d
e
las
mismas
?
De
ahí
es
que
varios
natur
a
l
istas
piensan que
el
pus de las
viruelas y
d
e
toda
enfermedad
trasmisible por
con-tacto, contiene insectos muy pequ
eños
ó bien
sus
hu
ev
os, que d
esa
rrollán-dose propagan
e
l
contagio.
E
l
sabio
Kirche!"
p
e
nsaba
10
pr
opio
d
e
la
peste,
azo
te
e
l
mas
t
e
rrib
le
del
gé
n
e
r
o
h\lma-no;
y
e
n
el
pian
,
ó bubas de
l
os
n
e-gros,
y en
la l
epra y
elefant
ías
is
de
lo
s
orientales, se observan
igu
a
lm
e
nte
in~s
ec
tas qu
e
atizan
e
l fue
go
devorador
y
DE LOS EVlTO/lES.
31
de e!lfel'llIedades, á
los cuales hace
pe-rece
,·
el
mercurio. Segun Hauptrnann
nos vino la sífilis
d
el Nuevo
Mundo pO
I'
medio
d
e c
iertas
sabandijas;
Ama
to
Lusitano
pret
e
nde haber descubi
e
rto
otras en
las
viruelas;
L
a
ngio
en
e
l
sa-rampion;
Porcello
en
los h
é
rpes;
y
el
inmortal Lineo
no
estaba lejos d
e
atri-buir
á
in
sec
to
s
de
sco
nocido
s
toda clase
de
enfermedades
exa
nt
e
máti
c
as.
De
tal
modo,
pues, existen
motivos
funda-do
s
para
sospecha!'
que toda suerte d
e
con tagios,
e
pidemias
y
epizo6tias no
son
otra cosa
mas sino
el
funesto
re-s
ultado d
e
la pl"Opagacion de estas
ra-zas
malhechoras;
siendo
por lo mismo
t
an
to mas difícil d
e
pod
e
r atajar
sus
d
e
yastadores progresos, cuanto meno
s
conocida
nos sea su naturaleza.
Las pulgas, enemigas
especialmente
de las muger
es
, en quienes hallan mas
:Jt
PHÓWGOraramellte
pouen IIIas de doce huevos;
y
es
to I1navezalaño, que
es
el
término
COffiun
de
su vida,
no dejan
sin
em-bargo de multiplicarse d
e
U!)modo
es-traol'dinario, hasta llegar
á ser
una
pla-ga
de las mas incómodas. Sus larvas
son
sumamente
diminutas y
difíciles de
en-contrarse, aunque
se observan no
obs-tante
y
con especialidad en
las
cabe-zas de los pichones tiernos;
y
su
nú-mero
suple siempre
por su fecundidad,
sino se
mudan
con cuidado
los lienzos
y
estofas en
donde deponen los huevos.
Sil historia nos ha
enseñado con
lo-do, que las
plantas
dotadas d
e
olores
fuertes,
como el
poleo
y
la
ajedrea, lo
mismo que las
acres, como
la
persica-ria
acuática,
les
son contrarias
y
las
ahuyentan, mientras qu
e
á
imitacion
de
los pueblos del
Norte,
nos podemos
valer
de
sus
mismas inclinaciones
para
destruirlas. A
ninguno
entre
lodo
s
Jo
s
IJE LOS EDITOlIES. ~~3
c
huparl
e
1:1
sangre
que
á
la liebr
e:
basla
preselllarles sus
pieles para que al
mo-mento salleu
y
acudau
á
ellas cuanlas
pulgas se encuentran en otras
partes,
de manera
que quitándose luego
des-pues se
pueden limpiar de
estas
saban-dijas con
la mayor facilidad.
i
Ojalá que jamás nos vengan de la
Améf'ica
las fatales niguas, así
como
nos
han
venido cien oLnlS
pestes!
Esta
es
p
ec
i
e
de
pulga, mucho mas illcómoda
y
no
c
i
va
que las ordinarias, penetra
espec
ialmente
en
Jo interior de los
de-dos d
e
los pies de
aquellos
que andan
descalzos, se agarra
por medio de un
c
hupador dos
veces
mas largo que
su
c
uerpo
fy
depone
allí
sus huevos,
cu-y
as cresas socavan
las
carnes en
rede-dar,
y
ocasiona
n dolores insoportables.
La
falta de cuidado
y
de limpieza
con-duce
á
las
veces
los infelices negros
á
lal estado, que es
preciso
cortarles
lo
s
dedos
y
au
n los
pies para curarles,
r
.
PIl.ÓLOGO
~ultalldo
COll frecuencia los mas
lerri-bles
accidentes
y
aun la muert
e
.
¿
y
las
chinches
a
s
querosas, tall
afi-cionadas
á
nu
es
tra
sangre
10
mismo
que
á
la de las
aves,
y
en especial
d
e
la
golondrina
que
atacan en su mismo
ni-do?
Sin
duda le debemos semejante
re-galo á
esta
ave viajera, que nos habrá.
podido hacer trasportando sus hue
vos
d
e
los paises cálidos de donde
es
origi-naria. A lo menos hasta mediados del
si-glo
XVII no se conoció en Inglaterraesle
pernicioso bicho,
cIue
con instinto
ad-mirable, no pudiendo subir tal vez
ell
las camas, trepa por los techos
y
se
deja caer desde allí
en
la cara del que
está
du rmiendo. Los olores fuertes,
co-rno de la esencia de trementina, de
pe-tróleo, de los aceites empirreumáticos,
del humo del tabaco
y
de las planta
s
fétidas, las hacen huir, aunque
inco-modándonos
á
nosotros mismos; por
D.E LOS EUITORES. ~5
muebles con
disoluciones de
sublima-do cOl'rosivo y
de arsénico, ó bien
COIlácidos minerales diluidos, en c
uyo caso
103
huevos perecen
sin falta. AsÍIn
ismo
se ha observado que las hormigas
rojas
las
embisten
donde quiera,
y las
dan
ca
za: de la misma suerte,
nna especie
de chin
ch
e camp
esina se cubre de
pol-vo
y de
lodo como
para disfrazarse,
y
viene ca
l/audito
á
a
l
acar
y
matar
la
c
hinche doméslica
s
u
enem
igo
mortal.
Si
la deS1:rnccion que produce una
oruga en el
mundo parece
á
prim
era
vista cosa
despreciable, el número
infi-nito de estas r
epart
ido
p
o
r
la superficie
de los con Lin
en l
es
, pu
ede
causar
pO
I
' su
masa
daños
in
calculables
:
el
sabio
Li-neo valu
ó en
muchos rnillones los
es-tragos
que una
soja especie de oruga
de
las
gram ín
eas
(plta
l
e
na calamitosa
)
ocasiona
'
e
n
los
tri
gos y en los
prados
36
l'I\ÚLOCOel
mismo reino mas d
e c
i
e
ll mil
c
uba
s
de
cebada, segun
e
l mism
o
sabio;
y
no
se
pued
e es
p
e
ral' que
se
r
e
m
e
di
e es
t
e
mal d
e
tanta
considel'acioll
s
in qu
e
an
-l
es
se conozca
p
e
rf
ec
tam
e
nt
e
la
histo-ria natural de
es
to
s
asolador
e
s in
sec-tos. Las
avellanas, guisantes y
lo m
e
jor
de nuestros frutos
y
legumbr
es,
son
pasto de
gusanillos,
larvas, de
c
ol
eo
p
-teros, la n p
e
qu
e
ños
C01l10d
e
sl.rllct
o
r
es
,
qu
e
ti
e
n
e
n un pi
c
o largo: ullas d
es
ll'll
-ye
n las tiernas
yemas de
las
ce
pas,
olras
talan los olivar
es,
y
todas
ca
usan p
er-juicios d
e
no po
c
a
consideracion;
d
e
tal modo, qu
e e
n
el
norl
e
d
e
América
se ha tenido qu
e
abandonar
por
e
llas
e
l
c
ultivo d
e
los
guisantes.
El mas dañino
e
lllr
e
tl
oso
tros
es
el
gOl'gojo: el
del trigo,
ósea ellllordihuí
,
se esconde
e
n
el gl'ano
d
e
tal mall
e
r
a
que par
ece
invisihl
c,
y
dCVOl"iI
Ú Silsa-bor toda la
'
harina, d
e
jando
so
lam
e
nt
e
DE l"US ED!TOHES.
37
es
tos
noci vos coJeopteros
de
color
par-do
basta
para
formal' una
c
olonia d
e
mas de seis
mil
en cuatro
ó cinco
me-ses;
por cuyo
motivo, los millones
que
hierven en
los
graneros ejercen
e
n
e
llos los mas
espantosos destrozos.
Ape-nas
se
le~puede destruir de otro modo,
l
o
mismo
que
á
l
as
polillas, que
aven-tando el
trigo
con
frecu
e
ncia
,
y
espo-niéndolo
d
e
ntro de hol'l\os
:1
una
tem-p
e
ratura d
e
40
ó
50°,
e
n
c
uyo
caso
pe-rece
n irremisiblem
e
nt
e
los ins
ec
tos
con
sus
larvas
y
huevo
s,
así
co
n10 lo
prac-ti
caro
n Tillet
y
Duh
a
mel.
Mas, semejante operacion
/10pu
ede
se
r practicabl
e con
r
especto
¡'¡la
illfi-nita
much
e
dumbr
e
de orugas de
t
odas
especies
<-{ue destruy
e
n
los jardines,
l
as
huertas,
los
campos y aun
los
b
os
que
s.
Unos
minan las
raices,
o
tro
s
devoran
38
PRÓWGOhojas de la
s
plantas,
y su
larva roe las
raices de los árboles dUl'allte tres
ÓCU<l-tro
años;
y
las
crisomelas,
á
p
esa
!'
de
su
h
ermos
ul'a, talan Jos jardines,
.
J
o
mismo que las altisas de larga
s
piernas
,
que saltan como pulgas.
Nadie
hay
que
no conozca
mil
espec
i
es
de pulgones,
y
que
no sepa
lo
s ¡numerables daños
que
h
ace
n; pero solamente
es
tudiando
el
i
nsti
nLo
y
las
cost
umhr
es
de
los
insec-lOS
se podril combatirlos
venLajosamen-te con sus mismas armas,
aprovech:tn-donos
d
e
sus antipatías )
'
de su
dife-rente modo
de
v
i
v
ir.
Las libélulas
Óse-ñoritas, lejos de
ser
in
sec
tos
inocentes,
delicados
y
apacib
l
es, corno
su nombre
podria
indll
cirnos
:'Ícreer, son crueles
arpías
que
eOIlrabia famélica persiguen
á
los dernas insectos. Las hemerobas,
neurópteros
seme
jant
es
á las
señor
it
as,
ponen grupos d
e
hu
evos
de tal manera
colocados
sobre las hoja
s
por medio de
pilre-VE 1.05 .I::OITOHJ::S.
39
ce
n p
e
qu
eñ
ita
s
plantas: d
enl
ro d
e
poco
salen
d
e
es
tos hu
evos
unas
larvas
carni-ce
ra
s, y
atacando con
furor
toda suerte
de pulgones,
los d
es
tru
ye
n
en
poco
tiempo
y
aniquilan. Varias coccinelas,
inseel
i
tos puntuados de colores
h
e
rm
o
-sos,
se alimentan
d
e
la
misma suerte de
l
os
pulgones
verdes
ó grises que
eo-cuen
t¡'an
en
tod
a
clase
d
e yemas
y
fl
o
-res: y
un
gran
n
Ú
llI
ero
de
escaraba
jos
carn
i
ce
r
os
n
os
prestan
l
os
mayores
ser-vicios
este
n
n
inand
o
tanto
in
secto
des-tructor d
e
nuestras
plantas.
He
a
quí
la
util
i
d
ad
y
los
frutos
d
e
l
estudio
d
e
l
a
hi
sto
ri
a
n
a
lm
a
l
,
aun
en
a
quellas p
a
rt
es
en qu
e
menos parece
prometer; por cuanto
si
mantenemos
mue-1'1lÚLOCO
bies,
tela
s, esto
fas
y
otros varios
obje-tos
d
e
lujo
y
de
valor, solamente para
deshac
er
nos de
animalejos
mas
dañi-nos
todavía
que
é
l,
¿por que razan no
se
debiera n m ultipl ical' igualmente las
razas de insectos
carnívoros en
nues
-tros jardines
y
huertas,
y
aun
en
lo
s
campos,
á
fin de que hiciesen
guerra.
á
tantas
otras
que
en
razon
de su
IllllnerO
y
pequeñez
es sumamente difícil, ó por
m
e
jor decir imposibl
e,
perseguirlos
y
aíliquilarlos
pOI'
otl'OS
medios?
Los
la
-))J'adores,
como
dic
e sa
biamente
Virey,
deberían pues
buscar' cuidadosamente
las
coccinelas,
Jos
ditiscos,
las
cicinde-las,
señol'i
tas, hemerohas,
y
tan tos
y
tant Ísimos
escarabajos, enemigos
im-placables d
e
los
gusanillos, ol'ugas,
pul-gones
y
otros
insectos, mi
en
tras
que
de níngun modo hacelJ por
sí
mismo
s
e
l menor mal
á
los
vegetales. Así
la
DE LOS .E.D11'OHES.
41
antipat
ías
de
los
animales,
l
o
propio
que
su
amistad; no
d
e
otra suerte que
se
nos
enseña en el
trato
social
á
q
lle~dar
s
iempr
e
bien librados con
la
s
gen-tes,
valiéndonos
de sus
pasion
es
f~1 vo-ritas.
¿
y
como
se
podrian destruir
la
s
po-lillas
y
tantos insectos roedores,
impi-diendo
la
dcplorahle
ruin
a
de libros,
cuadros,
instI'urueulos, ohras
il1dus-ú'iosas, toda
sue
rt
e
de
objetos
precio-sos
y
necesarios para la
vi
da
y
la
c
i
vili-zacion de Iluestra
especie
,
si se
descl1i-da
el estudio
de su
hi
stor
ia
natural?
Entre otras
muchas
espec
i
es
de
coleop-teros roedores
l.a
y
ulla
llamada
lime-:r:yLon,
la
cual ocasiolla los mas
ilTepa-rabIes daños
eu
los
edi
fi
cios, en
J
os
almacenes de maderas, en
Jos
bU'ques
y
en
los arsenales.
U
na
so
la
hembra
que depone algunos
centena
r
es
de
hu
e-vos
en las
g
ri
et:1s
Óh
endidlH'as
de
tilla42
PHÓLUGUpor
sí sola
para
echar
á
perder de todo
punto
es
l
as piezas. Sus
larvas
abreu
agujeros enormp,s y prolongados
co
r-r
edores
en todas direcciones,
á
puro
ro
e
r-
la madera,
(jue
vuelven
po,·
el
año en
polvo
finisimo; y sin
que
esle-rionnente
se pueda
sospec
har
e
l mal
,
gastan
y
consumen
lo interior,
de-jando
una
capa
Illuy
delgada
de
ma-dera
sin agujerear, por cuanto
temen
la
luz,
así bien
COlllOtodos
los
s
é
res
malhechores, que buscan el silencio
~la
oscuridad para perpetrar
impun
e-mente sus crímenes.
Mas
si
Jos
insectos nos ocasioua n
tantos
y
tan considerables perjuicios,
cuyo
la
st
imoso
curso podernos alajar
con ventaja solamente
pOI'm
edio
de
los
conocim
i
entos
naturales, por
me-dio
del
estudio profundo de su hisloria
,
d
e
sus costumbres
y
por consiguiellt
e
del modo de atacarlos; no menores
SOll01'-: UJS EJ)J1'OHES.
43
la economía
~lllimal,),a desarrollándose
en todas nuestras cavidades, ó
ya
em-ponzoüaudo
por decirlo así las
sustan-cias alimentisustan-cias de primera necesidad.
El
trigo
aniehlado,
carcomido
y
ap
oli-llado,
y el
centello
¡·aquít
ico
ú
de
cuer-lIezuelo,
cuando se
emplean como
ali-mentos
producen
temblores
horribles,
convu
lsiones espa
ntosas,
y
síntornas
no
lan hOI'l'omsos por Jo que
son
en sí
mis-mos, cuanto porque
están
acompaña-dos
á
lIlas de cierta
especie
de gangrena
seca que
cons
ume los
miembros, y
Jos
hace
caerse
á
pedazos,
de ta
1 suerte,
I[ue
los
infelices en
fe
nnos
pueden
esta
r
muy contentos si salen
á
buen J ibral'
con
algunos
dedos,
un
brazo
ó
una
pierna
de menos,
en
razon
de
que
se propaga
con
increibl
e
rapidez,
y esfacela
todas
las
articulacion
es
de la
s
estremidades.
¿Quien
creyera que esta
horrible
jlantano-PIlÓLOCO