Lenguaje y espacio social en la infancia temprana: reflexiones a partir del trabajo Casa del Encuentro

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LENGUAJE Y ESPACIO SOCIAL EN LA INFANCIA TEMPRANA:

REFLEXIONES A PARTIR DEL TRABAJO CASA DEL ENCUENTRO

Diego Blanco Díaz – Casa del Encuentro Claudia Curimil Hernández – Casa del Encuentro Houcine Haddjeri Placencia – Casa del Encuentro Claudia Hermosilla Ruiz – Casa del Encuentro

Natalia Tobar Concha – Casa del Encuentro

Diego Blanco Díaz Psicoanalista Director Clínico Casa del Encuentro. Magíster en Teoría y Clínica Psicoanalítica Universidad Diego Portales. Miembro Grupo Psicoanalítico Plus.

Claudia Curimil Hernández Psicóloga Clínica. Miembro del Equipo de Acogida de Casa del Encuentro. Diplomada en Clínica Psicoanalítica con niños y adolescentes Universidad de Chile.

Houcine Haddjeri Placencia

Psicólogo Clínico Universidad Alberto Hurtado. Miembro del Equipo de Acogida de Casa del Encuentro.

Claudia Hermosilla Ruiz Psicóloga Clínica Universidad Alberto Hurtado. Pasante de Casa del Encuentro.

Natalia Tobar Concha Psicóloga Clínica Universidad Alberto Hurtado, Pasante de Casa del Encuentro.

Correspondencia

Diego Blanco Díaz

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Resumen

Este artículo presenta parte del trabajo realizado en Casa del Encuentro, un dispositivo para niños entre 0 y 6 años junto a sus cuidadores, que busca –a través de una socialización temprana- acompañar y dar acogida a los tiempos de la crianza, ahí donde surgen las primeras inquietudes sobre aspectos del desarrollo de los niños, y donde el lenguaje se puede volver un tema que preocupa. La experiencia de ofrecer un espacio de encuentro con otros, permite abordar el lenguaje como experiencia social, e interrogar la importancia de los espacios sociales en las posibilidades de lenguaje y emergencia de palabras.

Palabras claves: infancia; espacios sociales; lenguaje; separación

Resumo

Este artigo apresenta parte do trabalho realizado na Casa del Encuentro (Casa do Encontro), um dispositivo para crianças entre 0 e 6 anos junto a seus cuidadores, que procuram – por meio de uma socialização inicial – acompanhar e acolher os momentos iniciais da parentalidade, em que surgem as primeiras preocupações sobre aspectos do desenvolvimento infantil, e a linguagem pode se tornar um tópico de preocupação. A experiência de oferecer um espaço de encontro com outros, permite abordar a linguagem como uma experiência social e questionar a importância dos espaços sociais nas possibilidades da linguagem e a irrupção das palavras.

Palavras-chave: infância; espaços sociais; linguagem; separação

Abstract

This article presents part of the work carried out in Casa del Encuentro, a device for childrens between 0 to 6 years old along with their cargivers, wich seeks -through an early socialization- to accompany and host the times of parenting, there where the first concerns about aspects of children's development arise, and where language can become a concern. The experience of offering a meeting space with others allows us to approach language as a social experience, and to question the importance of social spaces in the possibilities of language and the emergence of words.

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Casa del Encuentro, Proyecto de la Fundación Santa Ana, es un lugar que inspirado en la Maison Verte (Casa Verde) fundado por la psicoanalista Françoise Dolto, se ofrece como un espacio para que niños y niñas entre 0 y 6 años puedan asistir junto a su madre, padre, abuelo/a o quien realice los cuidados del niño. Como un espacio de conversación, juego e intercambio, de socialización temprana donde los niños puedan hallar amigos y sus padres puedan encontrar compañía en los primeros tiempos de la crianza. También es un espacio de encuentro para padres y madres a veces solos en estos tiempos y con preguntas cotidianas que no encuentran con quien ser dialogadas. Se trata de un espacio abierto a lo cotidiano, que no cuenta con talleres ni programas y donde, sin pedir hora previa, quienes desean ir lo pueden hacer, y permanecer el tiempo que quieran.

La disposición del espacio permite que emerjan conversaciones con los cuidadores, en donde se dan a conocer las historias de sus hijos, sus formas de ser y también las primeras inquietudes sobre posibles “trastornos” o “dificultades” del desarrollo. Una de las principales temáticas ha sido el proceso de adquisición del lenguaje, el cual es vivido con gran dificultad, sobre todo en el momento en que niños y niñas comienzan a experimentar sus primeras relaciones sociales. En efecto, niños y niñas son rápidamente diagnosticados y categorizados, situación que va restando legitimidad subjetiva a estos primeros procesos.

Los trastornos del lenguaje en el DSM-V (2014) se encuentran dentro de un primer bloque dedicado a los trastornos del neurodesarrollo. Se caracterizan por un déficit que produce deficiencias del funcionamiento personal, social, académico y ocupacional.

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esta manera, El DSM-V (2014) acentúa el origen neurobiológico de los trastornos del lenguaje, en donde si bien se reconocen los factores socioemocionales, nos parece necesario detenernos en la función del espacio social, en las posibilidades de comunicación y el lugar del lenguaje.

La Casa del Encuentro busca ofrecer un lugar de transición para preparar los procesos de separación temprana entre los niños y sus cuidadores que, si bien son necesarios y esenciales para su desarrollo, pueden significar angustias o ansiedades muchas veces difíciles de entender y sobrellevar, traduciéndose en posteriores dificultades en la socialización.

En muchas ocasiones, y a partir de la experiencia de Casa del Encuentro, este se ha vuelto como el primer lugar de socialización para niños y niñas, en donde se van inscribiendo ciertos aspectos de la separación temprana y los niños van experimentando sus primeros encuentros y desencuentros, donde es a partir de lo cotidiano, que se comienzan a desplegar la circulación de las primeras palabras. En este sentido, la Casa del Encuentro es un dispositivo que trabaja con el lenguaje como una forma de experiencia social, fuente de los primeros vínculos y sostén del lazo social.

Lenguaje y Espacio Social

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misma de lenguaje, en donde poblaciones erradicadas terminaron en palabras erradicadas: “… uno de los efectos sobre el relato de la memoria de Santiago fue la desaparición en el lenguaje común de los nombres históricos de las poblaciones… la desaparición de la noción misma de pobladores y su reemplazo por disimulados coordenadas geográficas: vecinos del paradero X, de tal Avenida…” (142)

El lenguaje articulado a lo social, nos permite abordar la pregunta sobre cómo los espacios sociales, los barrios con sus historias, afectan el lenguaje. O ¿Qué condiciones de posibilidad son las que sujetan y permiten que la palabra pueda ser expresada? Un supuesto base es que para que la palabra pueda ser dicha, debe haber alguien que la escuche. Todo lenguaje supone e implica a otro (Blanco, 2016). Se trata, entonces, de pensar su emergencia no en relación con asuntos del neurodesarrollo, sino más bien con lo que propone la condición misma de la palabra: señalar la pérdida, inscribir la ausencia y separar uno de otro. Este movimiento de separación instaura un espacio para desplazarse, para recorrer. La palabra inscribe y se inscribe en un espacio social

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la posibilidad de pasar al otro en un encuentro que está marcado por la separación y distancia con la madre o el padre bajo un fondo de ausencia. Ya Freud (1920) lo señalaba con el célebre análisis del juego del fort-da de su nieto, donde el Fort (se fue) y el “Da” (acá está) que realizaba el niño mediante un carretel cada vez que su madre se iba, sucede en una estructura espacial que inscribe el aquí y el allá, un cerca y un lejos, a la vez que inscribe también el acceso al lenguaje con la dimensión de pérdida que este implica. Al respecto del juego del fort-da, Michel de Certeau (1990) señala: “La manipulación jubilosa que permite “hacer partir” el objeto materno y hacerse desaparecer (en la medida en que es idéntico a este objeto), estar ahí (porque) sin el otro pero en una relación necesaria con el desaparecido, constituye una “estructura espacial original” (p. 122).

En este sentido, la emergencia del lenguaje implicaría ese movimiento de separación, ese andar/enunciar habilitante de intercambios y recorridos.

Trabajo en Casa del Encuentro: un espacio para decir, recorrer, y ser escuchados

Uno de los elementos del encuadre del dispositivo, es la pizarra de tiza ubicada en la entrada. Este es un lugar de registro donde anotamos el nombre de los niños, su edad, los nombres de sus cuidadores y el vínculo que ellos tienen con el pequeño. Este recurso, más que cumplir la función estéril de adquirir un dato, es una primera inscripción y reconocimiento de un lugar propio: el lugar en la filiación, separación entre generaciones. “Aquí está tu nombre, y aquí el de tu abuela que hoy te acompaña”.

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de que muchas veces Casa del Encuentro es el primer espacio social para ellos, lo que provoca un importante trabajo, pues, el encuentro con otros, convoca a niños y niñas, a buscar modos para acercarse. En la medida en que pueden distanciarse de sus cuidadores y se encuentran con otros niños, descubren que los gestos y sonidos no son suficientes - como lo eran en la escena familiar - y que las palabras que nombran sus deseos son clave para entrar en intercambio con otros.

Hemos visto lo necesario de dar un lugar a cuidadores para conversar, y desde dónde poder mirar, hablar de/a su hijo. Trabajar la separación estando acompañado de quien depende su seguridad e identidad, permite sostener ese despegue del lugar/cuerpo de la madre, esos primeros ¡No!, o aquella palabra -bien pronunciada o no- que el niño trae para marcar su separación, sobreviviendo ambas partes a este trecho, de modo que significarse los unos a los otros permita la existencia mutua sin depender de la presencia corporal.

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libertad de circulación se requiere la existencia de un espacio y una circulación en el sentido concreto del término, poder caminar. Tener la libertad de caminar es tener a veces, también, la libertad de quedarse en el lugar. Porque la circulación no se hace simplemente con los pies, puede estar también dentro de la cabeza: una circulación, la libertad de estar tranquilo” (pp. 55-56).

Proponerle a los niños que algo les ha interesado en esa circulación, algo que se ha quedado mirando, o algo que ha tomado con sus manos, permite marcar que hay, ahí, un andar/enunciación, deseo de desplazamiento que ha sido escuchado por alguien, ya sea parte del equipo u otro niño o cuidador . ¿Qué acogida posible hay aquí cuando se trata de un espacio abierto a lo espontáneo? Al respecto Christine Roy (en Dolto, 2009) señala que “Si consideramos el lugar de acogida como espacio de posibilidad del encuentro, la acogida es lo que permitirá que una presencia suprimida se abra gradualmente, a su ritmo, hacia la producción de formas y de intercambios de palabras, referidos a un dispositivo, a un contexto cuya calidad de presencia debe ser un incentivo” (p. 104).

Reiteradas veces en la experiencia de Casa del Encuentro, cuidadores dicen de los pocos lugares para poder ir con sus hijos de manera tranquila, o aluden a la soledad y el encierro con el que se encuentran cotidianamente. Se trata de un encierro que se vuelve privado, en tanto no sólo se deja de salir del hogar, sino que también las palabras se ven privadas de ser puestas en relación con otros, de conversarse con otros.

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Casita”? Hemos pensado que se trata, entre otras cosas, de los modos de estar con otro, así como también, modos de entrar y salir (separarse) de un espacio. Esto último es un agravante una vez que los que asisten, les cuesta ocupar otros espacios sociales en tanto sus hijos ya cumplieron los siete años y por encuadre deben dejar de ir a Casa del Encuentro. En este sentido, el equipo, ha ido quedando ubicado muchas veces en un lugar de autoridad una vez que el encuadre respecto a la edad se hace presente. El trabajo entonces ha sido ir acogiendo desde un trabajo de escucha, lo que significa este lugar de autoridad para quienes asisten, posibilitando que, en el encuentro, se dé la posibilidad del decir, transformando esta repetición en apertura hacia una pregunta por el sujeto. En este sentido la separación no se impone, se vuelve una posibilidad para poner palabras ahí donde antes estaba la sola presencia en cuerpo del otro.

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En este sentido, ¿qué lugar puede tener la ciudad o el mismo barrio, o lo que allí puede o no ser hablado?

Discusión Final

La experiencia nos ha mostrado en Casa del Encuentro que las dificultades del lenguaje en niños y niñas, son expresión también de asuntos sociales, políticos e históricos. Son dificultades de una historia que cuesta ser dicha, de palabras que temen ser enunciadas. No son asunto exclusivo de una profesión “psi”. Hablar con otros se ha vuelto, muchas veces, fuente de angustia más que alivio de comprensión, en tanto el momento de hablar inscribe de algún modo, la separación. El trabajo en Casa del Encuentro ha sido ir a buscar las palabras que se han dejado de decir en ese tiempo de angustia, tanto para los padres como para los niños. En este sentido, hemos pensado que las dificultades del lenguaje, son también dificultades de separación, y una vez que esto se puede abordar, se ha podido pensar y escuchar los temores de ocupar los barrios de una ciudad.

Referencias

American Psychiatric Association., Kupfer, D. J., Regier, D. A., Arango López, C.,

Ayuso-Mateos, J. L., Vieta Pascual, E., & Bagney Lifante, A. (2014). DSM-5: Manual

diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (5a ed.). Madrid [etc.]: Editorial

Médica Panamericana.

Benveniste, E. (1970) Problemas de lingüística general II. Mexico: Siglo XXI Editores. 2011

Blanco, D. (2016), La infancia y sus encuentros. Escritos a partir de la experiencia de Casa del Encuentro. Santiago: Pólvora.

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Dolto, F. (2009) Une psychanalyste dans la cité. L’aventure de la Maison Verte. Paris: Gallimard.

Freud, S. (1991), Obras Completas Tomo XII. Recordar, repetir y reelaborar. Buenos Aires: Amorrortu.

Freud, S. (1991), Obras Completas Tomo XVIII. Más allá del principio del placer. Buenos Aires: Amorrortu.

Laplanche, J. (2007), Diccionario de Psicoanálisis. Buenos Aires: Paidós.

Santa Cruz, G. (2013) Lo que vibra por las superficies. Santiago de Chile: Sangría

Oury, J. (1998), Libertad de circulación y espacio del decir. En Vida Cotidiana. Santiago: CORDES

Recepción: 6 de noviembre 2018

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Referencias

  1. DSM-V