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Accesibilidad a la Vivienda Social

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Academic year: 2020

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editorial

Orlando Sepúlveda Mellado

Director ® Revista del Instituto de la Vivienda

La temática programada para el presente número se basa en la perspectiva de que la situación latinoame-ricana en la última década, generada por reformas estructurales inspiradas en principios económicos con propósitos de abrir las economías a la competen-cia externa ha desajustado los sistemas vigentes y ha estado asociada a substanciales cambios en el ámbito habitacional, traducidos en un conjunto de políticas orientadas a la liberalización y desregulación del mercado; como por ejemplo:

— supresión de instrumentos normativos que tendían a sostener un desarrollo equilibrado y equitativo,

— permisividad al desarrollo de sectores urbanos donde el valor del suelo ya era elevado,

— enajenación de reservas de terrenos estatales, etc. Además, estos cambios están conduciendo a una pérdida progresiva del rol integrador de las ciudades y a que las acciones habitacionales, tanto públicas como privadas, tiendan a generar segregación y exclusión social, con la consecuente pérdida del capital social de sus habitantes.

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4 EDITORIAL / ORLANDO SEPÚLVEDA

Luego incluimos el artículo de la arquitecta colombia-na María Clara Echeverría Ramírez, Titulado “Ascensos y descensos en la vivienda: mirada desde Medellín”, en el que indaga en el fenómeno a que se refiere el titulo sobre de la vivienda de interés social en Colombia, contextualizada en las políticas urbanas nacionales e internacionales y en los procesos particulares de Medellín asociados a su crisis en los 90: radicalización política, narcotráfico y emergencia de grupos armados, así como a su enorme movilización ciudadana y participación social y concluye con una mirada a lo actual, introduciendo una síntesis valorativa sobre concepciones y sofismas que fundan las visiones del problema.

Además, tenemos el artículo de la arquitecta argenti-na Mariaargenti-na Gatani, titulado “Gestión tecnológica y vivienda social. Punto y seguido”, en el que argumenta que la gestión sociohabitacional ha sido tradicional-mente entendida como la gestión del Estado en materia social y habitacional; sin embargo, el aumen-to de las necesidades sociales, y particularmente sociohabitacionales de la población habla de la ausencia de políticas y acciones eficazmente orienta-das para revertir procesos de polarización social y pauperización de amplios sectores de la población, que las tradicionales prácticas oficiales que se han ocupado del estricto financiamiento de la oferta, hoy agonizan, y que es necesario construir y aplicar nuevos paradigmas de gestión social y habitacional, desarrollados en los claustros académicos que necesitan ser refrendados en la praxis y muestra las posibilidades sociorganizativas de la tecnología de construcción dentro del proceso de construcción del hábitat popular.

Enseguida incluimos el artículo de los arquitectos argentinos Aurelio Ferrero y Daniela Gargantini, titulado “El espacio local: entre lineamientos políticos y concreciones”, en el que se afirma que toda política “es el conjunto de tomas de posición de diferentes agencias estatales que expresan una determinada modalidad de intervención, por lo que su formulación e implementación resultan de la correlación de distintas fuerzas sociales, que poseen diferentes

posicionamientos políticos dentro de la sociedad. En estas circunstancias, sobreviven dos vías de acceso a la vivienda: la del sector privado y su vinculación estrecha con las leyes del libre mercado, y la de la ayuda estatal focalizada y clientelar, como mera forma de contención social. Ante esta realidad, los ámbitos locales parecen configurarse como el marco ideal para desarrollar procesos de gestión que funcionan como puntos de incorporación sistemática de procesos integrales y de articulación actoral, flexibilizando paulatinamente los paradigmas que rigen las políticas sociales bajo el actual contexto de libre mercado; y termina exponien-do el caso de “Esperanza” que, pone de manifiesto la constante tensión entre el ideal buscado y lo realmente posible desde un marco político, evidenciando la cotidiana oportunidad de encontrar las hendijas de flexibilización que las políticas macro de corte neoliberal todavía permiten.

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no vienen acompañadas de otros factores estabilizadores, pueden traer importantes

desequilibrios a la sociedad en aspectos básicos como el de alcanzar un techo digno bajo el que vivir. Consecuentemente, la necesidad de un equilibrio entre aspectos tan fundamentales como el fomento empre-sarial e impulso económico en relación con políticas sociales, deben venir definidas por las administraciones públicas a través de compromisos establecidos en una planificación temporal de protección para aquellas familias que por diversas circunstancias son excluidas del mercado de la vivienda. En esta línea, se recoge la experiencia de los planes de vivienda desarrollados en Andalucía, y el compromiso asumido en el nuevo Plan Andaluz de Vivienda y Suelo 2003-2007.

Agregamos el artículo del Ministro de Vivienda y Urbanización, Sr Jaime Ravinet de la Fuente, titulado “La política habitacional chilena: alternativas de acceso a la vivienda para las familias más pobres”, el que describe las principales razones que llevaron al Ministerio de Vivienda y Urbanismo a introducir, en el año 2001, modificaciones, exponiendo los objetivos y programas de la Nueva Política Habitacional Chilena, que fue producto de dichos cambios, generando una variedad de alternativas que en la actualidad permite el acceso a la vivienda propia a diversas familias del país, en particular aquellos grupos de menores recursos y con mayores dificultades para resolver su problema habitacional. Asimismo, se indican algunos logros, particularmente en lo que dice relación con el Fondo Concursable para Proyectos Habitacionales Solidarios, como lo son la focalización, inversión, cobertura y beneficiados; y por último, señala los desafíos del Ministerio para el año 2004.

También publicamos el artículo del arquitecto chileno Rubén Patricio Sepúlveda Ocampo, titulado

“Intregalidad e intersectorialidad, ejes claves en la producción del hábitat. Reflexiones a partir de la experiencia chilena”, en el que En la actual coyuntura Latinoamericana, caracterizada por las profundas transformaciones estructurales orientadas a abrir las economías a la competencia externa, se han producido profundos cambios en las políticas urbanas y

habitacionales que se han orientado a la liberalización y desregulación, con una importante participación del sector privado, que han tenido una fuerte implicancia en la forma de dar respuesta a la carencia habitacional, especialmente de los sectores en situación de pobreza, incluso en aquellos países como Chile, en que la política habitacional se reconoce como exitosa desde un punto de vista cuantitativo. Pero a la luz de la experiencia chilena, es necesario realizar profundas transformacio-nes orientadas a diseñar acciotransformacio-nes habitacionales integrales, que requieren una mirada holística del problema y por ende, una gestión intersectorial y participativa.

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de solidaridad y respeto mutuo entre los vecinos. Pogolotti, el primer barrio obrero cubano, construido a principios del siglo XX, aparece a través de una serie de proyectos, que ilustran la creatividad de su sociedad civil y la creciente flexibilidad con que las instituciones públicas han tenido que responder a las demandas de la crisis.

Además, agregamos un avance de investigación de la arquitecta argentina Cecilia Marengo, titulado “Una aproxmación a la segregación residencial, como punto de partida en la formulación de políticas”, en el que confronta el crecimiento urbano y la expansión residencial suburbana, señalando que en la última década del siglo XX, las políticas de vivienda y los desarrollos del mercado inmobiliario, registran, en la ciudad de Córdoba un sinnúmero de actores y estrategias habitacionales cualitativamente diferentes a las que se registraban en etapas precedentes; concluye efirmando que el hábitat urbano es, desde esta perspectiva, el punto de partida para abordar el complejo fenómeno del crecimiento, las transforma-ciones en la producción del espacio residencial periférico y el rol que les cabe a las políticas de vivienda en el desarrollo sostenible de los asentamientos humanos.

Orlando Sepúlveda Mellado Director ® y Editor de la

Revista del Instituto de la Vivienda

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notas biográficas

Autores de

artículos

Raúl Fernández Wagner Arquitecto. Especialista en Vivienda y Urbanismo. Candidato a Doctor. Profesor Asociado en la Licenciatura de Urbanismo de la Universidad Nacional de General Sarmiento, Buenos Aires, donde es Director de la Carrera de Especia-lización Desarrollo Local en Regiones Urbanas. Creador y director de la Maestría en Hábitat y Vivienda de las Universidades Nacionales de Mar del Plata y Rosario. Investigador 1 y evaluador en el sistema de Ciencia y Técnica de Argentina. Es miembro de la Red CYTED XIV.D. Jaime Ravinet De La Fuente Ministro de Vivienda Urbanismo y de Bienes Nacionales. Alcalde de Santiago (1990-2000). Abogado. Fundador y Presidente de la Asociación Chilena de Municipa-les (1993-1997). Presidente de Asociaciones Mundiales de Ciudades y Autoridades Locales (1996-1997). Presidente Mundial de la Unión Internacional de Municipios y Gobiernos Locales (1995-1997). Presidente de la Unión de Ciudades Capitales Iberoamericanas (1994-1995). Arquitecto honorario nominado por el colegio de Arquitectos de

Chile (1991). Medalla de oro al Urbanismo de la Asociación Panamericana de Arquitectos (2000). Premio UNESCO - Alcaldes por la Paz, Estocolmo 1997. Rubén Patricio Sepúlveda Ocampo

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Urbanismo de la Universidad de Chile (2000-2003); Ex Jefe del Programa Mejoramiento de Barrios de la Subsecretaria de Desarrollo Regional y Administra-tivo, Ministerio del Interior de Chile (1996-2000), Ex Jefe del Departamento de Finanzas e Inversiones Subnacionales de la Subsecretaria de Desarrollo Regional y Administrativo, Ministerio del Interior de Chile (1999- 2000).

María Clara Echeverría Ramírez Arquitecta, Profesora Asociada, Emérita, Universidad Nacional de Colombia, Sede Medellín, Escuela del Hábitat–CEHAP, Facultad de Arquitectura; investigadora y docente de su Maestría en Hábitat. Línea de Investigación: Hábitat, territorio y territorialidad. Fue: Vicerrectora y Directora Académica de la misma Universi-dad; Coordinadora

Regionalización CyT Colombia; Junta Técnica Plan Estratégico Medellín.

Mariana Gatani

Arquitecta- Investigadora del Consejo Nacional de Investigacio-nes Científicas y Tecnológicas (CONICET) – Docente de la Facultad

de Arquitectura de la Universidad Nacional de Córdoba. Es miembro del equipo de investigación y desarrollo de tecnologías para vivienda del Centro Experimental de Vivienda Económica. Aurelio Ferrero

Arquitecto; Investigador adjunto de CONICET; Director del Área de Asesoramiento, Capacitación y Transferencia del CEVE; profesor universitario; director de proyec-tos de investigación y transferen-cia tecnológica; coautor de sistemas constructivos; autor de artículos y publicaciones; co-organizador, expositor y asesor en eventos; numerosos premios; actual Coordinador de la Red XIV “G”: Hábitat en Riesgo (CYTED). Daniela Gargantini

Arquitecta; Becaria de CONICET; maestranda en Hábitat y Vivienda, con especialidad en Promoción y Gestión del Desarrollo Local; miembro del equipo técnico del Área de Asesoramiento, Capacita-ción y Transferencia de CEVE (Córdoba); profesora universitaria; premios nacionales; publicación en revistas nacionales e internaciona-les; técnica asistente de la Red XIV “G”: Hábitat en Riesgo (CYTED).

Juan Morillo Torres

ARQUITECTO SUPERIOR, Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Sevilla (1979). Funcionario del Cuerpo Superior Facultativo de la Junta de Andalucía. Coordinador de las Oficinas Gestoras de Rehabilitación (1993).Coordina-dor y Ejecutor de Áreas de Rehabilitación según Convenio con la Administración General del Estado (1994). Miembro de las Comisiones Técnica y de Segui-miento del Seminario Permanen-te de Vivienda de la Consejería de Obras Públicas y Transportes. Jefe Sección de Actuaciones Singula-res (1997). Jefe del Servicio de Vivienda (1998-2000). Director General de Arquitectura y Vivienda (2000-2003). Integrante del Gabinete de la Consejera de Obras Públicas y Transportes (desde Agosto 2003) y máximo responsable de la Secretaría de Seguimiento del nuevo Plan Andaluz de Vivienda y Suelo 2003-2007.

Cecilia Marengo

M.Sc. Arquitecta, Investigadora de CONICET – Argentina. Investiga-dora de doctorado del Programa Alfa Red Ibis coordinado por la Universidad Tecnologica de Delft

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(Holanda) Tesis de PhD en curso. Docente de grado y postgrado en la Facultad de Arquitectura, Urbanismo y Diseño de la Universidad Nacional de Córdoba. Miembro del Instituto de Investigación de Vivienda y Hábitat FAUD – UNC. Ronaldo Ramírez

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artículos

Raúl Fernández Wagner

La construcción y deconstrucción histórica de lo social en el

acceso a los bienes y servicios del hábitat

Este trabajo, con más pretensión de ensayo que de escrito científico, parte de la premisa que la “accesibilidad a la vivienda social” como cuestión, no nos permite dar cuenta por completo de la complejidad que alcanza la dimensión social y urbana del problema del hábitat en América Latina.

Tomada esta aseveración, como punto de partida para una revisión crítica de la cuestión habitacional, se desarrolla inicialmente un análisis de la construcción histórica de la noción de vivienda social, donde se pone en duda –o al menos se condiciona- la validez actual de su uso. Ello nos lleva luego, a poner en tela de juicio a las políticas “de vivienda”. Lo cual se profundiza cuando se exploran luego otras posibles

dimensiones del término “acceso”. En tercer término, se trata de conceptualizar brevemente sobre el modo en que la ciudad se produce, para poder reflexionar como envueltas en una lógica perversa, la concepción y gestión de las políticas registran un fuerte retroceso en los ’90 en la Región. Ello se basa en gran medida en no poder (o querer) comprender el mercado de bienes y servicios del hábitat, en el cual las políticas públicas intervienen solo muy parcialmente.

El trabajo concluye volviendo la atención sobre el modo en que construimos conocimiento en este campo. Aquí colocamos algunos elementos constitutivos de lo que denominamos como “la nueva cuestión de la vivienda”, con la intención de revisar la teoría para una consideración mucho más amplia y compleja, de uno de los problemas más acuciantes de nuestro tiempo.

Palabras claves: Bienes y servicios del hábitat, la nueva

cuestión del hábitat.

This article –likely an essay than a scientific paper- starts from the assumption that ‘social housing accessibility’ as a question, doesn’t fill the social and urban dimensions and the complexity of the habitat problems in Latin America.

In order to deal with the core of this sentence, it will be developed how the social housing notion was historically constructed, trying to put in relative terms the notion’s use. This is the starting point to a critical approach to the housing policies, which will be deeply criticised when the term ‘access’ show us its multiples meanings. Thirdly, we conceptualise briefly how the urban space is produced, in order to show how as part of a perverse logic, the housing policies in the Region, was in reverse in the ‘90s. The consequences of lack of understanding how the habitat’s goods and services market works, lead to a little participation of public policies on it.

This article, calling the attention about how we built knowledge in this matter. We put here some constitutive elements of a ‘new housing question’ as we defined, with the intention to redefine the path to a wide and better

comprehension in order to bring solutions for one of the most dramatic issues of the present time.

Key words: Habitat’s goods and services, the new housing

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12 ARTICULO / LA CONSTRUCCIÓN Y DECONSTRUCCIÓN HISTÓRICA DE LO SOCIAL EN EL ACCESO A LOS BIENES Y SERVICIOS DEL HÁBITAT / RAÚL FERNÁNDEZ WAGNER INTRODUCCIÓN

La invitación del INVI a opinar, en este número, sobre la ‘accesibilidad de la vivienda social’ es provocativa, y nos recuerda el modo insistente y bien intencionado, con el que constantemente se menciona la accesibilidad como problema. Ello está bien, pero estamos convenci-dos que la complejidad que alcanzan los problemas del hábitat en las grandes ciudades de América Latina, provocan que toda consideración exclusivamente centrada en la vivienda, solo logre dar cuenta de una parte relativamente pequeña del problema, o sea parte de un enfoque algo sesgado, según se mire.

Tanto los datos empíricos, como la teoría aportada por otros campos (admitiendo que el andamiaje teórico propio de este campo, se ha vuelto en este tiempo, un tanto confuso) aportan evidencias que las miradas sobre la cuestión habitacional aún están muy influenciadas por el paradigma dominante en los ‘90. Incluso sospechamos que plantear la accesibilidad en el contexto chileno –al cual le podemos reconocer una alta institucionalización del sistema de la vivienda- puede resultar engañoso.41

La duda surge en primer lugar, porque se supone que existe un amplio acuerdo sobre el significado de “vivienda social”, que no creemos real. La construcción social y política que le dio sentido ha venido siendo deconstruida en los últimos treinta años, y su

significado se ha diluido.

En segundo lugar, porque una aseveración basada en la accesibilidad como problema,

induce a considerar que si existe un importante número de personas, que tienen limitado el acceso (y por lo tanto sufren rangos diferentes de penurias) constituye una imperfección sistémica. Ello contiene una contradicción fundamental. Sin duda, esta imperfección es posible corregirla parcialmente mediante políticas públicas, pero paradójicamente en el ideario neoliberal, las mismas tendrían que tender a no serlo, dejando fluir al mercado.

En tercer lugar y en términos más generales, el planteo presenta una debilidad en su origen, porque el “acceso” a un objeto tangible determinado –la vivienda- dentro del complejo que componen los bienes y servicios del hábitat, constituye un cierto grado de reduccionismo para el punto del conoci-miento en que nos encontramos sobre los procesos socio-espaciales, en esta fase del capitalismo. En los puntos siguientes, entonces, nos ocupamos de desarrollar algunos argumentos en tal sentido, aportando desde nuestra experiencia, miradas que tratan de instalar un eje de apreciación algo diferente de la problemática del acceso, con la intención de contribuir al debate en este campo de conocimiento, que percibimos un tanto adormecido en América Latina.

1. La noción de “vivienda social”

En esta convocatoria, se invita a reflexionar sobre la accesibilidad a la “vivienda social”. Pero ¿entendemos todos lo mismo cuando se menciona “vivienda social”? ¿significa ahora lo mismo que en el pasado?

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Veamos sucintamente cual es el origen y construcción de la noción de vivienda social.

En Europa del Siglo XIX, el devenir de la industrializa-ción trae aparejado un proceso de urbanizaindustrializa-ción acelerada, que genera un problema nuevo con el desplazamiento de una importante masa de pobla-ción que pasa a habitar en la ciudad. La pobreza que antes estaba confinada al espacio rural, se transforma-ra en un nuevo tipo de pobreza: la pobreza urbana. La cual, crecerá en dimensión hasta constituirse en “la cuestión social” de su tiempo, donde un componente principal es que el nuevo problema tiene base en las condiciones de la “compra” de alojamiento en la ciudad por parte de los trabajadores industriales. Su dificultad devendrá en penurias individuales y un gran problema socio-urbano (especulación, degradación, contaminación, pestes, etc.) que será caracterizado como “la cuestión de la vivienda”42. La condición de mercancía de la vivienda urbana43 entrará de allí en más en una escalada constante de valorización. En términos históricos, este es el origen del tratamien-to de la vivienda como una cuestión socialmente problematizada, situación que no variará hasta nuestros días, pero que mutará enormemente en sus características y escala.

Ahora bien, si el trabajo aseguraba el salario, posibili-tando la subsistencia y el acceso al alojamiento, la situación de no trabajo significaba la indigencia. Lo que se reconoce como la cuestión social, a fines del Siglo XIX madurará –junto con la lucha social emprendida por los trabajadores organizados- hacia un involucramiento paulatino del Estado. Primero con

la constitución de la Seguridad Social (seguros de pensión y salud), para luego posteriormente desarro-llarse en otros campos, hasta configurar lo que se reconocerá luego como “Estado Social”, a inicios del Siglo XX, en los países europeos, (Ver Castel R., 1997; Rosanvallon P., 1995), el cual será, años más tarde, el modelo a seguir (bajo la forma keynesiana) para muchos países Latinoamericanos, en el fordismo periférico del período de industrialización sustitutiva de importaciones.

El Estado social, constituirá “una mediación en la confrontación capital-trabajo” (como asegura Castel) promocionando la inclusión social, mediante la construcción paulatina de un sistema de redistribución de riqueza. Lo interesante es que, más allá de la seguridad social, el Estado pasará a desplegar acciones importantes sobre el ambiente construido, primero muy especialmente sobre el espacio público, y luego realizando obra pública para el consumo individual. Esto es fundacional. El montaje de un Sistema de Provisión de la vivienda pública europea implicará el origen de la Vivienda Social. Ello, se dará por primera vez en la República de Weimar, donde se construye el primer andamiaje legislativo, que otorga a los bienes y servicios esenciales para la vida, un carácter social, y por lo tanto concede responsabili-dad al estado en su provisión. La condición de vivienda social, que se reafirmará como tal, en tanto y en cuanto su accionar implique redistribución de riqueza.

La vivienda social entonces, constituye el “dispositivo” de una política que se propone

2 33333Constituye un hito, lo que fuera el debate más resonante en su tiempo (1872-78) en este tema. Nos referimos al debate protagonizado por Friedich Engels y seguidores de Proudhon, sobre el problema de la “escasez de vivienda”. Engels echará luz sobre la condición de mercancía de la vivienda. (Engels F.,1986)

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14 ARTICULO / LA CONSTRUCCIÓN Y DECONSTRUCCIÓN HISTÓRICA DE LO SOCIAL EN EL ACCESO A LOS BIENES Y SERVICIOS DEL HÁBITAT / RAÚL FERNÁNDEZ WAGNER afrontar el problema de los impedimentos

origina-dos en la condición de mercancía de la vivienda y por lo tanto de las dificultades de abordar su precio de mercado, que tienen los hogares más pobres. Este dispositivo tuvo sentido en las estrategias

redistributivas de la política de vivienda, llevada a cabo, con mucha fuerza en los “años de oro” del estado del Bienestar. En América Latina, tuvo relativo alcance y fue errática, y de aplicación solo en algunos países (particularmente los del Cono Sur). Podemos decir que el carácter de social, nunca estuvo totalmente consumado, pues las prioridades eran financiar la oferta (respondiendo a los lobbies de las empresas constructoras) y contribuir a la reproducción política (mediante prácticas clientelares).

En consecuencia, se puede afirmar que hoy no existe en América Latina una continuidad de aquella noción –históricamente construida- de vivienda social, sencillamente porque su mención ya no alude a mecanismos redistributivos. Bajo el imperio de un sistema consolidado de derechos que priorizan la propiedad privada, con mayor o menor importancia en cada país, “vivienda social” designa una mercancía –la vivienda- que en esencia está desvalorizada en sus atributos físico-espaciales, y en su valor simbóli-co. Constituye un producto degradado44 , porque desconoce valores urbanos y sociales primordiales, como la localización, la economía doméstica, o los cambios intrafamiliares.

El significado de “vivienda social” también se deconstruye por la visión que se le otorga desde el poder, que por lo general conlleva

una alusión paternalista (llamativa en el caso Chileno) y muchas veces hasta autoritaria. General-mente su sola mención conlleva el estigma de “vivienda para pobres”.

Por ello, cuando en esta convocatoria se nos invita también a reflexionar sobre “que se entiende por política habitacional en un modelo de libre mercado”, siguiendo esta argumentación nos parece que la frase encierra la contradicción fundamental, que antes aludimos. Puesto que si existen “condiciones de libre mercado” para los bienes y servicios del habitar, en sentido estricto, no podríamos hablar de la existencia de una política habitacional. Se puede argüir que la no-política es una política, pero hay una construcción histórica que indica que por fuerza la sola existencia de una política conlleva

condicionamientos a la libre comercialización de determinados bienes y servicios.

Si tomamos el modo en que Pierre Bourdieu (2001) define a las políticas de vivienda, se observa la limitación al libre mercado. Bourdieu afirma que son

“...una serie de interacciones cumplidas bajo una

coacción estructural...”. “...Donde un conjunto de medidas reglamentarias (que son constitutivas de la

política) regulan las interacciones entre agentes, dentro de estructuras de poder dadas...”

Esta “coacción estructural” se origina en la adjudica-ción de un valor “social” al bien. En este caso basado en la existencia de un gran esfuerzo de lucha colectiva que transformó a la “cuestión de la vivienda”, como vimos anteriormente, en una cuestión socialmente problematizada.

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2. La deconstrucción de lo social (o las miserias de las políticas “de vivienda”)

Tratando de adentrarnos más en la cuestión, observa-mos que desde hace unos años, crecientemente se viene hablando del “acceso a la vivienda”, pero en la realidad, las políticas que se llevan a cabo en nuestros países, presentan en forma muy desdibujada los objetivos (redistributivos) de reducción de la brecha social, y de resolución real del problema. La actuación es mayoritariamente sectorial, y ya prácticamente no se otorga a la vivienda el estatus de “bien social”. De modo que, muy escasamente está sujeto a restriccio-nes en sus valores de mercado y/o a la regulación en los mecanismos de acceso, para quienes no están en condiciones de acceder.

En nuestros países, se mezclan en forma confusa lo que anteriormente hemos denominado como (ver en Fernández Wagner R., 2001) políticas de primera

generación (de erradicación de asentamientos y

financiamiento de la oferta para la entrega de viviendas llave-en-mano), políticas de segunda

generación (basadas en la radicación y mejora de

asentamientos con procesos participativos), políticas

centradas en la promoción del sector privado (de

“facilitación de los mercados” promovidas por el Banco Mundial) y programas de focalización

socio-territorial (formatos “enlatados” enmarcados en los

esfuerzos globales de la “lucha contra la pobreza” promovidos por la Agencias Multilaterales de crédito). En cualquiera de nuestros países es habitual encontrarse con una feria de actuaciones, pero en vez de constituir un conjunto de estrategias articuladas, obedecen a la

superposición de varias lógicas, con un gran derroche de recursos y serios problemas con sus resultados sociales y urbanos. Abundando, además –hasta la obscenidad- un ejercito de consultores y documentos que influencian – en la mayoría de los casos fácilmente- a las autoridades del “sector vivienda”.45 Este embate desde las posturas neoliberales, solo tiene por objetivo la expansión del mercado financiero (que opera sobre la vivienda) con la pretensión de llegar con hipotecas progresivamente, cada vez más a sectores de menores ingresos. Esto ha generado un tremendo retroceso en los avances teóricos y prácticos de los ’70,

recentralizando la cuestión del hábitat en visiones exclusivamente “viviendistas”, donde la lógica de una más rápida rotación del capital, provoca que en términos de políticas asistamos a una progresión en la baja del costo con intentos de “jibarización espacial” y mermas en la calidad del producto. Esto, que constituye un gran impedimento a una consideración integral del problema en la región, condiciona también la cuestión del “acceso”. En función de ello cabe preguntarse: ¿por qué, si reconocemos que la pobreza urbana tiene características

multidimensionales, es heterogénea, y se compone de situaciones dinámicas, se llega a concebir (técnicamen-te) que el acceso se puede confinar a una sola forma, es decir unidimensional, homogénea y estática..?

3. La polisemia del término “acceso” Entonces, por donde empezar, si pretende-mos superar la visión viviendista y la

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16 ARTICULO / LA CONSTRUCCIÓN Y DECONSTRUCCIÓN HISTÓRICA DE LO SOCIAL EN EL ACCESO A LOS BIENES Y SERVICIOS DEL HÁBITAT / RAÚL FERNÁNDEZ WAGNER supremacía del mercado financiero. Uno de los

caminos es adentrarnos -aprovechando el motivo de esta convocatoria- en explorar otras dimensiones del acceso, no consideradas en las políticas.

En primer lugar, es necesario partir del hecho que el acceso esta históricamente construido. Por lo tanto hay que tener en cuenta el contexto urbano y social, la naturaleza del conjunto de políticas urbanas y sociales, y el modo de abordaje de la “cuestión social” en un momento histórico determinado. Aquí no dudamos en afirmar que hoy más que nunca “el acceso” es el acceso a la ciudad, lo cual también -en un sentido más estricto- constituye “el acceso a la economía urbana”.

En segundo lugar, hay que considerar que el acceso no es solo el acceso a un bien -la vivienda- sino que es el acceso a una configuración compleja, conforma-da por los bienes y servicios que posibilitan habitar la ciudad, en un marco de integración económica, social y política. Sin duda que ello puede tener múltiples formas y manifestaciones, donde se observan gradientes de acceso a la ciudad, con diferentes bienes y servicios y con diferentes calidades de los mismos.

En tercer lugar, es importante destacar que las necesidades habitacionales se presentan en formas extremadamente dinámicas. Esto colisiona fuertemente con una concepción estática del acceso a la vivienda. Sin duda, aquí radica buena parte del fracaso de las políticas habitacionales en América Latina. Si esto no se comprende no se pueden explicar la amplia existencia de un conjunto de

submercados, que responden a necesidades, y cuyo origen se da en la alta valoración de lo que podrían ser vistos como productos “subestandard” pero que configuran opciones reales en las trayectorias y movilidades residenciales.

Vinculado a las dinámicas, en cuarto lugar, se debe mencionar la cuestión de la heterogeneidad de la pobreza. Está muy estudiado en las ciencias sociales, que la situación de un hogar considerado pobre no es igual a otro también considerado pobre. Un entrama-do de factores de ínentrama-dole compleja, pueden establecer grandes diferencias en las condiciones que la pobreza asume. En este sentido, todo lo avanzado por la sociología en torno a los diferentes “capitales” constituye un buen ejemplo. Si tomamos el caso de lo acontecido con los “nuevos pobres” en Argentina, se observa este nuevo sujeto social no fue considerado por las políticas públicas. En lo habitacional no ha habido respuesta alguna para quienes -no menos del 40% de la población- sufrieran penurias, teniendo casa propia.

En quinto lugar, se debe tener presente que el acceso al hábitat tiene connotaciones que trascienden los aspectos materiales y constituyen una forma de distinción (en el sentido desarrollado por Pierre Bourdieu). Aspecto ampliamente ignorado en la formulación de las políticas.

En sexto lugar, también debe agregarse la

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En séptimo lugar, dado que esta probado que la política social construye sujetos sociales, donde se puede especular que una política habitacional viviendista “de mercado” centra su objetivo en una necesidad constituida por sujetos homogéneos, pasivos, unidimensionales, que son simples recepto-res de un subsidio y/o pagadorecepto-res de créditos. Esto último también lleva a una dimensión complementa-ria, que es la dimensión política del acceso, es decir como se definen los sujetos beneficiarios, como acceden a la información y como se seleccionan en la práctica el acceso. Aquí aparece muy claramente el grado de participación de las condiciones de acceso, es decir del grado de autodeterminación que los individuos disponen para la configuración de su hábitat (ver John Turner, 1976 y 1980)

4. Mercancías y mercados (el acceso en dimensión económica y espacial)

Si acordamos que “el acceso” es la incorporación y/o permanencia en la ciudad, es decir poder llegar a formar parte y continuar luego inserto en la economía urbana, teniendo presente que para una amplia franja de población el acceso a la ciudad constituye el acceso a los bienes y servicios básicos para la vida,46 es convenien-te deconvenien-tenernos en el repaso de algunas definiciones básicas, en términos económicos y espaciales.

La ciudad se organiza a partir de una subdivisión de la tierra, en una unidad reconocible y comerciable que es “la parcela”. La traza urbana, organiza una estructura parcelaria, donde se dividen los espacios comunes (públicos) y los espacios de dominio privado. Esta

estructura (parcela y espacio público) es, a su vez, el resultado de un proceso de producción, que transfor-ma el medio natural (tierra) en suelo urbano. Esta producción consiste en incorporación de atributos que la cualifican (mediante modificaciones físicas, servicios y equipamientos), los cuales constituyen una incorporación de valor.

Dependiendo de las características de este valor agregado y de la localización, se consolidará un precio, un valor de mercado de este “producto” tan singular (que no tiene reposición). El mercado de bienes raíces, denota claramente al modo en que una sociedad traslada su estructura al territorio. Dicho de otro modo, la propiedad del suelo constituye un modo de relacionamiento social, por ello cualquier “localización” en el medio urbano estará indefectible-mente ligada a una posición (acceso y permanencia) a esa estructura.

Ahora bien, desde el discurso económico tradicional (y desde la lógica del poder) el problema del acceso es una cuestión de oferta y demanda. Articulación en la que se mueven individuos racionales que, en función de su interés y conveniencias

económicas, toman decisiones fundamental-mente regidos por el sistema de precios. En este mundo, el subsidio (compuesto únicamente por dinero estatal desvalorizado) viene a corregir las imperfecciones y permite expandir esta lógica en aquellas situaciones donde la demanda no es solvente.

Este imperativo del mercado (libre) puede lograrse en forma bastante acabada, en

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18 ARTICULO / LA CONSTRUCCIÓN Y DECONSTRUCCIÓN HISTÓRICA DE LO SOCIAL EN EL ACCESO A LOS BIENES Y SERVICIOS DEL HÁBITAT / RAÚL FERNÁNDEZ WAGNER sociedades que tienen no menos del 80% de la

población incluidos (lo que paradójicamente se da si existen instituciones del Estado del Bienestar maduras) participando de los mercados formalizados, pero en la realidad Latinoamericana, pos Ajuste Estructural, dista mucho de ser de este modo. El mercado es una construcción social, donde oferta y demanda son parte de un sistema que incluye diferentes agentes y actores.47 Ahora bien, en nuestras ciudades, con un amplio sector de población que no participa plenamente del formal, existe un sinnúmero de mercados y cuasi-mercados de lo que podemos identificar como bienes y servicios del habitar. Para estos habitantes, el mercado “real” de acceso al alojamiento, no se compone solo de “viviendas”, sino que se compone de múltiples formas que asume el espacio urbano habitable (o incluso no habitable en el caso de quien vive en la calle). Por ejemplo en Buenos Aires, una mirada a estos cuasi-mercados, da cuenta de alquileres de cuartos en

inquilinatos u hoteles pensión, de cuartos en viviendas tomadas, de apartamentos en edificios tomados, en las áreas centrales; de alquiler o compra de casillas en

asentamientos irregulares (cuyo valor varía si hay expectativa de mejora), de casas autoconstruidas en tierras irregulares, en áreas inundables, o lugares públicos, de viviendas a medio construir en lote propio, en apartamentos degradados en conjuntos habitacionales públicos, etc. etc. Ello es lo que da cuenta cuales son las formas que adopta el acceso a la ciudad, a la economía urbana. Si

no se interpreta, así es porque siempre nos toca lidiar con las estructuras que el poder construye (P. Ej. mercado formal) y poco con la estructura real, que es indefectiblemente condenada ideológicamente y forzada a subsumirse desde la óptica del poder.

5. Conclusión: más allá del acceso... No dudamos en afirmar que el problema de la vivienda ha mutado radicalmente hoy, en el contexto del cambio epocal, que corrientemente denomina-mos “globalización”48. Si los profundos cambios políticos y económicos han generado nuevos problemas sociales, en función de los cuales existe consenso que se está ante la emergencia de una “nueva cuestión social”, podríamos arriesgar la hipótesis que ello se interrelaciona, repercutiendo también con cambios históricos en los procesos del habitar, que conllevan problemas de nuevo tipo, y por ende nos enfrentan a la emergencia de una “nueva cuestión de la vivienda”.

Ahora bien, si asumimos que estamos ante una “nueva cuestión de la vivienda”... ¿Qué es lo nuevo..? o ¿Cuáles son ahora los componentes de la cuestión..? ¿Qué cosas permanecen constantes y cuales si han cambiado...? Sin duda, el acceso a la ciudad, sigue siendo el mismo viejo problema del capitalismo industrial, pero lo que definitivamente ha cambiado son las formas que este asume, y fundamentalmente que el problema masivo ahora –particularmente en las grandes ciudades- es la permanencia, en la ciudad, en el sistema de la economía urbana. Mucho se debate aún en las ciencias sociales sobre la

7 33333Es necesario diferenciar agentes de actores. Todos son actores (en el “escenario urbano”) pero algunos de ellos son muy importantes –con un poder determinante- e influencian el comportamiento de aquellos actores que no poseen tal poder.

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“exclusión”, que más allá de la tentación a una utilización dual del concepto, se trata de una condición transversal, que encuentra entre sus componentes principales el modo en que en los últimos 20 años, se modifica la representación social históricamente construida en torno al trabajo, por otra ahora organizada crecientemente en torno al consumo.

Entonces, lo que denominamos como “cambio histórico del habitar”, parte de considerar que se asiste a un cambio político, económico y social, basado en una reestructuración productiva (global) y un cambio histórico en la relación Estado - Mercado. Procesos ambos, que asociados han causado en forma directa o indirecta procesos, que innumerables investigaciones dan cuenta, que se pueden identificar como de reconfiguración de lo público y lo privado. Procesos que provocan polarización social y fragmentación socio-espacial, con tendencia a la creación de ámbitos de socialización diferenciada, que tiene un amplio reflejo en la ciudad.

Procesos en los que se destacan cuatro dimensiones: 1) El proceso de descentralización compulsiva del estado y la transferencia al mercado de las funciones y la provisión los bienes servicios, que este manejaba, claramente han provocado, una crisis general en el Estado que repercute ampliamente en los gobiernos locales y castiga a la población con una

remercantilización de los servicios urbanos, que esta generando crecientes impedimentos en su acceso, elevando notoriamente el costo del habitar urbano.

2) En términos socio-espaciales el proceso de configuración y cualificación selectiva del espacio urbano, está provocando –especialmente en grandes ciudades- procesos de fragmentación socio-espacial, segregando los sectores de altos ingre-sos e insularizando los sectores de bajos ingreingre-sos. 3) El proceso de reestructuración productiva global, a su vez ha provocado en nuestros países, un proceso de desindustrialización, asociado a una

reindustrialización selectiva (algunos rubros, maquila, commodities, etc.), que genera un enorme ejercito de desocupados, precarizados, en el sector moderno. El “fin del trabajo formal” y sus seguridades asociadas. Ello ha provocado que se acentuara la creciente importancia que la vivienda –y en particular su enclave urbano, en tanto lugar en la economía urbana- tienen para los sectores de menos ingresos. Se reinstala y/o reestructura de este modo, con más fuerza el ciclo reproducción-producción en la esfera doméstica.

4) El proceso de desempleo, subempleo y

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20

este proceso de transformación compleja, se realiza operativamente sobre el territorio. Las transformacio-nes de los últimos años, implican una reorganización y redistribución del territorio entre los distintos sectores sociales de acuerdo a una jerarquía que legitima las posiciones sociales. Reorganización y redistribución del territorio actuaría en un doble sentido: físico y simbólico. En este contexto se conforma un nuevo tipo de ciudad, que rearticula social y espacialmente la nueva estructura social. Situación que –a nuestro entender- modifica radical-mente las consideraciones anteriores sobre la cuestión de la vivienda.

Claramente abogamos por una existencia muy menor de las “políticas de vivienda” en sentido estricto (incluso podríamos discutir su existencia). A cambio lo que se demanda es un abordaje sistémico del problema como política de Estado. Teniendo claro que sin una articulación de un conjunto de regulacio-nes (legales y normativas) sobre los mercados de bienes y servicios del hábitat, no se puede recuperar “lo social”. Marco jurídico-normativo, que debe complementarse con la existencia de políticas urbanas y políticas sociales estrechamente articula-das. Lo cual, a su vez, debiera estar estructurado con mecanismos que permitan un alto componente de participación y gestión local.

Por todo lo expuesto, en una región del mundo, donde tenemos todas nuestras ciudades a medio construir, creemos que plantearnos el tema del “acceso” solo puede ser válido si se consigue actuar sobre la interacción sociedad - ambiente construído, con políticas que tiendan a desandar el camino de

concentración de riqueza y poder, que se consolidara en los últimos años en América Latina.

BIBLIOGRAFÍA

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artículos

Ascensos y descensos en la vivienda: Mirada desde Medellín

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1

María Clara Echeverría Ramírez

Este texto indaga por los asensos y descensos de la vivienda de interés social en Colombia, contextualizada en las políticas urbanas nacionales e internacionales y en los procesos particulares de Medellín asociados a su crisis en los 90: radicalización política, narcotráfico y emergencia de grupos armados, así como a su enorme movilización ciudadana y participación social.

Con fin de aportar elementos de juicio para valorar las concepciones dominantes en el problema de la vivienda, la primera parte aporta una reflexión conceptual sobre asequibilidad, complejidad y hábitat, induciendo interpretaciones amplias sobre la vivienda y movilizando cierta capacidad reflexiva sobre las políticas que se repasan más adelante. Con ésta se abre el espacio para hacer, en la segunda parte, un recorrido por la segunda mitad del siglo XX, que inscribe el problema de la vivienda dentro de las políticas urbanas y económicas nacionales e internacionales,

permitiendo identificar las marcas heredadas en la concepción del problema y en su aplicación política y reconocer las tendencias emergente de los noventa que inauguraron este mileno. Finalmente, se culmina con una breve mirada a lo actual, introduciendo una síntesis valorativa sobre

concepciones y sofismas que fundan las visiones del problema y un aporte sobre la necesidad de pensar en retos.

Palabras claves: Vivienda, Hábitat, Complejidad,

Asequibilidad, Política urbana.

This paper deals with the rise and fall of social housing in Colombia in the context of national and international urban policies and the processes Medellín underwent in the 90´s crisis: radicalisation, drug traffic, the rising of armed groups as well as a huge citizen movement and participation. With the aim of contributing new elements to value some of the predominant conceptions in housing, the first part of the paper presents a conceptual consideration on access, complexity and habitat, introducing broad

interpretations on housing. It also begins to deal with some of the policies which will be reviewed later on. The second part presents a general view of the second half of the 20th century delimiting the

housing problem to the urban and economic national and international policies, this allows for the identification of inherited ideas in the conception of the problem and its political application as well as the identification of emerging tendencies in the 90´s which opened this century. Finally, a look at the present is taken valuing the conceptions and ideas which found the perspectives to the problem and a contribution is done in order to organise the discussion about coming challenges.

Key words: housing, habitat, complexity, access,

urban policy.

133333Este texto retoman reflexiones propias no publicadas, como: Hábitat versus vivienda: Mirada crítica sobre el viviendismo,

conferencia en el Segundo Seminario-Foro Internacional: Hábitat Urbano-La construcción del Hábitat Popular, organizado por: Dpto. de Investigaciones, Facultad de Arquitectura, Universidad La Gran Colombia, Bogotá, Octubre 2003; Crítica al modelo de densificación con vivienda masiva en altura, implementado desde el gobierno local anterior, presentada en el Concejo del Medellín, dic. 2003; y, refleción: Vivienda: Un asunto de sostenibilidad social asociado a la

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22 ARTICULO / ASCENSOS Y DESCENSOS EN LA VIVIENDA: MIRADA DESDE MEDELLÍN /MARÍA CLARA ECHEVERRÍA RAMÍREZ

“(...) No, no habito un espacio único,

donde la referencia me clavaría con un alfiler; estoy aquí con respecto a un espacio,

pero habito una multiplicidad de espacios.”42

desarrollo de las políticas urbanas y con los procesos internacionales, particularmente referida a sus expresiones en Medellín; las cuales ciertamente, además de lo anterior, se ven afectadas por las crisis y respuestas sociales que, en buena medida, han sido específicas de nuestra ciudad a partir de los 90. Iniciamos con una reflexión conceptual sobre asequibilidad, complejidad y hábitat, con el fin de inducir interpretaciones amplias sobre el asunto de la vivienda, aportar elementos de juicio para valorar las concepciones dominantes en el problema de la vivienda y movilizar nuestra capacidad reflexiva sobre las políticas que se repasan más adelante. La segunda parte hace un recorrido por la segunda mitad del siglo XX, inscribiendo la vivienda dentro de las políticas urbanas y económicas nacionales e interna-cionales que la condicionaron, lo cual permite reconocer las marcas que heredamos sobre la concepción del problema y su uso político, culminan-do en una mirada sobre las tendencias de los noventa que inauguraron este mileno. Finalmente, se culmina con una breve mirada a lo actual, introduciendo una síntesis valorativa sobre concepciones y sofismas que fundan las visiones del problema y un pequeño cierre sobre la necesidad de pensar nuestros retos.

Con la convocatoria a debatir sobre las concepciones de las “políticas habitacionales en un modelo de libre

mercado”, sobre cómo “se interrelacionan con el conjunto de políticas sociales, económicas y de infraes-tructura” y sobre la realización, o no, del “tradicional enfoque sistémico integrador de la gestión pública”, el

INVI toma una iniciativa que se venía haciendo esperar de tiempo atrás. Si bien llevamos más de una década de cambios estructurales asociados a la transformación del orden internacional y de sus impactos sobre las condiciones de vida y particular-mente sobre las expectativas de habitabilidad de un amplio grupo de la población, al parecer, muchos investigadores y consultores ligados al problema de la vivienda, así como muchos estados locales, movidos por fuerzas internas y externas, fueron orientado su acción hacia otros puertos, enfocando más su visión hacia asuntos macro y perspectivas generales, bastante propicias para que la vivienda fuese perdiendo visibilidad dentro del discurso urbano.

La indagación por los asensos y descensos de la vivienda en la segunda mitad del siglo XX en Colombia se hace en conexión con el

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Antes de iniciar, es preciso advertir que aludiremos esencialmente a la vivienda urbana, dejando de lado una mirada a la ruralidad, ya que las particularidades de las distintas tramas de hábitat rural o rur-urbano implican realidades, procesos, lógicas, significaciones, problemas y satisfactores particulares (lo que no significa inconexos del asunto urbano) que deben analizarse a profundidad y requieren estudios específicos. El desconocimiento sobre las lógicas y sistemas de los hábitats rurales forma parte de la división del conocimiento que hemos heredado, en la cual las disciplinas cercanas a lo urbano han sido las llamadas a abordar el asunto del espacio habitable, mientras aquellas dedicadas a lo rural se han encarga-do, sobre toencarga-do, de asuntos referidos a las dimensiones físico bióticas del espacio o, de no, a lo social y productivo. Este vacío evidencia los sesgos generados por las distribuciones disciplinares de los objetos de estudio; siendo ello, precisamente, lo que se pretende romper desde el pensamiento complejo, donde los objetos de estudio no son de pertenencia exclusiva de ninguna disciplina, sino que éstos, además de que se constituyen de hecho de manera compleja, pueden y deben ser construidos teóricamente y abordados desde la concurrencia y tránsitos transdisciplinarios.

ASEQUIBILIDAD: NOCIÓN ASOCIADA A LO TIPOLÓGICO, A LAS FORMAS DE PRODUCCIÓN Y

A LA ESTRATEGIA FINANCIERA

Al pensar en asequibilidad a la vivienda, vale pregun-tar por cuál es la concepción de vivienda que hay

detrás de la valoración de las soluciones en términos cualitativos: calidad de vida, usos, adaptabilidad, flexibilidad, autoproducción, autorregulación, sostenibilidad ecosistémica tanto como social, operación y manejabilidad, habitabilidad,

integralidad, conectividad, etc.; así como cuantitativos: cobertura, equidad, distribución territorial y social, costos y beneficios, funcionalidad, etc. En cuanto al producto al que se accede, es preciso evaluar las tipologías y morfologías que se imponen; la forma de producción a las que están condicionadas; y quiénes logran obtener realmente tales “viviendas” y quiénes quedan por fuera; pues, al menos en Colombia, encontramos un panorama desalentador de reduc-ción cualitativa hasta lo ínfimo, en aquello que se ofrece como “solución” de vivienda, derivada de la estrechez de la mirada en la política cuando ésta se enfoca esencialmente a una sola forma de produc-ción, la del mercado inmobiliario formal. Por su parte, a pesar de que las políticas públicas pretenden una cobertura social mediante el sistema de subsidio a la demanda (en sustitución del predecesor subsidio a la oferta, muchas veces organizado asociativamente), su canalización a través del mercado inmobiliario privado, como en nuestro caso, presenta el contrasen-tido de que la vivienda termina siendo asequible para grupos de ingresos medios, dejando por fuera la población de menor capacidad económica.

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24 ARTICULO / ASCENSOS Y DESCENSOS EN LA VIVIENDA: MIRADA DESDE MEDELLÍN /MARÍA CLARA ECHEVERRÍA RAMÍREZ contrario, ello cada vez se dificulta más, dadas las

normas de urbanización. En el plano de los servicios, si bien se ha logrado mantener un sistema de subsidio cruzado al consumo, no se ha logrado el desarrollo de políticas de dotación gradual de servicios ni de flexibilización en sus tecnologías y se ha debilitado notoriamente la dotación subsidiada y progresiva de servicios y la habilitación de viviendas que tradicionalmente operaba con alto subsidio para la población de bajos ingresos. En cuanto a la edificación, tampoco hay políticas que posibiliten el acceso a materiales o insumos de construcción, ni a tecnologías blandas y, contrario a ello, las normas se hacen cada vez más inabordables; como tampoco hay políticas que promuevan la integración de diversos sistemas de producción en el manejo de la demanda habitacional, limitando de antemano el espectro de actores potenciales que participan en su atención. En relación con el asunto financiero, tampoco hay políticas que promuevan sistemas de crédito blando y flexible, tanto en términos de requisitos como de cuantías y plazos de pago, adecuadas a los flujos, ritmos y realidades de la economía popular, como tampoco diversificación en los actores que intervie-nen en el proceso de financiación, ni estímulos para la participación de otros sectores de la sociedad en dicho proceso; reduciendo el sistema a formas rígidas, reguladas por la banca y con altas tasas de rentabili-dad para éste.

De lo anterior resulta que el tratamiento al déficit habitacional se haya centrado esencialmente sobre un proceso de reducción acelerado de estándares, llevando gradualmente a infartar socialmente el sistema; pues, en la medida en que los otros

compo-nentes del problema de la asequibilidad se cierran como campo de exploración de alternativas (suelo, infraestructura, formas de producción y de financia-ción) y se rigidizan, se llega entonces a inferir que el único aspecto intervenible que queda es el del tamaño de la vivienda, afectando así la potencialidad evolutiva y conllevando el congelamiento de por vida de las ”soluciones” ofrecidas: de antemano limitando toda esperanza de mejoramiento de las condiciones de habitabilidad de sus residentes. En nuestro caso, con la concentración del proceso sobre el sector privado y su dependencia en el sistema financiero formal se desconocen los factores centrales del problema y se profundiza en la rigidez del sistema, impidiendo ajustarse a la diversidad de formas de producción y de resolución de la necesidad de vivienda que tiene la población y haciéndose inviable para un amplio grupo de la población de menores ingresos.

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calidad de la vivienda que hoy reciben estos grupos, a diferencia de lo que ocurría años atrás. Por su parte, la demanda no resuelta, que representa la mayoría de la demanda, mantendrá sus estrategias, rupturas y subversiones frente al sistema para resolver desde sus realidades y tácticas, por vías no formal, informa o ilegal su vivienda de cualquier manera y calidad. Ahora más que nunca, el problema de la

asequibilidad a la vivienda social cobra relevancia de cara a la liberalización económica que se expresa en la contundente dominación de las leyes del mercado y en el agravamiento en las condiciones sociales de nuestros países; e igualmente de cara a los cambios culturales en los que se observa la preeminencia del interés individual sobre lo social. Las fuerzas sociales que regulan hoy las lógicas de operación del espacio habitable tienden a conducirnos a un proceso sin fin de movimiento descendente de enormes grupos de pobladores en los países del Sur y, aun más grave, de reducción de expectativas frente a su mejoramiento a futuro.

Para pensar el problema de asequibilidad a la vivienda compartiremos el enfoque desde el cual valoramos y significamos la vivienda, en varios sentidos.

Vivienda: respuesta, oportunidad y desenlace diversificados

Partiendo de que las formas culturales y sociales se componen como sistemas humanos altamente heterogéneos, tanto cultural como social y

económi-camente, que albergan no sólo diversidad sino desigualdad; podremos comprender que, si bien en términos universales la vivienda constituye una necesidad humana común a todos los seres y grupos, la manera cómo ésta se resuelve es diversa tanto entre las distintas sociedades, como entre las distintas culturas y los distintos individuos. Es decir, la manera como se satisface la necesidad de la vivienda43 difiere de grupo a grupo, de ser a ser. Llamamos a distinguir y valorar la diversidad de modalidades de ofertas y resoluciones, conexas con la variación de grupos y las cambiantes realidades sociales, circuns-tancias y necesidades de los habitantes en materia de vivienda y sus consecuentes variaciones de resolu-ción mediante las cuales acceden a la vivienda. Los grupos humanos otorgan significaciones muy distintas a su vivienda, además de que la usan, viven, gozan y padecen de manera muy diferente. Así, por ejemplo, mientras para unos la vivienda es apenas el lugar de descanso, reproducción fisiológica y recuperación de energías, para otros puede ser el lugar de trabajo, de socialización o de reproducción económica; y mientras para unos la vivienda es un objeto de cambio para otros en un objeto de consumo; mientras es parte de su patrimonio para otros es su capital de trabajo, entre muchos otros ejemplos.

Igualmente, aunque aparezca como verdad de Perogrullo, la vivienda se gesta mediante procesos totalmente diferentes, que involucran muy diversos componentes y dan resultados así mismo altamente diferenciados. En ello intervienen: la manera de

acceder al suelo (propiedad privada: individual, 333333Retomo elementos de las exposiciones

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26 ARTICULO / ASCENSOS Y DESCENSOS EN LA VIVIENDA: MIRADA DESDE MEDELLÍN /MARÍA CLARA ECHEVERRÍA RAMÍREZ colectiva, comunitaria, copropiedad residencial;

alquiler de vivienda o de pieza; toma de tierra; compra ilegal; ocupación transitoria, etc.); el acceso y manejo de la tecnología y el desenvolvimiento del proceso tecnológico (tecnologías duras o blandas, cerradas o abiertas, rígidas o flexibles; materiales tradicionales, de punta, naturales, de desecho; producida por inmobiliarios, técnicos contratados, autoconstrucción, mixto; vivienda terminada, progresiva, de desecho, etc.); los sistemas de manejo de recursos y financia-ción (banca privada, subsidios del Estado, recursos propios, asociaciones, ahorros comunitarios, presta-mistas, apoyos familiares o patronales, etc.); el acceso a los servicios públicos (legales e ilegales, piratas; en empresas de servicios públicos; mecanismos colecti-vos; comunitarios; servidumbres y servicios comparti-dos; convencionales, alternativos; dotación previo a la ocupación, durante la ocupación, a lo largo de los años, etc.); tipologías (multifamiliar de mediana altura y de gran altura, uni, bi o tri familiar; cerrada al crecimiento, de desarrollo potencial; subdividible, ampliable, densificable, “hacinable”; tamaño potencial, mínimo, ínfimo; estéticas universales, particulares, contraídas, expandidas, etc.); morfologías (reticular, irregular, cerrada, abierta); articulación de actores (monopólica, diversificada, mixta; privada, comunita-ria, asociativa, pactada, en red; Estado, ONG, construc-tores privados, entidades nacionales, internacionales y locales, organizaciones sociales, inmobiliarios, financistas, obreros, pobladores, comerciantes, distribuidores de insumos, etc.); y articulación de escalas (micro territorial, barrial, local, regional, nacional, internacional, mixta, concertada); entre otras. En fin... el sólo enunciado de tales elementos, aunque se haga un tanto lineal y poco divertida, nos muestra

la inmensa variedad de cruces posibles entre tales variables, procesos e indicadores (atreviéndonos a llamarlos así) sacando a la luz el potencial

exploratorio para romper con la linealidad y la rigidez en la que han caído los sistemas oficiales al diseñar sus políticas de vivienda.

La vivienda debe reconocerse como un sistema de producción abierto y flexible que exige la identifica-ción e indagaidentifica-ción sobre la multiplicidad, amplitud o restricción en las modalidades de producción y de participación de la gama de actores y su incidencia en la asequibilidad de la vivienda. En un universo tan complejo y grave como el de la vivienda, de lo que se trataría sería de potenciar al máximo las sinergias entre tal diversidad, en lugar de cerrar el sistema a una sola interpretación, a un solo punto de entrada y a una sola forma de producción; expresada hoy en la hegemonía de la tríada: propiedad privada, sistema financiero y construcción inmobiliaria, y apoyada por el debilitamiento del Estado y el desconocimiento de la organización social.

Vivienda: unos derechos

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pensar en que cada vez se hace más difícil lograr en efecto la realización de tal derecho.

El derecho a la vivienda y de los derechos de la vivienda se proponen como puntos de partida para valorar el problema de la asequibilidad. Tales dere-chos, para el caso colombiano se definen a partir de la noción de vivienda digna. En tal sentido, es preciso reconocer asuntos como el derecho a acceder al suelo y a la seguridad de tenencia; el derecho a acceder a los servicios públicos; el reconocimiento y respeto multiétnico y pluricultural inherente a las tramas espaciales y de vida humana; el reconocimiento de género, juventud, grupos minoritarios e individuos y comunidades vulnerables; el principio de la protec-ción de moradores; la participaprotec-ción en las decisiones que afecten el hábitat de cada grupo humano; y la defensa contra las acciones que atenten o vulneren dicho derecho (como: desplazamiento forzado, desalojos forzados, negociaciones en detrimento de los intereses de los habitantes –tan frecuentes en los procesos de renovación urbana o de impactos de macroproyectos u obras públicas); la necesidad de diversificación y flexibilización de los mecanismos de financiación en ajuste a las realidades de los grupos de menores ingresos; y el derecho a la información y a la asesoría técnica; entre otros.

En tanto la vivienda es una unidad compleja que articula recursos estructurales, se requiere una actuación consistente sobre los elementos constituti-vos del sistema de recursos inmersos en su

asequibilidad: suelo, insumos, construcción, servicios públicos, formas de producción, financiación, técnicas y tecnologías, etc., conducente a un proyecto de

supresión de las restricciones políticas y económicas que impiden impactar sinergicamente la

asequibilidad a la vivienda.

COMPLEJIDAD: RE-CONOCER, PENSAR, PROYECTAR Y ACTUAR

A pesar de que las tendencias del racionalismo del proyecto económico del capital nieguen toda posibilidad de imaginar algo por fuera de ellas, indagaremos aquí por la vivienda en el contexto de las reflexiones que conciernen al hábitat, desde una perspectiva compleja44 y no meramente por ésta como producto material funcional que cumple escuetamente el papel de una mercancía que transita de unas manos a otras. Pasamos aquí de la noción que impulsábamos en los 80, de integralidad, a la de complejidad, reconociendo un paso epistemológico adelante, referido a la comprensión de las sinérgias y entropías que radican en el tejido de urdimbres y tramas (sociales, culturales, económicos, físicos, espaciales, bióticos y materiales) que soportan y particularizan el habitar y el hábitat que se desenvuel-ve en la vida humana.

Cabe advertir que, cuando se trae colación el tema de la complejidad, habitualmente emerge la pregunta por su aplicabilidad y por la capacidad actuante de sus principios. He allí que, por lo general, esta perspectiva sea bastante valorada como aporte teórico, pero rehuida como aporte en el mundo de la praxis. No obstante, precisamente

propone-mos aquí el aporte reflexivo de la

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28 ARTICULO / ASCENSOS Y DESCENSOS EN LA VIVIENDA: MIRADA DESDE MEDELLÍN /MARÍA CLARA ECHEVERRÍA RAMÍREZ dad para repensar el proyecto político y social de la

vivienda y para recapacitar desde allí sus propias prácticas, soportados en Einstein cuando plantea que

“no hay nada más práctico que una buena teoría”45 . Cabe igualmente advertir que en este texto no se avanzará en un análisis desde la complejidad sobre la política pública en materia urbana y de vivienda lo cual, siendo deseable, demandaría una profunda investigación bajo dichos parámetros. De allí que, apenas para comenzar, se formula ésta como necesidad y como motivación para señalar la indispensable necesidad se reconocer que los paradigmas de pensamiento hasta ahora dominantes nos han llevado por un camino de simplificaciones que no ha permitido comprender ni intervenir el mundo del habitar humano en correspondencia con la complejidad de sus componentes, dinámicas, relaciones y significaciones. Es por ende apenas un llamado a reconocer los desfases y la profunda brecha aun existente entre una mirada compleja y la manera cómo se regula el mundo de la política y a que logremos romper las amarras derivadas de nuestra previa formación para que nos atrevamos a incursionar en una perspectiva que aparece como fisura posible para abrir nuevas formas de pensa-miento, de acciones y de materializaciones46. Mirados los tiempos y plazos que implica el proble-ma de la vivienda, así como los enfoques que éste demanda, vislumbramos algunos elementos del

enfoque complejo convenientes en la definición política y operativa de la vivienda:

➔ Si la diversidad entre los componentes que conforman un sistema es la que garantiza su retroalimentación y potencia, entre los cuales pueden gestarse tanto sinergias como entropías, cuando se aborda el problema de la vivienda unilateralmente, cuando se niega la diversidad de componentes que lo configuran, en términos de la gama múltiple de actores que incorpora, de la diversidad de formas de producción desde las que se gesta y de la variedad de formas físico espaciales que suelen crearse, como satisfactores para una necesidad vital humana, podemos prever que se está conduciendo a la esclerosis y futura muerte de dicho sistema. Para evitar tal endurecimiento, debe formularse una perspectiva abierta, que reconozca la energía depositada en cada parte y su potencialidad de desenvolvimien-to en un intercambio con los demás componen-tes, que permita poner en acción sinérgica todo el sistema social hacia la construcción del hecho habitable; evitando la barrera que se pone para lograr la activación de sus partes, cuando se concentra la acción a una sola parte del mismo (como hoy ocurre) y se reducen las posibilidades del sistema en todas las dimensiones del sistema: tecnológica, morfológica, tipológica, económica, práctica, funcional, de articulación de actores y de activación de sus diversos componentes: suelo, infraestructura y servicios, construcción, financia-ción, organizafinancia-ción, entre otros.

➔ El pensamiento complejo asume la simultaneidad, lo cual nos lleva a la concurrencia de tiempos y espacios en un mismo acontecimiento físico espacial, socio cultural y biótico. En tal sentido

533333Tomado de diversas fuentes de internet, sin que encontrase el texto o la entrevista en la cual lo dice.

633333SANTOS, Miltón, La naturaleza del espacio. Ed. Ariel Geografía, Barcelona,

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rompe con la linealidad del proceso limitada por la perspectiva secuencial entre lo local, lo nacional y lo global, asumiendo la formación de lo micro, no sólo como tal sino como realización de lo macro, y viceversa, lo cual lleva a repensar la forma de articulación de los actores y poderes que se expresan en el territorio. Así mismo rompe con la perspectiva temporal de corto plazo previendo la fundación del futuro en los ejercicios que hoy se gesten frente a las prácticas de la vivienda, acercándose al asunto de la sosteniblidad del espacio construido, no sólo ecológica sino social. En tal sentido, una perspec-tiva fundacional en la vivienda debe integrar la memoria, reconociendo las prácticas del habitar de las comunidades a las que alberga(rá), e incorporando el futuro, hoy en las potencialidades para el desenvolvimiento de las familias y comunidades que habrán de morar allí en unos años. De allí que la “solución” de hoy parta de garantizar condiciones de desenvolvimiento y realización para la generaciones que llegaran a habitarla, constituyendo un puntal para sustentar las tramas de vida de los grupos humanos (económicas, sociales, culturales, demográficas, etc.).

➔ De otro lado, este pensamiento rompe con la polarización dicotómica, para llamar al reconoci-miento de la esencia dialógica del mundo que reconocemos. En tal sentido, aporta para pensar que no hay contradicción entre valor de uso y valor de cambio, ni entre su dimensión física y su significación cultural, sino correlaciones distintas. De allí que la vivienda, a la vez que puede ser

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b) El Tribunal Constitucional se encuadra dentro de una organiza- ción jurídico constitucional que asume la supremacía de los dere- chos fundamentales y que reconoce la separación