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La consulta previa - del papel a la práctica

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Academic year: 2020

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(1)1. UNIVERSIDAD DE LOS ANDES FACULTAD DE CIENCIAS SOCIALES DEPARTAMENTO DE ANTROPOLOGÍA. “La consulta previa; del papel a la práctica”. MONOGRAFÍA DE GRADO PARA OPTAR AL TITULO DE ANTROPÓLOGO. DIRECTORA: MARGARITA SERJE. PRESENTADA POR: JUAN GUILLERMO CANO SCHÜTZ.

(2) 2. Capítulo I----------------------------------------------------------------------------------------5 Introducción Problema de investigación Justificación Objetivos Metodología. Capítulo II--------------------------------------------------------------------------------------Marco teórico. 11. Los movimientos sociales y el tránsito a la multiculturalidad El desarrollo La crítica antropológica al desarrollo o La participación o La Investigación Acción-Participativa. o El concepto de comunidad La consulta Previa en la nueva constitución Capítulo III------------------------------------------------------------------------------------- 27 Breve historia regional Una historia de los procesos de colonización del llano Breve etnografíaSikuani Capítulo IV--------------------------------------------------------------------------------------- 35 Una etnografía de la participación en la consulta previa El proyecto de exploración de hidrocarburos pesados La presentación filantrópica de la participación Como se demuestra que se participó Las percepciones sobre la participación Capítulo V------------------------------------------------------------------------------------------ 48 El proceso de consulta previa Las empresas Los indígenas Las instituciones del Estado Capítulo VI-----------------------------------------------------------------------------------------59 Conclusiones.

(3) 3. Bibliografía------------------------------------------------------------------------------------- 62. Anexos--------------------------------------------------------------------------------------------65.

(4) 4. Gracias a Adelaida Cano, mi hermana, por su apoyo incondicional y por sus valiosísimos consejos. Gracias a mis papás, por brindarme todo lo que necesité para realizar mis estudios..

(5) 5. Capítulo I Introducción. Problema En el año 2008, la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH) dio inicio al Proyecto de Crudos Pesados. Se trata de una iniciativa que tiene como objetivo la obtención de información estratigráfica con la esperanza de encontrar presencia de hidrocarburos en la región de la Orinoquía. Para esta labor se contrataron seis empresas que trabajarían en ocho bloques de exploración. Como lo obliga la Constitución Política de Colombia de 1991 dichas corporaciones deberían comenzar un proceso de diálogo con las comunidades indígenas para dar cuenta de las distintas formas en las que su cultura, su organización social, política y económica se podrían ver afectadas mediante la puesta en marcha del proceso exploratorio; para elaborar estrategias que permitieran prevenir impactos negativos y para construir propuestas en las que se reconociera o fortaleciera la agencia de estos actores dentro de sus propias expectativas de vida. Dicho escenario de dialogo es comúnmente denominado desde el derecho, a partir de convenios internacionales como el 169 de la OIT, como “consulta previa”. En la base de esta propuesta normativa se encuentra un pensamiento antropológico fundado en la crítica a la implementación de proyectos de desarrollo que tuvieron lugar a partir de la segunda mitad del siglo XX. En su sentido más profundo la consulta previa es un mecanismo de participación, lo que implica que con su implementación como derecho fundamental se pretendía reforzar la democracia en la medida en que, mediante ésta, los grupos minoritarios y culturalmente diferenciados de la sociedad mayoritaria, podrían romper las relaciones subordinación y ser los artífices de su propio desarrollo o modelo de vida. No obstante, algunos autores señalan que el imaginario de la participación como redentora de los grupos sociales con menos.

(6) 6. poder en la interacción con la sociedad occidental termina siendo una actividad tiránica que perpetúa las lógicas de dominación y represión que supuestamente debería eliminar. Es así como la presente monografía de grado pretende realizar un estudio de caso sobre uno de los procesos de consulta previa que se llevan a cabo actualmente en la región de la Orinoquía colombiana. La idea es observar cuál es la relación entre lo que se propone con un mecanismo de participación como el de la consulta previa, desde la antropología, y su implementación en la práctica, tomando como punto de referencia tres objetos etnográficos particulares: el primero es una reunión en las oficinas de la Agencia Nacional de Hidrocarburos donde las distintas empresas contratistas expusieron sus avances frente al proceso de exploración. El segundo es el acta de protocolización de acuerdos que desarrolló la empresa petrolera BHP Billiton con las comunidades indígenas del resguardo de Santa Teresita del Tuparro y el tercero son la entrevistas y los diálogos con los actores partícipes de dicho escenario, realizadas como parte del trabajo de campo realizado en Cumaribo1 durante el periodo en el que se estaba ejecutando el proceso de exploración. Justificación La participación es considerada uno de los requisitos fundamentales para conseguir una democracia autentica. Se asume que mediante la creación de leyes que obliguen o que incentiven a dialogar a los distintos grupos sociales de una nación, se podrá llegar a crear modelos de desarrollo que satisfagan a la gran mayoría y que empoderen a los menos favorecidos por el modelo económico occidental. No obstante, pese a que desde la antropología se han promovido una enorme cantidad de estudios sobre la formas en las que la participación auténtica podría resultar en un enorme aporte para superar las condiciones de miseria y de pobreza que ha generado el pensamiento desarrollista, este concepto también resulta ser muy problemático en la práctica porque legitima formas de explotación y de dominación más allá de sus buenas intenciones. Esto sucede en gran medida cuando se asume el diálogo como un requisito legal y una obligación, más que como un acto de verdadero compromiso social. El presente trabajo pretende aportar entonces una mirada hacia la forma en la que la participación es entendida y puesta en práctica por una empresa de desarrollo, por el Estado y por los representantes de las comunidades indígenas, para dar 1. Un municipio del departamento del Vichada, Colombia..

(7) 7. cuenta del funcionamiento de un mecanismo de participación, legalmente establecido, como la consulta previa. En ese sentido,al contemplar las razones de fondo que llevaron a implementar un derecho fundamental como la consulta previa y sus efectos en la práctica, lo que se pretende es hacer una reflexión sobre la forma en la que las mismas ciencias sociales practican un modelo teórico propuesto por ellas en un contexto de desarrollo para poder problematizar la teoría y la práctica misma. Sumado a lo anterior, habría que recordar que con el reconocimiento de la diferencia étnica y la construcción de un ideal de nación multicultural, se pretendía entonces acabar con lo que algunos autores llaman las contradicciones del modelo homogenizante de nación propio de la modernidad. Este nuevo paradigma legal que suponía la nueva constitución abría las puertas al reconocimiento de la diferencia a través de mecanismos que les permitían a las minorías étnicas asumir una propiedad colectiva sobre las tierras que habían poblado históricamente y ejercer en ellas una suerte de gobierno propio. No obstante, es preciso recordar que las reformas a constituciones se desatan en momentos de enorme estrés político interno a los Estados y que si bien las soluciones que plantean son pensadas para tener éxito en el largo plazo, muchos de los nuevos supuestos no tienen en cuenta problemas profundos de relaciones sociales existentes en el momento de su elaboración, por estar escondidas detrás del velo del conflicto. En ese sentido, como lo señala Gargarella en su publicación “El nuevo constitucionalismo latinoamericano: promesas e interrogantes” (2009), las constituciones deben ser entendidas como un paradigma sobre el que se debe trabajar. Es decir, se trata de que a partir de las leyes, decretos y demás acciones que pueda emprender el Estado, se corrijan los defectos o limitaciones de un artículo constitucional, todo esto sin verse forzados a cambiar nuevamente de paradigma. Siguiendo ese orden de ideas, observar cómo es la relación entre un derecho fundamental que plantea la nueva Carta Magna y su aplicación en la práctica podría llegar a ser un aporte significativo, desde la antropología, a los siguientes trabajos que se deberían hacer para complementar el modelo paradigmático vigente. Por lo demás, resultaría importante mencionar que el estudio de caso que se analiza en la presente monografía, hace parte de un proceso que tendrá continuación a largo plazo en.

(8) 8. otras exploraciones petroleras en el país. Por lo tanto, analizar la forma en la que una empresa de desarrollo entiende y aplica un derecho fundamental ayudaría a mejorar los procesos siguientes y resultaría en un aporte importante para los próximos lugares donde se pretenda explorar yacimientos de petróleo. Objetivos El objetivo general del presente proyecto consistió en ampliar el conocimiento que se tiene en torno a la consulta previa. Mostrar aquellos elementos, correspondientes a su puesta en práctica, que se escapan a la teoría que existe sobre ésta como Derecho Fundamental y como Proceso institucional que pretende construir un Estado verdaderamente pluriétnico y multicultural. Al mismo tiempo, la monografía se ocupó de mostrar qué prácticas propias de la consulta previa generabanefectos, negativos o positivos, sobre el diálogo que se da entre las empresas de explotación petrolera y las distintas comunidades indígenas.. El primer objetivo específico que se pretendió abordar fue el de analizar sucintamente cuál ha sido el desarrollo histórico de la consulta previa para exponer su “razón de ser” y las expectativas que el área del conocimiento de la antropología, o las ciencias sociales en general, guardan sobre ésta. Ver cuáles fueron las razones y los argumentos para su implementación.. El segundo objetivo específico consistió en analizar la consulta previa como proceso. Como un derecho fundamental y como una práctica de participación que implica la interpretación de una norma y la ejecución de la misma basada en dicha interpretación.. Metodología Para poder cumplir con los objetivos trazados en esta monografía fue preciso recurrir a varias estrategias metodológicas que se exponen a continuación. En primer lugar se realizó una revisión a profundidad de los textos que dan origen y moldean la Consulta Previa. La gran mayoría de estos, o por lo menos los más importantes, se encuentran compilados en el libro del Ministerio del Interior y de Justicia titulado: “Consulta Previa a Comunidades Indígenas y tribales”. Se trata de la jurisprudencia más relevante que existe sobre casos en.

(9) 9. los que el derecho fundamental ha pasado a ser arbitrado por instancias superiores de la rama judicial. Se analizaron, como contraparte, algunos de los textos más importantes de la teoría de la participación generada desde las ciencias sociales y la antropología para detectar la razón de ser de la consulta previa desde dichas áreas del conocimiento.Esta parte del proceso fue vital puesto que permitió construir los fundamentos históricos de la consulta previa y las expectativas que existen sobre su función bajo el marco de la multiculturalidad en Colombia.. En segundo lugar, la metodología para estudiar la consulta previa como proceso institucional, se concentró en un trabajo de campo de dos meses de duración en el espacio donde se estaba viviendo un proceso de exploración de hidrocarburos y, por lo tanto, donde se estaba aplicando lo pactado durante el proceso de información con las comunidades indígenas. En este punto sería preciso aclarar que durante la estadía en el lugar nose asistió a ninguna reunión de consulta. Sin embrago, a través de la generación de historias de vida, de entrevistas y de observación participante, fue posible crear una imagen concreta de la forma en la que la empresa encargada de realizar la exploración petrolera estaba ejecutando el diálogo con las comunidades y por lo tanto fue posible develar cuál era la interpretación al derecho fundamental que soportaba su accionar. El trabajo de campo se llevó a cabo en las inmediaciones del pueblo de Cumaribo, Vichada, en un internado cuyas instalaciones se encuentran al interior del resguardo Santa Teresita del Tuparro. Las comunidades de Santa Teresita, para ese momento, continuaban recibiendo parte de los proyectos productivos pactados con la BHP Billiton durante la consulta previa. La oportunidad se presentó dentro del proyecto de “Desarrollo de Crudos Pesados” en la Orinoquía, como parte de un apoyo institucional a distintos internados del vichada con la financiación de la Agencia Nacional de Hidrocarburos, el amparo de la Universidad de los Andes (que en el momento ejecutaba el proyecto de Acompañamiento a la consulta previa) y la fundación Tropenbos International Colombia.. Las observaciones en campo y el análisis de datos se enfocaron las características de los diálogos que se establecen al rededor de la consulta previa. Se tomó como único punto de referencia para el análisis el concepto de participación; uno de los principios rectores de la.

(10) 10. consulta previa. Con esto, se pretendió comprender las distintas percepciones que tienen los diferentes actores involucrados en el proceso sobre lo que significa este derecho fundamental y este proceso institucional, lo que tendría como resultado la producción de un mayor conocimiento sobre la consulta previa.. Se tomó como marco de análisis la participación porque es mediante ésta que los actores asumen sus roles en el diálogo y porque el demostrar que verdaderamente fueron incluídos todos los actores requeridos es lo que legitima la consulta y las medidas para prevenir, compensar o mitigar determinados impactos. En lo que sigue del marco teórico se hace una descripción más detallada de la importancia que tiene en el espacio de un proyecto de desarrollo la noción de participación y la importancia de su inspección para dar cuenta de cómo es la relación entre lo que se espera que resulte de una consulta previa y de los efectos de su puesta en práctica.. Por último, el trabajo de campo también se concentró en realizar varias entrevistas informales, semi-estructuradas e historias de vida, para dar cuenta del proceso histórico que supone la exploración de hidrocarburos en una región como la del Vichada. La idea era generar una historia regional en el corto plazo para complementar los materiales de lectura; contemplar a través de la experiencia de los individuos que habitan el lugar parte de lo que podría significar el proceso de exploración petrolera y de consulta previa.. Capítulo II Marco Teórico. Ahora bien, para comprender cómo es la relación entre lo que se propone desde las ciencias sociales, y específicamente desde la antropología, con un mecanismo como el de la consulta previa y su puesta en práctica dentro de un proyecto de desarrollo concreto, es.

(11) 11. preciso desarrollar un marco teórico amplio que contemple el recorrido histórico del pensamiento sobre el indígena desde el Estado y la relación de ese pensamiento con el territorio y las formas de aprovecharlo. Ese marco teórico tendría que contemplar entonces las perspectivas de ambos actores fundamentales: indígenas y Estado. Por lo tanto, habría que comenzar por decir que el cambiar de las concepciones sobre el “problema indígena” hasta llegar al reconocimiento de la “muticulturalidad” y la “plurinacionalidad”, no es del todo fácil de detallar. Lo que se plantea como nuevo en la Constitución Política de Colombia de 1991, puede ser caracterizado como un proceso de larga duración en el que interactuaron la lucha indígena física en contra de las tendencias coloniales de apropiación de sus territorios y de su fuerza de trabajo, junto con una lucha intelectual desde el pensamiento indígena y criollo, acompañado de procesos sociales, económicos y políticos muy complejos. Precisamente por eso, solo se hará un breve bosquejo de los factores más influyentes en el cambio de modelo del Estado Nación. Se podría alegar que esa “novedad” en la Carta Constitucional del 91, sólo es posible en la medida en que son nuevas las formas de concebir el desarrollo regional y nuevas las formas de entender a nivel global el problema del territorio y del indígena que lo habita.. Pues bien, el problema fundamental con el indígena dentro del territorio que hoy en día denominamos Colombia, ha tenido que ver siempre con las expectativas que tiene el Estado de sacar provecho económico de todo cuanto se encuentra al interior de su frontera (Serje, 2010: 6). En este proceso de colonización, de apropiación de riquezas y de fuerza de trabajo, las distintas sociedades indígenas opusieron gran resistencia. Para los ideales de la elite criolla dominante durante el primer siglo de independencia, resultaba bastante difícil controlar los territorios poblados por indígenas en la medida en que el espacio físico era demasiado basto para ejercer un dominio verdadero sobre éste (serje, 2005: 3); en que el pensamiento económico nativo no correspondía a los intereses del modelo económico, político y social de nación; y en que su papel, una vez integrado a la economía de mercado, sería total o parcialmente servil(Pineda, 1984: 201-202). El problema indígena entonces se debatía por dos frentes; primero era necesario someter por la fuerza a los grupos indígenas que habitaban los territorios de frontera; segundo, era menester emprender mecanismos que integraran al indígena sometido a la sociedad nacional, de tal forma que siguiera prestando.

(12) 12. sus servicios de mano de obra barata. Los dos objetivos resultarían bastante difíciles de conseguir en la medida en que los indígenas tenían un gran conocimiento de las tierras en que habitaban, lo que les permitía desplazarse y combatir con mucha cautela, de tal forma que podían hacer una resistencia activa a las. los modelos típico de sometimiento. económico latinfundista: el endeude o el terraje. Entonces, bajo ese marco de complejidad, para controlar los territorios y sus gentes, los modelos de nación se dividían entre quienes estaban a favor de mantener el modelo de resguardo colonial y quienes defendían su eliminación. El modelo de resguardo suponía una serie de libertades para el indígena de continuar con sus tradiciones culturales y, al mismo tiempo, servía como elemento para seguir cobrando impuestos (como alimentos o materias primas) a estas sociedades, integrándolas parcialmente dentro de los procesos económicos y sociales de la nación (Pineda,1984). Sin embargo, esta opción de integración también se prestaba, como lo señala Pineda, para la formación de lasos culturales más amplios que daban pie a la organización de grupos beligerantes; organizaciones que ponían en peligro el control territorial. En palabras de Pineda: “No debe extrañarnos que el clima anticomunal, propio del siglo anterior, continuara. Además, las rebeliones indígenas del Cauca, en particular los años de lucha de 1916 y 1917 (que pusieron en jaque el poder latifundista del sur del país) había que cobrarlas de alguna forma. No solamente encarcelando a sus jefes (sobre todo a Quintín Lame) sino reactivando las políticas de división de resguardos.” (Pineda, 1984: 210) Además, se entiende de la cita anterior que los movimientos de resistencia indígenas eran poderosos y que ponían en aprietos los intereses de las élites latifundistas y de los grandes hacendados en el país. Es común leer que, a lo largo y ancho del territorio nacional, los indígenas quemaban los ranchos de los colonos y mataban los animales de cría y engorde como forma levantarse frente a la colonización. Incluso ya más entrado el siglo XX los indígenas arremetían contra los colonos trabajadores en los proyectos de desarrollo que se ejecutaban en sus territorios. Así queda en evidencia en el documento de la ONIC denominado “Impacto histórico de las actividades petroleras sobre los pueblos indígenas en Colombia” donde muestran que en uno de los primeros proyectos de explotación.

(13) 13. petrolera de la Nación, nueve años después de su puesta en marcha ya contaba con 250 obreros asesinados por flechas indígenas (ONIC, 1997: 2). Más adelante, el problema indígena, desde la perspectiva de la resistencia física, tomaría nuevas dimensiones con la formación de numerosas organizaciones inspiradas por las conquistas del Consejo regional Indígena del Cauca (CRIC) y del (Maiso); que hasta mediados de los ochentas habían logrado recuperar 150.000 hectáreas de territorios tradicionales. Cada vez con más fuerza, la lucha física de los indígenas se organizaba en varias regiones del país y de esta forma conseguía desestabilizar el poder que ejercían los terratenientes y élites gobernantes sobre las comunidades (Pineda, 2001:28). Se ampliaba, mediante el uso de la fuerza, el reconocimiento de la propiedad de la tierra por parte de los indígenas. Ahora bien, dentro de ese marco de lucha indígena por el reconocimiento de territorios, también jugaron un papel muy importante las guerrillas de orden socialista que pretendían disputarle el poder al Estado. El indígena encajaba dentro de ese discurso socialista por la forma como percibían la propiedad de la tierra y sus recursos; es decir, una propiedad colectiva y no privada (Pineda, 1984: 216). Las élites al ver que el problema indígena definitivamente podía articularse con el problema socialista/comunista tenían que ceder frente éstos para evitar que fueran captados, en su totalidad, por aquel discurso. En ese sentido, el marco para negociar con el Estado era más propenso a reivindicar las sociedades prehispánicas. Lo mismo sucedería, pero bajo una amenaza mayor, como lo fue la aparición de la fuerza económica del narcotráfico (Pineda, 1984). Por otra parte, no fueron únicamente los movimientos armados o la lucha física contra el Estado los que produjeron paulatinamente un reconocimiento de la “multiculturalidad” y propiciaron la construcción de una plurinacionalidad. En esta ruta también jugaron un papel muy importante las luchas ideológicas y los cambios epistemológicos a nivel mundial sobre la concepción del ser humano y la naturaleza. Así las cosas, El origen del tránsito paulatino hacia una valoración positiva de lo indígena podría situarse en la necesidad de las élites criollas de legitimarse “racialmente” frente a las naciones del mundo europeo, luego de la independencia. Explica Pineda:.

(14) 14. “(…), los esfuerzos de estos americanistas se concentraron en consolidar el estudio de las antugüedadesy en valorizar las culturas del altiplano andino ante los ojos de sus contemporáneos. Se trataba de demostrar, sobre todo ante la faz europea, que nuestra “nacionalidad” estaba fundada en un sustrato civilizatorio de alto desarrollo tecnológico y desterrar el viejo prejuicio de nuestra naturaleza Caribe. Esto significaba desdoblar la idea tradicional del indio en dos categorías ideológicas opuestas: civilizado vs salvaje.”(Pineda, 1984: 203) Entonces, si bien este tipo de forma de enaltecer las culturas andinas resaltaba aspectos positivos de lo indígena, no se trataba en sí de enaltecer al indio; tal cosa habría supuesto enormes problemas para su explotación y la de sus territorios y riquezas. El hecho es que, como lo explica Pineda, estos movimientos epistemológicos sobre el indígena abrirían una brecha para su posterior reconocimiento (Pineda, 1984). En efecto, entre la década de los treinta y los cuarenta, varios autores indígenas y no indígenas comenzarían a valorar positivamente estas sociedades, bien sea por su viabilidad dentro de la economía nacional, por las posibilidades que ofrecían para los estudios sociológicos y de la moral, o por sus cualidades artísticas (Pineda, 1984: 220-223). Entre tanto, el tránsito por las dos guerras mundiales creaba un ambiente propicio para re-pensar las relaciones sociales tradicionales en términos de raza y etnias. Los efectos del holocausto produjeron rechazo frente a los abusos del poder sobre todas las sociedades del globo, sin importar su proveniencia ni su clasificación racial. En Colombia, según Pineda, ese cambio en las formas de “respetar” la diversidad humana y reconocer la existencia de un “derecho humano”, se vio fuertemente impulsado por la creación de la Escuela Normal Superior y del Instituto Etnológico que quedaría bajo la dirección de Paul Rivet; un sociólogo francés que huía de las persecuciones de la Segunda Guerra Mundial y que por lo tanto sentaba su energía en la lucha contra el racismo. Así es como Roberto Pineda lo argumenta: “En el Discurso inaugural del instituto Etnológico insistirá [Paul Rivet] no solamente en el carácter mestizo americano, sino también de la misma Europa, desacreditando todas las formas de pensamiento criollas e internacionales que legitimaban la dominación política y económica sobre supuestas superioridades raciales y étnicas.” (Pineda, 1984: 232).

(15) 15. Más adelante, la revaloración del indígena tendría un giro radical frente a la situación ecológica mundial, provocada por la expansión del mundo industrial y la proliferación de la idea de desarrollo a nivel global. Frente a la notable destrucción del medio ambiente provocada por estos mecanismos del modelo de mercado occidental, los indígenas fueron reconstruidos como portadores de un poder ecológico que los convertiría en “ecoguerreros” naturales. En palabras de Astrid Ulloa: “Desde los años setenta, alrededor del mundo, los indígenas han comenzado a ser situados como actores importantes dentro del discurso ambiental con la proliferación de documentos de Naciones Unidas, las ONG y los programas ambientales. Los indígenas ahora son vistos por la comunidad académica, las organizaciones en pro del medio ambiente, los medios masivos de comunicación y el público en general, tanto en Colombia como en el ámbito internacional, como los guardianes de la naturaleza, eco-héroes o nativos ecológicos que protegen el medio ambiente y dan esperanza a la crisis ambiental global.”(Ulloa, 2001: 289) Pues bien, se podría decir que fueron estos dos procesos simultáneos los que abrieron el camino para el reconocimiento de la multiculturlidad y de la plurinacionalidad en Colombia. Sería entonces el cambio en las formas de “valorar” al indígena y de negociar la paz con él lo que en gran medida aportarían a la construcción de un marco legal que obligara la participación con estos grupos. No obstante, como se mostrará en los acápites siguientes, los modelos participativos implementados en el mundo en general que se hicieron populares hacia la década de los sesenta, tuvieron origen en los efectos devastadores de las actividades desarrollistas y en el surgimiento de las críticas al desarrollo. Estos serían los presupuestos que darían origen a una necesidad del Estado por participar con comunidades indígenas y en general con lo que se cataloga como la sociedad minoritaria. El desarrollo Pues bien, en esa larga vía al reconocimiento de la multiculturalidad, de creación de un marco participativo y un derecho fundamental como la consulta previa, el “desarrollo” jugó.

(16) 16. un papel de vital importancia. Fue a través de este modo de pensar el futuro nacional, que se abrieron los campos en la lucha y reivindicación de los derechos de las comunidades indígenas actuales dentro de la historia reciente del país. El desarrollo corresponde a una construcción cultural occidental que tuvo lugar a finales de la segunda guerra mundial. Algunos autores de la “antropología del desarrollo” sitúan sus orígenes en el discurso de posesión del presidente Harry Trouman en 1949 (Escobar, 1998; Gardener& Lewis, 1996). Lo que se proponía a través del discurso del desarrollo era acabar con la pobreza mundial; no sólo por la experiencia de vida que supone esta condición, sino porque era considerada uno de los focos más importantes de violencia a nivel mundial (Escobar, 1998: 20). Pues bien, lo que el desarrollo caracterizaba en un principio como pobreza se podía entender en varios niveles. Cuando se hablaba de pobreza de los individuos, se refería casi que exclusivamente a la ausencia o precaria capacidad adquisitiva de un individuo de los que componían la sumatoria total de una nación. Cuando se refería a la pobreza de un país, se hacía desde la perspectiva del Producto Interno Bruto, o en otras palabras, desde la capacidad de poder adquisitivo que éste podía generar (Currie, 1981; Sachs, 2003). Pues bien, como medida principal para conseguir el desarrollo, teniendo siempre presente la definición que se hacía para mediados de siglo XX de pobreza, se consideraba que los Estados Subdesarrollados, o del tercer mundo, debían adquirir tecnologías que les permitieran perfeccionar los procesos productivos y así incrementar los beneficios dentro del mercado internacional. También se establecía que sin la generación de una gran infraestructura sería imposible mejorar dichos proceso productivos, y por lo tanto, salir del subdesarrollo. En esa medida, el Estado debía buscar préstamos de organismos internacionales y trabajar con velocidad para obtener capital de la producción de mercancías para saldar dicha deuda e invertir en más proyectos de desarrollo (Currie, 1981). El problema de fondo que suponía el desarrollo era que las condiciones de pobreza en cualquier parte de la nación eran las mismas y que los individuos se verían beneficiados por cualquier tipo de proyecto que llegara a una región. Por lo tanto, el crecimiento debía ser la meta de todo Estado y de todo ciudadano (Currie, 1981: 30)..

(17) 17. De igual manera, el desarrollo se construía como un pilar fundamental dentro de la competencia de los mercados internacionales. La pobreza, del Estado y de sus individuos, se reforzaría si no se acataba la doctrina del crecimiento. Como lo señala Lauchlin Curry2 (1981): “El bienestar puede ser el objetivo final del desarrollo, pero quizás sea prudente hacer énfasis para comenzar en algo mucho más fundamental, como es la supervivencia en el mundo moderno” (Curry, 1981:36). Es decir que lo que estaba en juego, si no se ponían en marcha políticas de desarrollo, era la supervivencia misma de una nación. Esta cuestión de vida o muerte tenía de fondo la necesidad de explotar al máximo todos los recursos naturales de un territorio nacional y, por lo tanto, captar el trabajo de la mayoría de los individuos posibles. Bajo un panorama semejante, no había espacio para culturas diferentes. Con semejante carga de supuestos para lograr la paz mundial y la superviviencia de la nación parecía entonces que no habría cabida para un reconocimiento de la multiculrualidad. Si el problema de no alcanzar el progreso era “(…) la inadecuada explotación de los recursos” (Currie, 1981), las sociedades indígenas serían las directas responsables de la muerte del Estado y del conflicto armado mundial. Esta idea del problema indígena, llevaba directamente a los conflictos por el territorio que se señalaban en el acápite anterior. El resultado de la aplicación fiel de las políticas de crecimiento que implicaba el desarrollo nacional llevaron a lo que Rivera llamó “un genocidio cultural” cuando se refiere al caso del proyecto del Cerrejón en la Guajira (Ribera, 1990). Por supuesto, una política semejante que implicaba la exclusión del imaginario de construcción de nación a las comunidades indígenas, en vez de traer paz, lo que produjo fue un incremento en el conflicto y una multiplicación de la pobreza en este tipo de sectores de la población. En gran medida, como lo señalan Bliss y Naueman (2008), si el desarrollo era un problema de distribución de riqueza y generación de la misma, la solución debería provenir únicamente de un saber experto en temas de economía, tecnología e ingeniería en general. Para conseguir la paz mundial se debía dar una preponderancia radical al los personajes 2. Emisario para la mismión de estudios del Banco Mundial en Colombia en 1949 y asesor del jefe del Departamento de Planeación Nacional del Gobierno colombiano, para 1981. (Currie, 1981: 14).

(18) 18. ilustrados en estas materias y todos aquellos individuos que no pertenecieran a este sector de la población debían asumir pasivamente, en nombre del progreso del Estado, las políticas y los proyectos que se les impusieran. En gran medida, lo que se proponía era que para alcanzar una verdadera democracia y una estabilidad mundial en términos de superación de la pobreza y de los conflictos armados, habría que hacer un esfuerzo por suprimir momentáneamente la democracia y la participación del pueblo en general (Bliss&neuman, 2008: 14-15). La crítica del Desarrollo Los resultados en el largo plazo de la aplicación de las políticas de desarrollo condujeron a la elaboración de numerosos estudios que intentaban dar cuenta de las razónes de su fracaso. El desarrollo había fallado en sus intentos de reducir la violencia y la pobreza. Para la década de los sesenta ya era evidente que la meta de conseguir la paz mundial a través del desarrollo era cada vez más difícil de alcanzar. Se comenzó a percibir que el crecimiento económico, base fundamental del desarrollo, en vez de contribuir a la prometida redistribución de las riquezas, terminaba por incrementar la brecha de desigualdad entre los más ricos y los más pobres. El capital, la ciencia y la tecnología no pudieron cumplir con sus objetivos primarios. Los proyectos planteados por expertos y especialistas, fundamentados en conocimientos y formas de conocer objetivas habían fracasado (escobar 1999: 33, Lewis &Gardener: 1, Bliss&Neuman: 6). En gran medida las críticas al desarrollo realizadas desde las ciencias sociales comenzaban a mostrar que el desarrollo, en vez de ser un conglomerado de ideas y propuestas objetivas era una construcción cultural (Gardener& Lewis, 1996: 3). Una forma etnocéntrica, occidental, de percibir el mundo y comportarse de acuerdo con esa percepción. El desarrollo rechazaba la posibilidad de existencia de otras culturas para las cuales la moneda no era, ni por mucho, el medio más importante para garantizarse una vida digna y plena, algo difícil de entender para una cultura sentada sobre la tecnología industrial (Escobar, 1996: 119-120). Se comenzó a observar que el desarrollo era, por sobre todo, un régimen de representación. Las políticas, los proyectos y los planes de desarrollo comenzaron a ser contemplados.

(19) 19. como ejercicios de poder que permitían mantener una estructura de dominación; se reconocía que su implementación, más que provenir de un saber “objetivo”, era el producto de ejercicios de poder subjetivos, guiados por los intereses de los grupos sociales que los promovían (Gardener& Lewis, 1996: 18). En un caso como éste el concepto tradicional de pobreza comenzaba también a ser replanteado. El incremento en las brechas de desigualdad que generó la aplicación de los mecanismos de desarrollo llevó a pensar que la pobreza era, en cualquier caso, más que una carencia de bienes materiales y de poder adquisitivo por parte de un grupo de individuos (Bliss&Neuman, 2008: 7); “ La pobreza [sería] por encima de cualquier cosa una condición social, el resultado de la desigualdad, la marginalización y la ausencia de poder”(traducción del autor). (Lewis &Gardener, 1996: 25) Los proyectos de desarrollo habían fracasado entonces porque su implementación llevaba implícita la dominación de los “beneficiarios”, tenía como requisito su sometimiento a las lógicas de mercado occidental, su des-empoderamiento total o parcial. El saber objetivo y tiránico que los sustentaba generaba un espiral de violencia y empobrecimiento que llevaba a la frustración de las “buenas intenciones”, que manifestaba tener la puesta puesta en práctica del desarrollo, y en muchas ocasiones provocaba fuertes rechazos a su continuidad por parte de los receptores locales. Paulatinamente se empieza a sentir una necesidad cada vez más grande de involucrar a los objetivos del desarrollo dentro de la planeación y elaboración de los proyectos (Bliss&Neuman, 1996: 9; Jimeno, 1991: 51). La participación Si bien en un principio la participación y el trabajo de planeación y puesta en marcha de los proyectos de desarrollo con la comunidad eran considerados como pensamientos contrarios al desarrollo, los fracasos en las políticas desarrollistas comienzan a ver cada vez más necesaria la introducción del pensamiento local dentro de la elaboración de los objetivosde los planes, políticas y proyectos de desarrollo. Se replanteó la idea que la legitimidad de un proyecto fuera otorgada por los saberes de expertos y de especialistas (Bliss&Neuman, 1996: 9)..

(20) 20. La participación surge entonces con mucha fuerza a partir de los años sesenta con dos motores principales para su popularización. El primero es el que responde a que las entidades de financiación de proyectos a nivel mundial invertían enormes cantidades de capital que no se justificaban porque estos no resultaban ser sostenibles en la larga duración, bien porque los grupos locales los rechazaban o bien porque no cumplían ninguna función verdadera dentro del contexto en que se introducían (Tilt, 2011: 27-28). En este caso la participación se asociaba a proyectos de tipo top-down, lo que quería decir que si bien los pobladores no eran los creadores del proyecto, sí eran invitados a modificar en alguna medida sus lineamientos, o bien eran inducidos a trabajar dentro del proyecto como asalariados (Gardener& Lewis, 1996: 113). Por lo general éste tipo de proyectos venían impuestos por el Estado o eran promovidos por organización externas a la comunidad local. La participación en este caso se tomaba como un medio para asegurar la viabilidad del proyecto(Cook &Kothari, 2001: 6). En este tipo de casos el ejercicio de “dialogo” o “consulta” con las comunidades no cuestionaba de fondo el desarrollo; por el contrario, como lo aseguran Bliss y Neuman: “la participación le dio al desacreditado desarrollo una nueva posibilidad de existir” (Bliss&Neuman, 1996: 18). No obstante, la idea de fondo que respaldaba la necesidad de participar con los distintos grupos locales era que dicho mecanismo sería el puente para entender las necesidades locales y las expectativas culturales, de tal forma que se podría llegar a construir un desarrollo pensado por ellas; actividad que las empoderaría y que les permitiría sobrepasar las condiciones estructurales de su pobreza otrora reforzadas por el pensamiento desarrollista (Fals Borda, 1991: 151). Este modelo de participación que empoderaba a las comunidades era uno pensado de tal forma que el desarrollo se crearía desde la base. Así se daría un nuevo impulso al grupo marginal; sería el tipo de desarrollo denominado Bottomup. Una corriente teórica fundamental de este tipo de pensamiento sobre el desarrollo sería la Investigació Acción Participación promovida por varios pioneros en AméricaLatina como el Constituyente colombiano Orlando Fals Borda o el brasilero Paulo Freire. Para estos personajes, que fueron en gran medida los constructores modernos más importantes del concepto de participación, el acto mismo de participar significaba la aceptación total del conocimiento local como válido y la descalificación del saber experto como único.

(21) 21. posible, de tal forma que se pudiera establecer un verdadero diálogo de saberes. En grandes términos así define Fals Borda el “autentico” sentido de la participación: Nuestro concepto se ha centrado claramente en la idea de que la participación significa más que simples apoyos a las políticas gubernamentales o que el paso de la autocracias a la democracia participativa, como se suele comprender (…) Signifíca romper por medio de vivencias aquella relación asimétrica de sujeto a objeto de sumisión, dependencia, explotación y opresión que existe entre la personas, los grupos y las clases sociales. (Fals Borda, 1991: 197) La participación, para lograr dicho objetivo principal debía fundarse, según Paulo Freire en su libro “Pedagoía del oprimido” (1969), en un auténtico diálogo entre las partes involucradas. Se trata de una verdadera y legítima construcción conjunta de la realidad que diera cuenta de la condición del oprimido y del opresor, y de las formas de superar esta condición sin llegar a invertir las relaciones de poder. Para él el diálogo autentico debía ser uno en el que nadie tuviera la iniciativa absoluta ni una determinación preponderante de las ideas a sustentar(Freire, 1969: 13). Los “proyectos” que no fueran producto de un diálogo auténtico únicamente terminarían por continuar las lógicas de opresión manifiestas previamente en el proceso de “dialogo”. En ese sentido, la propuesta de los autores aludidos en torno al concepto de la participación, se refería a proyectos que no fueran propiamente iniciativas del Estado ni de organizaciones externas a la comunidad (Freire, 1969: 109). Es bajo este concepto que la participación se hace popular después de los sesentas como un modelo espacial de empoderar a las comunidades y de hacerle frente al autoritarismo homogenizante del desarrollo (Bothroyd, Fawcett, &Fodter-Fishman, 2004: 37).Sin embrago varios autores critican de esta concepción de la participación el hecho de que imaginan el “dialogo” y el ejercicio participativo mismo con una comunidad homogénea en términos de poder, de percepciones de calidad de vida, de disposición para dialogar y de capacidades para hacerlo3 (Cook &Kothari, 2001: 6; Tilt, 2001: 28; Bliss&Neuman, 2008: 3. Tal y como lo señala Alxiandes (2002), en una comunidad que está siendo consultada pueden entrar a participar personajes con distintas niveles de dominio de una determinada lengua en la que se comunica la información. En este caso el dominio del lenguaje es una brecha en las relaciones de poder dentro de la comunidad que se incrementan en el escenario de Consulta Previa o “Prior InformedConsent” (alexiandes, 2002: 223)..

(22) 22. 23). Es así como Patrick Morales reconoce que bajo esa idea de comunidad existe en realidad una violencia silenciosa (Morales,2002:76). Es una forma de expresar la utopía de una comunidad desde la perspectiva e ideales de occidente, más no de reconocer relaciones sociales presentes en un contexto local (Morales,2002: 70-71). La consulta previa Como ya se ha mencionado en el desarrollo de la presente monografía, la Constitución Política de Colombia de 1991 abrió una puerta al reconocimiento multiculural. Dicha apertura puede entenderse como el resultado de los movimientos sociales ejecutados por los indígenas y sectores proletarios de la población colombiana entre los siglos XX y XIX, y como parte del cambio epistemológico propio del tránsito de la modernidad a la posmodernidad4 (Cuello, 1999). Como aporte importante en el empoderamiento de las minorías étnicas que habitaban la nación se ratificó el convenio 169 de la OIT. Básicamente este convenio es el marco normativo mundial de la Consulta Previa. Sin embargo, la importancia de la Constitución del 91, es que más allá de aceptar una tendencia internacional de manejar poblaciones minoritarias, la nación se comprometía, a través de un marco legal propio, a dar autonomía a los pueblos indígenas; se proponía a participar5 con ellas para empoderarlas frente a los proyectos que pretendieran defender los intereses de las mayorías. Se pasó de esta manera, de una democracia representativa a una participativa. Así, los primeros artículos de la Carta Constitucional, están dedicados a exponer el nuevo compromiso por reconocer y proteger la diversidad étnica y cultural de la Nación; que si bien el español es la lengua oficial del Estado, también las lenguas de las distintas etnias son oficiales en sus respectivos territorios; se les reconocía como entidades territoriales capaces de implementar una justicia propia, siempre que no fuera en contra de lo indicado en la Carta Magna y se les invitaba a participar del senado y el congreso de la república 6. 4. Las post- modernidad sería el rechazo o la pérdida de importancia del conocimiento científico. El rechazo a la existencia de una única realidad objetiva. Sería el reconocimiento o preponderancia de la multiplicidad de puntos de vista y de experiencias de vida. A partir de esta corriente epistemológica se reconoce que las personas experimentan y perciben la realidad de formas distintas (Lewis y Gardener, 1996: 21). 5 más allá de proteger su identidad cultural y garantizar su libre desarrollo cultural. 6 En total, se hace referencia al marco legal que expone el Ministerio del Interior y de justicia en el libro: “La consulta previa a pueblos indígenas y tribales; compendio de legislación, jurisprudencia y documentos de estudio”; los artículos referidos son: 2,7,8,10, 330..

(23) 23. Sumado a esto, el artículo 330 se diseñó de tal forma que invita a las comunidades indígenas a hacerse dueñas de su propio devenir y a integrarse a los intereses de desarrollo nacionales de forma participativa. Se propone entonces en dicho artículo que los pueblos indígenas: Velen por la aplicación de las normas legales. sobre usos del suelo y. poblamiento de sus territorios; Diseñen políticas; Promuevan inversiones públicas; Perciban y distribuyan recursos, Velen por la preservación de los recursos naturales; Coordinen programas en sus territorios; Colaboren con el mantenimiento del orden público y Representen los territorios ante el Gobierno Nacional. Todas estas son modalidades de un lenguaje que lejos de excluir al indígena y concebirlo como un problema para los intereses del desarrollo nacional, lo incorporan activamente como parte misma de ese proceso. Señala incluso el parágrafo de dicho artículo que: “La explotación de los recursos naturales en los territorios indígenas se hará sin desmedro de la integridad cultural, social y económica de las comunidades indígenas. En las decisiones que se adopten respecto de dicha explotación, el gobierno propiciará la participación de los representantes de dichas comunidades.” (CP art.330). La consulta previa es en primera medida un Derecho Fundamental, individual y colectivo de las distintas etnias que habitan el territorio colombiano. Con esta se busca la participación de las comunidades frente a la identificación de impactos que podrían provocar los proyectos de desarrollo sobre su integridad cultural, social y económica como grupo social (MIJ, 2008: 669). El objetivo principal es, por lo tanto, elaborar un diálogo en el que quede constancia de cuáles podrían ser los impactos sobre la comunidad y cómo se podrían “prevenir”, “mitigar” o “compensar”(MIJ, 2008: 671). Es preciso realizar la consulta previa siempre que se vaya a realizar algún tipo de exploración o explotación de minerales u otros recursos naturales en zonas que se encuentre habitadas por comunidades indígenas, entre otros casos, como la creación de leyes que afecten directa o indirectamente a los mismo sujetos de derecho (MIJ:, 2008: 673). Los principios rectores de la consulta previa son ocho: La buena fe: El gobierno se debe encargar de que las personas que participen tenga legitimidad frente a la comunidad que posiblemente se verá afectada. No puede por.

(24) 24. lo tanto entablar el diálogo con cualquiera que se proponga como emisario de la comunidad. Debido proceso: el proceso se debe efectuar bajo la coordinación del gobierno colombiano; debe participar en esta etapa el representante legal del Estado (un delegado del Ministerio del Interior y de Justicia). Se deben consultar los tiempos del proceso y se debe acordar una metodología conjunta con la empresa de desarrollo y las comunidades indígenas. Se deben respetar los tiempos de dialogo. Legitimidad: se debe propiciar la participación de los representantes legales verdaderos de las comunidades que podrían ser afectadas por el proyecto de desarrollo. Comunicación intercultural bilingüe: se debe realizar la consulta de tal forma que se pueda dialogar en la lengua nativa. Información suficiente y adecuada: que consiste en la presentación de una información clara y comprensible para el público objeto de la consulta previa. Una información que sea veraz y completa con respecto a los métodos, procedimientos e impactos puntuales del desarrollo, así como sus objetivos y su importancia para el desarrollo nacional. Oportunidad: La consulta se debe hacer antes de autorizar el proyecto de desarrollo; es preciso que se llegue a un acuerdo previo entre las partes. Pluralismo jurídico: “los principios y procedimientos del derecho propio de la comunidad a consultar hacen parte de las reglas aplicables al proceso. (art. 8 convenio 169 OIT, art. 246 Constitución Política de Colombia).” (MIJ, 2008: 676) Los supuestos que fundamentan este ejercicio de negociación y mediación de impactos son varios y tienen distintas consecuencias que bien podrían entenderse como positivas o negativas. Esta serie de supuestos quedan en evidencia con mayor facilidad una vez que se revisa la jurisprudencia de algunos de los procesos de consulta previa más importantes de las últimas décadas y los textos que existen al respecto. El primer principio fundamental que determina la dirección de un diálogo como el de la consulta es que las sociedades indígenas gozan de una integridad cultural, social y política (MIJ, SU-039: 316). Se presume que toda comunidad indígena “[comparte] sentimientos de identificación con su pasado aborigen y mantienen rasgos y valores propios de su cultura tradicional” (MIJ, T-.

(25) 25. 652: 354). En ese sentido, la consulta previa se debe ocupar, como objetivo fundamental, en evitar que un proyecto de desarrollo afecte prácticas culturales, sobre todo, las religiosas y espirituales (MIJ, SU-039: 326).Así es como se entiende que debe procurarse la protección a la integridad. Sumado a lo anterior, en la medida en que las poblaciones aborígenes son consideradas como minorías, lo que se espera con la consulta previa es que este tipo de segmentos de población “vulnerable y especialmente sensible”, tenga medidas para “construir”, mediante la participación, mecanismos que les permitan superar dicha condición (MIJ, SU-039: 315). Pero por encima de cualquier otro supuesto, prima el hecho de que el indígena no sólo necesita un territorio para usufructo propio, según la jurisprudencia, sino que guarda una relación mayor con éste. Es una de mutuo respeto y protección; el indígena es un recurso natural humano (MIJ, SU-039: 323). Es así, como lo propone Ulloa, que a través de los últimos cincuenta años las sociedades tribales se han consolidado como un ente capaz de cuidar la naturaleza y comportarse en su vida social, económica y política de manera “sostenible frente a ésta”. En ese sentido, la direccionalidad de la consulta previa apunta a que se proteja al indígena para proteger la naturaleza. Así se presenta en la Sentencia sobre el caso U’wa: Es más, no sería aventurado afirmar que el reconocimiento de la diversidad étnica y cultural de la población indígena guarda armonía con los diferentes preceptos de la Constitución Política Nacional relativos a la conservación, preservación y restauración del ambiente y de los recursos naturales que la conforman, si se considera que las comunidades indígenas constituyen igualmente un recurso natural humano que se estima parte integral del ambiente. (MIJ, SU-039, 323) Así mismo, como elemento intrínseco a las sociedades indígenas, que rige los procesos de negociación al interior de un proceso como el de la consulta previa, está el concepto de comunidad. La propiedad del territorio, el uso de los suelos, la distribución de los bienes o riquezas y la toma de decisiones corresponde a un conglomerado social y no a una sumatoria de propiedades e iniciativas privadas. En ese sentido, se entiende que los proyectos afectarán a toda la comunidad por igual (Moreno, 2010: 9)..

(26) 26.

(27) 27. Capítulo III El contexto regional. Una breve historia regional Ahora bien, para comprender la relevancia que tiene el proyecto de exploración de hidrocarburos que es objetos de investigación en la presente monografía, es preciso hacer una breve reseña de las dinámicas de poblamiento y colonización del llano; de las formas como la Nación comprendía estos territorios y como los comprende en la actualidad. Se hablará, por lo tanto, de los procesos migratorios hacia el interior de los llanos por parte de la sociedad occidental y de las relaciones que ésta tejió con los pobladores más antiguos de aquellos territorios. Se entrará a discutir la historia reciente de la Orinoquía y la exploración de petróleo dentro de ese marco coyuntural. Finalmente se hará una breve descripción de la cultura Sikuani que habita el resguardo de Santa Teresita del Turparro, para poner en consideración algunos de los elementos que tienen relevancia dentro del proceso de Consulta Previa. Pues bien, el proceso de poblamiento de los llanos orientales, por parte de la sociedad occidental es bastante lento y complicado. En un primer momento, hacia mediados del siglo XVI, Jiménez de Quezada organiza una de las primeras expediciones exploratorias de la región en busca del dorado. Según Gómez (1991) para esta primera etapa exploratoria resultó imposible establecer asentamientos (Gómez, 1991: 15). Sin embargo, por ser estas regiones muy agrestes y muy pobladas por indígenas, la penetración de las mismas resulta una tarea casi imposible. Por eso, no es sino hasta 1620 que la región del piedemonte llanero comienza a ser poblada, básicamente, por misiones Fransiscanas y Jesuitas o por colonos independientes que buscan parcelas de terreno para vivir (Gómez, 1991: 21). Para ese entonces, no se pensaba la colonización del llano como un elemento vital dentro de la economía colonial, pero si se entendía como necesaria su paulatina incorporación para abarcar nuevos territorios en busca de futuras riquezas. Las misiones Fransiscanas, por lo tanto, se preocuparon por mantener un sistema de haciendas que rindió sus frutos en términos de ganadería. No obstante, la colonización propia de las culturas indígenas que.

(28) 28. habitaban estos territorios tomó mucho tiempo porque la mayoría de estos eran nómades o seminómades, lo que implicaba que en el momento mismo de establecer una misión y tratar de someterlos al orden colonial, los indígenas simplemente se desplazaban en el territorio, llano adentro (Gómez, 1991). En ese sentido, la lenta expansión de la hacienda frensiscana generaba grandes conflictos locales entre las comunidades que habitaban antiguamente el territorio de los llanos al obligarlos a migrar a territorios ajenos. Desde un principio la relación entre los colonizadores y los indígenas fue bastante complicada, como era de esperarse. Ante el ejercicio de adoctrinamiento los indígenas ponían resistencia quemando ranchos y matando el ganado de las misiones (Gómez, 1991). En algunas ocasiones, los indígenas asistían por cortos periodos de tiempo a los misionados con el fin de alimentarse, y en las estaciones de abundancia de alimentos volvían a desaparecer. Sin embargo, las misiones jesuitas lograron establecer un buen sistema de hacienda y de cobro de impuestos en los lugares donde encontraron indígenas sedentarios. Dichas haciendas se concentraban en la producción de algodón y cacao (Gómez, 1991: 30). Más adelante, pese a los logros en términos de colonización y penetración del territorio de los Franciscanos y Jesuitas, estos son expulsados entre 1625 y 1628. Las haciendas fueron donadas u otorgadas a colonos y a nuevas entidades religiosas pero el sistema nunca pudo alcanzar el dominio de los pueblos y el desarrollo económico que lograron los recién expulsados (Gómez, 1991: 21-22). Así es como, a partir del primer boom del tabaco en Europa se presenta una nueva oleada de colonización en el horizonte llanero (Gómez, 1991: 53). Por éste periodo se produce una sublevación indígena que buscaba atacar los frentes de colonización occidental. Los indígenas obligaron a partir a gobernadores, misioneros y colonos. Los objetivos del movimiento eran por lo tanto los blancos y los mestizos. La respuesta del virreinato no se hizo esperar y se envió una brigada de “pacificación” liderada por el Marquez de San Jorge. La empresa tiene bastante éxito y en el piedemonte llanero se consolida una mayoría de población mestiza (Gómez, 1991). Ahora bien, con la llegada de las guerras de independencia se pierde mucha de la presencia occidental en las llanuras y los indígenas viven un periodo de gran libertad. Así lo confirma.

(29) 29. la comisión corográfica cuando pasa por el piedemonte (Gómez, 1991: 89). El resultado de la Comisión es una propuesta que pone de manifiesto la idea de colonialismo del modelo de nación propio de la época y el motivo de lucha entre colonos e indígenas que marcaría el desarrollo social de los siguientes siglos. En ella se plantea que los indígenas debían ser incorporados a la sociedad dominante mediante la generación de un proceso de mestizaje. Se debía “mezclar” al indígena con gente más inteligente y productiva que ellos. El proceso debía ser propiciado por relaciones de reciprocidad que consistía en regalar herramientas y otro tipo de bienes prácticos. (Gómez, 1991, 89-90). Entonces, como parte del proceso de apropiación del territorio, la nación propició un marco legal en el que se titulaban tierras a quienes se dispusieran a partir a esa región. El nuevo poblamiento se genera por familias campesinas que se dedicarían al comercio local de café, tabaco, algodón y cacao. Aunque de todas éstas, la ganadería fue el factor definitivo estructural del poblamiento llanero (Gómez, 1991: 138). Sobra decir que las tierras que titulaban eran de usufructo indígena (Gómez, 1991: 137). Para estos momentos, lo guhíbos oponían gran resistencia a la colonización y la hacían una empresa verdaderamente complicada (Gómez, 1991: 282). Es así como llegan las caucheras a la región. Tal vez éste, es uno de los motores más importantes de captación de trabajo indígena entre 1890 y 1915. En ellas se practicaba por excelencia el “endeude” y los indígenas vivían en precarias condiciones de vivienda, salud y trabajo. Es a través de dicho mecanismo de explotación de riquezas naturales que se presenta a la masacre de aborígenes más grande en la historia del país por parte de la Casa Arana (Gómez, 1991). Ahora bien, varios autores señalan que el proceso más importante de colonización del llano y de dominación de las culturas indígenas cazadoras y recolectoras que se habían librado de los procesos de dominación a lo largo de casi cuatro siglos, fue el de la Violencia en Colombia. A partir de 1949, grandes reductos de población que huía del conflicto se acentuaron en el piedemonte llanero y comenzaron a internarse en el llano. Fue allí precisamente donde se formaron y consolidaron las guerrillas liberales (Guzmán, 2005). Las migraciones al llano aumentaron y se caracterizaban por ser oleadas de “perseguidos”, “perseguidores,” bandidos o hombres sin tierra. Así queda en evidencia, incluso en el.

(30) 30. escudo del Vichada; donde se lee: “Tierra de hombres, para hombre sin tierra”. Las poblaciones indígenas son las que más sufren el impacto de este nuevo proceso de colonización. El imaginario colectivo los reconocía como “irracionales” y eran tratados como animales. Para la década del sesenta, esa violencia hacia las tribus, propiciada por las políticasdel Estado en el intento de incorporar esos territorios a la economía nacional, lleva a instauración de una práctica denominada “guahibadas”. Estas consistían en invitar a una comunidad indígena entera a una comida para asesinarlos a todos. Es en ese contexto de promoción del Estado por incorporar territorios e indígenas a la economía nacional, de forzar desplazamientos a estas “zonas marginales” y de consolidación de grupos que le disputaban el poder, es que llegó el narcotráfico a la región. Fue, como lo señalan varios autores, la oleada de explotación de un “recuso natural” que logró someter definitivamente a los grupos cazadores recolectores que se habían logrado escapar del proceso de colonización o de incorporación (Greiff, 1996; Villamizar, 2007; Guzmán, 2005). Los frentes de acción de las guerrillas y los sembrados de coca cercaron a estas poblaciones y las incorporaron dentro del sistema productivo. Para principios del 2002, el ejército nacional había logrado tomar control del municipio de Cumaribo. En los años siguientes la presencia paramilitar se encargaría de limpiar los reductos gurrilleros en la zona y continuaría con la producción y distribución de coca hasta comienzos del 2006. A partir de ahí, la economía en la región sufriría un cambio dramático. En la medida en que la coca fue el motor económico de Cumaribo desde comienzos de los ochentas, su desaparición trajo grandes problemas7. En la historia reciente los pobladores de laregión reconocen que las actividades económicas y productivas que han logrado suplir el “vacío” económico que dejó la erradicación de cultivos han sido distintos megaproyectos como la reforestación con árboles “maderables” de la fundación Omacha y la exploración de hidrocarburos.8 Los Sikuani en el proceso de colonización de frontera y en la actualidad. 7. Esta información fue recopilada durante el trabajo de campo y puede ser verificada en las siguientes entrevistas: (Entrevistado: Edgar Correa:59-63 ); (Entrevistado: Hernán Beltrán: 67-68); (Entrevistada: Hilda Gómez: 64); (entrevistada: Carmen Rodríguez: 79-80). 8 Esta información es producto de conversaciones con gente de la región, no documentadas en entrevistas..

(31) 31. La región del Vichada en la que se desarrollo el trabajo de campo para la elaboración de la presente monografía se caracteriza por estar habitada, en un noventa por ciento, por población indígena con una preponderante mayoría Sikuani (Anexo I). Su estructura social es de tipo nuclear matrilineal. Por lo general se organizan en comunidades y para suplir las exigencias organizacionales del resguardo conforman un cabildo. Pero, según lo muestran algunas etnografías, las decisiones políticas más importantes se toman al interior de las comunidades y recaen en los hombres cabeza de familia; es decir, los capitanes (Greiff, 1996: 33-35). Como lo señala Jaime de Greiff Jaramillo en su Tesis “Medicina Tradicional y occidental en Interacción: análisis de la prestación de servicios de salud a las comunidades Sikuani del Vichada”, hasta hace cincuenta años los Sikuani eran una etnia constituida esencialmente por grupos cazadores y recolectores nómadas, aunque dependiendo de la comunidad podían haber unos más sedentarios que otros y, que practicaban en mayor medida la agricultura que la caza o recolección intensiva. Sus alimentos principales los obtenían de la cacería de animales salvajes y de la pesca en los ríos y su dieta se complementaba con algunos productos que obtenían de la práctica de una agricultura insipiente; consistía en la tala y quema del terreno para la posterior siembra de policultivos que proveían a los Sikuani de una variada fuente de alimentos y que reducían el desgaste de la tierra producido por la actividad agrícola (Greiff, 1996: 71). Los Sikuani, en tanto que cazadores y recolectores cambiaban frecuentemente de asentamientos y se desplazaban enormes distancias al interior de los llanos orientales. Sin embargo, el proceso de colonización por parte de miembros de la sociedad occidental en dichos territorios, como se mostró en el acápite anterior, comenzó a influenciar un cambio cultural importante dentro de las comunidades indígenas de la región. Principalmente, la utilización de los territorios para la inserción de ganado, por parte de los colonos, trajo consigo grandes cambios en el entrono, limitando las posibilidades de caza y recolección de los Sikuani, a la vez que introducían un modelo de apropiación de la tierra desconocido para ellos; la propiedad privada (GReiff, 1996: 59). Como bien lo relata Greiff (1996), los Sikuani se convirtieron en competidores de los colonos en la medida en que cazaban las reces para el consumo cuando la fauna local comenzó a desplazarse ante la reducción de los espacios forestales. Así, por un lado, las etnias indígenas perdían territorios importantes para implementar su agricultura insipiente.

(32) 32. y, por el otro, sus animales de caza predilectos se desplazaban o comenzaban a mellar en número. A partir del proceso de expansión guerrillera y del auge del narcotráfico y la producción cocalera, dicha etnia sufrió un proceso de cambio radicalmente fuerte en un periodo de tiempo bastante corto. Según lo relatan varios de los indígenas y colonos que pude entrevistar, durante la década de los ochentas, era bastante común los indígenas participaran se emplearan en las chagras de cultivo. En muchos casos, como lo relata Hilda de Torres: comunidades enteras se montaban en buses para ir a las chagras a raspar. Niños, adultos y ancianos salían meses enteros a participar del cultivo, a raspar” (Entrevistada: Hilda de Torres). Otro tipo de caso muy común era que partieran únicamente los hombres, abandonando a sus mujeres e hijos. En las chagras de cultivo, los indígenas obtenían todo aquello que pudieran pedir, bajo la forma de créditos. Tenían acceso fácil a bebidas alcohólicas y otros muchos tipos de bienes de la sociedad occidental a los que se fueron acostumbrando (Entrevistado: Hernán Beltrán). De la mano de este modelo de vida, venía una articulación entre el colono y el indígena. Se perdían las tradiciones ancestrales y se creaban nuevos hábitos de consumo. En los internados de la región, vigentes hasta hoy en día, se cuenta que llegaban jóvenes después del periodo intersemestral, con variados artículos de valor y que en la “tienda” de la institución se llegaban a recolectar hasta cinco millones de pesos semanales. “aquí se manejaban billetes de denominación” afirma el rector de la institución (Entrevistado: Edgar Correa). Entre tanto, las madres que quedaban en las comunidades padecían de altos índices de desnutrición y los más ancianos perdían representación en la comunidad. Así es como con la llegada del proceso de erradicación de cultivos, un cambio también radical, enormes cantidades de personas quedaron sumidas en la pobreza. En ese periodo de veinte o treinta años, muchas de las sociedades indígenas que habían abandonado las comunidades y los respectivos conucos, ya no contaban ni con los lazos familiares, ni con.

Referencias

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