Aisthesis No.
20,
1
987
Departamento de Estética
Facultad
de
Filosofía
Pontificia Universidad Católica
de
Chile
Santiago
-Chile
EL
TIEMPO
Y EL
ESPACIO EN LA
NARRATIVA FOLKLÓRICA CHILENA
Jaime Blume
S.
1.
INTRODUCCIÓN
La importancia
de
Chiloé
enlo
que atradiciones
míticasse refiere es sobradamente conocida.
La lejanía
eincomunicación de
la
Isla,
así como sus características geográficas
y
étnicas,
preservaron por siglos susna rracionesy
creenciasy
permitieronla
consolidación de
un corpusde
relatosy
prácticas ritualesque subsistenhasta
hoy
día.
Adelantando
algo que eldesarrollo de
estetrabajo
permitiráilustrar
más adecuadamente,
es posible sostenerquelos diversos
textos
que recogenlas
tradiciones
mencionadas
no pertenecen al mundode lo doctrinal
y
filosófico,
sino queal mundode lo
simbólico,
en el que se refleja"un
artede
vivir,
(...)
una manerade
very
de
sabertradiciona
les"(Champeaux
y
Sterck,
1985:1
1).
Este
sabertradicional,
transmitido
oral mentede
generaciónengeneración,
seateso ra enmitos,
leyendas
y
cuentos,
quelos
amantesde la
culturafolklórica
recogeny
quelos
estudiososprocuraninterpretar.
De
estetesoro,
hemos
escogido un cuento
folklórico de
Chiloé
—"Elhombre
viudo que se casó con unaseñorita"— narradoporFilomeno Tureuna
y
recogido enMatao,
en1978(*). El
análisis que proponemos paradi
cho relato privilegia aquellos aspectos más estrechamente vinculados con realidadesmíticas.
La
razón para ello no es otra quela
certeza que nos asistede
que el mito perte nece alo
humano
y
quelas
narraciones que elaboran materiales míticos gozande
mayorhondura
antropológica que otros cuentos quefundan
suinterés
enla
meraanécdotao en el asunto.El
cuento que nos ocupatiene
un claro ascendiente orientaly
europeo.A lo largo
de
su
lectura
reconocemosla huella
de
otros relatostradicionales
—LaBella
Durmiente,
Blanca
Nieves,
Alí Baba
y
los
cuarentala
drones—,
fusionados
enuntexto
cuyamayor originalidad consiste en el aire mítico queirradia.
Destacar
dicho
selloy
señalarla
re sonanciahumana
que el relato adquiere portal
motivo constituye el propósitode
estetrabajo.
En las
páginas que siguen ofrecere mosla
versión originaldel
cuento,
paraluego
detenernos
en el análisisde
algunosde
sus elementos míticos másdestacados.
2.
EL HOMBRE VIUDO
QUE SE
CASO
CON UNA
SEÑORITA
ENTONCE,
LA SEÑORITA SE PORTO
MAL
conla hija
quetenía
elhombre,
tenía
unahija. Ella
se portó mal.Entonce,
echó afuera ala hijastra.
Ella
está ahíen elpalo,
pasaría undía,
doh
díah,
mirandoquiénpa sa ala
orilladel
camino.Entonce,
pasaron siete cabalIoh cargaohde
saltiadoreh.Ella
lo
está mirando.Cuando
llegaron
en unapartey
no se notaba quehabía casa,
eraunsubterráneo que
había debajo de la
tierra.
Enton
ce,
elhombre de donde llegó
yalo
está escuchando,
llegan loh
saltiadoreh.Uno llega
de
adelante,
quele
dice:
"Bueno". Que llega
a pegarle con una varala
tierra
y
cuandole
pegó quedice:
"¡Ábrete
puertabendecir,
y
ciérratepuertabilavá". Era
su nombrede la
cerradura, y
abridurade
puerta.Cuando la
abrióla
puertabendecir,
abrióla
puertay
entrarontodoh
y
ellale
estámirando.Den-traron
todah
lah cosah,
cabal/oh cargaoh Jle-nohde
cosah.Llegaron,
lo
pusieron ahí en elsubterráneo,
ellale
está viendo.El/oh Irían
hacer
su comiday despuéh
salieron,
y
ellalo
estahmirando.
Cuando salieron,
sefueron,
ellallegó y
seacordóde
su nombre.Llegó
con una varay
le
dijo:
"
¡Ábrete
puertabifavá,
ciérratepuerta
bendicir!"
Cuando
abrióla
puerta,
ya entró ella.Entró
enunariqueza ¡Qué
gonita!Adentro
en el
subterráneo, habían
muchah cosahqueloh
hombreh
hacían llegar.
Entonce,
quedi
jo
ella:"No
serádable,
quedijo,
queyo ven ga aquíy
nole haga
nadaa estohhombreh"
Ella fue hacer
una ollade
comida,
para que el/ohlleguen
a comerdespuéh.
Llegó
enla
casay
yale dijo
ala
puerta:"
iÁbrete
puerta
bl/avá,
ciérratebendicir!"Se
abrióla
puertay
salió,
cuando salió ellaya sefue donde
vivía.Ahí
vivía.Cuando
el/ohllegaron
una ollabien
hecha,
quedijo:
—
¿Cuál hija de
Dios
lo
vendríahacer y
que no se ve?¿Dónde
lo
hallaremoh?
No lo
vieron;
ellaestá aecalló.El
mismodía,
llegaron
elIoh,
y
sefija
rony
agradecieron mucho quienle hicieron
la comida,
pero nohallan
quién.Entonce,
quedijo
uno:—Bueno, uno
de
nosotroh va a quedarde
guardia.Se
fueron,
quedóunhombre,
Se
fueron
loh seis,
quedó el uno.Ella
nolo
contó,
cuantoh caballoh
pasaron,
le
vio pero nole
contó.
Entonce,
quele dijo:
"Voy
hacer la
comidaotra
vez"
Se fue
ella.Se fue y
yale
dijo:
"¡Ábrete
puertabendicir,
ciérrate bi-lavá!"La
puerta cerraba.Y
entraba ellay
ha
cía
la
comida.Ella
yatenía
lista la
comida,
cuandollegó
elhombre
semostró,
le
llegó
y
le
llegó
abrasary
quele
dijo:
—¡Ah,
usté va a serla
mamá nuestra!Dios
lo
trajo,
nosotroh somoh unohhom
breh so/oh,
vinimohhoy
día,
nos va atender
y
nosotrohle
vamoh a pagar.Usté
va a vivirmuy
bien
acá —bien así quele dijo—.
Usté
no se vadonde
ustéviva,
va a quedar aquí.Que
dijo
ella:—Está
bien,
porque yo vivomal,
vivo en elcampo, fuera.
Entonce,
ahíquedó.Cuando
ahíquedó,
llegaron
loh
otroh seismáh,
le
llegaron
a abrazar.—Usté va a
hacer la
mamá,
quiennos va aatender.Que
le
dijo
ella:-Está
bien,
siendo que ustétenga
pru-34
dencia
conmigo.
Ella le
estáatendiendo,
unole
dio
unregalo,
unole dio
un collarde oro,
otrole dio
un parde
zarcillos(aros)
de oro, todah
lah
cosah,
ropatodo
bien
paraella, muy
bien
apetecida.Entonce,
la
madrastra yalo
supo que estababien
suhijastra,
quedijo,
le dijo
asu marío:-Me
goy
a visita.Se fue
ella a sucasay
cuandollegó,
quele dijo:
-Mire gos
hijita,
quebien
que estáh ahora.—Sí—que
le
dijo—, ¡estoy
bien!
Le
dio de
comer,
le dio de
too,
porque era suconocida,
su mamá quelo
recibió,
entonce,
quele
dijo:
—¡Qué
lindo
anillohtieneh
entu
dedo!,
melo
prestarás ocambíemelo,
yote
doy
elmío,
te
doy.
La
ancianatenía
un anillonegro,
elde
ellaera
lindo.
-Me
dah
este anillo olo
camblamoh.Que
dijo:
—Está
bien.
Están
sentadah en una sillalah doh. El
anillo negro erala
muerte,
quele fue
adar
su madrastra.Le fue
adejar ae,
ella salió.Ella
quedómuerta en
la
mismahora
cuandole
pusieron el anillo negro.Cuando
quedóahí,
llegaron
loh
hombreh,
su mamámuerta,
sentada enla
silla.Elloh lo
sintieron mucho.—
¿Ahora dónde
lo
dejamoh ?
Hicieron
un ataúdde
pura platay
oroy
lo
largaron
en unrío, y
había
unjoven
que miraba ala
orillade la playa,
todah
lah
ma-ñanah
si que puede salirdel
mar.Entonce,
que
él
vamirando,
vedonde da
el mar un ataúd¡Tan gonito!,
quedice
"¿Qué
cosahabrá
acá?"Se
fue
y lo
fue
arecoger,
perohabía
visto
la
cosamuy
gonita,
lo levantó y
vio una señoritamuy
gonita perotenía
unafalta,
que estabamuerta,
pero quedijo,
si quedi
jo:
"No
importa
yolo
voy
allevar
a mi pieza, y
ahílo
voy
atener"
Y lo
llevó,
y
él lo
cuidaba en su pieza quenuncalo dejaba
sinllave,
siemprelo
cuidaba
y
nolo
sabíansusmayoreh,
nila
em plegá.Entonce,
quela
emplegállegó
un pocode
acuerdo quedijo:
"¿Qué
tanto
esconderáéste,
que nodeja
nunca sin cerrar sus piezah?"
Un día
se olvidó.Se
fue la
emplegáy
lo
fue
a verlo
quetenía
y
cuando estabaahí
le
abrieron elataúd,
una señorita¡qué
gonita!
Tenía
el carácter como vivapero no podíahacerlo
vivir.Cuando
le
sacaron el anillola
señorita
vivió
y
lo dejaron
ahí.Cuando llega
eljoven,
estávivala
señorita.
Pronto
se casarony
fueron
muy
felices
hasta
loh díah de hoy.
Narrado
porFilomena Tureuna
Matao,
octubrede
1978.
3.
ANÁLISIS MÍTICO DEL CUENTO
La
acción referida por el cuento sede
senvuelve a
través
de
unidadesfácilmente
¡n-dividualizables:
a)
la
madrastra expulsadel hogar
a suhijastra
b)
la
niña vive una seriede
peripecias que siguenmuy de
cercala historia de Alí
Baba
y
los
cuarentaladrones. Esta
aventuratermina
felizmente
parala
niña,
que ve sellada
subuena
fortuna
con el regalode
un anillo
quelos bandidos le hacen.
c)
celosala
madrastradel
éxito logrado
porla
niña,
va a visitarlay
mediante artimañas le
propone un cambiode
anillos.Tan
luego
comola
niña se colocala
sortija negrade la
madrastra,
cae en un profundo sueñode
muerte.d)
los bandidos
sienten quehan
perdido a su madrey
celebran una ceremoniafúne
bre.
Depositan
ala
joven
enunaurnade
oroy
platay
la lanzan
al río.e)
el río conducela
urnahasta
elmar,
de donde la
rescata unjoven. La lleva
a suhabitación
y
la
mantiene ocultabajo llave.
f)
Un
día
en que eljoven deja
abiertala
puerta, la
empleada sorprende el secretotan celosamente guardado.Al
sacarle elanillo, la
niñarevive,
lo
que permite quelos dos jó
venes se caseny
vivanfelices
para siempre.Definidas
las
unidades narrativasdel
cuento,
no resultadifícil determinar
el catastro
de
personajes queintervienen
y
las
funciones
que cumplen(Cf.
Propp,
1977:
37-75). Pese
a que semejante análisis entregaría valiosos antecedentes para entender el modo como
la
comunidad chilota acogela
tradición
foránea
y
la Incorpora
a sumemoria cultural
autóctona,
en estaocasión,
sinembargo,
nos excusamosde
tal
procedimiento
paralimitarnos
a unbreve
recuentode los
elementos
míticosutilizados,
que actúan co mo verdadero soportedel
relato.Estos
elementosson el
tiempo
y
el espacio míticosy
son
los
que analizaremos a continuación.3.1. Fórmula
de
entraday
salida:El
Tiempo
mítico.El
título
del
epígrafe señala simplemente
la
fórmula
estereotipada que el narradoradopta para
iniciar
su relatoy
terminarlo.
De
las
muchas modalidades conocidas("Había
unavez...;
Hace
muchosaños...;
Erase
que seera...; Este
cuento seacabó...;
pasó por unzapatito
roto...; y
fueron
muy
felices..."),
la
versióntranscrita
seinicia
escuetamentecon un adverbiode
tiempo
—"Entonces..."—y
termina
con unafórmula
particularmenteap
ta
paraindicar la
continuidadininterrumpida
de
la felicidad lograda
-"Yfueron
muy
feli
ceshasta loh
díah de
hoy"-. En
conjunto,
la
fórmula
logra
con eficacia ubicar el relato en untiempo
mítico,
distinto
del
histórico-cronológico.¿En
qué consiste estetiempo
mítico?Intentaremos
responder a esta pregunta através
de
tres
reflexiones,
que nos parecenapuntar al corazón
del
problema.PRIMERA OBSERVACIÓN.
La
existenciadel hombre
sedesenvuelve
en el "aquí"y
el"ahora",
el"hic
etnunc"
de
los
viejoslati
nos.A
partirde
esta constatación primerasepuede progresar en el
conocimiento
intelec
tual
del
tiempo
y
del
espacio.En lo
que altiempo
serefiere,
lo único
concretodirectamente
perceptible es el"hoy",
y
esdesde
este puntode
apoyodesde
donde
elhombre
puedeconcebir el pasado eimaginar idealmente
elfuturo. Pero
este pa sadoy
estefuturo
adquierensentidosólo en cuanto se vinculan con elpresente,
única
di
mensión capazde
comprometer alhombre y
de involucrarlo
realmente conla
existencia.En
términos
de tiempo,
elhombre
es suhoy,
o sea este momento en el que es el que es.Se ha
sostenido que unade
las
grandes conquistasdel
hombre
moderno esla
asílla
mada"conciencia
histórica",
que en elfondo
no es otra cosa quela
victoriade la
abstracción sobrela
percepcióninmediata de
lo
concreto.Pero
contrariamente alo
quepodría
pensarse,
esta concepción abstractadel
tiempoimplica,
en algunamedida,
unempobrecimiento
de
la
realidad cuya verdadúltima
se quiere conocer.En
efecto,
concebir
abstractamente altiempo
significa"emanciparlo de
las
condicionalidadeshuma
nas",
"desantropomorfizarlo"
(la
expresiónes
de
Max
Plank;
Cf.
Jensen,
1975:42),
lo
quefuera de
constituir unpostuladoimposi
ble de
sostenerhasta las
últimas
consecuencias,
incorpora
enla duración
quellamamos
"tiempo"un sesgo
de
"inutilidad" que re
pugna al pensamiento
filosófico.
Así
comolos
coloresdesaparecen
porinútiles
cuandono existe alguien que
los
perciba, del
mismo modountiempo
que no se especifica porel serqueha de
vivirlo conscientemente se con vierte en algoinane
y
tiende
a esfumarse.El
"hoy"del
tiempo
es elhombre
quelo
experimenta.
Si
el"hoy"
es
lo
importante,
¿qué
significa
entonces el"ayer",
el pasado?Todas las
respuestas posibles pueden resumirse en
dos.
La
respuesta científica ve en eltiempo
su carácter mensurable.
Elabora
para ello unidades
cuantificables(minutos,
horas,
días,
años, siglos) y desde
el "hoy"establece una cadena regresivade
tipo
matemático,
calculando
el númerode
veces que una unidadde
terminada
de
tiempocabe,
porejemplo,
entre
la
actualidady la
glaciaciónde
Mindel
Toda
esta operación corresponde obviamente
a una construccióndel
pensamientológi
co,
que por víade
simbolizaciones numéricas traduce afórmula
matemáticala
fluidez
informe de
tiempo.
Pero,
¿qué
pasacon el"ayer"cuando sele
consideradesde
una perspectivapre-lógica,
propia
de las
culturastempranas?
¿Qué
ocu rre cuandola
relacióndel hombre
con eltiempo
noestá circunscrita a un metro convencional,
sino que sefunda
en elhombre,
en su viday
su saber?En
estetiempo
antro-pomorfizado,
los
métodoshistoriográficos
basados
entestimonios
escritos o vestigiosarqueológicos son
reemplazados
por un"an
tes"o por un "entonces"
míticos,
expresio nes que nos remiten a un comienzo primordial,
tan
cargadode
significación sagradaquedesahucia
la
profanidaddel tiempo
cronológico
(Cf.
Eliade,
1955:63ss.).
Es
lo
que analizaremos
enlas líneas
quesiguen.36
SEGUNDA OBSERVACIÓN.
Hemos
vistoque en
la
mentalidad míticaeltiempo signi
fica
otra cosa quela
medidade
unmovi
miento
y
corresponde más a unapercepción
vital que aunaabstracción
despersonalizada.
Interesa,
entonces,
preguntarse en qué con siste esadiferencia
y
cuáles elsignificadoespecífico
del
tiempo
mítico.En
el párrafo anteriorhablábamos
de
untiempo
sagrado.Pareciera
ser que esjusta
mente este carácter sacro
lo
que vincula alhombre
con su remoto origendivino y
trans
forma
su realidad evanescente en una existencia
sóliday
perdurable(tiempo
sagrado).El
tiempo
originariodel
"entonces"es un tiempo
fuerte,
sin un"antes"
del
cualdepen
da,
peroque contiene en síla
plenitudde las
sucesivastemporalidades
históricas
posterio res.El
tiempo
de
los
inicios,
ese primer mo mento antesdel
tiempo,
convoca atodo
lo
creadoy
atodo
to
quesurgirá enelfuturo
y
los hace
partícipesde
la infinita
virtualidadacumulada en su centro.
Esta
vinculación causal con el "inicio" explicala
importancia
de
las
genealogías,
que sonlas
queoperacio-nalizan
la
uniónde las
criaturas conla
vida primera.Es
la
queexplica,
también,
esa espe ciede
nostalgia que seda
entodas
las
cultu rasde
recuperar ritual mentela
plenitud sinfronteras
de
ese"entonces"
primero,
del
cualderivan
todos
los
seres.Este
ordenini
cial constituyeel modeloy
paradigmade
to
do
lo
creado, y
aél
se remitentodos
los
ciclos,
ritmosy
sistemas captados por elhom
bre,
tantoen el plano cósmico como en elde
la
tierra
(año
agrícola,
ciclolunar,
mareas)
oel
de
las
personas(respiración,
menstrua ción).El
"entonces" mítico estádetermina
do
por un ordenprimordial,
inalterable y
modélico,
que en comparación conla
mudanza
de
la
cronologíahumana
presentato
das
las
característicasde
lo divino.
TERCERA OBSERVACIÓN.
Hasta ahora,
al referirnosal
tiempo
sólohemos
aludido al "entonces"con el que se
inicia
el cuentodel
"Hombre
viudo que se casó con una seño rita"Pero
esa proposicióninicial
secompleta
conla
cláusulaterminal
de
"...y
fueron
muy
felices hasta
loh
díah de
hoy''El "en
tonces",
que remite a un "ayer"mítico,
secontrapone con un "hoy"
perenne,
réplicaexacta
de la
eternidad.Un
"entonces" sin "antes"
y
un "hoy" sin"mañana"
términos
fijos
entrelos
quediscurre
el acontecer
de la
historia humana.
Desde
otropunto
de vista,
elhecho de
queel cuentose
desarrolle
entreuna cláusulade
inicio
y
otrade
término
provocalo
quepodríamos
llamar
el"efecto
redoma",
en virtuddel
cual se crea una extensión enmarcadapor un
dintel y
un cerrojo(Cf.
Gil,
1985:10)
que circunscribe el relato en unámbito
limitado,
cuyas
fronteras
son el"ayer"
y
el"hoy" míticos'entonces"(
4-desarrollo
del
cuento-»
)"hasta
loh
díah
de
hoy"Al juntar las fronteras
temporales
del
"entonces"
y
el"hoy",
elespacio se cierray
tiende
aconvertirseen uncírculo,
dando
ori gen al"efecto
redoma"señalado
entonces1
"hasta loh díah
de
hoy"Como
vemos,
setrata
de
unaimagen
plástica referida al
tiempo,
lo
cualtiene
unaimportancia
significativacuyosalcancesconviene
destacar.
Por
de pronto, dicha
imagen
traduce
a extensiónlo
que en origenesdura
ción
y
permanencia.El
crucede las
coordenadas
de
tiempo
y
espaciocreaun campode
fuerza
mítica que saca el acontecimiento narrado
de
la intrascendencia banal
y
lo
ubicaen el mundo paralelo
de
lo
maravilloso.El
simple relatode
unahuérfana
echadade
la
casa por su madrastra se
convierte, así,
enla
historia
mágicadel
hombre.
Pero
hay
más.El
espacio circularlogra
do
porla fórmula
narrativa"entonces/hasta
loh díah de
hoy"se
transforma
en unrecep
táculo
sagradohabitado
por una presenciadivina. El
círculo estotalidad
que satisfacepor cuanto
incorpora
al angustioso espacio abiertodel
caminante un puntode llegada.
El
círculo es caminohecho,
es reposodel
que alcanza su
meta,
es paraíso.Es
tambiénseno materno que
da
proteccióny
refugio.Pero
así como el círculoinvita
a volcarse alinterior,
suforma
de
rueda genera un movi mientoorbicular,
que está enla
base
del
mito
del
eterno retorno.La
repeticiónsiemprerenovada
de lo
que ocurriera alguna vez eslo
que permite que ese "hoy" conque
termina
elcuentoseaelmismo
del
"ayer"del
narradorprimero
y
eldel
mañanadel
narradorfuturo.
Siempre habrá
un"hoy"
prolongado al
infi
nito,
que cerrará confelicidad
el ciclode
las
peripecias vividas por
los
personajesdel
cuento,
cicloiniciado
en ese "entonces"del
primerorigen(Cf.
Durand,
1982:232
ss.).3.2.
Cueva,
casa,
piezay
ataúd:El
espacio mítico cerrado.
A
la
categoríadel
tiempo
se contraponela del espacio,
configurandoambosla
unidadcósmica
fundamental. Ya hemos
dicho
algo respecto altiempo.
Corresponde
ahora refe rirnos alespacio.
En
estepárrafonosdedica
remosexclusivamente alos
ámbitos
cerrados(cueva,
casa,
pieza,
ataúd),
dejando
para más adelantela
consideraciónde
otroselementosconstitutivos
de
espacio —el paisajeabierto,
especialmente
las aguas—,
donde
ocurrenhe
chosimportantes
para eldesarrollo
del
cuento.Una
simple revisiónde los
acontecimientos
que ocurren en estos espacios cerradosalerta acerca
de
la
potencialidadde
significa ción mítica que poseen:la
madrastra echaala hijastra del
hogar;
los ladrones
entrany
salen de
la
cueva;
sumida en un sueñode
muerte,
la
niñaesintroducida
en unaurna;
eljo
ven guarda elataúdenunapieza cerrada con
llave.
La
sumade
todosestos elementosdeja
de
manifiestoun ritualde
clausuray
apertura representativo
del
ciclode
la
vidahumana.
"La
vida—dice Eliade— no es nadamás quela
separaciónde las
entrañasde la tierra, la
muerte se reduce a un retorno al
hogar...
eldeseo frecuente de
ser enterrado en el suelode
la
patriano esmásque unaforma
profanadel
autoctonismomístico, de
la
necesidadde
volver a
la
propia casa"(Eliade,
1949:220).
La
seguidilla hogar—cueva— casa—pieza-ataúd sugiere el
intento
renovadode
alcanzar,
por el recursode
muertesy
resurrecio-nes
sucesivas, la definitiva
plenitudde la
vida eterna:"Hasta loh
díah de
hoy"La hijastra
es expulsada
del
hogar
comolo
esla
criaturadel
seno materno al momentode
nacer;
la
cueva encierra un
tesoro,
comola
piezay la
urna el suyo:la
pieza contiene el ataúdde
oro
y
platay
éste,
ala
niña muerta.Cueva,
pieza
y
ataúd se convierten simbólicamenteen claustros matemos que cobijan
la
vidaque está por nacer.
Pero la
cuevahoradada
en
la
tierra también
essepulcro,
lo
que permite el
isomorfismo cuna/sepulcro, de
viejaprosapia mítica.
Lo
mismo ocurre conla
urna
de
oroy
plata,
quede
suyo sirvede
lugar
de
reposo parala
muerta,
pero queopera,
igualmente,
como reservoriode
vidafutura
para
la
resucitada.Bachelard
establece una relación estrecha entre
la
muertey
elsueño,
por unaparte,
y
entreel vientrematerno,
el sepulcroy
la
cajamortuoria,
por otra.En
abonode
estahipótesis
se aducela
similitud queexisteentre
elfeto
queespera,
enla
oscuridaddel
vientre
de
sumadre,
el momentode nacer, y
la
personaque,
encerrada en elsarcófagoy
sumida en el sueño
de la
muerte,
aguarda elinstante
del
triunfal
retornoala
vida(Bache
lard,
1948:179ss;Cf.
Durand,
Op.
cit.:226).Detengámonos
un momento enla
pareja
constituida porla
cunay
el sepulcro.El
origen
y
eltérmino
queinvolucran
apuntan auna
interpretación del
misterio centralde la
vida
del
hombre,
cual es elde
su nacimientoy
muerte.El
vientre maternoy
el sarcófagomortuorio,
así comola
caverna que guardaun
tesoro
y
la
pieza que encierrala
urna,
sonotras
tantas
versionesdel
huevo
cósmico,
centro universal
del
cual todoprocedey
granmatriz que contiene
todas
las
posibilidadesde
vidadel
universo.Seno,
urna,
gruta ocasa,
todo
apunta a una oquedadplena,
a uncontinente vivo quegenera
vida,
a unútero
que nosólo
cobija,
sino que concibe.Si
nosfijamos
enlas
dimensiones de
los
continentes ya
descritos
—cueva,casa, pieza,
urna— nos
daremos
cuentade
quehay
unaespecie
de
concentraciónprogresiva,
que vade
lo
grande alo
máspequeño, y
que al modo de las
grandes presiones geológicas —quefuerzan
las
plataformasterrestres
hasta
convertir el carbón endiamante— concentransu
capacidad generadoraen un
individuo de
valor
inapreciable:
la
niña que resucitadel
sueño
de la
muerte.Las diversas formas de
espacio cerradoque
hemos
vistohacen de dicho
ámbito
unaversión
del
paraíso,
centro cosmológicodel
universo, donde
palpitala
esperanzade
vidadel
hombre. Pero
si estaafirmaciónes válidapara
los
claustros ya señaladosde la
gruta,
la
casa
y
la
pieza,
ellolo
es másaún en elcasode la
urna.En
ella,
al rasgoesencialde
continente se suma el
de
"barca",
ya quetrans
porta el cuerpo
de la
muertaporel ríohasta
el mar.
La
mitología universal reconoceenla
barca
una representación cultur
izada de la
luna,
divinidad
uránica que regulala
vidadel
hombre y
los
ciclosde
la
naturaleza,
ya quejunto
condeterminar
los
tiempos
de
siembray
cosecha conduce alos
muertos ala
tierra
definitiva
de
la
seguridady
del
reposo.Pero
sila
cueva,
la
casa, la
piezay la
urna valen como
"continentes",
quieredecir
que parte
importante
de
su significación simbólica depende
del
"contenido".
El
continente pasa aser una envoltura querodeaa
la
materia envuelta.
En
estaperspectiva,
elte
soro secreto no esel carozo sino
la
almendraanidadaen su
interior,
la
destilación
supremaque
después
de
unlargo
proceso el alquimista
recogeen su redoma.Este
oroquintaesenciado,
estetesoro
quela
grutaguarday
la
urna
encierra,
no es otra cosa quela
pulsión ala vida, y
ala
vidaplena,
que alienta entoda
criatura.
En la
oscuridaddel
útero,
de
la
cueva
y del sarcófago,
se gesta el alumbramientode
la
nueva vida(Cf.
Durand,
Op. Cit.
:244-254).
La
síntesis "inefable"de lo
pensadoy
de
lo
sentido, de
lo
razonadoy
de lo
intuido,
se asienta en
la "dormid
ón"de la
hijastra,
sueño en el cual
la
viday la
muertefunden
sus aguas
y
reconcilian sus antinomias.El
sueño
de
la
muerteaparece, así,
comoel precio que el ser
humano debe
pagarpor elsolohecho de
existir.Pese
aello,
elhombre
se resiste averen
la
tumba
eltérmino
último de
su proyecto existencial.
El
sarcófago,
queetimológicamente significa
"devorador
de
carne",
se convierte enútero
y
consecuente mente en esperanzade
vida.Es
este espaciode ensueño,
mortaly vivificante,
el que secruza con
la
coordenadadel
tiempo,
limita
da
porun "entonces"y
un "hoy"perpetuo.Al
hacerlo,
el caos se organiza encosmos,
ámbito
en el que sedesencadena
el ciclovida —
muerte —
vida,
representado en unahijastra
que,
luego de
ser expulsadade
suho
gar
y de
ser asesinada porartesmaléficas,
seorienta
desde la
oscuridadde
una urna ala
luz
radiantede
la
vida recuperada.3.2. Río
y
mar:El
espacioabiertoEn
el cuento"El
hombre
viudo que secasó con una
señorita", la
cueva
de los
ladro
nes es un punto
central
del relato,
por cuanto
pasa asustituir comomorada
elhogar
quela
niñapierde al serexpulsada porsu madrastra.
Es
enla
cuevadonde la joven
adquierela
calidad
de
madrey
cambia su condición menesterosa por otra
de
gran riqueza.Para ins
cribirse en una comunidad
de
hombres
solos-los
ladrones—,
habitantes de
unlugar
apartado
y
oculto —lacueva—, la joven debe
abandonar su
hogar de
origen,
A
través
de
esa especie
de
muerte a su primerestado, la
huérfana
entra al mundo mágico einiciático
de la
cueva,
sedede
ciencias
ocultas eincon
tables
riquezas.La
vida posterior como mujer del
quela
salvade
las
aguas sólo esposible
si abandonala
cavernay
por mediode
una muerte
y
resurrección rituales quedaha
bilitada
para acceder ala
nueva condiciónde
vida plena(Gil,
Op.
cit.:36—37). En
pa
labras
de
Schiller,
"todos los
pueblos quetienen
unahistoria,
tienen
unparaíso,
unestado
de
inocencia,
unaEdad
de
Oro.
Para
ello es
indiferente
que elhombre
seaflijapor un estado perdido
y
seimagine
suexistencia
ideal
alprincipiode los
tiempos
comoEdad de Oro
o paraísoo quela
pienserealizada al
final de los
tiempos
comoconsuma ciónde
la historia. Con
frecuencia
se enlazanentre sí ambas
concepciones, y
bien
se puedepensar que
las
esperanzasde futuro
recibenmayor solidez si pueden considerarse como
deseo
del
retornode
algo que ya sehabía
realizado una vez
y
seha
perdido"(1
795:96.
Citado
porFrenzel,
1980:23).
En
el cuento chilote queanalízanos,
hay
dos
mundos quese contraponen.Por
unlado
está el universo cerrado
de la
cueva,
y
porotro,
la
arcadiade
la
vidafeliz
del
matrimonio.
Entre
ambos,
un ríoy
un mar.A
estosúltimos
nos referiremos enlas líneas
que siguen.
La
preocupacióndel hombre
porla
naturaleza
y
porlos
elementos quela
componen es
muy
antigua.Menciones
explícitas
alos
cuatro elementos —agua,aire,
tierra,
fue
go-
las
encontramos en
tempranos
himnos
homéricos
y,
convariantes,
en relatos míticos
de Súmer. Uno
de
estos relatosdescribe
el mar como
"la
Madre
que nosda
nacimiento
en elCielo
y
enla
Tierra",
como"la
Ma
dre de
todos
los
dioses",
o comola
"Madre
de
Enki",
divinidad
organizadoradel
mundode los hombres
(Grimal,
1973:63). El
marprimordial
es, entonces,
un"espacio
fuerte"—la gran matriz—
dentro del
cual se gesta
to
do lo
queexiste.Su
condición cambianteha
ce
del
marla instancia
mediadora entrelo
in-"forme
—humo,vapor,
niebla-y
lo formado
-la
tierra,
las
cosassólidas—,
entrela
vida—forma que emerge—
y la
muerte —formaque se
disuelve-.
(Cirlot,
1969:310).
Esta
concepcióndel
mar es común ain
finidad de
mitologías.En
Chiloé,
donde
elmar
tiene
granimportancia,
tal
condición no aparece enforma
explícita,
perosíenforma
difusa,
esta vez enpersonajesvinculados con el agua o en cuentosfolklóricos
como el queaquí nos preocupa.
El
mar es consideradocomo
fuente
de
alimentosy
comohabitat
natural
de
algunos seres míticos(Mülalobo,
Sirena,
Pincoya,
Pincoy).
Es,
también,
lugar
de
destierro
de
la
machiHuenchur y lugar
por el cual navega el
buque fantasma
conocido
comoelCaleuche. Otros
híbridos
míticos(el
Caballo
marino,
la Vaca
marina,
elCuchi-vilu)
hacen
del
mar suresidencia,
mar que elbarquero Tempilcahue
cruza conduciendo alas
ánimas de Cucao
a su patriadefinitiva.
Pero
el relatodonde
el mar alcanza su estatura mítica máxima es el
del diluvio. La
crecida de las
aguas,
queinundan
vastas extensiones
de tierra,
constituye el marcotextual
adecuado para plantearlos
grandes problemas
del delito
primordialy del
combate cósmico
del bien
contra el mal.Semejante
visión no seexplica sino como el resultado
de
una experiencia
muy
fuerte,
quetransforma
la
rutina cotidiana en encuentrointenso y
novedoso con
la
realidad.Esta
experienciaestematizada
porlos
mitos,
elaboración quede
alguna manera
traduce
lo
que aquélla pudo significar en su momento.El
marsurge,
así,
como elámbito
en elquediscurre
la
vidahu
mana,
desde
su origenhasta
sutérmino:
"El
hombre
muere conla
marea quenace"
(Azocar,
1967:66.
Cf.
Blume,
1985:34-37).
Si
de
los
mitos pasamos alas
creenciastradicionales, la
importancia
del
agua enla
cosmovisión chilota se afianza.En
Chequián,
por
ejemplo,
soñar con aguas claras es señalde
buena
saludy
felicidad,
mientras que enQuenac
soñar con aguasturbias
o suciasanuncia tristeza próxima
(R.
Cárdenas,
C.
Hall,
1985:68). Reconocer
en el agua unafuente de
podery
vida ola
causade
inunda
ciones
y desastres
corresponde a unalarga
experiencia acumulada.
En
Chiloé,
el mares el
lazo de
unión entrelas diversas
islas
y
fuente
inagotable
de
alimentos.La
lluvia,
porsu
parte,
aseguraelriego sostenidode
los
campos,
lo
que permite cultivosy
crianzasde
animales.A
suvez,
los
ríos sirven comomedio
de
comunicación,
según constaenla
historia
quela
comunidadde
Choroihué
ha
ce
de
sus viejostiempos:
"Lo
primero quelos
colonostuvieron
quehacer
con sustie
rrasfue limpiar
y
rozar.Con
mucho esfuerzoy
a purahacha
cortabanlos
troncos
y
la
mejor
madera,
queeratepa
y ulmo,
la
llevaban
en una
balsa
por el ríoNegro y Pudeto
a un aserradero.La demás
maderala
quemaban.Una
semana sedemoraba
la
balsa,
hasta
lle
gar a
Pudeto.
Desde
el momento que se cortaban
los
árboles,
se arreglabanlos palos,
setiraban
abueyes hasta
elrío,
los hacían
unabalsa
y
sellegaba
a vender esamadera,
setar
daba
un mes"(Choroihué,
1984:2-3). Otro
testimonio
enla
mismalínea
es elde
don
Adolfo Merílicán: "Volteábamos
tos
árboles
y
los
tirábamos
conbueyes
al río.Después
los hacíamos balsas
en el ríoy
los llevába
mos por medio
de
unbongo,
hecho de
un solomadero, de
ulmo"(Llanco,
1984:2).
Las
lagunas
también tienen
suimportan
cia
dentro de la
percepción míticadel
agua por partedel
isleño. La
siguiente relación mezclalo histórico
conlo
legendario,
dando
origen a un relato
de
graninterés:
"Otra
vez supimos algo acercadel
caciquede
Cogomó.
Dicen
los
sucesoresdel cacique,
quetenía
unbastón
con manillade
bronce
conoro,
que eramuy bonito. En la
puntadel
bastón
hay
un mapa
y
ese mapaeradel
sectorde
Cogo
mó.
Decía
que esole iba
a pertenecer a unode
sufamilia. Entonces
ellostrataban
de bus
car
dónde
seencuentraelbastón.
Allí
abajohay
una parte quele dicen
vegaCaimán,
unalaguna. Parece
queelbastón
estaríadentro
y
no
lo han
podidoencontrar.Al
encontrar esebastón,
todo
elterreno
habría
podidoserde
ellos
(Voces
Campesinas,
No. 6. julio-agosto
1984:16).
Pero las
aguasno sólopermitenla
comunicación,
aseguran el alimento oguardan untesoro
oculto,
rasgostodos
ellos positivos.También
existenlas
aguasaterradoras,
vinculadas
adevastaciones
y
tormentas.
Los
testi
monios al respecto son
múltiples.
Todavía
está
fresco
en el recuerdode los
habitantes
de
Chiloé los
estragos provocadospor el ma remotodel
año1960. La
acera ponientede
40
la
costaneradel
mar,
enAncud,
eshoy
unhermoso paseo,
pero en eltiempo referido
eraunbarrio extenso, del
cual no quedó ab solutamentenada,
según se puedeapreciar
en
documentos
fotográficos
conservados en elMuseo
de la
ciudad.La
marejadaarrastró
algunascasas más
de
300
metrostierra
aden
tro,
dejando
otras amercedde las
aguas.
La
furia
desatada
del
mar se reproduce enlos
ríosde
la
zona:"Después del
sismodel
año60,
las familias de Llanco
quedarontotalmente
aisladas,
porque sedestrozaron
los
puentesy
se cortó el primitivo camino porderrumbes. Los bongos
ya no servían para movilizar ala
gente,
porque el río setransformó
enmar"
(Llanco,
1984:8).
Dentro del
mundo míticode
las aguas,
los
ríosy
las fuentes
revisten especialimpor
tancia
por el movimientoy
flujo incesantes
que
los
caracterizan.Este
rasgo explica porqué en
todas
las
culturas se consideran"vi
vas"las
aguasagitadas,
siendola
causade
ello el ser
divino
quelas habita. El
cultoalas
fuentes
enGalia,
Inglaterra,
Escocia
oAlema
nia,
tendría
su origen en creencias comola
in
dicada,
creenciasque seencuentranigualmen
te
en regionestan
lejanas
comoIslandia
olos
países eslavos(Cf.
Krappe,
Op.
cit.:198). La
antigüedad clásica registra cultos similares en
diversos
templos
y
santuarios —como elde
Artemisa,
entre otros— enlos
que se practi cabala hidromancia
y
los
oráculos conagua.Más
cercade nosotros, los
incas
se consideraban descendientes de
fuentes,
ríos,
lagos
odel
mar(Garcilaso
de la
Vega,
"Los Comen
tarios
realesde
los
Incas",
L.l,
cap.XVIII).
Al
hacerlo,
se establecía entre el aguay
sudescendencia
una relaciónde
tipo totémico
similarala
queencontramosenclanesmapu chesy
huilliches
con respecto aláguila,
el sol olas
estrellas(Blume,
1985:52ss.).
Al
analizarelcaráctertotémico
que asu meelagua en elorigende determinados
pueblos,
Krappe
concluye:"Es
claro,
entonces,
que en
todas
estastradiciones,
unafuente
o un río puedetomar
ellugar
de
un animaltó
tem.
Este
paralelismo prueba suficientemente
quelas
aguas corrientes pertenecen ala
misma categoría quelos animales,
que sonanimales"
(Krappe,
Op.
cit.:201.Las
cursivasson nuestras).
Lo dicho
explicala
tendencia
universala vincular el agua con ciertosanimales,
como podrían ser eltoro,
elcerdo,
el caballo omonstruos marinos
(lbid.:202),
quedicho
sea
de
paso,
sonlos
mismos animales
queaparecen en
la
mitologíachilota.
El Caballo
marino,
la Vaca marina,
elCuchivilu
y
Coi-coi-vilú —seresmíticosya señaladosmás arri
ba— son entes vinculados al agua
y
establecen con el
hombre
una relaciónestrecha,
aunque no siempre en
términos
de
ascenden ciatotémica.
Sólo
Coicoi-vilú,
la
serpienterectora
de los mares,
puede vincularse conlos hombres
en una relaciónde
origen,
segúnrelata alguna versión
huilliche de
los
princi pios cosmogónicosdel
mundo(Blume,
1984:43».).
No
quisiéramos cerrar estas reflexionessobre el espacio abierto constituido por
las
aguas sin
dejar
constanciade
unaspectofun
damental
para entender el significado profundo del
ríoy
del
maren eldesarrollo
del
cuento
"El hombre
viudo que se casó conuna señorita".
Nos
referimos alas
aguas salvadoras,
en sudoble dimensión de
purifica-doras de
ciertaslacras
corporalesy
de
renovadoras
de la
naturalezahumana. La impor
tancia
del
tema
aconseja que sele
trate
enpárrafo aparte.
3.4.
Las
aguas salvadoras: aperturamáxima
del
espacio abierto.Los
tratadistas
ven en el agua unade las
posibilidades máximas
del
simbolismopurifi-cador,
que esjustamente
lo
que aquíestáenjuego
(Bachelard,
1942; Durand, 1982;
Jen-sen,
1975). En
estaI
ínea,
el agua cumple unafinalidad
lustral desde
el momento que esla
sustancia misma
de
la
pureza.El
agua no sólo
contienepureza,
sinoquela
"irradia"y
la
contagia
(Bachelard,
1942:195). Pero
el agua no sólo purifica por sulimpidez,
sino quetambién
por su"frescor",
característica quela
convierteen"agua
viva",
capazde
vigorizar
física
y
espiritualmente alhombre
(Juan,
4,
7;
7, 38;
Durand,
1982:162).
Rasgos
comolos
señalados explican elhecho de
que en ritosde
purificación,
comolo
es elbautismo,
seutilice agua para elbaño
ceremonial prescrito.
Ello explica,
también,
el que en algunos mitos
de
origen,
eldiluvio
que exorciza
los
pecadosde
la
razahumana
tenga
lugar
tan
relevante(Cf.
Frazer,
1 96 i
:613).
El
cuento que analizamosincluye
unasecuencia en
la
quela
participacióndel
agua-río, mar— es
indispensable
para eldesenla
ce
feliz de la
historia.
Muerta la joven
porobra
de las hechicerías de
sumadrastra,
los
bandidos
ofician un ritofunerario. Luego
de
llorar la
pérdidade la
persona quehabían
adoptado como
madre, introducen
el cuerpode la
niña en una urnade
oroy
plata,
paraconfiarla,
enseguida,
ala
corrientede
un ríoque
desemboca
en el mar.De
allíla
rescatael
joven
quedespués
será sumarido.El flujo de la historia
suponedos
térmi
nos:
la
niña muertay
la
niña resucitada.El
pasode
uno a otro estado opera gracias alrío,
quelleva la
urnahasta
el mar.Con
ellosesubvierte
la
tradición
poética queestablece que
"nuestras
vidas sonlos
ríos/que van adar
ala
mar que es el morir"y
seinaugura
otra cuyo enunciado podría ser:
"nuestras
muertes son
los
ríos/que van adar
ala
marque es elvivir".
En
la
secuencia narrativa que estamosanalizando,
el ríodeja de
ser un elemento marginaldel
paisajey
asumeun papel activoy
protagónicodesde
el momento quetrans
porta
físicamente
elféretro
desde
la
clausura
de la
cueva mágica ala
amplitud abiertadel
mar.Este
papeles,
a nodudarlo,
de
carácter salvífico
y
seinscribe
entradiciones
tan
venerables como podrían serla
del Arca
de
Noé,
que salvala
vidadel
mundoahorca
jadas del diluvio
(Génesis
7,1
7ss.),
ola de
Moisés
rescatadode
las
aguas(Éxodo
2,
5—10).
Otras
tradicionesde
la
antigüedadclásica —
Jasón
y
los
argonautas,
Ulises-aun cuando conjugan elementos
similares,
no
destacan
el carácter sotereológico quepresentan
los
relatosbíblicos
mencionados,
carácter queel cuento que nos ocupa reproduce.
Una
vezdetectada
la
naturaleza activade
las
aguasy
señaladasu operaciónsalvífi-ca,
parecieradifícil
avanzar más en el análisisdel
tema.
Ocurre,
sinembargo,
unafeliz
circunstancia que permite ampliar el
terreno
de
la
exploracióny
pasardel
campode
la fic
ción narrativa al
de
la
ceremoniamágica.Es
ta
circunstancia ala
que aludimos consisteen un remedio
de la
naturalezaque se utiliza enPilluco
para combatirlas
verrugas:"Cuan
do la
luna
estáde merma,
Ud.
acerqúesea unrío que
corra,
restrieguelas
verrugas con una conchade
almejahasta
hacerlas sangrar, y
deje
que estasangre sela lleve
el río.Vuelva
a su casa