Feligresía del ayuntamiento de A Estrada situada en un encajonado valle de la cuenca media del río Umia.
El topónimo hace referencia a la abundancia de codesos en la zona, mata de la familia de las Papilionáceas. Con el mismo origen y dentro de la misma parroquia se encuentra el lugar de Codesal.
Entre el rico patrimonio arqueológico de esta circunscripción cabría destacar las hachas de bronce de tipo Barcelos halladas a mediados del siglo XX, el dolmen del monte Arnau o los
castros de Quintás y Codeseda. En este último se encontraron diferentes petroglifos de la Edad del Bronce que habían sido reutilizados en algunas de sus construcciones.
En opinión de Elisa Ferreira, las tierras del coto del monasterio de San Xurxo de Codeseda, en cuyas cercanías se encontraba el castillo de Tauro, estarían seguramente comunicadas con la tierra de Tabeirós, a la que pertenecían, y con el camino de Pontevedra a Ourense por el Lérez a través de la parroquia de San Lourenzo de Sabucedo.
CODESEDA
E
L EDIFICIO ESTÁRODEADO por praderías en su lateralmeridional y por un hermoso robledal en el sep-tentrional.
Para acceder a él desde A Estrada, de cuya capital mu-nicipal dista 10,5 km, deberemos desviarnos de la carretera N-640 a la altura de la calle Pérez Vionde y proseguir a continuación por la carretera PO-7001 en dirección Forcarei. Transcurridos 10 km veremos la indicación a Codeseda y tomaremos la carretera local situada en la margen derecha, a 500 m encontraremos el robledal y el cementerio parroquial con la iglesia.
Las primeras referencias en la documentación son del año 1124. En la primera de ellas se realiza una donación de las heredades de Codeseda al cabildo compostelano, mientras que en la segunda el rey Alfonso VII cede a Mu-nio Pérez Tacón –que había sido armado caballero junto con el monarca y otros jóvenes hidalgos en la catedral compostelana ese mismo año– la iglesia de Sancti Ieorgii de Aquis Sanctis también conocida como Codesseda con el coto
de Sancti Ieorgii monasterium per suos anticos terminos.
El antiguo cenobio, probablemente de origen patri-monial y que habría sido fundado con anterioridad al siglo
XII, es incluido en los privilegios pontificios que confirman
los bienes y derechos de la iglesia del Apóstol de los pa-pas Anastasio IV, en 1154, Alejandro III, en 1174, 1178 y 1181, Inocencio III, en 1199, y Honorio II, en 1225. Estas
confirmaciones permiten apreciar el interés del arzobispa-do compostelano por incluir sus bienes sitos en las tierras de Montes y Tabeirós y confirmar la continuidad de la vida monástica en Codeseda a lo largo del siglo XII.
Desconocemos si desde sus orígenes esta comunidad fue femenina, pero en todo caso si en algún momento se produjo un cambio éste se llevó a cabo con anterioridad al último tercio del siglo XII, puesto que el arzobispo
Jeró-nimo del Hoyo deja constancia, a principios del siglo XVII,
de que la iglesia de Codeseda pertenecía a un cenobio femenino regido por la abadesa Mariana Fernández desde al menos el año 1164, contenido en una inscripción que él pudo ver junto a la puerta del muro de la Epístola que serviría para comunicar la iglesia con el recinto monástico y en otra que estaba sobre la puerta de la iglesia. Supone-mos que este último acceso sería la portada de la fachada occidental. Su transcripción del epígrafe de la puerta del muro meridional de la nave es la siguiente:
ABBADESSAMARIANA. FERN: NOTA. BOCABAR. MUNIO. EST. QUE. LAPIS. ISTE. MICHI. InREQUE. DEUM. COLIEDAT FERNAM. ERAM.CC.II.ZQD: VII : Kls: IUNII:
Esta inscripción pudo haber desaparecido en 1851, momento en que se efectuó la reconstrucción integral de la nave, o en las intervenciones realizadas en el templo, a
Iglesia de San Xurxo
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C O D E S E D Ainstancias del cabildo compostelano, por los maestros de obras Francisco González de Araujo, en 1619, y Luis Gil, en 1744.
Seis años después, en 1170, el rey Fernando II con su mujer Urraca concedía los realengos de Sanín, en la península del Salnés, y Guiltrige, en la tierra de Orcellón, al monasterio de sancto Ieorgio Codesede, a domne maior Iohannis
y a su hija la abadesa Urraca Muñiz.
El final de esta comunidad benedictina que no superó la crisis bajo medieval se produjo en 1410 cuando tan sólo contaba con dos religiosas. En esta fecha el arzobis-po comarzobis-postelano don Lope de Mendoza determinó su anexión al cabildo compostelano.
De la primitiva abadía hoy en día conservamos la cabecera poligonal de una iglesia que contaba a principios del siglo XVII, antes de la primera de las intervenciones
modernas documentadas, con una nave dividida en cuatro
tramos por tres pares de columnas entregas a unos altos muros en las que apeaban tres arcos fajones y la techumbre de madera. La planta, por lo tanto, repetía un esquema so-bradamente conocido en la arquitectura románica gallega de la segunda mitad del siglo XII: un ábside poligonal con
tramo recto unido a través de un codillo a una nave única de mayor amplitud que la de otros edificios pontevedreses como Santiago de Bembrive, Santo Tomé de Piñeiro o Santa María de Tebra, y semejante a la empleada en el monasterio –también benedictino– femenino de Santo Estevo de Casteláns.
El ábside y el hastial oriental de la nave fueron objeto de una intensa y reparadora intervención realizada en 1972.
Los paramentos externos de su tramo recto, que ocupan el espacio comprendido entre el codillo y un con-trafuerte que recoge los empujes de un arco fajón interno, fueron englobados hasta la altura del alero en una sacristía
Planta con delimitación de la fase románica
10 m
0 1 2 3 4 5
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C O D E S E D Amoderna, en el lateral septentrional, y la casa rectoral, en el meridional. Sus aleros de cobija en chaflán recto liso cargan sobre diez canecillos, cinco en cada lado, de proa, de nacela con rollos atravesados por un baquetón y de una hoja plana con una poma en el envés.
El remate poligonal de cinco lados se alza sobre tres altos rebancos que sirven para superar el desnivel sobre el que fue edificada la iglesia y está compartimentado en cinco paños por cuatro columnas entregas. Sus podios de incipiente sección circular resaltan en el primer rebanco y se superponen a los dos superiores. Sobre ellos las basas de perfil ático y los plintos circulares, los fustes de ocho tambores anillados en la mitad con los ábacos en caveto liso de las ventanas que se impostan por el muro y los ca-piteles de dos filas de hojas planas rematadas con pomas en el envés del ápice, el primero desde el extremo septentrio-nal, de tallos anillados entrecruzados, de dos filas de hojas planas y de un orden de hojas planas con ápice anillado y rematado en espiral. En cada paño se abre una ventana con una arquivolta de arco semicircular con dos medias cañas decoradas con bolas entre baquetones que cargan en un par de columnas acodilladas de fustes monolíticos lisos, capiteles entregos y basas áticas con garras. Sus chambra-nas están exornadas con ajedrezado de cinco filas de tacos.
La variedad de las soluciones decorativas que presen-tan sus capiteles y tímpanos que apean sobre el muro los hacen merecedores de un análisis pormenorizado.
El tímpano de la primera ventana, desde el extremo septentrional, muestra dos cruces de San Andrés inscritas en un círculo con otro círculo central que las une, deco-ración de tallos sinuosos en la parte superior, un círculo y dos rosáceas en el lateral izquierdo y lo que podrían ser nudos u hojas en el derecho. Su capitel occidental posee decoración de tallos anillados sobre una fila de hojas planas con pomas en el envés, y el oriental, de dos filas de hojas planas. Las del inferior con nervio central perlado y ápice vuelto, y las del superior con ápices vueltos anillados.
El tímpano de la segunda ventana está dividido en tres niveles. El superior ornamentado con un tallo ondulante, el central con cuatro rosáceas inscritas en un círculo y el inferior con seis círculos. Su capitel derecho, con un listel en la parte inferior del ábaco, muestra dos filas de hojas planas con ápices rematados en espiral y pomas en el envés, mientras que el izquierdo posee dos órdenes de hojas car-nosas de nervio central inciso. La basa de este último está decorada con hojas planas de ápice rematado en espiral.
El capitel derecho del tercer vano tiene dos órdenes de hojas con nervio central perlado, ápices rematados en
Ventana del ábside
Ventana del ábside
Ventana del ábside
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C O D E S E D Aespiral y caulículos. El izquierdo presenta un orden de tallos anillados sobre una fila de hojas planas con nervio inciso y su basa está decorada con casetones semicircu-lares. Su tímpano posee tres medias cañas entre cuatro baquetones, la inferior ornamentada con bolas y la inter-media con cordado.
La arquivolta de la cuarta ventana cobija un tímpano con dos medias cañas entre tres baquetones, la inferior de-corada con capullos. El capitel izquierdo, en el que apea, tiene un orden de hojas planas con dos filas de caulículos y el derecho hojas planas con ápices rematados en espiral y caulículos. Por último, el quinto tímpano está formado por dos sillares lisos, y sus capiteles presentan una fila de hojas planas con ápices rematados en espiral.
La cornisa del remate poligonal posee cobija en cha-flán recto sobre quince canecillos, tres en cada paño. A los modelos vistos en el tramo recto hemos de sumar una cabeza de bóvido y hojas sobre nacela.
En el interior del edificio el ábside se abre a la nave a través de un deformado arco triunfal de medio punto do-blado en arista viva. La dobladura externa apoya directa-mente sobre el muro, mientras que la interna lo hace en un par de columnas entregas de ábaco en chaflán recto, con decoración de tallos ondulantes en el capitel septentrional, que se imposta por la cara frontal del muro y los paramen-tos internos del tramo recto y remate poligonal, fustes de trece tambores y basas de perfil ático con garras. El capitel septentrional muestra tallos anillados y entrelazados sobre
una fila de hojas nervadas de eje perlado, y el meridional repite del esquema anterior sin los tallos.
En el interior del tramo recto un arco fajón que repite el modelo del triunfal, salvo en la utilización de plintos circulares y la decoración de los capiteles, refuerza la es-tructura de la bóveda de cañón de sillares de granito que cubre este espacio y arranca sobre la imposta. Su capitel meridional presenta dos filas de hojas planas con ápices rematados en espiral, y el septentrional de una fila de ho-jas planas ceñidas por una cinta con pomas en el envés y nervio central perlado.
En cada uno de los dos paramentos internos del tramo recto hay un par de arcos ciegos de medio punto en arista viva que apean en el muro y en un canecillo-ménsula de planos superpuestos, el septentrional, y de planos su-perpuestos con dos tetrapétalas, el del lado opuesto. En el paramento meridional también se abre un pequeño armario-credencia de arco de medio punto en arista viva.
En cada uno de los paños del remate hemidecagonal, un arco de medio punto en arista viva cobija la saetera interna de las ventanas. Todos ellos apean sobre un par de columnas de ábaco en chaflán recto, fustes monolíti-cos en délit y basas áticas soterradas. Entre la imposta y el
ábaco de estos arcos, cubriendo sus enjutas, se alzan seis pequeñas columnas en las que apoyan los seis nervios de aristas matadas en baquetón y clave interna decorada con un florón que refuerzan la cubierta de bóveda de cascarón.
Todos sus capiteles, como los de los arcos, repiten de manera simplificada los modelos ya vistos y añaden el de hojas abastonadas y tres filas de acantos.
También en el interior del edificio, en la parte su-perior del paramento interno de la fachada occidental, Ramón Yzquierdo pudo apreciar, junto con los restos de un baldaquino de principios del siglo XVI, una pieza
reuti-lizada en la que se representa un Agnus Dei con una cruz
patada inscrito en un círculo que, en su opinión, podría pertenecer al tímpano de una de las antiguas portadas del edificio románico.
La inscripción transcrita por Jerónimo del Hoyo podría pertenecer a una construcción preexistente del antiguo conjunto monástico, o haber sido realizada, como ocurría frecuentemente, con posterioridad a la fecha en ella contenida, puesto que los restos conservados de la fábrica románica nos permiten datar este templo como obra de finales del siglo XII. En ello influyen la utilización
de un alero de tipo transitivo en la cabecera, la decoración de cruces de San Andrés del tímpano de la primera ven-tana septentrional, la datación asignada a otros edificios como Santa Baia de Losón o principalmente Santa María de Aciveiro, con los que guarda gran similitud en las solu-ciones empleadas en la planta, el alzado y la cubierta de su remate absidal, que desconocemos en el caso de Aciveiro pero posiblemente sería similar al de Losón o Ancorados, y la evidente interpretación y reinterpretación de
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C O D E S E D Alos compostelanos de capiteles de los últimos tramos del brazo mayor de la catedral, de su cripta y de esquemas vegetales de clara filiación mateana. Este es el caso de los capiteles que presentan modificaciones o combinaciones de una fila de hojas con tallos o palmetas anilladas, tallos anillados entrelazados, hojas carnosas –como las del capi-tel izquierdo de la segunda ventana del remate poligonal– o ábacos con un listel en la parte inferior del ábaco.
Texto y fotos: MRD - Planos: MFF
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