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INTOLERANCIA A LA LACTOSA EN LA INFANCIA, SU RELACIÓN CON EL ESTADO NUTRITIVO Y TRATAMIENTO

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(1)

Bu!. Soc. Cat. Pecliatr.,

43,

133, 1983

INTOLERANCIA A LA

LACTOSA

EN LA

INFANCIA,

SU RELACIÓN CON EL ESTADO NUTRITIVO

Y TRATAMIENTO

R. Tormo Carnicé

D. Infante Pina * y E. Ferro-Collares

Introducción

La leche es el alimento consumido en mayor cantidad por los lactantes mamíferos. Es un alimento

nutritivamente

completo, y en los seres huma-nos, si la leche procede de la madre, es suficiente durante los cuatro o seis primeros meses de vida para cubrir todas sus necesidades (' ). Contiene proteínas, grasas,

hidratos

de carbono, vitaminas y

OligoelementoS.

El hidrato de carbono más importante de la leche es la

lactosa,

y es el único si se trata de la leche de mujer, siendo el responsable del

pH

de las heces de los alimentados con ella, y que entre otras funciones dificulta el desarro-llo del E.

Coli

en el intestino grueso y facilita la proliferación de la flora bífida. Este

disacárido

está constituido por una molécula de glucosa y otra de

galactosa

unidas por un puente

1-4

beta, siendo producida exclusiva-mente en la glándula mamaria. Este hidrato de carbono, de indudables efectos benéficos en la fisiología del intestino humano, también es el

res-Ponsable

de trastornos en sujetos, niños o adultos, que son incapaces de escindir la molécula por disminución de la actividad del enzima

lactasa

del borde en cepillo

de la

mucosa intestinal. Son niños o adultos que a pesar de ello son completamente normales, ya que dicha disminución

enzimática

es un defecto y no una enfermedad. Dicha intolerancia a la

lactosa

es muy frecuente en la edad

pediátrica,

y también en los adultos, y probablemente los trastornos provocados por ella, se remonten a muchos años atrás en el Pasado de nuestra especie. Hay que pensar que durante milenios, el ser humano tras el destete ya no ingería más productos lácteos, limitándose en la primitiva época prehistórica a la recolección de alimentos, época l lamada por los sajones

«food collecting stage»,

a los productos que

con-(") Equipo de Gastroenterología del Hospital de la Seguridad Social de Barcelona.

(2)

seguía en su vida nómada, caza, frutos y cereales silvestres. Fue

posterior-mente, tras la llamada revolución neolítica, época datada por estudios

realizados con C' ' ( 2 ) sobre el ario 9.000 a 7.000 antes de J.C. cuando entrados

en la fase de producción de alimentos o «food producing stage», el ser

hu-mano deviene agricultor y ganadero, dando comienzo a un proceso de

desarrollo coronado hace doscientos arios por la reciente revolución

industrial. Así pues, en la mencionada época de recolección de alimentos,

el ser humano empieza a ingerir productos lácteos, dando origen a lo que

ya podemos llamar industria láctea, que al parecer se originó en la India

o Próximo Oriente sobre el 5» o 6." milenio antes de J.C., completamente

ya dentro del estadio de producción de alimentos a partir de ese momento;

dicho hábito dietético se difundiría siempre en dirección Este, hacia las

zonas entonces verdes del Sahara africano y hacia el Norte del continente

eurasiático e Probablemente, antes de la mencionada revolución

neolí-tica, el ser humano se comportaba corno la mayoría de los mamíferos, con

CUADRO

I

Clasificación de los cuadros de deficiencia en

lactasa

I)

Deficiencias primarias de lactasa

1. Deficiencia en lactasa congénita del prematuro

2. Deficiencia en lactasa congénita del recién nacido a término

3. Deficiencia en lactasa adquirida en niños y adultos, inducida

genéticamente

II)

Deficiencias secundarias de lactasa

1. Por agresión intestinal tras gastroenteritis:

a) Viral

b)

Bacteriana

2. Por agresión intestinal por Giardia lamblia

3. Por agresiones inducidas por macromoléculas:

a) Celiaquía

b) intolerancia a las proteínas de la leche de vaca

c) Intolerancia a las proteínas de la soja

d) Intolerancia a las proteínas del arroz

e) Otras macromoléculas

• 4. En la malnutrición calórico-proteica

5. Por administración de ciertos medicamentos

6. Tras resecciones quirúrgicas

7. En el síndrome de asa ciega

8. En cuadros de hiperproliferación bacteriana

9. En recién nacidos sometidos a fototerapia (en discusión)

(3)

capacidad para digerir

lactosa

tan sólo durante el período

neonatal

y los

primeros meses de vida, y una vez pasada la revolución neolítica,

proba-blemente la especie humana sufrió una mutación que se habría

trans-mitido con carácter dominante hasta nuestros días ('). Por ello, la raza

que habría estado más expuesta a la

ingesta

de productos lácteos desde

los

tiempos prehistóricos habría sido la caucásica, lo que podría justificar

la alta incidencia de

lactosa-tolerancia

en dicha raza.

El hecho de que el enzima

lactasa

esté presente en el intestino de los

humanos en el momento del nacimiento, y que decline en muchos de ellos

a niveles muy bajos entre la edad de dos a siete arios, ha quedado bien

demostrado en muchos trabajos

( 7 "

10

)

En estos sujetos la

ingesta

de

lactosa

producirá una variedad de síntomas;

meteorismo

abdominal,

dolo-res cólicos o diarreas, dependiendo del grado de actividad

lactásica

y de

la cantidad del

disacárido

ingerido. En tales individuos la mucosa

intes-tinal es morfológicamente normal y las otras

disacaridasas

distintas de la

actasa

están dentro de la normalidad. El porcentaje de intolerantes a la

lactasa

después del período de la lactancia, asciende al

60-80 %

entre los

griegos, chipriotas, árabes, negros, americanos, japoneses,

thailandeses

y

filipinos.

Así pues, lo «normal» en la especie humana sería el dejar de tolerar

la

lactosa

a partir del destete y lo «anormal» el tolerarla el resto de la vida.

CAVALLI-SFORZA

ha calculado que un coeficiente de selección de

0,03

actuando sobre un periodo de

10

milenios, sería suficiente para justificar

la alta frecuencia

( 12)

de individuos capaces de digerir la

lactosa

fuera del

período de la lactancia: en Escandinavia y países del Este de Europa, un

92

a

98 %

y en el resto de Europa, un

85

a

90 %,

generalmente coincidiendo

con las zonas más tradicionalmente ganaderas.

Pero aparte de estos casos «sanos» que no soportan la

ingesta

de

lac-tosa por encima de una cantidad variable a partir de una cierta edad, la

intolerancia a la

lactosa

aparece en muchas otras condiciones, éstas ya

si patológicas, a las que se refiere el cuadro I, y que son objeto del presente

trabajo.

Definición de la intolerancia a la

lactosa

La intolerancia a la

lactosa

se define como un síndrome clínico que

Presenta uno o varios de los síntomas siguientes: dolor o molestias

abdo-minales, diarrea, flatulencia, distensión abdominal, náuseas e incluso

vómi-tos después de la ingestión de una cierta cantidad de

lactosa,

o bien

des-pués de la

ingesta,

en el curso de una prueba estándar de tolerancia oral,

de

2 g

por kg de peso o de

50 g

de

lactosa

por

m'

de superficie corporal

sin pasar de un máximo de

50 g

en una solución acuosa al

20 %.

Si el

aumento máximo de glucosa en sangre que se observa es de unos

25

mg/100

(4)

ml

después de la mencionada sobrecarga oral de

lactosa,

se puede esta-blecer el diagnóstico de

malabsorción

de

lactosa (").

Existe una notable confusión en el uso de los términos

malabsorción

lactosa,

intolerancia a la

lactosa

e

intolerancia a la leche.

El término

intolerancia a la

lactosa

debería reservarse para referirse a una respuesta sintomática tras la ingestión de

lactosa,

ya que algunos individuos que pre-sentan elevaciones mínimas de la glicemia en la prueba de tolerancia oral de

lactosa,

es decir una

malabsürción

de

lactosa,

no presentan

sintomato-logia clínica de intolerancia. En cambio el termino

intolerancia a la leche,

alude a una respuesta sintomática al consumo de leche, independiente de la tolerancia o no de

lactosa.

Fisiopatologia

de la intolerancia a la

lactosa

Para comprender mejor el mecanismo

fisiopatológico

de la intoleran-cia a la

lactosa,

vamos a hacer un breve repaso de la fisiología de la diges-tión. Los

disacáridos

de la dieta no son modificados en su paso por la cavidad bucal ni en el estómago, y para ser absorbidos por el intestino del-gado (duodeno-yeyuno), tienen que ser hidrolizados a

monosacáridos.

Esta hidrólisis tiene lugar en la membrana exterior de las

microvellosidades

(borde en cepillo) de las células

epiteliales

del intestino delgado, siendo efectuada por las

disacaridasas, enzimas

estrechamente ligadas a dicha membrana ("

1 ").

El enzima específico para la

lactosa

es la

lactasa,

y su hidrólisis da lugar a dos moléculas de

monosacáridos,

glucosa y

galactosa.

Estos

monosacáridos

son captados por el sistema de transporte de la célula

epitelial

y los hace pasar de la parte

«luminal»

de la membrana al. interior de la célula

epitelial.

La absorción de glucosa y

galactosa

se efec-túa contra un gradiente de concentración.

Cuando por cualquiera de las causas expuestas en el cuadro I, se produce un déficit de

lactasa,

aparece una

malabsorción

de

lactosa,

con o sin

sintoma tología.

En la figura 1 está representado el ciclo de acontecimientos que se producen en la

malabsorción

de

lactosa.

La causa principal de la diarrea reside en la presencia de

lactosa

no hidrolizada, substancia

osmöticamente

muy activa, en el interior de la luz intestinal. La presión osmótica de este hidrato de carbono no

, absorbido

ocasiona la secreción de líquidos y electrólitos en la luz intestinal hasta que se alcanza un equilibrio osmó-tico

C 7 ).

Cierta cantidad de

lactosa

es excretada en forma

inalterada

con las heces, mientras que una pequeña parte puede ser absorbida por difusión

a

través de la mucosa intestinal y ser eliminada posteriormente por la orina. Sin embargo, la mayor parte es hidrolizada por las bacterias intes-tinales, en los segmentos inferiores del intestino, a moléculas de

hidratos

(5)

Osmolalidad + Agua E lec trólitos Exceso de líquid°Z1 1 Lac osa no hidrolizada Intestino delgado Luz intestinal Lactosa Mala hidrólisis

de disacandos intestinalMucosa

i Intestino Malabsorción de agua

*

\.,

.D.

*

*

e

*Agua "-¡_:, Cf3 u u , '!2 oE

Ill

Electrölitr*

ä \:\

P( /7 Diarrea V

Heces'ácidas con hidratos de carbono Distensión Prohferación bacteriano Osmolandad Desplazamiento osmótico de líquidos Motilidad Fermentación bacteriano

Patogenesis de la intolerancia a la lactosa fAL = ácido láctico; AOCC

= ácidos orgánicos de cadena corta

FIGURA 1: Fisionatologia de la intolerancia de la lactosa según Lifshitz F.

Clin ics

in Gastroenterology, vol. 62.

de carbono de menor tamaño y otros productos fermentativos, entre los

cuales se incluyen ácidos orgánicos de cadena corta, como el ácido láctico,

Y grandes cantidades de gas hidrógeno

(")

El colon no es capaz de absorber todos los ácidos orgánicos

produ-c idos, lo produ-cual produ-contribuye a inprodu-crementar la presión osmótiprodu-ca y el

pH

ácido

de las heces en el interior del intestino, lo que interfiere a su vez la

absor-ción de agua y electrólitos.

Por otro lado, la motilidad intestinal es más rápida como consecuencia

del mayor volumen

intraluminal

e irritación de la pared del colon por

algunos ácidos grasos de cadena corta.

(6)

Diagnóstico de la intolerancia a la

lactosa

Existen criterios diversos para el diagnóstico de la intolerancia a la lactosa, según los autores, que varían desde la simple observación clínica y pruebas de supresión de la lactosa de la dieta, hasta la realización de distintos exámenes complementarios más o menos sofisticados. La expe-riencia acumulada en nuestra unidad nos permite aconsejar la siguiente pauta:

A)

Evaluación clínica de la intolerancia

La clínica consiste en vómitos, flatulencias, náuseas, distensión abdo-minal, molestias vagas abdominales y diarrea. Las heces suelen ser acuosas con olor agrio, pH ácido, conteniendo lactosa y monosacáridos, así como ácidos orgánicos. Suelen ser frecuentes y pueden llegar a ser tan líquidas que en ocasiones pueden confundirse con la orina. En los lactantes y niños de corta edad este tipo de heces suelen empapar los pañales, lo que motiva que en algunas ocasiones la diarrea pase desapercibida. Estas heces ácidas producen una lesión de la piel del perine. En niños mayores la clínica puede ser más florida y manifestarse en forma de molestias o algias abdominales y flatulencia. En el 83 % de nuestros enfermos no había afectación de la curva pondera]; en el resto hallamos casos de retraso de peso y talla y/o deshidratación.

Esta clínica y una correcta anamnesis permite efectuar el diagnóstico de sospecha, que se podrá confirmar mediante una serie de exámenes complementarios.

B)

Exámenes complementarios

I. En heces:

Cuando se sospecha la intolerancia a la lactosa, se debe

recurrir

a dos pruebas selectivas preliminares:

a) Determinación de substancias reductoras.

Se deben emplear heces recién emitidas que no contengan orina, in-tentando sobre todo recoger la parte líquida de las mismas. Pocos minutos después de la excreción se inicia una fermentación debida a bacterias exó-genas e hiperproliferación de las existentes en las heces, disminuyendo la concentración de glucosa y el pH de

las heces, apreciándose así mismo un

aumento de la concentración de ácido láctico (19).

Técnicamente es muy sencillo de realizar; se diluye en una probeta una solución de heces (1/3 de heces por 2/3 de agua), bastando con 2 cc de heces y 4 cc de agua. A continuación se agita bien la mezcla y se vierten 138

(7)

15 gotas de esta solución en un tubo de ensayo. Se añade una tableta de

Chnitest (Ames

Company) y se observa la reacción

colorimétrica que se

produce. Una cifra de cuerpos reductores superior a

0,5 g % se considera

patológica.

En los recién nacidos pueden aparecer niveles altos de sustancias reductoras, incluso en deposiciones compactas, debido a la cantidad anor-mal de oligosacáridos que contienen las heces. De cualquier modo la pre-sencia de una diarrea líquida en un recién nacido con una cifra muy elevada de sustancias reductoras, permite sospechar el diagnóstico e indica la necesidad de hacer un tratamiento dietético de exclusión. En las heces de los niños alimentados a pecho pueden aparecer cuerpos reduc-tores que carecen de significado patológico. En niños que sigan un trata-miento con ácido ascárbico, ácido nalidíxico y cefalosporinas pueden dar resultados falsamente positivos.

b) Determinación del pH fecal.

En las heces, un pH inferior a 6 se considera anormal y se considera un hallazgo característico de la intolerancia a la

lactosa ( 20 ). El pH se debe

determinar en heces recién emitidas utilizando un papel indicador de

pH

(Merck) de escala 1 a 11. En nuestro laboratorio también empleamos un

electrodo medidor del

pH, aunque desde un punto de vista práctico el

primer método también da buenos resultados. El

pH bajo de las heces

no es un dato patognomónico de la intolerancia a la lactosa, ya que las heces que contienen sustancias reductoras en exceso no son siempre ácidas así como a la inversa. El

pH fecal indicará si se producen cantidades

significativas de ácidos orgánicos, en tanto que el hallazgo de cantidades elevadas de sustancias reductoras indica la presencia de

lactosa no

ab-sorbida.

e) Cromatografía de azúcares.

Este método, más laborioso, se emplea cuando se quiere saber cuáles son los azúcares presentes en las heces. La técnica consiste en diluir parte de las heces con agua en partes

alícuotas, homogeneizar y a continuación

centrifugar, destinándose la porción

sobrenadante a la cromatografía sobre

Papel. El patrón típico de la intolerancia a la

lactosa será el que muestra

la figura 2, según placa obtenida en nuestro laboratorio, que muestra la Presencia de

lactosa, galactosa y glucosa en distintas proporciones.

d) Valoración cuantitativa del ácido láctico fecal.

Es una medida indirecta de la

malabsorción de lactosa. NO es

reco-inendable en la práctica habitual, ya que su determinación exige una

téc-nica fina y laboriosa. Debe ser determinado en heces recién excretadas o bien deben ser inmediatamente congeladas. El hallazgo de cifras supe-riores a 50 mg % es indicativo de fermentación excesiva. En nuestro l aboratorio consideramos patológico cifras ' superiores a 80 mg %.

(8)

2. Pruebas de sobrecarga

La prueba consiste en valorar la respuesta clínica y humoral tras la administración de

lactos`a.

La dosis oral es de

2 g/kg

de peso o

50 g/m.2

de superficie corporal, en solución acuosa al

1.0 %,

con un máximo de

50

g. A continuación se determina la glicemia a los

0, 30, 60, 90

y

120

minutos. Una elevación inferior a

25

mg

%

con respecto al valor base se considera significativo de reducción de actividad

lactásica.

La valoración clínica con-sistirá en la posible aparición de diarrea, vómitos o dolor abdominal. Se podrá completar el estudio mediante la determinación del

pH,

cuerpos reductores y ácido láctico en las heces emitidas.

Es mas importante la observación clínica y los exámenes de heces que la determinación de la curva de glicemia; una curva plana, por sí misma, sin diarreas ni otros síntomas, no establece el diagnóstico de intolerancia a la

lactosa;

sin embargo, la presencia de diarrea con aumento de sustan-cias reductoras en las heces y molestias abdominales, indica la presencia

.de

intolerancia al azúcar.

Para la valoración correcta de la curva de glicemia, hemos de tener en cuenta:

— un

enlentecimiento

del vaciado gástrico puede ser responsable de un anormal ascenso del nivel de la glicemia. Por ello, una posible variación

FIGURA

2: Cromatografía de azúcares en heces en un paciente con intolerancia

(9)

de la prueba podría ser la administración de lactosa por vía transpilö-rica, evitando así el problema de la retención gástrica.

— la glicemia puede alcanzar su máximo valor a los 15 o 20 minutos, mientras que la extracción en la prueba estándar se realiza a los 30 minutos.

— se deberá evitar la combustión variable de glucosa por los tejidos, y para ello el paciente deberá estar en reposo.

Las modificaciones de la prueba de tolerancia a la

lactosa incluyen

la prueba de tolerancia al etanol-lactosa ( 21 ) y el estudio radiológico des-pués de administrar lactosa y bario (); el análisis del 112

espirado y el del

C"0, de la respiración después de la administración de

lactosa

correspon-dientemente marcada ( 24 2 ') son también pruebas a realizar en laboratorios

más so fist icados.

3.

Determinación enzimática

La prueba definitiva y mas exacta para el diagnóstico de deficiencia en lactasa es la determinación de disacaridasas intestinales, en muestra

biópsica del intestino delgado a nivel del ligamento de

Treitz

o bien, como realizamos en nuestra Unidad, a 5 cm distalmente al mismo, lugar de máxima actividad disacaridásica; por motivos deontológicos, esta deter-minación no debe realizarse en ciertos casos. En nuestro laboratorio em-pleamos la técnica de

Dahlqvist ( 2 "), siendo nuestros valores normales los

que se exponen en el cuadro II.

CUADRO II

Actividad disacariddsica en 24 sujetos normales, en UU g proteína

Maltasa

316 + 78,0 UU/g

Sacarasa

92 + 13,3 UU/g

Lactasa

55,5 + 13,5 UU/g

Trehalasa

30,2 + 17,4 UU/g

Celobiasa

10,7 + 3,9 UU/g

4.

Prueba terapetnico-clinica de exclusión

Cuando por determinadas causas no pueden realizarse las pruebas anteriormente reseñadas, se puede simplemente excluir la

lactosa de la

dieta, comprobando la relación con el cese de la

sintomatología que

presen-taba el enfermo.

(10)

Actividad

lactásica

en diferentes afecciones

intestinales y estado nutritivo

En los pacientes que nos consultaron por diarreas o algias abdomina-les y se sospechó una intolerancia a la lactosa, Se aplicó la pauta diagnós-tica de exámenes complementarios citada; las pruebas realizadas variaron de unos pacientes a otros según el tiempo de evolución, la clínica y/o la sospecha de un cuadro concomitante sobreañadido.

I. Gastroenteritis aguda

De 100 enfermos visitados en nuestra Unidad afectos de

gastroente-ritis aguda bacteriana o viral se comprobó en 76 de ellos, mediante la

clínica, pH de las heces, ácido láctico y cuerpos reductores, la presencia de una intolerancia a la lactosa, confirmada por la prueba de exclusión de

lactosa

de la dieta que fue seguida de una mejoría de la sintomatología digestiva. Estos pacientes no fueron biopsiados por motivos deontológicos, por lo que carecemos de la cifra de

lactasa. En todos estos enfermos no

hubo afectación del estado nutritivo.

2. Infestación por Giardia lamblia

La infestación por Giardia lamblia es una de las causas de diarrea crónica más frecuentes en la población infantil, llegando, en opinión de algunos autores, hasta el 30 %. Es bien conocido que la Giardia lamblia

(GL) es un protozoo piriforme flagelado de unas 15

micras de longitud, cuyo hábitat es el intestino delgado y que se puede encontrar en dos formas: el trofozoíto, responsable de la acción patógena y el quiste que es le forma de transmisión (").

El presente estudio se ha realizado en

70 niños afectos de lambliasis,

todos ellos controlados en nuestra Unidad: de ellos un

68,7 % asistan a

guardería, mientras que el resto, no; el porcentaje de afectación en dis-tintas edades se expone en el cuadro III. La mayor incidencia de giardiasis se encuentra entre los 12 y 35 meses. Al mismo tiempo de máxima afecta-ción corresponde al máximo número de recidivas, siendo la cifra de éstas superior entre los que asistían a guardería:

14,28 %; los que no asistían

presentaron un 2,86 % de recidivas.

El cuadro clínico más típico es el de diarreas recidivantes, alternando con fases de mejoría e incluso de estreñimiento. La pérdida de peso puede ser muy importante, acompañada de meteorismo y distensión abdominal; las heces son de consistencia pastosa y generalmente de coloración ama-rillenta. En ocasiones, el comienzo es súbito, como el de otro tipo de

gastroenteritis e incluso de propagación epidémica; otras veces cursa

como cuadro típico de

malabsorción intestinal con heces fétidas,

abundan-142

(11)

CUADRO

III

Porcentaje de infestación por

GL,

en distintas edades

Edad meses N.° de casos

0-11

0

0,00

12 - 23

37

52,85

24 - 35

17

24,48

36 - 47

7

10,00

48 - 59

8

11,42

60 - 71

1

1,40

tes y

esteatorreicas;

son los casos en los que el retraso de peso y talla es más acentuado.

Aplicando el «standard

deviation score»

en la valoración del peso y talla en los casos controlados por nosotros, hallamos los siguientes resultados:

1.0

En cuanto al peso (figura

3):

— Total de niños con

giardiasis: x = —0,165 + 0,993, n =68.

— Niños con

giardiasis

que asisten a guardería:

x = 0,098 ± 1,04,

n = 46.

— Niños con

giarcliasis

que no asisten a guardería:

x = —0,303 + 0,872,

n = 22.

Los valores obtenidos en los niños afectos de

giardiasis

no muestran diferencias significativas con respecto a la población normal

(p > 0,05).

Entre el grupo de niños infestados que asisten a guardería y los que no asisten, la diferencia no es significativa, aunque la media de peso sea mas baja entre los que asisten

(p > 0,05).

2.0

En cuanto a la talla (figura

3):

— Total de niños con

giardiasis: x = —0,307 + 1,077, n = 58.

— Niños con

giarcliasis

que asisten a guardería:

x —0,443 + 1,093,

n = 40.

— Niños con

giardiasis

que no asisten a guardería:

x

—0,005 + 1,000,

n = 18.

En

23

de estos enfermos, los exámenes

parasitológicos

fueron repe-tidamente negativos, por lo que se practicó una biopsia intestinal

peroral

(12)

+2 +1— Standard deviation score -r-

-L-Total de niños con Niños infestados Niños infestados que

giardias;s que asisten a guardería no asisten a guardería

FIGURA 3: Standard

deviation score para el peso (

) y la talla (- - - en niños infestados por Giardia lambia. Ver explicación en el texto.

del jugo duodenal confirmó esta

parasitosis.

La determinación de

disaca-ridasas intestinales se practicó en un fragmento de mucosa intestinal

inmediatamente congelado tras la biopsia; los valores de

lactasa oscilaron

entre

81,3 UU/g de proteína, el más alto, y 3,1 UU/g de proteína, el más

bajo (x -= 37,4 + 19) (figura 4). La diferencia fue significativa (p < 0001) con respecto a los valores de lactasa del grupo control (x = 55,5 + 13,5,

n = 24). Siete enfermos presentaron niveles de

lactasa por debajo de

—2 DS, con los resultados siguientes expresados en UU/g de proteína: 16,6;

19,0; 21,0; 3,1; 11,0; 10,8 y 22,6. Estas cifras concordaban con los casos de

mucosa intestinal más alterada. En estos siete enfermos el pH de las heces fue inferior a 6 y los cuerpos reductores positivos, resultados que se nor-malizaron tras el tratamiento. De los otros 47 pacientes que no fueron

biopsiados, en 14 de ellos las pruebas de laboratorio de intolerancia a la

lactosa fueron positivas. De ello deducimos que no todos los pacientes

infestados por GL presentan rnalabsorción de lactosa por lo que ésta deberá ser bien demostrada antes de someterlos a una dieta de exclusión de este disacáriclo.

144

(13)

3.

Intolerancia al gluten

Es bien conocido que en la in tolerancia al gluten hay una atrofia de las vellosidades intestinales, antes de la exclusión del mismo de la dieta, debido a la inmadurez .del enterocito y a la importante alteración del borde en cepillo.

Los resultados de la lactasa en 33 pacientes afectos de enfermedad

celíaca (comprobados posteriormente), (") estaban todos por debajo de

la normalidad: x = 4,8 -F

4,6, n = 33), con una p < 0,001, comparados

con el grupo control. Estos valores se normalizaron al suprimir el gluten de la dieta.

Todos estos enfermos presentaban un importante retraso de peso y talla vinculado a la lesión de la mucosa intestinal inducida por el gluten; tras la supresión del mismo de la dieta, recuperaron el peso en seis meses y la talla en dos arios. En la figura 4 están representados los valores del peso en trazo continuo y los de la talla en discontinuo de la serie de nues-tros enfermos antes de iniciar la dieta de exclusión de gluten, y a los

6

meses, 1 año y 2 arios de la misma; estos valores son comparados con los normales para la población europea (SEMPE y PEDRON), y los resultados expresados como valoración de la desviación estándar (standard

deviation

score).

quedando bien plasmada gráficamente la mencionada recuperación de peso y talla.

4.

Intolerancia a las proteínas de la leche de vaca

Igualmente, en la intolerancia a proteínas vacunas, existe una lesión del borde en cepillo que condiciona bajos niveles de lactasa. En 5 pacientes afectos de intolerancia a las proteínas de la leche de vaca, los valores de la lactasa fueron todos patológicos: 12,3 UU/g de proteína, 19,6 UU/g de proteína, 15,6 UU/g de proteína, 3 UU/g de proteína y 9,7 UU/g de proteína, siendo la media 12,04 y la DS 6,26, que comparadas con los valores normales (cuadro II), da una diferencia altamente significativa:

p <

0,001

(figura 5). El tratamiento consistió en la supresión de la lactosa de la dieta así como la supresión de la proteína agresiva. La recuperación del peso y de la talla se efectuó en el plazo de seis meses en todos los casos.

5.

Malnutrición calórico-proteica primaria por ingesta inadecuada

Ya

DEAN, en 1952 ( 2 9 )

observó que la malnutrición calórico-proteica predisponía para el desarrollo de

diarrea fermentativa,

apareciendo pos-teriores comunicaciones que intentaban relacionar este tipo de diarrea con los niveles de disacaridasas ( 3 ° "' ). Todos estos trabajos demostraron que existe una incapacidad de la mucosa del intestino delgado de estos lactantes para hidrolizar la lactosa

y,

en algunos casos también, la sacarosa.

(14)

-r

En la malnutrición primaria, el aspecto histológico de la mucosa in-testinal en muchas ocasiones está casi dentro de la normalidad, con un índice mitótico significativamente más bajo (); incluso el valor de las

disacaridasas en algunas publicaciones se ha hallado semejante al de los

grupos control ( 3 ° "'); a pesar de ello es bien conocido que la mayoría de los lactantes afectos de malnutrición calórico-proteica mejoran las caracte-rísticas de sus deposiciones si se les administra una leche que, aparte de su contenido o no en ciertas proteínas, carezca del disacárido lactosa.

Con motivo de profundizar en este tema, estudiamos en nuestra Uni-dad tres grupos de lactantes con eUni-dades que oscilaban entre

6 y 36 meses,

distribuidos de la siguiente forma:

grupo control: constituido por un grupo de

10 lactantes que en la

época en que fueron estudiados no presentaban ningún trastorno

nu-tritivo o gastrointestinal.

grupo de lactantes con malnutrición sin diarrea:• constituido por 10 enfermos, presentando

7 una malnutrición de grado 2, y otros 3 una

malnutrición de grado

3.

grupo de lactantes de malnutrición con diarrea constituido por 5 pa-cientes: 4 con malnutrición de grado

2, y

1

lactante con malnutrición de grado 3.

Standard deviation score

1/2 2 Edad, años

FIGURA 4: Recuperación del peso (—) y la talla (- —) tras la supresión de

gluten, expresado en M .= 1 DS.

146

(15)

Actividad lactäsica UU/g proteína 100 75 -50 -- 25-OCI IPLV

o-FIGURA 5: Actividad

lactásica (X .= 2DS)

en

UU/g

proteí-na.

C: celiaquía; G: giardasis; IPLV:

intolerancia a

proteí-nas vacuproteí-nas;

DC1:

diarrea crónica

inespecífica.

Todos estos malnutridos eran primarios, por déficit de aporte

caló-ricoproteico, y no secundarios a otros procesos diarreicos u otras causas.

Los pacientes del tercer grupo antes citado presentaban una diarrea cuya

duración oscilaba entre 15 días y 3 meses. En este grupo se excluyeron

como causa de diarrea, además de las citadas, las infecciosas, parasitarias

y la deficiencia primaria de sacarasa-invertasa-isomaltasa.

Se estudió la mucosa intestinal de estos sujetos obtenida por la

cáp-sula de Watson-Crossby, según biopsia realizada en los primeros 5 cm

de

Yeyuno;

el tipo de la mucosa fue clasificado según el índice de longitud de

las vellosidades/espesor total de la mucosa según SOUZA y CUNHA ( 34)

En

el material obtenido se determinó también la actividad de las disacaridasas:

lactasa, invertasa, maltasa, celobiasa y trehalasa, utilizando el método de

DALQVIST ( 2 1 ), siendo expresada la actividad específica en UU/g de

p

roteína,

que a su vez fue determinada por el método de LOWRY (").

RESULTADOS

1) Morfología de la mucosa yeyunal

Grupo control: todas las mucosas presentaron el tipo

1

(normal).

(16)

Grupos con malnutrición: todos presentaron una mucosa del tipo

I,

excepto uno que la presentó del tipo

II.

II) Actividad de las clisacaridasas

Los resultados obtenidos en los tres grupos

de

pacientes están re-presentados en la figuras

6, 7, 8, 9 y 10, respectivamente para las

activida-des de la

maltasa, sacarasa, celobiasa, trehalasa y

lactasa. No hubo

dife-rencia significativa entre el grupo de malnutridos sin diarrea y el grupo control (p > 0,05). En el grupo de malnutridos con diarrea se apreciaron unos valores medios de lactasa y de celobiasa significativamente más bajos que el grupo control (p < 0,001); asimismo la actividad de la maltasa,

invertasa y trehalasa fue, aunque menos, significativamente más baja que

en el grupo control. No observamos correlación entre los tipos de mucosa y los niveles de disacaridasas estudiados.

El grupo de pacientes malnutridos con diarrea mejora en todos los casos al pasar a alimentarlos con una leche sin

lactosa.

300 200 control malnutridos sin diarrea malnutridos con diarrea

••

a

Ce

••

••

a

Actividad maltásica UU/g proteína 400

FIGURA 6: Actividad maltásica expresada

en

UU/g

proteína.

Ya hemos mencionado que en la malnutrición calórico-proteica, se-cundaria a la intolerancia a las proteínas vacunas o al gluten, también

hay

un descenso del nivel de las

disacaridasas, pero relacionado en este caso

148

(17)

con el darlo de la mucosa

,bien

evidente en el examen con el microscopio óptico, alteración que no existía en el presente grupo de malnutridos.

La causa de la disminución de esta actividad disacaridásica con mu-cosa normal puede ser debida a la hiperproliferación bacteriana del in-testino delgado proximal, exceso de ácidos biliares libres y reducción de los conjugados de la taurina, reducción de los mecanismos de defensa gastrointestinal y alteración de la morfología intracelular intestinal ('").

Por ello creemos que en el estudio gastroenterológico de los casos afec-tos de malnutrición con diarrea, éste no debe limitarse a comprobar el aspecto histológico de la mucosa intestinal cuando se practique una biop-sia, por la errónea interpretación a que nos puede inducir el aspecto mor-fológico normal de la mucosa, sino que debe ir más lejos, debiéndose de-terminar la actividad disacaridásica de la misma por las enormes implica-ciones prácticas terapéuticas que encerrará el exacto conocimiento de la actividad disacaridásica del lactante afecto.

6.

Fibrosis

quistica

de páncreas

COZETTO describió en

1963 (') deficiencia en lactasa en un enfermo

afecto de fibrosis quística de páncreas; desde dicha fecha, las publicacio-nes que sustentaban la disminución de

lactasa en estos enfermos se han

visto contrapuestas por las que apoyaban la teoría contraria

( 3 "9 ). Debido

100 50 Control malnutricios sin diarrea malnutridos con diarrea

e

t

o

••

o

III

e

o*

• •

Actividad sacarásica UU/g proteína 150

FIGURA 7: Actividad

sacarásica expresada en UU/g de

proteína.

(18)

a que la mucosa de estos enfermos suele ser normal así como que el déficit de

lactasa no aparece antes de los tres arios, edad en que suele

aparecer la intolerancia inducida genéticamente, se puede pensar, siguien-do a ANTONOWICZ, que el déficit de

lactasa se trata más de una

casua-lidad estadística que de un defecto específico (

' 0). En aquellos pacientes

que presentan algias abdominales o heces de pH ácido deberá tenerse en cuenta esta posibilidad. De los 28 enfermos afectos de fibrosis quística de páncreas controlados en nuestra Unidad, tan sólo

2 de ellos presentaron

clínica de intolerancia a la lactosa (7 %), confirmada por examen biópsico con determinación del enzima

lactasa (9 y 7,9 UU/g de proteína

respecti-vamente), mejorando clínicamente al suprimir dicho disacárido de la dieta. El estado nutritivo de nuestros enfermos no se vio afectado por la men-cionada intolerancia.

7.

Diarrea crónica

inespecífica

Esta afección fue descrita corno una entidad clínica diferenciada en

1956 por COHLAND (" ). Posteriormente se comprobó que representa una

de las causas más frecuentes de diarrea prolongada en la infancia, exis-tiendo todavía confusión sobre su etiología y tratamiento. El inicio de la

sintomatología tiene lugar habitualmente entre los

6 y 12 meses de edad,

con la emisión de 3 a 6 deposiciones diarias, blandas y con frecuencia

mucösas. El crecimiento y desarrollo del niño suelen permanecer normales

10 5 control malnutridos sin diarrea malnutridos con diarrea

00 •

o

••

••

Actividad

,elobiesica

Ull/g

proteína 15

FIGURA

8:

Actividad

celobiásica expresada en

UU/g de

proteína.

150

(19)

y la resolución suele ser espontánea a los tres arios de vida. La etiología

y la

fisiopatología de la enfermedad son muy mal conocidas, atribuyéndose

un papel importante a la dieta desde el punto de vista etiológico (4').

En 8 de tales enfermos controlados en nuestra Unidad se efectuó una biopsia intestinal peroral con la cápsula de

Watson-Crosby.

La morfología de la mucosa intestinal fue normal, así como la actividad

lactásica,

x = 43,00 + 18,43 UU/g

proteína (figura 4), siendo la diferencia comparada con la actividad del grupo control sin ninguna significación, p > 0,05, lo que confirma que la actividad lactásica no juega ningún papel biológico en esta afección. Igualmente, el estado nutritivo de estos enfermos estuvo por entero dentro de la normalidad.

De todo lo expuesto anteriormente podemos concluir que la actividad de la lactasa

per se

no juega más que un escaso papel en la afectación del estado nutritivo de los enfermos, y que en la mejoría del mismo es crucial el tratamiento de base de la afección primaria.

Tratamiento de la intolerancia a la

lactosa

El tratamiento de un déficit de

lactasa dependerá no sólo de los datos

enzimáticos y bioquímicos sino también de la intensidad de los síntomas clínicos y de la edad del paciente. También dependerá del tratamiento específico propio de la entidad causante.

En caso de que se trate de lactantes cuya única fuente de alimentos sea la leche, se deberá administrar una fórmula láctea exenta de

lactosa

(cuadro IV). La

reintroducción de la misma se deberá efectuar en un

pe-ríodo de tiempo que variará según el proceso, no inferior a dos meses en las intolerancias al gluten y a las proteínas vacunas a partir de la su-presión de dichas proteínas de la dieta; en el caso de la

gastroenteritis

aguda es aconsejable respetar el mismo período de tiempo de dos meses; en la infestación por

Giardia larnblia,

la reintroducción se efectuará durante las primeras cuatro semanas de evolución, una vez iniciado el tratamiento con el fármaco elegido. La

reintroducción de la lactosa en

estos casos citados y, en general, siempre que se suprima de la dieta de un lactante, debe realizarse progresiva y lentamente, determinando el

pH

de las heces y/o los cuerpos reductores, cuando la dosis administrada del di

sacarido es todavía baja; ademas, y sobre todo si no se determinaron las

anteriores pruebas, sometiendo al lactante a una observación cuidadosa, valorando la aparición de irritabilidad, empeoramiento de las heces, dis-tensión abdominal,

hiperemia de la piel del

perine, etc. En caso positivo,

se deberá retirar la fórmula e intentar de nuevo la administración de la M isma transcurridos

20 días.

(20)

CUADRO IV

Fórmulas lácteas sin

lactosa

fácilmente adquiribles en nuestro medio

Presencia de Presencia de

Presencia de proteínas proteínas

Nombre lactosa vacunas de soja

Al 110 NO SI NO

Galactomín 17 NO SI NO

Velactín NO NO SI

En caso de niños mayores se debe tener en cuenta la supresión, no sólo de la fórmula láctea sino

de

los derivados lácteos que puedan con-tener lactosa o bien de cualquier otro producto que pueda llevarla incor-porada (cuadro V). El tiempo de supresión es superponible al citado anteriormente. En el caso de niños o adolescentes afectos de intolerancia

25 5 control malnutridos sin diarrea malnutridos con diarrea

••

e

6

• •

••

o

o

o

O

Actividad trehaiásica Ult/g proteína

45-FIGURA

9: Actividad trehalásica expresada en UU/g de

proteína.

(21)

a la lactosa inducida genéticamente, puede ser interesante el calcular la dosis de lactosa que son capaces de ingerir sin molestias, por lo que la introducción de la lactosa debe realizarse también muy lentamente y dejando días de intervalo antes de aumentar sucesivamente la dosis recu-rriendo a las pruebas de intolerancia citadas o a la simple observación de los síntomas clínicos.

La única medida terapéutica de que se disponía hasta hace poco era la exclusión de lactosa de la dieta. Recientemente han aparecido en el mercado productos con actividad

lactásica,

ya citados con anterioridad por algunos autores, aunque ninguna opinión categórica se haya alzado en

favor o en contra de su empleo.

En nuestro laboratorio hemos valorado la eficacia terapéutica de la

lactasa (beta-galactosidasa) obtenida del hongo de la clase

Aspergillus;

dicha enzima es una proteína que tiene un PM de

100.000, que se presenta

en el mercado en forma dc polvo blanco amarillento de sabor dulzón, mezclado a partes iguales con dextrina; las disminuciones de pH de los líquidos en los que se coloca la desnaturaliza rápidamente,

inactivándola,

así como sucede en los pH fuertemente alcalinos, no pudiendo recuperarse la actividad del enzima aunque el pH vuelva a su valor óptimo. El estudio los dividirnos en dos partes:

50 25-control malnutridos sin diarrea malnutridos con diarrea

e

o

••

••

••

Actividad lactásica UU/g proteína 75

FIGURA

10:

Actividad

lactásica

expresada en

UU/g

de

pro-teína.

(22)

I)

VALORACION

PREVIA DEL PRODUCTO

BETA-GALACTOSIDASA

IN VITRO

Hemos tratado de dar respuesta a dos cuestiones formuladas:

1.0

¿Cuál es el

pH

óptimo de actividad

enzimática?

Se partió, para intentar resolver esta pregunta, de la técnica propuesta

por

DALQVIST

en

1968

para la determinación de las

disacaridasas

in-testinales.

Se incubó una solución de substrato y solución

enzimática

a

37° C

durante

1

hora, midiendo seguidamente por densidad óptica la glucosa

liberada, usando el reactivo de determinación de glucosa

GOP-PAD,

lo

que nos dio los valores de glucosa en mg

%.

Conociendo el PM de la

glucosa, obtuvimos los

micromoles

de

lactosa

hidrolizados por unidad de

tiempo y por

ml,

y con ello la actividad

enzimática

del producto.

Técnica: preparamos soluciones tampón a

pH 3, 4, 5, 6

y

7;

tras

varias pruebas de tanteo obtuvimos la solución de enzima de trabajo

(5,6

mg de producto comercial/mi). A partir de ella realizamos varias

soluciones para poder tener la mejor acción

enzimática

posible.

CUADRO V

Alimentos que contienen

lactosa

Leche de vaca

Mantequilla, queso, yogur

Galletas, dulces, confituras

Helados

Chocolate

Jamón de York

Croquetas, bechamel

Medicamentos: jarabes, comprimidos

Caramelos, productos de pastelería

Alimentos enlatados

Sopa de pasta (fideos, macarrones...)

Alimentos sospechosos de contener leche o

lactosa

Con la solución tampón se prepararon las soluciones de

lactosa 0,056 M

a los

pH

descritos, con lo que obtuvimos soluciones de

lactosa

a

pi-1

3, 4, 5, 6

y

7.

Incubamos a

37° C

durante

1

hora las soluciones tampón de

lactosa

0,056 M

a los diferentes

pH

citados, con las distintas concentraciones

de

(23)

las soluciones enzimäticas, procediéndose después a determinar la glucosa

liberada, tras interrumpir la reacción con ácido perclórico, glucosa liberada

que nos indica la lactosa hidrolizada. Conociendo la cantidad de producto

enzimático presente en cada tubo, podemos referir la actividad enzimática

por mg de producto enzimático, dividiendo los micromoles de lactosa por

los mg de producto enzimático presente en cada tubo, obteniéndose así

las Unidades Enzimáticas/mg de producto. En el cuadro VI se indican las

actividades obtenidas por mg de producto a los diferentes pH.

Podemos ver que el pH óptimo de actividad enzimática del producto

es 4, realizado, pues, en una solución amortiguadora Mc Ilvain de ácido

cítrico-fosfato (2,2-8) y en una escala de pH comprendida entre 3 y 7. Se

mantiene una actividad similar, aunque algo inferior, a pH 5 y ya está

muy descendida a pH 6, pudiendo ya despreciarse su actividad a pH 3 y 7.

2.° ¿Se inactiva el producto al pasar por medio ácido?

Mantuvimos el enzima en medio ácido, calculándose seguidamente su

actividad en el pH óptimo.

Técnica:

colocamos 20 microlitros de solución amortiguadora de

ácido cítrico-fosfato

(PH

= 2,2) y 20 microlitros de solución enzimática

(5,6 mg/m1) durante 20 minutos, adicionándose a la mezcla anterior 40

microlitros de solución de substrato a pH = 6. El medio adquirió pH = 4,2

y a continuación incubamos a

37°

C durante 60 minutos. Tras medir la

liberación de glucosa pudimos apreciar que no había habido apenas

libe-ración, debido a una inactivación irreversible, lo que nos demostró que el

producto se inactiva irreversiblemente si se mantiene a pH ácido durante

20 minutos.

En las pruebas realizadas observamos que a la máxima actividad

(pH = 4) 1 mg del producto se comportaba como 1 unidad, lo que nos

lleva a concluir que las pruebas

in vitro

con el producto fueron

satis-factorias.

II) VALORACION CLÍNICA. ESTUDIOS EN HECES DEL PH,

CUERPOS REDUCTORES

Y

ACIDO LACTICO

1.° Estudiamos en nuestra Unidad las heces de 32 niños de edades

comprendidas entre 1 y 6 años que ingerían similar cantidad de lactosa

y pertenecían al mismo nivel socioeconómico, obteniendo los siguientes

resultados:

pH

x =

6,2 +

0,5; n = 29

— Cuerpos reductores

x = 74,7 + 116,0; n = 27

— Acido láctico

x = 46,3 +

31,9; n = 32

Estos resultados estaban dentro de la normalidad; igualmente no

pre-sentaban ninguna sintomatología anormal ante la ingesta de lactosa.

(24)

CUADRO VI

Actividades obtenidas por mg de producto a varios

pH

CONCENTRACION

DE

BETA-GALAC'TOSIDASA, mg/m1

ACTIVIDAD

pH

5,6

mg/mi

2,8

mg/mi

1,4

mg/ml

0,93

mg/ml

0,70

mg/m1

0,46

mg/mi

3

0,315

0,208

0,152

0,078

0,051

0,019

0,016

0,074

0,090

0,085

0,070

0,040

1/10

340

225

135

83

55

25

4

0,446

0,428

0,370

0,500

0,610

0,800

1/5

482

462

400

0,423

0,404

0,359

0,450

0,570

0,760

1/5

457

437

383

6

0,375

0,344

0,290

0,243

0,270

0,370

0,410

0,520

1/8

405

372

313

263

7

0,200

0,287

0,217

0,192

0,147

0,115

0,530

0,100

0,150

0,210

0,210

0,250

1/15

353

310

235

158

158

125

2.° Seleccionamos 18

niños con intolerancia secundaria a la lactosa, controlados en nuestra Unidad de Gastroenterología, de edades compren-didas entre 1 y 6 arios y pertenecientes al mismo nivel socioeconómico; todos fueron sometidos a la misma ingesta de leche, aproximadamente

500 ml/día. En las heces de todos ellos se determinó el

pH, cuerpos

re-ductores, ácido láctico y se anotó el número y consistencia de las deposi-ciones.

A todos ellos se les administró la misma dosis de

beta-galactosidasa:

250 mg

1.250 UU/100 ml de leche normal administrada durante 4 días;

transcurrido este lapso de tiempo se volvieron a repetir el

pH, cuerpos

reductores en las heces, ácido láctico y se anotó el número y consistencia de las deposiciones. En el cuadro

VII podemos observar los resultados; la

diferencia fue significativa en lo que concierne al

pH de las heces con y

sin la administración de la (3-galactosidasa (p < 0,001); en cambio no se

156

(25)

observó diferencia significativa en cuanto a los cuerpos reductores y

ácido láctico se refiere, sin y con la administración del producto (p > 0,05).

En lo que concierne a la respuesta clínica, ésta fue muy favorable en 13

niños e indiferente en 5, provocando la supresión del producto de recaída

en todos.

CUADRO VII

Valores en heces de p[1, cuerpos reductores y ácido láctico, antes y durante la administración de beta-galactosidasa

(n = 18)

Sin administración de

Con administración de

ß-galactosidasa

ß-galactosidasa

PH

4,38 + 0,46

6,37 + 0,45

Cuerpos reductores

361 +

334

319 +

361

Acido láctico

113 +

106

96 4-

105

Estas diferencias entre los resultados del pH, de los cuerpos

reduc-tores y del ácido láctico, lo atribuimos a que el tiempo de permanencia en

el colon del contenido intestinal es muy variable, pudiendo llegar en

oca-siones a varios días con la consiguiente modificación de los restos de

disa-eáridos no escindidos ni absorbidos así como del quimismo del bolo fecal

Y la enorme proliferación bacteriana anaerobia del mismo; igualmente la

eliminación del ácido litocOlico procedente del metabolismo de los ácidos

b iliares puede jugar un papel importante, así como la excreción de

bicar-bonato por parte del colon.

Conclusión

Creemos que aunque en el recién nacido o pequeño lactante el

trata-miento de elección de la intolerancia a la lactosa sea preferiblemente

dietético durante las primeras semanas con supresión de la lactosa de la

dieta, la administración de ß-galactosidasa puede ser de gran utilidad en la

deficiencia de lactasa inducida genéticamente del niño mayor (más de

tres años), en el que el medio en que vive le somete a continuas ocasiones

de ingerir lactosa (postres, chocolates, meriendas infantiles...) pudiendo

seguir los mismos hábitos dietéticos del resto de sus compañeros, gracias

a la presencia en el comercio de este enzima.

(26)

Resumen

La deficiencia en lactasa congénita del RN es muy rara. La deficiencia

secundaria y la inducida genéticamente del niño mayor y adolescente

aparecen muy frecuentemente en la edad pediátrica.

La deficiencia de lactasa

per se,

independientemente de la afección

primaria que en ocasiones pueda producirla, no suele ser la responsable

de una afectación importante del estado nutritivo. Inversamente, en la

malnutrición calórico-proteica primaria, en ocasiones el nivel de lactasa

y de otras disacaridasas es normal.

El tratamiento de la deficiencia en lactasa es principalmente dietético,

con supresión por un período de tiempo más o menos prolongado,

general-mente dos meses, del disacárido lactosa, aunque en el niño mayor y

ado-lescente puede ser de utilidad la administración de beta-D-galactosidasa en

polvo, a añadir a los alimentos lácteos líquidos conteniendo lactosa.

Summary

Congenital deficience of lactase in the newborn, is extremely rare.

Secondary lactase deficience is frequent in the pediatric age group.

The lactase deficience «per se» independently of the primary disease

that causes it, usualy it is not the responsable of the altered nutritional

state of the patient. Conversly in the caloric-protein primary malnutrition,

the lactase and other disaccharide levels are of ten normal.

The treatment of lactase deficiency is basicaly dietetic, avoiding, for

a period of time, the ingestion

of the disaccharide Lactose, Older children

and adolecens may benefit from D-Galactosidase added

to the liquid

feedings con tainig lactose.

(27)

159

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