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Los conceptos de Hombre y Cultura en la época de la Técnica

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Los conceptos de

Hombre

y

Cultura

en la época de la

Técnica

E

Mg.ADOLFOLEONGRISALES VARGAS

Profesor UDivenidad deCaldas Departamento de Filosofia Departamento Ciencias Humallalj Univenidad Autónoma de Maojz-Ies

s frecuente pensar latécnica como una simple for -made hacerque,encierto sentido, resulta indepen -diente de la visión delmundo que se tenga. Ental medida, se suele suponer que elintroducir la técnica en otros contextos culturales diferentes al Occi den-tal no necesariamente tendrá consecuencias en su cosmovisión. Sin embargo, yaha demostrado con suficientes ejemplos la Antropología quela intro-ducción dela técnica implica adoptar toda una for -ma diferente de enfrentarse yvalorar la realidad, Y que en ocasiones puede incluso tener la consecuen -cia de arrasar con la cultura aborigen. Alpunto que podría afmnarse que el "exportar" la técnica es la formacontemporánea dela "evangelizaciéa", Una de las implicaciones de esto es que no resulta tan simple disociar "ser" y"saber", que el saber no su -pone simplemente un incremento, sino además,o principalmente, una modificación en la forma de'ser.· La pregunta obligada entonces es ¿cuál es esa cosmovisi6n implícita en la técnica?

(2)

•••••••••••••••

Pero desde la

Moder

-nidad, y

a

partir de la

Cosmovisión que

hace

posible el

surgimiento

de la

ciencia,

l

a

técn

i

-ca se ha entendido

fundamentalmente

como capacidad de

dominar.

Ha sido sobre todo Heidegger quien en el ámbito contemporá

-neo ha pensado con mayor ag

u-deza sobre la esencia ynatural e-za de latécnica, y unade sus

lec-ciones básicas tiene que ver con la distinción que establece entre lo que fue elconcepto de técnica

entre los griegos y lo que este concepto hadevenido entre n o-sotros. Este contraste resulta

in-eludible afin de esclarecer ode apuntar en la dirección de la

pre-gunta anterior.

La palabra griega Tejne, de la que derivala nuestra,técnica,de

-signaba un campomásamplio del

que designa entre nosotros, se

refería en general al develar yal

mismo tiempo resguardar. Era

aplicadopreferentemente a lo que

hoy denominamos "arte", pero incluía no sólo alque producía

objetos bellos, poeta o escultor,

sino también a quien elaboraba

herramientas. SegúnHeidegger: "Tejne no sólo es el nombre para el hacer y el saber del obrero

manual sino también parael arte,

en elsentido elevado, y para las bellas artes. LaTejnepertenece

al traer-ahí-adelante'". Y ese

retener, resguardar y hacer

visi-bles las "cosas", se consigue a

partir del material que proporcio

-na la -naturaleza, sin embargo, no implica que paralos griegosla n a-turaleza fuera un simple depósito de material inerte, más bien

ha-bríaquepensarIo entérminos de un cierto diálogo en el que deses -peradamente secarece de un len-guaje común,yloque persigue la

tejné es entonces posibilitar la

contluencia entre lo natural ylo humano. En otras palabras, a Tejne era entendida como ese saber-hacer desde el cual se apuntaba aunaconstrucción del

Hogar hwnano, aunatransforma -ción del mero mundo enHogar.

Pero desde la Modernidad, y a

partir dela Cosmovisión quehace

posibleelsurgimiento dela cien

-cia,la técnicasehaentendidofim

-damentalmente como capacidad

de dominar. Desde la moderni -dad, el Universo y lanaturaleza

dejan de ser vistas como "algo" con sentido, algo que habrá que

descifrar ycomprender, algo con vida,y seles reduce a un flujode

acontecimientos quetienen lugar

según leyes inexorables, demodo

que conocer se entienda desde el

desciframiento de esas leyes,ya partir del supuesto carácter me-ramente mecánico y funcional de

la naturaleza. Lo quepersigue la

ciencia moderna es básicamente

poder y control sobre lanatur a-leza. La naturaleza se reduce a un simple objeto útil para satisf a-cer nuestras necesidades. Heidegger lo plantea de este

modo: "Ahora el mundo se apa -rece como un objeto sobre elque

el pensamiento calculador inicia

(3)

sus ataques, ataques que ya nada podrá resistir. La

naturaleza se convierte en una única ygigantesca

estación de servicio, en fuente de energía para la

técnica y la industria modernas. Esta relación f un-damentalmente técnica del hombre con el universo

surgió primero en elsiglo XVII yelloen Europa y

sólo en Europa. Ypermaneció oculta por largo

tiem-po a las otras partes del globo. Era totalmente

aje-na alas anteriores edades y destinos de los

pue-blos'".

Cambia, enconsecuencia, el sentido de latécnica y el desu fmalidad de traer-ahí-adelante y

transfor-mar. Se rompe, digamos así,el diálogo conla

natu-raleza,yelpapel de latécnica entonces ya se e

nten-derá desde lamediación. El "transforma" se res-tringea un sentido mecánico, inmediato, yse

enten-derá sólo desde la utilidad para el hombre, yya no

desde las"cosas" oen relación con ellas.

Una consecuencia de1.0anterior; entre otras, fue el

descoyuntamiento, o la separación entre los ám

bi-tos del hacer. del conocer y del actuar. Esdecir, la técnica, como ámbito del conocer. se desconectó no sólo del arte sino de la moral. Desde entonces

nos parece completamente obvio que el técnico y el

científico sean éticamente neutrales, y a su vez que 1.0estético no tenga nada que ver con el conoci -miento ni con lautilidad. En términos prácticos esto

se ha expresado enun profundo desgarramiento en

el hombre contemporáneo. en la imposibilidad de

reconciliar eldeber y lalibertad. El hombre con -ten{poráneo vivefragmentado, escindido entre1.0que

debe hacer y1.0que quiere hacer, entre. por

ejem-pío, el trabajo ylafamilia, el conocimiento y el

pla-cer,1.0bello Y1.0útil. ya pesar de ser conscientes

de tal escisión, y del dolor que produce, padece -mos cierta incapacidad para reconciliarla.

Lo anterior puede ilustrarse con esta imagen. El

cambio que suponen las cosmovisiones que esta

-mos contrastando yque se refleja en elsentido de la palabra técnica, es algo así como quede pronto se comenzara a mirar alamamá como una señora que hace W1montón decosas: cocina, plancha, lava,va

a misa, se baña, etc; yse dejara entonces demirarla

como el centro alrededor del cual se construye eso que se denomina Hogar, como aquella persona que encarna 1.0Familiar, es decir. ese lugar donde no nos sentimos extraftos oextranjeros.

yahora supongan que después de haber descrito a la madre como una mujer que realiza ciertas activi-dades, recibo una cantidad de sermones de cura donde se me acusa de haber "instrumentalizado" a la madre, entonces decido idealizaría, le construyo un altar y nodejo que se"ensucie" de nada. Pues bien,esto ejemplifica el otro extremo al quehemos llegado y en elqueigual seguimos presos dela iDea

-pacidad dereconciliar el deber yla libertad. Pien -sen en la moda ecologista, en ciertos rasgos suyos.

la Tierra convertida en santuario, pero completa

-mente estéril einútil para damos abrigo Yalimento. Yviene entonces el conflicto entre los defensores a

(4)

ultranzadelaTierra como

santua-rio, ylos que de otro lado ven en

cada bosque una fábrica de mue -bles en potencia.

Para la idea que estamosdesa-rrollando, estosignificaque el vie -jo concepto griego de Tejne,fue

escindido en laModernidad en otros dos que ,aún sumados,

re-sultan impotentes en la transfo r-mación delmundo en el Hogar

humano. Esosdoscon~osson la técnica deun lado y elarte del otro. Al escindirlos, la técnica se vino a ocupar de una pura pro

-ducción de objetos útiles pero

ca-rentes de significación, yelarte

se vino a ocupar solamente de la

decoración produciendo objetos completamente inútiles. Al final hemos venido a parar en un

mun-do que antes que Hogar parece más bien ouna bodega o un

mu-seo. En ambos casos se trata de

objetos carentes de vida, de

sig-nificación. Para Gadamer, "vivi

-mos en el modernomundo indus -trial. Y este mundo no sólo ha

expulsado almargen de nuestra

existencia las formas visibles del ritoy del culto; también ha

des-truido, además, lo que una cosa

es. [...] ya no hay cosas con las

que tratemos. Todo lo que hay

son artículosque sepueden

com-prar tantas veces como se

quie-ra,porque selos puede producir

tantas veces como sequiera,has

-ta que deje defabricarse el

mo-• mo-•

• •

• • •

El

hom

b

r

e

contem-poráneo

vive

frag-mentado

,

escindido

entre

lo

que debe

hacer

y

lo que quie

-r

e hacer

,

entre

,

po

r

ejemplo, el traba

j

o

y

la famil

i

a, el cono

-cimiento

y

el placer

,

lo bello y lo úti

L

•••••••••••••

delo. Así son laproducción Yel

consumo modernos. Lo ciertoes queestas cosas ya sólo se fabri

-can enserie,quesólose las ven-depor medio deanuncios lanza-dosa logrande yque, cuando se

rompen, se las tira. Pero en ellas

no hacemos laexperiencia de10

que esuna cosa. Nohayya nadá en ellas que se haya convertido

en presencia, que se sustraiga a lasustituibilidad,ningúnfragmen

-to de vida, ninguna parte

históri-ca'". Incluso, algunos artículos que bañados por la pátina del

tiempo habían logrado ciertavida

y capacidad de evocación, han

terminado meramente en objetos

inermes gracias a la"jdealj23Clón" delpasado, reflejada enla moda deanticuarios, en la valoración que se hace de lo antiguo sólo

porque es antiguo.

En el ámbito del saber estota m-biénvino aimplicar una ruptura.

De un modo que podría parecer

metafórico, pero que no 10 es,

Foucault afirma en Las Palabras y las cosas, que elhombre es una creación reciente, surgida sóloa

partir de una cierta manera de ordenar la realidad, pero queuna

vez accedamos a otro ordena

-miento, desaparecerá. Esto no significa que a nosotros nos ha

-yaninventado enel siglo pasado y queen unos añostoda la huma

-nidad desaparecerá. Lo que Foucault quiere afumar es que eso.

(5)

que denominamos Hombre, lo que hoy entendemos

por esapalabra, es resultado delmismo desgarra

-miento quecon referencia alatécnica hemos aludi

-do. Delmismo modo que prácticamente se oponen los sentido de la palabra técnica entre los antiguosy

nosotros, igualocurre conel concepto de Hombre.

vivo, que ama, desea, sueña y seapasiona. Y se abre asíentonces la posibilidad y la discusión ace r-ca de dostipos deciencia, una quese ocupa de los objetos inertes que, mecánica einexorablemente obedecen aleyes universales ynecesarias. yotra queseocupa delhombre, es decir, delo singular,

de lo que posee autonomía y voluntad, yen conse --cuencia eslibre. De modo que la misma idealiza -ción que construyó al hombre como objeto de un saber, abrió la posibilidad de operar sobre él. la

misma mirada funcionalista queabrió el camino a las ciencias naturales. Des-de elsiglo pasado se discute si es válido denominar cien -ciaa uncierto saber que no es medible, con lo que mu-choshan considerado enton-cesqueelevar ese saber e fec-tivamente aciencia depende de hacer cuantificable aque-llo de loque seocupan las ciencias humanas. Para Rorty: ''La fotmahabitual de tratar la relación entre cien-cias humanas yciencias na -turales essugerir que sediv i-danla cultura entre sí-las ciencias naturales se ocuparían de la parte cognitiva seria e importante (aquellaen que cwnplimosnuestras obligacionesoon la racionalidad) y lasciencias humanas de todo lo demás. La idea que está detrás de esta división es que elconocimiento en sentido estricto debe tener un Logos yque unLogos sólo puede ser dado por el descubrimiento deun métodode comnensuración. La idea de conmensurabilidad está incluida en la noción de cognición auténtica, loquees sólo cues -tión de gusto o de opinión no tiene por qué caer necesariamente dentrodela responsabilidad delas ciencias naturales,ypor elcontrario, lo que lascien -cias naturales no pueden hacer conmensurable se desprecia como meramente subjetivo ••.•.

Ya señalaba antes, con el ejemplo que ponía de la

madre, que hay dos formas de entender la,una, la

madrecomo aquella mujerdonde son indisociables elamor y el hacer, aquella mujer que, como dice

una canción deFacundo Cabral, "nos dice te quiero conla cam

i-sa planchada"; y otraforma de

entenderlaesidealizarla,es de s-ligar el amor y elhacer ydef i-nirla ya sea por uno o por otro de los términos, o como puro

amor,o como puro hacer. Pues

bien,algo similar ocurre con el concepto de Hombre, a lo que

denominamos Hombreyqueha

devenido en objeto de estudio

delasCiencias Humanas y So

-ciales, es el resultado de una • • • • • • • • • • • • • • • "idealización", valgadecir, escisión. Es en este

sen-tido que el Hombre es unainvención reciente: defi

-nido desde unaabstracción que lo desliga de

mane-ra absoluta delanaturaleza, yque lo obliga a elegir

entre ser completamente libre,o una máquina. De

un mundo lleno, en donde el hombre, siendo uno

más entre todo lo existente estaba en diálogo con

todo,hemos llegadoa una completa soledad, ade

-fmimos desde y por el aislamiento, el diálogo ha devenido enmonólogo (con ello,dicho sea de paso,

también la palabravino a entenderse de una manera

instrumental,yanocomo puente nicomunicación).

Surge entoncesun nuevo objeto del saber: algo que

no es simple materia inerte,algo completamente d

is-tinto ala enorme máquina que es la naturaleza,algo

••••••••••••••••

En los últi

m

os años

,

sin

em-bargo,

y

desde diferen

t

e

s

ámbitos, incluidas la

s ci

en-ci

as natur

a

les, ha venid

o

ganado fuerza la idea de

pensar al H

om

bre y al M un

-do de

UIUl

m

a

nera integral

,

aún al riesgo de asumir su

enorme complejidad como

algo ineludible.

(6)

Desde laModernidad hemos p en-sado alHombre como un sujeto encerrado en sí mismo, para quien su''humanidad'' esundato,

es algo dado que no se afecta ni se expresa nien su hacer nien su saber. Como si se partiera del hecho de que nacemos siendo

humanos y que por lo tanto la edu

-caciónjuega sólo unpapel secun

-dario, correctivo pero no

formador en el sentido profundo

de la palabra. Se piensa pues la educación como un agregar o

su-mar a lo que ya somos, una cierta habilidad en el hacer, yun cierto saber. Y cuando en ocasiones, seleabre un espacio a la"form a-ción", resulta estéril, porque afm

de cuentas lo que se hace no es

más que reforzar la escisión; la ideología que parte del serhu

ma-no como un ser escindido queda

inconmovible.

En losúltimos años, sin embargo, ydesde diferentes ámbitos, inc

lui-das las ciencias naturales, ha ve

-nido ganado fuerza laideadepen

-sar al Hombre y al Mundo de una

manera integral, aún al riesgo de asumir su enorme complejidad

como algo ineludible. Al punto

que podría afirmarse sin ser atre

-vido, que quienes aún no admiten

la cuestionabilidad de los límites

entre, por ejemplo, ciencias

na-turales yhumanas, razón y

sensi-bilidad, naturaleza y cultura, ob

-jetividad ysubjetividad, ser ysa -ber, siguen presos de una visión

anacrónica, lade la modernidad.

• •

• •

También al inter

i

or

de

l

as propias

cien-cias natural

es

se han

venido volviendo

pro-blemáticos los límite

s

y

la definición de

o

b-jeto y sub-jeto..

.

•••••••••••••

Hoy, luego del desenm

ascara-miento del trasfondo ideológico y político de la ciencia llevado a cabo, sobre todo, por la Escuela

de Frankfurt (Adorno, Marcuse, Habermas), luego del desencan

-to frente alo prometido desde la Ilustración por la ciencia, de que éste sería un mundo másjusto y

que seríamos más felices, luego de que la propia ciencia naturallle -gara alconvencimiento de que no puede seguir marginando lesi n-gular y lo complejo, prác ticamen-te ya no tiene sentido insistir en definir al hombre desde la esci -sión yrestringirlo a laidealización.

También al interior de las propias

ciencias naturales se han venido volviendo problemáticos losIími -tes yladefinición de objeto y su

-jeto, y cada vez más las ciencias han venido ocupándose deles in-gular. El fisico norteamericano

Fritoj Capra incluso se atreve a afmnar que estamos en las fr on-terasdeunnuevo paradigma cien -tífico, que la mirada galiJeanaestá siendo desplazada por la que de-nomina una visión ecologista del saber. En defensa desutesismen -ciona los avances en Teoría de S istemas, en Matemática de la

complejidad y elinusitado interés que havuelto a cobrar elenfoque morfológico en Biología, Setra -ta, dice, de una superación del ideal reduccionista de la ciencia, en favor de un planteamiento holista En unadirección similar, cada vez cobra más fuerza lapro

(7)

puesta deEdgarMorinacercadelpensamiento com-plejo. Para Morin: "Hay un nuevaignorancia lig a-daal desarrollo mismo de la ciencia,hayuna nueva ceguera ligada aluso degradado dela razón [ yes -tosJtienen uncarácter común que resulta de un modo mutilante de organización delconocimiento, inca -paz de reconocer yde aprehender lacomplejidad de loreal'" .

Según Morin, carece de sentido que sigamos pe n-sando alhombre desarticulado dela esfera biológ i-cayfísica, esnecesario integrar fisica, biología y socioantropología. Y sepregunta: "¿Podemos que-darsatisfechos alnoconcebiral individuo más que excluyendo lasociedad, ala sociedad excluyendo la especie. alo humano excluyendo lavida,a la vida excluyendo laphysis y a lafisica excluyendolavida? ¿Sepuede aceptar quelos procesos locales en

pre-cisión vayan acornpañadosde un halodeimpreci -sión delas formas globalesylas articulaciones? ¿Se puede aceptar quelamedida, la previsión, la mani -pulación hagan retroceder lainteligibilidad? ¿Se puede aceptar que lascuestiones clave sean envia -das a las mazmorras? ¿Se puede aceptar que el conocimiento se funde en la exclusión del cognoscente, queel pensamiento se funde enla ex -clusión delpensante, que elsujeto sea excluido de laconstrucción delobjeto? ¿Que laciencia sea to-talmente inconsciente de su inserciónyde su de

ter-minación sociales?" .

Si bien el problema en laModernidad, yalque se asocia elnacimiento delaciencia, es eldominio y control sobre lanaturaleza, hoy ese problema está

enbuenamedida resuelto y lo que urge es controlar y dominar latécnica. Yesto implica replegamos

sobre nosotros mismos y formular conun sentido

renovado laviejapregunta ¿qué es el hombre?

Sólo desde esta pregunta seráposible alcanzar que lacienciay la técnica estén alserviciodel hombre y

noa lainversa. Sólo desde esta pregunta será po-sible volver a conciliar eldeber y el deseo,yasumir

la tarea de producción como unasimultánea tran s-formacióny construcción del Hogarhumano. Pero esnecesario aclarar que esta crítica a lamoderni -dad desde el contraste con el sentido griego e tejné,nodebe entenderse como siseestuviera pro -poniendo como solución un regreso imposible al pasado. La ciencia y la técnica forman ya parte ineludible denuestro mundo, y así mismo hayque admitirquedesde los ideales humanistas delailu s-tración,hemosganado,porejemplo,un sentido más amplio delalibertad. El constraste pues,no tiene la intención de ponemos a elegir entre la modernidad yla antigüedad clásica, más bien se trata esde re-conciliarlas. Así como tampoco setrata deelegir entre éticayciencia.

Por supuesto la pregunta que queda, el reto, es ¿cómo? ¿Qué papel juega la educación, y enco n-cretola Universidad, en ese redimensionamiento de la técnica yen la recuperación de la pregunta porel Hombre? ¿Basta con, porejemplo, aumentar las asignaturas dedicadas a las Humanidades? ¿Y.dado elcaso que laUniversidad diera con unexcelente modelo capaz delograr la integración, no severía desperdiciado su esfuerzo mientras siguiera inmodificable el contexto social? Pero,de otro lado, ¿cómo se modifica el contexto social sino es a partir del riesgodealgunos delos quelo conforman?

I HEIDEGGER, Martin. Artículos Yconferencias (No 5).

Barcelona: Odós, 1994. p. 15

Z HEIDEGGER, Martín. Serenidad. En: Revista~

nadepsicología Universidad Nacional de Colombia, Bogotá. #3,añoMCMXCIV.

3 GADAMER, Hans-Georg. Estética yhermenéutica (Colección Metrópolis). Madrid: Técnos, 1996. P.91.

• RORTY, Rorty. La filosofia yelespejodelanatumleza.

Madrid: Cátedra. 1995. p.291

5 MORIN, Edgar. Introducción alpensamiento complejo. Barcelona: Gedisa, 1996. p.28

6 MORIN,Edagar. El Método: lanaturalezadelan

stura-leza. 4aedición. Madrid: Cátedra. J 997. 1.1. p.27.

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