ARGENTINA VIENE MOSTRANDO UNA TENDENCIA DE CRECIMIENTO EN EL DESEMPLEO DESDE INICIOS DEL AÑO PRINCIPALMENTE ASOCIADA A LA RETRACCIÓN DE LA ACTIVIDAD ECONÓMICA, DEL CONSUMO Y A LA EXPANSIÓN DE LOS DESPIDOS TANTO DEL ÁMBITO PÚBLICO COMO PRIVADO.
ESTE ESCENARIO PONE EN FOCO LA IMPORTANCIA DE MEDIDAS QUE ABORDEN LOS FACTORES EXTERNOS (NO SÓLO PARA MITIGAR LOS EFECTOS DE LA CRISIS EN EL CORTO PLAZO SINO TAMBIÉN PARA ENFRENTAR LAS BRECHAS Y REZAGOS DE MÁS LARGO PLAZO, TALES COMO LA POCA DIVERSIFICACIÓN PRODUCTIVA, LAS BRECHAS DE PRODUCTIVIDAD, LA ALTA INFORMALIDAD Y LA DESIGUALDAD) COMO LOS FACTORES INTERNOS (PRODUCTO DE LA CONTRACCIÓN ECONÓMICA Y LOS PROCESOS DE DESPIDOS EXTENDIDOS).
SEyE | 2 PRINCIPALES INDICADORES DEL MERCADO DE TRABAJO 2015 - 2016
Fuente: SEyE, elaboración propia en base a INDEC.
LOS DATOS RECUPERADOS DESDE 2016
Con la recuperación de datos estadísticos nacionales del INDEC, desde el segundo trimestre de 2016 pudimos volver a conocer datos sobre el comportamiento del mercado de trabajo argentino. En esa oportunidad el desempleo registrado en el segundo trimestre de 2016 fue del 9,3%. Esto implicó que en la Argentina hubiera un total de 1.165.000 desocupados que, comparados con los del segundo trimestre de 2015, marcaba un crecimiento de un 2,7% (382.000 nuevos desempleados).
Los resultados del tercer trimestre de 2016 con relación al trimestre anterior no presentan diferencias estadísticamente significativas en el empleo y la actividad, pero sí en la desocupación que disminuye 0,8%. En efecto, el desempleo observado entre trimestres cayó a 8,5% en el tercer trimestre, lo que representó una recuperación de 110.000 empleos. Sin embargo, la proporción de desempleados afecta a más de un millón de personas en el país. Para los especialistas en el mercado laboral, las causales de esta leve mejora están asociada por un lado a la dinámica del campo y por otro, a la
2do Trimestre 2015 2do Trimestre 2016 3er Trimestre 2016 Actividad 44,5 11.920.000 46,0 12.503.000 46,0 12.546.00 Empleo 41,5 11.137.000 41,7 11.338.000 42,1 11.477.000 Desocupación abierta 6,6 783.000 9,3 1.165.000 8,5 1.069.000 Subocupación 9 1.077.000 11,2 1.401.000 10,2 1.274.000 Subocupación demandante 6,3 7,7 7,0 Subocupación no demandante 2,8 3,5 3,2 Ocupados demandantes de empleo 15,7 14,2
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estacionalidad que tiene el mercado registrado en esta etapa del año.
Además el organismo informó que la tasa de subocupación (personas con menos de 35 horas laborales por semana) se ubicó en 10,2%, -un punto menos que en el segundo trimestre-.
Y agregó que la tasa de actividad se mantuvo constante en un 46%, mientras que la tasa de empleo trepó a 42,1% (41,7% en el segundo trimestre). La caída en el desempleo de 0,8 puntos, se verificó con distinta intensidad en todas las regiones. Las regiones del país con mayor desempleo son el Gran Buenos Aires y los partidos del GBA (17,25%), Salta (20%), Gran Córdoba (16,4%), Mar del Plata (19,5%) y Gran Rosario (13,8%).
EVOLUCIÓN DEL EMPLEO
Los indicadores del mercado de trabajo argentino no parecen mostrar señales positivas. En los primeros nueve meses del gobierno, el empleo privado registrado (sin estacionalidad) acumuló una caída del -1,3%, acompañando la tendencia evidenciada en el nivel de actividad. El empeoramiento de la situación laboral en el sector privado comenzó a observarse a partir del segundo trimestre de 2016. La caída del empleo se ha traducido hasta el momento en la destrucción de 124.778 puestos de trabajo registrados privados (EPPA, 2016)1.
No obstante, es importante destacar que esta caída es la resultante de la conjunción de tres factores: a) estacionales; b) coyunturales; c) estructurales. Cuando se analizan las series desestacionalizadas, es posible discriminar aquellos sectores en los que la destrucción de puestos de trabajo ha sido intensa, de aquellos en los que el nivel de empleo se ha mantenido. En este sentido, se observa que en general el sector productor de bienes (con la excepción del sector agropecuario) y el de Servicios Empresariales, han sufrido caídas importantes de empleo. En tanto que Agricultura,
1 En este punto, es importante destacar que el empleo registrado tiende a ser en el corto plazo más estable que el empleo no
registrado, ya que los costos de despidos de los primeros suelen ser más altos. Por lo tanto, si bien aún no hay datos disponibles que permitan cuantificar la destrucción de puestos de trabajo no registrados, es de esperar que esta haya sido más importante.
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Ganadería, Caza, Silvicultura y Pesca, Comercio y Gastronomía y el resto de los servicios prácticamente no se han visto afectados.
Si bien todavía parece prematuro sacar conclusiones al respecto, es importante destacar que dentro de la caída del empleo pueden estar conjugándose factores que hacen a la coyuntura económica y otros que responden a transformaciones más bien estructurales. En efecto, es probable que una parte de empleo que se ha destruido este año este estrechamente asociado a la contracción de la economía, y por lo tanto en un hipotético escenario de crecimiento, estos sectores podrían, en la actual configuración macroeconómica, tener un desempeño diferente.
Pero hay otra cantidad de puestos de trabajo cuya destrucción podría obedecer a transformaciones estructurales que están en pleno desarrollo, y aún frente a un escenario de reactivación, luce improbable que se revierta el proceso y se recupere el terreno perdido. Tal es el caso del empleo industrial, donde a la caída (coyuntural) de la demanda interna se le suma el impacto más profundo que tienen las decisiones de política económica adoptadas, particularmente la apertura comercial.
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COROLARIO
Argentina, se encuentra hoy inserta en un proceso global de deterioro de los indicadores laborales y sin información oficial que permita hacer un seguimiento profundo y anticipado del comportamiento del mercado de trabajo. En este sentido, la situación actual debe ponernos en alerta sobre la necesidad de atender al futuro de los indicadores laborales. Esto requiere buscar maneras y fuentes de información que permitan seguir de cerca, abordar y atender el dinamismo del mercado de trabajo para reconocer si los efectos sobre el desempleo que marcan los organismos internacionales, así como los datos que podemos construir desde Argentina, se tratan de una situación estacional o de una tendencia que amerita una intervención activa, directa y enérgica que mitigue los deterioros del mercado de trabajo.
En efecto, este escenario pone en foco la importancia de medidas que aborden tanto los factores externos (no sólo para mitigar los efectos de la crisis en el corto plazo sino también para enfrentar las brechas y rezagos de más largo plazo, tales como la poca diversificación productiva, las brechas de productividad, la alta informalidad y la desigualdad) como los factores internos (producto de la contracción económica y los procesos de despidos extendidos).
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Un dato interesante que aportaron los nuevos datos producidos por el INDEC es que mucha población ocupada se encontraba buscando trabajo (para sumar una ocupación o para cambiar el trabajo actual). Según los expertos, si bien responde a múltiples factores, una de las causas principales se asocia con la necesidad de búsqueda por recuperar la capacidad adquisitiva.
Una cuestión que se marcó desde el INDEC es que no recomiendan comparar estos últimos datos con anteriores. El principal argumento es que los datos no son comparables porque los datos anteriores pecan de problemas operativos y técnicos. Esto, más bien pareciera buscar plantear que el desempleo no subió tanto, sino que antes se subregistraba. Esto no implica reconocer que hubo problemas, sin embargo la comparación global de los datos permiten tener plausibilidad de tendencia y evolución. En este sentido, lo que los datos nuevos vienen a ratificar son las estimaciones y apreciaciones que venimos planteando: aumenta el desempleo fuertemente. Con estos datos, oficialmente, se registran 1.165.000 desempleados (382.000 nuevos desempleados respecto a 2015).