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La inversión en los programas de desarrollo rural. Su reparto territorial en la provincia de Granada

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La inversión en los programas de desarrollo rural.

Su reparto territorial en la provincia de Granada.

Eugenio CEJUDOGARCÍA

Francisco Antonio NAVARROVALVERDE Departamento de Geografía Humana de la Universidad de Granada

[email protected]

Recibido: 3 de Mayo de 2009 Aceptado: 30 de Septiembre de 2009

RESUMEN

La iniciativa comunitaria LEADER I, II y +, y el Programa PRODER I y II, han generado indiscutibles bene-ficios en las zonas rurales donde se han aplicado, tal y como ha sucedido en la provincia de Granada. Pero han aparecido también efectos perversos derivados de ella tales como la distribución territorial de sus inver-siones, concentradas en los municipios más dinámicos, o el escaso papel redistribuidor de la inversión públi-ca, entre otros. La consecuencia de ello ha sido el reforzamiento de las desigualdades territoriales y sociales en favor de las cabeceras comarcales y los municipios más dinámicos mientras que los periféricos apenas logran ayudas procedentes de estos programas, lo que impide frenar la sangría demográfica de estas zonas. Palabras clave: Iniciativas Comunitarias Leader I, II y +, Programas Proder I y II, inversión pública, desigualdades sociales y territoriales, desarrollo rural.

Investment in rural development programmes.

Its territorial distribution in the province of Granada.

ABSTRACT

Initiatives LEADER I, II and +, as well as PRODER I and II Programs have produced benefits in rural zones were they have been developed, for instance the province of Granada. Nevertheless, there have been other undesirable effects derived from them such as investment territorial distribution, which has favoured the most dynamics councils, or the limited role of public investment redistribution. As a consequence territo-rial and social disparities have been remarked favouring regional center and the most active municipalities thus restricting the access to these aids of peripheral towns which continue suffering drift from the land. Key words: Initiatives LEADER I, II and +, PRODER I and II Programs, public investment, social and territorial inequalities, rural development.

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Investissement dans les programmes de développement rural.

Leur répartition géographique dans la province de Granada.

RÉSUMÉ

Les initiatives communautaires LEADER I, II et +, et les programmes PRODER I et II ont originé d’indé-niables bénéfices dans les milieux ruraux où elles ont été mises en pratique, tel que cela s’est produit à la province de Granada (Espagne) . Mais aussi, elle a occasionné des effets nuisibles, par exemple la distribu-tion territoriale de ses investissements, concentrées dans les communes les plus dinamiques ou le faible rôle de redistributeur de l’investissement publique. La conséquence de tout cela a été le renforcement des inéga-lités territoriales ainsi que sociales à faveur des chefs-lieux des cantons et des communes les plus dinami-ques tandis que la périphérie ne reçoit que de petites aides provenants de ces programmes. Cela fait que la grande perte démographique de ces zones ne puisse pas être freinée.

Mots clé: Initiatives communautaires Leader I, II et +, programmes Proder I et II, investissements publics, inégalités sociales et territoriales, développement rural.

1. INTRODUCCIÓN.

Es claro que uno de los objetivos reconocidos de la Política de Desarrollo Rural (desde ahora PDR) de la Unión Europea (desde ahora UE), cuyo nacimiento formal –que no real- se produce con la aprobación de la Agenda 2000 (DELGADO, M.M, 2004), era y sigue siendo la reducción de las diferencias socioeconómicas existentes entre las poblaciones de los espacios rurales y urbanos, así como entre los diferentes territorios rurales, consecuencia de su diferente adaptación a la modernización eco-nómica impuesta y a la que la propia política de precios de la Política Agraria Comunitaria (desde ahora PAC) ha contribuido –y lo sigue haciendo- de forma incuestionable. Situación ésta cuya gravedad socioeconómica es percibida por la sociedad de forma generalizada aunque ello contraste con la escasa disposición ciu-dadana a contribuir económicamente a su solución a través de políticas adecuadas (RICO, M., y GÓMEZ-LIMÓN, J.A., 2008, 219-220).

Es igualmente indiscutible que dentro de las diferentes iniciativas, programas, medidas, etc., que se incluyen dentro de la PDR destacan por encima de todas las liga-das a la Iniciativa Comunitaria LEADER en sus sucesivas ediciones I, II y + -en el actual marco de programación convertido en su 4 Eje (SÁENZ, M., y CEJUDO, E., en prensa)- y al Programa PRODER en sus sucesivas versiones I y II. No en vano estas iniciativas se han convertido ya en “todo un fenómeno mediático, social, políti-co y, en parte, también epolíti-conómipolíti-co” (ESPARCIA, J., 2006, 88-89). Del mismo modo, es asumido mayoritariamente que su importancia radica más en la puesta en marcha de una nueva metodología de trabajo, de un nuevo enfoque, de la implicación de nue-vos actores en las estrategias de desarrollo, del aprovechamiento de recursos endóge-nos; en definitiva, de una nueva visión del desarrollo de estos espacios global, soste-nible, integrada, endógena y participativa (ESPARCIA, J., et al., 2003).

Es igualmente evidente que el mundo rural que hoy conocemos en nuestro entor-no “no volverá a ser lo que fue, algo que los ancianos todavía lamentan” (BONNA-MOUR, J., 2001, 36-37). Lo es también que ese cambio está transformando el

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terri-torio rural en un espacio cada vez más multifuncional en el que la actividad agraria sigue desempeñando, y a nuestro entender debería seguir haciéndolo en el futuro, un papel definitorio de estos espacios aunque ni exclusivo ni único (MOLLARD, A. 2003). Este cambio responde, entre otras razones, al acento puesto en el territorio, en la necesidad “del retorno al territorio” que señalaba la profesora J. GÓMEZ (2001), a la hora de implementar algunas actuaciones ligadas al Desarrollo Rural, entendido “más como un proyecto que una realidad. No existe aún una política consolidada de desarrollo rural con enfoque territorial. Sobre todo porque los recursos financieros, aunque pueda a veces parecer lo contrario, son ínfimos” (RODRÍGUEZ, F., 2008, 418). Ofrece pocas dudas también que este “renacer” del territorio es más un conven-cimiento en los últimos años de investigadores e instituciones que una realidad que impregne las actuaciones ligadas al mundo rural. No en vano, la OCDE (2006, 67) reclama que los dos principios en los que debería inspirar al nuevo paradigma rural

y a sus políticas deberían ser “la prioridad otorgada al territorio en lugar de a los sectores” y “la atención prestada a las inversiones en lugar de a las subvenciones”. Lo mismo hace E. MOYANO al hablar de la PAC “hay que pasar del acoplamiento a la producción al acoplamiento al territorio” (2007, 18). Probablemente las únicas realizaciones positivas y destacables desde este nuevo planteamiento sean las que analizamos en este artículo.

Ahora bien, esta valoración globalmente positiva, analizada más en términos cualitativos que cuantitativos, más como camino a seguir que como realidad alcan-zada (MARQUEZ, D., et al., 2006), no se encuentra exenta de aspectos cuestiona-bles como es el reparto territorial de las inversiones que se realizan a través de ellos. En efecto, estos programas, en su esencia, adolecen de una elevada discriminación positiva hacia los espacios rurales más dinámicos en la medida en que se concede solamente subvención pública a los promotores, sean privados o públicos, que invierten sus propios fondos, favoreciendo la concentración de las actuaciones en los núcleos con mayor dinamismo económico donde se encuentran los empresarios más solventes y emprendedores. Por tanto, entre el dilema de repartir el dinero equitati-vamente o asignarlo a aquel territorio que obtenga mayor rentabilidad económica, se beneficia en mayor medida a esta segunda opción. La equidad territorial está supe-ditada a la eficiencia económica1. Esta hipótesis de trabajo ya la planteamos cuando,

en esta misma revista, publicamos un trabajo en relación con las actuaciones LEA-DER I, y II y PROLEA-DER I. Permítasenos reproducir alguna de sus conclusiones: “en la medida en que esta nueva “forma” de entender y generar el desarrollo (… ), debe partir de los emprendedores (por lo general privados), el volumen de proyectos e inversiones se concentran en los municipios que ya eran más dinámicos (muchos de ellos cabeceras comarcales) condenando, una vez más, a los pequeños municipios, a los más periféricos, a los más deprimidos y, sobre todo, a sus habitantes al

ostra-1La propia Comisión Europea en el documento El futuro del mundo ruralestableció un límite a esta

reducción de las desigualdades territoriales reconociendo que se deben fomentar a los centros intermedios (“subpolos”), ya que las ciudades medias son un espacio adecuado para el surgimiento de los sistemas de producción flexible y para emprender acciones estratégicas de política económica.

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cismo”. Estas actuaciones no sólo incrementan las diferencias intracomarcales sino, y lo que es importante, no van a ser capaces de fijar a la población en zonas, como las del rural profundo en las que la despoblación se convierte en una palmaria rea-lidad” (CEJUDO, E., y NAVARRO, F. 2003, 158). En términos parecidos se expre-saba J. IZQUIERDO (2002, 153): “Los programas de desarrollo rural deberán pre-ver medidas que contribuyan decididamente a desarrollar los territorios más desfa-vorecidos dentro de su propio ámbito de intervención a fin de tratar de corregir los desequilibrios internos de las comarcas y evitar el abandono y el éxodo rural. Asimismo, dichos programas deberán preocuparse de reequilibrar los sectores pro-ductivos y contribuir a corregir sus deficiencias y carencias”.

Este es un aspecto del desarrollo con enfoque endógeno al que se le presta menor atención de la que entendemos necesaria tanto en los trabajos de los investigadores como por parte de los organismos encargados de llevar a cabo la ejecución de estos programas y su posterior evaluación. Ello no significa que tanto unos como otros desconozcan este efecto y de hecho podemos encontrar constatación de que lo que planteamos se ha reproducido en todo el territorio nacional durante el periodo de pro-gramación 1991-1999. Sin ánimo de ser exhaustivo en la relación recogemos algu-nos de estos ejemplos. Para el caso de Cantabria (DELGADO, C. y DE LA FUEN-TE, M. T., 2000); GUTIÉRREZ, S., 2000; GIL DE ARRIBA, C., 1999). Para Castilla-La Mancha, F. PILLET (2001) y F. PILLET y J. PLAZA (2001) dedican especial atención a la localización y a la relación coste-habitante del conjunto de ini-ciativas y programas de desarrollo rural de esta comunidad. Las profesoras M. ALA-RIO y T. GÜEMES (1998, 11-19), han abordado igualmente la distribución territo-rial de LEADER, en sus dos primeras convocatorias, al igual que PRODER I para la comunidad de Castilla-León. L. A. HORTELANO y M. I. MARTÍN (1999, 53-86) sobre la base del programa PRODER en la provincia de Salamanca y, aunque solo estudien el reparto de los proyectos en el territorio y no de la inversión, llegan a la misma conclusión. En el mismo sentido se pueden consultar los trabajos de A. MAYA (1999) o de J. ZAPATERO y M.J. SÁNCHEZ (1999) para las provincias de Salamanca, Zamora y León. En Aragón, estos desequilibrios a nivel de los diferen-tes grupos se pueden consultar en E. CLIMENT, et al., (2000) en función del coste por kilómetro cuadrado y coste por habitante. R. RODRÍGUEZ y R. C. LOIS (1999) hacen hincapié en la escasa incidencia de estos programas en ciertos territorios con-siderando estos autores que los criterios tomados para la asignación de fondos no son los adecuados. Para finalizar y por no hacer, innecesariamente, más extensa esta rela-ción para el caso de Andalucía NAVARRO, S. y LARRUBIA, R., (2000a y b) y CORTÉS, R., (2000) han abordado la aplicación en Málaga tanto LEADER I, II y PRODER a través del número de proyectos por municipio, el reparto del presupues-to y de las medidas entre los municipios, y el reparpresupues-to terripresupues-torial y por medidas del empleo creado, utilizando como indicador la inversión por kilómetro cuadrado en cada comarca. Para Huelva y centrado en el sector del turismo rural encontramos el trabajo de TOLEDANO, N. y GESSA, A. (2002). Por su parte, C. FORONDA y A. GARCÍA (2000) para el caso de Extremadura llegan, entre otras, a la conclusión de que se han impulsado inversiones de la iniciativa privada en municipios pequeños o

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muy pequeños, que de otra manera hubiera sido imposible llegar. Hecho éste que, con ser cierto, en nada invalida lo que estamos argumentando.

Pero esta constatación del desigual reparto territorial de los fondos ligados a estos programas también fue advertida por los diferentes organismos públicos una vez realizadas las correspondientes evaluaciones finales. En efecto, en Andalucía existieron 15 grupos LEADER y PRODER (sobre un total de 50) en los que la inver-sión en un solo municipio superó el 30% del total y en 4 de ellos llegó a más del 50% (JUNTA DE ANDALUCÍA, 2003,a y b). El propio Ministerio de Agricultura es consciente de esta realidad y recomienda que “para mejorar la cohesión territorial y social, debe evitarse la concentración de recursos y de actividad en las cabeceras de comarca. Los ámbitos geográficos de amplitud excesiva, con zonas rurales hete-rogéneas en sus características naturales, estructurales y socioeconómicas, presen-tan riesgos de absorción de fondos por las zonas más dinámicas, mejor dotadas de equipamientos y servicios, riesgo acentuado si no se prevén tratamientos específicos prioritarios, a favor de las zonas más deprimidas” (MAPA, 2003, 605).

La pregunta que nos plantemos ahora es ¿se habrá corregido esta situación en las actuaciones llevadas a cabo para el periodo de programación 2000-06? ¿habrán sido capaces LEADER + y PRODER II de revertir el problema del desigual reparto terri-torial de sus fondos? o por el contrario, la dinámica del mercado y su propia inercia de funcionamiento –más burocrática que dinamizadora- ¿habrá incrementado este desigual reparto en contra de los núcleos menos dinámicos?. Es, sin lugar a dudas, el momento adecuado para hacer este tipo de evaluaciones una vez que se dispone de los datos procedentes de los Informes finales de cada uno de los Grupos de desarrollo.

Nuestra hipótesis de partida es que dicho reajuste en el reparto de los fondos en favor de los núcleos menos dinámicos difícilmente se ha podido producir en la medi-da en que ni ha cambiado la lógica en la concesión de las ayumedi-das, a la vez que las fuerzas del mercado se siguen mostrando implacables con las áreas más deprimidas (ETXEZARRETA, M., 2006) y los Grupos se han visto abocados a cubrir las nece-sidades burocráticas derivadas de la tramitación de las ayudas abandonando su pri-migenia función dinamizadora (NAVARRO, F., 2007). En definitiva, planteamos que, lejos de los argumentos en favor de una recuperación global del mundo rural esgrimidos por B. GARCÍA (1996), en la provincia se reproduce lo que señalan F. MOLINERO et al., (2008, formato CD) para el conjunto del país: “la hipotética recuperación del campo se debe más a un proceso selectivo que a una verdadera y generalizada recuperación de los espacios rurales. Así, los que crecen realmente son los espacios periurbanos, por un lado, los espacios turísticos costeros, por otro, y, finalmente, algunas áreas turísticas del interior, merced a las cualidades derivadas de su naturaleza, de su paisaje o de su Patrimonio”.

Además y en este contexto, el Tribunal de Cuentas en un Informe Especial sobre la Política de Desarrollo Ruralaplicada en la UE durante el periodo 2000-06, apro-bado el 20 de noviembre de 2006, señalaba entre sus conclusiones algunas cuestio-nes que no nos llevan a ser optimistas en este aspecto:

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• Los programas de los Estados miembros se concentran en gran medida en el sector agrícola y no tienen suficientemente en cuenta las características de la zona geográfica destinataria de la ayuda.

• Los objetivos perseguidos han sido demasiado generales y faltan estrategias para aplicar dicha política.

• Una parte importante de las inversiones en desarrollo rural se han ejecutado en zonas que no son predominantemente rurales por lo que, en relación con el periodo de programación anterior, las realizadas en las zonas rurales han dis-minuido considerablemente.

• Se ha carecido de condiciones efectivas y de procedimientos de selección para canalizar la financiación hacia las zonas geográficas y los beneficiarios más necesitados.

Para poder comprobar la veracidad de nuestro planteamiento, se ha analizado las inversiones a nivel municipal realizadas por los mencionados programas en la pro-vincia de Granada durante el periodo 2000-06. Dicha distribución (tanto en lo rela-tivo al total de la inversión como a la aportación privada) se ha correlacionado con dos variables que pueden ser indicadores del nivel económico y del dinamismo empresarial de los diferentes municipios granadinos, aportadas por el Instituto de Estadística de Andalucía (IEA). Una que podría ser indicativa del nivel de riqueza de los diferentes municipios: el Impuesto sobre la Renta a las Personas Físicas. Rentas Netas Declaradas2-media del período 2000-05-. La otra, de la actividad económica:

el Impuesto de Actividades Económicas: Actividades empresariales3-media del

perí-odo 2000-06-. Los resultados se analizan tanto para el conjunto de la provincia como para los diferentes Grupos que han operado en Granada.

Por último, hemos de señalar que no se han tenido en cuenta a la hora de hacer la distribución territorial de las inversiones las que tenían un ámbito de aplicación comarcal –en su mayoría ligadas a la formación o al medio ambiente- cuyos promo-tores eran los propios Grupos y que podían, por tanto, distorsionar el resultado de nuestro trabajo cuyo objetivo último no es otro que el de analizar la distribución terri-torial de los fondos asignados por los programas LEADER + y PRODER II en la pro-vincia de Granada con el fin de comprobar si se ha modificado o no la tendencia a la concentración de las inversiones detectada en el periodo anterior.

2Expresada en euros, se obtiene como suma de las rentas netas declaradas según el tipo de

rendimien-to, siendo éstas: rentas netas del trabajo; rentas netas de actividades empresariales; rentas netas de activi-dades profesionales; y otro tipo de rentas netas (http://www.juntadeandalucia.es:/sima_web).

3Contabilizando las situaciones de alta en el Impuesto de Actividades Económicas, para el caso de

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2. LA DISTRIBUCIÓN TERRITORIAL DE LAS INVERSIONES.

Los 148 municipios granadinos que se acogieron en el período 2.000-06 a algu-no de los programas de desarrollo rural algu-no fueron equitativamente beneficiados por estas ayudas –ver mapa nº

1-Así, si se analiza la distribución de la inversión total en la curva de Lorenz –ver figura nº 1-, se aprecia una concentración media de ésta, es decir, un coeficiente de concentración de Gini de 0,516 –ver tabla nº 1-. Además, se observa en esta misma curva que prácticamente 19 municipios no poseen actuaciones en materia de des-arrollo rural. Y por otra parte, 25 términos se reparten el 60% de las inversiones, la mayoría de ellos núcleos dinámicos, económicamente hablando, o cabeceras comarcales, con elevado peso del sector servicios, centros turísticos, o núcleos con una pujante industria agroalimentaria. Estas diferencias en el reparto de las inicia-tivas de desarrollo rural entre los municipios granadinos se incrementan si se ana-liza únicamente la aportación privada. En efecto, el 25% del dinero particular movilizado se localiza en 6 municipios, todos ellos cabeceras comarcales. Así, el coeficiente de concentración de Gini para la participación privada alcanza el 0,653. Es decir, elevado y positivo.

Mapa 1. Grupos de Desarrollo Rural granadinos para el periodo 2000-06

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Y en lo que se refiere a la subvención, está más equitativamente repartida por el territorio, aunque con una concentración media, lo que mitiga en cierta medida la ele-vada concentración de las inversiones particulares. Así, el coeficiente de Gini en la aportación pública por municipio es de 0,493, un poco inferior al resultado obtenido con la inversión global. Ello significa que muy ligeramente el dinero público viene a suplir las carencias o la falta de interés del capital privado en ciertos proyectos de carácter poco productivo o en zonas de poco dinamismo económico.

IRPF/ Inversión Total IRPF/ Inversión privada IAE/ Inversión Total IAE/ Inversión privada Alpujarras 0.351 0.235 0.416 0.297 Altiplano 0.926 0.899 0.918 0.893

Arco Noreste Vega 0.527 0.504 0.712 0.690

Guadix 0.642 0.553 0.649 0.564 Montes 0.934 0.953 0.918 0.933 Poniente 0.916 0.905 0.916 0.912 Valle Lecrín-Temple 0.787 0.740 0.861 0.815 Vega-Sª Elvira 0.369 0.319 0.494 0.446 Total 0.554 0.471 0.586 0.498

FUENTE: Elaboración propia a partir de SIMA y Grupos de Desarrollo Rural de la Provincia de Granada, 2008.

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Por otro lado, la correlación existente en todos los municipios de la provincia beneficiados por las ayudas al desarrollo rural entre renta neta-inversión total y

renta neta-aportación particular, es para la primera de 0,554 y para la segunda de 0,471, es decir, una asociación de tipo medio. Además, la mayor correlación que se aprecia en la inversión total frente a la privada, indica que la ayuda pública tiende a discriminar en mayor medida ese reparto territorial dirigido a los núcle-os más ricnúcle-os en las inversiones en desarrollo rural. Y en lo que respecta a la aso-ciación existente con IAE actividades empresariales, es de 0,586 para la cuantía total del programa y de 0,498 para el montante privado, una asociación también de tipo medio, y mayor de nuevo en la inversión total, lo que indica que las ayu-das públicas en particular, y las inversiones totales en general, se dirigen a los municipios con mayor dinamismo económico. Además la correlación ligeramen-te superior en esligeramen-te último indicador, IAE actividades empresariales, nos indica que la riqueza económica particular no genera inversión por sí sola, sino que es la propia actividad económica la que crea un mayor nivel de asociación. Téngase presente que muchos de los empresarios que han participado en estas iniciativas ya lo eran anteriormente, y han aprovechado ahora los nuevos fondos para mejo-rar o ampliar sus negocios.

Esta presentación general, con ser necesaria, aporta poco a nuestro análisis ya que enmascara situaciones muy dispares que son las que evidencian, a nuestro enten-der, la veracidad de nuestra propuesta. En efecto, la correlación existente entre las rentas netas y la inversión es muy elevada (superior a 0,900) en gran número de las comarcas: Altiplano (0.926), Montes (0.934), Poniente (0.916); es elevada (en torno a 0,700) en Valle de Lecrín-Temple-Costa Interior (0.787) y Guadix (0.642). En estos grupos, las inversiones en desarrollo rural se han situado donde existían mayo-res recursos económicos, los municipios “más ricos”. La asociación es media en Arco Noreste de la Vega (0.527). En el resto de territorios la asociación es débil. Por tanto, el medio rural más pobre, el más deprimido, es marginado de las ayudas en desarrollo rural, el cual se corresponde también con el menos beneficiado por la Política Agraria Común (CEJUDO, E., 2001), y el más necesitado de diversificación económica y apoyo a actividades complementarias.

Y en lo que respecta a la correlación entre IAE: actividades empresariales e inversión total es también muy elevada en gran número de comarcas: Altiplano (0.918), Montes (0.918), Poniente (0.916) y Valle de Lecrín-Temple-Costa Interior (0.861); de tipo alto en Arco Noreste de la Vega (0.712) y Guadix (0.649) y medio-bajo en la Vega (0.494) y Alpujarras (0.416). Existencia de empresas e inversión de los programas presenta una correlación muy elevada por lo que la afirmación reali-zada en el párrafo anterior adquiere, si cabe, mayor validez.

Con ser definitorios estos valores, su representación espacial a nivel municipal territorializa con claridad lo que acabamos de comentar. En los mapas nº 2 y 3 -inver-sión total y privada por municipio, respectivamente,- se pueden comprobar la

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exis-tencia de una serie de municipios, en la mayor parte de las ocasiones coincidentes con las cabeceras comarcales y siempre ligados a su importancia poblacional y dina-mismo socioeconómico, que han concentrado la mayor parte de las inversiones de sus respectivos Grupos, estando por encima de los 3,5 millones de euros: Loja, para

el caso del Poniente granadino; Baza, en el Altiplano; Iznalloz, en la comarca de los Montes; Dúrcal en el territorio del Valle de Lecrín-Temple-Costa Interior; Güéjar-Sierra, para el Grupo de Alfanevada y, en menor medida, Guadix para el caso de su comarca; y Albolote-Atarfe para la Vega.

En el extremo opuesto, encontramos un elevado número de municipios en los que no se ha realizado inversión alguna ligada a estos fondos -16- o éstas no han alcanzado los 120.000 euros –otros 29-. Coinciden en su mayoría con municipios poco poblados, envejecidos, con un elevado peso del sector agrario y poco dinamis-mo empresarial; territorios, por tanto, integrantes de lo que se ha venido en denomi-nar rural profundo. Los encontramos en su mayoría en las Alpujarras, en El Temple -Grupo del Valle de Lecrín-Temple-, en los Montes Orientales y en el Marquesado de Zenete –Grupo de Guadix-, principalmente. Una situación similar se señala para las Iniciativas Leader II y + para el caso de la montaña alicantina por parte de C. CORTÉS (2008, 430 y 435).

Mapa 2. Inversión total.

Elaboración propia a partir de los informes finales de los Grupos de Desarrollo Rural e Instituto de Estadística de Andalucía (http://www.juntadeandalucia.es:/sima_web).

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Por su parte, en los mapas nº 4 y 5 -inversión/habitante e inversión privada/habi-tante-, se aprecia, por un lado, que las diferencias territoriales se reducen significati-vamente como lo demuestra la menor presencia de los “tonos oscuros” en ellos. Por otro, que aparecen municipios de poca población con elevados niveles de inversión total o privada por habitante como consecuencia de que sus reducidas poblaciones “compensan estadísticamente” las escasas inversiones que en términos absolutos se realizan en ellos. Además, en estos municipios, muchos de ellos alpujarreños, las inversiones son iniciativa del propio Grupo o el Ayuntamiento, sin apenas interven-ción de emprendedores privados. Esta faceta emprendedora de los poderes públicos, criticada en muchos casos por su fuerte carácter político-partidista (SÁENZ, M.; et al, 2000) y sin discutir la “licitud” de las mismas en la medida en que se acometen actuaciones que difícilmente podrían llevarse a cabo con sus exiguos presupuestos (ALARIO, M., y BARAJA, E., 2006), es bastante cuestionable por su más que dis-cutible faceta dinamizadora, en la mayoría de los casos4. Finalmente, también ocu-Mapa 3. Reparto de la Aportación privada

Elaboración propia a partir de los informes finales de los Grupos de Desarrollo Rural e Instituto de Estadística de Andalucía (http://www.juntadeandalucia.es:/sima_web).

4Se puede citar como ejemplo, en el sentido contrario, el caso de Gorafe, con 4 actuaciones, 3 de ellas

llevadas a cabo por el Ayuntamiento, y una inversión ligeramente superior al millón de euros que al repar-tirlos entre sus habitantes, pocos en número (526 en el año 2006), da una media de 1.562 euros/hab. Este hecho, con ser emblemático, no debe hacernos perder de vista que lo invertido para la generación de des-arrollo en el municipio es 1.500 euros, para 6 años, y que en su grupo el 40% de la inversión total se con-centró en dos municipios: Benalúa y Guadix

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rre lo contrario, municipios que concentran un importante volumen de población dentro de sus territorios de acción ven difuminados su importancia como receptores de inversión y ayudas públicas5. Por tanto, desde nuestro punto de vista la

inver-sión/habitante y la inversión privada/habitante, siendo variables significativas, pue-den resultar muy engañosas si no es tenida en cuenta la inversión global realizada en cada municipio a la hora de analizar el reparto territorial de estos programas.

Mapa nº 4. Inversión total por habitante.

Elaboración propia a partir de los informes finales de los Grupos de Desarrollo Rural e Instituto de Estadística de Andalucía (http://www.juntadeandalucia.es:/sima_web).

5Es el caso de Loja en el que la inversión por habitante de 188 euros, un poco por encima de la

media del Grupo -152- y muy alejados de los alcanzados en otros municipios –más del doble-, no debe hacernos olvidar que este municipio acapara el 33,7% de la inversión total del Grupo.

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3. EL ANÁLISIS DE LOS DIFERENTES GRUPOS DE ACCIÓN LOCAL. Para realizar los comentarios relativos a los diferentes GAL vamos a proceder a su agrupación en función del grado de intensidad de la asociación existente entre las variables que hemos sometido a correlación. Entendemos como valores muy altos los de aquellos Grupos que sobrepasan o rondan el 0,900: Altiplano, Montes, Poniente y Valle de Lecrín-Temple-Costa Interior. Por valores altos los que lo hacen en torno a 0,700: Arco Noroeste de la Vega y Guadix. Bajos para los que se sitúan en valores de 0,500: Vega-Sierra Elvira y Alpujarra.

3.1. GRUPOS CON MUY ALTO NIVEL DE ASOCIACIÓN.

Altiplano. En esta comarca de sólo 14 municipios –ver tabla nº 2- prácticamen-te todos los municipios han abordado proyectos pero las dos cabeceras comarcales, Baza (3.915.536 euros) y Huéscar (2.163.371), acaparan casi la mitad (45,8%) de las inversiones llevadas a cabo. Aspecto éste que la inversión pública refuerza en la medida en que en ellos se concentra 48,1% de la misma. En el lado opuesto, seis municipios6apenas poseen un 13% del total de la inversión realizada en la comarca.

Elaboración propia a partir de los informes finales de los Grupos de Desarrollo Rural e Instituto de Estadística de Andalucía (http://www.juntadeandalucia.es:/sima_web).

6 Castril, Cortes de Baza, Cuevas del Campo, Cúllar, Freila y Orce.

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Son todos ellos, como repetiremos continuamente, municipios periféricos y muy empobrecidos sin apenas existencia de emprendedores locales y, en función de ello, los más necesitados de iniciativas empresariales para conseguir frenar en ellos la des-población y el éxodo demográfico. Datos que no hacen más que ratificar el hecho de que nos encontramos, como ya se vio, con uno de los ejemplos en los que existe un elevadísimo grado de asociación entre la renta neta (0,926) y las actividades empre-sariales (0,918) con la inversión territorial realizada al amparo de estos programas.

En lo que respecta a la iniciativa privada, es considerable en los municipios de Baza (2.126.106 euros), Huéscar (898.138), Zújar (619.520), Benamaurel (528.413) y Galera (500.947), llegando a alcanzar éstos el 67,8% del programa. En la posición opuesta se encuentran Castril, Cortes de Baza, Cuevas del Campo, Cúllar, Freila y Orce que apenas alcanzan el 9,6% del total de la iniciativa privada del Grupo. Incluso en el caso de Freila no existe inversión privada alguna siendo responsables de los tres pro-yectos desarrollados los poderes públicos, lo que no impide que en el reparto por habi-tante (206,5 euros) alcance unos niveles similares a los de la media del Grupo (219,5). Por tanto, se refuerza el papel de cabecera comarcal de Baza y Huéscar, así como el carácter más dinámico, empresarialmente hablando, de municipios como Galera, Caniles y Benamaurel centrando su desarrollo en torno al turismo troglodita y de yacimientos prehistóricos. Es, quizás, el ejemplo más emblemático de la provincia en el que “el futuro de un territorio rural puede depender de su capacidad de utili-zar la herencia de su pasado en el momento oportuno para generar su desarrollo” (PLAZA, 2.006, 84). Aspecto éste, el de la valorización del Patrimonio cultural como reclamo de la actividad turística –aunque no esté exento de aspectos discuti-bles-, que se ha convertido en un activo de primera magnitud en el conjunto del mundo andaluz (CEJUDO, E. y MAROTO, J.C., 2007).

Municipio Pobl.

2006 (1)

Inversión Privado Público

(2)/(1) (4)/(1) (3)/(1) (3)/(2) *100

Exp

Total (2) % Total (3) % Total (4) %

Baza 22581 3915536 29,5 2126106 30,8 1789430 28,2 173,40 79,24 94,15 54,3 26 Benamaurel 2328 853320 6,4 528413 7,7 324906 5,1 366,55 139,56 226,98 61,9 6 Caniles 4897 1543683 11,6 1055084 15,3 488599 7,7 315,23 99,78 215,46 68,3 6 Castilléjar 1619 557232 4,2 233304 3,4 323928 5,1 344,18 200,08 144,10 41,9 5 Castril 2581 377400 2,8 171674 2,5 205726 3,2 146,22 79,71 66,51 45,5 4 Cortes de Baza 2206 228424 1,7 158047 2,3 70377 1,1 103,55 31,90 71,64 69,2 3 Cuevas del Campo 2073 433827 3,3 147702 2,1 286125 4,5 209,27 138,02 71,25 34,0 8 Cúllar 4898 293987 2,2 181201 2,6 112787 1,8 60,02 23,03 36,99 61,6 5 Freila 1074 221745 1,7 0 0,0 221745 3,5 206,47 206,47 0,00 0,0 3 Galera 1119 1034269 7,8 500947 7,3 533322 8,4 924,28 476,61 447,67 48,4 11 Huéscar 8212 2163371 16,3 898138 13,0 1265233 19,9 263,44 154,07 109,37 41,5 18 Orce 1387 167433 1,3 4957 0,1 162476 2,6 120,72 117,14 3,57 3,0 3 Puebla Don Fadrique 2565 645624 4,9 272958 4,0 372667 5,9 251,71 145,29 106,42 42,3 9 Zújar 2813 816036 6,2 619520 9,0 196516 3,1 290,09 69,86 220,23 75,9 3 Total 60353 13251886 100,0 6898049 100,0 6353837 100,0 219,57 105,28 114,30 52,1 110 FUENTE: Elaboración propia a partir de los datos del Padrón de 2006 y del CEDER del Altiplano Tabla nº 2 Reparto territorial de los fondos LEADER + y PRODER II en el Grupo del Altiplano en euros

(15)

El Grupo de los Montes–ver tabla nº 3- se ha visto favorecido a la hora de dis-tribuir territorialmente el dinero por el reducido número de municipios y habitantes que lo componen; 11 municipios en total y 22.489 habitantes una vez incorporados dos procedentes del grupo de Guadix7. Esto ha permitido que todos los municipios

posean inversiones así como que algunos que muy probablemente no hubieran con-seguido dinero en otro grupo, en este sí lo logren. Ahora bien, a pesar del reducido número de municipios es evidente la tendencia a concentrar la inversión en aquéllos con mayor dinamismo económico o que funcionan como cabecera comarcal. Iznalloz (5.935.296 euros) –cabecera comarcal-, Deifontes (2.883.020) –próximo a Granada y que forma casi parte de su área metropolitana- y Guadahortuna (1.652.473) –sede del Grupo-agrupan el 70,8% de las inversiones. No en vano, estamos ante las corre-laciones más elevadas de todos los Grupos (0,934 y 0,918, respectivamente). En el extremo opuesto cuatro de ellos apenas alcanzan el 8% de la inversión total8

Por lo que respecta a la relación aportación privada/inversión, en los casos de Iznalloz (78 euros son privados, respecto 22 euros subvencionados), y de Deifontes es elevada (69%) no ocurriendo lo mismo en Guadahortuna (40%). Los proyectos en estos municipios se han destinado a turismo rural, restauración, actividades de pro-moción cinegética y servicios avanzados.

Poniente Granadino. En este espacio, compuesto de 16 municipios –ver tabla nº 4-, son tres los que acaparan la mayor parte de la inversión: Loja (3.984.791), Huétor-Tájar (2.030.245) y Montefrío (1.663.147), reuniendo el 65% del total. Incluso la aportación pública tiende a reforzar, aunque ligeramente, ese papel de cen-tro económico y administrativo de tales núcleos, ya que esta triada alcanza el 66%

Municipio Pobl

.2006 (1)

Inversión Privado Público

(2)/(1) (4)/(1) (3)/(1) (3)/(2)

*100 NºExp

Total (2) % Total (3) % Total (4) %

Alamedilla 785 225458 1,5 129791 1,3 95667 2,0 287,21 121,87 165,34 57,6 3 Benalúa de las Villas 1352 1007220 6,8 639174 6,2 368046 7,7 744,99 272,22 472,76 63,5 7 Campotéjar 1467 298408 2,0 41375 0,4 257032 5,4 203,41 175,21 28,20 13,9 5 Deifontes 2478 2883020 19,5 1991112 19,3 891908 18,7 1163,45 359,93 803,52 69,1 9 Guadahortuna 2220 1652473 11,2 665913 6,4 986560 20,7 744,36 444,40 299,96 40,3 15 Iznalloz 7046 5935296 40,1 4601022 44,6 1334274 27,9 842,36 189,37 653,00 77,5 37 Montejícar 2596 554285 3,7 415996 4,0 138289 2,9 213,52 53,27 160,25 75,1 4 Montillana 1288 687299 4,6 446996 4,3 240303 5,0 533,62 186,57 347,05 65,0 7 Morelábor 812 815966 5,5 616366 6,0 199600 4,2 1004,88 245,81 759,07 75,5 2 Píñar 1362 617062 4,2 389063 3,8 227999 4,8 453,06 167,40 285,66 63,1 7 Torre-Cárdela 1092 118575 0,8 80816 0,8 37759 0,8 108,59 34,58 74,01 68,2 3 Total 22498 14795061 100,0 10017624 97,0 4777438 100,0 657,62 212,35 445,27 67,7 99

FUENTE: Elaboración propia a partir de los datos del Padrón de 2006 y del CEDER de Los Montes

7Alamedilla y recientemente Morélabor.

8Alamedilla, Campotéjar, Montejícar y Torre-Cárdela.

(16)

de la subvención. Esta afirmación se refuerza teniendo en cuenta la ratio aportación privada/inversión que en Montefrío es tan sólo del 36,5% (de 100 euros, únicamen-te 36,5 son particulares) y en Loja del 50%. Estas inversiones se destinaron princi-palmente a los sectores agroalimentario, turismo rural y servicios a las empresas. Es bastante discutible que donde existe un tejido empresarial más o menos consolidado como son los casos que comentamos se subvencionen tanto los proyectos, mientras que en otros términos como Moclín (66,8%) o Zagra (61,3%) donde la presencia de emprendedores es infinitamente menor el esfuerzo público también lo sea. Huétor-Tájar sería aquí la excepción (66,0%). En la vertiente opuesta se sitúan tres munici-pios sin inversión9 y otros tres que apenas representan conjuntamente el 3% de la

misma10. Es en este contexto en el que se pueden entender las altísimas

correlacio-nes que presenta esta comarca con valores que para las dos variables seleccionadas alcanzan el 0,916.

Valle de Lecrín-Temple-Costa Interior. En este Grupo las inversiones han sido muy dispares entre sus municipios, un total de 2111–ver tabla nº 5-, a pesar de que

Municipio Pobl

.2006 (1)

Inversión Privado Público

(2)/1) (4)/(1) (3)/(1)(3)/(2)

*100 Nº Exp

Total (2) % Total (3) % Total (4) %

Algarinejo 4078 314605 2,7 136820 2,2 177784 3,1 77,15 43,60 33,55 43,5 4 Alhama de Granada 6137 632500 5,4 382274 6,2 250225 4,4 103,06 40,77 62,29 60,4 3 Arenas del Rey 2202 113980 1,0 80367 1,3 33613 0,6 51,76 15,26 36,50 70,5 2 Cacín 685 0 0,0 0 0,0 0 0,0 0,00 0,00 0,00 0,0 0 Huétor-Tájar 9340 2030245 17,2 1339980 21,8 690265 12,2 217,37 73,90 143,47 66,0 8 Illora 10304 719541 6,1 439553 7,2 279989 4,9 69,83 27,17 42,66 61,1 5 Jayena 1285 0 0,0 0 0,0 0 0,0 0,00 0,00 0,00 0,0 0 Loja 21196 3984791 33,7 1991733 32,4 1993058 35,2 188,00 94,03 93,97 50,0 27 Moclín 4146 347383 2,9 231899 3,8 115485 2,0 83,79 27,85 55,93 66,8 1 Montefrío 6446 1663147 14,1 607741 9,9 1055406 18,6 258,01 163,73 94,28 36,5 11 Moraleda de Zafayona 3058 103752 0,9 0 0,0 103752 1,8 33,93 33,93 0,00 0,0 1 Salar 2795 112593 1,0 31326 0,5 81268 1,4 40,28 29,08 11,21 27,8 3 Santa Cruz del Comercio 546 0 0,0 0 0,0 0 0,0 0,00 0,00 0,00 0,0 0 Villanueva de Mesía 2147 565186 4,8 191280 3,1 373906 6,6 263,24 174,15 89,09 33,8 4 Zafarraya 2170 807064 6,8 459951 7,5 347113 6,1 371,92 159,96 211,96 57,0 5 Zagra 1054 412145 3,5 252814 4,1 159332 2,8 391,03 151,17 239,86 61,3 2 Total 77589 11806934 100,0 6145738 100,0 5661196 100,0 152,17 72,96 79,21 52,1 76

FUENTE: Elaboración propia a partir de los datos del Padrón de 2006 y del CEDER del Poniente

9Cacín, Jayena y Santa Cruz del Comercio. 10Arenas del Rey, Moraleda de Zafayona y Salar.

11A esta comarca se han incorporado para el período 2000-06 cinco nuevos municipios a la Costa

Interior: Guájares (Los), Itrabo, Jete, Lentegí y Molvízar.

(17)

todos ellos han llevado a cabo algún proyecto, siendo los más favorecidos en térmi-nos absolutos los que funcionan como centros subcomarcales de servicios; es decir, Dúrcal (3.647.154) y Padul (2.589.540), entre ambos acaparan un 37,3% de la inver-sión total. Si a ellos le sumamos las inversiones realizadas en otro próximo a ellos, Nigüelas, las cifras se elevan hasta casi la mitad de la inversión total (46,6%) y de la privada (47,1%). En el extremo contrario, siete municipios12apenas poseen

conjun-tamente el 3,2% de la inversión total y, lo que es más preocupante aún, únicamente el 0,9% de la inversión privada. Sólo en dos de ellos aparece un promotor13.

Es digno también de reseñar, al igual que se mencionó en el caso del Poniente, que el dinero privado supone menos de la media comarcal en los dos términos más beneficiados por el programa, Dúrcal y Padúl, 66 euros particulares por cada 100 euros invertidos para el primero y únicamente 57 euros particulares por cada 100 euros invertidos en el segundo. Es, por el contrario, en los pequeños términos de Nigüelas (72%), El Pinar (71%) y Villamena (75%) donde el emprendedor tiene que realizar un mayor esfuerzo cuando, a nuestro entender, debería ser al contrario.

Municipio Pobl

.2006 (1)

Inversión Privado Público

(2)/(1) (4)/(1) (3)/(1) (3)/(2) *100

Exp.

Total (2) % Total (3) % Total (4) %

Agrón 283 26728 0,2 0 0,0 26728 0,4 94,45 94,45 0,00 0,0 1 Albuñuelas 1070 484696 2,9 301509 2,8 183187 3,0 452,99 171,20 281,78 62,2 2 Alhendín 5579 1219132 7,3 842882 7,9 376250 6,1 218,52 67,44 151,08 69,1 10 Chimeneas 1456 319689 1,9 176522 1,7 143167 2,3 219,57 98,33 121,24 55,2 2 Dúrcal 6856 3647154 21,8 2391154 22,5 1256000 20,5 531,97 183,20 348,77 65,6 18 Escúzar 738 141919 0,8 26869 0,3 115050 1,9 192,30 155,89 36,41 18,9 3 Guájares (Los) 1337 66825 0,4 0 0,0 66825 1,1 49,98 49,98 0,00 0,0 3 Ítrabo 1117 127933 0,8 63378 0,6 64555 1,1 114,53 57,79 56,74 49,5 2 Jete 820 305126 1,8 135923 1,3 169203 2,8 372,10 206,34 165,76 44,5 14 Lecrín 2329 734372 4,4 472881 4,5 261491 4,3 315,32 112,28 203,04 64,4 9 Lentegí 342 46597 0,3 0 0,0 46597 0,8 136,25 136,25 0,00 0,0 2 Malahá (La) 1703 87599 0,5 0 0,0 87599 1,4 51,44 51,44 0,00 0,0 3 Molvízar 2998 434042 2,6 252727 2,4 181314 3,0 144,78 60,48 84,30 58,2 8 Nigüelas 1149 1557225 9,3 1122902 10,6 434323 7,1 1355,29 378,00 977,29 72,1 7 Otívar 1113 678500 4,1 429113 4,0 249387 4,1 609,61 224,07 385,55 63,2 11 Padul 7871 2589540 15,5 1487173 14,0 1102366 18,0 329,00 140,05 188,94 57,4 23 Pinar (El) 1088 806312 4,8 573260 5,4 233052 3,8 741,10 214,20 526,89 71,1 3 Valle (El) 1130 64120 0,4 0 0,0 64120 1,0 56,74 56,74 0,00 0,0 6 Vélez de Benaudalla 2965 918546 5,5 539897 5,1 378649 6,2 309,80 127,71 182,09 58,8 16 Ventas de Huelma 734 1075394 6,4 735156 6,9 340238 5,5 1465,11 463,54 1001,58 68,4 5 Villamena 1004 1420445 8,5 1061363 10,0 359082 5,8 1414,79 357,65 1057,13 74,7 7 Total 43682 16751894 100,0 10612710 100,0 6139184 100,0 383,50 140,54 242,95 63,4 155 FUENTE: Elaboración propia a partir de los datos del Padrón de 2006 y del CEDER del Valle de Lecrin-Temple-Costa Interior

12Agrón, Escúzar, Los Guájares, Ítrabo, Lentegí, La Malahá y El Valle. 13Escúzar e Ítrabo.

Tabla nº 5.Reparto territorial de los fondos LEADER + y PRODER II en el Grupo del Valle de Lecrín-Temple-Costa Interior.

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3.2. GRUPOS CON ALTO NIVEL DE ASOCIACIÓN.

El grupo del Arco Noreste de la Vega–ver tabla nº 6- se constituyó para el periodo de programación 2000-06, beneficiándose únicamente de PRODER II. Es un Grupo pequeño, poblacional y superficialmente hablando, conformado únicamente por 12 municipios, lo que podría haber favorecido que el reparto territorial del programa hubie-ra sido, a priori, más equilibhubie-rado. Pero la realidad nos revela othubie-ra cosa muy distinta al con-centrarse casi las dos terceras partes de la inversión (62,3%) en tres términos, Güéjar-Sierra (4.204.352 euros), Alfacar (2.522.556) y Pinos Genil (2.216.348). Lo mismo ocu-rre con la inversión por habitante –unos 1.500 euros- y con la importancia de la aporta-ción privada. En el extremo opuesto, cinco municipios apenas alcanzan el 6,1% de la inversión14; y si se tiene en cuenta únicamente la inversión privada en estos últimos

tér-minos casi no existe (4,1%). Es este un ejemplo en el que las correlaciones obtenidas señalan un nivel de correlación medio cuando lo hacemos con la variable rentas netas -0,527- pero adquiere un valor muy considerable al hacerlo con el IAE -0,712-.

Su proximidad a la capital granadina y el destino de las inversiones ligadas a pro-yectos de empresas panificadoras, turismo rural y servicios avanzados en íntima rela-ción con la vecina Granada vuelve a justificar nuestro planteamiento de que las inversiones ligadas a estos programas de desarrollo rural requieren, en buena medi-da, de un cierto tejido empresarial previo, castigando de este modo a los enclaves que no lo poseen y que tampoco ahora lo conseguirán. Pero además nos permiten vislum-brar otro hecho, que luego se repite en otro de los Grupos, y es el ligado a la expan-sión y desarrollo de ciertos enclaves rurales ligados a procesos de crecimiento resi-dencial ya sean de la mano del turismo, ya de la pertenencia a espacios periurbanos, como en este caso (BRANDIS, D., 2007; ARMESTO, X.A., el at., 2005).

Municipio Pobl.

2006 (1)

Inversión Privado Público

(2)/(1) (4)/(1) (3)/(1) (3)/(2)

*100 Nº Exp.

Total (2) % Total (3) % Total (4) %

Alfacar 5178 2522556 17,6 1635464 17,1 887092 18,6 487,17 171,32 315,85 64,8 20 Beas de Granada 1092 1021778 7,1 579852 6,1 441926 9,2 935,69 404,69 531,00 56,7 7 Calicasas 565 178753 1,2 76442 0,8 102311 2,1 316,38 181,08 135,30 42,8 2 Cogollos de la Vega 2095 234859 1,6 74300 0,8 160559 3,4 112,10 76,64 35,47 31,6 4 Dúdar 292 69426 0,5 0 0,0 69426 1,5 237,76 237,76 0,00 0,0 1 Güéjar-Sierra 2915 4204352 29,3 2899617 30,3 1304735 27,3 1442,32 447,59 994,72 69,0 15 Güevéjar 2154 625705 4,4 394352 4,1 231353 4,8 290,49 107,41 183,08 63,0 8 Huétor-Santillán 1784 1312915 9,1 985129 10,3 327787 6,9 735,94 183,74 552,20 75,0 4 Nívar 668 565003 3,9 386448 4,0 178555 3,7 845,81 267,30 578,52 68,4 2 Pinos Genil 1252 2216348 15,4 1625138 17,0 591209 12,4 1770,25 472,21 1298,03 73,3 7 Quéntar 1036 406011 2,8 237693 2,5 168318 3,5 391,90 162,47 229,43 58,5 6 Víznar 796 1005135 7,0 687122 7,2 318013 6,7 1262,73 399,51 863,22 68,4 7 Total 19827 14362841 100,0 9581557 100,0 4781283 100,0 724,41 241,15 483,26 66,7 83 FUENTE: Elaboración propia a partir de los datos del Padrón de 2006 y d el CEDER del Arco Nordeste de la Vega.

14 Calicasas, Cogollos de la Vega, Dúdar y Quéntar.

Tabla nº 6 .Reparto territorial de los fondos LEADER + y PRODER II en el Grupo del Noreste de la Vega en euros.

(19)

En la comarca de Guadix–ver tabla nº 7-, compuesta de 32 municipios, ha existi-do una excesiva concentración de proyectos e inversiones en los municipios de Benalúa (3.044.616 euros) y Guadix (2.934.274), poseyendo ambos términos casi el 40% de la inversión total. Téngase presente que son municipios colindantes y centra-les en la comarca,, situados en la denominada Hoya de Guadix. En el resto del territo-rio, se asiste a un desierto en inversiones en desarrollo rural, afirmación que se confir-ma teniendo en cuenta que 6 términos no consiguen ninguna15, y otros 7 apenas logran emprender un solo proyecto16. De hecho, dicha discriminación, y preponderancia eco-nómica y administrativa de la capital accitana, ha contribuido a que dos municipios, Alamedilla y Morelabor, que en el anterior periodo de programación (1995-99) forma-ban parte de este Grupo, hayan decidido incluirse en el de los Montes.

Ese desierto emprendedor es mayor si se analiza la inversión privada, donde 11 municipios apenas han conseguido disponer de aportación particular para proyectos beneficiados por el programa17, y el resto, salvo Guadix y Benalúa, lo hacen en muy

poca cuantía y significación. El valor de la correlación de 0,649 remarca la significación de los dos municipios antes reseñados como motores económicos para el desarrollo de este territorio de acción, favoreciendo la centralidad comarcal de Guadix y de su Hoya frente a las subcomarcas de Pedro Martínez y Marquesado de Zenete que continúan con su consideración de periféricas, deprimidas y sin apenas iniciativas emprendedoras.

Municipio Pobl.

2006 (1)

Inversión Privado Público

(2)/(1) (4)/(1) (3)/(1) (3)/(2) *100

Exp.

Total (2) % Total (3) % Total (4) %

Albuñán 448 197796 1,3 132921 1,5 64875 1,0 441,51 144,81 296,70 67,2 2 Aldeire 727 30881 0,2 8953 0,1 21928 0,3 42,48 30,16 12,31 29,0 2 Alicún de Ortega 561 0 0,0 0 0,0 0 0,0 0,00 0,00 0,00 0,0 0 Alquife 788 14987 0,1 0 0,0 14987 0,2 19,02 19,02 0,00 0,0 1 Beas de Guadix 374 209065 1,4 12466 0,1 196599 3,1 559,00 525,67 33,33 6,0 2 Benalúa 3311 3044616 20,1 2137775 24,3 906840 14,2 919,55 273,89 645,66 70,2 13 Calahorra (La) 766 364063 2,4 244092 2,8 119970 1,9 475,28 156,62 318,66 67,0 1 Cogollos de Guadix 721 468173 3,1 309258 3,5 158915 2,5 649,34 220,41 428,93 66,1 2 Cortes y Graena 1083 1324806 8,7 738550 8,4 586256 9,2 1223,27 541,33 681,95 55,7 9 Darro 1438 75305 0,5 52251 0,6 23054 0,4 52,37 16,03 36,34 69,4 1 Dehesas de Guadix 557 60787 0,4 0 0,0 60787 1,0 109,13 109,13 0,00 0,0 1 Diezma 837 0 0,0 0 0,0 0 0,0 0,00 0,00 0,00 0,0 0 Dólar 576 0 0,0 0 0,0 0 0,0 0,00 0,00 0,00 0,0 0 Ferreira 324 538226 3,5 356849 4,1 181377 2,8 1661,19 559,81 1101,39 66,3 3 Fonelas 1145 382567 2,5 266700 3,0 115867 1,8 334,12 101,19 232,93 69,7 3

15Alicún de Ortega, Diezma, Dólar, Gobernador, Pedro Martínez y Villanueva de las Torres. 16Alquife, Darro, Dehesas de Guadix, Huélago, Jerez del Marquesado, Marchal y Morelabor. 17 Aldeire, Alicún de Ortega, Alquife, Beas de Guadix, Dehesas de Guadix, Diezma, Dólar,

Gobernador, Pedro Martínez, La Peza y Villanueva de las Torres.

(20)

3.3. GRUPOS CON NIVEL MEDIO DE ASOCIACIÓN.

El Grupo de Vega Sierra-Elvira–ver tabla nº 8- pasó de gestionar en el anterior periodo de programación sólo PRODER I a los dos en el de 2000-06. ¿Cuáles fue-ron los motivos?. Una adecuada administración y la abrumadora respuesta de la ini-ciativa particular a las inversiones en desarrollo rural, entre otras razones, podrían explicarlo. Pero lo realmente significativo de esta comarca no es lo que acabamos de decir sino el hecho de que la mayoría de sus municipios forman parte del Área Metropolitana de Granada, lo que lo convierte en un territorio bastante dinámico, periurbano -por no denominarlo urbano, tal y como ya se apuntó en la otra comarca limítrofe con Granada-, poseedor de una gran cantidad de polígonos industriales, y con ello, empresarios y emprendedores capaces y suficientes para invertir sin tener que contar con respaldo de políticas de desarrollo rural. Desde esta perspectiva es desde la que consideramos, al menos cuestionable, la conveniencia de este tipo de políticas para espacios periurbanos, claramente complejos que difieren en multitud de aspectos y que en no pocas ocasiones son olvidados en las actuaciones de ordena-ción territorial (MENDEZ, R., et al., 2005, 255) como el que se está comentando.

Los 12 municipios de esta comarca han recibido algún tipo de actuación, por dos motivos principales: el reducido número de términos municipales y la abundante pre-sencia de emprendedores en ella. Ahora bien, también han existido diferencias dig-nas de mención; cuatro términos municipales, Albolote (1.845.832 euros), Atarfe

Municipio Pobl.

2006 (1)

Inversión Privado Público

(2)/(1) (4)/(1) (3)/(1) (3)/(2) *100

Exp.

Total (2) % Total (3) % Total (4) %

Gobernador 321 0 0,0 0 0,0 0 0,0 0,00 0,00 0,00 0,0 0 Gor 977 1214748 8,0 844782 9,6 369966 5,8 1243,35 378,68 864,67 69,5 7 Gorafe 526 1095459 7,2 273859 3,1 821600 12,9 2082,62 1561,98 520,64 25,0 4 Guadix 20296 2934274 19,3 1535848 17,5 1398426 21,9 144,57 68,90 75,67 52,3 24 Huélago 439 79001 0,5 48190 0,5 30810 0,5 179,96 70,18 109,77 61,0 1 Huéneja 1230 1126752 7,4 436569 5,0 690183 10,8 916,06 561,12 354,93 38,7 3 Jerez del Marquesado 1091 195105 1,3 138935 1,6 56170 0,9 178,83 51,48 127,35 71,2 1 Lanteira 528 421542 2,8 294491 3,4 127051 2,0 798,38 240,63 557,75 69,9 2 Lugros 367 38273 0,3 22665 0,3 15608 0,2 104,28 42,53 61,76 59,2 2 Marchal 403 96487 0,6 64627 0,7 31860 0,5 239,42 79,06 160,36 67,0 1 Morelabor 812 67994 0,4 48894 0,6 19100 0,3 83,74 23,52 60,21 71,9 1 Pedro Martínez 1217 0 0,0 0 0,0 0 0,0 0,00 0,00 0,00 0,0 0 Peza (La) 1367 8287 0,1 0 0,0 8287 0,1 6,06 6,06 0,00 0,0 2 Polícar 227 200018 1,3 136440 1,6 63578 1,0 881,14 280,08 601,06 68,2 2 Purullena 2294 534103 3,5 366583 4,2 167520 2,6 232,83 73,03 159,80 68,6 2 Valle del Zalabí 2315 447034 2,9 308614 3,5 138419 2,2 193,10 59,79 133,31 69,0 2 Villanueva de las Torres 778 0 0,0 0 0,0 0 0,0 0,00 0,00 0,00 0,0 0 Total 48844 15170348 100,0 8780313 100,0 6390035 100,0 310,59 130,83 179,76 57,9 94

FUENTE: Elaboración propia a partir de los datos del Padrón de 2006 y del CEDER de Guadix Tabla nº 7 (continuación) Reparto territorial de los fondos LEADER + y PRODER II en el Grupo de Guadix en euros.

(21)

(3.409.536), Chauchina (2.266.354) y Peligros (1.898.027) han acaparado el 62,4% del total de la inversión, municipios todos ellos que no son sospechosos de carecer de un empresariado capaz de arriesgar. A pesar de ello, en Atarfe, de cada 100 euros invertidos, únicamente 50 son de particulares, situándose muy por debajo de la media comarcal. Chauchina, al contrario, ha conseguido movilizar 76 euros privados frente a 24 subvencionados, un éxito sin lugar a dudas. Frente a ello y ratificando lo que apuntamos en el párrafo anterior, donde es difícil buscar esos emprendedores, en otros tres municipios preferentemente agrarios, tan solo se ha conseguido el 1,6% de la inversión total18y el 1,1% de la privada, restringiéndose esta última a uno de esos

tres términos19. Es evidente, a nuestro entender, que este tipo de consideraciones

deberían primar a la hora de repartir las ayudas de estos programas en función de ciertos componentes territoriales en este tipo de políticas que ya de por sí lo son.

La comarca de Las Alpujarras –ver tabla nº 9- dispone de una complejidad especial que hay que tener en cuenta a la hora de abordar nuestro trabajo en la medi-da en que nos encontramos con una de las más extensas de Anmedi-dalucía, si de comar-cas de desarrollo rural hablamos, en la que además, la mayor parte de los municipios presentan una extensión media de 49,7 km², una de las menores de la Comunidad Autónoma. Además, es una zona marcadamente definida por la montaña en la que el estado de sus carreteras reduce la isoaccesibilidad a sus núcleos de población, vién-dose muy reducido su grado de movilidad interna. Por último, el gran número de municipios que están dentro de esta comarca, más de 60 entre Granada y Almería, dificulta sobre manera el equilibrio territorial en relación al reparto de los fondos en contraposición a otros Grupos.

Municipio Pobl

.2006 (1)

Inversión Privado Público

(2)/(1) (4)/(1) (3)/(1) (3)/(2)

*100 NºExp.

Total (2) % Total (3) % Total (4) %

Albolote 15978 1845832 12,2 1227702 12,9 618130 11,1 115,52 38,69 76,84 66,5 12 Atarfe 13431 3409536 22,6 1717902 18,1 1691634 30,4 253,86 125,95 127,91 50,4 20 Cijuela 2307 23670 0,2 0 0,0 23670 0,4 10,26 10,26 0,00 0,0 1 Colomera 1570 159152 1,1 106421 1,1 52731 0,9 101,37 33,59 67,78 66,9 3 Chauchina 4476 2266354 15,0 1713393 18,0 552961 9,9 506,33 123,54 382,80 75,6 9 Fuente Vaqueros 4108 939394 6,2 615634 6,5 323760 5,8 228,67 78,81 149,86 65,5 10 Láchar 2819 52174 0,3 0 0,0 52174 0,9 18,51 18,51 0,00 0,0 4 Maracena 19388 800110 5,3 418147 4,4 381963 6,9 41,27 19,70 21,57 52,3 7 Peligros 10385 1898027 12,6 1279319 13,5 618707 11,1 182,77 59,58 123,19 67,4 9 Pinos Puente 13450 1613772 10,7 1111321 11,7 502450 9,0 119,98 37,36 82,63 68,9 13 Santa Fe 14599 752390 5,0 435199 4,6 317191 5,7 51,54 21,73 29,81 57,8 8 Vegas del Genil 6599 1313306 8,7 880095 9,3 433210 7,8 199,02 65,65 133,37 67,0 6 Total 109110 15073717 100,0 9505135 100,0 5568583 100,0 138,15 51,04 87,12 63,1 102

FUENTE: Elaboración propia a partir de los datos del Padrón de 2006 y del CEDER de Vega-Sierra Elvira.

18Cijuela, Colomera y Láchar. 19Colomera.

(22)

En LEADER + y PRODER II los términos de Órgiva (1.820.697 euros), La Tahá (1.524.474) y Bérchules (1.188.847) acaparan el 51,8% del total de la inversión de la parte alpujarreña de nuestra provincia. Se corresponden con una cabecera comarcal y dos municipios que destinan sus inversiones al turismo rural, ecoturismo y a pequeñas empresas agroalimentarias. Por otra parte, el resto del territorio queda casi totalmente desasistido. Así, existe un gran número de municipios que no reciben inversión, un total de 1020; o que sólo acometen un único proyecto, muchas veces llevado a cabo por

el propio ayuntamiento, un total de 921. Estos últimos municipios son deprimidos,

peri-féricos y de reducido tamaño poblacional, por lo que carecen de emprendedores parti-culares solventes. Resulta palpable que cuanto mayor es el número de municipios que componen un Grupo y, sobre todo, si está por medio la montaña en la que los peque-ños términos son una constante, el volumen de localidades y de habitantes que no se aprovechan de las ayudas se incrementan, al no existir la iniciativa privada y al inter-venir la pública en escasa medida. La aportación pública no mitiga la elevada concen-tración espacial de las inversiones sino que la incrementa. Órgiva (943.966 euros), La Tahá (343.370) y Bérchules (287.273), acaparan el 58,8% del total.

Más interesante aún en el comportamiento de esta comarca es la escasa o nula asociación entre las variables que estamos contemplando. Nula entre rentas netas y actuaciones de los programas de desarrollo rural y media-baja entre la inversión total y la actividad empresarial-0.416-. Ello es así en la medida en que cabía esperar altos niveles de correlación debido al gran número de municipios (31 en la parte granadi-na) que la componen y a sus desigualdades internas. La explicación tiene que ver con dos cuestiones fundamentales. Por un lado, si se analiza el peso demográfico de sus municipios se observa la existencia de dos núcleos de población predominantes Órgi-va y Albondón (más de 5.000 habitantes) y en menor medida Lanjarón (3.796 habi-tantes); otros 4 con poblaciones que oscilan entre los 1.000 y 2.000 y el resto, 24, for-man un grupo de pequeños municipios con poblaciones que oscilan entre los 200 y 800 habitantes. En este contexto, es lógico que cuando se produce una inversión sig-nificativa en alguno de ellos –en el caso de Bérchules han sido 2 proyectos y en el de La Tahá 3-, la estadística arroje estos resultados. Por otro, el que hayan sido estos tres municipios responde a lógicas diferentes. En el primero de ellos, Órgiva, se com-porta como lo que es: la cabecera comarcal que acapara dinamismo y centralidad. En los otros dos tiene que ver con el tipo de inversión que se realiza ligada al turismo rural. Ambos optan por esta actividad como continuación de una apuesta que se viene realizando en la comarca desde LEADER I –no en vano fue la abanderada a nivel nacional y europeo en este tipo de inversiones- centrada inicialmente en torno al Valle del Poqueira y que progresivamente se va expandiendo a los municipios próxi-mos ante el incontestable éxito de la iniciativa en éste y otros territorios aunque no sea menos cierto que también se ha convertido en el recurso casi exclusivo y clara-mente insuficiente de los territorios menos dinámicos del rural profundo (LAGUNA, M., y LASANTA, T., 2007; NIETO, A., y GURRÍA, J.L., 2008; PILLET, F. y

SAN-20 Almegíjar, Cáñar, Carataunas, Juviles, Lújar, Polopos, Rubite, Soportújar Sorvilán y Turón. 21Albondón, Albuñol, Cádiar, Cástaras, Nevada, Pampaneira, Pórtugos, Torvizcón y Trevélez.

(23)

TOS, J.F. 2008). Hecho éste que reviste una especial gravedad en la medida en que hablamos de zonas en las que “las intervenciones públicas, comunitarias o estatales, orientadas a estimular el desarrollo en las áreas de montaña han sido, al menos hasta el momento, un cúmulo de medidas a veces no demasiado congruentes entre ” (DELGADO, C., 2008, 451). En los dos casos se trata de municipios que aprove-charon significativamente los fondos de LEADER I y ahora lo vuelven a hacer. La conjunción de estas dos razones explica, a nuestro entender, esta “anomalía” estadís-tica en una comarca en la que un tercio de sus municipios no desarrolla ningún pro-yecto y otro tercio sólo ha llevado a cabo uno, en la mayoría de los casos, con volú-menes de inversión total muy inferior a los 100.000 euros22.

Municipio Pob

l. 2006 (1)

Inversión Privado Público

(2)/(1) (4)/(1) (3)/(1) (3)/(2) *100

Nº. Exp.

Total (2) % Total (3) % Total (4) %

Albondón 914 509421 5,9 355040 6,0 154380 5,8 557,35 168,91 388,45 69,7 1 Albuñol 6270 85681 1,0 67258 1,1 18423 0,7 13,67 2,94 10,73 78,5 1 Almegíjar 421 0 0,0 0 0,0 0 0,0 0,00 0,00 0,00 0,0 0 Alpujarra de la Sierra 1142 454281 5,3 342633 5,8 111648 4,2 397,79 97,77 300,03 75,4 3 Bérchules 811 1188847 13,8 901574 15,3 287273 10,7 1465,90 354,22 1111,68 75,8 2 Bubión 366 28146 0,3 11317 0,2 16828 0,6 76,90 45,98 30,92 40,2 2 Busquístar 348 52779 0,6 43060 0,7 9720 0,4 151,66 27,93 123,73 81,6 2 Cádiar 1621 248319 2,9 192073 3,2 56246 2,1 153,19 34,70 118,49 77,3 1 Cáñar 365 0 0,0 0 0,0 0 0,0 0,00 0,00 0,00 0,0 0 Capileira 564 433980 5,1 311563 5,3 122417 4,6 769,47 217,05 552,42 71,8 4 Carataunas 200 0 0,0 0 0,0 0 0,0 0,00 0,00 0,00 0,0 0 Cástaras 259 19692 0,2 14106 0,2 5586 0,2 76,03 21,57 54,46 71,6 1 Juviles 177 0 0,0 0 0,0 0 0,0 0,00 0,00 0,00 0,0 0 Lanjarón 3796 190609 2,2 128091 2,2 62518 2,3 50,21 16,47 33,74 67,2 4 Lobras 121 65458 0,8 52298 0,9 13160 0,5 540,98 108,76 432,22 79,9 2 Lújar 491 0 0,0 0 0,0 0 0,0 0,00 0,00 0,00 0,0 0 Murtas 730 389647 4,5 303903 5,1 85744 3,2 533,76 117,46 416,30 78,0 2 Nevada 1179 1888 0,0 1048 0,0 840 0,0 1,60 0,71 0,89 55,5 1 Órgiva 5460 1820697 21,2 876731 14,8 943966 35,3 333,46 172,89 160,57 48,2 12 Pampaneira 344 8094 0,1 5877 0,1 2216 0,1 23,53 6,44 17,08 72,6 1 Polopos 1557 0 0,0 0 0,0 0 0,0 0,00 0,00 0,00 0,0 0 Pórtugos 419 20845 0,2 16353 0,3 4493 0,2 49,75 10,72 39,03 78,4 1 Rubite 468 0 0,0 0 0,0 0 0,0 0,00 0,00 0,00 0,0 0 Soportújar 265 0 0,0 0 0,0 0 0,0 0,00 0,00 0,00 0,0 0 Sorvilán 677 0 0,0 0 0,0 0 0,0 0,00 0,00 0,00 0,0 0 Tahá (La) 743 1524474 17,8 1181104 20,0 343370 12,8 2051,78 462,14 1589,64 77,5 4 Torvizcón 803 972096 11,3 722096 12,2 250000 9,3 1210,58 311,33 899,25 74,3 1 Trevélez 831 123028 1,4 75366 1,3 47662 1,8 148,05 57,35 90,69 61,3 1 Turón 327 0 0,0 0 0,0 0 0,0 0,00 0,00 0,00 0,0 0 Ugíjar 2531 243280 2,8 163861 2,8 79418 3,0 96,12 31,38 64,74 67,4 3 Válor 708 207124 2,4 146061 2,5 61063 2,3 292,55 86,25 206,30 70,5 3 Total 34908 8588385 100,0 5911413 100,0 2676972 100,0 246,03 76,69 169,34 68,8 52 FUENTE: Elaboración propia a partir de los datos del Padrón de 2006 y del CEDER de Las Alpujarras

22Bubión 28.146, Cástaras 19.692, Nevada 1.888, Pampaneira 8.094, Pórtugos 20.845.

Tabla nº 9. Reparto territorial de los fondos LEADER + y PRODER II en el Grupo de Las Alpujarras granadinas en euros.

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4. CONCLUSIONES.

Es poco oportuno, por innecesario, recalcar los múltiples efectos beneficiosos, tanto cualitativos como cuantitativos, que las actuaciones ligadas a estos programas han generado en éste y en otros territorios en los que se han desarrollado. Ahora bien, esta afirmación en nada se contradice con el hecho cierto de que estos efectos positi-vos están lejos de suponer –porqué era imposible que así fuera si tenemos en cuenta la inversión realizada frente a las dinámicas que se quieren atajar, la inercia creada en sentido inverso por las propias políticas procedentes de la UE –como es la PAC- o por la misma dinámica del mercado que tensiona en sentido inverso- un resurgir genera-lizado del mundo rural ni europeo, ni español, ni andaluz, ni granadino.

Del mismo modo, las propias actuaciones de desarrollo rural llevadas a cabo por estos programas, en la medida en que se sustentan en la necesidad de empresarios -particulares principalmente- para su puesta en marcha y teniendo en cuenta que la función dinamizadora de los Grupos ha quedado abrumadoramente supeditada a la burocrática, han propiciado que las inversiones se concentren en los territorios más dinámicos, muchos de ellos cabeceras comarcales, marginando a aquellos otros que carecen de una mínima centralidad o un básico tejido empresarial.

Los pequeños municipios periféricos, deprimidos, montanos y/o con fuerte base agraria son los menos favorecidos por estos programas. Ello es así en la medida en que cuentan inicialmente con un menor dinamismo a la vez que los agricultores, en su vertiente empresarial, son los que menos proyectos presentan. El objetivo diver-sificador de este rural profundo no sólo no se está consiguiendo sino que se está agra-vando en la medida en que se está potenciando –queremos creer que inconsciente-mente- los procesos de vaciamiento demográfico de estos territorios. Es evidente para el caso de Granada que la lógica centro-periferia actúa a escala comarcal acre-centando las debilidades y disparidades dentro de las diferentes áreas rurales y que estos programas, lejos de corregirla, la favorecen.

Para contrarrestar las desigualdades en la distribución territorial de estos progra-mas de desarrollo rural se debía haber tenido en cuenta que la densidad de las inicia-tivas no es, ni puede ser, constante ni uniforme en el territorio. Pero en el mismo sen-tido sí se podría haber “territorializado” la asignación de las iniciativas y de los por-centajes de subvención concedidos a las mismas. Los núcleos que cuentan con mejo-res condiciones se destacan sobre el mejo-resto. Es obvio que no se le puede negar la ayuda a empresarios que provengan de municipios con cierto dinamismo empresarial o ele-vado tamaño poblacional como son las cabeceras comarcales, ya que entre otras razones, en múltiples ocasiones, un negocio es viable por estar en ellas, pero sí podría haber sido oportuno disminuirle considerablemente la aportación pública, como se ha podido comprobar en múltiples ejemplos durante la lectura del texto.

En este mismo sentido, la ausencia de emprendedores privados ni ha sido cubier-ta, ni puede serlo, de forma permanente por las instituciones públicas. Se requiere la necesidad imperiosa de que los Grupos retomen su labor dinamizadora, obligadamen-te arrinconada, de periodos anobligadamen-teriores. Buscar, formar, cualificar emprendedores autóctonos o alóctonos para la puesta en marcha de proyectos en estos espacios depri-midos en base a altos niveles de financiación pública procedentes de estos programas o de otro tipo de incentivos que se pudieran desarrollar es urgente e imprescindible.

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5. BIBLIOGRAFÍA.

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