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Ideas Estupidas Que Nos Hacen infelices

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Academic year: 2021

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Ideas estúpidas

Que nos hacen infelices

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Primera edición: julio 2013

D. R. O Samuel García de la O

Correo electrónico: [email protected] © Plaza y Valdés S. A. de C. V.

Manuel María Contreras 73. Colonia San Rafael México, D. F. 06470. Teléfono: 50 97 20 70 [email protected]

www.plazayvaldes.com Plaza y Valdés S. L.

Calle Murcia, 2. Colonia de los Ángeles Pozuelo de Alarcón 28223, Madrid, España Teléfono: 91 862 52 89

[email protected] www.plazayvaldes.es

Corrección de estilo: Alejandro Suverza

Formación tipográfica: Ricardo Salvador Tovar Rodríguez Elaboración de portada: Elizabeth Mercado León

ISBN: 978-607-402-738-9

(9)

La existencia de las personas Transcurre Entre el realismo de la vida

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Contenido

Introducción ... 11

Nociones sobre las Ideas ... 13

Ideas Estúpidas ... 29

Creer que existen personas extraordinarias ... 31

Juzgar a los demás ... 35

Sentirse obligado a ... 40

Confundir el amor con algo parecido ... 44

Descalificar a una persona por una acción ... 48

Alcanzar la Gloria ... 53

Creer que se es totalmente libre ... 57

Debe hacerse mi voluntad ... 61

Debes de Quererlo... 64

El espejismo y la fantasía del gran amor ... 68

Ignorar que sólo sabemos hacer lo que se hizo con nosotros ... 72

Idealizar personas ... 77

Me has decepcionado ... 80

Estar atascado en el pasado ... 85

No ver las cosas como son, sino como yo deseo que sean ... 89

Olvidar que la arrogancia y la soberbia nos aferran a los sueños infantiles de grandeza ... 93

(12)

Miedo al abandono o temor a la soledad ... 96

¿Por qué a mí? ... 101

Querer cambiar a los demás... 105

Responsabilizar a otros de mi felicidad ... 109

Ser esclavo de prejuicios ... 112

Anhelar una vida exenta de dolor y sufrimiento . . . . 116

Considerar lo malo y lo bueno como tal ... 120

Vivir como otros viven ... 125

Ser trágico y catastrófico ... 128

Sentir lo que otro siente... 133

Buscar la aprobación de los demás ... 136

Creer en lo justo de la vida... 141

Avergonzarse de sí mismo ... 144

Buscar el poder sin conocer su motivación ... 148

Creer que siempre se es el mismo ... 153

Creer que te hacen el favor en los afectos ... 157

Cuando las cosas cambien seré feliz ... 161

Olvidar que las verdades de hoy son las mentiras del mañana ... 165

Creer que mi hostilidad y mis prejuicios perjudican a otros... 168

Creer que la obediencia siempre es una virtud . . . . 172

Creer que el dinero es la fuente de la felicidad . . . . 176

Concebir la relación de pareja como un campo de batalla ... 180

Olvidar que ninguna forma de maltrato es educativa ... 184

El absurdo e irracional miedo a morir ... 188

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Introducción

as ideas son seres mentales que tienen vida y poder para poseernos y gobernar nuestra vida (Marx). Y cuando esas ideas son irracionales o estúpidas, sólo llevan a la distorsión de la realidad.

Las personas ansian cambios en su vida, pero preten-den continuar con las mismas ideas y las mismas accio-nes. Anhelan soluciones mágicas a los problemas que los agobian y que son causa de su infelicidad, pero no se dan cuenta de que la infelicidad tiene su origen en las ideas que se "poseen".

O, mejor dicho, en las ideas que "poseen y gobiernan a la persona" y varias de ellas tienen un distintivo* son irraciona-les o francamente estúpidas.

Frecuentemente, las personas buscan refugio en doctrinas y corrientes de moda para aliviar sus pesares y sus conflictos internos, y llegan a creer que requieren ideas complejas y extraordinarias, cuando en realidad lo más sano que pueden hacer es desprenderse de las ideas inservibles.

Los grandes y profundos cambios se logran con el abando-no de las pequeñas y minúsculas "ideas irracionales". Cuándo las reconocemos en otros y después las entendemos en ese acto instantáneo en espejo, la persona se comprende a sí misma.

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IDEAS ESTÚPIDAS QUE NOS HACEN INFELICES

Las personas que pueden comprenderse se tornan tole-rantes, compasivas e indulgentes consigo mismas y con los demás, han aceptado la endeble condición humana.

Eso nos motiva a exponer estas "vivencias en espejo" de forma sencilla y que aparentemente carecen de valor por ser tan cotidianas y simples.

He ahí su importancia: estamos tan condicionados a vivir con esas ideas que pasan inadvertidas debido a su obviedad y trivialidad. Por ello se ignora su relevancia y se convierten en parte de nuestra diaria "normalidad".

Todas están basadas en la vida diaria. En consecuencia pueden ser validas o no, pero nadie puede negar que tienen la noble intención de incitar a comprenderse y ayudarse.

Este libro está pensado para personas de "carne y hueso" que caminan sobre la Tierra, no para seres extraordinarios, ni selectos. Mucho menos para "grandes figuras".

Quiero reconocer la gran influencia de los grandes escri-tores que con su pensamiento han contribuido al desarrollo de este escrito, como son; Erich Fromm, Albert Ellis, Fedor Dostoievski, León Tolstoi, Máximo Gorki, Federich Nietzche, Miguel de Cervantes y Saavedra, Erasmo de Rotterdam, Wi-lliams Shekeaspeare, Alejandro Dumas, Jalil Gibrán Jalil, Sun Tzu, Cari Sagan, José Ortega y Gasset, Jean Paul Sartre y Be-nito Pérez Galdós.

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NOCIONES SOBRE LAS IDEAS

Las ideas y creencias son seres mentales que tienen vida y poder para poseernos y gobernar nuestra vida.

CARL MARX

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IDEAS ESTÚPIDAS QUE NOS HACEN INFELICES

El tipo de salud mental y la conducta que un individuo o una colectividad manifiestan, están determinadas por las

ideas que poseen.

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NOCIONES SOBRE LAS IDEAS

Un ser humano con ideas insanas Es predecible. exhibirá una conducta enajenada. Y, probablemente, un entorno de vida en infelicidad.

(20)

IDEAS ESTÚPIDAS QUE NOS HACEN INFELICES

Las ideas estúpidas son como parásitos* corroen, minan y destruyen la auténtica felicidad del individuo

y la de quienes les rodean.

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NOCIONES SOBRE LAS IDEAS

Muchos de nuestros miedos, culpas y conflictos Tienen su origen y su sustento en ideas estúpidas

(22)

IDEAS ESTÚPIDAS QUE NOS HACEN INFELICES

Las ideas y creencias son "verdades apropiadas" Es decir, que alguien las hace de su propiedad.

Y, a veces, son irrenunciables porque son lo único que ese alguien posee. Aunque muchas de ellas tengan como único

distintivo la estupidez.

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NOCIONES SOBRE LAS IDEAS

Somos lo que son los otros.

Quienes nos rodean, y aún nuestros muertos. Todos ellos nos han influido y nos sostienen en

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IDEAS ESTÚPIDAS QUE NOS HACEN INFELICES

Los otros son los espejos que nos permiten re-conocernos y ver en nosotros mismos lo que somos y lo que no somos. A través de ellos,

de vez en vez, se trasparentan Nuestras ideas y nuestras particularidades.

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NOCIONES SOBRE LAS IDEAS

Las ideas y las creencias que se poseen son las exigencias de la sociedad en la que se vive

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IDEAS ESTÚPIDAS QUE NOS HACEN INFELICES

El hombre se puede extraviar fácilmente porque está inundado o inmerso en un mundo de información y de ideas

que no le permiten reconocer

lo fundamental y lo verdaderamente valioso de la vida. Sin que él lo sepa ese mundo sólo lo capacita

para notar lo evidente y lo cotidiano. O bien, aquello que le exige su sociedad.

(27)

NOCIONES SOBRE LAS IDEAS

Las ideas y las creencias que agobian sólo pueden ser "soltadas" cuando el individuo se ha acercado

a su parte más humana, Después de haberse alejado de la trampa del orgullo.

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IDEAS ESTÚPIDAS QUE NOS HACEN INFELICES

De las personas no se puede entender sus ideas ni tener una adecuada comprensión psicológica.

Si no se remonta y penetra a la experiencia de la misma vida. Ya que ni el hombre es un modelo

Ni la vida es una estática teoría.

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NOCIONES SOBRE LAS IDEAS

Para que una idea influya profundamente en el hombre. Debe estar respaldada en expresiones

de la experiencia humana.

La palabra que nace de la vivencia es como una llama viva. Una palabra sin otro respaldo que su denotación en el

diccionario es una expresión vana, hueca. Es ceniza.

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Creer que existen personas

Extraordinarias

Persona y realidad perfecta, eso no existe. la fantasía perfecta, sí existe. Más vale no conocer a las personas para que no te llegue la desilusión. Que alguien haga un acto excepcional y notable no lo convierte en una persona extraordinaria

Todos somos individuos ordinarios con capacidades y ta-lentos diferentes.

Hay diferencias humanamente marcadas entre

hacer y ser, entidades que comúnmente se prestan a

la confusión.

La historia ha mostrado que hay personas que realizan acciones extraordinarias, pero como seres humanos no dejan de ser excesivamente vulgares.

Es frecuente la confusión y el engaño que se basa en el hecho de que personas que son públicas y, de cierta fama, por tal hecho sean consideradas excepcionales.

Cuando la realidad desnuda se asoma, sólo aparecen in-dividuos de carne y hueso como tú y como yo con las mismas debilidades y miserias humanas.

Por eso, se dice que más vale no conocer a las personas para que no te llegue la desilusión.

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IDEAS ESTÚPIDAS QUE NOS HACEN INFELICES

Vivencia en espejo

En figuras e ídolos hay un hombre común

Era un gran actor, ídolo de fama mundial y gobernante del estado de California. Un hombre considerado extraordina-rio por millones de personas en quienes despertaba una gran admiración y la fantasia que provoca un ser calificado como excepcional.

Ese hombre que llegó como inmigrante a Estados Unidos, al paso del tiempo manifestó su desprecio por los ilegales que arribaban a ese país.

Hombre incongruente con su discurso. En la vida diaria aquello que desvirtuaba muy en el fondo de sus apetencias le complacía. No es un secreto que su vida íntima estuvo ligada en forma fraudulenta a una mujer latina inmigrante.

Lo censurable no es para el protagonista de esta escueta historia, sino para aquellos seres humanos que suelen crear figuras y erigir ídolos atribuyéndoles rasgos muy lejanos a la realidad.

Para muchos acostumbrados a mirar gigantes a través de los ojos de un niño, la imagen del actor se desplomó y como cuando cae la imagen de un venerado santo, se hizo añicos.

Y apareció lo que siempre había existido: un hombre común

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SAMUEL GARCÍA DE LA O

Vivencia en espejo

¿Cómo es posible confundir al grotesco cuervo con

un dulce ruiseñor?

En pleno siglo xxi, cuando la Modernidad ha resaltado por ser la época de grandes cambios científicos y tecnológicos basados en la información y en el conocimiento,

Este siglo viene a ser el corolario de los más grandes frau-des que se realizan a la ingenuidad de los hombres a través de la historia de la religión.

Estos años han visto vergonzosamente como se pretendía convertir en un venerable santo a un hombre de oficio sacer-dotal y, para ello, se le atribuyeron cualidades de humanismo basados en un supuesto y desinteresado amor al prójimo.

La verdad quedó al descubierto: se le comprobó sinnúme-ro de vejaciones, ultrajes y actos de criminalidad realizados por este hombre vulgar.

No juzgo a ese hombre por sus miserias y debilidades hu-manas,

Sino señalo a los hombres que compartimos este siglo. estos años de modernidad.

¿Cómo es posible que se pueda tener tanta candidez y cre-dulidad?

¿Cómo es posible confundir al grotesco cuervo con un dulce ruiseñor?

¿Cómo es posible que se le atribuyan a un hombre prosai-co cualidades celestiales?

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Juzgar a los demás

Ponerse en el lugar de los demás. Comprenderlo todo y perdonarlo todo. TOLSTOI No eres culpable, sólo eres desventurada.

DOSTOIEVSKI Nadie tiene la autoridad y el derecho moral a juzgar a los de-más, porque no se es puro y perfecto, pero además no se está situado en las mismas condiciones del señalado.

Existe una parte irracional en los juicios morales, se juzga y se condena a la persona,

No comprendiendo que hay seres humanos que más que culpables son individuos desventurados, y que las circuns-tancias o los vientos de la vida no se alinearon a su favor y han sido arrastrados por los vaivenes de la existencia sabién-dose presa de un destino amenazador y fatal.

Se juzga porque es muy fácil estar situado en una posición de ventaja, sabiéndose el juzgador que no está en igualdad de circunstancias y mucho menos ha sido degradado ni enloda-do, pero tal vez si se encontrara en las mismas condiciones del culpabilizado, probablemente también haría lo mismo.

Se enjuicia y se sentencia sin comprender que hay perso-nas que con su dolor y sufrimiento han lavado la impureza de la mancha moral que en forma injusta les ha impuesto el impredecible destino.

Pero si lo anterior no fuera una razón suficiente para com-prender y perdonar al que se encuentra en la desdicha, acaso, ¿el que cae no tiene derecho a levantarse de nuevo?

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IDEAS ESTÚPIDAS QUE NOS HACEN INFELICES

O también surge otra excusable pregunta, ¿y tú qué has hecho piadosamente por levantar al caído? En vez de sólo juzgar, criticar, enjuiciar y condenar.

Y si todas las razones anteriormente expuestas no fueran lo suficiente, surgiría otra interrogante, ¿Qué tan culpable es un ser humano por haber nacido con limitaciones propias e incapacidades para afrontar su existencia?

Ten la certeza de que si existe un dios, no hay ningún pe-cado que él se niegue a perdonar.

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IDEAS ESTÚPIDAS QUE NOS HACEN INFELICES

Vivencia en espejo

No eres culpable, sólo eres desventurada,

Por tal razón se te comprende todo y se te

perdona todo.

DOSTOIEVSKI

Susana, tenía quince años cuando fue seducida por un gene-ral, vivía de arrimada con unos parientes lejanos con quienes vivió carencias y miserias debido a su pobreza extrema.

Se crió en la serranía, entre el verdor del campo y lo gris de su existencia, confundida a veces entre los apacibles cor-deros que llevaba a pastar.

En ocasiones, la vida te arrebata cosas y de vez en vez te las compensa de la forma menos esperada. Susana era muy pobre, pero resaltaba por su figura y su notable belleza.

Cuando el viejo general la vio, se prendó de su hermosura. ¿Cómo podía en ese lugar tan miserable existir alguien con tan superior belleza?, pensaba.

La bestia no quiso esperar y se arrojó sobre su presa. Con artimañas, adulaciones y falsas promesas, al final, él compró su miseria, pero no su auténtica voluntad.

Pasaron los años. En una pequeña ciudad, ella era ahora la querida del general. Pero no sólo eso. Había abandonado su naturaleza silvestre y poseía ahora una mediana instrucción.

Ricardo la conoció como una mujer aún escondida y aver-gonzada, indigna, culposa por su condición de amante. La miró a los ojos, tomó sus blancas manos y se atrevió a decirle¡ tú eres pura, eres casta. Tú no eres culpable, sólo eres desventurada, por tal razón se te comprende todo y se te perdona todo.

Ella lloró de felicidad: Esperé con ansias una voz que di-jera lo que tú has dicho= No eres mala, ahora soy libre de mi tortuosa condena.

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SAMUEL GARCÍA DE LA O

Vivencia en espejo

Aparte de señalarlo

¿Qué has hecho por levantar al caído?

Enrique es un hombre de edad madura, profesionista, media-namente exitoso en su profesión de ingeniero.

Tuvo la oportunidad de estudiar y de educarse para lo-grar meritoriamente su profesión.

No así Esperanza, su esposa, que por sus carencias eco-nómicas y, tal vez por su falta de talento, no pudo conseguir escalar a una profesión.

Para Enrique esto se ha convertido en un verdadero

pro-blema, y que ha provocado distanciamiento irreconciliable y

reproches de incompatibilidad entre ambos.

El ha manifestado que ha alcanzado otras alturas y que ella no está a su nivel. Y le juzga severamente por su baja instrucción,

Tal vez no ha comprendido que cada oveja va con su pareja. y que si están juntos es porque algo tienen en común.

De forma inadecuada, al igual que muchos disipados, él mezcla sentimientos y afectos con títulos y actividades de ofi-cios y profesión.

Y de forma enfermiza ha olvidado que en la capacidad de amar de una persona se puede ser igual de feliz cuando se comparten nobles sentimientos, olvidándose del orgullo que provocan las "alturas y niveles".

Cuando vemos ese extravío, cabe preguntarle a esos ex-traviados que juzgan a la persona, que consideran que está por debajo de ellos, aparte de señalarlo ¿y tú qué has hecho por levantar al caído?

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IDEAS ESTÚPIDAS QUE NOS HACEN INFELICES

Sentirse obligado a:

Por qué perseguir fines dolorosos si nada nos obliga a ello. A la única condición a la que se está humana y biológicamente obligado, es a lo inevitable: morir. Estúpidamente sentirse obligado a:

A amar a quien no amas.

A que te siga agradando quien te desagrada. A sentir deseo por quien no sientes esa pasión.

A una sexualidad perfecta aun cuando no haya respuesta. A reproducirse cuando no es tu elección.

A superarse si no son tus anhelos. A ser el mejor si no es tu pretensión. A salvar o a solucionar al mundo.

Estos actos que por su naturaleza son considerados no-bles, generosos y edificantes, ni siquiera por esas razones son exigibles.

Esas acciones son auténticas y están basadas en una idea de libertad.

No hay una ley moral que justifique su obligatoriedad. Sentirlo y vivirlo así, es muestra de una profunda insensatez para no decirlo de otra forma.

Qué puede decirse de nuestros actos intrascendentes y banales, tiempos y destiempos de nuestras vidas. La zona de nuestra insignificancia.

La única condición que humana y biológicamente debemos cumplir en la vida es morir.

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SAMUEL GARCÍA DE LA O

Ni siquiera vivir nos es forzoso, porque un hombre con-cluye su existencia en cualquier momento de legítima deci-sión.

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IDEAS ESTÚPIDAS QUE NOS HACEN INFELICES

Vivencia en espejo

Donde no se puede seguir amando,

Hay que seguir de largo.

NlETZSCHE

Perla es joven y está casada. Siempre mostró nobles senti-mientos a Adrián, su esposo. Y actualmente, se encuentra in-mersa en una vorágine de emociones

La promesa sagrada de amor le obliga amar a su cónyuge. Reconocer que la pasión ya se ha marchado, la entristece. ¿Cómo conciliar lo que obliga a lo que honestamente se siente!

¿Cómo concertar un deber que es como hielo y un sentir que es como fuego?

¿Cómo conjuntar en el alma sentimientos antagónicos, Debes quererlo cuando en el fondo se está rechazando'?

Silencio, no hay respuesta sonora. En una puerta abierta que presenta la oportunidad de una solución, hay un mensaje colgado que dice.

Donde no se puede seguir amando, hay que seguir de largo.

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SAMUEL GARCÍA DE LA O

Vivencia en espejo

Donde acaba el amor,

inicia la repugnancia.

Cuando Adolfo se enamoró de Araceli lo que más le cautivó de ella fue su escuálida figura.

Y la belleza angelical de su rostro.

Pero la belleza es efímera. Y, a veces, sólo es el cebo que atrae a la presa. Cuando ésta ya se ha atrapado, comúnmente pasa a segundo término.

La hermosura que Araceli derrochaba se desvaneció. Se volvió obesa su silueta. Perdió la gracia de una femi-nidad seductora,

Para Adolfo, Araceli no era una invitación erótica ni sen-sual, sino una fuente de repulsión.

Pero en su conciencia existía un pensamiento, eldeber-- Ella debe de agradarme, es mi esposa. Se forzaba. Se obligaba.

Y para cumplir con sus votos se engañaba a sí mismo. Me sigue agradando, se repetía constantemente. Debo sentir de seo.

Aunque la pasión ya se había marchado.

Con esos trucos mentales pasaba por alto la máxima que dice que donde acaba el amor y la pasión, inicia la repug-nancia. Y así, su vida se iba día tras día.

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IDEAS ESTÚPIDAS QUE NOS HACEN INFELICES

Confundir el Amor

con algo parecido

El amor en los mozos por la mayor parte no lo es Sino apetito y su fin es el deleite En llegando a alcanzarle Se acaba y ha de volver atrás aquello que parecía Amor EL QUIJOTE

No razones acerca del amor, no analices. Es cosa que no te conviene

DOSTOIEVSKI

Millones de personas han vivido infelices por creer estú-pidamente que sin el amor no se alcanza nunca la felicidad.

Pero lo que resulta aun más sorprendente y absurdo es que a veces eso que se anhela experimentar, por lo que se lucha y es el causante de mucha desdicha, ni siquiera suele ser amor. Si acaso, sólo es un remedo.

Hay relaciones que parecen cimentadas en el amor. Pero en muchas de éstas, en el fondo una de las dos personas sólo se está amando a sí misma. Es egoísta. Es decir, practican lo contrario al amor.

La mayoría de las personas buscamos afecto y que nos amen, que nos quieran. Cuando verdaderamente el amor -como tal- es mucho más= la capacidad y la sensibilidad de amar de quien da y no quien recibe.

No es posible esperar amor de quien carece de la poten-cialidad de amar y la sensibilidad de querer

El amor se manifiesta en la capacidad y en la voluntad de quien ama,

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SAMUEL GARCÍA DE LA O

A la persona amada no se le puede exigir que corresponda a esa pasión. Eso depende de su íntima y propia cualidad.

Si logras despertar en el otro el amoroso sentimiento y logras ser correspondido, quiere decir que tu amor es poten-cialmente procreador.

El amor verdadero es libre, sin cadenas, es sereno, no em-briaga, no lleva a la abnegación.

No se puede amar en destrucción de uno mismo, como aquellos actos que esclavizan,

Al igual que esas acciones que aparentan ser nobles y generosas como es la gratitud y la complacencia, pero no por eso dejan de ser dañinas en la relación.

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IDEAS ESTÚPIDAS QUE NOS HACEN INFELICES

Vivencia en espejo

Es remedo de amor aquel sentimiento

Que sólo queda anegado en los ojos Y no

penetra a la profundidad del alma.

Orlando, joven de dieciséis años, se encontraba perdidamente enamorado de Lucía, jovencita de quince años, quien le co-rrespondía con la misma pasión

Él se había enamorado de su carita tierna. Ella, en cambio dice que se enamoró de él porque solía ser muy divertido.

Se casaron aún jóvenes con la ferviente ilusión de que el amor duraría toda la vida.

Pasado casi un año, ya con un hijo en camino, empezaron a brotar las diferencias,

Aquello que era motivo de amor se había evaporado. La carita tierna siempre tenía un mohín de reproche tras el "paño" que surge a ciertas mujeres durante el embarazo.

Eso que parecía amor en poco tiempo se desvaneció, ella ya no era lo que él se había imaginado, Sólo quedaba un es-tado de insatisfacción, ella ya no era la jovencita que había despertado ciertos instintos, ahora era una mujer robusta que ha perdido el encanto que causo su seducción.

Él se miraba aún joven y con una gran responsabilidad sobre sus espaldas. Eso le causaba muchos sentimientos de decepción y mucha frustración.

¿Y lo que Lucía podría sentir?

Orlando no tenía el más nimio interés en detenerse a pen-sar en lo que ella pasaba.

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SAMUEL GARCÍA DE LA O

Vivencia en espejo

La gratitud no es amor.

Rosalía es una mujer de edad madura, autosuficiente. Tiene dos pequeños hijos de su anterior matrimonio.

Después de ese fracaso, buscó desesperadamente a una persona con quien pudiera compartir su vida y con quien paliar su soledad.

Ella creía que forzosamente tenía que estar unida a otra persona. Por ello, buscaba el amor por todos los medios.

Ahora tiene una nueva pareja. Y, cada vez que lo conside-ra necesario, le demuestconside-ra gconside-ratitud por hacerse cargo de ella y de sus hijos.

Aunque es un acto noble y sublime, muy en el fondo Ella sabe que no siente verdadero amor y que para el supuesto amado sólo tiene un sentimiento de correspondencia pareci-do al acto de amar.

Sin embargo, si alguien le dijera a él. "Ella, no te ama, por ti sólo siente gratitud". Tal vez él replicaría= ¡Eso qué importal, al fin y al cabo es ingrediente del mismo sentimiento llamado: amor.

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IDEAS ESTÚPIDAS QUE NOS HACEN INFELICES

Descalificar a una Persona

por una Acción

Por un ladito no se ve el todo de lo que se mira.

EL QUIJOTE

La censura, como toda idea parasitaria, mina y destruye la dignidad del individuo.

Valorar y calificar a un sujeto por una acción, resulta tan irracional y torpe como confundir el sol con su resplandor.

No se puede ni se debe evaluar un entero apreciando sólo una porción.

Hay personas verdaderamente valiosas que han permitido ser degradadas en su integridad por el hecho de carecer de cualidades de réplica o han permitido que las juzguen por el mal resultado de una acción equivocada.

A veces llevan cargas que no son de su pertenencia, pero que las manchan como una herencia maldita.

La persona descalificada vive como si únicamente esa ac-ción la definiera.

Muchos, van por la vida sintiéndose siempre culpables, o avergonzados por algún error cometido en su infancia o en su juventud.

O por haberse equivocado en condiciones desfavorables. Casi ninguno de ellos alcanza la felicidad, obstruidos como están bajo la pesada carga de los señalamientos de quienes los rodean. Y, a veces, estigmatizados hasta por sus propias familias.

Si bien es execrable descalificar y condenar a un ser humano con juicios injustos, es peor aún que haya quienes

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SAMUEL GARCÍA DE LA O

se permitan aceptar y adoptar como modelo de vida tales

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IDEAS ESTÚPIDAS QUE NOS HACEN INFELICES

Vivencia en espejo

Es torpeza confundir

Un acto con la persona.

Edna es joven, posee notables atributos físicos. A pesar de su extracción humilde recién ha contraído nupcias con Rigoberto, hijo de un exitoso empresario automotriz.

Y ya ha sido señalada por miembros de su familia política y por sus vecinos como una persona convenenciera y ventajosa.

Hay quienes dicen que hizo el negocio de su vida al casar-se con aquel tonto.

Ella transita del dolor a la vergüenza. Se siente sucia. Se concibe a sí misma como una persona arribista casi situán-dose a nivel de un parásito, cosa realmente muy lejana a la verdad.

Ella en su persona ha sido descalificada, como se des-aprueba lo malvado e indigno,

Injustamente y en forma torpe se juzga un acto y se le confunde con su persona.

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SAMUEL GARCÍA DE LA O

Vivencia en espejo

Si eres un cobarde,

Te avergonzarás de mi nombre. Pero si eres valiente,

Lo llevarás con orgullo.

Evodio es hijo de la ramera del pueblo, vivió su infancia entre las viejas casuchas improvisadas detrás de las cantinas y, desde entonces, ha caminado entre sombras de pobreza y de tristeza en aquel pequeño y miserable pueblo.

De su madre heredó, además de sus ojos negros, la ver-güenza de llevar a cuesta el apodo de hijo de ramera.

Pareciera que el destino le endoso una culpa, como si el infortunio y las penurias no hubieran sido suficientes,

Ella sólo pudo darle la rústica crianza que tristemente puede dar un ser desventurado, porque humanamente nadie puede dar más de lo que tiene,

Pobre Evodio, vivió en el pueblo, entre la miseria y la des-gracia, con un estigma de humillación casi en la frente.

Aún con todo, no se deja vencer por la adversidad y cuan-do bajo los efectos del alcohol recuerda a su madre, dice que resuenan en sus oídos las palabras que le dijo antes de morir= Si eres un cobarde te avergonzaras de mi nombre, pero si eres valiente lo llevaras con orgullo porque yo con mi dolor y sufrimiento he pagado mis culpas (Parafraseando a Jalil Gibran).

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Alcanzar la Gloria a cualquier Precio

En la búsqueda el hombre se extravía Y destruye lo valioso por alcanzar aquello que juzga

importante. Algunos creen Que la gloria les sale barata. ERASMO DE ROTTERDAM

Cuántas personas han destruido estúpidamente su vida en sus mejores años, su convivencia o su hogar por alcanzar una gloria inexistente.

En forma impensada han alejado de sí mismos los mejo-res momentos que pudieron compartir con sus semejo-res queridos sólo por seguir un espejismo que tarde o temprano los con-frontará con la realidad.

La gloria es considerada como el alcance de esos elevados objetivos que figuran en nuestra agenda de vida. Aunque a veces no son deseos propios. Y, en muchas ocasiones, son metas que seguimos por creencias establecidas en nuestro orden social.

En esa búsqueda, muchas personas llegan a destruir aque-llo que verdaderamente es valioso. Y que luego es imposible recuperar.

Hay quienes ni por asomo comprenden que por cada logro hay un costo que pagar tarde o temprano.

Sería muy ingenuo suponer que esto es una persuasión a una cultura de no esfuerzo o ningún sacrificio en aras del progreso y prosperidad, nada más lejano a eso.

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IDEAS ESTÚPIDAS QUE NOS HACEN INFELICES

Vivencia en espejo

Buscando un sueño glorioso

Carlos vivía en una gran ciudad y para trasladarse a su sitio de trabajo tenia que salir de su casa a las seis de mañana-Regresaba a las diez de la noche,

Era empleado bancario. Su gran sueño era llegar a con-vertirse en gerente de la sucursal.

Pasaron los años bajo una misma rutina, para su esposa e hijos prácticamente él era un extraño.

En la persecución cié su sueño se había perdido de muchas cosas de la vida, tales como el amor, el afecto, la convivencia, la comunicación y la confianza con su familia.

Finalmente, la familia de Carlos se desintegró, pero no sólo eso, también se desintegró la integridad de las personas.

Actualmente, Carlos vive solo, ahora se lamenta de haber perdido toda una familia por buscar un sueño glorioso.

Vivencia en espejo

Un cantante español que se "olvidó de vivir".

Fue pública la separación de ^>are)SL y la ruptura familiar del gran cantante ibero que alcanzara fama y gloria mundial.

Y en la cúspide de su carrera, ya sin esposa, sin sus hijos y sin un verdadero hogar -tal vez sin desearlo-, reconoció su error en la canción que convirtiera en éxito: "Me olvidé de vivir".

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SAMUEL GARCÍA DE LA O

Vivencia en espejo

Una mujer voluntariosa y avasalladora.

Martha es arquitecto. Tenía un trabajo estable y una familia muy unida.

Se le presentó la oportunidad de superarse al realizar una maestría durante tres años. Para ello tenía que mudarse a una ciudad distante.

Su esposo se opuso. Ella no dio su brazo a toreen Me voy; quieras o no, y tú verás si te conviene. Y se fue.

El se quedó resentido. Su rencor, como una venenosa ser-piente atacó y dejó salir su acumulado rencor. En la primera oportunidad él aceptó de otra mujer el calor y el afecto que su esposa le había negado al irse.

Ella regresó con el postgrado, pero ya no encontró el ho-gar que había dejado.

Hoy está arrepentida. Lamenta haber roto eso que la unía a su esposo y a sus hijos.

Tal vez si hubiese planteado de otra forma sus proyectos concillando los intereses de todos y respetando lo que cada uno de ellos significaba por sí mismo para formar una fami-lia, ahora tuviera una.

Lo único provechoso de esta historia es que Martha aprendió que siendo voluntariosa y avasalladora tal vez consiga todo lo que quiere, pero que a su vez siempre pagará más por lo que obtenga.

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Creer que se es totalmente Libre

El hombre desea Para lo que está condicionado a desear. ERICH FROMM

Los defectos y virtudes de los otros Son el espejo que nos permite Reconocer los nuestros El hombre está regido por una conciencia individual y una conciencia social o colectiva.

Tal vez la segunda sea la que tiene más peso y poder para dirigir nuestra existencia.

En forma insensata creemos que muchas de nuestras decisiones y elecciones las realizamos desde nuestra li-bertad o desde nuestro libre albedrío.

Y creemos que somos nosotros los que decidimos al reali-zar una acción, cuando en realidad quienes lo hacen son los otros. Sí, esos que no se ven, pero cuya influencia en nuestra forma de pensar involuntaria o voluntariamente dan direc-ción a nuestro proceder.

Somos marionetas del destino o de otras personas.

Nuestra vida en convivencia nos ayuda a descubrimos a tra-vés de los otros, si vemos virtudes en otros, conoceremos nues-tros defectos. Los onues-tros, pues, se convierten en nuesnues-tros espejos.

Habitualmente somos y hacemos lo que se hizo con nosotros. Relativamente libres, la libertad de los otros depende de nosotros y nuestra libertad depende de ellos.

La falta de libertad no es la que se padece en una celda, sino aquello que aún sin paredes o rejas impide tu indepen-dencia. Es decir, las ideas, pensamientos y creencias enrai-zadas que tienen vida y poder pan poseernos y que pueden

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IDEAS ESTÚPIDAS QUE NOS HACEN INFELICES

Vivencia en espejo

Somos lo que son los otros.

Sofía y Manuela crecieron juntas hasta la adolescencia. Veci-nas de una pequeña comunidad serrana, sufrieron las mis-mas limitaciones y carencias de la vida pueblerina

Además, había mucha pobreza y poco acceso a la educa-ción. Para estudiar había que trasladarse día con día a otra población.

Sofía tuvo la oportunidad de emigrar hacia Nueva York donde algunos de sus familiares trabajaban y habían progre-sado mucho económicamente

La vida de Sofía sufrió una gran transformación, ingresó a la escuela, hizo la universidad y ahora es ingeniero en siste-mas y trabaja en una empresa corporativa de bienes y raíces en un suburbio de la gran manzana. Además, es políglota y autosuficiente.

Su vida transcurre entre el bullicio de la gran ciudad, su elegancia y vestimenta es propia de una mujer ejecutiva com-plementada con enseres de belleza y joyería fina, Con sus nuevas amigas ha viajado y conocido diferentes sitios y ciudades. Ahí ha comprendido que hay diferentes formas de vivir.

Permanece soltera. No lleva prisa por casarse. Está segura de que algún día encontrará al hombre de su entera elec-ción.

Manuela se quedó en el pueblo. Le ayudaba a su madre a vender en su pequeña fonda y a los pocos años se casó con Juan, un campesino jornalero que solía comer ahí.

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SAMUEL GARCÍA DE LA O

Alguien una vez le preguntó: ¿Por qué te has casado tan joven y con un campesino como Juan? Ella respondió> ¿Y que otra opción podía tener?

En efecto, en este lugar lo más natural es casarse joven y entre campesinos. No hay más.

Manuela es ama de casa. Tiene cuatro hijos, es económi-camente dependiente de Juan. Viste enaguas largas y amplio delantal.

Su mundo es la pequeña comunidad serrana, aunque a veces parece ser que se reduce a su pequeño hogar.

¿Quién determinó y quien eligió su forma y estilo de vida? Somos lo que son los otros

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IDEAS ESTÚPIDAS QUE NOS HACEN INFELICES

Vivencia en espejo

No hay hombres malos por naturaleza, Hay ambientes perversos.

Kirup era un jíbaro sobresaliente por su ferocidad y su cruel-dad. Perteneció a una comunidad amazónica de la selva entre el Ecuador y Perú.

De los jíbaros se conoce que después de matar a sus enemi-gos les cortan la cabeza y la reducen en señal de triunfo y de posesión de su alma.

De sus ancestros habían aprendido ese arte que los hace únicos en el mundo.

Para sus antepasados ser cruel y sanguinario con sus opo-nentes garantizaba su supervivencia y poderío sobre las de-más tribus. Por eso, los jíbaros desde la infancia comprenden la necesidad de preservar su bárbaro comportamiento comunal.

Ser como habían sido sus ancestros y como eran sus líde-res era ser "normales".

El entorno y sus circunstancias hacían de Kirub todo un jíbaro: bárbaro y feroz.

Si hubiese vivido en una comunidad menos primitiva y bárbara su comportamiento hubiera sido otro.

Pero si hubiese vivido en una sociedad llena de cultura, amor y respeto tal vez hubiesen emanado de su alma los más nobles sentimientos.

El entorno educa. Forma. Transforma.

No hay hombres malos por naturaleza, hay ambientes perversos.

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Debe hacerse mi Voluntad

(el voluntarismo)

Si el sufrimiento y el dolor no existieran El hombre no conocería los límites a su voluntad.

Y no se conocería a sí mismo. TOLSTOI

Qué valor puede tener la voluntad humana Ante los designios de la fatalidad. Puedes gobernar el timón del barco a tu voluntad, pero ja-más dominar el poder del viento y la bravura de las olas del mar.

Creer que las personas deben aduar como yo deseo es mues-tra clara y profunda del pensamiento irracional e intolerante.

Cuánto daño se hace a sí mismo y a los demás aquél que de forma tirana quiere imponer su voluntad sin respetar la integridad y la dignidad de los otros.

En todas las actividades humanas suceden actos de volunta-rismo, y de éstos los que más lesionan son los que se promueven en el seno familiar a través de la manipulación y el chantaje.

Es difícil que quien pretenda imponerse a los demás com-prenda que muchas cosas no dependen de su voluntad, que hay límites que no se pueden trastocar, que hay barreras que no se pueden saltar y una de esas, es la voluntad de los otros.

Quienes acatan la voluntad de otros frecuentemente no lo hacen por convencimientos sino por encontrarse en des-ventaja o en desventura, por complacencia, por miedo, por incapacidad o por inconsciencia

A fin de cuentas, los planes y las fuerzas ocultas de la vida nos sitúan en el lugar que tal vez sea el que más se acomode a sus intereses, y éstos suceden a veces de forma inevitable

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IDEAS ESTÚPIDAS QUE NOS HACEN INFELICES

Vivencia en espejo

Hay cariños Que hacen daño Y que encadenan.

Patricia es una mujer madura. Enviudó joven. Fue para su único hijo, madre y padre a la vez.

Erigieron juntos una relación de mucho apego. Ella lo vio crecer y lo custodió como algo que se posee y que crees que te pertenece. Afortunadamente, los seres humanos no somos cosas, ni objetos insensibles.

Alberto creció y tuvo que partir a estudiar lejos de la tu-tela materna.

La distancia y el tiempo ayudaron a Alberto a trascender y superar la dependencia y los vínculos maternales.

La recién adquirida independencia y la diaria convivencia con su novia quebrantaron los lazos que mantenían unido al Alberto- niño con la posesiva-madre

Que Alberto decidiera casarse fue para su madre la noti-cia más cruel e inesperada.

No estaba preparada para imaginar que su hijo algún día tuviera que abandonar la casa materna.

Intentó imponerle su voluntad, lo ofendió, lo lastimó y tra-tó de impedir a toda costa la unión (Je la pareja.

Y al final, con su voluntarismo, sólo consiguió alejar a esos dos seres con quienes pudo haber compartido nobles afectos.

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SAMUEL GARCÍA DE LA O

Vivencia en espejo

Los pensamientos y los sentimientos

Sólo pertenecen a la conciencia de

cada persona.

Francisco era un hombre excesivamente voluntarioso. No comprendía la existencia de límites inalterables como los que imponen los sentimientos de los demás.

Impuso siempre de manera férrea su voluntad, sin que le importara la opinión de sus seres queridos.

Con su esposa, una mujer en desventaja por su dependen-cia emocional, pretendió imponer su voluntad, impidiendo a toda costa en ella el deseo y la intención de ejercer su profesión,

además de impedir la expresión y la realización de otros ac-tos y deseos personales.

Profería palabras que lastimaban y denigraban la inte-gridad de la pareja. Por esa actitud autoritaria, se creó un infranqueable abismo entre ella y él.

Despertó en ella un callado rencor hacia él.

Es muy probable que Francisco también hubiera querido ejercer dominio sobre los pensamientos y los sentimientos de ella, porque ignoraba que esos niveles de intimidad sólo le pertenecen a la conciencia de cada persona.

La vida tenía reservados otros planes para él. Un día sufrió un ataque de embolia cerebral que le dejó incapacitado para caminar y para trabajar toda su vida.

Quedó a merced de la voluntad de la eventualidad. Su mujer, entonces, realizó sus auténticos deseos y ahora ella es quien trabaja y quien sostiene el hogar. Sólo se obedece a sí misma

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IDEAS ESTÚPIDAS QUE NOS HACEN INFELICES

Debes de Quererlo

Las dos preguntas esenciales en una relación de pareja: ¿Qué sentimientos despierta en mí, mi pareja? ¿Qué sentimientos creo yo que despierto en mi pareja? (EN: HAZME EL FAVOR DE QUERERME) Hay actos que por su naturaleza u origen son nobles y tie-nen la mejor de las intenciones, pero no por tal motivo son su-ficientes para despertar en otra persona un sentimiento.

Hay acciones tan elevadas como el hecho de dar amor que, sin embargo, más allá de su generosidad, si no hacen brotar de forma espontánea el mismo sentimiento en otra persona, resulta desastrosamente estéril coaccionar y forzar a nadie por sentir el impulso afectuoso que se espera.

Es una verdadera insensatez cuando alguien dice, debes y tienes que amar a.-.

Tu padre o madre Madrastra o padrastro Esposo o esposa Abuela o abuelo Hermano o hermana Suegra o suegro Profesor Vecino Amigo

Resulta ocioso y se convierte en una lucha estéril preten-der que florezcan afectividades cuando íntimamente sólo existen clavadas en el alma las flechas del resentimiento y las semillas de la hostilidad.

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SAMUEL GARCÍA DE LA O

Es bien sabido que mientras más profundos y ocultos es-tén los sentimientos en conflictos, contrariamente se mani-fiestan en forma superficial las emociones que hacen cimbrar la estructura del ser.

Se puede tener razón o no para amar u odiar a una perso-na, pero este juicio no entra en los dominios del complicado e infinito universo de las pasiones.

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IDEAS ESTÚPIDAS QUE NOS HACEN INFELICES

Vivencia en espejo

No se puede amar a aquél

A quien profundamente se aborrece.

Desde pequeño Silverio creció con el padrastro. Su madre le impuso que le llamara papá.

El hombre, como el más amoroso padre sólo dispenso ca-riño y atenciones a su hijo.

Pero tales actos no fueron suficientes para que en el joven Silverio se despertaran los sublimes sentimientos del amor y la gratitud.

Silverio siempre quiso quererlo, pero muy en el fondo sen-tía que tenía que odiarlo porque el alma infantil no puede amar a quien se "roba" el cariño de la madre, y esa idea (o mejor dicho, ese resentimiento) persiste aún al paso de los años.

Silverio jamás le demostró el cariño al hombre que fue su guía, su protector, su padre, por una gran razón, porque no se puede amar a quien profundamente se aborrece.

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SAMUEL GARCÍA DE LA O

Vivencia en espejo

No basta con decir

"hoy quiero amar".

Natalia tiene cerca de cuarenta años, es profesionista, está casada y tiene tres hijos.

Su vida familiar transcurre entre dos marcados senti-mientos! rencor y tristeza.

No ha podido desprenderse del sentimiento de rechazo que la infidelidad de su cónyuge le provoca.

Es como una losa que se trae a cuesta, que pesa, dice; pero ig-nora por qué razón le cuesta tanto desprenderse de ésta.

Dice que desearía perdonar y amar a su esposo, pero que con tan sólo mirarlo se despiertan en ella los sentimientos de rabia y rencor.

Desearía sentimientos diferentes por él, una emoción no-ble, incluso compasiva, pero esto es como decir hoy quiero amar y esperar que por sí sólo llegue el amor.

Natalia no está sola con sus emociones: él también ha de-sarrollado un fuerte sentimiento de rechazo hacia ella a raíz de su continua molestia.

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IDEAS ESTI>IDAS QUE NOS HACEN INFELICES

El Espejismo y la Fantasía

de "El Gran Amor"

En el amor no existen los príncipes ni las reinas, Ni las figuras ni los rangos, Sólo se hallan dos seres humanos de carne y hueso

Con la capacidad de encontrarse y amarse Decía Erich Fromm: No existe el hombre ni la mujer de tu vida, sólo vive la fantasía de encontrarlo. Hay sentimien-tos muy parecidos al amor. Confusos.

Hay enorme diferencia ente un amor auténtico y honesto contra un "querer senil y humillado"

El camino hacia "el gran amor" está lleno de abismos y de desilusión. Frustración.

Perseguir "el gran amor" es iluso, es fantasía. Es caminar fuera de la realidad.

Se empieza por idealizar a la persona amada. Situarla más allá de lo ordinario. Atribuirle las más excelsas cualidades. Transferirle las más genuinas virtudes y capacidades. Pero es frecuente que todo eso sólo exista en la mente del ilusionado.

Entonces, el miedo a perder a esa persona "maravillosa", hace que se le prodiguen grandes muestras de afecto. Para algunos la soledad resulta insoportable.

Y cuando se ha sufrido desilusión o decepción y se en-cuentra un ser que vuelve a cubrir las expectativas, se sacan a flote todos los anhelos y los deseos y se coloca en la otra persona todas las esperanzas y las expectativas. Se ama en forma ruidosa, y uno desea gritar, "He encontrado al amor de mi vida". "He hallado la razón de vivir".

Pero sólo es la pretensión de convencer a los demás y de con-vencerse a sí mismo de que lo que se siente es "el gran amor".

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SAMUEL GARCÍA DE LA O

Y muy en el interior se signa el compromiso: "Haré todo lo que esté en mis manos para que me quiera", que es lo que en realidad se busca, no dar amor, sino ser amado.

¿Qué ocurre cuando ambas personas buscan lo mismo? Se vive la fantasía de haber encontrado al "gran amor".

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IDEAS ESTÚPIDAS QUE NOS HACEN INFELICES

Vivencia en espejo

No se puede amar en "destrucción" a

uno mismo.

Jennifer quedó viuda muy joven. Ahora, sola tenía que hacer-se cargo de sus dos hijos.

Con el tiempo, encontró en Saúl su refugio, la guarida para protegerse de las amenazas del mundo. Quien ahuyen-taría sus tristezas y sufrimientos pasados. Mágicamente todo sería mejor para ella y sus hijos.

Feliz en demasía casi gritaba: "He encontrado al hombre de mi vida", pero sólo estaba confundida por el miedo a la soledad.

Esclava de sus propios temores y con tal de retener a Saúl a toda costa, se humilló y se degradó a niveles de servilismo.

Se dejaba manipular e incluso llegar a justificar la violen-cia física, verbal y psicológica, que recibía de su pareja.

Nunca se detuvo a pensar que No se puede amar en des-trucción a uno mismo porque si no te amas a ti mismo no puedes apreciar qué te destruye.

"El gran amor" no era auténtico, no había grandeza, sólo existía el espejismo que ocasiona el truco de la ilusión.

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SAMUEL GARCÍA DE LA O

Vivencia en espejo

En la abundancia se valora poco.

Humberto había sufrido una amarga decepción con su re-lación anterior. Vivió un largo periodo de frustración y tris-teza producto de su inclinación por buscar sin descanso a la "princesa de sus sueños".

Cuando conoció a Eunice, bella joven, instantáneamente la consideró como la chica ideal y "el gran amor de su vida".

Solía decir que ella era extraordinaria y que jamás podría vivir sin ella, porque era la persona que encajaba perfecta-mente en sus anhelos.

Ante su "ideal", Humberto se desvivía en atenciones y se desbordaba en empalagosas manifestaciones de amor.

Se volvió posesivo, la asfixiaba con sus intentos de ganarse su corazón.

Pero en la realidad caminaba en sentido contrario por-que no se había percatado de por-que en la abundancia se valora poco.

Eunice no tuvo oportunidad de estimar el cariño de Hum-berto porque él no permitió que en ella se despertaran senti-mientos tan sencillos como el afecto y la reciprocidad.

Cada vez se sentía más atrapada en una relación egoísta, posesiva y castrante que paso a paso cancelaba todo lo que ella era.

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IDEAS ESTIÍPIDAS QUE NOS HACEN INFELICES

Ignorar que sólo sabemos hacer lo

que se hizo con Nosotros

Sólo sabemos hacer Lo que se hizo con nosotros. ROBERTO SHINYASHIKI

Las ideas se "tienen"; En las creencias "se está". ORTEGA Y GASSET

Si fuimos despreciados [...] sólo sabremos despreciar Si fuimos amados [...] sabremos amar

La vida muchas veces actúa como un espejo refleja lo que somos y lo que sabemos hacer.

En la infancia adquirimos las ideas y creencias que son la "verdadera enseñanza" que más tarde se manifestará en nuestros actos.

Comúnmente, esos actos conllevan sentimientos nobles o de-plorables y en cualquier etapa tienden a brotar al menor estí-mulo o insinuación. Por ello, casi siempre se expresan emociones ancestralmente guardadas en lo más profundo de nuestro ser.La vida se convierte así en un círculo vicioso: día tras día repetimos las mismas acciones.

La falta de conciencia sobre la existencia de "esa verdad" la convierte en una "certeza estúpida".

No es necesario citar el tipo de "salud mental" que proyec-ta ese tipo de persona.

Lo importante es que "el círculo vicioso" siempre puede modificarse. Puede convertirse en "virtuoso" cuando existe la intención de cambiar, cuando se desea ser diferente. Cuan-do se asoma a la conciencia la certeza de que lo que se está

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SAMUEL GARCÍA DE LA O

haciendo no es lo deseable porque sólo conduce a la infeli-cidad.

Cada día es una oportunidad para abandonar viejas creencias que sólo nos ligan a un pasado estéril.

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IDEAS ESTÚPIDAS QUE NOS HACEN INFELICES

Vivencia en espejo

El amor propio y el amor a los demás

Tienen un origen común.

Blanca tuvo una infancia muy feliz. Creció bajo el cuidado de una familia bien integrada y amorosa que le inculcó el respe-to a la integridad de las personas, le fomentó el amor propio y el amor a los demás.

Desde pequeña ha mostrado su excelente capacidad de amar. Y pareciera que, desde ese entonces, comprendió que el amor propio y el amor a los demás tienen un origen común.

Ama a los animales y es tierna y protectora con los niños. Como mujer se sabe y se dice realizada, plena y feliz, al lado de un hombre con el que ha compartido un sincero y profundo amor.

En su comunidad es conocida como una de las mejores pro-fesionistas y reconocida por su espíritu solidario y desprendido.

Jamás ha esperado retribución alguna por el bien que hace a los demás.

Es honesta cuando dice que le nace del alma ayudar sólo por ayudar.

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SAMUEL GARCÍA DE LA O

Vivencia en espejo

Si el amor sólo está limitado a una persona

Y se desprecia a los demás

No es auténtico amor, sino amor egoísta.

Rosario tuvo la desdicha de nacer y crecer en una familia disfuncional que más tarde se desintegró.

Creció en ausencia total de armonía. Vivió entre riñas, re-proches y descalificaciones.

El divorcio de sus padres, ha declarado, fue la desgracia que marcó su vida. "Sentí soledad e inseguridad. Me sentí amenazada y comencé a desarrollar rencor y envidia por quienes tenían una familia completa. Descargaba mi frustra-ción maltratando a los seres más débiles que yo. Mi madre sembró en mi alma odio y rencor contra mi padre".

Asumió que la gran diferencia entre ser hijo de una separación voluntaria y ser huérfano, es que en la primera se anida el rencor y se magnifican los defectos del "señalado". Y; en la segunda, se arrai-ga el consuelo y el amor, y se ensalzan las virtudes del Mecido.

Pobre Rosario, su anhelo de tener una familia era superfi-cial, pues en el fondo siempre pensaba en la desintegración.

Repetiría ese esquema en cada matrimonio que formó al principio establecía una relación simbiótica en la que ambos se necesitaban por igual. Pero luego afloraba en ella su ver-dadero carácter dominante que exigía de él la sumisión.

Ellos eran sus "tablita salvadoras" por un momento, luego, "personas egoístas y disfuncionales".

En medio de todo nunca se percató de que si el amor sólo está limitado a una persona y se desprecia a los demás, No es un amor auténtico, sólo es un amor egoísta, porque jamás

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Idealizar Personas

No conocer a las personas Nos conduce a la idealización. Más vale no conocer a las personas Para

no sentir lo amargo de la desilusión. Cuántas personas han tenido a su lado a un valioso ser humano y lo han echado de su vida por seguir la quimérica fantasía del "ser ideal".

Es una reverenda idiotez situar a ciertas personas mas allá del plano ordinario al que pertenecen y atribuirles cualidades ex-traordinarias que en realidad sólo están en nuestra imaginación.

A veces transferimos a otros, nuestros anhelos y deseos y luego nos obstinamos en creer "cierto" todo aquello.

No medimos el alcance de nuestros sueños cuando van de la mano de nuestras pretensiones.

Olvidamos que no se debe desfigurar la realidad y omiti-mos darnos tiempo para saber y conocer a los demás. Tal vez porque queremos evitar la desilusión a priori. Y su respectiva dosis de frustración.

No conocer a las personas nos conduce a la idealización. Idealizar a las personas resulta de la ecuación que consis-te en aumentar al otro a la máxima poconsis-tencia y disminuirse a sí mismo en la misma proporción. Dicho en otras palabras, es "bajarse para que el otro se suba".

La experiencia en este tipo de conducta humana nos hace pensar que debe de existir un área cerebral (aún no descu-bierta por los neuroanatomistas) que es en donde anida la estupidez.

Idealizar a alguien, es una muestra de que esa área a veces funciona con fervor.

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IDEAS ESTÚPIDAS QUE NOS HACEN INFELICES

Vivencia en espejo

"Cuando miras personas gigantes y perfectas

Es tu niño interior que aún tiene fantasías"

Antonio tenía veinticinco años cuando egresó de la carrera de abogado. Su mayor anhelo era incorporase al equipo de trabajo del presidente municipal de su ciudad.

Para él, ese político representaba un ideal a alcanzar. En él miraba cualidades y atributos que sólo su desaforada imagi-nación podía crear y adjudicar a un personaje como aquél.

Antonio anhelaba ser como él. Trabajar a su lado -pensa-ba- lo compensaría de cierta manera.

Un día. Antonio le comentó muy emocionado a su padre que el alcalde le daría la oportunidad de conocerlo. Y añadió que habría la posibilidad de colaborar en su administración.

"¿Te imaginas?. Un gran hombre, un gran político, cómo él se ha fijado en mí".

Su padre trató de ubicarlo. "Hijo, para mí ese sujeto es como cualquier persona", le dijo y lo animó: "pero ve y pon a su disposición todo lo que eres, si tanto lo admiras".

Durante varios años Antonio fungió como secretario par-ticular del alcalde. En ese tiempo pudo conocerlo inclusive desde su vida íntima y privada. Así, supo que era bajo y vul-gar, deshonesto, alcohólico, y que jamás había sentido respeto por los demás.

Asqueado de todo aquello, renunció y se lo hizo saber a su padre

-¿Cómo pude idealizar a un hombre de esa baja condición en una figura grandiosa?

El padre volvió a sonreír,

-Cuando miras gigantes y personas perfectas es tu niño interior que aún tiene fantasías

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SAMUEL GARCÍA DE LA O

Vivencia en espejo

Conocer a las personas Nos

conduce a la desilusión.

A sus treinta y seis años, Brenda estaba cansada del matri-monio. Se había casado con Alfonso, un asalariado con el que había procreado tres niños. Él era un hombre bueno, hoga-reño y trabajador. Para ella, en cambio, él era insignificante, poca cosa, un sujeto sin ambición.

En secreto elaboraba festivas fantasías con Frank, el jefe de Alfonso. Ese hombre era su ideal masculino: triunfador, audaz y rico. Y en sus sueños le atribuía cualidades excepcionales.

Brenda aún era atractiva. Se divorció de Alfonso y se lanzó a la búsqueda de su ideal Frank. Éste, que ya la conocía y que no la había visto con malos ojos, a pesar de que era la esposa de su subalterno, accedió a dejarse "atrapar". La convirtió en su amante y vivió con ella una aventura que duró muy poco.

Un par de meses les bastó a ambos para conocerse y des-ilusionarse mutuamente.

De Frank, Brenda sólo recibió migajas, pocas atenciones, nulo aprecio a su persona. Nada de amor. Fue "la otra". El oscuro objeto que se usa a escondidas para saciar los reque-rimientos del cuerpo.

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IDEAS ESTÚPIDAS QUE NOS HACEN INFELICES

Me has Decepcionado

El amor incondicional es bálsamo que cura las secuelas de la decepción.

Un afecto condicionado Es una farsa de amor. "Me has decepcionado", expresa la expectativa no cum-plida y la transferencia a otros de nuestros anhelos y deseos no alcanzados.

Es una mala comprensión de la disponibilidad sobre las voluntades ajenas.

Es un reproche dirigido a otro por la causa de la frustra-ción propia.

Hay personas que, llenas de esperanzas, le imponen sus sueños y afanes propios no cumplidos a otras personas. Y de-sean verlos realizados en ellas.

No se detienen a pensar en todo lo que de egoísmo y de pe-queñas dosis de tiranía y avasallamiento imponen a los demás.

Sus expectativas son cadenas disfrazadas de aves mensa-jeras que constantemente nos dicen, "Tienes que cumplir mi deseo, a mí no me puedes fallar".

Lo más significativo es que ese mensaje se oculta bajo el disfraz de "hacer un favor" y "el bien" al sujeto a quien va dirigido.

Lo más dramático es que ese mensaje se le envía con mu-cha más frecuencia de la que creemos a los seres amados, a quienes indefensos creen en realidad que el consejo es por nuestro bien. "No me vayas a fallar".

Lo irónico es que cuando las expectativas son altas y no se cumplen, quien más sufre es aquel que no ha podido ver cristalizado sus deseos.

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SAMUEL GARCÍA DE LA O

La expectativa es en cierta medida no desprenderse del egoísmo, es pretender imponer el voluntarismo a los demás, es faltar el respeto a la integridad de quienes nos rodean, es negarse a aceptar a los demás con el más sincero y honesto de los sentimientos, el amor incondicional.

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IDEAS ESTÚPIDAS QUE NOS HACEN INFELICES

Vivencia en espejo

La decepción tiene hija predilecta: la

frustración.

Malena tiene diecisiete años, estudia el bachillerato. Su ca-pacidad de aprendizaje es limitada en ciertas asignaturas. Su madre no soportaba eso, con lo perfeccionista que era siem-pre anhelaba que Malena fuera en todo "la mejor".

El festival de la universidad tenía como punto culminante el po-pular concurso de canto. Malena amaba canter y no lo hacía mal.

Subió al escenario, se: ubicó frente al micrófono, escuchó la me-lodía de entrada y, de pronto, la firme voz de su madre que desde

abajo le gritaba ¡hazlo bien!, no me decepciones, la impactó.

Sintió que el pánico la inundaba y que cada una de sus sensibles células se estremecía.

Sintió el miedo que se siente ante el poderoso.

Sintió temor de no poder cumplir con las expectativas del demandante.

Sintió asfixia ante el condicionamiento.

Sintió angustia de no cumplir lo que nunca había prometido. Sintió su cariño cuestionado.

Sintió el más temible e irremediable castigo, el miedo al abandono.

Malena no fue capaz de decir= Madre, si quieres perfec-ción ven a mi lugar y canta tú.

Tampoco pudo cantar, ni moverse.

La música continuaba y, en su interior, Malena armaba una lastimosa canción con una extraña letra que decía¡

"no me decepciones para poder quererte"

"para poder amarte tienes que cumplir mi condición" "si no cumples mi expectativa, te retiro mi cariño" "si no me complaces no tendrás mi amor..."

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SAMUEL GARCÍA DE LA O

Vivencia en espejo

Si el amor no es evolutivo,

Se queda estancado en amor infantil.

Veinticuatro años tenía Sebastián cuando se enamoró de Ale-jandra, una chica preciosa y delgada como una varita de nar-do. Es la mujer de mi vida, decía a sus amigos.

Él era obeso.

Dicen que el amor -al igual que la amistad- está basado en los contrastes, y por tal razón no es infrecuente ver que un hombre de baja estatura encuentre en una mujer alta a su media naranja. Regularmente, sucede que una persona de piel oscura termina haciendo pareja excelente con otra, de tez blanca,

Sebastián se casó con Alejandra y fueron felices hasta que ella empezó a robustecer.

Sebastián entró en conflicto: la mujer de sus sueños, o me-jor dicho, "la mujer de sus expectativas", ya no era la misma. Había caído en lo que él más rechazaba de sí mismo: la cor-pulencia,

¿Cómo amar lo que tan hondamente se desprecia? ¿Cómo querer si no se satisface lo que se considera per-fecto?

¿Cómo estar satisfecho si te dan "gato por liebre"?

Hay un juego involuntario y perverso en la mente, hay un "engañador" que no existe y que no tiene la intención de hacer trampa.

El problema no es lo que está enfrente de ti, sino los senti-mientos y los significados que anidan dentro de ti.

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IDEAS ESTÚPIDAS QUE NOS HACEN INFELICES

despertado sentimientos nobles y generosos, continuarás con la infantil expectativa del amor inmaduro.

Es necesario dar paso al proceso evolutivo hacia el amor maduro y sincero.

El amor es evolutivo y si no se cultivan otros afectos, es erróneo quedarse detenido en las pasiones superficiales que proporcionan los sentidos.

Como seguramente le ocurrió al hombre bestial de las ca-vernas durante milenios.

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Estar Atascado en el Pasado

El pasado que no se perdona Es como una sombra agachada Que en el momento más inesperado se vuelve a incorporar.

¿Cómo se puede vivir sanamente un hoy Si existe un ayer que deforma el presente? Es una auténtica imbecilidad del ser humano dejarse vencer por el pasado, cuando se puede luchar por un pre-sente mejor.

Encadenarse al pasado es una de las formas más irracio-nales del pensamiento humano.

Lo acontecido se convierte en una pesada cadena que está ligada sólo a lo impalpable.

El pensamiento retrógrado es como ancla aferrada al fon-do del mar.

Lo que deforma tu presente e impide tu felicidad son las ideas estúpidas que limitan tu dicha y bienestar.

Pretender arrancar el pasado desde sus raíces es imposible, es autoengaño. Fingimiento de que se ha alcanzado el olvido,

El pasado no es para olvidarse, es para comprenderla Es para perdonarse con el más profundo sentido humano.

Es saber que somos seres ordinarios con debilidades y de-fectos, que estamos sujetos a circunstancias y contrasentidos de la vida,

Visto así ¿quién puede tener autoridad moral para juagar a los demás?

Referencias

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