LA REANIMACIÓN CARDIOPULMONAR

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LA REANIMACIÓN CARDIOPULMONAR

Quizás sea uno de los contenidos de mayor importancia a enseñar a nuestros alumnos y alumnas dentro de las técnicas de primeros auxilios por lo que supone, ya que un correcto aprendizaje puede suponer salvar una vida.

De entre todas las funciones y necesidades que el cuerpo humano necesita hay dos que por su importancia reciben el calificativo de vitales. Son la respiración y la circulación. En caso de fallo deberíamos poder restablecerlas entre 3 y 5 minutos en la mayoría de los casos, puesto que si las células del cerebro no recibieran oxígeno se dañarían. (El 40% de las muertes producidas por enfermedades cardiovasculares podrían sobrevivir con una correcta Reanimación cardiopulmonar antes de los 4 minutos). En caso de que se detuviera la respiración el corazón podría seguir latiendo, pero pronto se vería afectado por la falta de oxigeno (2-5 minutos) y se detendría también.

Curva de Drinker

En algunos casos puede ser el corazón el que primeramente deje de funcionar (ataque de corazón, electrocución, ahogamiento,...) pero inmediatamente después (30 segundos) se detendría también la respiración.

La Reanimación Cardiopulmonar (RCP) consiste en un conjunto de maniobras destinadas a recuperar la función respiratoria, circulatoria y cerebral de los pacientes que sufren un paro cardíaco. (GRACIA GUERRERO,1996). Debe seguir tres pasos: valoración de la conciencia, valorar la respiración y valorar la circulación.

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VALORACIÓN DE LA CONCIENCIA

La realizaremos mediante estimulación mecánica y verbal de la víctima. Nos

arrodillaremos ante ella, ya que seguramente estará tumbada y le realizaremos alguna pregunta sencilla (¿cómo está?, ¿cómo se encuentra?), sino obtenemos respuesta podemos pellizcarle o darle palmadas en la mejilla. Si la victima estuviese boca abajo tendremos mucho cuidado al girarla manteniendo el eje del cuello y la espalda en un bloque.

Si la persona no responde, en primer lugar pediremos ayuda, pero sin abandonar a la víctima.

COMPROBACIÓN DE LA RESPIRACIÓN. APERTURA DE LAS VÍAS AÉREAS.

En una persona inconsciente, mientras dura dicho estado, independientemente de la causa que lo ha provocado, se relajan los músculos que controlan la mandíbula inferior y la lengua. Esta circunstancia provoca la caída de la mandíbula hacia atrás; al caer arrastra la lengua y ésta empuja a la epiglotis, cerrándose así la entrada a la laringe. Al cerrarse la laringe ni entra ni sale aire. Por lo tanto, para ver si una persona respira, echaremos la cabeza hacia atrás. Con una mano sujetamos la frente y pinzaremos la nariz y con la otra empujaremos el mentón hacia atrás y abajo. (Modificaciones principales en soporte vital básico en adultos según la ERC-2000)

Maniobra frente-mentón para la para la apertura de vías aéreas

Después de haber efectuado a un paciente inconsciente la apertura de vías aéreas y haber abierto su boca deberemos a continuación realizar una verificación de materias extrañas por si las hubiese: saliva, secreciones, objetos... y proceder a su extracción ya que podrían estar dificultando el paso de aire por las vías aéreas. Para ello meteremos un dedo semiflexionado, a modo de gancho.

Si estas materias extrañas fuesen líquidos procederíamos a eliminarlas con una gasa o pañuelo, pasándolo por la boca y faringe. Si se tratase de sólidos deberemos utilizar la maniobra del gancho: (dedo índice en gancho.)

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el objeto extraño y tirar después el dedo para afuera.

Para comprobar si la víctima respira observaremos tres indicios: OIMOS, VEMOS Y SENTIMOS la respiración.

Para ello durante 5-10 segundos colocaremos nuestra mejilla sobre la cara de la víctima con la mirada dirigida hacia el pecho de la víctima, de tal forma que si está respirando:

- oiremos su respiración

- veremos subir y bajar su tórax

- sentiremos su aliento sobre nuestra mejilla.

- Otro recurso es la utilización de un espejo o cristal y comprobar si se produce vaho. El color azulado de los labios o de las uñas también puede ser una clara señal de una cianosis.

La no presencia de estos signos es indicativo de ausencia de respiración.

Por el contrario, si la víctima respirase deberíamos colocarla en la Posición Lateral de Seguridad, que evitará que la lengua obstruya el paso de aire y que si se producen vómitos estos salgan de la boca.

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POSICIÓN LATERAL DE SEGURIDAD

Para poner a la víctima en la posición lateral de seguridad, nos arrodillaremos al lado de ella y apartaremos el brazo de la víctima que está mas cerca de nosotros, poniéndolo tan cerca de su cabeza como sea posible, dejando libre el lado del giro.

Con una mano doblaremos por la rodilla la pierna más lejana de la víctima y con la otra mano le cogeremos por la rodilla y las estiraremos hacia nosotros, apoyándolos es el suelo. Una vez que hayamos volteado completamente a la víctima esta quedará con dos puntos de apoyo (brazo y rodilla), quedando una pierna estirada y la otra flexionada, apoyando el pie sobre la pierna estirada.

Rectificamos la posición de la cabeza, para abrir las vías aéreas, abriendo la boca para facilitar la salida de posibles vómitos y vigilando las constantes vitales (conciencia, respiración y pulso). Si fuese necesario se puede poner la mano del brazo que hemos dejado delante, bajo la mejilla para mantener la cabeza extendida.

Ahora debemos abrigar a la víctima

Si la persona no respirara deberíamos comenzar rápidamente la respiración artificial, situándolo otra vez en posición de realizar la R.C.P.

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LA RESPIRACIÓN ARTIFICIAL

Por medio de la técnica boca a boca intentamos hacer llegar oxígeno a los pulmones de la víctima. La cantidad de oxígeno que podemos insuflar en un ciclo respiratorio es suficiente para la reanimación de una víctima.

Primeramente colocaremos a la persona en posición de R.C.P., es decir boca arriba. El socorrista se colocará a un lado de la víctima a la altura de sus hombros, lo que le permitirá realizar todas las maniobras de la reanimación sin modificar su posición. A continuación se procederá a la apertura y mantenimiento de la vía aérea, tal y como hemos comentado anteriormente. Siempre debemos sospechar que toda víctima inconsciente presenta obstrucción de la vía aérea superior como consecuencia de la presencia de cuerpos extraños y la lata de tono muscular que hace que la lengua caiga hacia atrás obstruyendo la faringe.

Con los dedos pulgar e índice le taponaremos las fosas nasales, para evitar la salida del aire al insuflar, mientras con la otra mano traccionamos del mentón hacía arriba para mantener la boca abierta (empujándolo en dirección a sus pies). A continuación, situamos nuestros labios sobre los de la víctima, efectuando un sellado lo más perfecto posible se insuflará entonces nuestro propio aire, mientras observamos simultáneamente el movimiento de inflado del tórax para comprobar la eficacia de la maniobra.

Retirando la boca de los labios de la víctima se producirá la salida de aire de forma pasiva. Realizaremos dos insuflaciones de forma consecutivas. Nuestra insuflación deberá ser lenta (unos dos segundos de duración), y vigilaremos que el tórax de la víctima se eleva y después se vacía.

Posteriormente determinaremos la existencia de parada cardiaca. Mientras se mantiene la apertura de la vía aérea, se palpara el pulso durante no más de 10 segundos.

Si hay pulso y solo existe parada respiratoria, se proseguirá la ventilación artificial a un ritmo de unas 12 insuflaciones por minuto y cada 10 insuflaciones se controlará nuevamente el pulso sin que suponga una perdida excesiva de tiempo.

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EL MASAJE CARDIACO

Para comprobar si la víctima tiene pulso deberemos localizar la nuez en el cuello y deslizar los dedos índice y medio hacia el lado hasta donde termina el surco del músculo esternocleidomastoideo. Allí es donde notaremos los latidos de la arteria carótida. En los recién nacidos se aconseja localizar los latidos en la arteria humeral, situada en la cara interna del brazo.

Búsqueda del pulso en la arteria

carótida Acción mecánica sobre el corazón en una compresión

Mediante las compresiones rítmicas del tórax conseguiremos realizar el bombeo mecánico del corazón.

Para realizar el masaje cardiaco primero debemos localizar el punto de compresión en la mitad inferior del esternón. Esto se hace palpando el reborde de las costillas, hasta

buscar el punto superior donde se juntan (apófisis xifoides.)

Búsqueda del punto de compresión del masaje cardiaco

Una vez localizado el punto de unión de ambas arcadas costales pondremos dos dedos transversalmente y por encima de ellos apoyaremos el

talón de la otra mano. La otra mano la colocaremos encima de la anterior, entrelazando los dedos de ambas manos para aseguramos de que la superficie de apoyo es mínima, a la vez que se impide la presión sobre las costillas con su posible fractura.

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tórax, colocando los brazos extendidos y, perpendiculares sobre el punto elegido. No doblar los codos a cada compresión disminuye el esfuerzo físico, mejora la eficacia del masaje y disminuye la incidencia de complicaciones. Ejecutaremos la compresión del tórax cargando el peso de nuestro cuerpo y con la fuerza necesaria para deprimir el esternón unos 4-5 cm. La frecuencia de las compresiones actualmente recomendada, es de 100 por minuto. Para facilitarnos el ritmo de compresión podemos ir recitando “mil uno, mil dos, mil tres, mil cuatro,...”

Colocación de las manos para el masaje cardiaco

La combinación entre compresiones torácicas e insuflaciones pulmonares, se efectuará con uno o dos reanimadores y la relación 2 insuflaciones para 15 compresiones. Cada cuatro ciclos (un ciclo correspondería a dos insuflaciones y 15 compresiones) comprobaremos si ha retornado la circulación.

Si retornase el pulso continuaríamos con la respiración artificial y cuando esta se recuperase, colocaríamos a la víctima en la posición lateral de seguridad.

En niños menores de un año se insuflará cubriendo la boca y la nariz. El pulso se buscará en la arteria humeral y el punto de comprensión se situará un dedo por debajo de una línea imaginaria que une los dos pezones. Por otro lado las compresiones se harán solo con dos dedos (la punta del índice y el medio.) Se deprimirá el esternón unos 2 cm. Por último la combinación será de una insuflación por cada 5 compresiones. En los niños de entre un año hasta los ocho, las compresiones se harán con el talón de una sola mano y la técnica será de una insuflación para 5 compresiones. En el siguiente cuadro puedes ver las diferencias según las edades de las víctimas. El tórax se deprimirá 3 cm.

En niños mayores de ocho años, según la talla del niño y la fuerza del reanimador se empleará una o dos manos. La localización y la técnica será igual que para los menores de esa edad, y la relación ventilación-

R.C.P. Apertura de las vías Método de insuflación Frecuencia de la insuflación Lugar de búsqueda del pulso Punto de compresión Compresiones torácicas Frecuencia de compresión Ritmo con un socorrista Adulto Normal Boca-boca o

boca-nariz 12-15 insufl/min Carotídeo 1/3 inferior del esternón Con el talón de la mano 80-100 compres/min 15 x 2 Niño Moderada Boca-boca o baca-nariz 15-20 insufl/min Carotídeo o humeral Línea media del esternón Con el talón de la mano 80-100 compres/min 15 x 2 ó 5 X 1 Bebé Muy leve Boca-boca y nariz 20-25 insufl/min Humeral Línea media del con dos dedos 100-120 compres/min 5 x 1

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esternón masaje será 1/5 con dos reanimadores y de 2/15 con un reanimador.

Podemos recordar los tres momentos más importantes mediante la regla ABC, siglas en inglés de A- AIRWAY, B- BREATHING, C- CIRCULATION, pero que nosotros podemos traducir como A- abertura de vías aéreas, B- boca a boca y C- circulación. Resumiendo los pasos que deberíamos dar serían los siguientes:

1º Comprobar la conciencia de la víctima. 2º Avisar y pedir ayuda.

3º Comprobar la respiración. Abrir las vías aéreas 4º Realizar dos insuflaciones.

5º Comprobar la circulación.

6º Buscar el punto exacto de compresión y realizar 15 compresiones. (en el caso de un solo socorrista)

7º Cada 4 ciclos comprobar el restablecimiento de la respiración y la circulación. También podemos ver en el siguiente esquema la posición correcta para dar el masaje cardiaco.

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Cuando realicemos prácticas de esta técnica es importante saber que no es adecuado insuflar aire en los pulmones a una persona que respira correctamente y no realizar las compresiones con la fuerza que lo haríamos ante una persona que lo necesitase. Por eso, aunque practiquemos con personas, estas dos acciones se simularán. Si queremos que los alumnos obtengan el mayor número de sensaciones podemos realizar las

compresiones sobre un balón hinchado, o soplar en un globo. Aún sería más adecuado poder contar con un maniquí de resucitación cardiopulmonar. Este material es caro y complejo para disponer de él, pero puede ser suministrado por asociaciones como la Cruz Roja o incluso por el centro de salud de nuestra localidad.

La maniobra del R.C.P. no la realizaremos cuando la muerte sea evidente. Por ejemplo en una fractura craneal con salida de masa encefálica, o cuando se sepa que han pasado más de diez minutos desde la parada cardiaca, a excepción de niños, ahogados,

electrocutados y accidentados hipotérmicos (accidentes por disminución considerable de la temperatura corporal.)

Por otra parte suspenderemos esta maniobra cuando se obtenga respiración y circulación espontánea. O cuando tengamos la certeza de haber iniciado la R.C.P. diez minutos después de la parada a excepción de niños, ahogados, electrocutados y accidentados hipotérmicos.

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