• No se han encontrado resultados

Catron J. - El Mesias Un Proyecto Politico

N/A
N/A
Protected

Academic year: 2021

Share "Catron J. - El Mesias Un Proyecto Politico"

Copied!
60
0
0

Texto completo

(1)
(2)

Introducción

El proceso histórico de construcción de una identidad colectiva y su reforzamiento, es clave para comprender a los pueblos y a los movimientos políticos.

Siglos atrás la religión y la política eran una sola cosa, un mismo poder, que se consolidaba y perpetuaba mediante todo tipo de estrategias: se inventaban profecías, se decretaban linajes que llegaban hasta un Ser Supremo, se eliminaban rivales, se esclavizaban pueblos enteros, se cobraban elevados impuestos…

El sociólogo Charles Tilly (2005, 2007) constató que toda población tiene un repertorio limitado de acciones colectivas, de formas de actuar en común, en base a intereses compartidos. También ha presentado un marco comprensivo para el estudio de los movimientos políticos que se vuelven coercitivos, proclives a forzar la voluntad o la conducta de una comunidad, tribu, o nación. En cuanto a la construcción de fronteras sociales y las redes de confianza, ha señalado que los oportunistas políticos y especialistas de la violencia tienen claro que para afianzar su posición de dominio deben polarizar en extremo la línea divisoria “nosotros – ellos”. Tilly apunta con ironía que los especialistas en el mantenimiento de la paz son también especialistas en la violencia.

Los seres humanos, especialmente algunos grupos tal vez por determinadas circunstancias de vida, sienten una “fuerte necesidad” de acotar los vínculos en un determinado círculo, para así mantenerlo vigente y considerarse entre ellos de un modo especial. Un ejemplo sería el hecho de que alguien proclame ser el elegido y su grupo el favorito de la suprema divinidad, lo que ha sido común en varias culturas… De acuerdo con el judaísmo, Sión, originalmente una fortaleza conquistada supuestamente por el rey David y uno de los nombres bíblicos de Jerusalén; es la Tierra Prometida por Dios para los judíos.

Desde el Siglo I de la era cristiana, la mayoría de los judíos ha vivido en el exilio. Tras la Rebelión de Bar Kojba (132 - 135 de la era cristiana), fueron expulsados de la

(3)

última instancia o reformar las leyes a su voluntad (La palabra del rey es ley). La unidad de todos los poderes suele considerarse justificada por considerar que la fuente del poder es Dios; el vocablo Dios aquí lo justifica todo.

“El poder viene de Dios”. La mayoría de las culturas han intentado justificar el poder en nombre de Dios. No es fácil precisar el sentido de esta expresión que nos llega desde tiempos inmemoriales, más allá de la clara manipulación apelando a una autoridad sagrada. Quizá puede entenderse como que, por el mero hecho de existir el poder en todas las sociedades, para mantenerlas cohesionadas, el mismo debe tener un origen externo a ellas e incuestionable…

Con el tiempo esta idea del rey de poderes y fundamentos divinos comenzó a recibir cuestionamientos: suponía admitir que también el poder tiránico vendría de Dios… pero todo es justificable: ¿Cómo era tal cosa posible? Por las maldades o flaquezas del propio pueblo, que así era castigado. Obviamente por otro lado un Ungido, un rey soñado y favorito de Dios, podría hasta cargar con las culpas y sufrimientos ajenos… El ser humano siempre soñó individual y colectivamente con un presente-futuro mejor. Tanto en otros tiempos como hoy, un rey divino o un presidente son objeto de todo tipo de expectativas. Entre las antiguas historias de pueblos del Mediterráneo, del Asia Menor, y como en la de tantos otros; podemos hallar ejemplos muy bellos: protección contra pueblos enemigos, calles de oro, bellas vírgenes (huríes) a exclusiva disposición de los creyentes; hoy seguridad, subterráneos, alivio de los impuestos, justicia social… Una muy prolongada dosis de pensamiento, especulación y práctica política en las sociedades cristianas, nos ha llevado pasando por la relativa separación entre el poder temporal y el poder espiritual a la solución democrática actual, sin duda muy imperfecta pero mejor que otras, como demuestran los países en que se aplica.

Tal vez aquella separación ha sido un gran engaño con determinados fines, o no… lo cierto es que todavía tendemos culturalmente a conceder una suerte de poder y/o autoridad divina absoluta en el plano espiritual, a determinados sujetos reales y/o tal vez imaginarios… sujetos cuyas historias se narran en antiguos textos y que hoy por hoy cuentan con vicarios y sucesores…

Para hacer un análisis crítico, en clave política; del origen y desarrollo de la institución mesiánica judeo cristiana; es conveniente partir de un pequeño conjunto de interrogantes básicos.

tierra de Israel y pasaron a formar la Diáspora. Durante siglos existió entre los judíos de la Diáspora una suerte de sionismo latente; una gran nostalgia de origen religioso ansiando muchos de ellos retornar a la tierra bíblica, tierra que sus antepasados se encargaron de llenar de elogios. Una tierra elegida para ellos que nadie se las volverá a quitar (según sus tribales ancestros) y que entre otras cosas daría a luz a un gran rey, un elegido-ungido (un faraón propio) cuyo reino con sede en Jerusalén sería eterno… El nacimiento del sionismo en parte está ligado a la eclosión de los nacionalismos en el siglo XIX europeo, que tuvieron como núcleo común la idea “un pueblo, un Estado” y que subyace en el origen del concepto de Estado-nación.

Los objetivos del proyecto político sionista, entre otros son:

* El fortalecimiento del Estado de Israel basado en la propia visión profética de justicia y paz.

* La preservación de la identidad del pueblo judío a través de la promoción de la educación judía, hebrea y sionista, y los valores espirituales y culturales judíos.

Pero sin dudas la Biblia es el texto inspirador por excelencia, es el caldo de cultivo que narra una asombrosa historia; la historia de un grupo de hombres que se fueron organizando políticamente de un modo cada vez más complejo y supuestamente al amparo de toda clase de prodigios celestiales. Sus antepasados escribieron una historia conmovedora generando una autoimagen fantástica.

Lamentablemente toda autoimagen sea colectiva o individual, no está exenta de causar conflictos y trastornos... suele tratarse de una máscara que se usa para esconderse detrás de lo que no se es. Alfred Adler (1907) observó cómo ciertos sentimientos y pensamientos sobre uno mismo, favorecidos por circunstancias adversas, producen el sentimiento (imagen) de inferioridad y la tendencia a superarlo por medio de la sobre compensación neurótica.

Desde la secundaria sabemos todos que la monarquía, el “gobierno de uno solo”, en su versión extrema o si se quiere plena, es una forma de gobierno en la que el monarca (lleve el título de rey, emperador, inca, faraón, ungido, káiser, zar, mesías, sultán o cualquier otro) ostenta el poder absoluto. No existe en ella la división de poderes (ejecutivo, legislativo y judicial). Aunque la administración de la justicia pueda tener una autonomía relativa en relación al rey, o existan instituciones parlamentarias, el monarca absoluto puede cambiar las decisiones o dictámenes de los tribunales en

(4)

En el texto la “La Conspiración de Cristo: La Mayor ficción de la Historia”, España 2005, de Achayra S. (seudónimo de la autora) se presenta una historia de todos los cristos y sus sorprendentes parecidos.

Algunos investigadores y estudiosos del tema que son “hermanos mayores de los cristianos” (así se refirió Juan Pablo II en 1986 a los judíos), Joseph Klausner (1991 [1907]), David Flusser (1995), y Mario Saban (2008) dicen que Jesús de haber existido no inventó absolutamente nada, que todo lo que supuestamente dijo, ellos ya lo enseñaban y que en todo caso se inventó un culto para que participen los no judíos. El límite teológico del judaísmo es creer que una persona sea considerada un Dios, esto configura idolatría. Jamás un judío para continuar siendo judío puede realizar “avoda zara” o idolatría. Como dijo Najmanides (1194-1270) en el año 1263 “La diferencia entre el cristianismo y el judaísmo no es si Jesús es el Mesías o no lo es, sino si Jesús es un hombre o es Dios”.

Por ello es imposible que Jesús de haber existido, se haya proclamado Dios.

Encima ahora, documentales de Discovery, textos como el Código da Vinci, etc. nos dan a entender que el emperador Constantino mandó a elegir y reescribir de un montón de evangelios los que parecieron interesantes para armar un culto imperial. Y que en Roma a varios antes que Jesús los habían endiosado, como al emperador César, que también tiene su evangelio.

¿Qué hay de cierto en la historia oficial cristiana de Jesús?

Desde Tiempos del Corán, está escrito que los musulmanes creen que Jesús no fue crucificado, ni obviamente tampoco que murió en la cruz. Era el plan de los enemigos de Jesús crucificarlo y matarlo, pero Dios lo salvó y lo elevó hacia Sí. La apariencia de Jesús fue colocada sobre otra persona, y los enemigos de Jesús aprendieron a este hombre y lo crucificaron, pensando que era Jesús.

...”Y dijeron (Los judíos): Hemos matado al Mesías Jesús hijo de María, el Mensajero de Allah. Pero no le mataron ni le crucificaron, sino que se les hizo confundir con otro a quien mataron en su lugar. Quienes discrepan sobre él tienen dudas al respecto. No tienen conocimiento certero, sino que siguen suposiciones, y ciertamente no lo mataron”... (Corán, 4:157)

¿Cómo nace la idea de un Mesías Judío? ¿Existió el Jesús de los Evangelios Canónicos?

¿Porqué una figura judía pasa a ser el Dios único de la Roma Imperial?

Es necesario entonces, analizar y comprender una serie de variables históricas, literarias, sociológicas, políticas, religiosas, y antropológicas centradas en el espacio tiempo donde se gestara el cristianismo.

“La diversidad del cristianismo del primer siglo es mayor de lo que podemos imaginar...” (King, 2005). Entonces: ¿por qué tantas y diferentes versiones originales?, ¿no existía detrás de estos movimientos una verdad histórica sólida? Pasa el tiempo; un discurso se canoniza y se convierte en hegemónico... ¿la historia oficial del cristianismo es el triunfo de una postura por sobre otras y por ende un reduccionismo?

Cada párrafo del presente trabajo contiene y expresa una inquietud, que en definitiva es respuesta crucial en relación al objeto de análisis.

Se interpretan en este texto décadas y siglos de profundo estudio, llevados a cabo por notables eruditos e investigadores.

Se trata de caminos diferentes que conducen a un mismo destino.

El nacimiento y origen del “proyecto Mesías”, “la evolución histórica del concepto Mesías fuera del judaísmo” son temas que han despertado por mucho tiempo mi interés, interés que nace en la adolescencia a partir de la constatación de algunas contradicciones que surgían cuando comparaba los evangelios canónicos. Luego vinieron años de lectura e investigación, apareciendo con ello nuevos interrogantes.

La verdad, la libertad y la felicidad están íntimamente relacionadas. La tradición de un pueblo confiere identidad a sus hijos, pero tal vez en muchos casos esta identidad se transforma a veces en una celda, en un molde opresivo, en una versión cerrada del Ser que todos somos.

¿Existió Jesús? ¿O es un personaje literario? ¿O tal vez Cristo fue un rabino?

En “Jesús, 3000 años antes de Cristo” de Claude-Brigitte Carcenac (2003); se afirma que el Cristo de los evangelios es un resumen de varios mitos anteriores (Osiris ofrece su sangre en una copa de vino etc.)…

(5)

a un precipicio, su cuerpo revienta y ese lugar “muy conocido en Jerusalén pasó a ser llamado Campo de Sangre”…

Volviendo siempre a las “fuentes” para pensar desde el origen:

¿Por qué los Evangelios tienen un registro tan detallado desde la Última Cena hasta la Resurrección de Cristo?

Mateo y Marcos le dedican casi 2 capítulos enteros, Lucas 3.

El caso de Juan es espectacular: le dedica medio evangelio conservando “intactos” hasta los “discursos de despedida”... (Yo voy al Padre, Yo soy la vid, El Espíritu vendrá, las oraciones...)

¿No es extraño qué quienes escribieron los evangelios canónicos recuerden tan clara y detalladamente este momento de la vida de Jesús?

Llama mucho la atención especialmente si se lo compara con todo lo que le dedicaron al resto de su vida y obra...

¿Qué habrá detrás de esta actitud tan clara de “memoria selectiva”? ¿Serán capítulos que se agregaron años más tarde?

Pero hoy se abren más frentes generadores de todo tipo de dudas:

-El descubrimiento de los rollos del Mar Muerto, aún en estudio, -el evangelio según Tomás hallado en 1945 en Egipto,

-algo de lo que sugiere el best seller “El Código da Vinci”, -todo lo que están descubriendo los arqueólogos,

-los documentales de Discovery, por ejemplo el de la cantidad de Cristos que hubo,

-el sueño de grandeza de un pueblo como el judío que se creyó elegido, -la cantidad de contradicciones de los evangelios,

la creación del cristianismo oficial en tiempos del emperador Constantino... ...aunque tal vez todo esto sea una maniobra que algunos medios promueven...

La última novedad, Judas era bueno

Se descubrió en la década de 1970 en Egipto, la “Crónica Secreta de la revelación hecha por Jesús en conversación con Judas Iscariote”, un texto que han llamado “El Evangelio de Judas” dado a conocer por la Sociedad National Geographic en el 2006. Un papiro valiosísimo. El texto es apenas décadas posterior a los evangelios del nuevo testamento.

En sus escritos del año 180 DC, el obispo Ireneo opina sobre él.

En esta versión de Jesús, Judas no es un traidor, es bueno; y Jesús le pide que lo delate… Todo cada vez se pone más oscuro...

Para colmo en el Nuevo Testamento hallamos groseras contradicciones sobre el episodio de la muerte trágica del personaje Judas: en el evangelio según Mateo Judas devuelve el dinero por el que traicionó a Jesús y se ahorca; pero en los Hechos de los Apóstoles el pobre Judas con ese dinero se compra un campo, allí se tira de cabeza supuestamente

(6)

Es apasionante. ¿No es acaso san Pedro con sus llaves muy parecido al Anubis Psicopompo? (Anubis es guía de las almas al más allá y participa en el juicio de Osiris) El egiptólogo alemán Hellmut Brunner (1913 – 1997), entre otros, ya señaló hace tiempo que la narración de la infancia de Jesús en los evangelios es inimaginable sin la influencia de mitos egipcios.

La propia María, sería una Mirjam (“vidente” o “dama”), nombre egipcio que significa “La Amada de Amón”.

La huída de Jesús y María hacia Belén recuerda sorprendentemente el viaje de Isis a las tierras del Delta, acogida finalmente en la casa de un modesto pescador.

Sorprende también la anunciación bíblica a los pastores, por cuanto, en Israel, era un gremio bastante desprestigiado y equiparado a los ladrones. De hecho su testimonio no era válido ante un tribunal. Así que resulta extraño que los ángeles los eligieran para “dar fe” de la llegada del Salvador.

También la ofrenda de oro, incienso y mirra, que hacen los Magos, pertenece al mundo egipcio, pues estas son las tres “emanaciones” o secreciones de los dioses.

Hasta la circuncisión parece tener un origen egipcio, aunque no estaba tan extendida como entre los judíos.

Pero es la fábula de Osiris la que más parecidos guarda con la vida de Jesús. Tantos que parece difícil no establecer el origen del mito cristiano en el antecedente egipcio.

La creencia en un Salvador o Mesías (llamado además, El Hijo del Hombre) es recurrente en Egipto, durante siglos.

También Horus (definido como El Camino, la Verdad y la Vida) recuerda mucho a Jesús y otro tanto podría decirse de la “pesca de almas” (representada incluso gráficamente en algunos bajorrelieves egipcios), del Juicio Final (con balance y pesaje de almas incluido), así como el Infierno y el Cielo.

Conceptos tan familiares al cristianismo como es el aborrecimiento de las riquezas y la condena de los ricos, lo mismo que la exaltación de la pobreza, son también de origen egipcio: “Si una cosa te pertenece, da una parte a Dios, es decir a los pobres”.

Hasta la comunión, con las dos especies, recuerda al consumo de la sangre de Osiris… quien ofrece su sangre en una copa de vino, a fin de que al beberla Isis no le olvide

REPASEMOS LA HISTORIA;

COMENCEMOS CON LAS RAÍCES

DE JUDAÍSMO:

Prestemos atención al contenido del libro de la historiadora Claude-Brigitte Carcenac (2003), Jesús 3000 años antes de Cristo:

El mito cristiano tiene antecedentes claros y concretos en la mitología egipcia.

El Cristo descrito en los cuatro evangelios sinópticos es un precipitado de mitologemas anteriores, una mezcla resumida de mitos preexistentes. ¿Los evangelios son sólo un cúmulo de tradiciones anteriores o los Lucas, Mateo, Juan y Marcos (suponiendo que existieran)? ¿“ambientaron” una historia real con los datos de su “sueño cultural”?. El faraón del Antiguo Egipto: era considerado “hijo de dios”. El faraón era a la vez humano y divino: como luego Jesús. Su concepción le era anunciada a la madre: como luego la de Jesús. El faraón mediaba entre dios y los hombres: como luego Jesús… El faraón resucita: como luego Jesús. El faraón asciende a los cielos: como Jesús… ¿Jesús es un clon del faraón?

El Padrenuestro se encuentra en un texto egipcio ¡del año 1.000 AC!, conocido como “Oración del Ciego”. Y en ese mismo texto están también, las que luego serán las Bienaventuranzas de Jesús...toda la teología del Antiguo Egipto asomará luego en Jesús. Ya el Antiguo Testamento (600 AC) está impregnado del monoteísmo del faraón Akenatón (1360 AC).

Punto por punto, raro es el pasaje del nuevo testamento que no tenga antecedentes, a veces turbadores, en la religión egipcia; y es un hecho evidente que la historia de estos dos pueblos antiquísimos, el hebreo y el egipcio, debieron tener a lo largo de los siglos múltiples contactos e intercambios. Mutuas influencias en ambos sentidos, que hacen difícil separar lo que es de cada cual. Al fin y al cabo son territorios muy cercanos, no olvidemos que la brecha de Suez es muy reciente en la historia.

El trabajo de quien escribe el libro es sistemático y abundan los cuadros comparativos donde se contrastan los cuatro evangelios cristianos con diversos mitos egipcios. Y las similitudes dan demasiado que pensar…

(7)

Recordemos que ha sido un pueblo que por años y años fue cautivo de pueblos poderosos y portadores de una determinada cultura, la que sin dudas asimilaron de “alguna manera”.

Lo de creerse un pueblo elegido es muy común en casi todas las culturas mal llamadas primitivas...aunque en el caso judío es extraño que eso haya perdurado tanto. Antes de que concluyera el “Tiempo de los Sueños”, cuando aparecieron los hombres en su forma actual, los “Grandes Antepasados” (criaturas gigantescas) les dijeron a los aborígenes australianos: “Este es vuestro país. Lo hemos creado para vosotros. Aquí viviréis y lo conservaréis tal como os lo entregamos. No lo dejaréis nunca, pues sois sus Guardianes. Sois los Guardianes de nuestra Creación.” Por dar otro ejemplo, los aztecas tenían una concepción de sí mismos plenamente mesiánica: creían ser el pueblo elegido para mantener con vida al Sol; Sol que únicamente podía alimentarse con un elemento que se hallaba en la sangre de las madres muertas en el parto, la sangre de guerreros muertos en combate y la sangre de prisioneros sacrificados en el altar mayor. Así, las actividades bélicas estaban ampliamente justificadas desde el punto de vista práctico-religioso.

Los egiptólogos han podido comprobar que la literatura bíblica está emparentada con la literatura egipcia: el salmo CIV, por ejemplo, puede compararse al himno a Atón atribuido a Amenofis IV, sobre todo los versículos 20-26 y 29-30, compuestos en el siglo XIV AC.

Sigmund Freud, fascinado por Moisés, aseguraba que de haber sido millonario, hubiera financiado las excavaciones arqueológicas de Tell el-Amarna, la antigua Aket-Aton. “Me gustaría aventurar esta conclusión: si Moisés fue egipcio, si transmitió su propia religión a los judíos, fue la de Akenaton, la religión de Aton” (Freud en Cristina Fade, Diario El Mundo, 21/9/2000).

Leyendo el cantar de Gilgamesh (2.750 AC), la mitología de Babilonia, los textos acadios, etc., vemos fragmentos de la “vida de Jesús” y los orígenes de los hebreos. Por ej: un acto de canibalismo donde un semidios se deja comer por sus seguidores “liberándolos de culpa”, en fin...

Las raíces del judaísmo son ajenas... y múltiples, con una marcada influencia egipcia. Son una amalgama de influencias recibidas a lo largo de muchos años. Recordemos por ejemplo a este pueblo desterrado en Babilonia, esclavo en Egipto, dominado por Roma que a su vez está influenciada por Grecia...

después de su muerte. El episodio es dramático y se parece muchísimo a la institución eucarística en la que Jesús, como Osiris, al tener presciencia de su muerte, teje, en un último símbolo, lazos postreros con sus allegados y los continuadores de su obra, los apóstoles. Los fieles egipcios, llegados al cielo, degustarán el “pan de la eternidad” y la “cerveza de la eternidad”.

Podemos equiparar el episodio en el que el faraón Ramsés II durante una batalla se ve separado del grueso del ejército y está a punto de morir, con el episodio del monte de los Olivos. Ramsés se siente abandonado por su padre Amón y se queja amargamente de su soledad (la soledad del personaje, el abandono de sus compañeros, el peligro de muerte, la oración, los reproches dirigidos a los compañeros…demasiado parecido a lo que “vivió Jesús” en donde solía orar)

Los ejemplos, en fin, son numerosos. Algunos de estos “mitologemas estructurales” son muy convincentes y evidencian una hermandad espiritual evidente…o un plagio. La cultura egipcia puede darnos muchas claves de los mitos novotestamentarios. El faraón era la máxima autoridad política del Antiguo Egipto. El primero fue Narmer, denominado Menes según Manetón, quien gobernó hacia el año 3050 AC, y la última fue Cleopatra VII, de ascendencia helénica, reinando del año 51 al 30 AC.

Los faraones eran considerados seres casi divinos durante las primeras dinastías, identificados con el dios Horus, pero a partir de la dinastía V pasaron a ser hijos del dios Ra. Generalmente no fueron deificados en vida. Era a su muerte cuando el faraón se fusionaba con la deidad Osiris y adquiría una personalidad inmortal y divina, siendo venerado como un dios más en los templos.

Hubiera sido muy extraño que un pueblo que fuera esclavo de los egipcios y que luego se estableciera en el Valle de Canaán, tan cerca… no soñara con un gran rey propio, con una especie de faraón. Era simplemente una cuestión de tiempo. Si hay algo que hacemos muy bien los seres humanos es imitar, copiar, asimilar e incorporar comportamientos, roles culturales, esquemas políticos…en fin. Y así como los pueblos quieren ser ciudades, las tribus de Israel era lógico que quisieran ser un gran reino.

¿Las raíces del Judaísmo son propias o ajenas?

¿Tendrán influencias babilónicas, asirias, caldeas, persas, hindúes, griegas o de alguna cultura antigua en su religión?

(8)

Un pueblo cautivo en Babilonia.

El maltrato y el destierro permanente de un “pueblo elegido”, históricamente atravesado por guerras y guerrillas.

El Juicio Final Judío, ejemplo de los grandes juicios finales. La resistencia judía a divinizar al hombre...

Parece que el judaísmo fuera una tragedia, tragedia en el sentido griego del término, y para ello me apoyo en pensadores judíos como el argentino Santiago Kovadloff, autor del libro “Lo IRREMEDIABLE, Moisés y el Espíritu trágico de Judaísmo”.

El común de la gente piensa el fenómeno religioso entre los siglos V AC - IV DC en Israel y Grecia, de una manera diametralmente opuesta; como si se tratara de blanco y negro, realidad y fantasía…

Una clave para acercase al pensamiento de Levinas es la referida a la relación entre lo griego y lo judío. Como advierte Patricio Peñalver (2002) no se trata, como hemos acostumbrado a hacer en la tradición cultural occidental, de una relación entre lo filosófico y lo religioso: lo primero proveniente de Atenas, lo segundo de Jerusalén. Esta separación de género de tan pedagógica y facilitadora resulta falsa. Lo griego y lo judío no son dos géneros limpiamente distintos y paralelos, sino “dos espacios en una misma página”, convocados al exceso, a ir más allá de sí, a interpelarse y contaminarse, pero a no disolverse en una reconciliación traicionadora de ambos.

¿Existió Moisés?

Desde hace tiempo, intelectuales judíos y no judíos piensan e investigan sobre el tema. Demostrar que Moisés no existió es tan sencillo como saber que su datación se hace entre los reinados de Seti y de Ramses II...y con un toque sensacionalista se lo situó como príncipe...pero no hay un solo Moisés en un solo jeroglífico en todo Egipto... De hecho la historia de Moisés es igual a la de Sargón de Accad...igual...y luego se repitió en la de Sansón. Osea que se trata de una combinación de “prensa sensacionalista”, “teorías conspiranoicas” y “plagio”...

Sólo basta algo de sentido común para dudar de que alguien rescatado de un río siendo bebé tenga vida palaciega y luego se decida a caminar 40 años por el desierto De hecho las diferentes partes de la Biblia responden a cada una de esas tendencias, y

a veces se contradicen.

En el 539 AC, Ciro El Grande, emperador de Persia, conquista a Babilonia. El efecto de esta conquista en la cautividad judía influirá en la historia mundial. Ciro era un creyente Zoroastriano. Gobernó con benevolencia y sagacidad. Para los judíos acostumbrados al gobierno babilónico, mucho más áspero, esta indulgencia fue una salvadora sorpresa. Ciro, se dispuso a corregir los males causados por los babilónicos en sus víctimas derrotadas. Serian los judíos los que habrían de hacer esta política de Ciro famosa. Pero escuchemos a la Biblia:

“Y Él (Yahweh) dice de Ciro; Él es mi pastor, y él logrará todo lo que yo quiero, él dirá a Jerusalén que se construya y sus ruinas quedarán reconstruidas. Así es que Yahweh dice a Su ungido, a Ciro, Yo lo he tomado por su mano derecha, para que él pueda someter a las naciones delante de el y para que pueda deshacer el sustento de reyes; para tener las puertas abiertas delante de el, las cuales puertas no se cerrarán. Yo iré delante de el, y yo enderezaré todas las curvas en sus caminos; Yo quebraré en pedazos las puertas de bronce (para él) y (para él) yo estrellaré cerraduras de hierro. Yo le daré los tesoros ocultos, y los secretos más defendidos...” Isaías 44:28 - 45:3.

Vemos que en el antiguo testamento un rey pagano es llamado “el ungido de dios”

¿El Judaísmo es una gran tragedia griega? ¿Cómo nace el judaísmo?

Para Levinas el vínculo entre lo griego y lo judío es insoslayable (cfr. entrevista de Roger Pol Droit, Suplemento Cultura y Nación, diario Clarín, 15/7/1993).

Dejando de lado la discusión sobre la real o imaginaria existencia de Moisés, Santiago Kovadloff (2003) afirma que el judaísmo tiene un IRREMEDIABLE ESPÍRITU TRÁGICO.

La Expulsión del Edén.

Moisés sin la dignidad del héroe y apartado por Dios quien le niega vivir en la Tierra Prometida.

Las historias bíblicas de los padecimientos de Lot, de Jonás, de Job, el libro de las Lamentaciones...

(9)

Ezequías fue el décimotercer rey del reino independiente de Judá. Se ha datado su reinado entre 715 AC y 687 AC. Gobernó el reino sureño de Judá durante la conquista y reasentamiento forzado del reino norteño de Israel por los asirios. Por ello Judá absorbió muchos refugiados del reino del norte durante su reinado; la población de Jerusalén creció muchísimo, y se ampliaron sus murallas para incluir a la nueva población.

La Biblia explica que Ezequías emprendió importantes reformas religiosas, procurando sin éxito centralizar las prácticas religiosas en el Templo y erradicar la adoración a la serpiente Nehustan, un culto que se practicaba desde mucho tiempo atrás.

¿Quiénes son los escritores del Génesis, Éxodo, Deuteronomio, Josué y Jueces, Samuel y Reyes? Para responder a esta pregunta a partir del siglo XVII se elabora una teoría: existen cuatro grupos de redactores; cuatro fuentes o corrientes de escritores que participan en la elaboración del Pentateuco y de otros libros. Estos grupos de escritores son llamados Yavista (J), Eloísta (E), Deuteronomista (D) y Sacerdotal (P).

Philip Davies y otros sugieren que en tiempos de Ezequías, Jerusalén estableció su propia escuela de escribas, reuniendo las fuentes de tradición oral que se conocen como tradición yavista.

La ambición de Ezequías creció demasiado y formó y dirigió una coalición con los filisteos intentando unificar Judá e Israel. En su cabecita tal vez Ezequías temió que los asirios vinieran también por su reino.

“Nadie le quitará el poder a Judá, ni el cetro que tiene en las manos, hasta que venga el dueño del cetro, a quien los pueblos obedecerán.” Génesis 49:10

Esta es la base de la creencia mesiánica, conocida como la bendición profética de Jacob. En relación al Génesis se sabe que muchos párrafos fueron añadidos al original, especialmente cuando los judíos volvieron del destierro de Babilonia, durante el siglo V AC.

La Biblia, es en gran parte un libro escrito por lo que hoy serían empleados del Poder Ejecutivo de cualquier Gobierno. Tengamos presente que en aquella época un Gobierno era un reino, todo funcionaba en torno al rey, el gran protector, a cuyo necesario resguardo a veces sólo hasta con murallas una nación podía intentar desarrollarse. Si en aquél tiempo la vida era buena, si se vivían tiempos de paz y de prosperidad, todo ello era sólo posible por medio, y gracias a un rey. No había forma de soñar un futuro mejor, sin relacionarlo con un gran rey, un ungido, un gran elegido para gobernar con justicia...

conduciendo a un pueblo entero... y Dios le envíe pan desde el cielo y le abra los mares... Cuando las tribus del pueblo de la Biblia se establecieron en Palestina, dejando de ser nómadas, fueron entrando poco a poco en una nueva cultura, la de la escritura. Alrededor del rey y sus funcionarios, los escribas ponían por escrito las leyes y las “creencias” de su reino...

Algunos autores suponen que en la época del rey Salomón un escritor desconocido al que se acostumbra a llamar el yavista por el modo en que llamaba a Dios, compuso una primera historia del pueblo de la Biblia.

En la historia del Antiguo Israel, se llama el Reino Unido a un tiempo que va del 1050 AC al 965 AC; tiempo en el que reinaron Saúl, David y Salomón. Y supuestamente es la época de máxima expansión, una extensión muy superior a la del actual Estado de Israel, ya que abarcaba del sur del Líbano a la península del Sinaí y del mar Mediterráneo al río Jordán, según las escrituras bíblicas...El mítico pasado de grandeza es una construcción muy común; se lo detecta en la memoria colectiva de muchos pueblos… Toda esta historia del Reino Unido y de los tiempos anteriores a él, están siendo duramente cuestionadas por los historiadores llamados minimalistas. El relato bíblico parece estar en desacuerdo con lo descubierto por la arqueología moderna.

Los minimalistas discuten el hecho de que algunos acontecimientos sucedieran, y afirman que las fechas son dudosas: si la misma existencia del Reino Unido está en duda, tampoco se puede afirmar que se desintegró en 922 AC. Philip Davies (1998) por ejemplo, explica cómo el Canon bíblico puede haberse realizado solamente para unas gentes con una larga tradición en lectura y escritura, que se encuentran solamente en la última época persa o primera helenística, y afirma que los relatos de períodos anteriores son en gran parte reconstrucciones basadas en tradiciones orales. Los minimalistas no discuten que algunos de los acontecimientos posteriores al siglo IX AC tengan corroboración.

El reino de Judá aparece, aclaremos que según la Biblia, cuando el rey Salomón, hijo del rey David, muere en 931 AC. Un cisma surge entonces. Diez tribus de Israel se unen en el norte para formar el nuevo reino de Israel, dirigido por Jeroboam, mientras que las tribus de Judá y de Benjamín forman en torno a Jerusalén, en el sur, el reino de Judá, más homogéneo (sobre todo en el ámbito religioso) que el reino de Israel. Una gran parte de los levitas consagrados al Templo de Jerusalén se adhieren igualmente al reino de Judá. El reino de Judá existió desde 931 AC hasta 587 AC, cuando el rey babilonio Nabucodonosor destruyó Jerusalén.

(10)

por ajustes y mejoras antes de servir de fundamento espiritual a los descendientes del pueblo de Judá.

El principal objetivo de esa obra era crear una nación unificada, que pudiera cimentarse en una nueva religión. El proyecto, era constituir un solo pueblo judío, guiado por un solo Dios, gobernado por un solo rey, con una sola capital, Jerusalén, y un solo templo, el de Salomón.

En esos libros hallamos historias maravillosas, la vida del patriarca Abraham y su familia (fundadores de la nación judía), el éxodo de Egipto, la instalación en la tierra prometida y la época de los reyes. Según Finkelstein, esos relatos fueron “embellecidos” para servir al proyecto del rey Josías de reconciliar a los dos reinos israelitas (Israel y Judá) e imponerse frente a los grandes imperios regionales: Asiria, Egipto y Mesopotamia. Desde el siglo XVII, Moisés fue la primera víctima de los avances de la investigación científica. ¿Cómo es posible (preguntaron los especialistas) que haya sido el autor del Pentateuco cuando el Deuteronomio, el último de los cinco libros, describe el momento y las circunstancias de su propia muerte?

En estos libros se encuentran errores históricos muy groseros. Por ejemplo, la historia de los patriarcas está llena de camellos. Sin embargo, la arqueología revela que el dromedario sólo fue domesticado cuando se acababa el segundo milenio anterior a la era cristiana y que comenzó a ser utilizado como animal de carga en Medio Oriente mucho después del año 1000 AC.

Tampoco existieron las grandes batallas mencionadas en los textos sagrados. La orgullosa Jericó, cuyos muros se desplomaron con el sonar de las trompetas de los hebreos, era entonces un pobre caserío. Tampoco existían otros sitios célebres, como Bersheba o Edom. No había ningún rey en Edom para enfrentar a los israelitas. Esos sitios existieron, pero mucho tiempo después de la emergencia del reino de Judá. Los textos sagrados afirman que 600.000 hebreos cruzaron el Mar Rojo y que erraron durante 40 años por el desierto antes de llegar al monte Sinaí, donde Moisés selló la alianza de su pueblo con Dios.... pero con respecto al éxodo no hay rastros dejados por esa gente en su peregrinación. Los arqueólogos sólo han sido capaces de hallar rastros de minúsculos caseríos de 40 o 50 personas. No existe el menor indicio de su paso por el desierto. Los archivos egipcios, que consignaban todos los acontecimientos administrativos del reino faraónico, no conservaron ningún rastro de una presencia judía durante más de cuatro siglos en su territorio, además desde el siglo XVI AC, Egipto había construido en toda la región una serie de fuertes militares, perfectamente Luego simplemente hay que dejar que las manos comiencen a escribir, y pongan en

un papel los sueños... “Dios nos enviará su elegido, un rey ungido para hacernos una nación poderosa, nos dará para siempre esta tierra. Nuestro reino será eterno y seremos muy felices.”

Manasés fue hijo y sucesor de Ezequías. Se declaró vasallo de Asurbanipal, rey de Asiria, proporcionándole tropas contra Egipto. Manasés, según los pasajes bíblicos, siguió una política religiosa opuesta a la ortodoxa de su padre, pues toleró los cultos asirios. A Manasés lo sucede su hijo Amnón. A Amnón lo sucede su hijo Josías. Según la Biblia el rey Josías gobernó Judá del 640 al 609 AC Cuenta la Biblia que su padre Amnón y su abuelo Manasés habían sido disolutos, idólatras, desordenados, apartados de Dios, tiranos y sometidos a las supersticiones; y que Josías decidió imprimir un cambio en su vida, en su relación con Dios, en la forma de gobernar e incluso, en el trato con los demás.

Josías, es un personaje del Antiguo Testamento mencionado en los libros bíblicos de Reyes y Crónicas. Es el rey de Judá durante treinta y un años.

El arqueólogo Israel Finkelstein en el 2003 aseguró que el éxodo nunca existió. Con su investigación revolucionó la nueva arqueología bíblica al afirmar que la saga relatada en los cinco libros que conforman el Pentateuco bíblico de los cristianos y la Torá de los judíos no responde a ninguna revelación divina. Dijo que, por el contrario, esa gesta es un brillante producto de la imaginación humana...

El Pentateuco “es una genial reconstrucción literaria y política de la génesis del pueblo judío, realizada 1500 años después de lo que siempre creímos”, sostiene Finkelstein, director del Instituto de Arqueología de la Universidad de Tel Aviv. Fue una creación de la monarquía tardía del reino de Judá, destinada a propagar la ideología y las necesidades de ese reino.

Esos textos bíblicos son una compilación iniciada durante la monarquía de Josías, rey de Judá, en el siglo VII AC. En aquel momento, ese reino israelita del Sur comenzó a surgir como potencia regional, en una época en la cual Israel (reino israelita del Norte) había caído bajo control del imperio asirio. Según Finkelstein hacia fines del siglo VII AC. hubo en Judá un fermento espiritual sin precedentes y una intensa agitación política. Una coalición de funcionarios de la corte sería responsable de la confección de una saga épica compuesta por una colección de relatos históricos, recuerdos, leyendas, cuentos populares, anécdotas, predicciones y poemas antiguos. Esa obra literaria -mitad composición original, mitad adaptación de versiones anteriores- pasó

(11)

Según el Talmud, el Rey Jizquiá (חִזְקִ, es decir Ezequías) pudo haber sido el Mesías, pero perdió el título a causa de su reacción egoísta a la profecía de Isaías (Isaías 39:8). Más tarde, relacionaron varios textos de Isaías originalmente relacionados con el Rey Ezequías, con un futuro Mesías... ¡A mezclar se ha dicho!:

“Pues el Señor mismo les va a dar una señal: la joven está encinta y va a dar a luz un hijo, al que pondrá por nombre Emmanuel.” Isaias 7:14 Y “Porque nos ha nacido un niño, Dios nos ha dado un hijo al cual se le ha concedido el poder de gobernar, y le darán el nombre de Admirable Consejero del Dios invencible, Padre eterno y Príncipe de Paz, se sentará en el trono de David, extenderá su poder real a todas partes y la paz no se acabará...” Isaias 9:6-8

Durante la ocupación romana, surgieron varios Mesías, personas que intentaron ser funcionales a los sueños de libertad de sus ancestros, y predicaban la inminente llegada - restauración del reino soñado, pero todos fueron exterminados unos tras otros. También en el año 1666 apareció un falso Mesías, Shabtai Tzvi.

Algunas sectas judías, a lo largo de la historia, aceptaron al Jesús de Nazareth de los textos como el Mesías enviado por Adonai, pero actualmente la mayoría de los judíos no le reconoce como tal debido al incumplimiento de numerosos requisitos no realizados por esa persona real o imaginaria de la que dan cuenta los textos cristianos.

La Biblia nos muestra a un Mesías con una doble faceta: una como rey, gobernante y restaurador; y otra como siervo sufriente, razón por la cual muchos judíos pensaron que en realidad serían dos los Mesías por venir: el Mesías Hijo de José y el Mesías Hijo de David.

Una secta de judíos, por el contrario, interpretó que sería uno solo el Ungido de Dios que vendría dos veces, y aprobaron el cumplimiento de todas las profecías mesiánicas en la persona que conocemos según los textos evangélicos: Jesús de Nazareth. Para ellos el mismo Mesías cumpliría ambos roles, primero el de siervo sufriente, dando la vida como el cordero sin mancha de ‘Pesaj’ o Pascua, como se expresa Isaías 53; y luego cumpliría el rol de rey y restaurador, en su segunda venida, como se encuentra escrito en Zacarías 12:10 en donde se lee “...entonces mirarán a quien traspasaron y harán duelo por El...”.

El cristianismo universaliza y aplica la versión del Mesías judío para toda la humanidad... y también resuelve el tema de las dos facetas diciendo que habrá una segunda venida de Jesús el Nazareno a quien consideran el auténtico Mesías.

administrados y equipados. Nada, desde el litoral oriental del Nilo hasta el más alejado de los pueblos de Canaán, escapaba a su control. Tampoco existían, en esas fechas, muchos sitios mencionados en el relato. Las ciudades de Pitom y Ramsés, que habrían sido construidas por los hebreos esclavos antes de partir, no existían en el siglo XV AC.

¿El rey David fue tan poderoso como lo indican los textos bíblicos?

Tampoco la arqueología ha sido capaz de encontrar pruebas del imperio que nos legó la Biblia: ni en los archivos egipcios, ni en el subsuelo palestino… David, sucesor del primer rey, Saúl, probablemente existió entre 1010 y 970 AC. Una única estela encontrada en el santuario de Tel Dan, en el norte de Palestina, menciona “la casa de David”. Pero nada prueba que se haya tratado del conquistador que evocan las escrituras, capaz de derrotar a Goliat. Es improbable que David haya sido capaz de conquistas militares a más de un día de marcha de Judá. La Jerusalén de entonces, escogida por el soberano como su capital, era un pequeño poblado, rodeado de aldeas poco habitadas. ¿Dónde el más carismático de los reyes hubiera podido reclutar los soldados y reunir el armamento necesarios para conquistar y conservar un imperio que se extendía desde el Mar Rojo, al Sur, hasta Siria, al Norte? Salomón, constructor del Templo y del palacio de Samaria, probablemente tampoco haya sido el personaje glorioso que nos legó la Biblia, de haber existido.

¿Qué es un Mesías? ¿Cómo empieza un pueblo a soñar con alguien así?

Mesías es un término que proviene del hebreo y significa ungido. A esa palabra se la asocia con una suerte de “elegido” que restauraría el trono del rey David.

Desde el libro del Génesis que pertenece al Pentateuco, se registraron varias profecías mesiánicas dentro de los textos judíos, que permitirían reconocerlo cuando llegase. La creencia en un Mesías cobró auge durante el cautiverio de Babilonia. Cautivos, fue cuando más los judíos soñaron con un gran liberador, un gran rey propio...

Según el texto bíblico II Samuel 7:16 cuando el Rey David subió al Trono, el Todopoderoso le juró que su dinastía prevalecería eternamente.

“Tu dinastía y tu reino estarán para siempre seguros bajo mi protección, y también tu trono quedará establecido para siempre.”… Como en las canciones románticas: ”para siempre”…

(12)

-Hay un desfase calendárico de tres o cuatro años, ¿no?

-No, no me refiero a eso: ¡yo le hablo de hace 5.000 años! La idea del niño dios nació 3.000 años antes de Cristo…

-¿Cómo? ¿A qué niño dios se refiere?

-¡Al faraón! A la figura del faraón del Antiguo Egipto: era considerado “hijo de dios”. -No veo la relación entre el faraón y Jesús.

-Es esta: a Jesús se le atribuyeron las enseñanzas y los rasgos característicos del faraón.

-Bueno, quizá haya coincidencias, pero… -¡Los paralelismos son infinitos!

-A ver.

-Ya 3.000 años AC, el faraón era considerado hijo de dios: como luego Jesús. El faraón era a la vez humano y divino: como luego Jesús. Su concepción le era anunciada a la madre: como luego la de Jesús. El faraón mediaba entre dios y los hombres: como luego Jesús… El faraón resucita: como luego Jesús. El faraón asciende a los cielos: como Jesús…

-¿Jesús, un clon del faraón? Qué cosas…

-¿Se sabe usted la oración que nos dicen que Jesús creó y enseñó: el padrenuestro? -Por supuesto: “Padre nuestro, que estás en los cielos, santificado sea tu nombre…”. -Esa oración se encuentra en un texto egipcio ¡del año 1.000 AC! conocido como “Oración del ciego”. Y en ese mismo texto están, también, las que luego serán las Bienaventuranzas de Jesús. Óigame: toda la teología del Antiguo Egipto asomará luego en Jesús.

-¿Sí? ¿Seguro que es así? Con el paso de los siglos muchos judíos y especialmente los cristianos irán

espiritualizando más y más a través de los textos, a la versión original del Mesías judío. Surge y se consolida el llamado Cristo teológico, es decir un Cristo diseñado por teólogos...aparecen diferentes versiones, por citar algunas muy conocidas: el Cristo de los Gnósticos, el de la iglesia Oriental (bizantina), el del papado romano, el Cristo uniata de la iglesia Copta de Egipto, y más adelante el de Lutero (1483 -1546), el de los Adventistas del Séptimo Día, el Jesús “pro marxista” de la teología de la liberación, el Cristo metafísico, el Jesús de Urantia, el Cristo según Kryon...hay para todos los gustos.

¿Jesús existió hace 3000 años antes de Cristo?

Hace un siglo, el erudito Albert Churchward (1924) dijo, “los evangelios canónicos se puede demostrar que no pasan de ser una colección de proverbios del Mito y la Escatología egipcios.”

En La Falsificación en el Cristianismo, Joseph Wheless (1930) dice, “Los evangelios son todas falsificaciones sacerdotales concluidos un siglo después de sus fechas figuradas.” Relacionando la historia judía, su conexión con otras culturas, con lo escrito en los evangelios:

Entrevista (extracto) a Llogari Pujol Boix, Teólogo especialista en textos bíblicos y egipcios realizada por Víctor M. Amela (Diario La Vanguardia, Barcelona, España. - 25/12/2001)

Pujol Boix nació en Taradell, Barcelona. Fue sacerdote, es teólogo e investigó las fuentes egipcias de los evangelios. Está casado con la historiadora Claude Brigitte Carcenac. Pujol Boix amaba tanto a Jesús que le siguió al seminario de Vic. Vivió allí 7 años, se hizo sacerdote. Pero él necesitaba saber más sobre Jesús, saberlo todo, y para eso se fue a la Universidad de Estrasburgo, se hizo teólogo, estudió durante 10 años textos bíblicos y egipcios, y aprendió demótico en la Sorbona (con madame de Cènival) para leer en textos originales. Descubrir que los evangelistas copiaban los textos egipcios le sacudió. Se casó con una compañera estudiante, y juntos escribieron “Jesús, 3.000 años antes de Cristo”…“Es un estudio, de hecho, de literatura comparada…”. Él prosigue, y clama: “¡Debería crearse ya en Cataluña un gran centro de estudios de las religiones!” -Navidad: el niño Dios ha nacido.

(13)

-¿Y del bautismo de Jesús, qué me dice?

-Contemple esta imagen de un sacerdote: está bautizando al faraón con agua del Nilo…

-¡Oiga, todo me lo hace cuadrar, usted!

-Todo está en antiguos textos, pinturas y bajorrelieves egipcios. Mire este, del año 300 AC.: el rey Ptolomeo está postrado ante Isis, e Isis le dice: “Te daré todos los reinos de la Tierra”. ¡En el Evangelio, Satanás tentará a Jesús copiando esto palabra por palabra!

-¿Y qué me dice de los milagros de Jesús?

-¿Ve esta pintura de un banquete? Está en la tumba egipcia de Paheri (1.500 AC.): escenifica la conversión de agua en vino por el faraón. ¡El mismo milagro que hará Jesús en las bodas de Caná! Y cuente las jarras…

-Una, dos, tres… seis jarras. ¿Qué pasa?

-En el milagro de Jesús, las jarras son seis. Los teólogos aún se preguntan ¿por qué seis? Pues porque se copió del relato egipcio.

-¿También el faraón hacía el milagro de multiplicar panes y peces?

-No, ese lo hizo el dios Sobk, como cuentan los “Textos de las pirámides” ¡del año 3.000 AC! Sobk es el dios-cocodrilo, y da pescado y pan blanco a la gente de la orilla del lago Faiun… ¡Y camina sobre sus aguas!

-Ya capto, ya…

-Y una curiosidad: en pinturas góticas sobre escenas de pesca milagrosa de los apóstoles he descubierto que los peces son “tilapias nilóticas”, ¡especie que sólo está en el Nilo!

-¿Algún otro paralelismo?

-El relato de Sinuhé (2.000 AC.): es un príncipe que teme reinar, y se va de la corte al desierto, entre beduinos y calamidades…

-Y no sólo eso: también el Antiguo Testamento (600 AC.) está impregnado del monoteísmo del faraón Akenatón (1360 AC.).

-Volvamos a Jesús: su concepción divina…

-La teogamia (matrimonio divino) viene de Egipto: dios engendra en una reina al nuevo faraón. Y hay un texto egipcio (escrito en demótico) del año 550 AC., “El cuento de Satmi”, que relata esto: “La sombra de dios se apareció a Mahitusket y le anunció: Tendrás un hijo y se llamará Si-Osiris”. ¿Le suena?

-El ángel de la Anunciación, María…

-Muy bien. ¿Le digo qué significa Mahitusket? ¡”Llena de gracia”! Y Si-Osiris significa “hijo de Osiris”: o sea, hijo de dios.

-Ya… ¿Y quién es Satmi en ese cuento?

-El esposo de Mahitusket. “Satmi” significa “el que acata a dios”: igual hará luego José, llamado “el justo” por el Evangelio…

-Luego, a Jesús querrá matarlo Herodes…

-En la mitología egipcia, Seth quiere matar al bebé Horus, y su madre, Isis, huye con él: ¡como la Sagrada Familia huye a Egipto!

-¿Y el oro, el incienso y la mirra, qué?

-Los egipcios los tenían por emanaciones del dios Ra: el oro era su carne; el incienso, su perfume; la mirra, su germinación.

-¿Y los pastorcillos, qué?

-¡La imagen del buen pastor está pintada cientos de veces en templos egipcios! -¿Y la circuncisión de Jesús, qué?

-Era ritual entre los sacerdotes egipcios. Y en el cuento de Satmi, Si-Osiris, a los 12 años, discute de tú a tú con los sabios del templo.¡Como de Jesús nos cuenta el Evangelio!

(14)

Habría que recordar que Abraham, considerado el padre dinástico del pueblo judío, fue rey de Ur, ciudad-estado de la antigua Caldea, aunque la Biblia nos lo presente como pastor de ovejas que emigró a las tierras de Canaán. Otro patriarca, Isaac, revela en su ascendencia orígenes egipcios. Jacob y José dejan entrever su origen fenicio. Probablemente serían líderes de pueblos distintos, que siglos después la leyenda enlazó en una misma cadena genealógica con Moisés, para dar cierta fuerza a sus ancestros y confianza a sus descendientes.

Todos estos héroes-fundadores mitológicos...¿hoy alguien puede creer que existieron?. Un escritor hebreo, Justo de Tiberiades, compuso una historia hebrea desde Moisés hasta finales del año 50 y no cita siquiera el nombre de Jesucristo.

No consta claramente la existencia de Jesús en el judaísmo de su tiempo: Filón muerto hacia el año 50 nada sabe de él.

Plutarco nacido 50 años después de Jesucristo, historiador eminente y concienzudo no pudo haber ignorado, de conocerla, la existencia de Cristo y “sus proezas”. Séneca (4 AC – 65 DC) no dice una palabra de Cristo aunque hablando de los cristianos no los distingue de los hebreos.

El mismo silencio de la historia hacia Jesús, se produce hacía los apóstoles acerca de los cuales no existen más documentos que los eclesiásticos.

En la antigua India hubo más de un Dios redentor, Vischnu se encarnó nueve veces, tomando forma humana para redimir a la humanidad. En la octava se encarna en Cristna y en la novena en Buda.

Cristna nace de una virgen y está vaticinado en los libros sagrados indios. Su venida le es revelada a la madre de la virgen para dar el nombre de la misma y que se sepa el destino del que ha de venir. Hay un tirano que al enterarse en sueños de tal nacimiento y de que lo destronará, ordena una matanza de los niños nacidos esa noche. Además el día del nacimiento (en un redil) es adorado por pastores. En fin, que resucita muertos, cura leprosos, devuelve vistas y oídos. Un día que se enfadó con sus seguidores y se les aparece con el rostro rodeado de tanta luz que estos no pueden resistirlo. A raíz de este hecho le llamaron JEZCUS CRISTNA (nacido de la pura esencia divina). Todo eso “sucedía” 3.500 años antes de nuestra era…

-¡Pero Jesús entra triunfal en Jerusalén!

-Sí: ya como “rey”… y sobre un asno. O sea, vencedor sobre el mal: el asno en Egipto era Seth, el dios que mató a Osiris y al que el hijo de éste, Horus, somete… y monta. -¿Y qué hay de la Última Cena?

-Osiris, dios del trigo, al morir cada año permitía a los egipcios alimentarse con su cuerpo (el pan). Y en los “Textos de las pirámides” se le llama también “Señor del vino”. ¡Y Osiris da a beber su sangre en una copa a Isis, para que ella le recuerde tras su muerte!

-La resurrección y ascensión de Jesús, ¿son también calco de la teología faraónica? -Eso mantengo: existía un ritual de “resurrección” del faraón muerto -intervenían mujeres-, tras el que “ascendía a los cielos”.

-¿Jesús reprodujo a conciencia esos patrones, o los aportaron luego los evangelistas? -Mi tesis es otra: los Evangelios fueron compuestos por eruditos sacerdotes

judeo-egipcios del templo de Serapis en Sakkara (Egipto): tradujeron palabra por palabra textos egipcios.

Esa es la tesis de Pujol Boix. Más allá de su tesis, quien haya escrito los primeros evangelios, obviamente conocía mucho sobre tradiciones egipcias… demasiado…

Otto Rank (1909), uno de los padres del psicoanálisis, descubre en El mito del nacimiento del héroe cómo todos los pueblos de la Antigüedad revistieron sus orígenes con míticas vidas de héroes. Y en muchas de ellas se dan asombrosas circunstancias comunes: “El héroe es hijo de ilustrísimos padres, casi siempre hijo de reyes. El niño recién nacido es condenado, casi siempre por el padre, a ser muerto o abandonado; de ordinario se le abandona a las aguas en una caja. Luego es salvado por animales o pastores... y tras azarosos avatares termina alcanzando grandeza y gloria...”

Otto Rank recoge los nombres de Sargón, Moisés, Ciro, Rómulo, Edipo, Paris, Perseo, Gilgamesh y otros muchos héroes fundadores de pueblos más desconocidos. Pero el personaje antiguo más conocido que ejemplifica esta leyenda-tipo es Sargón, el fundador de Babilonia hacia el 2800 AC., tal como recogen textos en escritura cuneiforme, en los que explica, entre otras cosas, el abandono en el río por parte de su madre sacerdotisa dentro de una cesta de juncos...

(15)

Un Dios nacido de una virgen -dice Dupuis en 1794-, en el solsticio de invierno, y resucitado en la Pascua, después de haber descendido a los infiernos; un Dios que lleva tras de sí un cortejo de doce apóstoles correspondientes a las doce constelaciones, y que hace pasar a la humanidad bajo el imperio de la luz, no puede ser más que un Dios solar, copiado de tantos mitos heliosísticos que abundan en Oriente.

¿Jesús fue el Mesías?

La idea mesiánica nace en el zoroastrismo, el antiguo culto dualista de los persas, en algún momento de la primera mitad del último milenio anterior a nuestra era. Para los persas, había dos principios opuestos en el mundo, el Bien (identificado con la luz) y el Mal (la oscuridad). En el fin del mundo, un enviado celeste, Saoshyans, hijo milagroso de Zoroastro, liderará a los Hijos de la Luz elevándolos a la victoria sobre los Hijos de las Sombras, en el marco de una resurrección general de los muertos. Por primera vez, la idea de victoria sobre la muerte aparece asociada a un Fin de los Tiempos apocalíptico. La palabra Mesías proviene del hebreo, y significa “ungido”, o sea elegido (su versión griega es christos). El concepto, bajo la influencia persa, comienza a tomar forma en el siglo VI A.C., en la época del cautiverio babilónico. La esperanza mesiánica nace de lo más hondo de la desesperación del pueblo judío; un pueblo oprimido que sueña su libertad y alimenta la idea de un rey propio, de un ungido que lo conduzca en tiempos de paz y prosperidad (puede notarse al leer el Libro de Isaías). El Mesías, un rey descendiente de David, nacido en Belén, será enviado por Jehová para restaurar el reino perdido de Israel y servir de guía a toda la humanidad.

A diferencia del pacífico mesianismo del Libro de Isaías, los esenios, integrantes de una secta que había sido influida por el zoroastrismo y que existió entre los siglos II A.C. y I D.C., creían que un Hijo de la Luz libraría a Israel del yugo del opresor de turno (los romanos) en una guerra sangrienta en la que morirían todos los gentiles, así como los judíos que no obedecieran los mandatos de Jehová tal como los expresaba la secta. El desarrollo de la idea Mesiánica se fundamenta en la llegada de una “figura salvadora, escatológica, celestial, alguien que será Hijo de David, Hijo de Dios, Elegido de Dios”; figura que aparece claramente dibujada desde la época intertestamentaria hasta la caída del Templo de Jerusalén en el año 70 d.C.

La idea del Mesías no brota repentinamente en un momento histórico dado, sino que responde a una lenta evolución conceptual. Comienza siendo una noción muy material y nacional, que va espiritualizándose a lo largo de los siglos, hasta llegar a la idea de la redención escatológica (del final de los días) que conocemos hoy.

La novena encarnación es como Buda, el joven que como Moisés abandona una vida palaciega para sufrir todo tipo de privaciones; con el propósito de alcanzar la iluminación... Su encarnación fue revelada en sueños a su madre. Escoge para nacer una casta principesca (como Jesús). La madre de Buda se llamaba Maya o Maïa y le concibió fuera de toda relación sexual. Dotado de gran inteligencia maravilló los doctores con su sabiduría, abandonó el lecho materno para cumplir su misión. Fue tentado varias veces por el demonio pero salió victorioso de ellas. Tuvo su discípulo traidor y sus dos discípulos diametralmente opuestos, lo mismo que Pedro y Juan. Después de su muerte se aparece a sus discípulos en forma luminosa con la cabeza rodeada con una aureola. En el budismo se encuentran todas las prácticas religiosas del cristianismo a tal punto que cuando los misioneros católicos se encontraron por primera vez con los monjes budistas, creyeron que se tratada de un engaño del diablo. Todos los relatos que nos llegaron sobre la vida de Buda fueron escritos muchos años después de su muerte... por lo que resulta difícil separar acontecimientos reales de los numerosos mitos y leyendas sobre su hipotética vida. Además, la mayor parte de las tradiciones budistas sostienen que Buda no fue sino la última encarnación en una serie de vidas recogidas de diversas historias edificantes. Incluso para el budismo, los mitos y leyendas que rodean la figura del Buda “histórico” son tan importantes como sus palabras y hechos, de ahí que los detalles históricos de su vida resulten difíciles de establecer y, acaso por ello, no reciban un tratamiento preferente respecto a los relatos y doctrinas que ciertamente condensan lo mejor de la sabiduría espiritual de toda una época y una cultura determinada.

Mitra es el dios redentor de Persia. Llamado también Señor, “nace” en la gruta de una virgen, el mismo día que con el tiempo “nacerá” Cristo, el 25 de Diciembre, o sea el solsticio de invierno. La madre, como no podía ser menos, permanece virgen después del parto. Se anuncia astrológicamente por una estrella que aparece en el Oriente y unos magos le llevan perfumes, oro y mirra. Muere como Cristo en el equinoccio de primavera y sus penas redimieron a la humanidad.

En Egipto también tenían su Dios redentor en Oro (Osirapis o Serapis). Nacido de una virgen en el solsticio de invierno, muerto en el equinoccio de primavera y también resucitado. Tuvo su huida llevado por la virgen Isis en un asno.

También Baco (llamado Salvador) nacía en el solsticio de invierno, después de muerto bajaba a los infiernos y resucitaba. La mitología del antiguo testamento se basa en estos conceptos fundamentales: Dios, la creación, la caída de los ángeles, el Edén, la serpiente y el pecado original, el diluvio, la torre de Babel, los ángeles y los demonios, el paraíso y el infierno, los patriarcas, un legislador inspirado y los profetas. Pero esta mitología no es original, pues la tuvieron otros pueblos antes que el hebreo.

(16)

Kojba termina en el fracaso, se disipa con ella la última esperanza de liberación contra los romanos. Bar Kojva (132DC) había sido proclamado como Mesías por nada menos que Rabí Akiva (50 – 135DC).

A partir de entonces, la idea mesiánica comienza a espiritualizarse más y, según lo señala Klausner (1991 [1907]), termina por superar a la idea nacionalista.

Recordemos que en los evangelios que todos conocemos aparece un personaje muy singular destinado a anunciar la llegada del Mesías: Juan El Bautista; gritando en el desierto, pidiendo al pueblo que renazca en la fe, bautizando a Jesús y reconociéndolo como Mesías…

El judío Jesús

¿Cómo ven los judíos a Jesús? Para muchos de ellos Jesús existió y es sin duda un judío, y en ello insisten diversos estudios, pasados y presentes, que analizan su actitud y su mensaje desde esa óptica.

David Flusser (1995), por ejemplo, sostiene que Jesús observaba cuidadosamente la Ley judía y era un judío ejemplar, con amplia cultura judía, hasta el punto de que le llamaban rabbi (rabino). Convencido de que el fin del mundo era inminente, Jesús estaba próximo a los fariseos, a pesar del posible influjo esenio, si bien ponía de relieve el aspecto moral de la vida frente a la observancia puramente formal. No se dirigía a los paganos, sino “a las ovejas perdidas de la casa de Israel”. El mandato radical del amor parte de premisas judías: el mandamiento del amor existía en el judaísmo anterior y contemporáneo de Jesús. Hillel y Jesús tenían la misma regla de oro -«no juzgues y no serás juzgado»-, aunque es verdad que Jesús va más lejos al predicar el amor al enemigo y al pecador. Jesús se enfrenta con la aristocracia sacerdotal de los saduceos, y ese enfrentamiento le lleva a la muerte. Los fariseos no tienen nada que ver con ella. Hillel (c. 70 AC - 10 DC) Nacido según el Talmud en Babilonia, fue un rabino y maestro judío; el primer erudito que sistematizó la interpretación de la ley escrita. El énfasis de Hillel en el cumplimiento de las normas éticas, en la piedad personal, en la humildad y en la preocupación por los demás; fueron precursores de las enseñanzas morales del cristianismo.

Joseph Klausner (1991 [1907]) nos habla y nos sorprende: Jesús no inventó nada nuevo: “Jesús no fue un cristiano; fue un judío. No predicó una nueva fe, sino que enseñó a los hombres que hicieran la voluntad de Dios y, en su opinión, como en la de los judíos, la voluntad de Dios había de encontrarse en la Ley de Moisés y en los otros libros de la Escritura.”

Una sucesión de sueños humanos de libertad política; inventa, imagina, alimenta y comienza a perfeccionar la idea de un Mesías

a) Primer Templo (s. XI-VI AC.)

Según los libros judíos, en el apogeo del reino de David, extenso, estable y próspero, nace la idea de que Dios lo ha elegido para que su descendencia reine eternamente, o como lo expresara él mismo: “(Dios) otorga a Su rey grandes victorias y es misericordioso para con su Ungido (Mashíaj) y su simiente, para siempre.”

Con el colapso del reino y siguiendo los libros judíos, la doctrina requiere de una reformulación, que aparece al final del libro del profeta Amós: “En aquel día levantará el tabernáculo de David, ya caído, y volverá a edificarlo como en la antigüedad”. La Casa de David volverá a reinar algún día sobre Israel.

Isaías, por su parte, cambia el énfasis. Importa menos la perpetuidad de la dinastía restaurada, que las cualidades del futuro rey. “Para paz sin fin se sentará en el trono de David, a fin de sustentarlo con juicio y justicia, desde ahora y para siempre”. Paz y justicia: esta modificación sustancial permite inaugurar una nueva época en la evolución de la idea.

b) Segundo Templo y Rabinismo (s. VI AC. - s. V DC.).

El pueblo hebreo en armas se rebela contra el mayor imperio. La lucha de Israel se hace firme para confrontar la tentación del helenismo. Una vez que se consolida la rebelión macabea, Aristóbulo se hace coronar rey y así fortalece las esperanzas de un real y efectivo retorno al trono davídico. Su descendiente se perfila como un agente divino, cuyos actos extraordinarios probarían su ascendencia. La idea de la salvación escatológica comienza a tener preeminencia.

Una vez destruido el Templo por los romanos, el Mesías pasa a ser el rey que redimirá a Israel en el clímax de la historia humana. Se separan claramente las dos ideas (la nacional y la escatológica) y aparece de este modo una figura mesiánica secundaria, el pre-Mesías de la tribu de Efraim (Mashiaj ben Iosef); este morirá en combate contra los enemigos de Israel antes de la redención universal anunciada. Como el Mashíaj ben Iosef es eminentemente terrenal, no casualmente el Rabino Abraham Kuk (1865 - 1935) se refirió a Teodoro Herzl (1860-1904) en términos que lo asociaban a la idea. Hubo para ello un precedente muy significativo, según el modelo, un líder espiritual “mesianizando” a un conductor político coetáneo suyo: cuando la rebelión de Bar

(17)

La segunda idea es la siguiente: cuando el Imperio Romano aceptó como su “religión” al cristianismo, se encontraron con un problema: “¿quien mató al Mesías Jesús de los textos judíos?”. Si fueron los romanos ¿cómo ellos mismos se autoinculparían del crimen contra un rabino judío? por lo tanto si los culpables eran los romanos ¿cómo ahora aceptaban relatar la historia en calidad de culpables? Entonces como los judíos continuaban sin reconocer a Jesús como Dios, la culpabilidad romana se desvío hacia la supuesta culpabilidad judía de aquella extraña muerte.

Durante los siglos I a III el cristianismo de raíz judía jamás creyó que el Mesías era Dios, sin embargo con la cantidad de gentiles no judíos de cultura greco-romana que ingresaron a la secta nazarena, la gente comenzó a creer que el Mesías era Dios mismo y de allí la confusión que llevó a la Trinidad.

Jesús como Mesías podrá ser “el Mesías de los cristianos”, señala Nathan Peter Levinson (1994), pero nunca el de los judíos. Para los judíos, Jesús no podía ser el Mesías: como rey de Israel que debía liberar al pueblo judío del poder romano e instaurar un reino de paz, resultaría una decepción; como salvador que perdona los pecados y trata de reemplazar la Torá en el sentido paulino, era un escándalo para los judíos fieles; además, las ideas de la Trinidad y la Encarnación iban contra el estricto monoteísmo y significaban apartarse de la fe judía.

Recordemos que la Biblia ha sido redactada por muchas personas, y a lo largo de los siglos, en culturas y ambientes diversos e, inclusive, en distintos idiomas. Estos factores hacen que el lenguaje bíblico sea muy variado. De hecho, éste refleja el modo de pensar y de sentir de muchos siglos como, también, el modo de pensar y sentir de los numerosos autores bíblicos, que en esos siglos vivieron.

Es un libro “muy humano” que a su vez es un conjunto de libros, tan humano que por ejemplo el evangelio de Juan se afirma hoy que ha sido escrito por una comunidad de personas.

De hecho los evangelios se escribieron varios años y hasta siglos después de la supuesta muerte de Jesús. Por eso en algunos textos, según la visión de sus autores Jesús es plenamente Judío y en otros ya es plenamente cristiano.

Culturalmente, para expresar nuestras experiencias humanas, tenemos una serie de moldes de expresión que denominamos géneros literarios. El hecho de una guerra podríamos expresarlo mediante una narración histórica o novelada, mediante una obra de teatro, mediante un poema o una sinfonía musical o mediante un cuadro... Jesús ni siquiera soñó ser un profeta o Mesías de los no-judíos. “No está bien tomar el

pan de los hijos y echarlo a los perrillos”, añadiendo, según Mateo 15,24 las palabras que en otra oportunidad dirigió a los Apóstoles: “No soy enviado sino a las ovejas perdidas de la casa de Israel”.

Fue (de haber existido) un gran rabino. Su método de enseñanza tendía al mismo fin. Exactamente como el profeta, él se inviste de la mayor autoridad y se apoya poco en la Escritura. Como un escriba farisaico pronunció parábolas y fecundas sentencias. Fue un gran artista de la parábola. Las suyas son atractivas, breves, populares, extraídas de la vida cotidiana, llenas de “consejo de prudencia” (Proverbios 1,3), simples por su forma y a su vez profundas por su contenido.

Los nazarenos eran uno de los grupos judíos de aquél entonces:

En la ley judía existe una legislación especial para aquellos gentiles que sin ingresar al judaísmo desean creer en Dios y son las siete leyes de Noe. Según el capitulo 15 del libro de Hechos de los Apóstoles, el judío Jacobo Ben Alfeo o Santiago el Menor cuando dictaminó el ingreso de los gentiles al grupo judío nazareno solamente dictó 4 de esas siete leyes, esto se conoce con el nombre del Decreto Apostólico del año 50. ¿Qué sucedió?: Personas no judías comenzaron a creer que el Mesías era Jesús sin realizar la conversión formal al judaísmo porque la teología judía permitía la incorporación de los gentiles sin la circuncisión y sin el descanso del Shabat por lo tanto lo que sucedió entre los años 50 y 135 fue simplemente que las comunidades judías “nazarenas” se llenaron de gentiles no judíos llamados “noajidas” porque continuaban con las leyes de Noe y entonces aparecieron comunidades nazarenas no judías, allí entonces nació el cristianismo: Se le aplicó el mesianismo judío a personas que no eran judías.

Para Mario Saban (2008), profesor argentino, nacido en 1966, el cristianismo era judaísmo en su origen, pero comenzó a transformarse y a negar sus raíces judías ¿Por qué?:

El judaísmo tenía un problema en el Imperio Romano: si un romano deseaba ser judío ¿debía o no luchar contra Roma? ¿Cual es el problema del judaísmo?: que une la nacionalidad con la religión. Cuando alguien se convierte al judaísmo adopta además de la religión la nacionalidad judía, por lo tanto un romano que se convertía al judaísmo... ¿a que se convertía?, ¿a un pueblo o a una religión?. El cristianismo solucionó este problema, el movimiento nazareno aceptó a diversas nacionalidades dentro de una misma religión y le permitió al romano y al griego continuar siendo romano y griego, por lo tanto el cristianismo desvinculó la religión de la nacionalidad. Esta es la primera idea que debemos comprender.

Referencias

Documento similar

A partir de los resultados de este análisis en los que la entrevistadora es la protagonista frente a los entrevistados, la información política veraz, que se supone que

La idea específica es, en primer lugar, recopilar información del consumidor a través de actividades de ventas diarias, estudios de mercado y agencias de terceros,

If certification of devices under the MDR has not been finalised before expiry of the Directive’s certificate, and where the device does not present an unacceptable risk to health

In addition to the requirements set out in Chapter VII MDR, also other MDR requirements should apply to ‘legacy devices’, provided that those requirements

Tras establecer un programa de trabajo (en el que se fijaban pre- visiones para las reuniones que se pretendían celebrar los posteriores 10 de julio —actual papel de los

Parece, por ejemplo, que actualmente el consejero más influyente en la White House Office con Clinton es el republicano David Gergen, Communications Director (encargado de la

El resto fueron condenados en su mayoría a reclusión entre uno y diez años, que en el caso de los esclavos se complementaron con entre 100 y 200 azotes, y algunos siervos a otras

En cuarto lugar, se establecen unos medios para la actuación de re- fuerzo de la Cohesión (conducción y coordinación de las políticas eco- nómicas nacionales, políticas y acciones