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Enfermedad de Gumboro

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Academic year: 2021

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(1)

Enfermedad de Gumboro

Especial

El uso racional de vacunas

y de vacunaciones para el

control verdadero de la

enfermedad de Gumboro

(2)

Infecciosa Aviar o Infección de la Bolsa de Fabricio

(IBF), es una enfermedad altamente infecciosa

de las aves jóvenes causada por el virus de la

enfermedad de Bursitis Infecciosa (VIBF).

(3)

Control óptimo de la enfermedad

a través del conocimiento

04

Editorial

Contenido

La industria avícola ha evolucionado de manera importante en las últimas décadas. La creciente demanda de mayores volú-menes, mejor calidad y precios competi-tivos han tenido como consecuencia la industrialización, intensificación y con-centración de la producción. Esto último ha dado a lugar a una creciente presión en los animales que tienen un mejor

po-tencial genético productivo y de eficiencia, teniendo como resul-tado un alto riesgo de presentar enfermedades infecciosas. Adicionalmente al control de éstas enfermedades, la presión para reducir el uso de antibióticos y otros químicos así como de otros agentes zoonóticos ha crecido de manera tremenda y ha forzado a los productores a mejorar y entender profundamente el control de las enfermedades.

En este contexto, la bioseguridad y la vacunación son herramien-tas esenciales. Adicionalmente, pero probablemente no de manera independiente los conceptos de vacunación han sido sometidos a una revolución tal, que el personal involucrado en la parte veterinaria de la industria necesita estar bien informado. Ceva Salud Animal está profundamente concentrada en la investigación, desarrollo y venta de vacunas avícolas así como en los procesos de vacunación.

La oferta de Ceva Salud Animal es amplia e incluye vacunas con base en nuevas tecnologías como los complejos inmunes así como el más amplio rango de vacunas recombinantes para la industria avícola.

Del mismo modo es un objetivo primario de Ceva el no detener-se en la producción de vacunas, sino investigar como detener-seleccionar, combinar y utilizarlas para alcanzar un control óptimo de las enfermedades infecciosas. Es por ello que se hace una importan-te inversión año con año en la investigación inimportan-terna y eximportan-terna. El objetivo principal de esta revista especial es dar a conocer res-puestas acerca de las vacunas y vacunaciones que no se encuen-tran necesariamente en los dossiers de registro o la información contenida en la literatura que acompaña al producto.

Preguntas clave como la eficacia contra las variaciones de un microorganismo en particular que está presente en varias partes del mundo; la compatibilidad entre vacunas; la capacidad de incrementar la resistencia o bien prevenir (o reducir) la excreción viral tras un desafío, lo cual es crítico para reducir el riesgo de persistencia o excreción de una enfermedad; la influencia o interferencia de la inmunidad pasiva, el interés de utilizar una categoría de vacuna preferentemente a otra, etc.

La información se basa en datos que hemos generado, referencias disponibles como publicaciones científicas e información reunida como parte de nuestra experiencia. Confiamos en que la presente recopilación será útil para todos los profesionales de la avicultura.

Yannick Gardin

Director de la Estrategia de Innovación de Biológicos

Ceva Salud Animal

Gumboro, un problema mundial

04

Controlar la Enfermedad de Gumboro

06

Una enfermedad altamente variable, ampliamente prevalente, costosa y dañina

07

Puntos clave a considerar en el control de la Enfermedad de Gumboro

09

Factores estratégicos de un desafío de Gumboro

12

Vacunas contra Gumboro y vacunaciones

14

Vacunas inactivadas contra Gumboro

15

Vacunas vivas clásicas atenuadas contra Gumboro

16

Vacunas de complejos inmunes contra Gumboro

18

Vacunas vivas recombinantes contra IBF de vector rHVT-VP2

20

Guías para un control óptimo de la enfermedad de Gumboro

23

Experimento A

28

Experimento B

29

Experimento C

30

Experimento D

31

Experimento E

32

Experimento F

33

Notas

35

Colofón

35

07

16

23

(4)

Autores: Yannick Gardin, Vilmos Palya, Marcelo Paniago, Christophe Cazaban, Branko Alva, Fernando Lozano, John El Attrache, Ceva Salud Animal

Gumboro,

un problema mundial

La primera descripción de la “Enfermedad de Gumboro” corrió

a cargo de Albert Cosgrove a principios de los 60´s, en un caso clínico

que tuvo lugar en una granja localizada en la pequeña población

de Gumboro, Delaware, EEUU.

Esta es la razón por la cual mucha gente se refiere al Virus de la

Enfermedad de Bursitis Infecciosa como “Enfermedad de Gumboro”.

L

¡50 años de protección vacunal y el problema aún existe!

En muchos países cuya situación económica es problemática se han reducido el número de aves de traspatio y los mercados de aves vivas se han hecho más organizados con el tiempo, han tenido como consecuencia la erradicación o reducción de las enferme-dades avícolas a un nivel bajo gracias a los Planes de Erradicación Nacionales, a los programas de vacunación adaptados y a los más estrictos programas de bioseguridad. Pero en condiciones similares y en contra de otras enfermedades, la Enfermedad de Gumboro sigue presente allí. Aunque han transcurrido más de 50 años desde que la Enfermedad de Gumboro se integró a la lista de las enfermedades aviares de preven-ción vacunal, el más importante dato de esta condición es el hecho de que está ampliamente presente en los primeros cinco problemas infecciosos de todos los países. Esto se explica por la enorme resistencia del virus de Gumboro, la que le permite sobrevivir en las casetas avícolas durante periodos sin producción a pesar de la

limpieza y desinfección así como su capacidad de evitar la post-infección y/o post-vacunación de inmunidades activas y pasivas, a través de la selección de mutantes antigénicos.

En entender el pasado se explica el futuro...

En las últimas décadas la investigación pública y privada con herramientas más avanzadas para el diagnóstico y trabajo en laboratorios se ha dedicado a los vi-rus avícolas, enfermedades avícolas y vacunaciones, lo que ha dado por resul-tado un mayor conocimiento de los factores de virulencia, de protección, la variabilidad que acompaña a los mi-croorganismos y los correspondientes mecanismos de patogenicidad. También ha sido y sigue siendo el enfo-que de Ceva Salud Animal el llevar a cabo de manera interna y en colabora-ción con otras instituciones de investiga-ción, estudios extensos para mejorar y entender de manera minuciosa los potenciales y resultados vacunales que dan sustancia a las recomendaciones que deben ser del conocimiento de los usuarios para controlar de mejor ma-nera las enfermedades infecciosas a través del uso de vacunas.

La ciudad de Gumboro, Delaware en los EEUU fue el primer lugar donde se encontró el Gumboro. o más probable es que la

extensión geográfica del virus causal de la “Enfermedad de Gumboro”ya estaba largamente extendida al momento de su primer descripción por parte de Cosgrove, sin embargo, Gumboro es donde la condición correspondiente se reconoció de manera inicial como algo nuevo o bien, cuando cambió de indetec-table o subclínico a clínico, probablemente a raíz de que tuvo lugar un cambio en la patogenicidad del virus.

De esta pequeña ciudad y en pocas décadas el virus de “Gumboro” o su nuevo patotipo de un virus más antiguo se extendió a casi todos los países productores de aves en el mundo y dada su alta resistencia está presente con sus variaciones en todas las granjas existentes y se le reconoce como una preocupación mundial de la industria avícola.

Se hizo evidente tras su “descubrimiento” que la limpieza, desinfección y bioseguri-dad no eran suficientes para proteger a las aves, y que la vacunación era inevitable. En un corto periodo de tiempo se desarrollaron vacunas vivas específicas distribuidas por todo el mundo. La eficacia de las vacunas se mostró en la desaparición de los signos clínicos, lo cual fue obvio para todos.

(5)

La enfermedad de Gumboro ha apare-cido de manera clínica en los últimos cincuenta años y el hecho de que se han desarrollado y utilizado vacunas pensadas en su control da como resultado una excelente fuente de información útil. La presentación clínica al momento de su descripción en los EEUU, se reportó de manera inicial en varios países (alrededor de los 60’s y 70’s). Su condición clínica desapareció en ese momento y se hizo subclínica en la mayoría de los casos (aproximadamente entre 1970 y 1985).

Formas más virulentas se reportaron más tarde, y al mismo tiempo de una manera altamente inmunodepresora en los EEUU (empezando alrededor de 1985) así como una muy virulenta forma en África y Europa Occidental (entre 1985 y 1990). La forma altamente inmunodepresora se expandió de los EEUU hasta América Latina mientras que la forma altamente virulenta se expandió de Europa Occidental a Europa Oriental, norte de África, medio Oriente y Asia. Entre finales de los 90’s y los 2000’s, la forma más virulenta de la Enfermedad de Gumboro se extendió a Latinoamérica y hasta California. Hoy, aunque la forma más

virulenta de la enfermedad está fuertemente presente en algunos países o regiones, hay una tendencia global de la Enfermedad de Gumboro de retornar a una mayormente forma “subclínica” dominante, lo cual no quiere decir que el virus ha ido perdiendo su patogenicidad.

Por el contrario, la experiencia histórica nos dice que este es el momento más probable de seleccionar e implementar un programa de control efectivo. La raíz del problema no es la Enfermedad de Gumboro, sino el virus causal de Gumboro.

Altas y bajas de la Enfermedad de Gumboro

Es fácil resumir la historia de la Enfer-medad de Gumboro elaborando una cur-va matemática que alterna los periodos subclínicos y clínicos. La eficacia de un programa de vacunación en la presencia de una forma subclínica de la enfermedad es obviamente más difícil de monitorear que cuando se presenta una forma clínica. Una falla vacunal frente a un brote de En-fermedad de Gumboro subclínica puede pasar de manera desapercibida, lo cual no sucede cuando la enfermedad es clínica. Cuando se presenta una

enfermedad de Gumboro subclínica, la falla vacunal quiere decir que la infección de los pollos fue de un virus de campo. Esto último no quiere provocar de manera necesaria un efecto negativo inmediata-mente perceptible, pero creará la oportuni-dad de que se multiplique el virus de campo y se produzcan de manera natural variantes que deriven en la extensión de la enfermedad con dos consecuencias que impedirán resultados sanitarios y económicos en el futuro en las casetas y/o granjas avícolas:

La presión viral (la cantidad de virus a los que expondrán los pollos del siguiente ciclo) se incrementará.

Se creará una oportunidad para un virus variante de colonizar la granja. Los virus de Gumboro que se multipliquen estarán mejor adaptados a la inmunidad pasiva (para los programas de reproductoras) así como la inmunidad activa (de la vacuna-ción). En cada ocasión en la cual se ha hecho más clínica, la Enfermedad de Gumboro se ha convertido en una condición más pesada y demandante de manera económica en sus programas de vacunación, incluyendo el uso de vacunas menos atenuadas y más efectivas, lo cual fue seguido de más resultados eficientes. Por otro lado, la presencia de la forma subclínica de la enfermedad ha hecho a los usuarios simplificar paso a paso los programas de vacunación y con ello regresar a brotes vacunales. Es por ello, que los programas altamente eficientes contra la Enfermedad de Gumboro clínica o subclínica no deben sólo asegurar la “protección” de las aves contra los signos clínicos de la población de la excreción viral del virus de Gumboro, si no para que se reduzca la presión viral en la caseta de manera significativa así como el surgimien-to de virus variantes.

La “protección” y “prevención” son los dos objetivos asignados al programa de vacunación de Gumboro dirigidos a un “Control” real de la enfermedad. Esto debe entenderse como un plan de acción a largo plazo. El objetivo de esta revista especial es explicar puntos clave que deben considerarse y entenderse para implementar un “control” real de la Enfermedad de Gumboro y como alcanzar esto en términos prácticos consi-derando las dificultades de las diferentes producciones (aves de engorda, ponedoras comerciales y reproductoras) así como las características de las diferentes vacunas contra la Enfermedad de Gumboro y los programas de vacunación disponibles. Unidades de aislamiento en la Unidad de Soporte Científico e Investigación (SSIU) Ceva-Phylaxia, Hungría.

(6)

Sólo un esquema de vacunación y prevención lógico puede romper el ciclo de la enfermedad y detener el crecimiento de la presión viral.

Controlando la

Enfermedad de Gumboro

Controlar la enfermedad incluye tanto la prevención de la

enfermedad, esto es reducir la probabilidad de desafío así como

la protección de los animales contra las consecuencias negativas

de una infección en la eventualidad de un desafío.

P

ara la mayoría de las

enfermedades, especialmente enfermedades potencialmente epizoóticas como la Enfermedad de Newcastle, Influenza Aviar, Bronquitis Infecciosa, Laringotraqueítis, etc., la prevención viene primordialmente de la bioseguridad, manejo, políticas de salud, planes nacionales de erradicación, etc., mientras que la protección viene primordialmente de la vacunación. Esto es esencialmente debido a que el agente causal viene de fuera de la granja y la probabilidad de exposición es altamente variable; la mayoría de las veces es baja, excepto durante las epizoótias. Las vacunaciones son entonces general-mente administradas para la protección por si acaso. Hay inclusive países en los cuales las vacunaciones contra ciertos agentes contagiosos (como la ENC) no se dan, ya que la probabilidad de exposición es casi cero debido a la baja prevalencia y medidas de prevención confiables.

Esta clara separación que concierne al establecimiento de las responsabilida-des (prevención de la bioseguridad y planes de erradicación, protección a través de la vacunación) es también debido al hecho de que la mayoría de las vacunas no contribuyen de manera significativa a la prevención. Esto debido a que tienen poca o inexistente acción de resistencia de los animales vacunados a la infección y tienen nula o poca acción sobre la re-excreción del agente de desafío. La mayor parte de tiempo, la vacunación no ayuda de manera significativa a la reducción de la excreción de una enfermedad o a la cantidad de virus o bacterias, por ejemplo reduciedo la probabilidad de desafío a corrales, casetas o granjas vecinas. El ejemplo más típico de esto es la vacu-nación contra la Enfermedad de Marek, la cual protege a los pollos bien contra la expresión de signos clínicos y sus correspondientes pérdidas económicas,

pero no previene la infección o excreción viral.

La situación es diferente con la Enferme-dad de Gumboro dependiendo de los países, pero muy frecuentemente, el virus causal ya está presente en la granja, en la cama de las casetas o antes de que los pollitos de un día son liberados al piso, por lo que la probabilidad de desafío de la mayoría de las granjas es exactamente del 100%. Las características del desafío (edad, severidad, consecuencias, etc.) varia-rá de caseta a caseta y de acuerdo a facto-res que discutiremos más adelante, pero el desafío definitivamente ocurrirá. En esta situación especial, es entendible que la vacunación debe dirigirse a los dos: proteger a las aves y previniendo que el desafío se salga de control, esto es, en “controlar” la Enfermedad de Gumboro. Los objetivos de un programa de vacuna-ción efectivo contra la Enfermedad de Gumboro deben ser:

Asegurar la protección contínua de las aves contra la infección del VIBF, desde la recepción de los pollos de un día de edad, hasta la entrega de los animales al rastro o caseta de postura (“protección viral”).

Si esta prevención a la infección no es posible, entonces las aves al menos deberían estar protegidas contra las consecuencias clínicas de la infección (“protección clínica”).

Prevenir o reducir significativamente la cantidad de excreción viral tras un desafío (“protección contra la excreción”). Prevenir el crecimiento de una mayor presión viral, ciclo tras ciclo.

Prevenir la evolución del VIBF hacia un virus que pueda escapar al programa de protección. Estos últimos dos puntos son las consecuencias de la “protección contra la excreción”. En otras palabras, los objetivos de un programa seguro de vacunación contra Gumboro debe diri-girse a detener el ciclo de Gumboro.

La situación es diferente con la Enfermedad de Gumboro Excreción Infección Disminución de Anticuerpos Maternos Depleción Salida de la parvada

El Ciclo

de

Gumboro

Limpieza y desinfección

(7)

La edad al momento de la infección. La infección concomitante de otros patógenos.

Algunos factores como la estación del año, la calidad del alimento, el confort, etc.

Un post mortem de un caso muy virulento de IBF. El daño hecho es enorme.

Una enfermedad altamente

variable, ampliamente prevalente,

muy costosa y dañina

La Enfermedad de Gumboro o

Infección de la Bolsa de Fabricio

es una enfermedad en pollos

causada por un Avi-birnavirus

llamado Virus de Gumboro o

Virus de Infección de la Bolsa

de Fabricio (IBF). Los signos

clínicos difieren, pero en todos

los casos es muy dañina

E

l virus de Gumboro infecta

a los pollos a través de la ruta oral y dentro de unas cuantas horas se le puede detectar en los macrófagos y células linfoides del tracto digestivo, incluyendo el ciego, duodeno y yeyuno, así como en el hígado. Poco tiempo después, entra en la primer fase virémica que le permite alcanzar su órgano blanco, el cual es la Bolsa de Fabricio donde tiene lugar la replicación.

Ésta replicación es responsable de varios cambios morfológicos del órgano que corresponden a lesiones macro y micros-cópicas altamente variables. Esto incluye la destrucción masiva de los linfocitos-B, lo cual explica el vaciado de los folículos linfoides de la Bolsa de Fabricio. Tras la replicación en la Bolsa de Fabricio, una segunda viremia tiene lugar.

La intensidad y extensión de las lesiones explica las consecuencias clínicas de la in-fección. Aunque esto no está completamente entendido, estas consecuencias dependen de varios factores entre los cuales se incluyen: El tipo de virus de Gumboro que infecta los pollos.

La virulencia de este virus. Línea genética de las aves.

Su estatus de inmunidad pasiva y activa.

Estos factores asociados con la variabili-dad del virus y el proceso patológico (consecuencias de la desaparición de la población de linfocitos y no directamente debido al virus) que fácilmente explican la variabilidad del cuadro clínico y la dificultad de describir a la Enfermedad de Gumboro de una forma simple e inequí-voca. Es sin embargo práctico reconocer tres formas teóricas principales de la Enfermedad de Gumboro.

La forma inmunodepresiva

La forma inmunodepresiva es la consecuencia de la infección de las aves menores a dos o tres semanas de vida por cualquier virus patógeno de Gumboro.

Durante este tiempo, la integridad de la Bolsa de Fabricio es crítica ya que el órgano donde los linfocitos-B necesitan madurar para volverse funcionales y que provean a las aves la capacidad de una respuesta inmune efectiva. Ésta infección temprana es responsable de una más alta susceptibilidad a infecciones por muchas enfermedades y respuesta pobre a las vacunaciones, lo cual deja a las parvadas propensas a sufrir infecciones comunes y enfermedades epizoóticas.

La severidad de la inmunodepresión (por favor vea la nota 1 al final de este documento) varía de acuerdo a la edad de la infección (mientras más temprana, peor) así como al tipo de virus.

Algunos virus de VIBF que cuentan con características similares a las llamadas “variante E” aisladas en los EEUU en los años 80´s se conocen como altamente inmunodepresivas.

(8)

Cuando se compara con cepas clásicas, tienen la capacidad de crear extensas y persistentes desapariciones de los folículos y consecuentemente a una más dramática reducción del tamaño de la Bolsa de Fabricio.

La forma clínica

La forma clínica es la consecuencia de la infección de las aves con un virus de Gumboro que se replica de manera muy rápida y que en un nivel alto causa morta-lidad. Los signos clínicos pueden o no expresarse en las aves afectadas. El exámen post mortem generalmente muestra un fuerte edema de la Bolsa de Fabricio con (o sin) hemorragias de variable intensidad que pueden observarse también en la forma de petequias o sufusiones en los músculos de los muslos y la pechuga. El caso clínico de la ciudad de Gumboro observada por Albert Cosgrove era de esta forma clínica, y también fue en esta forma en la que se reconoció y describió de manera inicial en la mayoría de los países.

Los casos “muy virulentos” o “hiperviru-lentos” de la Enfermedad de Gumboro que fueron reportados en Europa Occi-dental a fines de los 80´s y después en otras partes del mundo en las que aún pueden ser observadas son en esta forma clínica también.

La tasa de mortalidad varía mucho, pero es generalmente más alta en las aves de crecimiento lento como los son las pollitas ponedoras, pollitas de reproductoras de aves de postura o de engorda o en aves orgánicas (generalmente más del 25%) que en los pollos de engorda (en general deba-jo del 15%).

La forma sub-clínica

(también llamada económica)

La forma sub-clínica de la enfermedad corresponde a la infección de aves tras 2 a 3 semanas de vida, por un virus de

Gumboro sin la presencia de los típicos signos clínicos (de ahí el término “sub-clínico”) o mortalidad directa. La Bolsa de Fabricio nuevamente muestra lesiones pero de una intensidad variable y persistencia también variable.

Las consecuencias pueden variar de nada a severas, dependiendo de la patogenici-dad de la cepa de virus de Gumboro que infecta a las aves, pero una más cercana observación e investigaciones de labora-torio pueden ser necesarias para encon-trar el exacto agente causal. La mayoría del tiempo, solamente los desempeños pobres o subóptimos son detectados y esto explica el por qué las personas se refieren a ella como la forma “econó-mica” de la Enfermedad de Gumboro. Es importante tener en mente que el

El conocimiento pasado puede ser engañoso

virus de Gumboro es altamente variable en sus características de patogenicidad, viru-lencia y antigenicidad, de modo que es simplista asociar un tipo de virus a una for-ma clínica. El esquefor-ma frecuente clásico, la forma “clásica de VIBF/forma subclínica, la forma clínica/muy virulenta, la variante de VIBF/inmunodepresora” es simple-mente engañosa y no nos deja entender de modo apropiado la situación real. Las cepas muy virulentas, o clásicas de VIBF pueden ser responsables de la Enfermedad de Gumboro sub-clínica.

Similarmente, el uso de una separación artificial entre “clásica” y “variante” VIBF se remota a los años 80’s cuando las primeras “variantes de VIBF en los EEUU” fueron descritas y encontradas diferentes de la referencia de virus de Gumboro “clásicos” usando virus neutralización también es engañosa.

Estas “variantes” eran variantes antigénicas que podían ser detectadas por serología.

Esta dicotomía se ha vuelto inapropiada ya que ahora sabemos que las variaciones entre VIBF son mucho más frecuentes, profundas y complejas gracias a más estudios y el uso de herramientas de caracterización nuevas, incluyendo las moleculares.

El hecho es que cuando se les compara con otras, casi cualquier VIBF es una “varian-te”, al menos desde la perspectiva genética. El que esta variación detectada sea rele-vante o no para los programas de control de Enfermedad de Gumboro es entonces la cuestión más importante.

Los signos clínicos de depresión profunda pueden no estar claros y presentes.

La examinación post mortem generalmente muestra un fuerte edema en la Bolsa de Fabricio con (o sin) hemorragias de intensidad variable.

Es de importancia tener en mente que el virus de Gumboro es altamente variable en su patogenicidad, virulencia y características antigénicas, como se muestra en estas BF’s.

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Especial

Enfermedad de Gumboro

Cuando se compara con cepas clásicas, tienen la capacidad de crear extensas y persistentes desapariciones de los folículos y consecuentemente a una más dramática reducción del tamaño de la Bolsa de Fabricio.

La forma clínica

La forma clínica es la consecuencia de la infección de las aves con un virus de Gumboro que se replica de manera muy rápida y que en un nivel alto causa morta-lidad. Los signos clínicos pueden o no expresarse en las aves afectadas. El exámen post mortem generalmente muestra un fuerte edema de la Bolsa de Fabricio con (o sin) hemorragias de variable intensidad que pueden observarse también en la forma de petequias o sufusiones en los músculos de los muslos y la pechuga. El caso clínico de la ciudad de Gumboro observada por Albert Cosgrove era de esta forma clínica, y también fue en esta forma en la que se reconoció y describió de manera inicial en la mayoría de los países.

Los casos “muy virulentos” o “hiperviru-lentos” de la Enfermedad de Gumboro que fueron reportados en Europa Occi-dental a fines de los 80´s y después en otras partes del mundo en las que aún pueden ser observadas son en esta forma clínica también.

La tasa de mortalidad varía mucho, pero es generalmente más alta en las aves de crecimiento lento como los son las pollitas ponedoras, pollitas de reproductoras de aves de postura o de engorda o en aves orgánicas (generalmente más del 25%) que en los pollos de engorda (en general deba-jo del 15%).

La forma sub-clínica

(también llamada económica)

La forma sub-clínica de la enfermedad corresponde a la infección de aves tras 2 a 3 semanas de vida, por un virus de

Gumboro sin la presencia de los típicos signos clínicos (de ahí el término “sub-clínico”) o mortalidad directa. La Bolsa de Fabricio nuevamente muestra lesiones pero de una intensidad variable y persistencia también variable.

Las consecuencias pueden variar de nada a severas, dependiendo de la patogenici-dad de la cepa de virus de Gumboro que infecta a las aves, pero una más cercana observación e investigaciones de labora-torio pueden ser necesarias para encon-trar el exacto agente causal. La mayoría del tiempo, solamente los desempeños pobres o subóptimos son detectados y esto explica el por qué las personas se refieren a ella como la forma “econó-mica” de la Enfermedad de Gumboro. Es importante tener en mente que el

El conocimiento pasado puede ser engañoso

virus de Gumboro es altamente variable en sus características de patogenicidad, viru-lencia y antigenicidad, de modo que es simplista asociar un tipo de virus a una for-ma clínica. El esquefor-ma frecuente clásico, la forma “clásica de VIBF/forma subclínica, la forma clínica/muy virulenta, la variante de VIBF/inmunodepresora” es simple-mente engañosa y no nos deja entender de modo apropiado la situación real. Las cepas muy virulentas, o clásicas de VIBF pueden ser responsables de la Enfermedad de Gumboro sub-clínica.

Similarmente, el uso de una separación artificial entre “clásica” y “variante” VIBF se remota a los años 80’s cuando las primeras “variantes de VIBF en los EEUU” fueron descritas y encontradas diferentes de la referencia de virus de Gumboro “clásicos” usando virus neutralización también es engañosa.

Estas “variantes” eran variantes antigénicas que podían ser detectadas por serología.

Esta dicotomía se ha vuelto inapropiada ya que ahora sabemos que las variaciones entre VIBF son mucho más frecuentes, profundas y complejas gracias a más estudios y el uso de herramientas de caracterización nuevas, incluyendo las moleculares.

El hecho es que cuando se les compara con otras, casi cualquier VIBF es una “varian-te”, al menos desde la perspectiva genética. El que esta variación detectada sea rele-vante o no para los programas de control de Enfermedad de Gumboro es entonces la cuestión más importante.

Los signos clínicos de depresión profunda pueden no estar claros y presentes.

La examinación post mortem generalmente muestra un fuerte edema en la Bolsa de Fabricio con (o sin) hemorragias de intensidad variable.

Es de importancia tener en mente que el virus de Gumboro es altamente variable en su patogenicidad, virulencia y características antigénicas, como se muestra en estas BF’s.

Especial

Enfermedad de Gumboro

Con pollos jóvenes, al comienzo del ciclo de Gumboro todo parece bien clínicamente.

Puntos clave a considerar en

el control de la Enfermedad

de Gumboro

Prevenir que los pollos estén en contacto con el virus de Gumboro

es prácticamente imposible. El virus está en todas partes,

característica única, y los pollos son susceptibles toda su vida

hasta que tiene lugar la madurez sexual. Esto hace recomendable

el control de la Enfermedad de Gumboro en lugar de sólo

proteger contra signos clínicos. 5 puntos clave a considerar.

l VIBF es un virus altamente resistente, lo cual hace que fácilmente se escape a los procedimientos rutinarios bien conducidos de limpieza y desinfección. En la mayoría de los casos, una vez contaminada, una caseta tiende a permanecer contaminada. Esto es particularmente cierto en países (por ejemplo EEUU y Brasil) donde la cama no es retirada inmediatamente tras el envío de las aves al rastro. Los desechos casi siempre se quedan en su lugar, y algunas veces pero no siempre, se cubren con una nueva cama

sobre la cual se produce nuevamente. La vieja cama también puede ser acumulada a un lado de la caseta para composteo, mientras que

la limpieza se realiza en la caseta, y sólo se dispersará nuevamente cuando llegan a la caseta pollitos de un día.

A este se le llama el sistema de acumu-lación de cama ó cama caliente y los verdaderos procedimientos de limpieza y desinfección se aplican únicamente tras la producción de cinco a 10 ciclos de pollos.

Aún cuando se use el sistema “todo dentro, todo fuera”, la eliminación de cualquier

VIBF de una granja contaminada es un objetivo muy ambicioso, pero es razonable dirigirse a reducir la cantidad de virus presente en la granja y consecuentemente la cantidad de virus que seguirá desafiando a los pollos. Esto es a lo que rutinariamente se le conoce como “reducir la presión viral”.

El desafío es inevitable y siempre específico

Esta extraordinaria resistencia del Gumboro VIBF hace muy singular la prevención de IBF ya que siempre está presente antes que las aves hayan sido alojadas a la caseta avícola y no después como es el caso común-mente observado con otras enfermedades como la Enfermedad de Newcastle, Bronquitis Infecciosa, Laringotraqueítis Infecciosa, Influenza Aviar, etc.

El VIBF presente en la granja infectará a las aves jóvenes en cuanto sean suscepti-bles, esto es, tras que su nivel de anticuer-pos maternos (AM) transferidos de manera pasiva han alcanzado un nivel no protectivo.

El desafío en cada granja siempre es particular y dependerá del tipo de VIBF presente, del nivel de presión viral, de la cantidad y naturaleza de los AM, el tipo y potencia de la vacuna aplicada así como de la calidad de la aplicación.

La presencia de posibles contaminantes y otros agentes desafiando la parvada y además el estado general de la salud de los pollos y su capacidad de resistencia, también son factores importantes en el entendimiento de la especificidad y las consecuencias de un desafío de IBF en una granja.

(10)

La vacunación tiene un impacto en la evolución de la situación

Los pollos son susceptibles de infección por el VIBF por toda su vida. Brotes clíni-cos tempranos de la Enfermedad de Gumboro muy virulenta han sido repor-tados en pollos de engorda de un día de nacidos, y los brotes posteriores semanas 16-20 de pollitas ponedoras con la Bolsa de Fabricio tamaño de una nuez y mos-trando también lesiones hemorrágicas típicas (por ejemplo en Marruecos y Nigeria).

Debido al continuo potencial de desafío por VIBF, existe la necesidad de una con-tinua protección por parte de la inmuni-dad pasiva en las primeras semanas de vida y después por medio de la inmunidad activa inducida por la vacunación para el resto del tiempo. Los procedimientos de producción, así como los de limpieza y desinfección jugarán un importante papel en disminuir la severidad del desafío, pero un control real de la IBF sólo puede esperarse si las acciones incluyen una consideración cuidadosa de los programas de inmunización activos y pasivos.

Es crítico entender que debido a su alta prevalencia, alta resistencia, susceptibili-dad a mutaciones así como la amplia presencia de presiones selectivas inducidas por efecto de la vacunación, el VIBF es muy probable que evolucione y debido a estos posibles cambios antigénicos y sus propiedades biológicas, el control de la IBF debe también considerar el tiempo. Lo que se haga hoy tendrá un impacto en la situación del mañana y lo que parece estar trabajando bien por pocas o inclusive muchos ciclos pueden ser detrimentales a largo plazo.

infección temprana son las más dañinas ya que tienen un directo y definitivo efecto negativo en las funciones inmunes con atención especial en la parte humoral.

La infección temprana de las aves resulta-rá en una severa desaparición de los folí-culos de la Bolsa de Fabricio, la extensa destrucción de la población de linfocitos-B y consecuentemente, una severa redu-cción de produredu-cción de anticuerpos. La severidad y duración de la inmunode-presión dependerá en las características de la cepa de VIBF, así como de manera más importante, la edad de la infección. Después de las tres semanas de edad, las consecuencias acerca de la inmunodepresión no son relevantes. Debido a que el tiempo necesario para que el pollo desarrolle inmunidad y las posibles consecuencias de la patogenici-dad residual de una vacuna viva atenuada, si se presenta, se dará a una edad joven, es imposible proteger al pollito contra la infección temprana por vacunación directa. La única manera de asegurar esta importante protección temprana a los pollos es el proveerles de una apro-piada inmunidad pasiva. La inmunidad pasiva es transmitida de las reproductoras a su progenie en forma de anticuerpos que reflejan tanto la cantidad como la naturaleza de la circulación de los anticuerpos presentes en las reproducto-ras al momento de la postura de los huevos fértiles.

Como regla general, mientras mayor cantidad de anticuerpos presentes en las reproductoras, mayor el nivel de AM en los pollos.

Los anticuerpos también varían de acuer-do al perfil antigénico del virus que ha infectado a la reproductora, o el que se ha usado en su vacunación, de este modo los AM son también específicos a cierto tipo o tipos antigénicos del VIBF.

Esto explica el porqué en los EEUU, donde las variantes de VIBF están ampliamente dispersas, y las infecciones por VIBF son generalmente tempranas debido a la reutilización de la cama, las vacunas de IBF inactivadas de tipo comercial o de tipos autógenos también contienen una o varias “variantes” de VIBF como antígenos junto con el antígeno de VIBF del tipo “clásico”. Sin la vacunación, las reproductoras natu-ralmente transmiten los AM, pero esta transmisión es normalmente baja, varia-ble y puede no ser homóloga al VIBF de campo que los pollos van a encarar, especialmente cuando las reproductoras son criadas en un ambiente bien protegido, geográficamente lejos de las granjas donde su progenie será alojada. Esta inmunidad pasiva naturalmente transmitida suele ser muy corta para cubrir las primeras tres semanas de vida (por ejemplo, las primeras tres semanas son de alto riesgo) y pueden ser antigéni-camente diferentes.

Estas son las razones por las cuales la mayoría de los programas de vacunación El virus de Gumboro infecta y destruye activamente, dividiendo las células B en la Bolsa de Fabricio.

Los AM son de importancia crítica

Los pollos son susceptibles a la infección por el VIBF tan pronto como el primer día de edad y las consecuencias de una

(11)

para reproductoras aplicadas en el mundo entero incluyen la aplicación de una vacu-na ivacu-nactivada con adyuvante y la admi-nistración de vacunas vivas, para que los anticuerpos circulantes alcancen altos niveles que se transmiten a la progenie. Esta inmunidad activa de las reproducto-ras se puede beneficiar del efecto de una respuesta inmune de un virus de campo. Estas exposiciones no controladas ocurren cuando los animales aún son pollitos y acrecentará el espectro de protección de AM transmitido a la progenie. En los EEUU así como en otros países, la identificación de cepas variantes del virus de Gumboro ha generado el uso de vacunas multivalentes inactivadas en las reproductoras e incluso (para los EEUU únicamente) el uso de vacunas específicas autógenas de VIBF. Esto se discutirá más adelante dentro de las guías de vacunación para un óptimo control de la Enfermedad de Gumboro.

El establecimiento de un programa de vacunación para la progenie es difícil

Un programa bien diseñado para los pollos de engorda debe considerar y

responder a varios problemas que hacen el ejercicio difícil. Los dos más impor-tantes puntos a considerar son:

La necesidad de determinar el momento óptimo para la vacunación; los pollitos de un día de edad cuentan con AM que pueden parcialmente o totalmente neutra-lizar las vacunas clásicas vivas atenuadas de IBF y dejar a los pollos sin anticuerpos. Por esta razón, es esencial cuando se utiliza esta categoría de vacunas, el determinar el tiempo óptimo para la vacunación: no tan pronto como para neutralizar a la vacuna y no tan tarde como para que ya no haya oportunidad del virus IBF de campo de infectar a las aves. El uso de serología de ELISA para cuantificar la cantidad de AM transmitido a los pollos de un día de vida, combinado con las fórmulas matemáticas para determinar el momento óptimo para la administración de la(s) vacuna(s) de IBF, ha claramente demostrado su utilidad, con atención especial en las vacunas de virus vivo atenuado del tipo intermedio plus (por favor lea la nota 2 al final de este documento).

El interés de este enfoque para las vacu-nas del tipo intermedio no está fuerte- mente sustentada; la razón más probable de su capacidad, la debilidad de superar la interferencia con AM, así como sus limitadas capacidades de diseminación que limitan la transmisión horizontal para compensar por la incertidumbre para determinar los niveles heterogéneos de AM y el mejor momento para vacunar. La dificultad de aplicar correctamente las vacunas vivas atenuadas de IBF. Las vacunas vivas atenuadas de IBF nece-sitan alcanzar las células linfoides del tracto digestivo antes de entrar al torrente sanguíneo y posteriormente ser desplaza-do a varios órganos incluyendesplaza-do la Bolsa de Fabricio.

Por esta razón, el método de vacunación en el agua de bebida ha resultado ser el más eficaz y es ampliamente recomenda-do. Esta vacunación requiere hacerse en la granja por el propietario o los caseteros y como tal, se ha demostrado que es poco confiable. Cuando se revisa por parte de un nivel de organización que use métodos de prueba como serología, histopatología o PCR, es común detectar entre un 30 - 50% de los integrantes de la parvada que no fueron inmunizados, aunque a todos se les administró una vacuna de IBF. Cuando se trabaja con soluciones de vanguardia, la vacunación en agua de bebida toma mucho tiempo, y hasta cierto punto se le considera no tan importante si la motivación de hacerlo es una inversión que no tiene rendimientos económicos inmediatos.

La reciente introducción de vacunas vivas que se pueden aplicar sistemática y mecánicamente a todos los pollitos, usando las rutas in ovo o subcutáneas de vacunación, con un alto grado de confianza cuando se audita la aplicación y el prendimiento de la vacuna cambia totalmente el panorama. Estas vacunas basadas en tecnologías de complejos inmunes o vacunas vectorizadas se aplican en muchas incubadoras en pollitos y pollitas de engorda, incrementando el porcentaje de cobertura en cada parvada. Sin embargo, son algo más que diferentes tipos de vacunas para IBF, y el entender sus mecanismos de acción y respectivas ventajas también le permite a los usuarios tomar las decisiones correctas y aprove-charlas al máximo.

El método de vacunación en agua de bebida requiere hacerse en la granja por el propietario o los caseteros y como tal, se ha demostrado que es poco confiable.

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Factores estratégicos de

un desafío de Gumboro

Como se mencionó anteriormente, muchos factores explican

la naturaleza de un desafío de IBF, pero en lo que respecta a la

situación de la granja, cuatro de ellos son los más críticos.

El VIBF de la granja, la presión viral, la inmunidad pasiva (AM)

y la inmunidad activa.

E

s importante darse cuenta

que estos cuatro factores no son independientes uno del otro, y pueden combinarse y llevar el desafío de IBF hacía una infección más temprana o más tardía, así como a la presentación más severa o más ligera del desafío. La gráfica 1 resume las interacciones entre los cuatro factores estratégicos.

El VIBF de granja

El VIBF de la granja (también llamado VIBF residual) es el virus de Gumboro que ya está presente cuando los pollitos de un día son entregados, y el cual es muy probable que los infecte en cuanto sean susceptibles, cuanto su nivel de AM se ha reducido a un nivel no protectivo. Si la infección se presenta, la severidad y las

consecuencias de la enfermedad depen-derán ampliamente de las propiedades patogénicas de este virus así como sobre la cantidad de virus que ha desafiado a las aves.

Presión viral

La presión viral (también llamada presión de desafío) indica la cantidad de virus que está desafiando a las aves. Se relaciona al sistema de manejo aplicado en la granja (“todo dentro, todo fuera”, cama reutilizada, multiedades, jaulas, etc.) así como a la calidad de limpieza y desin-fección y la localización de la granja con relación a otras granjas vecinas. Para las granjas (con pisos de concreto) donde el sistema “todo dentro, todo fuera” es utilizado y la limpieza y desinfección son perfectas, la presión es (normalmente) baja.

La presión viral también influye en el curso del periodo de crecimiento. Si el VIBF es exitoso en infectar algunos pollos, entonces estos multiplicarán el virus, lo excretarán, y al hacerlo, contribuirán a incrementar la presión viral. Mientras mayor es la presión viral, mayor es el riesgo de infección y más fuertes serán las consecuencias clínicas.

Inmunidad pasiva

La inmunidad pasiva brindada por los anticuerpos maternos (AM) juega un rol crítico en contener la presión viral y en prevenir la infección mientras estén presentes en el pollo en una concentración suficiente.

Tras un incremento de los AM observado durante los primeros días tras su nacimiento y debido a la liberación de inmunoglobu-linas aún presentes en la yema de huevo en el torrente sanguíneo, el nivel de AM declina de acuerdo al tiempo y tasa de crecimiento de las aves, hasta que alcancen un nivel no protectivo de acuerdo a la edad de susceptibilidad de los pollos. La edad de susceptibilidad por ejemplo, de una potencial infección depende de: El nivel inicial de AM: mientras más alto este nivel, será mas fuerte y prolongada la protección.

El nivel de presión viral, simplificado en la figura 1 como muy alto (MA), alto (A), o bajo (B): mientras mayor presión, más corta será la protección de los AM. La virulencia del virus causante de la infección: mientras más virulento el virus, mayor el nivel de AM que puede sobrellevar, y consecuentemente, más corta la protección.

La especificidad de los AM relativa al VIBF de la granja: los AM homólogos son más protectivos que los heterólogos. En resumen, se espera que el desafío sea más temprano si el nivel de AM es bajo, si la presión viral es alta, si el virus de desafío es más virulento o es antigénica-mente diferente de aquel que ha sido utilizado para vacunar o desafiar a las reproductoras.

La presión viral (también llamada presión de desafío) indica la cantidad de virus que está desafiando a los pollos. Se relaciona con el sistema de manejo aplicado en la granja.

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Inmunidad activa

La inmunidad activa (o inmunidad vacu-nal) inducida por la administración de una vacuna se desarrollará de acuerdo a la(s) vacuna(s) empleada(s), la calidad de la aplicación y el estatus inmune de los pollos al momento que la(s) vacuna(s) es (son) administrada(s).

Todas las vacunas empleadas para indu-cir la inmunidad ante la Enfermedad de Gumboro son vacunas vivas, tanto las atenuadas o las de tipo de complejos inmunes o las de tipo de vectores recombinantes. Consecuentemente, todas necesitan replicarse. El "prendimiento" de una vacuna viva de Gumboro depende del tiempo correcto de aplicación debido a la interferencia con AM.

Si se administra muy temprano, en presen-cia de un muy alto nivel de AM, el virus vacunal es neutralizado o su replicación es retardada. Si se administra demasiado tarde, se deja una ventana de oportunidad (también conocida como ventana inmu-nológica) se da oportunidad al virus de la granja de infectar a la parvada. Esta sincronización óptima depende del nivel de AM y la invasividad de la vacuna, esto es, su capacidad de sobrepasar un título dado de AM.

Este problema de sincronización ha sido resuelto por el desarrollo de las vacunas contra Gumboro para aplicarse en incuba-dora (de Complejos Inmunes o vacunas

Vectorizadas) que tienen la capacidad de sobrepasar o traspasar a la interferencia de la inmunidad pasiva sin importar el nivel. El "prendimiento" depende también de la calidad de la aplicación, la cual es extrema-damente crítica, y que también puede ser poco confiable en caso de una aplicación en la granja. El objetivo de una apropiada administración de vacunas es no solo que llegue a cada pollo, sino que asegure que la dosis completa se recibe en cada uno de ellos. La capacidad de una cepa vacunal de sobre-pasar o trasobre-pasar a los AM también está vinculada a la dosis de la vacuna adminis-trada. Aunque estén basadas en conceptos científicos diferentes y trabajen de acuerdo a diferentes mecanismos inmunológicos, tanto las vacunas de Complejos Inmunes como las vacunas Vectorizadas requieren un perfecto proceso de inyección en la incubadora, ya sea in ovo o subcutáneas a pollitos de un día de edad.

Si una vacuna de Gumboro es aplicada apropiadamente (y al momento correcto para el caso de las vacunas clásicas atenua-das), entonces la vacunación es exitosa, lo cual no quiere decir necesariamente que las aves están protegidas o que la enferme-dad este bajo control. Otros factores tam-bién necesitan tomarse en consideración. En el caso de una alta presión viral, la in-fección de campo también puede ocurrir antes de que la vacunación haya inducido un suficientemente alto nivel de protección.

En este caso, el tipo de vacuna que es seleccionada es crítica ya que depende en la cepa vacunal, que las vacunas contra la IBF pueden romper a través de diferentes niveles de AM y consecuentemente no tengan el mismo efecto en la inmunidad. Tomando en consideración estos elementos de una estrategia para controlar la Enfermedad de Gumboro, es ahora importante investigar las características, beneficios y desventajas de las vacunas de Gumboro comercialmente disponibles, y qué recomendaciones deberían hacerse sobre cómo utilizarlas.

Si la inmunidad pasiva es homóloga y la presión viral es baja, la inmunidad activa alcanza niveles protectivos antes que la inmunidad pasiva alcance niveles no protectivos. En esta situación, a nivel parvada, no queda una ventana de protección y una continua protección de las aves contra un Infección de Cuadro Verde por VIBF es alcanzada.

Si la inmunidad pasiva no es homóloga y/o la presión viral es alta, la inmunidad activa no puede alcanzar un nivel protectivo a tiempo, y una ventana de protección le ofrece al virus IBF de la granja una oportunidad para infectar a los pollos antes que se establezca una protección vacunal. Esta infección por un VIBF puede afectar todas o solo una parte de los pollos. Si la inmunidad pasiva no es homóloga y/o la presión viral es muy alta, entonces la ventana de protección es más amplia y, lo que es peor, la susceptibilidad de la infección por un virus de la granja aparece de ma-nera más temprana, así que todos los pollos son afectados. Ya que la in-fección ocurre a una edad menor, las consecuencias son más severas. Uno puede entender fácilmente que la falta de una inmunidad pasiva homóloga y la presencia de una alta presión viral son los factores clave que explican una infección temprana, lo cual es lo más serio para los pollos ya que tiene la capacidad para profunda y permanentemente comprometer su sistema inmune. La calidad de la aplicación de las vacunas y el tiempo óptimo no son solo variables a tomarse en consi-deración para un programa exitoso de control de Gumboro.

En caso de una vacunación exitosa, la inmunidad

activa desarrolla:

Si la inmunidad pasiva es homóloga, cuando la presión viral es baja y el virus de granja es de baja patogenicidad, esto puede ser de ninguna o pequeña consecuencia a la salud de los animales o su desempeño en crecimiento.

Si la inmunidad pasiva es homóloga pero la presión viral es alta y el virus de la granja es patógeno, entonces las consecuencias sub-clínicas o clínicas serán observadas.

Uno también puede fácilmente entender por qué una vacunación exitosa es crítica para prevenir infecciones por el VIBF patogénicos de granja que pueden ocurrir tras tres semanas de vida y son responsables por la mortalidad y/o desempeños pobres.

En caso de una vacunación no exitosa, la inmunidad

activa no se desarrolla o se desarrolla más tarde:

Protección

Edad

Inmunidad pasiva

(AM)

Inmunidad activa

(Vacunación)

Muy Alta Presión Viral

Alta Presión Viral

Baja Presión Viral

Ventana de protección

(

MA

)

Ventana de protección

(

A

)

VIBF DE LA GRANJA

*

La forma de esta curva corresponde al desarrollo de la inmunidad activa, varía de

acuerdo al tipo de vacuna utilizada.

Sin ventana de protección

(

B

)

Figura 1 - Principios de protección contra la EBI.

Nivel de protección correspondiente a un nivel definido de presión viral

(14)

Vacunas contra Gumboro

y vacunaciones

Debido a las características del virus de Gumboro y la

patogenicidad única de la enfermedad, las vacunas contra

Gumboro deben cumplir requerimientos específ

icos que

son diferentes de lo que generalmente se requiere para

otras enfermedades. La búsqueda por la vacuna ideal de

Gumboro está en progreso.

E

l virus de Gumboro es ubicuo

y es tan resistente en el ambiente que casi cualquier pollo será desafiado durante el curso de su vida.

Por esta razón, la inmunidad vacunal in-ducida debe estar constantemente en un alto nivel y la tasa de cobertura vacunal debe alcanzar el 100%. Además de esto, la vacunación también se supone que debe reducir la presión de desafío para los siguientes ciclos de producción, de este modo la vacunación contra Gumboro no es solo una herramienta de protección sino que también debe lograr la misión de controlar la enfermedad.

La protección durante las primeras sema-nas de vida viene de la inmunidad pasiva transmitida de las reproductoras a su pro-genie, y es entonces asegurada la inmuni-dad activa inducida por la vacunación. La protección pasiva debe ser alta y homo-génea, de modo que la edad de la suscep-tibilidad al desafío se retrase al menos a las 2 a 3 semanas. La protección activa debería ser capaz de empezar en la presencia de esta aún efectiva protección y reemplazarla en todas las aves cuando la inmunidad pasiva se ha reducido a un nivel insuficiente.

Un programa efectivo de vacunación significa una exitosa combinación, tanto de una cuidadosa selección de una vacuna homóloga como del uso de un procedi-miento efectivo de aplicación. Estos dos componentes no son independientes porque cada vacuna es más o menos vinculada a una o más rutas de adminis-tración recomendadas.

Una vacuna ideal contra la Enfermedad de Gumboro debe cumplir con los

siguien-tes cinco requerimientos básicos: Ser segura, para que ninguna inmuno-depresión o cualquier otro efecto secunda-rio sea inducido.

Hacer a los pollos de engorda o pollitas comerciales de postura resistentes a la in-fección para que la presión viral sea progre-sivamente reducida y que no se produzca una selección genética que sea ejercida sobre la población residente del VIBF. De esta manera, no habrá ayuda disponi-ble para que una variante nueva salga a flo-te, escape la protección pasiva, y que cree las infecciones tempranas detrimentales. Ser capaz de prender en presencia de la inmunidad pasiva, cualquiera que sea, para que el momento de vacunación no sea un problema y la inmunidad activa pueda actualmente tomar el lugar de la inmunidad pasiva.

Ser capaz de compensar por (de modo limitado) errores de vacunación por dispersión u otros mecanismos.

Las vacunas disponibles de Gumboro

En la actualidad, están disponibles vacunas de Gumboro de las siguientes 4 categorías:

Vacunas inactivadas (o muertas) contra IBF que contienen una grande cantidad de unidades completas de VIBF o sub-unidades de VIBF presentes en una emulsión hecha de aceites minerales que juegan el rol de adyuvantes. La mayoría de las veces, las emulsiones son del tipo “agua-en-aceite”.

IBF que son preparadas de cepas vivas ate-nuadas de VIBF y que se presentan como productos congelados en seco (liofilizadas). Las cepas del VIBF utilizadas en estas vacunas han sido natural o artificialmente atenuadas con el objeto de poder reconocer sus diferentes tipos de acuerdo a su grado de atenuación: “Suaves” (altamente atenuadas), “Intermedias” (muy atenuadas), “Intermedias plus” (moderadamente atenuadas) y “Calientes” (pobremente atenuadas).

Las vacunas de Complejos Inmunes de IBF son preparadas de cepas de VIBF del tipo vivo atenuadas del tipo Intermedio Plus mezcladas en proporciones bien definidas junto con sueros específicos anti-VIBF. El producto final es liofilizado. Las vacunas vectorizadas comercial-mente disponibles son elaboradas de un virus genéticamente creado (“el vector”) cuyo genoma contiene un gen de una codificación específica de VIBF (“el donador”) para una proteína de la capside del VIBF.

Al día de hoy, el Herpes Virus de Pavo (HVT) es utilizado como vector y se presenta en el núcleo de los fibroblatos de embrión de pollo. Por esta razón, la vacuna es una suspensión de células infectadas que se mantienen congeladas en nitrógeno líquido.

Muchas investigaciones y experimentos así como años de uso han incrementado de gran manera nuestro conocimiento de estas categorías de vacunas, con el objeto de lo que hoy sabemos de bien a perfectamente lo que puede y debería ser esperado de cada una de ellas, más allá del simple criterio de “protección”. Los puntos a tomar en consideración son la seguridad bajo condiciones reales de campo, la eficacia bajo varias condiciones de desafío y considerando la protección contra la enfermedad clínica (o subclíni-ca) y contra la infección (“protección viral”), así como las consecuencias sobre la evolución de la enfermedad y la diná-mica de la respuesta inmune, con especial atención al comienzo de la inmunidad, la cual necesita ser justa para las caracterís-ticas del desafío.

Las vacunas clásicas vivas atenuadas de

Ser eficaz en la protección de pollos contra las consecuencias negativas de la infección por un VIBF específico de campo, para que el crecimiento potencial y la capacidad de resistencia a las enfermedades permanezca intacto.

(15)

Vacunas inactivadas

contra Gumboro

Las vacunas de Gumboro inactivadas

(también llamadas muertas) tienen la intención de estimular la

producción de altos niveles de anticuerpos en los pollos vacunados.

Esto es debido a la combinación de una alta masa antigénica con un

adyuvante hecho de aceites minerales.

E

Eficacia y dinámica de la respuesta inmune

Después de la inyección de vacunas inacti-vadas de IBF, la respuesta de anticuerpos crece y alcanza un pico en alrededor de 3 a 5 semanas después de la vacunación. Esta respuesta inmune es de algún modo más rápida, más alta y también de una más larga duración si las aves han estado previamente en contacto con el VIBF. Esta “primova-cunación” puede ser de origen vacunal y/o de desafío natural de campo. Un programa de vacunación que incluye una vacunación con una vacuna de IBF viva atenuada (la así llamada primovacunación

en un programa de vacunación) seguida de la inyección de una vacuna inactivada de IBF (“el booster”) está induciendo el proceso llamado de “hiperinmunización” y se usa mundialmente como la referencia para la vacunación de reproductores. Las vacunas inactivadas han sido algunas veces utilizadas en el pasado para prote-ger a las aves jóvenes con un éxito varia-ble, pero la interferencia de AM con la vacuna, así como los costos asociados con la vacuna y la inyección individual expli-can el por qué esto ha sido abandonado. Hoy, las vacunas inactivadas son utiliza-das en casi todos los países para hiper-inmunizar a las reproductoras y asegurar la transmisión de una alta y homogénea inmunidad pasiva a su progenie. Esta es probablemente la parte más crítica de un programa de vacunación dirigido a un control real de la Enfermedad de Gumboro, considerando que la inmunidad pasiva es la única fuente de protección para las aves jóvenes durante sus primeras semanas de vida, por ejemplo el periodo más crítico relacionado a la susceptibilidad a una inmunodepresión causada por el VIBF.

Tres puntos importantes relacionados a las vacunas de IBF inactivadas deben ser mencionados:

Las vacunas inactivadas no se diseminan, así que una reproductora sin una inyec-ción apropiada nunca producirá una cantidad alta de anticuerpos y consecuen-temente nunca protegerá de manera apro-piada a su progenie contra un desafío tem-prano. La inyección de las reproductoras con vacunas inactivadas necesita ser monitoreada muy de cerca.

La inmunidad inducida por las vacunas inactivadas es casi exclusivamente del tipo humoral, basada en anticuerpos. Parte de estos anticuerpos se transfieren a la progenie a través de la yema de huevo; se les llaman Anticuerpos Maternos (AM).

Los anticuerpos son muy específicos al antígeno que ha inducido su producción, de este modo la protección correspon-diente tiene un espectro corto. Sí se utili-za el (los) “clásico(s)” VIBF en las vacu-nas, entonces los AM serán específicos contra el virus de campo del tipo “clásico”. Si el virus de campo cambia de manera significativa, entonces la única manera de mantener un alto nivel de protección y prevenir una infección temprana es in-cluir este nuevo VIBF en la vacuna inac-tivada. Esto es por lo cual algunas vacunas comerciales contienen más de una cepa de VIBF, y también es la razón por la cual en los EEUU (el cual es el único país en el cual esto se permite) vacunas de diseño de IBF son hechas y usadas, y de cuando en cuando actualizadas.

La inmunidad humoral inducida por las vacunas inactivadas de IBF de buena calidad y de acuerdo a un proceso de hiperinmunización no declinan de manera significativa.

Sin embargo, si esto sucede, es posible revacunar las reproductoras durante la producción con una inyección adicional. Esto es frecuentemente realizado en algunos países y es una manera de asegurar que la inmunidad pasiva se mantenga en un nivel alto y estable, y de mezclar pollos de un día de vida que se originaron de parvadas de diferentes edades sin problemas de heterogeneidad. l antígeno puede ser el virus

de Gumboro completo, replicado en embriones, cultivos celulares o tejido de la Bolsa de Fabricio. El antígeno también puede ser del tipo sub-unitario con proteínas virales seleccio-nadas (como la Proteína Viral 2 o VP2) o la estructura general de partículas del virus de Gumboro (así llamadas Partículas Virus Similares o PVS), producidas en levaduras o células de insectos u otros sistemas de expresión.

Las vacunas inactivadas de IBF pueden contener sólo una (monovalente) o más (polivalentes) cepas del VIBF. Ellas pueden ser producidas de manera industrial en grandes cantidades (“comerciales”) o vacunas de “diseño” (o “autógenas”) en seriales de menor tamaño. Las vacunas inactivadas de IBF son totalmente seguras y no tienen efectos secundarios inherentes a ellas, excepto con algunas preparaciones particulares comerciales de poca calidad en las cuales una reacción local puede ocurrir en el sitio de inyección.

(16)

Son aplicadas (y consecuentemente se replican) tras dos semanas de edad, una edad en la cual la maduración del sistema inmune de las aves ha casi terminado y la migración de los linfocitos-B a los órganos linfoides secundarios ha sido completada. Esta es la razón por la que el

Vacunas vivas

clásicas atenuadas

contra Gumboro

Las vacunas contienen virus vivos atenuados de Gumboro que

se replican en la B olsa de Fabricio. Como resultado, la inmunidad

generada por la replicación de un virus “completo” es

total e incluye componentes celulares y humorales.

E

Las cepas de IBF que son empleadas son atenuadas, por lo que su patogenicidad es significativamente reducida. Esto se requiere y revisa por las autoridades de registro antes de otorgar una autorización de venta.

daño creado en la Bolsa de Fabricio y la correspondiente destrucción de linfocitos-B, aún cuando son visibles macroscópicamente, no tiene un efecto relevante en el sistema inmune.

Son aplicadas en la presencia de niveles de moderados a residuales de AM que están limitando la replicación del virus vacunal y amortiguando las correspon-dientes consecuencias.

Eficacia

Además del efecto en la seguridad, el proceso de atenuación también tiene otras importantes consecuencias en la eficacia de la vacuna. Mientras más ate-nuada la cepa, menor el nivel de AM que la vacuna puede superar, más lenta la habilidad de colonización, y más débil la capacidad de diseminarse en la parvada de pollos vacunados a no vacunados. Estas son por lo menos tres razones por las cuales los tipos “suaves” de vacunas de IBF, fueron incapaces de sobrepasar incluso los niveles más bajos de AM, han sido abandonadas, y porque los tipos de vacunas “intermedias” de IBF, las cuales fueron incapaces de establecer la protección lo suficientemente temprano, han normalmente fallado en trabajar de manera apropiada en las granjas con alta presión viral o en forma confiable proteger contra las cepas de Gumboro muy virulentas. Las vacunas de tipo “Intermedio plus” así como las “calientes” contra IBF tienen la capacidad de dar efectos suficientemente tempranos en la presencia de niveles moderados de AM, así que la eficacia en condiciones de alta

presión viral de VIBF ha sido claramente probada. Esta eficacia se explica por:

La capacidad de “prendimiento” (por ejemplo infectar a las aves) en la presencia de niveles moderados de AM para que la vacunación pueda ser exitosa antes de que se presente el desafío.

La diseminación del virus vacunal, lo cual compensa los errores de la vacunación (moderada) y asegura la cobertura vacunal al 100%.

Y finalmente, la habilidad de lograr una rápida y completa colonización de la Bolsa de Fabricio.

La atenuación reduce la velocidad de repli-cación del virus vacunal, por lo que en caso de cepas muy atenuadas (vacunas intermedias de IBF), toma demasiado tiempo (en compa-ración con las vacunas intermedias plus IBF) tener todos los folículos de la Bolsa de Fabricio estimulados y protegidos antes que la progresión del virus se deten-sta inmunidad comienza a

desarrollarse dentro de unas pocas horas después de que la vacuna ha alcanzado la Bolsa de Fabricio y está bien establecida de 2 a 3 días después de la vacu-nación. Es un proceso muy rápido, el llamado “inicio de la inmunidad” (IDI). El virus vacunal es un “virus libre”, total-mente susceptible a la neutralización por AM, de este modo la administración necesita ser realizada en la granja cuando el nivel de AM ha alcanzado un nivel moderado. Por esta razón y como ya se ha resaltado, el tiempo óptimo de vacu-nación y la calidad de la administración son extremadamente críticos.

La replicación de vacunas atenuadas de IBF en la Bolsa de Fabricio siempre implica la destrucción de algunos linfocitos. En teoría, esto puede dañar la salud de los pollos y posiblemente comprometer sus funciones inmunes. Pero en realidad, bajo condiciones de campo estos efectos negativos teóricamente son irrelevantes, y estas son las razones:

(17)

ga por la respuesta inmune. Esto explica el porqué aún es posible “reinfectar” a las aves previamente inmunizadas con una vacuna tipo Intermedio de IBF y continuan excretando el virus de desafío (Ver experimento A, página 28). Asímismo, la replicación de cepas vacunales del tipo “Intermedio Plus” es mucho más rápida.

Todos los folículos de la Bolsa de Fabricio son estimulados (y protegidos) dentro de pocos días, y los pollos son muchos más resistentes a la reinfección.

Por esta razón, las aves que sí están in-munizadas con vacunas IBF del “tipo In-termedio Plus” son altamente resistentes a la infección y no muestran, o lo hacen de manera limitada, signos de replicación, de igual manera, no se detecta, o se hace de manera muy limitada el virus de desafío, sin importar tipo de desafío antigénico de VIBF (Ver Experimentos A y C,

páginas 28 y 30).

Por esta razón también, y dada una apli-cación de campo perfecta, el uso de vacu-nas del tipo Clásico Intermedio Plus en ciclos sucesivos puede potencialmente re-ducir la presión del virus de campo sin ejercer ninguna presión de selección en la población de VIBF de la granja y por ende, sin favorecer la emergencia o brote de virus variantes.

Desafortunadamente, cuando se trata del control real de IBF, estas características de las vacunas del tipo Intermedio Plus de IBF no pueden expresarse de manera confiable y convertidas por completo en un progreso real. Esto es debido a que todas las vacunas clásicas vivas de IBF necesitan ser administradas en la granja (en la mayor de las ocasiones en el agua de bebida), lo cual no es confiable. Aunque la inmunización parcial de una parvada puede ser a veces suficiente

para otorgar una “protección” clínica, la administración de vacunas en la granja ha probado estar conducida de manera po-bre en muchos casos.

Bajo condiciones de uso en el campo, esta categoría de vacuna en combinación con el procedimiento de vacunación de la granja ha mostrado claramente limitacio-nes y no puede considerársele como esta-blemente confiable, y definitivamente no eficaces en asegurar la “prevención” que es parte de un control completo de la IBF.

Dinámica de la respuesta inmune

Cuando una vacuna de IBF viva atenua-da es administraatenua-da de manera apropiaatenua-da a una parvada de pollos, todos los pollos están expuestos y su sistema inmune es estimulado, esperando que la cantidad (por ejemplo la dosis) de virus vacunal sea suficiente y que su nivel de AM sea igual al nivel que la vacuna puede sobrepasar.

Estos pollos son los “primovacunados” (directamente alcanzados por la vacuna-ción y son susceptibles a ella). Su respuesta inmune es entonces muy rápida y dentro de un par de días, los pollos estarán protegidos con un nivel que corresponde al potencial de la vacuna utilizada (Ver Experimento A). Mientras tanto y en los próximos días, la cepa vacunal es re-excretada para que los pollos que no fueron alcanzados por la vacunación inicial, o que no son susceptibles a ello, son entonces estimulados. Estos pollos son los “vacunados secundarios” (infectados por la excreción de la vacuna de los pollos primovacunados). La vacu-nación secundaria si ocurre con las vacunas de IBF tipo Intermedio Plus, pero no, o pobremente, con el tipo Intermedio porque la capacidad de esparcirse de esta categoría de virus vacunales es limitada. Es importante comprender que si se realiza de manera apropiada, esta vacunación corresponde a la aplicación simultánea de cada pollo de una parvada con una dosis completa de virus vacunal, a una edad cuando la media de AM es aún moderadamente alta. Es una manera de “forzar una barrera de AM” e inducir inmunidad en una edad temprana (alrededor de las dos semanas de vida con un tipo de vacuna de IBF de tipo Intermedio Plus). Por esta razón, las vacunas de IBF del tipo Vivas Intermedio Plus pueden ser una herramienta genuina para tener la situación de nuevo bajo control en caso que la presión viral se vuelva demasiado alta.

A pesar de herramientas útiles como la tintura azul para monitorear la distribución, la vacunación en granjas no es confiable.

Referencias

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