Sobre un caso de diabetes insípida

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SOBRE UN CASO DE DIABETES INSÍPIDA 57

Clínica de Infancia de la Facultad de Medicina - Prof. G. Vidal Jordana

NOTA CLÍNICA

Sobre un caso de diabetes insípida

por el doctor Polión 13uxó lzaguirre

Sesión del

21

marzo ch.

1935

Presidencia : Dn. E. ROVIRALTA

HISTORIA CLÍNICA

Manuel Cervera y Latorre, natural de Barcelona, ingresó en el servicio de Pediatria del Profesor DR. G. VIDAL JORDANA el día 6 de octubre de 1934, contando 33 meses de édad.

Padre delgado, padece col itis desde hace 5 arios. Madre sana ; anteriormente al historiado ha tenido otro hijo, que murió a los tres meses y medio de edad por bronconeumonía ; no ha tenido abortos. Abuela materna, fallecida a los 33 arios de edad por una afección gástrica. Abuelo paterno, también fallecido, ignorando detalles.

Antecedentes personales. —

Embarazo y parto normales. Na-cimiento a término con un peso de 4.200 gramos. Lactancia materna hasta los 15 meses ; sopas desde los ocho meses. Tomó oportunamente B. C. G. Vacunado también contra la viruela. Primer diente a los 6 meses ; camina solo desde los 14 meses ; locución en fecha normal.

Como antecedentes patológicos personales hay tos ferina be-nigna hace un ario y oxiurosis.

La enfermedad actual parece remontarse a dos meses antes de su ingreso en el hospital ; le apareció una úlcera en la

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veda palatina, de la que aún presenta vestigios al internarlo en la clínica, coincidiendo con polidipsia muy acentuada, po-I iuria abundante, anorexia e insomnio. La polidipsia es tan intensa que el niño bebe entre 6 y 8 litros de agua cada día. La digestión es buena hasta el primero de octubre, en que se pre-sentan vómitos y diarrea (8 a 10 deposiciones diarias). En estos dos meses se ha adelgazado mucho, pues se hallaba muy bien nutrido.

A la inspección vernos un niño algo desnutrido, pálido, con flacidez de las masas musculares, ligera micropoliadenopatía

cervical, estomatitis leve. Es un niño muy sociable e inteli-gente, que en seguida nos pide agua ; se la damos y la bebe con avidez, no quedando saciado, a pesar de haber agotado rápi-damente un cuarto de litro. Este síntoma destaca en seguida y se convierte además en el hazmerreír de los demás niños de la sala ; resulta imposible dejar ninguna vasija con agua sobre la mesa de noche, pues se bebe íntegro su contenido en un mo-mento. Tanto es así, que habíamos dado orden de que se le co-locara en la mesita de noche una botella de un litro llena de agua y que se contara el número de veces que se llenaba cada día dicha botella; tuvimos que cambiarla de sitio, pues no paraba de beber ; resultaba verdaderamente cómico ver cómo un niño tan pequeño empinaba a duras penas el frasco, para tragarse sin parar el agua ; su sed era tan grande, que la capa-cidad gástrica no era suficiente para, una vez llena de agua, satisfacer su sed, y como consecuencia sobrevenían vómitos abundantes y a continuación, en cuanto se rehacía el niño de las molestias propias de las arcadas, gritaba pidiendo más agua. La situación en este sentido se hizo rápidamente intolerable ; la di-gestión, ya perturbada a su ingreso en la clínica, no podía nor-malizarse, seguían las diarreas, con el agua vomitaba alimentos enteros, sin iniciarse siquiera su digestión, y naturalmente se acrecentaba el adelgazamiento y empeoraba el estado gene-ral. Ello nos obligó a ordenar que sólo se le diera agua en abundancia cuando hiciera cerca de dos horas de las inges-tiones de alimento ; así y todo la cantidad de agua que bebía diariamente, que al principio de estar internado era de unos

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tar la contenida en dos sopas y cuatro tomas de leche que se le daban diariamente.

Los primeros días no se hizo ninguna prescripción medi-camentosa, excepto una poción astringente, para poder obser-var bien al enfermo.

En este tiempo comprobamos repetidas veces la ausencia de glucosa y de albúmina en la orina. Esta es de aspecto claro, transparente, apenas coloreada, con una densidad siempre os-cilante entre 1,002 y 1,004. No es posible, a pesar de nuestra insistencia, recoger toda la orina emitida ; la buena voluntad de las hermanas y enfermeras se estrella contra la escasa edad del niño (no llega a 3 arios), la polaquinuria abundante, la imposibilidad de evitar que orine cuando defeca y ya hemos dicho que tenía diarrea, etc. No obstante, los primeros días puede llegarse a recoger la cifra máxima de 4 litros. A pesar de ello, anotamos siempre la cantidad total de orina recogida, que aunque da una cifra desprovista por completo de valor real, creemos no obstante que el error cometido, considerado por períodos de muchos días, nos podrá dar una gráfica que aproximadamente nos orientará sobre el aumento o disminu-ción de la poliuria con las distintas terapéuticas que vamos a emplear. Esta gráfica, que acompañamos, es desde luego inferior ä la mitad de orina emitida y calculamos a «grosso modo» que vendrá a representar cosa de la tercera parte de la diuresis. Varias veces hemos estado tentados de suprimir este dato por falaz y substituirlo, como a primera vista parece más fácil «a priori», anotando las cantidades de agua que se le dan al niño. Para evitar que éste ingiera, por cuenta propia, otra agua que no estaba destinada para él, hemos dispuesto que permanezca en cama, y esta orden nuestra, sin quererlo, se ha convertido luego en definitiva, pues la desnutrición pro-gresiva que se ha ido apoderando del niño lo ha dejado ex-hausto de fuerzas y algunas semanas después sólo puede te-nerse en pie muy poco rato. Volviendo a hablar de la anota-ción de las cantidades de agua ingerida, diremos que las cir-cunstancias nos obligaron a renunciar a ello : no era posible poner a una enfermera de guardia 'junto a la cama del niño, el cual, como hemos dicho, reclamaba lastimeramente agua a cuantos pasaban por delante de su cama y esto de un modo

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continuo ; daba realmente pena oírle y siendo chiquitín aún inspiraba más lástima, y al fin, todos, personal de la clínica, niños convalecientes de la misma, visitantes a la hora permi-tida, sacaban agua de donde podían para dársela a este niño. A su ingreso tornamos su talla que es de 92,5 cm.; gran en-vergadura 89 cm.; busto 54 cm. ; altura reducida de las ex-tremidades inferiores 38,5 cm. Pesa 12 kilogramos justos.

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Esta gräftca, aunque n( iene un valor a bso uto, pues las cantidades de orina recogidas no corresponden a las emitidas, pone bien de manifiesto la influencia intensa, aunque pasa-jera de las inyecciones de extracto de lóbulo posterior de hipófisis sobre la poliuria

excesiva.

El profesor doctor Soria examina el fondo de ojos y dicta-mina que las papilas son normales y que en todo caso los vasos se hallan tal vez algo ingurgitados.

Le hago una toma de sangre, en ayunas, cuyo análisis nos da el siguiente resultado (Dr. Esteban)

Urea 0,40 gr. por litro

Glucosa ... ... 0,96 » » »

Cloruros del suero ... . 7,80 » » »

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Se analiza asimismo una mezcla de orina de 20 horas, en la cual se buscan los siguientes elementos

Aspecto ... claro y transparente como el agua

Densidad 1,002

Glucosa ... Negativo

Acetona ... Negativo

Albúmina ... Negativo

Urea ... 2 gramos por litro

Cloruros 1,80

Un nuevo análisis de orina practicado el 5 de noviembre nos da las cifras siguientes

Aspecto ... claro, ligeramente amarillento

Densidad ... 1,005

Albúmina negativo

Glucosa ... negativo

Fosfatos expresados en fósforo 0,20 gr. por litro en 13 2 O 0,45 »

Cloruros 5,39 »

Una punción lumbar (26 noviembre) efectuada con el niño sentado da lugar a la salida de un líquido claro que parece agua, a la presión inicial de 20 cm., estando el niño callado y 30 cm. llorando (Claude) que después de extraer unos 30 c.c. de líquido desciende a . 10 cm. (callado) y 20 cm. (llorando). Este líquido nos proporciona los siguientes datos :

Citología 8 elementos por mm.'

Albúmina ... 0,15 por 1000

Cloruros 8,03 por 1000

Glucosa ... 0,40 por 1000 .

Meinicke (MKR II) negativo

Wassermann ... hem o I isis retardada Benjuí coloidal ... 000.000.000.000.0

La reacción intracutánea de Mantoux al 1 por 1.000 resulta negativa.

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62 FOLIÓN BUX(5 IZAGUIRRE

El día 19 de octubre se le practica un Metabolismo Basa! (Srta. Bosch, encargada por el Profesor doctor BELLIDO), que da el siguiente resultado : Ha consumido 0,622 calorías por minuto, o sean 896 calorías por 24 horas. Según las tablas Standart de Knipping le corresponderían normalmente 651 calorías por 24 horas ; lo cual representa una desviación del

Manuel Cervera. Intensa destrucción del fondo de la silla turca, con desaparición de las apófisis clinoides posteriores.

M. B. de de + 36 %. Para la práctica del metabolismo basal lo hemos tenido desde la noche anterior sin beber ni comer ninguna clase de líquido o alimento.

Consignemos también, 'que a la exploración clínica, reali-zada en los primeros días de su estancia en el hospital, halla-mos en perfecta normalidad los aparatos y sistemas que no hemos citado en el curso de nuestra explicación, como por ejemplo, el aparato respiratorio (controlado por radioscopia), el circulatorio, etc. En el sistema nervioso hallamos exaltados

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SOBRE UN CAS() DE DIABETES INSÍPIDA 65

los reflejos tendinosos, disminución de la abertura palpebral derecha y parece iniciarse un ligero exoftalmos, con tendencia a la midriasis y como si.cornenzara un descenso del globo ocular, síntomas todos ellos apenas perceptibles y que no se acentúan en lo sucesivo. Sus temperaturas durante su estancia en la

Manuel Cervera. Intensa destrucción del fondo de la silla turca, con desaparición de las apófisis clinoides posteriores.

clínica (6 de octubre hasta 30 de noviembre) son completamente normales, excepto los días 16, 17 y 19 de noviembre, que tiene algo de fiebre (hospitalismo).

Con estos datos sentarnos el diagnóstico de síndrome d e. diabetes insípida, cuya causa prima de momento ignoramos, e iniciamos el tratamiento el día 13 de octubre.

Dado este diagnóstico pensamos en la posibilidad de una patogenia por neoplasia de la hipófisis y a tal fin practicamos

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(bajo anestesia general al cloruro de etilo, para lograr su in-movilización) dos radiografías que nos demostraron plena-mente esta presunción, pues la silla turca aparece completa-mente destruida, con los diámetros de su luz antero-posterios y vertical sumamente agrandados, con unos límites de sepa-ración con las regiones vecinas de aspecto difuso, como si la neoplasia hipofisaria hubiera corroído el esfenoides y quedando separada de la parte alta del cavum faringe° por un espacio óseo tan estrecho, que nos hizo pensar en la posibilidad haber atravesado la neoplasia este débil tabique óseo por algún punto disimulado a los Rayos X, tanto más que este niño pre-sentaba un síndrome de obstrucción nasal. A tal fin el doctor

TRASERRA, otorinolaringólogo del Hospital, tuvo la amabilidad

de hacer una biopsia, y el doctor Diego FERRER DE LA 111VA

hizo su examen histológico, que demostró se trataba del tejido propio de unas vegetaciones adenoides y, por lo tanto, quedó descartada la suposición de que la neoplasia hipofisaria hu-biera atravesado la citada lámina ósea que la separaba del cavum faringe°.

Comenzamos el tratamiento el dia 13 de octubre, inyectán-dole diariamente, por vía subcutánea, 2 cc. de extracto total de hipófisis—del Instituto Roger, que influencia favorable pero escasamente el volumen de orina emitido, visto lo cuál se le inyectan 4 cc. desde los días 26 al 31 de octubre. Ello es debido sin duda a que en los extractos totales de hipófisis hay una gran cantidad de extracto de lóbulo anterior y una dosis muy menguada de lóbulo posterior, que es precisamente el activo en estos casos; si dimos primero este preparado fué por difi-cultades hospitalarias, ya que sólo pudimos de momento'pro-•

curarnos el extracto mencionado.

Entretanto, si bien el síndrome polidipsia-poliuria había cedido algo, en cambio el niño se adelgazó rápidamente, como puede verse por los siguientes datos

Peso a su ingreso el día 6 de octubre ... 12 kilos 000,

gis.

» el 4 noviembre 10 »

340.»

ii » 11 » 10 » 450 »

» » 18 » 10 »

740»

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SOBRE UN CASO DE DIABETES INSÍPIDA 65

lo cual atribuimos al principio a los trastornos digestivos (vó-mitos y diarrea) provocados por la exagerada ingestión de agua ; pero luego la caquexia progresiva que fué apareciendo, nos hizo pensar en la posible necrosis aséptica del lóbulo ante-rior (síndrome de S1MMONDS complejo), que la evolución ul-terior favorable de la enfermedad nos hizo desechar.

Esto motivó que durante los días 5 de noviembre hasta su salida del hospital el 30 de dicho mes, dedicáramos nuestra especial atención al tratamiento de su hipotrofia, por lo cual se le pusieron a diario primero seis y luego ocho unidades de insulina, procurando reforzar la ingestión de hidrocarbonados. Por fin pudimos conseguir extracto de lóbulo posterior de hipófisis (hipopituitina Ibys) que inyectamos a las siguientes dosis

Días

días de noviembre de noviembre

Cantidad de orina recogida (1)

Primeros Día 19 más de un litro diario 350 c.c., en 24 horas o 20 )) )) 260 21 o 250 24 )) 500 26 330 o 28 300 30 )) 500

lo cual demostró la cesación de la poliuria excesiva, que alcan-zaba en las semanas anteriores cifras cuádruples a las últimas anotadas ; por lo tanto quedó plenamente confirmada la insu-ficiencia funcional del lóbulo posterior de la hipófisis.

Conforme decíamos al hacer la reseña sindrómica, quedó plenamente demostrado que la patogenia de este caso clínico era una neoplasia hipofisaria ; por este motivo intervino el doctor Vicente GARULLA, quien dirigió un tratamiento por

ra-(1) Estas cifras, como las de la gráfica de orina, son muy inferiores a la realidad, pues indican la orina recogida que calculamos a grosso modo que es inferior a la mitad de la orina emitida, que el niño micciona en las ropas de la cama.

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Manuel Cervera, el día 1 de diciembre de 1934. Caquexia, ligera exoftalmia con descenso del

glóbulo ocular derecho.

66 POLIÓN BUNA IZAGUIRRE

dioterapia profunda, que inició con dosis excitantes débiles, que mejoraron rápi-damente el estado general del niño, que era deplora-ble y en caquexia avanzada (al comenzar dicho trata-miento fué cuando se foto-grafió al niño), el cual se animó muchísimo, su pulso rapidísimo (160-180 por mi-nuto) en aquel entonces se normalizó en seguida, vol-vió el apetito y el niño en-gordó lenta pero progresi-vamente. Al comenzar di-cho tratamiento radioterá-pico la familia se empelló en llevarse al niño del hos-pital, aunque nosotros se-guíamos viéndolo periódica-mente. Sin embargo, no terminó el tratamiento ra-dioterápico (tomó 7 sesiones de dosis excitante), no ha-biéndosele aplicado ningu-na de dosis destructiva, pues un día dicen sus pa-dres que comenzó a hablar desmesuradamente y se asustaron, no llevándolo ya más al hospital. No obstan-te, un mes después lo he visto en su domicilio y se

había acentuado de tal manera la mejoría, que el niño se había engordado lo suficiente para que su aspecto exterior denotara únicamente que estaba algo delgado, pero de ningún modo caquéctico ; su estado general era bueno, orinaba y bebía mu-cho menos y estaba contento y charlatán.

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SOBRE UN CASO DE DIABETES INSÍPIDA 67

COMENTARIOS

1. Ante un síndrome de diabetes insípida, muy acentuado corno el presente, y no habiendo antecedentes de traumatismos graves ni de meningo-encefalitis, lo primero que cabe pensar es en una neoplasia de hipófisis. Las radiografías que presen-tamos no dejan lugar a ninguna duda : la silla turca del

es-fenoides se halla completamente destruida. No se ven las apófisis clinoides posteriores, la lámina cuadrilátera está des-hecha y la neoplasia ha corroído especialmente la base, que-dando una delgada capa de hueso que lo separa de la faringe. La enorme cantidad de enfermos que acuden al servicio de Terapéutica Física del Hospital Clínico, que dirige nuestro compañero doctor Vicente GARULLA, ha investido a éste de una gran autoridad en estas cuestiones ; pues bien nos ha decla-rado que nuestras radiografías son las que le han mostdecla-rado una destrucción más intensa de la silla turca. De la misma opinión son también el doctor SuísiÉ. MEDÄN y otros colegas muy competentes en la materia. Tal aspecto hizo pensar ante todo en que se trataba de un sarcoma o más fácil aún de un

cranio-faringoma, hipótesis que no han podido ser por ahora aclaradas.

2. Es una lástima que la familia de este niño abandonara el tratamiento radioterápico. Por ello nuestra historia clínica resulta incompleta, ya que falta conocer el remate final. La mejoría obtenida últimamente, corresponde sin duda a la ac-tivación de las funciones de la porción no neoplásica de la hipófisis y demuestra que el proceso destructor había sola-mente cohibido su fisiologismo. Con ello se había obtenido la primera parte de lo que deseábamos, cual era la regularización de las funciones hipofisarias por mayor vitalidad del tejido

incretor. Si hubiéramos podido continuar, entonces las dosis destructivas de radioterapia profunda, actuando sobre el tejido

neopl äsico pero respetando las células revitalizadas de la hipó-fisis, hubiéramos tal vez logrado la curación completa y defi-nitiva de nuestro enfermo. Así, pues, consideramos que el niño estaba en nuestra última visita en un estado de aparente salud, pero que es probable que a no tardar, si se trata de un sarcoma,

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arrecien de nuevo los síntomas, acabando con el enfermo. Consideramos tan interesante este caso que procuraremos se-guirlo, aunque sea sólo como espectadores, si la familia nos lo permite, y si es posible intentaremos convencerlos para que hagan el tratamiento conveniente.

3. La lucha constante, desde su ingreso en el hospital, que hemos tenido que sostener con los padres de este enfermo, que a todas horas y en todos lugares nos los encontrábamos, han dificultado nuestra actuación, especialmente por lo que hace referencia a todo cuanto significaba para ellos hacer su-frir a la criatura ; la amenaza todos los días repetida de que se llevarían al niño, nos tenía a raya. No obstante acompañamos múltiples datos de análisis, como ha podido verse, pero hubié-ramos querido estudiar aún más detalles de este caso.

4. Así, por ejemplo, están hoy sobre el tapete múltiples cuestiones que hacen referencia al naelabol isrno del agua ; su mecanismo íntimo en la trama de humores y tejidos apenas es hoy conocido, pero se vislumbran ya las posibilidades de po-derlo aclarar del todo. Parece que múltiples factores intervie-nen en este complicado acto vital : la tensión osmótica de los

cristaloides (especialmente del cloruro sódico), la manera de hallarse éstos repartidos entre los tejidos y el plasma (investi-gación del cloro globular y del cloro plasmático), la tensión

oncótica de los prátidos, mayor o menor según su naturaleza química (hipoprotidemia, modificaciones de la relación seria:

globulina en el plasma), sus relaciones con el equilibrio mine-ral en los humores (estudio de la relación sodio : calcio en el plasma sanguíneo), la dependencia posible con el metabolismo de los Jipidos (estudio de la relación colesterina : ácidos grasos en la sangre), las Modificaciones de la reserva alcalina, de la glucemia, el estado del sistema nervioso simpático, el estudio de las funciones hepáticas, he aquí una serie de factores que parecen intervenir el metabolismo del agua, pero sobre los cuales se está discutiendo actualmente. Si hubiéramos podido estudiarlos en nuestro enfermo, tal vez contribuiríamos con un grano de arena a la solución de estos importantes problemas. Sin embargo, hemos tenido que contentarnos con orientar nues-tras investigaciones con fines diagnósticos y terapéuticos, de-jando por ahora dichos estudios.

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5. Entre los síntomas anotados que presentaba nuestro enfermo hemos señalado que durante varias semanas presentó una disminución de la abertura palpebral derecha con ligero exoftalmos y escaso descenso del globo ocular del lado derecho (véase fotografía). He aquí un síntoma que nos ha hecho me-ditar. Con frecuencia aparecen hoy día en la prensa médica estudios sobre la llamada enfermedad de Hand-Schüller-Chris-tian, cuyo trípode sintomático lo constituyen la exoftalmía, la osteoporosis de los huesos de la bóveda craneal, etc., y la

dia-betes insípida, hallándose como patogenia de esta curiosa enfermedad un trastorno del metabolismo de los lípidos que se traduce, entre otros signos, por el considerable aumento de la colesterina sanguínea y la infiltración de los retículo-endotelios por acúmulos grasos (xantomatosis).

Pues bien, en nuestro enfermo hay ligero exoftalmos y diabetes insípida ; falta la osteoporosis (véase la integridad de los huesos de la bóveda craneal en nuestras radiografías). ¿No se trataría tal vez de un síndrome de Schüller-Christian frus-trado? Sin embargo, hemos rechazado aquí tal hipótesis, por cuando la patogenia de nuestro caso está bien esclarecida :

se

trataba de una neoplasia hipofisaria ; de todas suertes nos hubiera agradado mucho tener el dato de la colesterinemia, para tener otro argumento de peso. Pero, entonces, ¿si no es un síndrome de Schüller-Christian, a qué viene la exoftalmia, que según parece se produce por un depósito de grasa en el fondo de la órbita? ¿Cuál es la causa de esta exoftalmia? ¿Qué relación de dependencia tiene el síndrome hipofisario de diabetes insípida sobre esta exoftalmia? He aquí unas cuantas preguntas que dejamos incontestadas. En Medicina, cuanto más se profundiza en conocimientos, más problemas nuevos surgen para resolver.

6. En el supuesto de que persistiera la curación del niño, desapareciendo los síntomas que aún quedan cuando dejamos de ver al enfermo, cabría una errónea orientación patogénica de este caso clínico. Reconozcamos que si la radiografía de la silla turca indica claramente una amplia lesión destructiva de la misma y, por lo tanto, hace el diagnóstico de neoplasia maligna, sin embargo, sea por el poco tiempo que este niño lleva de enfermedad, sea por una torcida interpretación de su

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síndrome, es indudable que faltan algunos signos que denoten que la tumuración maligna es, por ejemplo, un cranio-farin-gioma (atrofia óptica, calcificaciones suprasellares, límites más netos del tumor), aunque estos síntomas no harían falta si se tratara de un sarcoma intrasellar (los cuales por otra parte dan una hipertensión intracraneana tardía). No obstante, si bien para el síndrome de Hand-Schüller-Christian nos faltan los síntomas cardinales del retraso del crecimiento y ósteopo-rosis lacunar e ignoramos si existe hipercolesterolemia, tenga-Inos en cuenta que el primero de éstos es indudable que ha ca-recido de tiempo para producirse, que pudiera tal vez existir aumento de colesterina y que la östeoporosis lacun.ar es un sín-toma con características que pudieran rn.odificarse cuando la enfermedad sea mejor conocida. Por ejemplo, hoy día se dice que la ósteoporosis es lacunar, es decir, que en las radiogra-fías se observan lagunas óseas generalmente de contorno ova-lado y de límites bien netos, a pico, y que predominan en los huesos de la bóveda craneal ; pues bien, tal vez andando el tiempo podría modificarse este concepto diciendo que pueden faltar las lagunas óseas en la bóveda y presentarse de un modo exclusivo en otros lugares, por ejemplo como destrucciones del esqueleto que limita la silla turca, las cuales entonces pier-den su aspecto- lacunar para adquirir el de corrosión infil-trativa (hoy día ya se señalan ósteoporosis de los huesos largos, pero son también lacunares) ; por otra parte, la mayoría de las historias clínicas publicadas de esta enfermedad no precisan la fecha de aparición de la ósteoporosis lacunar con relación al comienzo clínico de la dolencia, lo cual tiene mucha impor-tancia para la interpretación de nuestro caso, ya que la enfer-medad es reciente.

Si volvemos

a

ver este enfermo y se diera la circunstan-cia de que estuviese curado y halláramos cierto aumento de la colesterolemía, entonces no sería posible que se hubiese tra-tado de un .tumor maligno de hipófisis y, en cambio, podría-mos sentar .de un modo firme el diagnóstico restropectivo de síndrome de Hand-Schülier-Christian. Por estos motivos hemos titulado este trabajo «Sobre un caso de diabetes insípida», sin prejuzgar definitivamente su patogenia.

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sín-SOBRE UN CASO DE DIABETES INSÍPIDA 71

drome caquéctico que nos pareció no resultaban suficientes para explicarlo ni la extensión de la neoplasia, ni las difi-cultades apuntadas de la alimentación. Por un momento creí-mos que nos hallábacreí-mos ante un síndrome de SIMMONDS

complejo, es decir, ante una destrucción del lóbulo anterior de la hipófisis por la neoplasia ; afortunadamente nuestros temores se desvanecieron cuando pudimos comprobar que las funciones hipofisarias estaban sólo inhibidas, pues reapare-cieron con las dosis excitantes de la radioterapia y el síndrome

caquectizante desapareció.

8. El corto espacio de tiempo que tuvimos a nuestro en-fermo bajo nuestra observación, nos impidió sacar deducciones sobre el comportamiento de las hormonas de crecimiento, nor-malmente segregadas por el lóbulo anterior, pero anotamos los datos de talla total y segmentaria por si acaso más adelante pudiéramos volver a seguir este enfermo.

9. Por otra parte quedó comprobado una vez más los beneficiosos efectos que sobre la poliuria intensa ejercen los extractos de hipófisis, especialmente los del lóbulo posterior.

Discussió.—Dr. Roviralta: Recorda un cas sembjant en época en qué no es parlava de radioteritpia i que fou tractat per extracte

Räpidameni obtingué un espléndid resultat, dones la diuresis descendí molt, pedí en realitat era que el nen en els mo-ments de descuit es bebia la seva propia orina.

1)1'. Sala Ginabreda: Cita dos casos en els que la radioterilp;a no produí minora. Pregunta si les dosis excitants que han produit itquest efecte favorable no parlen en contra d'un tumor d'hipäfisi

(que solament seria destruït per dosis altes). Si veritablement es

tractés d'un tumor, aquesta millora sols seré transitòria.

. Rectificació. —Dr. Buxö: Aceepta tot el manifestat i creu que el punt exposat pel Dr. Sala és molt lógic, però que la contesta la

(ionarit l'observació posterior del nen.

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Pédia-trie, 1933, núm. 4, pág. 514-527.

LESNE, CLEMENT Y GUILLAIN. — «Xanthomatose cranio-hypophysaire

(Maladie de Schüller-Christian)». Archives de Médicine des

En-fants, sept. 1933, pág. 546-552. •

J. COMBY. —.«La maladie de SchüllerChristian». Archives de

Me-dicine des Enfants, sept. 1933, pág. 556-564.

RESUMEN

Presenta un caso de un enfermo de 3 años al que antes del ingreso en la Clínica le apareció una úlcera en la bóveda palatina, coincidiendo con polidipsia muy acentuada, poliuria abundante, anorexia e insomnio (poliuria de 6 a 8 litros al (lía).

Ante este síndrome de una diabetes insípida se piensa en la posibilidad de una patogenia por neoplasia de la hipófisis. Dos ra-diografías demuestran plenamente esta presunción, pues la silla turca aparece completamente destruida.

Se inicia un tratamiento con extracto total de hipófisis que si bien disminuye la diuresis no detiene la caquexia. Se trata enton-ces por extracto de lóbulo posterior, mejorando la poliuria de una manera franca.

Pensando en que pudiera tratarse de una neoplasia se le somete a un tratamiento radioterápico que se inicia con dosis excitantes débiles.

La familia decidió sacarlo del servicio, cuando llevaba 7 sesio-nes excitantes y ninguna destructiva. Sale aparentemente bien.

(17)

SOBRE UN CASO DE DIABETES INSÍPIDA 73

RASUME

L'auteur presente un cas d'un malade agé de 3 ans, qui avant

son entré en la Clinique, était atteint d'un ulcere de la voute

pala-tine, en meme temps qu'une polydipsie tres prononcé, polyurie abondante, anorexie et insommie (polyurie de 6 ä 8 litres par ion r).

Devant ce syndrome de diabéte insipide, on pene en la possi-bilité d'une pathogénie par neoplasie de Phypophise. Deux

radio-graphies montrent plenement ce jugement, car la selle turque appa-rait completement detruite.

On coMmence par un traitement avec extrait total d'hypophise qni bien qu'il diminue la diurése, ii n'arrete pos la cachexie. Le

malade est ensuite traité avec extrail de lobule posterieur, c'est

par ce moyen que la polyurie ameliora.

Pensant que peut-etre ii s'agissait d'une neoplasie, on soumet le

malade ä un traitament radiothérapique en commencent par des doses excitantes débiles.

La famille decido de le sortir de notre service quand ii portait 7 séances excitantes et aucune destructive. 11 sort en apparence

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