Agradecimientos
A Dios por haberme acompañado y guiado a lo largo de la maestría, por ser mi esperanza, mi fortaleza, mi entendimiento en todo momento y sobre todo por Su amor.
A mi mamá Petra Maza Solano y mi hermano Loth Matheus Barba Maza por su ejemplo, guía, compañía, paciencia, apoyo y amor incondicional.
A mi abuelita Adelina Solano Pérez, mis tíos Fermín Maza Solano y Paulina González González por motivarme a que siguiera estudiado, Luisa Maza Solano, Isidoro Maza Solano, Angélica Sastré Rodríguez y a mi hermano Jhonatan Barba Maza por su afecto, comprensión y apoyo.
A mi directora de tesis, Dra. Rosa Isela García Herrrera, por su entereza, acompañamiento y orientación permanente para la realización de esta tesis.
A los catedráticos de la Universidad Pedagógica Nacional Unidad 291, por sus aportaciones valiosas y revisiones al material presentado al Mtro. Miguel Ángel Netzahualcóyotl Netzahuatl, Mtra. Aurora Iris Jiménez Ugalde, Dr. Daniel Antonio Jiménez Estrada Dr. Luis Corona Velázquez, Mtra. María Guadalupe Torres Nava y a la Mtra. María Eugenia Sánchez Minor por estimularme a ingresar al posgrado.
Al Consejo Nacional de Fomento Educativo Delegación Tlaxcala por la beca otorgada para cursar este posgrado, al personal y figuras educativas quienes me brindaron apoyo y mostraron disposición, que fue significativa e influyente en el logro de mis metas. En especial al Lic. Oscar Pérez Castilla por su preciada ayuda y disposición en el asunto, Lic. Patricia Ramos Cortés, Lic. Maura Jaramillo Corona, Lic. Rogelio Barrera, Lic. Edilberto Mendieta García, Lic. Nallely Ramos López, Tania Lara González, Angélica Tapia Vega, Francisco Hernández Ávila, Catalina Saldaña Aguilar, Mary Eva Muñoz Díaz y Lic. Olivia Edith Quintanar López quien en su momento fue Delegada, por su fina atención y buena voluntad.
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Introducción
La investigación que hoy presentamos explora los procesos de construcción de la identidad socio-profesional de las figuras educativas adscritas al Consejo Nacional de Fomento Educativo, Delegación Tlaxcala en la Región Tlaxco. Particularmente centramos nuestra atención en la exploración y reconstrucción de los procesos socio discursivos a través de los cuales dichos actores educativos han elaborado una auto/concepción acerca de sus experiencias y vivencias como instructores educativos comunitarios.
Para realizar esta investigación se acogió –gracias a las directrices del Proyecto Marco de investigación sobre identidades y trayectorias docentes en Tlaxcala del posgrado de la Universidad Pedagógica Nacional 291- a una perspectiva teórica de corte micro-sociológica que pone especial énfasis en la explicación de la textura significativa e intersubjetiva de los procesos sociales que forman parte del mundo de vida cotidiano de los actores sociales.
Dicha perspectiva teórica es el construccionismo social. Éste, es un movimiento intelectual que integra una diversidad de enfoques que suponen, en lo general, que el mundo social en el que habitamos, en el que trabajamos tiene una naturaleza relacional al mismo tiempo que es construido por sus propios actores. Básicamente retomamos aportaciones de teóricos como Berger y Luckmann (1991), Gergen (1996) y Potter (1998) quienes nos brindan un mosaico amplio de posibilidades explicativas y de comprensión de estos procesos a partir de los cuales van construyendo su propia identidad.
Por un lado, se inició la reflexión teórica –expuesta en el capítulo uno- acogiéndose a la perspectiva teórica del construccionismo social. De esta se ha tomado un conjunto de ideas y conceptualizaciones para explicar el objeto de conocimiento, esto es, la identidad socio-profesional de los instructores comunitarios del CONAFE.
Por ejemplo, se recupera la idea sustantiva de que las identidades sociales se producen en ambientes socializantes y de interacción social constante y
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permanente que marcan, estimulan e influyen para que las personas elaboren definiciones y relatos acerca de sí mismos y de sus vivencias con los demás. Se entiende que la identidad es un proceso que se va construyendo en el día a día de los individuos por lo que no es algo estático, sólido o inmutable, sino que es dinámico, maleable, manipulable e inacabado. En este proceso de construcción el lenguaje ocupa un lugar muy importante ya que a partir de éste los individuos podemos dar forma y objetivación a lo que somos y a lo que creemos que hemos aprendido de la sociedad. Gracias al lenguaje podemos construir discursos para relacionarnos con los otros e intercambiar informaciones, conocimientos, tipificaciones e impresiones sobre la realidad.
En el primer capítulo se incorporan muchas reflexiones de los principales teóricos del construccionismo social. Con Schutz (1993) y Berger y Luckmann (1991) nos adentramos en la comprensión de los fundamentos del mundo social, identificando con ello la naturaleza significativa del mundo social, es decir, el mundo social existe como una realidad tanto objetiva como subjetiva. Existe objetivamente en la medida en que este mundo se nos presenta como un mundo ya establecido, donde hay instituciones que tienen reglas y normas que define las acciones y comportamientos humanos en un marco de acción que ya está instituido y organizado bajo un orden social establecido.
Subjetivamente este mundo toma vida y relevancia en las percepciones e interpretaciones de los diferentes actores de la sociedad. En la medida en que las biografías humanas se inscriben en circunstancias socio-históricas particulares, los individuos van dando forma a su identidad a partir de las diferentes experiencias de socialización. Lo que quiere decir, que las identidades sociales son el producto de las experiencias que cada uno de los individuos van teniendo a lo largo de su vida, pues en la medida en que va socializando en diferentes ámbitos va integrando a su experiencia un acervo de conocimientos que le permite actuar en el mundo y sentirse parte de él.
Por otra parte, con Gergen se comprende que la identidad en la medida en que es un producto de las relaciones e interacciones humanas, tiene una textura narrativa. Esto es, que la identidad existe en la medida en que las personas son
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capaces de reflexionar y dar cuenta de su realidad. Es justamente el lenguaje lo que permite dar forma a la identidad, pues gracias a éste los actores sociales pueden describir, narrar, contar historias acerca de lo que han vivido en su encuentro con los demás. En este sentido, el lenguaje se constituye en un vehículo de expresión de la identidad y gracias a éste es que las personas logran construir un relato coherente y ordenado de su propia experiencia. Cuando los individuos narran sus experiencias lo que hacen es un dar cuenta de los momentos, sucesos, situaciones e impresiones de lo que han vivido y experimentado. Así la identidad expresada en las narraciones es un dar cuenta situado histórica y culturalmente por lo que en muchas ocasiones adquiere un carácter lineal, progresivo o regresivo según sea el caso.
Con Potter (1998), se concibe que a partir de los relatos, los individuos dan cuenta de su existencia, cumplen una función social, es decir, que a través de esto los individuos persiguen fines específicos, pues gracias a ellos se puede adquirir un estatus o posición social respecto de los demás. Con los relatos muchas veces los individuos buscan una posición, conseguir objetivos y para ello usan estrategias discursivas como la socavación, la desacreditación o bien vacunarse ante cualquier ataque de los demás.
Con Tony Becher (2001), se realiza un acercamiento al mundo de las profesiones como culturas o tribus que integran un conjunto de valores, creencias, objetos, mitos, rituales que dan forma a un colectivo profesional y que influyen en la configuración de un sentido de pertenencia en cada uno de sus miembros. Al influir en el desarrollo de un sentido de pertenencia los colectivos o tribus profesionales se vuelven celosos de sus prácticas y creencias sociales, convirtiéndose muchas veces en colectivos cerrados y vigilantes de su mundo y dejando fuera a aquellos extranjeros de la tribu que comparten otras creencias. En este sentido, las tribus al mismo tiempo que incluyen, también se vuelven excluyentes de todos aquellos individuos que no comparten ni son leales a sus códigos y reglas.
En el segundo capítulo se presenta la metodología de investigación para la realización de este trabajo. Se muestra un diseño de tipo cualitativo que
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sustancialmente abona a la comprensión del objeto empírico, la identidad de los instructores comunitarios de CONAFE. Considerándose que la metodología cualitativa es pertinente para la investigación en la medida en que se busca interpretar los significados construidos por los instructores comunitarios respecto de su identidad como agentes educativos comunitarios. El método al que se acoge es el método biográfico pues a través de éste buscamos reconstruir las historias de vida de estos agentes y así comprender cómo a partir de sus experiencias comunitarias ellos van reconstruyendo parte de la vida institucional del CONAFE, así como sus percepciones e impresiones de lo que la institución les ofrece en términos de su formación como agentes educativos.
Por otra parte, en este capítulo se explica la estrategia de investigación, desde los informantes y los criterios que se siguieron para seleccionarlos, hasta la construcción del guion de entrevista, la experiencia en campo y desde luego la codificación, interpretación y elaboración del informe final.
El tercer capítulo contiene los resultados de la investigación, muestra un panorama de los hallazgos más relevantes de nuestra investigación. En donde los hallazgos son analizados conforme a la teoría del discurso, del yo, la fenomenología, las tribus y territorios. Para ello se construyeron categorías generales en virtud de ir ordenando la información y haciendo visibles los hallazgos del análisis presentado.
Finalmente se muestran las conclusiones del trabajo donde recuperamos los hallazgos más relevantes de la investigación, presentándose manera concreta y especifica. Así mismo se expone un balance general del trabajo donde se comparte la experiencia de la investigación.
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Capítulo uno: Marco Teórico
1.1 La institucionalización de la sociedad y la constitución del
sujeto
En este apartado se reflexiona acerca de los procesos de tipo social que intervienen en la constitución del individuo como ente social. Existe una diversidad de teorías que explican la relación entre la sociedad y el hombre entre las que sobresalen los estudios fenomenológicos.
La fenomenología es una escuela de pensamiento cuyo ícono principal es Alfred Schutz, este teórico de acuerdo con Rodríguez (1993) es uno de los pioneros de la fenomenología, la cual se propone entender los fenómenos sociales desde la perspectiva del actor, además de comprender en un nivel micro los motivos y creencias que están detrás de las acciones. De manera específica este teórico busca comprender la subjetividad, poniendo atención en cómo se construyen los significados que los actores atribuyen a sus acciones.
Schutz recupera la sociología de desde lo microsociológico, es decir, instaura una sociología de tipo fenomenológico para centrarse en la vida social, en la intersubjetividad, entendiéndose a esta y acentuada, como un mundo de relaciones, de encuentro de relación, en la que se producen significados.
Este autor considera que los actores producen una autointerpretación del mundo, por medio de la recuperación de evidencia empírica de la subjetividad, por medio de la relatoría de experiencias y vivencias, el testimonio de los actores, recuperación de la biografía contada por él mismo, por medio de preguntas de diálogo que permiten profundizar, ya que los actores del mundo cotidiano construimos significados, en el encuentro con los otros, es decir, somos de naturaleza intersubjetiva.
Las vivencias y experiencias del sujeto se encuentran en una acción social, la cual está dotada de significados, pero desde el individuo en colectivo, en el contexto, en los acuerdos sociales, en convenciones, no le pertenece a la persona aislada de la sociedad, sino que se produce en el marco de esta relación.
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Así, se puede hablar de una relación docente la cual es producto de un tejido de relaciones sociales, como estas se van moldeando a través de cómo van compartiendo los actores los significados, y esta imagen de la profesión en donde tienen coincidencias, se logran identificar patrones de significados.
Los significados se construyen como resultado del encuentro de la interacción situada en el espacio y tiempo, de tal modo que este significado se produce cuando somos capaces de reflexionar acerca de nuestras vivencias y experiencias.
Cabe señalar que estas vivencias no son las mismas para todos ya que dependen de los ambientes y contextos socializantes donde ocurre la interacción. Los individuos para producir significados sobre el mundo hacen uso del lenguaje y a través de estos reconstruyen y reflexionan sus vivencias, dándole nombre a lo que viven y experimentan en la vida social.
De acuerdo a esto, el significado no es inherente a los objetos ni a los hechos mismos, sino que es producido en el encuentro con los otros. Ante ello, Schutz hace uso del método fenomenológico para contrarrestar el problema de la comprensión, indicando que todos los actores observamos y hacemos interpretaciones de los otros, a partir de los demás, pero no hacia uno mismo, qué va a comprender del otro, por lo que no es lo mismo tratar de comprender a los otros como objeto de estudio; este método pone entre paréntesis, con una actitud natural.
También pone énfasis en la comprensión del significado de las acciones, es decir, en la comprensión de la subjetividad y para entenderla no hay como ir a buscarla en el testimonio de los actores, escuchar la auto interpretación de estos por medio del relato, las narraciones en las cuales encontramos como nombran el mundo que les rodea, de acuerdo a sus experiencias y vivencias en una interacción social.
Esta interacción social es un proceso mediante el cual una persona actúa sobre otra con la expectativa de que ésta también actúe de la misma manera, lo que se requiere es que el partícipe se dé cuenta de la existencia del actor interpretando lo que éste hace o dice como indicación de lo que ocurre en su mente.
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Por lo que el autor planea que la conciencia siempre es intencional, ya que está referida a objetos y personas con las que interactuamos en la vida cotidiana. Esta conciencia intencional nos lleva provocar impresiones en los otros.
El método fenomenológico indica que toda acción humana y social tiene un producto de significados que pueden ser estudiados de manera objetiva, es decir, evitar los juicios, ya que estos sesgan; el objetivo de este método no es enjuiciar, si el sujeto por medio de lo que dice o hace está bien o mal, sino cómo percibe su mundo por medio de sus experiencias y vivencias.
Planteado lo anterior se puede decir que la identidad es un proceso de autoconcepción, autodefinición, como una combinación o mezcla de varias cosas del mundo social como lenguajes, identidades, etc., en donde el sujeto se forma a través de la vida cotidiana.
Si nos preguntamos de qué está hecho el mundo de la vida cotidiana, el autor nos dice que de marejadas, en donde significados, personas, conocimientos, etc., van y vienen, se entretejen, relacionan, deshacen; pero que estos nos van formando un acervo de conocimiento.
Este autor nos menciona que estar en este mundo incluye el vivir en múltiples dimensiones, órdenes o realidades, en donde existen subuniversos los cuales son espacios delimitados en tiempo, son como pequeños mundos en los que habitamos y nos desenvolvemos, en donde tomamos actitudes de acuerdo a lo que privilegia; en donde se duda que exista una única definición de las cosas en función de nuestra experiencia, los atributos y cualidades que se dan a situaciones y/o objetos es en función de la relación-nosotros.
Para realizar cualquier movimiento en el mundo de la vida, el hombre posee un stock de conocimientos que es producto de sus propias experiencias previas y de las transmitidas por sus padres, maestros y demás, a esto se le llama acervo de conocimientos acumulados.
El conocimiento se produce en la relación, en la intersubjetividad, en el contacto entre los actores, por lo que todo individuo tiene una identidad, y al tener una identidad, todo individuo es portador de un conocimiento, pero ese conocimiento no es innato, es decir, no se nace con un conocimiento acerca de la realidad; sino
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que en la medida que se llega a un mundo que ya está hecho, es el mundo quien te da pautas para adquirir determinado conocimiento.
Por lo que el conocimiento no es individual, la identidad no es una forma de dar cuenta del individuo en solitario, no es producto de él mismo; sino producto de la relación, por ello es una construcción, la manera de dar cuenta de sí va a ser distinta dependiendo los espacios donde socialice.
Nacemos en un mundo que ya está hecho, en la medida que vamos siendo parte de este mundo, vamos adquiriendo un acervo de conocimiento, un cuerpo de conocimiento, con este vamos resolviendo problemáticas que se nos van a enfrentar en el ámbito de la vida cotidiana.
Es un mundo que tiene una naturaleza intersubjetiva, es decir, que tiene un mundo de relaciones, en donde se considera que una persona sin relaciones no es nadie, es un mundo de encuentros cara a cara, en donde los individuos van construyendo un mundo, una perspectiva, una visión acerca de las cosas.
El autor habla del acervo de conocimiento, con esto quiere decir que en la vida vamos integrando una serie de saberes, experiencias, se integran como en un cuerpo de conocimientos que nos permite elaborar tipificaciones.
Este acervo de conocimiento lo adquirimos en el mundo de la vida cotidiana en una actitud natural, este acervo tiene una temporalidad, en el que es válido, utilizado en un momento y lugar donde se requiera.
Estar en el mundo y vivir todos los días en él, es vivirlo como una rutina y cuando se vive como una rutina se da por hecho que el mundo así es, se adopta una actitud natural, en donde no se pone en duda, no se pone entre paréntesis, se piensa que así son las cosas. El individuo pone entre paréntesis la objetividad de lo que sucede hasta que se enfrenta a una situación problemática en donde el conocimiento que se tiene no sirve para resolverla; en la medida en que se problematiza, se reflexiona, en la medida que se reflexiona, el sujeto modifica y transforma.
Cuando se da por hecho y asume esa actitud natural, se vive en el mundo, una de las características de vivir en este mundo de interrelaciones es tener una actitud natural. Sin embargo, cuando el sujeto pone entre paréntesis que el mundo así es,
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esto lo lleva a reflexionar y adopta una actitud fenomenológica que le permite entender que es lo que está pasando; puede transitar a otros submundos, a otros universos para poder adquirir un conocimiento y poder apropiarse de él para poder enfrentar una problemática de la vida social.
La adquisición de conocimiento es como la consolidación de experiencias actuales en estructuras que den sentido, de acuerdo con su significatividad y tipicidad, ya que el individuo no nace con un cúmulo de conocimientos, estos le son transmitidos, en las relaciones con los demás, ahora bien si la pregunta es cómo es esa adquisición, la respuesta es por medio del lenguaje, ya que por medio de él se plasman contextos de experiencias y significados, pasados y actuales.
Si se habla de conocimiento, se puede hablar de la identidad que pudiera considerarse como un conocimiento autoproducido y autorrelatado por el sujeto, es una manera de dar cuenta de un autoconocimiento por medio de las experiencias de la vida cotidiana, en donde se utiliza un conocimiento y lenguaje para hablar de quien es.
Entonces el lenguaje se vuelve un recurso necesario, útil para poder dar cuenta, en un marco, en donde hay otros que entienden su lenguaje, de lo que está hablando. El lenguaje que utiliza es un lenguaje intencionado, en donde se desean resaltar cosas, para provocar ciertas reacciones en los actores que me están escuchando.
Es importante tomar en cuenta que el lenguaje no solo debe considerarse de manera verbal, ya que también con el cuerpo se expresa y da significado a las cosas, es decir, que cada acción que el sujeto realiza, cada movimiento, los objetos que utiliza, son cosas que hablan, las cuales se perciben y comprenden con base en contextos de significados personales.
Con el hecho de que un individuo esté en el mismo lugar que otro, aunque no exista un lenguaje oral al inicio, hay una adquisición de conocimiento por medio de lo que hacen, lo que dará pauta a una interacción social. Ya que cada acción, cada movimiento, lo que utiliza son cosas que parecen hablar, para que el otro perciba y comprenda, es decir que el conocimiento no puede ser concebido desde lo individual, sino social.
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Este conocimiento social lo encontramos en todos lados en todo momento, en la vida cotidiana, al caminar por la calle, aún de manera individual, lo que se observa, las personas que se encuentran, la manera en que lo miran, todo ello va dando una referencia del cómo nos ven los otros, por lo que vamos construyendo una imagen de acuerdo a lo que los otros perciben de nosotros.
La vida cotidiana es la que pudiese considerarse el fundamento de nuestro existir, pues en ella nos comunicamos, trabajamos y vivimos; también es llamada el mundo del sentido común, de ejecutar o de la vida, este es fundado antes de nuestra existencia y seguirá después de ella, está formada por entendimiento y aceptada con voluntad.
Es decir, cuando nacemos ya existe una cotidianeidad de la sociedad, nosotros llegamos a ser parte de ella, pero cuando llegamos a formar parte, interactuamos con los demás, lo que hace que los demás interfieran en nuestra percepción del mundo y de nuestro yo, así como nosotros interferimos en los otros.
El mundo de la vida cotidiana es percibido en torno a él, es por eso que el punto desde el cual yo miro, alcanzo, distingo; estoy cerca o lejos, arriba o abajo, antes o después, a la izquierda o a la derecha; es mi aquí, en el orden especial, y mi ahora en el orden temporal. Lo percibido en la vida cotidiana es de acuerdo a uno mismo, en un aquí y ahora, desde esta mirada nos colocamos en un lugar y lo que sucede.
Cuando la conciencia del sujeto le adjudica algún sentido a las vivencias, lo hace de acuerdo a las experiencias y vivencias, con una conciencia de lo que ya ha vivido antes, de lo que la sociedad le ha provisto de conocimiento sobre ello, se habla de un mundo parlante.
El significado que se le da a las vivencias y experiencias es por medio de la conciencia, reflexionando lo vivido, ya que la conciencia está ligada a lo social, por ello aceptaremos o no determinadas situaciones, las señalaremos como buenas o malas, etc.
Por ello se indica que la subjetividad tiene que ver con lo que las personas sabemos, las versiones y percepciones que construimos acerca del mundo en los procesos de relación.
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El fantasear es algo inherente a la vida del hombre; sin embargo, este fantaseo también se realiza de acuerdo a lo establecido socialmente, así sea que se le aumente o disminuya la personalidad y/o constitución de algo, lleva características básicas, por ejemplo, si nombramos maestro nos viene a la mente una escuela, alumnos, libros, manzana, portafolio, probablemente lentes, etc., es decir, la conceptualización que hacemos es con referencia a lo que nos marca la sociedad, como sujetos construimos nuestra identidad con base en lo social, a lo que se dice, es decir, un discurso social.
El sujeto puede fantasearse solo, con una persona, dos, o con varias personas, los roles que los otros ocupen como familiares, amigos, antepasados o hijos pueden ser alterados y ocupar el lugar adecuado al fantaseo. El fantaseo, puede hacerse de manera personal, laboral, etc., este puede ser propiciado por uno mismo, por el sujeto con quien también se fantasea, en un grupo al que se pertenezca; es más una institución puede hacer fantasear a sus empleados en que son lo mejor o lo peor para poder lograr objetivos institucionales.
Hasta aquí hemos hecho referencia a los planteamientos generales de la fenomenología de Schutz, sin embargo, vale la pena recuperar lo que los contruccionistas sociales Berger y Luckmann han desarrollado a partir de la obra de Schutz.
En La construcción social de la realidad, Berger y Luckmann (1968) sostienen que la vida cotidiana es un mundo pragmático, que se origina en los pensamientos y en las acciones de las personas. Por ello la realidad no debe analizarse como algo establecido, ya que es un mundo que se origina en los pensamientos y en las acciones de las personas, lo que damos por hecho que existe en la realidad de manera objetiva, también existe en la subjetividad, o sea que existe de manera tangible y en el pensamiento de las personas.
Proponen el método fenomenológico como una herramienta que permite aclarar, comprender las objetivaciones de los procesos sociales y los significados que intervienen en los procesos de construcción del mundo social.
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No niegan que el mundo exista de manera objetiva, pero también en un mundo de significados, el cual es construido en las significaciones, le vamos atribuyendo significado a las cosas.
Los autores usan un modelo analítico, en donde la realidad existe objetivamente, pero también subjetivamente, en donde lo que pensamos del mundo, la conciencia que tenemos de las cosas es una conciencia que se ancla en los objetos que materializamos, por ello indican que nacemos en un mundo que ya está hecho, ya está sedimentado en donde las instituciones juegan un papel importante en la elaboración de acuerdos entre actores que crean rutinas prácticas de la vida cotidiana.
Si se nace en un mundo que ya está hecho, el conocimiento que se produce, que se genera acerca del mundo, tiene su fuente en esa objetivación de las cosas, no se nace inventando el mundo. Las tradiciones, instituciones, sentido de la vida, conocimiento, tienen una existencia, en donde el sujeto va adaptándose o adoptando ese conocimiento que ya está hecho, también se va modificando y transformando.
La objetivación puede ser entendida como aquello que ya está hecho, aquello que se vive así es y así debe de ser, porque así se aprendió.
La fenomenología busca estudiar lo que aparece, lo que es visible, sirve para entender el proceso de construcción, este método no busca analizar hipótesis causales o genéticas, no le interesa comprobar hipótesis, aplicar la teoría, para comprobarla y verificarla con la realidad. Sino utilizar la teoría como una herramienta que le permite pensar la realidad, lo que le interesa es mostrar las cosas que se hacen y se piensan que son un poco distintas a lo que se teoriza a partir de la teoría, lo que le interesa es mostrar el mundo desde una perspectiva un tanto naturalista, es decir, mostrar el mundo como es a partir de los actores, en el terreno, quienes son los actores, no se busca a otros para que los referencien. En este sentido, se trata de describir, analizar el sentido común, los presupuestos de las personas, es un método que permite hacer interpretación, a partir de la interpretación de las personas.
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Las cosas que se hacen y que se piensan en la vida cotidiana son un poco distintas a lo que teorizamos a partir de la ciencia, por ello se dice que este método no busca comprobar la teoría con la realidad, sino que utiliza la teoría como una herramienta que le permite pensar la realidad, solamente le interesa mostrar el mundo desde una mirada naturalista, a partir de los actores que la viven y experimentan, por ello se va en busca de los actores para entender en este caso la construcción de su identidad, teniéndolos como los actores principales.
La fenomenología es un método que permite hacer interpretación al investigador por medio de otras interpretaciones, por ello hay que tomar en cuenta a los actores y sus presupuestos sobre la realidad que experimentan.
Las personas, siempre que interactúa con otras se formar una conciencia de la realidad, lo que significa que las interpretaciones que se hagan de la realidad no son producto del individuo aislado, sino de la relación; la manera de interpretar lo que nos sucede, la familia, tiene que ver con las fuentes socializantes, que se le podrían llamar fuentes de conocimiento.
La conciencia de la realidad, no es más que la manera en que hacemos interpretación de la realidad, la conciencia tiene una naturaleza intencional, la interpretación que hacemos de la realidad es intencional, cuando se persigue indicar ciertas reacciones, al pretender inducir ciertos comportamientos, se busca provocar ciertos estados de ánimo, etc.
El método fenomenológico es útil porque permite hacer un análisis de los fundamentos de la vida cotidiana, hace visible las diversas capas de experiencia y las diversas estructuras de significado que intervienen en un fenómeno dado. Por ejemplo, en la conciencia de un profesor aparecen objetos diferentes que son intrínsecos a las diferentes esferas de la realidad por las que han transitado, por lo que la conciencia es capaz de moverse en diferentes esferas de la realidad, existen realidades múltiples.
Cuando las personas pasan de una realidad a otra experimentan un impacto o salto, en donde hay un desplazamiento de atención en la vida cotidiana para poner atención en otra esfera de la realidad.
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El mundo que experimentamos tiene diferentes capas de experiencia, se va de un espacio socializante a otro, se adquiere nuevo conocimiento, se van aprendiendo nuevas cosas, pero no se olvida lo que es, se van haciendo andamiajes, construcciones, mezclas, se va acumulando más conocimiento, de tal manera que tienen conocimientos de varios, además de acumular experiencia de varios planos y significados.
Es un método que permite hacer visibles las capas de experiencias y estructuras de significado, desde esta perspectiva se vive en múltiples realidades, pero siempre hay una que es la realidad por excelencia, llamada la vida cotidiana o la suprema realidad, expuesta a muchos ámbitos sociales y de conocimiento.
De estos ámbitos el más importante para el hombre es el de este momento, el día a día, en el que trabajamos, vivimos, es lo que los actores referencian como lo más importante, lo más cercano a la vida cotidiana.
Berger y Luckmann coinciden con Schutz al referirse a la existencia de múltiples realidades, en donde los actores no siempre piensan igual, si se observan estas diferentes realidades, no se espera que las cosas sean como deben ser, se tiene tolerancia para hablar con otros que no piensan igual que uno; cuando se piensa que todo debe ser igual, no se puede establecer comunicación con los otros. Los sujetos no se cuestionan el cómo es la vida en la actitud natural, en donde no se hace la reflexión, se vive en el mundo y no se pregunta el por qué de las cosas. La actitud natural la llevamos a cabo en la vida cotidiana, donde las situaciones y cosas parecieran presentarse de manera ordenada.
Estos teóricos señalan que la realidad de la vida cotidiana es aprehendida como ordenada, se presenta ya objetivada, o sea, constituida por un orden de objetos que han sido designados como objetos antes que el yo apareciera en escena. Los objetos están en un orden, una manera de hacer las cosas como: el dar una clase, los rituales, prácticas, formas, se llega a un mundo que ya está nombrado. En esta manera de tipificar, el lenguaje va a ocupar un lugar sustancial, se convierte en un vehículo que nos proporciona las coordenadas, para darnos objetos significativos, se convierte en un medio que facilita la interacción, en
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donde hay códigos, símbolos, en un ámbito social que no conocemos, necesitamos adentrarnos a estos códigos para poder pertenecer a él.
Los actores van aprendiendo en este andamiaje de construcción, estos lenguajes que permiten interactuar con los otros, por ejemplo el mundo de la profesión docente es singular, hay una manera de hablar, de dirigirse entre profesores, de dirigirse a los niños, son características de este ámbito.
Estas vivencias se encuentran en la vida cotidiana la cual está ordenada por dos conceptos: primero por un espacio, como el aquí de mi cuerpo, ¿dónde se encuentra?, el lugar, el parque, el patio, tienen que ver con la ubicación geográfica, somos de algún lugar; y en segundo al tiempo, el ahora, vivenciado con frases como el ahora de mi presente, como cuando tenía que caminar, cuando me asignaron comunidad, etc.
Los individuos interaccionamos de manera constante con los otros, las reacciones están ubicadas en el tiempo en donde se tiene un pasado, con él nos relacionamos como los abuelos, con los que se tiene vínculos, pero no están cerca de nosotros, se imagina cómo será el futuro, qué se va a hacer con el dinero, etc., pero no son relaciones próximas.
Tenemos un pasado, un presente y un futuro, de esto, se le da más importancia a lo que somos ahora, con quienes trabajamos, convivimos, con quienes tengo relación próxima y cercana, se habla de lo que está más próximo a la experiencia cercana.
Entonces la realidad de la vida cotidiana es un mundo intersubjetivo, que se comparte con otros, en donde la actitud natural de un sujeto, corresponde a la actitud natural de los otros, con quienes comparte las mismas objetivaciones, pero también tienen perspectivas diferentes, tienen significados que comparten.
Se da por hecho que la vida cotidiana no se pone en tela de juicio, ni en duda, se está allí, se suspende cualquier duda, el mundo de la vida cotidiana se impone. En ella, la existencia del hombre es finita, es un episodio del tiempo, el tiempo es limitado, las biografías son finitas, en donde somos personas e individuos de reacciones, tenemos esquemas tipificadores que intervienen en la relación cara a
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cara. Para esto tenemos al lenguaje como un artefacto que permite la objetivación del mundo.
La institucionalización del orden social y de las tipificaciones juega un papel fundamental en la definición de la identidad. Los autores definen a los sujetos como organismos biológicos somos imperfectos, tenemos una imperfecta relación con el ambiente, buscando cambiar de lugares, teniendo diferencias, esta imperfección la vamos volviendo menos en la medida que nos relacionamos con los otros.
El ambiente social, nos ayuda a que podamos definirlo, ya que el hombre produce su propia naturaleza, se produce a sí mismo, el yo es un producto social, la autoproducción es una empresa social, lo que somos, lo que definimos, lo que pensamos o reflexionamos, tienen que ver con el mundo social.
Si nos preguntamos cómo aparece el mundo social, se puede responder que es producto de las actividades humanas, no se concibe dentro de una esfera, tiene que exteriorizarse por medio de su actividad, el orden social produce al hombre y viceversa.
Toda actividad humana está sujeta a una habituación, es decir, todo acto que se repite con frecuencia, crea una pauta, es aprendida por quien la ejecuta; por ejemplo sabemos como comportarnos, realizar rutinas como saludar, pasar lista, calificar tareas, es decir la habituación es la antesala a la institucionalización. Las instituciones son resultado del humano y en la media en que repetimos determinadas acciones, se tipifican, institucionalizan y legitiman,
Las instituciones controlan el comportamiento humano, los mecanismos de control, las instituciones tienen historia, permiten no solo la convivencia, sino la regulación de las acciones humanas, tienen un control sobre el individuo, por medio de la transmisión de un conocimiento colectivo, un cúmulo de conocimientos, creemos en las instituciones, sin instituciones nos sentimos descobijados.
Los conocimientos van a variar de una sociedad a otra, la tradición juega un papel importante en términos de tipificar los conocimientos. Lo que ya está se utiliza y adecua, lo que está colectivamente, sigue siendo útil en el momento en que se
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está. Toda transmisión de conocimientos incluye control y legitimación. En donde la legitimación es la búsqueda de reconocimiento social, se legitima la institución y el conocimiento que se produce en el marco de un orden social establecido.
En las diferentes instituciones encontramos roles, los cuales van a representar el orden institucional que la autoridad propone, que tiene que ver con las reglas del juego, que están vigentes, son mediadores entre el cúmulo de conocimiento, emergen de las tipificaciones y se adecuan a conocimientos específicos.
Las instituciones transmiten conocimientos y nuevos significados, como entidades que controlan reglas y acuerdos, que nacen de la habituación de la rutina, pero que se instituyen bajo el consenso y la negociación por medio del lenguaje.
Estos mismos autores hablan de que la socialización se puede dar dentro de las instituciones, si esta llega a lograrse de manera eficaz, puede aplicarse medidas coercitivas con moderación y selectivamente, es decir someter a un control social, para que la actividad humana pueda ser institucionalizada.
La institucionalización se da cuando el actor experimenta el mundo institucionalizado como una realidad objetiva, cuando tiene una historia que antecede al nacimiento del individuo y no es accesible a su memoria biográfica, este es el mecanismo por el cual las instituciones ejercen sobre el individuo un poder de coacción, así las instituciones son objetivaciones de la actividad humana en las cuales la relación entre el hombre y el mundo social interactúan.
Las instituciones se personifican en la experiencia individual por medio de los roles, ya que al desempeñar roles los individuos participan en un mundo social y al internalizar dichos roles, ese mismo mundo cobra realidad subjetivamente, por ello pudiera decirse que los roles representan el orden institucional.
En las instituciones, en la vida cotidiana, existen roles que los sujetos desempeñan para participar en un mundo social. Un sujeto puede desempeñar varios roles a lo largo de su vida, y en un mismo tiempo, el de padre, maestro, alumno, líder de un grupo, etc., la identidad que se forme como maestro no estará ajena a las circunstancias que pase como padre, ya que lo que interpreta es un rol social, el cual se encuentra vinculado con una variedad de situaciones que pueden entrelazar sus roles.
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Hasta aquí se ha reflexionado acerca de cómo el individuo va forjando su identidad en el marco de las interacciones, de los roles, pautas de comportamiento que las organizaciones sociales imponen. En donde el individuo aparece como un producto social, definido por las sedimentaciones del conocimiento que conforma su biografía, su ambiente y la totalidad de su experiencia, que a su vez determinan el rol que el individuo va a jugar en el espacio social, el cual es una construcción social.
Para profundizar en más términos relacionados con este apartado, siguiendo con Berger y Luckmann discípulos de Schutz, se reflexiona en los procesos de la naturaleza de orden social.
1.2 Los procesos de socialización y la internalización del mundo
social
Para Berger y Luckmann (1968), el establecimiento de la sociedad y los individuos, es una consecuencia de un proceso dialéctico entre un elemento objetivo que incluye esas relaciones sociales que pueden ser los hábitos típicos y estructuras sociales, y un elemento subjetivo el cual está integrado por interpretaciones simbólicas, internalización de roles y formación de la identidad, por lo que los autores explican la forma en que la realidad toma forma en y para el individuo por medio del conocimiento.
El individuo cuando nace es inducido a participar de la dialéctica de la sociedad, el inicio de este proceso es la internalización, o sea, la aprehensión inmediata de un acontecimiento objetivo en cuanto expresa significado, es decir, en cuanto es una manifestación de los procesos subjetivos de otro que en consecuencia se vuelven subjetivamente significativos para esa persona. Estos autores al respecto sostienen que la internalización en sentido general constituye la base para la comprensión de los propios semejantes y para la aprehensión del mundo en cuanto a realidad significativa y social.
Hablar de internalización, es hablar de la aprehensión o interpretación inmediata de un acontecimiento objetivo en cuanto expresa significado; es tener en cuenta que la internalización constituye la base para la comprensión de los propios
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semejantes y del mundo en cuanto realidad significativa y social. La internalización solo se producirá cuando exista una identificación. Por medio de esta se construye el primer mundo del individuo y finaliza cuando el concepto del otro generalizado se ha establecido en la conciencia del individuo, es decir, es miembro de la sociedad, en donde tiene un yo y un mundo.
Llegado a este grado de la internalización se puede considerar al individuo miembro de la sociedad, este proceso denominado socialización, se la puede definir como la inducción amplia y coherente de un individuo en el mundo objetivo de una sociedad.
Los autores hablan de una socialización primaria, es la primera por la que el individuo atraviesa y por medio de ella se convierte en miembro de la sociedad. La socialización secundaria es cualquier proceso posterior que induce al individuo, ya socializado a nuevos sectores del mundo objetivo de su sociedad. La socialización primaria suele ser la más importante para el individuo y la secundaria debe ser semejante a la primaria.
El individuo nace dentro de una estructura social en la que encuentra significantes que están encargados de su socialización y que le son impuestos; las definiciones que esos otros significantes hacen de la situación del individuo le son presentados a éste como realidad objetiva, esta socialización se realiza dentro de un marco de gran carga emotiva que facilita el proceso, la internalización se produce cuando se produce la identificación.
El niño acepta los roles y actitudes de los otros significantes, es decir, los internaliza y se apropia de ellos, así el niño es capaz de identificarse a él mismo, de adquirir una identidad subjetivamente coherente, en donde el yo es una entidad que refleja las actitudes que primeramente adoptaron para con él los otros significantes; el individuo llega a ser lo que los otros significantes lo consideran. Este proceso no es mecánico ni concreto, tiene una dialéctica entre la autoidentificación y la identificación que hacen los otros, entre la identidad objetivamente atribuida y la que es subjetivamente asumida.
La formación, dentro de la conciencia, del otro generalizado señala una fase decisiva en la socialización, pues implica la internalización de la sociedad en
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cuanto tal y de la realidad objetiva en ella establecida, y, al mismo tiempo, el establecimiento subjetivo de una identidad coherente y continua.
El mundo de la vida cotidiana tiene una naturaleza intersubjetiva, es decir, se trata de un mundo de relaciones, interacciones, estas relaciones establecidas en contextos específicos, es como el campo propiciatorio para producir significaciones.
La realidad existe, es existente es un basamento de la sociedad, la sociedad es histórica, es como la fuente que permite en el día a día construir conocimiento. En la vida social siempre el individuo se va desplazando de un lado a otro, lo que hace que vaya incorporando nuevo conocimiento, en la medida que se domina ese nuevo conocimiento, aparece la rutina, con un sentido práctico, en donde el mundo en el que se interactúa se hace familiar, solamente cuando no se tiene ese dominio, se vuelve problemático.
El lenguaje es considerado como aquel vehículo contenedor de símbolos y códigos, convirtiéndose en un instrumento de comunicación con los otros. El cual sirve para hacer tipificaciones teniendo como base, un basamento acumulado en base a la experiencia.
La realidad que se percibe existe en la manera objetiva, existiendo en cosas, en objetos, los cuales alcanzan una exterioridad. Los autores plantean que la forma en que se objetiva el significado, adquiere forma de institución, ya que es la forma de hacer tangible las cosas como normas, reglas, etc.
Se indica que el hombre es individuo de hábitos, de rutinas, en la medida en que se va atribuyendo significados, las instituciones moldean el comportamiento, es decir, la manera de ser.
Hablando de la institucionalización, es necesario mencionar que las instituciones tienen un carácter histórico, surgen en un tiempo, en una sociedad y en ese sentido van adquiriendo un carácter histórico, buscando la legitimación por medio de dar a conocer a más personas porque se formaron. La institución es transmitida de una generación a otra; estas se vuelven edificaciones que influyen en el comportamiento.
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Las instituciones implican los roles, por lo que los actores en la medida en que se hacen participes se va haciendo la representación de roles. Los roles son representaciones, por lo que representan y encarnan la normatividad, encarnan al individuo, entonces se habla de una dialéctica entre individuo y sociedad, en donde el individuo produce sociedad y viceversa.
Cuando creamos instituciones se nos superponen y se nos alejan, se nos olvida que las creamos y las creemos como inalcanzables, inamovibles, van creando nuevas significaciones, van haciendo esta renovación.
Si se habla de la existencia de la realidad como objetiva, como aquella que se sedimenta, se hace tangible, por lo que lo moral o lo contrario lleva determinados significados, la producción de significados es infinita como son infinitas las relaciones que se van estableciendo.
Hay una base de la cual se parte, hay ambientes sociales como el de los profesores que tienen que ver con la escuela, los sindicados, no solo físicos, sino de sentido en donde cada sentimiento, cada gesto, muestra que los individuos, son individuos de relaciones; estas relaciones van construyendo conocimiento. El conocimiento es social ya que implica el cómo se explica, el cómo se sabe, por medio de la familia, por amigos, por medio de un ensamble de situaciones en constante interacción con los otros que nos llevan a significados.
El abanico de significaciones que se encuentran, hacen que se vayan construyendo nuestras significaciones, que son miradas de ver las cosas, que son producto de las relaciones que se tienen, no se trata de una mirada aislada. Por lo que a la sociedad se le puede ver como una realidad subjetiva, con una valoración, en donde los actores tienen una percepción de las cosas.
Por ello se puede ver a la identidad como un ensamble, como la capacidad que tiene una persona para decir yo soy, para poder narrar qué es lo caracteriza, qué lo hace diferente de otro.
El conocimiento se encuentra distribuido de manera asimétrica, no todos conocemos lo mismo, hay diversidad de formaciones socio históricas, culturales, diversidad de ambientes sociales, en la medida en que se interactúa, se va adquiriendo ese conocimiento como una receta, en lo práctico, en lo cotidiano.
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En la medida que somos sujetos de ambientes específicos, estos ambientes donde se habla de una manera, se viste de una forma, se tiene una cultura, ahí es el donde y como se va formando la identidad.
La identidad es una construcción, es una manera de autodefinirnos, que se ha ido fabricando el sujeto en relación a los otros; es una entidad reflejada, porque refleja las actitudes que primeramente adoptaron para con él los otros significantes, no tiene esencia propia sino que depende del ambiente en que el hombre nazca, es un espejo de otros yos que han influido sobre él, es elemento clave en la realidad subjetiva, formándose por procesos sociales
Surge de la dialéctica entre el individuo y la sociedad, la identidad se da en la sociedad, pues en ella se vive, pero la sociedad no se la da, tiene que descubrirla y si lo desea posteriormente, transformarla.
El mecanismo que se utiliza para la internalización de las identidades es la socialización, se puede hablar de un sujeto socializado cuando es capaz de asumir las reglas del juego, cuando es capaz de aprender a partir de la repetición. Entonces se le considera miembro de la sociedad; la categoría de miembro la adquiere el sujeto cuando se encuentra identificado, pero a la vez sabe que es diferente de los demás. Para ello hace uso de tipificaciones, por medio de códigos para hacerse inteligible ante los demás.
Por ejemplo cuando el niño internaliza el mundo, lo hace no como uno de tantos, lo hace como el único, el verdadero, el que tiene sentido para él, en el día a día, lo que le interesa, cuando se le saca de ese mundo se vuelve problemática la comprensión de roles.
Para ello se tiene al acervo de conocimiento, por medio de este es como se van construyendo las explicaciones del mundo que nos rodea, en donde el contacto, es imprescindible, por medio de él se aprende a hablar y a expresarte.
En donde la identidad no es acabada, no es perfecta, sino perfectible, nunca se termina de formar, porque no terminamos de socializar, siempre se está expuesto a desplazamientos sociales, se va adquiriendo en el día a día, en donde las experiencias van influyendo para que se encause el comportamiento.
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Teniendo en cuenta que no todos los sujetos viven la misma experiencia con la misma intensidad, dependiendo de cúmulo de conocimientos que se tienen para experimentar.
La variabilidad de la intensidad se verá más visible en la socialización secundaria, en donde interfieren varios mundos como el trabajo, la universidad, el matrimonio, etc., estos universos de significación tienen características específicas, es donde encontramos la adquisición de los roles.
En esta socialización los mecanismos de control son más rígidos y están más nítidamente establecidos. Cuando se entra al mundo de trabajo las reglas están establecidas, hay más control de la institución al individuo, se van adquiriendo conocimientos que permiten actuar, son generalmente realidades parciales que contrastan o se contradicen.
La socialización se enfrenta a continuas amenazas a su realidad como la asimetría entre realidad objetiva y subjetiva, en donde una cosa es cómo se definen de manera institucional y otras el cómo se perciben. El cómo se percibe no guarda siempre esa simetría con lo que espera la sociedad.
En la socialización secundaria se está expuesto a otros mundos, en donde nuestra identidad se vuelve vulnerable, en la medida que se conoce más, se hace difícil mantenerse, se van infiltrando otras identidades que pueden hacer transformaciones en nosotros. Se trata de mantener esa coherencia, pero siempre se está expuesto a influencias del ambiente, para dejar de asumir el rol.
Para definir la identidad se hace uso del lenguaje, al momento que se va narrando, se va interpretando en función de las tipificaciones, hay estereotipos de acuerdo a los contextos socioculturales.
La identidad se construye de varios eventos, de otras identidades, es un proceso construido en el marco de interacciones, es un relato construido, construido de varios momentos al mismo tiempo, pero que al ensamblarse, no aflora una en particular, sino varias al mismo tiempo.
La identidad emerge y se mantiene de los procesos de socialización, depende de las relaciones, de los contactos, es un proceso siempre en construcción, es la
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autoconcepción, la autoidentificación, el autoreconocimiento, se acude al lenguaje para exponer, por lo que es un evento narrativo.
En los procesos de socialización se encuentran los significantes que sirven para mantener la realidad subjetiva, ocupan una posición importante en la realidad, a la que se le puede llamar identidad. A fin de seguir confiando en quien es realmente quien cree ser, el individuo requiere no solo la confirmación implícita de la cotidianeidad, como la familia, el vecindario, el club, requiere de otros significantes para el mantenimiento de su realidad subjetiva.
El ambiente familiar será quien ratifique cada día al sujeto lo que es; pero requiere de los otros, lo que Berger y Luckmann llaman el coro, para que quienes conforman el ambiente más cercano identifiquen al sujeto como lo que ellos creen que es y se lo hagan saber para su legitimación o lo contrario.
La sociedad, la identidad y la realidad se cristalizan subjetivamente en el mismo proceso de socialización. Destacan los autores que el lenguaje es de gran importancia en este proceso. Ya que el lenguaje es lo que se internaliza y por su intermedio diversos esquemas motivacionales e interpretativos se internalizan como definidos institucionalmente, estos esquemas proporcionan programas institucionalizados para la vida cotidiana; este ayuda a que el individuo se anticipe al comportamiento socialmente definido.
Por ello el sujeto llega ser hombre no solo cuando adquiere las habilidades necesarias, sino cuando se vuelve capaz de entender y usar dicho lenguaje, puede entonces comunicarse con otros sujetos hablando el mismo lenguaje, con alusiones significativas para ellos, pero completamente confusos para otros; este proceso de internalización involucra identificación subjetiva con el rol y sus normas.
El vehículo para la conformación de la identidad es el diálogo, el cual es un aparato conversacional que mantiene, modifica y reconstruye la realidad subjetiva; por medio del diálogo la gente conversa entre sí, en donde el habla mantiene una posición de privilegio, sin embargo la mayor parte del mantenimiento de la realidad en el diálogo es implícita. En el dialogo hay un mundo dentro del cual lo que se expresa y vivencia en ese momento cobra sentido.
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El lenguaje también objetiva el mundo, el lenguaje realiza un mundo, en donde lo aprehende y lo produce. En el diálogo las objetivaciones del lenguaje se vuelven objetos de la conciencia individual; esta conciencia individual del sujeto se teje con aquellos que usan el mismo lenguaje, es decir, mantienen una misma realidad. Para poder mantener eficazmente una identidad, el aparato conversacional debe ser continuo y coherente, podrá mantenerse si se conserva una relación significativa con el ambiente alimentador de tal identidad, sino aunque continúe identificándose como tal por medio de prácticas y técnicas similares, puede seguir siendo relevante para él, sustentando su autoidentificación, pero a pesar de eso llegará a vaciarse subjetivamente de la realidad que vive, a menos que se revitalice por el contacto social con su fuente de alimento.
El individuo puede mantener una autoidentificación como un hombre importante cuando el ambiente en donde este sea propicio para confirmar esa identidad, por lo que existen ciertos diálogos definitorios y legítimos, cuando quien hace uso de ellos tiene una figura de autoridad.
La socialización siempre se efectúa en un contexto de una estructura social, mencionan una socialización exitosa, siempre y cuando exista un alto grado de compatibilidad entre la realidad objetiva y subjetiva.
Podemos hablar de que por medio de la socialización se producen identidades predefinidas y perfiladas que presentada por una realidad objetiva presenta al sujeto que ha de ser internalizada por él; es decir, todos en gran medida son lo que se supone sean, los otros y el sujeto saben quién es cada uno y quiénes son los otros.
Entonces podemos decir que la identidad se forma por procesos sociales, en donde en algún momento se define, es mantenida; sin embargo también llega a ser modificada o aun reformada por las relaciones sociales; los procesos sociales involucrados en la identidad se fijan por la estructura social.
Si bien el individuo no nace miembro de una sociedad, si nace con una predisposición hacia la socialización, donde llega a ser miembro. En la vida del individuo, existe una secuencia temporal, en cuyo curso el individuo es inducido a participar en la dialéctica de la sociedad.
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La internalización se produce cuando se produce la identificación, el sujeto acepta los roles y actitudes de los otros significantes y se apropia de ellos, por medio de esta identificación, el sujeto es capaz de identificarse a sí mismo, de obtener una identidad subjetivamente relacionada y digna. Por lo que el individuo llega a ser lo que los otros significantes lo consideran, es asumida por la identificación que los otros hacen y la asumida.
El sujeto no solo acepta los roles y las actitudes de otros, sino el mundo de ellos, entonces la identidad se define objetivamente como ubicación en un mundo determinado y puede asumírsela subjetivamente solo como parte de ese mundo. Todas las identificaciones se realizan dentro de espacios que envuelven un mundo social, en donde el sujeto aprende lo que los demás dicen que es, cada nombre involucra una ubicación social determinada.
Para hablar sobre discursos, los recursos conversacionales, las autonarraciones como formas sociales de dar cuenta o como discurso público, etc., se abre un espacio dedicado a las relaciones discursivas, en donde se hace mención de aquellos componentes para la formación de una identidad por medio de la construcción narrativa como lo examina Gergen.
1.3 La identidad como construcción narrativa
Centrándose de este modo, en los procesos del discurso, así como en las explicaciones sociales y literarias, Gergen (1996), considera a la narración como el método que utiliza al lenguaje, producto de relaciones interdependientes; centrándose de este modo en los procesos del discurso, así como en sus explicaciones sociales y literarias.
El construccionismo puede enriquecer el discurso teórico con la esperanza de expandir el potencial de las prácticas humanas. Vinculándose con las teorías relacionales en un intento de dar cuenta de la acción humana en términos de un proceso relacional, pretende moverse más allá del individuo singular para reconocer la realidad de la relación.
García y Mendoza (2011), consideran que el autoconcepto es un discurso acerca del yo, en donde a través de los relatos en la narración el individuo recrea e indica
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esquemas, lo que considera que es, para identificarnos con otros y a nosotros mismos; nuestras relaciones con otros se viven de una forma narrativa. Estos relatos sirven como medios críticos a través de los cuales nos hacemos perceptibles en el seno del mundo social.
Las vidas son acontecimientos narrativos, se vive mediante narraciones, tanto al relatar como al realizar el yo, son formas de dar cuenta, en donde las exposiciones narrativas están incrustadas en la acción social. Los acontecimientos de la vida cotidiana están inmersos en la narración, los cuales se van cargando de sentido relatado, donde adquieren la realidad de un principio, de un punto grave, de un climax, de un final, y así sucesivamente.
Formulamos un relato en el que los acontecimientos de la vida son referidos sistemáticamente, y hechos evidentes por el lugar que ocupan en una secuencia o proceso en desarrollo.
Un relato aceptable tiene en primer lugar que establecer una meta, un acontecimiento a explicar, un estado que alcanzar o evitar, un resultado de significación o, dicho más informalmente un punto. El punto final puede ser el bienestar del protagonista, cuando el anhelado culmina con éxito se tiene un buen relato.
Tal como hemos visto, el punto final de un relato es mirarlo con el valor. Por consiguiente, una victoria, un asunto consumado, una fortuna descubierta, o un artículo ganador de un premio, todos ellos sirven de final apropiado para un relato. Un relato inteligible es aquel en el que los acontecimientos sirven para hacer que la meta sea más o menos probable, accesible, importante o vivida.
Los acontecimientos más relevantes son aquellos que hacen que la meta se haga más próxima o que se distancie aún más.
El modo en que los individuos recuentan sus historias, aquello que recalcan u omiten, su posición como protagonistas o víctimas, la relación que el relato establece entre el que cuenta y el público, todo ello moldea lo que los individuos pueden declarar de sus propias vidas.
En los relatos se encuentra la autonarrativa que es aquella explicación que presenta un individuo de la relación entre acontecimientos autorrelevantes a través
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del tiempo, funcionan más como historias orales o cuentos morales en el seno de una sociedad; en esta se establecen relaciones coherentes entre acontecimientos vitales. Cumple con propósitos sociales como son la autoidentificación, la autojustificación, la autocrítica y la solidificación social.
La autonarración satisface la capacidad de la gente para identificarse a sí mismos como unidades estables, lo que permite hablar de pautas culturales, instituciones e identidades individuales.
Las autonarraciones son un modo como nos hacemos inteligibles en el seno del mundo social: contamos relatos para hacernos comprender, la comprensión de la acción humana difícilmente puede proceder de otras cosas que no sean razones narrativas, nuestras relaciones con los otros se viven de forma narrativa. Un modo como nos identificamos con otros y como nos identificamos con nosotros mismos, pues el individuo se presenta en su relación con acontecimientos autorrelevantes a través el tiempo. Dan sentido y dirección a los acontecimientos: los relatos son recursos comunitarios que la gente utiliza en sus relaciones. Forman la base del carácter moral, funcionan como historias orales o cuentos morales en el seno de una sociedad. Hacen que los acontecimientos sean socialmente visibles.
Las narraciones son recursos conversacionales, construcciones abiertas a la modificación continuada a medida que la interacción progresa. Entre quienes las usan, algunos consideran que transmiten la verdad y que están sustentadas en hechos; otros, señalan que no reflejan la realidad sino que la construyen y que la narración es una organización del hecho, una producción del hecho.
Están situadas histórica y culturalmente, es decir son contingentes, es decir, no hay estructuras universales de lo que es una narración bien formada. Deben aproximarse a las formas convencionales para que tengan sentido. Más que estar dirigidas por los hechos, están gobernadas por preestructuras narrativas convencionales como: establecer un punto final, una meta, un acontecimiento a explicar como el bienestar del protagonista, el descubrimiento de algo precioso, la pérdida personal, etc., requiriendo de un marco evaluativo; seleccionar los acontecimientos relevantes en función de ese punto final; ordenar los acontecimientos, en donde la convención contemporánea más utilizada es la
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secuencia lineal; mantener la estabilidad de la identidad, a través del tiempo los personajes y los objetos mantienen una identidad; plantear las vinculaciones causales, las explicaciones tienen que ser urdidas en el tejido narrativo, los acontecimientos se relacionan de forma interdependiente; y determinar los signos de demarcación, los relatos llevan señales que marcan el principio y el final.
El enfoque tradicional de la autonarración supone un núcleo de identidad coherente del yo. Pero los yoes se realizan a través de encuentros sociales. La cultura nos expone a una variedad de formas narrativas. Participamos en las relaciones con la posibilidad de utilizar cualquiera de las formas narrativas que están a disposición. Podemos construir nuestras experiencias de vida en una variedad de sentidos. Y cuanto más capaces seamos de construir y reconstruir nuestra autonarración, seremos más ampliamente capaces en nuestras relaciones efectivas.
Las narraciones, son recursos conversacionales, construcciones abiertas a la modificación continuada a medida que la interacción progresa, es un dar cuenta del día; por medio de esta interacción se adquieren habilidades narrativas.
La narración ideal es aquella que proporciona una explicación del resultado, se logra la explicación cuando se seleccionan los acontecimientos que a través de criterios comunes, están vinculados causalmente.
La mayoría de relatos apropiadamente formados emplean señales para indicar el principio y el final. Cuando el individuo va a empezar la narración, empieza con frases como erase una vez, has oído hablar de, no puedes imaginar lo que me sucedió en el camino. Los finales pueden también ser indicados mediante frases como así es que., de manera que ahora sabes, etc., aunque no necesariamente. La risa al final de una broma puede indicar la salida del mundo de lo contado, y a menudo la descripción del punto del relato basta para indicar que el mundo de lo contado se ha acabado.
Los individuos pueden dar cuenta de sí mismos como portadores de una larga historia cultural, pero anidada dentro de esta narración puede haber una explicación independiente de su desarrollo desde la infancia, y dentro de ésta, a su vez, un cambio de ánimo experimentado algunos momentos.
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Gergen (1996), identifican tres tipos de narraciones, la primera es la de estabilidad puede ser considerada si vincula los acontecimientos de tal modo que la trayectoria del individuo permanece esencialmente inalterada en relación a una meta o resultado; la vida simplemente fluye, ni mejor ni peor. Progresiva si siempre es mejor en todos los sentidos. Y regresiva si representa un deslizarse continuado hacia abajo. Ahora bien, una narrativa puede que inicie de manera progresiva indicando el éxito y la fama y terminar siendo regresiva situándose en dificultades, pobreza, etc., de manera viceversa o incluir los tres momentos en diferente orden.
La sociedad valora tanto el cambio como la estabilidad, y las personas tienen que estar preparadas en la mayoría de las relaciones para dar cuenta de sí mismos, tanto como estabilidad como en la capacidad para soportar el cambio. La narración progresiva desempeña una variedad de funciones útiles en la vida social. Pero las narraciones regresivas también tienen su función y puede ser compensatoria o ayudar a la motivación de la persona por lo mal que ha hecho las cosas. Estas narraciones no buscan describir el estado mental de las personas sino comprometerse en una clase particular de relación.
De estas narraciones, se tienen algunas variantes de narrativas como lo es la narración trágica en donde se representa la caída rápida de alguien que ha alcanzado una posición de éxito, en la que hay rupturas y momentos de crisis; la narración comedia-novela, la cual es una narración progresiva, se viven momentos problemáticos, sin embargo el desenlace es feliz o heroico; y la narración epopeya heroica, existiendo momentos progresivos y regresivos, en donde el individuo tiene que librar batallas para llegar a la victoria o el retorno de algo perdido.
Las construcciones narrativas de amplio uso cultural forman un conjunto de inteligibilidades confeccionadas; en efecto, ofrecen una gama de recursos discursivos para la construcción social del yo.
Existen las macronarraciones refiriéndose a estas como exposiciones en las que los acontecimientos abarcan amplios períodos de tiempo, como puede ser de toda una vida; mientras que las micronarraciones refieren acontecimientos de breve duración, de un periodo por ejemplo.