LA CRISIS AMBIENTAL capitalismo calidad de vida

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LA CRISIS AMBIENTAL

Aunque se cree que el hombre primitivo, motivado por la defensa y por la caza, pudo estar detrás de la desaparición de algunas especies, como los grandes mamíferos, mientras que la sociedad y sus actividades se desarrollaban a niveles bajos e integrados, los impactos ambientales eran pequeños y la naturaleza podía asumirlos. No obstante, aun en las sociedades antiguas, cuando se establecieron grandes concentraciones humanas o cuando se acometieron varios proyectos, la repercusión en el medio comenzó a ser considerable. A ese respecto es muy ilustrativo el proceso de desertización del Sahara.

La zona sahariana durante mucho tiempo fue una zona arbórea y fértil en donde se encontraba asentada una importante franja de población. A lo largo de la Era Cuaternaria se produjeron variaciones en el eje de la Tierra (y en algún momento también en su órbita) que originaron un cambio de clima y, como consecuencia, las glaciaciones; el Sáhara perdió parte de su riqueza primitiva y algunos de sus habitantes se desplazaron hacia zonas más fértiles como lo era, en el norte de África, la cuenca del Nilo. De esta manera se fue desarrollando sobre este territorio una civilización avanzada de amplio soporte agrícola: la civilización egipcia.

Los dirigentes de este pueblo –los faraones- aunaban el poder político y religioso y, dentro de éste, los ritos funerarios cobraban una gran importancia. Como consecuencia de esos ritos (y de la megalomanía de sus protagonistas) se explica la construcción de las pirámides, el mayor monumento de piedra realizado por el hombre a lo largo de la historia. Cientos de miles de personas trabajaron durante decenas de años en su construcción. Para arrastrar los bloques de piedra se utilizaron troncos de árboles, y se cree que para este fin se talaron tantos árboles como encierra el propio volumen de pirámides. Esta deforestación a gran escala influyó decisivamente no sólo en la pérdida de cubierta vegetal de Egipto sino en la completa desertización del Sahara.

En la etapa histórica previa a la Revolución Industrial, los problemas ambientales pasaron de tener implicaciones locales a tener consideraciones regionales. La máquina de vapor produjo enormes problemas de lluvia ácida. Como era de esperar, la intensificación de las actividades industriales acarrearía un mayor número de emisiones y vertidos.

Sin embargo con la Revolución Industrial se había producido también un importante cambio cualitativo: el advenimiento del capitalismo. El objetivo de este sistema no era otro que la obtención de un beneficio económico en los procesos productivos para los que, y pese a la aparente libertad de los trabajadores, de su explotación derivaba el valor final hacia productos obtenidos. Si la propia mano de obra (a la que se hacía trabajar en largas jornadas en condiciones extenuantes) se consideraba como una mercancía a la que había que extraer todo su provecho, podemos imaginar la consideración que tenía la naturaleza adonde iban a parar sin mayores miramientos humos, partículas y aguas sucias que envenenaban los entornos más cercanos

Una vez superadas las etapas más difíciles asociadas a las dos grandes guerras y sus años posteriores, en los países desarrollados la calidad de vida fue convirtiéndose en una de las reivindicaciones más sentidas. Por lo que la exigencia de un medio ambiente limpio junto a la protección de los escasos enclaves naturales existentes fue consolidándose entre las principales aspiraciones. Al mismo tiempo la industria fue cambiando su mentalidad y aunque

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movida, primero, por un cambio de imagen asociado a un mejor posicionamiento en el mercado, fue descubriendo, después, que los procesos productivos deben tener como único objetivo alcanzar los máximos rendimientos posibles. Contaminar no sólo supone así afrontar unos costes adicionales y perder la simpatía de los consumidores, sino que reduce la calidad de los procesos y sus rendimientos. Por lo tanto invertir en reducir la contaminación, en cualquiera de sus formas, merece la pena para la empresa con visión de futuro.

Aunque esta nueva perspectiva está teniendo lugar en los países desarrollados, no debe, en modo alguno llevarnos al optimismo. Porque si bien la apariencia ha cambiado, los objetivos del sistema económico capitalista siguen siendo los mismos: conseguir beneficios máximos en tiempos mínimos. (Al igual que existe una gran parte de población que prefiere productos más baratos sin importarle si para su producción se ha contaminado más). Así en las últimas décadas, la introducción de potentes tecnologías ha convertido el crecimiento en exponencial.

Con este modelo los problemas ambientales se incrementan con rapidez. En apariencia no hay vertidos sucios ni se producen daños inmediatos a la salud humana, pero las materias primas y fuentes de energía se consume a ritmos muy rápidos y la contaminación “invisible” – como la del dióxido de carbono o los oxidantes atmosféricos- aumenta en un a proporción parecida. Por ello uno de los rasgos más significativos de la crisis ambiental no son tanto los propios impactos sino el tiempo extremadamente corto en que se están produciendo.

Es importante partir del concepto de crisis ambiental para que la exposición de los problemas ambientales se sitúe dentro de este marco. El concepto de crisis es sumamente adecuado porque refleja, por una parte, que los diferentes problemas ambientales (pérdida de biodiversidad, cambio climático, destrucción de la capa de ozono…) no son piezas aisladas, sino resultantes, todas ellas de un mismo modelo y, por otra parte, que el momento actual en que nos encontramos es “previo al conflicto” y requiere de estudio y tratamiento urgentes si quiere evitarse que aquél se desencadene.

A la hora de analizar la crisis ambiental, no debemos quedarnos en la apariencia de los hechos. Los daños ambientales son una consecuencia de este modelo intensivo de crecimiento, por lo que no existirá ninguna verdadera solución sin actuar sobre las causas económicas y sociales que originan los problemas. En algunas ocasiones se ha mantenido, bien por ignorancia o de forma interesada, que los problemas ambientales eran una consecuencia inevitable de nuestro desarrollo, algo así como el precio del progreso. Por lo tanto cualquier crítica al mismo podía entenderse como una vuelta al pasado.

Pero nada más lejos de la realidad. La función histórica que nos diferencia de los animales es que podemos mejorar nuestras condiciones de vida. Por eso la cuestión no está en si desarrollo sí o no, sino qué modelo de desarrollo tomar: todo hace apuntar hacia aquél que permita la realización de los seres humanos al tiempo que satisfaga sus necesidades y no hipoteque las de las generaciones venideras –desarrollo sostenible-.

¿Hay posibilidades para ello?, ¿puede realmente, una persona de a pie hacer algo serio para resolver los actuales problemas ambientales?, ¿se puede llegar a tiempo para detenerlos?

Uno de los mensajes más importantes de la educación ambiental es que el futuro todavía no está decidido: hay varias opciones y es posible elegir. Si deseamos un futuro sostenible y armonioso habrá que trabajar por él y para ello existen dos vías: la personal y la colectiva.

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La actuación personal es muy importante y su logro es uno de los principales objetivos de la educación ambiental. Como educadores debe ser uno de nuestros objetivos preferentes dentro del marco general de crear una cultura ambiental. Con la particularidad de que esta cultura no sólo busca que el ser humano sea respetuoso con el medio ambiente, conserve los recursos o vigile su uso –siendo estas actitudes nada desdeñables- sino que dada la relación tan estrecha entre el sistema económico que gasta y degrada exponencialmente y los niveles de consumo que incita entre la población, la puesta en cuestión de estos construirá un serio freno al modelo de crecimiento que se nos impone. De ahí que la cultura de la educación ambiental sea una poderosa herramienta para ir entendiendo nuestra vida personal y social de otra forma más constructiva.

CONCEPTO DE EDUCACIÓN AMBIENTAL

En 1977 tiene lugar, tal vez, el acontecimiento más importante en la historia de la educación ambiental: la Conferencia Intergubernamental de Tblisi (Georgia), que instará a la comunidad internacional a que continúe los esfuerzos para asentar la educación ambiental en todos los países. En ella elaboran los objetivos básicos de esta disciplina, cuya vigencia continúa siendo universalmente aceptada, y se define la educación ambiental como:

Un proceso permanente en el que los individuos y la comunidad se conciencian de su medio ambiente y adquieren el conocimiento, los valores, destrezas, experiencias y también la determinación que les permitirá actuar –individual y colectivamente- en la resolución de los problemas presentes y futuros

OBJETIVOS DE LA EDUCACIÓN AMBIENTAL

1. Conciencia

A diferencia de otras asignaturas o disciplinas en donde el objetivo básico es llegar a conocer tales o cuales contenidos o destrezas, el principal objetivo de la educación ambiental no es el saber cómo se produce el efecto invernadero o qué procesos químicos originan la lluvia ácida, sino la toma de conciencia de la realidad socioambiental. Este punto es de excepcional importancia porque sin él el resto no tiene sentido.

2. Conocimientos

Una vez existe conciencia de los hechos ambientales hay que saber interpretarlos, así pues se parte de la observación para pasar, posteriormente al análisis e interpretación.

El conocimiento de los hechos ambientales debe alcanzar las causas de los mismos y no quedarse en apreciaciones superficiales o teóricas: solamente se llega a conocer cuando se ha llegado a la raíz de los problemas. Para ello deben conjugarse todos los enfoques, ya que un conocimiento adecuado implicará la convergencia de elementos naturales y sociales.

3. Actitudes

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Si los problemas ambientales han sido bien entendidos se verá que tras ellos hay una o varias soluciones. Por lo tanto, si la realidad ambiental tal como se nos presenta no nos parece admisible, puede debe ser cambiada. Por ello la educación busca un cambio en la forma de vida, un cambio de hábitos y costumbres de los que no se deriven daños ambientales, es decir, el surgimiento de actitudes respetuosas y conscientes que abarquen desde no tirar una lata o papel al suelo hasta tener un control y unos criterios sobre los artículos que se consumen. El conjunto de ciudadanos con adecuadas actitudes ambientales serán los que vayan fomentando la cultura ambiental en la sociedad, dándole a ésta, a su vez, una función educativa.

4. Aptitudes

No sólo se persigue cambiar los hábitos de conducta, sino formar capacidades para la acción. Es éste el punto en el que ponen más énfasis las nuevas tendencias de educación ambiental. Tener iniciativas, realizar propuestas, elaborar actividades…son algunos de los objetivos perseguidos. Con ello se quiere avanzar desde el ciudadano pasivo, aunque con buenos hábitos de comportamiento, al activo, competente para actuar.

CARACTERÍSTICAS DEL MEDIO AMBIENTE URBANO

Características ecológicas del ecosistema urbano

Se puede resumir en nueve las características diferenciales de la ciudad con respecto a los ecosistemas naturales:

1. El consumo energético es muy elevado, más de cuatro veces la energía solar.

2. Gran importancia de materia y exportación de residuos, la mayoría de ellos no biodegradables o venenosos, rompiendo el ciclo natural de la materia.

3. Incremento de la contaminación del aire, agua y suelo, con las consecuencias inmediatas de la eutrofización de las aguas continentales y efecto invernadero.

4. Uso abusivo del agua, disminución de los acuíferos. Ruptura del ciclo natural hidrológico al existir grandes superficies impermeables que “sacan” el agua del sistema 5. Cambios en el perfil del suelo: pavimentos, rellenados, excavaciones,

comparaciones…

6. Cambios en los organismos animales y vegetales

RUTAS URBANAS EN LA EDUCACIÓN AMBIENTAL

Se consideran rutas urbanas a recorridos a pie, con el fin de interpretar el entorno, por medio de la percepción y análisis de elementos y factores susceptibles de ser percibidos y estudiados durantes el paseo. Estos recorridos suelen ser cortos (no más de 2-3km, y de 1 a 2h de duración, incluyendo actividades)

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El itinerario debe reflejar de manera sencilla los elementos que se quieren destacar, es decir, que sean observables todos aquellos elementos que sean relevantes para la comprensión de la realidad (zonas verdes, distintos paisajes urbanos, diversidad de equipamientos…)

Lo que se pretende con estas rutas es:

- Fomentar el conocimiento del entorno, mediante la observación y exploración, despertando interés y curiosidad.

- Lograr que el niño disfrute y aprenda en la calle, tome un contacto directo con la realidad, y pierda el temor.

- Globalizar conocimientos, utilizando el juego como instrumento de aprendizaje.

- Potenciar actitudes de mejora del medio ambiente, identificando algún comportamiento negativo que se pueda corregir.

I. Rutas urbanas en la educación infantil

Introducción

- Las rutas urbanas son un instrumento más para trabajar la unidad didáctica “LA CALLE”.

- Puede aprovecharse este recurso para trabajar transversales: Educación para la salud (educación vial), y Educación Ambiental.

Ambientación en el aula

- Se pueden utilizar papel continuo, cartón, pinturas de dedos, tizas de colores, papeles de colores…para convertir un rincón del aula en una reproducción de la calle con sus principales elementos (semáforo, acera, paso de peatones, papeleras…)

- Mediante el juego simbólico reproduciremos escenas cotidianas.

Lámina mural

La lámina mural (coloreándola vivamente) se puede utilizar como un recurso motivador, además de ser un soporte didáctico ideal para realizar la evaluación (tanto inicial como final) de los conocimientos que tiene sobre el tema de la unidad de trabajo, conceptos tales como:

- ¿qué se ve en la lámina?

- Vehículos diferentes: autobús, coche, bici… - Lugar seguro para jugar

- ¿dónde encontramos árboles? - ¿por donde se debe cruzar? - Mobiliario urbano

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Área de identidad y autonomía personal

Adquirir una actitud de respeto hacia el resto de personas de la comunidad y hacia el entorno.

Nociones básicas de orientación en el espacio.

Desplazamientos. Interés por desplazarse y orientarse de forma autónoma. Normas de relación y convivencia es espacios abiertos.

Limpieza e higiene en espacios comunitarios. Contribución a su mantenimiento. Gusto por realizar actividades en entornos limpios.

Área del medio físico y social

Conocer algunas formas más habituales de la organización de la vida humana, valorando su utilidad.

Valorar la importancia del entorno y de su calidad para el desarrollo de la vida, manifestando actitudes de respeto y de cuidado.

Observar cambios y modificaciones en los elementos del entorno y sus causas.

Pautas de comportamiento y convivencia en la calle: seguridad vial, cortesía, educación…discriminación de comportamientos adecuados.

Servicios relacionados con el transporte, consumo, sanidad, seguridad…Observación guiada. Valoración de la utilidad de los diferentes servicios y respeto a la diversidad de sexos, roles…

Elementos característicos del paisaje urbano: semáforos, buzones, árboles…Observación guiada, valoración de su importancia. Respeto y cuidado. Interés por conocer el propio barrio

Propuesta de actividades

Durante el paseo

El niño se fija en los elementos y le gusta que se le explique para qué sirven.

Durante la vuelta a la manzana del centro escolar, haremos que se fijen en los principales elementos de la calle y trabajaremos los temas transversales que se pueden tratar durante la unidad:

- Acera y calzada. Comportamientos seguros. - Sonidos y ruidos de la calle. Imitación.

- Diversidad/cantidad de vehículos automóviles. - Árboles y animales urbanos.

- Elementos del paisaje: papeleras, contenedores de basura, buzones, paradas de autobús, kioscos…Diversidad de viviendas, valoración de las mismas.

- Valoración de los espacios libres: lugares adecuados para el juego, limpieza de los mismos…

- Colores y olores de la calle. Percepción de sensaciones agradables y desagradables.

II. Rutas urbanas en la educación primaria y secundaria

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Actividades de motivación

Crear una ambientación lúdica: por ejemplo, son “duendecillos”, “periodistas”, “extraterrestres”…que van a dar un paseo por el barrio para intentar descubrir cuales son los elementos causantes de que el barrio no les guste (detectar problemas ambientales), para poder eliminarlos, cambiándolos por otros elementos que los conviertan en agradable y bonito para todos los vecinos (proponer alternativas de mejora del medio ambiente urbano y calidad de vida de los ciudadanos)

Un día antes de salir

Dibujar el barrio (el entorno del colegio), haciendo hincapié en que dibujen lo que les gusta y lo que no les gusta de él, lo que conocen…como si quisieran explicar a un amigo de otra ciudad que no lo conoce, cómo es su barrio.

Formar cuatro equipos de trabajo por unidad (de tres, cuatro o cinco personas)

Preparar un cuestionario, cada equipo, para encuestar a la gente de la calle en el que se recoja, por ejemplo: qué gusta o qué disgusta, qué les parece agradable o desagradable, qué cambiarían o mejorarían, qué problemas detectan y cómo los solucionarían…Procurar que sea lo más cerrado posible (de poner cruces), y que no sea demasiado largo que vayan a aburrir a los encuestados, y que sean lo más homogéneos para facilitar su posterior codificación. Se debe anotar si es niño, joven, adulto o anciano, hombre o mujer, etc.

Actividades durante la ruta

Para conseguir la motivación en la toma de datos y observación, se puede plantear como un juego de pruebas por equipos. Las fichas que se han rellenado bien se puntúan con 5 puntos y hay que conseguir un mínimo de puntos, pactado en el aula, para conseguir una medalla. Al final todos los equipos consiguen una medalla individual.

Actividades temáticas. Cada equipo de trabajo se encarga de rellenarlas durante todo el recorrido y pueden ser, por ejemplo, las siguientes: “animales urbanos”, “pintadas y curiosidades”, “árboles varios”, “contaminación percibida”…

Actividades puntuales. Las realizan todos los equipos en dos o tres lugares concretos del recorrido, y pueden ser, por ejemplo, las siguientes: “cruce de calles”, comparar edificios”, “la calle”…

Sobres sorpresa. Se hacen por grupos en los lugares indicados: pueden ser adivinanzas, dibujos, pruebas…relacionados con aspectos históricos, monumentos, nombres de las calles.

Actividades para después del recorrido

Se recomienda dedicar varias sesiones a las conclusiones:

1ª Sesión: comentar por grupos los datos obtenidos (cuestionarios, fichas sobres…), y tratar de llegar a una síntesis de los resultados obtenidos por todos los equipos. Resaltar

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lo que gusta y/o disgusta (detectar problemas). Realizar un dibujo de cómo hemos visto el barrio y compararlo luego con el dibujo previo.

2ª Sesión: realizar una valoración semántica-ecológica del recorrido, consensuada entre todos (por ejemplo: cruce ruidoso, torre grandísima, árboles escuálidos, parque frondoso…)

3ª Sesión: Realizar un mural colectivo de cómo es el barrio y cómo nos gustaría que fuera, reflejando todos los datos recogidos. (Puede hacerse a escala, utilizando el plano callejero, una maqueta, un cartel…)

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Os proponemos realizar el taller de elaboración de papel reciclado como actividad complementaria a las unidades didácticas “La Ecoauditoría del papel en el Centro Escolar” que estáis desarrollando. Al realizar este pretendemos que los alumnos/as aprendan a:

Valorar lo importante que es la conservación de los árboles, materia prima fundamental para la producción de papel.

Identificar, plantearse y resolver interrogantes y problemas relacionados con elementos de su entorno como la tala indiscriminada de árboles.

Considerar la posibilidad de la recuperación de determinadas fracciones de los residuos urbanos.

Acercar al alumno/a el concepto de reciclaje y despertar en ellos actitudes positivas hacia el mismo.

El material que vais a necesitar es ligero y fácil de conseguir:

• Un tamiz con marco móvil que podéis comprar en ferreterías o en tiendas

especializadas de manualidades o que también podéis fabricar vosotros mismos en el aula de tecnología o con ayuda del profesor. Si lo vais a fabricar vosotros debéis tener en cuenta las medidas necesarias para realizar los marcos. Una buena medida puede ser la del papel DIN A-4 (21 por 29’7 cm.). No obstante, podéis utilizar otras medidas y realizar papeles con tamaños especiales:

4 listones de 23 cm. (hay que dejar unos 2 cm para el marco ) 4 listones de 32 cm. (hay que dejar unos 2 cm para el marco ) Una tela metálica Un bote de cola Una grapadora

Un cubo de plástico de tamaño medio Barreño de plástico grande

Bayetas finas y gruesas Una batidora potente Un rodillo de madera Una cucharilla

Papel usado: podéis utilizar todo el papel que ya habéis empleado y habéis depositado en las papeleras para la recogida selectiva de papel. Es aconsejable añadir papel de periódico debido a que se deshace fácilmente en el agua.

Pegar los listones con cola formando dos marcos de madera y grapar o pegar en uno de los marcos formados la tela metálica. Colocar el marco con la rejilla hacia arriba, y sobre él

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el marco sin rejilla

Vaciar la papelera de reciclaje y trocear con las manos el papel en tiras largas, luego cortar estas tiras por mitad hasta conseguir un tamaño parecido al de un billete de autobús. Poner las tiras de papel a remojo en el cubo de plástico con agua templada y esperar unos minutos hasta que el papel este suficiente empapado para facilitar el posterior triturado, que se realizará con la batidora hasta conseguir una pasta fina.

Verter la pasta preparada en el barreño de plastico con 4º5 l. de agua y remover bien con la cucharilla. Esperar unos minutos para que repose la pasta.

Meter los dos marcos en el barreño de forma vertical hasta que llege al fondo y colocarlo alli horizontalmente. Desde el fondo levantar el molde con cuidado y procurando que no se vuelque. En el interior del molde se ira formando una lámina con la pasta. Al llegar a la superficie levantar el molde y esperar a que se escurra bien.

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Extender las bayetas: primero la gruesa y encima la fina. Separar el marco sin rejilla del tamiz con la lámina formada. Luego, dar la vuelta al tamiz sobre las bayetas. Retirar el tamiz dejando la lámina formada sobre las bayetas.

Tapar la hoja de papel con las bayetas y pasar el rodillo sin presionar demasiado para retirar los posibles restos de agua. Trasladar con la bayeta fina y mucho cuidado la hoja de papel obtenida a una hoja de periódico abierta paraque termine de secarse.

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Mensaje del Gran Jefe Seattle, de la tribu Dewamish,

al presidente de los Estados Unidos de Norteamérica Franklin Pierce.

El Gran Jefe Blanco de Washington nos envió un mensaje diciendo que quiere comprar nuestras tierras. El gran jefe nos envió también palabras de amistad y de buena voluntad. Esto es muy amable por su parte, pues sabemos que él no necesita nuestra amistad. Sin embargo nosotros meditaremos su oferta, pues sabemos que si no vendemos vendrán seguramente hombres blancos armados y nos quitarán nuestras tierras.

Pero, ¿cómo es posible comprar o vender el cielo o el calor de la tierra? Nosotros no comprendemos esta idea. Si no somos dueños de la frescura del aire, ni del reflejo del agua, ¿cómo podréis comprarlos?

Nosotros tomaremos una decisión. El Gran Jefe de Washington podrá confiar en lo que diga el jefe Seattle, con tanta seguridad como en el transcurrir de las

estaciones del año. Mis palabras son como las estrellas, que nunca tienen ocaso. Cada partícula de esta tierra es sagrada para mi pueblo. Cada brillante aguja de pino, cada grano de arena de las playas, cada gota de rocío de los sombríos bosques, cada calvero, el zumbido de cada insecto... son sagrados en memoria y experiencia de mi pueblo. La savia que asciende por los árboles lleva consigo el recuerdo de los pieles rojas.

Los muertos de los hombres blancos olvidan la tierra donde nacieron cuando parten para vagar entre las estrellas. En cambio, nuestros muertos no olvidan jamás esta tierra maravillosa, pues ella es nuestra madre. Somos parte de la tierra y ella es parte de nosotros. Las flores perfumadas, el venado, el caballo, el gran águila, son nuestros hermanos.. Las cumbres rocosas, los prados húmedos, el calor del cuerpo de los potros y de los hombres, todos somos de la misma familia.

Por todo ello, cuando el Gran Jefe de Washington nos comunica que piensa comprar nuestras tierra exige mucho de nosotros. Dice que nos reservará un lugar donde podamos vivir agradablemente y que él será nuestro padre y nosotros nos

convertiremos en sus hijos.

Pero, ¿es eso posible? Dios ama a vuestro pueblo y ha abandonado a sus hijos rojos. El envía máquinas para ayudar al hombre blanco en su trabajo y construye para él grandes poblados. Hace más fuerte a vuestro pueblo de día en día. Pronto

inundaréis el país como ríos que se despeñan por precipicios tras una tormenta inesperada. Mi pueblo es como una época en regresión pero sin retorno. Somos raza distintas. Nuestros niños no juegan juntos y nuestros ancianos cuentas historias diferentes. Dios os es favorable y nosotros, en cambio, somos huérfanos.

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Nosotros gozamos de alegría al sentir estos bosques. El agua cristalina que

discurre por los ríos y los arroyos no es solamente agua, sino también la sangre de nuestros antepasados. Si os vendemos nuestras tierras debéis saber que son sagradas y enseñad a vuestros hijos que son sagradas y que cada reflejo fugaz del agua clara de las lagunas narra vivencias y sucesos de mi pueblo. El murmullo del agua es la voz de mis antepasados.

Los ríos son nuestros hermanos que sacian nuestra sed. Ellos llevan nuestras canoas y alimentan a nuestros hijos. Si os vendemos nuestras tierras debéis recordar esto y enseñad a vuestros hijos que los ríos son nuestros hermanos y que, por tanto, hay que tratarlos con dulzura, como se trata a un hermano.

El piel roja retrocedió siempre ante el hombre blanco invasor, como la niebla temprana se repliega en las montañas ante el sol de la mañana. Pero las cenizas de nuestros padres son sagradas, sus tumbas son suelo sagrado, y por ello estas

colinas, estos árboles, esta parte del mundo es sagrada para nosotros. Sabemos que el hombre blanco no nos comprende. El no sabe distinguir una parte del país de otra, ya que es un extraño que llega en la noche y despoja a la tierra de lo que desea. La tierra no es su hermana sino su enemiga y cuando la ha dominado sigue avanzando. Deja atrás las tumbas de sus padres sin preocuparse. Olvida tanto las tumbas de sus padres como los derechos de sus hijos. Trata a su madre, la tierra, y a su hermano, el aire, como cosas para comprar y devastar, para venderlas como si fueran ovejas o cuentas de colores. Su voracidad acabará por devorar la tierra, no dejando atrás más que un desierto.

Yo no sé, pero nuestra forma de ser es diferente a la vuestra. La sola visión de vuestras ciudades tortura los ojos del piel roja. Quizá sea porque somos unos salvajes y no comprendemos. No hay silencio en las ciudades de los blancos. No hay ningún lugar donde escuchar cómo se abren las hojas de los arboles en primavera o el zumbido de los insectos. Quizá sea sólo porque soy un salvaje y no entiendo, pero el ruido de las ciudades únicamente ofende a nuestros oídos. ¿De qué sirve la vida si no podemos escuchar el grito solitario del chotacabras, ni las querellas nocturnas de las ranas al borde de la charca? Soy un piel roja y nada entiendo, pero nosotros amamos el rumor suave del viento, que acaricia la superficie del arroyo, y el olor de la brisa, purificada por la lluvia del medio día o densa por el aroma de los pinos. El aire es precioso para el piel roja, pues todos los seres comparten el mismo aliento: el animal, el árbol, el hombre..., todos respiramos el mismo aire. El hombre parece no notar el aire que respira. Como un moribundo que agoniza desde hace muchos días, es insensible a la pestilencia.

Pero si nosotros o vendemos nuestras tierras no debéis olvidar que el aire es precioso, que el aire comparte su espíritu con toda la vida que mantiene. El aire dio a nuestros padres su primer aliento y recibió su última expiación. Y el aire también debe dar a nuestros hijos el espíritu de la vida. Y si nosotros os vendemos nuestras tierras, debéis apreciarlas como algo excepcional y sagrado, como el lugar donde también el hombre blanco sienta que el viento tiene el dulce aroma de las flores de las praderas.

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Meditaremos la idea de vender nuestras tierras, y si decidimos aceptar, será sólo con una condición: el hombre blanco deberá tratar a los animales del país como a sus hermanos. Yo soy un salvaje y no lo entiendo de otra forma. Yo he visto miles de bisontes pudriéndose, abandonados por el hombre blanco tras matarlos a tiros desde un tren que pasaba. Yo soy un salvaje y no puedo comprender que una

máquina humeante sea más importante que los bisontes, a los que nosotros cazamos tan sólo para seguir viviendo.

¿Qué sería del hombre sin los animales? Si los animales desaparecieran el hombre también moriría de gran soledad espiritual. Porque lo que le suceda a los animales, también pronto le ocurrirá al hombre. Todas las cosas están relacionadas entre sí. Lo que afecte a la tierra, afectará también a los hijos de la tierra.

Enseñad a vuestros hijos lo que nosotros hemos enseñado a nuestros hijos: la tierra es nuestra madre. Lo que afecte a la tierra, afectará también a los hijos de la tierra. Si los hombres escupen a la tierra, se escupen a si mismos. Porque nosotros sabemos esto: la tierra no pertenece al hombre, sino el hombre a la tierra. Todo está relacionado como la sangre que une a una familia. El hombre no creó el tejido de la vida, sino que simplemente es una fibra de él. Lo que hagáis a ese tejido, os lo hacéis a vosotros mismos.

El día y la noche no pueden convivir. Nuestros muertos viven en los dulces ríos de la tierra, regresan con el paso silencioso de la primavera y su espíritu perdura en el viento que riza la superficie del lago.

Meditaremos la idea del hombre blanco de comprar nuestras tierras. Pero, ¿puede acaso un hombre ser dueño de su madre? Mi pueblo pregunta: ¿qué quiere el

hombre blanco? ¿Se puede comprar el aire o el calor de la tierra, o la agilidad del venado? ¿Cómo podemos nosotros venderos esas cosas, y vosotros cómo podríais comprarlas? ¿Podéis acaso hacer con la tierra lo que os plazca, simplemente porque un piel roja firme un pedazo de papel y se lo entregue a un hombre blanco? Si nosotros no poseemos la frescura del aire, ni el reflejo del agua, ¿cómo podréis comprarlos? ¿Acaso podréis volver a comprar los bisontes, cuando hayáis matado hasta el último?

Cuando todos los bisontes hayan sido sacrificados, los caballos salvajes domados, los misteriosos rincones del bosque profanados por el aliento agobiante de muchos hombres y se atiborren de cables parlantes la espléndida visión de las colinas... ¿dónde estará el bosque? Habrá sido destruido. ¿Dónde estará el águila? Habrá desaparecido. Y esto significará el fin de la vida y el comienzo de la lucha por la supervivencia.

Pero vosotros caminaréis hacia el desastre brillando gloriosamente, iluminados con la fuerza del dios que os trajo a este país y os destinó para dominar esta tierra y al piel roja. Dios os dio poder sobre los animales, los bosques y los pieles rojas por algún motivo especial. Ese motivo es para nosotros un enigma. Quizás lo

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trasmite a sus hijos en la largas noches de invierno y qué ilusiones bullen en su imaginación que les haga anhelar el mañana.

Pero nosotros somos salvajes y los sueños del hombre blanco nos permanecen ocultos. Y por ello seguiremos distintos caminos, porque por encima de todo valoramos el derecho de cada hombre a vivir como quiera, por muy diferente que sea de sus hermanos.

No es mucho realmente lo que nos une. El día y la noche no pueden convivir y nosotros meditaremos vuestra oferta de comprar nuestro país y enviarnos a una reserva. Allí viviremos aparte y en paz. No tiene importancia dónde pasemos el resto de nuestros días. Nuestros hijos vieron a sus padres denigrados y vencidos. Nuestros guerreros han sido humillados y tras la derrota pasan sus días hastiados, envenenando sus cuerpos con comidas dulces y fuertes bebidas. Carecen de

importancia dónde pasemos el resto de nuestros días. Ya no serán muchos, Pocas horas más quizás un par de inviernos, y ningún hijo de las grandes tribus que antaño vivían en este país y que ahora vagan en pequeños grupos por los bosques,

sobrevivirán para lamentarse ante la tumba de un pueblo, que era tan fuerte y tan lleno de esperanzas como el nuestro.

Pero cuando el último piel roja haya desaparecido de esta tierra y sus recuerdos sólo sean como la sombra de una nube sobre la pradera, todavía estará vivo el espíritu de mis antepasados en estas riberas y en estos bosques. Porque ellos amaban esta tierra como el recién nacido ama el latir del corazón de su madre. Pero ¿por qué he de lamentarme por el ocaso de mi pueblo? Los pueblos están formados por hombres, no por otra cosa. Y los hombres nacen y mueren como las olas del mar. Incluso el hombre blanco, cuyo dios camina y habla con él de amigo a amigo, no puede eludir ese destino común. Quizás seamos realmente hermanos. Una cosa si sabemos, que quizás el hombre blanco descubra algún día que nuestro Dios y el vuestro, son el mismo Dios. Vosotros quizás pensáis que le poseéis, al igual que pretendéis poseer nuestro país, pero eso no podéis lograrlo. Él es el Dios de todos lo hombres, tanto de los pieles rojas como de los blancos. Esta tierra le es

preciosa, y dañar la tierra significa despreciar a su Creador

También los blancos desapareceréis, quizás antes que las demás razas. Continuad ensuciando vuestro lecho y una noche moriréis asfixiados por vuestros propios excrementos.

Nosotros meditaremos vuestra oferta de comprar nuestra tierra, pues sabemos que si no aceptamos vendrá seguramente el hombre blanco con armas y nos

expulsará. Porque el hombre blanco, que detenta momentáneamente el poder, cree que ya es Dios, a quien pertenece el mundo.

Si os cedemos nuestra tierra amadla tanto como nosotros la amábamos, cuidadla tanto como nosotros la cuidamos, y conservad el recuerdo de tal como es cuando vosotros la toméis.

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Y con todas vuestras fuerzas, vuestro espíritu y vuestro corazón, conservarla para vuestros hijos y amadla como Dios nos ama a todos.

Pues aunque somos salvajes sabemos una cosa: nuestro Dios es vuestro Dios. Esta tierra es sagrada. Incluso el hombre blanco no puede eludir el destino común. Quizás incluso seamos hermanos. ¡Quien sabe!

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Referencias