La representación iconográfica de la prosperidad material en el Banco Nación de La Plata.

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La representación iconográfica de la prosperidad material en el

Banco Nación de La Plata.

DCV Luciano Passarella

Publicado en: Actas de las VII Jornadas de Estudios e Investigaciones Instituto de Teoría e Historia del Arte

"Julio E. Payró". Buenos Aires. Octubre de 2006.

Introducción

La ponencia consiste en el avance de una investigación que se propone como objetivo central reconstruir las claves de lectura que permitan interpretar los sistemas iconográficos de la arquitectura monumental basada en la utilización discursiva de los ordenes clásicos y del ornamento como componente esencial (formada por el conjunto de corrientes arquitectónicas que se pueden catalogar en Historicista clásica, Historicista medieval, Pintoresquismo, Eclecticismo, Modernismos (Art nouveau, Sezessión, Jugendstill, Floreale), Art decó, Neocolonial), partiendo de un universo de casos que se estiman ricos en significación ubicados en la ciudad de La Plata, proyectados y construidos entre la fecha de su fundación (1882) y mediados del Siglo XX.

Partimos de que en cada época o período histórico se comparten socialmente códigos de representación que permiten la interpretación de los mensajes ideológicos materializados en las manifestaciones de las disciplinas artísticas y proyectuales en general y en la arquitectura en particular. Estos códigos en común se modifican o se pierden a medida que cambia el contexto social y cultural, por lo que resulta necesario recuperar en la actualidad las claves de lectura que nos permitan rescatar los significados originales y determinar su resignificación en un contexto histórico y cultural nuevo o diferente.

Según una de las hipótesis principales de esta investigación, los edificios públicos monumentales de la ciudad de La Plata contienen programas iconográficos que nos comunican visualmente las ideas que la clase dominante de cada época tenía acerca de la Nación que deseaba impulsar y construir.

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Dentro del campo de casos de estudio abordado en la investigación se reconoce la existencia de un núcleo temático conformado por la Sucursal La Plata del Banco Nación, el Palacio Legislativo, el Palacio de Justicia, y La República de los Niños, en el que se evidencia la intención de transmitir de forma didáctica la idea del Estado organizado institucionalmente bajo un proyecto político unificador como precondición de la posibilidad individual y colectiva de prosperar.

Es el tema central de esta ponencia el caso del vitraux ubicado en la claraboya del hall central del Banco Nación (Casa Central) de la ciudad de La Plata. En el mismo se utilizan códigos de representación heredados del arte clásico, con recursos simbólicos y alegóricos para el abordaje de la temática y de los elementos representados. Estos recursos se estudiaron en relación con el carácter arquitectónico y el estilo academicista en que fue proyectado el edificio, inspirado en los pabellones de la Exposición Universal de París realizada en el año 1900.

Por los elementos que lo componen y su significado simbólico, este vitraux es el elemento iconográfico más relevante dentro del programa y revela, en armonía con el tema central de este grupo de edificios, esta suerte de finalidad didáctica orientada a comunicar a los ciudadanos la idea del progreso material futuro de la Nación organizada, afianzada institucionalmente y guiada por un objetivo en común de progreso y prosperidad económica.

La llegada del Banco Nación a La Plata

La fundación de La Plata como capital de la Provincia de Buenos Aires, además de símbolo de la pacificación del país y del orden en la administración institucional, fue el paradigma de la pujanza económica y el fiel reflejo del pensamiento de la Generación del „80 en la cima de su poder.

La Plata materializó la utopía de la ciudad diseñada en el páramo de la cual surgirían magníficos palacios. El sueño de la razón y de las ideas positivistas tendría también su aspecto material sumamente concreto.

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La primera década, luego de la fundación de la nueva ciudad capital en 1882, fue de gran auge económico y de movimiento de capitales. Se comenzaron las primeras construcciones monumentales, como la catedral, el palacio legislativo y el de gobierno. Un gran flujo de trabajadores arribaba a la nueva capital, la que se perfilaba en el imaginario social como una gran promesa de prosperidad. Se instalaron bancos como el Banco de la

Provincia de Buenos Aires y el Banco Hipotecario Nacional y sociedades financieras como

la Sociedad Anónima La Edificadora. También se crearon entidades en la ciudad como el

Banco Constructor de La Plata y el Monte de Piedad Municipal, encargados mayormente

del otorgamiento de préstamos.

Pero en la década de 1890 comenzó a decaer el auge económico a causa de la caída de los valores y de la demanda inmobiliaria. Es en este contexto en que se establece el Banco de la Nación en La Plata, para reactivar la economía que había comenzado a experimentar esta situación de recesión.

“El Banco de la Nación Argentina había sido inaugurado en 1891 como sucesor del Banco Nacional y en febrero de 1892 comenzó la reapertura de las filiales bonaerenses del extinguido establecimiento, a la vez que el establecimiento de sucursales en el mismo ámbito provincial”.1 Al principio, desde su inauguración en 1894, la sucursal del Banco Nación de La Plata funcionó en dos edificios provisorios hasta trasladarse definitivamente a la sede de avenida 7 y 48, en la que se encuentra instalado hasta el día de hoy. El edificio que ocupa actualmente fue construido entre1913 y 1915 e inaugurado en el año 1916.

Un carácter para que no se acabe la fiesta

El edificio representa mediante su carácter2 y elementos iconográficos la idea de la abundancia y la prosperidad material, y lo hace apelando a recursos que son producto del contexto de la época.

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DE PAULA, Alberto. La Ciudad de La Plata, sus tierras y su arquitectura. Buenos Aires. Ediciones del Banco de la Provincia de Buenos Aires. 1987. Pág. 310

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Para abordar la problemática del carácter arquitectónico el Arq. Fernando Aliata en su libro La ciudad regular aclara “Tomamos la idea de `lenguaje arquitectónico´ con ciertos límites. Sabemos que la arquitectura clásica no es un lenguaje estrictamente hablando, pero que tiene ciertas

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El autor del edificio fue el arquitecto uruguayo Arturo Prins (1877-1939), que poseía una amplia trayectoria en proyectos de edificios públicos de gran porte como el Banco de la República de Montevideo y la Facultad de Derecho (Hoy de Ingeniería) de la Universidad de Buenos Aires (En estilo Neogótico) y el Archivo General de la Nación, para citar solo algunos, así como en importantes y vistosas residencias particulares.

Siguiendo con el análisis del carácter como recurso y el concepto arquitectónico eclecticista de los edificios públicos proyectados en La Plata resulta lógico que el edificio de un banco tuviera que representar en esta época la abundancia, ya que esta era una idea que tenía la Generación del ‟80 asociada a una economía nacional basada en el modelo agroexportador.

En el edificio del Banco Nación de La Plata, que posee su acceso principal por la ochava, “la composición de sus plantas alta y baja está organizada sobre un eje de simetría diagonal; en el tratamiento exterior se ha utilizado un solo orden monumental de pilastras apareadas, que abarca la altura de ambas plantas, dentro del estilo Luis XIV, que aproximadamente desde 1900 hasta 1930 fue el predilecto de los arquitectos bancarios argentinos para la mayoría de sus obras. En los planes de obras del BN, especialmente durante la década del veinte, la tipología de la sucursal La Plata fue utilizada como planteo general, aunque en versiones mas simples desde el punto de vista ornamental”3, como son los casos de las sucursales de Carmen de Patagones, Trelew, Santa Cruz y Rio Gallegos entre otras.

Al proyectarse el edificio que albergara el banco se optó por transmitir desde su carácter una suerte de opulencia y abundancia que podríamos denominar festiva, ya que tanto en el exterior como en el interior del edificio se puede destacar la utilización de ornatos en forma de guirnaldas y adornos de variadas formas.

características que la asimilan. Es decir, un sistema de signos acordados por un grupo social, que es utilizado para expresar ciertas construcciones intelectuales determinadas y que, además, puede ser entendido por el conjunto de quienes participan en un determinado código cultural”.

ALIATA, Fernando. La ciudad regular. Arquitectura, programas e instituciones en el Buenos Aires posrevolucionario, 1821-1835. Universidad Nacional de Quilmas-Prometeo 3010. Colección Las ciudades y las ideas. 2006, Pág. 175.

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DE PAULA, Alberto, en la Voz Banco del Diccionario de Arquitectura en la Argentina. Buenos Aires. Clarín/Arquitectura. 2004.

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Estos recursos ornamentales son derivados del estilo Beaux Arts francés que se destaca también por la utilización de ordenes clásicos, simetría y proporción, combinados con el uso de mansardas, óculos y lucarnas.

Para la realización de esta arquitectura afrancesada y festiva la mayor inspiración recaía en los imponentes y decorados pabellones de la exposición universal de 1900 en París, realizados por el arquitecto Girault en un estilo Beaux Arts Luis XIV que mencionamos. Más concretamente la inspiración se detecta, por la escala, en el Petit Palais, el pabellón de menor tamaño, que refleja esta idea de prosperidad festiva, algo tardía, que Francia también quería transmitir de cara al nuevo siglo.

En el interior del Petit Palaise se destacan, por ejemplo, las dobles columnas, como un recurso también utilizado en el Banco Nación, para reforzar visualmente la presencia de la misma, lo que transmite un porte más sólido y opulento. En su exterior se destacan los remates en la cúpula, los óculos, y las estatuas de la victoria, cuya representación aparecerá plasmada, no en los ornatos, sino en el vitraux que tomamos como centro de nuestro análisis.

Es así que esta arquitectura se constituyó en el modelo a seguir a la hora de transmitir esplendor y prosperidad material, con variantes mas severas y otras mas festivas como en el caso que nos ocupa.

Existen destacados ejemplos de estas soluciones arquitectónicas en nuestro país, sobre todo en la ciudad de Buenos Aires, algunas de ellas realizadas por el prolífico arquitecto Alejandro Christophersen, entre los que se encuentran la Bolsa de comercio de Buenos Aires (Sarmiento y San Martín), la Residencia Anchorena (Hoy Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto) y el Palacio Leloir. (Libertad y Córdoba), para citar algunos casos de gran relevancia en los que se aplican variantes del estilo academicista francés.

El vitraux del hall, el centro de la fiesta

Como elemento iconográfico central y destacado de este programa, el edificio cuenta en la cúpula de su hall central con un vitraux de grandes dimensiones.

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Este vitraux fue encargado a un taller especializado de Francia, posiblemente en los talleres de Lorin o Mauvejean, entre los años 1912 y 1914 y representa una escena digna de ser analizada en profundidad por su mensaje acerca de las ideas respecto al proyecto de Nación heredero de la Generación del „80 y su concepto de la prosperidad material. Por los elementos que lo componen y su significado simbólico, revela esta suerte de finalidad didáctica orientada a comunicar la idea del progreso material futuro de la Nación organizada, afianzada institucionalmente y guiada por un objetivo en común de progreso y prosperidad económica.

Utilizando la metodología iconológica desarrollada por la escuela de Warburg y sus seguidores 4 se estudió la escena representada en el vitraux en tres etapas:

Descripción preiconográfica

Con un estilo ecléctico, propio de la herencia finisecular, se advierte la presencia del neoclasicismo en la solución clásica de los elementos de la escena y la utilización de símbolos grecorromanos. Hay asimismo una presencia del art nouveau en cuanto al movimiento orgánico de las formas y a la utilización de lo floral.

En cuanto al criterio del estilo total puede decirse, que por su origen y el contenido intrínseco del mensaje, existe una relación armónica entre el vitraux y el estilo academicista francés del edificio.

La observación de la composición nos permite distinguir tres grandes zonas en el vitraux. Guirnaldas en la parte superior, un gran cielo de trazos dinámicos al medio y una compleja escena de numerosas figuras en la base.

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El Instituto fundado por Aby Warburg tiene un exponente nacional en Hector Ciocchini, nacido en la ciudad de La Plata, cuya obra se encuentra descripta en BURUCÚA, José Emilio, Historia, arte, cultura, De Aby Warburg a Carlo Ginzburg, Buenos Aires, Fondo de Cultura Económica, 2002.

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Se ve en esta escena escena a un grupo de personas que van marchando en el mismo sentido. Hay alrededor de 40 figuras contando los 4 animales presentes en el conjunto. Dos briosos caballos tiran de un carro que carga un yunque y más atrás vemos a dos bueyes que aran la tierra. Precede el conjunto la figura de un niño que esparce flores.

Pueden contarse en esta escena, además de las figuras humanas y animales, varios símbolos patrios y de tradición clásica, entre los que se encuentran una síntesis del escudo nacional, el ala extendida, la corona de laureles y la victoria, entre otros.

Existe una integración de las figuras con la mayoría de los símbolos presentes en la escena, que son portados por las figuras, salvo el escudo nacional y el ala.

Análisis iconográfico

Respecto al significado de los símbolos y elementos representados se puede mencionar que la alegoría de la Nación porta tres símbolos que son la corona de laureles representando la gloria y el poder, en su mano derecha lleva la estatuilla de la victoria, con su propia y homónima carga de simbolismo y en la mano izquierda sostiene un manto dorado que estaría simbolizando la riqueza.

La profusión de rosas representa la abundancia, uno de los tantos significados que posee además la rosa abierta como símbolo en sí mismo, ligado a la prosperidad. Estas rosas a la vez forman guirnaldas que refuerzan el sentido festivo ligado a este concepto.

La Hoja de palma está presente como símbolo de la victoria y el triunfo que se pueden asociar a dos figuras al fondo que portan Trompetas reforzando la idea de una entrada triunfal.

La síntesis del escudo nacional representa la libertad y la fraternidad aludiendo a la unión nacional. Por su ubicación central y a los pies de la alegoría de la Nación refuerzan la entidad simbólica de esta figura principal del conjunto.

A su lado el ala extendida hace alusión a la libertad de la Nación para tomar sus decisiones soberanas, en este caso, respecto a la economía.

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El niño que esparce rosas precediendo al conjunto representa el porvenir de prosperidad que le espera a la Nación.

Los caballos briosos simbolizan el valor y la vitalidad del pueblo. Son contenidos por la figura que tira de sus riendas, indicando que estos impulsos no estarán desbocados, sino que serán férreamente conducidos en armonía con la marcha del conjunto. El carro tirado por los caballos carga un yunque que representa la industria, pero seguramente también haga una referencia a una idea más amplia respecto a la posibilidad de forjar que permite esta herramienta.

Los bueyes simbolizan el trabajo paciente y la siembra de la tierra. Los libros representan el saber, el conocimiento y las leyes, haciendo que de esta manera estén representadas tanto las fuerzas de la naturaleza como de la cultura y el legado clásico de la misma. Casi al fondo de la escena aparece la guadaña que representa al campesinado encolumnado también en las filas de la Nación.

También al fondo de la escena se representa a una figura llevando un cesto de frutos y a otra portando un atado de cosechas lo que habla de las riquezas que se pueden obtener del territorio.

Se puede decir al observar la imagen que existe en el conjunto de figuras una combinación de alegorías como en la figura central de la Nación y otras figuras que estarían representando los distintos sectores del pueblo con sus actividades y oficios.

Se interpreta, entonces, como contenido general que se trata de la Nación Argentina que marcha colectivamente en un mismo sentido hacia un porvenir de prosperidad.

El esquema de la composición y cierto dramatismo en la escena, podrían dar la idea de la representación de un éxodo, pero algunos elementos como los laureles, las rosas y el brío de los caballos le confieren el carácter de marcha triunfal.

Interpretación iconológica

Se manifiesta en esta obra, desde el punto de vista del diseño y la producción en el contexto de la época, lo que podría denominarse una utilización de códigos propios de la representación clásica, dominados a la perfección por los talleres de vitraux y de

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elementos ornamentales donde se practicaba y se ensañaba el oficio. Esto permitía representar escenas para casi cualquier parte del mundo con elementos que se consideraban universales heredados de la época clásica.

En líneas generales se puede decir que la representación de la escena coincide con el imaginario europeo respecto a que los países americanos son un territorio lleno de riquezas a ser explotadas y conquistadas.

En cuanto a la escena en sí vemos que mas que guiar al conjunto, la alegoría de la Nación nos presenta la escena, exponiendo de esta manera la idea de que toda la nación se debe encolumnar en un mismo proyecto de progreso que la conducirá a la prosperidad material, en un momento en que, como mencionábamos, existía la necesidad de hacer hincapié en la riqueza al declinar el esplendor económico de la nueva capital provincial y el Banco Nación llegaba a la ciudad como factor revitalizador de su economía. También se destacó la tendencia arquitectónica propia de este período para el abordaje de soluciones respecto a la arquitectura bancaria en estilos derivados del academicismo francés, por lo que podemos entender que se trata de dos factores que confluirían en la decisión de plasmar un mensaje de contenido opulento y festivo en este edificio y sus elementos iconográficos.

Por último podríamos decir que si bien, respecto al orden de lectura occidental, o sea de izquierda a derecha, el conjunto parece en vez de avanzar, regresar, ya que se desplaza de derecha a izquierda. Esto estaría indicando que, más que una marcha hacia un próspero porvenir, se trata de un retorno triunfal de la batalla contra la adversidad. El pueblo de la Nación luego de la lucha y los sacrificios que ella implica, retorna unido y victorioso a poblar y explotar un territorio que lo sigue esperando lleno de riquezas.

Bibliografía

ALIATA, Fernando, La ciudad regular. Arquitectura, programas e instituciones en el

Buenos Aires posrevolucionario, 1821-1835, Universidad Nacional de Quilmas-Prometeo

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Banco de la Nación Argentina, Acción presencia y testimonio en la construcción del país, Buenos Aires, Fundación Banco de la Nación Argentina, 1983.

BURUCÚA, José Emilio, Historia, arte, cultura, De Aby Warburg a Carlo Ginzburg, Buenos Aires, Fondo de Cultura Económica, 2002.

DE PAULA, Alberto, La Ciudad de La Plata, sus tierras y su arquitectura, Buenos Aires, Ediciones del Banco de la Provincia de Buenos Aires, 1987.

GREMENTIERI, Fabio, “El academicismo argentino (1920-1950), integrador de tradición y modernidad, Anales de Historia del Arte Nº 5, 1995, 155-178.

LIERNUR, Jorge Francisco. ALIATA, Fernando, Diccionario de Arquitectura en la

Argentina, Buenos Aires, Clarín/Arquitectura, 2004.

LOBATO, Mirta Zaida (Dirección de tomo), Nueva historia argentina, Tomo 5, El progreso,

la modernización y sus límites (1880-1916), Buenos Aires, Editorial Sudamericana, 2000.

Imágenes

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Petit Palais de la Exposición Universal de París de 1900.

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