Rompe tus cadenas mentales
Y atrévete a cambiar
Rompe tus cadenas mentales - Mertxe Pasamontes Fitó
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Agradecimientos
A todos aquellos que han compartido conmigo sus inquietudes y me han
permitido acompañarlos en un tramo de su existencia
1.
Quién soy
...
8
2.
Porqué este libro
...
9
3.
¿Estás preparado para vivir en perpetuo cambio?
...
10
4.
Cuatro pasos básicos para el éxito en el …
...
12
5.
¿Quién o qué te ata?
...
16
6.
9 claves para vivir en un mundo en crisis
...
19
7.
¿Piensas dentro o fuera del marco?
...
25
8.
Qué es la PNL
...
28
9.
La realidad: una ilusión de nuestro cerebro
...
30
10.
¿Construimos la realidad o la vemos?
...
33
11.
Construyendo la realidad
...
35
12.
Prediciendo la realidad
...
37
13.
El cerebro nos engaña: creando creencias firmes
...
39
14.
¿Gripe porcina o marco mental "gripe"?
...
41
15.
Salir de la Rutina
...
43
16.
¿Reconoces tus creencias limitadoras?
...
44
17.
¿En tu mundo o en el mío?
...
47
18.
Cambiando tu cerebro
...
49
20.
¿Estás preparado para el cambio?
...
53
21.
Pasajeros en tránsito
...
56
22.
El cielo es el límite
...
57
23.
¿Querer es poder?
...
59
24.
¿Resistirse al cambio o avanzar?
...
61
25.
Pasar de nivel
...
64
26.
La consabida “zona de confort”
...
66
27.
¿Te atreves a cruzar la línea?
...
69
28.
El momento de cambiar es ahora
...
71
29.
5 etapas para el cambio
...
76
30.
Cómo superar las contrariedades en tres pasos
...
79
31.
¿Eres capaz de encontrar la salida?
...
83
32.
¿Me conviene ir al psicólogo?
...
86
33.
¿Es suficiente la Autoayuda para el cambio?
...
90
34.
¿Conoces tus límites?
...
93
35.
¿Te atreves a romper tus límites?
...
96
36.
Una docena de maneras de abrir tu mapa mental
...
98
37.
¿Te sientes realmente motivado por algo?
...
103
40.
Cambia el chip
...
112
41.
¿Cómo tomar la mejor decisión?
...
115
42.
¿Decides “en caliente”?
...
118
43.
¿Decidir con cautela o quemar las naves?
...
122
44.
Asumir el error
...
124
45.
¿Qué hacer si has tomado una decisión equivocada?
...
126
46.
¿Cerrar las puertas o dejar la posibilidad abierta?
...
129
Quién soy
Licenciada en Psicología (Universidad de Barcelona) con reconocimiento de la especialidad clínica y acreditación Europea de Experta en psicoterapia (EuroPsy). Licenciada en Humanidades (UOC). Con los años he completado la formación académica con un Posgrado en Trastornos mentales (Universidad de León) y la no académica siguiendo el proceso completo que me capacita como Trainer- máster en PNL y Master en PNL y Coaching (Institut Gestalt). He realizado también un máster en Hipnosis Eriksoniana (Allan Santos) y un curso de Coaching Generativo con Robert Dilts y Stephen Gilligan. Realicé hace años un máster en Análisis Transaccional (IAT) y un curso completo de Técnico en Recursos Humanos (COPC). Me apasionan las posibilidades de aplicación que tienen estas disciplinas, tanto en el terreno laboral como en el personal. Formada en el método Eagala de psicoterapia y coaching asistido por caballos.
Imparto seminarios, formaciones y ponencias sobre varios temas como: creatividad, aprender a pensar fuera del marco, gestión del estrés y de los conflictos, hablar en público y realizar presentaciones, Coaching para el liderazgo personal, profesional, para definir objetivos y lograr las metas, fomento y acompañamiento de la emprendeduría, Inteligencia emocional, desarrollo de la marca personal, fitness mental, etc…
Autora del libro +DVD Atrapando tus sueños , la colección en DVD+ libros Conecta con tu Guerrero Interior y la Colección en DVD+ libros Coaching. Un viaje hacia tu futuro.También de los libros de psicología divulgativa de Cómo tener el futuro en tus manos. 88 habilidades claves para tu futuro personal y profesional y Técnicas
Porqué este libro
Hace unos cuatro años que publico en mi Blog www.mertxepasamontes.com lo que ha generado alrededor de 600 post. La temática de los mismos gira entorno a la psicología positiva, el coaching, la autoayuda para el cambio y temas afines. Debido al gran volumen de post, entiendo que a veces es difícil realizar una lectura y seguir un orden de temas que te puedan interesar.
Por eso he decidido crear estos pequeños libros en formato electrónico ordenados por bloques temáticos. Los post están además ordenados de modo que sigan un hilo argumental.
En este primero, ofrezco una serie de herramientas para ayudarte a tomar conciencia de que la realidad es cambiante, que nuestro mapa mental nos dificulta adaptarnos a esos cambios, que tenemos una creencias limitadoras que nos estorban y que pese a eso es posible flexibilizar nuestro mapa, salir de nuestra zona de confort y empezar a cambiar el rumbo. Y sobre todo, que el mejor momento para cambiar es ahora.
Espero que estas herramientas te sean de utilidad en tu vida diaria y te ayuden a empezar a hacer aquellos cambios que necesitas, para tener la vida que realmente quieres.
¿Estás preparado para vivir en perpetuo cambio?
En estos tiempos de crisis que nos ha tocado vivir muchas de nuestras certezas han sido derribadas o destruidas. Aquello que creíamos que teníamos asegurado ya no lo es tanto. Y eso nos obliga a acostumbrarnos a estar en cambios permanentes.
En noviembre del 2009 se publicó en La Contra una entrevista a Jeff Rubin, ex economista jefe del CIBC, en que manifestaba que la era del petróleo barato se había acabado y por tanto, la globalización no sólo no iba a continuar, sino que iba a retroceder hasta volver a un verdadero localismo.
En aquél momento yo me planteaba dos ideas contrapuestas:
- Que Rubin había llegado a una conclusión equivocada (tal vez por haber analizado un sólo factor causal, el petróleo, en un mundo multicausal).
- O que éramos los demás los que estábamos equivocados.
En cualquier caso, ambas posibilidades me remitían a la siguiente idea de Eric Hoffer: En tiempos de crisis los aprendices sobrevivirán, mientras que los que todo lo saben, estarán bien equipados para un mundo que ya no existe.
O dicho de otra manera: la flexibilidad mental, no es simplemente una opción, es un equipamiento esencial para un mundo cambiante. Ya no hay certezas. No hay
C.K.Prahalad consultor de desarrollo en la ONU explicaba también en La Contra de La Vanguardia hacia donde cree él, como experto, que nos dirigimos. Y todo apunta a que tenemos que ir hacia modelos más sostenibles en lo energético, pero también en lo humano. No podemos seguir sosteniendo nuestra civilización de la abundancia sobre 4000 millones de pobres. Ese efecto de la horizontalidad que se vio en la campaña de Obama del 2008, también se está viendo en los modelos de desarrollo. La centralización (unos mandan y controlan y los demás obedecen, unos tienen la información y los demás solo pueden escucharla) se está agotando.
Cada vez cuenta más la intervención de todos. Con un simple terminal (teléfono, ordenador, etc) todos ponemos dar nuestra opinión y ser escuchados. Estos blogs, como el mío y muchos otros, son un ejemplo de ello. Todos podemos colaborar de algún modo: reciclando, consumiendo menos, ayudando a otros, opinando, etc. Eso implica una nueva manera de relacionarnos de mayor responsabilidad. Ya no vale decir quién me va escuchar a mí o lo que yo hago no tiene ningún impacto. Como decía Ghandi: sé el cambio que quieres ver en el mundo.
Cuatro pasos básicos para el éxito en el …
Cuando llega el fin de año es muy normal que nos hagamos una lista de buenos propósitos para el Año Nuevo, con la ilusión de ser capaces de cumplirlos. Aunque se haga un poco de cachondeo de ello, en realidad no es mala idea, ya que nuestro cerebro funciona bien haciendo coincidir los cambios que deseamos hacer en nuestra vida, con esos períodos de transición como pueden ser el Año Nuevo, el cumpleaños, el inicio de curso, etc... Pero también es cierto que si se hace de un modo superficial, las posibilidades de cumplirlos son más bien escasas. Por esa razón, si queremos maximizar las posibilidades de que nuestra lista de objetivos se cumpla, podemos seguir los cuatro pasos que explico a continuación:
- Saber lo que quieres. Aunque parezca muy obvio, siempre repito que no lo es tanto, ya que no siempre sabemos lo que queremos. Para eso es necesario realizar una buena formulación de objetivos.Tener todos tus objetivos claros y a ser posible por escrito incrementa las posibilidades de que los lleves a cabo. Los famosos “buenos propósitos” de principios de año pueden ser objetivos o simplemente deseos (cosas que quisiéramos que ocurrieran, pero por las que no queremos hacer ningún esfuerzo). Diferenciar los objetivos de los deseos, ayuda a clarificar nuestras metas y a no quedarnos en ensoñaciones. Por poner un ejemplo, a mi me gustaría saber hablar en chino, pero ponerme a estudiar y dedicar el tiempo que se necesita para hablarlo, es otra cosa. También es importante ser realista y poner un número de objetivos limitado ya que muchos
- Pasa a la acción. Si cumples el primer paso, pero te quedas en la contemplación, no llegarás a ninguna parte. Hay que moverse, pasar a la acción, llevar a cabo lo pasos necesarios para alcanzar tus objetivos. La diferencia entre la gente que consigue sus metas y la que no, suele ser que los primeros se ponen a ello. Y aunque eso pueda suponer correr algún riesgo o incluso llevarte un chasco, nunca sabrás que hubiera podido pasar si no lo intentas.
- Aprender a reconocer los resultados de lo que haces. Es otro punto que puede parecer del Capitán Obvio, pero no siempre es fácil darse cuenta de cuál es el verdadero resultado de nuestras acciones. A veces los resultados negativos son simplemente un obstáculo en el camino, una indicación de que has de hacer algunos cambios o cambiar el rumbo, pero no de que tengas que abandonar tu meta. Y también hay que estar atento a lo que puede parecer un período muerto, pues como en el cuento del bambú, los resultados no siempre llegan a la velocidad esperada y en muchas ocasiones el que gana, es el que más resiste.
- Estar preparado para hacer cambios. A pesar de lo dicho en el punto anterior, también es posible que en algún momento te des cuenta de que no se trata ni de un período de espera, ni de un obstáculo, sino que para alcanzar tu meta se requiere un enfoque completamente nuevo. Aprender a pensar fuera del marco y de manera creativa te puede ser de gran ayuda en esos casos. Empeñarse en hacer lo mismo si no está dando resultados, no parece muy buena idea ¿no?
Autobiografía en cinco actos 1)
Bajo por la calle.
Hay un hoyo profundo en la acera. Me caigo dentro.
Estoy perdido… me siento impotente. Tardo una eternidad en salir de él.
2)
Bajo por la misma calle.
Hay un hoyo profundo en la acera. Finjo no verlo.
Vuelvo a caer dentro.
No puedo creer que esté en el mismo lugar. Pero no es culpa mía.
Todavía me lleva mucho tiempo salir de él.
3)
Bajo por la misma calle.
Hay un hoyo profundo en la acera. Veo que está allí.
Caigo en él de todos modos… es un hábito. Tengo los ojos abiertos.
Sé donde estoy Es culpa mía.
Salgo irremediablemente de él.
4)
Bajo por la misma calle.
Hay un hoyo profundo en la acera. Paso por el lado.
5)
Pero en cualquier caso lo importante es que trates de disfrutar todos y cada uno de los momentos del año, que practiques de verdad el vivir en el aquí y ahora. Pues como dijo el poeta Kabir: Si sabes que estás vivo, saca jugo a tu vida. La vida es de esa clase de invitados que nunca le visita a uno dos veces.
¿Cuáles son tus objetivos para el año próximo? ¿Qué vas a hacer para
conseguirlos?
¿Quién o qué te ata?
Tanto en mi trabajo profesional, en el día a día, realizando sesiones de terapia, coaching y PsicoCoaching como en la relación con personas cercanas, encuentro personas que parecen atrapadas en una situación de la que les resulta imposible salir. La mayoría de las veces, explican los motivos de por qué no pueden salir de esa situación, de manera bastante convincente, tanto que pueden llegar a persuadirte a ti mismo, del hecho de que no existe ninguna salida.
Yo soy del parecer que si ponemos a trabajar nuestra mente junto con nuestro corazón, si hacemos un trabajo de autoconocimiento y dejamos salir la creatividad que tenemos, seremos capaces de hallar muchas más soluciones que las que a priori podemos imaginar.
En esta ocasión, en lugar de recurrir a palabras ajenas o a un cuento elaborado por otros, he preferido explicaros yo misma una historia, para salir del plano teórico e ir directos a la fuente del conflicto. La historia dice así:
La primera escena que aparece en esta historia nos muestra a un hombre en una pequeña habitación. Tiene una soga atada al cuello y sus pies se sostienen sobre un taburete que se antoja bastante inestable. Sus manos están en su espalda. Da la impresión de que la soga está ya bastante tirante, pues en determinados momentos el hombre se pone de puntillas para relajar la tensión en el cuello. No parece que pueda aguantar mucho tiempo así. Nos sentimos algo acongojados
Suspiramos aliviados, alguien ha llegado para liberarle. Vemos que lleva un objeto en la mano, un taburete. La persona se acerca y le ofrece al hombre cambiarle el taburete precario que le sostiene por uno más fuerte y más alto. Estará en una postura más relajada, con menos tensión. Ante nuestra sorpresa, el hombre rechaza la oferta. Ponemos atención para oír sus palabras: No quiero un taburete más alto. Quiero que me liberes. Corta la soga. La otra persona le mira entre compasiva y resignada y musitando un -eso no puedo hacerlo – sale de la habitación. Nos quedamos asombrados de que haya rechazado la oferta, pero al mismo tiempo nos damos cuenta de que no puede aceptarla porque es tal su miedo a resbalar, tiene tanta necesidad de sentir que controla la situación, que lo único que puede hacer es pedir su liberación. Vemos que la escena se repite varias veces del mismo modo, con diferentes personas y asistimos preocupados a los hechos, impotentes y temerosos ya que la cuerda parece cada vez más corta y los esfuerzos del hombre por mantenerse son mayores. Cuando ya estamos a punto de girar la cabeza para no asistir a lo que parece ser el final, vemos entrar a un niño de unos siete años. El hombre reacciona con una expresión extraña, como si lo conociera. La verdad es que se parecen, casi se diría que es una versión infantil del hombre. El niño no lleva un taburete, sino que lleva una cuña de madera. Se acerca al hombre y éste, no sabemos si por sentirse reflejado en el niño, acepta que le ponga la cuña bajo los pies. Respiramos aliviados, ya que la soga cede un poco. El hombre le suplica: por favor, corta la cuerda. El niño le mira atentamente y le dice: usa tus manos, sólo tú puedes hacerlo. Nos damos cuenta entonces de que las manos del hombre, están a su espalda pero no están atadas. Vemos que las mueve, las acerca a su cuello y empieza a aflojar el nudo. El niño
sonríe y sale de la habitación. Dejamos al hombre deshaciendo el nudo y nos marchamos ya tranquilos.
Es frecuente que aquello que nos ata, no sea sólo algo externo, sino la actitud que tenemos hacia ello, la obligación que nos auto imponemos. A veces nos estamos esforzando demasiado, pero en el sentido equivocado. Puede incluso que esa actitud, nos haya llevado a crearnos una atadura externa difícil de deshacer. Pero aunque el camino sea largo, si realmente queremos liberarnos, tendremos que empezar en algún momento a deshacer el nudo, habrá que dar el primer paso. Pues si esperamos que venga alguien de fuera a hacerlo, tal vez pasemos el resto de nuestra vida de puntillas sobre el taburete.
Como dijo Warhol: Siempre dicen que el tiempo cambia las cosas, pero en realidad tienes que cambiarlas tú mismo.
9 claves para vivir en un mundo en crisis
En septiembre del 2008 asistimos a la caída de Lehman Brothers y a partir de ahí como en un castillo de naipes al que se le saca una de las cartas de la base, todo empezó a desmoronarse. Se hicieron múltiples análisis de las causas, de las consecuencias, de la duración… pero la verdad es que estamos a mediados del 2012 y la cosa todavía no pinta bien. Depende de a qué economistas leas, esta crisis-recesión puede durar desde dos años, para los más optimistas, hasta diez para aquellos que lo ven más negro. En cualquier caso, la economía no se ha mostrado como una ciencia demasiado exacta en sus previsiones, así que estamos ante un futuro incierto.
Hace tiempo Seth Godin escribió un interesante artículo en su Blog titulado The forever recession. Estaría bien leer la entrada de Godin entera, pero para resumirla un poco, en ella nos explica que la era industrial que empezó con la Revolución industrial, está casi extinguida. Todavía existen y existirán fábricas, pero no necesariamente en los mismos lugares que estaban, ya que ahora las comunicaciones y los medios de transporte permiten deslocalizar la producción a lugares en donde resulta más barato producir. Además hay muchas tareas que tanto los ordenadores como Internet, permiten hacer con mucho menos personal. Pero Godin no lo ve de manera pesimista, sino como una oportunidad que se abre para miles de personas. Cualquiera con un ordenador y una conexión a Internet puede tener su “pequeña factoría” y competir por la atención a cambio de aportar algún valor. Eso nos lleva a una nueva manera de pensar el “trabajo” no como algo que alguien nos proporciona, sino como un valor que nosotros aportamos y por el
que otros quieren pagar. Ya advierte Godin que no se trata de que te guste este nuevo escenario o no, sino de que te acostumbres pues hacia ahí vamos.
Pero más que la parte sociológica del tema o decir lo que los gobiernos deberían hacer, lo que me gustaría es aportar algunas herramientas, llamémoslas personales o psicológicas, que pueden ayudar a sobrellevar este cambio, incluso a sacarle algún partido. Poner el énfasis en la parte que realmente depende de nosotros, que somos nosotros mismos. Soy consciente de que no todas servirán a todo el mundo, esa sería una pretensión irreal. Y también de que hay circunstancias externas que a menudo dificultan esos cambios. Pero como dice Godin, esto es lo que hay, así que intentemos llevarlo de la mejor manera posible. Ahí va mi lista de claves, con todas las imperfecciones que pueda tener:
1. Cuidar el contagio emocional: No es la primera vez que comento en el blog que las emociones se contagian. Hemos de darnos cuenta de que el ambiente actual en el que sólo se habla de crisis, fomenta el hecho de sentirnos nosotros también en crisis. Es posible que la crisis nos esté afectando de una u otra manera, pero tal vez no es necesario que nos forcemos a que nos afecte de manera personal aquello que no va con nosotros. Y no hablo de ser insolidarios con los que lo están pasando mal, cada cuál que obre según sus principios y valores. Pero sí que es importante desarrollar estrategias internas para poder enfrentarse a ese ambiente sin vernos afectados.
interno. Los grandes maestros dicen que si dominamos nuestro estado interno seremos capaces de dominar el mundo exterior. No aspiro a una meta tan elevada, pero si que es posible observar nuestro diálogo interior. Y ver cómo ese diálogo nos anima o nos hunde en cada momento. Observar qué nos contamos a nosotros mismos, cuáles son nuestras creencias limitadoras. Trabajar con todo ello puede ser una de nuestras mejores inversiones.
3. Tú eres responsable de tu suerte: hay que empezar a abandonar la idea de que las cosas que me pasan son responsabilidad de los demás. Se trata de hacernos responsables de lo que nos sucede, de nuestros estados, de nuestros éxitos y de nuestros fracasos. Ojo, que no estoy diciendo que todo lo que nos pasa sea sólo responsabilidad nuestra. Es muy posible que haya ocasiones que sean las circunstancias externas las causantes, pero aún así lo que propongo es que lo tomemos como un punto de partida y veamos qué sucede. Y por favor, estoy hablando de responsabilizarse, no de culpabilizarse o fustigarse con un látigo. Sino de permitirte ver qué sucede cuando te sientes dueño de tu vida.
4. Ampliar el propio mapa mental: un mapa mental más flexible ofrece más recursos y posibilidades para enfrentarnos a situaciones cambiantes. Muchas veces he tratado el tema en el blog, pero es que sólo ampliando el mapa logramos cambiar nuestra visión del mundo. Y cuando todo está cambiando y a gran velocidad, sólo nos queda ampliar nuestro mapa para dar cabida a más perspectivas. Y no porque nos lo “manden” otros, sino porque como se dice en PNL el elemento más flexible es el que domina el sistema.
5. Elaborar tu propio proyecto: Como dice Godin en el post mencionado y muchos otros analistas de diferentes ámbitos, parte del trabajo del futuro será autocreado. Es como decir, tal vez un poco a lo bruto, que no hay que esperar a que nos den un trabajo. Hay que ser activo, buscar opciones, teniendo en cuenta el principio de que si sólo tenemos una opción, el margen de actuación es pequeña. Si tenemos dos opciones estamos ante un dilema. A partir de que somos capaces de generar tres opciones estamos aumentando las posibilidades de éxito. Dicho de otro modo, es una buena idea tener un plan B e incluso un plan C. Eso no quiere decir que no podamos focalizarnos en un proyecto personal, pero está bien cubrir otros flancos por si el proyecto se demora algo más de lo previsto. Esto puede pasar por cosas como tener un colchón financiero antes de lanzarnos al ruedo o combinar una actividad por cuenta ajena con otra por cuenta propia.
6. La marca personal. Este punto sería una continuación natural del punto anterior. ¿Eres tu propia marca? ¿hablas con tu propia voz? Se trata de hacernos conscientes de que, como dice Andrés Pérez, si eres uno más serás uno menos. Hay que ser capaz de dar un valor añadido a nuestra marca, tener un producto atractivo y útil para los demás, que cubra alguna de sus necesidades. Conseguir un atractivo para que los demás vean en ti un profesional de referencia en el área que sea. Sería esa “pequeña factoría” de la que habla Godin.
7. Resistencia y perseverancia. No seremos capaces de llegar a buen puerto ni de conseguir llevar a cabo ningún proyecto si no tenemos un mínimo de resistencia y perseverancia. Los estudios más recientes calculan que para llegar a ser maestro
llegar al éxito dedicando sólo un breve tiempo a ello? Empezar a tener una marca personal, cambiar estructuras sociales, maneras de funcionar propias y ajenas, etc. requiere tiempo. Si quieres que salga en poco tiempo, es posible que te estrelles. Recuerda el cuento del bambú.
8. Las nuevas formas de relación social. No podemos pretender ir al paso de los tiempos si no somos capaces de abrazar con cariño las nuevas tecnologías y lo que ellas pueden ofrecernos. El mundo hacia el que nos dirigimos está en red. Estar presente en esa red y hacer un buen uso puede ser una de las claves de tu triunfo (¡aunque no la única!). He hablado varias veces del mundo 2.0, ya que realmente puede ser una buena plataforma para que te conozcan personas que de otra manera no sabrían de tu existencia. Sin olvidar nunca que no sólo se trata de ser notorio, sino sobre todo relevante.
9. ¿Cuál es el nivel de vida que necesitas realmente? Estamos en un mundo consumista en el que parece que se compra satisfacción a cambio de dinero. Pero si nos lo planteamos tranquilamente cada vez que compramos algo para conseguir una satisfacción: ¿A qué precio la estamos comprando?¿Compensa trabajar todo un año en algo que no te gusta para tener 15 días en agosto? O quizás sea mejor la pregunta: ¿vives para trabajar?. El nivel de vida que deseas es algo que sólo puedes decidir tú. Pero recuerda que como dijo Platón: La pobreza no viene por la disminución de las riquezas, sino por la multiplicación de los deseos
No pretendo dar una solución mágica, ni unas recetas milagrosas para la crisis. Sólo abrir un espacio de reflexión personal. Tal vez algunas de estas nueve claves
no se apliquen en tu caso, o incluso que prácticamente ninguna. Pero si sólo una de ellas te sirve y la empiezas a aplicar, puedes llegar a notar grandes cambios. Porque el momento de cambiar es ahora.
¿Piensas dentro o fuera del marco?
Voy a intentar explicar la idea de qué es pensar fuera del marco. Puede parecer algo fácil, pero creo de corazón que es una de las cosas más difíciles que existen ya que nuestro cerebro está preparado para crear patrones, categorías y sobrevivir. Y todo lo que sea “novedad” se vincula con lo antiguo, por lo que nos es tremendamente sencillo estar dándole vueltas a las misma cosas. Como dice el refrán: el mismo perro, pero con distinto collar. Por tanto, para pensar fuera de tu mapa mental, has de hacer un esfuerzo o estar bien entrenado para ello.
En PNL llamamos mapa mental a la representación interna del mundo que tiene cada persona. Esta representación que nos hacemos del mundo es sólo un modelo del mismo. Recordemos que el mapa no es el territorio, es tan sólo un modelo del mismo. Ese modelo te ha servido en tu vida para llegar hasta donde estás, pero dependiendo de dónde quieras llegar, vas a necesitar por fuerza nuevos recursos mentales, nuevas actitudes, nuevos comportamientos, etc. Tan pronto asumamos esto, será posible usar otro modelo. Cuando piensas dentro del mapa, dentro del marco mental habitual, obtienes los mismos resultados de siempre. Cuando piensas fuera del mapa, obtienes resultados sorprendentes.
¿Cómo se forman nuestros mapas? Pues a través de la educación, la familia, las experiencias, la sociedad. No podemos evitar estar dentro de una sociedad que tiene unas líneas de pensamiento que a veces trata de imponernos. No es fácil salirse del camino trazado. Cuando decidí ser freelance, trabajar por mi cuenta (después de haber estado bastante tiempo dentro del marco, aferrándome a un
puesto fijo), muchas personas me dijeron frases del tipo y-no-es-mejor-un-trabajo-fijo-y-seguro. Eso demuestra varias creencias falsas que están en la mente de algunas personas: la creencia de que hay algo fijo, la creencia de que hay algo seguro y la creencia de que lo que es bueno para mi lo será también para ti. ¡Casi nada! Bastante esfuerzo me había costado decidirme (y unos cuantos cursos de PNL) para tener que lidiar con los miedos de los demás.
Las situaciones límite, como la crisis actual de la que ya hablé en este post, también crean marcos de referencia de los que parece que no podemos salirnos. Es difícil pensar al margen o lateralmente de algo que estamos oyendo a cada momento y por todos los medios posibles como si fuera inamovible. Con eso no niego la evidencia que hay una situación financiera muy complicada, pero sí que cuestiono que es posible hacer cosas para salir de ella y considero que a algunos les va bien para “justificar” su falta de iniciativa.
Pensar fuera del marco es un reto, un ir más allá de ti mismo y a veces más allá de tu entorno, un atreverse a hacer algo distinto, ser consciente de que parte de lo que pensamos que es la realidad es una construcción mental, es arriesgarse a equivocarse e incluso es arriesgarse a acertar (a veces no sabemos triunfar), es estar dispuesto a oir críticas, a que te señalen con el dedo, a ser diferente, a no seguir el camino trazado, a llegar a lugares insospechados… tal vez es arriesgarse a descubrir, como dice Punset, que hay vida antes de la muerte.
siempre su opinión. Permitan que les rechacen, que les odien, que les ridiculicen, asústense, duden, pero no permitan que les amordacen. Siempre se está a prueba. El momento que esperábamos es ahora.
¿Crees que piensas dentro o fuera del marco? ¿Son tus resultados previsibles o
sorprendentes?
Qué es la PNL
Dado que saldrá varias veces durante este libro, os voy a dar una breve explicación de qué es la PNL. Es difícil de explicar ya que es una técnica básicamente vivencial, pero trataré que se entienda lo mejor posible y poner algún ejemplo.
La PNL es un modo de modelar la conducta humana, es decir, de aprender cómo resuelven determinadas situaciones personas excelente en su campo. Nos permite, a diferencia de otras técnicas, entender la estructura interna de la experiencia, es decir, cómo pasan las cosas dentro de nuestro cerebro.
La PNL reconoce la forma en que procesamos neurológicamente la información y su efecto sobre nuestra conducta y sentimientos. Esa manera de estudiarlo, hace que los contenidos pasen muchas veces a segundo plano y se enfatice el cómo hacemos para que las cosas pasen. Se enfatiza la forma en que nuestra experiencia interna afecta a nuestra experiencia externa y a la relación con los demás.
Una de las presuposiciones básicas de la PNL es la conocida frase El mapa no es el territorio. Cada persona tiene un mapa mental sobre lo que es la realidad, una representación del mundo, de cómo son las cosas, de por qué, de cuándo. No hay representaciones mejores o peores, todas son válidas y nos han servido para llegar donde estamos. Es importante tener en cuenta este principio a la hora de
conflictos y malentendidos. Una de las mejores maneras para sentir desilusiones y decepciones en la vida es crearse un mapa de cómo deberían ser las cosas y luego tratar de que todo sea así. Te sentirás decepcionado cada vez que el mundo no encaja con tu imagen.
Por eso, desde la PNL, se intenta que seamos consientes del propio mapa, tratemos de flexibilizarlo al máximo y entendamos que los demás tiene el suyo, ni mejor ni peor que el nuestro, sólo diferente.
Una de las maneras (hay muchas otras) de actualizar los mapas es aprender cosas nuevas. Aprender más allá de tu área habitual de conocimiento es un primer paso para ampliar el mapa, tu mapa del mundo. En otras entradas iremos mostrando otros modos que tienes de ampliar el mapa.
¿Cuál es tu mapa del mundo? ¿Crees que es Hlexible y amplio o más bien rígido y
limitado? ¿Estás seguro?
La realidad: una ilusión de nuestro cerebro
Muchos estarán de acuerdo con la frase de que la realidad es sólo una construcción de nuestro cerebro, una manera que tenemos de percibir y organizar las cosas aunque lleguemos a creer que esa construcción es la Realidad.
El cerebro recibe mucha información del mundo exterior y del mundo interno y la simplifica para poder manejarla. El error es creer que esa construcción que nos hacemos en nuestra cabeza, es la Verdad.
Se calcula que recibimos a diario 400.000 millones de bits de información y que sólo somos conscientes de unos 2000 más o menos. Para poder percibirlos el cerebro ha de tener “algún conocimiento previo” ya que aprendemos por asociación e imitación. Vamos asociando los nuevos aprendizajes a antiguos y así poco a poco vamos construyendo nuestro particular mapa del mundo.
Nuestro cerebro no está preparado para conocer la verdad, ni siquiera parece muy preparado para la Felicidad con mayúsculas, sino que su principal función es la supervivencia. Para facilitar esa tarea de hacernos sobrevivir no tiene ningún problema en rellenar los huecos de información que le faltan, aunque estos rellenos no se correspondan fielmente con la realidad. Cuantas veces te habrás encontrado con alguien que habla sobre una situación en que ambos habéis estado y ves que añade o suprime cosas que tienes la casi total certeza de que
sucedieron. De alguna manera la persona da una versión “adaptada” de la situación.
Esta escasa capacidad para percibir la “realidad” en sí misma, no ha de asustarnos. Más bien nos ha de servir como punto de partida para pensar que tenemos libertad para construir un mapa del mundo que se ajuste a nuestras necesidades y que nos ayude a ser más felices.
Y también para darnos cuenta de que muchos de los pensamientos que nos hacen infelices, son sólo maneras de ver el mundo que hemos aprendido pero que no reflejan fielmente la realidad por lo que las podemos cambiar.
De algún modo podríamos decir que tenemos en nuestra mano, la llave de la felicidad, aunque muchas veces no la usemos.
Me gustaría que leyeras este cuento tradicional:
La llave de la felicidad
El Divino se sentía solo y quería hallarse acompañado. Entonces decidió crear unos seres que pudieran hacerle compañía. Pero cierto día, estos seres encontraron la llave de la felicidad, siguieron el camino hacia el Divino y se reabsorbieron a Él.
Dios se quedó triste, nuevamente solo. Reflexionó. Pensó que había llegado el momento de crear al ser humano, pero temió que éste pudiera descubrir la llave de la felicidad, encontrar el camino hacia Él y volver a quedarse solo. Siguió reflexionando y se preguntó dónde podría ocultar la llave de la felicidad para que el hombre no diese con ella. Tenía, desde luego, que esconderla en un lugar recóndito donde el hombre no pudiese hallarla. Primero pensó en ocultarla en el fondo del mar; luego, en una caverna de los Himalayas; después, en un remotísimo confín del espacio sideral. Pero no se sintió satisfecho con estos lugares. Pasó toda la noche en vela, preguntándose cual sería el lugar seguro para ocultar la llave de la felicidad. Pensó que el hombre terminaría descendiendo a lo más abismal de los océanos y que allí la llave no estaría segura. Tampoco lo estaría en una gruta de los Himalayas, porque antes o después hallaría esas tierras. Ni siquiera estaría bien oculta en los vastos espacios siderales, porque un día el hombre exploraría todo el universo. “¿Dónde ocultarla?”, continuaba preguntándose al amanecer. Y cuando el sol comenzaba a disipar la bruma matutina, al Divino se le ocurrió de súbito el único lugar en el que el hombre no buscaría la llave de la felicidad: dentro del hombre mismo. Creó al ser humano y en su interior colocó la llave de la felicidad.
¿Y tú, qué crees que es la realidad? ¿Piensas que las cosas son como son o son
como las vemos? ¿Y dónde buscas la felicidad?
¿Construimos la realidad o la vemos?
Muchos debates se han hecho en ciencia y sobre todo en filosofía, sobre si “vemos” la realidad o la “construimos”. Las recientes investigaciones en neurociencias nos ofrecen, como suele pasar en la vida, una combinación de ambos aspectos, pero con una cierta predominancia de la parte construida.
Al respecto, son interesantes las palabras de Susana Martínez-Conde, neurobióloga, que nos dice en una entrevista de La Contra:
¿Es usted fruto de mi imaginación?
Todo es fruto de la imaginación: cada experiencia vivida, cada persona conocida, cada objeto observado. El cerebro no reconstruye la realidad, sino que construye nuestra experiencia de la realidad.
¿Por mucho que quiera ser consciente de la realidad voy a inventármela? Existe cierta correspondencia entre nuestra percepción subjetiva y el mundo real, de lo contrario andaríamos chocando contra los muebles, pero mi percepción de los objetos no es exactamente idéntica a la realidad. [...]
¿Imaginar y ver es lo mismo?
Mirar una imagen de una persona o cerrar los ojos e imaginar esa imagen de la persona activa los mismos circuitos del cerebro. Realidad e ilusión son fronteras ficticias. Es obvio que ha de haber una base real sobre la cual construir (a no ser que sea una fantasía o alucinación), pero lo que también parece evidente es que una vez captada esa “realidad” el cerebro la transforma y nos la ofrece ya
procesada. No estamos captando exactamente el exterior, sería un gasto de energía innecesario. Estamos percibiendo lo suficiente como para poder hacernos “una idea” de lo que está sucediendo fuera de nuestras cabezas. ¡Y dentro!
Estos lleva dos problemas de inicio: uno es que si queremos percibir algo con más detalle del que nuestro cerebro está dispuesto a ofrecernos de entrada, tendremos que hacer un esfuerzo extra de atención. Otro es que nos aleja de la “percepción pura”, con lo que tenemos que aceptar que todo lo que procesamos pasa por el filtro de nuestros mapas mentales. Y en estos encontraremos experiencias vividas, creencias, ideas del mundo, valores, etc.
Por tanto cuando alguien afirma (fuera del campo de la investigación científica, que sería otro tema) que algo “es así” lo único que nos está diciendo es que “es así para él”. Por ello, pocas grandes verdades lo son para todo el mundo. Y cuidado, pues esos marcos no siempre vienen de dentro. Muchas veces son marcos metales, “impuestos” desde fuera y que aceptamos sin cuestionarlos porque nos parecen verdades incontestables.
¿Crees que realmente captas la realidad? ¿Qué porcentaje de lo que crees
piensas que está fundamentando en la realidad y cuánto en tu propio cerebro?
Construyendo la realidad
Me atrevo a poner un título tan osado al artículo ya que es también el título de un capítulo del libro El alma está en el cerebro de Eduardo Punset y su autoridad moral me da el valor para hacerlo. Y hago este comentario porque el tema del “constructivismo” versus el “realismo” es uno de los más discutidos en filosofía de la ciencia y no tengo ninguna intención de entrar en ese debate a pesar del título.
Uno de los científicos que se ha interesado por el estudio del cerebro (esencialmente del neocórtex) ha sido Jeff Hawkins y ha llegado en sus investigaciones a interesantes conclusiones. Una de ellas cambia el concepto de inteligencia ya que la concibe no como algo estático ni comportamental, sino como la capacidad para hacer predicciones (válidas para nuestra vida, no estamos hablando aquí de tener una bola de cristal, ni de ser futurólogo). El problema o cuestión viene de que esa capacidad de hacer predicciones se sustenta en el modelo del mundo que nuestro cerebro ha realizado a partir de lo que hemos experimentado, aprendido y almacenado hasta ese momento. No voy a entrar en los mecanismos neuronales, ni en los patrones estudiados pues sería complicar mucho la lectura del post, pero me quedo con la idea de la construcción de un modelo del mundo para ampliarla a continuación.
Ese modelo, sería lo que de un modo más simplificado hemos llamado mapa del mundo o mapa mental, del que he hablado otras veces. Ese mapa del mundo que tenemos “en nuestra cabeza” condiciona enormemente el modo en que percibimos la realidad. De ahí las reflexiones veraniegas de abrir el mapa. Pues sólo con un
mapa “abierto” tendremos la flexibilidad de adaptarnos al cambio, que nos guste o no, va a estar presente en nuestras vidas. Incluso es posible, que si es suficientemente amplio y flexible, seamos capaces de anticipar algunos de esos cambios y estar por ello mejor preparados.
Y por si quedan dudas, no estoy diciendo que la realidad no existe, ni que sólo está en nuestra cabeza, que sería la tesis de un constructivismo-relativismo radical, sino que estoy diciendo que mi modo de ver, oír y sentir el mundo difiere del tuyo y eso es inevitable. Pero a la vez eso me abre la posibilidad de que a través de nuevas experiencias y aprendizajes consiga tener un modelo de mundo que me permita llevar una vida más feliz, más equilibrada o más “aquello que esté buscando”. Cada uno tiene sus preferencias
Y también me lleva a ser consciente de que cuando hablo con otra persona, aunque parezca que hablamos del mismo tema, ella no tiene el mismo modelo del mundo que yo y por tanto, muchas de las connotaciones de lo que decimos diferirán. Por poner un ejemplo simple, no será lo mismo la palabra vacaciones para alguien que ha recorrido medio mundo viajando, que para alguien que cada año veranea en su pueblo. Tienen connotaciones distintas (ni mejores, ni peores, diferentes). El único terreno (y no siempre) en que las connotaciones se reducen al mínimo es en el campo de la ciencia. Pero eso sería tema para otro post.
¿Cómo es tu mapa del mundo? O como se decía tradicionalmente ¿de qué color
es el cristal con el que miras el mundo?
Prediciendo la realidad
En línea con el artículo sobre Construir la realidad me gustaría profundizar un poco en el tema de nuestra escasa capacidad para predecir la realidad. Pues a pesar de que Jeff Hawkins defina la inteligencia como la capacidad para realizar predicciones válidas para nuestra vida, la realidad es que en esta capacidad también andamos bastante flojos.
Nuestra baja eficacia a la hora de hacer predicciones futuras también guarda relación con la fragilidad de nuestra memoria, como expliqué en este otro post en el que ya comentaba que gran parte de lo que recordamos no sucedió tal y como nosotros lo recordamos. Como dice Punset en El viaje al poder de la mente: Nuestra memoria está sesgada por nuestros sentimientos y creencias actuales. No recordamos simple y exactamente lo que sucedió, sino que lo filtramos con lo que está sucediendo en el momento actual (sobre todo con los aspectos emocionales implicados). No olvidemos que los recuerdos y acontecimientos que mejor se fijan en nuestra memoria son aquellos asociados a vivencias emocionales. Y abro un pequeño paréntesis-reflexión al hilo de esto: Si lo que mejor recordamos es aquello experiencial-emocional ¿es de extrañar que gran parte de la educación en la escuela caiga en saco roto?
Ante lo expuesto y ligado al hecho de que intentamos “defendernos” de la incertidumbre del mundo aferrándonos a nuestras propias creencias o mapas mentales, incluso haciendo encajar “la realidad” con aquello que creemos: ¿no es normal que seamos malos prediciendo nuestro futuro? Porque esa memoria
“frágil”, ese almacén de experiencias que tenemos en nuestro cerebro, es lo que nos sirve para predecir que será de nosotros en el futuro. En un mundo cambiante y altamente complejo, predecir en base al pasado puede ser desastroso (no hay más que ver lo ocurrido con la crisis económica). Pero ¿cómo predecir con otra base (fuera de las ciencias experimentales, que como he dicho en otras ocasiones, cuentan con otros métodos)?
Como responde Antonio Damasio en una entrevista:
¿Cómo se anticipa nuestro cerebro a los cambios y amenazas del entorno? Se sirve de percepciones, emociones y sentimientos… Todos ellos son inseparables del proceso de pensar y, por eso mismo, mente y cuerpo son impensables por separado.
Ante esto la única alternativa que nos queda es estar dispuestos a soltar un poco la seguridad de nuestro mapa para adentrarnos en otros terrenos o “mapas” más amplios y flexibles. Ser más honestos con nosotros mismos y huir de auto justificaciones y aceptar que a veces las cosas son como son, no como querríamos que fueran. Y aceptar también que lo que predecimos que va a ser nuestro futuro nos puede servir de orientación, de guía hacia la cuál dirigirnos, pero no debemos aferrarnos a nuestras propias predicciones. Corremos el riesgo de retorcer lo que nos suceda para que encaje en lo que pensábamos, en lugar de recibir lo que suceda con los brazos abiertos y aprender de ello.
El cerebro nos engaña: creando creencias firmes
Todos tenemos algunas creencias firmes, algunas cosas que estamos convencidos que son de esa manera, que siempre han sido así, incluso tal vez que son inamovibles. Eso no es malo en sí mismo. Está bien tener algunos valores que nos ayuden a guiarnos en nuestra vida.
El problema puede venir de dos maneras:
- Cuando esas creencias son tan rígidas que nos limitan
- Cuando asumimos como propias y lógicas, creencias que son de otras personas, sin cuestionar su veracidad o conveniencia.
Vamos a ver ahora un ejemplo claro de cómo conseguimos montarnos creencias, muchas veces sin ningún fundamento y luego no sabemos/podemos salir de ellas.
En la Universidad de Stanford, el psicólogo Alex Bavelas realizó el siguiente experimento:
Se escogió una muestra de individuos. El experimentador les dijo: Yo ahora leeré cierto número de parejas de cifras de dos en dos; usted deberá decirme si estas cifras concuerdan o no entre ellas.
Todos los participantes insistían en saber que tipo de relación había que buscar, pero el experimentador le explicaba que ese era el objetivo del experimento, descubrir la relación.
Las persona empezaban por ensayo y error a decir que sí había relación o que no la había (sin decir de qué tipo). Al principio el experimentador declaraba siempre errónea la respuesta del individuo, después sin ningún tipo de lógica empezaba a decir que era correcta y continuaba (siempre sin ningún criterio) aumentando el número de veces que decía correcto hasta que lo decía siempre.
Al acabar le preguntaba a los individuos que modelo seguía para dar las respuestas y estos respondían de maneras muy variadas, algunas de ellas verdaderamente complicadas y elaboradas. En ese momento se desvelaba el truco, no existía ningún tipo de relación entre las parejas de números.
Y aquí surgía lo interesante: la mayoría de personas rechazaban que no existiera la relación lógica que ellos habían encontrado, tenían una dificultad enorme para abandonar la visión que había construido su propia mente. Algunos llegaban a intentar convencer al experimentador de que el equivocado era él.
Esto es para mí una prueba más de cómo funciona nuestra mente:
- La gran necesidad que tenemos de elaborar teorías explicativas para todo.
- Lo fácil que nos resulta encontrar modelos de cómo funcionan las cosas, por extraños e inverosímiles que sean.
- Cómo nos aferramos a nuestras creencia, aunque delante de nuestras narices tengamos la evidencia que son incorrectas o falsas.
Da que pensar.
¿Cuántas de nuestras creencias se basan en supuestos erróneos? ¿Somos
capaces de cambiar una creencia que no nos sirve o nos aferramos a ella?
¿Gripe porcina o marco mental "gripe"?
Hace un tiempo, cuando fue la epidemia de gripe porcina, en la Contra entrevistaron a Marc Siegel, especialista en el tema y profesor de Medicina de la Universidad de Nueva York que ponía un poco de sentido común, fundamentado en datos médicos, a las noticias que se leían acerca de dicha gripe.
El motivo que me lleva a hablar de este tema no es la gripe porcina, sino el modo en que se crean marcos mentales. En PNL se considera que el significado depende por completo de los marcos mentales y que el cambio de marco cambia a el significado de manera radical. Existen una serie de técnicas que se utilizan para cambiar el significado que para una determinada persona tiene una situación, ayudándole a cambiar el marco de referencia. A este proceso se le llama reencuadre y se basa en que si cambias la percepción sobre algo, la manera de enfrentarte a ello será diferente. Vamos a citar algunos ejemplos para clarificar cómo se hace:
- Cambio del contexto. En este caso se trata de buscar otros contextos en que puede ser útil para esa persona ese comportamiento del que se queja. Por ejemplo, si alguien considera que hace las cosas de una manera demasiado lenta podemos encontrar situaciones, como por ejemplo, determinados trabajos, en que esa lentitud le ayuda a ser más preciso y efectivo.
- Cambio del significado. Es en cierto modo parecido al anterior pero en este caso, se trata de darle a la etiqueta que tú pones a la situación -por ejemplo, soy lento- un significado más positivo. En este caso podría traducirse como que es una persona a la que le gusta tomarse su tiempo para hacer las cosas y que además es capaz de disfrutar de cada momento y no caer en situaciones de estrés.
Esto son sólo dos pequeños ejemplos de cómo cambiar el significado cambia el marco de referencia. Se podría hacer utilizando otras técnicas y aplicado a cualquier tema. Lo que considero importante es darnos cuenta de cómo ese marco mental llega a atraparnos en un determinado significado. Y si nos fijamos un poco en las noticias que leemos o en lo que nos dicen los demás, nos daremos cuenta de que estamos todo el tiempo metidos en marcos de significado. No es que a priori sea malo tener un marco de significado, lo negativo es quedarse pegado a ese único marco, no ser capaz de mirar un poco más allá y ver qué otros posibles contextos o significados pueda tener esa noticia o información.
Todos nos movemos con nuestros mapas mentales y nuestras creencias personales lo que nos lleva a crear esos marcos de significado. Lo importante es saber cuánta flexibilidad tenemos a la hora de ampliar ese mapa y dejar entrar posibles nuevos significados a nuestra vida.
¿Eres capaz de darte cuenta de los marcos mentales que nos ponen los demás?
¿O te limitas a creer en los signiHicados que se extraen de dichos marcos?
¿ Intentas tener un mapa mental cada día más Hlexible?
Salir de la Rutina
Investigaciones recientes, entre ellas las realizadas por Alex Pentland del MIT de Boston, arrojan la escalofriante conclusión de que el 80% de lo que hacemos a diario es rutina.
Eso se traduce en que somos altamente repetitivos y lo peor, muy predecibles. Cualquiera que nos observe con atención durante un período breve de tiempo puede acertar con casi total seguridad cuál va a ser nuestra reacción ante una situación.
Ya hemos hablado en otras entradas de cómo nuestro cerebro tiende a simplificar los acontecimientos, guardarlos por categorías y entregarse a la repetición como modo de obtener seguridad y ahorrar recursos.
Esto no es malo de principio, pero sí que lo es en el mundo cambiante en que vivimos, ya que nos puede impedir adaptarnos a los cambios. Esa excesiva rutina nos puede hacer que repitamos las mismas conductas en situaciones en las que deberíamos optar por nuevas soluciones.
A lo largo del Blog he comentado diferentes maneras de hacer Fitness mental (lo encontrarás en las entradas bajo este nombre), de no dejar que tus neuronas se adormezcan y esa rutina acabe convirtiéndose en un 95% de tu vida.
¿Qué va a hacer a partir de ahora? ¿Seguir con tu rutina cotidiana o empezar a
despertar tu mente?
¿Reconoces tus creencias limitadoras?
Decía Igor Sikorsky (el ingeniero que desarrolló algunos de los primeros modelos de aviones y helicópteros) que: Según respetados textos de aeronáutica, el abejorro no puede volar a causa de la forma y el peso de su cuerpo en relación con la superficie de sus alas. Pero el abejorro no lo sabe. Y por eso sigue volando.
Las creencias son significados, interpretaciones, definiciones, etiquetas que ponemos a la realidad. Son interpretaciones de la realidad, no hechos verificables. Son hipótesis que tenemos sobre algo que no se pueden demostrar (si se pudieran demostrar, estaríamos hablando de ciencia o de hechos objetivos, no de creencias). Lo malo es que en muchas ocasiones no somos capaces de hacer esa distinción tan fácilmente. Tenemos una determinada experiencia sobre algo y la generalizamos. Tenemos creencias sobre nosotros mismos, sobre los demás y sobre las cosas. A veces se realiza una distinción conceptual entre valores (conscientes) y creencias (inconscientes). Pero el caso, es que las creencias, seamos o no conscientes de ello, determinan nuestro comportamiento.
Veamos algún ejemplo sencillo: (caso real) un chico se encuentra en una discoteca y ve a una mujer que le gusta pero no se acerca a decirle nada. Se excusa diciendo que no era el momento. Cuando exploras un poco más descubres que en realidad piensa que es muy poco atractivo para atraer a una mujer guapa. Otro caso (real), una persona no le pide un aumento a su jefe porque dice que no
profesional. Como veis, podríamos encontrar miles de ejemplos a poco que miremos a nuestro alrededor o en nuestro interior. La mayoría de las supersticiones, son también un tipo de creencias, como vemos en este ejemplo de Miquel Barcelò cuando responde a la pregunta de si tiene algún amuleto: Tengo mi gri-gri, amuleto preparado hace veinte años por mi amigo brujo de Mali. ¡No tomaría un avión si me lo dejara en casa!
Una distinción que hacemos en PNL (y en psicología cognitiva con otros términos) es entre creencias limitadoras o stop (no soy capaz, no puedo, no sabré, no valgo, etc) y creencias potenciadoras o go (soy capaz, lo haré bien, aprenderé, etc). Como podéis deducir, nos interesa tener el máximo de creencias potenciadoras y el mínimo de limitadoras. Al fin y al cabo ya que son sólo interpretaciones de la realidad, escojamos aquellas que nos posibiliten, no las que nos limiten.
Cambiar creencias no es fácil ya que el proceso de creación de las mismas empieza en nuestra más “tierna infancia” en el contexto familiar, escolar y social y prosigue en la edad adulta. Es difícil sustraerse de eso. Pero como dice Borja Vilaseca en su artículo sobre La crisis de los 40 : Sólo cuestionando las creencias con las que hemos ido creando nuestra identidad, podemos llegar a ser libres mentalmente.
Existen diversos modos de hacerlo, como un proceso de selfcoaching, poniendo en cuestión nosotros mismos aquellas creencias que creemos que nos limitan o con ayuda externa (como el coaching, la terapia, cursos, etc) si son creencias
profundamente arraigadas. En cualquier caso es un sano ejercicio de higiene mental, deshacernos de aquello que nos limita sin ningún motivo real. Otra cosa son los hechos.
¿En tu mundo o en el mío?
Últimamente los post vienen a mí, más que yo a ellos. Esto me ha sucedido hoy al leer la entrevista de la Contra realizada a Mario Kapilolo, bosquimano, reverendo y líder de la comunidad ! Xung entrevista en la que vemos un punto esencial: como el mapa mental o visión del mundo de cada persona determina sus actos.
Un breve extracto de las palabras de Mario Kapilolo:
Ahora, además de pastor de los ! Xung, es un contador de historias.
- En la vida antigua, cuando estábamos cansados nos sentábamos debajo de los árboles y contábamos historias. Y por la noche, antes de dormir, los mayores les contaban historias a los niños. Y en los tiempos de guerra sólo pensábamos en contar historias.
Pobrecitos, así espantaban el miedo.
- … Y después de la guerra recopilamos todas las historias para que no se perdieran.
¿Han conseguido preservar su cultura?
- Hablamos nuestra lengua, pero hemos perdido parte de nuestra sabiduría porque los ancianos han muerto y se han llevado historias que nunca escuchamos. [...] ¿Qué piensa de “la vida nueva”?
-Yo estoy contento, he podido conocer dos mundos. Pero los jóvenes quieren ir muy deprisa y no prestan atención al pasado. ¿Y qué es un bosquimano si ya no es un bosquimano?
Los bosquimanos tenían una forma de vida hasta que vinieron los colonizadores y les obligaron a cambiarla. No pudieron, por suerte, acabar del todo con su cultura que como bien explica el Sr. Kapilolo se basa en gran parte en la tradición oral. Lo curioso del caso es el hecho de que nuestro mapa del mundo nos configura la realidad hasta el punto de ser incapaces de ver más allá de nuestro mapa.
Kapilolo ha tenido la gran capacidad de ver los dos mundos y tomar de cada uno lo que le ha interesado, pero la mayoría de la gente (él cita a los jóvenes como ejemplo) sólo son capaces de ver su propio mundo. Eso da como resultado que en gran parte de las interacciones, no estemos intentando entender al otro, sino “meterlo” en nuestro mundo como sea, aunque sea a la fuerza. Imaginaros el impacto que esto puede tener en las relaciones de pareja, de amistad, familiares o comerciales.
Y quizás, no se trate de “el tuyo o el mío” sino del “nuestro”.
¿Crees que tu mapa del mundo es Hlexible o tratas de convencer a otros de que el
tuyo es mejor? ¿Estás seguro de que no lo haces?
Cambiando tu cerebro
En la línea de lo explicado sobre cómo formamos nuestras creencias y mapas mentales, vamos a ver algunas teorías más que apoyan lo explicado en artículos anteriores sobre el modo en que funciona nuestro cerebro y cómo podemos modificarlo hasta cierto punto con nuestros pensamientos.
Los expertos neurocirujanos como Andrew Newberg y Mark Waldman dicen:
Cuando nos centramos en cuestiones de gran calado, en las grandes preguntas, estamos esforzando a nuestros cerebros para que piensen más allá de la casilla, y esto provoca que la estructura de nuestras neuronas cambie, especialmente nuestros lóbulos frontales, esa parte del cerebro que controla la lógica, la razón, el lenguaje, la conciencia, la compasión.
Crecen nuevos axones, que llegan a nuevas dendritas, las cuales a su vez se comunican de un modo nuevo en nuestro cerebro. Cuando pensamos en grandes preguntas utilizamos nuestros lóbulos frontales y alteramos la función de otras partes de nuestro cerebro.
Cuando introducimos una nueva idea en nuestro cerebro, al principio eso provoca confusión. Puede resultar incómodo. El cerebro no siempre acepta con agrado las nuevas ideas, sobretodo si chocan con antiguas creencias. Después de años alimentando viejas creencias se produce una resistencia a aceptar lo nuevo. Pero
si aceptas ese período de una cierta incomodidad estás creando nuevas conexiones neuronales y con ello ampliando tus posibilidades y opciones.
Cuanta más atención prestas a una idea, más se fortalecen por tanto las conexiones neuronales, por lo que si prestas atención a las ideas y pensamientos positivos, tu cerebro te recompensará con más capacidad de pensar en positivo.
¿Qué circuitos estás tú reforzando? ¿PreHieres la incomodidad del cambio o la
comodidad de lo conocido? ¿Con cuál de las dos opciones puedes crecer más?
¿Cerebro flexible o Día de la marmota?
En una interesante entrevista que le hiceron a Dan Coyle, periodista y escritor que ha recorrido el mundo en busca del talento, nos cuenta aspectos del funcionamiento de nuestro cerebro que nos puede llevar a entender mejor cómo funcionamos y cómo podemos “mejorar”.
¿La excelencia es un hábito?
Eso dijo Aristóteles: “Somos lo que hacemos repetidamente”. La excelencia es un hábito que podemos cultivar a través de una serie de mecanismos y circuitos neuronales.
Ha creado usted el club de fans de la mielina.
Esa sustancia que rodea el núcleo de las neuronas es como la banda ancha de nuestro cerebro, pero en este caso no hay ningún técnico que nos la instale; para establecerla y que nuestro cerebro funcione a mayor velocidad, fuerza y precisión, necesitamos práctica y repetición. [...]
¿Hay que volver a los oficios para superar el fracaso escolar?
La práctica intensa realizada con energía, pasión y compromiso; con motivación, junto con la admiración por los maestros y la integración de los errores como parte del aprendizaje, son las claves que he visto repetirse a lo largo de mi investigación en los variopintos semilleros de talentos.
No es la primera vez que hablamos de esto: la práctica es lo que nos conduce a la excelencia y a lo que muchas veces llamamos genialidad. Como explica Coyle,
cuando repetimos algo un suficiente número de veces, nuestro cerebro crea un circuito que nos permite ejecutarlo con mayor rapidez, habilidad e incluso facilidad. Si un niño practica el violín cada día, en un período de tiempo será capaz de ejecutar piezas muy difíciles con una “impresión de facilidad” pasmosa para el espectador. Ha creado circuitos cerebrales que lo posibilitan, incluso se ha modificado su “estructura cerebral” con la práctica. La mielina o sustancia blanca, es como “el conductor” que recubre esos circuitos y facilita la transmisión neuronal.
Lo mismo nos sucede a nosotros cuando realizamos cualquier tarea de manera repetida. En el polo positivo, estaría lo que Coyle explica en relación al talento. Pero en el polo negativo estaría la “mielinización” de los circuitos. Es decir, aquellos circuitos que más usamos se vuelven más sólidos, pero también más “rígidos”. Por eso en PNL hablamos mucho de ampliar el mapa mental, de dejar entrar en nuestros circuitos, cosas nuevas. Cuando aprendes algo nuevo, cuando lees sobre un tema que desconoces, cuando practicas una actividad física por primera vez, un deporte nuevo, resuelves un problema, o haces cualquier cosa que sea nueva para ti, generalmente necesitas activar nuevos circuitos. Y eso contribuye a mantener la plasticidad del cerebro. Un circuito mielinizado te da mucha habilidad e incluso talento en una área concreta, pero un cerebro “mielinizado” por la rutina y la repetición, simplemente es rígido. Y hay muchas ocasiones en que necesitarás un cerebro “flexible”!! O puedes acabar teniendo una vida que sea como Atrapado en el tiempo: el día de la marmota!!
¿Estás preparado para el cambio?
En una entrevista en la Contra en Mayo del 2009, Santiago Niño Becerra, economista, hizo una serie de comentarios que no pueden menos que hacerte sentir inquieto. El señor Becerra, ya predijo en el año 2006 la crisis en la que estamos inmersos, por lo que es posible que sus predicciones actuales, nada halagüeñas (él no ve ningún brote verde) también se cumplan. Si ésta en lo cierto nos enfrentamos a un verdadero cambio de paradigma, mucho más intenso y extenso de lo que se nos ha venido diciendo hasta ahora.
Citaré algunas de sus palabras al respecto:
Sí, y ahora hemos llegado a una situación en que ese modo de funcionamiento se ha agotado, ya no podemos ir a más. La recuperación de la crisis estará basada en la productividad y en la eficiencia, lo que significa que sobra y sobrará sin remedio mano de obra.
Ese decrecimiento ¿será para todos o sólo a partir de la clase media para abajo?
Para todos. El realmente rico será el que cree valor, el que tenga una altísima productividad. Si ahora la sociedad está escindida entre ricos y pobres, a partir del 2010 lo estará entre los que generan valor y los que no.
[...]
¿Y qué pasará con el tercer mundo?