[Novísima Semana Santa]

578  Descargar (1)

Texto completo

(1)
(2)
(3)
(4)
(5)

NOVÍSIMA'

iSMlâ

l i a .

BIBLIOTECA UNIVERSIDAD DE MALAGA

(6)
(7)
(8)
(9)
(10)

conduce naturalmente á la indiferencia religiosa.

Este es el tiempo precioso, estos son los dias de salvación. En ellos nos redimió Jesucristo, Hijo del eterno Padre, de la esclavitud del demonio, rescatándonos con su propia sangre, con su propia vida; nos abrió las puer-tas del ciclo, y nos hizo hijos adop-tivos de Dios. Dias sanios que celebra-ban los primeros cristianos con ejem-plar fervor, con limosnas, vigilias, ayunos rigorosos y otras mortificacio-nes preparándose también de este mo-do para celebrar con santa alegría lá gloriosa resurrección del Señor. Dias santos en que el cristiano no deba con-tentarse con una devoción tibia, y soló practicada como por costumbre.

Jesu-cristo , el Hijo de Dios vivo, clavado en un madero por nuestros pecados,-. Jesucristo implorando de su eterno

(11)

V I I

(12)

con-V I I I

ducído al verdadero arrepentimiento por los piadosos ejercicios de la Se-mana Santa, resucita de una muerte espiritual á una vida de gracia; y lle-no de santa alegría acompaña en su triunfo al vencedor de la muerte: salu-dables resultados que deseamos sea el fruto de nuestro trabajo.

(13)
(14)
(15)

DOMINGO BE HAMOS.

Admirables son, como todas los obras de Dios, las profecías en que, con la an-ticipación de bastantes siglos, estaba anun-ciada la venida de nuestro Redentor ; el tiempo en que había de venir, la estirpe de que habia de descender; que babia de nacer de una Virgen, y en la ciudad de Belén, que babia de predicar á los bom-bres la verdad, que babia de ser vendido por treinta dineros, que habia de padecer y morir por nuestros pecados; y finalmente, que habia de resucitar y subir gloriosa-mente ájlos cielos, con un gran número de circunstancias acerca de su vida, pasión y muerte, que todas se verificaron con la mayor exactitud.

(16)

1 0 DOMINGO

á caballo en un jumento. Asi lo vaticinó -el profeta Zacarías quinientos años antes de este suceso, diciendo: "salta de gozo', hija ><do Sion , alégrate sobremanera, hija de xJerusalcn ; ve ahi que viene á tí tu. "rey,

Í-justo y salvador: viene con la mayor mo-destia á caballo en una borrica con su po-» Ili no ; predicará la paz á las naciones, y >'Su dominación se estenderà de mar amar, »y hasta los últimos términos de la tierra;" y asi sucedió puntualmente, según nos re-fiere el Evangelio de este dia, El mismo que predicó la paz y la verdad á los hom-bres, el mismo que impera en todos los ángulos de la tierra, pues en toda ella le tributan honores divinos monarcas podero-sos , pueblos, naciones y continentes ente-ros; el mismo que impera en todas las al-mas después que las arrancó de las garras del dragón infernal ; el mismo que desde el empíreo, sentado á la diestra de Dios

(17)

B E RAMOS. '1 1

sino en un humilde jumento adornado con las vestiduras pobres'de sus discípulos: en-tró, no escoltado por poderosos ejércitos, sino acompañado de unos simples pesca-dores, y aclamado por inocentes niños, y por Ta gente sencilla del pueblo.

(18)

12 DOMINGO

(19)

DE HAMOS. 1 5

hubiéramos m u e r t o á manos del S e -ñor en tierra de Egipto , cuando nos sentábamos junto á las ollas llenas de c a r n e , y comíamos todo el pan que queríamos ! ¿ Por qué nos habéis traí-do á este desierto para matar de ham-bre á toda la gente? Pero el Señor dijo á Moisés: voy á hacer que llueva pan del cielo para vosotros: que salga el pueblo y recoja lo que basta para cada dia, pues quiero probarle á ver si se ajusta, ó n o , á mi ley. Mas el dia sesto preparen lo que han de r e -servar , y asi cojan doble de lo que so-lian cojer cada dia. Entonces Moisés y Aaron dijeron á todos los hijos de Israel: Esta tarde conoceréis que el Señor fue quien os sacó de la tierra de E g i p t o , y mañana veréis la gloria y el poder del Señor.

(20)

tu-16 D O M I N G O

vieron consejo , y dijeron: ¿ Q u e h a ­ cemos? P o r q u e este h o m b r e hace m u ­ chos prodigios, y si lo dejamos asi, todos creerán en él: * Y vendrán los r o m a n o s , y destruirán nuestra ciudad

y nación.;

• P e r o u n o de ellos, llamado C a i ­ fas, como Pontífice que era aquel ano, profetizó diciendo: os conviene que m u e r a u n h o m b r e por el p u e b l o , y n o perezca toda la nación. Y por lo t a n t o dqsdc aquel dia solo pensaban enquilarle la vida, diciendo: * Y ven­ d r á n Bcc.

~№£..E n el m o n t e de los olivos diri­ gió J e s ú s u n a oración á su eterno P a d r e , diciendo: P a d r e , sip u e d e ser, aparta de m í este cáliz: * E l espíritu, á la verdad , está pronto , pero la car­ n e es flaca; hágase t u voluntad.

(21)

D E RAMOS. 17

El Diácono canta lo que sigue , que es del Santo Evangelio, según S. Ma-teo, cap. 2 1 (1).

E n aquel tiempo: Acercándose J e -sús con sus discípulos á Jerusalcn, luego que llegaron á la vista de Bet-phage i al pie del monte de los olivos, envió Jesús á dos de sus discípulos, diciéndolcs: id á esa aldea que está enfrente de vosotros, y al inslanfe encontrareis una asna atada , y su po-llino con ella: desatadlos y trae'dmelos ; y si alguno os dijere algo, r e s -pondedle que el Señor ios necesita, y

(22)

\ 8 DOMINGO

(23)

v&zalfa:-D E v&zalfa:-DAMOS. 19

$. El Sénior sea con vosotros. R. Y con tu espíritu.

Oremos. A u m e n t a , olí Dios , 3a fe de los que esperan en t í , y oye b e -nignamente las oraciones de los que te suplican; derrama sobre nosotros la abundancia de tus misericordias: queden b e n ^ d i t o s estos ramos de pal-mas ó de olivas: y asi como, figuran-do á la Iglesia, multiplicaste á Noe que salia del arca, y á Moisés cuando salió de Egipto con los hijos de I s -r a e l ; del mismo modo nosot-ros, lle-vando palmas y ramos de olivos, sal-gamos co.n nuestras buenas obras al encuentro, de Jesucristo, y entremos-en la bientremos-enaventremos-enturanza eterna, por el misino , que contigo vive y reina Dios en unidaddel Espíritu Sanio

(24)

ele-90 DOMINGO

vados hacía el Señor. S. Demos g r a -cias á Dios nuestro Señor. R. Digno y justo es. S. Digno y justo e s , á la verdad, debido y saludable que te d e mos gracias siempre y en todas p a r -tes, Señor santo, Padre todopoderoso, Dios eterno , que te glorias en el con-sejo de tus Santos. Pues á tí sirven tus criaturas , porque á tí solo reconocen por su autor y su Dios, y todas tus hechuras te alaban, y tus Santos te bendicen; porque condesan con libre voz en presencia de los reyes y p o testades de la tierra aquel grande n o m -bre de t u Hijo U n i g é n i t o , á quien asisten los Angeles y los Arcángeles^ los Tronos y las Dominaciones, que con toda la milicia del ejército celes-tial cantan el himno de t u gloria, di-ciendo sin cesar:

Ahora cania el coro.

(25)

D E H A M O S . §1

d e los ejércitos. Llenos de tu. gloria están los cielos y la tierra. Hosanna en las alturas. Bendito sea el que viene en el nombre del Señor. Hosanna en las alturas.

S. El-Señor sea con vosotros, i í . Y con tu espíritu.

Oremos. Te pedimos, Señor Santo, Padre todopoderoso , Dios eterno, que te dignes ben)J(decir x y s a n t i f i c a r

estos ramos de olivo, que has criado, que mandaste salir de la materia de u n leño, y de los cuales llevaba u n o en su pico la p a l o m a , cuando volvió á la arca después del diluvio; para que cualesquiera que los t o m e n , r e -ciban protección para su alma y para

su cuerpo : y sea, Señor , el símbolo de t u gracia remedio para nuestra sa-lud. P o r nuestro Señor Jesucristo 8cc.

(26)

-92 DOMINGO

bios que salieron, llevando r a m o s , á recibir á J e s ú s , b e n ^ c l i c e también estos ramos de palma y de olivo, que con fé reciben tus siervos en h o n o r de tu n o m b r e , para que en cualquier lugar que se coloquen, los que en él habiten consigan tu bendición, y ahuyentada toda adversidad , proteja t u diestra á los que redimió t u Hijo Jesucristo nuestro Señor. Que

conti-go vive y reina &c.

Oremos. Oh Dios, que disponiendo las cosas con un orden admirable, lías querido manifestarnos, aun por m e -dio de las cosas insensibles, tu divina providencia respecto de nuestra sal-vación; concédenos, te pedimos, que los devotos corazones de tus fieles e n

(27)

D E R A M O S . § 0

ma y olivo debajo de sus pies. Los r a m o s , p u e s , de la palma anuncian victorias contra el príncipe de la m u e r te , y los de olivo demuestran de a l -g ú n modo que lia lle-gado ya la unción espiritual. P u e s ya entonces entendió aquella dichosa m u l t i l u d de gentes qué se significaba en e s t o , que c o n -dolido nuestro Redentor de las mise-rias del hombre había de pelear por la vida de todo el m u n d o con el p r í n -cipe de la m u e r t e , y habia de vencer-le m u r i e n d o . Y por esta razón, obse-quiando al Señor, le presentó los sig-nos de su victoria y de sus triunfos,

(28)

24 DOMINGO

el m i s m o , cuyos miembros quisiste que fuésemos, merezcamos participar de su gloriosa resurrección, el cual contigo vive y reina 8cc.

Oramos. Olí Dios, que mandaste que la paloma anunciase la paz á la tierra por medio de un ramo de olivo, te su-plicamos qué te dignes santificar con tu ben^(dic¡on celestial estos ramos de olivo y de otros árboles, á fin de que sean provechosos á todo t u p u e blo para la salvación. P o r Cristo n u e s

-tro Señor.

Oremos. Suplicárnoste, Señor , que ben>J<(digas estos ramos de palma ú

(29)

D E R A M O S . 25

Pone el Sacerdote incienso en el in-censario ; y rocia tres veces los ramos con agua bendita', diciendo:.

Rociaclme, Señor, con hisopo, y quedaré limpio; lavadme, y quedaré mas blanco que la nieve.

Después inciensa los ramos, y pro-sigue :

S. El Señor sea con vosotros. R, Y, con t u espíritu.

(30)

26 DOMINGO

nos concedas, que le preparemos el camino de la fé, y que limpio ya de todo tropiezo y piedra de escándalo florezcan á tus ojos nuestras buenas obras con ramos de justicia , de modo que merezcamos seguir las huellas del m i s m o , que contigo y con el E s -píritu Santo vive y reina &c.

Se distribuyen en seguida los ramos y mientras se están repartiendo canta

el coro la siguiente

Antífona. Los niños de los Hebreos salieron á recibir al Señor, llevando ramos de olivo , y decían en alta voz: Hosanna en las alturas.

Otra. Los ñiños de los Hebreos t e n -dían sus vestidos en el c a m i n o , y en voz alta decían: Hosanna al Hijo de David: bendito sea el que viene en el nombre del Señor.

(31)

t>É R A M O S . § 7

OrembS. O h Dios omnipotente y e t e r n o , qué hiciste que nuestro S e -ñor Jesucristo cabalgase en üri polli-n o , é ipolli-nspiraste á las turbas dé los pueblos qr/é esparciesen sus vestidos, ó ramos de árboles por el camino, y cantasen Hosanna en alabanza del m i s -mo Señor, concédenos, té pedi-mos, que podamos imitarías en lá inocen-cia , y merezcamos contraer S u inérifo, Por el mismo Jesucristo &c.

Empieza la procesión, y el Diáco-no se vuelve al pueblo, y dice:

D. Procedamos en paz. R. E n él n o m b r e de Cristo. A m e n .

Durante la procesión se cantan las antíJoñas que siguen:

(32)

28 '.DOMINGO

u n pollino atado, en el cual no ha cabalgado n i n g ú n h o m b r e , soltadle y traédmelo. Si alguno os preguntare al-go, decid: el Señor lo necesita. Desa-tándolo , pues, lo llevaron á Jesús; pusieron encima de él sus vestidos , y el Señor cabalgó en él. Unos tendian sus vestidos en el c a m i n o , otros a r -rojaban ramos de árboles: y los que le acompañaban, iban clamando: Ho-sanna, bendito sea el que viene en el nombre del Señor: bendito sea el rei-n o de rei-nuestro padre David: Hosarei-nrei-na en las a l t u r a s : ten misericordia de nosotros, oh Hijo de David.

(33)

reci-D É R A M O S . 29 bir los Tronos y Dominaciones! No

te-mas hija de Sion; he aqui que viene á tí t u rey á caballo en u n j u m e n t i 11o, según está escrito. Salve, Rey h a -cedor del m u n d o , que has venido á redimirnos.

Otra. Seis dias antes de la solem-nidad de la pascua, vino el Scfíor á la ciudad de Jerusalen, y salieron á recibirle los m u c h a c h o s , y llevaban ramos de palma en las manos, y cla-maban en voz m u y alta, diciendo: Hosanna en las alturas: bendito seas t ú que viniste en la m u l t i t u d de tus misericordias: Hosanna en las a l -turas.

(34)

30 DOMINGO Otra. Unárnpnps eon fe á los á n -geles y á los niños proclamando al que triunfó de la m u e r t e : Hosanna en las alturas.

Otra. U n a gran m u l t i t u d que La-bia venido á la fiesta, decia á voces al Señor: bendito sea el que viene en el n o m b r e del Señor: Hosanna en las alturas.

Cuando vuelve la procesión á la igle-sia entran dentro los cantores, cierran las puertas , y vueltos hacia la proce-sión cantan los siguientes versos; y el sacerdote y el clero que están juera, responden repitiendo siempre el primer verso.

Gloria, alabanza y honor le sean dados, R e y , Cristo R e d e n t o r , en c u -yo loor cantaron los graciosos niños, el devoto Hosanna.

(35)

lien-D E UAMOS. 31

dito en el nombre del Señor. R. G l o -ria , alabanza y honor & c .

E n lo alto de los cielos te alaba toda la corte celestial: y con ella el h o m b r e mortal y todas las criaturas. R, Gloria , alabanza y honor &.c.

El pueblo hebreo salió con palmas á recibirte: nosotros también venimos á tu presencia con oraciones, votos é himnos. R. Gloria, alabanza &c.

Los hebreos te daban alabanzas a n -tes de tu pasión: nosotros te ensal-zarnos ahora que ya estás reinando. R. Gloria , &c.

Ellos fe agradaron: se'ate también grata, S e ñ o r , nuestra devoción:

Rey b u e n o , rey clemente, á quien agradan todas las cosas b u e n a s . R. Glo-ria , &c.

(36)

32 DOMINGO

Cuando entraba el Señor en la santa c i u d a d , los niños de los He-breos , anunciando la resurrección de la vida * clamaban, con ramos de pal-m a , Hosanna en las alturas.

~jif. Habiendo oido el pueblo que

venia Jesús á Jerusalen, salió á su encuentro. * Clamaban.

Á M I S A ( 1 ) .

Introito. S e ñ o r , no alejes de m í t u ausilio, atiende a mi defensa:

líbra-(1) E n esta misa y e n las demás de esta s e -m a n a y de las de pascua , solo se pone lo que es p r o p i o de cada una : lo que es c o m ú n á todas puede verse en el Ordinario de la Misa que está al fin.

(37)

DE RAMOS. 33

3

m e de las garras del leori, y de las asías de los unicornios á mi pobre alma.." '

Salmo. Dios, Dios m i ó , mírame Señor: ¿ p o r q u e me has desamparado? Las voces de mis pecados alejan de ñií la salvación. Señor, no alejes 8cc. hasta el salmo.

-Oremos. Omnipotente y siempre

cielos,-.el m i s m o que está sentado á la diestra de Dios Padre ¡ese. njj.stno Señor eslá.en cuerpo , alma y divinidad e n el augusto sacramento del a l -tar. A n t e este inefable sacramento asisten llenos del m a s profundo respeto los ángeles , los q u e r u -bines y'-, serafines V tiemblan en la presencia del Señor ;de cielos' y tíejrrai Y ' t á pecador, '¿como'

(38)

DOMIXfiO

eterno Dios, guc:hiciste que. nuestro Salvador tomase, nuestra carne y p a -deciese muerte de cruz, para que los hombres tuviesenun ejemplo de h u mildad que imitar; conce'denos p r o -picio que merezcamos ser enseñados con su paciencia , y participar de. su resurrección. Por el mismo Señor &LC>

• tJÉCCIÓN"' ••••<",,,:-v'v'

DE LAGARTA DE $AN PABLO J LOS rriTVEZSES, cap. a.

Hermanos: tened en' vuestros' corazones los'mismos sentimientos que t u -yo Jesucris^o^en¡el su-yo: el cual te^-niendo' la» naturaleza de-Dios,» no fue por usurpación,: sino '• pof esenbitt, el

séf igual á Dios;' y no obstapte',' se anonadó á sí m i s m o , tomando.la,for-ma ó naturaleza* de siervo ,Í hecho -se-4

(39)

D E R A M O S . 3Ü

humilló á sí m i s m o , haciéndose obe-diente hasta la m u e r t e , y m u e r t e de cruz. P o r lo cual también Dios le e n -salzó sobre todas las cosas 4 y le dio

u n nombre superior.á todo nombre, á fin de q u e al n o m b r e de Jesus (aquí se hinca de rodillas) i se doble toda rodilla, en el cielo y c a l a tierra y en el infierno; y toda lengua con-fiese que el Señor Jesucristo está en la gloria de Dios Padre ( 1 ) .

... Graduai. Cogiste mi mano derecha y m e condujiste según t u voluntad, y m e recibiste con gloria. ¡Cuan bondadoso es Dios para Israel, para los que tienen u n corazón recto! Ko obstante , -ah m í m e vacilaron IQS pies: á pique estuve de resbalar, porque me llené de celos, al contemplar, los

(40)

"36 DOMINGO

pecadores , y la paz ó prosperidad de q u é gozan.

Tracto. ¡ Oh. Dios m i ó , Dios mió, mírame Señor! ¿ P o r qué me has desamparado? y . Las voces de mis p e cados alejan de m í la salvación. ^ . C l a -m a r é , Dios -m i ó , durante el dia y no iné oirás, clamaré ele noche y no por mi culpa. T ú e m p e r o , habitas eú la santa morada, t ú , ó gloria dé I s -rael, y.- E n tí esperaron nuestros padres y t ú los libraste, y . A tí cla-maron y fueron puestos en salvó: con-fiaron en tí, y no se vieron confun-didos, y . Bien que y o soy u n gusano •y no u n h o m b r e : el oprobio dé los

(41)

DE RAMOS. 37

repartieron entre sí mis vestidos , y echaron suertes sobre mi túnica. 'j¡. Lí-brame de la boca del león, libra mi pobre alma de las astas de los unicor-nios. J(T. Vosotros los que teméis á Dios, alabadle, engrandccédle todos vo-sotros, descendientes de Jacob. ~j¡. La generación venidera será contada como del Señor; y los cielos anunciarán |la justicia de éste. Al pueblo que na-cerá y que formó el Señor.

(42)

aban-38 PASIÓN DE N . S. J . C.

tlones esa sensualidad en que te hallas en-cenagado, esa soberbia, esa avaricia, esos rencores, esa envidia que te está consu-miendo. ¡ Infeliz de tí si desprecias los

do-cumentos que te dio el Señor en su santí-sima pasión!

P A S I Ó N

DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO, SE-GÚN SAN MATEO, cap, 2 6 y 2 7 .

E n aquel tiempo dijo Jesús á sus discípulos: bien sabéis que de aqui á dos días debe celebrarse la pascua, y que el Hijo del hombre será entrega-do á muerte de cruz. Al mismo tiem-po se juntaron los príncipes de los sa-cerdotes y los magistrados del pueblo en el palacio del sumo Pontífice, que se llamaba Caifas, y tuvieron consejo cómo hallar medio para apoderarse con maña de Jesús, y hacerle morir.

Y d e;m i e d o de que se alborotara el

(43)

S E G Ú N S. M A T E O . ' . 39

haga esto d a t a n t e la fiesta. Estando Jesús en Betania, en casa de Simón el leproso, sé llegó á él una m u g e r con un vaso de alabastro, lleno de per-fume ó u n g ü e n t o de gran precio , y

derramólo sobre la cabeza de Jesús, el cual estaba á la mesa. Algunos, de los discípulos al ver esto, lo llevaron m u y á mal, diciendo: ¿á qué fin ése desperdicio, cuando se pudo esto ven-der en m u c h o precio, y darse á los po-bres? Lo cual entendiendo J e s ú s , les dijo: ¿ P o r q u é molestáis á esa muger, y reprobáis lo que hace; siendo buena,

(44)

4A PASIÓN DE N . S... J . . C .

(45)

.. SEGÚN S. M A T E O . ,, 4' comiendo, dijo: E n verdad os digo que uno de vosotros me liará traición. Y ellos, afligidos sobremanera, e m pezaron cada uno de por sí á p r e g u n -tar: ¡Señor! ¿Soy acaso yo? y él en, respuesta dijo: El que mete conmigo la mano en el plato para mojar el pan, ese es el traidor. E n cuanto al Hijo del h o m b r e , él se marcha, conforme está escrito de él; pero ¡ ay de aquel hombre por quien el Hijo del h o m b r e será entregado: mejor le fuera no h a -ber jamas nacido! Y tomando la palabra J u d a s , que era el que le e n t r e -gaba, dijo: ¿Soy quizá y o , Maestro? Y respondió Jesús: tú lo has dicho, tú eres. Mientras estaban cenando, to-mó Jesús u n p a n , y lo bendijo y par-tió y dióselo á sus discípulos diciendo:

(46)

san-42 PASIÓN C E N . S. J . C.

(47)
(48)
(49)

SEGÚN S. M A T E O . 0

(50)

44 P A S I Ó N . D E N . S. 3. C.

(51)

SEGÚN S. M A T E O . 4^

con espadas y con palos, q u e veniafl enviadas por los príncipes de los sa-cerdotes y de los ancianos ó senadores del pueblo. El traidor les babia dado esta sería: Aquel á quien yo besare, ese es; aseguradlo. Arrimáiidose pues luego á Jesús, dijo: Dios te guarde, M a e s t r o ; y le besó. Dijo!e Jesús: Oh a m i g o , ;¿á que' has venido aquiiJ

Lle-gáronse'entonces los demás y echaron la mano á Jesús y le prendieron. Y be aqui que uno de los que' estaban con J e s ú s , tirando 'de la espada, h i -rió á un criado del príncipe de los

sacerdotes, cortándole uña Oreja.En-tonces Jesús le dijo: Vuelve t u espada á la vaina, porque todos los que se sirvieren de la espada por su propia •'autoridad, 'á"espada morirán. ¿ P i e n

(52)

es-46 PASIÓN DE N . S. J . C .

e n t u r a s , según las cuales conviene que suceda asi? E n aquella hora dijo Jesús á aquel tropel de geni es : Como contra unr ladrón: o asesino habéis sa-lido con espadas y palos á prenderme: cada dia estaba sentarlo entre -vosotros enseñando en el t e m p l o , y nunca m e prendisteis. Verdad es que todo, esto

ha sucedido para que se cumplan las escrituras de los profetas.. Entonces todos los discípulos abandonándole, se huyeron. Y .los que prendieron ;á J e s ú s , le condujeron.á casa de.Caifas, q u e era sumo, Pontífice en aquel año, donde los escribas, y los ancianos .es-taban congregrados. Y; Pedro le iba •Siguiendo de íejos basta llegar al p a -lacio del sumo Pontífice. Y habiendo entrado, se estaba sentado con los sir-vientes para ver él paradero de todo eslo.: Los príncipes pues de.l,os

(53)

SEGÚN S. M A T E O . /\7

J e s ú s , para condenarle á m u e r t e : y no le .hallaban suficiente para esto: como quiera que muchos falsos testigos se hubiesen presentado. Por ú l t i -mo aparecieron dos; falsos testigos ,: y

dijeron;; éste dijo: y p:p u e d o;d e s t r u i r

el templo.: de Dios y ¡reedificarlo cu

tres días. Entonces , .poniéndose, en pie el sumo Sacerdote,;le; ¡dijo:;¡-¿¡No

respondes, nada á lo /que deponen es,-tos contra .tí ? P e r o . J;osus .pprman.ecia en silencio. Y . di jóle el.:(sujaao

Sacer-dotq: Yo, te conjupo; d e; parte ¡de .Dios

vivo, que nos digas si.tú eres,el,pris-to ,á,~Mcsiqs:, el Hijo, de. D¡QS; Res-!

(54)

necesi-48 PASIÓN DE N . S . J . C .

(55)

-S E G Ú N -S. M A T E O . 49 d r o : Seguramente eres t ú también de

(56)

pe-50 PASIÓN DE N. S. .1. C .

(57)

orde-SEGÚN S. M A T E O . 5 1

no el Sefi'or. Fue, pues, Jesús presen-lado ante el presidente , y el presi-dente le interrogó diciendo : ¿Eres tú el Rey de los Judíos ? Respondióle J e s ú s : T ú lo dices: lo soy. Y por mas que le acusaban los príncipes de los sacerdotes y los ancianos , nada respondia. P o r lo que Pilato le dijo: ¿No oyes de cuantas maneras te acu-san ? Pero él á nada contestó de cnan-to le dijo; por manera que el presi-dente quedó en estremo maravillado. Acostumbraba el presidente conceder por razón de la fiesta de la Pascua, la libertad de u n reo á elección del

(58)

52 PASIÓN DE N . S. J . C .

(59)

-SEGÚN S. M A T E O . 53

(60)

54. PASIÓN DE N. S. J. C.

mofaron de él, le quitaron el manto; y habiéndole puesto otra vez sus p r o -pios vestidos, le sacaron á crucificar. Al salir de la ciudad, encontraron u n hombre natural de Girene, llamado Simón, al cual obligaron á que cargase con la cruz de Jesús. Y llegados al lugar que se llama Gólgota , esto es, lugar del calvario ó de las calaveras^ alli le dieron á beber vino mezclado con h i é l ; mas él habiéndolo probado no quiso beberlo. Después que le h u -bieron crucificado, repartieron entre sí sus vestidos, echando suertes. Con esto se cumplió la profecía que dice: Repartieron entre sí mis vestidos, y sortearon mi túnica. Y sentándose junio á él, le guardaban. Pusiéronle

(61)

sanen £.• M A T E O . oa

(62)

gran-56 P A 3 I 0 N DE N . S. J . C .

(63)

SEGÚN S. 3 I A T E 0 . 57

(64)

58 d o m i n g o d e b a m o s

piedraj cerró la boca del sepulcro y fuese. Estaban .allí María Magdalena y la otra María sentadas enfrente del

sepulcro.

Él Diácono canta en tono ¿te Evan-gelio lo <¡ue sigue.

(65)

A MISA. 59

eso yendo allá, aseguraron bien el se-p u l c r o , sellando la se-piedra, y se-

ponien-do guardas de vista. '•

Después se canta el Credo, y con-cluido sigue el

Ofertorio. Mi corazón aguardó siem-pre el improperio y la miseria: y aguardé á que alguno se compadecie-se de m í , y no hubo n i n g u n o que lo hiciese: busqué quien me consolase, y no le hallé. Me dieron hiél á comer, y teniendo sed me dieron á beber vi-nagre.

(66)

60 DOMINGO DE RAMOS

P R E F A C I O .

(67)

A MISA. 61

cíelos, y los bienaventurados serafi-nes le celebran unidos con alegría. Con cuyos cánticos te suplicamos m a n -des que sean recibidas nuestras ala-banzas, con las cuales te llamamos, y confesamos humildemente que eres

Santo, Santo, S a n t o , Señor Dios de los ejércitos. Llenos están de t u gloria los cielos y la tierra. Hosanna en las alturas. Bendito sea el que vie-ne en el nombre del Señor. Hosanna en las alturas.

(68)

62 LUNES

Comunión. P a d r e , si no puede pasar este cáliz sin que yo le beba, hágase t u voluntad.

Poscomunión. P o r la virtud de este misterio sean, Señor, borrados nuestros vicios y cumplidos nuesnuestros j u s -tos deseos. P o r nuestro Señor 8cc.

G G S G G S G e S e ^ S S G G S S G G G G G G G G G G ® ©

(69)

mis-SANTO. 63

ma indiferencia con que nosotros miramos nuestra salvación! Mira no seas tú uno de ellos dentro de poco. Aun tienes tiempo:.el Señor te está convidando: rompe las ligaduras del vicio que te están sujetando y d e -teniendo: acércate al Señor: llega, con^ templa en estos dias de propiciación tus enormes culpas y la inagotable misericor-dia de tu Dios. Estas consideraciones te mo-verán á un sincero arrepentimiento: bien lo necesitas: si no te arrepientes, -¡desgra-ciado de ti!

(70)

prepa-64 1 U N E S

radas, de tal manera oprimieron su cora-zón, que le hicieron sudar sangre. Su tris-teza era mortal, semejante á la agonía de una muerte dolorosísima. ¿Y tú cristiano, te entregas con esa fuerza al regalo y á los placeres criminales? S í : tu Dios, es m u y misericordioso, todos lo sabemos; pero también es justo. ¿Qué prueba mayor pue-de darte pue-de su misericordia, que papue-decer por tí una pena tan aguda que le hace s u dar sangre? ¿Qué mayor prueba de su m i -sericordia , y de la intensión con que te a m a , que aquella conformidad con que se resigna en la voluntad de su Padre? uC o n

(71)

A MISA. 65.

habían dormido oprimidos de tristeza: le-vántate y sigúele: sigúele en toda su pasión, áiguc los ejemplos que te d i o ; para que re-sucitando de la muerte del pecado á la vida de la gracia , subas también á los cielos, donde lleno de gozo, le veas sentado á la diestra de su Padre, y seas feliz por toda una eternidad.

Á M I S A .

Introito. J u z g a , Señor, á los que me dañan; derrota á los que comba-ten contra m í : toma las armas y el escudo, y levántate en mi defensa, S e ñ o r , en en y a fuerza está puesta mi salud.

Salmo. Esgrime la espada, y aco-mete á los que me persiguen: di á mi alma : Yo soy t u Salvador.

Juzga Señor &c. hasta el salmo. Oración. ¡ O h Dios todopoderoso! Suplicárnoste nos concedas que Jos que desfallecemos por nuestra

(72)

66 L U N E S SANTO

qüeza entre tantas adversidades,' r e s -piremos por los me'ritos de la pasión de tu unigénito Hijo. Que contigo 8cc.

ORACIÓN POR LA IGLESIA, CONTRA LOS QUE LA PERSIGUEN.

Rogárnoste, Señor, que oigas apla-cado las siíplicas de tu Iglesia, para que desapareciendo todas las adversi-dades y todos los errores, le sirva con libertad y seguridad. P o r nuestro S e

-ñor «Ser.

ORACIÓN POR EL PADRE SANTO.

(73)

A M I S A . 67

LECCIÓN

BEL PROFETA ISAÍAS, C. 5 0 .

E n aquellos días: dijo Isaías: El Señor Dios m e abrió los oidos, y yo no me resistí: no me volví airas. E n tregué mi cuerpo a los que me g o l -peaban, y mis mejillas á los que me herían: no aparté mi rostro de los que me increpaban y escupian. E l Señor Dios es mi protector: por eso no he sido confundido: por eso p r e -senté mi rostro ú los golpes como tina piedra durísima, y sé que ñó quedare avergonzado.1 Cerca de mí

(74)

68 L U N E S SANTO

comerá. ¿ Quie'n de vosotros es el que teme á Dios y oye la voz de su sier-vo? El que anduvo en tinieblas, y no tiene l u z , espere en el n o m b r e del Señor, y apóyese en su Dios.

Gradual. Levántate, Señor, y júz-g a m e ; Dios m i ó , y Señor m i ó , toma á t u cargo mi causa, y. Esgrime la espada, y acomete á los que me per-siguen.

Tracto. No nos trates, Señor, según merecen los pecados que hemos co-m e t i d o , ni según nuestras iniquida-des, y. No te acuerdes, Señor, de nuestras antiguas maldades: vengan pronto para nosotros tus misericor-dias, p o r q u e mucho las necesitamos. (Aquí se pone de rodillas), y. Ayúda-n o s , Dios Salvador Ayúda-nuestro; y por la gloria de t u nombre líbranos, Señor, y perdónanos nuestros pecados por t u santo n o m b r e .

(75)

A' MISA. 69 Evangelio según- san J u a n , cap. 12.

Seis dias antes de la pascua volvió Jesús á Belania, donde Lázaro habia m u e r t o , á quien Jesús resucitó. Aqui le dispusieron una cena. Marta servia; y Lázaro era u n o de los que estaban á la mesa con el. Y María tomó una libra de u n g ü e n t o ó perfume de nardo puro y de gran precio, y derramóle sobre los pies de J e s ú s , y los enjugó con sus cabellos, y se lleno la casa de la fragancia del perfume. Por lo cual Judas Iscariote , u n o de sus discípu-los, aquel que le habia de entregar, dijo: ¿Por qué no se ha vendido este perfume por trescientos denarios, para limosna de los pobres? Eso dijo, n o porque él pasase algún cuidado d é l o s pobres, sino porque era ladrón raíerot

(76)

70 L U 5 E S SANTO

«lia de mi sepultura. P u e s en cuanto á los pobres los tenéis siempre con vosotros; pero á m í no me tenéis siempre. Entretanto u n a gran m u l t i -tud de judíos, luego que supieron que Jesús estaba alli, vinieron no solo por J e s ú s , sino también por ver á Lázaro, á cjuien había resucitado de entre los muertos.

Ofertorio. L í b r a m e , Señor, de mis enemigos: á. tí me he acogido: ensé-ñame á hacer t u voluntad, porque t u eres mi Dios.

Oración secreta. Haz, Dios o m n i -potente, que estos sacrificios, después de habernos limpiado con su p o d e -rosa v i r t u d , nos hagan llegar mas puros á su principio. P o r nuestro Señor &c.: •;

• Otra oración secreta por la Iglesia, emir a los tjue la. persiguen.

(77)

A MISA. 71

á tus misterios, para que adheridos á las cosas divinas te prestemos h o m e -nages con el alma y con el cuerpo. Por nuestro Señor &c.

Otra por el Sumo Pontífice. Suplicárnoste, Señor, que te apla-ques con los dones que te ofrecemos: y dígnate dirigir con una constante protección á tu siervo N . , quien qui-siste que presidiese á t u Iglesia corno su pastor. P o r nuestro Señor 8cc.

El Prefacio como en la página 6 0 , y lo mismo todo lo demás hasta la comunicanda.

(78)

72 L U N E S SANTO

Tiendo, ¡ oh cristiano! la fealdad de tu al-riía, te está condenando con severidad, si no te vuelves á é l : pero es misericordioso sin límites; no dejará de perdonarte , si de-testas sinceramente tus cidpas. Aviva, pues, tu fé: mírale con los ojos de tu alma d e -lante de t í , y pídele con todo fervor que te dé los ausilios de su divina gracia para sa-lir de ese infeliz estado de pecado. Si tie¿ lies la fortuna de considerarte limpio en su presencia , con todo pídele m u y de veras «pie también te limpie de los pecados oculT

tos, y que si efectivamente estás en su d i -vina gracia , le conceda perseverar en ella hasta la muerte.-Adórale con toda tu alma .en ese inefable misterio de a m o r : no ceses de darle gracias por su bondad y miseri-cordia infinitas: detesta tus culpas, y for-ma un propósito firme de no ofender jafor-mas á un Dios tan bueno.

Comunión. Avergüénzense y t e m a n los que se congratulan por mis m a -les: llénense de confusión y temor los que hablan m a l i g n a m e n t e contra m í .

(79)

A MISA. !73

cosas santas u n fervor d i v i n o , con el cual disfrutemos sus efectos, y nos alegremos de haberlas recibido. P o r nuestro Señor &c.

Otra por la Iglesia contra sus per-seguidores.

Suplicárnoste, Señor, Dios n u e s -tro, no permitas que opriman los pe-ligros humanos á los que concedes; alegrarse con la participación de las cosas divinas. Por nuestro Señor Scc.

Otra por el Papa.

(80)

74 . M A R T E S

AL PUEBLO.

Oremos. Humillad vuestras cabezas á Dios.

Ayúdanos, ob Dios, Salvador nuest r o : y concédenos que celebremos g o -zosos la memoria de los beneficios, con que te dignaste repararnos. P o r nuestro Señor <8cc.

63888888888838888838833833888

Trasládate hoy con el pensamiento á Gethsemaní, y mira la perfidia de Judas, pero acuérdate de las tuyas. El infeliz Judas ¡vendió y entregó á su Maestro con un ós-culo de paz: pero ¡cuántas veces has dado tú también ósculos de paz, palabras y pren-d a s t e reconciliación, y has quepren-dapren-do, em-pero, con el corazón ulcerado, dispuesto á

(81)

ren-SANTO. 75

(82)

siem-7 6 M A R T E S SANTO

pre en su corazón la ofensa mas leve, huye de el que le ha ofendido, le odia, y se venga. ¡Qué monstruosidad!

(83)

A' MISA. 7 7 reflexiones no sacas fruto n i n g u n o , ó si es

u n fruto pasagero y momentáneo; quita, aparta, que tú también te unes con los ju-díos para atormentar á tu Dios. ¡Oh benig-nísimo Jesús, olí amantísimo Redentor mío! No me niegues, Señor, los ausilios de tu divina gracia , para que me sirvan de u n provecho espiritual estas piadosas con-sideraciones.

Á M I S A .

Introito. Pero nosotros debemos

gloriarnos en la cruz de nuestro Señor Jesucristo, en el cual está n u e s -tra salud, nues-tra vida y resurrección; y el cual nos ha salvado y libertado.

Salino. Dios tenga misericordia de nosotros y nos bendiga: haga que res-plandezca en nosotros la luz de s u rostro, y se apiade de nosotros. Pero nosotros «Scc. Hasta el salmo.

(84)

7 8 M A R T E S SANTO

naódó que merezcamos él perdón dé nuestros pecados. P o r el mismo

Se-ñor & . C .

Otra oración , ó por Ja Iglesia con-tra sus perseguidores, ó por el sumo Pontífice, como en la misa del lunes, pág. 66.

LECCIÓN

SEL PROFETA JEREMÍAS, c. 1 1 .

- E n aquellos dias, dijo Jeremías: tú, Señor, me lo hiciste ver, y lo conocí: t ú me mostraste entonces sus depra-vados designios. Y yo ¿ra como u n nianso cordero que es llevado al sa-crificio; y no había advertido que ellos habían maquinado contra mí d i -ciendo : E a , démosle el leño en lugar de pan (1) , y esterminémoslc de la

(85)

Á ¡MISA. 79

tierra de los vivientes; y no quede ya mas memoria de su n o m b r e . Pero t ú , ob Señor de los eje'rcitos, que juzgas con justicia y escudriñas los corazo-nes y los afectos, barás que yo te vea tomar venganza de ellos; puesto que en tus manos puse mi causa.

Gradual. Pero yo cuando me afli^ giarii me vestia de cilicio; humillaba mi alma con el ayurto, y no cesaba de orar en mi corazón, y. J u z g a , oh Señor, á los que me hacen daño; d e r -rota á los que combaten contra mí: toma las armas y el escudo, y leván-tate á defenderme.

un bastón p o r él', para llevarle as! en el h o m b r o ; ceremonia que se hacia al desterrar á alguno. Otros traducen. Echárnosle el leño de veneno en

su pan. O démosle el leño, esto es , el paiibulow

(86)

80 PASIÓN DE N . S. .T. C.

PASIÓN

DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO SE-* • GUN SAN MARCOS, cap. )í y 15.

E n aquel tiempo, dos días después era la Pascua, cuando comienzan los ázimos, y los príncipes de los sacer-dotes, y los escribas, andaban trazan-do como prender á Jesús con engaño, y quitarle la vida. Mas no ha de ser, decian, en Ja fiesta, porque no se amotine el pueblo. Hallándose Jesús

(87)

sien-SlíGL'N'-S.' MARCOS. 81

do asi que se podia vender en mas de trescientos denarios, y dar el dinero á los pobres? Con cuyo motivo bra-' ruaban contra ella. Mas .lesus les dijo: Dejadla en paz: ¿por que la molestáis? La obra que ha hecho conmigo es buena y loable; pues que á los p o -bres los tenéis siempre con vosotros, y podéis hacerles bien cuando quisie-reis , mas á mí no me tendréis siem-pre. Ella ha hecho cuanto estaba en su m a n o : se ha anticipado á embal-samar mi cuerpo para la sepultura, y hacerme en vida este honor. E n ver-dad os d i g o , que do quiera que se predicare este Evangelio por todo el m u n d o , se contará también en m e -moria ó alabanza de esta muger lo que acababa de hacer. Entonces J u -das Iscariote, u n o de los doce, salió á verse con los sumos sacerdotes, para entregarles á Jesús. Los cuales cuando le oyeron, se -holgaron m u c h o , y

(88)

82 PASIÓN B E N . S. J . C .

(89)

o-SEGÚN S. MARCOS. 83

(90)

8/¡. PASIÓN DE N . S. J . 0 .

(91)

SEGL'N S. MARCOS. , 85

(92)

86 P A S I Ó N D E N . S. J . ' C .

(93)

desen-SEGÚN S. MARCOS. 87

(94)

88 PASIÓN DE N . 3 . J . C .

(95)
(96)
(97)

.' SEGCN. S. MARCOSi'i 89 t ú el Cristo ó Mesías, el Hijo ele Dios •bendito? A esto le respondió Jesús:

Yo soy: y ,algún día veréis al Hijo riel b o m b r e , sentado, á la diestra .de la Majestad de Dios, y venir sobre las nubes del ciclo. Al punto el sumo Sacerdote, rasgando sus vestiduras, dice: (; Q u é necesidad tenemos ya de

testigos?. "Vosotros mismos habéis oido la blasfemia. ¿ Q u é os parece ? Y t

oí-dos ellos le condenaron por reo de •muerte. Y luego empezaron algunos á escupirle, y tapándole la cara, dá^-banle golpes, diciéndole: Profetiza, ó adivina quien íe ha dado, y los mi-*-nistriles le daban de bofeladas. E n t r e t a n t o , hallándose Pedro abajo en el patio1, vino una de las criadas del sumo

(98)

90 PASIÓN D E N . S . J . C .

(99)
(100)
(101)

-S E G Ú N -S . MARCOS. • 9Í

(102)

ha-92 PASIÓN DE N . S. J . C.

Lian entregado por envidia. Mas los pontífices instigaron al pueblo á que pidiese mas bien la libertad de B a r -rabás. Pilato de nuevo les habló y les dijo: ¿Pues que queréis que haga del Rey de los judíos? Y ellos volvieron á gritar: Crucifícale. Y les decia: ¿Pues que mal es el que ha hecho? Mas ellos gritaban con mayor fuerza: Crucifí^ cale. Al fin Pilato, deseando conten-tar al p u e b l o , les soltó á Barrabás; y á J e s ú s , después de haberle hecho azotar, se le entregó para que fuese crucificado. Los soldados le llevaron entonces al patio del pretorio; y r e u -nie'ndose allí toda la cohorte, vístcnle u n manto de grana á manera de. púr-pura, y le ponen una corona de espir ñas entretegidas. Comenzaron en

(103)

SEGÚN S. MARCOS. 93 adorauan. Después de haberse asi m o

(104)

94 PASIÓN DE N . S. J . C.

(105)

desampa-SEGÚN S. MARCOS. 95 rado? Oyéndolo algunos d é l o s c i r

(106)

asís-9G PASrON D E N . S . J . C.

tian con sus bienes, y también otras imichas que juntamente con él habiari subido a Jerusalen.

El Diácono cania en tono de

Evan-gelio lo que sigue:• •• >

Al caer del sol, ( p o r ser aquel dia la parascebe, ó dia de preparación que precede al s á b a d o ) , fue José de A r i -inatéa , persona ilustre y senador, el cual esperaba también el reino de Dios, y entró denodadamente á Pilato y pidió el cuerpo de Jesús. Pilato, admirándose de que tan pronto h u -biese m u e r t o , hizo llamar al centu-r i ó n , y le pcentu-reguntó si efectivamente habia muerto. Y habiéndole asegu-rado que sí el centurión, d i o el cuer-po á José. José, comprada una sában a , bajó á Jesús de la cruz, y le e sában

-A:olvió en la sábana, y le puso en u n

(107)

arri-A MISarri-A. 97

mando u n a gran piedra, dejo asi con ella cerrada la entrada.

Ofertorio. G u á r d a m e , Señor, de la manó del pecador, y líbrame de los hombres inicuos.

Oración secreta. Suplicárnoste, S e -ñor , que nos restauren mas fácilmen-te estos sacrificios, qué celebramos juntamente con medicinales ayunos. Por nuestro Señor & c .

Otra oración secreta, ó contra los perseguidores de la Iglesia, ó por el sumo Pontífice, pág. 70 y lo demás como en la pág. 6 0 .

Comunión. Procedían contra m í los que gobernaban el pueblo: y la g e n t e que bebia vino cantaba cantares c o n -tra m í ; pero y o , Señor, dirigía á tí mi oración: esta es la ocasión, o h Dios, mio, de manifestarme t u benevolencia, según t u grande misericordia.

(108)

98 MIÉRCOLES omnipotente, nuestros vi ¿ios,'

santifi-cándonos vuestra divina gracia1, Ja cuál

nos dé 4ámbíeni 'remedios

sempiter-nos. P o r nuestro Señor. & é .

Otra oración ó-por la Iglesia ó.por el Papa, pág.

.,... • ; • AL PUEBLO. . ..

- Oremos. Humillad vuestras cabezas á Dios. .

-Oraciop.; Purifíquenos,.. Señor i-, t u misericordia, de todos los pecados a n -tiguos y ocultos, y vuélvanos capaces de u n a vida nueva y santa. P o r nues-tro Señor Scc.

e8SSSSSSí>S»SSS8SSSSfíSSSí;SSñíí8

(109)

SANTO. 99

(110)

100 M I É R C O L E S

sus miembros, sino en sus llagas, mírale desangrado todo , horrorosamente desfigu-r a d o , lívido y ensangdesfigu-rentado : un temblodesfigu-r, una agonía, una palidez mortal se apodera de toda su naturaleza, y aquellos verdugos redoblan sus golpes con una fiereza de t i -gres ; ni se conduelen, ni se cansan aque-llas furias del infierno. Por piedad, cris-t i a n o , vuelve siquiera una vez cris-tus ojos ha-cia el pacientísimo Señor, asi humillado, confundido y atormentado : también él te mira á tí desde aquella columna de igno-minia y de martirio, y te dice con sus mi-radas: ¡Cuánto me cuestas, hijo mió!

(111)

S A N T O . 101

(112)

IOS M I É R C O L E S SANTO

te tiene preparadas delicias sin fin; su jus-ticia tormentos eternos: escobe.

(113)

es-A MISA. 1 03

cucha :¡ .dentro-de, .cuatro dias^ acaso den-tro de una hora, volverás á tus ocupacio-nes ordinarias, á tus vicios acostumbra-dos; se presentarán las ocasiones, los obje-tos predilecobje-tos, las satisfacciones favoritas;

y adiós propósito. ¡Que desgracia! No me neguéis. Dios, mió, los ausiliosíde vuestra divina gracia, para mudar de vida, y per-severar en mi buen propósito: no tenga en mi corazón el atractivo del vicio la fuerza (¡ue ha tenido hasta aqui. Salid vos, Señor, .salid, al encuentro á los pensamien-tos y deseos pecaminosos: rechazádlos: que no se apoderen de mi alma, y de mi cora-zón : reinad vos solo en m í , ahora y siem-pre y por toda la eternidad.

Á M I S A . . ,

Introito. Dóblense,--al-nombre de Jesús todas las rodillas en: el-cielo•', éñ la tierra y.en los infiernos;.porque el Señor se., hizo obediente '•''hasta la m u e r t e , y muerte de C Í I U E Í ' p o r ló

(114)

104 M I É R C O L E S SANTO

Salmo. Escucha, Señor, mi ora-ción , y lleguen á tí mis clamores.

Dóblense 8cc. hasta el salmo.

Oremos. Doblemos las rodillas. Le-vantaos.

Concédenos, te pedimos, Dios om-nipotente, que pues nos vemos afli-gidos sin cesar por nuestros escesos, nos libertemos por la pasión de tu Unigénito Hijo. Que contigo vite y reina Scc.

LECCIÓN

DEL PROFETA ISAÍAS, cap. 62 y

(115)

Á M I S A . 105 p u e s , está colorado t u manto , y tus

vestidos como los de los que pisan en los lagares? Y o pisé solo en el la-g a r , y n i n la-g ú n varón de las naciones me acompañó: los pisé en mi furor, y los conculqué en mi ira: su sangre salpicó mis vestidos, y manché con ella toda mi r o p a : porque llegó el dia de la venganza que escondia en m i corazón, y el tiempo de redimir á los mios. Miré al rededor, y no ha-bía quien me ausiliase: busqué quien me ayudase y no le e n c o n t r é : m i brazo me salvó, y mi misma i n d i g -nación me sostuvo. Conculqué á los pueblos en mi furor, y en mi indig-nación los e m b r i a g u é , y eché por tierra todo su poder. Me acordaré de las misericordias del Señor: le alaba-ré por todos los beneficios que nos ha hecho el Señor nuestro Dios. R. Gra-cias á Dios.

(116)

106 M I É R C O L E S S A N T O

tu siervo, porque estoy angustiado; óyeme al instante. J¡f. Sálvame, Dios m i ó , porque las aguas de la

tribula-ción lian entrado hasta mi alma: es-toy atollado en el cieno del abismo, y no puedo subsistir.

S. E l Señor sea con vosotros. R. Y con tu espíritu.

Oremos. Oh Dios, que para arran-car al enemigo el poder que ejercía sobre nosotros, quisiste q u e . t u Hijo padeciese por nosotros el suplicio de la cruz , concédenos á tus siervos que consigamos la gracia de la resurrec-ción. Por el mismo nuestro Señor &.c.

(117)

Á MISA. 107

LECCIÓN

DEL PROFETA ISAI AS cap. 53 (1).

E n aquellos dias: Dijo Isaías: Se-ñor , ¿ quien lia creído , ó creerá á nuestro anuncio? ¿ Y á quién lia sido revelado ese Mesías, brazo ó virtud del Señor? Porque él crecerá á los ojos del pueblo como una humilde planta, y brotará, como u n a raiz en tierra árida: no es de aspecto, bello, ni es

( 1 ) Isaías vivia 7 5 0 años antes de J e s u c r i s to ; y con toda esta anticipación profetizó la p a -sión y muerte de 'nuestro R e d e n t o r ; pero c o n tanta claridad , que su profecía parece mas bien u n a relación de lo pasado que una predicción de lo futuro , como lo echará de ver. el lector c o n su simple lectura. ¡Cuántas gracias tiene que dar

(118)

i 08 M I É R C O L E S SANTO

esplendoroso. Vímosle después despre-ciado, y el desecho de los hombres: varón de dolores: y que sabe lo que es padecer; y su rostro como cubier-to de vergüenza y afrentado; por lo que n o hicimos n i n g ú n caso de él. E s verdad que él mismo tomó sobre sí nuestras dolencias y pecados, y cargó con nuestras penalidades; pero nosotros le reputamos entonces como u n l e p r o -s o , y como u n hombre herido de la mano de. Dios, y humillado. Siendo asi que por causa de nuestras iniquida-des fue él llagado, y iniquida-despedazado por nuestras maldades : el castigo de q u e debia nacer nuestra paz con Diost

(119)

Á MISA. 109 de todos nosotros. F u e ofrecido en

(120)

co-110 M I É R C O L E S SANTO

m o hostia por el pecado, verá una •descendencia larga y duradera, y cum-plida será por medio de él la volun.-tad del Señor. Verá el fruto de los afanes de su alma y quedará saciado. Este mismo justo, mi siervo, dice el Señor-, justificará á muchos con su doctrina ¿predicación, y cargará so-bre sí los pecados de ellos. Por tanto le daré como porción ó en herencia suya u n a gran m u c h e d u m b r e de na-ciones, y repartirá los despojos de los fuertes : pues que ha entregado su vi-da á la muerte , y ha sido confundido con los facinerosos, y ha tomado sob r e sí los pecados de todos , y ha r o -gado por los transgresores.

(121)

i MISA.. 111,

prontitud, jíf. Porque mis dias se desvanecieron como el humo , y mis h u e sos se han deshecho, como si se h u -bieran quemado, ff. He sido herido como el h e n o , y mi corazón se secó, porqué me olvidé de comer mi p a n .

~f. Levantándote, t ú , ó Señor , t e n -drás misericordia de Sion, porque ha llegado el tiempo de que te apiades de ella.

PASIÓN

DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO SÉ* GUN SAN LUCAS, cap. 2 2 y 2 3 .

(122)

112 P A S I Ó N N . S. J . C

(123)

. > SEGÚN S.; UXCAS. 1 f 3

enseñará u n a sala grande bien adere-zada: preparad alli lo necesario. Idos que fueron, lo hallaron todo como les h a b i a d i c h o , y dispusieron.la Pas-cua. Llegada la hora; de la cena, p ú

-sose á la mesa con los doce apóstoles, y les dijo: Ardientemente he deseado comer este cordero pascual, ó cele-brar esta Pascua con vosotros antes de mi pasión. Porque yo os digo q u e yá no le comeré otra vez, hasta que la Pascua tenga su cumplimiento en el reino de Dios. Y tomando el cáliz, dio g r a c i a s » Dios, y dijo: Tomad y distribuidle entre vosotros; porqueros aseguro que ya no beberé yo del z u -mo de la vid, hasla que llegue al reino de Dios. Después, acabada la cenatomó el p a n , dio de nuevo g r a -cias, le partió, y diósele, diciendo: Este es mi cuerpo, el cual se dá por vosotros; haced esto en memoria mia. Del mismo modo tomó el cáliz, deku

(124)

i í 4 PASIÓN DE N . .S» .T. C.

• pvtés-qrae huboi cenado,, diciendo { Este cáliz es la n u e v a ¡alianza sellada con mi sangre que>¿federramará por v o -sotros. Gon.-todo:; he aqui que la ma-no del q u e m e hace traición esta con-migo- en la mesa. Verdad :es;, que el

Hijo del hombre, según está: decreta-do , va su camino;; pero- ¡ ay de aquel hombre-que le ha de hacer •traición! r Inmediatamenter. comenzaron' á

pre-guntarse unos á otros, quien de ellos •podia: ser é L q u e tal hiciese.v Suscitóse

además entredós m ¡smos uhaccontien-rda&ohre quién de ellos seria reputado •el mayor,• ml-es/ablecerse •ellreino del .

Mesías. Mas, Jesús .les dijo:,; E o s .reyes [de las ílác.ionesflas tratan con imperio, i--y los que tienen] autoridad sobrehilas ' son (llamados.',bienhechores. ]No b a -rbéis dé ser;asi vosotros:: antes íbicn el

(125)

SEGÚN S. LUCAS. 11;)

y aun a la muerte misma. Pero Jesús le replicó; Y o te digo, ob Pedro, que es mayor, el que está comiendo á la mesa, ó el que sirve? ¿ No es claro que quien está á la mesa? No obstante, yo estoy en medio de vosotros como u n sirviente. Vosotros sois los que constantemente habéis perseverado conmigo en mis tribulaciones: por -eso yo os preparo el reino celestial,

(126)

116 PASIÓN DE N. S . J . C.

n o cantará hoy el gallo, antes que

(127)

SEGÚN S. LUCAS. 117

(128)

118 TASION DE N. S. J. C.

(129)

• S E G Ú N s: tucas»" • •• 145.

(130)

•J90 PASIÓN DE N . S. J . C .

negarás» Y habiéndose salido afuera lloró amargamente. Mientras tanto los

que tenian alado á Jesús se mofaban de é l , y le golpeaban ; y habiéndole vendado los ojos, le daban bofetones, y le preguntaban diciendo: Adivina, ¿quién es el que te ha herido?: Y r e -petían otros muchos dicterios, blasfe-mando contra él. Luego que fue de dia , se congregaron los ancianos del. p u e b l o , y los príncipes de los sacer-dotes y los escribas, y haciéndole com-parecer en su concilio, le dijeron: Si:

(131)

-S E G Ú N -S. L U G A -S . 1§1'

cís. Y replicaron ellos: ¿Que' necesi^1

lamos ya buscar otros testigos7, cu

añ-ilo nosotros mismos lo hemos oido de su propia boca? Y levantándose luego todo aquel congreso, le llevaron á P í -lalo, y comenzaron á acusarle, dicien-do: A este le hemos hallado pervir-tiendo á nuestra nación, y vedando pagar los tributos á Cesar, y diciendo:

Que e'l es el Cristo ó el ungido, Rey5

(132)

122 PASIÓN BE N. S. .7..C.

dio> que era de la jurisdicción de H e -r o d e s , -remitióle al mismo He-rodes, que en aquellos dias se hallaba también en Jerusalen. Herodes holgóse sobre-manera de ver á Jesús; porque hacia m u c h o tiempo que deseaba verle, por las muchas cosas que habia oido de e l , y con esta ocasión esperaba verle hacer algún milagro. Hízole, pues, m u -chas preguntas, pero él no le respon-dió'palabra. E n t r e tanto los príncipes de los sacerdotes y los escribas, p e r -sistían obstinadamente en acusarle. Mas Herodes con todos los de su s é -quito, le despreció; y para burlarse de é l , le hizo vestir de una ropa blan-ca, y le volvió á enviar á Pilato. Con lo c u a l s e hicieron amigos: a:qúel

mis-m o dia Herodes.y Pilato, pues antes estaban entre sí enemislados. Habien-do, pues, Pilato convocado los prínci-pes de los sacerdotes, y los

(133)

SEGÚN S. L U C A S . 1S3

(134)

124' PASIÓN DE N . S. J . C.

(135)
(136)

sol-126 PASIÓN DE N. S. J. G.

dados, los cuales se arrimaban á él, y presentándole vinagre, le decían: Si t ú eres el Ptey d é l o s judíos, ponteen salvo. Estaba colocado sobre la cabeza de Jesús u n letrero escrito en griego, en latin y en hebreo, que decia: Este es el Piey de los judíos. Y uno de los ladrones que estaban crucificados,: blas-femaba contra J e s ú s , diciendo: Sí tú . eres el Cristo ó Mesías, sálvate á tí

mismo , y á nosotros. Mas el otro le respondía, diciendo: ¿ C ó m o , ni aun t ú temes á Dios, estando como estás en el mismo suplicio? Y nosotros á la verdad estamos en él justamen-te , pues pagamos la pena merecida .por nuestros delitos; pero este ningún

mal ha hecho. Decia, p u e s , á Jesús: •Señor, acuérdate de m í , cuando

ha-yas llegado á tu Teino. Y Jesús le

di-; jo.:¡ E n verdad te d i g o , que hoy

(137)

SEGÚN S. t U C A S . 127 tinieblas cubrieron toda lá tierra h a s

-ta la hora de nona. El -sol se oscure-ció y el velo del templo se rasgó por medio. Entonces Jesús clamando cotí una voz muy grande, dijo: Padre tffió, en tus manos encomiendo mi espí-ritu. Y diciendo esto espiró fAtfüi se arrodilla y se hace una breve pausa). Asi que vio el centurión lo que acababa de suceder, glorificó á Dios, d i -ciendo: Verdaderamente era este u n hombre justo. Y todo aquel cóncursí) d é l o s que se hallaban presentes á

este espectáculo, considerando l o ' q u e habia pasado, se volvian dándose gol-pes de pecho. Estaban al mismo tiem-po todos los conocidos de Jesús, y las mugeres que le habian seguido desde Galilea; observando de lejos estas cosas.

Lo que sigue se canta en tono de

Evangelio. • : ••••)•;•

(138)

M I É R C O L E S SANTO

llamado .losé, varón virtuoso y justo, oriundo de Arimatéa, ciudad de la J u d c a , el cual no habia consentido en el designio de los otros, ni en lo que habían ejecutado; antes bien, .era de aquellos; que esperaban también

el reino dé Dios. Este pues se presentó á Pilato, y le pidió el cuerpo de J e -, s u s ; y habiéndole descolgado de la ^,cruz,le envolvió en una sábana, y le

¡colocó . en u n sepulcro abierto en una .peña;viva, donde n i n g u n o hasta

en-tonces habia sido sepultado;

Ofertorio. O y e , Señor, mi oración, y lleguen á tí mis clamores: n o apar-„tes de mí t u rostro.

(139)

A MISA. 129 Otra oración secreta por la Iglesia, ó

por el Papa, pág. 66.

Prefacio, como en la pág. 60 y lo demás que se sigue hasta la

Comunión. Con lágrimas mezclaba yo mi bebida, porque elevándome t ú , me arrojaste; y me he secado como el heno: pero t ú , Señor, permaneces eternamente; t ú , levantándote , te compadecerás de Sion, porque ha lle-gado el tiempo de tener misericordia de ella.

Poscomunión. Haznos s e n t i r , oh Dios todopoderoso, la confianza de que nos has concedido una perpetua vida por la muerte temporal de t u Hijo, que atestiguan estos venerandos misterios. P o r el mismo Señor, &.c.

Otra oración, ó por la Iglesia, ó por el Papa, pág. 70.

(140)

130 MIÉRCOLES

AL PUEBLO.

Oremos. Humillad vuestras cabezas á Dios.

M i r a d , Señor, os suplicamos, á esta vuestra familia, por la cual no dudó entregarse en manos de unos malvados, y padecer el tormento de la cruz, nuestro Señor Jesucristo. Q u e contigo vive y reina, ¿ce.

E X P L I C A C I Ó N D E L A S T I N I E B L A S .

El rezo de tinieblas no corresponde al oficio divino del mismo diaenquese rezan ó cantan, sino al oficio del dia siguiente. La Iglesia llama Maitines á esta parte del rezo en que se contienen las Laudes, que antiguamente se cantaban por la mañana al salir la aurora; y asi se llamaban

Lau-des matutinales, ó de la mañana. El oficio

divino de por la noche se llamaba OJicw

nocturno; pero con el tiempo se fue

(141)

S A N T O . 131

Laudes, el oficio de la noche, y de ahi le quedó el nombre de Matutinum, Maitines. En las fiestas principales duraban estos hasta que amanecía: se encendían en el templo muchas luces que se ponian al r e -dedor del coro en blandones ó candeleros altos de diferentes hechuras. Según iba e n -trando en la iglesia la luz del dia, se iban también apagando sucesivamente las velas, de modo que al acabarse los Maitines no quedaba mas que una vela encendida, la cual ocultaban debajo del altar. Concluidos los Maitines, el sacerdote que presidia el coro, daba algunos golpes en la silla, ó en eb libro que tenia delante, para avisar al pueblo y al clero que podian retirarse.

Los fieles asistian también á estos oficios que se celebraban de noche; y la Iglesia nuestra Madre desea que se observe tan piadosa costumbre en estos santos chas, pero que empiecen de dia los oíicios, y que los fieles concurran á ellos con devoción , con reverencia, respeto y compostura; cual lo exijen siempre el templo del Señor, y las cosas santas.

(142)

132 M I É R C O L E S

Figure

Actualización...

Referencias

  1. a y . d e t
Related subjects :