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EN LA LITERATURA ARGENTINA

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MUNDO Y TRAS MUNDO

EN LA LITERATURA ARGENTINA

Es tradición de esta Academia que quien se incorpora solemnemente a ella, tras agradecer, como lo he hecho, la honrosa designación, dedique unas palabras a recordar al patrono del sillón que ocupa en el recinto. Se trata en mi caso del ilustre jurisconsulto Dalmacio V élez Sársfield, cuya vida de servicio infatigable transcurrió entre 1800 y 1875.

No es para mí un deber sino una gracia volver a nombrar en público a nuestro codificador por excelencia, que en mis años de estudiante casi no pasaba día sin nombrar, con su Código Civil en mi mano. Ese código redactado por V élez Sársfield que ha regido nuestra vida civil ascendente y si- gue rigiendo a través de las generaciones argentinas. Más tarde, en otra época de estudios, intimé de nuevo con Dal- macio V élez Sársfield al internarme en las nutridas páginas de Relaciones del Estado con la Iglesia en la antigua Amé- rica española. Pero nunca mi admiración creció como en la tercera etapa de mi relación ya personal: el descubrimiento de una Eneida de Virgilio traducida del latín por ese mismo jurista-latinista Dalmacio Vélez Sársfield. En fin, no olvi-

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do que nací y me crié en una quinta .en el barrio porteño V élez Sársfield, y en la calle de su mismo nombre.

Rindo homenaje al ilustre codificador, al ilustre tratadis- ta, al ilustre traductor de la Eneida. Sin olvidar al legisla- dor, al ministro de Mitre y de Sarmiento, al personaje de consulta en arduas cuestiones de Estado.

Recuerdo también aquí con felicidad a quienes, desde la fundación de esta Academia, ocuparon con honor el sillón V élez Sársfield, maestros que me complazco en nombrar:

J. Alfredo Ferreira, Juan Álvarez, Jorge Luis Borges, Jaco- bo Kogan.

Sin mayor exageración podría decirse que toda palabra es un enigma. La palabra misterio casi no importa más mis- terio que la palabra pan o la palabra agua. Dentro de este orden problemático, la palabramundo, como la palabra tras- mundo, que deberían pertenecer al orden de las más trans- parentes, son de las más enigmáticas.

Conformémonos aquí con llamar mundo al conjunto de la realidad sensible, es decir visible, audible, palpable ... ; el conjunto de lo que en la percepción ingenua aparece como lo real, lo existente. Que además de este orbe material o empírico patente, existan zonas de realidad no visible o audible; que exista lo extrasensorial, inmaterial, espiritual, es ya menos patente .

. Es posible que nunca la humanidad haya dejado de creer en otro mundo, pero siempre con un dejo de incertidumbre, cierta sospecha de inverosimilitud. La condición humana como un misterio es un lugar común que ciencias y filoso- fías se esfuerzan generación tras generación en dilucidar.

Quedémonos, digo de nuevo, con la primera acepción de mundo: conjunto de todo lo que existe; trasmundo: la otra

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vida, la otra faz de las cosas. Dejemos que la historia de la Filosofía se ejercite en patentar teorías sobre el mundo y el trasmundo. Todo, materia opinable, materia dudable, ma- teria soñable.

Cómo extrañamos de tanta indecisión semántica, tanto vocablo semidefmido, cuando se lee en un filósofo de estos días: "La Realidad no existe. Eso que llamamos Realidad nunca es en-sí" . O sea, pluralidad de realidades, tantas como sistemas de pensamiento o paradigmas, cada paradigma con su realidad privativa, con su propio diferente sentido del ser y del saber.

Procuraré ahora relacionar la vasta realidad implicada en las palabras mundo y trasmundo, con la sub-realidad esté- tica implicada en la palabra literatura. Como las circuns- tancias obligan a ceñirme a una etapa limitada de nuestra historia mental y nuestra historia literaria, estudiaré esa relación en el lapso fin del XIX-comienzo del siglo XX.

El pasado fin de siglo fue rico en novedades culturales, sociales, espirituales en Europa y Estados Unidos, y conse- cuentemente en la Argentina. Temas centrales de la reno- vación del pensamiento occidental han sido: la Investiga- ción Psíquica, precursora de lo que más tarde se llamará metapsíquica o percepción extrasensorial o parapsicología;

el Espiritismo; la Teosofía; el Orientalismo; el Ocultismo.

Cuando asuntos como el magnetismo, la reencarnación, el karma, pasan a primeros planos en la conciencia social, y se acumula una copiosa bibliografía, y se multiplican los centros de investigación en Europa y toda América, y los adeptos se cuentan por millones, es porque los viejos cate- cismos y las viejas cartillas han dejado de cumplir su mi- sión, o porque a nuevas experiencias intelectuales o espiri-

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tuales corresponden nuevos métodos de la exploración de la realidad, sobre todo metafísica. Aparecen especialistas o aficionados urgidos por avanzar en disciplinas desconoci- das años atrás, cuando ni siquiera la palabra espiritismo había sido instituida, y teosofía u ocultismo iniciaban su peregrinaje.

Se lee a menudo en las revistas espiritualistas u ocultistas de la época -1880, 1890, 1900 ... -la felicidad con que se sen- tía que la Ciencia ensanchaba el campo del Conocimiento y hasta la plenitud de vivir. Ahora sí, rasgada la ignorancia in- memorial, se iba a saber qué había de verdad o de mentira en la muerte, en apariciones y fantasmas, en la telepatía. en las hadas o las salamandras, en los pianos que suenan sin pianis- ta o una espada doblada con solo mirarla; ahora. gracias a las ciencias psíquicas, el espiritismo o la magia. podía eviden- ciarse la comunión entre "vivos" y "difuntos", y conducirse la existencia personal con conocimiento de la reencarnación, sin desatender el karma. Y en el orden moral y religioso, cómo armonizar los credos en una sola fe, tras seculares luchas irre- ligiosas y hegemónicas, y proclamar la unidad y hermandad biológica y mística de la especie humana.

Se lee en un libro de la época: "La ciencia se ocupa ya del estudio de los fenómenos telepáticos, y es de esperar que ya comprobada su realidad, pronto descubra las leyes que la rigen. Ese día, no remoto, se verificará una revolu- ción importantísima en las creencias religiosas y en las cien- cias, y se acelerará la marcha de la humanidad en el camino del progreso y de la libertad". Así se auguraba el futuro de la humanidad hace más de cien años. No era una esperanza circunstancial, pues pocos años después, en términos muy semejantes, Charles Richet (1850-1935, premio Nobel de Fisiología y Medicina), enlas páginas finales de su famoso Tratado de metapsíquica (1923), testimonia:

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En todo caso ya, por hechos aislados y numerosos, uno puede darse cuanta de que una mentalidad nueva inspirará a las sociedades humanas a medida que la metapsíquica pro- grese ... Este mundo nuevo es lo desconocido, es el porve- nir, es la esperanza. Nada puede hacemos prever la conmo- ción que la metapsíquica va a producir en nuestras ideas sobre los fines últimos del hombre.

En fin, hace cien años, también para la Magia iniciática se aproximaban para la humanidad tiempos de liberación y esplendor:

Tenemos la seguridad de que se aproximan los tiempos en que se ha de reconocer hasta qué punto el esoterismo contiene las más profundas verdades de la verdadera CIEN- CIA (Papus, Tratado elemental de magia práctica).

Finalmente, no otra era la esperanza del Espiritismo y de la Teosofía.

Un breve paréntesis aquí para recordar los propósitos de las dos principales instituciones con sostenida presencia renovadora en la mentalidad fmisecular: Espiritismo y Teo- sofía, con sedes y publicaciones propias.

La Sociedad Constancia, espiritista, fundada en 1877 en Buenos Aires, se inspira en este lema: "Hacia Dios, por la caridad y el trabajo", agregándose: "Tened por templo: el Universo; por altar: nuestros corazones; por imágenes: a Dios; por sacerdotes: la conciencia". Constancia ha sido el tradicional centro espiritista, pero más tarde no el único, y publica la revista del mismo nombre dedicada a: Espiritua- lidad, Sociología y Psicología.

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La Sociedad Teosófica es una organización mundial, fun- dada en 1875 en Nueva York por Helena Petrona Blavatsky y el coronel Olcott. El Cuartel Internacional está en Adyar (Madrás, India). TIene por objetivos: Formar un núcleo de fraternidad universal; Fomentar el estudio comparativo de las religiones, filosofías y ciencias; Investigar las leyes inexpli- cadas de la naturaleza y los poderes latentes en el hombre. Su lema: "No hay religión más elevada que la Verdad".

En esta referencia sumaria a la mentalidad nacional ha- cia fin de siglo, no parece impropio recordar asimismo la presencia de la Masonería, pues forma parte de la historia mental del país. Se presenta como una institución filosófi- ca, educativa, filantrópica, de carácter ecuménico, al servi- cio de la libertad y la dignidad del hombre. Propugna la efectiva libertad de cultos y la libertad de la cultura como conquistas irrenunciables, sin distinción de raza ni de reli- gión. Sus principios son: existencia de Dios, inmortalidad del alma, solidaridad humana, Su objeto: la investigación de la verdad, el estudio de la moral universal, de las cien- cias y las artes; el ejercicio de la caridad y la práctica de todas las virtudes. La Gran Logia de Libres y Aceptados Masones fue fundada en Buenos Aires en 1857, pero la Masonería aparece asociada a la historia de la nación desde los mismos días de Mayo, pues se afirma que hizo su apa- rición en el Río de la Plata a principios del siglo XVIll (A.

Lappas, La Masonería argentina a través de los hombres, Buenos Aires, 1966). Curiosamente, integrada la Masone- ría a menudo por intelectuales destacados, no registra ma- yores conexiones visibles con la literatura, a juzgar por re- ferencias en las obras. Acaso porque a menudo se padecieron latentes o patentes conflictos con corrientes de opinión o convicción mayoritarias por entonces. Espiritismo, teoso- fía, ocultismo, ciencia psíquicas, son corrientes filosóficas

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o espiritualistas que se han dejado transparentar más fiel o asiduamente que la afiliación masónica,

Cien años atrás, existían organizadamente en la Argenti- na diversas agrupaciones espiritistas, teosóficas, orientalis- tas, y logias herméticas (rosacruces, martinistas ... ). Cito entre las de mayor relieve: Constancia, La Fraternidad, Luz del Alma, Mercurio de América, La Ingeniería (Buenos Ai- res); La Verité (Rosario de Santa Fe); Luz y Verdad (La Plata); Revista Espiritista (Mendoza); Philadelphia, revis- ta de Estudios Teosóficos, y Luz, revista de Estudios Orien- tales y Ciencias Ocultas (Buenos Aires). Tengo entendido que la más antigua es la Sociedad Constancia (1877), con más de cuatrocientos socios o hermanos, con nueve o diez mediums, más de la mitad señoras (cuyos nombres se con- servan en las revistas). Esta sociedad ofrecía conferencias, sesiones de experimentación y estudio; publicaba la revista homónima y libros como Concordancias del espiritismo con la ciencia, por el arquitecto Felipe Senillosa, y Guía para laformación y sostenimiento de grupos y sociedades, por el doctor Ovidio Rebaudi y Cosme Mariño. En fin, la cróni- ca dice que la concurrencia a las reuniones era numerosa y que muchos hombres de posición social y de fortuna se han consagrado como a un culto a la práctica del espiritismo y que asisten puntualmente a todas las sesiones ... En la obra de Senillosa se relatan algunas sesiones de "materializa- ción", y entre ellas la "muy notable" que tuvo lugar en la misma casa del Dr. Miguel Cané, "por exigencia de éste", hacia 18801• En cuanto a Philadelphia, órgano de la Rama

I 45 años después de la iniciación del espiritismo o espiritualismo moderno en la Argentina, Ovidio Rebaudi, al reseñar en un número de

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Luz de la Sociedad Teosófica en Buenos Aires, vinculado obviamente al orientalismo, cuenta con colaboradores ar- gentinos como Alejandro Sorondo, Leopoldo Lugones, Manuel Frascara, José Ingenieros y, con seudónimo iniciá- tic o, Lanú, Nemo, Philadelphia, Lob Nor .. ,

Aludí también a otros grupos herméticos emparentados con el esoterismo en la Argentina finisecular, En verdad, en Buenos Aires había filiales o grupos afines a las sociedades iniciáticas occidentales residentes en Europa. Papus (o Dr, Encausse, médico francés), en Tratado elemental de cien- cias ocultas, menciona a la Orden cabalística de la Rosacruz, la Orden Martinista, sociedades alquímicas, astrológicas y herméticas derivadas del martinismo o afiliadas a él, y ex- plica que tales sociedades iniciáticas tienen por objeto prin- cipal desarrollar la naturaleza humana y hacerla apta para recibir las influencias directas de los planos superiores, de- biendo sobre todo desarrollar la intelectualidad sin descui- dar la espiritualidad, Y complementa: la Orden Martinista es centro activo de difusión iniciática para propagar rápida y extensamente las enseñanzas ocultas y las grandes líneas de la Tradición occidental cristiana, con un Consejo resi- dente en París y delegados y logias en Europa, África y América, En fin, una Facultad de Ciencias Herméticas, que desde París se distribuye en escuelas anejas en diversas ciu- dades, entre ellas Buenos Aires (antes de 1900), No faltan en fin en otro libro de Papus (Tratado elemental de magia f?ráctica), alusiones a una experiencia de "exteriorización

Constancia (el 1893, de 511/1922) estudios sobre Magnetología y Feno- menismo, señala que en esos días la falta de mediums y de dedicación y constancia, explica la inexistencia de "la fe ardiente, el entusiasmo y la abnegación de los adeptos" de cuarenta años atrás, hacia 1880,

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del cuerpo astral" o "desdoblamiento" en que una señora residente en París se proyecta exitosamente en un amiga re- sidente "en una gran ciudad de América del Sud", y otra experiencia en que un residente en Buenos Aires se apare- ce desdoblado a su madre, residente en San Petersburgo.

Cabe agregar a las disciplinas mentales influyentes a fi- nes de siglo -investigación psíquica, espiritismo, teosofía, ocultismo y en general esoterismo- otras dos novedades accionantes en la conciencia social y consecuentemente en la literatura: el orientalismo y el helenismo. ¿Qué se sabía hacia 1880 de la vasta India? Alguna vez, las palabras In- dia, Buda, Brahma, Ganges, Nirvana, aparecían en algún libro, pero al azar. ¿Había alguna curiosidad consistente por los secretos místicos del Ganges o de los Himalayas? ¿Qué buscaban en sus viajes hacia Oriente Mansilla, Wilde, Güi- raldes?2 Carlos Aldao, en su libro de viajes A través del mundo (1908), confiesa que al regresar en 1904 del Extre- mo Oriente, había prescindido de visitar la India, por lo que, arrepentido, decidió que su próximo viaje a Australia se realizaría con escala en comarcas del Indo. El olvido de la India, sinceramente confesado y reparado, dice que la India no era prioridad en sus inquietudes de viajero culto. En fin, ya hacia 1890 se sabía de la India algo más que prodigios de faquires y mantras de swamis. Así, vía teosofía no vía universidad, vía esoterismo, nuevas ideas sobre el cosmos metafísico y aun sobre el cosmos físico, renuevan teorías que obligan a encarar los enigmas que nos circundan; reac-

2 Se conocen los motivos utilitarios o familiares del viaje del joven Mansilla a la India, hacia 1850 (Popolizio, Mansilla). De muy otro ca- rácter fue el viaje de Ricardo Güiraldes hacia 1912, como lo será la pos- terior largá permanencia de su viuda, Adelina del Carril, en la India.

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ción que nos aporta algún sonido sagrado y unas cuantas palabras sánscritas que enriquecen de sutileza nuestro idio- ma filosófico y nos comprometen a pensar y ensayar.

Grecia es otra presencia en la mente finisecular. La in- fluencia de su cultura a través del recuerdo activo de su fi- losofía, arte, literatura, historia, mitos, personajes, costum- bres, se tradujo en ensayos, novelas, poemas de inspiración helenística. Leopoldo Lugones registra una valiosa obra de este carácter, desde Las limaduras de Hephaestos (1910), hasta Nuevos estudios helénicos (1928). Borges señala la pasión helenística de Lugones, pasión que si en algunos se tradujo en temas o palabras, fue genuina en Lugones, y lo llevó a estudiar la mitología, las costumbres, las artes y aun los dialectos griegos. Entiende también Borges que la pro- fusión de mitos helénicos no basta al Modernismo; así, Ricardo Jaimes Freyre, en Castalia bárbara (1899), reem- plaza las divinidades griegas por las escandinavas, lo que dice que cambian los personajes, no el espíritu (Lugones).

En fin, por los mismos días de Lugones, Carlos F. Melo publica Espuma (1906), Hermes (1925; con algún texto de Sófocles sin traducir) y Las aguas de Mara (1926). Y Car- los B. Quiroga publica Aspasia en Atenas. Novela griega.

y Arturo Capdevila en Arbaces. maestro de amor, novela (1945), narra la vida de un persa en la Atenas de la deca- dencia , como recuerda a Grecia y a Oriente en cualquier momento, además de estudiar el orientalismo y el helenis- mo en Leopoldo Lugones con dilecta afinidad.

. La incorporación a la mente occidental de variadas disci- plinas arcanas significó mucho más que un nuevo exotismo vistoso o una moda. Descuidado el interés por los grandes temas intelectuales y espirituales tratados a la antigua, se va imponiendo la necesidad de entregarse a dilucidar seriamen- te los enigmas materiales e inmateriales, con las nuevas ap-

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titudes e instrumentos de conocimiento. En los cincuenta años de 1870 a 1920 la mentalidad occidental asimiló hechos, palabras, teorías, concepciones del mundo, sustancias, ener- gías ... Y la literatura, como espejo o reflejo de los nuevos conceptos sobre el mundo y el trasmundo, es natural que se empeñara en servir de resonancia y campo de prueba para las nuevas experiencias mentales de la expectante humanidad.

Las ciencias ocultas empezaron a desocultarse; secretos an- cestrales empezaron a mostrar sus leyes sigilosas; verdades de oratorio pasaron a verdades de observatorio y laboratorio, y luego a verdades de literatura y de periodismo; Oriente y Occidente comenzaron a integrarse. Y así la temática parap- sicológica o esotérica se instala en la conciencia y en la cien- cia occidental, y circula por la literatura.

¿ y cómo la literatura, en su faz creadora y reveladora, puede desaprovechar prestigiarse manejando flamantes noticias sobre el ser y no ser de almas y cosas? ¿Cómo Leo- poldo Lugones podía dejar de ofrecer las páginas de sus li- bros para atisbar misterios inéditos, invitando al lector a pensar ya probar, a expandir su conciencia? ¿Cómo Arturo Capdevila, con todo lo visto Y oído y soñado de astros y noches, podía dejar de escribir Advenimiento, la novela de

"amigos de Dios"? Es la responsabilidad del artista. O más tarde, ¿cómo abstenerse Irma Maggi de publicar Medita- ción, Silencio, Luz, y Rosa de la Torre de publicar Netsa 'ir narrando entre tanta experiencia parapsicológica, sus pro- pios recuerdos de vidas anteriores?

En la evolución de creencias y sapiencias colectivas, hacia finales de siglo entre nosotros, se registran cambios paten- tes, nacidos de la aclimatación de las nuevas escuelas de pensamiento, empeñadas en acuñar una nueva cosmovisión, con elementos cosmológicos, filosóficos, teológicos, inédi- tos. Una-vez más: la literatura no nace del mero aire, sino

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de la vida y de la historia; de 10 que se profesa, piensa, sien- te y vi ve en cada época.

En América hispana, a enorme distancia de Buenos Ai- res, hace un siglo largo, las cosas no transcurren diferentes.

Matices de novedad diferencial, pero nada más. En Méjico, por ejemplo, "el sentimiento religioso, divorciado de la Igle- sia, optaba por acogerse a las hospitalarias lucubraciones de ABan Kardec" (Jorge Mañach,José Martí, apóstol). Tan- ta beligerancia había ya asumido esta doctrina espiritista, que hasta el Liceo Hidalgo se aventuró, no sin escándalo, a proponer como tema para uno de sus debates públicos: "La influencia del espiritismo sobre el estudio de las ciencias en general". En esos debates durante su exilio en Méjico intervendrá el joven José Martí, que se declara afecto al espíritu de conciliación "entre el materialismo que es la exageración de la materia y el espiritismo que es la exage- ración del espíritu". Pero en el caso las afinidades o influen- cias eran más aún, y el biógrafo añade que este espiritualis- ta a la vez racionalista José Martí, se conducía también con una impregnación de idealismo krausista y de vagas esen- cias orientales, dejándose un turbio pozo de convicciones sobre la armonía universal, la inmortalidad del alma y su depuración migratoria por "antevidas y postvidas". Por su- puesto, también la masonería: afiliado a la logia Armonía.

, Esta historia ¿no hubiera podido ser la de un poeta argenti- no de entonces? En fin, para confirmar que no fue un fenó- meno local sino epocal, me limito a la nutrida revista quin- cenal El Sol, que aparecía en Lima más de un siglo atrás, dedicada a historia, magnetismo, estudios psíquicos. Cues- ta dejar de imaginarse qué hubiera sido del cenáculo del di- rector Carlos Paz Soldán en la Lima virreinal e inquisito-

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rial; en qué mazmorra vegetarían por atreverse en El Sol a hablar (iY escribir!) sobre fantasmas, mediurnnidad, hipno- tismo, casas donde penan, pneumatografía, telepatía ... Pero ruedan los siglos, y si no aportan siempre nuevas verdades, aportan nuevas libertades, como las de pensar, observar, rechazar, explorar, desdogmatizar, afirmar, negar, creer.

Hace 300 años, el jesuita alemán Kircher, a quien se deben algunos procedimientos para hipnotizar animales, fue pro- cesado y condenado inquisitorialmente. Pero hace cincuenta años el jesuita inglés Thurston puede estudiar críticamente lo que llama "Efectos físicos de misticismo", como la levi- tación o la bilocación o las comuniones telequinésicas, o el P. Quevedo puede intervenir activamente en la polémica parapsicológica, sin riesgo de Inquisición.

No fue una generación dogmática ni fanática, sino busca- dora y experimentadora. ¿De qué punto cardinal vendría la Verdad, o las sucesivas verdades integradoras de la Verdad?

Buscar, esa es la responsabilidad. No ciencia ni fe estereoti- padas, sino expectantes. Sin fidelidades obligatorias. Con solo sumisión incondicional a la Verdad buscada por necesidad de ser. Derecho absoluto a buscar, e independencia absoluta en la búsqueda. Emilio Becher, por ejemplo, conoce el espi- ritismo, colabora todavía adolescente en Constancia con un artículo contra la guerra y el patriotismo (1898), pero, tras ahondar en lecturas filosóficas, libros orientales, origen de las religiones e historia del cristianismo, hacia 1900 se retira de la revista fundado en motivos de conciencia, y llega a es- cribir, en crítica a una novela francesa: UN o se encontrará aquí la estúpida e inverosímil satisfacción que atestiguan los 'des- encarnados' de las novelas espiritistas" (1903). A través de este pro~eso de independencia intelectual, Ricardo Rojas

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señala en su excelente introducción a "Diálogo de las som- bras" y otras páginas de Emilio Becher, que hubo una esta- ción en la Teosofía, cuyos libros leyó Becher según la moda del novecientos, pero a la vez testimonia Rojas que habíase apartado de todo en los últimos tiempos, y que al releer La doctrina secreta de Madame Blavatsky,la califica de "¡Una gran macana!", como que era verdad

que ya en aquel tiempo desolado Becher estaba enfermo en un sanatorio y todo el mundo de las ideas le parecía una cosa vana, pues miraba a los hombres como simples muñecos de una comedia absurda; y así también le ocurrió en las ideas políticas con el socialismo, al cual acercóse sin adopción de la doctrina.

Se percibe la sinuosa y libre trayectoria de alguien teni- do por uno de los hombres más versados e inteligentes de su época. Llámese versatilidad intelectual o inestabilidad emocional, lo rescatable de esa conducta, emparentada quizá con la de Lugones, es la sincera persistencia en buscar, la resistencia a declararse agnóstico.

Otro ejemplo entonces de plasticidad mental buscadora es J osé Ingenieros, devoto del positivismo, prevenido contra los espiritualismos, que sin embargo colabora en la revista teo- sófica Philadelphia ("La unilateralidad psicológica en los sabios oficiales", 1898); y que años más tarde, al fundar la Revista de Filosofía (1914), ''una de las más elogiables em- presas que se hayan emprendido en la Argentina" (Farré, Cincuenta años de filosofía en Argentina ),la deja abierta pues no le impone una detenninada dirección, y pueden colaborar -y colaboraron- representantes de diversas ideologías. Así, al invitar a un filósofo enrolado en el neo liberalismo francés, Ingenieros aclara que en su revista escriben idealistas, posi-

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tivistas, espiritualistas, escépticos y teósofos, pero principal- mente educacionistas, con lo que destaca que la revista no es particularmente adicta a ninguna de esas viejas escuelas y que aspira a despertar el gusto por actividades mentales que no se limitan al campo de la ciencia estricta, ni al de la simple imaginación literaria. "Es un positivista cientificista, que oscila entre el positivismo y el evolucionismo, en quien ape- nas si se da una posición totalmente antimetafísica".

Sucesivas nuevas ideas y nuevas teologías, filosofías, an- tropologías, cosmogonías, ciencias, éticas, derechos, bus- cando descifrar y recifrar la realidad circundante y el ámbi- to universal, con la pretensión inmemorial de dar con algo así como la fórmula metafísica (ontológica) del mundo, como se aspira a una fórmula química o una matemática. A pensadores y sociólogos pertenece investigar y juzgar la aparición y expansión de los graves temas que se implantan en la mente finisecular, que hacen surgir centros y publica- ciones ajenos a la tradición occidental, emparentados a la vez con doctrinas orientales como la teosofía o el budismo esotérico y aun el cristianismo esotérico. Se habla, por ejem- plo, de 100.000 espiritistas en París y unos 40 millones en el mundo (recuérdese que la población mundial no era la actual). No hay capital americana sin sociedades y revistas arcanas. En la naciente ciudad de La Plata (1882) no faltan ramas o logias que traducen literatura teosófica, orientalis- ta, espiritista, y desde luego masónica. Y en ciudades del interior, también novedosos desafíos al Misterio.

Como ya sugerí, las nuevas ideas no se quedan solo en ideas, sino que se mueven, y mueven, y el arte ayuda a esa movilización. "Una idea o un pensamiento mueven a un pue-

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blo con el empuje de cualquier otra fuerza" (J. M. Ramos Mejía,Las multitudes argentinas). Las nuevas ideas venidas de lejos en distancia física pero de cerca en distancia mental, movían y removían a fmes de siglo la mentalidad colectiva heredada; movían las mentes con la fuerza hoy mejor cono- cida del pensamiento, e indirectamente los cuerpos, las co- sas. Todo dentro de otro rasgo de época: el respeto, la apertu- ra a la pluralidad pacífica de opiniones. Las ideas en su trabajo operativo racional, esclarecedor, no agresivo o dogmático, como solía ocurrir antaño; oposición cortés, derecho a pen- sar, a re-pensar ya disentir. Así Arturo Capdevila, al publicar su original interpretación del Cantar de los Cantares, puede destacar la evolución de la tolerancia, de la convivencia inte- lectual, y estampar en el prefacio a la segunda edición (1924):

Digo Y pido, finalmente, que nadie vea tampoco ahora en mi exégesis un libro de guerra. Ya tolera el tiempo que hemos alcanzado, el puro estudio y la desinteresada opinión.

Nuevos signos y nuevos símbolos, nuevo lenguaje y hasta nuevos ritos circulan por la mentalidad argentina hacia fm de siglo, en consonancia con los cambios en la mente occi- dental. Algo ejemplificaremos luego acerca de cómo nuevas ideas, teorías, vocabulario se reciben de Europa y Estados Unidos, y cabría complementar la exploración estudiando si en las artes plásticas o la música se acusan evidencias de no- vedades expresivas de las ideas y doctrinas importadas pero ya en experimentación local. Es lugar común que el arte nun- ca es copia, producto o calco de la realidad circundante, pues responde a una necesidad personal y social más trascendente que el puro instinto imitativo. Los escritores de la época, pues, se nutren de las nuevas experiencias mentales, que se ven llevados a expresar libremente a través de su sensibilidad en

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annonía con su pensamiento.

Paso ahora a ejemplificar con unos cuantos textos de la talentosa generación que hacia fin de siglo encaraba hon- dos temas especulativos renovadores, que exploró mundo y trasmundo con conocimiento, sensibilidad y originalidad literaria. Generación que propició nuevos campos de expe- riencia mental y espiritual, y que, a la vez, denunció el indi- ferentismo social, la sensualidad y la metalización en as- censo. Generación creadora y expectante: esperanza de una humanidad limpia, fraterna, planetaria.

Ocasión esta también para recordar libros valiosos que acaso no cuentan hoy con un lector. ¿Pues quién, cuántos, nombran o leen hoya Eduardo Ladislao Holmberg, Carlos Encina, Rafael Hernández, Sergio Chiáppori, Emilio Becher, Joaquín Castellanos, Miguel Cané, Carlos Melo, Martín Gil?

Escuchemos, pues, algunas frases o versos escritos hace cien y más años, y otros menos vetustos pero no menos le- janos.

Eduardo Ladislao Holmberg

Se ha dicho de Eduardo Ladislao Holmberg (1852-1937)

"producto extraño de un genio exótico de nuestra civiliza- ción", Médico, naturalista y literato; alma apasionada e imaginativa de poeta, y educación severamente científica en que predomina el estudio de las leyes de la naturaleza, ha dejado páginas que hoy, ciento veinte años después, se leen con algo más que curiosidad arqueológica.

En "Símbolo", composición entre científica y literaria, se ha visto una especie de sueño budista, forma ligera que oculta un pensamiento profundo; y en la "Noche clásica de Walpurgis", al propio Holmberg parecíale que la metem-

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psicosis no era un sueño, y podía discurrir sobre existen- cias anteriores (Martín García Mérou, Recuerdos literarios), Yen la fantasía científica "Dos partidos en lucha" (1875) se hace participar a un tipo de sabio acérrimo darwinista y se reflexiona sobre un fenómeno biológico con sugerencias metabiológicas: un caso de resurrección vegetal. Resulta in- teresante asociar aquí a Holmberg con su contemporáneo Miguel Cané, interesado en la inventiva literaria del natu- ralista. Nada más poético y nada más curioso también como fenómeno natural-razona Cané en Ensayos, 1877- si el he- cho fuese posible, que la resurrección de una sensitiva que después de treinta años de cortada sale de un letargo som- brío para reposarse en el sueño de la vida. Esas evoluciones admirables de la naturaleza, que conservan el germen mis- terioso de la existencia en el tallo árido y seco de una flor, debería pertenecer a la verdad en vez de nacer en el espíritu encantado de un panteísta. La planta vive y siente; sensa- ciones inapreciables para nosotros la agitan indudablemen- te, y la observación tenaz lo ha demostrado, según Cané,

¿No es bellísimo, pues, ese nuevo Lázaro del reino vegetal, como dice Holmberg, levantándose a la evocación mágica de un naturalista? Con humor prosigue Cané su reflexión, y acota que hasta aceptaría la disgustante teoría de Darwin sobre la transformación de las especies, con tal que el fenó- meno de la resurrección de la sensitiva fuera exacto. Por mi parte no dejo de preguntar cuál no sería el asombro de Holm- b.erg y Cané al enterarse de que años después de sus lucu- braciones resurreccionistas, semillas egipcias habían bro- tado tras milenios de permanecer encerradas en una Pirámide, llegando las nuevas plantas a dar flores y frutos.

El tema de la resurrección vegetal, planteado en 1875, es resucitado a su vez por Holmberg al comienzo de su poema

"Lin Calel", que se inicia:

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BAAL,LX,1995 MUNDO Y TRASMUNDO EN LA LITERATURA

Canto una flor de la patria argentina, flor misteriosa tan pura y tan fresca, que aunque escondida alegórica un siglo, desprende aromas que exaltan y alegran.

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Este extenso poema, con conocimiento de razas e idiomas indígenas trasuntado en texto y notas, e ilustrado por su hijo Eduardo,lo escribe morosamente Holmberg para celebrar el centenario de la nación, y lo fecha 25 de mayo de 1910. Y lo caracteriza así: "Lin Calel no es la obra de un joven ni de un viejo, ni de un poeta, ni de un sabio; es la eflorescencia de un cerebro argentino estudioso, y nada más".

Carlos Encina

Carlos Encina (1838-1882), agrimensor e ingeniero, de- cano de la Facultad de Ciencias Exactas, director del Ob- servatorio de La Plata, legislador, académico, periodista, uno de los primeros socialistas argentinos, muere por penurias de viaje en una misión topográfica en el extremo sur. Autor de composiciones de carácter lírico-filosófico, entre las que sobresalen "Canto a Colón", "Atlántida", "Canto al arte".

El poeta sabe que "es luz transformada el universo", como en el "pálido rayo de la remota estrella sabe leer su presen- te, y de su historia tal vez un día encontrará la huella". Oi- gámoslo unos instantes:

Hay fuerzas que atraviesan De infinito a infinito Los espacios profundos;

Son cadenas de luz en que reposa La unidad de los mundos ...

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308 ADOLFODEOBIETA BAAL, LX, 1995

¡ Suprema luz increada,

Artista de los mundos! ¡Yo te invoco!

¡ Hacia la humanidad tu mano extiende y un rayo de tu llama

En los altares de mi patria enciende!

Más allá de la vida de las formas Está la vida de la eterna idea, Más allá de los mundos que perecen El infinito que los mundos crea3,

Así la humanidad se alzó del polvo, Para vencer los tiempos

En inmortal carrera,

Su primer sacerdote fue un poeta, Un canto al infinito fue la forma Que revistió la religión primera,

Rafael Hernández

Rafael Hernández (1840-1903), agrimensor nacional, periodista, funcionario público, legislador, fundador de ciu- dades en Buenos Aires y en Misiones, juez de paz, coman- dante militar, versado en geofísica y astronomía, autor de numerosas obras, masón y fundador de logias y, en fin, fer- voroso espiritista y confesado cristiano en acción, Ejemplo de conciencia de servir a la nación en la etapa de pujante formación, sin descuidar la propia vocación de conocerse, y de conocer, por exploración personal, la verdad del mun-

J Estos versos servían de epígrafe a la revista Philadelphia.

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BAAL, LX, 1995 MUNDO Y TRASMUNDO EN LA LITERATURA 309

do físico, y del trasmundo metafísico solo accesible a tra- vés de la meditación, la intuición, la revelación,

En las Cartas misioneras (1887), es notable la capaci- dad de observación, y a menudo de reflexión, de este hom- bre de cultura y testimonio que fue Rafael Hemández, her- mano de José Hemández. Entre tantas curiosidades de las zonas que recorre, recuerda el atractivo de la "leyenda ar- queológica que nos ilustra sobre la existencia de los drui- das de América", Pero, con la independencia de observa- ción y juicio que lo caracteriza, pronto agrega, respecto a la civilización que la fantasía popular exalta hasta perderse de vista, que su prestigio se derrumba en presencia de mon- tones de piedras que muestran el trabajo muscular de un pueblo sumido en la abyección y el fanatismo, lo que lo hace desconfiar de druidas aborígenes en Misiones.

En una de las cartas misioneras, anota rasgos culturales de los indios de la zona de Apóstoles, y entre ellos creen- cias y costumbres religiosas (culto a los muertos, cruces en los campos a orillas de los caminos, fiestas rituales ... ); todo narrado con objetividad y un humor nada irrespetuoso. No obstante, preocupado porque los rasgos religiosos descri- tos lo hicieran aparecer como irreligioso, proclama su fe:

Mucho sentiría que por estas críticas se me considerase descreído en religión, cosa que abomino, o materialista, fi- losofía que rechazo con toda mi alma, pues creo en la in- mortalidad del hombre y aspiro a ser cristiano puro, de aqué- llos que tienen por templo el Universo; por altar, el corazón;

por imagen, a Dios; por sacerdote, a la conciencia. Yo cuen- to lo que veo y no callo estas cosas, porque es preciso cono- cerlas para remediarlas.

Rafaeí Hemández quiere ser cristiano puro, abomina de

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310 ADOLFO DE OBIEfA BAAL, LX, 1995

la indiferencia y el materialismo, y a la vez profesa textual- mente el lema espiritista de la Sociedad Constancia.

En fin, más misterios folclóricos:

La fantasía popular ha hecho de aquel recinto (laguna de Iberá) un país encantado, que se cree habitado en el centro por hombres pequeñísimos, verdaderos pigmeos .. , Esta idea de los pigmeos de Iberá ya existía en el siglo pasado; pues Azara, en sus viajes, la menciona. Muchas veces se levan- tan en el centro gruesas columnas de humo que duran días, y hay quien afirma haber escuchado estampidos y repiques de campanas ... Quizá los bosques están habitados, quizá una civilización especial se desarrolla en su fondo.

¿No obligaría a recordar la hipótesis moderna sobre la tierra hueca y habitada?

Un recuerdo fmal para el ciudadano servicial y creyente. El porvenir del territorio de Misiones es, para el cronista Rafael Hemández, un hecho tangible: no puede discutirse, Se exige del hombre un poco de trabajo, un poco de actividad intelec- tual y material, que son nuevos elementos de vida, salud, feli- cidad, que fortifican las fuerzas, disponen el alma para el bien y simbolizan los místicos peldaños de la escala de Jacob.

¡El trabajo! "Esta es la ley que ha dado Jehováalos hijos de los hombres, para su progreso", así lo dice la Biblia; lue- go es verdad; porque si el mundo es la obra de Dios, la Es- critura es su palabra.

Leopoldo Lugones

Las relaciones de Leopoldo Lugones (1874-1938) con el

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BAAL, LX, 1995 MUNDO Y TRASMUNDO EN LA LI1ERATURA 311

esoterismo dan para un cursillo, Debo limitarme a unas cuantas referencias a su obra, Se trata de un talentoso escri- tor prematuramente imbuido de doctrina espiritualista y de la información científica más avanzada en su tiempo, Como escritor literario y poeta ha sido estudiado y admirado como merece, pero acaso no haya sido estudiado tanto en sus re- laciones personales con la Divinidad, con lo Absoluto, la Verdad, el Misterio,

En "Lycantropía", cuento aparecido en 1898 en la revis- ta teosófica Philadelphia, se muestra versado en temas pa- rapsicológicos y ocultistas, con un esoterismo no solo de- corativo sino convictivo, Se habla allí de metoposcopia (término de Alta Magia, aclara), levitación, telepatía, tipto- logía, alucinación, misantropía, homeopatía, fluidos ódicos, hipnotismo trascendental, yoguis, taumaturgos, traslación consciente, desdoblamiento, no-yo, sueño extático, suges- tión, doble.,. Leopoldo Lugones tiene veinticuatro años, pero antes, a los veintidós (1896) en una crítica en El Tiempo a la novela Nelly de Eduardo Ladislao Holmberg, la estima fundada en un caso de telepatía y con valor real para un reducido grupo de afiliados a los misterios teosóficos y es- piritistas, complaciéndose a la vez en la atención creciente que los científicos están prestando a las experiencias psí- quicas. No habla solo un crítico literario, sino un explora- dor del Misterio, con sensibilidad de artista y de poeta y hasta de científico. Puede pues Lugones hablar de una quí- mica trascendental cuyas fórmulas no se han promulgado todavía, y de una meteorología espiritual, "pues el espíritu tiene sus climas, sus estaciones, cuyas manifestaciones ex- ternas son las rojas bocas, los fecundos vientres, las pálidas arrugas, las sagradas canas, los bellos versos",

En el análisis de la novela Nelly aquí obviamente abre- viado, Lugones entiende que la trama de Holmberg no pue-

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de ser más real y lógica. Esa telepatía, esas materializacio- nes -dice- han sido palpadas, vistas, pesadas, fotografia- das, constatadas; y aporta autoridades:

Lombroso ha visto y tocado las manos del espíritu asis- tente de [la médium] Eusapia Paladino. Crookes hizo lo mis- mo con Katie King, la amiga astral de la médium Florencia Cook. Wallace Edmons, Rochas, Zoelner, Gibier, también han podido estudiarlas, con su grave criterio de sabios.

A cada momento el crítico vuelve a las otras dimensio- nes que nos esperan o en las que nos movemos sin darnos mucha cuenta, y sin decirlo, insta al lector a ahondar la ob- servación y, sobre todo, a observarse. En resumen: un her- moso libro cuyas páginas no se cuentan.

Algo de maravillas extrahumanas que crepusculizan el espíritu con un indecible encanto. Y, sobre todo, un esfuer- zo más que ha de salvarse del menosprecio y del fallo estú- pido del oficialismo artístico impenitente, porque Eduardo Ladislao Holmberg es un sabio y un artista que ha sentido imponerse con la fuerza del que vale y -circunstancia muy importante para la crítica fetichista- porque no es joven, materialmente hablando, aunque su cerebro está lleno de luz primaveral.

. En fin, el comentario de la novela se presta para reflexio- nar también sobre la vinculación del Arte con el Espíritu, de las Letras con el Espíritu. El Arte, escribe Lugones, no obs- tante todo lo que quiera afirmarse, es y será espiritualista, pero también la Ciencia jamás fue enemiga del Arte, aunque en algunos casos lo desdeñó. Poesía, Ciencia, Arte, interre- lacionados. Finalmente, en una interrogación dirigida al Por-

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venir, cuyas sombras contienen la verdad, Lugones se pre- gunta qué hay. Y contesta que en los Versos Dorados de Pi- tágoras, en la Kábala, en los catecismos quirománticos de los alquimistas, hay muchas verdades que poco a poco van sur- giendo, estrellas víctimas de su propia noche.

En Las fuerzas extrañas (1906) Lugones incluye un "En- sayo de cosmogonía en diez lecciones". Borges en su Lu- gones comenta:

El propósito del autor es expresar seriamente una hipó- tesis. El marco narrativo sirve, pues, para disculpar esta in- tromisión de un profano en materia científica. La cosmogo- nía de Lugones reúne elementos de la física de su tiempo -energía, electricidad, materia-y otros del Vedanta y de la filosofía budista; aniquilaciones y recreaciones cíclicas del universo, y trasmigración de las almas.

Añado que en 1921 Lugones volverá a la astronomía en El tamaño del espacio, exposición y apología de las doctri- nas de Einstein.

Atillo Chiáppori

Hojeemos Borderland (tierra de frontera), novela de Atilio Chiáppori (1907), señalada por Ricardo Rojas como la mejor obra de imaginación publicada en la primera déca- da, y destaquemos algunos de sus pensamientos, en medio de un clima de extranaturalidad. Transitan por sus páginas duendes, potencias maléficas, adivinas, suntuosidades ex- traterrestres, influjos del más allá, presencias anómalas. In- curro en citas de alguna extensión por entender que las merece el relato "Un libro imposible", incluido en Border-

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314 ADOLFO DE OBlETA BAAL. LX. 1995

land, tierra de frontera, ni mundo ni trasmundo definidos.

Estaba solo, trabajando, y de pronto siento un hálito que me roza la frente. Levanto la cabeza y veo a mamá que se iba ¡que se iba después de besarme! En ese mismo momen- to Mario, que tenía dos años, se puso a llorar desgarradora- mente en su cuna. Corrí a su lado y, en sus cortas frases, el pobrecito me dijo que una señora lo había besado.

En realidad, no había ningún signo visible. Pero había algo. Aquel silencio repentino, aquella repentina inmovili- dad de los árboles y del viento en medio del temporal, ha- cían pensar en esos momentos de estupor ambiente que pre- ceden al de las puertas que se abren solas.

Diseminé su alma a los cuatro vientos, presté su cuerpo a todas las existencias virtuales que nos rodean.

Hay una forma de existencia que no es la locura y que sin embargo, no es la vida natural ... El conflicto absurdo de dos yo en la dirección de una vida oo, Trátase de algo que antaño llamárase maleficio, que la medicina califica hoy de obsesiones, que yo he descubierto como un avance, sobre la vida personal desintegrada, de las existencias virtuales que en todas partes nos circundan 'oo Hay que convencerse que es una transfusión de otras vidas en las nuestras.

Interviene virtualmente en sus destinos como intervenía la fatalidad en las tragedias griegas, el honor en los dramas españoles, la perversidad primordial en las obra de Poe, las preocupaciones sociales en la comedia moderna.

La eterna angustia humana creada por el misterio del más

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BAAL, LX, 1995 MUNDO Y TRASMUNDO EN LA LITERATURA 315

allá y por las acechanzas de los seres que viven en el más allá -los habitantes de Shadowland ", Por eso cada época tiene su sutil literatura de tribulación .. , La neurastenia, la me- lancolía sutil, el spleen, las obsesiones y los delirios -desva- ríos de las vidas ocultas que anidan en nuestras almas- no son enfermedades de la literatura, sino del individuo y de la época.

Por eso, durante algún tiempo, me dediqué al estudio de los fenómenos inconscientes y del automatismo psíquico, a fin de poder insinuarme, infiltrarme en los espíritus, y ob- servar así el espectáculo quimérico de las vidas interiores ...

Ah, tú ignoras el enjambre de vidas virtuales que nos ro- dean. Todo espíritu linda con el más allá.

y no sólo por esa dispersión del espíritu carezco de uni- dad personal, sino que, no pudiendo conmoverme sino dis- gregándome, ahora el mundo exterior es para mí un enig- ma frío. Puedo decir que ya he desaparecido.

Repárese en la fecha de este cuento: 1907. Su autor tenía 27 años, pues había nacido en 1880. Se percibe cómo este joven escritor se ha dado tiempo para imbuirse de las cien- cias y sabidurías finiseculares: investigación psíquica, es- piritismo, teosofía, ocultismo, y uno se lo imagina en las noches porteñas de hace cien años sumido en la pequeña selecta biblioteca esotérica que describe en la habitación de un personaje, con libros de Crookes, Maeterlinck, ABan Kardec, De Rechas, Papus, Ribot, Kraft-Ebing".

En cuanto a los contemporáneos de Chiáppori embebi- dos en una problemática semejante, el igualmente talento- so Emilio Becher ve en "Un libro imposible" (Border/ami) un caso curioso de ruina de la personalidad, cuya explica-

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316 ADOLFO DE OBIETA BAAL. LX. 1995

ción correspondería a las conjeturas de la clínica tanto como a hipótesis del ocultismo. "Obsedidos por el deseo de unir- se en una identificación suprema ~xplica Becher- ambos penetran en la zona del más allá y abordan el mundo habi- tado de lo sobrenatural. Sus formas prestan albergue al nú- mero infinito de los espíritus astrales y en sus semblantes se hace visible la presencia de las entidades ocultas. Por el método de la ascensión mágica sus sentidos se aguzan para percibir la realidad de aquellas existencias quiméricas, y el delirio se prolonga hasta el desastre final, que comprueba una vez más el aforismo de los grimorios: 'Imitando al fan- tasma se llega a serlo"'. A la vez sensual y espiritualista, Chiáppori, según Becher, procura abarcar en sus obras ima- ginadas los dos aspectos de la naturaleza, concebida como forma y como espíritu, como sensación y como idea. Las cosas no son ante sus ojos "sino los signos permanentes y materiales de fuerzas invisibles, y en este sentido habría derecho para tenerle por un escritor místico".

En fin, en el cuento "El daño", incluido también en Bor- derland, merodean asimismo hipótesis de experiencias psí- quicas; hay hipnotismo, sugestión, sonambulismo (con es- pacio y tiempo como para desarrollar teorías explicativas), amén de una enfermedad rarísima, la hemofilia, padecida por uno de los personajes. Solo faltaría otro tema para que el elenco de normalidades y anormalidades se equilibre: el mal de ojo. Se pregunta el autor:

¿Con qué fundamento se ha reído la ciencia de las su- persticiones populares y, muy principalmente, del daño, o aojo, por la cual se atribuía a algunos seres un poder noci vo sobre los demás? .. ¿Y qué otra cosa son los fenómenos de exteriorización de la sensibilidad, por los cuales Luys y Rochas (ocultistas relevantes) consiguieron sensibilizar pe-

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BAAL. LX. 1995 MUNDO Y TRASMUNDO EN LA LITERATURA 317

queñas estatuas y placas fotográficas, hasta hacerlas adqui- rir una idéntica función sensorial a la del sujeto con cuyo fluido quedaron vivificadas?

Joaquín Castellanos

En una generación de escritores más bien "raros", Joa-

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quín Castellanos (1861-1932), como hombre de imagina- ción, pasión, acción, se aproxima a lo que uno se figura como un "rarísimo". Pertenece a una generación apasionada por descubrir mundos, interiores o exteriores, microscópicos o macroscópicos; por elucubrar cosmogonías y soñar viajes planetarios o estelares; por descubrir o construir realidades complementarias.

En el poema "El viaje eterno" leemos:

El pensamiento humano

Va siempre en busca de un ideal divino;

Tiene la vasta inmensidad por rumbo;

La tierra por carnino.

Es una tempestad de tempestades, Donde se agitan férvidos anhelos, y su vida a través de las edades Una ascensión sin término a los cielos.

Lanzado a la conquista del espacio ...

Yen "El nuevo Edén":

El globo es nave que lo lleva errante y el espacio es el mar en que navega Al través de la tierra al infinito, . Al infinito, océano de los mundos

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318 ADOLFO DE OBIIITA

Viaja, buscando con secreto anhelo La patria de las almas

La misteriosa América del cielo ...

BAAL. LX. 1995

La caravana humana se presenta a los ojos de Castella- nos como una legión en marcha hacia la soñada tierra de promisión, la Jauja ideal de los cerebros y de las almas.

Recorre el campo de la historia, evoca la lucha de los pue- blos y de las razas, galvaniza el cadáver de las civilizacio- nes desaparecidas, y, a través del pesimismo que infunde en el espíritu el espectáculo de la miseria terrestre, el vai- vén incesante de las doctrinas y el miraje engañoso de las creencias, algo consolador se desprende del cuadro de la peregrinación incesante, en busca del ideal, en persecución del Nuevo Edén acariciado en sueños por este infatigable Judío Errante de la Esperanza a quien empuja el mandato misterioso de su Dios. (Martín García Mérou).

En "El Limbo" (1914), Joaquín Castellanos despliega posiblemente su mayor empeño creador. Es un extenso poe- ma en su mayor parte versificado pero con fragmentos en prosa, en que descubre, crea o imagina un mundo o tras- mundo original y nos lo configura y magnetiza. Comienza

"En los lindes de la Vida" y transcurre en el Limbo. Espíri- tus, personajes celestes y terrestres, mitológicos o históri- cos, componen un orbe poblado y dialogado por voces cer- canas o distantes, con participación de nirvanoides, ,númenes, gualichos, mayas, musas, vitaloides, dobles, doc-

tores del Limbo, heraldos, poetas decadentes, y variados per- sonajes de la historia reciente argentina (estancieros, médi- cos, maestros, periodistas). Me limito a dar alguna idea del poema en la etapa preliminar, situada "En los lindes de la Vida":

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BAAL. LX. 1995 MUNDO Y TRASMUNDO EN LA UTERATIJRA

¡Espíritus del mundo de las nieblas, genios de la región crepuscular que de las sombras y la luz proscritos entre las sombras y la luz flotáis;

vagarosos númenes del mundo polar donde reina ignoto nuestro Dios Nirván, cuyo imperio invade la tierra, la mar, la atmósfera, el cielo y el orbe moral, vuestra formidable legión espectral en lento desfile sin tregua avanzad!

¡Fauna impalpable de la inmensa bruma, pululación limítrofe a 10 irreal,

larvas de las fronteras de la vida, avanzad,avanzad!

¡Desconocidos monstruos invisibles de un inerte y sin fin Caos glacial, demonios del infierno de la nieve,

avanzad,avanzad!

¡Misteriosas deidades del Silencio, Potencias de la vasta Soledad, rigiendo vuestras hordas de fantasmas,

avanzad,avanzad!

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Aparece enseguida un Nirvanoide, que asimismo comien- za por caracterizarse:

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320 ADOLFO DE OBIErA

Yo no soy ángel, ni demonio, ni hombre, ni espíritu, ni bestia; en mí no existe especie, sexo, ni perfil, ni nombre, ni forma definida; sombra triste, imagen tenue y pálida de todo

BAAL, LX, 1995

lo que tiende al no ser, soy el espectro que, desde lo alto de la luz al lodo, represento lo gris, ambiguo y neutro, Soy en la vida menos que un corpúsculo;

hoja seca en el bosque, opaca bruma sobre los cielos, en el mar espuma, y entre las horas soy la del crepúsculo.

El mundo habito de lo sub-consciente de confín en confín del universo vago, me abismo, 'floto o me disperso;

yo soy niebla viviente,

Carlos F. Melo

Rector de la Universidad de La Plata, director de la Bi- blioteca Nacional, escritor, poeta, helenista, jurista, Carlos F. Melo (1873-1931), es autor de obras de distinto carácter:

Espuma, Hermes, Las aguas de Mara, Matar.

En Espuma (1906), el poema inicial, "Neurastenia", ha- bla pesimistamente de nuestra actual generación que une

~enectud y niñez, sepulcro y cuna, pues "Hoy nacen hom- bre, pueblos, y se encienden! Nuevos soles y mundos/ Y sigue mudo e indiferente el cielo". En otros poemas ve, con Schopenhauer:

En la acción el dolor, ¡hondo extravío Que esteriliza en el nirvana frío

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BAAL. LX. 1995 MUNDO Y TRASMUNDO EN LA UfERATURA

Todo el poder creador del ser humano!

y qué es, al fin, la vida

De su áurea superficie despojada, Sino una extraña, bárbara, maldita Ansiedad infinita

En la insondable eternidad lanzada.

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En otros momentos el poeta ve "Por una singular telepa- tía! Un alma palpitar en lo infinito", como oye que "Los egoísmos en ardiente lucha! Llenan el vasto Kosmos, y se escucha! Sonar la Pitagórica Harmonía". En "Luz de Fe"

parece resumirse la filosofía y la mística del autor, en for- ma interrogativa:

¿Crees tú que tras la muerte está la nada?

¿Piensas que el Dios ordenador de Mundos Es sólo una ilusión?

¿No sientes que en los ámbitos profundos Palpita un corazón?

¿Sabes cuál es mi Dios, el Dios que siento El Dios que adoro yo?

Un Dios tierno, sublime; es un Dios mío, Él me hace amarlo todo, no hay hastío Que no suavice en mí.

Yo no voy a los templos, son desiertos Para mi viva fe;

Oro y luz ocultando cuerpos muertos En los que nadie cree.

Oh, yo tengo otro templo, un templo inmenso;

Su bóveda es mi cráneo, mi oración A ella sube en las ondas del silencio Que exalta el corazón;

En él lo eterno, lo Infinito cabe;

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322 ADOLFO DE OBIETA BAAL, LX, 1995

Ese Absoluto que buscando va

La ciencia humana, y, que encontrar no sabe, En mi conciencia revelado está,

(Se patentiza aquí un tema de época: un dios Viviente, más que un Dios confesional o eclesiástico; la impugnación de un creyente (cristiano) a la religión institucionalizada, ritualista.)

Basta hojear el índice de Hermes (1925) para darse cuenta de la diversidad de temas -científicos, religiosos, filoSófi- cos-herméticos- tratados. Sin peIjuicio de su calidad esté- tica es, ante todo, literatura de servicio ético, persuasiva, pudiera decirse; de obvio carácter metafísico.

No existe hombre a quien no le sea dado oír en su propio corazón el rumor sagrado de la fuente de Dodona; o aproxi- marse con el ramo mítico a las entrañas de la Tierra o de la Humanidad oo. Traerá siempre del viaje una disposición me- jor para comprender la sociedad y la vida.

De "Juegos cosmogónicos", poema subtitulado "Esbozo de un poema", me limito a la primera estrofa:

Era el caos -el libre movimiento En un lugar de espaci<r; dos vibrantes Mónadas diferentes, se sintieron;

Sus fuerzas misteriosas acercaron, Y, el primer centro imperceptible, fueron, Hacia el cual las distantes,

Mónadas, lentamente gravitaron.

En todos los libros de Carlos F. Melo están presentes la Grecia histórica y la Grecia eterna. Pero es quizá en Las

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BAAL, LX. 1995 MUNDO Y TRASMUNDO EN LA UTERATURA 323

aguas de Mara donde, alrededor de ese tema bíblico (Éxo- do, XV, 22-6) ronda el helenismo (Alcestes, Dyonisos, Pan Hypathía, Psykhé, Musas Órficas, y hasta un soneto a

"Psykhé y la visión einsteniana del Universo ... "

Arturo Capdevila

¿En qué tema espiritual, existencial, esotérico no se inte- resó Arturo Capdevila (1889-1967)? ¿A qué asunto del más- allá o del cripto-acá no profundiza o roza, no como recurso literario sino como vocación de conocimiento? Publica, por ejemplo, Advenimiento (1947, subtitulado "Novela de teó- sofos, de iluminados, de amigos de Dios), con un epígrafe de Rubén Darío: "Si hay un alma sincera, ésa es la mía".

Asume la responsabilidad del poeta: cantar, celebrar, ense- ñar. No ser un testigo displicente de la penumbra humana.

No guarecerse en una aséptica torre de marfil. Tentar algu- na especie de poesía-terapia. No en vano perteneció a una generación reflexiva, imaginadora: creadora de humanidad.

Este doctor en derecho, doctor en poesía y casi-doctor en medicina, con alguna respetable teoría sobre el cáncer y una ciencia prandiológica, e incluso alguna conferencia en una facultad de medicina sobre tema científico, aboga por una enseñanza espiritualista que trasciende la usual pedagogía, y aun trascendería la paideia griega: una educación común casi iniciática. Así, en el poema final del Libro de la noche (1917) llamado precisamente "El canto de la vida", se exhorta a la bondad no solo con los seres sino con las cosas, con precep- tos que recuerdan la doctrina hindú de Ahimsa, es decir, no- dañar a ningún ser viviente por capricho o placer, responsa- bilidad hacia la vida universal en todos sus niveles de expresión. Leo unos cuantos versos aislados de ese Canto:

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324 ADOLFO DE OBIETA

Todo es Dios, y por esto, Dios es todo como en un rapto panteísta enseño.

Por tanto serás bueno con los seres.

Por tanto con las cosas serás bueno.

No matarás reptil, ni pez, ni ave;

ni cazarás en cacería al ciervo;

que el que matare carne con malicia soportará su peso en el sendero

Ten cautela con seres y con cosas;

Que todo quede donde Dios lo ha puesto

y ni siquiera mi esperanza turba la soledad oscura de los muertos, porque sé que en los cálculos divinos todo está bien previsto y bien resuelto;

porque sé que Tú existes, y si existes,

¡yo no creo en la muerte de los muertos!

BAAL. LX. 1995

Capdevila, apasionado por unos y otros cielos, en Elli- bro de la noche reúne meditaciones bajo el cielo estrellado, nocturnos, consuelos, cantos a la divina Urania. La astro- nomía -se ha dicho y dirá este poeta- será la religión de mañana. Leamos:

No hay religión posible en el aislamiento planetario, en la ignorancia del cosmos. Toda creencia geocéntrica es fal- sa a más no poder. Agrandemos cuanto antes los horizontes de la vida. Respiremos el aire de la eternidad.

En la novela Advenimiento desfilan asuntos como reen- carnación, teosofía, numerología, Apocalipsis, unión de religiones, Bahá'i, OM OM OM, Suddha Dharma Manda-

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BAAL. LX. 1995 MUNDO Y TRASMUNDO EN LA LITERATURA 325

lam, Karma, Nueva Era, Congreso Eucarístico; y se cita a Krishnamurti, Blavatsky, Besant, Don Orione, Lacunza, Pitágoras, Cardenal Pacelli ...

Un buen ejercicio mental de lector entusiasta sería ras- trear las veces que nombradas o sugeridas aparecen en li- bros de Capdevila ideas místicas, esotéricas, orientales.

Aparecen en cualquier momento, siguiendo la lógica inte- rior de la situación.

Me limito a poquísimos ejemplos:

Sobre Reencarnación: "La Ronda me anunciaron, la Ronda y la Reencarnación;/ vueltas y muchas vueltas/ para ir moliendo la ilusión" (Libro de la noche). "Muchas almas de griegos han reencarnado en los alumnos que lo escuchan y siguen" (Del infinito amor, 1928). "Yo me llamé en otro tiempo Mancio Serra de Leguizamo. Hablo de cuatro siglos atrás. Inventé en el Cuzco, cuando me tocó en suerte la imagen del Sol de los Incas ... ". "Yo soy Josué, reencarna- do. Reencarnado para dar testimonio". "¿Sabes quién soy?

Apio Claudio" (Apocalipsis de San Lenín, 1929). En el colofón de este libro se dice de quien lo ilustró y ornamen- tó, el pintor Rodolfo Franco, que su anterior encarnación transcurrió en Rusia; y que "adivinó como otro alguno del alma de Moscú; evocador de estepas y horizontes de cúpu- las; señor de grandes fiestas de color y de luz en Kovanchi- na y Petruchka; arquitecto de sueños en el Teatro Colón de Buenos Aires":

Sobre Atlántida: "¿Se hundirán continentes en el mar, y del mar nacerán continentes nuevos, pero las sociedades injustas seguirán siendo injustas?" (El Apocalipsis de San Lenín). "Dijéronme de una! lejana Atlántida de perdición"

(Libro de la noche). "La Atlántida se mostró entera, latitud por latitud, a la evidencia científica" (Loores platenses).

Como Capdevila, en un excelente capítulo de su Lugo-

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326 ADOLFO DE OBIlITA BAAL. LX. 1995

nes, estudia el orientalismo del escritor y aporta noticias valiosas sobre sus andanzas y su iniciación teosófica y afi- nes, un futuro biógrafo de la rara calidad Capdevila debería informamos documentalmente sobre las andanzas espiritua- listas y esotéricas y orientalistas y cientificistas del autor de Advenimiento, Libro de la noche, Del infinito amor, Dharma. Influencia del oriente en el Derecho de Roma, Prandiología patológica, El Cantar de los Cantares, Arba- ces, maestro de amor, Apocalipsis de San Lenín ...

Concluye así mi compromiso de traer a la memoria cier- to interesante lapso de la historia mental y correlativa his- toria literaria del país. Cada generación rectifica y edifica, aporta lo propio para cumplir la responsabilidad de ser.

Seguirán formulándose teorías sobre el origen y fin del universo y el sentido de la vida humana. Hipótesis místi- cas, especulativas, científicas, literarias. Decenas de suce- sivos Sócrates se seguirán necesitando para aliviar la tenaz opresiva distancia entre ser y conocer. Pero confiemos en que Algún Día, a través del fluir de las generaciones busca- doras, ser y conocer se aproximarán hasta identificarse du- raderamente.

Adolfo de Obieta

Referencias

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