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SEÑORES DIPUTADOS DE LAS CORTES

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•■noii

SEÑORES DIPUTADOS DE L A S CORTES EXTRAORDINARIAS.

——

H a Sociedad Económica de esta ciudad h i visto con la viva efu­

sión del júbilo mas puro la segunda contestación del Congreso al men- sage de S. M. de 25 de Noviembre últim o, la que, al paso que ha dejado ilesas las prerogativas del Trono Constitucional, ha garan­

tido-con la m ayor solidez los derechos y libertades de la nación.

Si las Cortes Ordinarias de 1 8 1 4 conservaron con su inmortal de­

creto de 2 de Febrero la independencia nacional, y contribuyeron con su firmeza á que nuestro augusto Monarca y toda la Europa XIOS se a n d a u d o r e s , por h a b e r r o t o la s c a d e n a s J ó la d u r a y V e r go n - zosa esclavitud, en que los tenia aherrojados el tirano mas sangui­

nario que ha conocido la historia; las actuales Extraordinarias en la gloriosa sesión del 18 del corriente han restituido el explendor ál T ron o, han neutralizado las intrigas y arterías de los enemigos in­

teriores y esteriores del estado, y han libertado á la patria de los horrorosos males, que la amenazaban. Y á la v e rd a d , ¿quién d é l o s españoles no ha visto el cúmulo de infracciones de las leyes y de la Constitución, que por espacio de un año se han cometido impu­

nemente, sin que ninguna clase de personas h aya experimentado la terrible responsabilidad, que aquellas imponen á los contraventores, habiéndose reducido esta palabra á un sonido hueco é insignificante, y que parece que no representa idea alguna? ¿quién no ha visto en este tiempo el mas escandaloso entorpecimiento en la sustanciacion d,e las ruidosas causas de conspiraciones contra el estado, cuando te­

nían tanta rapidez en el gobierno despótico? ¿quién no ha visto sin ejecución reiteradas órdenes del poder egecutivo, siempre que ha con­

venido á la arbitrariedad de varios empleados, cuando en el absolu­

to se las prestaba el mas puntual cumplimiento? ¿quién no ha pre­

senciado el enorme retraso en el pago de sueldos á varias clames de

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t in u a s y n u m e r o t o s , se l e s pag;

m e n o s p r e c i o c o n r a d o l a ¡g u a ld a C o r t e s , pagando So? ¿q u ién n o s y d e s a f e c t o s al d e s t i n o s , y depu p o r sus represent p e r i m ^ n t a d o la ,tria c o n ta n ta n n o d e b ía n disfru c h o á c o n t i n u a r j o ? ¿ q u ié n n o fas (Cienda p ú b lic a i s e h a n c u b i e r t o e stá n en el egcri

p r e s c r ib e n l o s ri p ú b l i c o u n a raz Irs y d e l o s fo e s t á n m u c h o s pos

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d e b e n al e s t a d o , t r i b u c i o n e s s o b r e r io r e s? ¿ q u ie n n(

a l g u n o s p a s to r e s t r a b a s q u e se h t o r p e c i m i e n t o en p o r c i o n e s grande s u p r i m i d o s c o n g r e s o s e n e l e ré q u e s e m i r a la p

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E Itramar ocasionaban excesivos gas- E lid ad ? ¿quién no ha advertido el E ótico de varios empleados ha m i- E.leídos, tan recomendada por las

e y á otros con el m ayor retra-

: m u l t i t u d d e f u n c io n a r io s in e p t o s a l , h a n s i d o c o l o c a d o s e n a l t o s I es la nación ha elegido despües

- na legislatura? ¿quien no ha es-

§ i , con que está abrumada la pa-

= , quienes siendo malos ó ineptos

= o, y siendo buenos, tenían dere-

= )n con sus luces y con su traba*

E i e varios funcionarios de la ha-

| i rendido cuentas de que aun no

= ; muchos de ellos; de que otros E ? s in h a b e r d a d o la s f i a n z a s , qu<P i= todavía no se ha presentado a l EEda de la inversión de los cauda- EEe que por la apatía de aquellos E r , años hace, súmas escesivas que -Ensiguie.nte gran parte de las con- -=■» pagado puntualmente las ante-

■^rstos dias la culpable omisión d e

= e la Constitución al pueblo, las j=arizacion de los religiosos, el en-

|§>s propios y baldios, la venta ea

~§Ér pingues fincas d é lo s conventos ee propietarios y de cuantiosos in-

= no ha notado el descuido con JEEblica, el ningún caso que se hace -EEmo de los principales apoyos de

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que han fomentado los agentes del despotismo? ¿quién finalmente no ha percibido el abatim iento, en que está la M arina, sin haberse reparado ningún B u q u e , ni construido el número de los preveni­

dos por las Cortes, el abandono de la pacificación de las Amérieas, y la ninguna residencia, que se ha exigido de los Ayuntamientos, de las juntas Provinciales, y de los Gefes políticos, sobre el cumpli­

miento de los particulares mas interesantes y recomendados por nuestra Constitución? No d e b e , pues, causar extrañeza, que el cúmulo de tantos males, que la debilidad y desaciertos del ministerio han oca­

sionado, haya dado lugar, á que varias provincias hayan desobedecido, con sentimiento nuestro, las órdenes del poder egecutivo, y qde haya alarmado á los denodados españoles, que temían, que por segunda vez se les arrancase el ídolo de su libertad, por la que en todos tiempos han hecho los sacrificos mas costosos. Por su defensa, arrostraron con bizar­

ro denuedo por espacio de doscientos y cincuenta años contra la brabu- ra de las Aguilas Rom anas, menguaron por ocho siglos el brillo de las Liinas, Africanas, y atacaron con la resistencia mas gloriosa en los cam­

pos de V illalar el despotismo y tiranía del gobierno. Por su conservación han reducido á polvo en M arzo de 1808 el poder colosal del favorito mas insolente y ambicioso, proclamaron en ip de M arzo de i 8 r a s i n mas b aluarte, que las murallas de C ád iz , la Constitución mas liberal á vista d é l a s huestes mas formidables de la E u r o p a , y capitaneados por los ilustres campeones Rie g o y Qu i r o g a , arrancaron en Enero de 1820 á la tiranía , el cetro de hierro que les oprimía. Por su sosten han protestado finalmente con el juramento mas solemne de verter ántes toda su sangre, que volver á sucumbir á los satelites del des­

potismo, ni á las amenazas de ninguna coalicion extrangera. Los es­

pañoles, al paso que no quieren libertad sin R e y , solo aprecian vivir bajo una monarquía moderada, que no tenga otro obgeto, que la ley, ó la espresion de la voluntad gen eral; al mismo tiempo publican que n o quieren R e y sin libertad, detestan la execrable memoria de Ruiz G óm ez, de la Princesa de E b o li, del Duque de Lerma, del Conde

d e Olibares, de Albéroni, de la Princesa de Ursino, de Esquilache,

y de un G o d o y , satelites de la tiranía, que por trescientos años acarrearon á la España las desgracias mas horrorosas: ni jamas con­

fundirán la autoridad de la sagrada é inviolable persona de su R e y Constitucional, con la de los ministros, que comunican sus órdenes, espuestos á las mas vergonzosas pasiones, y sugetos á la mas se­

vera responsabilidad.

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tinuas y numerosas expediciones á Ultramar ocasionaban excesivos gas­

tos , se les pagaba^ con mas puntualidad? ¿quién no ha advertido el menosprecio con que el manejo despótico de varios empleados ha mi­

rado la igualdad en el pago de sueldos, tan recomendada por las C ortes, pagando'-á-unos exactamente y á otros e o s el m ayor retra­

so? ¿quién no se ha cerciorado que multitud de funcionarios ineptos y desafectos al sistema constitucional, han sido colocados en altos destinos, y depuestos otros, á quienes la nación ha elegido despües por sus representantes para ia próxima legislatura? ¿quien no ha es- perim?ntado la enorme contribución, con que está abrumada la pa­

tria con tanta multitud de cesantes, quienes siendo malos ó ineptos no debían disfrutar de sueldo alguno, y siendo buenos, tenían dere­

cho á continuar sirviendo á la nación con sus luces y con su traba­

jo ? ¿quién no ha sido testigo de que varios funcionarios de la ha­

cienda pública desde 17 9 9 no han rendido cuentas de que aun no se han cubierto enormes alcances de muchos de ellos; de que otros .están en e l e g e r c ic io d e su ? der.tiqon sin h a b e r «Jado las fia n z a s , que prescriben los reglamentos; de que todavía no se ha presentado a l público una razón exacta y detallada de la inversión- de los cauda- l : s y de los fondos públicos; y de que por la apatía de aquellos están muchos poderosos sin satisfacer, años hace, sumas eseesivas que deben al estado, gravitando por consiguiente gran parte de las con­

tribuciones sobre ciudadanos que han pagado puntualmente las ante­

riores? ¿quien no ha observado en estos dias la culpable omisión de algunos pastores en la esplicacion de la Constitución al pueblo, las trabas que se han puesto á la secularización de los religiosos, el en­

torpecimiento en la distribución de los propios y baldíos, la venta ea porciones grandes de las dilatadas y pingues fincas de los conventos suprimidos con numeración de los propietarios y de cuantiosos in­

gresos en el crédito público? quién no ha notado el descuida con que se mira la primera enseñanza pública, el ningún caso que se hace del arreglo d é l a milicia nacional, uno de los principales apoyos de

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que han fomentado los agentes del despotismo? ¿quién finalmente no ha percibido el abatim iento, en que está la M arina, sin haberse reparado ningún Bu qu e, ni construido el número de los preveni­

dos por las Cortes, el abandono de la pacificación de las Américas, y la ninguna residencia, que se ha exigido de los Ayuntamientos, de las juntas Provinciales, y de los Gefes políticos, sobre el cumpli­

miento de los particulares mas interesantes y recomendados por nuestra Constitución? N o d e b e , pues, causar extrañeza, que el cumulo de tantos males, que la debilidad y desaciertos del ministerio han oca­

sionado, haya dado lugar, á que varias provincias hayan desobedecido, con sentimiento nuestro, las órdenes del poder egecutivo, y qiie háya alarmado á los denodados españoles, que temian, que por segunda vez se les arrancase el ídolo de su libertad, por la que en todos tiempos han hecho los sacrificos mas costosos. Por su defensa, arrostraron con bizar­

ro denuedo por espacio de doscientos y cincuenta años contra la brabu- ra de las Aguilas Romanas, menguaron por ocho siglos el brillo de las Lunas. Africanas, y atacaron con 13 resistencia mas gloriosa en los cam­

pos de V illalar el despotismo y tiranía del gobierno. Por su conservación han reducido á polvo en M arzo de 1808 el poder colosal del favorito m a s i n s o l e n t e y a m b i c i o s o , p r o c l a m a r o n e n i p d e M a r z o d e i 8 [ 2 s i a mas baluarte , que las murallas de C ád iz, la Constitución mas liberal á vista d é l a s huestes mas formidables de la E u r o p a , y capitaneados por los ilustres campeones Rie g o y Qu i r o g a , arrancaron en Enero de 1820 á la tiranía , el cetro de hierro que les oprimía. Por su sosten han protestado finalmente con el juramento mas solemne de verter ántes toda su sangre, que volver á sucumbir á los satelites del des­

potismo, ni á las amenazas de ninguna coalicion extrangera. Los es­

pañoles, al paso que no quieren libertad sin R e y , solo aprecian vivir bajo una monarquía moderada, que no tenga otro obgeto, que la ley, ó la espresion de la voluntad g en e ra l; al mismo tiempo publican que no quieren R e y sin libertad, detestan la execrable memoria de Ruiz G óm ez, de la Princesa de E b o li, del Duque de Lerm a, del Conde de Olibares, de Albéroni, de la Princesa de Ursino, de Esquilache, y de un G o á o y , satelites de la tiranía, que por trescientos años acarrearon á la España las desgracias mas horrorosas: ni jamas con­

fundirán la autoridad de la sagrada é inviolable persona de su R e y Constitucional, con la de los ministros, que comunican sus órdenes, espuestos á las mas vergonzosas pasiones, y sugetos á la mas se­

vera responsabilidad.

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Cortes Extrao rd in arias, que acaban de prestar al Trono la sumisión mas respetuosa, de sostener con la mayor energía los derechos y liber­

tades de la nación, y que con la solemne declaración de que el actual ministerio ha perdido la fuerza moral necesaria para gober­

narnos, han hecho ^desaparecer la multitud de desdichas, que iban á afligir á nuestra península. Loor eterno á los brabos campeones de nuestra libertad: Gloria inmortal á los dignos representantes de esta Nación heróica, quienes, despues de haber señalado su legis­

latura con los decretos mas benéficos, han dado en ta celebre se­

sión del i0 del corriente el testimonio mas autentico de su sabidu- ría y acendrado patriotismo, digno de nuestro eterno reconocimien­

to y de el de nuestra posteridad. Granada y Diciembre 29 de 182 izz Antonio de la Cruz, segundo Director .— Pedro Manuel V elluti, sustituto de Censor.—Antonino de Pineda y B arragan, vocal Secretario.

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Granada: imprenta de D. J u a n María Pucho], Año de 18 2 2 .

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Referencias

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