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EMPIREUMA ORIHUELA - AÑO XIII OTOÑO DE 1998

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EMPIREUMA

ORIHUELA - AÑO XIII - 24- OTOÑO DE 1998

nhnnero annnomenarto denteado la lanennura y Ian arks en la Bala Wad Flee 'I y lienaffinlento, en Conmemoraeldn del V Centenarto de Nadndento de ~nand° de Loam

(2)

GIGANTES EN SANTO DOMINTO (DIBUJO PORTADA)

Ajotan Bellod que fue Príncipe entre agantes La realeza nobillar o eclesiástica ha mantenido desde sus orígenes una relación amor-odio con las bestias, los gigantes y los monstruos: El héroe sumario Gilgturesh vence al salvaje Ernquidu y se hacen compañeros ins.

parabl.. PLivirt mata a la gorgona Medusa y si cabeza monstruosa cierra la égida de Aten..Apolo doma a los fie- ros grifos y se hace transportar por ellos.Jasón sacrifica al Vellocino de Oro, y es elTolson de oro de la realeza euro- pea. Edipo mata a la Esfinge, feseo a Minotauro, Heredes asesina y viste los despojos del León de Nemea.

Belerofonte es el ú' nico que monta a Pegaso...

La aristocracia, guerrera o .piritual, asume su función protectora del Demos. Salvar al pueblo de los peli- gros, fisicos y sobrenaturales, que encaman los monstruos, para, después, asimilar sus despojos y aliarse ala imagen del vencido, recordando, para siempre, a sus súbditos las bases que legitiman su poderAsi, Gigantes, Leon., Grifos, Esfinges, pasan a formar parte de las armas heráldicas, a tutelar escudos e integran blasones.

Santo Domingo de Orihuela, obra gigantesca de D. Fernando de Loazes, se sella e identifica con su escudo heráldico, descrito como:"armas... escudo tondos de verde, azul y oro que son dos medias lunas con catorce estrellas doradas era campo de azul y dos nudos o lazos con O en campo dorado'. (1). Simbolizan: los cuartel.

I y IV, un lazo y una O mayúscula.Jeroglffico del apellido Loares (laves más O). El lazo significa ligado al Creador, a la jerarquía, al orden y a la sociedad ala que pertenece. Los cuarteles uy 111, representan una media luna creciente rodeada por siete estrellas. El creciente lunar acompañado de estrellas simboli., en el medievo europeo, el Paraíso.

Siete estrellas, número del infinito, rodean al astro que ilumina la noche.Jerarquia lunar, destino del Arzobispo, que comanda al ejército que lucha contra las tinieblas. Elevación hacia el principio, educa, instruye, es maestro.

las múltiples armas de Loazes, se fi jan a su obra con anclajes férreos: fuertes y a simbólicas cadenas o gigan- tes hercúleos armados con clava. El magnífico ejemplo de la fotografia, sostiene y protege el escudo del fundador:

Gigante alado, como los del altar de Pérgamo, su cabello es áspero y su barba hirsuta, por piernas tiene cuerpos de serpiente. Fueron hijos de Urano y Gea, su fuerza es tan esp.tosa que nada mas nacer atacaron al cido.Vencidos por los dioses te tes subordina a guardianes heráldicos con carácter tutelar.

José Nodo Samblz

iii libro Colegí° 0a Santo Domingo de Javier Sánchez Portas, BillAmoros 06mes,Alicance 1940. piabas 24-25.

DIRECCIÓN José Luis Res. Huguet,Ada.Sori.o Lidón.

IMPRIME Imprenta ONDA Gr'alica, S.L.

Tela. y Fax, 96 530 12 21 - 96 674 47 19 03300 ORIHUELA (Alicante)

EDITA:

A. G. Ediciones Empireuma Depósito Legal A 660 - 1998

2.1111 :15, A

COLABORADORES:

José Aledo Sarabia, Altor L Larrabide, Jordi Doce, Nicolás del Hierro, ha Galán, A111.011i0 Gracia, Feo. Javier Dila de Revenga, Antonio Las., Francisco Florit, José María FlAcirojesucrifto Riquelme, Manuel García Pérez,José Vegara Don, Luis Elda Benavent, E Morales Lomas, R9f1115[1 Bascuilana.

REDACCIÓN G/ Pepe Baldó, Esca. 4 - 6° C

Tel. 96 530 14 52 03300 ORIHUELA (Alicante)

DIBUJO PORTADA:

José Aledo Sarabia ILUSTRACIONES:

José Aledo Sarabia: Homenajes a Fray Angélico, Lorenzo Ghiberrl,"Botticellr,°E1 Donatello","Paolo Luccello", Antonio Sana y Miguel Ángel Buonarroti.

Jean COTELLE.Versailles: Partie supérieurt &t'Oreare d'Eau (Morphée).(Brtve Antología Poética Renacentista) Versailles: La Fontaine de Nepture. (Le Jugement de Paris). (Traducciones.William Shakespeare)

"El Globo", el Teatro de Shakespeare, en Londres. Siglo XVI.(Traducciones.William Shakespeare) José NE Pfileiro: (Fray José de Sigiienza,Polístor)

The Folitton Drturrt ("Presencialidad del Pasado)

Lar. Van Leyden. La Partir D'échecs.(Gollardos,Erasmo, Conversos Inquisitos y Contritos.) José W Pillear. (Revolucion. Copemicanas)

SUMARIO

PA g Mulo Mor

3 1f 1154110AL DE EMPIRERBA 011111CACOA LOADES. DI Malo San.

5 poulkeemerrowcápotna affinawnsu. Alar L larnbide Jordi Doce 9 TRADKCIONTS,WILWO4 SHAKESPEARE 11 DIAYODIAYJC601/ESIGBENZAPOL157011 Antonio Luna 17 ENSAYOAN POED /1MAGUEÑO DE5CONOODO

11/1S 11ART1N DE IA MAZA Aliar L ~de 22 INSAIDPIDID SAIDIAQUICIOR E INIERFILTADOR

De Los alces Nora Fra.. Da& 0..n 26 ENSAYO: NIZINOALIDAD DEL PMADDINA 11M11,1

AFIOXIMAT101MIA =UTA José EirFlóelro 30 MAYO:GOLIARDO; ERASMOS,OZINVE1505

INQUINE:1Y CONI11105. Jesuaino Riquelme

Pág. Mulo Aula

37 ARDCMD, SOBRE la ELEGIA A11100/3 Gracia 39 ARI1CULODE CÓMO EL PERSONNEWCIPRESTE

DE 1111111PASA A LLAMARSE11/011 MELÓN DE IA ENID, EN SIDLIBRO DE DIENAMOR1 Nicolás dd Rimo 41 AIG1(110:11BOL000NES COPERMONAS ENE

ARTE DEL RENK3IIENID. liallslis 45 ARBDILDIDIA ADMIRACIÓN MIMARLE

(CERVANIESY GARCILA50) 47a51 RESEÉIAS

53 Anal°, FLTORMENTOY 111.DCIABS,

F.Javier Nez de Revenga

Ramón Bucuiuna

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F si ras run,r,

NÚMERO ESPECIAL DE EMPIREUMA DEDICADO AL PRÍNCIPE DEL RENACIMIENTO

D. FERNANDO DE LOAZES, QUE EN GLORIA ESTÉ

A Ángeles Tomás Montoya y/ámala, que me ayudaron en le más anlett a aguantan

La biografía haglografica de D. Fernando de Loares cuenta que estando a punto de morir pronunció la siguien- te frase: "Que no se acordaba haber sentenciado jamás a nadie contra lo que su conciencia le dictaba ser justo, no moviéndole para ello amor, ni temor o pasión..." En concien- cia mandó ajusticiar al adúltero, al blasfemo o al sodomita y no nos debemos escandalizar, era la ley, la moral y la cos- tumbre de un siglo lleno de luces y sombras, el Renacimiento. No me resultó nada dificil perdonar al mece- nas Loaz., agradecer su legado -Universidad, Convento y Colegio de Santo Domingo. y participar con entusiasmo en la conmemoración del V' Centenario de su nacimiento.

TIMSlo «4, amargo batido comprender y disculpar a los"prohombres»que me nombraron Coordinador General de la efemérides y luego me abandonaron, zan.dillearon o simplemente .peraron que me estrellara. Sería injusto no decir que si he perdido algún amigo cueste curso de borne- naj., también he sentido el apoyo de los míos y ganado nue- vas amistades.

Disculpados quedan los tibios, pero al que no per- dono es al Director de esta revista por obligarme a escribir sobre el V° Centenario del Nacimiento de Loazes.

Empireuma es para miel fenómeno cultural más Importante de Orihuela desde Miguel Hernández, y en e,ste especial dedicado a la literatura española del Renacimiento y a D.

Fernando de Loazes simplemente no cabe mi pluma. Este no es un lugar para contar la verdad sobre todas las batallas, las culpas y los errores del homenaje.

¿Y por qué no? Escribir sobre las miserias, las pom- pas y vanidades es humanismo puro, estricto renacimiento.

De qué si no habla Maquiavelo en m Príncipe, o acaso Leonardo no recoge en el Codea Romanoff el protocolo para sentar a la mesa de Ludovico Sforza a los hijos de Papas y Cardenales y, sorpréndanse los anuntra de los "política- mente correcto", de la manera de sentar a un asesino a la mesa, transcribo: "Si hay un asesinato planeado para la comi- da, entonces lo más adecuado es que el asesino tome asien- to junto a aquél que será objeto de su arte, pues de esta forma no interrumpirá tanto la conversación...», note priva Leonardo de dar la receta, agua de coleo caliente para lim.

piar la sangre y no tener que interrumpir el banquete. Y nosotros, almas crodidas, hemos puesto de chupa de dómi- ne al Inquisidor D. Fernando de Loares por aplicar la ley de la sociedad de su tiempo, estamentada e injusta a nuestros ojos pero en nada diferente al "tanto tienes, tanto vales" de altura y siempre.

Si cabría en este Empireuma escribir sobres los amores, desamores, celos e intereses de políticos, comités, técnicos, si su genio y sus odios fueran tan grandes como los que se profesaban Miguel Angel y Leonardo, demasiados grandes para coincidir en un mismo siglo. Las miserias de los genios engrandecen la literatura, las nuestras son pecadillos pequeño burgueses, pacatos y pueblerinos, y de eso no voy a escribir ni una línea.

Creo,José Luis que aún tengo que redactar un artí- culo como Coordinador General del V Centenario del Nacimiento de D. Fernando de Loares, donde informe asno selectos lectores sobre el significado de la herencia y la obra de D. Fernando en Orihuela, los objetivos e intereses del curso de Homenajes a su figura y sobre las realizaciones que con el esfuerzo de muchos oriolanos, instituciones cultura- les y financieras hemos sido capaces de concretar. Nombre y hombres que pasan de la cincuentena a I. que debemos agradecer su entusiasmo y esfuerzo y deberíamos signar en este escrito. También nombrar la lista de obras teatral., musicales, publicaciones, escultura, pintura, generadas en este año. Si lo hiciéramos la cantidad y calidad do lo hecho enmarcarían la verdad de los objetivos no cumplidos. Miguel Ángel Robles tuvo un bello y ambicioso sueño y no fuhnos capaces de cumplirlo.

Agradecer sinceramente a los que hicieron posible que durante un ario ostentara debajo de mi firma el título de Coordinador General y pedir al dios de los agnósticos que no me vuelva a nombrar nunca más coordinador general de nada.

Orlbuela. Septtembre-Octubre 1998 Jon Ale" Sara,.

RO. Sr. Director, encárgueme sólo dibujos. Por cien, Iss Ilustraciones de este especial que recrean la iconogralla tradicional de la ltalia dcl Cuatrocento, son un obrero homenaje csos artistas .1 Renacimiento que fueron sobre todo hombres.

(4)

GRACIAS FI NUESTROS

CLIENTES, TODO ESTO ES POSIBLE.

Gracias a los clientes de la CAM, estamos haciendo posibles muchas obras para el bien de todos.

Proyectos medioambientales, programas culturales, becas de estudio y formación de voluntariado,

son algunas de estas obras.

En nombre de todos, gracias.

CAM. Más beneficios para todos.

OBRAS SOCIALES

OCAM

Caja de Ahorros del Mediterroneo

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LIME

BREVE ANTOLOGÍA POÉTICA RENACENTISTA

SELECCIÓN YNOTAS:AitorL Larrabide

Esta bgebe selección poética de Romacim.tento se limita a poetas de la Península Ibérica, mayormente espanoles (salvo Gregorio &Mane, de origen portugués). La única pretensión ha sido que esta antología sea un garoso "entremés" a los jugosos trabajos que se incluyen en el presente número dedicado al Renacimiento. Una edición asequible y rekaibarnente moderna es la que cito a continuación:Ortología debo lírica renacentista.

Edición de Susan Espíe. Barcelona. Plaza &Janés, 1586 (Coi Cklacos, 43).

El mérito (si lo hubiera) en esta arriesgada aventura de las selecciones poéticas es sólo de los poetas antologada s..,

Juan Boscan (11492?- 1542) Nació en Barcelona a fines del siglo XV Introdujo el metro latinizante, especialmente cuando lo implantó su gran amigo Garcilaso de la Vega. De vida burguesa (cuando esta clase social era casi inexistente), casó con la noble dama valenciana Mm Ginón de Rebolledo, que le inspiró muchos poemas yo su muerte se encargó de la publicación de su obra, un año des- pués de la muerte de su marido.

Tradujo 11 Cortegiano, de Baltasar de Castiglione, modelo para cualquier buen cortesano que se precie. Esta traducción es la mejor de una obra extranjera al castellano durante el rei- nado de Carlos 1,0 juicio de muchos críticos.

Señas doña Isabel, un cruel es la vida que consiento, que me mata mi tormento cuando menos tengo del.

Pero vivo, con la gloria que recibo, Ondee en los amores, Te procuro de estar vivo,

» porque vivan mis dolores.

Vivo de mi pensamiento C01.1[0.

que es mi congoja mayos si no balo el sufrimiento

°atarme con el lose Yo mierda no puedo de vos tenaz:

sólo de mi estoy quejoso, 01 51 pena en pacana u me conoce temeroso.

la pan queda mena

pues vuestra merad, secos, ha sido la vencedora

• de las Menas de mi vida, de tal suerte que no puede ya La muerte ser conmigo sino mana, pues tengo por Sala suerte ser en mí la pena cierta.

Atis congojas de bien nenas son tan buenas, por la causa que a tan buena, que no podéis darme pena sino son no dame penas MIS patea que un contrario se me arta, tan grave, que ved cuál quedo:

que el data dice, padece, y el cuerpo dice, »o puedo.

Un nuevo amor un nuevo bien me ha dado, ilustradora el alma y el sentido, por manera que a Dios ya yo no pito, sino que me conserve en este estado.

A mi bien acrecienta el mal pasado, tan sin temor estoy de lo que lu sido, y en las yerbas compuesus que he bebido, mi fuerza y mi vivir se lun mejorado.

Anduvo sobre mi gran posansia, hasta matar los pájaros volando, y casi cuanto en vida fue alada.

Este Mujo cruel se he pasando:

y ad data monal, brava dolencia con más salud quedó lo que ba quedado.

EZEW9

Gareikuo de la Vega (é1501? -1536) Nació enToledo, hijo de noble familia.

Se educó sala Corte. Es el prototipo del cortesano retratado en El Cortesano, de Castiglione, mitad hombre de armas y mitad galante caballero. Su gran amor fue Isabel de Freyre, aunque ésta casó con Antonio de Fonseca en 1529. Murió en acto heroico. Su obra es escasa.

10b dulces prendas por mi rail halladas, dulce y alegres amada Dios queja, juntas estás en ta memoria mía y con ella en oil muerte conjuradas!

SAtika ee Abra, mundo las pasadas horas que en tanto bien porvos me vía, que rne habíades de sera algún día con un grave dolorrepresenudas?

Piases una hora junto me Devasta todo el bien que por términos me distes, nearne junto el rnal que me &tutee

si no,sospecharé que me mina en tatos bkness porque desasta verme morir entre MentOriaS

En tanto que de rosa y de azucena se muestra la color en vuatro gesto, y que vuestro mar ardiente, honato, atiende el corazón y lo refrena,

y en tanto que a cabello, que en la vena del oro se acoló, con vuelo prato por el hermoso cano blaco,enhiesto, el viento mueve, esparce y daordatt

(6)

ORE

coged de vuestra alegre primavera didre fruto antes que el tiempo airado cubra de nieve La hermosa cumbre.

Marchitará b rosa el tiempo helado, todo mudará la edad ligera por no hacer mudanza en su costumbre.

Cristobal de Castillejo (114901 -1550) Nació en Ciudad Rodrigo hacia 1490.

Se metió monje cisterciense. Los tópi- cos de enamoradizo y defensor de lo antiguo no se corresponden con la realidad de su obra, fresca e innova- dora, ecléctica y nabuúl en su estilo, estoico y epicúreo.

AL AMOR PRESO Por unas huertas hermosas ngando muy linda Lida, tejió de Ihios y rosas blancas, frescas y olorosas, una guirnalda florida y andando en esta labor, viendo a desboca alamar en las rosas escondido, con las qu'ella habla tejido le prendió, corno a trádoe

Ft mochaeho no domado, que nunca pensó prenderse, viéndose preso y atado, al principio muy airado pugnaba por defenderse;

y en sus alar estribando, forcejaba peleando, y tentaba, aunque desnudo, de desatarse del dudo, pasa valerse volando.

Pero viendo b blancura que sus tetas descubrían como leche fresca y pura, que a su madre en hermosura ventaja no conocían;

y su rostro qu'encender era Usagre y mover con su mucha lozanía los mismos dioses, pedía

» pea dejarse vencer,

vuelto a Venus a la hora, hablándok desde alla dijo:ladre «aperadora, dale hoy más hosca, señora, . un nuevo ama pan ti.

Y esta nueva, con olla, no te mueva o dé mancilla que habiendo yo de reinar, ene es el propio lugar . en que se ponga ad silla.

GLOSA DE LA BELLA MALMARIDADA Bel casada sin verán

¿qué te vale tu lindeza?

camión es de tristeza tu beldad y hermosura.

Para ser mal empleada más te valiera ser fea, pum se ve y se desea la bella malmaridada.

Por tiempo totoral perdido es muy justa tu pasión, ala saldar ocasión las Idos de tu mando.

liaba tengo de ti, que te fue cruel amor, siendo la rosa y la nor de las lindas que yo o'.

Yo de verme en tu cadena ya no me duelo, porque sé que presto macicé, según me pena lo pena.

Bastas n'asiendo mirada, pan escusanne mate;

mas cuando alcanzo de verte date triste y enojada.

I A A/•/11.W.CIACIOX,

. Por lo oral quedan mis ojos, con La Obra Vol pesar, obligados a llorar los gobios de tus enojos.

TV penas en cene así, yo muero por tus dolores es gran dolor para mí.

Diego Hurtado de Mendoza (11503?- 1575) Biznieto del Marqués de Samlllana.

Nació en Granada. Estudió en Granada, Salamanca y Siena (Italia).

Embajador primero en Londres y luego en Venecia y en el Vaticano.

Escribió su vida con detalles, de alú la abundante información sobre sus andanzas. Se negó a publicar sus poe- mas en vida por considerarlo poco recomendable para su carrera diplo- mática.

Ama, lazo en arena sobpado, ponnain entre b miel entremetida, serpiente en arboleda recogida, hondura que perturba el ancho vado;

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MIS

león junto al camino agazapado, halago que a la MUerte nos convida, rente& que en tu ropa está menda, Unido que debdo está minado,

celada de contrarios tras de siena, fidsario la.mentar de cocodrilo, polilla de Las almas h den candela fitrica.da ski pabilo, carbunco que en buscándolo se enderra,

¿por qué me soyas de k vida el hilo?

A UN RETRATO Tu grácil., valor, tu hermosura, muestra de todo d delo retratada, como cosa que está sobre natura, ni pudiera ser vista ni pintada.

Pero ya que en el alma tu figura tengo, en humana forma abreviada, 01h55 rerraerte de pintura, arel amor te dejó en ella estampada.

No por ambición vana o por memoria de ni para publicar mis maks, ni por cene más veces que te veo;

Mas por sólo gozar de tanta gloria, señora,con los ojos corporales, como sordos del alma y del deseo.

Gregorio Silvestre (1520-1569) Hijo del doctor Juan Rodriguez, que llegó de Portugal en 1526 acompa- ñando al séquito de Isabel de Portugal. Ganó la pLaza de organista de Granada en 1541, donde vivió el resto de su vida, aunque no cumplía sus funciones, según la cantidad de multas que le fueron impuestas y las peticiones de aplazamiento de las mismas. A su muerte mandó quemar sus poesías por tenerlas como imper- fectas, cuando en realidad son peque- ñas obras maestras.

CANCIÓN Quiérese morir Antón de amores de Mreabella, dicen que es dd corazón y es, al fin, de amares den.

Na se le puede negar si lo dios por primol porque corazón y amor todo duele en un lugar.

Y así dicen con razón, muriendo por Mirabelb, que d del mal del correón y d muere de Marea defia.

Id triste sed de tal suerte que muere cundo la mira,

u y, no viéndola, suspira y tiene bascas de muerte.

LOS que sabéis de afición y los que viven sin ella, dicen que es del corazón

» y es, al fin, de amores delb.

El que más bien le procura ese k hace más mal, porque ti es entiende el mal no punk arenar la cura.

n Es esuaña Is pasión, que le causa Mirabella, pues que ruso corazón que muere de amores delta.

Una sola cura tiene n y no le saben dar medio,

poique ha de ser d remedio de donde el daño k viene, Pongan sobre u pasión las alas de Mirabefia, n y sanará el corazón

que muere de amores Odia.

Gutterre de Cetina (el1515?- ¿1555?) Nace en Sevilla, en el seno de una familia hidalga. Conocía la poesía de Ansias March, que le influyó podero- samente. Se encargó del avituallatnien.

to del ejército en Italia. Hombre de escasa firmeza y fidelidad, mantuvo relaciones con diferentes mujeres. Los ojos y el sentido de la vista son muy importantes en su producción poéti- ca, como puede constatarse en su famoso "Ojos claros, serenos..". Con esta composición introdujo la forma estrófica del madrigal en España.

Horas alegres que pasáis volando porque a vueltas del bien mayor mal sienta;

sabrosa noche que en tal dulce dreno el viste despedir me vas manando;

imponuno reloj, que apresurando tu curso, mi dolar are representa;

estrellas con quien nunca tuve cuenta, que mi partida vais acelerando;

gallo que mi pesar bas denundadre lucero que mi luz va obscuredendo, ylá,nd sosegada y atora 11110fr,

at eo vos cabe dolar de mi cuidado, id paco a poco el paso deteniendo, si no puede ser más, siquiera una hora.

Por los ojos amor entra y derrama en el alma un ardor que la enflaquece;

el ansia del gozar, fuego pasear, templada obstinación su fuerza trama.

De un hiK que amor tiene, d cual se Llama descoja esperanza nace y crece;

mas contra el hijo y nieta el ludo ofrece un bastardo temor que los desa.ma.

El fin que amor pretende e ser arredre temor, que a ningún bien del padre alcanza, viene contra los dos 2COMplaéa

de enojos, de sospedn. de ...danta, desdén, ingraiitud, cdos, cuidado, mudo de modd desconfianza.

Si tantas panes hay por vuestra parte para que os aras y que por vos suspire,

¿cómo quede' , mi bien, que me retire de tal empresa y que de ateas me aparte?

Si el ddo en sola vos muestra y reparte tal grada y tal beldad que el mundo admire,

¿cómo queréis, mi blen,que d alma aspire a turre hermosura o con cuál ane?

lisos nieve, «O perlas y corales los cabellos, la boca, el cuello, el pecho, icómo queréis, mi bien, que no me encienda?

Si vuestros modos más que naturales me tienen un vencido y tan enredoo, icómo quereds,mi bien, que me defienda?

Hernando de Acuña (1518- 1580) Nació en Valladolid. De ilustre abolen- go.Vivió en Italia persa condición de militar y siguió a Carlos L Murió en Granada en 1580. En reiteradas oca- siones solicitó atrasos de su sueldo, pero no le fueron concedidos (ni a su viuda). El intenso sentimentalismo y el conceptismo caracterizan su poe- sía.

OTRA RESPUESTA La red drumarn indsible y hecha de suene que, sin verse enlaza y prende, y de valerse tamo al que la tiende procede el nunca atar 'da o deshecha

Deleite forja el arco que Amor flecha, del cual nuestro valor mal se defiende, Y d fbco natural k da y le vende, para daiio del mundo, tanta flecha.

Amor es Mera indómita, aunque viene o en figura de niño,y aunque es dedo,

5010 50 voluntad es punto y mira;

y así, pudiendo manto quiere, tiene en una mano d arco,en mea el fuego, cuando tiende b red y cuando nra.

(8)

Fnancisco de la Torre (escribió bada 1560-1570) No se sabe nada seguro de este noto- rio petrarquista. Quevedo publicó sus poesías. El motivo de la noche, la musicalidad del estilo, el dominio del ritmo y la sintaxis pobre son sus ras- gos más sobresalientes.

¡QMlat veces te me has engalanado, elan y amiga Meche! Cuántas llena de acuidad y espanto la serena mansedumbre del cielo has turbado!

Estrellas hay que saben mi cuidado, y que se han relataba con mi porm queme urna beldad, la nús ajena de 21110111MIC su pecho enamorado.

Ellas saben amal y aneo rUts que he contado so rsal llorando el mío, envuelto en los dobkces de tu manto.

16 005 mil ojos,Noche, misrmerelbs oye, y esconde; puo mi =no Uño es fruto inkfi que al amor envío.

Baltasar de Alcázar (1530- 1606) Nació en Sevilla. Poco se sabe de su biografia. De familia con ascendencia Conversa, conoció a varias mujeres hermosas. Padeció de gota y murió de esta enfermedad en 1606. Sus amigos no le visitaron en su convakncia Y este hecho agrió su carácter alegre.

Tuvo en muy poca estima la poesía propia.Francisco Pacheco, uno de sus amigos más incondicionales, conser- vó sus poemas. Conocido por su poe- sía festiva (su dominio de la redondi- lla era magbtral), son poco valoradas por la crítica las poesías amorosas.

Saca partido de los asuntos más tri- viales y sencillos de la vida para sus composiciones de tipo festivo. Es necesaria una revisión de su obra. La última edición de sus poemas es de 1910.

Cansado estoy de babersiroll vivido, que todo cansa en tan danosa ausencia;

mas ¿qué derecho tengo a tu clemencia, si me falta el dolor de arrepentido?

Pero,Senor, en pecho un rendido algo doeubrirás de StlfiCielltil que te obligue a mar romo dolencia an obstinación y yerro comeUdo.

Eya o mi conversa.ción y tú la quieres;

boa,Senec, la trua y tuyo el medio de conocerme yo y de conocerte.

aplícale a mi mal, porquienTú eres, aquel eficacisimo remedio compuesto de tu sangre, vida y muerte.

Francisco de Figaaensuas (1550-b, 16l0) Llevó el sobrenombre deel Divino", al igual que Herrera y Aldana. Nació en Alcalá de Henares en 1540, de familia hidalga. Pasó chotee Italia con Carlos I y Felipe II y regresó a España en 1571. Dominó el italiano, que meada con el castellano incluso en un mismo poema. Murió antes de 1621. Mandó destruir su obra poética. Su autor favo- rito fue Acorar.. Destaca su musicali- dad y armonía.

Dijaseen PaaAmor, ya te di el fruto de mis más verdes y floridos años, y mis ojos Ligeros a sus datos pagaron bien tu desigual tributo.

t No quiero agora yo, con rostro eahan sano y tinte matar mis descansaos, ayos alegres y agradables patios trocar tu tlif ie y congojoso luto.

Ea llanto y en dolor preso y cargado o de tus antiguos hierros, la jornada

quiero ambas de mi masada vida

Naco me drs,Amos nuevo cuidado, ni pienses que podrá nuera herida romper la fe, que nunca fue dobada.

Jean LOTELLEVelealllen Podía supérleone da :re d'U,' (Morphée)

(9)

r.11211~1

WilBazot Shakespeam CUATRO SONETOS

Versión de Jordi Doce

Nota del traductor:

No creo que los sonetos de Shakespeare merezcan, a estas alturas, introducción alguna. Son una de las cumbres de la lírica inglesa y representan con singular propiedad el mrácter y obsesiones del Renacimiento inglés. Al mismo tiempo, constituyen un momento señalado en el desarrollo de la estética renacentista, gracias a la particular viveza, irunediatm y frescura de su lenguaje, que no tiene parangón con el trabajo de ningún mntemporáneo,ya se llame Sidney, Raleigh o Spenser. Nada de lo humano es ajeno a nuestro poeta:sus sonetos combinan el idealismo más elaborado con la más descarada procacidad,y en todos su excepcional inge- nio y nada pedante erudición saben brillar ante un lector deslumbrado.

En este punto, quisiera hacer una advertencia que es también una disculpa: considero estas cuatro versiones como borradores provisionales de un trabajo futuro que tal vez logre capturar más hábilmente la suprema belleza y complejidad de los originales. En este primer momento he optado por fiarme al alejandrino, bien sé que de movimien- to algo mónotono,para reproducir la viveza y tueca rítmicas del pentámetro shakesperiano.

Potala confección de este pequeño trabajo me ha sido de incalculable valor la última edición de los sonetos de Shakespeare publicada poeta colección Arden Shakespeare bajo el título: Sbakespeare's Sonsees, ed. de ICatherine Duncan-Jonm, Nelson, Londres, 1997, segunda edición. Debo agradecer ajoté Luis Zerón Huguet, asimismo, su amable y renovada invitación a colaborar en este número de Emptreuma.

fardl Doce, junio de 1998

138

Wben my love swears tbat sbe ts 'nade of truth,

¡do belleve bec though ¡baste che líes, Tbat sbe might tbink me some untutored youtb Unlearned in tbe world's fake subdettre Ibus vainty tbinking tbat she thinks me young, Altbougb she knows my days are past the best, Simply I nula ber false-speaking tongue;

On both sides tires As simple trutb suppressed.

But wberefore says she not sbe to unjust?

And wherefore say not I tbat I am old?

O love's best bah* lo in seeming trusk And age in love !oyes not t' hace years tokk Therefore ¡líe with bec and sise with me, And In our faults by líes we j7attered be.

138

Cuando ml amada jura me lle! ala verdad, la creo, aunque no ignoro que mece infiel con otros, pues quiero que me juzgue muchacho inccperto, no educado en Las falsas sutilezas del mundo.

Y a.sí, juzgando en vano que ella me juzga joven,

EIRE

aunque sabe, sin duda, que mi tiempo ha pasado, doy sin dudado crédito a su lengua mendaz;

en ambos casos, pues, negamos la evidencia.

Mas ella, ¿porqué oculta que oculta la verdad?

Y yo, ¿por qué no digo mi verdadera edad?

Costumbre del amor es simular confianza, Ya! amar, la edad ama que su edad soso diga:

así, nos somos fieles e infieles ala vez y al mentirnos se toman halagos nuestras faltas.

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Be :vise as tbou art cruet do not prres My tongueMed patience witb too nuca, disdatn, Leal sorrow lend me words, asid con* arprear lbe manner of my phy-wanting pare.

If I might teach thee wit better it were, Tbougb not to (ove, yet luneto tell me so, As testy skk n'en, wben ~ir deaths be neac No news but bealtb from tbek pbyskians know:

For if I sbould despare I sbould grow mad, And In my madness might speak tll of tbee;

Now tirts world iogroscn so bad, Mad slanderers by mad ears belleved be.

Tbat I muy be soy nor thou belted,

Bear t'Une mes stralgbt, tbougb rey proud beart go wide.

1111 li•rsallles, rontalne de Nepll 1, Pi 1,

(10)

C.115111~

140

Se sabia de igual modo que eres cruel, no espolees mi lengua refrenada con sobrado desdén, no sea que mi pena me invista de palabras para expresar el pulso voraz de mi dolor.

Si alguna luz mereces, créeme, mejor es, aunque tú no me quieras, que simules tu amor déjame ser un viejo que al borde de la muerte no sabe ni sospecha su estado verdadero.

Pues si desesperara, me volvería loco, y acaso en mi locura llegara a difamarte;

y atiende que este mundo so bo vuelto tan malsano que siempre hay algún loco dispuesto a oír locuras.

Para no airarme, pu., y salpicar tu nombre, os apartes tu mirada, aun si el corazón tiembla.

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In faith, Ido nos love thee with mine ey., For they in thee a thousand errors note;

Bulto my h.rt that loves what they despise, Who in d.pite of view is pleased so dote.

Nor are mine ears with thy tongue's tune delighted, Nor tender feeling ro base touch. prone, Nor taste, nor smell, desire to be invited To any sensual feast with thee abone Bus my five wits, nor my five se..., can Dissuade one foolish heart from serving thee, Who leaves unswayed the likeness of a man, Thy proud heart's slave and vassal wretch to be:

Only my plague thus far I count my gain, That she that makes me sin, awards me pulo.

141

He de admitir que yo no te amo con mis ojos, pues mis ojos en símil errores advierten.

Alas ml corazón ama lo que aquéllos desprecian, y a pesar de tu aspecto decide encapricharse.

No hechiaa a mis oídos la canción de tu lengua, ni anhela la ternura la obscenidad del tacto ni mi gusto y olfalto buscan ser invitados asno fiesta sensual a solas con tu cuerpo:

mas no pueden mis luces ni mis cinco sentidos disuadir a eme necio corazón de servirte, que abandona las ropas humanas para ser de tu corazón víctima, esclavo y servidor:

de mi desgracia sólo esta ganancia obtengo, que quien me hace pecas me premia con dolor.

EME

151

Luce ts too young to ¡sucre what consciente Le Yet wbo fineses nor conscience Ls born of lose?

Tben, gentle cheater; ruge not nry artista, Lest grill°, of esyfautso thy sweet seg. prove;

Fan tbou betraying me, Ido betray My nobler part lo my gross body's treason;

My soul dotb tell my body that be may Trtumpb in (ove:fíes', stays no furtber reason, But rising at thy name dotb point out thee As bis triumpbant priere, proud of tbk pride:

He is contented thy poor drudge to be, To stand In thy affairs, fall by thy sitie.

No want of conscience bold It that I cal:

Her ?ove', for wbose dear torre Irise atol fati

151

Si el Amor es muy joven para tener conciencia,

¿quién duda que el amor engendra ala conciencia?

Así, tierno embustero, no me acuses de errar, no sea que demuestres ser causa de mis faltas;

pues si tú me traicionas, yo traiciono ami alma al dejar que mi cuerpo viciado la traicione.

El alma al cuerpo dice que es posible triunfar en el amor; la carne no atiende a otra razón, sino que ante tu nombre se alas y te señala, tú su premio triunfal, de su hinchazón henchido.

Al cabo, nada quiere sino ser m sirviente, rondar en tus asuntos, rendirse junto a ti.

Y no por carecer de conciencia lo llamo amor, anudo amor por el que asciendo y caigo.

(11)

FRAYJOSÉ DE SIGÜENZA, POLISTOR

Porque «gura yaciera, y sosegara, dormiera entonces, reposo à ma Con Reyes, y Consejeros de la tierra, los que edifican despoblados para sí Job. HL 12-13 (versión de fray Luis de León)

I. La literatura española debe a Sigüenza dos tersas prosas acabadas: la del fraile renacentista de la orden de los Jerónimos, que a su nombre de pila, José, uniera el de su lugar de nachniento (siguiendo la costumbre de monjes y paladines), y la del caballero levantino Gabriel Miró.Junto al azar de la procedencia, parecen consentirse la forma de expresarse y la devoción de ambos escritores, prosistas y católicos; sin embargo, ni los procedimientos literarios ni la interpretación del dogma pueden reiterarse. Deis religiosi- dad de Miró se ha dicho que proviene del entristecimiento que la carrera de leyes le deparó en su juventud:desde luego que no había de ser un publicano quien sería, años y leguas después, un evangelista. El gran legado que nos ha dejado, como Mateo, . su palabra, la innumerable y significante palabra de su obra. La tarea de componer un diccionario completo de sus palabras revelaría, por sí sola, una próbida y esclarecedora retórica; no, por cierto, una inspiración. El peso de los nombres ye! ser de las palabras no sorprende- rán acaso a los lectores de una época en que Joyce fingía la

"última palabra de un lenguaje perfecto"', pero junto a esta preocupación, que fue en detrimento del desarrollo de los acontecimientos ruin trama de sus novelas, latía también la Inquietud realista de Miró: el logro de los ideales, del que nació la estampa en que concuerdan las puridoies de lo observado y del observador. Antes y después de la parte reli- giosa de su obra, que comprende también sus extraordina- rias narraciones decimonónicas, Miró imaginó las posibilida- des que todavía el Sermón da la Montaña permitía al hom- bre moderno; como en los canónicos y en los apócrifos, en el evangelio de Miró se entreveran las menas del padeci- miento humano, del que la pasión forma parte, y se asoman, argumentales y delusorios, las contradicciones, las renuncio y los vencimientos. La brevedad de su vida disculpa la ado- lescencia de su obra -la inexperiencia de Sigiienaa desde Del vivir basta Altos y Leguas, desde los jóvenes románticos de sus relatos hasta"el mancebo que abandona su vestidura".

las Pisabas de la Pasión del Señor. Esa impericia le empuja a un mundo hermoso y cruel por igual. Sería equivocado atribuirle a Miró la aquiescencia de los episodios atroces que. como oscuros peregrinos irredentos, recorren los cami- nos da to obra; son necesarios y suficientes pone! género, como la ha y la espada de Jesucristo. Por el contrario, Sigüenn redarguye con la antítesis de sensualidad y devo- ción que afila sus páginas y tomando de amor, de un erotis- mo indefinido entre la perfección y la languidez, la violencia y la intimidad. Del mismo modo que sus palabras, por la mera magia de su exactitud, nos transportan ante el propio umbral de las cosas, sus cuerpos nos sitúan, al acercarse, delante mismo de las alistas. Como escritor y como hombre de fe. Miró es delicada y resignadamente profano.

No es mi propósito adentrarme por la senda de Miró: las notas de lectura que he reunido han de bastar para el contraste cono! otro Sigilenza, el primero en el tiempo y quien ha de ocupamos a continuación".

2. En el discurso vigésimo tercero y último de La fundación del Monasterio de El Escuela!', fray José de Sigüenza (Sigilen= sólo en adelante) narra, en apeno unas páginas que son, sin embargo, más que sufIcientes pan considerarlo al lado del anónimo autor del Lazarillo de Tormes (que él creía de su orden), de Cervantes o de Quevedo, la vida del admirable fray,Antonio de Villacastín. Las numerosas peripe- cias del lego, que todavía vivía cuando Sigüenza compuso su historia, son, como las facecias de Lázaro, sorprendentemen- te análogas a las que el propio narrador había conocido:

como su hermano de orden, un día Sigüenaa detemdoó dejar la casa natal e Irse por ese mundo a ser hombre".Tras vicisitudes cuya exposición haría estas líneas tan amenas como las suyas o las picarescas, y antes de convertirse en el prior y en el bibliotecario del monasterio de El Escorial, Sigüenn sufrió y gozó de la vida de los religiosos de su tiem- po -un tiempo que Trento pardo irrefragablemente en dos.

Me atrevo a pensar que el primero de los acontecimientos significaoses que debe describirse . el de su encuentro y conocimiento, como discípulo primero y sucesor después, de Benito Arias Montano, a quien Felipe II había llamado de Flandes, donde el humanista temúnaba la edición de la Biblia regia, para que se ocupase de la biblioteca que Ambrosio de Morales había comenzado a reunir en El Escorial y de la enseñanza del hebreo en el colegio del monasterio. Tanto debió de admirar Sigüenza al humanista que, cuando en 1592 fue acusado ante la Inquisición de Toledo, uno de los cargos que te le imputaba era que hubie- se tlichca"Que me dejen aArias Montano y la Biblla,no teme da nada que me quiten los demás libros"'. Del atrevimiento dono juventud, que le había llevado errante hasta las pálidas riberas del Eresma en que se levanta El Parral ',Signen= se fue recogiendo en la perseverancia de los estudios.

Reparemos brevemente en las diferencias que dirimen la ila- ción de ideas del maestro y del párvulo. Arias Montano, como el Brocense y como fray Luis de León, era de bronco carácter, teme y rudo: esta índole común del humanismo español ya es departí desabrida; penetramos que el abne- gado trabajo de erudición, más dificil todavía por la carencia de los códices y textos y porto lectura y comentario públi- cos, les haya conferido u obligado a una dureza postren ya Imponible de limar.Arlas Montano había vivido en Italia; en Amberes se había detenido en la imprenta de Plantío° con el encargo de la Biblia ~Vota y de la mono y correción de muchos otros libros; había regresado a Salamanca y desde 1576 cuidaba da la primera gran biblioteca española: ocupa- ciones que bastan pato llenar una vida, ya de suyo colmada.

Sin embargo-Ario Montano arrastraba consigo la inercia de Alcalá, donde la envidia de los teólogos contra los gramáti- cos y la Inquisición habían sorprendido antes que en otros lugares a los sucesores de Cimeros y Nebrija; pensaba y escribía en hebren, griego y latín, los tres idiomas clásicos y sagrados (términos aún no deslindados ni contnrios), en

(12)

Mi=

*mosca* de la lengua romance, y pertenecía a lo que Menéndez Pelayo llamó "el íntimo metas de nuestros huma- nistas" A pesar de la vastedad de sus conocimientos, el alcance de su decepción y desprestigio de las cosas de este mundo es restringido, menos sonora su protesta que la de fray Luis o la de Quevedo: como si lo que hubiera de decir- se en adelante necesitase de un idioma reciente, de un siglo a otro se había ido levantando,con altas modulaciones impa- cientes desde el canciller Ayala, rumoro. con Cardias, y la influencia italiana, la lengua castellana. Fray Luis, el áspero hebraísta salmantkense, se adelantó asía su amigo del alma alcalarno,menos nebrisense aquí que aquel Precisamente en el discurso de su libro dedicado a la libreria", después de la descripción de las alegorías que presiden sus frentes, Sigilen= descubre, para sí mismo y para el lector, a "nuestro Antonio de Nebrija., de quien se proclama deudor, más que orgullosamente, con un tinte de tristeza y "vergüenza (de que) le estimen y conozcan mejor los extranjeros que noso- tros sus naturalrs y discípulos, que, sin exceptuar ninguno, se pueden llamar así de cien años y rnás a esta parte todos los hombres doctos de España"; y, como un corolario de estas enseñanzas y junto al precepto da la brevedad que se había impuesto, deja caer esta sentencia perdurable:"Escribo para todos"' /Cómo explicarnos esta acepción de universa- lidad en el prior de un monasterio apartado da les senderos de la sabiduría, que discurrían entonces por Salamanca, por Sevilla, porYalladolid? Es como si regresase candeal....

te de la escondida senda" de fray Isis. contemporáneos como fueron todos, maestros y alumnos, y continuadores de una propia discIplina,unos, como Arias Montano, dependían de un tiempo pasado y, en su honesta y severa mentalidad, no columbraron, por ejemplo, que la enemiga y estólida caballería de Orlando iba a inspirar el primer libro moder- no", otros,como fray luisTlevaron al humanismo un sentido inmensamente humano (salvo que nada en el hombre care- ce* medida, sino el cielo ye! Infierno) y, cucada uno de los géneros que cultivaron y que ahora nos parecen impro- pios deis personalidad literaria (imitación, traducción, arpo.

sición, parénesis), lograron que "el sentido latino y el aire hebreo." se conservasen en el romance no usado. Fray José de Sigüenza, discípulo del primero, pero convencido como el segundo del nuevo idioma posible, cumplió un destino extraño es ta literatura. El apelativo de polihistor (polígrafo o publicista, decimos hoyipoiLtior leemos en alguna de sus páginas) lo define por entero: concibió sermones y plega- das, concedió absoluciones, fue poeta y dramaturgo de autos sacramentales; sobre todas las cosas, empero, fue el prosista e historiador da la orden de los Jerónimos. la materia de su obra ha logrado disuadir de la lectura a varias generaciones.

Yo creo que podemos imaginarla como una metáfora o como la trama donde al fin puedan sujetarse todos ¡mimos.

Sólo por el tercero de los libros de La Historia de la orden de losieránlmos, al que atiende tuesto eXaMen y último de los que la componen, merecería Sigüenza la generosa atri- bución de averiguador de muchas cosas: la crónica áulica de ascendencia medieval, la incipiente crítica artística, la filoso- fa o comprensión de la historia y los lemas del moralista le conciernen; no los agota, ciertamente, pena de ninguno trata sin un conochnisto anhelante y activo. Esta rata principal diferencia canto predecesor y tutor, que nunca COnfI219 del todo en Felipe 11 y que acaso compartiera con Páez de Castro la renuencia a instalar ene! monasterio la biblioteca.

Para Sigüenza, jerónimo e íntimo del monarca, la fundación

de El Escorial era "fundación de piedras espirituales"., su orden un organismo tan universal como la Roma de livio y Felipe ll (traigamos su imperiosa brevedad) el fundador cualquier estudioso da la épica renacentista advertirá en el epíteto un jaez más completo que en los que remedaban a Virgilio. Si es dificil adscribirlo al humanismo en un sentido estricto y confinarlo en el coto de su maestro, no por ello dudara Menéndez Pelayo en llamarlo "clásico intransigente"

y elogiar "su hermosa intolerancia de hombre de escuela ala itallana"". Observemos que tales restricciones se correspon- den con lo acuchase densa motivos, casi todos ellos satura.

dos: no era la oscura rudeza de un texto incorrecto lo que te Importaba pulir ni las insidiosas interpolaciones de un códi- ce lo que pretendía expurgar; todo su rigor, atemperado a diferencia de su predecesor por una confianza que sólo al final de su vida comenzó a verse mermada, lo dirigió Sigüenza a la informe, desordenada, tentadora e ilimitada vida que le rodeaba, material y espiritualmente. Como Herrera con sus duras líneas que rompían las anfractuosida- des de la sierra (y de la realidad), Sigüenza estiraba su asun- to; si de los humanistas era el manuscrito despejado, suyo ees el palimpsesto inextricable en que una línea usurpa su lec- tura a otra sucesivamente.Por .tan *presiones me rijo para explicarme su preferencia por el castellano yac punción de estilista.

3. Si Arias Montano representó tanto, no menos importante fue su vida en El Escorial y su pudoroso trato con Felipell.

Mucho antes del incendio que en 1671 destruyera partes preciosas del monasterio y da la biblioteca, Sigüenza había presentido el fin de la vida cristiana y comprendido con melancolía el tránsito.A propósito de Felipe El, en la penúl- tima página de la primera parte, escribe: "frase ya descu- briendo otro nuevo mundo, dando un vuelco grande, como suele con sus cosas". Las flores,"que, en estos jardines, aun en medio del invierno, nunca faltan", se marchitaron.. Hacia 1630, el uso de la biblioteca y el influjo de la enseñsna de Arias Montano, y también los "hermosos alardes y zulzas", que fray Antonio de Yillacastín había inventado para la ale- gría de todos, incluso para ladero señor, incapaz siquiera de una sonrisa, habían decaído juntos. Éste es un tema sólo a medias de decadencia; la otra mirad lo es de plenitud -o, mejor yen consonancia con la mente de Sigüenza, de fun- dación, de edificación y de esfuerzo.. De aquí que el primer propósito de Sigüenza, cotejar la fábrica de su monasterio con las antiguas, exija cierto sentido de la igualdad de las cosas humanas en el transcurrir del tiempo, del que, sin embargo, están a salvo las sagradas (cuyo monumento mayor,. templo deJerusalén,ocupará bellas páginas finales) y las fabulosas. Como observador del arte y de la historia, Sigüenza se ve obligado a evitar los usos del moralista, pero no el afecto, irónico, piadoso y comedido, por las imperfec- ciones. Sus narraciones se anudan, antagónicamente, a la veneración de la antigüedad y de su reverberación *llana, y ala fe en la providencia, que en materia teológica se llama- ba Trento, y a la que hemos de relacionar con el raro matiz poético que adquiere su libro.A poco de comenzar, leemos:

"Yes bien advertir que este mismo año y casi en e! mismo mes que se puso la primera piedra de este templo que diji- mos ser propio sInbolo de Jesucristo se remató y se puso la postrera del sacro Concilio de Trento" Los estudiosos des- criben hoy el gran estilo que el desmembramiento centro- europeo inspiró y forjó en literatura..En España, tales expre- siones agónicas tienen en Quevedo a un precursor de dB-

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corola y abatimiento. Pero Sigüenza, a solas con sus libros;

interrogando a sus hermanos de orden en busca de la pre.

disposicón de ánimo que hubiera originado el desarrollo de su vida religiosa; confesando al rey, cuya reticente perversi- dad apenas sospechaba; rememorando la construcción fue elaborando despacio, numerando su prosa como si escan- ciara versas, su poema realista,su epopeya de la constancia.

El ambiguo elogio que Ruskin hizo de Gibbon, cuando dijo que hubiera podido escribir su historia en hexámetros, o el irreprochable convencimiento flaubertiana 'Hay que escri- bir las narraciones en el estilo da la epopeya", nos abren las puertas de la confusión de los géneros y, aunque se podría decir lo mismo de la historia de Sigraienza, éste la ha entre.

verado sabiamente: que tenía el don de narrar ya lo hemos anticipado, pero a la vida de frayArrionio deVillacastiar podrí an añadirse numerosos episodios cándidos y novelescos; por ejemplo, el debo bardas que el aire furi.o arroja al rostro de los agrimensores real.; o esta línea espléndidz"Rompió allí el coraje, tornóse a serenar el cielo y acabaron su proce- sión con extremada alegría"; o la descripción del rayo que se adentra en los aposentos ren un cajón abrasó cloro de la cenefa de una casulla". Su intervención como narrador no le impide su participación en la trama, pero las maneras de inmiscuirse no son las propias de quien vuelve sobre sus pasos,sino ba dal héroe que descubre y consiente, dentro de la aventura general de la obra, las circunstancias peculiares de su destino, de modo que, cuando a principios del siglo XVII, Sigüenza entrega a la imprenta su libro, tan acabado como el monasterio, pero tan irreparablemente interrumpi- do como éste, se consume no sólo el esbelto hachón de su prosa, sino que cobra vida la admonición latente del monje que al cabo era, persuadido derengario de la vida y las gran- des fuerzas de la muerte.

Ningún documento de la época está tan profunda- mente traspasado como La

fundación de las concep- ciones y decepciones por las que perdura. No es casual (al menos no debe serio para la protegida aten- ción histórica) que el año de edición coincida con la aparición de la primera parte de Don Quijote. Si no ejerció la profesión de humanista, sí que padeció Sigüenza la alegría y el horror de las cosas anti- gu., que con tanta fuerza pujaban y que tanto suplan- taron. Al lado de la provi- dencia, que (si puede decir- se así) extendía su égida sobre el escritorio de Sigüenza, estaban los viejos elementos paganos, con- densados, metafóricamen- te, en el viento que mueve a desistir de su propósito a Ira edificadores, y compara- dos al demonio, filosófica-

mente el principio del mal. earararaart..raré Al" PM..

y sobre todos, indiferente e

1~§

imperioso, el más arcano enso los arcanos imponderables hostil., contra el que los hombres han aprendido a vivir: el tiempo. En oraciones de serenidad perfecta, delicadamente alebradas,Sigüen. ha deplorado la acción del tiempo, al que reveía echado encima de las cosas como, en su ultra ascen- dencia, los dioses y los ríos y el triar habían caído sobre el muro de los aque.:"Lo que hay mucho de doler ra que el tiempo va tratando mal esta .celente pintura, porque el agua, el aire, el sol, el calor y el frío la combaten casi irreme- diablemente, pues no hay muralla tan fuerte que esto no quebrante..

En las menos contemporáneas de sus páginas, aque- llas que fueron escritas para los suyos exclusivamente y que ocupan un discurso en cada una de las partes del libro, Sigilenaa ha descrito las reliquias que llegaban al monasterio y el relicario que las albergaba, como sofocurado el ansia de desaparición que le ahogaba. las reliquias llegaban a veces al mismo tiempo que los cargamentos de ejemplares grie- gos. Su tétrico deambular por la península Isba fijado para siempre Cervantes Literariamente, los restos de los santos son el precedente inmediato de las lastimosas reliquias barrocas ., religiosamente rayan con la superstición y sobran para caracterizar como es debido al prudente héroe de Siguen., que se absorbía con ellos en sus penetrales, ajeno al d.moronamiento mayor que le rodeaba: el rey que aborrecía la vanidad contradecía su devoción secreta con el carácter solemne que le otorgaba El lector moderno debe reputar sinceras estas páginas, aducir la prodigalidad de tan- tos sacrificios expiatorios de los antiguos, observar que la abundante sangre se ha trocado o purificado en copiosa ceniza y reconocer, por fin, la amargura de Sigilenaa y la fre- cuente incapacidad que les acometía, a él ya los soy., y les privaba de vivir. La fortaleza acostumbrada de su prosa no alcanza para que estas páginas se correspondan con las otras

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5211121V

y, si de algo ha de servir la minuciosa relación de miembros dispersos (más prolija cuando se extiende a las ceremonias de consagración), ha de ur para recobrar ahora su sabor de cosa aún., que Sigüenza no dejó de probar cuando sobre.

vivió al rey y atisbó la inútil grandeza del monasterio en una época que, ni militar ni religiosa, iba a ser cort.ana sola.

mente; que, cerciorado de esto y súbdito de otro rey, se resol- viese a narrado todo desde un principio y deslizara página intempestivamente felices, es su peculiar elevación de ánimo y la prueba de su íntimo y sougado triunfo, de que nos hemos beneficiado.

Sumida de la misma fuente de inspiración, la narra- ción de la consagración del monasterio es más ancha. El devoto renace en ella. No le son necesarias lágrimas, ni tam- poco los inconcebibles y repugnantes besos sobre las osa- mentas; no le oprime el recuerdo dolo muerte. El discípulo que había sido y era debajo dala parda estameña y el adus- to fraile se incorporan y vuelven sobre uno delta temas pre- dilecta -y la noción o exigencia de armonía se posa deteni- damente sobre las más altas cimas del pensamiento, como Ira pájaro complaciente. Las líneas que siguen, tan circuns- critas como las otras aura determinación histórica, han Ile.

gado hasta nosotros de múltiples formas y las hemos cobija- do, interpretándolas, modificándolas, desde luego, aunque salvando su libre apariencia al alterar su fondo, entre mes tras ilusiones imprescindibles...Y porque descubramos algo del misterio se advierta siempre que a dos blancos tiran todos los misterios y acciones de esta tan insigne ceremonia:

el primero a mostrar lo que de hecho pasó en el mundo para plantar Dios en él su Iglesia, que es única y simplísima y pura, aunque la veamos repartida en tantas que son como part., o llamémoslas miembros de un solo cuerpo y debajo de una cabeza, y un esposo, Cristo, en el Cielo, y . Vicario suyo roía tierra. El otro es el alma de cada uno de los fieles, que, como dije,m el templo vivo de Dios, y como un singu- lar y propio retrete debajo de esta universalidad".. Con los mismos ojos con que contempla la ceremonia visible, abier- tos en una edad iniatica y propensa a cerrarlos, admira Sígiienza y aplica, interior y discretamente alborozado, las manifestaciones del arte que exorna el monasterio; y, si el devoto se fortificaba ante lo que es en esencia invisible, aun- que fidedigno, delante de la obra humana, de inusitada

"vague." (como él mismo euribe, pues "todo vino de Italia.), se solaza, congrega calladamente sus espíritus perdi- dos y logra sutiles inflaiones de estilo. Ni como filósofo de la historia (más cercano a Orosio que a Agustín), nl como moralista, ni como severo reconocedor y prosélito de la tea- dicen tridentina, ni como rapsoda en prosa es superior Sigiienza ata cometido como aficionado o criticado ante' pero esta supremacía es mena trascendente o tiene menos importando, carece da la grandeza que otros tenias le pres.

tan, porque,aun siendo el mismo el observador, el testigo,los objetos de .timonlo no son el monarca de pésima leuda ni el tiempo ni las costumbres, ni siquiera toque más le impor- taba, su orden de Jerónimos, ni los inabarcables temas rena.

centistas que apenas hema mencionado, sino los pormeno- res de la construcción, "de esquina a esquina y de torre a torre", las enmiendas del alarife Villacastín al arquitecto Herrera, los "claustrillos y patinejos", la "policía y hermau- ra"- "Todo este claustro croo joyel hermoso, con gran cui- dado y primor labrado". Entonces su estilo fluye más depri- sa porque hay menos fondo, tibien esta observación tiene

mucho de impresión producida parlas grandes .1.111105 pre- vios y favorezca el predominio de la salvación de la obra y de la condena del hombre. En el párrafo sobarlo dehesa de la Fresneda (que es el que prefiero copiar, por mi propio gasto y porque los comentadores redundan en los mismos textos) Sigüenza u defiende y se perfila el poligrafo,"De esta pared adentro le parecería a alguno seía bien mudar el esti.

In y la corriente de la historia Ilana.Y pues todo es frescura, flores, plantas alegres y frutas, hablar al modo que dicen se usa ahora, y un romance nuevo y fresco, y decir de esta manera... Manera de hablar vana, hueca... Diré lo que hay aquí como he dicho lo demás, que no es seca manera de hablar la que dice las asas como son, canta claridad que piden, sin perder tiempo ni arrojar palabras"".

Por si no bastase con todos estos propósitos, toda- vía dedica Sigüenza un discurso al dinero que sebo gastado en esta fábrica, desde los primeros maravedís que para ella u libraron". Los detalles en que incurre tnáll matizados por el desdén; tanto escrúpulo condice un designio dificilmente responsable, en que lo racional del cálculo y de la MCSUra Se Une ola irracional de una finalidad inmensai..De esta mane- ra pudiera ir dando noticia por todas sus partes principales, basta las muy menudas de esta fabrica, porque ha habido tanto orden y tanta finalidad,que se halla razón y claridad de todo, hasta una soga, una espuerta, un clavo""

Hacia el final del libro, Sigiienza conga al lector el hábito de los monjen de despertarse al alba poroto primera misa, la de "estrellas", las últimas de la noche y laugur tré- mulamente anunciaban el día. En una indecisión de luz semejante y perenne he acabado por imaginarme a Siguen., entre tantos universales.

Comentario y bibliografta

I. Cf. Finnegans Wake,111:"The hundredlettered name again, liare word of perfect language". latía obra de Miró no encon- tramos la "faschudón de lo irreal" que caracterim osas suce- sores. como en el nouveau roman es imperceptible y acaso ...siente la huella de Flaubert.

2. Cf. Obras completas de Gabriel Miró, Biblioteca Nueva.

Madrid. 1961.4" ed.

3. La furidad6n del Monasterio de El Escorial. de fray José de Sigilenza. Ed. Aguilar. Madrid, 1988 0a1 ed.. de 1963).

En la lámina de reproducción de la portada de la primera edición leemos:

TERCERA PARTE / DE LA HISTORIA DE IA ORDEN / DE SAN GERONIMO / Doctor de la Iglesia./ DIRIGIDA/ Al Rey nuestro Señor. / DON PHILIPPE III. / Por Fray loseph de Siguenga, de la / misma Orden. / MADRID,/ Rota Imprenta Pral/Arlo M.DC.V.

En la lámina de reproducción de la portada del manuscrito leemos:

Libro Tercero / de la historia de la orden de S.

Gerónimo (a mano enom las líneas primera y segando y segunda y tercera, que son las siguientes) COMENTARIOS / Y DISCURSOS / Do lo fundación y grandeza del Monasterio / De S. LORENCIO EL REAL / de la orden des. / Fabrica del Ay Don PHILPPE (sic) Segundo.

Sigue él prólogo, que con veintidós discursos, forma la primera parte del libro,"De la fundación del Monasterio..

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Ola=

en que el carácter narrativo predomina con hermosos rasgos épicos:el rey es el "fundador"; d'aire furioso"la metáfora de las adversidades de la empresa; las reliquias el talismán del protagonista (palabra que reverbera aquí), etc. No debo extenderme aliora sobre esta curiosa identificación de los procedimientos de un historiador con los de un poeta épico,pero no estará de más el apodo con Snorri Sturlusson, el cronista escandinavo de las sagas, a quien Carlyle compa- ró con Hornero y Borges con Ibcídides. La muerte de Felipe Uy su traslación con Job («dejo aparte el misterio y la figu- ra". escribe Sigüenza), su entierro y obsequias ocupan los últimos discursos. Si el lado de la epopeya fuese una hipér- bole, el relieve de los discursos de la "fundación y abrica...

hasta la última piedra" bastaría para pensar en el polístor Sigüenza.

La siguiente mitad, «De las partes del edificio del Monasterio", es la del crítico Sigüenza: de arquitectura, de pintura, de los numerosos adornos, de la historia de la cons- trucción de los templos y de la economía. El último discur- so (el 101111: ambas partes son simétricas, o armónicas, para condecir stí pensamiento) lo dedica Sigiienza a narrar las vidas de compañeros y hermanos de orden. Cualquier lector adivinará que el carácter casi picaresco, matizado de humor y linera, está ideado adrede para que forme contraste con el gran asunto de la primero parte. Los orígenes de la novela adquieren aquí un inusitado y feliz desarrollo.

Sobre este libro fundo mi examen. Por referencia.

conozco que el primero de los libros de La Historia de la orden de SanJeróndno estaba dedicado ala vida y obra del santo, y el segundo al registro, propiamente dicho, de los sucesos monásticos. El P Catalina García, en su conti- nuación de la historia de la orden, añadió una ala- banza de Sigüenza,pero no he dado con el tomo Correspondiente de la Nueva Biblioteca de Autores Españoles (Madrid,

1916) para com- probarlo.

4.Tomo esta noticia y casi cuantas conciernen a Benito Arias Montano, del estupendo libro de Luis Gil Fernández, Panorama sedal del humanismo espada (15061800), Madrid, 1981. CE especialmente, IV, 1 y v, S.

Cf también la hermosa edición de Humanae Salutls Monunlenta de Benito Arias Montarlo. Swan, San Lorenzo de El Escorial. 1984.

5.11 monasterio de El Parral se levanta aún hoy a unos pasos del Eresma en Segovia, ahora un río lento y Olvidado, Hasta la ceca dieciochesca han paseado sus soledades, además de Sigiienza y Villacasub,SanJuan de la Cruz (cuyos res- tos reposan muy cerca), Jovellanos y Antonio Machado: ¡toda la melancolD española!

Recordemos, por otra parte, las juveniles fiusiones de aventura de Santa Teresa y de su hermano Rodrigo.

6. Cf Historia de las Ideas Estéticas en Espada, IX. de Marcelino Menéndez Pelayo (varias ediciones). La retórica de Arias Montano pasa, casi íntegramente. a la obra de Sigüenza.

7. Cf. La fundación 11. 9. Hemos de reparar escore discurso en la prolepsis o anticipación de objeciones de Sigüenza, que conocía la oposición de los humanistas. como Simón Abril, a que la biblioteca regia fuese a parara un monasterio lejos de las universidades. Para Sigüenza. la fundación del monasterio es lo contrario de las utopías renacentistas:es de realidades de toque habla o quizás de algo más arduo, del sometimiento de la realidad. Por esta razón, la librería se alza junto sin iglesia:«Estas dos piezas adunan todo el edificio y ellas mismas lo dividen".

En esta otra línea, sin embargo de lo anterior pode.

mas descansar de tantas resonancias y reconocee al biblio- tecario enamorado de sus códices y de los prüneros libros de la Imprenta Real: «Libros, amigos y compañeros perpe- tuos casi desde la cuna".

8. Copio un párrafo elemental para los estudios sobre el renacimiento español: «Al fin podemos decir que fue el padre de las buenas letras en España, como el Petrarca en Italia.Y d.de su tiempo se comenzó a desterrar la barbarie en que estaba sepultada, desde el tiempo de los godos, ván- dalos y árabes, que a la postre se apoderaron de ella y sepul- taron cuanto había quedado de policía e ingenio con sus bárbaras c.tumbres y con la necesidad que había de estar

(16)

11111111111

siempre contra ellos, be armas en las manos". Cf. La funda- ción 11,9.

9. Esta preceptiva es profundamente filosófica. En el discur- so siguiente, a propósito de Pedos de Valencia el escéptico traductor de Cicerón y maestro de Calderón (y hemos de leer lo que sigue como noticia de un rasgo perdurable de nuestras letras y como principio de explicación del hecho de que las páginas filosóficas españolas se encuentren entre las literarias), escribe Sigüenzs "Esparla, aunque cría tantos ingenios y tan excelentes, parece que los indina luego al interés de la vida, y los ve mal lograr tristemente. Cf. La fun- dación 11, 9.

10. Cf. la canción dos Vida solitaria o Retirada 1-5, de fray Luis: "iQué descansada vida / la del que huye el mundanal raído /Y sigue la escondida! senda por donde han ido / los pocos sabios que en el mundo han sido!". Cf. Poesía com- pleta Grados. Madrid, 1990. No es este el lugar para aducir qué se entendía por sabiduría entonces, pero podemos apuntar que tenía un sentido negativo si se la circunscribía a lo humano.

11. Cf. Historia de las Ideas Estéticas. IX. Cervantes recono- ce su amor por Ariosto en la primera parte de Don Quijote.

cap, 6: "Le pondré sobre mi cabeza". Todos los lectores de Ariosto estamos en deuda con Astillo Momigliano y su Saggio su l'Orando Furiosa, 1928.

12. Cf. la dedicatoria de la Exposición del Libro de Job. de fray Luis.

13. Cf. La fundad. 1,4.

14. Cf. Historia de las Ideas Estéticas, IX. Las conclusion.

de Menéndez Pelayo han pasado a las enciclopedias.

15. En el capítulo vigésimo segundo de su Decline and FalL Gibbon refiere la extrañeza de Jufi.o en los alcázares de Constantinopla y enumera, de la mano de Mamertino, "las varias menas deis lujuria":"Binis of the most distant clima- tes, fish of the most remote seas, fruits out of their natural .ason, winter roses, and surnmer snowe. El límpido inglés del historiador del XVIII es acaso superior al latín del pane- girista: "Miracula avium, longinqui maris pisces, alieni tem- poris poma, a.tivas niv., hibenme rosae". Este asomo de abundancia paradójica en una relación romana no se repite en la página de Sigüenza. Observemos los tres estilos si

"Yvetot vale tanto como Constantinopla", como quiso Flaubert, ¿qué no valdrá El Escorial?

16. Cf la "Meditación de El Escorial", de Ortega y Gustos, en El espectador.

Si imaginamos la visita de fray Luis de León al monasterio, que fue real, pero de la que ninguna impresión o prueba ha quedado, y la reforzamos con las tesis orteguia- nas, no será dificil concebir la paridad del ingente esfuerzo escurialesco con los temas del gran impedido que fuma fray Luis, asceta en su acepción etimológica y místico de ojos imperiosamente abiertos.

EIRE

17. Cl. La fundación1,3.

18. Cf. L'anello di Casase. Grande sale e niebilismo nella lateretura moderna, de Claudio Magro. Turín, 1984, esp.

Grande sale e totalitá.

No he dado con un supuesto ensayo de Juan Benet sobre el gran estilo de Sigtie.a.

19.Cf./aftindadtin 1,1 ehlo sé si era más admirable de más nueva y alegre vista la de esta casa cuando se iba edificando, que ahora, cual la vemos perfecta y acabada".

20. Cf.La fundación 11.4.

la fuente clásiro en la Nada XII, 10-33, "Mientras vivió Héctor, estuvo Aquiles Irritado y la ciudad del rey Mamo no fue .pugnada, la gran muralla dolos aqueos se mantuvo firme. Pero cuando hubieron muerto los más valientes teucros, dolos argivos unos perecieron y otros se salvaron, la ciudad de Príamo fue d.truida en el décimo año, y los argivos se embarcaron para regresar a su patria;

Poseidón y Apolo decidieron arruinar el muro con la fuerza dolos ríos que corren dolos montes ideos al mar el R050, el Heptáporo, el Carero, el Rodio, el Gránico, el Esepo, el divi- no Escamandro y el Simois, en cuya ribera cayeron al polvo muchos cascos, escudos de boyuno .ero y la generación de los hombres semidioses. Febo Apolo desvió el curso de Indos estos ríos y dirigió sus corrientes a la muralla por espa- cio de nueve días y Zoos no cesó de llover para que más presto se sumergiese en el mar. Iba, al frente de aquellos el mismo Poseidón, que bate la tierra, con el tridente en la mano, y tiró olas olas todos los cimientos de troncos y pie- dras que con tanta fatiga echaron los aqueas; arrasó la orilla del Hel.ponto, de rápida corriente, enarenó la gran playa en que estuvo el destruido muro y volvió los ríos a los cauces por donde discurrían sus cristalinas aguas".

Compare el lector la traducción de Segalá, ar.izan- te y suficiente, con las varias prosas que vamos aduciendo:

de Sigüenza, de Gibbon, etC.ASunt0 y estilo se funden.

21. Cf. Don Quijote 1,19.Se ha conjeturado que el "cuerpo muerto" fuera el de San Juan deis Cruz,lle.do hacia el con- vento de los carmelitas de Segovia.Véase la nota 5.

22. Cf. la Canción a las ruinas cíe Itálica, de Rodrigo Caro.

5-8: "...por tierra derribado / yace el temido honor de la espantosa / muralla, y lastimosa / reliquia . solamente".

Vuélvase ahora sobre la nota 20.

23. Cf Felipe II, de Geoffrey Parker, Madrid, 1989 (PbaiP of spain,1978).

24. Cf. La fundación 1,17.

25. Cf. La fundación II, 8 y 11,19.

26. Cf. La fundación 11,26.

Anton. Las.

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