LA IL U S T R A C IÓ N E S P A Ñ O L A Y A M E R IC A N A .
L IB R O S P R E S E N T A D O S
Á ESTA REDACCIÓN POR ACTORES Ó EDITORES.
(¡rn n i:ilir:i «U* la L e n g u a
destinada ai reso de ios ameritemos, por don Andrés Bello, miembro de la Facultad de Filosofía y Humanidades y de la Facultad de Leyes de la Universidad de Chile, y miembro honorario de la Real Academia Es
pañola y de otras corporaciones literarias y científicas en Europa y América. Edición hecha sobre la última del autor, con exten
sas notas y un copioso índice alfabético de D. Rufino José Cuervo. La Gramática del insigne Bello es bien conocida, y las Notas f 134) con que la ilustra el doctísimo D. Ru
fino José Cuervo constituyen un importan
te estudio literario, digno de la obra á que se refiere.
Un volumen de 364-112 páginas en 40, elegantemente encuadernado en lela. Dirí
janse los pedidos á los editores A. Roger y F. Chernoviz, París (7, rué des Grands- Augustins.)
.M argarita «Ir- la O , novela escrita en in
glés por Carlos Reade; traducida al español por don F. Ramírez. Pertenece este libro á la interesante colección de obras en caste
llano que publica en Nueva York la casa editorial de los señores D'Appleton y Com
pañía, y es una linda novela de costumbres contemporáneas, traducida con buen gusto literario Elegante volumen de 191 páginas en 8.0— Diríjanse los pedidos á los señores D'Appleton y Compañía, Nueva York (35, fiond Street).
I . r - f i - i o i u - H H o l i r i - «!»•
ios niños, por el Dr. E. Menoch; traducción del Dr. D. Rafael del Valle y Aldahalde.
liemos recibido los cuadernos 12 á 15, con los cuales se completa la obra. lista se ven
de, al precio de 15 pesetas, en la librería de D. J. J. Menéndez, Madrid ( Atocha, 29).
L’ n IMiojjo ile « - a r t í i M , por el Dr. The- bussem, caballero del hábito de Santiago.
De los excelentes trabajos literarios que contiene este nuevo libro del Doctor ']he- bussem mencionaremos Cinco cartas por el correo, I.os Jefes del Correo en España, Las tarjetas y el Correo, Antiguallas modernas, Nada entre dos platos, Pelitri/jucs telepáti
cos... y basta ya, porque mejor sería co
piar el índice. De este libro se han estam
pado, á costa de su autor, mil doscientas copias, de las cuales se han dado mil á los Carteros de Madrid, para que las vendan ó utilicen del modo que estimen oportuno,
E L G E N E R A L W I L L I A M T . S H E R M A N .
E X G E N E R A L E N J E F E D E L E J É R C I T O N O R T E A M E R I C A N O . Nació e n L a n c a U r e ( O h i o ) , en iSj o :f en Nueva Y o i k . c l 14 d e F e b r e r o ú lt im o .
í
las otras doscientas se han distribuido ál nspecetón de la Cartería y á la Administra ción del Correo central, á las A ministrado!nes principales de Correos de España v d sus posesiones de Ultramar, á los iicriVjdj eos, bibliotecas, academias, etc. Forma u volumen de 172 páginas en 4.0 y eaca¿¿tej L
estampar este libro en Madrid en easa de l o 9 Sucesores de Kivadeneyra, impresores deuÚ Peal Casa, e! d/a X Il ' de Lebrero del 2 1
MI) CC CXCL ¡.a us Deo ».
■ Xih-v4« (.«■ «»■ ii-ali.-i t iiiiiT s a l I j , » . rra y los hombres, por Elíseo Reclus, obra ilustrada con 3.000 mapas intercalados e« ' el texto ó estampados aparte, y con tná&iU
1.200 grabados en madera; traducción es
pañola bajo la dirección del Excmo. seño» I D. Francisco Coello, coronel retirado dc Ingenieros, académico de la Historia, pr¿ | sitíente de las Sociedades de Geografía^I España, etc. Esta obra ha adquirido en poen I tiempo fama universal, como lo demuestra I el hecho.de estar apareciendo las tradtic- cioncs rusa, inglesa é italiana á la vez qne * la española. Se publica por cuadernos«!*
32 páginas en 4." menor, al precio de un»
peseta cada uno, y hemos recibido los se.
balados con los números 163 á 1771 „ni I tratan de Asia Oriental y de América boreal con su correspondiente ilustración de visí tas locales, tirios, mapas, planos,
etc.,
en V * negro y en colores. Continúa abierta la sus- - crición en las principales librerías, y en la»oficinas de E i Progreso Editorial, Madrid I ( Reina, 35).
1)1 >1 o liilin rio c-ii Ion s ig lo * X V II á XIX, por Alfredo de Cliampeux. Hemos I
recibido el lomo i! de esta obra, traducid*
al castellano para la Biblioteca de Bellas . Irles que publica La España Editorial, Forma un tomo de 304 páginas en 4.0, jlujJ irado con grabados, y se vende, á 4 pese
tas, en las principales librerías y en la*
oficirns de dicha casa editorial, Madrid ( Mendizábal, 341.
N u e v o T e a t r o c r ític o de D.» Emilia Par
tió Bazán. Hemos recibido el núm. 3, co
rrespondiente al mes de la fecha, y contiene los trabajos literarios así titulados; No lo invento ( sucedido 1, Pereda y su último libro, La Cuestión acodémien, Juicios cortos (La España remota y Erudición portuguesa), Crónica literaria y Noticias bibliográficas.
Forma un elegante opúsculo de gfi página»
en 8.” y se vende, á 1.50 pesetas, en la*
principales librerías. Diríjanse los pedirlo*
á La España Editorial, Madrid (Mendizá- bal, 34).—V.
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S
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D . B A R T O L O M É M I T R E ,E X P R E S I D E N T E D E L A R E P U B L I C A A R G E N T I X A .
N.° XI LA IL U S T R A C IÓ N E S P A Ñ O L A Y A M E R IC A N A . 171
SUMARIO.
Texto.— Crénica Ríni:ral, por D. Jo»¿ Fernández Brcmón.—Nuestro* graba
d o », por D. Eusebio Martínez de Velase«.— Santo Clavo y trusts que se custodian en el relicario del Real 1'alacio de Madrid . por D tierardo M u llí de la Cerda — En Semana Santa. por-la. por 1». Jru-kson Ve- yan.— El Madrid de Martin Rico, por I). José Fem ante* Brcmón.— A Mar
tin Rico después ríe ver sus apuntes de Madrid . poe-ia. por D. Manuel del Palacio.— lar Torre de los Lújanos y la batalla de P a v ía . por I). Ricardo Sepúkeda.—Por ambos mundos, por I). R Becerro de BenRoa.— l.ibro»
presentados A esta Redacción pot autores ó editores , por V .— Sueltos,— A d vertencias.— Anuncios.
(íraiiaoos — Retrato del Excmo. Sr. D. Bartolomé M itre, es presidente de la República Argentina.— Iglesia de San Francisco el Grande (M n ir id ); r.t Sermón d tl m orir, cuadro de l> José Moreno Carbonero . y yetó i a n lrel trpulcro. cuadro ríe D. Antonio Muflo* lH'grnin. (Existentes en I r capilla de la Pasión ) —.S.i/on de París de 1S90: /.m ósitias mujeres en el se/»/- H>
d t f n u t r is t e, cuadro del académico Adolfo Houirucreau.— Tipos y costum bres: I.a O/renJa. composición y dibujo de D. Manuel Alcázar.— Madrid:
I-a Calle del Duque de Nájcra; Recuerdos de la plaza M ayor. Capilla del Obispo y torres de la jianuquia de San Andrés. (Dibujos de D. Martin Rico )
— Ccrtam-n artístico de La Il u s t r a c ió n Es p aSo l a y Am e r i c a n a: Por U patria: 18 0 8, cuadro de D Manuel Picólo y López. IPrimer accésit ) — Bourgcs: Cripta de la catedral de San Estel an.— Madrid E l Santo Clavo y el Lignum ('ritas que se custodian en el relicario del Real Palacio. (D e fotografía.)— Los exploradores Ste>, de RoRozinski : Retratos del Si. Este
ban de Rogozinski y de la Sra. Havota de Rngoxinski; Retrato de Tinto.
indígena bubi de h croando Póo : Campamento de los exploradores del pico de Sama Isabel, de Fernando Póo. (Conferencia dada por la Sra. H ayo!»en el Ateneo de Madrid.)— Marina portuguesa de guerra : Corbeta Partolomeu D i a s . donde se celebran los consejos de guerra para juzgar á los subleva
d o» de O porto (Dibujo de A . de Caula.)
C R Ó N I C A G E N E R A L .
, o corresponden casi nunca a la idea que A tenemos de la justicia los resultados que
^3sl v ^ a / acaso y felizm ente, por raros y singulares, ofrece A nuestra consideración, llcnándo- nos de sorpresa. Un ilustrado co lega, La J u sticia , enumera los inconvenientes que . , t jy .' produce el respeto ciego á la santidad de la f c j j - cosa juzgada, citán d o lo s errores judiciales más famosos, y haciéndose cargo del último, ocu- l-m t rido en Francia con nuestro paisano B orras, que, como todo el mundo salte, había sido condenado A m uerte, pena por fortuna conmutada por la inmediata?
y luego por el indulto al averiguarse su inocencia: los periódicos'abrieron suscriciones para indemnizarle de algún modo y darle una rehabilitación popular, ya que la legal era im posible, de tal m odo, que acaba de su
frir una prueba reciente de la ineficacia de la ley para proteger al condenado por error. Al ser sentenciado á m uerte, Borrás lo había sido también subsidiariamente al pago de tres mil francos de indemnización A los h e rederos de la victim a: éstos han exigido el pago, y el tribunal A que acudieron se ha visto precisado A obli
garle A satisfacer dicha suma en cumplimiento de una sentencia firme é ineludible. Pero el pago legal de esos tres mil francos, moral y racionalmente es una estafa que recae sobre un inocente; pues no es sino indem ni
zación por perjuicios que no se han irrogado, y que un indiferente extrae del bolsillo A un desgraciado que, en vez de hacerle daño, sufrió grandes desventuras por causa del que ahora le reclama sus derechos. Se n ece
sita gran elasticidad de conciencia p ira pedir esos francos de indemnización . en nombre y memoria de la víctim a: es matar por segunda vez, moralmente, al ase
sinado.
En cambio los Estados Unidos lian dado una prueba mAs del poco respeto que Ies inspira lo juzgado cuando les parece injusto. Absucltos por el Jurado en Nueva Orleans algunos italianos, de quienes se creía ó sabía, no podemos afirmarlo, que pertenecían A una banda de foragidos acusados de crím enes horribles, reuniéronse tumultuariamente personas de alta posición, asaltaron la cárcel y lyncharon á varios italianos presos, y que, A su juicio, eran criminales absueltos por complicidad ó miedo del Jurado. Los lynchadores creyeron ejercer un acto de suprema justicia corrigiendo violentamente las deficiencias de la ley, y dando apariencias de juicio á su atropello.
El lector elegirá entre estas dos anomalías la que le parezca preferible. L a santidad de lo juzgado, que con
duce A que un inocente indemnice A un heredero por perjuicios imaginarios. El desprecio A lo juzgado, que rompe las puertas de la cárcel y ahorca y fusila. Esto es más atroz, salvaje, cruel y sanguinario: aquello es más refinado y más hipócrita; lo uno tiene la intención moral de concluir con una banda de asesinos, y lo otro no tie
ne, por parte del reclamante, justificación moral ningu
na. Y sin embargo preferimos el abuso que emane del cumplimiento de la ley, á los beneficios que A veces emanan de actos de barbarie.
L a excarcelación de los procesados por el asesinato de D. Joaquín 1 levia, ó sea la terminación del llamado cri
men de la calle de la Justa, ha dejado en el público una impresión com o de tristeza y desaliento. L o único que resulta claro de la vista es que el Sr. Hevia fué sor
prendido en su lecho, atado, y muerto por asfixia; que vivía sólo V asistido por una mujer de malos antece
dentes; qué los porteros de la casa vieron salir de la habitación dos ó tres hombres; que después entró la criada de vuelta de la com pra y halló difunto A su amo, y que no se sabe qué hombres fueron aquéllos, ni si ro
baron ó no, ni cóm o entraron en la casa sin violentar ni fracturar cerraduras ni muebles. E l fiscal desistió de acusar á los hombres procesados, sin duda porque pre
sentaron testigos para probar la coartada; y el Jurado contestó negativam ente á la pregunta de si la criada había abierto la puerta A los asesinos de su amo. El tri
bunal de derecho tuvo que absolver.
El público salió de la sala preguntándose: ¿Quiénes serán los asesinos: ¿Cómo entraron tan fácilmente en la ca sa : ¿Por qué mataron á ese pobre viejo: V los que tenían opinión, sólo en voz baja la decían.
♦ *
I.a muerte del príncipe Napoleón José Carlos Pablo Bonaparte, ocurrida en Roma el día 17, no es un acon
tecimiento político de importancia; sólo la tiene por su ilustre cuna y la singularidad de su carácter. Por la muerto del principe Imperial, el príncipe Napoleón re
presentaba al partido imperialista; pero por sus disi
dencias con la política do Napoleón 111 era un ele
mento extraño y perturbador, que no inspiraba con
fianza. Por eso le destronaron antes de ser monarca, eligiendo por jefe á su hijo Víctor. Cc-sarista y revolu
cionario; de ideas poco claras para servir de bandera en la oposición; orador y hombre ilustrado y de carác
ter independiente, ni comprendía A sus partidarios, ni éstos participaban de sus sentimientos. Había militado en las guerras de Crimea é Italia; era hijo del rey Jeró
nimo Bonaparte, cuñado del rey llum herto y yerno de V ícto r Manuel, y descansará en, la tumba de los reyes de Saboya.
* ** Sr- D. I. R Z.
lie recibido el manifiesto que dirigió D Isaac Peral al público español y que usted t ene la bondad de re
mitirme y ahora comprendo por qué ha hecho poco efecto. E s demasiado largo: pesadísimo al principio y fatiga al lector antes de que em piece el interés; le sobra la razón; le falta el arte de exponerla, sobria, clara y hábilmente. Para que llegue A todos necesita extractarse el manifiesto Aun con esos inconvenientes, tiene mu
cha m iga, debe ser leído; es un documento histórico, una protesta enérgica, un rayo de luz que penetra en las profundidades administrativas de la Arm ada, una acusación, una defensa, un llamamiento al patriotismo, y un docum ento, en fin, llamado A inspirar discursos y A debatirse ante las Cortes, sea ó no diputado, que en esto no nos m ezclarem os, el inventor del submarino.
L a entrevista de 1). Isaac Peral con el ministro de Ma
rina Sr. Beranger, proponiéndole que formulase un nuevo proyecto de buque, con las reformas que exigían la Junta técniea y el Consejo de Marina, [tero sin faci
litarle los informes de ambas comisiones, parecería in
verosím il, si no apelase el Sr. Peral A la buena fe del ministro para comprobarlo. La contradicción de algu
nos individuos del Consejo de Marina, que habían e lo giado el invento y le combatieron luego; las que exis
ten entre los dictám enes de la Junta y del Consejo; la superioridad técnica de aquélla sobie é ste , y la inferio
ridad de categoría de la primera respecto del segundo, al que niega com petencia científica, merecen ser leídos.
L o absurdo de algunas pruebas que se le exigieron con un buque de ensayo, defectuoso en su construcción, como si se hubieran querido patentizar esos defectos materiales más bien que averiguar las ventajas d.I adelanto para estudiarlas y aprovecharlas: las dificulta
des que se le suscitaron con un buque enteramente nuevo, que necesitaba mayor práctica en su manejo para hacer to la clase de maniobras; compara A la del inventor de un cañón, A quien en vez de dejarse probar el alcance, precisión y resistencia de la pieza, le obliga
sen A hacerlo correr por ti campo con una rueda mal construida y débil, A riesgo, de estropearlo sin averi
guar sus condiciones técnicas. La disculpa de los vicios de construcción del submarino no tiene menos interés;
la falta de estancamiento en los compartimientos asegura el Sr. Peral que no pudo inspeccionar debidamente las obras en la C arraca, por tener que servir al mismo tiem
po la cátedra de Física en San Fernando á algunos kiló
metros de distancia, pero que ad em is, y esto es grave y m erece averigu arse, es general en todos los barcos que hasta ahora se han construido en nuestros arsenales, los que se irán á pique cuando reciban el primer balazo en la flota
ción, citando el Ulloa, Elcano y Don Juan de A ti (tria, y el caso de E l Conde de Venadilo, que después de carenado, se iba A [úque cuando le quisieron poner á flote. Res
pecto al segundo defecto de construcción, relativo á la estabilidad, le reconoce, pero como fué sometido su proyecto al exam en, no breve por cierto, de los centros técnicos creados para responder del acierto en las construcciones navales, A éstos corresponde la ma
yor responsabilidad. En cuanto al exceso de coste del submarino sobre lo presupuesto por el inventor, de que se le hizo cargo com o si manejase esos caudales, tienen importancia las declaraciones del Sr. Peral. Su presupuesto para la construcción del barco era de 300.000 pesetas, y la cuenta total A cargo del submarino asciende A 931.154. A esto opone el Sr. Peral que figu
ran en esa cuenta tres trimetres lo menos de gastos de construcción del submarino, cuando no se había in
vertido en él una p tseta ni estaban los planos aproba
dos, y otros tres cuando estaba ya construido y ha
ciendo sos pruebas. Pero en una carta del comisario de obras del arsenal se ve que los gastos positivos son los siguientes: de 68.000 duros, y que con éstos, no sólo se ha construido el barco, sino la estación eléctrica, con una casa de madera y zin c, tres máquinas de vapor, tres dinamos, cables, teléfonos y diversos aparatos. Tor último, el Sr. Peral protesta de’ que hayan dado publi
cidad á su secreto, de que se le haya despojado de su propiedad y obligado á dejar su carrera para defender
se, entregando A los extranjeros su secreto, que ya están utilizando.
Damos á grandes rasgos una idea de las materias im
portantes que contiene el docum ento, y creem os, des
pués de leido, que la prensa no le ha estudiado toda
vía, y que está destinado A hacer algún ruido. Nosotros no podemos decir más por lo limitado de esta crónica, y nuestra incom petencia.
* **
El día 20 se verificó en Palacio la ceremonia de cu brirse como Grandes de España los siguientes títulos del reino que tienen aquella preeminencia: Duques de Bejar, Santo Mauro, Santoña, Unión de Cuba y de la
T orre; Marqueses de Casa Trujo, Molíns, C áccres,
Mon-
dejar y Miravallcs, y Conde de Aguilar de Inestrilla».
Esta ceremonia es la toma de posesión de la grande
za, ya heredada, ya otorgada por el R ey, dignidad ins
tituida por Carlos 1. Es b reve, y consiste en la presen
tación ante el Rey del nuevo Grande por sus padrin( "
y en pronunciar un discurso de recipienda. Ignoro si sq
observa rigorosamente el antiguo ceremonial que d«k'1 cribía el doctor D. Cristóbal Lozano de este modo: I
* Los Grandes de primera clase (descendientes de lo«
que se cubrieron en tiempo del em perador Carlos
Vj
les manda cubrir el rey antes que !c hablen y qUc |CJ responda. Los de segunda los manda cubrir después de haber hablado, y oyen A S. M. cubiertos. Los de ter
cera no hablan ni oyen al rey cubiertos, sino que des
pués de haber hablado y haberles respondido S. M. al arrimarse A la pared los manda cubrir.»
I capital y á la edad de quince años publicó una colección 1 testas titulada Ecos tic mi lira; empezó su carrera militnren 1 artillería. recibiendo d bautismo de fuego en el sitio de M«.n-
* Ileo en i8jS. V concurriendo luego á la batalla de Caganeha, {eV\. campaña de Entre-Ríos contra el dictador Rosas, en 1842;
y alendo su tiempo entre la pluma y la espada, mientras per- fC* -ció en el heroico sitio de 1S43 á 1846, fué colaborador de r*Periódicos E l Nacional, E l Iniciador y E l Corsario, y redac- 0> n tefe >lc 1.a Nueva Era; figuró también como uno «le los r°r "¡adores del Instituto Histórico-Geográfico, escribiendo ia
• Tifiante obra Instrucción práctica dt Artillería, (pie dedicó al _ccs ministro de la Guerra. Sr. Pacheco y ( Ibes; cultivó al
en te» 1 v fu é a u to r d e un tiranta en V erso en
Un horrible naufragio ha ocurrido en las aguas de Gi- braltar. El vapor Utopia, que conducía emigrantes desde NApo’cs A Nueva Y o rk , y llevaba A bordo 880 perso
nas, chocó, al entrar en el puerto de Gibraltar, con un acorazado en medio de un violento temporal. Por pronto que acudieron los bu ;ues de guerra con sus botes, en auxilio de los náufragos, por la insuficiencia de aquéllos el oleaje y la lucha de todos para ser socorridos, pe- recieron más de 550 personas. E s, pues, uno de los ñau- fragios m is terribles de que hay memoria , por el número de las víctim as, por la confusión que produjo el salva
mento y por sus episodios conm ovedores y dramáticos.
*
* **
El escultor francés M. M ercié, elegido para ejecutar el monumento A la memoria de M cissonier, ha presen
tado dos proyectos al Comité. En el primero está Mein- sonier sentado en un sillón, con la cabeza descansando I sobre la mano derecha, en lá actitud elegida por el pin
tor al hacerse su retrato. Sobre sus rodillas hay un libro abierto, donde está inscrito su nombre, y A la izquierda 1 del pedestal un coracero de p ie, y delante el genio del A r t e , sentado.
El segundo proyecto representa A Mcissonier levan- | tado con entusiasmo en hombros de tres soldados fran
ceses, un soldado de la revolución, un granadero de la I Guardia imperial y un soldado de la moderna infante- 1 ría, á los que consagró los mejores frutos de su talento. '
El Comité prefirió cd primer asunto; pero el escultor insistió tanto en favor del segundo, que le dejaron la li
bertad para la elección del proyecto.
En lo que se puede juzgar de dos proyectos que no se han visto, nos ponemos al lado del escultor, por en
contrar la idea del segundo más bella y expresiva.
***
— Niño, diga usted las obras de misericordia.
— La primera, dar de beber al hambriento.
— No siga usted, porque empezando así, la segund será dar sardinas al sediento.
De una pedrada destrozaron un ojo A un hombre rico.
— Que llamen A un buen oculista — dijo el paciente—
[tara que acabe de arrancármele.
— No me parece bien. Se acude A los oculistas bue
nos para que curen los ojos; para saltarlos se avisa
i
los peores.
— ¿Qué opina usted de ese matrimonio?
— Que si colocasen al marido sobre una base de gra
nito, se iría A fondo, y la mujer sobrenadaría en ei aceite.
— San José ha vuelto A ser día de fiesta.
— Nunca ha dejado de serlo.
— No, señor, que se había suprimido.
— Inútilmente; como la mitad de los españoles nos llamamos Josés, ese día ha sido siempre fiesta nacional.
Jo s é Fe r n á n d e z Br e m ó n.
N U E S T R O S G R A B A D O S .
E X C M O . S R . D. B A R T O L O M E M I T R E , ex presidente de la República Argentina.
J F1 tlronunciamienio del general Rivera contra los argentinos,
•»liando en Montevideo, le obligó á emigrar á la República de n i tfia cuyo presidente, general Ballivian, le confio la direc-
" , 1 de’un colegio militar; redactor de La Epoca, excelente pe- v fico boliviano, trató con imparcialidad y elevado criterio la
'[Jvsiado Mayor y comandante,de Artillería, y en efliarte J*JUj dc' J, batalla de Bitlche se consignaba que »el Sr. Mitre atondo con los cañones á eminencias que ha»ta ahora las
tan sólo han visitado-; triunfante, sin embargo, la revo- I ■ n el bravo argentino luvo que retirarse al Perú, y luego á rhilé donde fué redactor de los periódicos E l Mercurio, de Vah.waíso, y Ei Progreso y E l Comercio, de Santiago, moMrán- divse decidido campeón del partido liberal, entonces en lucha
nronada contra el denominado pclucón ó conservador.
Después de algunos años de laboriosa y agitada existencia, volvió en 1831 á Montevideo, que aun resistía al empuje de los hatallones dé Rosas, y en Mayo de dicho año se adhirió al pro
nunciamiento del general Urquiza, y ganó en el campo de bata
lla de Caseros el empleo de coronel; fundó poco después el pe- ri/dico Los Debates, y su inmensa popularidad le llevó al Con-
° , Nacional, donde reveló sus brillantes dotes de orador
E
m en ta rlo en los debates de la célebre cuestión Acuerdo de Nicolás, el cual fué rechazado por la Cámara á consecuencia
de los fogosos discursos del Sr. Mitre; el11
de Septiembre de iH»’’ estalló la revolución contra el general Urquiza, después de aquella enérgica derrota parlamentaria, y Mitre fué nombrado sucesivamente, jefe de la Guardia Nacional de Buenos Aires, ministro de Estado en el departamento de Gobierno y
cimiento i .---- . . .
recibió
un balazo en la frente (cuya cicatriz conserva todavía), yá Madrid J
V
, esclate* I
En la noche del 20 de Febrero próximo pasado llegó i el ilustre general argentino D. Bartolomé Mitre, varón
cido en la milicia, en las letras y en el periodismo, que ha dts- empcñido en su paí» los elevados cargos de Presidente de“
República y general en jefe del ejercito nacional; el 1.®
rrieme se embarcó en Cádiz á bordo del vapor-correo Alt '*"
soXIIl, de la Compañía Transatlántica Española, que , j Buenos Aires el día tS, realizando uno dc los viajes mi-tápt®*
que se lian efectuado hasta ahora entre las costas de Europ*F el Río de la Plata; el mismo día 18 desembarcó en la captl*1 la República, siendo recibido por el pueblo con ferviente «MI siasmo, con manifestaciones de patriótica alegría, con !1,lt I vítores que lo proclamaban. interpretando las convicciones país, futuro presidente del Estado i ho
En la plana primera llamo» el retrato del general Mitre,
por rec iente fotografía que lia tenido la amabilidad de '*cl **rU|
nos el distinguido literato Sr. D. Santiago Estrada, actual en | C- mo encerrar en lo» angosto» límites de e»ta
_ eriódico la biografía de aquel varón eminente, una b to gf*B ijue abraza más de cincuenta años de servicios y merecimiento^^
de brillantes glorias y también de grandes infortunios v ' f “ » dades? Pero sí podemos ofrecer á nuestros le cto re s dato» - curiosos de esa biografía, casi desconocidos en España y de
tenticidad indubitable. - de
D. Bartolomé Mitre nació en Buenos Aires el 2Ó de Jup1 ^ 1821; recibió su primera educación literaria en la escuei¡
fundó su padre D. Ambrosio, en Patagones, y en la Inivet™
memorable batalla de Cepeda, en la Convención, al frente del Gobierno de Buenos Aires, en el combate de Pavón, el 17 de Septiembre de 1S51. donde ganó el empleo de brigadier general,
V encargado luego del gobierno provisional y de la convocación del Congreso de Buenos Aires, lué elegido Presidente de la Re
pública el 12 de Octubre de 1862, y se dedicó desde entonces á 1» grande obra de la reorganización nacional.
Esta fui interrumpida, dos años después, por Ja guerra del Paraguay el presidente Mitre, nombrado general en jefe de los ejércitos aliados, confió el gobierno de la República al vicepre
sidente Dr. D. Marcos Paz, y partió para la Concordia el 17 de junio de 1865; el paso del Paraná, la batalla del 24 de Mayo d« tK6íi, el asalto de C.urupayti y la toma de IIumaitA fueron los mAs brillantes hechos de armas llevndos á cabo por el ejército aliado bajo las órdenes del general Mitre, quien tuvo que regre
sar i Buenos Aires el 14 de Enero de 1868, por fallecimiento del l)r. Paz, para volver á encargarse de la presidencia de la Repú
blica hasta el término del período constitucional, en 12 de Oc
tubre del mismo año, teniendo la satisfacción de transmitir el mando supremo á su legitimo sucesor D. Domigo F. Sarmiento,
• y entregarle una noción regida por una sola ley.»
Otra vez fué candidato á la presidencia de la República Otilas elecciones de 1874, y le concedieron por unanimidad sus votos las provincias de Buenos Aires, San Juan y Santiago; mas ven
cido en las otras provincias por la candidatura oficial del doctor Avellaneda, lanzóse el pueblo A la revolución en nombre de la libertad del sufragio, hasta que se celebró el pacto de Jumin;
y violado este pacto, el general Mitre fué sometido á un consejo de guerra , en el que cinco vocales votaron la pena de muerte y la mayoría del tribunal la pena de destierro, el 25 de Mayo de 187».
Los hechos posteriores son tan conocidos que no necesitamos recordarlos.
El general Mitre es autor dc la Historia de Bel grano, de la llisloria de San Martin, de los Episodios de la Revolu'ión de la Independencia. de las Arengas, de más de doscientas Biografías de argentinos ilustres y de otras importantes obras literarias.
* ** BELLAS ARTES.
K¡ Sftmón dtl Sfnmlt, cua lto «le Moreno Catbir.cro —fesút ante et sepu/ero,
Camilo Jr Muñoz Degram— L a i Santal mujeres ’en et sepu'.ro de Jesu- tntte. cttt !ro de Rougucreiu — La Ofrenda, dibujo dc Alcázar — Porta Pa
tria: lío s , cuadro dc Picolo.
L* Iglesia conmemora en la semana que hoy empieza los sa
grado» misterios de la Redención del hombre, y los tres cua
dro» que reproducimos en los grabados de las págs. 172, 173 y ei,ín ¡«»pirados en escenas sublimes de la vida, muerte y resurrección gloriosa de Jesucristo.
, Primero, cuadro tic D. José Moreno Carbonero, existente
«i I» iglesia de San Francisco el Grande (capilla de la Pasión), W esta corte, representa E t Sermón del Monte: según el Evan
gelio de San Lúeas (vi, 12 y siguientes), «en aquel tiempo salió
15***®*** “1 Monie, v estaba pasando la noche en hacer ora-
«on á Dios», v venido el día «llamó á sus discípulos y escogió
°cc ellos, á quienes llamó. Apóstoles, y bajando con ehos
• rar" una llanura, acompañado de multitud de gentes de juaea yjcrusalén, y de las costas de Tiro y Sidón, y pronunció
1 n. *as bienaventuranzas, en que cebó los" lundamen- l0í-Je I» lev nueva. * ‘
’jegundo cuadro, también existente en la capilla de la Pa-
„ 1 , , ;* m'=tna igle»ia de San Francisco el Grande, es origi- teni c,Í ’m.,or v*lenciano 1). Antonio Muñoz Degrain, y repre- leo iv y M ante e} sePulcro: según el Evangelio de San Ma
mad,. f VIV 57 y siguientes), «un hombre rico de Arimatea, lla- HIí iJ l ' Í * cra ,amk¡én discípulo de Jesús», se llegó á le dicr ^ - 1"“ '^ CUcrPO del Maestro, y Pílalos mandó que se 1'niDia v í* tomando el cuerpo. lo envolvió en una sábana Peña l ° I‘Ui0 cn vi sepulcro nuevo que él había tajado en la retiró * ^US° Una Srau *Wia s°bfc la boca del sepulcro, y se
El tercer cuadro, original del ilustre artista y académico fran
cés Adolfo Bouguercau, representa Ims Santas mujeres en el sepulcro de Cristo: según el Evangelio de San Marcos (xvt, l v siguientes), Marín Magdalena, María, madre de Santiago y Josef, y Marín, madre de los hijos del Zcbedco, compraron aromas para ir á embalsamar á Jesús, y se prcgunrah»n una á otra:
*: Quién nos quitará la piedra del sepulcro • y mirando vieron apa.tuda la piedra; y entrandi eu el sepulcro vieran ut ángel sentado al lado derecho, vestido de una ropa blanca, y se que
daron espantadas; y él les dijo: No os espantéis; vosotras bus
cáis á Je.ús Nazareno, que lué crucificado; ya resucitó, no está aquí ; ved el lugar donde le pusieron.»
Nuestros grabados lian sido hechos, sobre fotografía directa por el inteligente artista parisiense Carlos Bsude.
I.a interesante composición de Manuel Alcázar, que publica
mos en el grabado de la página 177, recuerda una piadosa y po
pular costumbre: dos lindas campesinas, madre é hija, dirígense á la parroquia de su aldea para ofrecer á una sagrada imagen, como exvoto por merced recibida, un ramo dc flores y un cirio.
En la página 185 damos la reproducción del cuadro Por lapa- tria. jSoS, original de 1). Manuel I’icolo y López.
Figuró ese cuadro en el Certamen artístico de La Ilu str a ción Es p a ñ o l a y Am e r ic an a, con el núm. 50, y el |ura,do le ad
judicó por unanimidad el primer accésit, por su mérito artístico.
I.a composición está inspirada en las gloriosas páginas del 2 de Mayo de 180S: ese arrogante chispero y su joven hija, que se batieron como leones de Castilla contra los granaderos dc Murat, en una de las calles inmediatas al parque de Monteleón, aparecen maniatados ante el consejo de guerra de oficiales fran
ceses que se celebra en una iglesia, quizá en San Antonio de la Florida; y al oir la sentencia de muerte, el bravo madrileño ex
clama : / Por la patria !
Figuró también este cuadro del Sr. Picolo en la Exposición Nacional de Bellas Arles de 1890, con el núm. 745.
* **
MADRID: LA CALLE DEL tltT.ll E DE XA-JERA; RECUERDOS DE LA PI-AZA MAYOR; CAPILI.V DEL OBISPO Y TORRES DE LA PARROQUIA DE sa n ANDRÉS.— (V é a n s e las p á g s. 180, tSi y 184.)
’ MADRID: f.l san to c la vo y Et. - lionum CRUCts» que se cus
todian en el relicario del Real Palacio.— (Véase en esta página el articulo correspondiente.)
CRIPTA DE. I.A CATEDRAL DE BOURGES.
En la pág. 188 damos un grabado del libro L'Art gothique,
2
ue representa la cripta de la catedral de Bourgcs, comenzada construir cn el año 1199 por el obispo Enrique de Salles, sobre el emplazamiento de un templo románico.Dicha cripta es obra maestra d.I arte gótico, dc admirable ejecución, y sirve de enterramiento á prelados, dignidades y canónigos dc la catedral.
I OS ESPOSOS SEÑORES ROGOZINSKt, excursión km» ai pico de Santa Isabel dc Femando Póo.
En la noche del miércoles último. tS del corriente Marzo, ce
lebróse una interesantísima sesión literario-geográfica en el Ate
neo de Madrid: la Sra. 1 luyóla de Rogozinskl, distinguida poetisa
Í
novelista polaca, leyó una hermosa reseña, escrita en caste- lano, de la excursión que, en compañía de su esposo, Sr, Esteban de Rogozinski, verificó en el mes de Enero de 1890 por el interior de la isla dc Femando Póo, subiendo á la Meseta de Pellón, en el Pico de Santa Isabel.
Alzase este pico, apagado cráter, á 3.too metros sobre el ni
vel del mar, sobre fértil montaña que le sirve de pedestal, y con siete pueblecillos intermedios situados á su falda, dominándose desde allí delicioso panorama: en el continente africano, la mon
tana de Catnerones, que se eleva también á grande altura, y donde hay en la actualidad una colonia alemana; al Oeste, la in
mensidad del < Jcéano, surcado por numerosos vapores y botes;
al Sur, una cordillera de frondosas y variadas montañas, y al Este, algunos pueblos de bubís cn dirección á la hermosa bahía de la Concepción.
En 1860 un intrépido ingeniero español, D. Julián Pellón y Rodríguez, subió al pico de Santa Isabel, dió su nombre (Me
seta de Pellón) á la planicie superior de la montaña, y en la roca más alta dejó una botella, y dentro de ésta un pergamino, cuida
dosamente envuelto, en el que bacía constar en breves frases su estancia en aquel sitio el día 4 de Enero de 1860.
La botella del Sr. Pellón y Rodríguez ha permanecido en la cumbre del pico de Santa Isabel por espacio de treinta anos, sin que nadie pusiera mano en ella, a pesar de que algún viajero ha pretendido los honores de la subida al pico ; mas los esposos se
ñores de Rogozinski efectuaron dicha subida en Enero de 1890, venciendo grandes dificultades y muchos peligros, y la distin
guida Sra, Hayota mostró al auditorio del Ateneo, en su con
ferencia de la noche del 18, el papel metido en la botella por el Sr. Pellón y Rodríguez, y leyó las pocas líneas manuscritas que la humedad del clima y el transcurso de los años habían res
petado.
En uno de los últimos días de Febrero próximo pasado, los se
ñores de Rogozinski, procedentes de Guinea y á bordo del va
por Jmroche, llegaron al puerto de Cádiz, donde fueron objeto de muy afectuosa y cordial acogida, y después vinieron á Ma
drid para presentar sus observaciones científicas á la Sociedad de Geografía y narrar en el Ateneo los principales episodios de su excursión por Fernando Póo y su peligrosa subida al pico de Santa Isabel.
Esteban Rogozinski es natural de Polonia, y dejó su servicio en la marina dc guerra del Imperio ruso por los viajes de explo
ración al continente africano; en iS$2 realizó su primera expe
dición científica, en unión de cuatro compañeros, embarcán
dose en el Havre, en frágil barquichuclo de vela, que allí mismo compró, con rumbo al golfo de Guinea; visitóla República de Liberta, el río San Pablo, el interesante reino de Assiui, la costa de Oro y la isla de Femando Póo, penetrando luego por el rio Mungo y los montes Camcrones en los inmensos bosques inex
plorados de Bakund3.
Acompañábale en estas expediciones uno desús colegas, Cle
mente Eomcrck, quien murió poco después á consecuencia de los grandes trabajos sufridos en ellas: descubrieron el origen del Mungo, con sus cataratas y su afluente principal ó Mungo Pequeño, el lago de los Elefantes y el río del Rey; fueron ataca
dos varias veces por los indígenas y por las feroces alimañas de las selvas, y un día quedaron prisioneros del reyezuelo de Mo- kouyé, logrando por fin salvarse, huir de aquella comarca in
hospitalaria, pasar por la sierra principal de los montes Csmc-
rones, y llegar, después de marchas penosísimas, á la costa de Guinea el día de Año Nuevo de 1884.
Pero el señor de Rogozinski permaneció todavía largo tiempo en el país, explorándole en toda» las direcciones posibles, y lo
gró, por último, su ardiente anhelo de hollar con su planta, en Diciembre del mismo año 1S84, la cumbre del Mongo-ma-Lobah, ó Montaña de Dios, como llaman los naturales al pico más alto de los Camerones, que se eleva 14.COO pies sobre el nivel del mar; y á fines de 1885 regresó á Cracovia, su país natal, lle
vando riquísimas colecciones etnográficas, zoológicas y botá
nicas. que regaló al Museo de Ciencias de dicha población y á la Universidad de Varsovia, publicando luego la pintoresca re
seña de sus viajes y de los resultados cn ellos obtenidos, la cual fué traducida al inglés y al italiano, y reproducida también por el Boletín de ¡a Sociedad Africanista de Italia, con el título Sollo a//' Ecualore.
En (886, invitado por la Academia de Ciencias de Cracovia á tomar parte en sus trabajos, presentó un Mapa geográfico de los países por él explorados y un Compendio de la lengua Bakwini, propia de los indígenas de los montes Camerones, siendo publi
cadas las dos obras en las Memorias de la docta Corporación;
más tarde dió á la luz pública, en Varsovia, la descripción de
tallada de su navegación á bordo del barco de vela Lucia Mar
garita . desde el Havre al golfo de Guinea, v escribió después otro libro, todavía inédito, refiriendo los diversos episodios de su viaje por las comarcas de Bakunda y Camerones; en Noviem
bre de 1866 volvió á embarcarse con rumbo al mismo gollo de Guinea, dedicando entonces toda su atención á nuestra hermosa isla (le Fernando Póo, que tiene tanta semejanza. por su as
pecto general y sus producciones, así como por el carácter de sus habitantes, con la región continental dc Camerones.
Asuntos de interés particular le llamaron á Europa en Mayo de 1888, y en Varsovia contrajo matrimonio con la inspirada poetisa y novelista Hayota, popular y admirada en Polonia por sus hermosas y elegantes producciones literarias; y la juven es
posa , adhiriéndose con entusiasmo á los proyectos de su marido, resolvió acompañarle en su tercer viaje al continente misterioso, sin que la hirieran desistir de su firme resolución ni consejos de amigos, ni súplicas de su señora madre.
En Diciembre del mismo año 188S, los esposos Rogozinski salieron de Cádiz para Fernando Póo, á bordo del vapor San Erancisco, y en Enero de 1890 resolvieron llevar á cabo su pro
yectada subida al pico de Santa Isabel: la expedición constaba de la Sra. Hayota, vestida de marino, y su esposo, acompaña
dos de doce hombres entre guías indígenas, de la raza bubi, y bagajeros ó portadores krumanes, que llevaban los efectos del campamento; y después de penosas marchas, errando por la montañ t los expedicionarios para encontrar una senda perdida, debieron su salvación á la intrepidez valerosa y admirable pre
sencia de espíritu de la Sra. Hayota; los guias huyeron al en
contrarse ante un precipicio que no conocían, y negándose á salvarle, y los krumanes, manifestando síntomas de rebelión, trataban de imitar á los guias; los dos esposos, que sólo tenían ya botella v media de agua potable para todos los expediciona
rios, habrían perecido en el inmenso bosque, sin amparo ni socorro alguno.
El momento era decisivo: la Sra. Hayota, con ademán re
suelto y animoso semblante, dirigió á los ¡ndcciscs krumanes estas palabras, llena d: energía: «¿Cómo? ¿sois hombres, y tenéis más miedo que una mujer?» y franqueó inmediatamente, con atrevido salto, el medroso precipicio. Instantáneo, fué el efecto, porciuc los krumanes, recobrando la perdida confianza, siguieron á los do» esposos hasta la Meseta de Pellón, en el pico de Santa Isabel,
Allí encontraron lo» viajeros, poseídos de emoción p ofundí
sima , la botella colocad» 30 años ante» por el ingeniero español
1 >. Julián Pellón y Rodríguez, y la Sra. Hayota, danta de senti
mientos delicados v felices ideas, hizo un lauquet de siempre
vivas y musgo que brotaban entre las rocas de aquel sitio, para enviarle má> tarde á S. M. la Reina Regente, augusta soberana del país natal de aquel bravo explorador español.
Fría hermosísima obra, Hayota encima de ¡osprecipicios, escrita en castellano por la misma intrépi 'a viajera, refiere los princi
pales episodios dc la subida de los dos esposos á la cumbre más alta de Fernando Póo; y de ella forman parte los intere
santes capítulos que la Sra. 1 lavóla leyó en el Ateneo la noche del 18 del corriente, asi como la curio isimt comunicación que el Sr. Esteban de Rogozinski ha dirigido á la Socied id de Geo
grafía de Madrid.
En la pág. 189 damos los retratos de los Síes, de Rogozinski, y el del gttí 1 Tiodo, indígena de la raza bubi, de Fernando Póo, el último que desertó; y una vista del campamento de la expe
dición en la montaña de Santa Isabel.
*%
M ARINA PORTUGUESA DE GUERRA.
La corbeta Ilartolomcu I)ias.
Reproducimos en la pág. 189 (según dibujo de A. de Caula) la corbeta Bartolomeu Dias, de la marina portuguesa de guerra, en la cual se celebran lo» Consejos de guerra para juzgar á los revolucionarios que han tomado parte en la reciente insurrec
ción de Oporto.
Es un buque de madera, que fué botado al agua en 1858; sus dimensiones son: 63 metro» de eslora, 11,4 de manga y 6,4 de
f
iuntal; su desplazamiento equivaie á 1.243 toneladas, y la uerza de su máquina es de 400 caballos; monta 17 cañones, dos de ellos, sistema Armstrong, de 0.7 centímetros de calibre, y varios de tiro rápido.
Eu s e b i o Ma r t í n e z d e Ve l a s c o.
SANTO CLAVO Y LIGNUM CRUCIS
Q U E SE C U S T O D I A N EN E L R E L I C A R I O D E L REAL PALACIO DE MADRID.
S A N T O C L A V O .
fin dc proceder con orden en asunto tan im portante para la critica histórica, com o simpática para el corazón cris
tiano, por el recuerdo de la pasión y muerte del Redentor á que se refiere, oportuno será empezar dando á conocer la historia de los clavos que le sujetaron al sagrado lefio, preparando asi el cam ino para la '«£> dilucidación del punto objeto de estas líneas.
' E l santo y sabio historiador Gregorio de Tours refiere del siguiente modo el hallazgo de tan
insignes reliquias: «Los preciosos clavos de la cruz,
172 LA IL U S T R A C I Ó N E S P A Ñ O L A Y A M E R IC A N A .
M A D R 1D I G L E S I A D E S A N F R A N C I S C O E L G R A N D E .
E L S E R M Ó N D E L M O N T E .
C U A D R O D E n . J OS É M O R E N O C A R B O N E R O , E N I.A C A P I L L A D E L A P A S I Ó N
N.° XI LA IL U S T R A C IÓ N E S P A Ñ O L A Y A M E R IC A N A 173
M A D R I D I G L E S I A D E S A N F R A N C I S C O E L G R A N D E .
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aHPi. 1 §
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J E S Ú S A N T E E L S E P U L C R O .
C U A D R O DE D . A N T O N I O M I 'S O Z D E G K A I X , E N L A C A P I L L A PF. L A P A S I Ó N .