S I N C A P A Y C O N M A S C A R I L L A

Texto completo

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Ab e

S I N C A P A C O N M A S C A R I L L A

Pe a

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C 1

D a

e

El 15 de marzo, Juli n supo que le quedaban por delante d as de aislamiento, clausura y a oranza. Cuando el presidente del pa s proclam el estado de alarma, Juli n comprendi que comenzaban d as dif ciles, en los cuales, la coherencia y la entereza cobrar an una importancia significativa en su cerebro. Comenzaba un confinamiento sin precedentes, sab amos el d a y la hora exacta de su comienzo, pero a d a de hoy no sabemos cu ndo le daremos carpetazo. Juli n se sent en la silla que ten a al lado de la ventana y, mir a aquellos chicos en el descampado. Ellos a n no se han enterado de nada supuso el viejo. Los chicos re an y se abrazaban alrededor de una pelota de playa, celebrando la vida, disfrutando los besos.

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Juli n suspir , tomando consciencia de todo lo que se le ven a encima. D as solitarios e inciertos acechaban las paredes de aquella casa. D as en los que le faltar an manos, favores y compa a. Juli n se sent , abri su agenda y empez a tachar todos los planes semanales que le acompa aban desde hac a m s de cinco a os, despu s de que  el c ncer le ganara la batalla a la compa era de su vida. Ahora piensa mucho en ella. M s de lo normal. Ojal estuvieras aqu para llenar los silencios, Lolita dice en alto, con esperanzas de que su voz retumbe y llegue hacia sus o dos quim ricos. Juli n cogi un l piz y comenz a tachar l neas ya escritas.  Se le acaba el voluntariado que hace los martes y los jueves con migrantes, ayud ndoles a tramitar sus documentos, ya que l sab a algo de leyes. Hab a trabajado durante m s de 30 a os como abogado, llevando casos de explotaci n laboral con personas en una situaci n vulnerable.

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Juli n supo que tambi n se le acababan las clases de baile, aquellas lecciones que empez hace m s de diez a os con su mujer. Esta, antes de marcharse, le dijo que no se le ocurriera

parar, que quiz s conocer a a alguien que le siguiera sus pasos y sino, ella le esperar a all arriba para seguir bailando juntos.

Juli n, apenado, cogi su m vil. En la pantalla, l y su nieto sonre an a la c mara. Juli n

inevitablemente pens en Óscar, su peque o diablillo. Sab a que el regalo diario de llevar y recoger a su nieto del colegio se evaporaba y que, las meriendas-cenas que a veces hac an

juntos cuando su madre trabajaba, tendr an que esperar.

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C 2

E d b

Los juguetes adornaban el ancho del sal n. Las piezas de lego, constru an una estructura de apariencia indestructible. Entre todas, formaban un arco ris de mil sabores y olores. Lo dibujos matutinos se hab an convertido en la decoraci n de las paredes del pasillo, dejando atr s a los marcos (sin firma ni huella), comprados en alg n mercado callejero. En medio de la sala estaba el peque o Óscar. A n no se hab a acostumbrado a no ir a clases todos los d as. Ahora, los berrinches diarios por madrugar se han convertido en una serie de preguntas infinitas y, despu s de ser respondidas, en una desilusi n sin igual.

¿Por qu ya no vamos a ver al abuelito? pregunta el peque o con una fr gil tristeza.

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No cari o le responde su madre aguantando una peque a sonrisa . Ahora tenemos que cuidarle desde lejos. Tiene m s probabilidades de coger el bichito, y por eso no le podemos ver, para no ponerle en peligro.

Pero... ¿he hecho algo malo y por eso no vamos? Contin a sin estar convencido.

Su mam se muerde el labio. No aguanta las ganas de com rselo a besos. Se acerca a su hijo y lo abraza. No mi vida, t no has hecho nada malo le dice cari osa. Ahora tenemos una misi n y la tenemos que hacer juntos, ¿vale? El mayor reto que jam s te han propuesto y con una condici n: tiene que ser a distancia y sin tocarse.

El ni o, h bil en eso de marcar las teclas del m vil, busca en contactos: Pap .

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Al otro lado, aparece Juli n con una gran sonrisa. ¡Hola peque o! ¿C mo est mi nieto favorito? Abuelito mira, te he hecho un dibujo le dice mientras le ense a una cartulina coloreada.

¡Es precioso! dice Juli n emocionado . Dile a tu madre que me lo traiga hoy para as ponerlo en mi mesita de noche y todos los d as verlo antes de dormir.

¿Sabes que mam y yo hemos comenzado una misi n? Tenemos que cuidarte desde lejos. Yo cada d a estar aqu , ser el mejor superh roe dentro de esta pantalla. Cada d a prometo hacerte un dibujo y cuando nos podamos ver los veremos todos juntos.

¡Qu buena idea! Dibuja, dibuja mucho. Y escribe tambi n. ¿Te acuerdas lo que te dec a abuela? S lo escribiendo...

¡Podemos entendernos! Termina, con un hilo musical, el peque o.

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C 3

N c da

Suena el timbre.

Pap , pap , ¿me escuchas?  Dijo Daniela asustada.

S , hija, aqu estoy le respondi su padre.

Te dejo aqu la compra. Te he cogido tambi n esas galletas que tanto te gustan, pero c metelas poco a poco r e entre dientes.

Vale mi ni a, muchas gracias por cuidarme Juli n se apoya en la puerta, cabizbajo, esperando una respuesta de su hija.

T siempre me has cuidado a m , ¿no? Ah, tambi n te dejo una carta que te ha escrito Óscar, no me ha dejado leerla, as que no s lo que pondr . Dice que es algo entre t y l. Te quiero, pap . Cu date.

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Y los besos, esta vez, se dieron tras la puerta de roble. Los abrazos se lanzaron al viento, en los silencios de sus frases. Las voces de ambos expulsaron suspiros llenos de amor y a oranza. Óscar cogi las bolsas que su hija le hab a dado. Limpi todo con aquel mejunje de lej a para alimentos y agua que hab a le do en internet, se prepar un caf y se fue directo, con la carta en la mano, a la silla d nde en ocasiones, le hab a le do cuentos a su nieto. Ahora se apoder de sus gafas de cerca, abri la carta envuelta en papel de aluminio y comenz a leer.

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C 4

La ca a

Hola, abuelito:

Te voy a decir la verdad. Me daba miedo escribir porque a veces no entiendo nada de lo que pasa.  Me da miedo que llegue la noche y que los d as pasen sin darme cuenta. A veces, pienso que nunca volveremos a la normalidad. Tengo muchas ganas de abrazarte y de ense arte todos los dibujos que estoy haciendo.

¿Sabes? El otro d a mi amiga Raquel me dijo que su abuelo hab a cogido ese bicho del que todo el mundo habla. El abuelo de Raquel se puso muy malito y ayer, mi amiga me cont que se hab a ido al cielo. Ella estaba muy triste, porque ya, cuando todo esto acabe, no podr abrazarlo.

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Yo tengo la suerte de tenerte, aunque sea por una pantalla. He pensado en todas las eces que has enido a buscarme al cole, o la de eces que me has lle ado al parque para que hiciera amigos, o cuando te has quedado conmigo para que no estu iera solo mientras mam trabajaba. Siempre he pensado que eras un superh roe, porque nunca te he isto malito, nunca te has quejado siempre has estado cerca para cuidar de nosotros.

Ahora, cuando mam o emos las noticias, hablan de osotros, de los abuelos las abuelas de nuestro pa s. Dicen que sois los que m s riesgo ten is a contraer esta enfermedad que somos nosotros, los m s peque os, los que os tenemos que cuidar.

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Ahora tengo la misi n m s importante del mundo es ol erte a abra ar cuando todo esto acabe. Mam dice que as te cuidamos o no le pienso desobedecer.

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Pa a odo lo ab elo la ab ela e no c ida on iem e in e c a .

G acia .

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