Cúcuta y Norte de Santander: Configuración histórica de una comunidad imaginada
Guillermo León Labrador Morales Trabajo para optar al título de Historiador
Director: Aristides Ramos Peñuela
PONTIFICIA UNIVERSIDAD JAVERIANA FACULTAD DE CIENCIAS SOCIALES
DEPARTAMENTO DE HISTORIA BOGOTÁ, FEBRERO DE 2017
Contenido
Introducción... 7
Primer Capítulo. Factores en el proceso de la configuración regional...12
El Territorio, sus pobladores y su histo ria... 13
Descripciones del territorio a mediados del siglo X IX ...19
El terremoto de Cúcuta y sus efectos... 35
Los extranjeros en la región... 39
El impulso de las economías extractivo-com erciales...45
La expansión del transporte... 52
Decrecimiento de la industria cafetera-comercial... 62
La Concesión B arco... 64
Segundo Capitulo. La conformación de Norte de Santander como entidad político- administrativa ...68
Antecedentes de delimitación territorial...69
Procesos de violencia que marcaron la configuración de la región... 79
Conformación de Norte de Santander como entidad política...93
Tercer Capítulo. La Creación de una identidad Nortesantandereana... 109
Despertar de un regionalismo nortesantandereano... 110
La creación de mitos regionales: El mito fundador... 113
El mito de la liberación... 121
El mito del progreso... 128
Difusión de los mitos como discurso de la memoria histórica regional...134
Conclusión... 139
Bibliografía... 141
Índice de Ilustraciones
Ilustración 1: Iglesia o Capilla del Rosario, en donde se reunió el Congreso Admirable de
Colombia... 22
Ilustración 2: Puente colgante de bejucos sobre el rio Zulia...23
Ilustración 3: Tipos notables de la capital de la provincia de Santander (Cúcuta)... 24
Ilustración 4: Habitantes de la Capital de la Provincia de Pamplona... 25
Ilustración 5: Callejones de Ocaña... 26
Ilustración 6: Indio y Mestizo de Pamplona...27
Ilustración 7: Mujeres Blancas de Ocaña...28
Ilustración 8: Tipo Africano y Mestizo de la Provincia de Santander (Cúcuta)...29
Ilustración 9: Manuel Ancízar B asterra... 30
Ilustración 10: Panorámica de San José de Cúcuta antes del terremoto de 1875...31
Ilustración 11: Imágenes de las ruinas de San José de Cúcuta después del terremoto del 18 de M ayo de 1875... 37
Ilustración 12: Inmigrantes italianos Miguel Chiozzone y Vicente Pazini... 41
Ilustración 13: Familia de Inmigrantes en Cúcuta, de origen indeterminado... 42
Ilustración 14: Edificio de la Botica Alemana en Cúcuta, establecimiento comercial fundado por inmigrantes de ese pais... 43
Ilustración 15: Inmigrante alemán Federico Halterman, junto con los también alemanes, Otto Moil y H. M eiwal... 44
Ilustración 16: Casa comercial de Jorge Cristo en Cúcuta... 47
Ilustración 17: Locomotora "El Cúcuta"... 55
Ilustración 18: Imágenes del ferrocarril de Cúcuta... 56
Ilustración 19: Faloe transportando un automóvil sobre el rio Z u lia ... 57
Ilustración 20: Juan Nepomuceno González Vásquez... 58
Ilustración 21: Construcción de la carretera Central del N o rte ...59
Ilustración 22: Imágenes de la Concesión Barco...67
Ilustración 23: Personajes importantes de los procesos políticos en la región de Santander en la segunda mitad del siglo X IX ... 85
Ilustración 24: Barricadas y trincheras construidas durante el Sitio de Cúcuta entre el 10 de Junio y el 16 de Julio de 1900... 92
Ilustración 25: Personajes importantes en el proceso de conformación del departamento de
Norte de Santander entre 1908 y 1910... 99
Ilustración 26: Monumento a la raza M o tilo n a...117
Ilustración 27: Monumentos de Juana Rangel de C uellar... 119
Ilustración 28: Imágenes de las celebraciones por la creación del departamento Norte de Santander y el Centenario del 20 de J u lio ... 125
Ilustración 29: Monumentos representativos del mito de la liberación...126
Ilustración 30: Monumento al ferrocarril de Cúcuta...130
Ilustración 31: Tres de los benefactores de la región...131
Ilustración 32: " La Fundación de Cúcuta"... 135
Ilustración 33: " Alegoría de Cúcuta y su historia"... 136
Índice de Tablas
Tabla 1: Número de Habitantes del poblado de San José de Guasimales, luego San José de Cúcuta, entre 1793 y 1870...34 Tabla 2: Número de habitantes de Pamplona en los años de 1851 y 1870... 34 Tabla 3: Comparación del número de habitantes de las provincias de Cúcuta y Pamplona entre 1843 y 1870... 34 Tabla 4: Exportaciones de Productos desde los puertos de la región del Valle de Cúcuta .. 48 Tabla 5: Exportaciones de sacos de Café desde Cúcuta... 63
Mapa 1: Plano de la ciudad de San José de Cúcuta antes del terremoto de 1875... 32
Mapa 2: Plano de la ciudad de Cúcuta reconstruida tras el terrem o to ...38
Mapa 3: Región del Valle de Cúcuta entre 1880 y 1930...51
Mapa 4: Región de los Santanderes en 1855...71
Mapa 5: Región de los Santanderes en 1859... 75
Mapa 6: Región de los Santanderes en 1870...76
Mapa 7: Región de los Santanderes en 1905... 101
Mapa 8: Región de los Santanderes en 1908... 102
Mapa 9: Región de los Santanderes en 1910...103
Índice de Mapas
Introducción
Colombia es un país de regiones, dado que este es un país en donde bajo los miembros de la población se identifican primero como integrantes de una comunidad regional (ya sea de cachacos, santandereanos, antioqueños o costeños), antes que como miembros de una nación.
La región en Colombia se ha caracterizado como una entidad socio-económica, que ha logrado definir buena parte de los procesos históricos que ha enfrentado el país desde su época colonial hasta su etapa de república independiente. Esto además incluye a las regiones como comunidades que poseen elementos propios de la cultura, como el acento, la gastronomía, las expresiones musicales, etc., así como distintos procesos de producción económica, e inclusive en ideología política. Las regiones en Colombia en cierta manera pueden considerarse como una serie de micro-naciones.
El departamento de Norte de Santander, ubicado en la zona nororiental del país, dentro del área andina, y limitante con la Republica de Venezuela, es un ejemplo interesante de la idea de región en Colombia, dada su historia relativamente reciente en comparación a otras regiones. Esto se debe a que comenzó a existir como división administrativa en el siglo XX, al ser separado de su vecino Santander, junto con el cual habían conformado hasta entonces el hoy llamado gran Santander. Gracias a esta larga historia en conjunto, ambos departamentos comparten una gran cantidad de aspectos socio-culturales, por lo cual generalmente se categorizan como integrantes de una misma región. Pero aun así en los momentos anteriores y posteriores a la separación, el Norte de Santander ha presentado una serie de características que lo pueden identificar como una estructura territorial autóctona.
Los antecedentes de este proceso se pueden observar desde la época precolombina, en donde existieron una serie de grupos étnicos como los Chitareros y los Motilón Barí, quienes habitaron distintos puntos de la geografía regional, la cual poseía desde zonas montañosas y de paramo, hasta áreas selváticas. Tras la conquista y el sometimiento de la población indígena (a excepción de los Barí que lograron mantener una larga resistencia a la conquista) se instauro un régimen colonial al igual que en el resto del país, en donde se establecieron núcleos de explotación principalmente de cacao, y posteriormente café, fundamentado en una mano de obra indígena organizada a través de los sistemas de encomienda. Esto en principio
permitiría el surgimiento de dos centros urbanos principales, Pamplona y Ocaña, ciudades antiguas fundadas ambas por los conquistadores en el siglo XVI.
Tras el proceso de independencia, Pamplona y Ocaña empezaron a perder importancia como núcleos y epicentros urbanos, para darle paso a la ciudad de Cúcuta, en primera instancia un poblado de indios que posteriormente se estableció como parroquia para poder ser habitada por blancos, la cual tras la segunda mitad de siglo XIX, comenzó un enorme crecimiento económico y urbanístico, gracias a que se convirtió en el principal centro de acopio de las materias primas producidas en la región. Esta dinámica económica permitió que Cúcuta se convirtiera en uno de los epicentros principales del Gran Santander (entidad administrativa conformada como estado federal y luego como departamento), y eventualmente tras la creación del departamento de Norte de Santander en 1910, se impusiera como capital departamental.
Para entender mejor la dinámica de estos procesos de configuración regional que se presentaron dentro del contexto histórico colombiano, se pueden abordar los conceptos de
“Figuración” y Comunidades Imaginadas”, concebidos por los pensadores Norbert Elías y Benedict Anderson, respectivamente. En el primero de ellos se abordan los procesos que permiten la construcción de una civilización, en donde se presta atención a las interdependencias humanas y el cambio constante entre ellas. Elías explica que la sociedad se encuentra en una fluctuación permanente, a través de la cual se transforma gradual o radicalmente de acuerdo a las necesidades que esta tenga en determinado momento o espacio.
Esto implica una elasticidad y capacidad de fluctuación, lo que vendrá a caracterizar las redes de interdependencia que los seres humanos conforman entre sí. La sociedad de Elías es por tanto una “imagen de muchos seres humanos interdependientes, que constituyen conjuntamente figuraciones, lo cual es, grupos o sociedades de tipo diverso” 1.
Si se aplica esto al Norte de Santander, se puede hablar de una sociedad en fluctuación constante gracias a los cambios que se dieron con enorme rapidez tras el proceso de independencia, los cuales obedecieron a las necesidades políticas y económicas del momento, y que marcarían definitivamente el proceso de configuración de la actual región.
1 García Martínez, Alejandro, “El proceso de la civilización en la sociología de Norbert Elías” (Barañáin:
Ediciones de la Universidad de Navarra, 2006) pp. 237-238
Esto fue marcado por un proceso de integración de grupos sociales diversos, como los hacendados descendientes de las familias criollas, los migrantes europeos que comenzaron a llegar a finales del siglo XIX, los campesinos y las comunidades indígenas, los cuales tuvieron en algunas ocasiones intereses comunes, pero en otras tuvieron intereses encontrados. Encontrar y entender estos cambios, conformaciones y conflictos será uno de los objetivos primordiales de este trabajo.
Por su parte las ideas Benedict Anderson sobre las “Comunidades imaginadas” en el proceso de conformación de los nacionalismos, tienen elementos útiles en el entendimiento de este proceso de configuración. Anderson propone que las comunidades en general son imaginadas ya que los miembros de la misma no tienen contacto directo con la mayoría de sus otros miembros, pero que conforman lazos que van ligados a los diversos aspectos comunes de carácter social, económico, político y cultural, que permiten una fraternidad y un sentimiento de apego al territorio2. Estos procesos de configuración de comunidades imaginadas incorporaron y materializaron recuerdos, historias y símbolos propios, con el objetivo de introducirlos a la memoria pública, lo cual entra en un proceso de reinterpretación que busca la creación de una identidad propia3. Esto se puede complementar adicionalmente con las ideas del profesor Homi K. Bhabha, citadas por Víctor Manuel Rodríguez, que indica que los procesos de construcción de identidad no solo incluyen procesos de recuerdo, sino también de olvido sistemático, en donde se saca de la memoria pública los puntos que podrían considerarse como problemáticos en la exaltación de la identidad de las comunidades4.
Cabe mencionar que estas ideas han tenido ciertas críticas por parte de autores como François-Xavier Guerra, conforme a la manera como Anderson describió los casos de las construcciones de las identidades nacionales latinoamericanas, explicando que se dieron únicamente gracias a la difusión de ideas escritas durante los procesos independentistas,
2 Anderson, Benedict, “Comunidades imaginadas, reflexiones sobre el origen y la difusión del nacionalismo”
(México: Fondo de Cultura Económica, 1993) pp. 23-25
3Pérez Benavides Amada, “La independencia como gesta heroica en el continuo histórico nacional, La densidad de la representación 1880-1909” en Catálogo de la exposición Doscientos años de un grito: la historia de ser colombianos (Bogotá: Museo Nacional de Colombia, 2010) pp. 1
4Castro Gómez, Santiago “Pensar el siglo XIX: cultura biopolítica y modernidad en Colombia” (Pittsburgh:
Biblioteca de América, 2004) pp. 181
ignorando otros procesos socio-culturales5. Pero independientemente de estas perspectivas tomadas por Anderson no se puede ignorar que su teoría general puede tener gran utilidad en la explicación de los procesos latinoamericanos, si se tienen en cuenta los contextos propios de estos, así como la diversidad de elementos que fueron fundamentales en el desarrollo histórico.
Se puede decir que en Norte de Santander, se pueden aplicar las ideas de Anderson gracias a que en el desarrollo de su historia, se logró conformar una comunidad regional que pudo compartir una serie de rasgos comunes, y crear lazos que tuvieron una relativa fuerza, a pesar de los distanciamientos entre los núcleos poblacionales dada las dificultades brindadas por de la geografía, que era montañosa en unas zonas y selvática en otras. Las entidades administrativas se encargaron de fortalecer estos lazos a través de la exaltación de símbolos históricos y culturales, enmarcados en una ideología que buscaba hacer énfasis en el progreso, pero a la vez se dejaron de lado elementos que no encajaban en este precepto.
El objetivo principal de este trabajo será entonces realizar un análisis de la configuración regional de Norte de Santander como entidad política, económica y cultural, teniendo en cuenta su origen relativamente reciente como entidad política y administrativa independiente.
Esto se dará en un contexto que dio cuenta del proceso económico extractivo-comercial, basado en una serie de hechos históricos que dieron fundamento a dicha configuración. Puede decirse entonces que la pregunta primordial de este trabajo será: ¿Cómo fue imaginada la comunidad regional de Norte de Santander?
Esta pregunta se responderá a través de tres capítulos que presentaran los siguientes objetivos: En primer lugar estudiar los factores económicos y sociales que fueron vitales en dicha configuración, los cuales permitieron que la ciudad de Cúcuta se convirtiera en el epicentro urbano regional. Aquí se toman las razones detrás de ello a través del establecimiento de la ciudad como motor económico-político, que busco integrarse en una economía de mercado de exportación, gracias a procesos como el cultivo del cacao y el café, el comercio fronterizo con Venezuela y la industrialización del transporte y las
5 Guerra, Francois-Xavier “Forms of Communication, Political Spaces, and Cultural Identities in the Creation of Spanish American Nations” en Castro-Klaren, Sara “Beyond Imagined Communities, Reading and Writing the Nation in Nineteenth-Century Latin America” (Washington: Woodrow Wilson Center Press, 2003) pp. 3 -9
comunicaciones, con la introducción de carreteras, ferrocarriles, entre varias otras cosas, lo que causaría que en cierta manera se desplazaran a los anteriores epicentros coloniales, Pamplona y Ocaña. Esto enmarcado además en un proceso de migraciones, tanto internas (entre los núcleos urbanos, así como entre las áreas rurales), como externas (emigración de extranjeros como los italianos, alemanes y árabes).
En segundo lugar analizar las razones políticas tanto nacionales como locales que intervinieron en la creación del departamento de Norte de Santander en el año de 1910, teniendo en cuenta los procesos de carácter político que se basaron en los intereses entre los diversos actores de las elites nacionales y regionales que buscaban beneficios económicos de la estructura extractivo-comercial creada. Este proceso estuvo enmarcado dentro de los múltiples choques ideológicos de las facciones políticas liberales y conservadoras que existieron en el siglo XIX, los cuales tuvieron como consecuencia las múltiples guerras civiles que se dieron desde 1850, en donde los Santanderes tuvieron un papel importante.
También se tendrán en cuenta los conflictos internos y las reacciones ante la estructuración política del departamento.
En tercera instancia se detallara el proceso conformación de una identidad regional, basado en el uso de unos símbolos basados en las historias e hitos culturales considerados como propios, como el pasado indígena encarnado en los Barí o Motilones, (que irónicamente entra en conflicto con los procesos de civilización y progreso, que considera este pasado como salvaje), así como los símbolos que expresaron la importancia nortesantandereana dentro de los procesos de construcción de la nación colombiana. Incluido dentro de esto se encuentra la exaltación de héroes, que van desde la fundadora de Cúcuta Juana Rangel de Cuellar, hasta la mártir de la independencia Mercedes Abrego. Así mismo se incluye el análisis de las ideologías que estuvieron detrás de este proceso de creación de identidad, que estuvieron desde los conservadores pertenecientes a las elites estatales, hasta los liberales que confluyeron en los movimientos sociales y de oposición que tuvieron presencia en la región.
Primer Capítulo.
Factores en el proceso de la configuración regional
La configuración regional de Norte de Santander se asocia a las condiciones económicas y sociales propias de la segunda mitad del siglo XIX y las primeras décadas del siglo XX.
Estas condiciones se dieron gracias a una serie de aspectos específicos que existen en el territorio, las cuales fueron aprovechadas de una u otra manera por los grupos sociales que tenían intereses en los productos comercializables. Es por eso que es necesario explorar las condiciones geográficas que permitieron el desarrollo de los procesos de explotación agrícola y posibilitaron el desarrollo de la industria, las cuales estuvieron fundamentadas en la conexión entre Venezuela y el interior de Colombia.
De gran importancia para entender estos procesos de configuración fueron los distintos conflictos y choques de intereses de diversos grupos sociales por el control de la tierra y los recursos, que al igual que en otras zonas del país significó una serie procesos de violencia y resistencia, pero a la vez de concesiones y alianzas, permitiendo que se dieran una serie de dinámicas e interrelaciones que dieron proyección a una idea de Norte de Santander como principal motor del progreso nacional.
Es necesario también entender el proceso histórico por el cual se dio paso al crecimiento de Cúcuta como epicentro urbano, dándole una mayor importancia estratégica sobre los demás poblados más antiguos de la región, lo cual se explica gracias a su posición como puerto fronterizo, sus condiciones climáticas particulares, entre otras cosas. A la vez se debe tener en cuenta el crecimiento del desarrollo agrícola basado en una economía extractivista que buscaba entrar en los mercados exportadores (fenómeno típico de las economías latinoamericanas de finales del siglo XIX y principios del XX), teniendo la particularidad de que en estos años, el Norte de Santander fue el principal centro productor de cacao y de café, lo que permitió un flujo de capital que trajo una enorme bonanza a la región, y permitió el desarrollo de una industria, que se basó primordialmente en facilitar el transporte y la conexión de la región con los puerto exportadores.
El Territorio, sus pobladores y su historia
El poblamiento que configuro los procesos que llevaron a la conformación del Norte de Santander fue compleja y caracterizada por una serie de conflictos sociales entre las diversas etnias que habitaron en principio la región y que posteriormente vinieron a colonizarla desde España. Para entender esto es necesario dar cuenta que el poblamiento de la región obedeció a unos procesos de movimientos hacia una serie de fronteras de colonización, en una búsqueda de recursos y mejores condiciones de vida por parte de un grupo de colonos. Para entender entonces los vínculos sociales que fueron implicados bajo dicho proceso, se debe remontar al periodo prehispánico y al colonial.
Según el historiador Luis Rodríguez Baquero, es difícil caracterizar las sociedades prehispánicas que habitaron el territorio, dado que lo que se sabe de ellas proviene en general de las descripciones realizadas por los cronistas españoles, quienes pocas veces lograron comprender las complejidades de dichas culturas6. Los nombres que nos llegan de esas culturas, Chitareros, Motilones, Guanes, etc., fueron brindados por los colonizadores que trataban de obtener una idea de cuál tribu era cual, a veces dando esas denominaciones bajo detalles mínimos que no eran necesariamente característicos de cada una de los grupos étnicos, como por ejemplo al Motilón se le nombro dada la manera como algunos individuos llevaban cortado el cabello, (“el vocablo motilón, de pura cepa castellana, que se aplica a los que se rapan la cabeza, ha sustituido fácilmente a la antigua denominación que tuvieran”7).
Esto ocurrió similarmente con los Chitareros, cuyo nombre fue asignado por un tipo de recipientes que producían para fermentar el maíz y la yuca8. Esto conjugado a los pocos estudios de nivel antropológico y arqueológico que se han llevado a cabo sobre estos grupos, ha llevado a que existan confusiones acerca de la organización política de dichos grupos, si es que existía. Rodríguez indica que en general estos grupos agrupados bajo las variantes del lenguaje chibcha, fueron más bien una serie de tribus autónomas que realizaban diversos tipos de intercambios, que incluían el comercio y la creación de lazos culturales o familiares.
6 Ramos, Aristides “Norte de Santander: Aspectos de su historia colonial” (Pamplona: Universidad de Pamplona, 1999) pp. 11-20
7 Febres-Cordero, Luis “Del Antiguo Cúcuta: Datos y apuntamientos para su historia” (Bogotá: Banco Popular, 1975) pp. 16
8 Ramos, Aristides “Norte de Santander: Aspectos de su historia colonial” (Pamplona: Universidad de Pamplona, 1999) pp. 25
Los ríos y valles permitieron que estas sociedades tribales pudieran conformar vínculos sociales estrechos, a pesar de la carencia de un núcleo político férreamente establecido, permitiendo que se pueda hablar de una cierta identidad étnica entre dichas sociedades prehispánicas9.
Los indígenas de la zona de Cúcuta y Ocaña, fueron considerados por los españoles como poseedores de “un inapelable espíritu de agresión, acompañado de extraordinaria audacia y fiereza, de que también hacían derroche en sus frecuentes guerras con las tribu vecinas10” . Independientemente de si esto era una exageración o no, los encuentros que tendrían los colonos españoles con los indígenas en los primeros siglos de la colonia serian fundamentales en los procesos de poblamiento que darían forma a la región. El proceso se dio tras un constante conflicto con personajes que intentaron conquistar el territorio, como el alemán Ambrosius Ehinger (Ambrosio Alfínger), y los españoles Iñigo de Bascona, Juan de San Martin, Hernán Pérez de Quesada, Alonso Pérez de Tolosa y Pedro de Ursúa (quien fundo Pamplona junto con Ortún Velasco), que trataron de penetrar la “república de los motilones”
buscando poder y riquezas11. Poco a poco fueron apareciendo las primeras poblaciones españolas, de las cuales las más importantes fueron Pamplona (fundada en 1549) y Ocaña (fundada en 1570). Pero a pesar de dichas fundaciones, no hubo un “proyecto poblador”, que implicara la fundación de varios núcleos urbanos.
Pamplona, durante el siglo XVI, fue con 200 españoles, el tercer núcleo urbano más poblado en la naciente colonia de la Nueva Granada, siendo establecida como centro principal del poder colonial en la región, dado que existía un gran interés en las explotaciones mineras, que se centraban en la extracción de oro en el relativamente cercano Rio de Oro, ubicado en lo que en la actualidad es el área metropolitana de Bucaramanga12 Además desde Pamplona se hizo el establecimiento del sistema encomendero con el fin de regir y explotar a los indígenas sometidos, tratando además de concentrarlos en los llamados “pueblos de indios” .
9 Ramos, Aristides “Norte de Santander: Aspectos de su historia colonial” (Pamplona: Universidad de Pamplona, 1999) pp. 25-30
10 Febres-Cordero, Luis “Del Antiguo Cúcuta: Datos y apuntamientos para su historia” (Bogotá: Banco Popular, 1975) pp. 15
11 Febres-Cordero, Luis “Del Antiguo Cúcuta: Datos y apuntamientos para su historia” (Bogotá: Banco Popular, 1975) pp. 41-66
12 Ramos, Aristides “Norte de Santander: Aspectos de su historia colonial” (Pamplona: Universidad de Pamplona, 1999) pp. 65
En 1550 Pedro de Ursúa ofreció en encomienda a un soldado de nombre Sebastián Lorenzo los indígenas de la zona de Cúcuta13, (llamado así según algunas versiones por el nombre que los indígenas daban a la tierra y a un tipo de árbol, o según otras por el nombre del cacique de la tribu que habitaba el valle14). Posteriormente también se hicieron escrituraciones de estancias de ganado mayor a los señores Juan Lorena, Juan Torres y Luis Jurado, y de merced de tierra a Juan Ramírez de A ndrada15. Ortún de Velasco, cofundador de Pamplona junto con Ursúa también realizo una concesión de tierras el 10 de Junio de 156116. Los colonos españoles que llegaron a la zona, llamada por ellos como los llanos de Cúcuta, gracias a que era considerado por ellos como ideal para la cría de ganado, en especial de yeguas y mulas, las cuales eran propiedad de los habitantes de Pamplona y de San Cristóbal, en Venezuela..
En 1559, la visita de el escribano Cristóbal Bueno estableció que había 332 indígenas habitando lo que el llamo “el Pueblo de Cúcuta” 17. Para 1590 existían alrededor de 15 colonos blancos en el valle de Cúcuta.
Este pequeño poblamiento ayudo a que se conformaran algunos pequeños núcleos, como Salazar de las Palmas fundada en 1583 tras las expediciones de Alonso Esteban Rangel a la zona, poblado que no tuvo realmente un gran crecimiento dado que aparentemente, (según el parecer de cronistas del siglo XIX como Manuel Ancízar), quienes llegaron a poblarla no tuvieron gran interés en su desarrollo, por lo que no se preocuparon por abrir caminos o fomentar la agricultura, por lo que además no tuvo un gran crecimiento poblacional18.
Salazar, junto con la Grita (fundada en 1567), se convirtió en la zona de frontera entre las tierras de los colonos españoles y las tierras de los indígenas19.
13 Ángel, Rafael Eduardo. “Historia de Cúcuta: La casa del duende” (Cúcuta: Talleres Hergora, 1990) pp. 27 14 Febres-Cordero, Luis “Del Antiguo Cúcuta: Datos y apuntamientos para su historia” (Bogotá: Banco Popular, 1975) pp. 90
15 Guerrero Rincón, Amado Antonio; Pabón Villamizar, Silvano; Ferreira Esparza, Carmen Adriana “Los Pueblos del Cacao: orígenes de los asentamientos urbanos en el oriente Colombiano” (Bucaramanga:
Universidad Industrial de Santander, 1998) pp. 22
16 Fuentes, Pedro María. “Efemérides Cucuteñas”. (Cúcuta: Confanorte Tipo-Unión, S.F) pp. 73-74 17 Guerrero Rincón, Amado Antonio; Pabón Villamizar, Silvano; Ferreira Esparza, Carmen Adriana “Los Pueblos del Cacao: orígenes de los asentamientos urbanos en el oriente Colombiano” (Bucaramanga:
Universidad Industrial de Santander, 1998) pp. 27
18 Ancízar, Manuel Esteban. “Peregrinación de Alpha. Tomo II” (Bogotá: Biblioteca del Banco Popular, 1984) pp. 199
19 Ángel, Rafael Eduardo. “Historia de Cúcuta: La casa del duende” (Cúcuta: Talleres Hergora, 1990) pp. 27
Tras la visita en 1602 de Antonio Beltrán Guevara, corregidor de Tunja, se recomendó construir en la zona dos capillas, estableciéndose las doctrinas de Cúcuta y Capacho. La primera quedo constituida por los 210 indígenas que en ese momento vivían en el pueblo de Cúcuta, y que estaban en encomienda del señor Pedro Dionisio Velasco. En 1627 se suprimió temporalmente el pueblo cuando se recomendó trasladar a todos los indígenas de la región a Capacho, pero estos se desagregaron y regresaron a la zona del valle de Cúcuta poco tiempo después, aunque la doctrina no fue restablecida. En 1641 con la llegada del señor Diego Carrasquilla, visitador de la Audiencia de Santa Fe, se decide restablecer oficialmente el pueblo de indios y doctrina de Cúcuta, dejando delimitados además los resguardos que les correspondían a los indígenas20.
El pueblo vino a establecerse en la margen derecha del rio de Pamplona (hoy rio Pamplonita), en lo que hoy es el barrio San Luis en Cúcuta. El historiador Luis Febres Cordero indica que este pueblo de indios fue establecido definitivamente en 166021. Este poblado sirvió como uno de los lugares principales para concentrar a las diversas tribus indígenas de la zona que iban siendo poco a poco conquistadas, entre las que se encontraban los Barí, los Chinatos y muchos otros22. Estos pueblos adicionalmente contaron con la introducción de misiones católicas de frailes dominicos, con el objetivo de evangelizar a los indígenas.
En 1662 se fundó el poblado y la gobernación de San Faustino de los Ríos (hoy corregimiento de Cúcuta)23, el cual fue establecido como principal puerto fluvial de comercio hacia Venezuela, que permitió el transporte de personas y mercancías hacia el lago Maracaibo, así como un puesto militar de donde se pudiera llevar a cabo la subyugación de los indígenas de la región. Desde allí se realizaron varias expediciones militares hacia el norte y hacia la región del Catatumbo, que resultaron en la captura o exterminio de muchos de los llamados Motilones.
20 Guerrero Rincón, Amado Antonio; Pabón Villamizar, Silvano; Ferreira Esparza, Carmen Adriana “Los Pueblos del Cacao: orígenes de los asentamientos urbanos en el oriente Colombiano” (Bucaramanga:
Universidad Industrial de Santander, 1998) pp. 32
21 Febres-Cordero, Luis “El Terremoto de Cúcuta: Escritos referentes a esta catástrofe, con algunos datos sobre la fisionomía de la ciudad antigua y de la ciudad moderna” (Bogotá: Banco Popular, 1975) pp. 70
22 Ramos, Aristides “Norte de Santander: Aspectos de su historia colonial” (Pamplona: Universidad de Pamplona, 1999) pp. 92
23 Febres-Cordero, Luis “Del Antiguo Cúcuta: Datos y apuntamientos para su historia” (Bogotá: Banco Popular, 1975) pp. 35
El decaimiento de la extracción de oro en la provincia de Pamplona, llevo a que los colonos blancos de Pamplona y Ocaña comenzaran a interesarse en las fértiles zonas del Valle de Cúcuta y de las selvas del Catatumbo, respectivamente, pero encontraban la dificultad que los indígenas concentrados allí habían logrado establecer una zona independiente del dominio español, lo que implico que durante todo el siglo XVII y principios del XVIII se mantuviera un conflicto constante entre los “motilones” y los españoles que constantemente organizaban expediciones para “pacificar” dicha “bárbara nación” . Pero a pesar de los esfuerzos militares, y la presencia constante de misioneros, no fue posible integrar a los indígenas a los intereses comerciales de los españoles, que buscaban establecer una vía de comunicación segura entre Pamplona y San Faustino, pero está siempre se veía cortada por los ataques de los indígenas de Cúcuta, hasta el punto que en Noviembre de 1713 se expidió una real Cedula que prohibía la navegación a través del rio Zulia de manera que se evitaran choques violentos con los indígenas24.
Ante la presencia de hostilidades por parte de los indígenas que querían mantener a los blancos fuera de su territorio, se decidió en 1717 organizar una serie de expediciones militares para subyugar a la “Nación motilona” o “M otilonia” y de esa manera lograr el control de las tierras fértiles del valle y las rutas de los ríos. Pero los motilones dieron respuesta a dicho intento, por lo que atacaron las haciendas de blancos establecidas en el valle, y destruyeron el poblado de San Faustino de los Ríos25. En 1718 el gobernador de San Faustino, Pedro Varela Fernández, decide entregar oficialmente la propiedad de las tierras de los resguardos de la zona a los indígenas26.
Tras dicha derrota militar los españoles de Pamplona y las demás ciudades blancas de la región decidieron implementar una estrategia de apropiación legal de tierras en las cercanías del Rio de Pamplona (hoy río Pamplonita), de manera tal que poco a poco fuera posible posicionar enclaves de donde pudieran penetrar las tierras de los indígenas. Por tanto se decide montar una parroquia en la zona del valle, justificada bajo la actitud guerrerista de los indígenas, quienes según los españoles tenían “poco temor a Dios, y el menosprecio de los
24 Meléndez Sánchez, Jorge. “Cacao y rio, Historia del Valle de Cúcuta y de la frontera colombo -venezolana en el siglo XVIII” (Bogotá: Graficas Margal, 1982) pp. 25
25 Meléndez Sánchez, Jorge. “Cacao y rio, Historia del Valle de Cúcuta y de la frontera colombo -venezolana en el siglo XVIII” (Bogotá: Graficas Margal, 1982) pp. 26
26 Gaceta Oficial de la Nueva Granada (Numero 363 del Domingo 26 de Agosto de 1828) pp. 2
mandatos del regio Tribunal...”27 28 29. Para 1733 logran la donación de “media estancia de ganado mayor” de una vieja hacienda de nombre “Guasimal” por parte de la acaudalada señora pamplonesa, Juana Rangel de Cuellar, estableciendo en dichos predios una parroquia que se le dio el nombre de San José de Guasimales o Guasimal2829. Esto se realizó en acto solemne el 17 de Junio de 1733, en el sitio de Tonchalá, en testimonio del alcalde de Pamplona Juan Antonio de Villamizar30.
Este poblado surgió con el objetivo de establecer un enclave militar, de manera que fuera posible realizar avanzadas que mantuvieran a raya a los motilones, y permitiera el trabajo de las haciendas y la movilización hacia el rio Zulia. Esta empresa (directamente autorizada por el virrey José Solís31) se le designo en 1745 al capitán Francisco Rangel, quien se encargó de organizar tropas de voluntarios provenientes de los poblados de Ocaña, Pamplona, Salazar de las Palmas, La Grita y San Cristóbal en Venezuela. Dicha fuerza cumplió con el objetivo de desplazar la población Motilona de la zona, haciendo que se retrajeran hacia el Catatumbo, y se comenzara un proyecto de reconstrucción en San Faustino de los Ríos para lograr restablecer la ruta de comercio hacia M aracaibo32, aunque la posición de puerto principal sobre el rio Zulia recaería en 1759 en el llamado Puerto de los Cachos33.
Una vez establecida la parroquia se inicia un proceso de colonización desde Pamplona, con apoyo especial desde Ocaña y desde poblados de Venezuela como San Cristóbal y Mérida, iniciando el establecimiento de haciendas de explotación de productos agrícolas, siendo estas protegidas y administradas con recelo por las autoridades coloniales de Pamplona, a pesar de las peticiones por parte de los nuevos colonos para que se les concediera cierta autonomía34.
27 Meléndez Sánchez, Jorge. “Cacao y rio, Historia del Valle de Cúcuta y de la frontera colombo -venezolana en el siglo XVIII” (Bogotá: Graficas Margal, 1982) pp. 17
28 Meléndez Sánchez, Jorge. “Cacao y rio, Historia del Valle de Cúcuta y de la frontera colombo-venezolana en el siglo XVIII” (Bogotá: Graficas Margal, 1982) pp. 20
29 Febres-Cordero, Luis “Del Antiguo Cúcuta: Datos y apuntamientos para su historia” (Bogotá: Banco Popular, 1975) pp. 88
30 Fuentes, Pedro María. “Efemérides Cucuteñas”. (Cúcuta: Confanorte Tipo-Unión, S.F) pp. 86
31 Guerrero Rincón, Amado Antonio; Pabón Villamizar, Silvano; Ferreira Esparza, Carmen Adriana “Los Pueblos del Cacao: orígenes de los asentamientos urbanos en el oriente Colombiano” (Bucaramanga:
Universidad Industrial de Santander, 1998) pp. 125
32 Meléndez Sánchez, Jorge. “Cacao y rio, Historia del Valle de Cúcuta y de la frontera colombo -venezolana en el siglo XVIII” (Bogotá: Graficas Margal, 1982) pp. 31
33 Meléndez Sánchez, Jorge. “Cacao y rio, Historia del Valle de Cúcuta y de la frontera colombo-venezolana en el siglo XVIII” (Bogotá: Graficas Margal, 1982) pp. 48
34 Meléndez Sánchez, Jorge. “Cacao y rio, Historia del Valle de Cúcuta y de la frontera colombo -venezolana en el siglo XVIII” (Bogotá: Graficas Margal, 1982) pp. 54
Esta les fue concedida con cierta relatividad (a pesar de las objeciones de Pamplona) con el establecimiento oficial de dos villas en el valle, la primera siendo el Rosario de Cúcuta (hoy el municipio de Villa del Rosario)35 36 37, y la segunda seria San José de Guasimal, que sería elevado de parroquia a villa a través de la real cedula del 18 de Marzo de 1793 bajo el nombre de San José del Guasimal de Cúcuta, lo cual fue pregonado en el poblado el 21 de Abril de 179 3 3637. El nombre de Guasimal eventualmente dejaría de usarse, siendo llamada la villa como San José o San José de Cúcuta.
Entrando ya en el siglo XIX, y tras los procesos de independencia, se continuó en el valle y en la región en general, con el proceso de colonización basado en las economías de las haciendas. Los nuevos gobiernos permitieron la adjudicación de tierras “baldías”, a particulares lo que dio paso a una dinámica, según lo que presenta la profesora Catherine Legrand, de colonos y empresarios. Estos colonos correspondían a los campesinos comunes y corrientes, generalmente de ascendencia indígena o mestiza, a quienes generalmente se les concedían el estatus de arrendatarios en las haciendas cacaoteras o cafeteras. Los empresarios eran los grandes hacendados blancos, pertenecientes en el caso de la futura región nortesantandereana, a los terratenientes pamploneses que poco a poco empezaron a tomar posesión de los terrenos del valle. Lo que sería Norte de Santander presentaría durante el siglo XIX (sobre todo en la segunda mitad) una gran adjudicación de tierras a particulares38.
Esta gradual concentración de la tierra en las manos de unos pocos explicaría los procesos de conflicto que llevarían a los procesos de división que serán explorados más adelante.
Descripciones del territorio a mediados del siglo XIX
La configuración del territorio nortesantandereano es el primer factor clave que dio inicio a la conformación de la región como entidad socio-política. Hay que tener en cuenta por tanto las particularidades de esta que le permitieron desarrollarse de la manera que lo hicieron. Una
35 Meléndez Sánchez, Jorge. “Cacao y rio, Historia del Valle de Cúcuta y de la frontera colombo -venezolana en el siglo XVIII” (Bogotá: Graficas Margal, 1982) pp. 64
36 Febres-Cordero, Luis “Del Antiguo Cúcuta: Datos y apuntamientos para su historia” (Bogotá: Banco Popular, 1975) pp. 96
37 Guerrero Rincón, Amado Antonio; Pabón Villamizar, Silvano; Ferreira Esparza, Carmen Adriana “Los Pueblos del Cacao: orígenes de los asentamientos urbanos en el oriente Colombiano” (Bucaramanga:
Universidad Industrial de Santander, 1998) pp. 61
38 LeGrand, Catherine. “Colonización y protesta campesina en Colombia (1850-1950)” (Bogotá: Universidad Nacional, 1988) pp. 69-76
manera de hacer un sondeo inicial a las características que interesaron en primera instancia los pobladores del siglo XIX es observando las descripciones brindadas por la Comisión Corografica realizada entre 1850 y 1862, la cual puede ser aplicada en la mayor parte de la cronología que se utilizara en este trabajo y que además implicó un estudio intrincado de elementos como la geografía, los recursos, las costumbres, las divisiones administrativas, la fauna y flora nativa, entre muchos otros aspectos. Lo que correspondió al estudio del Norte de Santander, que hacía parte en ese momento del Estado Soberano de Santander, fue realizado por Manuel Ancízar Basterra, quien además de sus aportes a la comisión corografica, escribió su propia crónica conocida como, “La peregrinación de Alpha” .
Ancízar acomoda la zona en tres regiones básicas basadas en las provincias principales de la región, la de Ocaña, la de Santander (correspondiente a Cúcuta) y la de Pamplona. La primera de ellas, la de Ocaña, reúne dentro de sí a la homónima ciudad colonial, junto con otras poblaciones como el Carmen y Convención, y a la zona del Catatumbo. Ancízar describe a Ocaña primero como una zona de ubicación estratégica, que proporciona enclaves que podrían ser utilizados tanto militarmente (dados los varios procesos de violencia que se presentaban constantemente en la región), como comercialmente, ya que existe una relativa cercanía a la zona del Magdalena a través del poblado de Aguachica (que en ese entonces estaba ubicado dentro de la jurisdicción de Santander), así como una conexión fluvial con Venezuela a través del rio Catatumbo. Geográficamente la zona de Ocaña también es descrita como poseedora de llanos y zonas de montaña, lo que implica la existencia de climas tanto cálidos como templados, por lo que además se consideraba una zona de producción de materias como marfil vegetal, café, cacao y azúcar, además de la cría de ganado. Pero el autor indicaba la poca explotación de dichas ricas materias, dado que la agricultura se realizaba en pequeñas parcelas, así como la inexpugnabilidad de las selvas del Catatumbo, que hasta el momento habían sido poco exploradas, y se temía los peligros que pudiera haber en ellas39.
La segunda provincia en la que se dividía la región era la de Santander, en donde estaban incluidos principalmente los poblados de San José de Cúcuta, Salazar de las Palmas y la Villa del Rosario. Esta zona es descrita primordialmente como dispuesta en un valle, que aunque
39 Codazzi, Agustín (director), “Geografía física y política de la confederación granadina. Volumen V: estado de Santander” (Bogotá: Universidad Nacional de Colombia, 2004) pp. 297-327
con la presencia de paramos en varios de sus puntos montañosos, como en el Páramo de Guerrero, es en su zona habitable de un clima cálido “saludable”, en palabras de Ancízar, lo que significaba una enorme fertilidad, lo cual se complementaba con la presencia de cuatro caudalosos ríos principales (para esa época): el rio Sardinata, el rio Zulia, el rio Táchira y el rio Pamplonita. Esta suma de factores permitió que la provincia de Santander fuera rica en caza, pesca y agricultura, así como la presencia de zonas de minería de carbón de tierra. Los productos principales que se producían eran por tanto: trigo, papa, yuca, maíz, frijoles, garbanzos, arroz, arvejas, ahuyamas, arracachas, plátanos, cebollas, ajos, anís, algodón, tabaco, azúcar, café y cacao. Ancízar se daba cuenta por tanto de las capacidades productivas de esta zona en particular, por lo que además proponía desarrollar el comercio de exportación de dichos productos a través de las vías de transporte fluvial y terrestres, aprovechando la disposición del valle y el caudal de los ríos, que permitía un fácil movimiento de mercancía hacia el interior del país a través de Pamplona, hacia la costa a través de Ocaña (aunque reconocía una mayor dificultad de paso a través de dicha vía), y hacia Venezuela con dirección hacia el lago M aracaibo40.
La tercera provincia sería la de Pamplona, que incluye el poblado del mismo nombre, así como otras poblaciones como Toledo y Chitagá. Ancízar describe esta provincia con una mayor cantidad de paramos y montañas, en donde existe un clima más frio, con posibilidad incluso de heladas y nevadas. Esto reduce las posibilidades agrícolas en la zona, aunque se aluden aun la presencia de productos como el maíz, la arveja, el plátano, las arracachas, la yuca, la cebada, los nabos, la cebolla, la ahuyama y el algodón. El comercio era igualmente más difícil a través de dichas provincias, debido a las montañas, pero también por la menor facilidad de utilizar los ríos, que presentaban una mayor cantidad de rápidos, y por tanto ni se podían navegar, ni se podían extraer de ellos peces. Aun así Ancízar presenta a Pamplona como punto clave de conexión con Casanare, la provincia de Socorro y Bogotá41.
Dando cuenta de estas características del paisaje, es posible determinar los enormes intereses que se dieron al desplazar el epicentrismo de la región hacia el valle de Cúcuta, que
40 Codazzi, Agustín (director), “Geografía física y política de la confederación granadina. Volumen V: estado de Santander” (Bogotá: Universidad Nacional de Colombia, 2004) pp. 355-357
41 Codazzi, Agustín (director), “Geografía física y política de la confederación granadina. Volumen V: estado de Santander” (Bogotá: Universidad Nacional de Colombia, 2004) pp. 418-428
Ilustración 1: Iglesia o Capilla del Rosario, en donde se reunió el Congreso Admirable de Colombia.
Acuarela de Carmelo Fernández de la Comisión Corográfica c. 1850.
Ilustración 2: Puente colgante de bejucos sobre el rio Zulia. Acuarela de Carmelo Fernández de la Comisión Corogràfica c. 1850.
Ilustración 3: Tipos notables de la capital de la provincia de Santander (Cúcuta). Acuarela de Carmelo Fernández de la Comisión Corográfica c. 1850.
Ilustración 4: Habitantes de la Capital de la Provincia de Pamplona. Acuarela de Carmelo Fernández de la Comisión Corográfica c. 1850.
Ilustración 5: Callejones de Ocaña. Acuarela de Carmelo Fernández de la Comisión Corogràfica c. 1850.
Ilustración 6: Indio y Mestizo de Pamplona. Acuarela de Carmelo Fernández de la Comisión Corogràfica c.
1850
Ilustración 7: Mujeres Blancas de Ocaña. Acuarela de Carmelo Fernández de la Comisión Corogràfica c.
1850.
Ilustración 8: Tipo Africano y Mestizo de la Provincia de Santander (Cúcuta). Acuarela de Carmelo Fernández de la Comisión Corográfica c. 1850.
Ilustración 9: Manuel Ancízar Basterra, quien realizo las descripciones de las provincia de Pamplona, Ocaña y Cúcuta, en 1850. Archivo Fotográfico del Banco de la República de Colombia.
Ilustración 10: Panorámica de San José de Cúcuta antes del terremoto de 1875. Archivo fotográfico de la Cámara de Comercio de Cúcuta. Fotografía donada por Virgilio Durán Quintero.
Mapa 1: Plano de la ciudad de San José de Cúcuta antes de ser destruida por el terremoto de 1875.
Realizado por Guillermo Solano Benítez. Libro Cúcuta 250 años.
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presentaba la mayor riqueza de recursos, y los mejores canales de comunicación con puertos tan importantes como el de Maracaibo, así como ser punto medio estratégico para las conexiones entre las actuales Colombia y Venezuela. El territorio de lo que se convertiría en el Norte de Santander se puede argumentar entonces como un enorme canal de montañas y ríos, cuyas interconexiones fueron determinantes en el crecimiento de la economía productora y exportadora que definiría los procesos colombianos durante los siglos XIX y XX.
La expansión y apropiación de terrenos por parte de colonos implicaría un desarrollo interesante del ámbito urbano en el valle y en las provincias de Pamplona y Ocaña. Para 1851 el valle de Cúcuta continuaba teniendo un relativamente poco crecimiento urbanístico- poblacional, siendo el poblado de San José un sitio de “casas esparcidas en arrabales sin demarcación de calles” teniendo solamente algo de planeación urbanística en las áreas aledañas a la plaza e iglesia principal. Según Manuel Ancízar, para esta época la población del valle y los poblados consistía en un 33 por ciento de blancos, 27 por ciento de mestizos, y 40 por ciento de africanos que eran utilizados principalmente como mano de obra en las haciendas, en conjunto con los arrendatarios mestizos42. Los africanos llegaron en principio como esclavos de las haciendas de cacao, añil y ganado, además de ser los bogas en los ríos.
Puede que las estimaciones de Ancízar sobre su porcentaje poblacional fuera exagerado, dado que el historiador Eduardo Ángel calcula que la población negra debía ser solo de un 6 a 10 por ciento43. Para esa época el viejo poblado de indios, ya convertido en San Luis de Cúcuta, había reemplazado casi en su totalidad a los indígenas, contando con 860 moradores que eran de raza blanca y mestiza44.
Según José Miguel Crespo, un ingeniero venezolano que dio visita a los valles en 1863, para ese año Cúcuta contaba ya con 2 plazas y 3 iglesias, una casa municipal, un hospital, una carnicería, dos teatros y un instituto filantrópico en proceso de construcción45. Aunque
42 Ancízar, Manuel Esteban. “Peregrinación de Alpha. Tomo II” (Bogotá: Biblioteca del Banco Popular, 1984) pp. 208-209
43 Ángel, Rafael Eduardo. “Historia de Cúcuta: La casa del duende” (Cúcuta: Talleres Hergora, 1990) pp. 107 44 Febres-Cordero, Luis “El Terremoto de Cúcuta: Escritos referentes a esta catástrofe, con algunos datos sobre la fisionomía de la ciudad antigua y de la ciudad moderna” (Bogotá: Banco Popular, 1975) pp. 70
45 Febres-Cordero, Luis “El Terremoto de Cúcuta: Escritos referentes a esta catástrofe, con algunos datos sobre la fisionomía de la ciudad antigua y de la ciudad moderna” (Bogotá: Banco Popular, 1975) pp. 78
Año Número de habitantes
1733 300 (aprox.)
1793 1.400 (aprox.)
1851 5.741
1870 9.226
Tabla 1: Número de Habitantes del poblado de San José de Guasimales, luego San José de Cúcuta, entre 1793 y 1870, según el estudio de Luis Febres Cordero46.
Año Número de habitantes
1851 9.095
1870 8.261
Tabla 2: Número de habitantes de Pamplona en los años de 1851 y 1870, que muestran una reducción en la población47.
Año Provincia de Cúcuta Provincia de Pamplona
1843 16.928 13.450
1851 21.282 21.519
1870 27.149 20.920
Tabla 3: Comparación del número de habitantes de las provincias de Cúcuta y Pamplona entre 1843 y 1870, que muestran la superación en número de población de la primera con respecto a la segunda48.
46 Febres-Cordero, Luis “El Terremoto de Cúcuta:
moderna” (Bogotá: Banco Popular, 1975) pp. 399 47 Febres-Cordero, Luis “El Terremoto de Cúcuta:
moderna” (Bogotá: Banco Popular, 1975) pp. 396 48 Febres-Cordero, Luis “El Terremoto de Cúcuta:
moderna” (Bogotá: Banco Popular, 1975) pp. 398
Escritos referentes a esta catástrofe, con algunos datos Escritos referentes a esta catástrofe, con algunos datos Escritos referentes a esta catástrofe, con algunos datos
sobre la fisionomía de la ciudad antigua y de la ciudad sobre la fisionomía de la ciudad antigua y de la ciudad sobre la fisionomía de la ciudad antigua y de la ciudad
aún era una población relativamente modesta, se puede ver que el crecimiento de la ciudad y del valle en general era exponencial, dado que para el momento de su establecimiento como parroquia de blancos, se contaba con 300 habitantes colonos (además de los aproximadamente 100 indígenas), para el momento que se declaró como villa, unos 60 años después, ya existían 1.400 habitantes, para 1851 ya este número era de 5.741 habitantes, y para 1870 había ascendido a 9.226 habitantes. En contraste Pamplona contaba con 9.095 habitantes en 1851, todavía mayor que la cabecera municipal de San José de Cúcuta, pero en el siguiente censo su número se había reducido a 8.261, lo cual indica una posible migración de sus habitantes, posiblemente a los valles de Cúcuta. Aunque por un tiempo la población urbana de la ciudad de Pamplona seguía siendo mayor a la del poblado de Cúcuta, se muestra que ya para 1843 la población total de la provincia de Cúcuta, (16.928) tenía casi 3.000 habitantes más que la provincia de Pamplona (13.450), y aunque estas se nivela nuevamente de nuevo en 1851 (21.282 para la provincia de Cúcuta contra 21.519 de la de Pamplona) ya para 1870 los valles de Cúcuta había superado poblacionalmente de manera definitiva a la provincia de Pamplona con 27.149 habitantes contra 20.920.
El terremoto de Cúcuta y sus efectos
El crecimiento poblacional fue detenido en el año de 1875, cuando el 18 de Marzo ocurre un terremoto devastador que destruye por completo no solo a San José de Cúcuta, sino también a las poblaciones de Villa del Rosario, San Antonio del Táchira y San Cristóbal, llegando a afectar también a Pamplona y muchos otros poblados de la región. El sismo trajo no solo una total pérdida material en el valle de Cúcuta y sus alrededores, sino también una gran pérdida humana. Aunque el Boletín Oficial emitido en Pamplona el 3 de Junio de ese mismo año calculaba el número de fallecidos en 461, este mismo admitía que los muertos probablemente duplicaban esa cifra, y que incluso podrían llegar a ser muchos más de los mil, sin contar los que se encontraban en las zonas aledañas49. Al final las cuentas del alcalde de San José de Cúcuta, Francisco Azuero, dan un total de más de 2.500 víctimas mortales50. El desastre natural también dejo a un sinnúmero de personas sin hogar, habiendo perdido todos sus
49 Febres-Cordero, Luis “El Terremoto de Cúcuta: Escritos referentes a esta catástrofe, con algunos datos sobre la fisionomía de la ciudad antigua y de la ciudad moderna” (Bogotá: Banco Popular, 1975) pp. 101-104 50 Febres-Cordero, Luis “El Terremoto de Cúcuta: Escritos referentes a esta catástrofe, con algunos datos sobre la fisionomía de la ciudad antigua y de la ciudad moderna” (Bogotá: Banco Popular, 1975) pp. 270
bienes, lo que llevo a un total detenimiento de todas las actividades económicas del valle por un tiempo, que a la vez llevo a un aumento significativo de los índices de pobreza.
Aunque pareciera que dicho desastre iba a marcar el fin de Cúcuta como epicentro regional, las autoridades, que no estaban dispuestas a abandonar las posibilidades que proporcionaban las riquezas del valle, decidieron emprender rápidamente un proceso de reconstrucción de la urbe, encabezado principalmente por el entonces presidente del Estado Soberano de Santander, Aquileo Parra. En primer lugar, Parra organiza una militarización general de las zonas afectadas para evitar los saqueos y el surgimiento de bandas criminales producto de la pauperización general de la población. A la vez solicita al gobierno central de la entonces república federal de los Estados Unidos de Colombia, radicado en Bogotá, que se le envíen auxilios económicos para iniciar la reconstrucción. La presidencia de la Republica logra reunir para dicho fin alrededor de 2000 pesos de la época51. A la vez, desde el Estado Soberano, se emitió una ley especial para la distribución de dichos recursos de auxilio, de manera que se le hiciera un énfasis especial en la reconstrucción de San José de Cúcuta, siendo la mitad del dinero destinado para la construcción de obras públicas en dicha ciudad, una cuarta parte destinada para las obras públicas de los demás municipios afectados por la tragedia, y la otra cuarta parte para la construcción de puentes sobre los ríos Pamplonita y Zulia52
Está claro entonces que el terremoto no detuvo del crecimiento de la zona, sino por el contrario fue una oportunidad que las autoridades aprovecharon para dar comienzo a una modernización de la ciudad de Cúcuta. El énfasis era tan claro que se emitió también una ley especial detallando la manera como debía ser reconstruida la ciudad, tratando de darle todos los elementos necesarios para que estuviera a la altura de las ciudades modernas. Para la tarea de ejecutar los planos de reconstrucción se asignó a Francisco de Paula Andrade, quien en primer lugar planteó que la ciudad debía ser construida para un total de 25.000 habitantes, un número que más o menos correspondía al crecimiento poblacional que había venido teniendo la región hasta el momento. Además se planteó que la ciudad ya no debía ser los arrabales
51 Febres-Cordero, Luis “El Terremoto de Cúcuta: Escritos referentes a esta catástrofe, con algunos datos sobre la fisionomía de la ciudad antigua y de la ciudad moderna” (Bogotá: Banco Popular, 1975) pp. 112
52 Febres-Cordero, Luis “El Terremoto de Cúcuta: Escritos referentes a esta catástrofe, con algunos datos sobre la fisionomía de la ciudad antigua y de la ciudad moderna” (Bogotá: Banco Popular, 1975) pp. 122
Ilustración 11: Imágenes de las ruinas de San José de Cúcuta después del terremoto del 18 de Mayo de 1875. Archivo fotográfico de la Cámara de Comercio de Cúcuta
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GUILLERMO SOL fi HO BENITEZ Ingeniero
Mapa 2: Plano de la ciudad de Cúcuta reconstruida tras el terremoto, según el trazado de Francisco de Paula Andrade. Plano realizado por Guillermo Solano Benítez.
desorganizados que había existido previos al terremoto, sino una cuadricula bien delimitada, en donde a la vez se construirían en lugares específicos los edificios públicos como la aduana, la alcaldía, la cárcel, un numero de iglesias, escuelas, teatros, cementerios, un hospital, un mercado cubierto, un centro de distribución de carnes, entre otros. Esto se planteó hacerlo bajo una estricta vigilancia y regulación del estado53. La reconstrucción de Cúcuta en los años posteriores al terremoto la convirtió definitivamente en el epicentro urbanístico de lo que se convertiría en el Norte de Santander. Las proyecciones pos-terremoto lo demuestran siendo Cúcuta para 1896 una ciudad de 15.000 habitantes, para 1912 de 20.000 habitantes y para 1918 de 30.000 habitantes54.
Los extranjeros en la región
Durante el proceso de reconstrucción fueron esenciales las ayudas económicas que fueron brindadas por los habitantes que tenían ascendencia europea, lo cual da cuenta de otro de los procesos esenciales del crecimiento del valle de Cúcuta para esa época: la emigración de extranjeros. Aparentemente el futuro Norte de Santander fue uno de los principales focos de concentración de la emigración extranjera, junto con los departamentos de Bolívar y Atlántico55. De estos extranjeros los que han sido más estudiados para la región han sido los alemanes e italianos, aunque también se contó con una importante emigración de árabes o libaneses de origen cristiano ortodoxo que huían de las duras políticas del imperio turco- otomano56, así como franceses e ingleses. Estos extranjeros comenzaron a llegar aproximadamente hacia mediados del siglo XIX, atraídos aparentemente por las promesas de bonanza que proporcionaban las fértiles tierras de la región. También hubo intereses de parte del estado de implementar políticas de penetración de extranjeros. Personajes como Agustín Codazzi, argumentaban que era deseable alentar la emigración de “razas teutónicas” con el fin de mejorar el progreso de las regiones57. Gracias a esto Norte de Santander tuvo focos de
53 Febres-Cordero, Luis “El Terremoto de Cúcuta: Escritos referentes a esta catástrofe, con algunos datos sobre la fisionomía de la ciudad antigua y de la ciudad moderna” (Bogotá: Banco Popular, 1975) pp. 127-128 54 Febres-Cordero, Luis “El Terremoto de Cúcuta: Escritos referentes a esta catástrofe, con algunos datos sobre la fisionomía de la ciudad antigua y de la ciudad moderna” (Bogotá: Banco Popular, 1975) pp. 394
55 Repetto, Elena; Bautista, Myriam; Barrera, Oscar David y Sierra Suarez, Holman. “Los árabes en Colombia”
(Bogotá: Ministerio de Cultura, 2011) pp. 23
56 Ángel, Rafael Eduardo. “Historia de Cúcuta: La casa del duende” (Cúcuta: Talleres Hergora, 1990) pp. 111 57 Rodríguez Plata, Horacio. “La inmigración alemana al estado soberano de Santander en el siglo XIX:
repercusiones socio-económicas de un proceso de transculturación” (Bogotá: Editorial Kelly, 1968) pp. 11
emigración importantes, de los que se pueden resaltar, Ocaña, Cucutilla, Arboledas y Salazar para los italianos; y Cúcuta, Chinácota y Ocaña para los alemanes y los árabes-libaneses58.
Estas políticas se empezaron a ver cuándo hacia la década de 1850 y 1860 comenzaron a llegar los inmigrantes principalmente de origen italiano, atraídos aparentemente por el afloramiento que se estaba empezando a dar de los cultivos de café. Gracias a la llegada en masa de estos inmigrantes que se empezaron a quedar en el valle de Cúcuta y en la región de Ocaña, se consolido para 1864 un consulado italiano en la ciudad59. Las familias italianas fueron responsables de asumir negocios en el comercio del café, y establecieron importantes compañías en la ciudad, como la “Tito Abbo y Compañía”, entre otras60. El consulado italiano en Cúcuta fue además fuente de información importante sobre los precios de productos como el café en los mercados europeos, dando noticias de por ejemplo, la mantención de los aranceles del café colombiano en Italia, en contraste con los de otros países61.
Igualmente importante fue la inmigración alemana, que fue bastante apoyada al ser estos
“razas teutónicas” . Estos empezaron a llegar primero como parte de programas de educación por parte del gobierno que los ubicaba como maestros, pero prontamente empezaron a llegar por iniciativa propia, al igual que los italianos, en búsqueda de riqueza en la zona. Hacia mediados del siglo XIX empezaron a llegar una serie de individuos jóvenes, algunos según parece incluso hacían parte o eran cercanos a la familia imperial alemana. Estos se establecieron primero en Venezuela, pero empezaron a llegar a Cúcuta a través de la ruta de Maracaibo, estableciéndose allí, o continuando al interior del país hacia Ocaña. Bucaramanga o el Socorro62. Estos alemanes empezaron a casarse con mujeres de la región, y establecieron almacenes comerciales, que pronto se convirtieron en casa de comercio que surtían en la región productos de origen europeo, especialmente de origen alemán, los que
58 Ángel, Rafael Eduardo. “Historia de Cúcuta: La casa del duende” (Cúcuta: Talleres Hergora, 1990) pp.
110-112
59 Donadío, Albert “Los italianos en Cúcuta: Pioneros del café en Colombia” (Medellín: Silaba, 2014) pp. 9-12 60 Donadío, Albert “Los italianos en Cúcuta: Pioneros del café en Colombia” (Medellín: Silaba, 2014) pp. 68
69
61 Periódico Comentarios “Nuestro café en Italia” Martes 3 de Noviembre de 1931
62 Rodríguez Plata, Horacio. “La inmigración alemana al estado soberano de Santander en el siglo XIX:
repercusiones socio-económicas de un proceso de transculturación” (Bogotá: Editorial Kelly, 1968) pp. 12-14
Ilustración 12: De izquierda a derecha, Inmigrantes italianos Miguel Chiozzone y Vicente Pazini. Fotografías de 1865 y 1874 respectivamente. Pacini es el autor de su retrato. Archivo fotográfico de la Cámara de Comercio de Cúcuta.
Ilustración 13: Familia de Inmigrantes en Cúcuta, de origen indeterminado. Década de 1890. Camara de Comercio de Cúcuta.
Ilustración 14: Edificio de la Botica Alemana en Cúcuta, establecimiento comercial fundado por inmigrantes de ese pais. 1874. Archivo fotográfico de la Camara de Comercio de Cúcuta.
Ilustración 15: A la izquierda el inmigrante alemán Federico Halterman, junto con los también alemanes, Otto Moil y H. Meiwal. Cucuta. c. 1915. Archivo fotográfico de la Camara de Comercio de Cúcuta.
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